<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/leamos/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 17 Aug 2026 03:37:24 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Diego Fernández Pais: “Si lo ganó Bob Dylan, Taylor Swift se merece el Nobel de Literatura”]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2023/09/12/diego-fernandez-pais-si-lo-gano-bob-dylan-taylor-swift-se-merece-el-nobel-de-literatura/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2023/09/12/diego-fernandez-pais-si-lo-gano-bob-dylan-taylor-swift-se-merece-el-nobel-de-literatura/</guid><dc:creator><![CDATA[Luciano Sáliche]]></dc:creator><description><![CDATA[El autor cordobés acaba de publicar “Fama”, una novela semi autobiográfica donde relata los días en la clínica de rehabilitación y su erotomanía por la estrella pop. “Yo soy el objeto de estudio de mi literatura”, dice]]></description><pubDate>Tue, 03 Jun 2025 15:31:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F7IMQGLC2NE5FGR3TXJX72UPEI.jpeg?auth=23a3682bb5274ff6d5546cca41487ac98cf41d3416313123e97462b55fbbac67&smart=true&width=1920&height=1264" alt="Diego Fernández Pais en la presentación de "Fama", 3 de agosto en el Centro Cultural Casa de Pepino de la ciudad de Córdoba" height="1264" width="1920"/><p><b>Diego Fernández Pais</b> escribió <i><b>Fama</b></i> entre la pandemia y la cocaína. En un principio el título era <a href="http://www.polvo.com.ar/tag/una-vez-mas/" target="_blank"><i><b>Una vez más</b></i></a> y se fue publicando por entregas en la revista <i>Polvo</i>. El primer capítulo, “Retrato de un artista forrado en pasta”, se publicó el 25 de junio de 2020, pero no entró en <i><b>Fama</b></i>, porque la breve novela que acaba de publicarse por Alas, el sello editorial de <b>Adrián Payton</b>, es otra cosa. ¿Y qué cosa es? En pocas palabras, el diario de un escritor treintañero que transita sus días en una clínica de rehabilitación. “Tiendo a creer que ya consumí toda la cocaína que se puede consumir en una vida antes de que te aburra”, se lee. Ahí, en ese diario, aparece su relación conflictiva con la familia, los amoríos que teje con las chicas del lugar, y los libros. Es, además, el diario de un lector que encuentra en la literatura —sobre todo en <b>Ricardo Piglia</b> y <b>Ian McEwan</b>—, justamente, un desvío, un refugio, una obsesión, una manera de mirar el mundo y mirarse a sí mismo.</p><p>Mientras tanto, la vida en la clínica asfixia: “Todo el mundo habla sobre su pronta salida de alta y eso a mí me hace muy mal. Me pone ansioso. Sensación de que se han olvidado de mí. Abandono”. Entonces, por eso, la literatura: “Ahora escribo esto con una toalla sobre el velador que se encuentra sobre mi cama, con el fin de atenuar la luz; mis compañeros duermen. Mientras escribo esto, por primera vez en la vida pienso que me gusta más escribir que leer, y que haber dicho lo contrario hasta ahora no ha sido más que una burda impostura”. Pero además de las ganas de irse, de los libros, de las aventuras sexuales con sus noviecitas ocasionales, aparece un personaje clave en todo esto: <b>Taylor Swift</b>. El protagonista comienza a escuchar sus discos y decodifica que esta cantautora estadounidense, esta estrella pop interplanetaria, le envía mensajes encriptados, que en las letras de sus canciones le habla directamente a él.</p><p>Erotomanía. Esa palabra la escuchó por primera vez en boca de su madre. Se la había dicho la psiquiatra de la clínica donde estuvo internado para referirse a lo que estaba experimentando su hijo en torno a <b>Taylow Swift</b>. Cuando presentó <i><b>Fama </b></i>hace menos de un mes en el Centro Cultural Casa de Pepino de la ciudad de Córdoba, Fernández Pais leyó un texto titulado <a href="http://www.polvo.com.ar/2023/09/la-fiesta-del-fracaso/" target="_blank">“La fiesta del fracaso”</a> donde explica este asunto: “La erotomanía es una suerte de paranoia amorosa en la cual un sujeto de menores recursos delira que alguien inalcanzable está enamorado de él. No es que se enamora, es que cree que el otro está enamorado de él. Yo tuve eso, y el objeto de mi erotomanía fue la cantante Taylor Swift, que se ha terminado convirtiendo en personaje del libro”. Efectivamente, la cantante aparece durante toda la novela como una obsesión, la sombra de un deseo, hasta que finalmente se materializa en la historia: aparece.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PXPWMXRY3BF2NHJVQ6BRJTYA7I.png?auth=2cfb929d3718283c39c83a227f3c03ae8dd11c2476ca0c011e9be04c81752d6f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Fama" (Editorial Alas) de Diego Fernández Pais" height="1080" width="1920"/><p>“Se ve que me volví loco a raíz del consumo de cocaína”, cuenta ahora, por teléfono, con la tonada regional característica, hablando con frontalidad de todo ese proceso y sin hacer ningún tipo de apología barata y efectista a eso que llamamos con cierta generalidad “las drogas”. “Y terminé delirando que una cantante, que hoy por hoy es una de mis máximas referentes, estaba enamorada de mí. No es que yo estaba enamorado de ella; ella estaba enamorada de mí. Y que me mandaba mensajes con sus canciones. Entonces la novela es una revancha. La erotomanía es la historia secreta de la novela. Un tipo que efectivamente estaba siendo cortejado a la distancia por esta cantante. Y a raíz de que sentía que eran mensajes directamente para mí, me puse a estudiar su obra y me gustaría decir que si lo ganó <b>Bob Dylan</b>, <b>Taylor Swift </b>se merece el Nobel de Literatura. Es increíble el trabajo que ella hace como letrista. Fue todo un descubrimiento”.</p><p>“Yo tenía ciertas convicciones en la cabeza —continúa—, las hablaba con mi psiquiatra y me las ponía en duda. Cuando mi mamá me dijo esa palabra, pensé: es un título de novela. Y me pongo a buscar y veo que el tema está tratado por <b>Ian McEwan </b>en <i><b>Amor perdurable</b></i>. Entonces me leí la novela, me interesó, y lo que sentí en el fondo es el deseo de vengar eso que dije en una <a href="http://www.polvo.com.ar/2016/01/diego-fernandez-pais-la-memoria-es-siempre-una-ficcion-que-construimos/" target="_blank">entrevista </a>que me hiciste hace tiempo en <i>Polvo</i>: que la memoria es siempre una ficción que construimos. Quise reconstruir la memoria de esto que me pasó, de este gran fracaso, y hacer una venganza poniendo en duda hasta el diagnóstico. Porque me parece que la literatura se convirtió en una actividad tan de nicho que no se toma dimensión de lo que puede ser la trascendencia de la obra de un autor joven que, aunque no haya roto el cerco de la masividad, puede estar tramando una obra increíble y que esté por encima de cualquier estrella pop. No es el caso mío, claro, pero sí del personaje”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZBM7LAHIIVH3JEEXPEMX3XCPCU.jpg?auth=52ad54271887274d1a544ca3fcd17532091d982f957027c41b04c41d18f0f83f&smart=true&width=1800&height=1800" alt=""Si lo ganó Bob Dylan, Taylor Swift se merece el Nobel de Literatura”, asegura Fernández Pais (Foto: @TheSwiftSociety / Taylor Swift en Ciudad de México)" height="1800" width="1800"/><p>“Mi literatura empieza y termina en mí. Yo soy el objeto de estudio de mi literatura, lo que no significa que yo sea exactamente el personaje”, dice ahora, desde Córdoba, del otro lado de la línea. “El personaje escribe o tiene una obra muy similar a la mía, tiene mi misma edad y atraviesa mi mismo momento, pero me doy cuenta de que como yo estaba en plena locura el personaje se independizó absolutamente, porque creía cosas que yo no creo en la vida real, pero en ese momento pude haberlas creído. Me parece que tiene un vuelo propio”, agrega el autor de <i><b>Fama</b></i>, novela de 56 páginas, de lectura rápida, ágil, de un tirón, que está pensada como diario, pero que se permite también ciertos descarríos, como el “Capítulo perfecto”, que está compuesto enteramente por citas de otros autores. Antes de <i><b>Fama </b></i>publicó dos novelas: <i><b>El neoromanticismo</b></i> (Alción Editora, 2012) y <i><b>País </b></i>(Editorial Punto de Encuentro, 2015).</p><p>Cuenta ahora Fernández Pais sobre cómo escribió la novela: “Era plena pandemia y yo entré en una espiral de consumo muy fuerte. Y me puse muy mal. Ya a lo último me drogaba y no escribía nada. Entonces terminé internado, con policía de por medio y con orden judicial. Y recién al mes de estar internado empecé a estar un poquito lúcido y me dio ganas de escribir. Hacía seis meses que no escribía, que estaba más preocupado por la droga que por la escritura, pero estaba leyendo mucho. Fue una relación muy intensa con la literatura durante todo ese tiempo. Mi relación con la literatura es ambivalente: no tengo una idea profesional de levantarme todos los días y sentarme a escribir. Me interesa mucho la literatura que surge de la experiencia. Cuando pasan cosas que me conmueven o que sirven para una historia, recién ahí me pongo a escribir. A la novela la terminé unos dos o tres meses después de haber salido, en una internación domiciliaria, recluido”.</p><p>“Todo lo que tengo publicado en internet es una tentativa de ver si sale una obra. Mi obra oficial, creo yo, es lo que está publicado en papel”. La referencia es a <i><b>Una vez más</b></i>, la novela experimental e inconclusa que fue el ensayo a cielo abierto de <i><b>Fama</b></i>. “Yo estaba escribiendo<i><b> Una vez más</b></i> y tenía capítulos muy narrativos, con un estilo especial, de juego de lenguaje, divague, con un ambiente muy basado en el consumo de drogas y demás. Pero al diario empiezo a llevarlo en un cuaderno atado con cordones, porque cuando estás internado no te dejan tener el espiral de metal, porque puede pasar algo. Entonces lo escribí ahí, y después hice un viaje al sur y se me dio por escribir unos capítulos más del diario. Y después me di cuenta que esa novela y el diario eran dos cosas completamente diferentes, que el personaje era otro, entonces lo remodelé un poco. <i><b>Una vez más</b></i> fue el rodeo que tuve que dar para que salga <i><b>Fama</b></i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KE245WXCPFDBDIKEIQHYPKRBJU.png?auth=e150f3202f7c9f752888162883afb705e05a7a6f5b4999fc25ea526e4f93c69e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Las dos primeras novelas de Diego Fernández Pais: "El neoromanticismo" y "País"" height="1080" width="1920"/><p>La literatura en Fernández Pais es, además, un legado familiar. Su abuelo paterno, <b>Luis Fernández Villavicencio</b>, era poeta y periodista. “Fue un tipo que escribió lo que sería un <i>one-hit wonder</i>: la pegó a los 17 años, mientras militaba en Tacuara, con un poema en homenaje a <b>Darwin Passaponti</b>, el primer mártir del movimiento nacionalista que después pasó a la historia como el primer mártir del peronismo. Es una contracara total de la historia contada por <b>Borges</b>, mucho después, en el 55, a través de ‘La fiesta del monstruo’”. Y su abuelo materno, <b>Federico Emiliano Pais</b>, profesor de literatura y miembro de la Academia Porteña del Lunfardo, que “publicó un libro de cuentos, <i><b>La verdad peligra</b></i>,<i> </i>y un poemario que se llama<b> </b><i><b>Mitad de la vida</b></i>”. “La literatura estuvo siempre muy presente. Era parte de mi realidad, pero al mismo tiempo mis dos padres habían rechazado la vida de privaciones que lleva la literatura. Entonces tampoco fui muy incentivado”.</p><p>“Pero bastó encontrar la vocación, darme cuenta de qué era lo que me gustaba, para reencontrarme con una biblioteca familiar muy interesante y muy rica. Tengo, si se quiere, las dos tradiciones de la literatura: la nacional y la argentina, ese doble canon que existe, según <b>Nicolás Rosa</b>, en la tradición nuestra”, afirma este autor que ya desde los 15 años quería ser autor de novela histórica: “Me interesaba mucho la historia; leía mucho eso. Después tuve un interés por el cine. Luego me enganché con la Filosofía, estuve en la cátedra de la Facultad. Y después me di cuenta que tenía ganas de contar una historia ya y que para hacer cine necesitaba un presupuesto, necesitaba gente, necesitaba dirigir un montón de personas. Me acuerdo de haber escuchado esa entrevista a <b>Manuel Puig</b> de <b>Joaquín Soler Serrano </b>donde él dice: ‘Yo quería hacer cine, pero no podía mandar a tanta gente’. Y me di cuenta que la literatura me permitía contar una historia ya mismo con pocos recursos”.</p><p>Terminado el secundario comenzó a escribir con más seriedad. Y no se metió a estudiar Letras, sino Derecho. “Estaba el peso de la Academia de que para ser escritor tiene que pasar mucho tiempo, tenés que estar muy formado... boludeces. Creo que ese rollo estuvo pero tampoco nunca me volqué por Letras, porque me parece que era más bien para disuadir a la gente de escribir que para formarla en la escritura. Entonces decido meterme a estudiar Derecho. Admiraba mucho a<b> José Ignacio García Hamilton</b>, un abogado que se volcó a la escritura de novela histórica. Me interesaba <b>Alberdi</b>, me interesaba <b>Sarmiento </b>aunque Sarmiento no era abogado, pero la generación del 80, todo lo que fue la literatura argentina del siglo XIX, estaba escrita por abogados. Había algo ahí que me interesaba. Después descubrí que la abogacía ya no es lo que era; me interesa bastante poco. Hoy laburo más bien de <i>ghostwriter </i>que de abogado”.</p><p>En tercer año dejó Derecho porque “estaba muy metido en la literatura”, tanto que publicó <i><b>El neoromanticismo</b></i>. “Entonces me enteré que había un máster en Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y para eso necesitaba el título de grado, entonces terminé rápido Derecho para poder ir”. Ahora, a la distancia, dice que ese proceso sirvió, pero que hay algo intransferible: “Lo que me interesa de los escritores es la valentía y el humor, y eso no te lo enseña ninguna universidad, ningún máster, ningún taller literario. Creo que se aprende más en la lectura, en el arte de la imitación, escuchando entrevistas, leyendo biografías de poetas y de autores. Aparte, creo que me quisieron formar para una cosa y yo seguí tirando para otro tipo de literatura. No me interesa el beneplácito de la crítica ni los premios ni ser simpático con el lector. Lo que hay es una necesidad de procesar algunos temas personales y la literatura me funciona bárbaro para exorcizarlo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WMHHOZ7F65H2VIL65PIB6CT5GA.jpeg?auth=c3df96be474b8c96bbc1aeae971f5d46d51db45502aaad27c6314797b1f042cf&smart=true&width=1920&height=3413" alt="Diego Fernández Pais" height="3413" width="1920"/><p>Fernández Pais nació en Córdoba, en 1987, y allá, bromea, “aparece un avión y ya es literatura futurista”. “Hay una idea muy porteñista de que el interior es atrasado; yo no lo vivo tan así, veo una Córdoba mucho más integrada, de mucha más proyección internacional que la que encuentro en la literatura de los autores cordobeses. No soy localista, pero me interesa la tradición que tenemos: está <b>Lugones</b>, pero también un <i>bestseller </i>increíble, <b>Hugo Wast</b>, un tipo que ya no lee nadie. Me interesa esta posición un poco border con respecto al centralismo porteño, en la línea del escritor argentino en la tradición de Borges, que dice que la literatura argentina tiene una ventaja por estar en el borde, en el margen, en las orillas diría <b>Sarlo</b>, de la literatura occidental. Bueno, yo estoy en las orillas de Buenos Aires, y puedo trabajar en esa tradición sin ningún tipo de respeto ni reverencia. Sí hay un mercado mucho más chico acá, la circulación es más chica, pero no da tantas limitaciones”.</p><p>Sobre el final, Fernández Pais no modera la sentencia: “Hace rato que me consagré a la literatura religiosamente”, dice, y concluye: “No tengo hijos, no estoy casado, si no me dedico profesionalmente es porque siento que es más importante ser leído post mortem que en vida. Hoy veo mucha autocensura entre los escritores que dependen del mercado o de la academia. La mía es una consagración total: cualquier cosa que me pase no va a ser tan grave. Primero, porque me va a servir para la literatura. Todo lo que no sirve para la vida sirve para el arte. Y segundo, porque conozco en extensión los problemas existenciales de la literatura de <b>Kafka</b>, de <b>Dostoievski</b>, y puedo decir que esto fue un gran trauma en mi vida. Está el deseo de procesar ciertas cuestiones personales, estoy yo como objeto de la literatura, pero no hay nada puramente terapéutico, sino la voluntad de participar de algún modo en la discusión sobre la tradición de la literatura occidental, por ser pretencioso”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FTDOWMT32RCZZHFOSVC3SZ4PLI.png?auth=da4727eebc11a82294d7a950d61bc9c15402820579f17212d66b923423a9b8a5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Adiós a Mario Vargas Llosa, ese enorme novelista que nunca callaba lo que pensaba]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2025/04/14/murio-mario-vargas-llosa-dolor-por-un-grande-la-literatura-y-de-las-ideas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2025/04/14/murio-mario-vargas-llosa-dolor-por-un-grande-la-literatura-y-de-las-ideas/</guid><description><![CDATA[La noticia fue confirmada por su hijo Álvaro a través de la red X.  Dijo que fue en Lima, rodeado por su familia y en paz. Anunció también que será incinerado. El Premio Nobel peruano tenía 89 años]]></description><pubDate>Mon, 14 Apr 2025 11:05:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NFHISDJP5BXJCPMEZDOVXFLBU.jpg?auth=4e7426941fea96aac20bbd29fa63d8821d3ccafa3108d57e561ed58b9c5aa6eb&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Mario Vargas Llosa" height="1079" width="1920"/><p>La noticia impactó a todo el mundo, no sólo a la literatura. <b>Mario Vargas Llosa</b>, el gran escritor peruano, el gran narrador latinoamericano, el último sobreviviente del boom, murió. Así lo confirmó en la red X, su hijo Álvaro.</p><p>“Con profundo dolor, hacemos público que nuestro padre, <b>Mario Vargas Llosa</b>, ha fallecido hoy en Lima, rodeado de su familia y en paz”, decía. “Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo, pero esperamos que encuentren consuelo, como nosotros, en el hecho de que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera, y deja detrás suyo una obra que lo sobrevivirá. Procederemos en las próximas horas y días de acuerdo con sus instrucciones. No tendrá lugar ninguna ceremonia pública”.</p><p>También pedía: “Nuestra madre, nuestros hijos y nosotros mismos confiamos en tener el espacio y la privacidad para despedirlo en familia y en compañía de amigos cercanos. Sus restos, como era su voluntad, serán incinerados”.</p><p>Los rumores sobre su delicado de estado de salud habían circulado hace meses. Fue su hijo, <b>Álvaro Vargas Llosa</b>, quien los desmintió con dos fotos. En una se lo ve al escritor junto a su esposa Patricia: ambos están tomados de la mano, sentados sobre un sillón blanco. En la segunda, él lee un libro. “Me conmueve ese amor”, comentó una usuario de X, donde fueron posteadas las imágenes. “Qué gran noticia es ver sonreír a don Mario”, escribió otro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SANKMY5CEBAATA777MFIAGZ3FQ.jpeg?auth=1d7ba4e1a5cd7ec8d6afef6c83feac161de3064435f40cb5976100698c8ead67&smart=true&width=1920&height=1917" alt="Mario Vargas Llosa junto a su esposa Patricia, tomados de la mano, en una de sus últimas fotos (Crédito: cuenta X Alvaro Vargas Llosa)" height="1917" width="1920"/><p>Llegó a lo más alto de la literatura. El Premio Nobel, el Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras, el Biblioteca Breve, el Rómulo Gallegos y el Planeta lo justifican desde la vitrina. También sus miles de lectores alrededor del planeta, que lo convirtieron desde joven en un escritor bestseller, pero sobre todo la gran obra que construyó durante 65 años de escritura y publicación. Nació en Arequipa, Perú, el 28 de marzo de 1936. Tenía 88 años.</p><p>En la década de 1960 sacudió el mundo de las letras con<i><b> La ciudad y los perros</b></i> (1963), <i><b>La casa verde </b></i>(1966) y <i><b>Conversación en La Catedral </b></i>(1969). Desde entonces es quien es. Su producción no mermó: siguió escribiendo prolíficamente en varios géneros literarios, como el ensayo, el artículo y el teatro. Además, varias de sus obras fueron adaptadas al cine y a la televisión. Otras novelas destacadas son<i><b> La guerra del fin del mundo</b></i> (1981), <i><b>La fiesta del Chivo</b></i> (2000) y <i><b>El sueño del celta</b></i> (2010).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4A3Y2KZXUJGZDDGVMZDPC6WQK4.jpeg?auth=01eba86e74d3ff683f9109f142b003a64b484e6bdac1d25548c698a594218b4e&smart=true&width=1920&height=1857" alt="Como todo gran escritor, Mario Vargas Llosa era un gran lector (Crédito: cuenta X Alvaro Vargas Llosa)" height="1857" width="1920"/><p>Pero no solo fue una gran pluma de imaginario potente: también una figura de peso político. De joven fue comunista; de adulto, liberal. En 1990 fue candidato a la presidencia de Perú por la coalición de centroderecha Frente Democrático. En esa línea permaneció hasta hoy, defendiendo las ideas del libre mercado, dando conferencias, entrevistas, participando de diferentes ferias del libro y encabezando las actividades de la Cátedra Vargas Llosa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3FWTZZPRKJARFI2JFZJQQTA4EM.jpg?auth=c2525bd824f5627dfb4594b9885d5ca40c915384fb3294a61eb94dbfdb52d05a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El premio Rómulo Gallegos fue uno de los primeros que recibió Mario Vargas Llosa en su carrera como escritor (Fundación Rómulo Gallegos, Inc.)" height="1080" width="1920"/><p>“Su tarea como articulista, como ensayista de fuste, como agitador de ideas, en todo siempre es muy importante. No es sólo uno de los grandes exponentes del realismo del siglo XX, sino que además es uno de los más grandes agitadores de ideas de la política. Eso le trajo muchos dolores de cabeza”, dijo hace dos años<b> Jorge Fernández Díaz</b>. Efectivamente, en varias ocasiones fue objeto de críticas, como la vez que visitó la Argentina en 2011, para inaugurar la Feria del Libro.</p><p>En ese momento, un grupo de intelectuales se opuso. En una carta expresaron que la visita era “agraviante para la cultura nacional y para con las preferencias democráticas y mayoritarias de nuestro pueblo”. La propia<b> Cristina Fernández de Kirchner</b>, entonces presidenta, tuvo que intervenir para que no quede “la más mínima duda de vocación de libre expresión”. Finalmente Vargas Llosa dio su discurso pero no en la inauguración, sino al día siguiente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R7PA656M3JH4NLCLDG42DUDW5U.JPG?auth=d08c61cf1652a62ac7769ee6bc7d10846670e508f063beb4dcac1aa86bfcb9d9&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Mario Vargas Llosa tiene miles de lectores alrededor del planeta que lo convirtieron desde joven en un escritor bestseller (Foto: Luciano Gonzalez)" height="1079" width="1920"/><p>Ese mismo año fue nombrado primer marqués de Vargas Llosa por el rey <b>Juan Carlos I </b>de España y en 2021 fue elegido miembro de la Academia Francesa para ocupar el asiento número 18 de la prestigiosa institución, de la que fue el primer miembro que no ha escrito obras en lengua francesa.</p><p>“El novelista más completo de los contemporáneos de América Latina es Vargas Llosa”, dijo el escritor nicaragüense <b>Sergio Ramírez </b>en una entrevista con<b> Infobae</b>, y destacó “la persistencia de sus novelas”, “predestinadas a quedarse” porque “son una exploración de la geografía y de la historia de América Latina”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EDXBYV6IYFBIHG5LH663BATYKQ.jpg?auth=f8069fcc8dc1cf1a6378f04328294aa050c6e2718ddca7f06f6852bdc0d62cf7&smart=true&width=987&height=1300" alt="“El novelista más completo de los contemporáneos de América Latina es Vagas Llosa”, dijo el escritor nicaragüense Sergio Ramírez" height="1300" width="987"/><p>“Una de sus características es que tiene su propia manera de pensar y eso irrita. No se amolda a lo que muchas otras personas dicen que se debe hacer. Tiene una virtud: nunca calla lo que piensa. En este sentido, es un hombre comprometido con la palabra pública. No lo llamaría conservador, es un liberal a ultranza: rechaza la discriminación contra los homosexuales, está a favor de Palestina, es ateo. Insisto: es un liberal a ultranza. Es muy valiente”, agregó Ramírez.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NFHISDJP5BXJCPMEZDOVXFLBU.jpg?auth=4e7426941fea96aac20bbd29fa63d8821d3ccafa3108d57e561ed58b9c5aa6eb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mario Vargas Llosa]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Photograph: Felix Clay</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Fui a buscar terapias alternativas para el cáncer: así me fue]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/02/07/fui-a-buscar-terapias-alternativas-para-el-cancer-asi-me-fue/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/02/07/fui-a-buscar-terapias-alternativas-para-el-cancer-asi-me-fue/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[No son lo mío las búsquedas espirituales pero tras el diagnóstico necesité hacer algo más. Algo activo. Así, hice un recorrido por lugares que no había imaginado. Aquí cuento todo lo que pasó. El texto es parte del libro “Biografía de mi cáncer”, que se puede descargar gratis.]]></description><pubDate>Sun, 12 Jan 2025 22:43:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2DC3CCPMP5H4XPXXIEUGJSEPGQ.jpg?auth=f88573826320b8ddcf357cc96800d61c79bc3b3b4a3bfa3490e26517ec0485f7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Tiempos difíciles. Patricia Kolesnicov y los efectos visibles de la quimioterapia." height="1080" width="1920"/><p>La noticia fue una bomba, siempre es una bomba. “Lesiones” había dicho la cirujana pero quería decir “cáncer”. Nadie quiere decir la mala palabra, así que la doctora no la dijo pero yo la entendí. Treinta y tres años tenía. “Lesiones”: cáncer de mama.</p><p>No soy persona de búsquedas espirituales, no es lo mío. Soy racionalista, cartesiana, concreta, con los pies en la Tierra. Por ese camino, no había muchas vueltas: ecografías, tomografías, quimioterapia, rayos, paciencia. Hay un punto en que “paciencia” es lo único que quedaba de mi parte. ¿Nada que pudiera activamente hacer?</p><p>Esa pregunta me llevó a buscar alternativas, sin pensar en dejar la medicina tradicional. Que acompañaran, que se ocuparan de mejorar mi calidad de vida, que me ayudaran a hacer algo por mí misma. Algo distinto de aguantar el ciclón de la quimioterapia, la espada ardiente de los rayos. No aguantar: hacer.</p><p><a href="https://www.infobae.com/historias/2022/06/05/veintitres-anos-despues-del-cancer-le-juego-un-pleno-a-la-vida-ahora-prefiero-la-mastectomia-a-la-quimioterapia/" target="_blank">Te puede interesar: Veintitrés años después del cáncer le juego un pleno a la vida: ahora prefiero la mastectomía a la quimioterapia</a></p><p>Así que entre estudio y estudio, entre trámites con la obra social y etcéteras, mi compañera Olga y yo nos metimos en otro mundo. Qué pasó en aquel 1999 es algo que cuento en <i><b>Biografía de mi cáncer</b></i>, el libro sobre esa experiencia que salió en su momento por editorial Sudamericana y ahora <a href="https://www.bajalibros.com/Biografia-de-mi-cancer-Patricia-Kolesnicov-eBook-1744051" target="_blank">se puede descargar gratuitamente desde Bajalibros</a>.</p><p>Aquí les dejo algunos fragmentos del libro, donde cuento ese recorrido.</p><h2>“Biografía de mi cáncer” (Fragmento)</h2><p>Todo el mundo tiene su médico y es urgente hacer una interconsulta, todo el mundo tiene su brujo y hay que verlo, todo el mundo tiene su médico chino, su macrobiótico, su naturista, su inmunólogo. Todos conocen un tumor terrible que remitió en un pase mágico. Mi contestador —no atiendo a casi nadie— se llena de números de teléfono: en Israel, una fundación recibe por fax los estudios y los hace ver por especialistas de todo el mundo; la dieta del doctor K reduce los efectos de la quimioterapia, una organización brasileña trabaja sobre las defensas de los que se dan quimioterapia, ¡leí en una revista...!, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Digo que sí, sí, sí, pero no muevo un dedo al principio. Sin embargo, ¿cómo no buscar un tratamiento alternativo? ¿Cómo desconocer la indiferencia de los alópatas por el todo, la soltura con la que un especialista al pasar te dice “te van a salir llagas en la boca y en la vagina”?</p><p>Mi médico naturista, ese que me sacó el ardor en la boca del estómago, dice que no sabe nada de cáncer y me empuja afuera de su consultorio en, a lo sumo, tres minutos.</p><p>El desaire no me desanima. Mi amiga Gabriela me habla desde hace un año —cuando el cáncer era asunto de otros— de unos médicos paraguayos que hacen un tratamiento con yuyos. Que convirtieron el pomelo maligno que Ale tenía en el cerebro en una naranja y luego en nuez. Ya me resulta familiar el tratamiento de Ale, así que de toda la gente razonable que me llama y me pasa teléfonos elijo a Gabriela y sus brujos. Voy a verlos a un departamento sin número en un edificio del centro. Toco el timbre y me piden que espere unos minutos en un pasillo penumbroso, con un sistema de luces que se apagan solas una vez por minuto. Cuando abren la puerta sale una pareja, la señora se abraza con una cuarentona de pulóver rosa y jean, le dice gracias, gracias, gracias, y se entiende que <b>lo que le agradece es su vida</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TBUXFHLUVRBHNHTPA2HDBO7AV4.jpg?auth=761628b25580e4eff5c21cd411c0f7706571e4b51efca00e01b23776bba55ec0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://www.bajalibros.com/AR/Biografia-de-mi-cancer-Patricia-Kolesnicov-eBook-1744051" target="_blank"><i><b>[”Biografía de mi cáncer” se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>El departamento es mínimo, es horrible, en la pared hay pegado un póster de Jesús, de ésos en los que la imagen despide rayos de colores y la mirada del Cristo persigue siempre a quien lo mira. Plastificado. Con chinches. Del otro lado, el dibujo de un pie en el que se indica qué zona se corresponde con cada órgano del cuerpo, se ve que alguien ahí hace reflexología. Detrás, unas frases de <b>Sai Baba</b> que no retengo. Me siento frágil y la señora de pulóver rosa que me atiende es tan amorosa; tiene, se diría, el secreto de la vida en la mano y lo da con humildad. Lee la biopsia y dice ajá, pregunta cuándo me van a operar. Pregunta cuándo me van a operar, es decir, no entiende que ya me operaron, la doctora. <b>Esto no es para racionales, esto es para desesperados</b>, así que no me voy, me quedo y paso a la salita de al lado, a la camilla. Me revisa y dice que la operación está bien hecha, que ella busca y no encuentra ningún rastro de <b>cáncer</b>, que no parece que yo tenga <b>cáncer</b>, que seguramente no lo tengo más, que no lo tengo más. Pero...</p><p>La señora muestra un álbum de fotos y hay que ser necio para no admitir la <b>rotunda mejoría</b> de toda esa gente. Aunque se les hubieran muerto tres veces más pacientes que los que salvaron, a alguno salvaron, a los del álbum. La doctora —en la pared hay un diploma en terapias naturales, con foto— dice que son <b>yuyos</b>, pura naturaleza, que puedo ir a buscarlos a <b>Asunción </b>o ellos me los pueden hacer traer. Todo el tratamiento sale 1.500 dólares porque el traslado es caro y, en fin, hay que convencer a las azafatas de que traigan esos medicamentos ilegales. La doctora de pulóver rosa es afectuosa y yo <b>hago fuerza para creer en ella</b> pero no hay caso, su discurso ecléctico me da desconfianza, para intentarlo todo estoy yo, de ella esperaba alguna certeza.</p><p>En la calle despliego dudas: si es <b>tan sencillo curar el cáncer</b>, si nadie tiene por qué morir jamás, si es natural y hasta saludable el tratamiento... ¿por qué no se aplica como norma en todos los hospitales? Bueno, dice la vulgata, porque hay intereses, los laboratorios no se perderían ni locos semejante negocio, el poder médico no acepta sugerencias, su ruta. Pero si estos sanadores son tan buena gente y tienen en la mano, en la maceta de Asunción, el remedio para una enfermedad que lleva al sufrimiento, a la amputación, a la muerte... ¿por qué no hacer una campaña, salir en todos los diarios, liderar un movimiento de enfermos que empapen las paredes del Ministerio de Salud con el suero de la <b>quimioterapia </b>y exijan sus yuyos y el inmediato Premio Nobel para los que lo aplican? Las únicas respuestas son las fotos y la nuez de Ale. Y yo no tengo que hacer una tesis. <b>Yo soy una desesperada más</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIDPURPMTRH5ZCFFSDZ72SFN7E.jpg?auth=77974f34605823d64d2dcab89747848e12547ca7d56741f67bfd1108a9bbb09d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Kolesnicov con el gorrito que protege la cabeza pelada por la quimioterapia." height="1080" width="1920"/><p>En nombre de estudios milenarios pido turno con un especialista en <b>macrobiótica</b>. Es delgado, tiene ojos celestes, está sereno. Me recibe en un salón amplio, lleno de colchonetas. Estamos descalzos. Escucha, pregunta. Mira las manos, los ojos. Dice que tengo un cáncer yin, expansivo. Duda de la quimioterapia y de los rayos. Pero si voy a hacer eso —y voy a hacerlo—, entonces él tiene una dieta para impedir que —terrorismo natural— esas drogas me ataquen el corazón y las arterias: té de llantén, desayuno con bollitos de mijo y calabaza y jugo de dos zanahorias, media manzana y media naranja, té de marrubio, arroz integral, gomassio, hakussai, papa ñame, hongos shitake, sopa de bacalao, sopa de porotos aduki con algas kombu... todo pesado, medido: 20 por ciento del plato con verduras cocidas, 50 por ciento cereales, 10 por ciento... Le digo que no, gracias. No quiero medicalizar mi vida hasta tal punto, no puedo convertir la comida en remedios. El hombre sonríe con la tranquilidad del sol naciente. “Te va a hacer bien”, asegura y su certeza me irrita. Justifica alimento por alimento. Es escandalosamente racional. Por primera vez me enojo: yo no quiero vivir como él propone, ni siquiera por un tiempo. Se lo digo. No soy japonesa, no quiero más elementos extraños en mi cuerpo, bastante ajenidad se metió hasta ahora. Trato de sonreír, darle la mano e irme en paz pero el saludo sale hostil y quiero llorar de alivio cuando salgo y vuelvo a mi asiento en el coche. Decido —lo sabré después— mantener el control sobre mi vida. Me angustia rechazar algo que sin dudas —él no deja ningún espacio para las dudas— va a hacerme bien, me da miedo sacar una ficha del tablero, yo, que iba a apostar a todo. Mucho más desde las tripas que desde la razón digo el primer “no”. Yo no soy mi cáncer. Esto no. Y no.</p><h2>Aloe vera</h2><p>Internet ofrece más opciones. “La cura del <b>cáncer </b>por medio del <b>aloe vera</b>”, anuncia una página. Otra vez, es sencillísimo. Copio literalmente la receta: <i>“Dos hojas grandes (o más, si son pequeñas) de esa planta ‘Aloe Vera’ (peso total de unos 300 gramos más o menos). Que no sean ni muy viejas ni muy jóvenes. Tras lavarlas (para quitarles el polvo), quitar las espinas del borde y recortar ligeramente sus rebordes. Medio kilo de miel. Siete a ocho cucharadas de sopa de algún cognac o whisky (en otra receta se indican solamente 3 o 4 cucharadas). Pasar todo ello por una licuadora durante uno o dos minutos. Resultará una especie de bebida cremosa. Su sabor es un poco extraño, pero no sabe mal. El brebaje formado por estos elementos constituye una unidad de tratamiento”</i>. <b>Nadie gana plata con esto</b>. No hay que poner la tarjeta ni adherir a ninguna secta, ni siquiera mandar un donativo de agradecimiento. Pero quien lo haya puesto en la red sabe que suena raro. <i>“Es tan sencillo, que puede parecer hasta ridículo. Sin embargo ha sido avalado tantas veces con hechos reales.... Nadie podría prestar la menor fe a la proposición de un tal tratamiento, a no ser por la innegabilidad de tantos hechos constatados. A medida que se ha ido extendiendo su conocimiento y la constatación de su extraña efectividad, son ya bastantes los médicos, algunos de ellos expresamente dedicados a la curación del cáncer, que se han interesado por él. Tras haber comprobado su éxito, están también interesados en estudiarlo y comprenderlo mejor. ¿Este tratamiento cura toda clase de cáncer? No se sabe</i>.</p><p><i>¿Qué tipos de cáncer cura de hecho? Tampoco se sabe. Sólo se sabe que ha habido muchas curaciones de muchas clases de cáncer: cáncer de piel, de garganta, del seno, del útero, de próstata, del cerebro, del hígado, del intestino, leucemia, etc...”</i></p><p>Por suerte, el jarabe de aloe vera —advierten— se lleva bien con la <b>quimioterapia</b>. No es necesario dejarla.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IVOAQDCHBZFVJJJPDUORMCHRIM.jpg?auth=fc9a166a6606bb94bed3ab5a737085e7530533667f1ba2fcc402e1ade7ebd38f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Aloe vera. Una planta que se quiere usara para todo." height="1080" width="1920"/><p>En la red hay de todo, incluso el libro del doctor Francisco Contreras, que te mandan por correo por ocho dólares con ochenta: “Este libro reseña los tratamientos alternativos para contrarrestar y prevenir el cáncer. El método del Dr. Contreras incluye crear una atmósfera de oración y alabanza positiva, amorosa y llena de fe; esto, junto con la Palabra de Dios, son las herramientas que usa para combatir el <b>cáncer</b>. Uno de los objetivos del libro es provocar esa misma atmósfera de fe en los lectores, proveyéndoles de numerosos y poderosos ejemplos reales de personas que han ganado la victoria sobre esta enfermedad”.</p><p>En la misma página: <b>“La cura bíblica. Cáncer”, de Don Colbert:</b> “Forma práctica y fácil de emplear sus múltiples conocimientos médicos para tratar enfermedades como: acidez e indigestión, artritis, cáncer, enfermedades del corazón, diabetes, depresión y ansiedad. La base de estos libros son enseñanzas bíblicas y los últimos hallazgos científicos”. No hay que creer en cualquiera; un currículo: “Don Colbert es médico especialista en terapias alternativas, graduado de la Escuela de Medicina Oral Roberts. Tiene su propio consultorio y ha ayudado a miles de personas a descubrir la alegría de andar en la ‘salud divina’ y vivir libres de dolor después de años de sufrimiento. Ha asistido al pastor Benny Hinn en muchas de sus cruzadas. Él y su esposa, Mary, residen en el centro de la Florida”.</p><p>Vale tres noventa y nueve, <b>no se cura el que no quiere</b>.</p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/02/04/que-papel-juega-el-amor-en-el-tratamiento-contra-el-cancer-soy-un-cuerpo-amado-no-solo-un-cuerpo-enfermo/" target="_blank">Te puede interesar: ¿Qué papel juega el amor en el tratamiento contra el cáncer?: “Soy un cuerpo amado, no solo un cuerpo enfermo”</a></p><p>Un avisito en el diario dice austeramente que hay remedio y da un teléfono. Llamo. Atiende un “Doctor Mengano” y habla de una sustancia que se empieza a usar en Alemania y que tiene gran eficacia. Habla en científico. No dice que hay que irse a la montaña ni comer arroz integral. Dice que esas drogas no, éstas sí. Que el mundo médico no las acepta porque son demasiado baratas. Dice, el muy hijo de puta, que las cifras de curación que dan los oncólogos son falsas: <b>que casi nadie mejora con la quimioterapia.</b> Me lo dice a mí, que tengo en la mano esa biopsia, la teta cortada y una amenaza en el sistema linfático. Me lo dice mientras espero el turno para empezar la quimio.</p><h2>La terapia que elijo</h2><p>Pero no escapo al tratamiento alternativo y vuelvo a los conocidos de mi amiga Gabriela, al departamento de los paraguayos. Así como la ¿doctora? que me atiende me encomienda a Dios, a algún manosanta new age, a Gandhi, Sai Baba, Jesús y mi fuerza interior (todo junto), yo me apoyo en la fe de mi amiga de la adolescencia y allá voy, a los yuyos.</p><p>No son plantas, literalmente. Han pasado por un laboratorio y los yuyos llegan a mí en forma de unas pastillas blancas, grandes, <b>con olor a pata</b>; unas gotitas que parecen Hepatalgina; pastillas de varios otros colores y, lo más importante, un frasco marrón de un litro, con un líquido espeso, se diría<b> licuado de alcaucile</b>s. Hay que tomarlos salteados: al despertar uno de éste y dos de aquél, a media mañana uno del otro, antes de comer, después de comer, a media tarde, con la cena... Media hora antes de dormir, una taza de agua tibia con el elixir de alcaucil. Hago un cronograma que pego en la heladera. Lo tomaré con todo rigor durante los próximos meses. No les creo nada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/72WVQA7DQNEZJPXWMKQ7RGQ7TU.jpg?auth=f6388da3ebf8622f799c9a0a72542f5d885bb9e97a9aa2ce4b57a8a779f71a5b&smart=true&width=3000&height=2000" alt="Arroz integral. Un alimento de la dieta naturista." height="2000" width="3000"/><p>Ese tratamiento también incluye una<b> dieta naturista</b>, que después de conocer la <b>macrobiótica </b>me suena a <b>libertinaje</b>: nada de carne, sólo pollo orgánico, pescado fresco, nada enlatado, nada de leche ni huevos ni harinas refinadas ni alcohol ni gaseosas, ni azúcar, ni edulcorante, ni té ni café... La dieta es <b>desintoxicante</b>, dicen. Aunque no lo fuera, sirve para marcar un <b>período de excepción</b>. Para hacerme cargo de la enfermedad.</p><p>En los próximos meses habrá que comprar especialmente para mí, cocinar por separado para mí, buscar restaurantes donde pueda comer. Nada de lo tradicional parece estar indicado. <b>Como si Occidente fabricara enfermos</b>, hay que descartar todo lo que haya sido tocado —producido, adoptado, aprobado— por esa —mi— civilización: hasta el champú y el dentífrico. Hay que encontrar azúcar de maíz, café de malta, pollo alimentado sin hormonas, verduras cultivadas sin ningún agroquímico, champú natural. Al pie de la letra, trabajo full time.</p><h2>Más libros</h2><p>Hablo de libros (en general, ajenos) en el newsletter “Leer por leer” que se entrega los jueves alrededor del mediodía. Si lo querés recibir, suscribite antes <a href="https://www.infobae.com/newsletters/" target="_blank">clickeando acá</a>.</p><p><i>Seguir leyendo</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/02/04/que-papel-juega-el-amor-en-el-tratamiento-contra-el-cancer-soy-un-cuerpo-amado-no-solo-un-cuerpo-enfermo/" target="_blank">¿Qué papel juega el amor en el tratamiento contra el cáncer?: “Soy un cuerpo amado, no solo un cuerpo enfermo”</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/01/16/yo-misma-me-habia-causado-el-cancer-el-libro-de-susan-sontag-que-me-salvo-la-vida/">¿Yo misma me había causado el cáncer? El libro de Susan Sontag que me salvó la vida</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/10/26/basta-de-una-terrible-enfermedad-como-hablar-del-cancer-sin-frases-que-hagan-sufrir-todavia-mas/">Basta de “una terrible enfermedad:” cómo hablar del cáncer sin frases que hagan sufrir todavía más</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7VENPEQE3FGGVASEFZ2TQHLBPY?auth=31873a3b831f485778e5052eb655b7b0f337ebe31d477a290a624e0f97535a0e&amp;smart=true&amp;width=600&amp;height=450" type="image/jpeg" height="450" width="600"><media:description type="plain"><![CDATA[  162]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Derechos de autor, el debate que parte al medio al mundo de la literatura]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2023/09/19/derechos-de-autor-el-debate-que-parte-al-medio-al-mundo-de-la-literatura/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2023/09/19/derechos-de-autor-el-debate-que-parte-al-medio-al-mundo-de-la-literatura/</guid><dc:creator><![CDATA[Luciano Sáliche]]></dc:creator><description><![CDATA[Se postergó el decreto que le daba a CADRA la legitimación exclusiva judicial y administrativa. Pero, ¿qué discusiones hay de fondo? Infobae Cultura habló con escritores, editores, investigadores y especialistas en la materia]]></description><pubDate>Wed, 27 Nov 2024 17:26:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JQ4VODVSY5FZBCZMPWUO5HD6P4.jpg?auth=1140ae6d7832cf20217627a3e55c202d6d992a7b2ebab4460952bd27ce7d0d9c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Derechos de autor, el debate que parte al medio al mundo de la literatura" height="1080" width="1920"/><p>“El derecho de autor es una norma, es ley, es respetar un derecho. ¿Cuál es la alternativa? ¿No respetar los derechos de autor? Eso es ilegal”. El que habla, del otro lado de la línea, es <b>Luis Quevedo</b>, actual presidente de CADRA, Centro de Administración de Derechos Reprográficos de Argentina, entidad creada en el año 2002. Durante los últimos días este tema estuvo en el centro de la agenda cultural porque se iba a firmar el decreto presidencial que le otorga la legitimación exclusiva judicial y administrativa, dentro del territorio nacional, para regular los derechos intelectuales de los autores, sus herederos, y los editores de obras literarias y científicas.</p><p>Finalmente ese acto, pactado para el martes pasado en el Centro Cultural Kirchner, con la presencia de <b>Alberto Fernández</b>, el ministro de Cultura <b>Tristán Bauer </b>y el director Nacional de Derecho de Autor <b>Walter Waisman</b>,<b> </b>se canceló. Se postergó, dijeron desde el Ministerio, porque le están haciendo modificaciones al decreto. En las redes sociales, sobre todo en X —antes conocida como Twitter—, el asunto no se apagó; al contrario, aún reverbera en algunas zonas incógnitas del éter digital las discusiones en torno a la legitimidad de CADRA, en particular, y a la pertinencia del derecho de autor, en general.</p><p>Desde que <b>Gutenberg</b>, hacia 1440, inventó la imprenta de tipos móviles, pasando por el Estatuto de la Reina Ana de 1710 y la masificación de las fotocopiadoras, hasta llegar a la era de la reproductibilidad digital, mucha agua corrió bajo el puente. Y la idea de derechos de autor se fue modificando constantemente. Hoy esta discusión vuelve con tanta tenacidad que podría afirmarse que, hacía años, muchísimos años, no se veía al mundo de la literatura tan partido. Y esa línea divisoria no cuenta con la simplicidad de conservadores-progresistas, derecha-izquierda ni adquiere el tono de la grieta partidaria de moda.</p><p>¿Cuáles son las posiciones? De un lado, quienes pretenden regular el uso de fotocopias de libros y su piratería digital —acentuada en pandemia—, y garantizar a autores y editores el cobro por el trabajo realizado. Del otro, quienes vetan la existencia de un ente estatal regulando la circulación del conocimiento y que ese dinero salga del presupuesto educativo. En el medio, y más allá de los márgenes, una enorme cantidad de matices que vuelven a esta discusión algo irreductible. <b>Infobae Cultura </b>conversó con <b>Luis Quevedo, Beatriz Busaniche, Pablo Avelluto, María Teresa Andruetto, Vicente Battista, Alejandro Dujovne </b>y<b> Ezequiel Bajder</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FEAG5C72FGDFG2LGG2ZWRENAI.jpg?auth=bdb9a7d417feae2de2a6b322313406437713645aab41b95d81ac13f62e173600&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Luis Quevedo, presidente de CADRA" height="1080" width="1920"/><p><b>Aclaraciones iniciales</b></p><p>Ante la oleada de críticas en las redes sociales, <b>Luis Quevedo</b> asegura que “no es cierto que esto encarece la educación”, y agrega: “Si yo te digo, por ejemplo, que hoy la Universidad de Buenos Aires paga a CADRA, por año, por alumno, que son 300 mil, 3,16 pesos... es una cifra difícil de pagar prácticamente porque no tenemos monedas de centavos y porque los tres pesos no significan casi nada en la economía argentina. Nadie puede decir que esto encarece la educación. Con muy poco costo las universidades que convenien con CABRA van a estar conforme a la normativa de la ley argentina”.</p><p>“Hasta donde nosotros sabemos, el Presidente está convencido de la pertinencia de esta norma”, y continúa: “Acá el debate de fondo es respetar los derechos de autor y la propiedad intelectual. Eso es ley en Argentina y en todos los países que progresan en el mundo y lo que hace CADRA es cobrar un canon anual a todas aquellas instituciones que en su funcionamiento fotocopian libros o utilizan copias no legales. Fotocopiadoras, universidades, distintas instituciones pagan un canon que distribuye entre escritores y editores. Se está cumpliendo con la norma y esto es lo que reconocería y reglamentaría el decreto presidencial”.</p><p>“CADRA ahora lo hace, pero con muchísima menos presencia y difusión porque no tiene la norma que la pone en la misma calidad de representación que tienen las CADRAs del mundo, por llamarlos de alguna manera. En la Comunidad Europea, por ejemplo, todos los países tienen una entidad de gestión colectiva de los derechos de autor. CEDRO en España es una institución que reparte todos los años cientos de millones de euros en beneficio de los que crean los contenidos. Acá, el debate ya tiene bastante tiempo. El decreto viene de gobiernos anteriores y la discusión de derechos de autor siempre estuvo vigente y latente en Argentina”.</p><p>Según la Ley 11.723 de propiedad intelectual no se puede copiar ni reproducir material bibliográfico. CADRA otorga licencias para que los usuarios puedan acceder. Además, explica, CADRA recauda mayormente de las sociedades de gestión colectiva extranjeras. “Se dijeron muchas cosas que no son ciertas respecto a los montos. La tarifa de $93.240 al año, que también se mencionó, no es para una biblioteca, es para un negocio con equipos que se dedican exclusivamente a copiar los textos, una empresa de copiado, no para una biblioteca. CADRA nunca cobró ni cobrará una licencia a una biblioteca popular”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XZ3XRKU34JD55O5XWQCEICEUAI.jpg?auth=1673e00f2ecb5de4050ddb44552b9ca64f37182b4e6001e1995d11366ab32808&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Beatriz Busaniche, presidenta de la fundación Vía Libre" height="1080" width="1920"/><p><b>Contra el oscurantismo</b></p><p>Una de las voces críticas es <b>Beatriz</b> <b>Busaniche</b>, presidenta de Fundación Vía Libre y autora de<i><b> Propiedad intelectual y derechos humanos</b></i>, quien sostiene que “es un atropello” y “es muy turbio todo lo que está pasando”. “CADRA lo único que hace es recaudar”, dice y agrega: “El sistema de derecho de autor tiene más de un siglo y medio en la espalda de funcionamiento a nivel internacional, pero en la gran mayoría de los países del mundo, de los cuales Argentina hoy día no forma parte, existen excepciones con fines educativos, donde bibliotecas, universidades y demás instituciones educativas funcionan sin tener que pagarle a este tipo de instituciones”.</p><p>“Ellos son una ONG, una asociación civil sin fines de lucro que se está parando frente a la Universidad de Buenos Aires y le dicen: ‘pagame un canon por cada uno de tus alumnos de la educación pública y gratuita’. Si uno mira el tarifario de CADRA y estima cuánto le correspondería pagar a la UBA si esto se legitima, estamos hablando de algo así como 680 millones de pesos por año. Después dicen que, generosamente, le hacen un descuento a la UBA, pero lo que dice el tarifario es 1.551 pesos por alumno para digital y 758 pesos por alumno por fotocopias, y eso tenés que multiplicarlo por 300 mil de alumnos”, asegura Busaniche.</p><p>“¿Sabés cuál es el problema? Que yo estoy discutiendo sobre lo que ellos tienen publicado en su sitio web”, dice. Efectivamente, en la página de CADRA, en la pestaña <a href="https://cadra.org.ar/files/TARIFARIO_2023.pdf" target="_blank">“Tarifario”</a>, se lee lo que menciona. “Ellos están en la hipótesis de lo que dice un decreto que nadie vio y que no discutieron con nadie. En el oscurantismo no hay debate posible. Lo vamos a ver probablemente cuando se publique en el Boletín Oficial. Y ahí va a ser tarde. Además hay otro detalle: esto es materia legislativa, esto lo tenés que discutir en una ley. Nosotros venimos hace años pidiendo al Congreso que apruebe una ley de flexibilidades a favor de bibliotecas y centros académicos”.</p><p>“Nadie sabe lo que están escribiendo y nos vamos a enterar en el Boletín Oficial”, precisa Busaniche. “Están discutiendo ir a sacarle plata a la universidad pública cuando tienen un montón de profesores de la universidad pública, como <b>Ezequiel</b> <b>Adamovsky</b>, que debe ser uno de los más fotocopiados de Sociales, diciendo ‘no cobren en mi nombre’. Cuando uno mira cómo reparte CADRA, y esto está en sus estatutos, se queda con el 45% de lo que recauda. El 30% supuestamente es para su administración y después lo que reparten es mayormente a editores de libros de los últimos cinco años, cuando en la universidad leemos libros mucho más viejos”.</p><p><b>La distinción del lector</b></p><p><b>María Teresa Andruetto </b>define su posición como “anfibia”: “No estoy de acuerdo con la persecución de la copia individual, pero sí me parece interesante el pago de un canon en las instituciones educativas. Lo que sí me parece interesante es una protección cuando las instituciones, las universidades, los profesorados hacen fotocopias de capítulos para los estudiantes, que incluso eso se vende y demás. Cuando está de por medio la venta me parece importante, pero cuando es individual, persona a persona, como un lector, creo que forma parte de los nuevos modos de leer. Los lectores leemos el libro en copia y fotocopia, de cualquier manera”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQCI5OBZE5AZBESLXYCLNGK5L4.jpg?auth=aaa83a4aad57fc494a50e8790497c004176e6c702572002e9b421674c622463a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="María Teresa Andruetto (Foto: Télam)" height="1080" width="1920"/><p>“Si una universidad lo tiene como material que se comercializa porque los alumnos lo compran -muchas veces se trabaja con dos capítulos de un libro teórico- no estaría mal cobrar. Si media el dinero en cantidad no lo veo mal. Pero si es una cuestión de que se va a perseguir al que haga una fotocopia privada, eso ya no”, dice y agrega: “Esto alivia al estudiante en relación al libro completo y le restringe a la editorial una posibilidad de venta porque hay alguien que compra apuntes. En ese caso me parece que está bien que la institución que lo comercializa pague un canon. Siempre pensando en que circulen las ideas”.</p><p>”Esto restringe más a los editores que a los autores, porque el editor, no vende el libro completo porque una institución vende dos capítulos. Suponte, un profesorado, en vez de trabajar con todo mi libro recomienda el profesor uno o dos capítulos. Esa gente no compra el libro, compra la fotocopia de dos capítulos. Y ahí al editor le restringe porque un potencial comprador del libro no lo compra, sino que compra un juego de copias. En este sentido yo sí veo que está bien que la institución pague un canon por esos derechos porque los comercializa”, concluye esta poeta, ensayista, narradora y ganadora del Premio Andersen.</p><p><b>La situación romántica del poeta</b></p><p><b>Vicente Battista </b>es socio de CADRA desde su fundación. “Apoyé siempre ese propósito. Creo que es una ayuda esencial para los autores”, dice este escritor y guionista argentino. “Hay otros artistas que están protegidos: los músicos con SADAIC|, los autores teatrales con Argentores. En ambos casos sus obras están protegidas y son rigurosos: cobran los derechos por su trabajo. Pero con los escritores, sobre todo con los poetas, todavía perdura una situación romántica, al estilo del siglo XIX donde el poeta necesariamente se moría tuberculoso, muy joven y sufriendo”.</p><p>“Después los derechos de autor de ese poeta —continúa Battista—, pienso en <b>Rimbaud </b>por ejemplo, los cobraban los descendientes, pero él no cobraba nada, porque era condición de poeta no cobrar: estaba por encima de toda la creación, casi como para parecerse a Jehová, que creó el mundo y no cobró nada. En base a ese criterio se enriquecieron o ganaron un buen dinero las editoriales, las distribuidoras y las librerías, y el autor era quien menos plata recibida por todo el trabajo hecho. Eso pasa siempre y, salvo que sean beneficiado por un bestseller, los autores nos encontramos cobrando los derechos de autor y nos interesa cobrarlos”.</p><p>“En ese sentido, CADRA se ocupa de controlar las copias piratas que se hacen de las obras. Es común que a un libro lo fotocopien cincuenta veces y el autor no cobra un centavo. Pasa lo mismo con Google que se baje libremente. Hace poco vi un cuento mío que se había publicado en España que lo habían puesto en castellano de Madrid en lugar del argentino que yo lo había escrito. Vaya a saber quién hizo eso. Lo cierto es que ahora, CADRA mediante, todos los años recibo un dinero por los libros míos que se supone se han fotocopiados. No es para irme de viaje a Europa pero sí para tener para comprar pipa o tabaco”, concluye.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3PAKI4QJUJAZHE6KPKLNLLOD5A?auth=6904f9ea2565e0b608eee684055925ba34844744cc520fd7eedb525c98cc1428&smart=true&width=600&height=450" alt="Vicente Battista (Foto: Adrián Escandar)" height="450" width="600"/><p><b>El monopolio del Estado</b></p><p>Antes de haber comandado la cartera de Cultura entre 2015 y 2019, <b>Pablo Avelluto</b> tuvo un largo paso por el mundo editorial: fue gerente de Estrada, director de la región sur de Random House y vicepresidente de la Cámara Argentina de Publicaciones. “A mí me comieron la cabeza mientras estaba en la gestión para lograrlo y me opuse siempre”, le dice a <b>Infobae Cultura</b>. “Con este decreto CADRA va a tener poder de policía, esa es la principal cosa con la que yo estoy en contra. Otro problema es que se reparte muy poco dinero. Parece que estuviera en contra de la protección del derecho de autor y no: yo estoy lejos de estar en contra.</p><p>Y continúa: “Yo soy partidario de que se creen y fomenten mecanismos de licenciamiento de manera tal que, si como ocurre hoy en muchas universidades, existen bibliografías que se suben en PDF, sean los editores -que además tienen la obligación de hacerlo en los contratos que firman con los autores- quienes encuentren mecanismos para que eso se pueda hacer legalmente y no sea todo pirata. El mecanismo que propone CADRA no me aparece el más adecuado ni el más idóneo y mucho menos amparado en el Estado que le confiere un monopolio y haciéndolo por decreto dos meses antes de que estos muchachos se vayan a su casa”.</p><p>Y sigue: “Ellos vienen y te dicen: ‘tenemos un problema con la fotocopias de los libros, sobre todo de los textos universitarios. Nadie garpa, alguien se queda con la guita en las oficinas de apuntes, etcétera. ¿Qué podemos hacer al estilo de lo que se ha hecho en otros países? Bueno, que las editoriales se asocien con los autores, nosotros vamos a las universidades, negociamos un acuerdo con las instituciones porque tienen fotocopiadoras y con eso que recaudamos después lo repartimos entre los editores y los autores que están asociados a CADRA’. Hasta ahí perfecto, pero ya eso encierra algunos problemas”.</p><p>El primero de esos problemas, explica, es una pregunta: “¿Cómo sabés vos qué libro se fotocopió y a qué autor y a qué editorial le estuvieron de algún modo pirateando sus derechos de autor o sus derechos de propiedad intelectual? Antes, en las radios, era un laburo que hacía un tipo que anotaba todas las canciones que se pasaban, iba a SADAIC y después se repartía lo que había cobrado. Ese es el modelo que ellos proponen. No es que esté necesariamente mal, lo que está mal es que sea un modelo monopólico único del Estado, sobre todo cuando además la tecnología ha cambiado enormemente”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GWQKTP7M6NA4RKJSPFVRYWLYJ4.jpg?auth=9c6dbc06e23b316e462207dead29321ce08c9ee45a91afcfbcee0f56548b26f0&smart=true&width=7040&height=3960" alt="Pablo Avelluto (Foto: Gastón Taylor)" height="3960" width="7040"/><p><b>Sociedad de gestión colectiva</b></p><p>“Acá hay dos derechos en pugna”, dice <b>Alejandro Dujovne</b>, investigador de CONICET y director del Centro de Estudios y Políticas Públicas del Libro. “Por un lado, el derecho de autor, su propiedad y la dimensión moral en torno a eso, la patrimonial. Y por otro, la libre circulación o el libre acceso al conocimiento, a las ideas. En general cuando se discute este tipo de cosas se da esta tensión. Ese es el problema más jurídico y filosófico de fondo. Pero en términos de formas de cobro o formas de imponer alguna clase de recaudación a los derechos de autor, el modelo de sociedad de gestión colectiva de derechos es un modelo que no es una invención argentina, es un modelo internacional que en Argentina tiene muchísima expresiones en distintas ámbitos de la cultura y que esta es una: los libros”.</p><p>Dujovne subraya que “CADRA no es una novedad” y que “el punto es qué grado de autoridad, qué reconocimiento formal legal va a tener para cobrar”. “ En Argentina está funcionando de manera voluntaria —explica— y la idea es pasar a darle una entidad legal que pudiese ir más allá de la voluntad de aquellos que se asocian para cobrar o demandan el cobro de sus obras. Desde mi punto de vista, desde el momento en que entendemos que el derecho intelectual, el derecho de autor, tiene que ser reconocido, tiene que haber algún modo de gestión de ese cobro. Desde ese punto de vista es correcto la existencia de un mecanismo como este. Podemos discutir matices, cómo podría funcionar mejor, sobre todo teniendo en cuenta la circulación digital, pero me parece un mecanismo de adecuado y apropiado”.</p><p>El mecanismo al que hace referencia el investigador es el de la sociedad de gestión colectiva de derechos, y es el que usa Argentores, así como también SADAIC. “En todos los casos operan como monopolios y son del tipo obligatorio. “Está establecido y está muy extendido. Hay países que tienen organismos públicos de control con mayor o menor eficacia, con mayor o menor poder de policía, con mayor o menor actualización jurídica... en fin, hay muchas variantes, pero este modelo es un modelo que funciona. Se pueden discutir muchas cosas acerca de la Ley de Propiedad Intelectual, de cómo funciona el derecho de autor, pero me parece que en sí mismo es un buen mecanismo”.</p><p><b>La gratuidad de Google</b></p><p>“Siempre hay alguien que se opone a esto”, afirma Quevedo, y explica su punto: “El alguien más importante que se opone siempre ha sido Google, que utiliza contenidos en forma gratuita, vende publicidad en el mundo en forma gratuita y tiene una posición dominante muy grande. Ellos dicen: ‘nosotros no tenemos por qué pagar por contenido porque están libres’. Y eso se está revirtiendo en toda la legislación del mundo. Google y demás plataformas y prestadoras de servicios de internet creen que no hay que pagar por los contenidos porque a ellas no les conviene”.</p><p>“Pongamos el ejemplo de <i>Infobae</i>”, continúa el presidente de CADRA. “<i>Infobae</i> debería cobrarle a las plataformas por los contenidos. Porque Google utiliza los contenidos que genera Infobae para facturar publicidad. Y esa es publicidad que le quita al medio. Entonces, ¿cómo es que no van a pagar? Si eso se terminara realizando de esa manera, ¿qué empresa, qué editorial, qué medio estaría dispuesto a invertir en generar contenidos si la publicidad o las ventas o el usufructo de ese contenido se lo llevan terceros que no hacen nada para generar ese contenido?”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VLQ4LYSX5BSLFL6YRTMMDDSYY.png?auth=88eeeed543dd079325437f97ff9499c60136396fb46a1ef4194ab0cf8d182074&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Polémica y debate abierto: se postergó la firma del decreto que habilita a que CADRA regule los derechos de autor (Foto: Facebook CADRA)" height="1080" width="1920"/><p><b>¿Inadecuación tecnológica?</b></p><p>“La tecnología ha cambiado enormemente”, insiste Avelluto, y dice: “No reproducís prácticamente libros con fotocopias como era cuando yo estudiaba en la década de los ochenta o daba clases en la década del noventa. Hoy los libros están digitalizados, todos tenemos elementos de reproducción técnica. Si estoy en la Biblioteca Nacional y necesito llevarme una página para poder hacer mi trabajo le sacó una foto con el celu. Hay scanners digitales en el celular que convierten en texto. Entonces el problema también para mí de lo que propone CADRA es una gigantesca inadecuación tecnológica a la época”.</p><p>Para el entonces Ministro y Secretario de Cultura, “la manera en la cual leemos hoy es muy diferente, ha cambiado mucho. Lo mismo con la manera en que vemos películas o escuchamos música. En esas industrias se fueron adaptando a través de las plataformas, de los sistemas tipo Spotify, para que vos puedas tener acceso al material pagando y sin tener que descargar ilegalmente. Con los libros eso no pasó. Ahí creo yo que reside el origen del problema. Estamos aferrados a una idea del libro que es de hace cien años. El problema no es la protección de los derechos de autor, que deben ser protegidos, por supuesto”.</p><p>“El problema —afirma Avelluto— es que es un modelo de negocio que requiere un <i>service</i>, una revisión: cómo ha funcionado, cómo funciona y cómo podría funcionar. No es cierto que todos los países tengan sistemas iguales a los de CADRA, más bien te diría que no he encontrado ninguno que tenga una sociedad monopólica que represente a escritores que no le dieron esa representación para que recaude lo que es de todos, reparta no se sabe con qué criterio y se quede con una cantidad de dinero que no se sabe cuánto ni por qué”.</p><p><b>La cuestión académica</b></p><p>En el debate, <b>Alejandro Dujovne</b> se posa sobre la edición académica porque “es la que se ve más directamente afectada” ya que, “si bien hay literatura, narrativa, etcétera, en la universidad lo que más circula son obras científicas”: “Está muy extendido dentro de las universidades que la bibliografía, o al menos la obligatoria, se encuentra digitalizada y a disposición de los alumnos. Si bien está buenísimo porque permite que todos y todas puedan acceder al material, también es un problema serio para el mercado editorial”. Y no digo puramente en términos económicos, que también lo es, por supuesto, sino porque las editoriales académicas, que tienen un mercado que es acotado y tiene obras especializadas, el sector editorial se ve perjudicado, se precariza y en definitiva perdemos calidad”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BZJTCM7CNBCG7GDZVONJMTFDMQ.jpg?auth=08daaee371535477401a3e11cacbb714439ff0e4d7845561e7f76a03e76d3834&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alejandro Dujovne (Foto: Patricio Murphy)" height="1080" width="1920"/><p>¿Qué termina pasando? “Que muchas editoriales terminan recurriendo al pago de los autores. En vez de vender las obras en un mercado que puede mandarlas, terminan recurriendo a que los autores paguen de su bolsillo o a que los autores vengan con alguna clase de subsidio institucional que pueda bancar esas obras. Y ahí el criterio de selección, la discusión en torno a calidad de las obras deja paso a ver si la obra puede ser financiada por el autor. Cuando no hay un mercado que lo demande el financiamiento tiene que venir por algún lado, porque las editoriales tienen que seguir existiendo. Entonces, lo que se termina vulnerando es el modo en que se seleccionan, producen, circulan y se comercializan las obras de los académicos argentinos. Es un problema de fondo”, responde Dujovne.</p><p>El investigador hace este planteo: “Cambia todo si la editorial hace una inversión, una apuesta con una obra, a que si publica porque el autor le paga. Entonces publica cien ejemplares, no los distribuye o si los distribuye no se preocupa si los vende o no porque el autor ya le pagó. Son dos lógicas de funcionamiento muy distintas. Esto es importante porque habla de las condiciones de visibilidad y de circulación del pensamiento producido en Argentina. Porque el libro sigue siendo estructural, clave, decisivo en el mundo de las ciencias sociales y humanas. Así como en las ciencias físicas y naturales el paper es muy importante, en las ciencias sociales y humanas el libro no deja de ser el lugar donde se condensa una obra, donde hay un reconocimiento público el labor de muchos años se ve materializado”.</p><p>“Si no tenemos editoriales de calidad lo que termina siendo vulnerado es esa producción académica. Por otro lado, hablando de la lectura, si nosotros alentamos el uso fragmentario de una obra, terminamos distanciándonos del objeto libro y no se terminan formando bibliotecas ni se compran libros”, concluye.</p><p><b>Rayos X a la industria del libro</b></p><p>Cuando <b>Beatriz Busaniche</b> cobró su primer sueldo después de estudiar, lo primero que hizo fue comprarse los libros que había leído en fotocopia. “Los quería tener en mi biblioteca”, confiesa. “La fotocopia no mata al libro, la fotocopia reproduce lectores. Y si la industria del libro está en un mal momento es porque todo el mundo está en un mal momento. Que vayan a preguntar cómo están las ventas de ropa, que vayan a preguntar cómo están las ventas de alimentos. Ir a sacarle plata al magro presupuesto público de las universidades y las bibliotecas no solo es inmoral, es criminal”.</p><p>“Hay un detalle acá: se junta autores y editores como si fueran lo mismo y se pone todo detrás de la vara del derecho de autor. Cuando hablamos de por qué los autores cobran migajas también hay que analizar otra cosa fundamental que no tiene que ver con la fotocopias de sus libros, porque la mayoría de los autores que viven del derecho de autor no son los autores fotocopiados en las facultades, sino los autores explotados por el mundo editorial. Ahí también hay que poner una tónica de control”, agrega y asegura: “No estamos en contra del derecho de autor. Queremos que los autores ganen mejor”.</p><p>¿Y cómo se logra? Para Busaniche, la salida es apuntar a la industria editorial: “Los autores se tienen que plantar frente a los que los explotan. Es como si los periodistas se enojaron con los que no compramos diarios. Enojate con tu patrón, no con los que no te compran el diario. El problema es que acá hay una alienación y el patrón es que el que toma el liderazgo Tu patrón es el editor y si te paga el 8% del precio de venta al público... ahí está tu pobreza. Acá hay una relación contractual laboral, y los autores deben logran posicionarse mejor en una industria que es tan explotadora. Quiero ser clara: El trabajo tiene que ser remunerado y mientras mejor remunerado esté el trabajador mejor va a ser la cultura. Pero esto es otra cosa: esto es hincarle el diente al erario público de las universidades”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IM3TBBQZ6VH6JIALYDJJQBZ5LQ?auth=f30213236e7daf04b69cb42568c5c989bde64452eb88af327c1dccb77b29839e&smart=true&width=600&height=360" alt="La fotocopia, en el centro de la discusión" height="360" width="600"/><p><b>Ahogo y circulación</b></p><p>“Escribo esto como editor de Vestales, que no es socia de CADRA, porque entendimos que nuestros libros no apuntan al universo que CADRA cubre (tal vez sea un error)”. El que habla —el que escribe, en realidad; es un intercambio de mails con <b>Infobae Cultura</b>— es <b>Ezequiel Bajder</b>: escritor, director del sello Vestales y miembro de la Cámara Argentina del Libro. “Entiendo también que estos sistemas de gestión colectiva suelen ser imperfectos, es decir: nunca cubren todo el espectro, la forma de cálculo del pago implica una decisión (elegir una fórmula para eso) y esa decisión tiende a ser imperfecta, no abarcativa de todas las posibilidades”, agrega.</p><p>“Aún así, creo que es mejor que esté, que exista, que haya límite a la proliferación de copias apócrifas y a la piratería. Ya el libro, de por sí, tiene un <i>share</i>, es decir, una porción que se comparte con otros (bibliotecas, préstamos entre amigos, etc.) que es parte de la industria y es algo que practico. De todos modos, esa circulación implica por lo menos haber adquirido una copia. La posición de algunos autores que decían que eso ayudaba a su promoción (vi un tuit que decía ‘si te leen, aunque sea pirata, tal vez te compren para hacer una serie en Netflix’, cosa ridícula: los productores de Netflix pueden pagar un libro, leerlo legal), esa posición me pareció extraña en un momento de reivindicaciones del valor de la labor autoral. Parece contradictorio”, continúa.</p><p>“Leí el <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/derechos-recaudador-dirime-debate-cadra-reprografia_1_10512593.html" target="_blank">artículo </a>de Busaniche en <i>eldiarioAr</i>. Me pareció carente de argumentos o lleno de argumentos falaces e incoativos: ‘se está empezando a ver en el mundo’, etc. Siempre es ‘en el mundo’ y siempre se habla del ‘comienzo’ para edulcorar lo pretendidamente nuevo. La idea de la libertad de circulación de las ideas que supone el argumento de Busaniche es el mismo calcado de la Ley Pinedo a medida para Google y los buscadores que se benefician con quien descarga un libro o lo fotocopia. Por otro lado, qué libertad de circulación sería posible si la piratería ahoga a los que producen (autores, editores, etc.)”, continúa Bajder.</p><p>Para este autor y editor, CADRA no puede contener todas las situaciones, pero “es una punta y una manera de comenzar”. Y agrega: “Nosotros (la industria editorial) vive del derecho de autor: que un autor ceda a un editor su obra y no a otro hace que proliferen editoriales. Si todos pueden editar todo, entonces el mercado se acorta, se pauperiza y se reduce a muy pocos actores. La flexibilización de Busaniche, su principal argumento contra CADRA, es avanzar sobre el derecho de autor”. Y concluye: “CADRA ya dijo que no va a cobrarle a bibliotecas populares, que no es el universo a controlar. Entiendo que sí entran las de las universidades, porque todos hemos hecho nuestras carreras con fotocopias (soy viejo, se ve) o PDF de capítulos de distintos libros. Que haya una remuneración es la manera de incentivar que se sigan produciendo esos textos. Por lo menos, dentro del capitalismo. Y acá nadie habla de pensar otro sistema de producción, sino de resguardar el interés de los productores (CADRA) o el de las grandes plataformas que flexibilizan el derecho de autor como Google”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X6JVGGFCJFD7XNZW7BXNZYVVII.jpg?auth=701d7520b08364feef88a1fa96afc632388a57c1d7fb97c7019415a15b3593ea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ezequiel Bajder (Foto: Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>El alcance de CADRA</b></p><p>CADRA alcanza a todos los autores que hoy están asociados, que hasta el momento son aproximadamente 1500. “Todos los años le distribuimos regalías a los autores y a los editores —cuenta Quevedo, presidente del organismo—, que cobran por las obras que han sido utilizadas durante el año. Se deposita una vez al año, pero a partir de este año es dos veces, por razones de inflación. Ahora, con el decreto, CADRA accedería a un registro mayor. Estaría regulado, además, por el Ministerio de Cultura de la Nación. La tarifa ya no la pondríamos nosotros conforme a los estándares internacionales, sino que la pondría del Ministerio en función de determinada pauta que se establezca. El porcentaje que se puede dedicar a administración y logística del funcionamiento de la institución se achica muchísimo. Hoy, conforme al estatuto, no llega al 30% y pasaría a ser del 15% como máximo. Lo que quiere decir que habría muchísimo más recursos para pagar a los autores y a los editores”.</p><p>Y agrega: “Nosotros facilitamos la mediación que hay entre las bibliotecas y los lectores, entre las universidades y los estudiantes, porque de otra manera cada fotocopia que se hace es posibles fuente de un conflicto jurídico. Cuando vos fotocopiás o tenés libros truchos o falsificás los libros estás infringiendo la ley. Y CADRA, como una entidad de acción colectiva de autores y editores, tiene poder para actuar legalmente. El reconocimiento es una manera, no solamente de potenciar a CADRA en la Argentina, sino de ponerla en el mundo. Es un ingreso también para la Argentina: en ese caso son ingresos en dólares que vienen del exterior, no son dólares que salen de ningún presupuesto nacional, ni público ni privado”.</p><p><b>Profundizar el debate</b></p><p>Quizás ningún tema como este ha partido así a la literatura. En un mundo tan cambiante, que se presenta como nuevo, como distinto, como otro mundo, ¿cómo proteger los derechos de autor y cómo continuar este debate, profundizarlo, hasta volverlo más rico? Para <b>Alejandro Dujovne</b>, “si lo reducimos a un tire y afloje en torno a CADRA perdemos de vista las enormes transformaciones que hay en el mundo del libro, y que tenemos leyes que no necesariamente responden a esa realidad. Y si hay que reducirlo a CADRA sí o CADRA no -una discusión que en el mundo está saldada, esto existe en mucho lugares del mundo, de repente pareciera como si CADRA es un invento argentino y no-, digo que CADRA sí. ¿En qué sentido? En el sentido que existan mecanismos que aseguren el cobro de derechos de autor”.</p><p>Por su parte, <b>Pablo Avelluto</b> sostiene que “esto tiene una parte lógica y un origen sensato y loable que es ‘vamos a cuidar los derechos de autor de los escritores y de los editores, y de propiedad intelectual, sin joder a nadie’, pero en realidad no es eso, no está eso en el corazón. Y yo celebro que por lo menos se hayan parado para pensar. Creo que hay mucha gente a la que tienen que escuchar. En Argentina no hay una representación única de los escritores, para bien o para mal, pero no hay una. Y tienen que escucharlos”.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JQ4VODVSY5FZBCZMPWUO5HD6P4.jpg?auth=1140ae6d7832cf20217627a3e55c202d6d992a7b2ebab4460952bd27ce7d0d9c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[CADRA, el organismo que regulará los derechos de autor en el país]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Otro Álvaro Pombo, un país que ardía: el último libro del ganador del Premio Cervantes cuenta recuerdos de la Guerra Civil Española]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2024/11/12/otro-alvaro-pombo-un-pais-que-ardia-el-ultimo-libro-del-ganador-del-premio-cervantes-cuenta-recuerdos-de-la-guerra-civil-espanola/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2024/11/12/otro-alvaro-pombo-un-pais-que-ardia-el-ultimo-libro-del-ganador-del-premio-cervantes-cuenta-recuerdos-de-la-guerra-civil-espanola/</guid><description><![CDATA[El escritor se basa en el personaje de su tío, en ese entonces, un joven recién regresado de Francia, para plasmar su visión de una de los períodos más importantes de la historia española]]></description><pubDate>Tue, 12 Nov 2024 18:41:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A5NV52VDHRALLCFAHDMCK27PIM.jpg?auth=d2f49d4e3d6e57e92be4b463a733e19b1cbf23307b0f522f2747e537ccc703e6&smart=true&width=1920&height=958" alt="El escritor español es el autor de "Santander, 1936". (Vozpópuli)." height="958" width="1920"/><p>Duda alguna no existe respecto a la realidad es el motor de todas las ficciones, pero, ¿qué pasa cuando esa realidad sobrepasa la ficción, la abarca toda? Un poco eso es lo que ha intentado responder el escritor español Álvaro Pombo, flamante ganador del Premio Cervantes, en su trabajo más reciente, una novela que bebe de su propia vida y cuyo protagonista toma, incluso, su propio nombre.</p><p>Su familia lo llama Alvarito y otras veces Alvarín. No es el mismo Álvaro escritor, sino el tío del autor, Álvaro Pombo Caller, que mientras se manifiesta ante los lectores tiene 19 años y vive en Santander, España. Es 1936.</p><p>En aquel entonces, todo el país arde a causa de las confrontaciones entre la izquierda y la derecha. Sus enceguecidos intelectuales impulsan debates encarnizados y exaltadas proclamas políticas. Álvaro (Alvarín) se une a la Falange Española, guiado por su fervor juvenil y la admiración que siente por José Antonio Primo de Rivera. Entretanto, su padre, Cayo Pombo Ybarra, se enorgullece de ser un liberal agnóstico y republicano, admirador de Manuel Azaña. Las diferencias políticas entre ambos son muy marcadas y, sin embargo, eso no interfiere con su relación de padre e hijo.</p><p>Ana Caller Donesteve, o Ana de Pombo, es la madre de Alvarín, una verdadera luchadora. Tras dejar a Cayo, emigró a Francia y se convirtió en toda una imagen de la moda parisina de esos años. Mientras sus hijos están en colegios ingleses y franceses, ella se pasa los días intentando ser una mujer de vanguardia, escribiéndose cartas con su hijo Álvaro. Para ella ha quedado atrás el Santander próspero donde Alfonso XIII y su familia pasaban el verano. Ahora, todos se han ido, luego de la proclamación de la Segunda República.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3XQJ4PRA4REOBEUGODYJWBIBRA.jpg?auth=144ed4cbb4a24c5448ee77e8596e4302a29e10b8aa716fae47f57bee99ba159f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Portada de "Santander, 1936" (Anagrama,2023)." height="1080" width="1920"/><p>Al interior de estas páginas, alrededor de 328, <b>Álvaro Pombo</b>, el escritor, no el personaje, consigue retratar el ambiente de gran agitación política e intelectual de la época, el principio de la Guerra Civil en España y sus consecuencias. El autor revive su historia familiar y el universo de su adolescencia y lo retrata todo aquí, en esta novela de precisión filosófica y conmovedora en demasía.</p><p>En <i><b>“Santander, 1936″</b></i>, los lectores se encontrarán ante el mapa emocional de un país, pero también ante uno que acoge con precisión la complejidad de las relaciones familiares. Pombo consigue con virtuosismo trazar las conexiones entre uno y otro escenario, el social e histórico y el familiar, como si cada decisión personal repercutiera en el curso de una nación.</p><p>La familia es el cimiento para el argumento de la novela, un tema en sí mismo, un contenedor de otros, según el mexicano <b>Emiliano Monge</b>. Pero es la búsqueda de la propia identidad el motor definitivo de la ficción. En estas páginas, se resuelve finalmente cuando la novela va llegando a su fin, justo en el instante en que toda España se va por el abismo.</p><q>“Los de cuarta o quinta generación somos venidos a menos, el Pombo emprendedor fue don <b>Juan Pombo Conejo</b>. Sus hijos hicieron el Sardinero, en <b>Santander</b>. Luego, la generación de mi abuelo, <b>Gabriel María Pombo Ybarra</b>, presidente del Ateneo, empieza a formular el concepto de la decadencia”, dijo <b>Álvaro Pombo</b> en entrevista con <b>El País</b>.</q><p>El español logra gestar una novela de tintes políticos y de memorias sentimentales, y lo reúne todo aquí, en este ejemplar editado por el sello <b>Anagrama</b>. Pombo le da rienda suelta a sus más profundos impulsos morales, ideológicos e intelectuales.</p><p>Algo de autobiografía, de memoria, de ensayo.<i> </i><i><b>“Santander, 1936″</b></i> es una novela en la que confluyen la vida real y la ficción como si no existiera diferencia entre la una y la otra, en la que el autor confirma, una vez más, lo distinto que es a cualquiera de la literatura española en los últimos cincuenta años. Bien lo ha dicho <b>Carmen Martín Gaite</b>, que Pombo es “un escritor hecho y derecho (...) absolutamente original”.</p><p><i><b>“Santander, 1936″</b></i> se convierte en una novela de grado familiar en la que el escritor dedica especial atención al entorno de<b> Álvaro</b>, la carga que le inyecta su padre <b>Cayo</b>, y que se complementa con las referencias de una madre separada y de vida libre por <b>Francia</b>. En la historia, <b>los Pombo</b> y sus allegados denotan toda una ideación narrativa, encriptados en una realidad biográfica e histórica de<b> España</b> y sus provincias.</p><p>En el libro, <b>Pombo</b> expone <b>la idiosincrasia de la alta burguesía</b> provincial de anteguerra, al tiempo que rescata el ambiente de época, la estancia estival de los <b>Reyes en el palacio de la Magdalena </b>y los cambios sucedidos al proclamarse<b> la República</b>. Es una obra en la que permea la agitación social, la violencia entre la izquierda y fascistas, la quiebra de antiguas relaciones, y el impacto de la situación dentro los círculos de la vida común.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F7ONUDMMCRG6PH44RJMI54DV2M.jpg?auth=939dc8389ed9a3cf9184f46aacdb5c435a7fc6916599c726c0fdfed7e27579dc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Álvaro Pombo (Santander,1939)." height="1080" width="1920"/><p><b>Álvaro Pombo</b> es licenciado en Filosofía por la Universidad de Madrid, Bachellor of Arts por el Birkbeck College de Londres y miembro de la Real Academia Española. Es uno de los maestros indiscutibles de la literatura española contemporánea. Entre sus títulos más destacados como “El héroe de las mansardas de Mansard” (Premio Herralde de Novela 1983), “El metro de platino iridiado” (Premio de la Crítica 1990), “Donde las mujeres” (Premio Nacional de Narrativa 1997), “La cuadratura del círculo” (Premio Fastenrath de la Real Academia Española 2001), “El cielo raso” (Premio Fundación José Manuel Lara, 2002), “La fortuna de Matilda Turpin” (Premio Planeta 2006) y “El temblor del héroe” (Premio Nadal de Novela 2012).</p><p>Ha publicado también libros de poesía, relatos y artículos. Su obra ha sido traducida a múltiples lenguas: alemán, francés, holandés, griego, inglés, italiano, noruego y portugués.</p><h2>Santander, 1936 (Fragmento)</h2><p>“Es un día nublado de finales de 1934. El Muelle está casi vacío esta tarde. Santander, en cambio, está repleta de agitación a finales de ese año. Será una Navidad agitada por fuera y remansada por dentro. Mercedes, la cocinera, hará una rica cena de Navidad: un pavo asado relleno de manzanas y de pasas. Álvaro y Cayo, su hermano, cenarán en casa de su padre esa noche. Manifestarán una alegría sombría. Una indiferencia por la presente situación familiar que, en el fondo, no sienten. Con veintiún años, Cayo ha vuelto de Inglaterra satisfecho de sí mismo, contento con las copas que ha ganado jugando al tenis allí y también aquí, en Santander. Un chico guapo sin gran interés por nada en concreto. Su máxima aspiración, desde que llegó a Santander, es echarse novia. Una novia de familia adinerada. Una guapa chica de la sociedad santanderina. Ha contado a su hermano que, nada más llegar a Santander, su padre, Cayo Pombo Ybarra, le hizo una lista de chicas posibles, buenos partidos todas. Era un juego irónico y sombrío de su padre, recientemente abandonado por Anita, Ana Caller Donesteve, la madre de los chicos. Esta tarde nublada, mientras pasea con Rafael Mazarrasa y hablan de política, Álvaro piensa con envidia en su hermano Cayo: Ojalá fuese como él, despreocupado, guasón, como todos los Pombo, descreído, arrogante, y a la vez lo contrario, muy capaz de ser encantador y de hacerse querer. Fingirse desvalido con tía Rosa e interpretar ese papel de hijo abandonado, aunque, la verdad, le encanta disfrutar la libertad que da el abandono materno, interesar a las chicas santanderinas a los veintiún años”</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/A5NV52VDHRALLCFAHDMCK27PIM.jpg?auth=d2f49d4e3d6e57e92be4b463a733e19b1cbf23307b0f522f2747e537ccc703e6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=958" type="image/jpeg" height="958" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor español es el autor de "Santander, 1936". (Vozpópuli).]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cuando Freud habló de sexualidad infantil y turbó el sueño del mundo]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/10/18/cuando-freud-hablo-de-sexualidad-infantil-y-turbo-el-sueno-del-mundo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/10/18/cuando-freud-hablo-de-sexualidad-infantil-y-turbo-el-sueno-del-mundo/</guid><dc:creator><![CDATA[Marcela Borinsky]]></dc:creator><description><![CDATA[En “Tres ensayos para una teoría sexual”, el padre del psicoanálisis hace uno de sus descubrimientos más importantes. También hace afirmaciones sobre la sexualidad femenina que hoy son objetadas.]]></description><pubDate>Wed, 02 Oct 2024 20:35:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOKQNV2Z7FB73NRIKHGUQSOHSA.jpg?auth=97b646302f0b63a2ec233e412eb31d8e05b689b691c655a8784d07483c4dcdae&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Composición Niños y Freud" height="1080" width="1920"/><p><i><b>Tres ensayos para una teoría sexual </b></i>es el texto en el que<b> Sigmund Freud</b> presenta de manera completa sus tesis sobre la<b> sexualidad infantil.</b> Publicado en 1905, es considerado un mojón clave porque introduce los cimientos sobre los que se construye el edificio del <a href="https://www.infobae.com/tag/psicoanalisis/" target="_blank">psicoanálisis</a>.</p><p>Para <b>Freud</b>, la<b> sexualidad infantil </b>es, junto con los <b>sueños</b>, su descubrimiento más importante. Le permite fundar una teoría sobre los orígenes del sujeto, a caballo entre lo psíquico y lo somático, explicar las causas de los <b>malestares anímicos </b>y proponer un método de tratamiento de las neurosis dirigido a la reconstrucción del mundo perdido de la infancia.</p><p><b>Sigmund Freud </b>no toleró críticas al argumento de la determinación causal de la<b> sexualidad infantil</b> y fue una de las razones de la disputa –y posterior separación- con su discípulo favorito, el psiquiatra suizo<b> Carl Jung.</b> Pero, además, el médico vienés consideraba que sus ideas sobre la<b> sexualidad infantil</b> eran profundamente originales y, aunque no utiliza este término, podríamos incluso decir revolucionarias porque cuestionaban el status quo establecido que regulaba las relaciones entre las personas en la sociedad pacata de la Europa decimonónica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMCVJM3QV5EDZN4PTPGKJZUSDA.jpg?auth=1c868db09f7cdff440265c539149d3cfae50ddc5db398b76f333f864ffdf8b67&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tres ensayos para una teoría sexual", un libro nodal de Sigmund Freud." height="1080" width="1920"/><p>De este modo, <b>Freud </b>señala que sus aportes sobre la <b>sexualidad infantil</b> no podían ser evaluados en el mismo plano que otras contribuciones científicas porque la sexualidad de los niños era un tema que generaba un profundo rechazo y resistencia emocional. Y, por lo tanto, tomó conciencia –dice <b>Freud</b>- “de pertenecer así a aquellos que <b>han turbado el sueño del mundo</b>”.</p><p>¿Fueron sus ideas sobre la <b>sexualidad infantil </b>tan disruptivas como <b>Freud </b>nos sugiere? El filósofo francés <a href="https://www.infobae.com/tag/michel-foucault/" target="_blank">Michael Foucault </a>es contundente con su respuesta en el primer tomo de la <i><b>Historia de la sexualidad</b></i> publicado en 1976. En el volumen <i><b>La voluntad de saber</b></i><i> </i>sostiene que, en contra del sentido común establecido sobre la represión de la sexualidad en la época victoriana, asistimos a la construcción de una enorme maquinaria dirigida a producir discursos verdaderos sobre el sexo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ECNHFSI2VCTFPWIIZFD6IKZPQ.jpg?auth=3d9ebf3f5c0db15d3a60022389086d772048a2756cb00c3da41e83150b9e5014&smart=true&width=3383&height=1903" alt="Sigmund Freud, alrededor de 1935. El padre del psicoanálisis. (Hans Casparius/Hulton Archive/Getty Images)" height="1903" width="3383"/><p>El<b> padre del psicoanálisis </b>formaría parte de este amplio entramado compuesto por médicos, educadores y juristas que, tomando como modelo la práctica de la<b> confesión cristiana,</b> desarrollarían en el siglo XIX, una ciencia de la <b>sexualidad</b>. Más que ocultar, dice <b>Foucault</b>, asistimos desde hace dos siglos a una explosión discursiva a propósito del sexo que nos mueve a hablar todo el tiempo, provocando el placer de saber, de exponer y descubrir<b> la verdad del sexo</b> convirtiéndolo en el secreto que nos individualiza y define.</p><h2>“Aberraciones”</h2><p>Veamos qué dice <b>Freud</b>. Para empezar, unas breves referencias sobre el texto. Se publicó por primera vez en castellano en 1922 como<i><b> Una teoría sexual</b></i>, traducido por López Ballesteros, y fue objeto de seis reediciones por parte de <b>Freud</b>. Según James Strachey, el responsable de la traducción de las obras completas de <b>Freud </b>al inglés, es una de las obras en las que el autor introdujo más modificaciones y agregados. Señalamos esto para destacar que sus hipótesis sobre la <b>sexualidad infantil </b>no constituyen un argumento unívoco sino que cambiaron de la mano de la introducción de nuevos desarrollos teóricos del <b>psicoanálisis </b>como la teoría de la libido, el narcisismo y el dualismo pulsional.</p><q>La sexualidad humana se divide en dos tiempos, la primera infancia y la pubertad, interrumpidos por el período de latencia donde se construyen los diques anímicos contra la sexualidad infantil: la vergüenza, el asco y la moral.</q><p>El texto está estructurado en <b>tres partes</b>. La primera se dedica a un recorrido detallado de las <b>aberraciones sexuales </b>que comienza con la inversión sexual, continúa con las perversiones descriptas como transgresiones anatómicas, en las que incluye desde el beso hasta el sexo anal y el fetichismo, y las “demoras en relaciones intermediarias con el objeto sexual”, entre las que destaca el sadismo y el masoquismo. Menciona también el comercio sexual <b>con animales </b>y el abuso sexual de niños.</p><p>Hasta acá, en la presentación de este primer ensayo, <b>Freud </b>se comporta como otros médicos de la época que compartían el interés en consolidar una nueva disciplina, la <b>ciencia de la sexualidad</b>. Entre ellos, podemos mencionar a<b> Richard von Krafft-Eving</b>, psiquiatra alemán, autor de la primera compilación moderna sobre las perversiones,<i><b> Psicopatía del sexo</b></i>, en 1886 y <b>Havelock Ellis</b>, quien publicó en Filadelfia, entre 1897 y 1910, seis volúmenes de sus <i><b>Estudios sobre la psicología del sexo</b></i>, postulando la importancia de la sexualidad como motor de la vida y en los que describe una amplia variedad de <b>prácticas sexuales</b>.</p><h2>Lo novedoso</h2><p>Lo más novedoso de la propuesta <b>freudiana </b>se despliega en el segundo ensayo: <i><b>La sexualidad infantil</b></i><b>.</b> En la discusión contemporánea sobre las causas de la <b>perversión </b>-¿innatas o producto de las experiencias vividas?- <b>Freud </b>reformula el abordaje del problema acercando el lente a la <b>sexualidad de los niños</b> para afirmar que es allí donde encontraremos la respuesta a los enigmas que plantean las perversiones y las neurosis.</p><p>Describe la <b>sexualidad infantil </b>como autoerótica (su objeto se encuentra en el propio cuerpo) y las pulsiones como parciales. Es decir, la búsqueda del <b>placer sexual </b>se produce en distintas zonas del cuerpo (oral, anal) y con variedad de fines (ver, tocar, exhibir, apoderar). Descubre en el niño una disposición perversa polimorfa oscurecida por la acción de la amnesia infantil que oculta las fuentes originales de la sexualidad pero no sus efectos.</p><p>La <b>sexualidad humana</b> se divide en dos tiempos, la primera infancia y la pubertad, interrumpidos por el período de latencia donde se construyen los diques anímicos contra la<b> sexualidad infantil</b>: la vergüenza, el asco y la moral.</p><p>De este modo, <b>Freud </b>cuestiona ciertas creencias establecidas proponiendo que la<b> disposición perversa</b> es un dato originario y universal de la pulsión sexual humana y, por lo tanto, aquello que necesita ser explicado es precisamente, la<b> “normalidad” sexual</b>.</p><p>No se trata de interpretar las conductas perversas en tanto desviaciones de un modelo de sexualidad normal sino, por el contrario, el hecho de <b>partir de la perversión</b> como el dato inicial de la sexualidad, nos lleva a preguntarnos acerca del estatuto de realidad de una posible sexualidad normal.</p><q>Desde la lógica de Freud, para acceder a su<b> madurez sexua</b>l la mujer tiene que reprimir su virilidad infantil.</q><p>De este proceso de<b> normalización de la sexualidad </b>se ocupará en el tercer ensayo: <i><b>La metamorfosis de la pubertad</b></i>. <b>Freud </b>describe cómo, en esta etapa, la sexualidad autoerótica encuentra el objeto sexual y las pulsiones parciales, antes independientes y múltiples, se unifican en la prosecución del placer genital. Y aquí empiezan los problemas.</p><p>Si el segundo ensayo introduce una perspectiva innovadora para pensar el recorrido de la sexualidad asumiendo la disposición perversa como condición universal de la pulsión, en el tercer ensayo <b>Freud</b> vuelve sobre sus pasos para introducir proposiciones arriesgadas sobre la<b> sexualidad femenina</b>, desde una<b> mirada masculina </b>que se viste con los ropajes de la nueva ciencia del inconsciente.</p><p>Dado que la nueva meta sexual de la pubertad –pensada desde la lógica de la procreación- asigna a los dos sexos funciones diferentes, los caminos se separan. Si bien <b>Freud </b>reconoce que sus investigaciones parten de la exploración de la vida amorosa del hombre porque la de la mujer “permanece envuelta en una oscuridad todavía impenetrable”, esto no le impide afirmar que, para comprender cómo la niña se convierte en mujer, mientras el hombre avanza y la mujer “involuciona”,<b> el placer erógeno del clítoris se transfiere a la vagina</b>. Vale la pena citar la imagen a la que recurre <b>Freud </b>para dar cuenta de la función que le corresponde al clítoris,<i> “como un haz de ramas resinosas puede emplearse para encender una leña de combustión más difícil”</i>, en la vida sexual de la mujer adulta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HB4TXEOZQVEW3PVQUBIGBUWQOA?auth=98ff8d08c4dd3f550c4cf6fb814c9fc6d80a5edc7c5a1ec8e69d8297bf1ee79d&smart=true&width=1170&height=658" alt="Sexualidad femenina. ¿Lo que Freud no entendió? (Shutterstock)" height="658" width="1170"/><p><b>Freud </b>construye sus teorías a partir de la hipótesis –<b>hoy discutida</b>- de la <b>bisexualidad originaria</b> del ser humano. Sin embargo, la<b> sexualidad infantil </b>es masculina y activa para ambos sexos. El par de opuestos que describe la vida sexual infantil es la actividad versus la pasividad. Y obviamente la actividad es sinónimo de virilidad y la pasividad de femineidad. La diferencia entre la sexualidad femenina y la masculina se establece recién a partir de la pubertad.</p><p>Desde esta lógica, para acceder a su<b> madurez sexua</b>l la mujer tiene que reprimir su virilidad infantil. Y encontramos acá un segundo problema, la arriesgada afirmación freudiana de la <b>envidia del pene</b>, como encrucijada del desarrollo normal femenino, que vertebrará sus trabajos posteriores sobre la constitución de la femineidad. Se abren dos caminos para la mujer: o la sexualidad normal se alía a la reproducción y transforma el deseo infantil de un pene en el deseo de un hijo o, si se rebela frente a este destino de la pulsión, esta transformación la conducirá a condenar su sexo, a la <b>homosexualidad </b>y/o al feminismo.</p><h2>Discutiendo a Freud</h2><p>En la historia del psicoanálisis encontramos que, a partir de la década del ‘20, algunas psicoanalistas mujeres –como<b> Karen Horney</b>- discutieron estas hipótesis freudianas sobre el desarrollo sexual femenino basadas en un modelo masculino establecido como normativo, pero fue recién con la segunda ola del feminismo de la década del ‘60 que se llevó a cabo un cuestionamiento a fondo de estas ideas fundadas en el desconocimiento y la negación del deseo femenino.</p><p>Para citar sólo uno de estos textos inaugurales, <i><b>La mística femenina</b></i>, publicado por la activista norteamericana<b> Betty Friedan</b> en 1963, denuncia los alcances de la divulgación de las ideas freudianas obsoletas sobre la sexualidad femenina y sus efectos de <b>desvalorización</b>, frustración y encierro subjetivo para las mujeres norteamericanas de la posguerra.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I77JBDOFXRCKJL5665Q5XN73MA.jpg?auth=bea3513a65859f789eb00dfd5b8cb653e5da99afdf3901158e3a10ce17d6690b&smart=true&width=340&height=242" alt="Betty Friedan en cabeza de una marcha en 1971 (tomado del portal Biografías y vidas)" height="242" width="340"/><p>Al mismo tiempo, las investigaciones científicas sobre la sexualidad femenina terminarán por derribar las dos columnas que sostenían el edificio freudiano: la<b> transferencia genital del clítoris a la vagina</b> y <b>la envidia del pene.</b> Siguiendo las investigaciones de la historiadora Mari Jo Buhle sobre las relaciones entre el movimiento psicoanalítico y el feminismo a lo largo del siglo XX,<b> </b><i><b>Feminism and its Discontents</b></i><i>, </i>el trabajo de Albert Kinsey de 1953, <i><b>El comportamiento sexual de las mujeres</b></i>, confirmaba la elección del <b>clítoris</b> como sitio privilegiado de placer por parte de las mujeres adultas entrevistadas.</p><p>Sobre esta pista, dos investigadores de la sexualidad, <b>William Masters y Virginia Johnson</b>, dieron un paso más al proponer un estudio empírico para comprender la fisiología del <b>orgasmo</b> en condiciones de laboratorio. El resultado de este trabajo,<b> </b><i><b>La respuesta sexual humana</b></i>, publicado en 1966 y basado en la observación de 10.000 orgasmos, <b>derribó el mito del orgasmo vaginal</b> demostrando que las mujeres experimentan un solo tipo de orgasmo y agregando como dato adicional, el descubrimiento de los orgasmos múltiples de las mujeres.</p><p>Podríamos decir entonces que <b>Freud</b>, a comienzos del siglo XX, colaboró con la renovación de los estudios sobre la<b> sexualidad humana</b>, cuestionando el presupuesto de una<b> sexualidad natural </b>predeterminada a cumplir con los fines de la reproducción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BPXR6R2DUVAFPN3I2BC4TGC2NA.jpg?auth=40758915cd83d01e93ccd26bf0bac605e63a1c4543c536ff917f3c84d7b7b0da&smart=true&width=3784&height=2129" alt="Mujeres. Sigmund Freud con su hija Anna y su nieta Eve, hija de Oliver y Henny Freud.  (Library of Congress/Corbis/VCG via Getty Images)" height="2129" width="3784"/><p>En contraposición a esta creencia, introdujo la idea de que la “normalidad” sexual es el punto de llegada de un recorrido complejo articulado por las vicisitudes del placer. Los problemas surgen cuando <b>Freud</b> decide avanzar en la explicación de los procesos de normalización sexual, dando por hecho -desde la legitimidad que obtenía de su rol de hombre y de científico- hipótesis absolutamente especulativas sobre <b>la sexualidad femenina</b>.</p><p>Y, más allá de <b>Freud</b>, tal como han denunciado las feministas, estas hipótesis moldearon durante décadas<b> la escucha psicoanalítica del deseo </b>y, también, los modos de subjetivación de las mismas mujeres entrampadas en la búsqueda de satisfacción al servicio de un ideal ajeno e imposible.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOKQNV2Z7FB73NRIKHGUQSOHSA.jpg?auth=97b646302f0b63a2ec233e412eb31d8e05b689b691c655a8784d07483c4dcdae&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Composición Niños y Freud]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Así empieza el libro en el que Silvina Luna habló de su muerte]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/08/31/asi-empieza-el-libro-en-el-que-silvina-luna-hablo-de-su-muerte/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/08/31/asi-empieza-el-libro-en-el-que-silvina-luna-hablo-de-su-muerte/</guid><dc:creator><![CDATA[René Salomé]]></dc:creator><description><![CDATA[Los problemas de salud de la actriz y modelo, que murió hoy después de una larga convalecencia, habían comenzado en 2011 después de una operación de glúteos realizada por Aníbal Lotocki. “Creo que me queda un número x de meses y así vivo”, había escrito en “Simple y consciente”.]]></description><pubDate>Sat, 31 Aug 2024 13:19:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N2VPYEH5F5HGRFAEPQ6V6FMYIU.jpg?auth=75b8ffab37a19a70c76070c59355208d55c67964601ab9ece1d2d29751e616df&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Murió la actriz y modelo argentina Silvina Luna a los 43 años. (Franco Fafasuli)" height="1080" width="1920"/><p>“Fui a cirugía pero siempre se mantenía el pronóstico de que <b>me quedaban pocos meses de vida</b>. Creí eso y seguí creyéndolo. Creo que <b>me queda un número x de meses y así vivo</b>”, escribió en su libro <i><b>Simple y consciente</b></i> la actirz y modelo argentina <b>Silvina Luna</b>, que murió hoy, 31 de agosto, con tan solo 43 años.</p><p>Su salud había decaído después de una <b>operación de glúteos</b> realizada en 2011 por el cirujano estético <b>Aníbal Lotocki</b>, en la que se le aplicó <b>Metacrilato</b>, una sustancia prohibida por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y que se usa en medicina como “cemento” para prótesis de cadera y piezas dentales.</p><p>“El día que me dieron el diagnóstico, subí a mi auto, en ese momento vivía en México, y <b>todavía no puedo recordar qué pasó en esas dos horas después de que salí de la clínica</b>. Me despertó de ese trance el llamado de una amiga preocupada porque yo no contestaba el teléfono. (...) Después de mucho tiempo empecé a preguntar cuál era mi vocación, qué sentido tenía mi vida y ahí comencé a aceptar todo”, escribió en <i><b>Simple y consciente</b></i>.</p><p>Y agregó: “Siempre tuve problemas con la autoestima. Quienes me conocen saben hasta qué punto pagué por ese punto débil. <b>Tomé una mala decisión cuando me sometí a una cirugía que no necesitaba</b>”.</p><p><b>Fernando Burlando</b>, abogado de la ex participante de Gran Hermano y protagonista de shows y obras teatrales, confirmó su muerte y la noticia se hizo de público conocimiento con el anuncio de <b>Flor de la V</b> en Intrusos: “Silvina ya no está más con nosotros”.</p><h2>Así empieza “Simple y consciente”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GSHBVJRRR5DFRCXJH75NUYTTZQ.JPG?auth=fae04bc0dd65614cf928ac69a4e600c8799e714ce45c35dca6e844616d83961d&smart=true&width=1280&height=720" alt="En "Simple y consciente", Silvina Luna habló sobre sus problemas de salud tras una operación de glúteos en 2011. (Augusto Fernández)" height="720" width="1280"/><p>En el presente, plena, <b>lista para emprender todas las aventuras que resuenen en mí </b>y que se alineen con la que soy, con quien estoy siendo ahora. Pero fue todo un viaje llegar hasta aquí y lo cuento en este libro.</p><p>Por fin me animé. No fue fácil. En<i><b> Simple y Consciente </b></i>abro mi corazón, me muestro, y <b>siempre tuve problemas con la autoestima</b>. Quienes me conocen saben hasta qué punto pagué por ese punto débil. <b>Tomé una mala decisión cuando me sometí a una cirugía que no necesitaba</b>, porque quería verme mejor, más sexy, más acorde al estereotipo de belleza que se imponía en los medios. Esa elección, de la que me hago cargo, arruinó mi salud: cada tanto tengo que internarme y desde hace ocho años tomo corticoides todos los días para equilibrar los efectos que aquella mala praxis provocó en mí.</p><p>Mi aspecto cambió. Al principio, me costaba reconocerme, pero hoy, gracias a un trabajo interno y a una búsqueda espiritual muy intensa, aprendí a gustarme de nuevo, a enamorarme de mí misma y a celebrar mi belleza sin reparos, porque es un don que recibí y quiero honrarlo.</p><p>Cuando me llegó la propuesta de<b> subir contenido erótico a un sitio para adultos</b>, acepté. En parte, por diversión, para darle vida a esa Silvina a la que le encanta jugar. Pero también como un paso más en este proceso de autoconocerme y liberar todas mis facetas. Así como me gusta mostrar mi recorrido espiritual, también quiero mostrar mi belleza física, porque es tan parte de mí como lo otro.</p><p><br/></p><p><b>Hoy me encuentro fuerte, segura, más guerrera que nunca</b>. Me miro al espejo y me acepto, me gusta lo que veo.</p><p>Hoy hago lo que tengo ganas de hacer, me siento libre y me quiero más que nunca.</p><p>No me da vergüenza ser como soy. Es más, estoy orgullosa de mí.</p><p>Me cuido, escucho a mi cuerpo y a mi alma. Incorporé muchas rutinas saludables para brindarme bienestar.</p><p>Me escucho a mí misma y trato de no dejarme arrastrar por las críticas, los prejuicios, las exigencias del afuera.</p><p>Pero este libro no es sobre mí. El propósito es compartir y acercar aprendizajes. <b>Quiero contagiar alegría y deseos de transformación</b>.</p><p>Este libro nace a la orilla de muchas cosas: de una pandemia, de un proceso de cambio, de una nueva forma de pensarme. Y a la orilla del mar, por supuesto, que tanto tiene que ver conmigo. Siempre en movimiento, siempre transformador. Y libre, sobre todo, libre. Cada marea hace que piense en mi vida, en mis decisiones y elecciones, en los cambios que atravesé y los que tengo por delante.</p><p>Camino. Respiro. Pienso en mi pasado y me reconcilio con cada situación que viví, incluso —o especialmente— las más dolorosas. Le doy las gracias a mi pasado porque me trajo hasta acá. Y disfruto este presente donde encuentro plenitud, paz, felicidad y que me permite, por fin, reunir fragmentos de mí misma que estaban dispersos.</p><p><b>Y agradezco.</b></p><p><b>Una y otra vez.</b></p><p>Es un día radiante.</p><p>Camino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SGZ2OV2P35FN3DIKQNTMV5TVHU.jpg?auth=2bcb147693cbcea504de10f6c6540ea537494605c5d5df0b90a58d745e200b5b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La salud de Silvina Luna se había complicado desde una operación de glúteos realizada por Aníbal Lotocki en 2011. " height="1080" width="1920"/><p>Disfruto cada paso que doy y lo hago a conciencia. Quizá la pandemia tiene mucho que ver con este descubrimiento del placer en las cosas más simples.</p><p>Pienso en el próximo paso de este cambio mío, en cómo reflejarlo.</p><p>Una de las formas es este libro, que imagino como un momento placentero para quien lo lea, una invitación y también un encuentro. Lo imagino como el mar, con movimientos. Y a corazón abierto.</p><p>Mi deseo es que ayude a mucha gente a iniciar un proceso de cambio positivo. Quiero contribuir, colaborar, dejar mi aporte, por pequeño o grande que sea, inspirar.</p><p>Por eso voy a compartir<b> mis experiencias, las más oscuras y las más luminosas</b> (porque están relacionadas), y al fin poder integrarlas. También los aprendizajes que hoy me permiten vivir de una manera más simple, conectada con lo que me rodea y, fundamentalmente, conmigo misma, con mi esencia más genuina.</p><p>Y quiero, sobre todo, que la lectura de <i><b>Simple y Consciente</b></i> produzca bienestar, energía, ganas de estar mejor y valentía para transformarnos.</p><p>A eso te invito, a caminar conmigo, lentamente, disfrutando de este sol cálido, la brisa suave, la arena bajo nuestros pies, el mar… Los cuatro elementos de la naturaleza en perfecto equilibro. La tierra, para estar conectada; el aire, para respirar; el fuego del sol, para iluminarnos; y el agua, para limpiar y purificar todo. Nosotros, despiertos, conscientes, con el corazón templado y dispuestos a vivir en estado de aprendizaje. ¿Cuántas cosas perdemos en el vértigo del día a día siguiendo mandatos ajenos? ¿Qué tan conectados estamos con nuestro niño o niña interior? <b>¿En qué momento se apagó ese entusiasmo que nos permitía gozar del presente como cuando éramos chicos?</b></p><p><i><b>Simple y Consciente</b></i> es una invitación a revisar esas preguntas. También es una propuesta para dar esos primeros pasos, pequeños y sencillos, y así empezar un camino que nos permita rediseñarnos y disfrutar de una vida libre, simple y consciente. Así que te cuento de qué se trata.</p><p>Para<b> recuperar la alegría de vivir</b>, la plenitud, es necesario revisar el pasado, reconciliarnos, <b>abrazar dolores y pérdidas</b>. La primera parte del libro está dedicada a eso: a entrar en contacto con la historia personal, con esos momentos duros que dejaron una huella y generaron un mecanismo que nos impide fluir en el presente. En este tramo del libro abro mi corazón y reviso la relación con mis padres, mis primeros pasos en los medios, amores, viajes y, sobre todo, <b>esas malas decisiones que complicaron mi salud</b>. Sin juzgar, sin señalar errores, tomando responsabilidad, la propuesta es analizar esos nudos del pasado con una mirada compasiva, amorosa, que permita rescatar un aprendizaje.</p><p>De eso se trata: aprender siempre, estar abiertos a lo que la vida nos entrega. En la segunda parte del libro, comparto mi propio camino de aprendizaje, gran parte del cual tuvo lugar en ese paraíso que es Bocas del Toro. Cuento el nacimiento de Simple y Consciente, la forma de vida que elegí, las personas que compartieron su sabiduría, las nuevas rutinas saludables que incorporé y que van mostrando mi recorrido hacia la transformación personal. Y aquí me pienso como un puente entre esos guías espirituales que me marcaron y ustedes, lectores y lectoras.</p><p>En la tercera parte doy un paso más: el taller “Cómo vivir una vida libre, simple y consciente” es el corazón de este libro, allí está plasmado lo que aprendí, con una nueva impronta, mía, personal, desde la humildad y también desde el deseo de que todos aprendamos a celebrar la vida y vivirla en libertad, con sencillez y a conciencia. La intención en abrir posibilidades, expandir y decirle sí a todo lo que la vida nos propone.</p><p>¡Vamos!</p><p><i>Seguir leyendo:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2023/08/31/murio-silvina-luna-a-los-43-anos/" target="_blank">Murió Silvina Luna a los 43 años</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2023/06/28/simple-y-consciente-el-dia-que-silvina-luna-abrio-su-corazon-en-un-libro/" target="_blank">“Simple y consciente”: el día que Silvina Luna abrió su corazón en un libro</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2023/08/31/la-conmovedora-historia-de-silvina-luna-y-su-hermano-ezequiel-estuvo-a-su-lado-hasta-el-ultimo-dia/" target="_blank">La conmovedora historia de Silvina Luna y su hermano: Ezequiel estuvo a su lado hasta el último día</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AABCVV5GFZGUJOEUCDRYYKN5QQ.jpg?auth=b8e8483b05428ad3221c529cb494e9bc936102bcd16ae27baeb95d158432c32b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[IG Silvina Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Crianza para padres cansados”: descargá gratis el libro que ayuda a hacer muy bien la tarea más difícil del mundo]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2022/12/06/crianza-para-padres-cansados-descarga-gratis-el-libro-que-ayuda-a-hacer-muy-bien-la-tarea-mas-dificil-del-mundo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2022/12/06/crianza-para-padres-cansados-descarga-gratis-el-libro-que-ayuda-a-hacer-muy-bien-la-tarea-mas-dificil-del-mundo/</guid><description><![CDATA[¿Criar a un niño es hacerlo feliz? ¿Por qué no me respetan? ¿Por qué mienten o insultan? ¿Cómo distinguir entre cuidar y sobreproteger? Los psicoanalistas Luciano Lutereau y Trinidad Avaria dan respuestas y hacen más preguntas en este texto que durante una semana se ofrece libremente.]]></description><pubDate>Thu, 29 Aug 2024 17:53:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IPYG5YDXRETTKJI52F5FXM7X4.jpg?auth=cc22fd608d02cac8ec2c1b076a4a0436ba18a397a30ee3c7146f6037f26eb2bd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>“Los niños no son cosas que haya que poner en un lugar u otro para que no estorben”, dicen los psicoanalistas Luciano Lutereau y Trinidad Avaria en el primer capítulo de su libro <i><b>Crianza para padres cansados. Preguntas que no pasan de moda</b></i>. ¿Es obvio que no? Claro, es obvio. Entonces, preguntan: “Si esto es evidente, ¿por qué a veces les decimos: ‘Quedate quieto’? O, como dice la célebre canción de <b>Joan Manuel Serrat</b>: “Deja ya de joder con la pelota”.</p><p>No es fácil criar a un chico, dicen, de hecho, sostienenen, “probablemente hoy en día no exista una tarea más difícil en este mundo” . Nunca se ha escrito tanto sobre el tema y nunca hemos estado más perdidos, han dicho los autores.</p><p>En el libro se trata de entender cómo  escuchar a los chicos pero no convertir la casa en una asamblea deliberativa, cómo lidiar con todo lo que nuestro tiempo nos exige y, a la vez, cuidarlos, cómo dejar, por fin, de ser hijos y volvernos padres.</p><p>Aquí, <b>Luciano Lutereau </b>cuenta los entretelones de la escritura de este libro imprescindible que nos hace pensar y nos ayuda a actuar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FEDFWNT2MNH6ZBSMJDMLCKN3LU.jpg?auth=557e85acdb48762677f1b5937d1c8924d63e142e945a980dcc329285240b47d2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><br/></p><h2>Cómo escribimos “Crianza para padres cansados”</h2><p><i><b>Crianza para padres cansados</b></i><b> </b>es una ampliación conversada de otro de mis libros, <i><b>Más crianza, menos terapia</b></i>; una “ampliación” porque retoma tópicos que en este no había podido tocar –porque no se me ocurrió en su momento y porque un libro se escribe con los años, de manera abierta– y “conversada” porque fue escrito junto con una colega que le puso un sello muy suyo.</p><p><b>Trinidad Avaria</b> es una psicoanalista chilena, con quien durante un buen tiempo tuvimos una columna conjunta en un periódico de su país. A partir de esos textos es que se fue gestando <i><b>Crianza para padres cansados</b></i>, cuyo eje central es el reconocimiento del <b>cansancio</b> que acompaña a la parentalidad, en medio de todas las gratificaciones que da; asimismo, gira en torno a una crítica de la idealización de las funciones parentales.</p><p>Ya no es tan claro qué se espera de una <b>madre</b> o un <b>padre</b>, los roles se superponen y, en términos generales, hay una idea de crianza que privilegia la satisfacción de las necesidades de un niño y olvida que, en la disimetría entre padres e hijos, la decepción es inevitable. El mandato de ser buenos padres, de hacer las cosas bien, suele generar un forzamiento innecesario.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CYWY4ECRFVC6NF2NS6US7MGHFU.jpg?auth=7a036931f2475da5a44a96da651d2010d082ed401f1bc64742d8b5bfee167654&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Trinidad Avaria y Luciano Lutereau, autor de "Crianza para padres cansados"." height="1920" width="1920"/><p>A nosotros nos importó partir de una pregunta básica: <b>¿qué convierte a un niño en un hijo?</b> La cuestión básica aquí es la filiación, como motor fundamental que plantea la diferencia entre generaciones. En nuestra práctica nosotros escuchamos que en muchos casos los problemas de las familias surgen cuando se borra esa matriz tan importante: los padres cuentan que sus hijos<b> no los respetan</b>, que sienten que se les debe algo, que no aceptan indicaciones cotidianas.</p><p>Para nosotros, había un punto de partida claro: un hijo es hijo de un deseo y, claro, esto no tiene nada que ver con que se haya querido tener un niño. Ser “hijo de un deseo” es no saber qué quieren tus padres; que haya algo en ellos que es enigmático y, por lo tanto, despierta alguna curiosidad. Enfatizar este aspecto es decir que, por un lado, los padres también tienen que <b>renunciar a saber todo sobre sus hijos</b> y, por otro lado, entre padres e hijos no hay fusión.</p><p>Dos escenas que siempre me parecieron maravillosas para ilustrar esto: el día en que un hijo, cuando se lo pasa a buscar por la escuela, ante la pregunta de cómo le fue o qué hizo, responde: “No sé, no me acuerdo”.<b> ¡No quiere contar! </b>Quizá no lo sabe y se olvidó en serio, ¡para no contarlo! Y está muy bien, así es que habrá descubierto su <b>intimidad</b>, a través de una resistencia y no tanto porque se le haya hablado sobre este tema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MWZPHKZYFNCFRKF4OUHEFRMPM4.jpg?auth=9a0317904d3d599b6eeb99ccc11371e8467e86c2dd83f6ce516eb11a40d60c9e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Vida en familia. Más allá de los estereotipos. (Getty)" height="1080" width="1920"/><p>Hoy a veces se requieren reemplazar con discursos las creaciones espontáneas que un niño debe conseguir con su crecimiento. Se los quiere educar para ser niños, cuando en verdad se trata de tolerar que, entre padres e hijos, hay una extrañeza imposible de reducir o eliminar.</p><p>La segunda escena es más linda aún y es la que transcurre cuando un niño se da cuenta de que <b>molesta</b>. Nota que sus padres u otros dos adultos conversan y, entonces, ya no sabe cómo intervenir porque se da cuenta de que interrumpe. Así el niño habrá renunciado a su lugar de privilegio como interlocutor (de la madre o el padre), para ser uno más entre otros.</p><p>Esta es una definición de la <b>familia</b>: un grupo dispar y no un sistema de alianzas internas (la madre con el hijo, el padre con el hijo y, a veces, la tensión entre la madre y el padre). Con este criterio es que en este libro hablamos de t<b>emas diversos como el colecho, los límites, el tiempo que les dedicamos a los hijos</b>, etc.</p><p>Junto con las dos escenas que mencioné, agregaría una tercera –vinculada con el punto de vista del niño ante los padres (o uno de los dos adultos): si su lugar será el de un hijo, tendrá que vivir algún tipo de <b>exclusión</b>. ¡Qué difícil esto! No tanto para el hijo sino para los padres: porque a nosotros nos encanta ser la causa de su felicidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4LQTFHMXIRFL7FLWC3F7BHNLC4.jpg?auth=ad6b8a5b972f7ecbf68f8ca0728a83ce356920cefec0ebeb863a0bb1eca683c4&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Amor y más. El oficio de criar tiene dulzuras y sinsabores. (Getty Images)" height="1280" width="1920"/><p>Sin embargo,<b> ¿criar a un niño es hacerlo feliz?</b> El vínculo entre padres e hijos, ¿es exclusivo? Con Trinidad veníamos pensando que hay una situación muy común de la temprana infancia que hoy se prolonga más allá de los primeros años: los padres nos angustiamos con la angustia de los hijos, entonces nos cuesta tener tolerancia ante sus conflictos, queremos resolverlos rápidamente o resolverlos por ellos y así les quitamos la chance de crecer y hacer experiencia.</p><p>Asimismo, no nos damos cuenta de que el vínculo parental es central, pero no es excluyente; es decir, desde temprano los niños necesitan vincularse con otros (desde otros niños hasta otros adultos, de la familia o no) para no quedar encerrados en un tipo de dependencia perjudicialmente regresiva. ¿Cuántos niños que, en su casa, no comen ciertas comidas, sí las comen en otros lugares?</p><p>Que los padres no seamos la única referencia es también una herida narcisista para nosotros, que debemos aceptar, para distinguir entre acompañar un crecimiento y lo que es el control de una madre o un padre que proyecta <b>sus propias ansiedades </b>en un hijo al que no puede perder de vista.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KFDZYLIRXRFOPKRUAS74KWNJDY.jpg?auth=48e65b9bbcb0d0b38bc9bb51191e19eb19e498cff8c8155b3b49ddf0e7cdf6e6&smart=true&width=5760&height=3840" alt="¿Cuidar es sobreproteger? Algunas de las dudas." height="3840" width="5760"/><p>Mientras escribíamos estas páginas, con Trinidad sabíamos que nos metíamos en un terreno difícil, pero también es importante distinguir <b>entre cuidar y sobreproteger</b>. La parentalidad contemporánea a veces adolece de la expectativa de los padres de reparar su propia infancia.</p><p>“Sé el padre que te hubiera gustado tener”, dice un célebre slogan muy común en la redes. Nosotros pensamos que esta idea es la fuente de muchos males, porque de lo que se trata es de ser el padre para un hijo singular y<b> no reproducir con un hijo la propia infancia</b>. Quienes hoy tenemos alrededor de 40 años tenemos que buscar otra forma resolver la deuda con nuestros propios padres, que no sea a través de una <b>revancha</b> indirecta con nuestros hijos como árbitros.</p><p>Una parentalidad responsable empieza cuando <b>uno renuncia al amor de los hijos</b>. Si todo va bien, seremos amados por añadidura, por cumplir con nuestras funciones de cuidado y protección; pero si buscamos deliberadamente el amor de nuestros hijos como condición para nuestra seguridad personal, para validarnos en nuestros roles y en la vida misma, seremos una fuente de problemas para ellos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RRIXRR7O3FH23DREG5ZAPDV3M4.jpg?auth=a755919054b8432a3a8e43d83587b814f68ff889af1e84d87fc73f008fa24416&smart=true&width=4624&height=3468" alt="Parque Rivadavia. Un  lugar de encuentro de grandes y chicos a la hora de cambiar figuritas del Mundial." height="3468" width="4624"/><p><b>Para concluir, una anécdota.</b> Ayer estaba en el Parque Rivadavia con uno de mis hijos, que quería cambiar <b>figuritas del Mundial.</b> Entonces, en el pasto veo a una mujer que está leyendo un libro mío, cuestión que me incomodó un poco la verdad. Incluso sentí algo de vergüenza cuando la hija de esta mujer se acercó a cambiar figuritas con Joaquín. Encima luego me pidió la firma del ejemplar y, como a mi hijo le faltaba una, ¡se la regaló!</p><p>Mi hijo estaba muy contento y preguntó: ¿ese es un libro que escribiste para mí? Se refería a la dedicatoria, dado que conversé con la mujer acerca de cómo mi hijo había crecido en estos años. Le respondí que sí, y él sonrió, por fin algo de lo que hace su padre le reporta un beneficio útil. Yo le pedí que si a otro niño le falta una figurita y él la tiene, que se la regale también, como hicieron con él, porque el intercambio es solo una excusa para compartir.</p><p><b>Criar es agotador</b>. Es una tarea de la que incluso puede ser que no obtengamos el reconocimiento; pero lo hacemos para que nuestros hijos sean buenas personas. Muchos dicen que es una locura traer niños a este mundo, con lo mal que está todo. Yo creo que este es el principal motivo para hacerlo, para que crean en el futuro y, a pesar de la tristeza, el desengaño y la maldad, no dejen de apostar por una vida mejor para los demás.</p><p>La crianza está lograda no cuando nuestros hijos nos recuerdan con gratitud o nos muestran que pudimos ser mejores padres que nuestros padres; sino cuando son capaces de trascendernos y reparar algo más importante que nuestra vida: la de la comunidad a la que pertenecen.</p><h2>Crianza para padres cansados (fragmento)</h2><p><u><b>¿Por qué los niños mienten (y dicen insultos)?</b></u></p><p>Los niños tienen una relación directa con el lenguaje, al punto de que podamos decir que mucho antes de aprender a hablar ya conocen el valor de las palabras. El vientre de la madre no es un espacio oscuro y aislado sino una caja de resonancia en la que desde muy temprano el bebé escucha la palabra de los demás.</p><p>Es posible que un niño primero no entienda lo que oye, pero las palabras tienen un sentido que no se reduce sólo a lo que significan. Porque con las palabras hacemos cosas, expresamos tonos y estados de ánimo, producimos efectos en los otros. Las palabras son mucho más que un conjunto de significados y, por cierto, cuando los niños empiezan a hablar hay dos fenómenos que se muestran especialmente interesantes, dos fenómenos que son parte de un crecimiento muy importante: por un lado, como dijimos en el apartado anterior, los niños descubren que las palabras sirven<b> para decir la verdad lo mismo que para mentir</b>; por otro lado, un buen día advierten que las palabras también se pueden usar para insultar.</p><p>En este apartado nos detendremos en estos dos fenómenos, que suelen preocupar a los padres, con el propósito de ubicar que se trata de cuestiones normales (y hasta que se espera aparezcan) que demuestran un gran crecimiento en la relación con el lenguaje y ampliación de las relaciones sociales. Como ya dijimos, mucho antes que la verdad, los niños descubren la mentira. Y ni siquiera descubren la mentira como algo falso (lo opuesto de la verdad), sino como forma de engañar al otro. Por eso los adultos acostumbramos a decirles: <b>“No (me) mientas” </b>en lugar de “No digas mentiras”.</p><q>La experiencia de mentir supone para el niño una conquista: hay una parte del mundo que sólo le pertenece a él</q><p>Lo primero que descubre un niño es que es posible no contarlo todo, de ahí que pueda decir lo que no es o inventarse una historia. La experiencia de mentir supone para el niño una conquista: hay una parte del mundo que sólo le pertenece a él, sus padres no adivinan lo que piensa, aunque él creía lo contrario, puesto que puede engañarlos. Ese límite entre su mundo interno y los demás enriquece su vida psíquica, al favorecer el desarrollo de su fantasía. La psicoanalista francesa <b>Françoise Dolto </b>dice, refiriéndose a las mentiras de los niños: “No es mentira, es una ficción, es algo que se dice ‘en broma’ por el placer de creer en ello, para soñar despierto sin riesgos… es novela”.</p><p>Con la verdad pasa algo parecido, pero más interesante. A los niños les pedimos que digan la verdad; desde pequeños los sometemos a un empuje disciplinario a<b> que nos digan todo,</b> que no nos oculten nada, a la obligación de decirse a sí mismos. Esto nada tiene que ver con el modo más originario en que el niño descubre el valor del término: cuando nos preguntan si algo es real, si acaso existe tal o cual cosa, si un hecho pasó o no. Para los niños, la primera forma de la verdad se relaciona con desprender el mundo real del de fantasía. Por eso preguntan, por ejemplo,<b> si hay monstruos de verdad.</b> Y lo interesante es notar que la sede de la verdad es la palabra y verdadero es algo porque otro lo dice.</p><p>Nosotros los adultos les explicamos que la verdad es algo que deben sacar de adentro (de sí mismos) y ellos nos enseñan que no hay acceso directo a lo verdadero, que la verdad es algo que viene de afuera (de los otros) y sobre todo de aquellos a quienes el niño valora.</p><p>En este punto, podríamos recordar el caso de una niña –la hija de unos amigos– que jugaba con su padre y, cuando éste impostó la voz y dijo ser un <b>monstruo</b>, le preguntó si era de verdad o era el padre. Como a veces ocurre con los niños, dicen la verdad sin saberlo (la verdad que no se confunde con el saber), es decir, <b>que todo padre es un poco de mentira</b>.</p><p>Por eso, los adultos que tenemos que ocupar funciones parentales siempre nos sentimos un poco impostores, cuando no nos angustiamos por tener que ser los representantes de roles que nos generan conflictos, cuando nunca podemos saber con certeza si estamos haciendo bien las cosas. Nadie cría a un niño sabiendo lo que tiene que hacer de antemano o, como dice el refrán: ningún niño viene con un manual bajo el brazo.</p><p>Por otro lado, en continuidad con lo que implica decir la verdad y el descubrimiento de las mentiras, cabe tener en cuenta otro gran descubrimiento de la infancia:<b> las “malas palabras”</b>.</p><p>Siempre es divertido el momento en que los niños descubren las<b> malas palabras</b>. La mayoría de las veces no saben qué quieren decir (por ejemplo, un niño le puede decir “hijo de puta” a su hermano, sin darse cuenta de que entonces le dice “puta” a la madre), pero les encanta decirlas. Lo que descubren, entonces, es una forma de decir, ¿cómo eso puede ser malo?</p><p>A los padres les preocupa, temen la mala educación, pero lo interesante de las malas palabras es que<b> son un paso necesario </b>en la conciencia que el niño va tomando de lo público. Porque descubre también que hay lugares en que se habla de un modo y lugares en los que se habla de otro. Las<b> malas palabras</b> –que no son necesariamente los insultos, porque hoy se insulta mucho (en medios gráficos, en redes sociales, en la televisión abierta, etc.); “malas palabras”, aquellas de las que los padres se preguntan: de dónde sacó esto y rápidamente quieren rectificar esa manera de hablar– representan un gran crecimiento psíquico, porque son la primera aparición de una forma de decir que no proviene de los padres y que, además, sitúa un “afuera” de ellos. Las malas palabras son la antesala de un mundo social que no se reduce a la familia.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IPYG5YDXRETTKJI52F5FXM7X4.jpg?auth=cc22fd608d02cac8ec2c1b076a4a0436ba18a397a30ee3c7146f6037f26eb2bd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Hernán Ronsino: “Hay una figura fuerte del lector ansioso que va tras las novedades, pero la escritura precisa tiempo”]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2022/10/28/hernan-ronsino-hay-una-figura-fuerte-del-lector-ansioso-que-va-tras-las-novedades-pero-la-escritura-precisa-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2022/10/28/hernan-ronsino-hay-una-figura-fuerte-del-lector-ansioso-que-va-tras-las-novedades-pero-la-escritura-precisa-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Hinde Pomeraniec]]></dc:creator><description><![CDATA[El escritor argentino habla de “Una música”, novela en la que trabajó ocho años y que trata sobre la paternidad, los mandatos, los proyectos de vida y los secretos familiares. También aborda cuestiones de la vida política de los años violentos de la Argentina y el progresivo declive social]]></description><pubDate>Mon, 26 Aug 2024 13:29:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OCWOUZ5LFNARLAZWVXMOWYXNUM.jpg?auth=3c5bf276c41e838d8c61c35ddbddc2fee224f98a8a64fff3f71737b222d904bf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En esta charla Ronsino cuenta que su propia relación con la música es de "frustración absoluta". La novela fue publicada por Eterna Cadencia." height="1080" width="1920"/><p>La obra literaria de <b>Hernán Ronsino</b> está conformada por novelas que tienen personajes y escenarios memorables. Sin embargo, lo que define su narrativa es fundamentalmente es un tono. <b>Esto es lo que podríamos denominar un estilo: una lengua sobria, una sintaxis elegante y una Pampa melancólica que distingue sus historias</b>. Ronsino nació en Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires, en el año 1975. Es autor de las novelas <i><b>La descomposición</b></i>, <i><b>Glaxo</b></i> y <i><b>Lumbre</b></i>, que conforman una trilogía, de <i><b>Cameron </b></i>y del ensayo<i><b> Notas de Campo</b></i>. En 2020 fue distinguido con el Premio Anna Seghers que se entrega en Berlín todos los años y que es destinado a un autor latinoamericano. En 2021 recibió el Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. Sus libros fueron traducidos a ocho idiomas.</p><p>La nueva novela de Ronsino se llama <i><b>Una música</b></i> y fue publicada por Eterna Cadencia. El protagonista es Juan Sebastián Lebonté, un músico que se dedica a esa profesión más allá del gusto o la vocación. Lo suyo es un destino señalado por su padre, melómano furioso y obsesivo y, a la vez, una persona que cree en el dinero como valor absoluto y más allá de todo. Lo explica así:<i> “Mi padre siempre decía, a modo de consejo, que la vida es una escalera, el secreto más difícil de aprender es saber cuándo y cómo pisar el siguiente escalón y que, en lo posible, sea el de arriba. Por eso eligió la guita y no la música”</i>.</p><p>La novela, en la que su autor trabajó ocho años, comienza con el protagonista y narrador en una de sus giras europeas, cuando le comunican la noticia de la muerte de su padre. Al regreso a su ciudad, sabrá que el hombre que había logrado una cierta fortuna en los 70<b> solo le dejó como herencia un campito en el conurbano bonaerense</b>, cerca de la estación de Paso del Rey y que en el presente está ocupada por una comunidad muy ajena en términos materiales y sociales a la vida de Juan Sebastián.</p><p>La paternidad, los mandatos, los proyectos de vida y los secretos familiares son los temas que desarrolla Una música, que también aborda cuestiones de la vida política de los años feroces y violentos de la Argentina y del progresivo declive social que, así y todo, puede también convertirse en un horizonte posible para alguien cuyo tormento mayor es no haber vivido una vida signada por el propio deseo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S56ZEVMJANAMHPQUNRP4LLIGZ4.jpg?auth=eb01f0bff4ea3f510301cec489c03a3db4632eaae5724b39e6c27b897394f83d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Durante los años que trabajó en la escritura de "Una música", Ronsino practicó cambios de escenarios que redundaron en un cambio de tono de la novela. (Eterna Cadencia)" height="1080" width="1920"/><p><b>— </b><i><b>Una música</b></i><b> es una novela que llega después de varias novelas tuyas. Es una novela que en principio no podría decirse que voluminosa pero sí lo es en un sentido que va más allá de la cantidad de páginas. Tiene que ver con lo que se cuenta y con el volumen y la carnadura de los personajes. Lo primero que tengo para preguntarte es cómo surge Una música, cuál fue la idea original. O mejor, cuál fue la primera imagen que tuviste y dijiste: “acá hay una novela”.</b></p><p>— Bueno, es verdad que es una novela que está cargada de planos, de historias, de distintas dimensiones. Y por eso mismo creo que es una de las novelas que más me costó de todas las que escribí: es con la que más vueltas di. La armé, la desarmé, la busqué de distintas maneras. Y lo que quería, en principio, era contar una historia que se alejara un poco del universo de mis novelas anteriores, que se movían más bien en un territorio pampeano, ¿no? Y donde se reflexionaba un poco sobre la vida en un pueblo. Y, en un principio, la primera versión que empecé a trabajar, allá por el 2014, sucedía en Buenos Aires. Yo quería escribir una novela que sucediera en Buenos Aires, en la ciudad, y estaba todo ambientado en el territorio, en el barrio de Boedo. Ahí, debajo de la autopista, sucedía todo, en una zona medio marginal dentro de la ciudad. Y terminé esa versión, estuve trabajando en ella tres años. Y ahí había un protagonismo de la migración africana, que estaba muy presente en esos años, ¿no? y esa presencia muy fuerte de los migrantes era un disparador de la novela. En la versión definitiva todo eso tiene una presencia absolutamente marginal y casi mínima. Cuando terminé esa primera versión, sentí que algo no estaba funcionando y que no me convencía el registro, el tono de la escritura, como se dice. Y me provocó una profunda angustia ese momento. En el medio escribí mi novela anterior que se llama <i><b>Cameron</b></i> y me quedaban dos opciones, o abandonaba el proyecto o lo escribía de nuevo desde cero. Y creo que fue una experiencia muy profunda esa, la decisión de volver a empezar a escribir la novela, que es lo que hice. De correr los personajes y ponerlos en otro lugar. En un lugar mucho más periférico y marginal, en esta orilla del río Reconquista, y montar el destino de la narración en esa orilla en el conurbano. Me quería alejar del pueblo pero un poco algo del pueblo y del campo…</p><p><b>— Tenía que volver, sí. Ahora, la pregunta es si el protagonista fue siempre Juan Sebastián y si la cuestión de la música era central desde el comienzo.</b></p><p>— Sí. Sí, el personaje era un pianista. La música tenía una presencia fundamental. Esos elementos estaban. Y también la herencia de un padre dando vueltas, pero la historia era otra. Hace poco, cuando terminé finalmente la versión que se publicó, abrí con mucho temor el archivo que tiene el mismo nombre de esta novela y los personajes se llaman igual pero son otros, y fue como entrar en una casa amoblada pero abandonada. Fue muy raro eso. Encontrar como un desplazamiento de la historia…</p><p><b>— Me impresiona lo que contás. Porque además que se llamara igual, que fuera igual y que lo que hiciste fue, en realidad, un cambio de escenario y cómo el cambio de escenario trae un cambio de tono.</b></p><p>— Absolutamente. Y creo que ese tono está muy asociado con el rediseño, con el territorio donde me sentí con una mayor soltura en la escritura. Eso pasó. Y también se reacomodaron muchos personajes que antes tenían mayor protagonismo, como la presencia de los africanos en la trama, que después quedó en una zona muy de detalle, como te contaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQUKGC2XAVAZ5GI5KHZLNKSJSU.jpg?auth=1793b4c8ac16d1333853951792c6d66f0eeba482910b64f692d1838d4eab22ce&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Vidas imaginarias" (Destino), de Marcel Schwob, es uno de los modelos que tenía Ronsino a la hora de construir algunos de los personajes de su nueva novela." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Cuál es tu relación con la música?</b></p><p>— Es una relación de frustración absoluta. Me han mandado de chico a aprender a tocar y nada, siempre con mis hermanos, pero siempre fue una imposibilidad muy grande. Y eso que uno de mis mayores deseos en la infancia era tocar el violín. Siempre quise tocar el violín. Pero tuve un problema, además de la dificultad que tenía para aprender música, que me costaba muchísimo, y es que no había profesor de violín en Chivilcoy. Había que viajar a otro pueblo. Y entonces eso complicaba mucho más las cosas. Y hubo intentos de tocar pero siempre quedaron frustrados.</p><p><b>— ¿Y qué clase de oyente de música sos? ¿Qué música escuchás?</b></p><p>— De todo. La verdad, puedo escuchar de todo y me gusta explorar música de cualquier registro. Me gusta descubrir sonidos, también.</p><p><b>— Inventarlos, también. Inventar artistas también te gusta.</b></p><p>—<i> (Risas)</i> Inventar artistas también, sí.</p><p><i>Te puede interesar:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2020/11/20/hernan-ronsino-recibio-el-premio-anna-seghers-escribir-es-habitar-una-lengua-en-transito/" target="_blank"><i>Hernán Ronsino recibió el Premio Anna Seghers: “Escribir es habitar una lengua en tránsito”</i></a></p><p><b>— Te lo pregunto por lo que tiene que ver con la presencia de ese músico fantasmal del que era fan el padre del protagonista y de un disco que es central en la historia, más todo lo que hay detrás. Gran parte de la creación de esta novela arranca con eso que parece que va a ser lo único central y después se dispara para otros lugares. Pero ahí hay algo del detalle en relación a la composición musical y, sobre todo, a la grabación de los discos que me resultó alucinante.</b></p><p>— Sí, efectivamente la composición del disco y la figura de este personaje, de este músico, Bill Turner, es central. Mirá, una de las cosas que me interesaban para trabajar en el libro era algo que investigué mucho también y es la figura de las <i><b>Vidas imaginarias</b></i> de <b>Marcel Schwob</b>, toda esa tradición que empieza con Schwob que, bueno, Borges va a trabajar. También <b>Bolaño</b>, y también <b>Lem</b>. Bueno, hay una larga tradición que permanentemente se reactualiza. A mí me interesaba muchísimo. Eso, por un lado. Y por otro lado, la figura de los impostores en la literatura. Está Borges también, que trabajó con el impostor inverosímil. Hay figuras que a mí me impresionaron mucho, como el escritor francés<a href="https://www.infobae.com/sociedad/2017/05/06/el-escritor-frances-que-acuso-al-fbi-de-matar-a-su-esposa-una-celebre-actriz-estadounidense/" target="_blank"> <b>Romain Gary</b></a>, el único que ganó dos veces el Goncourt, cuando solo se puede ganar una vez <i>(N. de la R., una de las veces lo ganó con seudónimo y el engaño solo se descubrió a su muerte).</i> Bueno, esa doble figura de vida imaginaria y de impostura estuvo siempre presente. Y en el disco, en el músico, en el padre y en el mismo protagonista, de alguna manera están rondando esas formas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EUKCAZSKWNHA5HZBUN4C67PH2A.jpg?auth=3c052381f4265c0cdec24fb5af86b16006da3afd2304b39d0ac403aab6f3d71c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En las novelas de Hernán Ronsino siempre aparece la conexión de una historia con un contexto político o histórico." height="1080" width="1920"/><p><b>— Algo que resulta sorpresivo y que se va convirtiendo en muy central en la novela es una deriva de la historia política de los 70 en la Argentina. La historia política en la que, en esta novela, en lugar de desaparecidos hay aparecidos. Son como muchas novelas dentro de una misma novela.</b></p><p>— Sí, hay una cosa ligada con un espectro de los 70, que está rondando. Y que el personaje no sabe que lo encarna y que, de alguna manera, eso empieza a aparecer. Pero, efectivamente, eso está sin dudas y es muy importante en la trama. Pero aparece de un modo retardado, o no resaltado explícitamente. Eso era algo que me interesaba también. Y la conexión, no lo puedo evitar pero siempre me aparece así, la conexión de una historia con un contexto político, con un contexto histórico. En casi todas mis novelas eso está.</p><p><b>— Recién hablabas de cómo al cambiar el escenario, cambió el tono y se reconfiguró el elenco de figuras. La novela está dividida en tres partes. ¿Eso era algo que también pensabas cuando arrancaste o también llegó con este cambio?</b></p><p>— No, llegó con el cambio y una cosa que me ayudó mucho para pensar la escritura era ir, de alguna manera, a contrapelo del mandato del padre, para quien la figura del progreso es muy importante. La idea que se resalta, incluso, en la contratapa del libro, la de la escalera y de progresar hacia arriba. Pero la estructura de la novela la pensé a contrapelo de esa idea y el recorrido que hace el personaje es un recorrido de descenso que va desde un lugar de comodidad, de centralidad, de Europa al conurbano.</p><p><b>— Y de instalación social, ¿no? Esta idea del descenso marca la estructura de la novela porque es un descenso, en realidad, en relación a un modelo posible de vida, mucho más ambicioso, ¿no?</b></p><p>— Exactamente. Es un recorrido invertido a la idea del ascenso y del progreso. No es un descenso en el sentido de dejar de progresar si no que es un recorrido que elige el protagonista para encontrar un destino propio, digamos. Y, en ese sentido, ahí hay una tensión que me interesaba, que habría que ver si es entre opuestos. Es un pensamiento muy <i>benjaminiano</i>, éste, y es la tensión entre el progreso y la ruina. Creo que esa tensión también me ayudó a pensar el movimiento del personaje, ir hacia una comunidad que había fantaseado su padre como posible y que, por distintos motivos, esa comunidad quedó así como un reflejo, como un resto. Y la novela creo que termina ahí, en el momento previo a poder pensar ese resto como una nueva posibilidad. Ahí tal vez pueda estar eso que decías vos, de otra posible novela.</p><p><b>— Sí, claro, es una posibilidad. Pero, al mismo tiempo, mientras te escuchaba y pensaba en los restos; en los restos del padre, en los restos de la vida del padre, en los restos de lo acumulado por el padre. Pensaba en esa figura y en todas las formas posibles de paternidad que se leen en esta novela.</b></p><p>— Sí, es verdad. E incluso hay un modelo de figura patriarcal y de figura muy fuerte como es la de este personaje, Mamocho, que según se cuenta es toda una leyenda. De lo gigante que era, pero ahora está en una situación de postración y también es un resto de esa leyenda en donde la que destaca administrando y tomando el control del lugar es una mujer, ¿no? Las mujeres ahí aparecen como figuras fuertes, también.Incluso la anterior compañera de Mamocho era una figura que lideraba la existencia del lugar.</p><p><b>— Sí, diría que es justamente la más fuerte por el destino que tuvo. Pero, al mismo tiempo, pienso en la figura de la mujer en la primera parte de la novela, en el modelo más burgués, por llamarlo de algún modo, que es completamente opuesto al de estas mujeres con las que nos encontramos ya en esta zona, a la vera del río.</b></p><p>— Sí. Es como un lugar más de acompañamiento, ¿no? La mujer esperando al hombre, de algún modo.</p><p><b>— Sí. Y hay una figura muy importante que es Anita Labaronie, la mujer que “le da” la música al protagonista, quien - tampoco vamos a revelar mucho- es una figura mucho más central que “la profesora de piano”.</b></p><p>— Sí, es verdad. No la había nombrado pero es verdad, totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M4PXOAVMN5EM5BRO6QJYWSQZAQ.jpg?auth=eec53913120fa5303669ca221c2d0a343aac2e43f393dab93b80e111236a3666&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ricardo Piglia integra junto con Saer y con Juan Martini, un conjunto de autores que le enseñaron a Ronsino a escribir y a leer. (Télam)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Por qué la idea de los apellidos franceses? ¿Por qué la figura de “el francés”?</b></p><p>— No sé. No sé si tiene que ver con eso, pero empecé a fantasear esta novela, con los primeros bocetos, cuando estaba estaba haciendo una residencia en la casa de <b>Marguerite Yourcenar</b>, en el medio del campo, en el Norte de Francia, y algunos de esos lugares que aparecen mencionados en la novela los estuve recorriendo en esa experiencia en el Norte de Francia, cerca de Lille. Fue una experiencia muy interesante. Y ahí, en medio del campo francés, empecé a tomar algunos apuntes. Y la experiencia de conocer esa zona cercana al Mar del Norte, Ostende, esos lugares en Bélgica que aparecen en mi novela, fue muy impresionante. A mí me impresionó muchísimo.</p><p><b>— Hay algo que tiene que ver con tu prosa en donde no hay ripio, nada chirría. No sé cómo explicarlo. Uno lee tus novelas o cualquier texto tuyo y se advierte un trabajo, el de amasar la lengua. No hay ningún momento en donde uno diga: no, acá esto no suena bien. Decías que empezaste la novela en el 2014. ¿Esto que digo en relación con la lengua tiene que ver con todo el tiempo que te tomás para escribir y reescribir?</b></p><p>— Bueno, uno duda todo el tiempo, ¿no? No sabés qué salió y cómo está. Pero sí, me gusta trabajar, me gusta dedicarle tiempo. Fijate, yo tenía una versión de la novela, esta que te contaba, pero había algo en ese sentido que no me convencía. Y en esta última versión sí, obviamente me sentí un poco más representado en lo que quería buscar. Y hay un trabajo… ¿Sabés qué siento? Que <b>el proceso de escritura, por lo menos por cómo lo considero yo, necesita tiempo y trabajo. Me parece que no se puede escribir rápido. </b>Yo siento que hay ciertas urgencias que se van imponiendo en los procesos de lectura, en los procesos de escritura, en el tiempo contemporáneo.</p><p><b>— En la industrialización -también- de la literatura.</b></p><p>— Exacto. Y siento que hay una figura muy fuerte que es la del lector ansioso. Que va corriendo detrás de las novedades y que busca la novedad permanentemente y me impresiona. He dado cursos últimamente en distintos lugares y me impresiona eso, la desconexión con cierta tradición, o con cierta lectura de algunos clásicos.</p><p><b>— De eso no voy a revelar nada, de la literatura clásica que aparece en tu novela. Lo dejamos para el lector.</b></p><p>— Aparece ahí, referido de distintas maneras. Pero si un clásico se lee es porque se puso de moda últimamente. Entonces ahí eso también forma parte de cierta condición de producción, me parece.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C5IRHIPHUFBCJMBJD2QZWOMMZI.jpg?auth=ddb8b3b524abc214ebb8e235194cba5515082bf7f34d2901abc2f763d64db792&smart=true&width=3024&height=4032" alt="Para Ronsino, en tiempos en donde hay una demanda por la novedad, a la hora de escribir "hay que encontrar ese equilibrio entre que el texto responda a lo que uno quiere hacer y no a una urgencia externa"." height="4032" width="3024"/><p><b>— Coincido.</b></p><p>— Y sostener durante ocho años un proyecto de escritura es complejo en estas condiciones. Uno también a veces quiere publicarla y sacársela de encima. Pero me parece que hay que encontrar ese equilibrio entre que el texto responda a lo que uno quiere hacer y no a una urgencia externa.</p><p><b>— Celebro esto que estás diciendo y celebro también a los editores que son capaces de esperar. Pero estamos hablando de los clásicos dentro de </b><i><b>Una música</b></i><b> y yo pensaba que vos, que naciste en 1975, sos un nombre importante dentro de tu generación de autores y autoras. Pero uno te lee y es imposible no leer a Saer o a Piglia en tu escritura. Hay algo que exhibe un marcado cuidado con la prosa que tenían otras generaciones. Me gustaría que me dijeras en qué serie sentís que te incluís, o que tu obra está incluida. O que, al menos, te gustaría ser incluido.</b></p><p>— Sería muy difícil armar una serie así. Sí lo podría responder de otro modo. Sin dudas, <b>los autores que mencionaste son autores que no solo me han marcado sino que también me han enseñado a leer la literatura</b>. Y en el proceso de escritura todo el tiempo uno está de alguna manera pensando esas influencias o tratando de sacárselas de encima, también.</p><p><b>— Sí, es un diálogo y una pelea.</b></p><p>— Un diálogo permanente y son autores fundamentales. Yo agregaría un autor con quien hice taller y que está en esa serie generacional, la de <b>Saer </b>y <b>Piglia</b>, y que quedó un poco desplazado en los últimos años: <b>Juan Martini</b>.</p><p><b>— Claro.</b></p><p>— A mí la obra de Martini también me ha impresionado muchísimo. Hay libros que son muy impresionantes para mí como <i><b>La máquina de escribir</b></i>, por ejemplo. Y bueno, hay un montón más pero sí hay…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ZEQWFMUSFC6FLOE6MJ7MAGOIM.jpg?auth=140965beddaee35f33b892d4f87585b49fa45829e740a3dbe83db0fd4c79ad7e&smart=true&width=1920&height=2397" alt="Ronsino reivindica la literatura de la escritora tucumana Elvira Orpheé (Wikipedia: Rev. Pajaro de fuego,nro 36)" height="2397" width="1920"/><p><b>— Podemos recuperar a Martini no solo como escritor sino como editor. Hablábamos de Saer y Piglia, que enseñaron a leer porque al mismo tiempo que escribían hacían metaliteratura. O sea, en ese sentido teníamos unos escritores con una mirada mucho más amplia que la de la propia máquina de escribir.</b></p><p>— Totalmente, sí. Bueno, y después últimamente, sabés qué, me interesó mucho leer a la escritora tucumana <b>Elvira Orphée</b>. La estoy descubriendo de a poco porque es difícil encontrar sus libros pero aunque sea hay que leer <i><b>Aire tan dulce</b></i>, el libro que reeditó Bajo la luna. Y me parece una escritora muy interesante por la manera en que trabaja y piensa la provincia, el rumor, el chisme. Las voces femeninas. Hay una cosa muy cercana en esa novela que con lo que hace <b>Puig</b>, de algún modo. Con la recuperación de voces, de puntos de vista.</p><p><b>— De la oralidad, claro.</b></p><p>— Sí, absolutamente. Esa obra la estuve leyendo muy interesado. Y otro escritor que está me parece muy en línea con Una música es <b>Enrique Wernicke</b>, el autor de <i><b>La ribera</b></i>, <i><b>El agua</b></i>. Son diálogos que uno va armando a lo largo del tiempo con esos autores que, a veces, se reeditan pero otras veces caen en un olvido absoluto, viste.</p><p><i>SEGUIR LEYENDO:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/10/19/hernan-ronsino-describe-la-grieta-de-una-relacion-padre-hijo-y-la-reinvencion-de-sus-ruinas/" target="_blank"><i>Hernán Ronsino describe la grieta de una relación padre-hijo y la reinvención de sus ruinas</i></a></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2018/07/19/hernan-ronsino-el-feminismo-esta-cambiando-radicalmente-las-palabras-el-imaginario-los-modos-de-pensar-2/" target="_blank"><i>Hernán Ronsino: “El feminismo está cambiando radicalmente las palabras, el imaginario, los modos de pensar”</i></a></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2022/09/24/silvina-giaganti-mi-libro-es-un-regreso-a-aquello-de-lo-que-estoy-hecha-a-lo-que-me-avergonzo-a-lo-que-traicione/" target="_blank"><i>Silvina Giaganti: “Mi libro es un regreso a aquello de lo que estoy hecha, a lo que me avergonzó, a lo que traicioné”</i></a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OCWOUZ5LFNARLAZWVXMOWYXNUM.jpg?auth=3c5bf276c41e838d8c61c35ddbddc2fee224f98a8a64fff3f71737b222d904bf&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Mi hija necesitaba antipsicóticos, el mundo se me había caído encima”: cuando la enfermedad mental irrumpe ]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/11/27/mi-hija-necesitaba-antipsicoticos-el-mundo-se-me-habia-caido-encima-cuando-la-enfermedad-mental-irrumpe/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/11/27/mi-hija-necesitaba-antipsicoticos-el-mundo-se-me-habia-caido-encima-cuando-la-enfermedad-mental-irrumpe/</guid><dc:creator><![CDATA[Susana  Mitchell]]></dc:creator><description></description><pubDate>Mon, 27 Nov 2023 13:51:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/67K3Z4R3VBAYBLLIRWRWB4DWYU.jpg?auth=8cb2a8c7d2ff702367f9a329b786159d53b1aed81b72605b74ec0159725d3da9&smart=true&width=3000&height=1990" alt="" height="1990" width="3000"/><p><i>“Crisis psicótica aguda. Brote Psicótico. Antipsicótico. Mi hija necesitaba antipsicóticos. De repente el mundo se me había caído encima. (…) Es que hay palabras duras, pesadas. Y hay combinaciones que crispan de miedo. Trastorno siquiátrico es una de esas combinaciones. Encima suena a sentencia, a irreversible. ¿Y si Martu se queda para siempre así?”</i>.</p><p>Sonia, la protagonista de<i><b> Equis equilibrio</b></i>,<a href="https://www.infobae.com/cultura/2021/12/16/la-argentina-paola-vicenzi-se-quedo-con-el-premio-de-novela-vargas-llosa/" target="_blank"> de <b>Paola Vicenzi</b></a>, no entiende nada. ¿Qué le pasó a su hija? ¿A su chiquita divina que tocaba el piano, iba a la facultad y salía con sus amigas? Ella la había bautizado la “anti- adolescente” porque era alegre, obediente, ayudaba con las cosas de la casa, era responsable y era muy compañera con su mamá. Emilio, su marido y papá de Martina, había fallecido de<b> cáncer de pulmón</b> algunos años atrás. Las dos formaban ahora una familia, que había logrado avanzar luego de esa experiencia tan dolorosa. Pero, cuando uno piensa que se terminó, llega algo peor y te lleva puesto. Y eso fue lo que le pasó a Sonia con su hija Martina.</p><p>De un día para el otro y sin aviso previo, la protagonista de esta historia tuvo que enfrentar la enfermedad “que no se ve”: el<b> brote psicótico</b> de su hija. Porque es más fácil entender qué pasa si lo ves en una radiografía, o en un análisis de sangre o de orina. Pero la <b>locura</b>, esa condición tan temida, silenciada, signada por el prejuicio y la vergüenza, no se comprende. Tampoco se tolera. Y mucho menos se acepta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJAM42LZQFHSXKTDFB3WOYEYWY.jpg?auth=81f0c4bb8b90cbcedd5c362d54dc9f9739e63182f706d622bdb75a6c7cb84a37&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://www.bajalibros.com/Equis-Equilibrio-Paola-Vicenzi-eBook-2195236" target="_blank"><i><b>[”Equis equilibro” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>“El estigma que pesa sobre quien padece una enfermedad psiquiátrica y su familia obliga al <b>ocultamiento</b>, a sufrir en soledad. Añade dolor al dolor, escarba en la herida.”, dice<b> Paola Vicenzi</b> durante la presentación de su última novela, en la librería Eterna Cadencia.</p><p>Escrita a modo de diario personal, día por día, como contando las horas y los minutos para que ese infierno se termine , la obra revela cómo esa vida ordinaria, común, despreocupada, de cosas chiquitas y rutinarias, se va esfumando y es reemplazada por la desesperación, el agotamiento y el estado de alerta permanente de una madre sola que deberá cuidar a su hija<b> para que no se mate</b> en uno de los tantos arranques de locura que sufrirá a lo largo del relato.</p><q>Vicenzi bucea en la mente con tal profundidad que da la sensación de tratarse de una autobiografía</q><p>“La siquiatría es un mecanismo de relojería, hay que dar con la medicación adecuada, la dosis precisa, ensayo y error. Y mientras probamos Martina, que se quiere escapar, que se quiere morir, que se quiere matar. (…) Me putea, me dice <i>vieja de mierda, la puta que te parió</i>. Y a mí se me retuerce algo adentro”, reflexiona la protagonista.</p><h2>La salud mental, sin rodeos</h2><p><i><b>Equis equilibrio</b></i>, ganadora del premio Cátedra Vargas Llosa 2021, que otorga la Universidad de Murcia, España, le pone nombre y apellido<b> al tema de la salud mental</b>, con todos sus ribetes y aristas. Habla de algo de lo que no se habla ni se quiere hablar.</p><p>La <b>condena social, la soledad y el miedo</b>, por el que deberán atravesar las protagonistas de esta historia , deja en carne viva a cualquiera y obliga a la reflexión a todos. Porque en el fondo, dice la autora, “nunca sabemos de qué lado nos va a tocar estar”.</p><p>En sus 150 páginas <b>Vicenzi </b>bucea en las profundidades de la mente de Sonia y lo hace de tal forma que da la sensación de tratarse de una <b>autobiografía</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PVCUKUWC55BNJIUWX3YDMHOU4U.jpg?auth=dbaf0752695d3b429ad1b5c8e89273c64516d4aedc2de06aeb6e4f2502c0cbab&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Paola Vicenzi en la presentación de su libro "Equis equilibrio" en Buenos Aires. (Susana Mitchell)" height="1079" width="1920"/><p>La humanidad del relato y el reflejo de la desesperación y el espanto de esa mamá viuda que tiene que afrontar el <b>brote psicótico</b> de su nena adolescente, desarma, conmueve y abre miles de interrogantes. “Esta novela intenta llegar al hueso – dice la autora al cierre de la presentación del libro- y plantear preguntas. Una de las principales es la de<b> quién sostiene al que sostiene</b>. Sonia, en su desesperación, descubrirá que resulta menos arduo sostener a su hija cuando existe una red. Cualquiera sea la circunstancia, el grado de dificultad, siempre es más fácil si nos apoyamos en otros.”</p><p>Y si, nadie se salva solo. Nadie.</p><h2>“Equis equilibrio” (Fragmento)</h2><p>No sé ni cómo empezó todo esto. O sí sé, en el sentido de que puedo ubicar el momento en que tuve la idea, vaga al principio, de que algo no andaba bien.</p><p>Una noche salí a dejar la basura en el canasto y vi una bolsa de consorcio repleta que me llamó la atención. La abrí, miré, y fui directo al cuarto de Martina. Me encontré con las paredes desnudas. Y no solo las paredes, ni una muñequita ni una bola de nieve, ni uno solo de los objetos que con tanto amor y cuidado había ido coleccionando a lo largo de los años. Los que le habíamos regalado en cumpleaños y navidades, los que compraba con sus ahorros y esos con los que sus abuelos la habían consentido. Martu amaba a las princesas de Disney, y de pronto ni rastro de Aurora, Mulán, Pocahontas, Jasmín… ni siquiera de Ariel, su favorita indiscutida. ¿Le daría vergüenza, a los diecinueve, seguir con esas cosas? No, no podía ser eso. La mayoría de sus amigas compartían la pasión por la animación, los cómics, las princesas y todo ese universo que fascinaba a Martina. Con las chicas no se perdían una exposición de esas a las que muchos van disfrazados de personajes y qué sé yo qué. No, claro que no podía ser eso… Cuando llegó y vio que la bolsa estaba en el suelo de la cocina, sin decir una palabra la agarró y volvió a llevarla al canasto. Le pregunté por qué hacía eso, y me contestó «es obvio, mamá». Le dije que le podía regalar las cosas a una de las vecinitas o llevarlas a la parroquia. Entonces me miró con una cara que nunca le había visto y me contestó que ella no era una asesina.</p><h2>Quién es Paola Vicenzi</h2><p>♦ Nació en Buenos Aires en 1972.</p><p>♦ Es escritora, correctora y dicta talleres de narrativa.</p><p>♦ En 2017 obtuvo el premio MGE de Editorial Random House por su autobiografía La otra vida de papá.</p><p>♦ En 2021 Equis Equilibrio fue galardonada con el XXVI Premio Vargas Llosa de Novela, otorgado por la Cátedra Vargas Llosa de la Universidad de Murcia, España.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/67K3Z4R3VBAYBLLIRWRWB4DWYU.jpg?auth=8cb2a8c7d2ff702367f9a329b786159d53b1aed81b72605b74ec0159725d3da9&amp;smart=true&amp;width=3000&amp;height=1990" type="image/jpeg" height="1990" width="3000"/></item><item><title><![CDATA[Las recomendaciones literarias de Julieta Venegas: de Valeria Gerber Bicecci a Carolina Sanín]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2022/05/14/las-recomendaciones-literarias-de-julieta-venegas-de-valeria-gerber-bicecci-a-carolina-sanin/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2022/05/14/las-recomendaciones-literarias-de-julieta-venegas-de-valeria-gerber-bicecci-a-carolina-sanin/</guid><dc:creator><![CDATA[Andrea Pérez Martínez]]></dc:creator><description><![CDATA[La cantautora y multiinstrumentista mexicana visitó Colombia para conectar con su público por medio de la música y la literatura, dejándonos una serie de recomendados para leer y escuchar]]></description><pubDate>Sat, 14 May 2022 14:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><html><head></head><body><br></body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFKZIYDN3RA7XJ5MB57NZPGDIQ.JPG?auth=d6e860d9954f46e75eaf1c71993fc763126008b750095a1184b5433fdd2da990&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El concierto de Julieta Venegas en el Vive Latino fue completamente dedicado a las mujeres y su revolución (Foto: Gustavo Azem / Infobae)" height="1280" width="1920"/><p><html><head></head><body>Julieta Venegas estuvo en Bogotá para hablar de canciones e inspiración, pero también de libros, lo hace despojada de cualquier misterio, se expone, narra con sencillez las historias detrás de sus canciones, y presenta, con amplio conocimiento, las influencias que marcaron la consolidación de su estilo musical hasta hoy. Además, aunque sea una faceta poco conocida, también es una lectora consumada y reconoce en la literatura un detonante para su ejercicio de composición.</body></html></p><p><html><head></head><body>Esta cantautora domina un estilo particularmente profundo, fresco y tradicional, hace parte del imaginario de la música popular de habla hispana, acompañada principalmente del piano, el acordeón y la guitarra, conformando una poderosa presencia escénica que la posiciona como una de las artistas latinas más reconocidas en todo el mundo, con siete álbumes de estudio, además de un desconectado para MTV y la banda sonora de la obra de teatro ‘La Enamorada’.</body></html></p><p><html><head></head><body>Con 25 millones de discos vendidos, dos premios <b>Grammy</b>, diez <b>Grammy Latino</b>, dos <b>Billboard Music Awards</b>, siete premios MTV, entre muchos galardones más, también se destaca como embajadora de la buena voluntad de <b>UNICEF</b> en México y embajadora de buena voluntad por el <b>Consejo de Ministras de las Mujeres de Centroamérica COMMCA</b> demostrando su influencia como una de las figuras más importantes de las artes en habla hispana.</body></html></p><p><html><head></head><body>Infobae habló con ella para conocer sus miradas sobre la creatividad, sus gustos literarios, las autoras y autores que la emocionan y también sus discos preferidos, los mismos que describe con detalle y amabilidad, reconociéndolos como parte fundamental de su construcción artística, desde sus raíces familiares, su México, sus miradas sobre la feminidad y los escenarios, tanto sorprendentes como crudos, retratados por las letras de otros.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿En qué punto se encuentran la literatura y la música?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Se encuentran en que las dos son una expresión, para mi, en lo personal, la literatura la vivo como espectadora, como lectora, como espectadora de voces distintas, de historias distintas y a su vez la literatura me ha impulsado a mí para escribir mis propias canciones pero la inspiración viene mucho de la literatura, tanto de la literatura como de la música.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿De dónde cree que proviene la inspiración de la creatividad latinoamericana?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Realmente no sé de dónde procede, pero, en mi caso, viene de una raíz, desde la música que he escuchado en mi casa, de la música popular mexicana, desde <b>Juan Gabriel</b>, <b>Jose Alfredo Jiménez</b>, del acordeón, de la música norteña y de ahí se expande a todos mis gustos que se mezcla con la música anglosajona con diferentes ritmos, en la escucha me gusta mucho la música que cuenta las historias, que no está solamente replicando un estilo, un discurso, sino que me parece mucho más interesante cuando está contando algo que se convierte en propio, tiene que ver con de dónde eres, cuál es tu raíz, qué es lo que a ti te mueve, de dónde viene tu esencia y cada persona individualmente es un universo en ese sentido y todos tomamos de diferentes lugares para contar esa historia que cuenta quiénes somos.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿Nos recomienda tres libros y tres discos?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Recomendaría <b>‘Tu cruz en tu cielo desierto’</b> de <b>Carolina Sanín</b> que es una escritora colombiana que a mí me parece maravillosa, es una novela o podría llamarla <i>performance</i> de una escritora llamada Carolina que conoce a alguien en Twitter que era escritor o poeta y empiezan a tener como una especie de romance virtual que no se concreta nunca y lo que surge a través de eso es maravilloso, porque comienza a surgir el deseo, el sexo, está la literatura que habita en la cabeza de esta mujer y me parece una historia como súper original con muchas capas y dimensiones de diálogos y de cuestionamientos. Me parece una novela muy atractiva que recomiendo mucho.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/44EZ5VVIHZDKXJR42BHLU3VBKQ.jpg?auth=1f1e72291df04a4eea0f746325c63331dae09f6df61fa79a2404ccba103399eb&smart=true&width=1000&height=1000" alt="Portada de 'Tu cruz en tu cielo desierto' (2020)  de Carolina Sanín, Laguna Libros" height="1000" width="1000"/><p><html><head></head><body>También recomiendo <b>‘Espacio vacío´</b> de <b>Valeria Gerber Bicecci </b>que es una escritora <b>argentina </b>que vive en <b>México</b> hace muchos años, que es la historia de dos hermanos, una chica que parece ser Verónica, pero en realidad no lo sé, me parece que tiene una historia un poco autobiográfica y un lenguaje que me gusta mucho, ella es artista plástica así que también juega con el dibujo, juega con el lenguaje de una manera muy bonita que me parece interesante.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQKFRG5KTVBGNKT2KOUCREO53Q.jpeg?auth=b9fa58c41d987ae3c90cd2a9fb552ee894f14ff31f132a741caa24832f2faf24&smart=true&width=783&height=1024" alt="‘Espacio vacío´ de Valeria Gerber Bicecci, Laguna Libros" height="1024" width="783"/><p><html><head></head><body>Siempre recomiendo mucho a <b>Clarice Lispector </b>que es una escritora brasileña que tiene muchas <b>antologías de cuentos</b>, pero yo recomendaría sus crónicas, ella escribió en un periódico <b>crónicas periodísticas</b> y recomendaría comenzar a leerla desde ahí porque es ella contando su vida cotidiana, sus cuestiones como escritora, sus charlas con los taxistas, sus encuentros con músicos, sus encuentros con otros escritores. Es un personaje súper bonito de la literatura brasileña, su literatura es increíble y si quieres adentrarte más diría que el camino es por sus cuentos porque es una experiencia leerla y ya el tercer nivel son las novelas; creo que para mí sus novelas son un viaje, leer a Clarice es remover un montón de cosas, de sensaciones, te desconcierta, te despierta y te estimula. Realmente la recomiendo mucho.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3WJ3QS6NGVCW7ITCRXWN5QXTNE.jpg?auth=10a1e13c94dabd98fd77494de581fc565b454b9d7270484b38956b682ad377e1&smart=true&width=2500&height=3870" alt="Julieta Venegas nos recomendó leer a Clarice Lispector comenzando por sus crónicas, continuar después con sus cuentos y cerrar con sus novelas" height="3870" width="2500"/><p><html><head></head><body>En cuanto a los discos, vengo escuchando mucho últimamente <b>‘Multitud’ de Stromae</b> que es un artista belga que siempre me ha parecido maravilloso porque me enloquece su voz, él siempre ha jugado mucho con el ritmo, con sonidos que pudieran parecer folclóricos, en este disco hay mucha presencia de cumbia, charango, pero también juega mucho con la música electrónica y con el <i>hip hop</i> también. No hablo francés y siempre estoy tratando de entender lo que dice, sus letras las tengo que buscar en traducción, cuestiona mucho las relaciones de una manera muy interesante, él me parece siempre como muy teatral, recomiendo también ver sus videos.</body></html></p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/rw0XBin_r9s?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen title="Stromae - Invaincu (Official Audio)"></iframe><p><html><head></head><body>El segundo es un compositor, guitarrista y cantante que vive en México que se llama <b>Augusto Bracho</b> que tiene un disco que acaba de salir hace unos meses que se llama <b>‘Música Moderna’</b>, toca mucho el cuatro, tiene una voz como a la antigua con mucha expresividad y definitivamente lo que hace con el cuatro es maravilloso, es un gran disco que recomiendo mucho.</body></html></p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/videoseries?list=OLAK5uy_lKSrveuewDjetfhdgeXkvo4GTzPahRXf4" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><p><html><head></head><body>El tercer disco es de una artista de <b>Nueva Zelanda</b> que se llama <b>Aldous Harding</b>, compositora y cantante que no sé si es folk porque además maneja muchos estilos pero a mi me recuerda a <b>PJ Harvey</b> porque juega mucho con los personajes que da con su voz, a veces suena como una niña, a veces suena como una mujer y eso me parece muy interesante. Hay un disco nuevo que se llama <b>‘Warm Chris’</b> que me gusta muchísimo.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿Autores o autoras colombianas le gusten o haya descubierto recientemente?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Me gusta mucho <b>‘El asedio animal’ </b>de <b>Vanessa Londoño,</b> que es una joven escritora colombiana que me hizo pensar mucho como en la imaginería de <b>Clyo Mendoza,</b> que es una escritora mexicana que tiene muchos paisajes y mucha desolación pero con un lenguaje muy bello.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MCOPR2S4TRBQLL7OYJ5MEVD2BQ.webp?auth=94c51f7a6157912cf5215845e8f433f6f4ffcf1e755c7c1643cd16a182611045&smart=true&width=1000&height=1500" alt="Portada de 'El asedio animal', de Vanessa Londoño, Almadía Ediciones" height="1500" width="1000"/><p><html><head></head><body>No es ficción pero me gusta mucho <b>Germán Castro Caycedo</b>, leí <b>‘Mil alma se la dejo al diablo’ </b>que me pareció alucinante, la historia del libro me marcó muchísimo, me parece fuertísimo lo que sucede ahí, descubrir un mundo que nunca se me hubiera ocurrido cruzarme y su forma de contarlo me pareció maravillosa.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KW7IVHPJPJCFVFBO33F3CXUK4Q.jpg?auth=4092dca38d81dbf320a28bb87f6c95a4cde65821fe1dc0b775837f3a804a6b01&smart=true&width=298&height=475" alt="Portada de ‘Mil alma se la dejo al diablo’ de Germán Castro Caycedo, Editorial Planeta" height="475" width="298"/><p><html><head></head><body><br></body></html></p><p><html><head></head><body><b>SEGUIR LEYENDO</b></body></html></p><p><html><head></head><body><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/05/02/estoy-muy-cansado-de-las-banderas-pedro-alonso-ochoro-berlin-en-la-casa-de-papel/" target="_blank">‘Estoy muy cansado de las banderas’: Pedro Alonso O’choro, Berlín en La casa de papel</a></body></html></p><p><html><head></head><body><a href="https://www.infobae.com/america/cultura/2022/02/14/no-estoy-segura-de-que-exista-un-boom-o-auge-de-escritoras-latinoamericanas-vanessa-londono/" target="_blank">Vanessa Londoño: “No estoy segura de que exista un ‘boom’ o auge de escritoras latinoamericanas”</a></body></html></p><p><html><head></head><body><a href="https://www.infobae.com/cultura/2021/06/04/carolina-sanin-el-amor-romantico-puede-estar-totalmente-desligado-del-contacto-fisico/" target="_blank">Carolina Sanín: “El amor romántico puede estar totalmente desligado del contacto físico”</a></body></html></p><p><html><head></head><body><br></body></html></p><p><html><head></head><body><br></body></html></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFKZIYDN3RA7XJ5MB57NZPGDIQ.JPG?auth=d6e860d9954f46e75eaf1c71993fc763126008b750095a1184b5433fdd2da990&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El concierto de Julieta Venegas en el Vive Latino fue completamente dedicado a las mujeres y su revolución (Foto: Gustavo Azem / Infobae)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>