<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/leamos/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Sun, 17 May 2026 19:41:24 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Diego Fernández Pais: “Si lo ganó Bob Dylan, Taylor Swift se merece el Nobel de Literatura”]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2023/09/12/diego-fernandez-pais-si-lo-gano-bob-dylan-taylor-swift-se-merece-el-nobel-de-literatura/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2023/09/12/diego-fernandez-pais-si-lo-gano-bob-dylan-taylor-swift-se-merece-el-nobel-de-literatura/</guid><dc:creator><![CDATA[Luciano Sáliche]]></dc:creator><description><![CDATA[El autor cordobés acaba de publicar “Fama”, una novela semi autobiográfica donde relata los días en la clínica de rehabilitación y su erotomanía por la estrella pop. “Yo soy el objeto de estudio de mi literatura”, dice]]></description><pubDate>Tue, 03 Jun 2025 15:31:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F7IMQGLC2NE5FGR3TXJX72UPEI.jpeg?auth=23a3682bb5274ff6d5546cca41487ac98cf41d3416313123e97462b55fbbac67&smart=true&width=1920&height=1264" alt="Diego Fernández Pais en la presentación de "Fama", 3 de agosto en el Centro Cultural Casa de Pepino de la ciudad de Córdoba" height="1264" width="1920"/><p><b>Diego Fernández Pais</b> escribió <i><b>Fama</b></i> entre la pandemia y la cocaína. En un principio el título era <a href="http://www.polvo.com.ar/tag/una-vez-mas/" target="_blank"><i><b>Una vez más</b></i></a> y se fue publicando por entregas en la revista <i>Polvo</i>. El primer capítulo, “Retrato de un artista forrado en pasta”, se publicó el 25 de junio de 2020, pero no entró en <i><b>Fama</b></i>, porque la breve novela que acaba de publicarse por Alas, el sello editorial de <b>Adrián Payton</b>, es otra cosa. ¿Y qué cosa es? En pocas palabras, el diario de un escritor treintañero que transita sus días en una clínica de rehabilitación. “Tiendo a creer que ya consumí toda la cocaína que se puede consumir en una vida antes de que te aburra”, se lee. Ahí, en ese diario, aparece su relación conflictiva con la familia, los amoríos que teje con las chicas del lugar, y los libros. Es, además, el diario de un lector que encuentra en la literatura —sobre todo en <b>Ricardo Piglia</b> y <b>Ian McEwan</b>—, justamente, un desvío, un refugio, una obsesión, una manera de mirar el mundo y mirarse a sí mismo.</p><p>Mientras tanto, la vida en la clínica asfixia: “Todo el mundo habla sobre su pronta salida de alta y eso a mí me hace muy mal. Me pone ansioso. Sensación de que se han olvidado de mí. Abandono”. Entonces, por eso, la literatura: “Ahora escribo esto con una toalla sobre el velador que se encuentra sobre mi cama, con el fin de atenuar la luz; mis compañeros duermen. Mientras escribo esto, por primera vez en la vida pienso que me gusta más escribir que leer, y que haber dicho lo contrario hasta ahora no ha sido más que una burda impostura”. Pero además de las ganas de irse, de los libros, de las aventuras sexuales con sus noviecitas ocasionales, aparece un personaje clave en todo esto: <b>Taylor Swift</b>. El protagonista comienza a escuchar sus discos y decodifica que esta cantautora estadounidense, esta estrella pop interplanetaria, le envía mensajes encriptados, que en las letras de sus canciones le habla directamente a él.</p><p>Erotomanía. Esa palabra la escuchó por primera vez en boca de su madre. Se la había dicho la psiquiatra de la clínica donde estuvo internado para referirse a lo que estaba experimentando su hijo en torno a <b>Taylow Swift</b>. Cuando presentó <i><b>Fama </b></i>hace menos de un mes en el Centro Cultural Casa de Pepino de la ciudad de Córdoba, Fernández Pais leyó un texto titulado <a href="http://www.polvo.com.ar/2023/09/la-fiesta-del-fracaso/" target="_blank">“La fiesta del fracaso”</a> donde explica este asunto: “La erotomanía es una suerte de paranoia amorosa en la cual un sujeto de menores recursos delira que alguien inalcanzable está enamorado de él. No es que se enamora, es que cree que el otro está enamorado de él. Yo tuve eso, y el objeto de mi erotomanía fue la cantante Taylor Swift, que se ha terminado convirtiendo en personaje del libro”. Efectivamente, la cantante aparece durante toda la novela como una obsesión, la sombra de un deseo, hasta que finalmente se materializa en la historia: aparece.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PXPWMXRY3BF2NHJVQ6BRJTYA7I.png?auth=2cfb929d3718283c39c83a227f3c03ae8dd11c2476ca0c011e9be04c81752d6f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Fama" (Editorial Alas) de Diego Fernández Pais" height="1080" width="1920"/><p>“Se ve que me volví loco a raíz del consumo de cocaína”, cuenta ahora, por teléfono, con la tonada regional característica, hablando con frontalidad de todo ese proceso y sin hacer ningún tipo de apología barata y efectista a eso que llamamos con cierta generalidad “las drogas”. “Y terminé delirando que una cantante, que hoy por hoy es una de mis máximas referentes, estaba enamorada de mí. No es que yo estaba enamorado de ella; ella estaba enamorada de mí. Y que me mandaba mensajes con sus canciones. Entonces la novela es una revancha. La erotomanía es la historia secreta de la novela. Un tipo que efectivamente estaba siendo cortejado a la distancia por esta cantante. Y a raíz de que sentía que eran mensajes directamente para mí, me puse a estudiar su obra y me gustaría decir que si lo ganó <b>Bob Dylan</b>, <b>Taylor Swift </b>se merece el Nobel de Literatura. Es increíble el trabajo que ella hace como letrista. Fue todo un descubrimiento”.</p><p>“Yo tenía ciertas convicciones en la cabeza —continúa—, las hablaba con mi psiquiatra y me las ponía en duda. Cuando mi mamá me dijo esa palabra, pensé: es un título de novela. Y me pongo a buscar y veo que el tema está tratado por <b>Ian McEwan </b>en <i><b>Amor perdurable</b></i>. Entonces me leí la novela, me interesó, y lo que sentí en el fondo es el deseo de vengar eso que dije en una <a href="http://www.polvo.com.ar/2016/01/diego-fernandez-pais-la-memoria-es-siempre-una-ficcion-que-construimos/" target="_blank">entrevista </a>que me hiciste hace tiempo en <i>Polvo</i>: que la memoria es siempre una ficción que construimos. Quise reconstruir la memoria de esto que me pasó, de este gran fracaso, y hacer una venganza poniendo en duda hasta el diagnóstico. Porque me parece que la literatura se convirtió en una actividad tan de nicho que no se toma dimensión de lo que puede ser la trascendencia de la obra de un autor joven que, aunque no haya roto el cerco de la masividad, puede estar tramando una obra increíble y que esté por encima de cualquier estrella pop. No es el caso mío, claro, pero sí del personaje”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZBM7LAHIIVH3JEEXPEMX3XCPCU.jpg?auth=52ad54271887274d1a544ca3fcd17532091d982f957027c41b04c41d18f0f83f&smart=true&width=1800&height=1800" alt=""Si lo ganó Bob Dylan, Taylor Swift se merece el Nobel de Literatura”, asegura Fernández Pais (Foto: @TheSwiftSociety / Taylor Swift en Ciudad de México)" height="1800" width="1800"/><p>“Mi literatura empieza y termina en mí. Yo soy el objeto de estudio de mi literatura, lo que no significa que yo sea exactamente el personaje”, dice ahora, desde Córdoba, del otro lado de la línea. “El personaje escribe o tiene una obra muy similar a la mía, tiene mi misma edad y atraviesa mi mismo momento, pero me doy cuenta de que como yo estaba en plena locura el personaje se independizó absolutamente, porque creía cosas que yo no creo en la vida real, pero en ese momento pude haberlas creído. Me parece que tiene un vuelo propio”, agrega el autor de <i><b>Fama</b></i>, novela de 56 páginas, de lectura rápida, ágil, de un tirón, que está pensada como diario, pero que se permite también ciertos descarríos, como el “Capítulo perfecto”, que está compuesto enteramente por citas de otros autores. Antes de <i><b>Fama </b></i>publicó dos novelas: <i><b>El neoromanticismo</b></i> (Alción Editora, 2012) y <i><b>País </b></i>(Editorial Punto de Encuentro, 2015).</p><p>Cuenta ahora Fernández Pais sobre cómo escribió la novela: “Era plena pandemia y yo entré en una espiral de consumo muy fuerte. Y me puse muy mal. Ya a lo último me drogaba y no escribía nada. Entonces terminé internado, con policía de por medio y con orden judicial. Y recién al mes de estar internado empecé a estar un poquito lúcido y me dio ganas de escribir. Hacía seis meses que no escribía, que estaba más preocupado por la droga que por la escritura, pero estaba leyendo mucho. Fue una relación muy intensa con la literatura durante todo ese tiempo. Mi relación con la literatura es ambivalente: no tengo una idea profesional de levantarme todos los días y sentarme a escribir. Me interesa mucho la literatura que surge de la experiencia. Cuando pasan cosas que me conmueven o que sirven para una historia, recién ahí me pongo a escribir. A la novela la terminé unos dos o tres meses después de haber salido, en una internación domiciliaria, recluido”.</p><p>“Todo lo que tengo publicado en internet es una tentativa de ver si sale una obra. Mi obra oficial, creo yo, es lo que está publicado en papel”. La referencia es a <i><b>Una vez más</b></i>, la novela experimental e inconclusa que fue el ensayo a cielo abierto de <i><b>Fama</b></i>. “Yo estaba escribiendo<i><b> Una vez más</b></i> y tenía capítulos muy narrativos, con un estilo especial, de juego de lenguaje, divague, con un ambiente muy basado en el consumo de drogas y demás. Pero al diario empiezo a llevarlo en un cuaderno atado con cordones, porque cuando estás internado no te dejan tener el espiral de metal, porque puede pasar algo. Entonces lo escribí ahí, y después hice un viaje al sur y se me dio por escribir unos capítulos más del diario. Y después me di cuenta que esa novela y el diario eran dos cosas completamente diferentes, que el personaje era otro, entonces lo remodelé un poco. <i><b>Una vez más</b></i> fue el rodeo que tuve que dar para que salga <i><b>Fama</b></i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KE245WXCPFDBDIKEIQHYPKRBJU.png?auth=e150f3202f7c9f752888162883afb705e05a7a6f5b4999fc25ea526e4f93c69e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Las dos primeras novelas de Diego Fernández Pais: "El neoromanticismo" y "País"" height="1080" width="1920"/><p>La literatura en Fernández Pais es, además, un legado familiar. Su abuelo paterno, <b>Luis Fernández Villavicencio</b>, era poeta y periodista. “Fue un tipo que escribió lo que sería un <i>one-hit wonder</i>: la pegó a los 17 años, mientras militaba en Tacuara, con un poema en homenaje a <b>Darwin Passaponti</b>, el primer mártir del movimiento nacionalista que después pasó a la historia como el primer mártir del peronismo. Es una contracara total de la historia contada por <b>Borges</b>, mucho después, en el 55, a través de ‘La fiesta del monstruo’”. Y su abuelo materno, <b>Federico Emiliano Pais</b>, profesor de literatura y miembro de la Academia Porteña del Lunfardo, que “publicó un libro de cuentos, <i><b>La verdad peligra</b></i>,<i> </i>y un poemario que se llama<b> </b><i><b>Mitad de la vida</b></i>”. “La literatura estuvo siempre muy presente. Era parte de mi realidad, pero al mismo tiempo mis dos padres habían rechazado la vida de privaciones que lleva la literatura. Entonces tampoco fui muy incentivado”.</p><p>“Pero bastó encontrar la vocación, darme cuenta de qué era lo que me gustaba, para reencontrarme con una biblioteca familiar muy interesante y muy rica. Tengo, si se quiere, las dos tradiciones de la literatura: la nacional y la argentina, ese doble canon que existe, según <b>Nicolás Rosa</b>, en la tradición nuestra”, afirma este autor que ya desde los 15 años quería ser autor de novela histórica: “Me interesaba mucho la historia; leía mucho eso. Después tuve un interés por el cine. Luego me enganché con la Filosofía, estuve en la cátedra de la Facultad. Y después me di cuenta que tenía ganas de contar una historia ya y que para hacer cine necesitaba un presupuesto, necesitaba gente, necesitaba dirigir un montón de personas. Me acuerdo de haber escuchado esa entrevista a <b>Manuel Puig</b> de <b>Joaquín Soler Serrano </b>donde él dice: ‘Yo quería hacer cine, pero no podía mandar a tanta gente’. Y me di cuenta que la literatura me permitía contar una historia ya mismo con pocos recursos”.</p><p>Terminado el secundario comenzó a escribir con más seriedad. Y no se metió a estudiar Letras, sino Derecho. “Estaba el peso de la Academia de que para ser escritor tiene que pasar mucho tiempo, tenés que estar muy formado... boludeces. Creo que ese rollo estuvo pero tampoco nunca me volqué por Letras, porque me parece que era más bien para disuadir a la gente de escribir que para formarla en la escritura. Entonces decido meterme a estudiar Derecho. Admiraba mucho a<b> José Ignacio García Hamilton</b>, un abogado que se volcó a la escritura de novela histórica. Me interesaba <b>Alberdi</b>, me interesaba <b>Sarmiento </b>aunque Sarmiento no era abogado, pero la generación del 80, todo lo que fue la literatura argentina del siglo XIX, estaba escrita por abogados. Había algo ahí que me interesaba. Después descubrí que la abogacía ya no es lo que era; me interesa bastante poco. Hoy laburo más bien de <i>ghostwriter </i>que de abogado”.</p><p>En tercer año dejó Derecho porque “estaba muy metido en la literatura”, tanto que publicó <i><b>El neoromanticismo</b></i>. “Entonces me enteré que había un máster en Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y para eso necesitaba el título de grado, entonces terminé rápido Derecho para poder ir”. Ahora, a la distancia, dice que ese proceso sirvió, pero que hay algo intransferible: “Lo que me interesa de los escritores es la valentía y el humor, y eso no te lo enseña ninguna universidad, ningún máster, ningún taller literario. Creo que se aprende más en la lectura, en el arte de la imitación, escuchando entrevistas, leyendo biografías de poetas y de autores. Aparte, creo que me quisieron formar para una cosa y yo seguí tirando para otro tipo de literatura. No me interesa el beneplácito de la crítica ni los premios ni ser simpático con el lector. Lo que hay es una necesidad de procesar algunos temas personales y la literatura me funciona bárbaro para exorcizarlo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WMHHOZ7F65H2VIL65PIB6CT5GA.jpeg?auth=c3df96be474b8c96bbc1aeae971f5d46d51db45502aaad27c6314797b1f042cf&smart=true&width=1920&height=3413" alt="Diego Fernández Pais" height="3413" width="1920"/><p>Fernández Pais nació en Córdoba, en 1987, y allá, bromea, “aparece un avión y ya es literatura futurista”. “Hay una idea muy porteñista de que el interior es atrasado; yo no lo vivo tan así, veo una Córdoba mucho más integrada, de mucha más proyección internacional que la que encuentro en la literatura de los autores cordobeses. No soy localista, pero me interesa la tradición que tenemos: está <b>Lugones</b>, pero también un <i>bestseller </i>increíble, <b>Hugo Wast</b>, un tipo que ya no lee nadie. Me interesa esta posición un poco border con respecto al centralismo porteño, en la línea del escritor argentino en la tradición de Borges, que dice que la literatura argentina tiene una ventaja por estar en el borde, en el margen, en las orillas diría <b>Sarlo</b>, de la literatura occidental. Bueno, yo estoy en las orillas de Buenos Aires, y puedo trabajar en esa tradición sin ningún tipo de respeto ni reverencia. Sí hay un mercado mucho más chico acá, la circulación es más chica, pero no da tantas limitaciones”.</p><p>Sobre el final, Fernández Pais no modera la sentencia: “Hace rato que me consagré a la literatura religiosamente”, dice, y concluye: “No tengo hijos, no estoy casado, si no me dedico profesionalmente es porque siento que es más importante ser leído post mortem que en vida. Hoy veo mucha autocensura entre los escritores que dependen del mercado o de la academia. La mía es una consagración total: cualquier cosa que me pase no va a ser tan grave. Primero, porque me va a servir para la literatura. Todo lo que no sirve para la vida sirve para el arte. Y segundo, porque conozco en extensión los problemas existenciales de la literatura de <b>Kafka</b>, de <b>Dostoievski</b>, y puedo decir que esto fue un gran trauma en mi vida. Está el deseo de procesar ciertas cuestiones personales, estoy yo como objeto de la literatura, pero no hay nada puramente terapéutico, sino la voluntad de participar de algún modo en la discusión sobre la tradición de la literatura occidental, por ser pretencioso”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FTDOWMT32RCZZHFOSVC3SZ4PLI.png?auth=da4727eebc11a82294d7a950d61bc9c15402820579f17212d66b923423a9b8a5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Adiós a Mario Vargas Llosa, ese enorme novelista que nunca callaba lo que pensaba]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2025/04/14/murio-mario-vargas-llosa-dolor-por-un-grande-la-literatura-y-de-las-ideas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2025/04/14/murio-mario-vargas-llosa-dolor-por-un-grande-la-literatura-y-de-las-ideas/</guid><description><![CDATA[La noticia fue confirmada por su hijo Álvaro a través de la red X.  Dijo que fue en Lima, rodeado por su familia y en paz. Anunció también que será incinerado. El Premio Nobel peruano tenía 89 años]]></description><pubDate>Mon, 14 Apr 2025 11:05:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NFHISDJP5BXJCPMEZDOVXFLBU.jpg?auth=4e7426941fea96aac20bbd29fa63d8821d3ccafa3108d57e561ed58b9c5aa6eb&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Mario Vargas Llosa" height="1079" width="1920"/><p>La noticia impactó a todo el mundo, no sólo a la literatura. <b>Mario Vargas Llosa</b>, el gran escritor peruano, el gran narrador latinoamericano, el último sobreviviente del boom, murió. Así lo confirmó en la red X, su hijo Álvaro.</p><p>“Con profundo dolor, hacemos público que nuestro padre, <b>Mario Vargas Llosa</b>, ha fallecido hoy en Lima, rodeado de su familia y en paz”, decía. “Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo, pero esperamos que encuentren consuelo, como nosotros, en el hecho de que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera, y deja detrás suyo una obra que lo sobrevivirá. Procederemos en las próximas horas y días de acuerdo con sus instrucciones. No tendrá lugar ninguna ceremonia pública”.</p><p>También pedía: “Nuestra madre, nuestros hijos y nosotros mismos confiamos en tener el espacio y la privacidad para despedirlo en familia y en compañía de amigos cercanos. Sus restos, como era su voluntad, serán incinerados”.</p><p>Los rumores sobre su delicado de estado de salud habían circulado hace meses. Fue su hijo, <b>Álvaro Vargas Llosa</b>, quien los desmintió con dos fotos. En una se lo ve al escritor junto a su esposa Patricia: ambos están tomados de la mano, sentados sobre un sillón blanco. En la segunda, él lee un libro. “Me conmueve ese amor”, comentó una usuario de X, donde fueron posteadas las imágenes. “Qué gran noticia es ver sonreír a don Mario”, escribió otro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SANKMY5CEBAATA777MFIAGZ3FQ.jpeg?auth=1d7ba4e1a5cd7ec8d6afef6c83feac161de3064435f40cb5976100698c8ead67&smart=true&width=1920&height=1917" alt="Mario Vargas Llosa junto a su esposa Patricia, tomados de la mano, en una de sus últimas fotos (Crédito: cuenta X Alvaro Vargas Llosa)" height="1917" width="1920"/><p>Llegó a lo más alto de la literatura. El Premio Nobel, el Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras, el Biblioteca Breve, el Rómulo Gallegos y el Planeta lo justifican desde la vitrina. También sus miles de lectores alrededor del planeta, que lo convirtieron desde joven en un escritor bestseller, pero sobre todo la gran obra que construyó durante 65 años de escritura y publicación. Nació en Arequipa, Perú, el 28 de marzo de 1936. Tenía 88 años.</p><p>En la década de 1960 sacudió el mundo de las letras con<i><b> La ciudad y los perros</b></i> (1963), <i><b>La casa verde </b></i>(1966) y <i><b>Conversación en La Catedral </b></i>(1969). Desde entonces es quien es. Su producción no mermó: siguió escribiendo prolíficamente en varios géneros literarios, como el ensayo, el artículo y el teatro. Además, varias de sus obras fueron adaptadas al cine y a la televisión. Otras novelas destacadas son<i><b> La guerra del fin del mundo</b></i> (1981), <i><b>La fiesta del Chivo</b></i> (2000) y <i><b>El sueño del celta</b></i> (2010).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4A3Y2KZXUJGZDDGVMZDPC6WQK4.jpeg?auth=01eba86e74d3ff683f9109f142b003a64b484e6bdac1d25548c698a594218b4e&smart=true&width=1920&height=1857" alt="Como todo gran escritor, Mario Vargas Llosa era un gran lector (Crédito: cuenta X Alvaro Vargas Llosa)" height="1857" width="1920"/><p>Pero no solo fue una gran pluma de imaginario potente: también una figura de peso político. De joven fue comunista; de adulto, liberal. En 1990 fue candidato a la presidencia de Perú por la coalición de centroderecha Frente Democrático. En esa línea permaneció hasta hoy, defendiendo las ideas del libre mercado, dando conferencias, entrevistas, participando de diferentes ferias del libro y encabezando las actividades de la Cátedra Vargas Llosa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3FWTZZPRKJARFI2JFZJQQTA4EM.jpg?auth=c2525bd824f5627dfb4594b9885d5ca40c915384fb3294a61eb94dbfdb52d05a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El premio Rómulo Gallegos fue uno de los primeros que recibió Mario Vargas Llosa en su carrera como escritor (Fundación Rómulo Gallegos, Inc.)" height="1080" width="1920"/><p>“Su tarea como articulista, como ensayista de fuste, como agitador de ideas, en todo siempre es muy importante. No es sólo uno de los grandes exponentes del realismo del siglo XX, sino que además es uno de los más grandes agitadores de ideas de la política. Eso le trajo muchos dolores de cabeza”, dijo hace dos años<b> Jorge Fernández Díaz</b>. Efectivamente, en varias ocasiones fue objeto de críticas, como la vez que visitó la Argentina en 2011, para inaugurar la Feria del Libro.</p><p>En ese momento, un grupo de intelectuales se opuso. En una carta expresaron que la visita era “agraviante para la cultura nacional y para con las preferencias democráticas y mayoritarias de nuestro pueblo”. La propia<b> Cristina Fernández de Kirchner</b>, entonces presidenta, tuvo que intervenir para que no quede “la más mínima duda de vocación de libre expresión”. Finalmente Vargas Llosa dio su discurso pero no en la inauguración, sino al día siguiente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R7PA656M3JH4NLCLDG42DUDW5U.JPG?auth=d08c61cf1652a62ac7769ee6bc7d10846670e508f063beb4dcac1aa86bfcb9d9&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Mario Vargas Llosa tiene miles de lectores alrededor del planeta que lo convirtieron desde joven en un escritor bestseller (Foto: Luciano Gonzalez)" height="1079" width="1920"/><p>Ese mismo año fue nombrado primer marqués de Vargas Llosa por el rey <b>Juan Carlos I </b>de España y en 2021 fue elegido miembro de la Academia Francesa para ocupar el asiento número 18 de la prestigiosa institución, de la que fue el primer miembro que no ha escrito obras en lengua francesa.</p><p>“El novelista más completo de los contemporáneos de América Latina es Vargas Llosa”, dijo el escritor nicaragüense <b>Sergio Ramírez </b>en una entrevista con<b> Infobae</b>, y destacó “la persistencia de sus novelas”, “predestinadas a quedarse” porque “son una exploración de la geografía y de la historia de América Latina”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EDXBYV6IYFBIHG5LH663BATYKQ.jpg?auth=f8069fcc8dc1cf1a6378f04328294aa050c6e2718ddca7f06f6852bdc0d62cf7&smart=true&width=987&height=1300" alt="“El novelista más completo de los contemporáneos de América Latina es Vagas Llosa”, dijo el escritor nicaragüense Sergio Ramírez" height="1300" width="987"/><p>“Una de sus características es que tiene su propia manera de pensar y eso irrita. No se amolda a lo que muchas otras personas dicen que se debe hacer. Tiene una virtud: nunca calla lo que piensa. En este sentido, es un hombre comprometido con la palabra pública. No lo llamaría conservador, es un liberal a ultranza: rechaza la discriminación contra los homosexuales, está a favor de Palestina, es ateo. Insisto: es un liberal a ultranza. Es muy valiente”, agregó Ramírez.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NFHISDJP5BXJCPMEZDOVXFLBU.jpg?auth=4e7426941fea96aac20bbd29fa63d8821d3ccafa3108d57e561ed58b9c5aa6eb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mario Vargas Llosa]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Photograph: Felix Clay</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Fui a buscar terapias alternativas para el cáncer: así me fue]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/02/07/fui-a-buscar-terapias-alternativas-para-el-cancer-asi-me-fue/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/02/07/fui-a-buscar-terapias-alternativas-para-el-cancer-asi-me-fue/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[No son lo mío las búsquedas espirituales pero tras el diagnóstico necesité hacer algo más. Algo activo. Así, hice un recorrido por lugares que no había imaginado. Aquí cuento todo lo que pasó. El texto es parte del libro “Biografía de mi cáncer”, que se puede descargar gratis.]]></description><pubDate>Sun, 12 Jan 2025 22:43:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2DC3CCPMP5H4XPXXIEUGJSEPGQ.jpg?auth=f88573826320b8ddcf357cc96800d61c79bc3b3b4a3bfa3490e26517ec0485f7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Tiempos difíciles. Patricia Kolesnicov y los efectos visibles de la quimioterapia." height="1080" width="1920"/><p>La noticia fue una bomba, siempre es una bomba. “Lesiones” había dicho la cirujana pero quería decir “cáncer”. Nadie quiere decir la mala palabra, así que la doctora no la dijo pero yo la entendí. Treinta y tres años tenía. “Lesiones”: cáncer de mama.</p><p>No soy persona de búsquedas espirituales, no es lo mío. Soy racionalista, cartesiana, concreta, con los pies en la Tierra. Por ese camino, no había muchas vueltas: ecografías, tomografías, quimioterapia, rayos, paciencia. Hay un punto en que “paciencia” es lo único que quedaba de mi parte. ¿Nada que pudiera activamente hacer?</p><p>Esa pregunta me llevó a buscar alternativas, sin pensar en dejar la medicina tradicional. Que acompañaran, que se ocuparan de mejorar mi calidad de vida, que me ayudaran a hacer algo por mí misma. Algo distinto de aguantar el ciclón de la quimioterapia, la espada ardiente de los rayos. No aguantar: hacer.</p><p><a href="https://www.infobae.com/historias/2022/06/05/veintitres-anos-despues-del-cancer-le-juego-un-pleno-a-la-vida-ahora-prefiero-la-mastectomia-a-la-quimioterapia/" target="_blank">Te puede interesar: Veintitrés años después del cáncer le juego un pleno a la vida: ahora prefiero la mastectomía a la quimioterapia</a></p><p>Así que entre estudio y estudio, entre trámites con la obra social y etcéteras, mi compañera Olga y yo nos metimos en otro mundo. Qué pasó en aquel 1999 es algo que cuento en <i><b>Biografía de mi cáncer</b></i>, el libro sobre esa experiencia que salió en su momento por editorial Sudamericana y ahora <a href="https://www.bajalibros.com/Biografia-de-mi-cancer-Patricia-Kolesnicov-eBook-1744051" target="_blank">se puede descargar gratuitamente desde Bajalibros</a>.</p><p>Aquí les dejo algunos fragmentos del libro, donde cuento ese recorrido.</p><h2>“Biografía de mi cáncer” (Fragmento)</h2><p>Todo el mundo tiene su médico y es urgente hacer una interconsulta, todo el mundo tiene su brujo y hay que verlo, todo el mundo tiene su médico chino, su macrobiótico, su naturista, su inmunólogo. Todos conocen un tumor terrible que remitió en un pase mágico. Mi contestador —no atiendo a casi nadie— se llena de números de teléfono: en Israel, una fundación recibe por fax los estudios y los hace ver por especialistas de todo el mundo; la dieta del doctor K reduce los efectos de la quimioterapia, una organización brasileña trabaja sobre las defensas de los que se dan quimioterapia, ¡leí en una revista...!, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Digo que sí, sí, sí, pero no muevo un dedo al principio. Sin embargo, ¿cómo no buscar un tratamiento alternativo? ¿Cómo desconocer la indiferencia de los alópatas por el todo, la soltura con la que un especialista al pasar te dice “te van a salir llagas en la boca y en la vagina”?</p><p>Mi médico naturista, ese que me sacó el ardor en la boca del estómago, dice que no sabe nada de cáncer y me empuja afuera de su consultorio en, a lo sumo, tres minutos.</p><p>El desaire no me desanima. Mi amiga Gabriela me habla desde hace un año —cuando el cáncer era asunto de otros— de unos médicos paraguayos que hacen un tratamiento con yuyos. Que convirtieron el pomelo maligno que Ale tenía en el cerebro en una naranja y luego en nuez. Ya me resulta familiar el tratamiento de Ale, así que de toda la gente razonable que me llama y me pasa teléfonos elijo a Gabriela y sus brujos. Voy a verlos a un departamento sin número en un edificio del centro. Toco el timbre y me piden que espere unos minutos en un pasillo penumbroso, con un sistema de luces que se apagan solas una vez por minuto. Cuando abren la puerta sale una pareja, la señora se abraza con una cuarentona de pulóver rosa y jean, le dice gracias, gracias, gracias, y se entiende que <b>lo que le agradece es su vida</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TBUXFHLUVRBHNHTPA2HDBO7AV4.jpg?auth=761628b25580e4eff5c21cd411c0f7706571e4b51efca00e01b23776bba55ec0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://www.bajalibros.com/AR/Biografia-de-mi-cancer-Patricia-Kolesnicov-eBook-1744051" target="_blank"><i><b>[”Biografía de mi cáncer” se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>El departamento es mínimo, es horrible, en la pared hay pegado un póster de Jesús, de ésos en los que la imagen despide rayos de colores y la mirada del Cristo persigue siempre a quien lo mira. Plastificado. Con chinches. Del otro lado, el dibujo de un pie en el que se indica qué zona se corresponde con cada órgano del cuerpo, se ve que alguien ahí hace reflexología. Detrás, unas frases de <b>Sai Baba</b> que no retengo. Me siento frágil y la señora de pulóver rosa que me atiende es tan amorosa; tiene, se diría, el secreto de la vida en la mano y lo da con humildad. Lee la biopsia y dice ajá, pregunta cuándo me van a operar. Pregunta cuándo me van a operar, es decir, no entiende que ya me operaron, la doctora. <b>Esto no es para racionales, esto es para desesperados</b>, así que no me voy, me quedo y paso a la salita de al lado, a la camilla. Me revisa y dice que la operación está bien hecha, que ella busca y no encuentra ningún rastro de <b>cáncer</b>, que no parece que yo tenga <b>cáncer</b>, que seguramente no lo tengo más, que no lo tengo más. Pero...</p><p>La señora muestra un álbum de fotos y hay que ser necio para no admitir la <b>rotunda mejoría</b> de toda esa gente. Aunque se les hubieran muerto tres veces más pacientes que los que salvaron, a alguno salvaron, a los del álbum. La doctora —en la pared hay un diploma en terapias naturales, con foto— dice que son <b>yuyos</b>, pura naturaleza, que puedo ir a buscarlos a <b>Asunción </b>o ellos me los pueden hacer traer. Todo el tratamiento sale 1.500 dólares porque el traslado es caro y, en fin, hay que convencer a las azafatas de que traigan esos medicamentos ilegales. La doctora de pulóver rosa es afectuosa y yo <b>hago fuerza para creer en ella</b> pero no hay caso, su discurso ecléctico me da desconfianza, para intentarlo todo estoy yo, de ella esperaba alguna certeza.</p><p>En la calle despliego dudas: si es <b>tan sencillo curar el cáncer</b>, si nadie tiene por qué morir jamás, si es natural y hasta saludable el tratamiento... ¿por qué no se aplica como norma en todos los hospitales? Bueno, dice la vulgata, porque hay intereses, los laboratorios no se perderían ni locos semejante negocio, el poder médico no acepta sugerencias, su ruta. Pero si estos sanadores son tan buena gente y tienen en la mano, en la maceta de Asunción, el remedio para una enfermedad que lleva al sufrimiento, a la amputación, a la muerte... ¿por qué no hacer una campaña, salir en todos los diarios, liderar un movimiento de enfermos que empapen las paredes del Ministerio de Salud con el suero de la <b>quimioterapia </b>y exijan sus yuyos y el inmediato Premio Nobel para los que lo aplican? Las únicas respuestas son las fotos y la nuez de Ale. Y yo no tengo que hacer una tesis. <b>Yo soy una desesperada más</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIDPURPMTRH5ZCFFSDZ72SFN7E.jpg?auth=77974f34605823d64d2dcab89747848e12547ca7d56741f67bfd1108a9bbb09d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Kolesnicov con el gorrito que protege la cabeza pelada por la quimioterapia." height="1080" width="1920"/><p>En nombre de estudios milenarios pido turno con un especialista en <b>macrobiótica</b>. Es delgado, tiene ojos celestes, está sereno. Me recibe en un salón amplio, lleno de colchonetas. Estamos descalzos. Escucha, pregunta. Mira las manos, los ojos. Dice que tengo un cáncer yin, expansivo. Duda de la quimioterapia y de los rayos. Pero si voy a hacer eso —y voy a hacerlo—, entonces él tiene una dieta para impedir que —terrorismo natural— esas drogas me ataquen el corazón y las arterias: té de llantén, desayuno con bollitos de mijo y calabaza y jugo de dos zanahorias, media manzana y media naranja, té de marrubio, arroz integral, gomassio, hakussai, papa ñame, hongos shitake, sopa de bacalao, sopa de porotos aduki con algas kombu... todo pesado, medido: 20 por ciento del plato con verduras cocidas, 50 por ciento cereales, 10 por ciento... Le digo que no, gracias. No quiero medicalizar mi vida hasta tal punto, no puedo convertir la comida en remedios. El hombre sonríe con la tranquilidad del sol naciente. “Te va a hacer bien”, asegura y su certeza me irrita. Justifica alimento por alimento. Es escandalosamente racional. Por primera vez me enojo: yo no quiero vivir como él propone, ni siquiera por un tiempo. Se lo digo. No soy japonesa, no quiero más elementos extraños en mi cuerpo, bastante ajenidad se metió hasta ahora. Trato de sonreír, darle la mano e irme en paz pero el saludo sale hostil y quiero llorar de alivio cuando salgo y vuelvo a mi asiento en el coche. Decido —lo sabré después— mantener el control sobre mi vida. Me angustia rechazar algo que sin dudas —él no deja ningún espacio para las dudas— va a hacerme bien, me da miedo sacar una ficha del tablero, yo, que iba a apostar a todo. Mucho más desde las tripas que desde la razón digo el primer “no”. Yo no soy mi cáncer. Esto no. Y no.</p><h2>Aloe vera</h2><p>Internet ofrece más opciones. “La cura del <b>cáncer </b>por medio del <b>aloe vera</b>”, anuncia una página. Otra vez, es sencillísimo. Copio literalmente la receta: <i>“Dos hojas grandes (o más, si son pequeñas) de esa planta ‘Aloe Vera’ (peso total de unos 300 gramos más o menos). Que no sean ni muy viejas ni muy jóvenes. Tras lavarlas (para quitarles el polvo), quitar las espinas del borde y recortar ligeramente sus rebordes. Medio kilo de miel. Siete a ocho cucharadas de sopa de algún cognac o whisky (en otra receta se indican solamente 3 o 4 cucharadas). Pasar todo ello por una licuadora durante uno o dos minutos. Resultará una especie de bebida cremosa. Su sabor es un poco extraño, pero no sabe mal. El brebaje formado por estos elementos constituye una unidad de tratamiento”</i>. <b>Nadie gana plata con esto</b>. No hay que poner la tarjeta ni adherir a ninguna secta, ni siquiera mandar un donativo de agradecimiento. Pero quien lo haya puesto en la red sabe que suena raro. <i>“Es tan sencillo, que puede parecer hasta ridículo. Sin embargo ha sido avalado tantas veces con hechos reales.... Nadie podría prestar la menor fe a la proposición de un tal tratamiento, a no ser por la innegabilidad de tantos hechos constatados. A medida que se ha ido extendiendo su conocimiento y la constatación de su extraña efectividad, son ya bastantes los médicos, algunos de ellos expresamente dedicados a la curación del cáncer, que se han interesado por él. Tras haber comprobado su éxito, están también interesados en estudiarlo y comprenderlo mejor. ¿Este tratamiento cura toda clase de cáncer? No se sabe</i>.</p><p><i>¿Qué tipos de cáncer cura de hecho? Tampoco se sabe. Sólo se sabe que ha habido muchas curaciones de muchas clases de cáncer: cáncer de piel, de garganta, del seno, del útero, de próstata, del cerebro, del hígado, del intestino, leucemia, etc...”</i></p><p>Por suerte, el jarabe de aloe vera —advierten— se lleva bien con la <b>quimioterapia</b>. No es necesario dejarla.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IVOAQDCHBZFVJJJPDUORMCHRIM.jpg?auth=fc9a166a6606bb94bed3ab5a737085e7530533667f1ba2fcc402e1ade7ebd38f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Aloe vera. Una planta que se quiere usara para todo." height="1080" width="1920"/><p>En la red hay de todo, incluso el libro del doctor Francisco Contreras, que te mandan por correo por ocho dólares con ochenta: “Este libro reseña los tratamientos alternativos para contrarrestar y prevenir el cáncer. El método del Dr. Contreras incluye crear una atmósfera de oración y alabanza positiva, amorosa y llena de fe; esto, junto con la Palabra de Dios, son las herramientas que usa para combatir el <b>cáncer</b>. Uno de los objetivos del libro es provocar esa misma atmósfera de fe en los lectores, proveyéndoles de numerosos y poderosos ejemplos reales de personas que han ganado la victoria sobre esta enfermedad”.</p><p>En la misma página: <b>“La cura bíblica. Cáncer”, de Don Colbert:</b> “Forma práctica y fácil de emplear sus múltiples conocimientos médicos para tratar enfermedades como: acidez e indigestión, artritis, cáncer, enfermedades del corazón, diabetes, depresión y ansiedad. La base de estos libros son enseñanzas bíblicas y los últimos hallazgos científicos”. No hay que creer en cualquiera; un currículo: “Don Colbert es médico especialista en terapias alternativas, graduado de la Escuela de Medicina Oral Roberts. Tiene su propio consultorio y ha ayudado a miles de personas a descubrir la alegría de andar en la ‘salud divina’ y vivir libres de dolor después de años de sufrimiento. Ha asistido al pastor Benny Hinn en muchas de sus cruzadas. Él y su esposa, Mary, residen en el centro de la Florida”.</p><p>Vale tres noventa y nueve, <b>no se cura el que no quiere</b>.</p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/02/04/que-papel-juega-el-amor-en-el-tratamiento-contra-el-cancer-soy-un-cuerpo-amado-no-solo-un-cuerpo-enfermo/" target="_blank">Te puede interesar: ¿Qué papel juega el amor en el tratamiento contra el cáncer?: “Soy un cuerpo amado, no solo un cuerpo enfermo”</a></p><p>Un avisito en el diario dice austeramente que hay remedio y da un teléfono. Llamo. Atiende un “Doctor Mengano” y habla de una sustancia que se empieza a usar en Alemania y que tiene gran eficacia. Habla en científico. No dice que hay que irse a la montaña ni comer arroz integral. Dice que esas drogas no, éstas sí. Que el mundo médico no las acepta porque son demasiado baratas. Dice, el muy hijo de puta, que las cifras de curación que dan los oncólogos son falsas: <b>que casi nadie mejora con la quimioterapia.</b> Me lo dice a mí, que tengo en la mano esa biopsia, la teta cortada y una amenaza en el sistema linfático. Me lo dice mientras espero el turno para empezar la quimio.</p><h2>La terapia que elijo</h2><p>Pero no escapo al tratamiento alternativo y vuelvo a los conocidos de mi amiga Gabriela, al departamento de los paraguayos. Así como la ¿doctora? que me atiende me encomienda a Dios, a algún manosanta new age, a Gandhi, Sai Baba, Jesús y mi fuerza interior (todo junto), yo me apoyo en la fe de mi amiga de la adolescencia y allá voy, a los yuyos.</p><p>No son plantas, literalmente. Han pasado por un laboratorio y los yuyos llegan a mí en forma de unas pastillas blancas, grandes, <b>con olor a pata</b>; unas gotitas que parecen Hepatalgina; pastillas de varios otros colores y, lo más importante, un frasco marrón de un litro, con un líquido espeso, se diría<b> licuado de alcaucile</b>s. Hay que tomarlos salteados: al despertar uno de éste y dos de aquél, a media mañana uno del otro, antes de comer, después de comer, a media tarde, con la cena... Media hora antes de dormir, una taza de agua tibia con el elixir de alcaucil. Hago un cronograma que pego en la heladera. Lo tomaré con todo rigor durante los próximos meses. No les creo nada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/72WVQA7DQNEZJPXWMKQ7RGQ7TU.jpg?auth=f6388da3ebf8622f799c9a0a72542f5d885bb9e97a9aa2ce4b57a8a779f71a5b&smart=true&width=3000&height=2000" alt="Arroz integral. Un alimento de la dieta naturista." height="2000" width="3000"/><p>Ese tratamiento también incluye una<b> dieta naturista</b>, que después de conocer la <b>macrobiótica </b>me suena a <b>libertinaje</b>: nada de carne, sólo pollo orgánico, pescado fresco, nada enlatado, nada de leche ni huevos ni harinas refinadas ni alcohol ni gaseosas, ni azúcar, ni edulcorante, ni té ni café... La dieta es <b>desintoxicante</b>, dicen. Aunque no lo fuera, sirve para marcar un <b>período de excepción</b>. Para hacerme cargo de la enfermedad.</p><p>En los próximos meses habrá que comprar especialmente para mí, cocinar por separado para mí, buscar restaurantes donde pueda comer. Nada de lo tradicional parece estar indicado. <b>Como si Occidente fabricara enfermos</b>, hay que descartar todo lo que haya sido tocado —producido, adoptado, aprobado— por esa —mi— civilización: hasta el champú y el dentífrico. Hay que encontrar azúcar de maíz, café de malta, pollo alimentado sin hormonas, verduras cultivadas sin ningún agroquímico, champú natural. Al pie de la letra, trabajo full time.</p><h2>Más libros</h2><p>Hablo de libros (en general, ajenos) en el newsletter “Leer por leer” que se entrega los jueves alrededor del mediodía. Si lo querés recibir, suscribite antes <a href="https://www.infobae.com/newsletters/" target="_blank">clickeando acá</a>.</p><p><i>Seguir leyendo</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/02/04/que-papel-juega-el-amor-en-el-tratamiento-contra-el-cancer-soy-un-cuerpo-amado-no-solo-un-cuerpo-enfermo/" target="_blank">¿Qué papel juega el amor en el tratamiento contra el cáncer?: “Soy un cuerpo amado, no solo un cuerpo enfermo”</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/01/16/yo-misma-me-habia-causado-el-cancer-el-libro-de-susan-sontag-que-me-salvo-la-vida/">¿Yo misma me había causado el cáncer? El libro de Susan Sontag que me salvó la vida</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/10/26/basta-de-una-terrible-enfermedad-como-hablar-del-cancer-sin-frases-que-hagan-sufrir-todavia-mas/">Basta de “una terrible enfermedad:” cómo hablar del cáncer sin frases que hagan sufrir todavía más</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7VENPEQE3FGGVASEFZ2TQHLBPY?auth=31873a3b831f485778e5052eb655b7b0f337ebe31d477a290a624e0f97535a0e&amp;smart=true&amp;width=600&amp;height=450" type="image/jpeg" height="450" width="600"><media:description type="plain"><![CDATA[  162]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Derechos de autor, el debate que parte al medio al mundo de la literatura]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2023/09/19/derechos-de-autor-el-debate-que-parte-al-medio-al-mundo-de-la-literatura/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2023/09/19/derechos-de-autor-el-debate-que-parte-al-medio-al-mundo-de-la-literatura/</guid><dc:creator><![CDATA[Luciano Sáliche]]></dc:creator><description><![CDATA[Se postergó el decreto que le daba a CADRA la legitimación exclusiva judicial y administrativa. Pero, ¿qué discusiones hay de fondo? Infobae Cultura habló con escritores, editores, investigadores y especialistas en la materia]]></description><pubDate>Wed, 27 Nov 2024 17:26:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JQ4VODVSY5FZBCZMPWUO5HD6P4.jpg?auth=1140ae6d7832cf20217627a3e55c202d6d992a7b2ebab4460952bd27ce7d0d9c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Derechos de autor, el debate que parte al medio al mundo de la literatura" height="1080" width="1920"/><p>“El derecho de autor es una norma, es ley, es respetar un derecho. ¿Cuál es la alternativa? ¿No respetar los derechos de autor? Eso es ilegal”. El que habla, del otro lado de la línea, es <b>Luis Quevedo</b>, actual presidente de CADRA, Centro de Administración de Derechos Reprográficos de Argentina, entidad creada en el año 2002. Durante los últimos días este tema estuvo en el centro de la agenda cultural porque se iba a firmar el decreto presidencial que le otorga la legitimación exclusiva judicial y administrativa, dentro del territorio nacional, para regular los derechos intelectuales de los autores, sus herederos, y los editores de obras literarias y científicas.</p><p>Finalmente ese acto, pactado para el martes pasado en el Centro Cultural Kirchner, con la presencia de <b>Alberto Fernández</b>, el ministro de Cultura <b>Tristán Bauer </b>y el director Nacional de Derecho de Autor <b>Walter Waisman</b>,<b> </b>se canceló. Se postergó, dijeron desde el Ministerio, porque le están haciendo modificaciones al decreto. En las redes sociales, sobre todo en X —antes conocida como Twitter—, el asunto no se apagó; al contrario, aún reverbera en algunas zonas incógnitas del éter digital las discusiones en torno a la legitimidad de CADRA, en particular, y a la pertinencia del derecho de autor, en general.</p><p>Desde que <b>Gutenberg</b>, hacia 1440, inventó la imprenta de tipos móviles, pasando por el Estatuto de la Reina Ana de 1710 y la masificación de las fotocopiadoras, hasta llegar a la era de la reproductibilidad digital, mucha agua corrió bajo el puente. Y la idea de derechos de autor se fue modificando constantemente. Hoy esta discusión vuelve con tanta tenacidad que podría afirmarse que, hacía años, muchísimos años, no se veía al mundo de la literatura tan partido. Y esa línea divisoria no cuenta con la simplicidad de conservadores-progresistas, derecha-izquierda ni adquiere el tono de la grieta partidaria de moda.</p><p>¿Cuáles son las posiciones? De un lado, quienes pretenden regular el uso de fotocopias de libros y su piratería digital —acentuada en pandemia—, y garantizar a autores y editores el cobro por el trabajo realizado. Del otro, quienes vetan la existencia de un ente estatal regulando la circulación del conocimiento y que ese dinero salga del presupuesto educativo. En el medio, y más allá de los márgenes, una enorme cantidad de matices que vuelven a esta discusión algo irreductible. <b>Infobae Cultura </b>conversó con <b>Luis Quevedo, Beatriz Busaniche, Pablo Avelluto, María Teresa Andruetto, Vicente Battista, Alejandro Dujovne </b>y<b> Ezequiel Bajder</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FEAG5C72FGDFG2LGG2ZWRENAI.jpg?auth=bdb9a7d417feae2de2a6b322313406437713645aab41b95d81ac13f62e173600&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Luis Quevedo, presidente de CADRA" height="1080" width="1920"/><p><b>Aclaraciones iniciales</b></p><p>Ante la oleada de críticas en las redes sociales, <b>Luis Quevedo</b> asegura que “no es cierto que esto encarece la educación”, y agrega: “Si yo te digo, por ejemplo, que hoy la Universidad de Buenos Aires paga a CADRA, por año, por alumno, que son 300 mil, 3,16 pesos... es una cifra difícil de pagar prácticamente porque no tenemos monedas de centavos y porque los tres pesos no significan casi nada en la economía argentina. Nadie puede decir que esto encarece la educación. Con muy poco costo las universidades que convenien con CABRA van a estar conforme a la normativa de la ley argentina”.</p><p>“Hasta donde nosotros sabemos, el Presidente está convencido de la pertinencia de esta norma”, y continúa: “Acá el debate de fondo es respetar los derechos de autor y la propiedad intelectual. Eso es ley en Argentina y en todos los países que progresan en el mundo y lo que hace CADRA es cobrar un canon anual a todas aquellas instituciones que en su funcionamiento fotocopian libros o utilizan copias no legales. Fotocopiadoras, universidades, distintas instituciones pagan un canon que distribuye entre escritores y editores. Se está cumpliendo con la norma y esto es lo que reconocería y reglamentaría el decreto presidencial”.</p><p>“CADRA ahora lo hace, pero con muchísima menos presencia y difusión porque no tiene la norma que la pone en la misma calidad de representación que tienen las CADRAs del mundo, por llamarlos de alguna manera. En la Comunidad Europea, por ejemplo, todos los países tienen una entidad de gestión colectiva de los derechos de autor. CEDRO en España es una institución que reparte todos los años cientos de millones de euros en beneficio de los que crean los contenidos. Acá, el debate ya tiene bastante tiempo. El decreto viene de gobiernos anteriores y la discusión de derechos de autor siempre estuvo vigente y latente en Argentina”.</p><p>Según la Ley 11.723 de propiedad intelectual no se puede copiar ni reproducir material bibliográfico. CADRA otorga licencias para que los usuarios puedan acceder. Además, explica, CADRA recauda mayormente de las sociedades de gestión colectiva extranjeras. “Se dijeron muchas cosas que no son ciertas respecto a los montos. La tarifa de $93.240 al año, que también se mencionó, no es para una biblioteca, es para un negocio con equipos que se dedican exclusivamente a copiar los textos, una empresa de copiado, no para una biblioteca. CADRA nunca cobró ni cobrará una licencia a una biblioteca popular”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XZ3XRKU34JD55O5XWQCEICEUAI.jpg?auth=1673e00f2ecb5de4050ddb44552b9ca64f37182b4e6001e1995d11366ab32808&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Beatriz Busaniche, presidenta de la fundación Vía Libre" height="1080" width="1920"/><p><b>Contra el oscurantismo</b></p><p>Una de las voces críticas es <b>Beatriz</b> <b>Busaniche</b>, presidenta de Fundación Vía Libre y autora de<i><b> Propiedad intelectual y derechos humanos</b></i>, quien sostiene que “es un atropello” y “es muy turbio todo lo que está pasando”. “CADRA lo único que hace es recaudar”, dice y agrega: “El sistema de derecho de autor tiene más de un siglo y medio en la espalda de funcionamiento a nivel internacional, pero en la gran mayoría de los países del mundo, de los cuales Argentina hoy día no forma parte, existen excepciones con fines educativos, donde bibliotecas, universidades y demás instituciones educativas funcionan sin tener que pagarle a este tipo de instituciones”.</p><p>“Ellos son una ONG, una asociación civil sin fines de lucro que se está parando frente a la Universidad de Buenos Aires y le dicen: ‘pagame un canon por cada uno de tus alumnos de la educación pública y gratuita’. Si uno mira el tarifario de CADRA y estima cuánto le correspondería pagar a la UBA si esto se legitima, estamos hablando de algo así como 680 millones de pesos por año. Después dicen que, generosamente, le hacen un descuento a la UBA, pero lo que dice el tarifario es 1.551 pesos por alumno para digital y 758 pesos por alumno por fotocopias, y eso tenés que multiplicarlo por 300 mil de alumnos”, asegura Busaniche.</p><p>“¿Sabés cuál es el problema? Que yo estoy discutiendo sobre lo que ellos tienen publicado en su sitio web”, dice. Efectivamente, en la página de CADRA, en la pestaña <a href="https://cadra.org.ar/files/TARIFARIO_2023.pdf" target="_blank">“Tarifario”</a>, se lee lo que menciona. “Ellos están en la hipótesis de lo que dice un decreto que nadie vio y que no discutieron con nadie. En el oscurantismo no hay debate posible. Lo vamos a ver probablemente cuando se publique en el Boletín Oficial. Y ahí va a ser tarde. Además hay otro detalle: esto es materia legislativa, esto lo tenés que discutir en una ley. Nosotros venimos hace años pidiendo al Congreso que apruebe una ley de flexibilidades a favor de bibliotecas y centros académicos”.</p><p>“Nadie sabe lo que están escribiendo y nos vamos a enterar en el Boletín Oficial”, precisa Busaniche. “Están discutiendo ir a sacarle plata a la universidad pública cuando tienen un montón de profesores de la universidad pública, como <b>Ezequiel</b> <b>Adamovsky</b>, que debe ser uno de los más fotocopiados de Sociales, diciendo ‘no cobren en mi nombre’. Cuando uno mira cómo reparte CADRA, y esto está en sus estatutos, se queda con el 45% de lo que recauda. El 30% supuestamente es para su administración y después lo que reparten es mayormente a editores de libros de los últimos cinco años, cuando en la universidad leemos libros mucho más viejos”.</p><p><b>La distinción del lector</b></p><p><b>María Teresa Andruetto </b>define su posición como “anfibia”: “No estoy de acuerdo con la persecución de la copia individual, pero sí me parece interesante el pago de un canon en las instituciones educativas. Lo que sí me parece interesante es una protección cuando las instituciones, las universidades, los profesorados hacen fotocopias de capítulos para los estudiantes, que incluso eso se vende y demás. Cuando está de por medio la venta me parece importante, pero cuando es individual, persona a persona, como un lector, creo que forma parte de los nuevos modos de leer. Los lectores leemos el libro en copia y fotocopia, de cualquier manera”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQCI5OBZE5AZBESLXYCLNGK5L4.jpg?auth=aaa83a4aad57fc494a50e8790497c004176e6c702572002e9b421674c622463a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="María Teresa Andruetto (Foto: Télam)" height="1080" width="1920"/><p>“Si una universidad lo tiene como material que se comercializa porque los alumnos lo compran -muchas veces se trabaja con dos capítulos de un libro teórico- no estaría mal cobrar. Si media el dinero en cantidad no lo veo mal. Pero si es una cuestión de que se va a perseguir al que haga una fotocopia privada, eso ya no”, dice y agrega: “Esto alivia al estudiante en relación al libro completo y le restringe a la editorial una posibilidad de venta porque hay alguien que compra apuntes. En ese caso me parece que está bien que la institución que lo comercializa pague un canon. Siempre pensando en que circulen las ideas”.</p><p>”Esto restringe más a los editores que a los autores, porque el editor, no vende el libro completo porque una institución vende dos capítulos. Suponte, un profesorado, en vez de trabajar con todo mi libro recomienda el profesor uno o dos capítulos. Esa gente no compra el libro, compra la fotocopia de dos capítulos. Y ahí al editor le restringe porque un potencial comprador del libro no lo compra, sino que compra un juego de copias. En este sentido yo sí veo que está bien que la institución pague un canon por esos derechos porque los comercializa”, concluye esta poeta, ensayista, narradora y ganadora del Premio Andersen.</p><p><b>La situación romántica del poeta</b></p><p><b>Vicente Battista </b>es socio de CADRA desde su fundación. “Apoyé siempre ese propósito. Creo que es una ayuda esencial para los autores”, dice este escritor y guionista argentino. “Hay otros artistas que están protegidos: los músicos con SADAIC|, los autores teatrales con Argentores. En ambos casos sus obras están protegidas y son rigurosos: cobran los derechos por su trabajo. Pero con los escritores, sobre todo con los poetas, todavía perdura una situación romántica, al estilo del siglo XIX donde el poeta necesariamente se moría tuberculoso, muy joven y sufriendo”.</p><p>“Después los derechos de autor de ese poeta —continúa Battista—, pienso en <b>Rimbaud </b>por ejemplo, los cobraban los descendientes, pero él no cobraba nada, porque era condición de poeta no cobrar: estaba por encima de toda la creación, casi como para parecerse a Jehová, que creó el mundo y no cobró nada. En base a ese criterio se enriquecieron o ganaron un buen dinero las editoriales, las distribuidoras y las librerías, y el autor era quien menos plata recibida por todo el trabajo hecho. Eso pasa siempre y, salvo que sean beneficiado por un bestseller, los autores nos encontramos cobrando los derechos de autor y nos interesa cobrarlos”.</p><p>“En ese sentido, CADRA se ocupa de controlar las copias piratas que se hacen de las obras. Es común que a un libro lo fotocopien cincuenta veces y el autor no cobra un centavo. Pasa lo mismo con Google que se baje libremente. Hace poco vi un cuento mío que se había publicado en España que lo habían puesto en castellano de Madrid en lugar del argentino que yo lo había escrito. Vaya a saber quién hizo eso. Lo cierto es que ahora, CADRA mediante, todos los años recibo un dinero por los libros míos que se supone se han fotocopiados. No es para irme de viaje a Europa pero sí para tener para comprar pipa o tabaco”, concluye.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3PAKI4QJUJAZHE6KPKLNLLOD5A?auth=6904f9ea2565e0b608eee684055925ba34844744cc520fd7eedb525c98cc1428&smart=true&width=600&height=450" alt="Vicente Battista (Foto: Adrián Escandar)" height="450" width="600"/><p><b>El monopolio del Estado</b></p><p>Antes de haber comandado la cartera de Cultura entre 2015 y 2019, <b>Pablo Avelluto</b> tuvo un largo paso por el mundo editorial: fue gerente de Estrada, director de la región sur de Random House y vicepresidente de la Cámara Argentina de Publicaciones. “A mí me comieron la cabeza mientras estaba en la gestión para lograrlo y me opuse siempre”, le dice a <b>Infobae Cultura</b>. “Con este decreto CADRA va a tener poder de policía, esa es la principal cosa con la que yo estoy en contra. Otro problema es que se reparte muy poco dinero. Parece que estuviera en contra de la protección del derecho de autor y no: yo estoy lejos de estar en contra.</p><p>Y continúa: “Yo soy partidario de que se creen y fomenten mecanismos de licenciamiento de manera tal que, si como ocurre hoy en muchas universidades, existen bibliografías que se suben en PDF, sean los editores -que además tienen la obligación de hacerlo en los contratos que firman con los autores- quienes encuentren mecanismos para que eso se pueda hacer legalmente y no sea todo pirata. El mecanismo que propone CADRA no me aparece el más adecuado ni el más idóneo y mucho menos amparado en el Estado que le confiere un monopolio y haciéndolo por decreto dos meses antes de que estos muchachos se vayan a su casa”.</p><p>Y sigue: “Ellos vienen y te dicen: ‘tenemos un problema con la fotocopias de los libros, sobre todo de los textos universitarios. Nadie garpa, alguien se queda con la guita en las oficinas de apuntes, etcétera. ¿Qué podemos hacer al estilo de lo que se ha hecho en otros países? Bueno, que las editoriales se asocien con los autores, nosotros vamos a las universidades, negociamos un acuerdo con las instituciones porque tienen fotocopiadoras y con eso que recaudamos después lo repartimos entre los editores y los autores que están asociados a CADRA’. Hasta ahí perfecto, pero ya eso encierra algunos problemas”.</p><p>El primero de esos problemas, explica, es una pregunta: “¿Cómo sabés vos qué libro se fotocopió y a qué autor y a qué editorial le estuvieron de algún modo pirateando sus derechos de autor o sus derechos de propiedad intelectual? Antes, en las radios, era un laburo que hacía un tipo que anotaba todas las canciones que se pasaban, iba a SADAIC y después se repartía lo que había cobrado. Ese es el modelo que ellos proponen. No es que esté necesariamente mal, lo que está mal es que sea un modelo monopólico único del Estado, sobre todo cuando además la tecnología ha cambiado enormemente”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GWQKTP7M6NA4RKJSPFVRYWLYJ4.jpg?auth=9c6dbc06e23b316e462207dead29321ce08c9ee45a91afcfbcee0f56548b26f0&smart=true&width=7040&height=3960" alt="Pablo Avelluto (Foto: Gastón Taylor)" height="3960" width="7040"/><p><b>Sociedad de gestión colectiva</b></p><p>“Acá hay dos derechos en pugna”, dice <b>Alejandro Dujovne</b>, investigador de CONICET y director del Centro de Estudios y Políticas Públicas del Libro. “Por un lado, el derecho de autor, su propiedad y la dimensión moral en torno a eso, la patrimonial. Y por otro, la libre circulación o el libre acceso al conocimiento, a las ideas. En general cuando se discute este tipo de cosas se da esta tensión. Ese es el problema más jurídico y filosófico de fondo. Pero en términos de formas de cobro o formas de imponer alguna clase de recaudación a los derechos de autor, el modelo de sociedad de gestión colectiva de derechos es un modelo que no es una invención argentina, es un modelo internacional que en Argentina tiene muchísima expresiones en distintas ámbitos de la cultura y que esta es una: los libros”.</p><p>Dujovne subraya que “CADRA no es una novedad” y que “el punto es qué grado de autoridad, qué reconocimiento formal legal va a tener para cobrar”. “ En Argentina está funcionando de manera voluntaria —explica— y la idea es pasar a darle una entidad legal que pudiese ir más allá de la voluntad de aquellos que se asocian para cobrar o demandan el cobro de sus obras. Desde mi punto de vista, desde el momento en que entendemos que el derecho intelectual, el derecho de autor, tiene que ser reconocido, tiene que haber algún modo de gestión de ese cobro. Desde ese punto de vista es correcto la existencia de un mecanismo como este. Podemos discutir matices, cómo podría funcionar mejor, sobre todo teniendo en cuenta la circulación digital, pero me parece un mecanismo de adecuado y apropiado”.</p><p>El mecanismo al que hace referencia el investigador es el de la sociedad de gestión colectiva de derechos, y es el que usa Argentores, así como también SADAIC. “En todos los casos operan como monopolios y son del tipo obligatorio. “Está establecido y está muy extendido. Hay países que tienen organismos públicos de control con mayor o menor eficacia, con mayor o menor poder de policía, con mayor o menor actualización jurídica... en fin, hay muchas variantes, pero este modelo es un modelo que funciona. Se pueden discutir muchas cosas acerca de la Ley de Propiedad Intelectual, de cómo funciona el derecho de autor, pero me parece que en sí mismo es un buen mecanismo”.</p><p><b>La gratuidad de Google</b></p><p>“Siempre hay alguien que se opone a esto”, afirma Quevedo, y explica su punto: “El alguien más importante que se opone siempre ha sido Google, que utiliza contenidos en forma gratuita, vende publicidad en el mundo en forma gratuita y tiene una posición dominante muy grande. Ellos dicen: ‘nosotros no tenemos por qué pagar por contenido porque están libres’. Y eso se está revirtiendo en toda la legislación del mundo. Google y demás plataformas y prestadoras de servicios de internet creen que no hay que pagar por los contenidos porque a ellas no les conviene”.</p><p>“Pongamos el ejemplo de <i>Infobae</i>”, continúa el presidente de CADRA. “<i>Infobae</i> debería cobrarle a las plataformas por los contenidos. Porque Google utiliza los contenidos que genera Infobae para facturar publicidad. Y esa es publicidad que le quita al medio. Entonces, ¿cómo es que no van a pagar? Si eso se terminara realizando de esa manera, ¿qué empresa, qué editorial, qué medio estaría dispuesto a invertir en generar contenidos si la publicidad o las ventas o el usufructo de ese contenido se lo llevan terceros que no hacen nada para generar ese contenido?”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VLQ4LYSX5BSLFL6YRTMMDDSYY.png?auth=88eeeed543dd079325437f97ff9499c60136396fb46a1ef4194ab0cf8d182074&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Polémica y debate abierto: se postergó la firma del decreto que habilita a que CADRA regule los derechos de autor (Foto: Facebook CADRA)" height="1080" width="1920"/><p><b>¿Inadecuación tecnológica?</b></p><p>“La tecnología ha cambiado enormemente”, insiste Avelluto, y dice: “No reproducís prácticamente libros con fotocopias como era cuando yo estudiaba en la década de los ochenta o daba clases en la década del noventa. Hoy los libros están digitalizados, todos tenemos elementos de reproducción técnica. Si estoy en la Biblioteca Nacional y necesito llevarme una página para poder hacer mi trabajo le sacó una foto con el celu. Hay scanners digitales en el celular que convierten en texto. Entonces el problema también para mí de lo que propone CADRA es una gigantesca inadecuación tecnológica a la época”.</p><p>Para el entonces Ministro y Secretario de Cultura, “la manera en la cual leemos hoy es muy diferente, ha cambiado mucho. Lo mismo con la manera en que vemos películas o escuchamos música. En esas industrias se fueron adaptando a través de las plataformas, de los sistemas tipo Spotify, para que vos puedas tener acceso al material pagando y sin tener que descargar ilegalmente. Con los libros eso no pasó. Ahí creo yo que reside el origen del problema. Estamos aferrados a una idea del libro que es de hace cien años. El problema no es la protección de los derechos de autor, que deben ser protegidos, por supuesto”.</p><p>“El problema —afirma Avelluto— es que es un modelo de negocio que requiere un <i>service</i>, una revisión: cómo ha funcionado, cómo funciona y cómo podría funcionar. No es cierto que todos los países tengan sistemas iguales a los de CADRA, más bien te diría que no he encontrado ninguno que tenga una sociedad monopólica que represente a escritores que no le dieron esa representación para que recaude lo que es de todos, reparta no se sabe con qué criterio y se quede con una cantidad de dinero que no se sabe cuánto ni por qué”.</p><p><b>La cuestión académica</b></p><p>En el debate, <b>Alejandro Dujovne</b> se posa sobre la edición académica porque “es la que se ve más directamente afectada” ya que, “si bien hay literatura, narrativa, etcétera, en la universidad lo que más circula son obras científicas”: “Está muy extendido dentro de las universidades que la bibliografía, o al menos la obligatoria, se encuentra digitalizada y a disposición de los alumnos. Si bien está buenísimo porque permite que todos y todas puedan acceder al material, también es un problema serio para el mercado editorial”. Y no digo puramente en términos económicos, que también lo es, por supuesto, sino porque las editoriales académicas, que tienen un mercado que es acotado y tiene obras especializadas, el sector editorial se ve perjudicado, se precariza y en definitiva perdemos calidad”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BZJTCM7CNBCG7GDZVONJMTFDMQ.jpg?auth=08daaee371535477401a3e11cacbb714439ff0e4d7845561e7f76a03e76d3834&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alejandro Dujovne (Foto: Patricio Murphy)" height="1080" width="1920"/><p>¿Qué termina pasando? “Que muchas editoriales terminan recurriendo al pago de los autores. En vez de vender las obras en un mercado que puede mandarlas, terminan recurriendo a que los autores paguen de su bolsillo o a que los autores vengan con alguna clase de subsidio institucional que pueda bancar esas obras. Y ahí el criterio de selección, la discusión en torno a calidad de las obras deja paso a ver si la obra puede ser financiada por el autor. Cuando no hay un mercado que lo demande el financiamiento tiene que venir por algún lado, porque las editoriales tienen que seguir existiendo. Entonces, lo que se termina vulnerando es el modo en que se seleccionan, producen, circulan y se comercializan las obras de los académicos argentinos. Es un problema de fondo”, responde Dujovne.</p><p>El investigador hace este planteo: “Cambia todo si la editorial hace una inversión, una apuesta con una obra, a que si publica porque el autor le paga. Entonces publica cien ejemplares, no los distribuye o si los distribuye no se preocupa si los vende o no porque el autor ya le pagó. Son dos lógicas de funcionamiento muy distintas. Esto es importante porque habla de las condiciones de visibilidad y de circulación del pensamiento producido en Argentina. Porque el libro sigue siendo estructural, clave, decisivo en el mundo de las ciencias sociales y humanas. Así como en las ciencias físicas y naturales el paper es muy importante, en las ciencias sociales y humanas el libro no deja de ser el lugar donde se condensa una obra, donde hay un reconocimiento público el labor de muchos años se ve materializado”.</p><p>“Si no tenemos editoriales de calidad lo que termina siendo vulnerado es esa producción académica. Por otro lado, hablando de la lectura, si nosotros alentamos el uso fragmentario de una obra, terminamos distanciándonos del objeto libro y no se terminan formando bibliotecas ni se compran libros”, concluye.</p><p><b>Rayos X a la industria del libro</b></p><p>Cuando <b>Beatriz Busaniche</b> cobró su primer sueldo después de estudiar, lo primero que hizo fue comprarse los libros que había leído en fotocopia. “Los quería tener en mi biblioteca”, confiesa. “La fotocopia no mata al libro, la fotocopia reproduce lectores. Y si la industria del libro está en un mal momento es porque todo el mundo está en un mal momento. Que vayan a preguntar cómo están las ventas de ropa, que vayan a preguntar cómo están las ventas de alimentos. Ir a sacarle plata al magro presupuesto público de las universidades y las bibliotecas no solo es inmoral, es criminal”.</p><p>“Hay un detalle acá: se junta autores y editores como si fueran lo mismo y se pone todo detrás de la vara del derecho de autor. Cuando hablamos de por qué los autores cobran migajas también hay que analizar otra cosa fundamental que no tiene que ver con la fotocopias de sus libros, porque la mayoría de los autores que viven del derecho de autor no son los autores fotocopiados en las facultades, sino los autores explotados por el mundo editorial. Ahí también hay que poner una tónica de control”, agrega y asegura: “No estamos en contra del derecho de autor. Queremos que los autores ganen mejor”.</p><p>¿Y cómo se logra? Para Busaniche, la salida es apuntar a la industria editorial: “Los autores se tienen que plantar frente a los que los explotan. Es como si los periodistas se enojaron con los que no compramos diarios. Enojate con tu patrón, no con los que no te compran el diario. El problema es que acá hay una alienación y el patrón es que el que toma el liderazgo Tu patrón es el editor y si te paga el 8% del precio de venta al público... ahí está tu pobreza. Acá hay una relación contractual laboral, y los autores deben logran posicionarse mejor en una industria que es tan explotadora. Quiero ser clara: El trabajo tiene que ser remunerado y mientras mejor remunerado esté el trabajador mejor va a ser la cultura. Pero esto es otra cosa: esto es hincarle el diente al erario público de las universidades”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IM3TBBQZ6VH6JIALYDJJQBZ5LQ?auth=f30213236e7daf04b69cb42568c5c989bde64452eb88af327c1dccb77b29839e&smart=true&width=600&height=360" alt="La fotocopia, en el centro de la discusión" height="360" width="600"/><p><b>Ahogo y circulación</b></p><p>“Escribo esto como editor de Vestales, que no es socia de CADRA, porque entendimos que nuestros libros no apuntan al universo que CADRA cubre (tal vez sea un error)”. El que habla —el que escribe, en realidad; es un intercambio de mails con <b>Infobae Cultura</b>— es <b>Ezequiel Bajder</b>: escritor, director del sello Vestales y miembro de la Cámara Argentina del Libro. “Entiendo también que estos sistemas de gestión colectiva suelen ser imperfectos, es decir: nunca cubren todo el espectro, la forma de cálculo del pago implica una decisión (elegir una fórmula para eso) y esa decisión tiende a ser imperfecta, no abarcativa de todas las posibilidades”, agrega.</p><p>“Aún así, creo que es mejor que esté, que exista, que haya límite a la proliferación de copias apócrifas y a la piratería. Ya el libro, de por sí, tiene un <i>share</i>, es decir, una porción que se comparte con otros (bibliotecas, préstamos entre amigos, etc.) que es parte de la industria y es algo que practico. De todos modos, esa circulación implica por lo menos haber adquirido una copia. La posición de algunos autores que decían que eso ayudaba a su promoción (vi un tuit que decía ‘si te leen, aunque sea pirata, tal vez te compren para hacer una serie en Netflix’, cosa ridícula: los productores de Netflix pueden pagar un libro, leerlo legal), esa posición me pareció extraña en un momento de reivindicaciones del valor de la labor autoral. Parece contradictorio”, continúa.</p><p>“Leí el <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/derechos-recaudador-dirime-debate-cadra-reprografia_1_10512593.html" target="_blank">artículo </a>de Busaniche en <i>eldiarioAr</i>. Me pareció carente de argumentos o lleno de argumentos falaces e incoativos: ‘se está empezando a ver en el mundo’, etc. Siempre es ‘en el mundo’ y siempre se habla del ‘comienzo’ para edulcorar lo pretendidamente nuevo. La idea de la libertad de circulación de las ideas que supone el argumento de Busaniche es el mismo calcado de la Ley Pinedo a medida para Google y los buscadores que se benefician con quien descarga un libro o lo fotocopia. Por otro lado, qué libertad de circulación sería posible si la piratería ahoga a los que producen (autores, editores, etc.)”, continúa Bajder.</p><p>Para este autor y editor, CADRA no puede contener todas las situaciones, pero “es una punta y una manera de comenzar”. Y agrega: “Nosotros (la industria editorial) vive del derecho de autor: que un autor ceda a un editor su obra y no a otro hace que proliferen editoriales. Si todos pueden editar todo, entonces el mercado se acorta, se pauperiza y se reduce a muy pocos actores. La flexibilización de Busaniche, su principal argumento contra CADRA, es avanzar sobre el derecho de autor”. Y concluye: “CADRA ya dijo que no va a cobrarle a bibliotecas populares, que no es el universo a controlar. Entiendo que sí entran las de las universidades, porque todos hemos hecho nuestras carreras con fotocopias (soy viejo, se ve) o PDF de capítulos de distintos libros. Que haya una remuneración es la manera de incentivar que se sigan produciendo esos textos. Por lo menos, dentro del capitalismo. Y acá nadie habla de pensar otro sistema de producción, sino de resguardar el interés de los productores (CADRA) o el de las grandes plataformas que flexibilizan el derecho de autor como Google”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X6JVGGFCJFD7XNZW7BXNZYVVII.jpg?auth=701d7520b08364feef88a1fa96afc632388a57c1d7fb97c7019415a15b3593ea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ezequiel Bajder (Foto: Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>El alcance de CADRA</b></p><p>CADRA alcanza a todos los autores que hoy están asociados, que hasta el momento son aproximadamente 1500. “Todos los años le distribuimos regalías a los autores y a los editores —cuenta Quevedo, presidente del organismo—, que cobran por las obras que han sido utilizadas durante el año. Se deposita una vez al año, pero a partir de este año es dos veces, por razones de inflación. Ahora, con el decreto, CADRA accedería a un registro mayor. Estaría regulado, además, por el Ministerio de Cultura de la Nación. La tarifa ya no la pondríamos nosotros conforme a los estándares internacionales, sino que la pondría del Ministerio en función de determinada pauta que se establezca. El porcentaje que se puede dedicar a administración y logística del funcionamiento de la institución se achica muchísimo. Hoy, conforme al estatuto, no llega al 30% y pasaría a ser del 15% como máximo. Lo que quiere decir que habría muchísimo más recursos para pagar a los autores y a los editores”.</p><p>Y agrega: “Nosotros facilitamos la mediación que hay entre las bibliotecas y los lectores, entre las universidades y los estudiantes, porque de otra manera cada fotocopia que se hace es posibles fuente de un conflicto jurídico. Cuando vos fotocopiás o tenés libros truchos o falsificás los libros estás infringiendo la ley. Y CADRA, como una entidad de acción colectiva de autores y editores, tiene poder para actuar legalmente. El reconocimiento es una manera, no solamente de potenciar a CADRA en la Argentina, sino de ponerla en el mundo. Es un ingreso también para la Argentina: en ese caso son ingresos en dólares que vienen del exterior, no son dólares que salen de ningún presupuesto nacional, ni público ni privado”.</p><p><b>Profundizar el debate</b></p><p>Quizás ningún tema como este ha partido así a la literatura. En un mundo tan cambiante, que se presenta como nuevo, como distinto, como otro mundo, ¿cómo proteger los derechos de autor y cómo continuar este debate, profundizarlo, hasta volverlo más rico? Para <b>Alejandro Dujovne</b>, “si lo reducimos a un tire y afloje en torno a CADRA perdemos de vista las enormes transformaciones que hay en el mundo del libro, y que tenemos leyes que no necesariamente responden a esa realidad. Y si hay que reducirlo a CADRA sí o CADRA no -una discusión que en el mundo está saldada, esto existe en mucho lugares del mundo, de repente pareciera como si CADRA es un invento argentino y no-, digo que CADRA sí. ¿En qué sentido? En el sentido que existan mecanismos que aseguren el cobro de derechos de autor”.</p><p>Por su parte, <b>Pablo Avelluto</b> sostiene que “esto tiene una parte lógica y un origen sensato y loable que es ‘vamos a cuidar los derechos de autor de los escritores y de los editores, y de propiedad intelectual, sin joder a nadie’, pero en realidad no es eso, no está eso en el corazón. Y yo celebro que por lo menos se hayan parado para pensar. Creo que hay mucha gente a la que tienen que escuchar. En Argentina no hay una representación única de los escritores, para bien o para mal, pero no hay una. Y tienen que escucharlos”.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JQ4VODVSY5FZBCZMPWUO5HD6P4.jpg?auth=1140ae6d7832cf20217627a3e55c202d6d992a7b2ebab4460952bd27ce7d0d9c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[CADRA, el organismo que regulará los derechos de autor en el país]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Otro Álvaro Pombo, un país que ardía: el último libro del ganador del Premio Cervantes cuenta recuerdos de la Guerra Civil Española]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2024/11/12/otro-alvaro-pombo-un-pais-que-ardia-el-ultimo-libro-del-ganador-del-premio-cervantes-cuenta-recuerdos-de-la-guerra-civil-espanola/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2024/11/12/otro-alvaro-pombo-un-pais-que-ardia-el-ultimo-libro-del-ganador-del-premio-cervantes-cuenta-recuerdos-de-la-guerra-civil-espanola/</guid><description><![CDATA[El escritor se basa en el personaje de su tío, en ese entonces, un joven recién regresado de Francia, para plasmar su visión de una de los períodos más importantes de la historia española]]></description><pubDate>Tue, 12 Nov 2024 18:41:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A5NV52VDHRALLCFAHDMCK27PIM.jpg?auth=d2f49d4e3d6e57e92be4b463a733e19b1cbf23307b0f522f2747e537ccc703e6&smart=true&width=1920&height=958" alt="El escritor español es el autor de "Santander, 1936". (Vozpópuli)." height="958" width="1920"/><p>Duda alguna no existe respecto a la realidad es el motor de todas las ficciones, pero, ¿qué pasa cuando esa realidad sobrepasa la ficción, la abarca toda? Un poco eso es lo que ha intentado responder el escritor español Álvaro Pombo, flamante ganador del Premio Cervantes, en su trabajo más reciente, una novela que bebe de su propia vida y cuyo protagonista toma, incluso, su propio nombre.</p><p>Su familia lo llama Alvarito y otras veces Alvarín. No es el mismo Álvaro escritor, sino el tío del autor, Álvaro Pombo Caller, que mientras se manifiesta ante los lectores tiene 19 años y vive en Santander, España. Es 1936.</p><p>En aquel entonces, todo el país arde a causa de las confrontaciones entre la izquierda y la derecha. Sus enceguecidos intelectuales impulsan debates encarnizados y exaltadas proclamas políticas. Álvaro (Alvarín) se une a la Falange Española, guiado por su fervor juvenil y la admiración que siente por José Antonio Primo de Rivera. Entretanto, su padre, Cayo Pombo Ybarra, se enorgullece de ser un liberal agnóstico y republicano, admirador de Manuel Azaña. Las diferencias políticas entre ambos son muy marcadas y, sin embargo, eso no interfiere con su relación de padre e hijo.</p><p>Ana Caller Donesteve, o Ana de Pombo, es la madre de Alvarín, una verdadera luchadora. Tras dejar a Cayo, emigró a Francia y se convirtió en toda una imagen de la moda parisina de esos años. Mientras sus hijos están en colegios ingleses y franceses, ella se pasa los días intentando ser una mujer de vanguardia, escribiéndose cartas con su hijo Álvaro. Para ella ha quedado atrás el Santander próspero donde Alfonso XIII y su familia pasaban el verano. Ahora, todos se han ido, luego de la proclamación de la Segunda República.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3XQJ4PRA4REOBEUGODYJWBIBRA.jpg?auth=144ed4cbb4a24c5448ee77e8596e4302a29e10b8aa716fae47f57bee99ba159f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Portada de "Santander, 1936" (Anagrama,2023)." height="1080" width="1920"/><p>Al interior de estas páginas, alrededor de 328, <b>Álvaro Pombo</b>, el escritor, no el personaje, consigue retratar el ambiente de gran agitación política e intelectual de la época, el principio de la Guerra Civil en España y sus consecuencias. El autor revive su historia familiar y el universo de su adolescencia y lo retrata todo aquí, en esta novela de precisión filosófica y conmovedora en demasía.</p><p>En <i><b>“Santander, 1936″</b></i>, los lectores se encontrarán ante el mapa emocional de un país, pero también ante uno que acoge con precisión la complejidad de las relaciones familiares. Pombo consigue con virtuosismo trazar las conexiones entre uno y otro escenario, el social e histórico y el familiar, como si cada decisión personal repercutiera en el curso de una nación.</p><p>La familia es el cimiento para el argumento de la novela, un tema en sí mismo, un contenedor de otros, según el mexicano <b>Emiliano Monge</b>. Pero es la búsqueda de la propia identidad el motor definitivo de la ficción. En estas páginas, se resuelve finalmente cuando la novela va llegando a su fin, justo en el instante en que toda España se va por el abismo.</p><q>“Los de cuarta o quinta generación somos venidos a menos, el Pombo emprendedor fue don <b>Juan Pombo Conejo</b>. Sus hijos hicieron el Sardinero, en <b>Santander</b>. Luego, la generación de mi abuelo, <b>Gabriel María Pombo Ybarra</b>, presidente del Ateneo, empieza a formular el concepto de la decadencia”, dijo <b>Álvaro Pombo</b> en entrevista con <b>El País</b>.</q><p>El español logra gestar una novela de tintes políticos y de memorias sentimentales, y lo reúne todo aquí, en este ejemplar editado por el sello <b>Anagrama</b>. Pombo le da rienda suelta a sus más profundos impulsos morales, ideológicos e intelectuales.</p><p>Algo de autobiografía, de memoria, de ensayo.<i> </i><i><b>“Santander, 1936″</b></i> es una novela en la que confluyen la vida real y la ficción como si no existiera diferencia entre la una y la otra, en la que el autor confirma, una vez más, lo distinto que es a cualquiera de la literatura española en los últimos cincuenta años. Bien lo ha dicho <b>Carmen Martín Gaite</b>, que Pombo es “un escritor hecho y derecho (...) absolutamente original”.</p><p><i><b>“Santander, 1936″</b></i> se convierte en una novela de grado familiar en la que el escritor dedica especial atención al entorno de<b> Álvaro</b>, la carga que le inyecta su padre <b>Cayo</b>, y que se complementa con las referencias de una madre separada y de vida libre por <b>Francia</b>. En la historia, <b>los Pombo</b> y sus allegados denotan toda una ideación narrativa, encriptados en una realidad biográfica e histórica de<b> España</b> y sus provincias.</p><p>En el libro, <b>Pombo</b> expone <b>la idiosincrasia de la alta burguesía</b> provincial de anteguerra, al tiempo que rescata el ambiente de época, la estancia estival de los <b>Reyes en el palacio de la Magdalena </b>y los cambios sucedidos al proclamarse<b> la República</b>. Es una obra en la que permea la agitación social, la violencia entre la izquierda y fascistas, la quiebra de antiguas relaciones, y el impacto de la situación dentro los círculos de la vida común.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F7ONUDMMCRG6PH44RJMI54DV2M.jpg?auth=939dc8389ed9a3cf9184f46aacdb5c435a7fc6916599c726c0fdfed7e27579dc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Álvaro Pombo (Santander,1939)." height="1080" width="1920"/><p><b>Álvaro Pombo</b> es licenciado en Filosofía por la Universidad de Madrid, Bachellor of Arts por el Birkbeck College de Londres y miembro de la Real Academia Española. Es uno de los maestros indiscutibles de la literatura española contemporánea. Entre sus títulos más destacados como “El héroe de las mansardas de Mansard” (Premio Herralde de Novela 1983), “El metro de platino iridiado” (Premio de la Crítica 1990), “Donde las mujeres” (Premio Nacional de Narrativa 1997), “La cuadratura del círculo” (Premio Fastenrath de la Real Academia Española 2001), “El cielo raso” (Premio Fundación José Manuel Lara, 2002), “La fortuna de Matilda Turpin” (Premio Planeta 2006) y “El temblor del héroe” (Premio Nadal de Novela 2012).</p><p>Ha publicado también libros de poesía, relatos y artículos. Su obra ha sido traducida a múltiples lenguas: alemán, francés, holandés, griego, inglés, italiano, noruego y portugués.</p><h2>Santander, 1936 (Fragmento)</h2><p>“Es un día nublado de finales de 1934. El Muelle está casi vacío esta tarde. Santander, en cambio, está repleta de agitación a finales de ese año. Será una Navidad agitada por fuera y remansada por dentro. Mercedes, la cocinera, hará una rica cena de Navidad: un pavo asado relleno de manzanas y de pasas. Álvaro y Cayo, su hermano, cenarán en casa de su padre esa noche. Manifestarán una alegría sombría. Una indiferencia por la presente situación familiar que, en el fondo, no sienten. Con veintiún años, Cayo ha vuelto de Inglaterra satisfecho de sí mismo, contento con las copas que ha ganado jugando al tenis allí y también aquí, en Santander. Un chico guapo sin gran interés por nada en concreto. Su máxima aspiración, desde que llegó a Santander, es echarse novia. Una novia de familia adinerada. Una guapa chica de la sociedad santanderina. Ha contado a su hermano que, nada más llegar a Santander, su padre, Cayo Pombo Ybarra, le hizo una lista de chicas posibles, buenos partidos todas. Era un juego irónico y sombrío de su padre, recientemente abandonado por Anita, Ana Caller Donesteve, la madre de los chicos. Esta tarde nublada, mientras pasea con Rafael Mazarrasa y hablan de política, Álvaro piensa con envidia en su hermano Cayo: Ojalá fuese como él, despreocupado, guasón, como todos los Pombo, descreído, arrogante, y a la vez lo contrario, muy capaz de ser encantador y de hacerse querer. Fingirse desvalido con tía Rosa e interpretar ese papel de hijo abandonado, aunque, la verdad, le encanta disfrutar la libertad que da el abandono materno, interesar a las chicas santanderinas a los veintiún años”</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/A5NV52VDHRALLCFAHDMCK27PIM.jpg?auth=d2f49d4e3d6e57e92be4b463a733e19b1cbf23307b0f522f2747e537ccc703e6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=958" type="image/jpeg" height="958" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor español es el autor de "Santander, 1936". (Vozpópuli).]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cuando Freud habló de sexualidad infantil y turbó el sueño del mundo]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/10/18/cuando-freud-hablo-de-sexualidad-infantil-y-turbo-el-sueno-del-mundo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/10/18/cuando-freud-hablo-de-sexualidad-infantil-y-turbo-el-sueno-del-mundo/</guid><dc:creator><![CDATA[Marcela Borinsky]]></dc:creator><description><![CDATA[En “Tres ensayos para una teoría sexual”, el padre del psicoanálisis hace uno de sus descubrimientos más importantes. También hace afirmaciones sobre la sexualidad femenina que hoy son objetadas.]]></description><pubDate>Wed, 02 Oct 2024 20:35:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOKQNV2Z7FB73NRIKHGUQSOHSA.jpg?auth=97b646302f0b63a2ec233e412eb31d8e05b689b691c655a8784d07483c4dcdae&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Composición Niños y Freud" height="1080" width="1920"/><p><i><b>Tres ensayos para una teoría sexual </b></i>es el texto en el que<b> Sigmund Freud</b> presenta de manera completa sus tesis sobre la<b> sexualidad infantil.</b> Publicado en 1905, es considerado un mojón clave porque introduce los cimientos sobre los que se construye el edificio del <a href="https://www.infobae.com/tag/psicoanalisis/" target="_blank">psicoanálisis</a>.</p><p>Para <b>Freud</b>, la<b> sexualidad infantil </b>es, junto con los <b>sueños</b>, su descubrimiento más importante. Le permite fundar una teoría sobre los orígenes del sujeto, a caballo entre lo psíquico y lo somático, explicar las causas de los <b>malestares anímicos </b>y proponer un método de tratamiento de las neurosis dirigido a la reconstrucción del mundo perdido de la infancia.</p><p><b>Sigmund Freud </b>no toleró críticas al argumento de la determinación causal de la<b> sexualidad infantil</b> y fue una de las razones de la disputa –y posterior separación- con su discípulo favorito, el psiquiatra suizo<b> Carl Jung.</b> Pero, además, el médico vienés consideraba que sus ideas sobre la<b> sexualidad infantil</b> eran profundamente originales y, aunque no utiliza este término, podríamos incluso decir revolucionarias porque cuestionaban el status quo establecido que regulaba las relaciones entre las personas en la sociedad pacata de la Europa decimonónica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMCVJM3QV5EDZN4PTPGKJZUSDA.jpg?auth=1c868db09f7cdff440265c539149d3cfae50ddc5db398b76f333f864ffdf8b67&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tres ensayos para una teoría sexual", un libro nodal de Sigmund Freud." height="1080" width="1920"/><p>De este modo, <b>Freud </b>señala que sus aportes sobre la <b>sexualidad infantil</b> no podían ser evaluados en el mismo plano que otras contribuciones científicas porque la sexualidad de los niños era un tema que generaba un profundo rechazo y resistencia emocional. Y, por lo tanto, tomó conciencia –dice <b>Freud</b>- “de pertenecer así a aquellos que <b>han turbado el sueño del mundo</b>”.</p><p>¿Fueron sus ideas sobre la <b>sexualidad infantil </b>tan disruptivas como <b>Freud </b>nos sugiere? El filósofo francés <a href="https://www.infobae.com/tag/michel-foucault/" target="_blank">Michael Foucault </a>es contundente con su respuesta en el primer tomo de la <i><b>Historia de la sexualidad</b></i> publicado en 1976. En el volumen <i><b>La voluntad de saber</b></i><i> </i>sostiene que, en contra del sentido común establecido sobre la represión de la sexualidad en la época victoriana, asistimos a la construcción de una enorme maquinaria dirigida a producir discursos verdaderos sobre el sexo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ECNHFSI2VCTFPWIIZFD6IKZPQ.jpg?auth=3d9ebf3f5c0db15d3a60022389086d772048a2756cb00c3da41e83150b9e5014&smart=true&width=3383&height=1903" alt="Sigmund Freud, alrededor de 1935. El padre del psicoanálisis. (Hans Casparius/Hulton Archive/Getty Images)" height="1903" width="3383"/><p>El<b> padre del psicoanálisis </b>formaría parte de este amplio entramado compuesto por médicos, educadores y juristas que, tomando como modelo la práctica de la<b> confesión cristiana,</b> desarrollarían en el siglo XIX, una ciencia de la <b>sexualidad</b>. Más que ocultar, dice <b>Foucault</b>, asistimos desde hace dos siglos a una explosión discursiva a propósito del sexo que nos mueve a hablar todo el tiempo, provocando el placer de saber, de exponer y descubrir<b> la verdad del sexo</b> convirtiéndolo en el secreto que nos individualiza y define.</p><h2>“Aberraciones”</h2><p>Veamos qué dice <b>Freud</b>. Para empezar, unas breves referencias sobre el texto. Se publicó por primera vez en castellano en 1922 como<i><b> Una teoría sexual</b></i>, traducido por López Ballesteros, y fue objeto de seis reediciones por parte de <b>Freud</b>. Según James Strachey, el responsable de la traducción de las obras completas de <b>Freud </b>al inglés, es una de las obras en las que el autor introdujo más modificaciones y agregados. Señalamos esto para destacar que sus hipótesis sobre la <b>sexualidad infantil </b>no constituyen un argumento unívoco sino que cambiaron de la mano de la introducción de nuevos desarrollos teóricos del <b>psicoanálisis </b>como la teoría de la libido, el narcisismo y el dualismo pulsional.</p><q>La sexualidad humana se divide en dos tiempos, la primera infancia y la pubertad, interrumpidos por el período de latencia donde se construyen los diques anímicos contra la sexualidad infantil: la vergüenza, el asco y la moral.</q><p>El texto está estructurado en <b>tres partes</b>. La primera se dedica a un recorrido detallado de las <b>aberraciones sexuales </b>que comienza con la inversión sexual, continúa con las perversiones descriptas como transgresiones anatómicas, en las que incluye desde el beso hasta el sexo anal y el fetichismo, y las “demoras en relaciones intermediarias con el objeto sexual”, entre las que destaca el sadismo y el masoquismo. Menciona también el comercio sexual <b>con animales </b>y el abuso sexual de niños.</p><p>Hasta acá, en la presentación de este primer ensayo, <b>Freud </b>se comporta como otros médicos de la época que compartían el interés en consolidar una nueva disciplina, la <b>ciencia de la sexualidad</b>. Entre ellos, podemos mencionar a<b> Richard von Krafft-Eving</b>, psiquiatra alemán, autor de la primera compilación moderna sobre las perversiones,<i><b> Psicopatía del sexo</b></i>, en 1886 y <b>Havelock Ellis</b>, quien publicó en Filadelfia, entre 1897 y 1910, seis volúmenes de sus <i><b>Estudios sobre la psicología del sexo</b></i>, postulando la importancia de la sexualidad como motor de la vida y en los que describe una amplia variedad de <b>prácticas sexuales</b>.</p><h2>Lo novedoso</h2><p>Lo más novedoso de la propuesta <b>freudiana </b>se despliega en el segundo ensayo: <i><b>La sexualidad infantil</b></i><b>.</b> En la discusión contemporánea sobre las causas de la <b>perversión </b>-¿innatas o producto de las experiencias vividas?- <b>Freud </b>reformula el abordaje del problema acercando el lente a la <b>sexualidad de los niños</b> para afirmar que es allí donde encontraremos la respuesta a los enigmas que plantean las perversiones y las neurosis.</p><p>Describe la <b>sexualidad infantil </b>como autoerótica (su objeto se encuentra en el propio cuerpo) y las pulsiones como parciales. Es decir, la búsqueda del <b>placer sexual </b>se produce en distintas zonas del cuerpo (oral, anal) y con variedad de fines (ver, tocar, exhibir, apoderar). Descubre en el niño una disposición perversa polimorfa oscurecida por la acción de la amnesia infantil que oculta las fuentes originales de la sexualidad pero no sus efectos.</p><p>La <b>sexualidad humana</b> se divide en dos tiempos, la primera infancia y la pubertad, interrumpidos por el período de latencia donde se construyen los diques anímicos contra la<b> sexualidad infantil</b>: la vergüenza, el asco y la moral.</p><p>De este modo, <b>Freud </b>cuestiona ciertas creencias establecidas proponiendo que la<b> disposición perversa</b> es un dato originario y universal de la pulsión sexual humana y, por lo tanto, aquello que necesita ser explicado es precisamente, la<b> “normalidad” sexual</b>.</p><p>No se trata de interpretar las conductas perversas en tanto desviaciones de un modelo de sexualidad normal sino, por el contrario, el hecho de <b>partir de la perversión</b> como el dato inicial de la sexualidad, nos lleva a preguntarnos acerca del estatuto de realidad de una posible sexualidad normal.</p><q>Desde la lógica de Freud, para acceder a su<b> madurez sexua</b>l la mujer tiene que reprimir su virilidad infantil.</q><p>De este proceso de<b> normalización de la sexualidad </b>se ocupará en el tercer ensayo: <i><b>La metamorfosis de la pubertad</b></i>. <b>Freud </b>describe cómo, en esta etapa, la sexualidad autoerótica encuentra el objeto sexual y las pulsiones parciales, antes independientes y múltiples, se unifican en la prosecución del placer genital. Y aquí empiezan los problemas.</p><p>Si el segundo ensayo introduce una perspectiva innovadora para pensar el recorrido de la sexualidad asumiendo la disposición perversa como condición universal de la pulsión, en el tercer ensayo <b>Freud</b> vuelve sobre sus pasos para introducir proposiciones arriesgadas sobre la<b> sexualidad femenina</b>, desde una<b> mirada masculina </b>que se viste con los ropajes de la nueva ciencia del inconsciente.</p><p>Dado que la nueva meta sexual de la pubertad –pensada desde la lógica de la procreación- asigna a los dos sexos funciones diferentes, los caminos se separan. Si bien <b>Freud </b>reconoce que sus investigaciones parten de la exploración de la vida amorosa del hombre porque la de la mujer “permanece envuelta en una oscuridad todavía impenetrable”, esto no le impide afirmar que, para comprender cómo la niña se convierte en mujer, mientras el hombre avanza y la mujer “involuciona”,<b> el placer erógeno del clítoris se transfiere a la vagina</b>. Vale la pena citar la imagen a la que recurre <b>Freud </b>para dar cuenta de la función que le corresponde al clítoris,<i> “como un haz de ramas resinosas puede emplearse para encender una leña de combustión más difícil”</i>, en la vida sexual de la mujer adulta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HB4TXEOZQVEW3PVQUBIGBUWQOA?auth=98ff8d08c4dd3f550c4cf6fb814c9fc6d80a5edc7c5a1ec8e69d8297bf1ee79d&smart=true&width=1170&height=658" alt="Sexualidad femenina. ¿Lo que Freud no entendió? (Shutterstock)" height="658" width="1170"/><p><b>Freud </b>construye sus teorías a partir de la hipótesis –<b>hoy discutida</b>- de la <b>bisexualidad originaria</b> del ser humano. Sin embargo, la<b> sexualidad infantil </b>es masculina y activa para ambos sexos. El par de opuestos que describe la vida sexual infantil es la actividad versus la pasividad. Y obviamente la actividad es sinónimo de virilidad y la pasividad de femineidad. La diferencia entre la sexualidad femenina y la masculina se establece recién a partir de la pubertad.</p><p>Desde esta lógica, para acceder a su<b> madurez sexua</b>l la mujer tiene que reprimir su virilidad infantil. Y encontramos acá un segundo problema, la arriesgada afirmación freudiana de la <b>envidia del pene</b>, como encrucijada del desarrollo normal femenino, que vertebrará sus trabajos posteriores sobre la constitución de la femineidad. Se abren dos caminos para la mujer: o la sexualidad normal se alía a la reproducción y transforma el deseo infantil de un pene en el deseo de un hijo o, si se rebela frente a este destino de la pulsión, esta transformación la conducirá a condenar su sexo, a la <b>homosexualidad </b>y/o al feminismo.</p><h2>Discutiendo a Freud</h2><p>En la historia del psicoanálisis encontramos que, a partir de la década del ‘20, algunas psicoanalistas mujeres –como<b> Karen Horney</b>- discutieron estas hipótesis freudianas sobre el desarrollo sexual femenino basadas en un modelo masculino establecido como normativo, pero fue recién con la segunda ola del feminismo de la década del ‘60 que se llevó a cabo un cuestionamiento a fondo de estas ideas fundadas en el desconocimiento y la negación del deseo femenino.</p><p>Para citar sólo uno de estos textos inaugurales, <i><b>La mística femenina</b></i>, publicado por la activista norteamericana<b> Betty Friedan</b> en 1963, denuncia los alcances de la divulgación de las ideas freudianas obsoletas sobre la sexualidad femenina y sus efectos de <b>desvalorización</b>, frustración y encierro subjetivo para las mujeres norteamericanas de la posguerra.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I77JBDOFXRCKJL5665Q5XN73MA.jpg?auth=bea3513a65859f789eb00dfd5b8cb653e5da99afdf3901158e3a10ce17d6690b&smart=true&width=340&height=242" alt="Betty Friedan en cabeza de una marcha en 1971 (tomado del portal Biografías y vidas)" height="242" width="340"/><p>Al mismo tiempo, las investigaciones científicas sobre la sexualidad femenina terminarán por derribar las dos columnas que sostenían el edificio freudiano: la<b> transferencia genital del clítoris a la vagina</b> y <b>la envidia del pene.</b> Siguiendo las investigaciones de la historiadora Mari Jo Buhle sobre las relaciones entre el movimiento psicoanalítico y el feminismo a lo largo del siglo XX,<b> </b><i><b>Feminism and its Discontents</b></i><i>, </i>el trabajo de Albert Kinsey de 1953, <i><b>El comportamiento sexual de las mujeres</b></i>, confirmaba la elección del <b>clítoris</b> como sitio privilegiado de placer por parte de las mujeres adultas entrevistadas.</p><p>Sobre esta pista, dos investigadores de la sexualidad, <b>William Masters y Virginia Johnson</b>, dieron un paso más al proponer un estudio empírico para comprender la fisiología del <b>orgasmo</b> en condiciones de laboratorio. El resultado de este trabajo,<b> </b><i><b>La respuesta sexual humana</b></i>, publicado en 1966 y basado en la observación de 10.000 orgasmos, <b>derribó el mito del orgasmo vaginal</b> demostrando que las mujeres experimentan un solo tipo de orgasmo y agregando como dato adicional, el descubrimiento de los orgasmos múltiples de las mujeres.</p><p>Podríamos decir entonces que <b>Freud</b>, a comienzos del siglo XX, colaboró con la renovación de los estudios sobre la<b> sexualidad humana</b>, cuestionando el presupuesto de una<b> sexualidad natural </b>predeterminada a cumplir con los fines de la reproducción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BPXR6R2DUVAFPN3I2BC4TGC2NA.jpg?auth=40758915cd83d01e93ccd26bf0bac605e63a1c4543c536ff917f3c84d7b7b0da&smart=true&width=3784&height=2129" alt="Mujeres. Sigmund Freud con su hija Anna y su nieta Eve, hija de Oliver y Henny Freud.  (Library of Congress/Corbis/VCG via Getty Images)" height="2129" width="3784"/><p>En contraposición a esta creencia, introdujo la idea de que la “normalidad” sexual es el punto de llegada de un recorrido complejo articulado por las vicisitudes del placer. Los problemas surgen cuando <b>Freud</b> decide avanzar en la explicación de los procesos de normalización sexual, dando por hecho -desde la legitimidad que obtenía de su rol de hombre y de científico- hipótesis absolutamente especulativas sobre <b>la sexualidad femenina</b>.</p><p>Y, más allá de <b>Freud</b>, tal como han denunciado las feministas, estas hipótesis moldearon durante décadas<b> la escucha psicoanalítica del deseo </b>y, también, los modos de subjetivación de las mismas mujeres entrampadas en la búsqueda de satisfacción al servicio de un ideal ajeno e imposible.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOKQNV2Z7FB73NRIKHGUQSOHSA.jpg?auth=97b646302f0b63a2ec233e412eb31d8e05b689b691c655a8784d07483c4dcdae&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Composición Niños y Freud]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Así empieza el libro en el que Silvina Luna habló de su muerte]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/08/31/asi-empieza-el-libro-en-el-que-silvina-luna-hablo-de-su-muerte/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/08/31/asi-empieza-el-libro-en-el-que-silvina-luna-hablo-de-su-muerte/</guid><dc:creator><![CDATA[René Salomé]]></dc:creator><description><![CDATA[Los problemas de salud de la actriz y modelo, que murió hoy después de una larga convalecencia, habían comenzado en 2011 después de una operación de glúteos realizada por Aníbal Lotocki. “Creo que me queda un número x de meses y así vivo”, había escrito en “Simple y consciente”.]]></description><pubDate>Sat, 31 Aug 2024 13:19:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N2VPYEH5F5HGRFAEPQ6V6FMYIU.jpg?auth=75b8ffab37a19a70c76070c59355208d55c67964601ab9ece1d2d29751e616df&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Murió la actriz y modelo argentina Silvina Luna a los 43 años. (Franco Fafasuli)" height="1080" width="1920"/><p>“Fui a cirugía pero siempre se mantenía el pronóstico de que <b>me quedaban pocos meses de vida</b>. Creí eso y seguí creyéndolo. Creo que <b>me queda un número x de meses y así vivo</b>”, escribió en su libro <i><b>Simple y consciente</b></i> la actirz y modelo argentina <b>Silvina Luna</b>, que murió hoy, 31 de agosto, con tan solo 43 años.</p><p>Su salud había decaído después de una <b>operación de glúteos</b> realizada en 2011 por el cirujano estético <b>Aníbal Lotocki</b>, en la que se le aplicó <b>Metacrilato</b>, una sustancia prohibida por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y que se usa en medicina como “cemento” para prótesis de cadera y piezas dentales.</p><p>“El día que me dieron el diagnóstico, subí a mi auto, en ese momento vivía en México, y <b>todavía no puedo recordar qué pasó en esas dos horas después de que salí de la clínica</b>. Me despertó de ese trance el llamado de una amiga preocupada porque yo no contestaba el teléfono. (...) Después de mucho tiempo empecé a preguntar cuál era mi vocación, qué sentido tenía mi vida y ahí comencé a aceptar todo”, escribió en <i><b>Simple y consciente</b></i>.</p><p>Y agregó: “Siempre tuve problemas con la autoestima. Quienes me conocen saben hasta qué punto pagué por ese punto débil. <b>Tomé una mala decisión cuando me sometí a una cirugía que no necesitaba</b>”.</p><p><b>Fernando Burlando</b>, abogado de la ex participante de Gran Hermano y protagonista de shows y obras teatrales, confirmó su muerte y la noticia se hizo de público conocimiento con el anuncio de <b>Flor de la V</b> en Intrusos: “Silvina ya no está más con nosotros”.</p><h2>Así empieza “Simple y consciente”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GSHBVJRRR5DFRCXJH75NUYTTZQ.JPG?auth=fae04bc0dd65614cf928ac69a4e600c8799e714ce45c35dca6e844616d83961d&smart=true&width=1280&height=720" alt="En "Simple y consciente", Silvina Luna habló sobre sus problemas de salud tras una operación de glúteos en 2011. (Augusto Fernández)" height="720" width="1280"/><p>En el presente, plena, <b>lista para emprender todas las aventuras que resuenen en mí </b>y que se alineen con la que soy, con quien estoy siendo ahora. Pero fue todo un viaje llegar hasta aquí y lo cuento en este libro.</p><p>Por fin me animé. No fue fácil. En<i><b> Simple y Consciente </b></i>abro mi corazón, me muestro, y <b>siempre tuve problemas con la autoestima</b>. Quienes me conocen saben hasta qué punto pagué por ese punto débil. <b>Tomé una mala decisión cuando me sometí a una cirugía que no necesitaba</b>, porque quería verme mejor, más sexy, más acorde al estereotipo de belleza que se imponía en los medios. Esa elección, de la que me hago cargo, arruinó mi salud: cada tanto tengo que internarme y desde hace ocho años tomo corticoides todos los días para equilibrar los efectos que aquella mala praxis provocó en mí.</p><p>Mi aspecto cambió. Al principio, me costaba reconocerme, pero hoy, gracias a un trabajo interno y a una búsqueda espiritual muy intensa, aprendí a gustarme de nuevo, a enamorarme de mí misma y a celebrar mi belleza sin reparos, porque es un don que recibí y quiero honrarlo.</p><p>Cuando me llegó la propuesta de<b> subir contenido erótico a un sitio para adultos</b>, acepté. En parte, por diversión, para darle vida a esa Silvina a la que le encanta jugar. Pero también como un paso más en este proceso de autoconocerme y liberar todas mis facetas. Así como me gusta mostrar mi recorrido espiritual, también quiero mostrar mi belleza física, porque es tan parte de mí como lo otro.</p><p><br/></p><p><b>Hoy me encuentro fuerte, segura, más guerrera que nunca</b>. Me miro al espejo y me acepto, me gusta lo que veo.</p><p>Hoy hago lo que tengo ganas de hacer, me siento libre y me quiero más que nunca.</p><p>No me da vergüenza ser como soy. Es más, estoy orgullosa de mí.</p><p>Me cuido, escucho a mi cuerpo y a mi alma. Incorporé muchas rutinas saludables para brindarme bienestar.</p><p>Me escucho a mí misma y trato de no dejarme arrastrar por las críticas, los prejuicios, las exigencias del afuera.</p><p>Pero este libro no es sobre mí. El propósito es compartir y acercar aprendizajes. <b>Quiero contagiar alegría y deseos de transformación</b>.</p><p>Este libro nace a la orilla de muchas cosas: de una pandemia, de un proceso de cambio, de una nueva forma de pensarme. Y a la orilla del mar, por supuesto, que tanto tiene que ver conmigo. Siempre en movimiento, siempre transformador. Y libre, sobre todo, libre. Cada marea hace que piense en mi vida, en mis decisiones y elecciones, en los cambios que atravesé y los que tengo por delante.</p><p>Camino. Respiro. Pienso en mi pasado y me reconcilio con cada situación que viví, incluso —o especialmente— las más dolorosas. Le doy las gracias a mi pasado porque me trajo hasta acá. Y disfruto este presente donde encuentro plenitud, paz, felicidad y que me permite, por fin, reunir fragmentos de mí misma que estaban dispersos.</p><p><b>Y agradezco.</b></p><p><b>Una y otra vez.</b></p><p>Es un día radiante.</p><p>Camino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SGZ2OV2P35FN3DIKQNTMV5TVHU.jpg?auth=2bcb147693cbcea504de10f6c6540ea537494605c5d5df0b90a58d745e200b5b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La salud de Silvina Luna se había complicado desde una operación de glúteos realizada por Aníbal Lotocki en 2011. " height="1080" width="1920"/><p>Disfruto cada paso que doy y lo hago a conciencia. Quizá la pandemia tiene mucho que ver con este descubrimiento del placer en las cosas más simples.</p><p>Pienso en el próximo paso de este cambio mío, en cómo reflejarlo.</p><p>Una de las formas es este libro, que imagino como un momento placentero para quien lo lea, una invitación y también un encuentro. Lo imagino como el mar, con movimientos. Y a corazón abierto.</p><p>Mi deseo es que ayude a mucha gente a iniciar un proceso de cambio positivo. Quiero contribuir, colaborar, dejar mi aporte, por pequeño o grande que sea, inspirar.</p><p>Por eso voy a compartir<b> mis experiencias, las más oscuras y las más luminosas</b> (porque están relacionadas), y al fin poder integrarlas. También los aprendizajes que hoy me permiten vivir de una manera más simple, conectada con lo que me rodea y, fundamentalmente, conmigo misma, con mi esencia más genuina.</p><p>Y quiero, sobre todo, que la lectura de <i><b>Simple y Consciente</b></i> produzca bienestar, energía, ganas de estar mejor y valentía para transformarnos.</p><p>A eso te invito, a caminar conmigo, lentamente, disfrutando de este sol cálido, la brisa suave, la arena bajo nuestros pies, el mar… Los cuatro elementos de la naturaleza en perfecto equilibro. La tierra, para estar conectada; el aire, para respirar; el fuego del sol, para iluminarnos; y el agua, para limpiar y purificar todo. Nosotros, despiertos, conscientes, con el corazón templado y dispuestos a vivir en estado de aprendizaje. ¿Cuántas cosas perdemos en el vértigo del día a día siguiendo mandatos ajenos? ¿Qué tan conectados estamos con nuestro niño o niña interior? <b>¿En qué momento se apagó ese entusiasmo que nos permitía gozar del presente como cuando éramos chicos?</b></p><p><i><b>Simple y Consciente</b></i> es una invitación a revisar esas preguntas. También es una propuesta para dar esos primeros pasos, pequeños y sencillos, y así empezar un camino que nos permita rediseñarnos y disfrutar de una vida libre, simple y consciente. Así que te cuento de qué se trata.</p><p>Para<b> recuperar la alegría de vivir</b>, la plenitud, es necesario revisar el pasado, reconciliarnos, <b>abrazar dolores y pérdidas</b>. La primera parte del libro está dedicada a eso: a entrar en contacto con la historia personal, con esos momentos duros que dejaron una huella y generaron un mecanismo que nos impide fluir en el presente. En este tramo del libro abro mi corazón y reviso la relación con mis padres, mis primeros pasos en los medios, amores, viajes y, sobre todo, <b>esas malas decisiones que complicaron mi salud</b>. Sin juzgar, sin señalar errores, tomando responsabilidad, la propuesta es analizar esos nudos del pasado con una mirada compasiva, amorosa, que permita rescatar un aprendizaje.</p><p>De eso se trata: aprender siempre, estar abiertos a lo que la vida nos entrega. En la segunda parte del libro, comparto mi propio camino de aprendizaje, gran parte del cual tuvo lugar en ese paraíso que es Bocas del Toro. Cuento el nacimiento de Simple y Consciente, la forma de vida que elegí, las personas que compartieron su sabiduría, las nuevas rutinas saludables que incorporé y que van mostrando mi recorrido hacia la transformación personal. Y aquí me pienso como un puente entre esos guías espirituales que me marcaron y ustedes, lectores y lectoras.</p><p>En la tercera parte doy un paso más: el taller “Cómo vivir una vida libre, simple y consciente” es el corazón de este libro, allí está plasmado lo que aprendí, con una nueva impronta, mía, personal, desde la humildad y también desde el deseo de que todos aprendamos a celebrar la vida y vivirla en libertad, con sencillez y a conciencia. La intención en abrir posibilidades, expandir y decirle sí a todo lo que la vida nos propone.</p><p>¡Vamos!</p><p><i>Seguir leyendo:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2023/08/31/murio-silvina-luna-a-los-43-anos/" target="_blank">Murió Silvina Luna a los 43 años</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2023/06/28/simple-y-consciente-el-dia-que-silvina-luna-abrio-su-corazon-en-un-libro/" target="_blank">“Simple y consciente”: el día que Silvina Luna abrió su corazón en un libro</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2023/08/31/la-conmovedora-historia-de-silvina-luna-y-su-hermano-ezequiel-estuvo-a-su-lado-hasta-el-ultimo-dia/" target="_blank">La conmovedora historia de Silvina Luna y su hermano: Ezequiel estuvo a su lado hasta el último día</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AABCVV5GFZGUJOEUCDRYYKN5QQ.jpg?auth=b8e8483b05428ad3221c529cb494e9bc936102bcd16ae27baeb95d158432c32b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[IG Silvina Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Crianza para padres cansados”: descargá gratis el libro que ayuda a hacer muy bien la tarea más difícil del mundo]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2022/12/06/crianza-para-padres-cansados-descarga-gratis-el-libro-que-ayuda-a-hacer-muy-bien-la-tarea-mas-dificil-del-mundo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2022/12/06/crianza-para-padres-cansados-descarga-gratis-el-libro-que-ayuda-a-hacer-muy-bien-la-tarea-mas-dificil-del-mundo/</guid><description><![CDATA[¿Criar a un niño es hacerlo feliz? ¿Por qué no me respetan? ¿Por qué mienten o insultan? ¿Cómo distinguir entre cuidar y sobreproteger? Los psicoanalistas Luciano Lutereau y Trinidad Avaria dan respuestas y hacen más preguntas en este texto que durante una semana se ofrece libremente.]]></description><pubDate>Thu, 29 Aug 2024 17:53:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IPYG5YDXRETTKJI52F5FXM7X4.jpg?auth=cc22fd608d02cac8ec2c1b076a4a0436ba18a397a30ee3c7146f6037f26eb2bd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>“Los niños no son cosas que haya que poner en un lugar u otro para que no estorben”, dicen los psicoanalistas Luciano Lutereau y Trinidad Avaria en el primer capítulo de su libro <i><b>Crianza para padres cansados. Preguntas que no pasan de moda</b></i>. ¿Es obvio que no? Claro, es obvio. Entonces, preguntan: “Si esto es evidente, ¿por qué a veces les decimos: ‘Quedate quieto’? O, como dice la célebre canción de <b>Joan Manuel Serrat</b>: “Deja ya de joder con la pelota”.</p><p>No es fácil criar a un chico, dicen, de hecho, sostienenen, “probablemente hoy en día no exista una tarea más difícil en este mundo” . Nunca se ha escrito tanto sobre el tema y nunca hemos estado más perdidos, han dicho los autores.</p><p>En el libro se trata de entender cómo  escuchar a los chicos pero no convertir la casa en una asamblea deliberativa, cómo lidiar con todo lo que nuestro tiempo nos exige y, a la vez, cuidarlos, cómo dejar, por fin, de ser hijos y volvernos padres.</p><p>Aquí, <b>Luciano Lutereau </b>cuenta los entretelones de la escritura de este libro imprescindible que nos hace pensar y nos ayuda a actuar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FEDFWNT2MNH6ZBSMJDMLCKN3LU.jpg?auth=557e85acdb48762677f1b5937d1c8924d63e142e945a980dcc329285240b47d2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><br/></p><h2>Cómo escribimos “Crianza para padres cansados”</h2><p><i><b>Crianza para padres cansados</b></i><b> </b>es una ampliación conversada de otro de mis libros, <i><b>Más crianza, menos terapia</b></i>; una “ampliación” porque retoma tópicos que en este no había podido tocar –porque no se me ocurrió en su momento y porque un libro se escribe con los años, de manera abierta– y “conversada” porque fue escrito junto con una colega que le puso un sello muy suyo.</p><p><b>Trinidad Avaria</b> es una psicoanalista chilena, con quien durante un buen tiempo tuvimos una columna conjunta en un periódico de su país. A partir de esos textos es que se fue gestando <i><b>Crianza para padres cansados</b></i>, cuyo eje central es el reconocimiento del <b>cansancio</b> que acompaña a la parentalidad, en medio de todas las gratificaciones que da; asimismo, gira en torno a una crítica de la idealización de las funciones parentales.</p><p>Ya no es tan claro qué se espera de una <b>madre</b> o un <b>padre</b>, los roles se superponen y, en términos generales, hay una idea de crianza que privilegia la satisfacción de las necesidades de un niño y olvida que, en la disimetría entre padres e hijos, la decepción es inevitable. El mandato de ser buenos padres, de hacer las cosas bien, suele generar un forzamiento innecesario.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CYWY4ECRFVC6NF2NS6US7MGHFU.jpg?auth=7a036931f2475da5a44a96da651d2010d082ed401f1bc64742d8b5bfee167654&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Trinidad Avaria y Luciano Lutereau, autor de "Crianza para padres cansados"." height="1920" width="1920"/><p>A nosotros nos importó partir de una pregunta básica: <b>¿qué convierte a un niño en un hijo?</b> La cuestión básica aquí es la filiación, como motor fundamental que plantea la diferencia entre generaciones. En nuestra práctica nosotros escuchamos que en muchos casos los problemas de las familias surgen cuando se borra esa matriz tan importante: los padres cuentan que sus hijos<b> no los respetan</b>, que sienten que se les debe algo, que no aceptan indicaciones cotidianas.</p><p>Para nosotros, había un punto de partida claro: un hijo es hijo de un deseo y, claro, esto no tiene nada que ver con que se haya querido tener un niño. Ser “hijo de un deseo” es no saber qué quieren tus padres; que haya algo en ellos que es enigmático y, por lo tanto, despierta alguna curiosidad. Enfatizar este aspecto es decir que, por un lado, los padres también tienen que <b>renunciar a saber todo sobre sus hijos</b> y, por otro lado, entre padres e hijos no hay fusión.</p><p>Dos escenas que siempre me parecieron maravillosas para ilustrar esto: el día en que un hijo, cuando se lo pasa a buscar por la escuela, ante la pregunta de cómo le fue o qué hizo, responde: “No sé, no me acuerdo”.<b> ¡No quiere contar! </b>Quizá no lo sabe y se olvidó en serio, ¡para no contarlo! Y está muy bien, así es que habrá descubierto su <b>intimidad</b>, a través de una resistencia y no tanto porque se le haya hablado sobre este tema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MWZPHKZYFNCFRKF4OUHEFRMPM4.jpg?auth=9a0317904d3d599b6eeb99ccc11371e8467e86c2dd83f6ce516eb11a40d60c9e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Vida en familia. Más allá de los estereotipos. (Getty)" height="1080" width="1920"/><p>Hoy a veces se requieren reemplazar con discursos las creaciones espontáneas que un niño debe conseguir con su crecimiento. Se los quiere educar para ser niños, cuando en verdad se trata de tolerar que, entre padres e hijos, hay una extrañeza imposible de reducir o eliminar.</p><p>La segunda escena es más linda aún y es la que transcurre cuando un niño se da cuenta de que <b>molesta</b>. Nota que sus padres u otros dos adultos conversan y, entonces, ya no sabe cómo intervenir porque se da cuenta de que interrumpe. Así el niño habrá renunciado a su lugar de privilegio como interlocutor (de la madre o el padre), para ser uno más entre otros.</p><p>Esta es una definición de la <b>familia</b>: un grupo dispar y no un sistema de alianzas internas (la madre con el hijo, el padre con el hijo y, a veces, la tensión entre la madre y el padre). Con este criterio es que en este libro hablamos de t<b>emas diversos como el colecho, los límites, el tiempo que les dedicamos a los hijos</b>, etc.</p><p>Junto con las dos escenas que mencioné, agregaría una tercera –vinculada con el punto de vista del niño ante los padres (o uno de los dos adultos): si su lugar será el de un hijo, tendrá que vivir algún tipo de <b>exclusión</b>. ¡Qué difícil esto! No tanto para el hijo sino para los padres: porque a nosotros nos encanta ser la causa de su felicidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4LQTFHMXIRFL7FLWC3F7BHNLC4.jpg?auth=ad6b8a5b972f7ecbf68f8ca0728a83ce356920cefec0ebeb863a0bb1eca683c4&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Amor y más. El oficio de criar tiene dulzuras y sinsabores. (Getty Images)" height="1280" width="1920"/><p>Sin embargo,<b> ¿criar a un niño es hacerlo feliz?</b> El vínculo entre padres e hijos, ¿es exclusivo? Con Trinidad veníamos pensando que hay una situación muy común de la temprana infancia que hoy se prolonga más allá de los primeros años: los padres nos angustiamos con la angustia de los hijos, entonces nos cuesta tener tolerancia ante sus conflictos, queremos resolverlos rápidamente o resolverlos por ellos y así les quitamos la chance de crecer y hacer experiencia.</p><p>Asimismo, no nos damos cuenta de que el vínculo parental es central, pero no es excluyente; es decir, desde temprano los niños necesitan vincularse con otros (desde otros niños hasta otros adultos, de la familia o no) para no quedar encerrados en un tipo de dependencia perjudicialmente regresiva. ¿Cuántos niños que, en su casa, no comen ciertas comidas, sí las comen en otros lugares?</p><p>Que los padres no seamos la única referencia es también una herida narcisista para nosotros, que debemos aceptar, para distinguir entre acompañar un crecimiento y lo que es el control de una madre o un padre que proyecta <b>sus propias ansiedades </b>en un hijo al que no puede perder de vista.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KFDZYLIRXRFOPKRUAS74KWNJDY.jpg?auth=48e65b9bbcb0d0b38bc9bb51191e19eb19e498cff8c8155b3b49ddf0e7cdf6e6&smart=true&width=5760&height=3840" alt="¿Cuidar es sobreproteger? Algunas de las dudas." height="3840" width="5760"/><p>Mientras escribíamos estas páginas, con Trinidad sabíamos que nos metíamos en un terreno difícil, pero también es importante distinguir <b>entre cuidar y sobreproteger</b>. La parentalidad contemporánea a veces adolece de la expectativa de los padres de reparar su propia infancia.</p><p>“Sé el padre que te hubiera gustado tener”, dice un célebre slogan muy común en la redes. Nosotros pensamos que esta idea es la fuente de muchos males, porque de lo que se trata es de ser el padre para un hijo singular y<b> no reproducir con un hijo la propia infancia</b>. Quienes hoy tenemos alrededor de 40 años tenemos que buscar otra forma resolver la deuda con nuestros propios padres, que no sea a través de una <b>revancha</b> indirecta con nuestros hijos como árbitros.</p><p>Una parentalidad responsable empieza cuando <b>uno renuncia al amor de los hijos</b>. Si todo va bien, seremos amados por añadidura, por cumplir con nuestras funciones de cuidado y protección; pero si buscamos deliberadamente el amor de nuestros hijos como condición para nuestra seguridad personal, para validarnos en nuestros roles y en la vida misma, seremos una fuente de problemas para ellos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RRIXRR7O3FH23DREG5ZAPDV3M4.jpg?auth=a755919054b8432a3a8e43d83587b814f68ff889af1e84d87fc73f008fa24416&smart=true&width=4624&height=3468" alt="Parque Rivadavia. Un  lugar de encuentro de grandes y chicos a la hora de cambiar figuritas del Mundial." height="3468" width="4624"/><p><b>Para concluir, una anécdota.</b> Ayer estaba en el Parque Rivadavia con uno de mis hijos, que quería cambiar <b>figuritas del Mundial.</b> Entonces, en el pasto veo a una mujer que está leyendo un libro mío, cuestión que me incomodó un poco la verdad. Incluso sentí algo de vergüenza cuando la hija de esta mujer se acercó a cambiar figuritas con Joaquín. Encima luego me pidió la firma del ejemplar y, como a mi hijo le faltaba una, ¡se la regaló!</p><p>Mi hijo estaba muy contento y preguntó: ¿ese es un libro que escribiste para mí? Se refería a la dedicatoria, dado que conversé con la mujer acerca de cómo mi hijo había crecido en estos años. Le respondí que sí, y él sonrió, por fin algo de lo que hace su padre le reporta un beneficio útil. Yo le pedí que si a otro niño le falta una figurita y él la tiene, que se la regale también, como hicieron con él, porque el intercambio es solo una excusa para compartir.</p><p><b>Criar es agotador</b>. Es una tarea de la que incluso puede ser que no obtengamos el reconocimiento; pero lo hacemos para que nuestros hijos sean buenas personas. Muchos dicen que es una locura traer niños a este mundo, con lo mal que está todo. Yo creo que este es el principal motivo para hacerlo, para que crean en el futuro y, a pesar de la tristeza, el desengaño y la maldad, no dejen de apostar por una vida mejor para los demás.</p><p>La crianza está lograda no cuando nuestros hijos nos recuerdan con gratitud o nos muestran que pudimos ser mejores padres que nuestros padres; sino cuando son capaces de trascendernos y reparar algo más importante que nuestra vida: la de la comunidad a la que pertenecen.</p><h2>Crianza para padres cansados (fragmento)</h2><p><u><b>¿Por qué los niños mienten (y dicen insultos)?</b></u></p><p>Los niños tienen una relación directa con el lenguaje, al punto de que podamos decir que mucho antes de aprender a hablar ya conocen el valor de las palabras. El vientre de la madre no es un espacio oscuro y aislado sino una caja de resonancia en la que desde muy temprano el bebé escucha la palabra de los demás.</p><p>Es posible que un niño primero no entienda lo que oye, pero las palabras tienen un sentido que no se reduce sólo a lo que significan. Porque con las palabras hacemos cosas, expresamos tonos y estados de ánimo, producimos efectos en los otros. Las palabras son mucho más que un conjunto de significados y, por cierto, cuando los niños empiezan a hablar hay dos fenómenos que se muestran especialmente interesantes, dos fenómenos que son parte de un crecimiento muy importante: por un lado, como dijimos en el apartado anterior, los niños descubren que las palabras sirven<b> para decir la verdad lo mismo que para mentir</b>; por otro lado, un buen día advierten que las palabras también se pueden usar para insultar.</p><p>En este apartado nos detendremos en estos dos fenómenos, que suelen preocupar a los padres, con el propósito de ubicar que se trata de cuestiones normales (y hasta que se espera aparezcan) que demuestran un gran crecimiento en la relación con el lenguaje y ampliación de las relaciones sociales. Como ya dijimos, mucho antes que la verdad, los niños descubren la mentira. Y ni siquiera descubren la mentira como algo falso (lo opuesto de la verdad), sino como forma de engañar al otro. Por eso los adultos acostumbramos a decirles: <b>“No (me) mientas” </b>en lugar de “No digas mentiras”.</p><q>La experiencia de mentir supone para el niño una conquista: hay una parte del mundo que sólo le pertenece a él</q><p>Lo primero que descubre un niño es que es posible no contarlo todo, de ahí que pueda decir lo que no es o inventarse una historia. La experiencia de mentir supone para el niño una conquista: hay una parte del mundo que sólo le pertenece a él, sus padres no adivinan lo que piensa, aunque él creía lo contrario, puesto que puede engañarlos. Ese límite entre su mundo interno y los demás enriquece su vida psíquica, al favorecer el desarrollo de su fantasía. La psicoanalista francesa <b>Françoise Dolto </b>dice, refiriéndose a las mentiras de los niños: “No es mentira, es una ficción, es algo que se dice ‘en broma’ por el placer de creer en ello, para soñar despierto sin riesgos… es novela”.</p><p>Con la verdad pasa algo parecido, pero más interesante. A los niños les pedimos que digan la verdad; desde pequeños los sometemos a un empuje disciplinario a<b> que nos digan todo,</b> que no nos oculten nada, a la obligación de decirse a sí mismos. Esto nada tiene que ver con el modo más originario en que el niño descubre el valor del término: cuando nos preguntan si algo es real, si acaso existe tal o cual cosa, si un hecho pasó o no. Para los niños, la primera forma de la verdad se relaciona con desprender el mundo real del de fantasía. Por eso preguntan, por ejemplo,<b> si hay monstruos de verdad.</b> Y lo interesante es notar que la sede de la verdad es la palabra y verdadero es algo porque otro lo dice.</p><p>Nosotros los adultos les explicamos que la verdad es algo que deben sacar de adentro (de sí mismos) y ellos nos enseñan que no hay acceso directo a lo verdadero, que la verdad es algo que viene de afuera (de los otros) y sobre todo de aquellos a quienes el niño valora.</p><p>En este punto, podríamos recordar el caso de una niña –la hija de unos amigos– que jugaba con su padre y, cuando éste impostó la voz y dijo ser un <b>monstruo</b>, le preguntó si era de verdad o era el padre. Como a veces ocurre con los niños, dicen la verdad sin saberlo (la verdad que no se confunde con el saber), es decir, <b>que todo padre es un poco de mentira</b>.</p><p>Por eso, los adultos que tenemos que ocupar funciones parentales siempre nos sentimos un poco impostores, cuando no nos angustiamos por tener que ser los representantes de roles que nos generan conflictos, cuando nunca podemos saber con certeza si estamos haciendo bien las cosas. Nadie cría a un niño sabiendo lo que tiene que hacer de antemano o, como dice el refrán: ningún niño viene con un manual bajo el brazo.</p><p>Por otro lado, en continuidad con lo que implica decir la verdad y el descubrimiento de las mentiras, cabe tener en cuenta otro gran descubrimiento de la infancia:<b> las “malas palabras”</b>.</p><p>Siempre es divertido el momento en que los niños descubren las<b> malas palabras</b>. La mayoría de las veces no saben qué quieren decir (por ejemplo, un niño le puede decir “hijo de puta” a su hermano, sin darse cuenta de que entonces le dice “puta” a la madre), pero les encanta decirlas. Lo que descubren, entonces, es una forma de decir, ¿cómo eso puede ser malo?</p><p>A los padres les preocupa, temen la mala educación, pero lo interesante de las malas palabras es que<b> son un paso necesario </b>en la conciencia que el niño va tomando de lo público. Porque descubre también que hay lugares en que se habla de un modo y lugares en los que se habla de otro. Las<b> malas palabras</b> –que no son necesariamente los insultos, porque hoy se insulta mucho (en medios gráficos, en redes sociales, en la televisión abierta, etc.); “malas palabras”, aquellas de las que los padres se preguntan: de dónde sacó esto y rápidamente quieren rectificar esa manera de hablar– representan un gran crecimiento psíquico, porque son la primera aparición de una forma de decir que no proviene de los padres y que, además, sitúa un “afuera” de ellos. Las malas palabras son la antesala de un mundo social que no se reduce a la familia.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IPYG5YDXRETTKJI52F5FXM7X4.jpg?auth=cc22fd608d02cac8ec2c1b076a4a0436ba18a397a30ee3c7146f6037f26eb2bd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Hernán Ronsino: “Hay una figura fuerte del lector ansioso que va tras las novedades, pero la escritura precisa tiempo”]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2022/10/28/hernan-ronsino-hay-una-figura-fuerte-del-lector-ansioso-que-va-tras-las-novedades-pero-la-escritura-precisa-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2022/10/28/hernan-ronsino-hay-una-figura-fuerte-del-lector-ansioso-que-va-tras-las-novedades-pero-la-escritura-precisa-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Hinde Pomeraniec]]></dc:creator><description><![CDATA[El escritor argentino habla de “Una música”, novela en la que trabajó ocho años y que trata sobre la paternidad, los mandatos, los proyectos de vida y los secretos familiares. También aborda cuestiones de la vida política de los años violentos de la Argentina y el progresivo declive social]]></description><pubDate>Mon, 26 Aug 2024 13:29:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OCWOUZ5LFNARLAZWVXMOWYXNUM.jpg?auth=3c5bf276c41e838d8c61c35ddbddc2fee224f98a8a64fff3f71737b222d904bf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En esta charla Ronsino cuenta que su propia relación con la música es de "frustración absoluta". La novela fue publicada por Eterna Cadencia." height="1080" width="1920"/><p>La obra literaria de <b>Hernán Ronsino</b> está conformada por novelas que tienen personajes y escenarios memorables. Sin embargo, lo que define su narrativa es fundamentalmente es un tono. <b>Esto es lo que podríamos denominar un estilo: una lengua sobria, una sintaxis elegante y una Pampa melancólica que distingue sus historias</b>. Ronsino nació en Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires, en el año 1975. Es autor de las novelas <i><b>La descomposición</b></i>, <i><b>Glaxo</b></i> y <i><b>Lumbre</b></i>, que conforman una trilogía, de <i><b>Cameron </b></i>y del ensayo<i><b> Notas de Campo</b></i>. En 2020 fue distinguido con el Premio Anna Seghers que se entrega en Berlín todos los años y que es destinado a un autor latinoamericano. En 2021 recibió el Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. Sus libros fueron traducidos a ocho idiomas.</p><p>La nueva novela de Ronsino se llama <i><b>Una música</b></i> y fue publicada por Eterna Cadencia. El protagonista es Juan Sebastián Lebonté, un músico que se dedica a esa profesión más allá del gusto o la vocación. Lo suyo es un destino señalado por su padre, melómano furioso y obsesivo y, a la vez, una persona que cree en el dinero como valor absoluto y más allá de todo. Lo explica así:<i> “Mi padre siempre decía, a modo de consejo, que la vida es una escalera, el secreto más difícil de aprender es saber cuándo y cómo pisar el siguiente escalón y que, en lo posible, sea el de arriba. Por eso eligió la guita y no la música”</i>.</p><p>La novela, en la que su autor trabajó ocho años, comienza con el protagonista y narrador en una de sus giras europeas, cuando le comunican la noticia de la muerte de su padre. Al regreso a su ciudad, sabrá que el hombre que había logrado una cierta fortuna en los 70<b> solo le dejó como herencia un campito en el conurbano bonaerense</b>, cerca de la estación de Paso del Rey y que en el presente está ocupada por una comunidad muy ajena en términos materiales y sociales a la vida de Juan Sebastián.</p><p>La paternidad, los mandatos, los proyectos de vida y los secretos familiares son los temas que desarrolla Una música, que también aborda cuestiones de la vida política de los años feroces y violentos de la Argentina y del progresivo declive social que, así y todo, puede también convertirse en un horizonte posible para alguien cuyo tormento mayor es no haber vivido una vida signada por el propio deseo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S56ZEVMJANAMHPQUNRP4LLIGZ4.jpg?auth=eb01f0bff4ea3f510301cec489c03a3db4632eaae5724b39e6c27b897394f83d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Durante los años que trabajó en la escritura de "Una música", Ronsino practicó cambios de escenarios que redundaron en un cambio de tono de la novela. (Eterna Cadencia)" height="1080" width="1920"/><p><b>— </b><i><b>Una música</b></i><b> es una novela que llega después de varias novelas tuyas. Es una novela que en principio no podría decirse que voluminosa pero sí lo es en un sentido que va más allá de la cantidad de páginas. Tiene que ver con lo que se cuenta y con el volumen y la carnadura de los personajes. Lo primero que tengo para preguntarte es cómo surge Una música, cuál fue la idea original. O mejor, cuál fue la primera imagen que tuviste y dijiste: “acá hay una novela”.</b></p><p>— Bueno, es verdad que es una novela que está cargada de planos, de historias, de distintas dimensiones. Y por eso mismo creo que es una de las novelas que más me costó de todas las que escribí: es con la que más vueltas di. La armé, la desarmé, la busqué de distintas maneras. Y lo que quería, en principio, era contar una historia que se alejara un poco del universo de mis novelas anteriores, que se movían más bien en un territorio pampeano, ¿no? Y donde se reflexionaba un poco sobre la vida en un pueblo. Y, en un principio, la primera versión que empecé a trabajar, allá por el 2014, sucedía en Buenos Aires. Yo quería escribir una novela que sucediera en Buenos Aires, en la ciudad, y estaba todo ambientado en el territorio, en el barrio de Boedo. Ahí, debajo de la autopista, sucedía todo, en una zona medio marginal dentro de la ciudad. Y terminé esa versión, estuve trabajando en ella tres años. Y ahí había un protagonismo de la migración africana, que estaba muy presente en esos años, ¿no? y esa presencia muy fuerte de los migrantes era un disparador de la novela. En la versión definitiva todo eso tiene una presencia absolutamente marginal y casi mínima. Cuando terminé esa primera versión, sentí que algo no estaba funcionando y que no me convencía el registro, el tono de la escritura, como se dice. Y me provocó una profunda angustia ese momento. En el medio escribí mi novela anterior que se llama <i><b>Cameron</b></i> y me quedaban dos opciones, o abandonaba el proyecto o lo escribía de nuevo desde cero. Y creo que fue una experiencia muy profunda esa, la decisión de volver a empezar a escribir la novela, que es lo que hice. De correr los personajes y ponerlos en otro lugar. En un lugar mucho más periférico y marginal, en esta orilla del río Reconquista, y montar el destino de la narración en esa orilla en el conurbano. Me quería alejar del pueblo pero un poco algo del pueblo y del campo…</p><p><b>— Tenía que volver, sí. Ahora, la pregunta es si el protagonista fue siempre Juan Sebastián y si la cuestión de la música era central desde el comienzo.</b></p><p>— Sí. Sí, el personaje era un pianista. La música tenía una presencia fundamental. Esos elementos estaban. Y también la herencia de un padre dando vueltas, pero la historia era otra. Hace poco, cuando terminé finalmente la versión que se publicó, abrí con mucho temor el archivo que tiene el mismo nombre de esta novela y los personajes se llaman igual pero son otros, y fue como entrar en una casa amoblada pero abandonada. Fue muy raro eso. Encontrar como un desplazamiento de la historia…</p><p><b>— Me impresiona lo que contás. Porque además que se llamara igual, que fuera igual y que lo que hiciste fue, en realidad, un cambio de escenario y cómo el cambio de escenario trae un cambio de tono.</b></p><p>— Absolutamente. Y creo que ese tono está muy asociado con el rediseño, con el territorio donde me sentí con una mayor soltura en la escritura. Eso pasó. Y también se reacomodaron muchos personajes que antes tenían mayor protagonismo, como la presencia de los africanos en la trama, que después quedó en una zona muy de detalle, como te contaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQUKGC2XAVAZ5GI5KHZLNKSJSU.jpg?auth=1793b4c8ac16d1333853951792c6d66f0eeba482910b64f692d1838d4eab22ce&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Vidas imaginarias" (Destino), de Marcel Schwob, es uno de los modelos que tenía Ronsino a la hora de construir algunos de los personajes de su nueva novela." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Cuál es tu relación con la música?</b></p><p>— Es una relación de frustración absoluta. Me han mandado de chico a aprender a tocar y nada, siempre con mis hermanos, pero siempre fue una imposibilidad muy grande. Y eso que uno de mis mayores deseos en la infancia era tocar el violín. Siempre quise tocar el violín. Pero tuve un problema, además de la dificultad que tenía para aprender música, que me costaba muchísimo, y es que no había profesor de violín en Chivilcoy. Había que viajar a otro pueblo. Y entonces eso complicaba mucho más las cosas. Y hubo intentos de tocar pero siempre quedaron frustrados.</p><p><b>— ¿Y qué clase de oyente de música sos? ¿Qué música escuchás?</b></p><p>— De todo. La verdad, puedo escuchar de todo y me gusta explorar música de cualquier registro. Me gusta descubrir sonidos, también.</p><p><b>— Inventarlos, también. Inventar artistas también te gusta.</b></p><p>—<i> (Risas)</i> Inventar artistas también, sí.</p><p><i>Te puede interesar:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2020/11/20/hernan-ronsino-recibio-el-premio-anna-seghers-escribir-es-habitar-una-lengua-en-transito/" target="_blank"><i>Hernán Ronsino recibió el Premio Anna Seghers: “Escribir es habitar una lengua en tránsito”</i></a></p><p><b>— Te lo pregunto por lo que tiene que ver con la presencia de ese músico fantasmal del que era fan el padre del protagonista y de un disco que es central en la historia, más todo lo que hay detrás. Gran parte de la creación de esta novela arranca con eso que parece que va a ser lo único central y después se dispara para otros lugares. Pero ahí hay algo del detalle en relación a la composición musical y, sobre todo, a la grabación de los discos que me resultó alucinante.</b></p><p>— Sí, efectivamente la composición del disco y la figura de este personaje, de este músico, Bill Turner, es central. Mirá, una de las cosas que me interesaban para trabajar en el libro era algo que investigué mucho también y es la figura de las <i><b>Vidas imaginarias</b></i> de <b>Marcel Schwob</b>, toda esa tradición que empieza con Schwob que, bueno, Borges va a trabajar. También <b>Bolaño</b>, y también <b>Lem</b>. Bueno, hay una larga tradición que permanentemente se reactualiza. A mí me interesaba muchísimo. Eso, por un lado. Y por otro lado, la figura de los impostores en la literatura. Está Borges también, que trabajó con el impostor inverosímil. Hay figuras que a mí me impresionaron mucho, como el escritor francés<a href="https://www.infobae.com/sociedad/2017/05/06/el-escritor-frances-que-acuso-al-fbi-de-matar-a-su-esposa-una-celebre-actriz-estadounidense/" target="_blank"> <b>Romain Gary</b></a>, el único que ganó dos veces el Goncourt, cuando solo se puede ganar una vez <i>(N. de la R., una de las veces lo ganó con seudónimo y el engaño solo se descubrió a su muerte).</i> Bueno, esa doble figura de vida imaginaria y de impostura estuvo siempre presente. Y en el disco, en el músico, en el padre y en el mismo protagonista, de alguna manera están rondando esas formas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EUKCAZSKWNHA5HZBUN4C67PH2A.jpg?auth=3c052381f4265c0cdec24fb5af86b16006da3afd2304b39d0ac403aab6f3d71c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En las novelas de Hernán Ronsino siempre aparece la conexión de una historia con un contexto político o histórico." height="1080" width="1920"/><p><b>— Algo que resulta sorpresivo y que se va convirtiendo en muy central en la novela es una deriva de la historia política de los 70 en la Argentina. La historia política en la que, en esta novela, en lugar de desaparecidos hay aparecidos. Son como muchas novelas dentro de una misma novela.</b></p><p>— Sí, hay una cosa ligada con un espectro de los 70, que está rondando. Y que el personaje no sabe que lo encarna y que, de alguna manera, eso empieza a aparecer. Pero, efectivamente, eso está sin dudas y es muy importante en la trama. Pero aparece de un modo retardado, o no resaltado explícitamente. Eso era algo que me interesaba también. Y la conexión, no lo puedo evitar pero siempre me aparece así, la conexión de una historia con un contexto político, con un contexto histórico. En casi todas mis novelas eso está.</p><p><b>— Recién hablabas de cómo al cambiar el escenario, cambió el tono y se reconfiguró el elenco de figuras. La novela está dividida en tres partes. ¿Eso era algo que también pensabas cuando arrancaste o también llegó con este cambio?</b></p><p>— No, llegó con el cambio y una cosa que me ayudó mucho para pensar la escritura era ir, de alguna manera, a contrapelo del mandato del padre, para quien la figura del progreso es muy importante. La idea que se resalta, incluso, en la contratapa del libro, la de la escalera y de progresar hacia arriba. Pero la estructura de la novela la pensé a contrapelo de esa idea y el recorrido que hace el personaje es un recorrido de descenso que va desde un lugar de comodidad, de centralidad, de Europa al conurbano.</p><p><b>— Y de instalación social, ¿no? Esta idea del descenso marca la estructura de la novela porque es un descenso, en realidad, en relación a un modelo posible de vida, mucho más ambicioso, ¿no?</b></p><p>— Exactamente. Es un recorrido invertido a la idea del ascenso y del progreso. No es un descenso en el sentido de dejar de progresar si no que es un recorrido que elige el protagonista para encontrar un destino propio, digamos. Y, en ese sentido, ahí hay una tensión que me interesaba, que habría que ver si es entre opuestos. Es un pensamiento muy <i>benjaminiano</i>, éste, y es la tensión entre el progreso y la ruina. Creo que esa tensión también me ayudó a pensar el movimiento del personaje, ir hacia una comunidad que había fantaseado su padre como posible y que, por distintos motivos, esa comunidad quedó así como un reflejo, como un resto. Y la novela creo que termina ahí, en el momento previo a poder pensar ese resto como una nueva posibilidad. Ahí tal vez pueda estar eso que decías vos, de otra posible novela.</p><p><b>— Sí, claro, es una posibilidad. Pero, al mismo tiempo, mientras te escuchaba y pensaba en los restos; en los restos del padre, en los restos de la vida del padre, en los restos de lo acumulado por el padre. Pensaba en esa figura y en todas las formas posibles de paternidad que se leen en esta novela.</b></p><p>— Sí, es verdad. E incluso hay un modelo de figura patriarcal y de figura muy fuerte como es la de este personaje, Mamocho, que según se cuenta es toda una leyenda. De lo gigante que era, pero ahora está en una situación de postración y también es un resto de esa leyenda en donde la que destaca administrando y tomando el control del lugar es una mujer, ¿no? Las mujeres ahí aparecen como figuras fuertes, también.Incluso la anterior compañera de Mamocho era una figura que lideraba la existencia del lugar.</p><p><b>— Sí, diría que es justamente la más fuerte por el destino que tuvo. Pero, al mismo tiempo, pienso en la figura de la mujer en la primera parte de la novela, en el modelo más burgués, por llamarlo de algún modo, que es completamente opuesto al de estas mujeres con las que nos encontramos ya en esta zona, a la vera del río.</b></p><p>— Sí. Es como un lugar más de acompañamiento, ¿no? La mujer esperando al hombre, de algún modo.</p><p><b>— Sí. Y hay una figura muy importante que es Anita Labaronie, la mujer que “le da” la música al protagonista, quien - tampoco vamos a revelar mucho- es una figura mucho más central que “la profesora de piano”.</b></p><p>— Sí, es verdad. No la había nombrado pero es verdad, totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M4PXOAVMN5EM5BRO6QJYWSQZAQ.jpg?auth=eec53913120fa5303669ca221c2d0a343aac2e43f393dab93b80e111236a3666&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ricardo Piglia integra junto con Saer y con Juan Martini, un conjunto de autores que le enseñaron a Ronsino a escribir y a leer. (Télam)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Por qué la idea de los apellidos franceses? ¿Por qué la figura de “el francés”?</b></p><p>— No sé. No sé si tiene que ver con eso, pero empecé a fantasear esta novela, con los primeros bocetos, cuando estaba estaba haciendo una residencia en la casa de <b>Marguerite Yourcenar</b>, en el medio del campo, en el Norte de Francia, y algunos de esos lugares que aparecen mencionados en la novela los estuve recorriendo en esa experiencia en el Norte de Francia, cerca de Lille. Fue una experiencia muy interesante. Y ahí, en medio del campo francés, empecé a tomar algunos apuntes. Y la experiencia de conocer esa zona cercana al Mar del Norte, Ostende, esos lugares en Bélgica que aparecen en mi novela, fue muy impresionante. A mí me impresionó muchísimo.</p><p><b>— Hay algo que tiene que ver con tu prosa en donde no hay ripio, nada chirría. No sé cómo explicarlo. Uno lee tus novelas o cualquier texto tuyo y se advierte un trabajo, el de amasar la lengua. No hay ningún momento en donde uno diga: no, acá esto no suena bien. Decías que empezaste la novela en el 2014. ¿Esto que digo en relación con la lengua tiene que ver con todo el tiempo que te tomás para escribir y reescribir?</b></p><p>— Bueno, uno duda todo el tiempo, ¿no? No sabés qué salió y cómo está. Pero sí, me gusta trabajar, me gusta dedicarle tiempo. Fijate, yo tenía una versión de la novela, esta que te contaba, pero había algo en ese sentido que no me convencía. Y en esta última versión sí, obviamente me sentí un poco más representado en lo que quería buscar. Y hay un trabajo… ¿Sabés qué siento? Que <b>el proceso de escritura, por lo menos por cómo lo considero yo, necesita tiempo y trabajo. Me parece que no se puede escribir rápido. </b>Yo siento que hay ciertas urgencias que se van imponiendo en los procesos de lectura, en los procesos de escritura, en el tiempo contemporáneo.</p><p><b>— En la industrialización -también- de la literatura.</b></p><p>— Exacto. Y siento que hay una figura muy fuerte que es la del lector ansioso. Que va corriendo detrás de las novedades y que busca la novedad permanentemente y me impresiona. He dado cursos últimamente en distintos lugares y me impresiona eso, la desconexión con cierta tradición, o con cierta lectura de algunos clásicos.</p><p><b>— De eso no voy a revelar nada, de la literatura clásica que aparece en tu novela. Lo dejamos para el lector.</b></p><p>— Aparece ahí, referido de distintas maneras. Pero si un clásico se lee es porque se puso de moda últimamente. Entonces ahí eso también forma parte de cierta condición de producción, me parece.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C5IRHIPHUFBCJMBJD2QZWOMMZI.jpg?auth=ddb8b3b524abc214ebb8e235194cba5515082bf7f34d2901abc2f763d64db792&smart=true&width=3024&height=4032" alt="Para Ronsino, en tiempos en donde hay una demanda por la novedad, a la hora de escribir "hay que encontrar ese equilibrio entre que el texto responda a lo que uno quiere hacer y no a una urgencia externa"." height="4032" width="3024"/><p><b>— Coincido.</b></p><p>— Y sostener durante ocho años un proyecto de escritura es complejo en estas condiciones. Uno también a veces quiere publicarla y sacársela de encima. Pero me parece que hay que encontrar ese equilibrio entre que el texto responda a lo que uno quiere hacer y no a una urgencia externa.</p><p><b>— Celebro esto que estás diciendo y celebro también a los editores que son capaces de esperar. Pero estamos hablando de los clásicos dentro de </b><i><b>Una música</b></i><b> y yo pensaba que vos, que naciste en 1975, sos un nombre importante dentro de tu generación de autores y autoras. Pero uno te lee y es imposible no leer a Saer o a Piglia en tu escritura. Hay algo que exhibe un marcado cuidado con la prosa que tenían otras generaciones. Me gustaría que me dijeras en qué serie sentís que te incluís, o que tu obra está incluida. O que, al menos, te gustaría ser incluido.</b></p><p>— Sería muy difícil armar una serie así. Sí lo podría responder de otro modo. Sin dudas, <b>los autores que mencionaste son autores que no solo me han marcado sino que también me han enseñado a leer la literatura</b>. Y en el proceso de escritura todo el tiempo uno está de alguna manera pensando esas influencias o tratando de sacárselas de encima, también.</p><p><b>— Sí, es un diálogo y una pelea.</b></p><p>— Un diálogo permanente y son autores fundamentales. Yo agregaría un autor con quien hice taller y que está en esa serie generacional, la de <b>Saer </b>y <b>Piglia</b>, y que quedó un poco desplazado en los últimos años: <b>Juan Martini</b>.</p><p><b>— Claro.</b></p><p>— A mí la obra de Martini también me ha impresionado muchísimo. Hay libros que son muy impresionantes para mí como <i><b>La máquina de escribir</b></i>, por ejemplo. Y bueno, hay un montón más pero sí hay…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ZEQWFMUSFC6FLOE6MJ7MAGOIM.jpg?auth=140965beddaee35f33b892d4f87585b49fa45829e740a3dbe83db0fd4c79ad7e&smart=true&width=1920&height=2397" alt="Ronsino reivindica la literatura de la escritora tucumana Elvira Orpheé (Wikipedia: Rev. Pajaro de fuego,nro 36)" height="2397" width="1920"/><p><b>— Podemos recuperar a Martini no solo como escritor sino como editor. Hablábamos de Saer y Piglia, que enseñaron a leer porque al mismo tiempo que escribían hacían metaliteratura. O sea, en ese sentido teníamos unos escritores con una mirada mucho más amplia que la de la propia máquina de escribir.</b></p><p>— Totalmente, sí. Bueno, y después últimamente, sabés qué, me interesó mucho leer a la escritora tucumana <b>Elvira Orphée</b>. La estoy descubriendo de a poco porque es difícil encontrar sus libros pero aunque sea hay que leer <i><b>Aire tan dulce</b></i>, el libro que reeditó Bajo la luna. Y me parece una escritora muy interesante por la manera en que trabaja y piensa la provincia, el rumor, el chisme. Las voces femeninas. Hay una cosa muy cercana en esa novela que con lo que hace <b>Puig</b>, de algún modo. Con la recuperación de voces, de puntos de vista.</p><p><b>— De la oralidad, claro.</b></p><p>— Sí, absolutamente. Esa obra la estuve leyendo muy interesado. Y otro escritor que está me parece muy en línea con Una música es <b>Enrique Wernicke</b>, el autor de <i><b>La ribera</b></i>, <i><b>El agua</b></i>. Son diálogos que uno va armando a lo largo del tiempo con esos autores que, a veces, se reeditan pero otras veces caen en un olvido absoluto, viste.</p><p><i>SEGUIR LEYENDO:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/10/19/hernan-ronsino-describe-la-grieta-de-una-relacion-padre-hijo-y-la-reinvencion-de-sus-ruinas/" target="_blank"><i>Hernán Ronsino describe la grieta de una relación padre-hijo y la reinvención de sus ruinas</i></a></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2018/07/19/hernan-ronsino-el-feminismo-esta-cambiando-radicalmente-las-palabras-el-imaginario-los-modos-de-pensar-2/" target="_blank"><i>Hernán Ronsino: “El feminismo está cambiando radicalmente las palabras, el imaginario, los modos de pensar”</i></a></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2022/09/24/silvina-giaganti-mi-libro-es-un-regreso-a-aquello-de-lo-que-estoy-hecha-a-lo-que-me-avergonzo-a-lo-que-traicione/" target="_blank"><i>Silvina Giaganti: “Mi libro es un regreso a aquello de lo que estoy hecha, a lo que me avergonzó, a lo que traicioné”</i></a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OCWOUZ5LFNARLAZWVXMOWYXNUM.jpg?auth=3c5bf276c41e838d8c61c35ddbddc2fee224f98a8a64fff3f71737b222d904bf&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[¿Por qué leer a Freud en el siglo XXI?]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/09/22/por-que-leer-a-freud-en-el-siglo-xxi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/09/22/por-que-leer-a-freud-en-el-siglo-xxi/</guid><dc:creator><![CDATA[Marcela Borinsky]]></dc:creator><description><![CDATA[El médico vienés creó el psicoanálisis en el siglo XIX pero en el XX su método se convirtió en una “psicología de la vida normal” que interpeló a millones. ¿Sigue vigente?]]></description><pubDate>Thu, 08 Aug 2024 15:36:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HV72PHXNHNEJ3BBBSW2WLZBVVQ.jpg?auth=60b81430dd8053388dd345ae8441556fae40ebda33e85c010f1f12266bff7df1&smart=true&width=2286&height=1311" alt="Freud ﻿siglo XXI" height="1311" width="2286"/><p><a href="https://bajalibros.com/?category=coleccion-sigmund-freud" target="_blank"><i><b>[Una selección de libros de Sigmund Freud se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p>¿Qué nos conecta hoy con el <b>médico vienés</b> que a finales del siglo XIX desarrolló un método de tratamiento de las perturbaciones anímicas al que bautizó como <a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/09/21/todo-lo-que-siempre-quiso-saber-sobre-el-psicoanalisis-explicaciones-simples-de-conceptos-que-impactan-en-la-vida-cotidiana/" target="_blank">psicoanálisis</a>? En 1885, fascinado con los experimentos del neurólogo francés Jean Martín Charcot, <a href="https://www.infobae.com/tag/sigmund-freud/" target="_blank"><b>Freud</b></a> descubrió el arte de producir síntomas bajo hipnosis y se encontró con la <b>histeria</b>, patología de la disociación psíquica, que expresa a través del cuerpo aquello que no puede ser puesto en palabras. Nuevo territorio a conquistar, que condujo a <b>Freud</b> por los caminos de la <b>sexualidad</b> y la <b>infancia</b> a la búsqueda del acontecimiento traumático primero y, luego, a la construcción de la realidad psíquica.</p><p>En la segunda década del siglo XX, el <b>psicoanálisis</b> se consolidó institucionalmente. En 1909 <b>Freud</b> cruzó el Atlántico por única vez desembarcando en una universidad norteamericana. El “nuevo mundo” no le agrada, protesta contra la comida que le produce malestares estomacales, <b>asiste por primera vez al cinematógrafo</b> desconfiando de este invento moderno y dicta sus conferencias de presentación del psicoanálisis en alemán frente a un público culto, atento y expectante.</p><p>Varios años después, escribirá en su <i>Presentación autobiográfica</i> que, al subir a la cátedra de Worcester para exponer sus ideas, sintió que estaba realizando un increíble sueño diurno. “El <b>psicoanálisis</b> ya no era un producto delirante; se había convertido en un valioso fragmento de la realidad”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7MLWYWPMBHXPMF3PUL7XI55FE.jpg?auth=973cd4eefed3fe23f499f280ec336f6b3d4d7bef5d6361c913e1007ad9f644e5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La interpretación de los sueños". Uno de sus libros principales, en la edición de Leamos." height="1080" width="1920"/><p>A la vuelta de este viaje el <b>psicoanálisis</b> se afirma como movimiento. Se crea la <i>Asociación Psicoanalítica Internacional</i>, se editan las primeras revistas de la especialidad y luego de la <a href="https://www.infobae.com/tag/primera-guerra-mundial/" target="_blank">Primera Guerra Mundial</a> se organizarán centros de atención psicoanalítica gratuita en Berlín y en Viena. En 1935 ya se han establecido asociaciones psicoanalíticas no sólo en Europa y Estados Unidos, sino también en Japón, Calcuta, Sudáfrica y Jerusalén.</p><p>El <b>psicoanálisis</b>, que nació y se desarrolló en ciudades europeas que serían <b>arrasadas por las guerras del siglo XX</b>, sobrevivirá en tierras extranjeras y en idiomas diferentes al alemán de los orígenes. El <b>nazismo</b> provocó la emigración hacia Gran Bretaña y Estados Unidos de gran parte de los <b>psicoanalistas</b> de habla alemana. Después de la Segunda Guerra Mundial, el inglés se convertirá en la lengua de referencia.</p><h2>Freud, fundador de la Academia Castellana</h2><p>El<b> Instituto de Psicoanálisis de Londres </b>propuso editar las obras completas de <b>Freud</b> en inglés y le encomendó la inmensa tarea a James Strachey, quien, con la colaboración de su esposa Alix y de <b>Anna Freud </b>comenzó la tarea de publicación en 1953 para llegar al volumen 23 en 1966, un año antes de su muerte. El último volumen, el 24, vería la luz recién en 1974.</p><p>Sin embargo, el primer proyecto de traducción de las obras completas a un idioma diferente al alemán surgió de la Biblioteca Nueva de Madrid a partir de una sugerencia del filósofo español <a href="https://www.infobae.com/tag/jose-ortega-y-gasset/" target="_blank">José Ortega y Gasset.</a> El responsable de la traducción fue <b>Luis López- Ballesteros y de Torres</b>. La publicación comenzó en 1922 y completó 17 tomos en 1934. La<b> Guerra Civil Española</b> y la<b> dictadura franquista</b> interrumpieron este proyecto que, tal como ha investigado el historiador Hugo Vezzetti, fue retomado en Buenos Aires por la Editorial Americana entre 1943 y 1944. Se publicaron los 17 tomos de la versión de <b>López Ballesteros </b>más dos tomos, con obras inéditas, traducidas por<b> Ludovico Rosenthal</b>. Finalmente, entre 1952 y 1956 la editorial Santiago Rueda publicará una edición integral de las obras completas de <b>Freud</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z7JUCA4YXFAOJPGGQTO3FHBL4A.jpg?auth=0177cccc5a296f8a9c5ea52ddc448b5b5cc9881e6c5845a283748334f3583e32&smart=true&width=4217&height=3120" alt="Sigmund Freud llega a París de camino a Londres, donde se exiliará tras la llegada de los nazis a Viena. Con él su hija Anna (izq), Marie Bonaparte, y el príncipe Pedro de Grecia (der.) (Pictorial Parade/Getty Images)" height="3120" width="4217"/><p>Aunque la historia es conocida, vale la pena recordar la emotiva carta que enviara <b>Freud</b> a su traductor español en la que recuerda su interés adolescente por aprender castellano con el fin de poder leer “el inmortal” <i>Don Quijote</i> en su lengua original. Quedan rastros de esta empresa en la correspondencia de <b>Freud</b> con su amigo de juventud Eduard Silberstein, con quien<b> fundaron una Academia Castellana </b>–de sólo dos miembros- para aprender, practicar y escribir en castellano.</p><p>La influencia de <b>Cervantes</b> se observa también en los apodos elegidos para este intercambio epistolar, los protagonistas del <i>Coloquio de los Perros</i>, Cipión y Berganza, los dos perros que dialogan por las noches en las afueras de un hospital de Valladolid, sorprendidos por el descubrimiento de sus habilidades lingüísticas. Más tarde, en el verano de 1883, el joven <b>Freud</b> le contará a su “adorada princesa” <b>Martha Bernays</b>, el disfrute con las aventuras del ingenioso hidalgo de la <b>Mancha</b>, “hacia mucho que no me reía tanto”, que lo distraen de la concentración requerida por el tema que lo apasionaba en aquellos años, la anatomía del cerebro.</p><h2>¿Pero por qué leerlo?</h2><p>Volvamos entonces a la pregunta inicial: <b>¿por qué leer a Freud en el siglo XXI?</b> ¿Qué vigencia mantienen hoy ideas y prácticas que surgieron<b> a fines del siglo XIX</b>, en un mundo completamente distinto al nuestro, para dar respuesta a un conjunto de patologías –la neurastenia y la neurosis de angustia, la histeria y la neurosis obsesiva- cuyo secreto yacía escondido en el dominio de la sexualidad? ¿Qué elementos en común podemos encontrar entre el mundo de <b>Freud</b> y el nuestro? ¿Qué es lo que sigue resonando en la pasión contemporánea –y en particular argentina- por el <b>psicoanálisis</b>?</p><p>La invención <b>freudiana</b> que comenzó como método terapéutico y de investigación, se transformó, en palabras de su creador, en una ciencia de lo psíquico inconsciente. A medida que se establecía en los consultorios, el <b>psicoanálisis</b> avanzó sobre otros territorios, operando como un modelo para interpretar el <b>malestar de la cultura</b>. Se consolidó como movimiento internacional en el mundo occidental a través de un sistema de habilitación profesional privado, oneroso y largo, organizado de manera jerárquica en base a la experiencia y la relación de filiación con el padre fundador.</p><p>Al mismo tiempo, el <b>psicoanálisis</b> permeó la cultura popular a través de los medios de comunicación de masas, la literatura y el cine, construyendo un público que, tarde o temprano, demandaría su espacio en el diván. Tal como escribió, en 1939, el poeta inglés, W.H. Auden, <b>Sigmund Freud</b> “es más que una persona es todo un clima de opinión bajo el cual conducimos nuestras vidas”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MPICSZ7LXFDC7I23RROSG7ZMKU.jpg?auth=827b23bdb6af59c3a470a5b06857dfeb30c91a6499d18c779b75c8cfb5a3c45a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Sigmund Freud." height="1080" width="1920"/><p>En este sentido, si el <b>psicoanálisis</b> se expandió como lo hizo en la cultura occidental fue por su capacidad para dar respuestas a los <b>conflictos de la subjetividad </b>de la primera mitad del siglo XX y de la inmediata posguerra. En el contexto de la Segunda Revolución Industrial y el crecimiento de la sociedad de consumo, el dispositivo psicoanalítico estableció <b>un tiempo y un lugar </b>para desplegar las tensiones entre la vida privada y la vida pública, el peso de las tradiciones y el ansia de futuro, los lazos familiares y la afirmación de la identidad, el amor ideal y los placeres del sexo.</p><p>La experiencia personal que descubrió el psicoanálisis y que, al mismo tiempo, con sus procedimientos contribuyó a delinear, es compleja y oscura, se compone de diversas instancias internas en permanente oposición y lucha. El <b>psicoanálisis</b> ofreció un nuevo vocabulario y una nueva imagen de la psiquis, un espacio abierto a <b>profundidades desconocidas </b>cuyo núcleo es incognoscible, un territorio sometido a fuerzas en pugna, la libido y la represión y, luego, la vida y la muerte. Un espacio interior inagotable y el desafío de aprehender una identidad personal que se construye en una búsqueda hacia atrás, en el paraíso perdido de la infancia. <b>¿Hay tiempo hoy para esa tarea?</b> ¿Necesitamos seguir hurgando en el pasado familiar para descubrir las huellas de nuestra subjetividad? ¿Podemos seguir pensando la sexualidad desde la lógica de la represión?</p><p>En términos más generales, podemos preguntarnos si el <b>psicoanálisis</b> sigue funcionando como un modelo válido para pensar, entender y abordar las problemáticas subjetivas del siglo XXI. Quizás, como señalaba en 1994 el crítico literario norteamericano <b>Harold Bloom</b>, el <b>psicoanálisis</b> como terapia agoniza, y quizás ya esté muerto. Sin embargo, agrega, “<b>Freud</b> como <b>escritor</b> sobrevivirá a la muerte del psicoanálisis”. Podemos discutir si <b>Freud</b> era <b>un científico o un charlatán</b>, pero resulta más difícil poner en cuestión el encantamiento que siguen provocando sus palabras y el lugar que le corresponde como un autor fundamental en la biblioteca del siglo XX. Sus contemporáneos también lo sabían y, no por casualidad, el único premio que recibió en vida, fue el<b> premio Goethe de Literatura</b> en 1930.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IHUXG6D24ZGQ3AIOSS7HUHBRE4.jpg?auth=fe7f290067a2fc3bfe99247cbccdf0601f1c6cf4ca756666ad00b4b625793aff&smart=true&width=720&height=1270" alt=""Mujer saliendo del psicoanalista", de Remedios Varo." height="1270" width="720"/><p>Si seguimos leyendo a <b>Freud</b> es, sobre todo, por la potencia de sus imágenes y la invención de <b>metáforas geniales para describir una psiquis </b>cuya principal misión pareciera ser la de crear ficciones. ¿Qué otra cosa es la realidad psíquica? Un espacio virtual compuesto de fantasías, deseos, recuerdos encubridores y sueños. ¿Por qué si no anclar la empresa <b>psicoanalítica</b> en la interpretación de los <b>sueños</b>? Soñar, esa tarea que nos extraña de nosotros mismos mientras dormimos y se nos escapa apenas despertamos. El secreto de los sueños fue para <b>Freud</b> su descubrimiento más importante y los sueños se ubican en el corazón de la empresa freudiana por diversas razones. Porque le permiten que el <b>psicoanálisis</b> se transforme en algo más que el tratamiento de las neurosis, para convertirse en una <b>psicología de la vida normal</b>. Porque serán los sueños, con su particular excepcionalidad, los que abrirán el camino al inconsciente. Porque<i><b> La Interpretación de los sueños</b></i>, el libro que condensa este ritual de pasaje, de las neurosis a la comprensión de la normalidad, del siglo XIX al siglo XX, de los saberes onirocríticos de la antigüedad a la ciencia moderna; entre estrategias de lectura y anécdotas victorianas, despliega un relato de iniciación que nos envuelve con sus artilugios.</p><p>Encontramos en los pliegues del texto una <b>autobiografía</b> contada con fragmentos de sueños mientras el autor elabora un modelo, espacial y dinámico, para explicar el funcionamiento del aparato psíquico. La realidad psíquica que se conoce a partir de los restos oníricos, el espacio que <b>Freud</b> se propone cartografiar, se presenta siempre disfrazada y hay que buscar más allá. Exige la exploración de las profundidades de la mente, en los resquicios que se cuelan en la superficie, comprometiéndonos en la identificación de signos –la lectura- y la interpretación o escritura de textos, siempre parciales, que hacen que la tarea se renueve una y otra vez.</p><p>En la saga de un Don Quijote burgués, <b>Freud</b> construye un espacio interno para desplegar nuestras aventuras sin exponernos a los peligros que acechan en los caminos de La Mancha. De este modo soñar, la actividad estética más antigua según <b>Borges</b>, se convierte para <b>Freud</b> en la trama que nos define, y la búsqueda de sus sentidos en nuestra humilde tarea poética cotidiana.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HV72PHXNHNEJ3BBBSW2WLZBVVQ.jpg?auth=60b81430dd8053388dd345ae8441556fae40ebda33e85c010f1f12266bff7df1&amp;smart=true&amp;width=2286&amp;height=1311" type="image/jpeg" height="1311" width="2286"><media:description type="plain"><![CDATA[Freud ﻿siglo XXI]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Weiquan Lin</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[ “Mientras se crea que un conspirador es menos despreciable que un ladrón...” Alberdi y por qué hay que respetar la autoridad del Presidente]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/09/por-que-el-autor-favorito-de-milei-quiere-un-presidente-que-pueda-ser-un-rey/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/09/por-que-el-autor-favorito-de-milei-quiere-un-presidente-que-pueda-ser-un-rey/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[Juan Bautista Alberdi escribió “Bases”, el libro sobre el que se hizo la Constitución Argentina. Allí el jurista se centraba en las condiciones que hacen falta para crecer económicamente. Decía que había obedecer y respetar al jefe. Y que los “conspiradores”son despreciables.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:20:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGQFR553M5GNXK34RFKNJK3WTE.jpg?auth=933fbcdf40f97149a2150ceeb1f316a574cf74c21f771c5aaaeebdb6cc62f5d7&smart=true&width=800&height=440" alt="Javier Milei en la Casa Rosada" height="440" width="800"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=biblioteca-juan-bautista-alberdi"><i><b>[Los libros de Juan Bautista Alberdi se pueden descargar gratis de Biblioteca Leamos clickeando acá]</b></i></a></p><p>“Una simple cosa distingue al país civilizado del país salvaje (...) y es el respeto que la primera tiene a su gobierno, y <b>el desprecio cínico que la horda tiene por su jefe</b>”. Eso dijo ¿quién? ¿<b>Javier Milei </b>enojado por el fracaso de la Ley Ómnibus? No, eso escribió<a href="https://www.infobae.com/tag/juan-bautista-alberdi/" target="_blank"> Juan Bautista Alberdi</a>, el hombre que en 1852 pensó una Constitución para la Argentina; es decir, pensó cómo organizar el país.</p><p>El presidente<b> Javier Milei</b><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/11/20/javier-milei-elogio-las-ideas-de-alberdi-lee-cuales-son-y-como-descargar-gratis-sus-libros/" target="_blank"> elogió las ideas de Alberdi </a>desde el día en que ganó las elecciones.</p><p>Como si predijera algunas de las discusiones que se están dando hoy —o porque conocía bien las de su época— <b>Alberdi </b>habla de qué relación <a href="https://www.infobae.com/leamos/2024/01/31/una-provincia-en-si-es-la-impotencia-misma-que-decia-el-autor-que-inspira-a-milei-de-los-poderes-y-demandas-del-interior/" target="_blank">tienen que tener las provincias con el poder central y con el dinero central</a> y, también, de<a href="https://www.infobae.com/leamos/2024/01/30/si-milei-se-basa-en-alberdi-esta-bien-que-pida-facultades-delegadas/" target="_blank"> si son necesarias, y para qué, las facultades delegadas</a>.</p><p>¿Qué decía <b>Alberdi </b>de cada tema? Se puede leer en detalle en los links que puse más arriba. Pero no por nada lo elige <b>Milei </b>como camino.</p><q>“Cuanto menos digno de su puesto (no interviniendo crimen), mayor será el realce que tenga el respeto del país al jefe de su elección”</q><p>No era mermelada lo de <b>Alberdi</b>. En sus célebres <i><b>Bases y puntos de partida para la organización política de la Argentina </b></i>(que se puede <b>descargar gratis</b><a href="https://bajalibros.com/?book=Bases-y-puntos-de-partida-para-Juan-Bautista-Alberdi-eBook-124" target="_blank"> desde este enlace</a>)<b> duda de que se pueda implementar la República</b> como sistema en Sudamérica. Y si no se puede, dice, es por la <b>gente </b>que habita estas tierras:<i> “La república deja de ser una verdad de hecho en la América del Sud, porque el pueblo no está preparado para regirse por este sistema, superior a su capacidad”</i>.</p><p>Es más, en su proyecto —donde trata de acercarse a Inglaterra y dejar atrás a los pueblos originarios— explica que<b> ser civilizado es respetar al jefe</b>. Está hablando del lugar del <b>presidente.</b> De ahí la frase con la que empezamos, ahora completa: “<i>Una simple cosa distingue al país civilizado del país salvaje; una simple cosa </i><i><b>distingue a la ciudad de Londres de una toldería de la Pampa</b></i><i>: y es el respeto que la primera tiene a su gobierno, y el desprecio cínico que la horda tiene por su jefe”</i>.</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q4BDDYT7MJGUJBCNYOZIFR74SU.jpg?auth=c0695ed46888ae75831f10316be072a668f3837784e3b5b07725f3b65af0ba02&smart=true&width=800&height=440" alt="" height="440" width="800"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Bases-y-puntos-de-partida-para-Juan-Bautista-Alberdi-eBook-124"><i><b>[”Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina” puede descargarse gratis en BajaLibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><br/></p><p><b>Alberdi </b>piensa que no, no hay repúblicas en América del Sur y que <b>sólo con mucha plata s</b>e puede llegar a ella. Y -como <b>Milei</b>- que la plata tiene que llegar por inversiones extrajeras: <i>“Sólo esos</i><i><b> grandes medios de carácter económico</b></i><i>, es decir, de acción nutritiva y robustecedora de los intereses materiales, podrán ser capaces de sacar a la América del Sud de la posición falsísima en que se halla colocada”</i>, dice.</p><p>Sin embargo, no es —no era— cuestión de volver a la <b>monarquía</b>. No nos va a salir, dice: <i>“Los que hemos practicado la república por espacio de 40 años, aunque pésimamente, seríamos peores monarquistas que republicanos, porque hoy comprendemos menos la monarquía que la república”</i>.</p><p>¿Solución? <b>Alberdi </b>mira alrededor y le gusta lo que ve en Chile. <b>Un presidente fuerte.</b> Entonces alaba la “sensatez del pueblo chileno” porque “ha encontrado en la energía <b>del poder del presidente</b> las garantías públicas que la monarquía ofrece al orden y a la paz, sin faltar a la naturaleza del gobierno republicano”. Lo mejor —cree— de los dos mundos.</p><q>“Entre la falta absoluta de gobierno y el gobierno dictatorial hay un gobierno posible; el de un presidente constitucional que pueda asumir las facultades de un rey”</q><p>Negro sobre blanco, <b>un presidente que pueda actuar como un rey</b>: <i>“Chile ha hecho ver que entre la falta absoluta de gobierno y el gobierno dictatorial hay un gobierno regular posible; y es el de un presidente constitucional que pueda asumir las facultades de un rey en el instante que la anarquía le desobedece como presidente republicano”</i>.</p><p>Alberdi dice que si el orden precisa esta “elasticidad” democrática en América, eso es lo que piden principalmente<i> “las empresas que interesan al progreso material y al engrandecimiento del país</i>”.</p><p><b>Gobernabilidad</b>, se escucha en estos días.</p><p>A todo o nada —¿te suena?— <b>Alberdi </b>va a sostener que el futuro de estos países del sur depende de cómo perfilen su <b>Poder Ejecutivo</b>.</p><p>La idea es que para alcanzar el<b> progreso económico</b> hay que garantizar<b> la paz y el orden</b>. Y para eso mejor un<b> gobierno fuerte</b>, aunque, aclara... con la ley. <i>“En vez de dar el despotismo a un hombre, es mejor darlo a la ley</i>”, sostiene. Y subraya: <i>“Lo peor del despotismo no es su dureza, sino su inconsecuencia, y sólo la Constitución es inmutable”</i>.</p><h2>Cómo debe ser un gobernante</h2><p>Si buscás en Wikipedia verás que <b>Alberdi </b>figura como abogado, economista, político, jurista, diplomático, escritor y músico. Sin embargo, si le preguntaban a él cómo debía ser un <b>funcionario</b>, optaba por los <b>hombres prácticos</b>, resolutivos, sencillos.</p><q>“El talento ha desorganizado la República Argentina”</q><p><i>“No es paradoja el sostener que el talento ha desorganizado la República Argentina”</i>, escribe en sus <a href="https://bajalibros.com/?book=Bases-y-puntos-de-partida-para-Juan-Bautista-Alberdi-eBook-124" target="_blank"><i><b>Bases</b></i></a>…</p><p>Y aconseja: <i>“En la elección de los funcionarios nos convendrá una política que eluda el pedantismo de los títulos, tanto como la rusticidad de la ignorancia. La presunción de nuestros</i><i><b> sabios a medias </b></i><i>ha ocasionado más males al país que la brutalidad de nuestros tiranos ignorantes”</i>.</p><p>¿Escritores, periodistas, letrados al frente del Estado? No es la idea de <b>Alberdi</b>: <i>“Un hombre que tiene mucho talento para hacer folletines, puede no tenerlo para administrar los negocios del Estado”</i>, dice.</p><p>Por eso, al pan, pan y a los negocios, negocios:<i> “Nada más opuesto a la seriedad de los negocios, que las flores de estilo y que los adornos de lenguaje. Los mensajes y los discursos largos son el mejor medio de oscurecer los negocios y de mantenerlos ignorados del público: nadie los lee. Los mensajes y los discursos llenos de exageración y compostura son sospechosos: nadie los cree”</i>.</p><p><br/></p><q>“Los mensajes y los discursos largos son el mejor medio de oscurecer los negocios y de mantenerlos ignorados del público: nadie los lee.</q><p>En cuanto al <b>presidente</b>, una vez que se lo elige, <b>se lo respeta</b>. A rajatabla. Aunque no se lo merezca. Escribe <b>Alberdi</b>: <i>“Cuanto menos digno de su puesto (no interviniendo crimen), mayor será el realce que tenga el respeto del país al jefe de su elección; como es más noble el padre que ama al hijo defectuoso, como es más hidalgo el hijo que no discute el mérito personal de su padre para pagarle el tributo de su respeto”</i>.</p><p>Por si no se entendió <b>Alberdi </b>lo escribe de nuevo: <i>“Respetad de ese modo al presidente que una vez lo sea por vuestra elección, y con eso sólo seréis fuertes e invencibles contra todas las resistencias a la organización nacional; porque </i><i><b>el respeto al presidente</b></i><i> no es más que el respeto a la Constitución en virtud de la cual ha sido electo: es el respeto a la disciplina y a la subordinación, que, en lo político como en lo militar, son la llave de la fuerza y de la victoria”</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2M7RLG6D2VFAFJVNAC3KRFM5PE.jpg?auth=77fdc3a322a9a0d7be9d837269ecc3dc8a0283f88cb46a6e59c2707f9d806d7f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=biblioteca-juan-bautista-alberdi"><i><b>[Los libros de Juan Bautista Alberdi se pueden descargar gratis de Biblioteca Leamos clickeando acá]</b></i></a></p><p><br/></p><p>La palabra <b>“traición”</b> ha estado en estos días en los tuits del presidente <b>Milei</b>, furioso porque algunos que creía aliados no votaron la Ley Ómnibus tal como él la quería. ¿Qué decía Alberdi?  Que <b>hay que tener mucho cuidado con “los conspiradores”</b>. Y que hay que cuidar al gobierno, siempre: <i>“Mientras se crea sinceramente que un conspirador es menos despreciable que un ladrón, pierde la América española toda la esperanza a merecer el respeto del mundo”</i>.</p><q>“Mientras se crea sinceramente que un conspirador es menos despreciable que un ladrón, pierde la América española toda la esperanza a merecer el respeto del mundo”</q><p>Un gobierno central fuerte <b>al que las provincias obedezcan</b>, un presidente <b>que pueda ser rey si hace falta</b>, lealtad y organización. Mucho de lo que leemos en <b>Alberdi </b>se puede ver en las discusiones de hoy.</p><p><b>Milei </b>dijo que su gobierno “abraza <b>las ideas de la libertad</b>, las ideas de <b>Alberdi</b>”. Claro que esas ideas se pensaron y se escribieron hace 170 años. Y si hay algo que <i><b>Bases </b></i>sostiene —con eso abre— es que <b>cada cosa prospera a su tiempo:</b><i> “Sembrad fuera de la estación oportuna: no veréis nacer el trigo”</i>, dice.</p><p>Eso también es <b>Alberdi</b>.</p><p><b>*</b> Este artículo es una versión del newsletter “Leer por leer”, que se entrega cada jueves por mail. Para suscribirte <a href="https://www.infobae.com/newsletters/"><i>anotate acá</i></a><i>.</i></p><p><b>*</b> Si querés contarme algo de lo que estás leyendo, escribime a <a href="mailto:pkolesnicov@infobae.com">pkolesnicov@infobae.com</a>.</p><p>* Y si nunca usaste un libro electrónico y querés probar, <a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/01/11/guia-sencillisima-para-bajar-un-ebook-y-leer-en-cualquier-lugar/">esta nota explica muy bien cóm</a></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EBM7FKJVJVBVLNDLBF3ZZXFGNQ.jpg?auth=c79f285a5705ea532dee4a013ac129ed546c20a68b5d11824eb4c1893783fa49&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Argentina's President Javier Milei addresses supporters from the Casa Rosada balcony, after his swearing-in ceremony, in Buenos Aires, Argentina December 10, 2023. REUTERS/Agustin Marcarian]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">AGUSTIN MARCARIAN</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Estuvo en la muerte y vivió para contarlo: Jorge Semprún, cómo salir de un campo nazi]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/10/estuvo-en-la-muerte-y-vivio-para-contarlo-jorge-semprun-como-salir-de-un-campo-nazi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/10/estuvo-en-la-muerte-y-vivio-para-contarlo-jorge-semprun-como-salir-de-un-campo-nazi/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[Era español y francés. Lo apresaron por comunista a los 20 años. Fue a dar al campo de Buchenwald donde pasó horrores pero también dio clases de Filosofía. Y escribió un libro inolvidable.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:17:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X4D6K4FROFECVJXOEWB755V42I.jpg?auth=844a5cb7a3e2f7741d7d0e72cefb257af1d26cc250a2aadee06f89963fc1706b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>Hablamos siempre de las novedades, de lo que está en las mesas a la entrada de la librerías físicas y en las portada de las librerías online pero por supuesto hay libros que tienen muchos años y que están ahí esperándonos. Es el caso. Voy a hablaar de un libro que salió en 1994 y que leí recién ahora y me conmovió y me golpeó. De esos libros con los que no podés aguantar levantar la cabeza a cada rato<b> y contar lo que estás leyendo</b>. Que te quedan dando vueltas cuando los terminaste.</p><p>Se llama <i><b>La escritura y la vida,</b></i> lo escribió <b>Jorge Semprún</b>, que era español pero también francés. A los 21 años era parte de la Resistencia contra los nazis: lo capturaron y lo mandaron al campo de concentración de <b>Buchenwald</b>, en Alemania. Allá vamos.</p><h2>Vivir la muerte</h2><p>Hace un tiempo en Leamos —la sección de libros de Infobae— publicamos un artículo haciendo notar que<a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/03/19/todo-el-tiempo-hay-nuevos-libros-sobre-el-nazismo-fenomeno-editorial-o-compania-para-elaborar-el-trauma/" target="_blank"> los libros sobre el Holocausto parecen ser una tendencia</a>: pasaron casi 80 años del horror nazi y todos los meses, o casi, aparece algún título nuevo. Doy algunos:<i><b> El tatuador de Auschwitz</b></i>, <i><b>La bailarina de Auschwitz</b></i>, <i><b>Las modistas de Auschwitz</b></i>,<i><b> La trilogía de Auschwitz</b></i>,<i><b> El maestro de Auschwitz</b></i>, <i><b>Las maletas de Auschwitz</b></i>.</p><p>Algunos editores decían ahí que no es un boom sino una orientación que se sostiene; otros, que se sigue elaborando el trauma.</p><q>“Para un aparecido la muerte no está adelante, como para los demás, sino atrás”.</q><p>Pero<i><b> La escritura y la vida</b></i> es otra cosa. Es un libro que trata de entender por qué su autor se pasó<b> casi 20 años sin poder escribir una letra sobre el tema</b>: <b>Semprún </b>publicó<i><b> El largo viaje </b></i>en 1963 y ahí recién empezaba a hablar de la experiencia del campo, desde cuando lo subieron con un montón más a un vagón de carga que iba a parar en <b>Buchenwald</b>, en plena Alemania, <b>ahí nomás de la ciudad de Weima</b>r.</p><p><i><b>La escritura y la vida </b></i>empieza cuando todo termina. El campo <b>acaba de ser liberad</b>o y <b>Semprún </b>ve el espanto en los ojos de tres oficiales británicos. ¿Qué están mirando esos oficiales? Bueno, lo miran<b> a él</b>. Él flaquísimo, él vestido de forma estrafalaria, él con la cabeza rapada y l<b>a muerte en la mirada</b>. Más adelante dirá que no es un sobreviviente sino un aparecido: alguien que<b> estuvo EN la muerte</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YTBIMF7PP5D27PV2JO25UTL6IA.jpg?auth=3a78f2916eaeef3cbc6bdbc34d127cc139101eb3df4146bd0200f732dc76d7e6&smart=true&width=800&height=440" alt="" height="440" width="800"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=La-escritura-o-la-vida-Jorge-Semprun-eBook-1978957" target="_blank"><i><b>[”La escritura o la vida” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Para un aparecido<b> la muerte no está adelante</b>, como para los demás, sino atrás. “<i>Resultaba estimulante imaginar que el hecho de envejecer, de ahora en adelante, a partir de ese día fabuloso de abril, </i><i><b>no iba a acercarme a la muerte sino por el contrario a alejarme de ella</b></i><i>”</i>, escribe.</p><p><b>Semprún </b>va y viene de la liberación al campo, de la experiencia a las huellas que dejó. <i>“El crematorio se cerró ayer”</i>, les dirá a otros soldados más adelante.<i> “Nunca más habrá humo en el paisaje. ¡Tal vez vuelvan los pájaros!”</i>.</p><p>Los pájaros se han ido por el olor de la fábrica de muertos. ¿Lo habías pensado?</p><p><i>“El crematorio estaba ahí, macizo, rodeado de una empalizada alta, rematado por una corona de humo”</i>. Ese último día una orden sonó por los altavoces: <i>Krematorium</i>, <i>ausmachen</i>!, es decir que lo apagaran, que apagaran <b>el horno de cadáveres</b>. El humo, la orden, los pájaros, volverán durante todo el texto.</p><h2>El joven prisionero</h2><p>Mucho de lo que el Semprún de 1994 cuenta en este libro tiene que ver con su juventud a la hora de ir al matadero.</p><p>Era hijo de una familia “bien”, en la que había habido senadores, alcaldes y un presidente de gobierno. Su padre era un intelectual republicano y cuando estalló la <a href="https://www.infobae.com/tag/guerra-civil-espanola/" target="_blank"><b>Guerra Civil Española</b></a>, en 1936, salió del país y fue embajador de España en La Haya hasta 1939. Jorge estudió allí y luego en París.</p><q>¿Como ovejas al matadero? No: flaco, rapado, vestido con harapos, muerto de frío y dando una clase de Filosofía</q><p>Por eso cuando llega al campo —eso cuenta en el libro— y un escriba le pregunta de qué trabaja, él dice, altivo,<b> “Estudiante”</b>. El escriba se muestra contrariado: no, no, eso no es un oficio. <b>Semprún </b>insiste. Que no, dice el hombre en alemán y <b>Semprún </b>hace gala de su manejo de ese idioma y hace un chiste, un juego de palabras. ¿No se daba cuenta de que a los que no sabían trabajar los mandaban directo a matar? ¿No sabía que <b>un buen obrero tenía muchas más posibilidades de sobrevivir?</b></p><p>El hecho es que el joven pasa y sigue.</p><p>Vivirá para contarnos, más allá de los horrores, cómo se organizaban los prisioneros, cómo las<b> letrinas colectivas</b> —sí, letrinas colectivas— sirvieron para encontrarse, porque los guardas no enfrentaban el asco, entonces se usaron para planear estrategias, para pasarse cigarrillos e informes, para trazar alianzas.</p><p><b>Semprún </b>nos contará que ahí mismo en el campo de la muerte lo llamaron para <b>dar una charla de Filosofía</b> y que los domingos, en algún sótano, <b>había sesión de jazz</b>, con instrumentos “recuperados” del depósito central.</p><p>Si algo tiene de excepcional este libro es la descripción de la <b>resistencia </b>dentro del campo. ¿Como ovejas al matadero? No, no. El rescate de <b>lo humano</b> en la más absoluta desventaja. Imaginate: flaco, rapado, vestido con harapos, muerto de frío y dando una clase de Filosofía o —los músicos— tocando jazz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4B7RST5IQJFNFHKYIZGDZVV7PY.jpg?auth=e397c880500e5ce97cb71f2179ba4eed0eb2faee5356184fd47634cb36963b6d&smart=true&width=1920&height=1583" alt="Un testigo estadounidense en el crematorio de Buchenwald." height="1583" width="1920"/><p>Nos contará del oficial estadounidense que, después de abrir el campo, cuando todo terminó, llevaba hasta ahí a los habitantes de Weimar, que n<b>o podían no haber olido, no haber sabido</b>, y los hacía recorrer el lugar <b>hasta que les doliera</b>.</p><p>El joven <b>Semprún </b>vivirá para contarnos cuando, tras la liberación, recorría con un compañero barracones donde <b>se apilaban cadáveres</b> y del fondo del silencio salió un canto: <b>el </b><i><b>kadish,</b></i><b> la oración fúnebre</b><i><b> </b></i><b>de los judíos, en idish</b>. Emocionados, sacaron a un hombre de entre los cuerpos: se estaba cantando<b> el rezo del duelo para sí mismo</b>. El amigo corre a la enfermería, <b>Semprún </b>abraza al que agoniza, le cuenta una historia: que aguante, que ya llegan. Lo salva.</p><p>Igual que <b>lo ha salvado a él aquel escribiente</b>. Hay que ir al libro para saber cómo.</p><h2>¿Y la escritura?</h2><p>Largo rato me pregunté por el título del libro. Lo fui encontrando a medida que pasaban las páginas. En algún momento <b>Semprún </b>escribe que un oficial alemán se ríe y dice que pueden contar lo que quieran de<b> “lo que les hicimos”</b>. Porque ¿quién les va a creer?</p><p><i>“Una duda me asalta sobre la posibilidad de contar”,</i> dice <b>Semprún</b>. No por que la experiencia haya sido indecible sino porque fue <b>invivible</b>. <i>“Únicamente el artificio de un relato dominado conseguirá transmitir parcialmente la verdad del testimonio. Cosa que no tiene nada de excepcional: sucede lo mismo con todas las grandes experiencias históricas”</i>, piensa. Tiene que escribir planeando, con control sobre el texto, manejando las emociones, para poder arañar la verdad de lo vivido. Parece una paradoja.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HQFZ4Z4BLVH6DEUCSYKU4OWAGU.jpg?auth=1dace5d3f4eb27b7d42b8ea1012aafd40bbfc70a88d30269676f246ff21be38a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://www.bajalibros.com/Buscar?field=all&q=auschwitz&language=Espa%C3%B1ol" target="_blank"><i><b>[Una selección de libros sobre Auschwitz se pueden adquirir en Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Es que lo que le pasa al volver a la vida, al volver a París, es que la escritura en vez de ser catártica, en vez de poner <b>alguna racionalidad que alivie</b>, lo tira para atrás. La escritura, dice,<b> lo llevaba a la memoria de la muerte</b>. A la asfixia.</p><p>La dicha de la escritura, dice, <i>" jamás borraría este pesar de la memoria. Todo lo contrario: lo agudizaba, lo ahondaba, lo reavivaba. Lo volvía insoportable”</i>.</p><p>La conclusión cae sola:<i> “Sólo el olvido podría salvarme</i>”.</p><p>Volverá a escribir años después. Y cómo.</p><h2>Mis subrayados</h2><p><b>1. </b>“‘Irse por la chimenea, deshacerse en humo’ eran giros habituales en la jerigonza de <b>Buchenwald</b>”.</p><p><b>2.</b> “Humo para <b>una mortaja tan extensa como el cielo</b>, último rastro del paso, cuerpos y almas, de los compañeros”.</p><p><b>3. </b>“Aquí estoy como superviviente de turno, oportunamente aparecido ante esos tres oficiales de una misión aliada para contarles lo del humo del crematorio, el olor a carne quemada sobre el Ettersberg, las listas interminables bajo la nieve, los trabajos mortíferos, el agotamiento de la vida, la esperanza inagotable, el salvajismo del animal humano, la grandeza del hombre, la desnudez fraterna y devastada de la mirada de los compañeros. ¿Pero se puede contar?<b> ¿Podrá contarse alguna vez?</b>”.</p><p><b>4. “</b>Pero no había,<b> jamás habría supervivientes de las cámaras de gas nazis</b>. Nadie jamás podrá decir: yo estuve allí”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TMOD66OGZ5CINBPDO7F5WWOIWQ.jpg?auth=907d1496f5dbe69133b83293645b29da34141cf70ab802eac2079759bb233855&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Civiles alemanes visitan el campo de Buchenwald." height="1080" width="1920"/><p><b>5.</b> “Sin embargo, pese al vaho mefítico y al olor pestilente que envolvían constantemente el edificio, las <b>letrinas </b>del Campo Pequeño eran un lugar convivencial, una especie de refugio donde encontrarse con compatriotas, con compañeros de barrio o de maquis: un lugar donde intercambiar noticias, briznas de tabaco, recuerdos, risas, un poco de esperanza: algo de vida, en suma. Las letrinas inmundas del Campo Pequeño <b>eran un espacio de libertad</b>: por su propia naturaleza, por los olores nauseabundos que desprendían, a los SS y a los Kapos les repelía acudir al edificio, que se convertía así en el sitio de Buchenwald donde el despotismo inherente al funcionamiento mismo del conjunto concentracionario se hacía sentir menos”.</p><p><b>6.</b> “Le había hablado de las reuniones de los domingos. Del burdel, que estaba reservado a los alemanes. Del entrenamiento clandestino de los grupos de combate. De la orquesta de jazz de Jiri Zak, el checo de la Schreibstube. Y todo lo demás”.</p><p><b>7.</b> “(A los habitantes de Weimar) —Vuestra hermosa ciudad —les decía—, tan limpia, tan peripuesta, rebosante de recuerdos culturales, corazón de la Alemania clásica e ilustrada,<b> habrá vivido en medio del humo de los crematorios nazis</b>, ¡con toda la buena conciencia del mundo!”.</p><p><b>8</b>. “Los esbirros de Haas, el jefe de la Gestapo local, me colgaban en el aire, con los brazos estirados hacia atrás y las manos sujetas en la espalda por unas esposas. Me sumergían<b> la cabeza en el agua de la bañera</b>, que ensuciaban deliberadamente con desperdicios y excrementos”.</p><p><b>9.</b> “Contar bien significa: <b>de manera que se sea escuchado</b>. No lo conseguiremos sin algo de artificio. ¡El artificio suficiente para que se vuelva arte!”.</p><p><b>10. </b>“Jamás he comprendido a santo de qué habría que sentirse culpable de haber sobrevivido. Por lo demás, tampoco he sobrevivido realmente. No estaba seguro de ser un superviviente de verdad. Había atravesado la muerte, ésta había sido una experiencia de mi vida”.</p><p>Por supuesto que hay mucho más, me quedo con las ganas pero esto más que una nota ya es una enciclopedia.</p><p><i>* Este artículo es una versión del newsletter “Leer por leer”, que se entrega cada jueves por mail. 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La respuesta la puso él mismo, ganador del<b> Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016</b>: porque ha “fracasado en todo lo demás”. Esa fue la mirada sobre sí mismo que dejó el novelista en una conferencia en Málaga, España.</p><p>Es que el autor de <i><b>Canadá, Entre ellos </b></i>y <i><b>Acción de Gracias</b></i>, nacido en 1944 en Jackson, Misisipi, estuvo a cargo de la inaguración de la tercera edición del festival literario “Escribidores”, que reúne a escritores de Europa y de América en esa ciudad ibérica. De esa misma inauguración participó el escritor colombiano <b>Juan Gabriel Vásquez</b>: se trató de un diálogo entre ambos.</p><p>En esa conversación, el estadounidense contó que, cuando era un estudiante, solía desaprobar sus exámenes. Fue su esposa, Kristina, quien “pensó que era una buena idea” que él intentara dedicarse a la escritura. Era <b>algo para lo que no se necesitaba una formación específica y tan solo era preciso “ser constante”</b>, según contó en la inauguración del festival.</p><p>“Cuando alguien abre uno de mis libros para leerlo, busca una razón para dejar de leer, y mi trabajo consiste en que no pueda parar”, describió Ford, que no cree que escribir una novela “sea algo muy duro”, porque si fuera muy difícil él no sería capaz.</p><p>Al decidir dedicarse a una profesión como la literatura es por una vocación o por sentir “una cierta llamada”, según Ford, que en su conferencia sumó que, “si eliges hacer algo, ya no te puedes quejar”. Se trata de un escritor que reconoce a <b>Raymond Carver </b>y <b>Ernest Hemingway</b> entre sus influencias más potentes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X5OCLZULGNBRRCI4QAFUFI2HNU.jpg?auth=a2fbd9dcab1d3f790cf8e8f3bffbf1303897978711510d027b1fe151fcc2cd93&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Entre-ellos-Richard-Ford-eBook-1496945" target="_blank"><i><b>[”Entre ellos” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><br/></p><p>El estadounidense recordó que, cuando daba clases hace años, les pedía a sus estudiantes que le dijeran qué es la literatura, y a continuación les decía su propia definición: “Es una manera de renovar nuestro mundo sensorial y nuestro mundo emocional, y de encontrar algo que no podemos encontrar en ningún otro sitio en el mundo”.</p><p>Su personaje más famoso,<b> Frank Bascombe</b>, “no es una persona, es un instrumento hecho de lenguaje”, y llegó a su vida para aportarle “una manera de hablar y una voz que podía ser al mismo tiempo seria y divertida”, algo fundamental, porque debía “dar dos caras siempre”.</p><p>“Gracias a Frank he podido sacar de mí mismo el máximo partido, me ha hecho reír todo el tiempo mientras escribía, y al final me ha hecho llorar incluso. ¿Qué puede haber mejor que hacer reír y llevar a las lágrimas a uno mismo?”, ha afirmado Ford.</p><h2>La literatura, una obsesión</h2><p>En esa misma conferencia, el bogotano <b>Juan Gabriel Vásquez</b> ha explicado que empezó a escribir “con 8 o 9 años”, pero vio que la literatura era “la vocación y la obsesión” con la que quería “vertebrar” su vida mientras estudiaba Derecho en 1993. “Me di cuenta de que<b> no era solo mi ‘hobby’, era también una pasión</b>, una llamada, una vocación y una manera de encontrar mi lugar en el mundo. Terminé la carrera de Derecho, me fui a París y empecé a escribir”, contó en Málaga.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XJT72XUFSND6DC5YZAUQKW5CME.jpg?auth=f330651baf505dbd550a1e376e3a1d9a02485a6ac0b4a294a46e771c41f42850&smart=true&width=1248&height=698" alt="El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez es una de las voces más destacadas de la literatura hispanoamericana. (Ignacio Gil/ABC)." height="698" width="1248"/><p>Para el escritor colombiano, la literatura otorga “el poder de<b> vivir vidas que no son las nuestras</b>”, ya que “como seres humanos estamos frustrados porque solo tenemos una vida”, y la ficción es la única manera de poder vivir más vidas.</p><p>Vásquez considera agotador escribir una novela larga y ambiciosa, algo que ve como “una empresa enorme y un trabajo ingente”, porque es “muy complejo meter en la cabeza a todo el mundo que está en una novela y contener toda esa información mentalmente”.</p><p>A su juicio, “la única obligación del escritor es escribir bien”, pero él tiene “cierta querencia personal por el pasado”, que es “muy frágil”, y resalta que, “<b>si queremos evitar que otros impongan su visión, debemos ser leales con el pasado</b>”.</p><p><br/></p><p><i>Con información de EFE.</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5UC6VX6RPBGR7PNGT3QLGA2XIA.jpg?auth=c6a2ca609a7d62007c3b016746f26fd516ddc2f7f21a042b40eaae01cd2fce39&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1021" type="image/jpeg" height="1021" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Richard Ford]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Una historia de amor y un plan de asesinato: escuchá “Continuidad de los parques”, uno de los mejores cuentos de Cortázar]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/12/una-historia-de-amor-y-un-plan-de-asesinato-escucha-continuidad-de-los-parques-uno-de-los-mejores-cuentos-de-cortazar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/12/una-historia-de-amor-y-un-plan-de-asesinato-escucha-continuidad-de-los-parques-uno-de-los-mejores-cuentos-de-cortazar/</guid><description><![CDATA[El poeta argentino grabó “Continuidad de los parques”, un relato que apareció en 1964 y que mantiene en vilo a los lectores -aquí, a los oyentes- de punta a punta. Sale en el podcast “La oreja que lee” al que se puede acceder desde aquí.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:16:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MR4BY5RSJVFFPH3DJOXZB436XM.jpg?auth=77f52fe529e36157b313c4a149d681704fd3b98ffec1ac8c686cde90143f1885&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://www.infobae.com/podcasts/la-oreja-que-lee/2022/10/05/eduardo-mileo-lee-a-julio-cortazar/" target="_blank"><i><b>[”Continuidad de los parques”, de Julio Cortázar, se puede escuchar clickeando acá.]</b></i></a></p><p>Es una página y media que te mantiene en vilo, dijo el poeta <a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/08/12/el-poema-de-los-viernes-una-cancion-de-cuna-para-que-no-te-duermas/" target="_blank"><b>Eduardo Mileo</b> </a>en el estudio de Infobae. No es para menos.</p><p>La historia que escribió<b> Julio Cortázar</b> comienza con un hombre que se sumerge en la lectura de una novela en su casa de campo, tras haberse ocupado de sus negocios y con la intención de disfrutar de un momento de tranquilidad. A medida que avanza en la lectura, la trama de la novela que tiene entre manos se va describiendo con más detalle: involucra<b> una historia de amor y un plan de asesinato.</b></p><p>La peculiaridad y genialidad del cuento radica en cómo <b>Cortázar</b> desdibuja los límites entre la realidad del lector dentro del cuento y la ficción narrada en la novela que está leyendo, hasta que ambas se entrelazan de manera sorprendente y <b>fatal</b> en el desenlace.</p><p>Se trata de <i>Continuidad de los parques</i>, un cuentro que apareció en 1964 en la segunda edición de <i><b>Final del juego</b></i>.</p><p><br/></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ILS5AIH7TZHQZBJDU7GMECXD3Q.jpg?auth=36a62d0b308e020a5d45a8749f20be42a3b4584fe9abe105f6fb79c4ca34eebd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El poeta Eduardo Mileo." height="1080" width="1920"/><p>La significación de <i>Continuidad de los parques</i> ha sido objeto de múltiples interpretaciones. En una capa, puede verse como una reflexión sobre la <b>literatura</b> misma y su capacidad para sumergirnos en universos paralelos, borrando las fronteras entre la ficción y la realidad hasta el punto de que una puede infiltrarse en la otra con <b>consecuencias impredecibles.</b> Por otro lado, el cuento también puede interpretarse como una meditación <b>sobre la distracción y la absorción total</b> en una actividad hasta el punto de perder la noción de los alrededores, sugiriendo una crítica a la falta de atención y desconexión con la realidad inmediata.</p><h2>La lectura</h2><p>Para arrancar el podcast la conductora, Patricia Kolesnicov, recordó algunos datos sobre <b>Cortázar</b>: que nació en Bélgica en agosto de 1914, cuando acababa de empezar la Primera Guerra Mundial., que su padre trabajaba en la Embajada argentina y recién a fines de la Guerra, que duró hasta 1918, pudieron pasar a Suiza y de allí a Barcelona. Que tenía cuatro años cuando llegaron a la Argentina. Que creció en Banfield, en el Gran Buenos Aires, con su madre, una tía y su hermana menor. Y que <b>el padre dejó de tener contacto con ellos cuando Cortázar tenía 6 años</b>.</p><p>Así que<b> Julio Cortázar</b> empezó a leer desde muy chico y, enseguida, a escribir: una novela, cuentos y sonetos. Se recibió de maestro y de profesor de Letras, dio clases en la Provincia de Buenos Aires, vivió algún tiempo en Mendoza.</p><p><b>Cortázar</b> renunció sus cátedras cuando ganó Perón, en 1946 y ese año publicó el cuento <i>Casa tomada</i> en la revista Los Anales de Buenos Aires, que dirigía<b> Jorge Luis Borges</b>. Ese cuento ha sido leído como texto <b>antiperonista</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JC6CBINSOVCUDJBPOAFHQQ7GPQ.jpg?auth=14cca05c0440811f4646426c22fb50f9c46d7793f2cc23c1d8bf2e8122ab41bb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Final-del-juego-Julio-Cortazar-eBook-1205175" target="_blank"><i><b>[”Final de juego” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>“El cuento tiene <b>una resolución sorpresiva</b>”, dice <b>Mileo</b> antes de leer pero cuidándose de no adelantar nada. Pero da una clave: “la interacción entre ficción y realidad es el dato principal del cuento”.</p><p>Y también, dice, es la idea de que la obra “se completa en el lector o en la lectora”.</p><p>Eduardo Mileo nació en Buenos Aires en 1953. Es poeta, corrector y editor. Entre sus libros están <i><b>Quítame esas cruces</b></i>, de 1982, <i><b>Mujeres</b></i>, de 1989,<i><b> Poema del amor triste</b></i>, de 2001, y <i><b>Extracción del agua de la niebla</b></i>, de 2018. Su último libro es <i><b>Pentámeros</b></i>, de 2021.</p><p>Sí, final inesperado, pero, dice Mileo “hay<b> varios datos en el texto que te van guiando</b>”. Hay que leerlo para enterarse. O escucharlo en “La oreja que lee”, <a href="https://www.infobae.com/podcasts/la-oreja-que-lee/2022/10/05/eduardo-mileo-lee-a-julio-cortazar/" target="_blank">clickeando acá</a>.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MR4BY5RSJVFFPH3DJOXZB436XM.jpg?auth=77f52fe529e36157b313c4a149d681704fd3b98ffec1ac8c686cde90143f1885&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Los ojos de Julio Cortázar en la plaza que le rinde homenaje en Chivilcoy en la esquina de 9 de Julio y Emilio Mitre]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De la primera mujer que dio la vuelta al mundo a lo que Colón leía a bordo: por qué los viajes no se viven del todo hasta que se los cuenta]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/13/de-la-primera-mujer-que-dio-la-vuelta-al-mundo-a-lo-que-colon-leia-a-bordo-por-que-los-viajes-no-se-viven-del-todo-hasta-que-se-los-cuenta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/13/de-la-primera-mujer-que-dio-la-vuelta-al-mundo-a-lo-que-colon-leia-a-bordo-por-que-los-viajes-no-se-viven-del-todo-hasta-que-se-los-cuenta/</guid><description><![CDATA[La argentina Andrea Calamari escribió con pasión un libro donde cuenta andanzas de otros a través de la Historia. Aquí, explica que vive en la llanura pampeana “donde no hay nada para ver”  Y qué relación tuvo “ese espacio liso y chato” con este libro de aventuras reales.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:15:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U6BAOW25XNAV5BEQPUCLOCB4WU.jpg?auth=9cb359ec940a73af1d2366963f2bd2d76b918ce6f6255a1de664c88a4c1063d8&smart=true&width=3200&height=2006" alt="Ilustración del libro "Los viajes de Marco Polo", escrito en base a los relatos del propio Marco Polo (hacia 1298)." height="2006" width="3200"/><p>Un malentendido con <b>Colón</b> como protagonista dio pie a la palabra “caníbal”. Un príncipe portugués se empecina y logra navegar adonde nadie. Los soviéticos construyen una ciudad para entrenar cosmonautas. La nave de<b> Marco Polo</b> “es rodeada y acribillada”. Estas cosas -y más, más, más- narra <b>Andrea Calamari</b> en su libro <i><b>Volver para contarlo</b></i>.</p><p>Las narra <b>de manera apasionante</b>. “Los cristianos tienen prohibido llegar a La Meca y los viajeros europeos no logran resistirse”, dice, para tentar, al comienzo de uno de los muchos y breves capítulos del libro. Espiemos esta historia: “Ludovico Varthemas nació en Bolonia y pasó a la historia por haber sido el primer europeo no musulmán que entró en La Meca como peregrino haciéndose pasar por escolta de una caravana, con el nombre Yunas”, narra <b>Calamari</b>. ¿Qué pasó? “Lo arrestaron en Yemen bajo el cargo de espía cristiano, se alió con un comerciante persa, fue a la India y luchó contra los portugueses, rodeó África y volvió a Roma, donde se despidió de los lectores que siguieron su itinerario. Era 1510″.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KJHXRHLY2FADJPLQP22GSXURTU.jpg?auth=bc2cd220346c3f56470edbb813b97c0f0b5ce4f04e76e7710ba7ecb03ec50c8f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Volver-para-contarlo-Andrea-Calamari-eBook-2342512" target="_blank"><i><b>[”Volver para contarlo” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>No es el único, habrá más “falsos musulmanes” entrando a territorios prohibidos. Así como europeos llegando a América. Ingleses en la Patagonia. Humanos en la luna.</p><p>El libro de <b>Calamari</b> no es una sino muchas historias de viaje. “Cuando nadie podía imaginar lo que sería un <b>papa</b>, cuando los seguidores de <b>Jesús</b> eran unos pocos y los romanos temían a los dioses del Olimpo, una cristiana pobre ocultó su fe para convertirse en reina. Se llamaba Helena, era hermosa”, cuenta <b>Calamari</b>.</p><p>Es un libro para aventurados y para golosos del mundo. Aquí, la autora -nacida en Santa Fe, Argentina, en 1968- explica cómo lo hizo y qué le pasó mientras escribía.</p><h2>Dante y Homero en la llanura pampeana</h2><p><b>Por Andrea Calamari</b></p><p>Con placer. Así lo escribí. Primero, porque es un libro hecho de lecturas y no se me ocurre actividad más linda: dejarse llevar por un relato, tomar nota, apuntar en los márgenes, manipular viejas ediciones, volver sobre un personaje para iluminarlo desde otro ángulo. <b>¿Qué libro leía Cristóbal Colón a bordo? </b>¿Quién fue esa monja joven que partió sola desde Galicia para encontrar los prodigios de Dios en Tierra Santa? ¿Por qué Petrarca escaló esa montaña? ¿Qué escribió Belgrano en su marcha hacia Rosario? ¿Qué había en la mochila que <b>Chatwin</b> le dejó a <b>Herzog</b>?</p><p>Una historia lleva a la otra y es imposible no pasarlo bien mientras se está leyendo. Y segundo, porque durante la mayor parte del tiempo no supe que estaba escribiendo un libro. Eso vino después.</p><p>Lo que llegó antes fue una inquietud. Soy profesora en la universidad, dirigía una investigación y, a la hora de escribir, los límites de las formas académicas se me hacían cada vez más estrechos. Faltaba aire. Una de las preguntas de investigación era por las escrituras autobiográficas y a poco de andar llegaron los viajes porque estuvieron desde los orígenes: alguien salió de la cueva cálida y segura, ya no solo para buscar comida, se arriesgó un poco más allá. ¿Qué habrá del otro lado? Nació dentro una sensación nueva, una curiosidad que lo llevó a seguir andando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJUWGHI4MJEXTJLQWD5YZHXFVA.jpg?auth=55989e6c4be1677d88e6d73d974ce14f76b29452a284eb52064af788fb1ee5c1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La escritora Andrea Calamari." height="1080" width="1920"/><p>Desde el momento en que el humano es algo más que músculos, piel, pelos, hambre, sudor, quiere conocer y saber qué hay más allá. Somos<b> la única especie que inventó una maquinaria más compleja que el simple desplazamiento:</b> el viaje involucra el cuerpo y la mente, aviva fantasmas, genera preguntas, produce conocimiento.</p><p>Aquellos viejos <b>sapiens</b> salieron a conocer el mundo y volvieron para contarlo. Se apegaron a los hechos y no tanto porque el lenguaje es tan rico y maleable que permite otras cosas: pequeñas o grandes exageraciones, matices en los puntos de vista, juegos, metáforas, imágenes. Es posible que aquellos viajeros primeros descubrieran en un solo acto que <b>no se vive del todo una aventura hasta que no se la cuenta</b>. Habían nacido dos máquinas impresionantes: el viaje y la literatura.</p><p>Y así empecé a escribir pequeños relatos. Estaba siguiendo un recorrido, sólo que yo no lo sabía. “Acá tenés un libro”, me dijo <b>Matías Bauso</b> en su taller de textos de no ficción y cada miércoles mis compañeros, como aquellos que alrededor del fuego recibían novedades de otros mundos, escuchaban una de estas historias. <b>Ulises</b> que, borracho de aventuras, no podía volver a casa. <b>Alejandro Magno</b>, el primer viajero globalizado que se distrajo de sus conquistas para hacer turismo por Oriente. O el caso del hombre que no se movió de su habitación y la recorrió como si fuera el universo. También<b> la primera mujer que dio la vuelta al mundo</b> disfrazada de marinero o la ciudad de África que se desmanteló y despachó por barco.</p><p>Casa semana me encontraba con nuevos personajes, iba y venía en el tiempo. Llegué a los confines, ví varias veces el fin del mundo y las advertencias a los navegantes: <b>“no hay tierra más allá”</b>. Y sin embargo había más, la humanidad se había puesto a andar y fue dejando constancia. Porque después de las historias junto al fuego llegó la escritura: relatos, memorias, diarios de viaje, bitácoras, crónicas, cuentos, posteos en las redes. Todo se contó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RKA7ZNWE4ZGRRGODY22KP22XCI.jpg?auth=c3755d265fe2b17f655ab18328f31605dc07c328566403aad83dc6e1a45f88b4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Un cuadro retrata la  llegada de Cristóbal Colón a América." height="1080" width="1920"/><p>Cada forma fue moldeando estilos y dejando huellas que llegan hasta hoy. Tenía razón Matías y también el editor Marcelo Panozzo: ahí había un libro. En potencia.</p><p>No sabía qué forma final tendría pero sí estaba segura de lo que no sería. No sería, no podía ser, una historia cronológica de los viajes y sus relatos. Sería una historia literaria.</p><p>El viaje tiene una estructura narrativa: partida, recorrido y regreso son lo mismo que comienzo, nudo y desenlace. <b>Cualquier viaje está organizado como un relato</b>, por eso nadie se resiste a la tentación de contarlo; puede tener la forma de una aventura o una exploración científica, de la conquista o la peregrinación, del vagabundeo o el turismo, del éxodo, el exilio o la huida. De todas las estructuras narrativas que los viajes ofrecen, el libro empezó a tomar la forma del paseo: un recorrido maleable, arbitrario y fragmentado. Como hecho de links. De un tiempo a otro, de un extremo al opuesto, de un personaje mítico a uno cercano y actual.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DFVHHMFXGJCBTKCZS4AAWDPEZQ.jpg?auth=1d4a1201ba6be7ce30f1654fd761f6298fdbd20e0999937db1da1ad48f57c13a&smart=true&width=1456&height=816" alt="Viajes en espacio. Otra aventura humana. (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="816" width="1456"/><p>Fui descubriendo, con la escritura, la importancia del punto de partida, que no es más que el punto de vista. Nací y viví siempre en este lugar: la llanura pampeana,<b> ese espacio liso y chato</b> sin relieves ni sorpresas que los españoles pasaron por alto -acá no había nada para hacer ni para tomar- y se iba a convertir en el<b> granero del mundo</b>. Para conocer la potencia de este sitio había que quedarse y así lo hicieron cientos y miles de inmigrantes, entre ellos mis antepasados que llegaron y se quedaron a trabajar la tierra. De ahí vengo o, mejor, de acá vengo. Y este es el punto de partida para el viaje que propone el libro, el lugar desde el que leo el mundo y los libros, que para mí son casi lo mismo. Con <b>Dante</b> y <b>Homero</b>, con <b>Conrad</b> y <b>Hemingway</b>, pero también con <b>Borges</b> y <b>Cortázar</b>, con <b>Sarmiento</b>, <b>Mansilla</b> o <b>Hebe Uhar</b>t.</p><p>Los paisajes ponen a funcionar la imaginación: ¿qué hay del otro lado?<b> En la llanura no hay nada para ver</b>, es lugar de paso, unos ríos enormes y un camino recto hasta llegar a alguna ciudad desmesurada. No hay otro lado: lo que ves es lo que es. Me crie con la convicción de vivir<b> en un lugar sin paisaje </b>y era un convencimiento resignado porque en aquel tiempo creía que lo mejor que tenía el mundo para ofrecer estaba en sus relieves, en parajes encantadores con cascadas o cataratas, en montañas inaccesibles y nieves perpetuas. Después llegaron los libros y cambió todo.</p><p>Viajar con los libros es una metáfora tan gastada que ya no puede usarse pero eso no la vuelve menos real, porque la literatura lleva en sí la capacidad milenaria de nuestra especie de ir más allá de lo tangible e inmediato para salirse de sí y dejarse llevar. El proceso de escritura de<b> </b><i><b>Volver para contarlo</b></i><i> </i>fue un ir y venir entre tiempos, lugares, historias y personajes así que no podía ser más que un recorrido feliz.</p><h2>Ficha</h2><p><i><b>Volver para contarlo</b></i></p><p><b>Autora</b>: Andrea Calamari</p><p><b>Editorial</b>:<b> </b>Paidós</p><p><b>Páginas</b>: 368</p><p><b>Precio (en Argentina)</b>: <i>Papel</i>: $ 21.000 <i>Digital</i>: $ 8.100</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/U6BAOW25XNAV5BEQPUCLOCB4WU.jpg?auth=9cb359ec940a73af1d2366963f2bd2d76b918ce6f6255a1de664c88a4c1063d8&amp;smart=true&amp;width=3200&amp;height=2006" type="image/jpeg" height="2006" width="3200"><media:description type="plain"><![CDATA[Ilustración del libro "Los viajes de Marco Polo" ("Il milione"), escrito originalmente en base a los relatos del propio Marco Polo (hacia 1254 - 8/9 de enero de 1324).]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Día de los Enamorados: cinco poemas para leerle en voz alta a la persona que amás]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/14/dia-de-los-enamorados-cinco-poemas-para-leerle-en-voz-alta-a-la-persona-que-amas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/14/dia-de-los-enamorados-cinco-poemas-para-leerle-en-voz-alta-a-la-persona-que-amas/</guid><dc:creator><![CDATA[René Salomé]]></dc:creator><description><![CDATA[De Alfonsina Storni a la poeta griega del siglo VI Safo de Lesbos, pasando por Rubén Darío, Luis García Montero e Idea Vilariño.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:14:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EDHR2YJWN5F35B2DNOGUFXMWBY.jpg?auth=f1188b7e76e877b66b77327d50f763a2a1ca3b34a4e3074152a8c2c0a2422a84&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Una selección de poemas de Idea Vilariño, Rubén Darío, Alfonsina Storni, Safo de Lesbos y Luis García Montero para regalar el Día de los Enamorados. " height="1080" width="1920"/><p>Cuando hablamos del Día de San Valentín, lo primero que suele venir a la cabeza, además del amor, son los regalos: flores, bombones, peluches, perfumes. Pero no todo obsequio tiene por qué ser material, ¿no? Algunos pueden ser un gesto, una palabra. Y qué mejor para el <b>Día de los Enamorados </b>que celebrar el afecto, la cercanía y la pasión con ayuda de quienes más saben acerca de las complejidades del amor: los poetas.</p><p>Este 14 de febrero,<b> Infobae Leamos </b>preparó una lista de <b>cinco poemas de amor para el Día de San Valentín</b>. Como sobre gustos no hay nada escrito, elegimos poemas muy distintos entre sí. Hay del siglo VI a.C. y también de nuestros días. Hay corazones que se dan sin reserva y otros prendidos fuego. Hay quienes aman hasta la muerte y hay quienes siguen amando a pesar de esa misma muerte. Hay amor y desamor. Hay, sobre todo, pura pasión.</p><p>Pero, a pesar de ser una selección variada, todos tienen algo en común: son perfectos para ser leídos en voz alta. Una simple acción que hacen de los poemas un momento íntimo, un instante fugaz, un regalo ideal. ¿Qué sería del amor sin la poesía y, más que nada, qué sería de la poesía sin amor?</p><p>“Amor es violento”, escribe en uno de los poemas el escritor nicaragüense y máximo referente del modernismo literario en español, <b>Rubén Darío</b>. Y sin miedo a las piedras ni a las represalias, la argentina<b> Alfonsina Storni</b> grita, con la cabeza en alto y sangre en el rostro, “¡He dado el corazón!”.</p><p>“Esta me parece la noche más hermosa de mi vida”, escribe en otro de los poemas, muy corto, la uruguaya <b>Idea Vilariño</b>. Y, en uno mucho más largo, el español <b>Luis García Montero </b>relata sus últimos momentos junto a su esposa, la también escritora <b>Almudena Grandes</b>, fallecida en 2021: “Estos días finales que ya son, / ahora, recordados, / los más felices de mi vida”.</p><p>Pero el amor, a pesar de todo, persiste. Como le escribió a su amada, cerca de 3 mil años atrás, la poeta griega <b>Safo de Lesbos</b>: “Viniste. / Hiciste bien. / Yo te estaba aguardando”</p><h2>“Sabés”, de Idea Vilariño</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JCD4TE6RBFHX5KBS3GHNW7UMEQ.jpg?auth=62253f31d0e58da57ccbc94e24b7e10f1d040c1b63b27b402746565a7df5cea1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Poesia-completa-Idea-Vilarino-eBook-2324529" target="_blank"><i><b>[”Poesía completa” de Idea Vilariño puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>Sabés</p><p>dijiste</p><p>nunca</p><p><b>nunca fui tan feliz como esta noche</b>.</p><p>Nunca. Y me lo dijiste</p><p>en el mismo momento</p><p>en que yo decidía no decirte</p><p>sabés</p><p>seguramente me engaño</p><p>pero creo</p><p>pero ésta me parece</p><p>la noche más hermosa de mi vida.</p><h2>“Que el amor no admite cuerdas reflexiones”, de Rubén Darío</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ML5LRDKMXJBTZHIE2UPBK5K7RU.jpg?auth=b1a542b9599ef3dee90f45a849921d3931bb6c581b42d2c8a3d7b8439176b297&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El escritor nicaragüense Rubén Darío es el máximo representante del modernismo literario en lengua española. " height="1080" width="1920"/><p>Señora, Amor es violento,</p><p>y cuando nos transfigura</p><p>nos enciende el pensamiento</p><p>la locura.</p><p>No pidas paz a mis brazos</p><p>que a los tuyos tienen presos:</p><p><b>son de guerra mis abrazos</b></p><p><b>y son de incendio mis besos</b>;</p><p>y sería vano intento</p><p>el tornar mi mente obscura</p><p>si me enciende el pensamiento</p><p>la locura.</p><p>Clara está la mente mía</p><p>de llamas de amor, señora,</p><p>como la tienda del día</p><p>o el palacio de la aurora.</p><p>Y el perfume de tu ungüento</p><p>te persigue mi ventura,</p><p>y me enciende el pensamiento</p><p>la locura.</p><p>Mi gozo tu paladar</p><p>rico panal conceptúa,</p><p>como en el santo Cantar:</p><p><i>Mel et lac sub lingua tua.</i></p><p>La delicia de tu aliento</p><p>en tan fino vaso apura,</p><p>y me enciende el pensamiento</p><p>la locura.</p><h2>“El clamor”, de Alfonsina Storni</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3CQJJQR33BGH5KNHKY3OGFLI6U.jpg?auth=8e40b0374a296971bc7cd82172f96025ce987768477a0859d2288fca2b00dbdc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Poesia-completa-Alfonsina-Storni-eBook-103" target="_blank"><i><b>[”Poesía completa”, de Alfonsina Storni, puede descargarse gratis en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>Alguna vez, andando por la vida,</p><p>por piedad, por amor,</p><p>como se da una fuente, sin reservas,</p><p>yo di mi corazón.</p><p>Y dije al que pasaba, sin malicia,</p><p>y quizá con fervor:</p><p>-Obedezco a la ley que nos gobierna:</p><p>He dado el corazón.</p><p>Y tan pronto lo dije, como un eco</p><p>ya se corrió la voz:</p><p>-Ved la mala mujer esa que pasa:</p><p>Ha dado el corazón.</p><p>De boca en boca, sobre los tejados,</p><p>rodaba este clamor:</p><p>-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;</p><p>ha dado el corazón!</p><p><b>Ya está sangrando, sí, la cara mía,</b></p><p><b>pero no de rubor</b>,</p><p>que me vuelvo a los hombres y repito:</p><p>¡He dado el corazón!</p><h2>“Cuasi ventus”, de Safo de Lesbos</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QYMNWKDKHJH4TCYQRXGJNHSXLE.jpg?auth=c1320bb23539c0b5ff84ca4bad580cadb4e84c7876a4d5704b13951d193edf0f&smart=true&width=1920&height=1511" alt="Safo de Lesbos, la poeta girega del siglo VI a.C. a quien Platón definió como "la décima musa". " height="1511" width="1920"/><p>Amor ha agitado mis entrañas</p><p>como el huracán que sacude monte abajo las encinas.</p><p>Viniste.</p><p>Hiciste bien.</p><p>Yo te estaba aguardando.</p><p><b>Has prendido fuego a mi corazón</b>,</p><p>que se abrasa de deseo.</p><h2>“Un año y tres meses”, de Luis García Montero</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDIVZZZMKRBUDB2F5GMIG6CPEE.jpg?auth=f13b2360690157bf40c8d88b502272dcca0d7f82429876092a0c3d91949fd162&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Un-ano-y-tres-meses-Luis-Garcia-Montero-eBook-2159648" target="_blank"><i><b>[”Un año y tres meses”, de Luis García Montero, puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>Como las narraciones de la lluvia</p><p>o los cuadernos de bitácora,</p><p>tuvo la enfermedad sus argumentos.</p><p><b>No me quejo de nada</b>. Hoy sostengo</p><p>el optimismo amargo con el que respondimos,</p><p>septiembre, 2020,</p><p>cuando las citas médicas y el mar de los análisis</p><p>se mezclaron de un día para otro</p><p>con las arenas de la vida.</p><p>Nunca me quejaré de la disciplinada</p><p>manera que tuviste de contar nuestros pasos</p><p>para ver la ciudad con otros ojos,</p><p>la resistencia física y mental</p><p>que exigía la quimio.</p><p>No me quejo de las debilidades</p><p>o de la Navidad sin cabellera</p><p>o de la extraña forma de despedir el año</p><p>cuando el amor pasó por el quirófano.</p><p>La pandemia prohibía las visitas.</p><p>Disfrazado de médico sin bata,</p><p>subí para esconderme hasta la habitación</p><p>5427.</p><p>Dividimos por dos las uvas de tu postre,</p><p>oyendo de la mano aquellas campanadas</p><p>de la televisión</p><p>que no sonaban todavía a muerto.</p><p>No me quejo de todo lo que hicimos después,</p><p>del cuerpo poco a poco tan vencido,</p><p>de las ventanas de los hospitales,</p><p>de la silla de ruedas en 2021,</p><p>penumbras fatigadas de noviembre,</p><p>ocho de la mañana en el rumor del Clínico</p><p>con resultados últimos en la sala de espera.</p><p>No me quejo del miedo a la caída,</p><p>de la ducha difícil,</p><p>de los duros transbordos para llegar al baño.</p><p>No me quejo tampoco</p><p>de los cuidados paliativos,</p><p>la memoria con gasas</p><p>y la conversación inevitable.</p><p><b>No me quejo de verte morir entre mis brazos.</b></p><p>Comprendí que los viajes y los libros</p><p>con sus dedicatorias</p><p>siempre han sido maneras de cuidarnos.</p><p>Comprendí las raíces de nuestra militancia,</p><p>comprendí la factura de querer</p><p>de un modo tan completamente viernes.</p><p>Comprendí el argumento de esta historia</p><p>en la noche estrellada,</p><p>una historia de amor,</p><p>este año y tres meses,</p><p>estos días finales que ya son,</p><p>ahora, recordados,</p><p>los más felices de mi vida.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EDHR2YJWN5F35B2DNOGUFXMWBY.jpg?auth=f1188b7e76e877b66b77327d50f763a2a1ca3b34a4e3074152a8c2c0a2422a84&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Cómo hizo Freud para salvarse de los nazis a pesar de representar al “judío más peligroso” para Hitler]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/15/como-hizo-freud-para-salvarse-de-los-nazis-a-pesar-de-representar-al-judio-mas-peligroso-para-hitler/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/15/como-hizo-freud-para-salvarse-de-los-nazis-a-pesar-de-representar-al-judio-mas-peligroso-para-hitler/</guid><description><![CDATA[Un plan pergeñado por seguidores y amigos del padre del psicoanálisis permitió que este pudiera huir del Holocausto. Cuatro de sus hermanas, sin embargo, murieron en campos de concentración.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:12:40 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CN77XNBEOVHRDG7ILMMDDLQ36M.jpg?auth=329eb524a2bb00e49588cdccd0b3254042aaa3f7863a9c31f315f6f0cc172892&smart=true&width=1920&height=1079" alt=""Salvar a Freud" cuenta el plan de evacuación que permitió que el padre del psicoanálisis no terminara en un campo de concentración como cuatro de sus hermanas. " height="1079" width="1920"/><p>Si no hubiera sido por la obstinación de un grupo de seguidores y amigos que <b>lo liberaron del alcance de los nazis</b>, <b>Hitler</b> no hubiera dudado en exterminar a <a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/09/22/sigmund-freud-como-descargar-gratis-seis-libros-con-las-ideas-mas-importantes-del-psicoanalisis/" target="_blank"><b>Sigmund Freud</b></a>: sobre esa hipótesis tan potente se desliza <i><b>Salvar a Freud</b></i>, un libro escrito por el periodista estadounidense <b>Andrew Nagorski </b>que se publica ahora en español y reconstruye ese episodio traumático de la vida del psicoanalista, así como otras viñetas cotidianas que retratan una existencia apacible y poco atormentada, salvo por el cáncer de mandíbula que sufrió desde 1923.</p><p>El 15 de marzo de 1938, el mismo día en que Hitler se dirigió a la multitud desde el balcón de Hofburg, en el palacio imperial de Viena, un grupo de tareas de las Sturmabteilung o SA -una milicia vinculada al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán- se presentó en la casa de Sigmund Freud, quien tenía en ese momento 82 años.</p><p>Freud era, para entonces, <b>uno de los judíos más reconocidos de la ciudad </b>y los nazis lo tenían bajo la mira hacía ya bastante tiempo. Su esposa, Martha, intentó detener al grupo de un modo educado, pero los nazis insistieron buscando dinero hasta que apareció en escena el propio Freud y se detuvo, con coraje, frente a ellos.</p><p>Según declaraciones de un testigo, parecía “un profeta del Antiguo Testamento”. Los miembros de las tropas fueron amedrentados por el psicoanalista y finalmente decidieron salir de la casa, aunque amenazaron con volver en algún momento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5BE2UED2NBA7XBHCD7BEIMESFA.jpg?auth=280b8d2238d2caa0bc567f8748828a94f8a35659b68e8becef7d7a308306ea37&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=sigmund-freud" target="_blank"><i><b>[Una selección de libros de Sigmund Freud pueden descargarse gratis en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>La escena la describe el periodista y escritor estadounidense nacido en Edimburgo, Andrew Nagorski, de 76 años, en el libro <i><b>Salvar a Freud</b></i>, un título que resume la esencia de la obra: la historia de cómo se consiguió sacar al autor de <i><b>La interpretación de los sueños</b></i> de la pesadilla en que se estaba convirtiendo la ciudad de Viena durante el nazismo.</p><p>Nagorski reconstruye la manera en que un grupo variado de seguidores y amigos liberaron a Freud del alcance los nazis y plantea una hipótesis muy clara de que, de no haber logrado escapar, Hitler no hubiera dudado en exterminar al psicoanalista.</p><p>De hecho, y este es uno de los datos más importantes que se despliegan en la obra, <b>cuatro de sus hermanas murieron en los campos nazis </b>en 1942, tres de ellas, Rose, Marie y Pauline, en las cámaras de gas de Treblinka y la cuarta, Dolfi, de inanición en Theresienstadt.</p><p>“Si Freud se hubiera quedado y no hubiera muerto antes del cáncer que acabó matándolo en Londres, los nazis lo hubieran asesinado en los campos o de cualquier otra manera. <b>Era un símbolo del judío más peligroso para ellos</b>. Y hacían muy pocas excepciones”, sostiene el autor.</p><p>El libro se centra en el rescate de Freud de Viena pero a su vez recorre la existencia del científico y recuerda los principales hitos de su vida y de su época, desde su nacimiento en 1856 en la entonces Freiberg y hoy Pribor (República Checa), incluyendo los <b>experimentos con cocaína</b>, la colaboración con Charcot, la hipnosis, el hombre de las ratas, el surgimiento de los términos “psicoanálisis” o “complejo de Edipo”, los problemas con Jung, Adler y Ferenczi, <b>la relación con Einstein</b>, la aversión por los Estados Unidos y el especial cariño que le tenía a su perro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ECNHFSI2VCTFPWIIZFD6IKZPQ.jpg?auth=3d9ebf3f5c0db15d3a60022389086d772048a2756cb00c3da41e83150b9e5014&smart=true&width=3383&height=1903" alt="Freud era considerado "un símbolo del judío más peligroso" para el nazismo. " height="1903" width="3383"/><p>En una entrevista con El País, el autor explica: “Esa escena de Freud frente a los SA es una de las razones por las que quise contar esta historia. Solemos considerar a Freud una figura del XIX y principios del XX, y se conoce menos que viviera el Anschluss y tuviera ese <b>encuentro con los nazis</b>. Cómo sobrevivió y logró escapar constituye un relato casi cinematográfico, y de hecho ya me han comprado los derechos del libro para hacer una película”.</p><p>Freud fue hijo de un comerciante de lana, tuvo cinco hermanas y un hermano, todos menores que él. A sus cuatro años la familia se mudó a Viena, ciudad a la que fue muy apegado, motivo que explicaría por qué le costó tanto a su entorno convencerlo de que huyera. Otro dato revelador del libro de Nagorski es que el médico neurólogo pasaba sus veranos en Berchtesgaden, lugar donde Hitler instaló su refugio alpino cuando llegó al poder.</p><p>Nagorski traza un perfil del psicoanalista con matices diferentes al que se conoce públicamente: una persona más bien cálida y cercana, un poco presumida también, que no le gustaban las bicicletas ni los teléfonos. Con escenas y momentos cotidianos retrata, además, una vida bastante burguesa y poco atormentada, salvo por el <b>cáncer de mandíbula </b>que sufrió desde el año 1923.</p><p>Freud se casó con <b>Martha Bernays</b>, una mujer que provenía de una familia de judíos ortodoxos alemanes, y el matrimonio, que tuvo seis hijos, entre ellos Anna Freud, sucesora de su padre y parte del grupo que lograron su fuga de Viena, duró 53 años, hasta el día de su muerte.</p><p><b>El psicoanálisis fue considerado en ese momento una “ciencia judía” por los nazis </b>y fue particularmente odiada. Cuando Hitler llegó al poder se persiguió a todo el movimiento en Alemania y <b>los libros de Freud fueron quemados públicamente</b>, junto a otros títulos de Thomas Mann, Erich María Remarque, Lion Feuchtwanger, H.G. Wells y Jack London, al grito de “¡contra la sobrevaloración de la vida sexual, destructora del alma!”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6AKMAGY64ZCBDBIUJWY3BVX4NE.jpg?auth=ba56904e5940c4f1a6a100f8d3605ddc90d246190dc46bdae748ce6d46943979&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Salvar-a-Freud-Andrew-Nagorski-eBook-2316908" target="_blank"><i><b>[”Salvar a Freud” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>El secreto de esta huida fue el empecinamiento y la devoción con la que trabajó este grupo de rescatistas, tan heterogéneo como obstinado, que incluía amigos y seguidores de Freud. El 4 de junio de 1938 consiguieron hacer escapar de Viena hacia Londres vía París a un grupo de 18 adultos y seis niños del entorno familiar, Freud incluido. Otro dato curioso que revela Nagorski: en ese viaje el psicoanalista se llevó su perro chow-chow y su diván.</p><p>La concepción que tenía Freud del inconsciente y de la sexualidad era, por supuesto, un tema central para los nazis, que todo lo subordinaban a la ideología racial: la idea de que había algo “incontrolable” en la mente humana les parecía subversivo. Por su parte, el psicoanalista nunca se pronunció, al menos por escrito, sobre la estructura psicológica de Hitler y los orígenes de su maldad.</p><p>“Ahora somos libres”, dijo al cruzar el Rin en el tren en el que huían camino de Francia. Se instaló finalmente en una casa en Hampstead, que hoy es museo, donde pasó el resto de su vida y siguió con su consulta mientras pudo. Allí lo visitaron, entre otros, figuras de la cultura como <b>Virginia Woolf </b>y <b>Salvador Dalí</b>.</p><p>Una de las cosas que destaca Nagorski del proceso de trabajo de <i><b>Salvar a Freud</b></i> es el notable sentido del humor que descubrió en el trabajo de archivo realizado sobre la figura del psicoanalista.</p><p>“En un encuentro con <b>Einstein</b>, Freud bromeó: ‘Yo no sé nada de física y él tampoco de psicoanálisis, así que pasamos un rato muy agradable’. Y en otra oportunidad, cuando tuvo que firmar una declaración para salir de Austria que exoneraba a las autoridades nazis, dijo en voz alta: ‘Puedo recomendar encarecidamente la Gestapo a todo el mundo’”, explicó en la entrevista con El País el autor.</p><p>Gracias a la “Operación Freud”, como la denomina Nagorski, Freud pudo morir en su cama en Londres el 23 de septiembre de 1939.</p><p><i>Fuente: Télam S.E.</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CN77XNBEOVHRDG7ILMMDDLQ36M.jpg?auth=329eb524a2bb00e49588cdccd0b3254042aaa3f7863a9c31f315f6f0cc172892&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El escritor que recupera libros robados por los nazis e investiga la desaparición de la mayor biblioteca judía]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/15/el-escritor-que-recupera-libros-robados-por-los-nazis-e-investiga-la-desaparicion-de-la-mayor-biblioteca-judia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/15/el-escritor-que-recupera-libros-robados-por-los-nazis-e-investiga-la-desaparicion-de-la-mayor-biblioteca-judia/</guid><dc:creator><![CDATA[Rodrigo Zuleta]]></dc:creator><description><![CDATA[El español Benito Olmo se dedica hace casi tres años a rastrear ediciones secuestradas por el Ejército alemán, así como los nombres de víctimas del Holocausto cuya identidad todavía se desconoce.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:11:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HRSFBUCYKJGFBNQLAXERD5GXEI.jpg?auth=2ad1273124b4b4744074f81fe2929bcf35ca58e914d7223a387d434d2403de1f&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El escritor gaditano Benito Olmo ha dedicado dos años y medio a los libros robados por los nazis. " height="1280" width="1920"/><p>El escritor español <b>Benito Olmo </b>ha dedicado dos años y medio a los<b> libros robados por los nazis</b> y al trabajo de bibliotecarios como el alemán Sebastian Finsterwalder por rastrear esas obras y devolverlas a las familias de las victimas o las instituciones a las que pertenecieron. De este esfuerzo nació su novela <i><b>Tinta y fuego</b></i> que se publica este miércoles en España.</p><p>La historia empezó cuando Olmo leyó una noticia en un diario acerca de una mujer que, en Barcelona, había recibido desde Berlín un libro que había pertenecido a su padre cuando éste era un crío.</p><p>“Entendí de inmediato que<b> allí había una historia y</b> <b>empecé a investigar</b>”, dijo a EFE Olmo en la Biblioteca Central de Berlín, el lugar donde fue detectado el libro.</p><h2>Más de 1000 libros devueltos</h2><p>El correo que había recibido la mujer, para anunciarle el envío del libro, estaba firmado por Finsterwalder y Olmo viajó a Berlín a hablar con él y terminó convirtiéndolo en personaje de su novela.</p><p>“Hemos devuelto entre 1000 y 1200 libros”, explicó Finsterwalder a EFE. “Las devoluciones en sí no son espectaculares, lo que es espectacular es la vida de la gente a la que pertenecieron los libros. Siempre interesa saber si las personas que fueron perseguidas lograron salir de Alemania, <b>si sobrevivieron o si fueron asesinadas</b>”, dijo.</p><p>En la oficina de Finsterwalder hay una fotografía de dos placas de cobre frente a la casa de Berlín donde vivieron Jacob y Agathe Käthe Kahn, ambos deportados en 1942 y asesinados el mismo año en Theresienstadt. Finsterwalder pidió instalar la placa en el marco del proyecto del artista Günter Demmnig para <b>devolver sus nombres a las víctimas del Holocausto</b>.</p><p>Antes la oficina de este bibliotecario había logrado ubicar a una sobrina de los Kahn, que vivía en Suecia y a la que retornó cerca de 40 libros, la mayoría de los cuales ella donó al Museo Judío de Berlín. Sin embargo, no en todos los casos se logra ubicar a descendientes de libros robados. Muchas veces ni siquiera llega a saberse quién era el dueño de un libro determinado. <b>“Hay también libros que nunca sabremos que fueron robados”</b>, afirmó Finsterwalder con resignación.</p><h2>Propietarios desconocidos</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ON3J2LUQD5DFNHBYCR7THHH57I.jpg?auth=b094e5c1ef37166caf619cca9f0c410827e56644ea582f496b888f9ab7c75501&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Tinta-y-fuego-Benito-Olmo-eBook-2342479" target="_blank"><i><b>[”Tinta y fuego”, de Benito Olmo, puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>En otras bibliotecas de Alemania y de Europa hay bibliotecarios que, al igual que Finsterwalder, se ocupan de rastrear libros robados.</p><p>Tienen que empezar por revisar cada ejemplar con pie de imprenta anterior a 1945 y ver si han tratado de borrar huellas que pudieran llevar a sus propietarios originales.</p><p>A veces se trata de un exlibris arrancado del que queda algún resto que pueda llevar a reconstruirlo.</p><p>Tal es el caso de Clara Jonas. “Todo apunta a que este libro es de Clara Jonas pero no hemos podido averiguar quien era Clara Jonas”, indicó Finsterwalder.</p><h2>Toda una biblioteca perdida</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PK5ZL5MKQNAMHEJLVZQU4GGJCI.jpg?auth=1663d3f9595a770a56e0d729d6706a1bbc0c5da1ae4f1ae4fb8b3e7fbe8ae104&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Benito Olmo: "Allí donde avanzaba el Ejército alemán llegaba el departamento dirigido por (el jerarca nazi) Alfred Rosenberg a saquear toda colección pública o privada que cayera en sus manos”. " height="1280" width="1920"/><p>Olmo empezó con la historia de la mujer de Barcelona que había recuperado el libro de su padre que nunca había querido hablar de su pasado y a partir de él empezó a reconstruir la historia de la persecución. Pero eso sólo fue el comienzo, ya que a medida que fue investigando se dio cuenta que <b>la historia era mucho más grande </b>y que abarcaba varios países de Europa.</p><p>“Al principio creía que los libros robados eran los libros que la gente iba dejando atrás cuando tenía que huir o era detenida”, explicó.</p><p>“Sin embargo cuando empecé a investigar me di cuenta que la dimensión era mucho más amplia y no se limito solamente a Alemania sino a toda Europa. Allí donde avanzaba el Ejército alemán llegaba el departamento dirigido por <b>(el jerarca nazi) Alfred Rosenberg </b>a saquear toda colección pública o privada que cayera en sus manos”, agregó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OCLMICU3MZDKDNULU7TV6CL4KY.jpg?auth=e899196204b1b31c959641efa915a73ab7e7c07bfb2fc05ae5fc4c61e97ecdb0&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Benito Olmo: “Al principio creía que los libros robados eran los libros que la gente iba dejando atrás cuando tenía que huir o era detenida”. " height="1280" width="1920"/><p>Así llegó al tema dedicado en su obra -publicada por el sello NdeNovela del Grupo Planeta- a la Biblioteca de la Comunidad Judía de Roma, que <b>ha desparecido en su totalidad</b> y de la que todavía no hay rastros.</p><p>“En Italia <b>había dos grandes bibliotecas judías</b>. La biblioteca del colegio rabínico y la biblioteca de la Comunidad Judía. En 1943 dos trenes partieron de Roma con destino a Berlín para llevar esas bibliotecas. Uno de ellos llegó pero el otro no y nunca se ha sabido lo que pasó con él”, relató Olmo.</p><p>En la novela se sigue esa huella mientras al lado del despacho de Finsterwalder hay una habitación llena de libros, algunos bajo sospecha y otros ya identificados como robados por los nazis que están a la espera de ser devueltos a los propietarios legítimos.</p><p><i>Fuente: EFE</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HRSFBUCYKJGFBNQLAXERD5GXEI.jpg?auth=2ad1273124b4b4744074f81fe2929bcf35ca58e914d7223a387d434d2403de1f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El escritor gaditano Benito Olmo ha dedicado dos años y medio a los libros robados por los nazis y al trabajo de bibliotecarios como el alemán Sebastian Finsterwalder por rastrear esas obras y devolverlas a las familias de las victimas o las instituciones a las que pertenecieron. De este esfuerzo nació su novela "Tinta y fuego" que se publica este miércoles en España. EFE/ Javier Ocana/Planeta/SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">JAVIER OCANA/Planeta</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Pinche”, el libro con el que el juez Daniel Rafecas desnuda al narcotrafico desde la ficción]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/17/el-juez-rafecas-ahora-se-mete-con-el-narcotrafico-desde-la-ficcion-tambien-es-un-homenaje-a-los-policias-honestos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/17/el-juez-rafecas-ahora-se-mete-con-el-narcotrafico-desde-la-ficcion-tambien-es-un-homenaje-a-los-policias-honestos/</guid><dc:creator><![CDATA[Marina Navarro]]></dc:creator><description><![CDATA[La obra no tiene elementos autobiográficos pero se vale de lo que el magistrado conoce de los pasillos de la Justicia.  “Nadie se tiene que sentir aludido”, aclara]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:11:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5AYLN55SHZF3JLLQQVPRILWJVU.jpg?auth=d257e9aa9d04a0ff8037891b83990b9a5b1aea23b56147cb0f6d7946afb94f6f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Daniel Rafecas imagina un caso y lo narra con conocimiento de causa." height="1080" width="1920"/><p>Su nombre circuló y circula en los medios desde hace años. Interviene en la mega causa por los crímenes de lesa humanidad del Primer Cuerpo de Ejército, durante la última dictadura militar. Y tuvo a su cargo numerosos fallos de trascendencia pública, como el juicio al ex jefe del ejército <b>César Milani</b>, el procesamiento del ex Ministro de Planificación Federal <b>Julio De Vido </b>y del ex Secretario de Obras Públicas<b> José López</b>. En su momento desestimó la denuncia del fiscal Nisman contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por falta de sustento. Es decir, el juez <b>Daniel Rafecas </b>es un hombre que conoce el ámbito judicial, que ahora lleva a la ficción policial en <i><b>Pinche</b></i>. Antes había escrito un texto de investigación sobre el Holocausto: <i><b>Historia de la solución final</b></i>.</p><p>Su primera novela <b>no tiene tintes autobiográficos</b>. Es un policial con todas las reglas y premisas del género. En él, un múltiple crimen en Villa Farga deja siete muertos, producto de un tiroteo entre dos bandas que estaban en el negocio del tráfico de <b>efedrina</b>. Llamativamente, después del tiroteo, el botín millonario que pertenecía a un cartel <b>narco</b>, desaparece. Y esto sucede en el mismo momento en que, por primera vez, una mujer asume como jueza, con la mirada de su entorno y de los medios puesta en ella 24/7.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S2RMFBILANCMBIZNEYB3XC4IAM.jpg?auth=62dbdf7d87452cf5387f0a07d7373e7096156316d0a70c4cc24df6b822658457&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Pinche-Daniel-Rafecas-eBook-2316917" target="_blank"><i><b>[”Pinche” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p>El que aparenta ser un personaje menor, Guille,<b> “el pinche”</b>,-así se les dicen a los jóvenes que recién ingresan a trabajar en un juzgado-, por azar, encuentra una pista fundamental. Como telón de fondo, los tribunales del microcentro porteño y los de Comodoro Py.</p><h2>Novela en mano</h2><p>A la <i>patisserie</i> francesa ubicada en el barrio de Belgrano, <b>Daniel Rafecas</b> llega con un ejemplar de su libro. Tal vez tema que así bronceado, de bermuda corta y remera blanca, lejos del traje de saco y corbata, sea difícil reconocerlo.</p><p><b>Rafecas</b> no imaginó pisar el terreno de la ficción, más allá de su gusto por la lectura de los policiales. Fue su hermano, el director de cine, <b>Diego Rafecas</b>, quien le pidió que lo ayudara a pensar la estructura de un relato policial.</p><p>“Me decía: ‘-pero vos cuanto hacé que estás en tribunales, seguro habrás escuchado alguna historia. Tirame un centro o armame algo para hacer una peli policial.’ Me hinchaba para que escribiera”, cuenta <b>Rafecas</b>.</p><p>Esa conversación de 2013 empezó a tomar cuerpo en 2015. Con el primer bosquejo de unas veinte páginas. Su hermano se entusiasmó tanto que ya imaginaba una película e incluso había pensado en los actores que interpretarían a los personajes. <b>Tomás Fonzi </b>haría del pinche. Después su hermano enfermó y falleció en 2017. <b>Rafecas</b> llegó a mostrarle una estructura muy similar a la que tuvo finalmente la novela.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XOUDR3QVEZFXBODYPWSXWIUN7I.jpg?auth=c7040cde984a62af0b441927cc4ed41906abfa4f241afb890d0384159ef872d1&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Daniel Rafecas en Comodoro Py. (Adrián Escandar)" height="1079" width="1920"/><p>El proceso ya estaba en marcha. “Habré estado unos dos años con muchas interrupciones, pero elaborando los personajes y armando una estructura central como un guion. No era un guion exactamente, era como un relato con ese comienzo fuerte que tiene la novela.”</p><p>Ese inicio del que habla <b>Rafecas</b> está plasmado en el segundo capítulo  del libro:</p><p>“<i>Aquella secuencia ya era conocida en Villa Farga.</i></p><p><i>Un camión mediano entraba por la única calle interna —apenas transitable para vehículos— y se dirigía, despaciosamente, hasta los fondos del asentamiento, que daban al terraplén del Ferrocarril San Martín.</i></p><p><i>Los comentarios en el barrio sobre la mercancía transportada en el camión terminaron consolidando una única versión: barriles de doscientos litros. Muchos barriles.</i></p><p><i>Qué era lo que contenían en su interior, nadie lo sabía a ciencia cierta. Lo que sí se sabía era que, dos veces al año, un transporte de mercancías entraba al barrio, iba hasta el fondo, se hacía una suerte de transacción entre dos grupos de hombres, y el camión, invariablemente, desandaba el camino hacia la calle exterior, con un conductor diferente”.</i></p><h2>“Todo eso es algo muy real”</h2><p>Todo lo que aparece en la novela está contado a imagen y semejanza de los procesos judiciales. “El desarrollo que yo hago ahí es perfectamente comparable con lo que pasa <b>en la realidad</b>. Primero la llaman a la jueza, la jueza manda al Secretario, van los policías, ponen el gazebo, hacen el levantamiento de pruebas, todo el manejo de la prensa, del público, que se filtran las fotos de alguien, todo eso es algo muy real”, dice <b>Rafecas</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I7XA2XFQJRBSHKF344EB3V55KQ.jpg?auth=ad0946ea74938be5f9360182f21297a55c1f284749fa1907e0b005ce2e5dd3fd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Historia-de-la-Solucion-Final-Daniel-Rafecas-eBook-2032631" target="_blank"><i><b>[”Historia de la solución final”, de Daniel Rafecas, se puede adquirir en Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Además de la cotidianeidad del ámbito judicial la novela se mete con temas que merodean la trama como la <b>corrupción</b>. Le parecía importante contar el entramado judicial en detalle. “Tengo 35 años de trabajar en los juzgados penales, veinte como juez y algunos como fiscal, entonces tengo mucho recorrido de lo que es el mundo policial. Y si vos haces un análisis específico de cómo se trata en la novela a los protagonistas de la Policía, vas a ver que <b>hay buenos y malos</b>. Hay honestos y corruptos. Porque efectivamente es así. Es decir, en la Policía Federal hay muchísimos oficiales que tratan de trabajar bien, acatando las reglas y las directivas del fiscal y del juez. Y tienen que lidiar con compañeros que quieren hacer las cosas mal. Pero demonizar es un error, porque te diría que, por ejemplo, en la Policía Federal el 80 por ciento más es gente honesta, y el otro 20 por ciento son los que hacen caer todo. Que muchos son jefes o están en puestos de poder. Por eso la novela un poco es <b>un homenaje también a los policías honestos</b> que tratan de hacer las cosas bien”, explica.</p><p><i><b>Pinche</b></i> es una novela vertiginosa, los capítulos avanzan rápido como si se tratara de una serie de <b>Netflix</b>, en donde el texto gana cuando hay descripciones como esta:</p><p><i>“Fuera de la gente que trabaja en Tribunales, pocos saben acerca de la existencia del archivo. Ya el acceso resulta difícil de encontrar, ubicado en un recodo de la planta baja del señorial edificio- que ocupa toda la manzana, entre Talcahuano, Tucumán, Uruguay y Lavalle-, pues está apenas indicado, frente a unas modestas escaleras que descienden al sótano del edificio.</i></p><p><i>Una vez abajo, el visitante toma conciencia de la extensión del archivo, qué prácticamente ocupa toda la planta subterránea del Palacio de Justicia.</i></p><p><i>Privado de toda luz natural, caluroso y húmedo en verano, frío y seco en invierno, con una perspectiva de trabajo cotidiano mortalmente rutinaria y anodina, el archivo federal alberga una nutrida cantidad de empleados. Para algunos de ellos, es una suerte de averno judicial, a donde van a parar castigados o caídos en desgracia de los pisos superiores</i>.”</p><h2>Pinche fui</h2><p><b>Daniel Rafecas</b> conoce bien esos recovecos porque en su época <b>fue pinche</b>. Pero su personaje favorito es la jueza, y desde el primer momento quiso que fuera una mujer. “Quería mostrar la falta que hay de juezas de instrucción y lo dificultoso que es para las mujeres acceder a un cargo como este, el clima siempre misógino en el cual se desenvuelven y cómo ella, - la doctora Fabiana Pazair-, tiene que abrirse paso y demostrar en todo momento sus condiciones, su paridad.”, dice.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GGJ26LSSDZC43K4EHVMZ37TZJU.jpg?auth=72bb20831a25c2da2c55c84e3ea7488926f78e3b5700c79f6d43aef7218156bb&smart=true&width=1920&height=1250" alt="El juez Daniel Rafecas, en el procedimiento por José López. (Télam)" height="1250" width="1920"/><p>El texto también retrata la cobertura y la presión que hay sobre un caso, como un componente más de la trama.</p><p><i>“Como suele ocurrir habitualmente, la jueza Pazair se enteró de lo sucedido por los medios. Apenas una hora después del suceso, la noticia sobre el supuesto ‘ajuste de cuentas entre narcos’, que había dejado nada menos que siete muertos, inundó de punta a punta los informativos de radio y televisión, y los portales de noticias”.</i></p><p>Sin embargo, en el libro la cobertura mediática no incluye las <b>redes sociales.</b> Ni siquiera los personajes las usan en sus vidas cotidianas. Y esa omisión es adrede. Un poco porque a la novela se la puede ubicar entre 2010 y 2012 y otro poco porque hablar de redes sociales, se torna complejo para <b>Rafecas</b>. “Esta novela está ubicada temporalmente antes del avance de esta <b>posverdad</b> y de esta situación que estamos viviendo. No sé si podría escribir algo que ocurra hoy en día. Es un fenómeno que no entiendo, que me asusta, que lo miro con prejuicio. Casi que te diría que me siento obsoleto en este nuevo escenario y por eso escribo en 2010″, reflexiona.</p><p>Las redes sociales tienen en la actualidad un protagonismo y un alcance impensado una década atrás. Y a <b>Rafecas</b> le resulta muy complejo entender el impacto que tienen en la política: “Tengo 56 años y pertenezco de alguna manera al movimiento ciudadano y soy activista de mi labor. Le dediqué los últimos 20 años de mi vida como miles de otras personas, desde los ámbitos de la cultura, los medios, la justicia, la educación. Pero resulta que, por abajo, subterráneamente por TikTok o YouTube había discursos negacionistas, reaccionarios y autoritarios que multiplicaban por mil la penetración y la llegada que pudiera  tener yo o la directora del museo o una profesora de primaria. Arrasaron con todo. Y no lo vimos venir”.</p><p>Y se extiende: “Me asusta porque las herramientas que manejo que son ir a dar clases, ir a un reportaje, participar de un documental, un debate, son herramientas que ya están obsoletas. Ahora todo pasa por TikTok, por los reels de Instagram, o las publicaciones de Facebook. El 90 por ciento de la comunicación fluye por ahí”, dice.</p><p>Por estos días a<b> Daniel Rafecas</b> lo entusiasma la lectura que puedan hacer sus colegas.”Con todos los lectores que voy a tener, que son jueces, secretarios, camaristas alguno seguro va a encontrar algo. Estoy esperando porque un montón de gente me dijo ’Lo voy a leer y te voy a dar mi veredicto’”. Así que por las dudas aclara: “Esto es 100 por ciento ficción, no hay ningún personaje real, nadie se tiene que sentir aludido”.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5AYLN55SHZF3JLLQQVPRILWJVU.jpg?auth=d257e9aa9d04a0ff8037891b83990b9a5b1aea23b56147cb0f6d7946afb94f6f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Laura Alcoba y cómo contar lo inconcebible: la historia de una madre que ahogó a dos de sus hijos]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/18/laura-alcoba-y-como-contar-lo-inconcebible-la-historia-de-una-madre-que-ahogo-a-dos-de-sus-hijos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/18/laura-alcoba-y-como-contar-lo-inconcebible-la-historia-de-una-madre-que-ahogo-a-dos-de-sus-hijos/</guid><dc:creator><![CDATA[Hinde Pomeraniec]]></dc:creator><description><![CDATA[En “A través del bosque”, la escritora argentina radicada en Francia recupera un caso escalofriante protagonizado por una argentina exiliada, quien mató a dos de sus tres hijos una mañana de extravío, en 1984. Testimonios de fuentes primarias y gran literatura, en un relato inquietante y perturbador]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:09:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FTNT2IWK55COZM3G4JUCO7W67U.png?auth=711bb83e1f84cc4d925adb619eb9915d0c6160105f649ac41b5c5686c339fcf5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Laura Alcoba conoció de niña a la familia de la tragedia pero había guardado el episodio en algún rincón oscuro de su memoria. Cuando lo recuperó, decidió escribir este libro." height="1080" width="1920"/><p>Laura Alcoba nació en el año 1968 y vivió hasta los 10 años en Buenos Aires, cuando viajó con su madre a París, huyendo de la dictadura militar. Su padre no viajó con ellas: estaba preso desde 1975. En Francia estudió Letras y trabajó como editora y traductora. Su primera novela, <i><b>La casa de los conejos</b></i>, que cuenta la historia de una niña que vive con su madre en una casa de La Plata donde se imprime en clandestinidad el periódico <i>Evita Montonera</i> al comienzo de la dictadura, inició con gran impacto y celebración por parte de la crítica el ciclo autobiográfico al que le seguirían <i><b>El azul de las abejas</b></i> (donde narra la correspondencia con su padre, que seguía detenido) y <i><b>La danza de la araña</b></i>. <i><b>La casa de los conejos</b></i> llegó al cine y hay una edición que reúne la trilogía.</p><p>El libro más reciente de Laura Alcoba es una novela y no lo es, como los anteriores. Se trata de <a href="https://www.infobae.com/espana/2023/05/04/a-traves-del-bosque-de-laura-alcoba-mucho-mas-que-una-novela-sobre-el-filicidio/" target="_blank"><i><b>A través del bosque</b></i></a>, publicado por Alfaguara, en el que <b>reconstruye la historia de un doble filicidio</b> ocurrido en la portería de una escuela francesa, en diciembre de 1984. Treinta años después de ocurrido, Laura Alcoba regresa a esa mañana en la que Griselda, una argentina exiliada en Francia, en uno de esos actos inconcebibles a los cuales cuesta incluso ponerles un nombre, <b>ahogó a sus dos hijos menores en la bañera luego de decirle a su marido que no soportaba el dolor de cabeza </b>con el que se había despertado.</p><p>Flavia, la hija mayor de la pareja, tenía seis años y sobrevivió: cuando sucedió el episodio inenarrable estaba en la escuela.</p><p>Alcoba, quien conoció de chiquita a la familia a través de su propio padre pero que, a su vez, había olvidado por años la terrible historia, decidió contarla. Para eso habló con Flavia, con Griselda y también con personas muy cercanas a la familia, que la ayudaron a rearmar el rompecabezas del horror.</p><p>Todos los nombres son ficticios, la historia es dolorosamente real. <b>No hay morbo en la narración</b> de Alcoba sino la búsqueda constante de la palabra justa y del equilibrio necesario para comprender lo que no tiene explicación. Para contar sin juzgar y para construir, con delicada belleza, un relato inquietante y perturbador.</p><p>Hace unos meses mantuvimos por zoom una conversación que se escuchó por radio. Lo que sigue es la transcripción de esa charla.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SP2DO4N3NZD4PC34XA4RF7KIUE.jpg?auth=5849b02db263283aa691c213720862c5b19b4e31d9e99b8080efc320dc78a4bd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=A-traves-del-bosque-Laura-Alcoba-eBook-2333152" target="_blank"><i><b>[”A través del bosque” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><b>— </b><i><b>A través del bosque</b></i><b> cuenta una historia muy fuerte pero, al mismo tiempo, hay un trabajo constante que se vislumbra en la lengua y los modos de narrar en los que se nota ese esfuerzo que en determinado momento en el libro se menciona con claridad: la voluntad de correrse de la historia amarilla y de ir más allá. ¿Cuándo se te ocurre escribir esta historia y, también, cuándo conociste esta historia?</b></p><p>— Bueno, esta historia la conocí en los años 80, relatada por mi padre después de los acontecimientos. En verdad creo que fue alrededor del juicio, que tuvo lugar un año después. Y bueno, mi padre había conocido bastante bien al marido, Claudio, a quien yo llamo Claudio en la novela. Digamos que su itinerario, el de mi padre, había cruzado el de esta familia. Y me había hecho ese relato tan fuerte, tan perturbador, tan terrorífico, que yo aparentemente lo oculté en mi propia memoria. Y lo digo así porque resulta que años, años después, en 2010 cuando fui a ver <i><b>Shutter Island</b></i> de <b>Martin Scorsese</b>, una película en la que aparece un episodio que puede recordar la historia de Griselda, al salir de ver esa película recuerdo que estaba con una amiga y salí muy, muy turbada de esa proyección y le dije a mi amiga “Tengo la impresión de que esta historia yo la conozco”.</p><p><b>— Qué fuerte.</b></p><p>— No lograba acordarme de dónde y cómo hasta que, unos meses después, mi padre me dijo algo así como “¿Te acord{as de aquella terrible historia?”. Y ahí di con de dónde me había venido esa sensación de <i>déjà vu</i>. Y fue muy turbador para mí porque yo trabajé mucho sobre mi memoria personal y sobre acontecimientos anteriores a este relato tan impactante que me había hecho mi padre pero lo había ocultado, escondido en mi propia memoria, por lo que el segundo relato que me hizo mi padre después despertó aquella historia y volví a dar con ese relato y con el impacto y la impresión que me había dado cuando me enteré de lo que había hecho Griselda, el personaje que yo llamo Griselda, a quien recordaba de manera bastante borrosa. Yo la había visto un par de veces años antes del acontecimiento, un momento de, no sé cómo nombrarlo. En el libro precisamente aparecen esas dudas acerca de cómo nombrarlo.</p><p><b>— Sí, decís el “acontecimiento”, aparece el “accidente” ¿no? La “desgracia”, el accidente. Desde la lengua marcás todo un alrededor de aquello que no se puede ni nombrar, ¿no?</b></p><p>— Claro, aquello que es innombrable, impensable: lo impensable por excelencia, creo. En fin, un día de invierno ella ahogó a dos de sus hijos, tenía tres hijos, en una bañadera, en la conserjería en la que vivía con Claudio, su marido. Un día de locura. Un día en que se pierde. En que se rompe. Que se desarma. No sé cómo decirlo. Y esa es la historia. Y la historia también, contrariamente a lo que ocurre en <i><b>Shutter Island</b></i>, la hija mayor se salva de ese día y es ella, Flavia, el personaje de Flavia, que de cierto modo es la clave del libro y más que la clave. Creo ella sobrevive a ese día de locura de la madre, o ese día de su plena oscuridad, digamos, no sé si la palabra locura basta, pero Flavia sobrevive. Y a partir de esa supervivencia se pone en marcha otra cosa y de eso trata el libro, también, ¿no? Cómo vivir después de lo impensable.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LFWQMXIKKZHP7DGL3DQ3I3SC3U.jpg?auth=ab6be2e9be586f6631586c8ac4cea87cb6134595904efa1a590bf7b04f8e0d26&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Alcoba habló con la mujer que mató a sus hijos y también con la hija mayor, sobreviviente de la familia trágica. (Foto: Louise Claire Wagner)" height="2880" width="1920"/><p><b>— Es muy interesante el modo en en las charlas con los protagonistas permitís que se vea (se lea) esa supervivencia de Flavia, pero también el hacia atrás, el pasado de Griselda. El lector entiende quién es la persona que llega a hacer eso que llamaste recién el “acontecimiento” y que en el libro aparece como el “accidente”. El crimen que es el peor infortunio, aquello de lo que no se habla. Recién mencionabas el segundo relato de tu padre, que es cuando recuperás tu memoria del episodio. Para ese momento vos ya eras madre. Posiblemente tu mirada sobre el “acontecimiento” es otra, también.</b></p><p>— Sí, por supuesto. Y por supuesto no sabía si iba a ser capaz de escuchar, capaz de intentar reconstruir lo que se pudiese reconstruir. Si es que se puede reconstruir algo. Y lo que ocurrió fue que tardé años en decidirme porque el recuerdo afloró en 2010. Poco a poco fui atando cabos y sensaciones y dije claro, entendí de qué se trataba este relato que yo misma había olvidado, en cierto modo. Pero bueno, recién en 2018 me decidí. Necesité muchos años antes de dar un primer paso sin saber muy bien por qué lo hacía. Y ahí ocurrió algo muy extraño. Muy extraño y diría que, en algunos puntos, me dejó una impresión de algo casi mágico. Cuando me encontré con Flavia por primera vez, Flavia que es la niña que sobrevive a ese día de locura.</p><p><b>— La hija mayor.</b></p><p>— Sí. Me encontré con una persona absolutamente sola, primer punto. Esa fue una gran sorpresa. Me encontré con una persona que no correspondía a lo que había imaginado. Y la segunda sorpresa, tuve la impresión de que me estaba esperando. De que me estaba diciendo algo así como: necesito que reconstruyas esta historia, necesito que escuches a mi madre. Y a partir de ahí, de ese encuentro que aparece en el libro, fue como si el libro se hubiese puesto en marcha solo. No sé cómo decirlo. Tuve la impresión a veces de que yo estaba corriendo detrás; era el libro el que me llevaba y que nos llevaba. Tenía que escribirlo. Era lo que tenía que hacer y es como que había arrancado la escritura en mi mente en el primer encuentro. Fue algo muy fuerte, esa sensación de que el libro me llevaba. A partir de ahí tuve diferentes encuentros con Griselda, con Flavia, con la abogada y con unas personas extraordinarias, que aparecen esencialmente en la segunda parte del libro, que son Colette y René. Colette es la maestra de Flavia. que ese día le dice no a la madre y, a partir de ese no, la realidad se puso en marcha ese otro momento, ese después del espanto. Fue muy fuerte conocerlas y fue muy fuerte descubrir todo lo que, digamos, confluía en esos encuentros, esas personas conectadas y en todo lo que estaba en juego.</p><p><b>— Después de haber leído la trilogía que trata sobre tu historia, y ahora escuchándote, cuando decís esto de “fue como si me esperaran para recoger testimonio”, pensaba que tal vez necesitabas ponerle el punto final a la memoria de tu propia familia para empezar a ocuparte de esta otra historia. Algo ligado más por un pasado común de tu padre con esta otra familia. Recién entonces podías empezar a ocuparte de lo que había pasado con el después de aquellos que habían tenido que huir, de instalarse en otro lugar. Hay como una especie de secuencia ahí, ¿no?</b></p><p>— Sí, en todo caso hubo una relación de confianza conmigo al entregarme esa historia tan terrible, tan dolorosa. Me la entregaron con una increíble generosidad y valentía al mismo tiempo. Y eso fue muy fuerte para mí. O sea que solo podía escuchar y tratar de entender algo, si es que se puede entender algo. Creo que lo que se puede entender es que hay un después del horror. Que es posible, que se puede sobrevivir. No me esperaba encontrar luz en una historia semejante. Creo que las primeras lecturas que hicieron tanto mi editor como algunas personas que me escribieron acerca de este libro varias veces me encontré con una frase que era algo como eso: no me imaginaba sentir una forma de paz después de cerrar este libro. Y yo misma me sorprendí mucho de Flavia, de que pudiese existir, brotar la luz en medio de esas tinieblas tan terribles, tan cerradas. Y no obstante Flavia sobrevive y hay algo que tiene que ver con la vida que brota de esta historia de muerte. Y eso fue muy impactante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QTIHBDL5QZB6RGLLLC5EA63S3M.jpg?auth=781cc9dca23ed21ce3f08e259ffa308302fcebb4857b96259374e936aba06c28&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Laura-Alcoba-Autor-345976" target="_blank"><i><b>[Los libros de Laura Alcoba pueden comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><b>— Por lo que se lee en tu libro y por lo que contás, se trata de una persona luminosa que necesitaba terminar de entender lo que había pasado. Y ahí estabas vos para poder recoger ese testimonio y, de algún modo, cerrar aquello que había ocurrido. ¿Algo así?</b></p><p>— Claro, ese día es para la madre <b>el día imposible de contar de manera definitiva a su hija</b>. No solo a su hija, es el día imposible de contar, imposible de nombrar. Griselda me entregó un relato, un relato del antes, un relato un poco del después, con ese abismo en su relato que corresponde a ese día, y traté de transcribirlo y al mismo tiempo de darle una forma. De encontrar lo que resonaba o podía significar esta trayectoria. Ese relato era imposible de hacer de Griselda hacia Flavia y, en cierto modo, es como si el libro estableciese ese vínculo.</p><p><b>— Es un puente. Un libro que cuenta con recursos de la narrativa, de la novela, de la ficción, una historia real, con nombres cambiados. Algo que me interesa mucho es el tratamiento del tema. Hay un distanciamiento pero no por falta de empatía sino, más bien, por lo contrario. Hay como un esmero en alejarse de cualquier rasgo de morbo en relación al tema. ¿Cómo fue ocuparse de eso?</b></p><p>— Bueno, en algún lugar aparece la frase de que <b>mi miedo era agregar dolor al dolor</b>, ¿no? O sea que la historia es tan dolorosa y difícil que me acerqué con el mayor respeto hacia todos. Esa generosidad con la que me hablaron, esa confianza que manifestaron requería que yo fuese lo más prudente posible con lo que me entregaban… Por lo tanto traté de no poner etiquetas, de respetar la complejidad y al mismo tiempo el misterio que sigue estando ahí para todos. En realidad, el misterio y lo impensable del acto permanece hasta el final. Pero hay una dimensión que para mí es importante y la fui descubriendo a medida que avanzaba en la investigación. Para Flavia, desde el punto de vista de Flavia, desde el punto de vista de esa nena que sobrevivió a ese día, a ese día de locura y de espanto, ¿qué ocurrió? Su madre en cierto momento desparece. Desaparece porque, bueno, va a ir a la cárcel por el acto que cometió. Luego irá a un hospital psiquiátrico. Desde su punto de vista también desaparecen sus hermanos porque a ella le van a decir que hubo un accidente, un terrible accidente, que tiene que ver con agua y con electricidad. Le van a contar una mentira.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KECFHKRZDJDW5MYZ3SQ6JR7P2Q.jpg?auth=fedbc9ce9b10b81baf073a83abd9f02f01d040dfdd3e4652e14c2dd290a8edff&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Para Alcoba, "el cuento es lo que nos alivia cuando la realidad se vuelve insoportable". (Martín Rosenzveig)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Una versión, claro, que es mentira.</b></p><p>— Sabemos todos que a los niños no se les puede mentir. Que los chicos siempre saben cuando hay una mentira. Y, al mismo tiempo, lo que a mí me fascinó en esta historia es que si bien Flavia tenía la intuición de que en eso que le habían contado había una mentira, ella muy pronto jugó, como juegan los chicos, a armarse una forma de ficción con una serie de elementos que hablaban de ese día sin revelar de manera directa lo que se ocultaba. Y, de ahí, el título, ¿no? A través del bosque. Colette y René, que son esos padres de sustitución, llevan a la nena a un lugar del bosque de Chantilly donde hay un lago, que se llama el Lago de la Conserjería, en francés, y que ella reclama constantemente. Y muy pronto se entiende, y es algo que extrañamente surgió durante la investigación, que Flavia reclamaba ese lugar porque, de cierto modo, ese lugar le contaba la historia que los adultos no le podían contar. Una historia que era, de todos modos, incontable. No le podían narrar a una nena de 6 años una historia semejante. Era imposible. Y ahí hay algo que hace que a partir de esta historia particular, que efectivamente parte de un hecho real, creo que revela algo sobre los cuentos: por qué narrar. Creo que <b>el cuento es lo que nos alivia cuando la realidad se vuelve insoportable</b>. Aquí hay todo un camino que va más allá de esta historia en sí, que es el camino que los diferentes testimonios van armando y que va mucho más allá de las personas particulares que la vivieron.</p><p><b>— Hay un personaje de la tragedia griega que aparece, y que tiene mucho que ver con esta historia, que es Medea. Con las cosas que Griselda y Medea tienen en común y también con las que las diferencian, como Flavia, ¿no?</b></p><p>— Claro, absolutamente. Sí, porque Griselda tiene mucho de Medea y parece ser una forma de reactualización del mito. Por eso acá esta historia particular parece hundirse, no sé, en los tiempos lejanos. Parece decir algo de la condición humana. Pero al mismo tiempo Griselda es Medea y no lo es. Y no lo es gracias a Flavia. O sea que, en cierto modo, es Medea y es la anti Medea, <b>es como el conjuro de Medea</b>. Y esa es la paradoja del libro. Sin esa dimensión yo creo que no hubiese tenido la fuerza de buscar tanto esta investigación. Esta historia es Medea y es al mismo tiempo la negación de la oscuridad porque Flavia sobrevive y hay un después. Existe.</p><p><b>— Y, más que eso, Flavia habla de su madre como una persona amorosa. Una madre amorosa. Hay un acento puesto en eso.</b></p><p>— Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RQKBUHBJBFEA5M3KIK7PFJS3RY.jpg?auth=249892ae7cb7ae6fd89b7c0d4e638b89a7b55b88cd9f0f0298d7e0141fe014e0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Fue como si el libro se pusiera en marcha solo. Yo corría detrás de ese libro que se iba como desplegando ante mis ojos", dijo Alcoba. (Martín Rosenzveig)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Quería preguntarte algo más personal. Cuando fuiste a encontrarte con Griselda por primera vez para la investigación, ¿recordás cómo estabas, cuál era tu propia situación en términos emocionales?</b></p><p>— Sí, recuerdo que no sabía cómo iba a abordar el tema. Que había pensado días y días qué preguntas le iba a hacer y cómo. Cómo tocar el tema, con qué palabras. Y al mismo tiempo nos encontramos en un café que desempeña un papel muy importante, Le Bûcheron. Pero ¿por qué desempeña un papel importante?, porque le bûcheron significa el leñador, o sea que remite también a este universo de cuentos, que es el universo por el que se escapa. Porque yo creo que a esa realidad tan dura solo se puede escapar por una forma de universo mágico o maravilloso, de los cuentos. Pero bueno, estábamos en ese lugar, en Le Bûcheron, en el leñador digamos, en ese café, y no necesité hacerle preguntas a Griselda. Se sentó, entendió qué le quería preguntar pero me dijo algo así como “pero antes tengo que contarte algo”. Y ese “antes”, es el largo relato de Griselda que ocupa parte de las primeras páginas, la primera parte de la novela.</p><p><b>— Hay algo que fue una decisión de estilo y tiene que ver con la palabra madre, que aparece en mayúsculas. ¿Cómo y cuándo surgió esa decisión?</b></p><p>— Surge por el personaje de la madre de Griselda, que tiene algo de madrastra de los cuentos. Hay en ella algo, una suerte de cara oscura de la maternidad, de la que brota lo que viene después ¿no? Esa madre es aplastante. Es una madre madrastra.</p><p><b>— Para seguir con los cuentos, digamos.</b></p><p>— Sí, absolutamente.</p><p><b>— Hablaste de paz en un momento, hablaste de la luminosidad de Flavia, y la cuestión de la palabra paz en relación a la muerte y a la muerte trágica está vinculada, está bastante vinculada a lo que tiene que ver con el </b><i><b>kadish</b></i><b>, con el rezo a los muertos judíos, que tiene también un lugar importante en el libro. Y lo importante que es la palabra para encontrar esa paz. Pensaba en un libro que para mí fue muy importante, lo leí durante un duelo personal. Hablo de </b><a href="https://www.infobae.com/cultura/2022/08/18/fui-vi-y-escribi-abierto-por-duelo/" target="_blank"><i><b>Vivir con nuestros muertos</b></i></a><b>, el libro de Delphine Horvilleur.</b></p><p>— Absolutamente. Bueno, el <i>kadish </i>tiene también un papel importante en el libro y creo tuvo un papel casi mágico en esta historia. Lo que sí, esa paz, esa forma de alivio es que después de las tinieblas brota algo y es ese algo que yo misma no me imaginaba encontrar. Como te dije en cierto momento, fue como si el libro se pusiera en marcha solo. Yo corría detrás de ese libro que se iba como desplegando ante mis ojos. Y esa luz, esa paz final, se impuso de manera bastante extraña.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3J5ZQ3FZJJCHPMPALIICJG7UYU.jpeg?auth=b9a13e9701be399dded37b2539fedba370e1acecb7b7a584f25b0d81752f293e&smart=true&width=1920&height=1280" alt="En su libro, Alcoba contó la historia de una mujer que ahogó a sus dos hijos menores en la bañera, luego de decirle a su marido que no soportaba el dolor de cabeza con el que había despertado. (Foto: Francesca Mantovani)" height="1280" width="1920"/><p><b>— Supongo que de algún modo era necesario concluir con la menor angustia posible. Por ellas, por Flavia sobre todo, pero también por vos, que trabajaste tantos años con una historia tan dura.</b></p><p>— Sí, fueron años de trabajo. Años de investigar, de escuchar. De buscar por un lado, pero también de encontrar un camino. Creo que hay algo, un misterio y una oscuridad, de la que hablan los cuentos, de hecho. Algo sobre lo que venimos dando vueltas alrededor desde hace siglos. Esa cosa está ahí, ese abismo, y al mismo tiempo hay un después. <b>Hay un después del abismo y fue muy impactante presenciarlo</b>, asistir a esa forma de revelación.</p><p><i><b>*Para suscribirte a mi newsletter “Fui, vi y escribí”, </b></i><a href="https://www.infobae.com/newsletters/"><i><b>tenés que entrar acá.</b></i></a></p><p><i><b>** Para leer los “Fui, vi y escribí” anteriores, </b></i><a href="https://www.infobae.com/tag/fui-vi-y-escribi/"><i><b>clickeá acá</b></i></a><i><b>.</b></i></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FTNT2IWK55COZM3G4JUCO7W67U.png?auth=711bb83e1f84cc4d925adb619eb9915d0c6160105f649ac41b5c5686c339fcf5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Milei sigue a Alberdi: ¿qué quería el prócer liberal para las escuelas en un país que debía salir de pobre?]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/19/milei-se-dice-seguidor-de-alberdi-que-queria-el-procer-liberal-para-las-escuelas-en-un-pais-que-debia-salir-de-pobre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/19/milei-se-dice-seguidor-de-alberdi-que-queria-el-procer-liberal-para-las-escuelas-en-un-pais-que-debia-salir-de-pobre/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[En su célebre libro “Bases..” el político del siglo XIX elogia a las naciones que sostienen la educación pública. Pero no cualquier educación sino una con una orientación clara. Su llamativa opinión sobre la instrucción de las mujeres.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:08:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OD2EPMQ3JNA3HGIHBJYW5J2WFQ.jpg?auth=01c72b192c4dd04ccef7c64cc603d895858b47fdb4d7221f5b8bb3688dc32ee4&smart=true&width=800&height=440" alt="" height="440" width="800"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=biblioteca-juan-bautista-alberdi"><i><b>[Los libros de Juan Bautista Alberdi se pueden descargar gratis de Biblioteca Leamos clickeando acá]</b></i></a></p><p>Hace unas cuantas entregas que me ocupo de<b> Juan Bautista Alberdi</b>. Y sí. Desde que el presidente argentino Javier Milei dijo <a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/11/20/javier-milei-elogio-las-ideas-de-alberdi-lee-cuales-son-y-como-descargar-gratis-sus-libros/" target="_blank">que su gobierno abrazaría “las ideas de la libertad, las ideas de Alberdi”</a>, muchos nos pusimos a mirar, más allá del álbum de figuritas de próceres —¿es una antigüedad?— qué decía el hombre que trazó las ideas sobre las que se escribió la<b> Constitución Nacional</b>.</p><p>Una Constitución, un conjunto armónico de leyes, claro, define el rumbo de un país. Eso <b>Alberdi </b>lo dice desde el comienzo de<i> </i><i><b>Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina</b></i>, el libro donde arma ese cuerpo de ideas.</p><p>El político argentino del siglo XIX subraya que cada cosa en su tiempo y si se lo sigue no está mal tomar ese recaudo: no hay verdades eternas en economía y política, un hecho por sí solo no explica nada si no se ve el contexto, una medida sola no arregla nada si no se sabe qué pasa alrededor.</p><p><b>Alberdi </b>escribe sus <i><b>Bases</b></i>… en el exilio, en Valparaíso. Había dejado la Argentina en 1838, cuando <b>Rosas </b>gobernaba, y en Montevideo había sido parte del periódico<i> Muera Rosas</i> -sí, al pan pan..- donde se escribían linduras como “<i>Si en verdad librar te quieres/ De esas fieras horrorosas,/ Hombres, niños y mugeres/ </i><i><b>Griten todos: Muera Rosas!</b></i>”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWM2HA47Z5A4BPC7AGNNO45WAI.jpg?auth=42476307653f2c63184d6fa4958ae0060019b81fc89620d281698f14b414575e&smart=true&width=800&height=440" alt="Así era el periódico "Muera Rosas"" height="440" width="800"/><p>Después de Montevideo había vivido en Europa y, desde 1843, en Valparaíso, Chile. En 1852, cuando escribe las <i><b>Bases</b></i><i>…</i> acaba de caer Rosas, ese enemigo enorme. <b>Alberdi </b>propondrá un país federal pero con algo de unitario. O unitario con algo de federal: “<i>Nosotros somos incapaces de federación y de unidad perfectas, porque somos pobres, incultos y pocos</i>”, dice.</p><p>Lo de “pocos” le parece un defecto radical. Ya se sabe, <b>Alberdi</b> es el de “<i>gobernar es poblar</i>”. ¿Qué Constitución quiere? “<i>La que sirve para hacer que el desierto deje de serlo en el menor tiempo posible, y se convierta en país poblado</i>”, dice. Poblado de “gente civilizada”, advierte, <a href="https://newsletters.cmail20.com/t/i-l-ahjhytk-tuijujulul-k/"><b>como contamos en esta nota</b></a>.</p><p>Bueno, entonces éramos pobres, incultos y pocos. Para “pocos” buscamos inmigración. ¿Y para solucionar lo “incultos”?</p><p><b>Alberdi </b>va a hablar de <b>educación </b>pero, como en el caso de “poblar” <b>no cualquier educación</b>. Empecemos por lo que sí: “<i>Como la fuerza y el poder humano residen en la capacidad inteligente y moral del hombre más que en su capacidad material o animal, no hay más medio de extender y propagar la libertad, que generalizar y extender las condiciones de la libertad, que son </i><i><b>la educación</b></i><i>, </i><i><b>la industria</b></i><i>, </i><i><b>la riqueza</b></i><i>, la capacidad, en fin, en que consiste la fuerza que se llama libertad</i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SPTOSDMGJJCONNJIOSKTDIG3HY.jpg?auth=ea816511a34175e89664b2aeecf096c9ba690c6155ae920a1f6ac7bc93c815ce&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Bases-y-puntos-de-partida-para-Juan-Bautista-Alberdi-eBook-124" target="_blank"><i><b>[”Bases...” se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p><b>Alberdi </b>elogia la Constitución chilena de esa época porque “<i>hace de la </i><i><b>educación pública</b></i><i> (artículo 153) una atención preferente del gobierno</i>” y critica la uruguaya porque “<i>no consagra la educación pública como prenda de adelantos para lo futuro</i>”.</p><p>Y también —atención— alaba la Constitución de California porque además de indicar que hay que educar<b> asigna recursos </b>para esto: “<i>Aplica directa e inviolablemente para el sostén de la instrucción pública una parte de los bienes del Estado, y garantiza de ese modo el progreso de sus nuevas generaciones contra todo abuso o descuido del Gobierno</i>”, escribe.</p><h2>Pero qué educación</h2><p>Dicho esto, <b>Alberdi </b>dedica un capítulo a explicar qué educación conviene a un país que tiene que <b>salir de pobre</b>. “La educación no es la instrucción” se llama el capítulo XII de <b>Bases</b>…</p><p>Belgrano, Bolívar y Rivadavia, pone, confundieron educación con <b>instrucción</b>. Y detalla: “<i>Los árboles son susceptibles de educación; pero sólo se instruye a los seres racionales</i>”.</p><p>Dice que hace falta lo que <b>Rousseau </b>llamaba “<i>educación de las cosas</i>” y que consiste en “<i>el ejemplo de una vida más civilizada</i>”. Eso, sostiene, se precisa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B4CARA6L5RABVNDRX4KTAYIZPQ.jpg?auth=179f9b590d2cce90337b4fae04484f729af5f5f391bbd586236da7b92f7bb682&smart=true&width=800&height=440" alt="Alberdi y las escuelas para una nación que tiene que salir pobre." height="440" width="800"/><p>Algo <b>más práctico teórico</b>. Más hacia la industria que hacia la filosofía. Y acá vienen algunas frases que hay que tomar con cautela. Como esta:</p><p>“<i>La instrucción primaria dada al pueblo más bien fue perniciosa. </i><i><b>¿De qué sirvió al hombre del pueblo el saber leer?</b></i><i> De motivo para verse ingerido como instrumento en la gestión de la vida política, que no conocía; para instruirse en </i><i><b>el veneno de la prensa electoral</b></i><i>, que contamina y destruye en vez de ilustrar; para leer insultos, injurias, sofismas y proclamas de incendio, lo único que pica y estimula su curiosidad inculta y grosera</i>”.</p><p>¿Quiere anular la escuela primaria? Dice que no: “<i>No pretendo que deba negarse al pueblo la instrucción primaria, sino que es un medio impotente de mejoramiento comparado con otros, que se han desatendido</i>”.</p><p>¿Cuáles son esas cosas que sí conviene que “el pueblo” aprenda? “<i>La instrucción, para ser fecunda, ha de contraerse a </i><i><b>ciencias y artes de aplicación</b></i><i>, a </i><i><b>cosas prácticas</b></i><i>, a lenguas vivas, a conocimientos de utilidad material e inmediata</i>”, predica el abogado desde Valparaíso.</p><p>Y, en ese sentido: “<i>Nuestra juventud debe ser educada </i><i><b>en la vida industrial</b></i><i>, y para ello ser instruida en las artes y ciencias auxiliares de la industria. El tipo de nuestro hombre sudamericano debe ser el hombre formado para vencer al grande y agobiante enemigo de nuestro progreso: el desierto, el atraso material, la naturaleza bruta y primitiva de nuestro continente</i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GU4QYBVMVRD4NBQ5UXOGQ4HXHM.jpg?auth=39577801f8c02261db3ef5c472b3c0d64d53a9c8855dee943beb36b877ccdf31&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Aprendizaje para la industria: lo que Alberdi quería para una Argentina naciente. (Fernando Calzada)" height="1080" width="1920"/><p>Para la educación secundaria piensa algo parecido: “<i>Los ensayos de Rivadavia, en la instrucción secundaria, tenían el defecto de que las ciencias morales y filosóficas eran preferidas a las </i><i><b>ciencias prácticas y de aplicación</b></i><i>, que son las que deben ponernos en aptitud de vencer esta naturaleza selvática que nos domina por todas partes, siendo la principal misión de nuestra cultura actual el convertirla y vencerla</i>”, dice.</p><p>Y apunta al que es hoy el<b> Colegio Nacional de Buenos Aires</b>: “<i>El principal establecimiento se llamó Colegio de Ciencias Morales. Habría sido mejor que se titulara y fuese </i><i><b>Colegio de Ciencias Exactas y de Artes aplicadas a la Industria</b></i>”.</p><p>A la Universidad no le va mejor en la evaluación de <b>Alberdi</b>: “<i>La instrucción superior en nuestras Repúblicas no fue menos estéril e inadecuada a nuestras necesidades. ¿Qué han sido nuestros institutos y universidades de Sud América, sino </i><i><b>fábricas de charlatanismo, de ociosidad, de demagogia y de presunción titulada</b></i>?”, escribe.</p><p>Es que cree que la riqueza del país <b>no tiene necesidad de abogados, teólogos, periodistas</b>, nada de eso sino “<i>de geólogos y naturalistas</i>”. El país, dice, <b>no saldrá adelante con periódicos </b>que discutan ideas o con cuentos literarios. “<i>Su mejora se hará con caminos, con pozos artesianos, con inmigraciones</i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7KLL4TPQ5JBONPDCLOEE3CY3HE.jpg?auth=736224387d2732a6eaeae727f864a66baf1a332625833db36ee29d5cc148cb36&smart=true&width=1920&height=1355" alt="Llegada inmigrantes a Buenos Aires a fines del siglo XIX" height="1355" width="1920"/><p>Es una idea extendida ¿nunca la oíste? Mi abuelo, que supo lo que era la Argentina del bienestar, cuando todo empezó a decaer creía que el trabajo y el servicio militar ayudarían a arreglar el país. “<i>La </i><i><b>industria </b></i><i>es el único medio de encaminar la juventud al orden</i>”, escribe Alberdi.</p><p>Por eso, dice, manos a la obra: “<i>No son nuestros pobres colegios los que han puesto el litoral de Sud América trescientos años más adelante que las ciudades mediterráneas. Justamente </i><i><b>carece de universidades el litoral</b></i><i>. A la acción viva de la Europa actual, ejercida por medio del </i><i><b>comercio libre, por la inmigración y por la industria</b></i><i>, en los pueblos de la margen, se debe su inmenso progreso respecto de los otros</i>”.</p><h2>La instrucción de las mujeres no debe ser brillante</h2><p>En fin, es el siglo XIX y aunque en Francia  la <i>Declaración de los Derechos de la Mujer y de la ciudadana</i> ya tenía 70 años y en Inglaterra había obreras textiles, todavía las mujeres no votaban —el primer país donde lo hicieron fue Nueva Zelanda, en 1893— y sus tareas eran mayoritariamente domésticas.</p><p>¿Qué dice <b>Alberdi </b>de la educación de las mujeres? Lo previsible: “<i>En cuanto a la mujer, artífice modesto y poderoso, que, desde su rincón, hace las costumbres privadas y públicas, organiza la familia, prepara el ciudadano y echa las bases del Estado,</i><i><b> su instrucción no debe ser brillante</b></i><b>”</b>.</p><p>Se trata de cuidar la <b>moral</b>, como suele ocurrir. “<i>Necesitamos señoras y no artistas. La mujer debe brillar con el brillo del honor, de la dignidad, de la modestia de su vida. Sus destinos son serios; no ha venido al mundo para ornar el salón, sino para hermosear la soledad fecunda del hogar</i>”. Si alguien piensa que esta idea remite a los talibanes, recuerde que pasaron casi dos siglos,</p><h2>¡A la escuela!</h2><p><b>”Peligra el inicio de clases”</b>, dicen por estos días los diarios en la Argentina. Y es porque el gobierno dijo que no transferirá a las provincias el dinero correspondiente al Fondo Nacional de Incentivo Docente ni abrirá la paritaria para corregir los salarios de los maestros en un contexto de altísima inflación.</p><p>“<i>El Gobierno va a promover que los días de clases se cumplan y que todos los argentinos que quieran educarse puedan hacerlo, independientemente de la paritaria, que es relevante, pero esa discusión la tiene que dar las provincias</i>”, dijo<b> Manuel Adorni,</b> el vocero presidencial.</p><p>Haría falta un medium y no una periodista para saber<b> qué diría Alberdi hoy</b> pero sí podemos ver qué dijo en su momento. Que la educación es una de las bases de la riqueza, que <b>son sabios los países que la sostienen económicamente</b> y que es mejor orientarla a la industria que a Filosofía y las Letras.</p><p>Cada uno sacará sus conclusiones.</p><p><i><b>*</b></i><i> Este artículo es una versión del newsletter “Leer por leer”, que se entrega cada jueves por mail. 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Casado con Silvina Ocampo, confesaba no haberse portado bien con las mujeres. Hasta que llegó ella.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:07:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MO4KAK6QOJH37APOPJMNXQH6UY.jpg?auth=7987fdb34f64f637bbb45433af90f143613f94e69b94cc9d4f382b45b7a64bca&smart=true&width=800&height=440" alt="Adolfo Bioy Casares y Elena Garro" height="440" width="800"/><p>Hará una treintena de años escuché o leí una anécdota, probablemente falsa, relacionada al gran escritor argentino <a href="https://www.infobae.com/tag/adolfo-bioy-casares/" target="_blank">Adolfo Bioy Casares</a> y que resume, mejor que cualquier otra,  el donjuanismo inolvidable y el espíritu de sutileza del autor de “<i><b>Guirnaldas con amores</b></i>”.</p><p>La anécdota en cuestión -una anécdota al uso de <b>Casanova</b>- era la siguiente: <b>Bioy </b>había decidido concluir<b> tres relaciones amorosas paralelas </b>con mujeres de la alta sociedad porteña, amigas entre sí. El escritor era un hombre casado y las mujeres pertenecían al mismo grupo de relaciones que la esposa de <b>Bioy</b>, la escritora y pintora <b> Silvina Ocampo</b>.</p><p><b>Silvina </b>estaba informada perfectamente de la triple aventura de su marido y <b>Bioy </b>se sentía mortificado. El asunto merecía un examen: las tardes compartidas en la vastedad del gran salón con  ventana a la plaza San Martín de Tours no eran sencillas y Bioy, que era un hombre compasivo a su manera, sentía vergüenza de esa suerte de <b>promiscuidad elegante</b> y del destino ingrato al que condenaba a sus amigas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VZHXPZESBFBKJDHG7EBEJ6M6JI.jpg?auth=18e39ba6c54873efb315303aad8107d39e25ce934dfff05c46afb162a1b94c42&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Adolfo-Bioy-Casares-Autor-164247" target="_blank"><i><b>[Los libros de Adolfo Bioy Casares se pueden adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p>Las tres mujeres fueron invitadas entonces, telefónicamente, a una conversación importante en el café “La Biela”, a pocos metros del departamento de dos pisos que <b>Bioy </b>y <b>Silvina </b>compartían en la calle Posadas. El escritor no acudiría nunca a la cita, pero las mujeres, que coincidirían a la entrada del café a las 17.00 en punto –dando muestras de la puntualidad proverbial que su encantador amigo les había enseñado- coincidirían también en algo mucho más importante  y que delataría la presencia del amante ausente: todas ellas pedirían <b>té sin limón</b>, una costumbre que Bioy había adquirido en sus mocedades europeas. Las tres amigas no pudieron evitar mentar el origen de esa delicada costumbre, y así, cada una de ellas supo de la existencia de <b>Bioy </b>en la vida de las otras.</p><p>Algunos años después de esta aventura, <b>Bioy</b>, que fue amante durante mucho tiempo de una <b>de las sobrinas de Silvina Ocampo</b>, Silvia Angélica García Victorica, fue padre de <b>Marta Bioy</b>, una niña nacida el 8 de julio de 1954, en Pau, Francia y cuya madre biológica era la argentina <b>María Teresa von der Lahr</b>. Bioy y Silvina <b>adoptaron </b>a la niña unos meses después y volvieron con ella a Buenos Aires. Para la época del nacimiento de Marta Bioy, su padre tenía casi cuarenta años, y Silvina, cincuenta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IHO5A6FOWNDENC4FDCEPEV3KNM.jpg?auth=481528e6a5f2ab1449cc407f189c5052c8baa05683a5ad50a1906423812ca539&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, una pareja más allá de la fidelidad." height="1080" width="1920"/><p>Nueve años después del nacimiento de su hija Marta, <b>Bioy </b>fue padre de un niño, Fabián, concebido en una relación clandestina con una mujer casada: Sara Josefina Demaría Madero. Bioy reconocería a su hijo muchos años después y viajaría frecuentemente con él a Europa. A la muerte de Bioy el hijo actuaría como albacea testamentario y organizador del enorme material bibliográfico relacionado a su padre. Los dos hijos habidos de relaciones extramatrimoniales fueron acaso  el símbolo perfecto de ese<b> amante prolífico</b> que alguna vez declararía: “Las mujeres fueron esenciales en mi vida. Es cierto, caramba, no me porté del todo bien con todas, pero siempre he querido pensar que a mi lado han sido felices”.</p><h2>El amante desdichado</h2><p>Pero <b>Bioy </b>no fue solamente un seductor empedernido; fue, también, hay que decirlo, un amante desdichado. En el verano del año 1950 conoció a <b>Elena Garro</b>, esposa de<b> Octavio Paz,</b> en una gala efectuada en el fastuoso hotel “George V” de París.</p><p><b>Bioy </b>tenía treinta y cuatro años y Garro treinta y dos. El <b>flechazo </b>fue inmediato, porque <b>Bioy</b>, en esa época, era una suerte de Adonis criollo, además de inteligente y muy rico, y Elena, una joven hermosa, liberal y sumamente original en sus elecciones vestimentarias.</p><p><b>Bioy </b>se enamoró de <b>Elena</b>, y la relación estuvo sujeta a los vaivenes de las vidas matrimoniales de ambos. El <b>epistolario </b>publicado pocos meses antes de la muerte de Bioy es un testimonio desgarrador de las inconstancias y los desencuentros en los asuntos de Cupido y nos permite advertir claramente la particular falta de sincronía entre los deseos y las realizaciones concretas en la vida de casi todos  los seres.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSMQPB3OQBAHDMBCJVJ23CNTAE.jpg?auth=37d2de6ba0d4f94552f5848d9256bf97ba6b41be9bab12f297892073cc61ef4a&smart=true&width=2048&height=1278" alt="Elena Garro y su marido, Octavio Paz. @edmoledro" height="1278" width="2048"/><p>Poco tiempo después de su segundo encuentro, en la primavera parisina de 1951, <b>Bioy </b>escribe:<i> “Mi querida, aquí estoy recorriendo desorientado las tristes galerías del barco.  Sin embargo, te quiero más que a nadie. Desconsolado, visito de vez en vez tu fotografía. Has poblado tanto mi vida en estos tiempos que si cierro los ojos y no pienso en nada aparecen tu imagen y tu voz. Debo resignarme a</i><i><b> conjugar el verbo amar</b></i><i>, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro”</i>. El cazador había sido cazado: <b>Bioy </b>mismo lo reconocería.</p><p><b>Elena Garro</b> moriría en la más profunda pobreza el 22 de agosto de 1998. Diez años antes, en un viaje a México, <b>Bioy </b>estuvo tentado de verla, pero no lo hizo. Acaso haya pensado lo mismo que uno de los personajes de sus cuentos: “Vernos tal vez nos probaría que el pasado pasó y que nos hemos convertido en otros”.</p><p><b>Bioy Casares </b>murió el 8 de marzo de 1999, seis años después que Silvina Ocampo y siete meses después que Elena Garro. Sobrevivirlas mucho tiempo más le hubiese parecido la mayor de las descortesías.</p><p><i>* Este artículo se publicó originalmente en el sitio Realpolitik</i></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MO4KAK6QOJH37APOPJMNXQH6UY.jpg?auth=7987fdb34f64f637bbb45433af90f143613f94e69b94cc9d4f382b45b7a64bca&amp;smart=true&amp;width=800&amp;height=440" type="image/jpeg" height="440" width="800"/></item><item><title><![CDATA[Por qué decirle que “Sí a (casi) todo” podría ser la solución a tus problemas]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/22/por-que-decirle-que-si-a-casi-todo-podria-ser-la-solucion-a-tus-problemas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/22/por-que-decirle-que-si-a-casi-todo-podria-ser-la-solucion-a-tus-problemas/</guid><dc:creator><![CDATA[René Salomé]]></dc:creator><description><![CDATA[Ferran Cases superó por sí mismo la ansiedad y ahora, en su nuevo libro, enseña el poder del sí para “descubrir quién eres realmente y qué puedes llegar a ser”.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:06:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CE7BCT3CQFEU5DVXQVAC6NCHJM.jpg?auth=166c7bc6a83cfa6dd2c45f0c24095ef40b490655c9f5ce728230c3bea1b9ac42&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ferran Cases: "Abrazar la filosofía del «Sí a todo» es atreverse a ser feliz, a vivir sintiendo que no te estás perdiendo nada". " height="1080" width="1920"/><p>A los 15 años, el escritor español<a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/03/27/batalla-contra-la-ansiedad-guia-de-un-recuperado-para-vencerla-paso-a-paso/" target="_blank"><b> Ferran Cases</b></a><b> </b>empezó a sufrir<b> </b><a href="https://www.infobae.com/leamos/2024/01/29/la-buena-ansiedad-40-claves-para-aprovechar-al-maximo-la-energia-de-la-emocion-mas-incomprendida/" target="_blank"><b>ansiedad</b></a>, condición que fue empeorando con los años hasta que, a sus 21, desarrolló una parálisis corporal debido a ella. Ese fue su punto de quiebre.</p><p>“Desde ese momento mi vida cambió. Encerrado en casa, empecé a estudiar cómo funcionaba la ansiedad y qué podía hacer para librarme de ella. Cuando lo conseguí, decidí contárselo al mundo, porque yo me sentí muy solo en todo este proceso, y no quiero que nadie se sienta igual”, cuenta el escritor.</p><p>Desde entonces, Cases es un exitoso divulgador sobre<b> salud mental y bienestar</b> que ha ayudado a miles de personas a superar la ansiedad. Pero en su nuevo libro, <i><b>Sí a (casi) todo</b></i>, el español se corre de su temática predilecta para promover un hábito fundamental para ser feliz: el “siatodismo”, es decir, el decirle que sí a todo o, bueno, casi todo.</p><p>“Si algo he aprendido en esta vida, es que el verdadero poder no está en tener todo lo que quieres, sino en querer todo lo que tienes. Y eso comienza con<b> decirte «sí» a ti mismo, a tus verdaderos deseos</b>, a tus auténticos valores”, escribe en el primer capítulo, cuyo comienzo puede leerse al final de esta nota.</p><p>Editado por Diana, <i><b>Sí a (casi) todo </b></i>es “una llamada a la autenticidad, a reconocer y potenciar lo que ya posees”, ya que “abrazar la filosofía del «Sí a todo» es <b>atreverse a ser feliz</b>, a vivir sintiendo que no te estás perdiendo nada, que estás en el lugar que quieres y haciendo lo que realmente has venido a ofrecer”.</p><h2>Así empieza “Sí a (casi) todo”</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DJELP2JGM5DYJDM5NJA7DJUVC4.jpg?auth=aca65a99afecac4ddbcd43ef3d232ab3f098c10b03b51607722ba8f41afeb101&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Si-a-casi-todo-Ferran-Cases-eBook-2315782" target="_blank"><i><b>[”Sí a (casi) todo” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><h2>La importancia de decir sí</h2><p>¡Agarra fuerte este libro porque está a punto de hacerte explotar! ¿Por qué? Porque si has llegado hasta aquí, estás como yo hace unos años, mirando hacia el abismo chungo de algo llamado «cambio». Sí, suena aterrador y, si estás pensando que lo que te acabo de decir suena raro y no te cuadra con el título de este libro, tranquilo, no te asustes. La única conspiración que existe aquí va dirigida en contra del rollo de «cambio personal instantáneo» a lo Dragon Ball que algunos nos intentan vender.</p><p>Vivimos en un mundo plagado de instagramers de la autoayuda disfrazados de Harry Potter, que blanden varitas mágicas y prometen transformaciones de la noche a la mañana. Vamos, promesas que se esfuman más rápido que mi interés por el último episodio de La isla de las tentaciones..., y eso es decir mucho. Y un mundo también lleno de psicólogos con muy poco trabajo y lectura, enfadados con esos gurús y gritando por redes sobre lo bien que lo hacen unos y lo mal que lo hacen otros. Al final, lo mismo:<b> gente con una actitud muy de «No» y muy poco de «Sí»</b>.</p><p>Aquí no vas a encontrar nada de eso. Olvídate de las chorradas y promesas de vida perfecta. Vamos a hablar de algo más inquietante, más real: la vida.</p><p>Así que no, no estoy aquí para vender una nueva poción mágica ni para que te transformes en una versión idealizada de ti mismo, porque eso es exactamente lo que esos «gurús» buscan que les compres. No, mi deseo es que te sumerjas en un viaje fascinante para<b> descubrir quién eres realmente y qué puedes llegar a ser</b>. Y luego, tú haz lo que te dé la gana, es tu vida, tú decides.</p><p>Este libro no va a ser tu kit de reparación rápida. Ni tu carpetita de fotos en el móvil llena de frases de crecimiento personal que vas posteando de vez en cuando. Si quieres eso, ve y compra uno de esos libros de autoayuda llenos de arcoíris y unicornios. Aquí, en nuestro rincón gamberro del universo del crecimiento personal, te ofrezco una sola cosa: <b>autenticidad</b>.</p><p>Y sí, para que podamos ser auténticos <b>necesitaremos hacer algunos cambios</b>, pero verás que son tan pequeños que no te van a doler nada, bueno, a lo mejor un poquito, pero ¿qué es la vida sin un poco de dolor?</p><p>Después de esto que te acabo de decir podrías gritar «¡No!», podrías cagarte en todo y cerrar el libro, estás en tu derecho. Podrías elegir volver a la seguridad de tus viejas costumbres y seguir actuando en muchas ocasiones como un verdadero autómata. Pero, vamos, tú sabes que eso sería aburrido y además te aseguro que te perderías un viaje maravilloso.</p><p>Este libro es para gente como tú, no para los débiles de corazón, es para los luchadores, los soñadores, los que están dispuestos a disfrutar de la vida y ponerle humor al asunto y que entienden que <b>a gozar de la vida se aprende a base de golpes</b>.</p><p>Pero... ¿qué diablos significa «Sí a todo»? Empecemos por aquí. <b>Abrazar la filosofía del «Sí a todo» es atreverse a ser feliz</b>, a vivir sintiendo que no te estás perdiendo nada, que estás en el lugar que quieres y haciendo lo que realmente has venido a ofrecer.</p><p>Y sí, probablemente me dirás: «que fácil decirlo y que difícil hacerlo». No caigas en las excusas, te voy a contar la manera de conseguirlo, y es mucho más sencillo de lo que ahora puedas pensar. Vamos a trabajar qué pensamientos y qué acciones de tu día a día hacen que llegues a tener esa actitud en la vida que te impulsa a lanzarte. Qué cosas haces y piensas que te impulsan a lanzarte, a poner ese turbo, ese extra de potencia, activar ese remolino que te arrastra cuando te has quedado atrapado en la inercia de tus viejas costumbres.</p><p>Pero vamos, no voy a darte un sermón aburrido sobre productividad, gestión del tiempo y todas esas chorradas que habrás escuchado más de una vez. ¡Nah!, aquí vamos a hablar de la mínima expresión de movimiento, vamos a ver cómo ya estás haciendo un montón de cosas para tener esa actitud. Solo hace falta ajustar un poco; venga, va, y a lo mejor implementar alguna, ¿por qué no?</p><p>¿Quién quiere un manual de instrucciones cuando puede tener una especie de <b>mapa del tesoro para la vida</b>? El mapa para dejar de actuar en modo piloto automático y unirte al grupo filosófico del «siatodismo».</p><p>Pero antes de ponernos manos a la obra, déjame hablarte del poder del sí, porque muchas de las grandes cosas que han tenido lugar en la historia de la humanidad han sucedido porque alguien se atrevió a decir sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RG6636D2BBFILEOHY5Y3IU6MBU.jpg?auth=efa6c9b7b1186ee8846c073c72666c298ad79a1921f01dc04d2e0822df8a3fae&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=El-pequeno-gran-libro-de-la-an-Ferran-Cases-eBook-2207808" target="_blank"><i><b>[”El pequeño gran libro de la ansiedad”, de Ferran Cases, puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><h2>El poder del sí</h2><p>Grandes personajes como Martin Luther King Jr., Marie Curie, Albert Einstein, Amelia Earhart, por mencionar algunos, dieron el «sí» a los desafíos, «sí» a los miedos, «sí» a las posibilidades de fracasar.</p><p><b>Martin Luther King Jr. </b>podría haber dicho «no» a la lucha por los derechos civiles, podría haber decidido que no valía la pena arriesgar su vida, pero no lo hizo. Dijo «sí», y lo hizo con tal convicción que cambió el curso de la historia. ¿Te imaginas que hubiera dicho «no»? Probablemente seguiríamos viviendo en un mundo donde el color de la piel determina tus derechos. Menuda mierda de mundo.</p><p><b>Marie Curie</b>, nuestra querida científica que rompió con todas las convenciones, también dijo «sí». «Sí» a la ciencia, «sí» a la dedicación, «sí» a los sacrificios. En una época en que las mujeres eran consideradas ciudadanos de segunda, ella demostró que las mujeres podían ser igual de capaces, igual de brillantes que los hombres. ¿Te imaginas un mundo sin sus descubrimientos? Yo no.</p><p>A <b>Albert Einstein </b>también le gustaba el «sí». Dijo «sí» a una nueva visión del universo, «sí» a desafiar las teorías físicas establecidas, «sí» a ser considerado un loco. Y gracias a su «sí», ahora entendemos que el tiempo y el espacio no son constantes, sino que son relativos. Bueno, entender a lo mejor es mucho decir, lo entienden aquellos que necesitamos que lo entiendan, con eso nos sobra y nos basta, la mayoría de los mortales lo integramos y nos lo creemos, punto.</p><p><b>Amelia Earhart</b>, por su parte, dijo «sí» a su sueño de volar. «Sí» a desafiar las impostadas normas de género, «sí» a enfrentar los peligros de la aviación cuando se encontraba en sus inicios. ¿Y el resultado? Cambió la percepción de lo que las mujeres podían hacer.</p><p>Y sí, soy consciente, te estoy oyendo decir: «todos ellos son grandes personajes de la historia, y yo no». Pero ¿acaso ellos no eran como tú antes de que sus nombres quedasen grabados en los libros de texto? Son lo que son porque se atrevieron a decir «sí», a creer en una manera de vivir «siatodista». Y es que<b> decir «sí» es un acto revolucionario</b>.</p><p>Decir «sí» es aceptar el desafío, abrazar las posibilidades, atreverse a soñar. Pero, atención, no nos animemos con positivismos baratos, aquí va la primera hostia de realidad, ¿listo?</p><p><b>El «sí» no es un pase gratuito para la felicidad</b>. Muchas veces, el «sí» viene acompañado de dolor, de frustración, de miedo. Pero eso está bien. Porque sin esos momentos difíciles, nunca apreciaríamos los buenos. Y es justo en ese punto, cuando no estás en tu mejor momento, cuando acudes en busca de un buen libro que te aclare las cosas. Y en esa pesca de buceo, sumergido en una mesa llena de títulos, podrías encontrarte con mensajes que prometen cosas como:</p><p>«La dieta definitiva (pero de verdad) para adelgazar», «El método japonés para cuadrar tus finanzas y hacerte rico antes de los treinta», «El manual de meditación trascendental para despertar tu energía kundalini». Así, a lo Marilyn bajando las escaleras como en Los caballeros las prefieren rubias, con fuerza y elegancia. Hay muchos o incluso demasiados libros que te prometen todo eso y más, muy en serio. En esa mesa abarrotada de volúmenes, cada título lucha por un pedacito de tu atención. Pero el libro que tienes entre las manos no necesita gritar para destacar de entre el resto. Ahí está, en silencio, emanando una promesa de comprensión y compañía. Quizá estás aquí porque has dicho ese «sí» valiente, porque has aceptado el desafío de vivir con todas sus aristas, con sus noches oscuras y sus mañanas luminosas.</p><p>No malinterpretes lo que acabo de decir. Muchos de esos libros te podrán ayudar. Siempre digo que la mayoría de las veces, una sola frase que te haga tener otra perspectiva ya vale los veinte euros del libro. De todas maneras, aunque estos objetivos suenen muy apetecibles y todos nos encontremos en algún tipo de búsqueda hacia un objetivo ideal, no son la única manera de decir «sí» a la vida. De hecho, <b>el «sí» más potente que puedes dar es a ti mismo</b>, a quien realmente eres y a lo que genuinamente deseas en la vida, no a lo que los demás te hagan creer que necesitas.</p><p>¿Quieres saber algo loco? La mayoría de nosotros vivimos en un ciclo perpetuo de decir «sí» a lo que creemos que se espera de nosotros. «Sí» a un trabajo que detestamos pero que está bien pagado. «Sí» a relaciones que ya no nos sirven porque no queremos estar solos. «Sí» a compromisos que no nos apasionan porque nos da miedo lo que la gente pueda pensar. Pero ese no es el verdadero poder del «sí».</p><p>El «sí» verdadero es aquel que procede de las entrañas, el que sientes cómo resuena en todo tu ser. Es el «sí» que te hace saltar de la cama por la mañana, a pesar de que fuera haga un frío que pela y lo único que te apetezca es seguir calentito bajo las sábanas. Es el «sí» que te lleva a declinar esa oferta laboral con sueldo de seis cifras porque sabes que ese trabajo no es para ti. Es el «sí» que te da fuerzas para poner fin a una relación que ya no te hace feliz.</p><p>Porque, si algo he aprendido en esta vida, es que<b> el verdadero poder no está en tener todo lo que quieres, sino en querer todo lo que tienes</b>. Y eso comienza con decirte «sí» a ti mismo, a tus verdaderos deseos, a tus auténticos valores.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CE7BCT3CQFEU5DVXQVAC6NCHJM.jpg?auth=166c7bc6a83cfa6dd2c45f0c24095ef40b490655c9f5ce728230c3bea1b9ac42&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Qué leer el fin de semana: los últimos bestsellers hasta tres veces más baratos]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/23/que-leer-el-fin-de-semana-los-ultimos-bestsellers-hasta-un-320-mas-barato/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/23/que-leer-el-fin-de-semana-los-ultimos-bestsellers-hasta-un-320-mas-barato/</guid><dc:creator><![CDATA[Pilar Santamaría]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Leamos hizo una selección de libros ideales para comenzar el fin de semana a pura lectura y aprovechar el precio. No hace falta ningún dispositivo en especial: se abren en cualquier teléfono, ordenador o tablet.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:05:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FXRHMRVVYFBG3KEM3WCFXMDWYM.jpg?auth=162e282c0c852b968b2bb70194ebdcf8be8486b44b5f0f8b37b12363d5794c2c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>Comprar libros en formato digital se ha vuelto una opción cada vez más atractiva para los amantes de la lectura y para aquellos que quieran ―y necesiten―ahorrar. Y es que los <b>libros electrónicos</b> presentan ventajas de precio y conveniencia difíciles de ignorar. Una mirada a los lanzamientos editoriales recientes confirma que <b>las ediciones digitales llegan a costar hasta tres veces menos que las versiones impresas.</b></p><p>Veamos algunos ejemplos contundentes. El nuevo libro del doctor en Biología Molecular, especializado en neurociencias, <b>Estanislao Bachrach</b>,<b> </b><i><b>Zensorialmente</b></i>, sale 15.499 pesos argentinos en papel, mientras que la versión <i>e-book</i> cuesta 7 mil, un <b>121% más económica</b>. Otro caso es el del último libro y ya best-seller del psicoanalista <b>Gabriel Rolón</b>, <i><b>La felicidad,</b></i> con un precio de 24.900 pesos argentinos en papel que se reduce a 7.599,99 pesos en digital, <b>un 227% menos</b>.</p><p>Pero si hay un ejemplo impactante, <b>con una diferencia abrumadora de un 320%</b>, es el de uno de los libros más vendidos de los últimos años: <i><b>La revolución de la glucosa</b></i>, de la bioquímica y matemática francesa <b>Jessie Inchauspé</b>. Mientras que la edición en papel cuesta 32.000 pesos argentinos, el libro electrónico sale 7.599,99.</p><p>Otros casos son los de <b>Eduardo Sacheri</b> y su última novela, <i><b>Nosotros dos en la tormenta</b></i>, también dentro de los libros más vendidos de los últimos meses. Aquí la diferencia es importante: <b>la edición digital está un 218% más barata</b>, pagando por ella 8.491,99 pesos argentinos, en vez de 26.999 por la edición en papel.</p><p>Por último, el fenómeno editorial de Fortuna, del reconocido escritor argentino <b>Hernán Díaz</b> es otro de los libros cuya diferencia de precio de las distintas ediciones son claras. Con una <b>diferencia del 131%</b>, la edición digital es más barata: 9.254,06 pesos argentinos, mientras que la edición impresa cuesta 21.400 pesos.</p><p>Aquí, un vistazo a estos libros para conseguir a un precio conveniente.</p><h2>“Zensorialmente”, de Estanislao Bachrach (7.000 pesos argentinos - 121% más barato que en papel en Argentina)</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KX53ZG3RCBFRRA4MUCPTUCMAV4.jpg?auth=15e91d8af713afe376f1c52872ae10d1348e4a0c6fc99620005a2a2b8c3e9228&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Zensorialmente--Deja-que-tu-cu-Estanislao-Bachrach-eBook-2301297"><i><b>[“ZensorialMente” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>El doctor en Biología Molecular y experto en neurociencia <b>Estanislao Bachrach</b> explica cómo lo que pensamos puede mejorar nuestra vida, pero también empeorarla en su nuevo libro <i><b>ZensorialMente</b></i>.</p><p>Tras el éxito de títulos como <i><b>En cambio</b></i>, <i><b>Ágilmente </b></i>y <i><b>En el limbo</b></i>, Bachrach ahora invita al lector a alcanzar, con mayor claridad y compromiso, <b>una vida con más sentido</b>. Editado por V&amp;R, <i><b>ZensorialMente </b></i>no sólo contiene información sobre <b>cómo afectan las emociones al cuerpo</b> o cómo sentirlas sino que también posee diferentes ejercicios para aplicar en cada una de ellas. por ejemplo algunas técnicas para desahogarse o resolver un conflicto.</p><p>“Descubrí la relación entre espiritualidad y ciencia”, dijo Bachrach en entrevista con<b> Infobae Leamos</b>, que se puede <a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/12/13/estanislao-bachrach-y-la-maldicion-a-dos-monjes-que-le-cambio-la-vida-descubri-la-relacion-entre-espiritualidad-y-ciencia/" target="_blank"><i><b>leer aquí</b></i></a>.</p><p><b>¿Por qué leerlo? </b><i><b>ZensorialMente</b></i> brinda herramientas para terminar con la dicotomía <b>cuerpo/cerebro</b> para ahondar en una aproximación más integral del ser humano y así encontrar respuestas a los problemas que aquejan a gran parte de la población hoy.</p><h2>“La felicidad”, de Gabriel Rolón (7.599,99 pesos argentinos - 227% más barato que en papel en Argentina)</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WXLQ3VPU5NCINP636SWWIHLGL4.jpg?auth=ec4d443071b380fde92c649935009d1a0e1c830de28c79186962bf292ebce16b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=La-felicidad-Gabriel-Rolon-eBook-2297881" target="_blank"><i><b>[”La felicidad” puede comprarse en formato digital en BajaLibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>“La vida es un lugar muy difícil y tendemos a idealizar las cosas: el amor, la amistad, la vida misma. <b>No idealicemos también la felicidad</b>. Si tenemos una opción de ser felices, nunca será sin un poco de tristeza, sin un poco de ausencia, sin un poco de dolor, sin algo de soledad y sin faltas.<b> Si alguna felicidad es posible, tenemos que aceptar que será una felicidad imperfecta</b>”, escribe el psicoanalista argentino <a href="https://www.infobae.com/reportajes/2022/11/20/gabriel-rolon-con-maria-laura-santillan-estoy-cansado-de-ver-sufrir-gente-a-la-que-le-dijeron-si-vos-queres-podes/"><b>Gabriel Rolón</b></a> en su nuevo libro.</p><p>El autor de exitosos títulos como <i><b>El duelo</b></i>, <i><b>Encuentros </b></i>e <i><b>Historias de diván </b></i>regresa esta vez con <i><b>La felicidad (más allá de la ilusión)</b></i>, un libro en el que ahonda en “el arte de escuchar el deseo”.</p><p>Con un mapa de lecturas que van de la mitología clásica a <b>Byung-Chul Han</b>, pasando por <b>Freud</b>, <b>Lacan</b>, <b>Borges</b>, <b>Nietzsche</b>, <b>Schopenhauer</b>, <b>Einstein</b>, <b>Alejandro Dolina</b>, <b>Ana Frank</b>, Rolón deja de lado la pregunta “¿cómo ser feliz?” para poner el foco en otra más importante: “¿Qué es la felicidad?”.</p><p><b>¿Por qué leerlo? </b><i><b>La felicidad </b></i>es uno de los libros imprescindibles de Gabriel Rolón en el que esboza diez ideas para encaminarse a la felicidad sin idealizarla.</p><h2>“La revolución de la glucosa”, de Jessie Inchauspé (7.599,99 pesos argentinos - 320% más barato que en papel en Argentina)</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LLXXEQUNMZGG5DMTX3J5YTS2BY.jpg?auth=14095e961eff997e47d3376271805e9408727d1e3c6b0bc276ba12606c8a9b15&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=La-revolucion-de-la-glucosa-Jessie-Inchauspe-eBook-2086603"><i><b>[”La revolución de la glucosa” puede comprarse en formato digital en BajaLibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>La bioquímica y matemática francesa <b>Jessie Inchauspé</b> se dedica a investigar los efectos en la salud de la controversial molécula: la <b>glucosa</b>. Así, en <i><b>La revolución de la glucosa</b></i> la autora comparte consejos que, según asegura, pueden servir para aplanar la curva de glucosa y bajar de peso, controlar los antojos y recuperar la energía. Basándose en ciencia de vanguardia y en su propia investigación pionera, <b>Inchauspé</b> indaga en los alimentos ricos en almidón o dulces que ingerimos y los relaciona con síntomas como los antojos, la <b>fatiga</b>, la infertilidad, problemas hormonales, y la lista sigue.</p><p><i><b>La revolución de la glucosa</b></i> ofrece diez trucos que, sostiene la bioquímica y matemática, ayudan a equilibrar esta molécula y a revertir los síntomas de malestar, así como para prevenir enfermedades como la Diabetes tipo 2, el Síndrome de Ovario Poliquístico o afecciones cardíacas, entre otras. Así, el libro propone una nueva forma de pensar, a través de consejos y datos científicos, y de esa forma para mejorar la salud.</p><p><b>¿Por qué leerlo? </b><i><b>La revolución de la glucosa</b></i><b> </b>es uno de los libros más importantes del último tiempo en el que la glucosa es la estrella. Con lenguaje claro y sencillo, el libro se propone priorizar nuestro bienestar y calidad de vida.</p><h2>“Nosotros dos en la tormenta”, de Eduardo Sacheri (8.491,99 pesos argentinos - 218% más barato que en papel en Argentina)</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RGCFPOMKRZA5NCGGUDT7MKRLGA.jpg?auth=caf8958e986170f98d9521daa54c05d84cf896db8e81a39c4329db6a63039f17&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Nosotros-dos-en-la-tormenta-Eduardo-Sacheri-eBook-2255989"><i><b>[”Nosotros dos en la tormenta” puede comprarse en formato digital en BajaLibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>Detrás del aire denso de los convulsos años 70 en Argentina también hay historias. Sobre eso escribe el reconocido escritor argentino <b>Eduardo</b> <b>Sacheri</b>. En su nuevo libro el eje principal es la amistad de toda la vida de dos jóvenes, Antonio y Ernesto -tales sus nombres de guerra-, ahora convertidos en <b>militantes</b> de dos células de distintas organizaciones de la militancia armada -<b>Montoneros</b> y <b>ERP-</b> que operan en la zona Oeste del Conurbano. Los dos están entregados a la causa revolucionaria por la que darían la vida. Pero la elección de los bandos, ¿quiebra la amistad?</p><p>“La guerrilla, la violencia armada, es un tema incómodo, pero esa incomodidad no debe traducirse en silencio”, dijo Sacheri en entrevista con Infobae Leamos, que se puede<a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/06/11/eduardo-sacheri-montoneros-y-el-erp-estaban-lejisimos-de-triunfar-en-su-guerra-popular-y-prolongada/" target="_blank"><i><b> leer aquí</b></i></a>.</p><p>En las casi 500 páginas de <i><b>Nosotros dos en la tormenta </b></i>hay una investigación de varios años, con testimonios que el autor de <i><b>La odisea de los giles</b></i>, <i><b>Lo mucho que te amé</b></i> y <i><b>El funcionamiento general del mundo</b></i> prefiere mantener en discreción, y un acercamiento desde la ficción a cómo se narran las guerrillas, los muertos, la organización, el compromiso político y la idea de futuro de esa época.</p><p><b>¿Por qué leerlo? </b><i><b>Nosotros dos en la tormenta </b></i>Sacheri vuelve a la ficción, con su pluma característica, y se adentra en la Historia argentina reciente, en los 70: la lucha armada, la militancia, la clandestinidad, la amistad y los vínculos.</p><h2>“Fortuna”, de Hernán Díaz (9.254,06 pesos argentinos - 131% más barato que en papel en Argentina)</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XHZZYJML4FAMHKJCFXBPMIBNOM.jpg?auth=4cef3469f32d9e7c6318d7b867764ba151867b7bab1cf54b79ef48672c8b5024&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Fortuna-Hernan-Diaz-eBook-2214189"><i><b>[“Fortuna” puede comprarse en formato digital en BajaLibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>Considerado por <b>Barack Obama</b> como una de las lecturas del año y ahora ganadora del <b>Pulitzer</b>, <i><b>Fortuna, </b></i>del escritor argentino <b>Hernán Díaz</b> fue el libro más elegido por los lectores de Bajalibros en mayo. El elogio de Obama se suma a los de varios medios estadounidenses, como The New York Times, que lo han calificado como uno de los grandes libros de 2022. Esta novela ya había llamado la atención en el circuito literario internacional por su nominación al <b>Booker Prize</b>, uno de los premios más prestigiosos del mundo a la literatura anglosajona. Y también se sabe que la actriz <b>Kate Winslet</b> protagonizará una miniserie de HBO basada en el libro.</p><p>En sus páginas, el autor narra la peripecia vital de Benjamin Rask, que llegará a ser uno de los hombres más ricos del mundo, en el Nueva York de principios del siglo pasado. Alguien escribe una novela basada en su vida, engordada y edulcorada a base de chismes y secretos. Luego de que el millonario se enojara por cómo lo muestran a él y a su esposa (dicen que su riqueza es de origen dudoso y que su esposa está recluida), decide pedirle a su secretaria que sea la escritora fantasma de sus memorias para revertir esa imagen indeleble que todo Nueva York parece haberse hecho sobre él.</p><p>Según el jurado del Pulitzer, <i><b>Fortuna</b></i> es “una novela fascinante ambientada en la América de antaño que<b> explora la riqueza y la ambición familiar </b>a través de narraciones enlazadas en diferentes estilos literarios, un complejo examen del amor y el poder en <b>un país donde el capitalismo es el rey</b>”.</p><p><b>¿Por qué leerlo? </b><i><b>Fortuna</b></i> es considerado uno de los fenómenos editoriales del último tiempo. Una invitación a explorar el capitalismo, las clases sociales y el poder del dinero en la Nueva York de principios del siglo XX con una pluma única.</p><h2>Otros libros gratis: elegí el tuyo</h2><p><a href="https://www.bajalibros.com/biblioteca_leamos"><b>Biblioteca Leamos</b></a><b> </b>es una colección de <i>e-books</i> que se descargas de manera gratuita de la plataforma digital Bajalibros. Aunque su contenido se incrementa permanentemente, en este momento se pueden encontrar, entre otros títulos,<a href="https://bajalibros.com/?book=Los-Vientos-Mario-Vargas-Llosa-eBook-2209604"><i><b> Los vientos</b></i>, de <b>Mario Vargas Llosa</b></a>, <i><b>Muchachos</b></i> y<a href="https://bajalibros.com/?book=El-camino-de-los-heroes--Argen-AA-VV-eBook-2201277?frstPGI3R=aHR0cHM6Ly93d3cuZ29vZ2xlLmNvbS8="> <i><b>El camino de los héroes</b></i></a>, sobre el Mundial de Qatar y la Selección argentina; <a href="https://bajalibros.com/?book=Fronteras-Lucia-Salinas-eBook-2276592"><i><b>Fronteras</b></i></a>, la investigación sobre narcotráfico en el norte argentino de <b>Lucía Salinas</b>; <i><b>El gran secreto del retorno de Perón en 1973</b></i>, del reconocido periodista <b>Juan “Tata” Yofre</b>, <i><b>7 claves para atravesar el cáncer</b></i>, de<b> Daniela Hacker</b> y <i><b>Francisco. </b></i><a href="https://www.bajalibros.com/Francisco-Diez-anos-del-papa-l-AAVV-eBook-2216974"><i><b>Diez años del Papa latinoamericano</b></i></a><i><b>,</b></i> que repasa la década en la que el Santo Padre argentino ha ejercido como máxima autoridad de la Iglesia de Roma.</p><p>O<i><b> </b></i><a href="https://bajalibros.com/?book=Mi-amado-Moreno-de-mi-corazon--Maria-Guadalupe-Cuenca-de-More-eBook-2252954"><i><b>Mi amado Moreno de mi corazón</b></i></a>, las desgarradoras cartas que María Guadalupe Cuenca de Moreno le envió su marido, el patriota argentino Mariano Moreno. Él se había embarcado rumbo a Londres... sin saber que mientras ella escribía el cuerpo de él ya estaba<b> en el fondo del mar</b>.</p><p>También hay <a href="https://bajalibros.com/?book=El-genero-policial-nuestro-ret-Jorge-Fernandez-Diaz-eBook-2183254">una reflexión sobre el género policial </a>de parte de uno de sus grandes escritores y lectores, <b>Jorge Fernández Díaz.</b></p><p>Y clásicos como <i><b>Poesía completa</b></i>, de <b>Alfonsina Storni</b>,<i><b> Mujercitas, 1984, Don Quijote de la Mancha </b></i>o <i><b>Hamlet. </b></i>Y obras que apuntan a aliviar algunos de los grandes problemas de esta era, como <i><b>Cómo combatir el estrés, 60 maneras de vivir sin ansiedad</b></i> y<i><b> 60 claves para mejorar tu autoestima</b></i>. También hay libros como <i><b>60 consejos para ser buenos padres,</b></i> <i><b>¿Mito o realidad? Ocho postulados sobre nutrición que conviene revisar</b></i><i>, </i>de Francis Holway<b> </b>y<i> </i><i><b>Biografía de mi cáncer</b></i><i>,</i> de Patricia Kolesnicov.</p><p>Y más: exploralo en<b> Biblioteca Leamos</b><a href="https://www.bajalibros.com/biblioteca-leamos"><b> </b><i><b>clickeando acá</b></i></a><b>.</b></p><p>Biblioteca Leamos también cuenta con una destacada <b>colección infantil </b>compuesta por más de 20 títulos, entre los que se encuentran <i><b>El Principito</b></i>,<i><b> Caperucita roja</b></i>, <i><b>El gato con botas</b></i>,<i><b> </b></i>, <i><b>Pulgarcito</b></i> y <i><b>Hansel y Gretel</b></i>. La colección también cuenta con relatos de los <b>Hermanos Grimm</b>, <b>Hans Christian Andersen</b>, <b>Charles Perrault</b>, <b>Oscar Wilde</b> y <b>Jonathan Swift</b>. Como novedad, la selección tiene narraciones de las tradiciones populares de América latina.</p><p>La colección infantil se pueden descargar <a href="https://www.bajalibros.com/biblioteca-leamos-infantil/page:1"><i><b>clickeando acá</b></i></a><b>.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FXRHMRVVYFBG3KEM3WCFXMDWYM.jpg?auth=162e282c0c852b968b2bb70194ebdcf8be8486b44b5f0f8b37b12363d5794c2c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Cómo hacer que “tu cerebro trabaje a tu favor, no en tu contra” para superar la ansiedad, el estrés y la infelicidad]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/24/como-hacer-que-tu-cerebro-trabaje-a-tu-favor-no-en-tu-contra-para-superar-la-ansiedad-el-estres-y-la-infelicidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/24/como-hacer-que-tu-cerebro-trabaje-a-tu-favor-no-en-tu-contra-para-superar-la-ansiedad-el-estres-y-la-infelicidad/</guid><dc:creator><![CDATA[René Salomé]]></dc:creator><description><![CDATA[“¿Por qué tengo la cabeza hecha un lío?”, se pregunta esta bestseller internacional que, en su nuevo libro, propone consejos de la neurociencia para dejar atrás “todo lo que arruina tu vida”.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 23:00:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WMELPL2E3BDPNLXVP4GQS5Y54M.jpg?auth=4682da85b084a0f74cca632f5828ad5f34c4244f608c8e414fe8f3d33648f9e4&smart=true&width=1792&height=1024" alt="Por qué "se nos jode el cerebro", según la Dra. Faith G. Harper: "¿Quieres una respuesta breve? Por el trauma". (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1024" width="1792"/><p>“Nuestros cerebros hacen todo lo posible por ayudarnos, pero a veces pueden comportarse como unos verdaderos imbéciles”, afirma la <b>Dra. Faith G. Harper</b> -consejera profesional, sexóloga, nutricionista y bestseller internacional- en su nuevo libro, <i><b>Calma tu p*ta cabeza</b></i>.</p><p>Con este libro, que ha ayudado a más de 5 millones de personas a través de sus profundos conocimientos de la neurociencia y su inusual sentido del humor, Harper busca hacer “<b>que tu cerebro trabaje a tu favor, no en tu contra</b>” para superar problemas como la <b>ansiedad</b>, la <b>depresión</b>, el <b>estrés </b>y la <b>infelicidad</b>.</p><p>“Para poder pensar más, tenemos que sentir más. Y luego tener en cuenta ambas cosas a la hora de tomar decisiones. Las emociones son tan importantes para nues­tra supervivencia como los pensamientos. ¿A que ves perfectamente hacia dónde voy con eso?”, escribe la autora, que también ha sido profesora universitaria y conferenciante en TEDx.</p><p>Desde las cicatrices que nos deja el <b>trauma </b>hasta las profundidades poco exploradas del cerebro, <i><b>Calma tu p*ta cabeza </b></i>cuenta con <b>una aproximación poco usual a la autoayuda</b>, en la que mezcla los complejos términos de la <b>neurociencia </b>con “palabrotas” que acercan al lector a un universo poco conocido que, sin embargo, podría ser fundamental para lograr los cambios necesarios.</p><h2>Así empieza “Calma tu p*ta cabeza”, de la Dra. Faith G. Harper</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5J367RPSYZGSBLFJ6JVCNHYKFI.jpg?auth=084122796228b26d8bda3fd41ae2e8c2b421e1f43097c2763bdd8aaaf46d0614&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Calma-tu-puta-cabeza-Dra-Faith-G-Harper-eBook-2313689" target="_blank"><i><b>[”Calma tu p*ta cabeza” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><h2>Por qué se nos jode el cerebro</h2><p>¿Quieres una respuesta breve? <b>Por el trauma</b>.</p><p>Este libro básicamente trata sobre el trauma . Y de cómo respondemos ante el trauma, las putadas de la vida y a la actitud de mierda de otras personas que nos impiden petarlo en esta vida. También trata sobre cómo podemos <b>crear estrategias de afrontamiento</b> para lidiar con todas estas movidas que los médicos pretenciosos llaman <b>ansiedad</b>, <b>depresión</b>, adicción, ira, etcétera.</p><p>Estas estrategias sobre todo forman parte del complicado proceso de respuesta por el que pasa el cerebro después de que ocurre cualquier movida en tu vida. En realidad, el cerebro solo intenta hacer su trabajo, es decir, protegerte tan bien como sabe. Pero a veces acaba siendo un gilipollas y no ayuda una mierda. Es como ese amigo que siempre está dispuesto a partirle la cara aquienquiera que te moleste. Es gratificante, pero a la larga no es muy útil.</p><p>Este libro también trata sobre las putadas de la vida en general y las actitudes de mierda de otras personas. Sobre las movidas que puede que no sean traumáticas de por sí pero que no nos facilitan en absoluto las cosas. Sobre la manera en que lidiamos con todo lo que no llega a ser un trauma ... pero que desde luego no son ni gatitos, ni arcoíris ni peluches. Al igual que ocurre con los traumas, las estrategias de afrontamiento que creamos para ESTAS situaciones tienden a ser menos útiles con el tiempo y sumamente agotadoras.</p><p>La buena noticia es que da igual el tiempo que lleves atascado en estas arenas movedizas, porque no cabe duda de que <b>PUEDES reprogramar tus respuestas </b>y calmar tu puta cabeza.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JC5OVJSP7FHUTOWCXP5T54MMZM.jpg?auth=57de40612d10f3b5a1408e69601591e3bfbab21b8078a89f92139b55b80e16d9&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Dra. Faith G. Harper: "Es importantísimo saber lo que ocurre en el cerebro y comprender cómo funciona". " height="1079" width="1920"/><h2>¿Por qué tengo la cabeza hecha un p*to lío?</h2><p>Tenemos la tendencia a separar la salud mental de la física. Como si no se afectaran la una a la otra en un puto bucle de retroalimentación continuada ni nada.</p><p>Todo lo que aprendemos sobre el cerebro en sí suele entrar en la categoría de «<b>salud física</b>». En cambio, los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos suelen formar parte de la categoría de «<b>salud mental</b>».</p><p>Entonces, ¿en qué parte del cuerpo está todo este pensar y sentir? Nuestra mente parece una especie de globo de helio que siempre flota por encima de nuestra cabeza. Puede que lo tengamos cogido por un hilo, pero en realidad no forma parte de nosotros (a pesar de que todo lo que hace sigue siendo responsabilidad nuestra).<b> Esa imagen incorpórea de la mente no es muy útil</b>.</p><p>De hecho, no tiene ningún sentido.</p><p>Esto es <b>lo que realmente sabemos de la mente</b>: hasta cierto punto habita en el intestino. En esta parte del cuerpo residen unos microorganismos únicos que mantienen una comunicación tan constante con el cerebro (a través del eje intestinocerebro... un concepto bien real) que hemos acabado refiriéndonos a esa zona como «<b>el segundo cerebro</b>». Uno que tiene un papel muy importante a la hora de guiar nuestras emociones. ¿Alguna vez has tenido una reacción visceral? Sí, es un hecho real.</p><p>Eso significa que nuestra mente, en vez de ser una entidad que apenas está atada a nosotros y no para de meternos en problemas, en realidad se encuentra en las profundidades de la parte de en medio de nuestros cuerpos y actúa como centro de control, ya que procesa un montón de información y toma decisiones incluso antes de que nos demos cuenta de que tenemos que tomarlas.</p><p>Nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos provienen de AQUÍ . Están profundamente arraigados a nuestros cuerpos físicos y a la percepción que tiene el cerebro del mundo que nos rodea en base a experiencias pasadas y a la información que tiene del momento presente. Así que si dijéramos que<b> es IMPORTANTÍSIMO saber lo que ocurre en el cerebro y comprender cómo funciona</b> nos estaríamos quedando cortos. Y en cuanto lo entendamos, veremos que nuestra manera de interactuar con el mundo que nos rodea es por completo normal, teniendo en cuenta cómo funciona el cerebro y nuestras experiencias pasadas. Si todo va bien y el aterrizaje es suave significa que no hay ningún problema. Pero ¿qué pasa si aterrizamos con brusquedad? Cuando el cerebro no cumple con su papel de torre de control y no gestiona todas esas movidas como es debido es cuando empezamos a ver las consecuencias:</p><p>♦ Se nos va la olla.</p><p>♦ Evitamos las cosas importantes con las que tendríamos que lidiar.</p><p>♦ Estamos siempre cabreados.</p><p>♦ Nos comportamos como unos capullos con las personas que nos importan.</p><p>♦ Nos metemos mierdas en el cuerpo que sabemos que no nos hacen ningún bien.</p><p>♦ Hacemos gilipolleces aun sabiendo que son estúpidas, destructivas y que no tienen ningún sentido.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5OXZC4C3REONESGVGDG3O2QT4.jpg?auth=75fceaac8a1d41538acfaaa2d8c5c365ca974b7d36f251d0f0b02402d30874ce&smart=true&width=1456&height=816" alt="Dra. Faith G. Harper: "Si retomamos el control del cerebro podremos responder ante esas amenazas percibidas de la manera más segura y racional posible". (Imagen ilustrativa Infobae)" height="816" width="1456"/><p>Nada de todo eso nos ayuda mucho. Pero tiene sentido que ocurra.</p><p>A lo largo de la vida nos suceden cosas horribles. Y el cerebro almacena toda la información sobre esas cosas horribles para evitar que vuelvan a ocurrirnos en un futuro. Entonces se adapta a las circunstancias de tu vida y hace todo lo posible para protegerte, bendito sea. A veces estas respuestas pueden resultar muy útiles. Pero otras acaban convirtiéndose en un problema incluso mayor que el original. Tu cerebro no está INTENTANDO joderte (a pesar de que a veces no cabe duda de que lo hace).</p><p>¿Puede ser que nos ocurra lo mismo aunque no estemos lidiando con ningún trauma en concreto? Las estrategias de afrontamiento adaptativas, los malos hábitos y los comportamientos de mierda se programan en el cerebro de manera similar. Los estudios han demostrado que estos problemas en realidad son los más sencillos de tratar con terapia... siempre y cuando abordemos la raíz y no solo los síntomas.</p><p>He descubierto que una de las cosas más útiles que hago como terapeuta es explicar lo que ocurre dentro del cerebro y cómo diseñamos las sesiones de terapia para reprogramar las respuestas que exhibimos ante ciertas situaciones.</p><p>Los métodos que utilizamos en terapia (y los métodos y habilidades que la gente puede llegar a descubrir por su cuenta) están diseñados para reprogramar el cerebro de manera que pueda procesar información sin que eso desencadene una reacción exagerada de cojones. Esas reacciones exageradas son el mecanismo que tiene el cerebro para adaptarse y protegernos cuando percibe que una situación puede ser una amenaza... y lo lleva a cabo para que nos preparemos para hacer lo que sea necesario para mantenernos con vida. Modo lucha del cerebro ACTIVADO. Incluso aunque el supuesto enemigo sea una persona cualquiera con la que te has cruzado en una librería y que ni siquiera sabe que acaba de desencadenarte una respuesta al trauma.</p><p>Si <b>retomamos el control del cerebro </b>podremos responder ante esas amenazas percibidas de la manera más segura y racional posible.</p><p>Deja que te explique a qué me refiero.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQKLHFZK75A2NPJWSCDLP6E4D4.jpg?auth=cfbfe66929a355e803be6602cea31b1e3149031dc9de5595ba62acb5add7ac6a&smart=true&width=1456&height=816" alt="Dra. Faith G. Harper: "Para poder pensar más, tenemos que sentir más".  (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="816" width="1456"/><h2>Introducción al cerebro</h2><p>Seguro que esta sección del libro será la que más te costará entender porque <b>el cerebro es complicado</b> de cojones. Pero solo te hablaré de cosas difíciles cuando sea absolutamente necesario para poder explicarte todo lo que quieres saber sobre lo que ocurre en el cerebro. Así que ten un poco de paciencia, lo haremos entre los dos.</p><p>La corteza prefrontal (a la que llamaremos PFC, por sus siglas en inglés), básicamente la parte frontal de tu cerebro, es la parte encargada de la función ejecutiva, que incluye la resolución de problemas, los comportamientos para alcanzar objetivos y la gestión de las interacciones sociales según las expectativas de lo que se considera «apropiado». En lo fundamental, la función ejecutiva consiste en pensar.</p><p>Se encuentra más o menos detrás de la frente (tiene sentido por el nombre, ¿no?). Es<b> la parte del cerebro que ha evolucionado más recientemente, la que nos hace tan diferentes a otras especies</b>. Es la parte del cerebro encargada de recibir información del mundo y gestionar los pensamientos y las acciones de manera acorde.</p><p>La corteza prefrontal es también la parte del cerebro que tarda más en desarrollarse cuando crecemos. No alcanza su máximo apogeo hasta los veintitantos años. Eso no significa que los niños, adolescentes y jóvenes no tengan corteza prefrontal. Y desde luego no significa que tengamos carta blanca para hacer estupideces durante las primeras décadas de nuestra vida. Pero sí que significa que nuestras conexiones neuronales van creando redes de comunicación cada vez más nuevas y complejas (nuevas vías de comunicación) a medida que nos hacemos mayores y nos volvemos más sabios. Y, si todo va bien, la PFC va funcionando cada vez mejor, <b>una de las claras ventajas de envejecer</b>.</p><p>Quédate con eso de «si todo va bien».</p><p>Así pues, la corteza prefrontal es la parte del cerebro que teóricamente está al mando.</p><p>Y por lo tanto es comprensible que la corteza cerebral esté muy conectada con el resto del cerebro. La parte ventral (que viene a ser la parte trasera de la PFC... vaya, el culo de la PFC, por así decirlo) está conectada directamente con una zona del cerebro distinta por completo... <b>la parte que almacena las emociones</b> (enseguida te contaré más sobre esta liada). Además, toda la PFC recibe información sobre los niveles de excitación del tallo cerebral (no te preocupes, después te contaré más sobre este tema también).</p><p>Así que cualquier información que reciba la PFC de estas otras partes del cerebro afecta esa región pensante. La PFC tiene un área llamada corteza cingulada anterior. El trabajo de esta área es gestionar el diálogo entre la PFC (la parte pensante del cerebro) y el sistema límbico (la parte sentimental del cerebro). La corteza cingular anterior está al mando de la conversación que se produce en nuestro cerebro entre lo que sabemos y lo que sentimos... y luego nos sugiere qué podríamos hacer con todo este lío.</p><p>Todas las conexiones que tenemos en esta zona son RARAS de cojones. Las células de esta parte del cerebro se llaman neuronas en huso... son como supermodelos, altas y de piernas largas, no como las demás neuronas que abundan por todas partes, bajas y con piernas frondosas. Esas jodidas sí que saben dar una buena patada en el trasero. Tienen la capacidad de enviar señales mucho más deprisa que el resto de las neuronas, por eso la respuesta emocional nos afecta tanto como si nos metiéramos un chute de algo.</p><p>¿Por qué tenemos ese tipo de neuronas y por qué están precisamente ahí? <b>Solo los humanos y los grandes simios tenemos neuronas en huso</b>. Muchos científicos creen que es en parte gracias a ellas que hemos evolucionado hasta llegar a un nivel de cognición superior.</p><p><b>Para poder pensar más, tenemos que sentir más</b>. Y luego tener en cuenta ambas cosas a la hora de tomar decisiones. Las emociones son tan importantes para nues­tra supervivencia como los pensamientos. ¿A que ves perfectamente hacia dónde voy con eso?</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/L6BMW6MBYFAXPFNJ26OZK4KQ3Y.jpg?auth=05655a2bee5dcc4ffa7dcc8edfb211a78f2b404c0e0298b1dc481950731be0a2&amp;smart=true&amp;width=1792&amp;height=1024" type="image/jpeg" height="1024" width="1792"><media:description type="plain"><![CDATA[(Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fernando Savater: “Ahora hay un derecho para los trans, otro para las mujeres, otro para los hombres, para los negros, para los blancos”]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/25/fernando-savater-la-utopia-es-el-sueno-de-unos-pocos-que-se-convierte-en-pesadilla-de-todos-los-demas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/25/fernando-savater-la-utopia-es-el-sueno-de-unos-pocos-que-se-convierte-en-pesadilla-de-todos-los-demas/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[El filósofo español ve esto como una consecuencia de ciertos feminismos. Acaba de publicar “Carne gobernada”, donde habla de sus amores, de sus dolores, de la vejez, de por qué se pasó a la derecha, del sexo. De todo eso charló con Infobae. Y de si todo tiempo pasado fue mejor]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:59:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Dentro de un rato este señor enfático que es<b> Fernando Savater</b> me va a contar un chiste que resume bastante sus ideas. El chiste es así: “Un boy scout que vuelve a su cuartel. Entonces el jefe de su grupo le dice: ‘¿Qué obra buena has hecho hoy? Y él contesta: ‘Bueno, pues he ayudado a un ciego a cruzar la calle. Nada más en todo el día’. ¿No más que eso? ‘Es que el ciego no quería cruzar la calle ni en broma, costó muchísimo’” Hay que ayudar a los ciegos pero a lo que quieran, no a lo que no quieran”.</p><p>Dentro de un rato este señor experimentado que es<b> Fernando Savater</b> va a hablar de política, va a lanzar esas críticas furiosas que conocemos contra la <b>izquierda</b> y va a decir que como de ahí, de la izquierda -”del filo de la izquierda”- es que viene, entonces tiene que decir la verdad ahora. Va a subrayar la fuerza del sexo pero va a pensar por qué YouTube puede ser más atractivo... para los jóvenes, no para él. Dentro de un rato, en estos 40 minutos que dura el Zoom y que durará la entrevista, dirá que hoy se enfatizan las diferencias y no se asumen las deficiencias. Le voy a preguntar, entonces, si conoció un pasado mejor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UIP6IRBGTBDGDGSZNIP2L6WHHE.jpg?auth=4e95b0faab880f6c1a2037415ac116f8811d4fcc6d2ff6880466dc5d3bc052cd&smart=true&width=800&height=440" alt="" height="440" width="800"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Carne-Gobernada-Fernando-Savater-eBook-2315802" target="_blank"><i><b>[”Carne gobernada” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p>Todo eso hará en este ratito <b>Fernando Savater</b>, este estudioso que llevó la Filosofía a tantas casas, que se volvió un bestseller, que se convirtió en referente y en voz polémica.</p><p>Pero antes hablará del amor. Del <b>amor más allá de la muerte</b>, del dolor que lleva encima desde que, en 2015, murió su mujer. De la tristeza con la que convive aun cuando haya vuelto a escribir, aun cuando tenga otra compañera, aun cuando el deseo lo mueva y el cuerpo responda.</p><p>De eso y algunas otras cosas hablaremos, él sentado frente a su tablet y junto a una ventana luminosa en España, esta cronista en la Argentina. La excusa es un nuevo libro que acaba de sacar y que él califica como el más espontáneo que escribió, el que salió sin un plan. Se llama <i><b>Carne gobernada </b></i>-un título con guiño, que alude a un plato asturiano que se cocina muy lentamente- y en él cruza vida, sentimientos, ideas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OOJEWCAT2RDGRBUYQNOGC4OMYY.jpg?auth=701579c97cd85f5ce80249e1716a8f595365b608dd98cc3e9ae2ee3424980138&smart=true&width=800&height=440" alt="Fernando Savater en diálogo con Infobae. (Captura de pantalla)" height="440" width="800"/><p>Un libro en que aparece ese Savater enfurruñado y cortante pero que también tiene momentos conmovedor. Como cuando dice: <i>“Borges escribió que quien se enamora funda una religión cuyo dios es falible: pero lo verdaderamente grave es que se trata de un dios mortal, que un día sin más ni más puede imponernos su ausencia como antes nos doblegó con su presencia”</i>.</p><p>Hablamos, entonces.</p><p><b>-En uno de los párrafos más hermosos del libro, usted discute eso de que el tiempo lo cure todo. Dice que más bien todo lo pudre y lo marchita. Pasaron casi nueve años de la muerte de Sara, su mujer. ¿Cómo está?</b></p><p>-Bueno, yo estoy triste como siempre. Es decir, desde. Desde que murió mi mujer he pasado ya a un estado de tristeza, pero estoy acostumbrado a la tristeza. Eso que se dice, que el tiempo lo cura todo... Vamos. Yo en principio me sentí sorprendido por estar triste porque ha sido siempre una persona alegre y más bien despreocupada, quizás por ingenuidad. Y de pronto empecé a estar triste de una manera habitual y eso fue un verdadero shock En fin, que por mucho que luche, pues ahí al fondo está siempre la tristeza. Pero eso tampoco quisiera cambiarlo, yo no quisiera olvidarme de mi mujer y dejar de estar triste por haberla perdido.</p><q>“Ahora lo que hay es una diferencia de derechos; un derecho para los trans, otro para las mujeres, otro derecho para los hombres, los derechos para los negros, otros para los blancos”</q><p><b>-Me pregunté si en un momento si era un libro un poco desesperado por algunas cosas que dice, “no necesito consuelo sino salvación”... “busco la revelación de lo imposible”...</b></p><p>-La necesidad es la gran esclavizadora de los seres humanos. Somos capaces de ver que hay cosas necesarias con las cuales no hay rebelión posible y que estamos sometidos a unas fuerzas que de alguna manera nos trituran, ¿no? Entonces ese pensamiento de algo imposible pero que nos salvará, que nos liberará, nunca ha dejado a la humanidad. De hecho, todas las religiones vienen de ahí, de la idea de que hay un un imposible que acaba con la necesidad. ? La promesa de la religión es convertirnos verdaderamente en personas y por lo tanto en seres libres, no sometidos a necesidad. Bueno, desgraciadamente, algunos no creemos en ello, pero creemos que sería muy bueno creer.</p><p><b>-En algunos momentos en el libro se siente cierta desesperación. Me preguntaba si tiene algo que ver con la vejez, que usted sostiene que es corta y tiene mucho de humillante.</b></p><p>-Es el libro es más espontáneo de todos los que he escrito y por eso efectivamente hay momentos de desesperación, porque veo que la vida se acorta. Pero por mucho que la pena sea hoy compañera de mi vida eso no quiere decir que yo quiera la muerte. Uno puede estar apenado en la vida pero naturalmente preferir la vida a la muerte. Está ese final famoso de <i><b>Las palmeras salvajes</b></i>, de William Faulkner, en que termina diciendo “Entre la pena y la nada, prefiero la pena”.</p><p><b>-Pero hablábamos de la vejez. En el libro usted pone algo así como “tengo 75 años, ¿no es ridículo? Con lo joven que he sido siempre...”</b></p><p>-Lo único bueno de la vejez es que sus alternativas son peores. Pero la vejez no está tan mal. Creo que no hay que vivir la vejez con resignación, que hay que vivirla con rebeldía, sabiendo que eres viejo. Y, por otro lado, sabiendo que <b>ser es siempre ser joven.</b> O sea, el ser encierra una cierta juventud, aunque seas viejo en el momento en que lo empleas. Entonces está esa contradicción, esa pasión que es el ser se mantiene a pesar de que la vejez vaya privándote de las posibilidades de cumplir los deseos.</p><p><b>-Bueno, la pasión parece ser mucho la pasión sexual también, ¿no?</b></p><p><b>-</b>Sí, claro, por supuesto, la pasión. Es decir, bueno, el amor no acaba. Yo sigo enamorado de mi mujer, lo que pasa es que he perdido el objeto de ese amor pero el amor no se ha ido, el amor sigue estando. De ahí la pena. Luego está una de las pasiones que ha sido una de las pasiones más fuertes de mi vida que es el sexo y continúa estando ahí, claro, entonces bueno, eso es una contradicción que añade, si se quiere, un cierto picante todavía el sexo. Digo, el hecho de que ya no es la cosa automática de cuando tienes 25 años. Ahora se convierte en una opción combativa, casi es un reto el sexo en este momento. Y bueno, eso tiene también su encanto, un encanto dudoso.</p><p><b>-Usted dice que a los jóvenes les interesa más YouTube.</b></p><p>-El problema es que el sexo se convierte en una especie de automatismo y deja de interesar. O sea, hay jóvenes que están más interesados por YouTube. ¿Por qué? Porque en el YouTube encuentran más novedades. Bueno, yo como soy del plan antiguo...</p><q>“Eso de llamar a ser sordo ‘tener una un oído alternativo’... No hay que retroceder ante las deficiencias, hay que aceptarlas”</q><p><b>-En el libro usted dice que más allá de la tecnología, de que hablemos con emoticones y usemos inteligencia artificial, los seres humanos somos más o menos igual que siempre.</b></p><p><b>-</b>Bueno, el ser humano, digamos, vive un mundo fundamentalmente imaginario, ¿no? O sea, eso es lo característico de la humanidad. Nosotros siempre nos enorgullecemos de que somos animales racionales pero la verdad es que somos animales imaginativos. La conducta de los animales normalmente es muy racional, es decir, hacen lo que tienen que hacer para alimentarse, para aparearse, para protegerse, sus mecanismos racionales funcionan. Lo que los animales no tienen es imaginación. En cambio, los seres humanos vivimos en un mundo imaginario de futuro, recuperamos el pasado de forma imaginaria, recuperamos lo que todavía no es convirtiéndolo en lo que debe ser.</p><p><b>-Por eso también imaginamos sociedades mejores.</b></p><p>-Por supuesto, vivimos en la utopía, que siempre nos impulsa. No hay ninguna situación que deje contenta a la gente. Cuando se alcanza una meta empezamos a ver que queremos otra meta más lejana, otra más perfecta y luego vemos los problemas que tiene. <b>La solución de las cosas también tiene problemas</b>. Esa es la cadena imaginaria de la vida.</p><p><b>-En la parte más política de Carne gobernada usted parece haber pasado de una idea a otra, algo que antes parecía bueno ahora parece malo. ¿Hay alguna utopía hoy para usted?</b></p><p><b>-</b>He intentado, con el tiempo, ir librándome de utopías. Hoy me parece que la utopía es el sueño de unos pocos que se convierte en pesadilla de todos los demás. Creo que lo que me gustaría de alguna manera es una sociedad basada en la solidaridad, en la compasión Creo que la compasión, que es una palabra que nunca ha tenido en los progresistas mucho mérito, ahora es muy importante. Es una sociedad compasiva, una sociedad que atiende a lo <b>vulnerable</b> que hay en el ser humano. Eso es importante, pero eso <b>no puede ser una sociedad dictatorialmente buena</b>. El bien cuando se convierte en una dictadura ya no es el bien. El bien tiene que ser un camino a elegir. Entonces me parece hoy que el discurso de la izquierda es totalmente falso y traicionero para lo que el hombre realmente se promete a sí mismo. Por eso, como he estado en el en el filo de la izquierda durante mucho tiempo, ahora que hago una reflexión sobre mi vida me parece que debería desengañar a la gente a la que engañé y contarles las cosas como creo que son.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ATEJFHNW3BED3FHVLXA2MZIAIE.jpg?auth=ed812fb05958bfd0e844b28e50c241e57e7fb3e29a6485077acfbde9250ece1f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fernando Savater. Una voz aguda y polémica." height="1080" width="1920"/><p><b>-¿Y cómo son? Porque la compasión está muy bien pero no parece algo entre iguales.</b></p><p>-No hay una solución definitiva para nada. Hay muy pocos filósofos, como no sea, por ejemplo, un Maquiavelo, que quieren mantener la política, que reflexionan sobre la política como algo que se está haciendo. La mayoría de los filósofos piensan en una solución utópica, que acaba con la política: está todo dicho, se acabó. Yo creo que hay que seguir pensando en la política como un camino que no vamos a zanjar nunca. Se irán añadiendo beneficios y tendremos también que defender las conquistas que se han hecho, porque nada se conquista para siempre.</p><p><b>-¿Qué conquistas le parece que hay que defender? Se lo pregunto en este momento en que la derecha se abre paso en muchos lugares.</b></p><p>-Desde luego que en este momento hay muchos problemas en Europa porque todavía hay gente que se declara comunista como si fuera una cosa aceptable. Menos mal que está ahí Putin para recordarnos lo que es el comunismo.</p><p><b>-¿Putin es comunista?</b></p><p>-Es la representación de la KGB y la KGB era lo que queda del comunismo. Eso es lo que se ha mantenido. Como la imposición, como el terror. En España, por ejemplo, el comunismo, eh? Funcionó mejor porque desapareció. Porque los comunistas como Santiago Carrillo , favorecieron la llegada de una democracia, de una monarquía. Es decir, desde un punto de vista traicionaron al comunismo, pero gracias a eso fueron útiles a la sociedad, mientras que hoy ha aparecido otra vez gente como la de Podemos, como la de Sumar, que quiere recuperar el viejo comunismo antisistema democrático, con toques bolivarianos, etcétera. Los populismos que amenazan a España, por ejemplo, son populismos de izquierda, no de derecha.</p><p><b>-Déjeme un pasito atrás. Entonces, ¿qué conquistas hay que defender?</b></p><p>-Y bueno, hay que defender las libertades. O sea, el programa del de la democracia cabe en el “Libres e iguales”. Eso es lo que lo que es la democracia. Entonces hay que defender de verdad <b>las igualdades posibles</b>, o sea, igualdades que no son igualdades de final, sino igualdades de principios. Apoyar a la gente para que tenga las mismas <b>oportunidades</b>. Y luego libertad. Libertad para que cada uno, de alguna manera, busque su propia excelencia. Eso es la la la conquista fundamental de la democracia. Libres. Iguales. .</p><p><b>-No parece poco hoy en día eso de tener las mismas oportunidades, tener una misma educación, tener una alimentación equivalente...</b></p><p>-No, no, por supuesto. No es poco.</p><p><b>-Usted critica al feminismo porque, dice, deja a las mujeres en un lugar pasivo. ¿Cualquier feminismo es innecesario?</b></p><p>-En sitios como Irán, es evidente que las mujeres siguen estando discriminadas. En Europa, en general, las luchas feministas auténticas fueron cosa del siglo pasado. En el siglo pasado las mujeres ganaron su derecho a voto, ganaron su igualdad jurídica, ganaron una posición laboral que todavía efectivamente no es totalmente igualitaria pero ha avanzado mucho. Ahora, la visión actual de los transgéneros, etcétera, etcétera, no es favorable al feminismo sino todo lo contrario. O sea, yo creo que los feminismos estos que convierten toda la relación hombre-mujer en una especie de violación permanente de los hombres a los mujeres, es un disparate total. Pero nos ha valido eso, que el hombre por ser hombre ya es culpable de no se sabe qué crímenes ontológicos y la mujer es una víctima haga lo que haga. Esto evidentemente no tiene nada que ver con el feminismo bien entendido que es un feminismo de las mujeres que trabajan, que piensan, que escriben.</p><p><b>-En el libro dice también que la política de las identidades termina siendo perjudicial, termina quitando derechos. Que en vez de pelear por igualdades peleamos por una superposición de diferencias.</b></p><p>-Hemos pasado de la defensa de la igualdad a la defensa de la diferencia. Es decir, hoy lo importante son las diferencias. Cada uno quiere afirmar unas diferencias genéricas, sexuales o de cualquier orden, como si eso fuera lo importante, cuando el progresismo es buscar nuestros parecidos, nuestra semejanza, buscar la igualdad. Entonces, un progresismo basado en la diferencia es lo contrario de lo que se ha entendido por progresismo hasta ahora. El progresismo lo que buscaba es la igualdad, para la diferencia ahí está la sociedad de castas de la India.</p><p><b>-Bueno, una vieja consigna era “igualdad en la diferencia”.</b></p><p>-Las diferencias existen, no son un derecho que se reivindica. Hablo de las diferencia entre los seres humanos, no solo de sexo, sino de mil cosas. Son un hecho. Ahora, esas diferencias no deben comportar una jerarquización y unos derechos para unos y otros para los otros. Esto yo a veces lo resumía diciendo que no es lo mismo el derecho a la diferencia que la diferencia de derechos. Ahora lo que hay es una diferencia de derechos; un derecho para los trans, otro derecho para las mujeres, otro derecho para los hombres, los derechos para los negros, otros para los blancos. Eso es lo que me parece.</p><q>“Los derechos humanos en el fondo son deberes humanos de unos a otros”</q><p><b>-Y así se puede hacer difícil encontrar puntos de unidad para tirar para adelante. Porque nadie es exactamente igual que yo.</b></p><p>-Eso es un poco ya cada uno de los seres humanos tenemos que luchar contra nuestras deficiencias. No solo las diferencias, nuestras deficiencias. Eso es parte de madurez. Los seres humanos maduros son aquellos que se han reconciliado, con sus deficiencias y saben utilizarlas a favor o en contra.</p><p><b>-¿Cómo se define qué es una deficiencia? Lo que usted llama “deficiencia” yo puedo decir que es una característica.</b></p><p>-”Característica” es la forma encubridora de llamar a la deficiencia. No es que yo tenga tenga una característica miope. Es que soy miope y eso es una deficiencia y si tuviera buena vista sería mejor. O sea, eso de llamar a ser sordo “tener un oído alternativo”... Pues, no. No hay que retroceder ante las deficiencias, hay que aceptarlas. Y con los años vamos acumulando más deficiencias.</p><p><b>- Cuando habla del Estado, usted escribe que se aleja un poco de los liberales porque considera el derecho a fallar, el derecho a que alguien que falle y sea asistido por falla. Y el Estado tendría ese papel. Ahora pensaba en la deficiencia: si uno tiene un “oído alternativo”, entonces no hace falta un programa estatal para la sordera- Y eso puede terminar siendo regresivo.</b></p><p>-Ser una sociedad es decir que somos socios unos de otros, o sea, que no vivimos totalmente aislados. Quiere decir que lo que le ocurre a uno importa a los demás y, por lo tanto, si a alguien le da por subir a una montaña y de pronto, a mitad de camino del Everest, se queda el hombre en un ventisquero y ya no puede bajar ni subir, pues vamos a buscarlo. No se dice “bueno, ahí se queda, se ha subido porque ha querido, pues mira, ahora si no puede bajar, que no baje”. No, lo bajamos porque sabemos de alguna forma que nos debemos algo unos a otros. O sea, los derechos humanos en el fondo son deberes humanos de unos a otros. Y esos deberes están sometidos naturalmente también a las limitaciones. El Estado no es omnipotente ni tiene por qué serlo. Por eso yo hablaba de la compasión: el sentido de apoyo que tenemos unos por otros. Eso sí es una cosa valiosa. Siempre que no sea un sustituto de la libertad, o sea, siempre que no sea a costa de decir: “Voy a ayudarte, quieras o no”. Hay una viejo chiste en España. El boy scout que vuelve a su a su cuartel...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MWATRCU365DGDIRR7OQ5SAKXWQ.jpg?auth=aa652e2cbce79197a13b120b886d3517136a4cfd2250288af9470c20bcfb2388&smart=true&width=1920&height=1079" alt="El filósofo Fernando Savater." height="1079" width="1920"/><p>Y es entonces cuando <b>Savater</b> cuenta el chiste del principio. Hay que ayudar al ciego, dice, pero a hacer lo que quiera. Solidaridad, compasión y libertad, sostiene, como un credo.</p><p><b>-En los últimos días de su vida, José Saramago estaba angustiado porque decía que dejaba un mundo peor que el que había encontrado. ¿Usted cree algo similar?</b></p><p>-Lo único sensato que se puede decir es que los seres humanos nacemos rodeados de males y morimos también rodeados de males. Y entonces lo único que se puede esperar es que los males del final no sean iguales que los males del principio.</p><p><b>-¿Usted ve un mundo mejor que cuando era chico?</b></p><p>-Bueno, yo nací en la dictadura de Franco. Cuando no había partidos políticos, no podíamos leer los libros ni ver películas. He visto mejorar el mundo muchísimo, afortunadamente.</p><p><b>-O sea, no es de lo que piensan que todo tiempo pasado fue mejor.</b></p><p>-No, por favor. Hay cosas del tiempo pasado que echo de menos, claro. Porque uno se había acostumbrado a ellas o son caprichos que uno tuvo en su tiempo y se han desvanecido con el paso de la historia. Pero yo, vamos, elegiría el día de hoy siempre frente a cualquier día del pasado.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EYQTNPVIV5EGTITRFIFGBZIIJ4.png?auth=6eaa9b6b8642cdcff28ef5df780d5578491ea6d75684386203dfbed7ef0403ce&amp;smart=true&amp;width=1229&amp;height=682" type="image/png" height="682" width="1229"/></item><item><title><![CDATA[Una novela policial que muestra el lado B del Chile de hoy y una justicia que no llega a ser justa ]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/01/18/leonardo-padura-recomienda-una-novela-policial-que-muestra-el-lado-b-del-chile-de-hoy-y-una-justicia-que-no-llega-a-ser-justa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/01/18/leonardo-padura-recomienda-una-novela-policial-que-muestra-el-lado-b-del-chile-de-hoy-y-una-justicia-que-no-llega-a-ser-justa/</guid><dc:creator><![CDATA[Leonardo Padura]]></dc:creator><description><![CDATA[El escritor cubano señala los libros de Ramón Díaz Eterovic. En particular el último, “Los asuntos del prójimo”, donde una joven muere golpeada y violada. Pero en el que se ve, también, el límite de la legalidad, la falta de respeto a la dignidad humana y la desigualdad.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:58:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WPUB536S7ZEXBDQ2X7EIPN3VQI.jpg?auth=6ff2a754c4bee3230826bfda90e0ad1c2c9288ed7d3a95f8db397b2c16edf133&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>Autor de novelas policiales, “padre” de un personaje entrañable como el detective Mario Conde, Leonardo Padura es también un lector agudo que ama el género y aquí lo mira desde adentro. Si el policial empezó siendo considerado una escritura “menor” hoy es uno de los géneros principales de la producción editorial. Y ha demostrado su capacidad de retratar y desnudar la realidad. Lo que pasa y no se dice. Lo que el crimen devela.</p><p>Aquí, otra entrega de su serie<a href="https://www.infobae.com/tag/leonardo-padura-recomienda/" target="_blank"> Leonardo Padura recomienda</a>, donde comenta lo que va leyendo. Escribe <b>Padura</b>:</p><h2>El camino del policial</h2><p>A mediados del siglo pasado, cuando aun no se vislumbraba toda la importancia artística que alcanzaría una tipología literaria como la <b>novela policial</b>, gracias sobre todo a su capacidad para aprehender y reflejar las realidades sociales, el erudito mexicano <b>Alfonso Reyes</b> la consideró el género de nuestro tiempo, y ello “por dos motivos: 1. los autores que a ella se consagran son demasiado prolíficos, 2. la <b>novela policial </b>se escribe con apego a cierta fórmula o canon”.</p><p>Mientras <b>Reyes </b>lanzaba esta afirmación, mitad cuantitativa, mitad cualitativa, el<b> género policial</b> abría, en esa década de 1940, una brecha significativa en el contexto cultural de la lengua española, pues su juicio coincide con el momento en que, bajo el cristalino seudónimo de <b>Honorio Bustos Domecq</b>,<b> Jorge Luis Borges </b>y <b>Adolfo Bioy Casares</b> publicaban los primeros dos tomos de los relatos de este ficticio autor, los<i><b> Seis problemas para don Isidro Parodi</b></i> (1942) y <i><b>Un modelo para la muerte</b></i> (1946) obras que concretaron un importante hallazgo: la aclimatación de un género, que entonces era propiedad de anglosajones y franceses, a la norma lingüística porteña.</p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/12/25/almudena-grandes-prendio-la-alarma-el-totalitarismo-latente-que-la-pandemia-nos-dejo/" target="_blank">Te puede interesar: Almudena Grandes prendió la alarma: el totalitarismo latente que la pandemia nos dejó</a></p><p>En la conclusión de <b>Reyes </b>es evidente que el crítico había tenido como referencia fundamental un fenómeno literario que se había producido, y se estaba produciendo, en los espacios culturales ingleses, norteamericanos y franceses, donde autores como <b>Agatha Christie</b>, <b>S.S. Van Dine</b>, <b>Erle Stanley Gardner</b> –por solo mencionar a algunos de los más exitosos de ellos- creaban novelas en serie en las que, de una forma u otra, se reproducía una estructura narrativa apegada, como bien dice <b>Reyes</b>, a una fórmula que por lo general implicaba la existencia y develación de un enigma.</p><p>Cuánto conocía Reyes de lo que ya había ocurrido con autores como <b>Dashiell Hammett</b> (finales de la década de 1920 y principios de la siguiente) y ocurría con <b>Raymond Chandler</b> (desde la publicación de <i><b>El sueño eterno</b></i>, en 1939), es otro enigma, pues ya en sus obras, en cantidad y calidad, quedaba desmentida o superada la afirmación del estudioso.</p><p>Las décadas siguientes, y hasta la actualidad, han validado y a la vez negado la certeza de la afirmación de <b>Reyes</b>. Porque si bien es cierto que la <b>novela policial</b> se puede considerar el género de nuestro tiempo, no es solo –y no lo es, <i>sobretodo</i>- porque sus autores sean prolíficos (muchos lo son) o se atengan a una fórmula o canon (muchos todavía lo hacen), sino por lo que constituye su mérito artístico y social más trascendente: su capacidad de reflejar las <b>realidades contemporáneas</b> de las sociedades en que es cultivada esta literatura.</p><h2>Cambiar de lugar</h2><p>La aclimatación del género policial a la literatura escrita en lengua española se concreta en un largo proceso de tanteos imitativos que comienza muy temprano en el tiempo (fines del siglo XIX, principios del XX), en países como Argentina y Chile, para luego tener un momento de asimilación paródica muy bien representado con los relatos de <b>Parodi </b>(la asociación es evidente) o el libro clásico de <b>Rafael Bernal</b>, <i><b>El complot mongol</b></i> (1969) y que finalmente se asumirá, identificará y nacionalizará a partir de la década de 1970, con los primeros latidos de lo que ha sido calificado como el neopolicial iberoamericano cuando autores como <b>Manuel Vázquez Montalbán</b>, <b>Paco Ignacio Taibo II </b>u <b>Osvaldo Soriano</b>, entre otros pioneros, asuman el género con mirada postmoderna, intenciones sociales y, sobre todo, con aspiraciones artísticas que van desde el estilo hasta la violación de los cánones mencionados por <b>Reyes</b>… y comienza el cultivo extendido de una novelística que hoy no es solo literatura de masas o de evasión, como la calificó <b>Dorothy Sawyers</b>, sino también bandera de las más importantes editoriales de la lengua y hasta objeto de estudio por las academias por su demostrada capacidad para ser Literatura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PTA2E3ROAFGSFHZNC4DPGJZIRI.jpg?auth=82482dd45de77ab21e4bd590d99faba071cc0e17bdf46983002c30e4d4382674&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ramón Díaz Eterovic. Develando la realidad de Chile." height="1080" width="1920"/><p>Y uno de los protagonistas de ese proceso cultural en el ámbito iberoamericano es un escritor chileno que, con un número notable de obras a cuestas, no se cansa de recurrir al género y de darnos en cada ocasión una pieza inquietante en cuanto a los conflictos que refleja y el modo de expresarlos: y claro que me refiero a <b>Ramón Díaz Eterovic</b>…</p><h2>A partir de Pinochet</h2><p><i><b>Los asuntos del prójimo</b></i> (LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2012) es la más reciente (según mis informaciones) de las dieciocho novelas del género negro que ha publicado <b>Díaz Eterovic</b>, todas protagonizadas por el detective Heredia, su personaje fetiche, que vio la luz en 1987 en la novela <i>La ciudad está triste</i>. Desde entonces y hasta el presente, con todas y cada una de las aventuras de este detective heterodoxo en sus métodos investigativos y hosco de carácter, <b>Díaz Eterovic</b> ha hecho notables ejercicios de penetración en la sociedad chilena de nuestro presente, asumiéndola como el resultado de un pasado (en muchos sentidos inconcluso) marcado por el trauma de dos décadas de férrea y cruel dictadura de <b>Augusto Pinochet</b>, una época oscura, pletórica de crímenes políticos y de Estado, años de imperio del miedo.</p><p>Gracias a esta intención sociológica y realización artística, la novelística policial de <b>Díaz Eterovic</b> se puede leer como una crónica de la vida social, política, económica, pero sobre todo existencial de un país latinoamericano marcado por muchos de los conflictos que han jalonado su evolución contemporánea y las vidas individuales de sus ciudadanos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EUYMO5DS2FGQ3ILMHWYA2DTQT4.jpg?auth=97f46c429829797cb89b6f204246d6b327aa0382a196b95391689d5fe39c3398&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Los-asuntos-del-projimo-Ramon-Diaz-Eterovic-eBook-2108037" target="_blank"><i><b>[”Los asuntos del prójimo” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Por su extensa e intensa labor creativa, este novelista ha merecido numerosos galardones literarios, entre ellos en dos ocasiones el Premio a la Mejor Obra Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de su país. Su personaje Heredia ha pasado también a ser protagonista de una serie de televisión y llevado al formato de comic pero, sobre todo, le ha valido al escritor el favor de los lectores chilenos que lo consideran uno de sus referentes literarios, un mérito nada despreciable en un país que entre sus novelistas contemporáneos exhibe nombres como los de <b>Roberto Bolaño</b>, <b>Luis Sepúlveda</b>, <b>Antonio Skármeta</b>, <b>Jorge Edwards </b>o <b>Diamela Eltit</b>. ¡E <b>Isabel Allende</b>!</p><p><i><b>Los asuntos del prójimo</b></i> abunda en esa intención ideoestética del autor chileno para insistir en algunas de las obsesiones que la alimentan: las veleidades del poder, la necesidad de develar verdades, la relación difícil entre la legalidad y una <b>justicia </b>que no siempre es justa.</p><p>La muerte de la joven universitaria Lorena Morán, golpeada y violada, sirve de motor a esta historia cuando Heredia es contratado por Helena Vander, amiga y (ya lo sabrán los lectores) algo más de la finada Lorena. Un crimen que, según todas las trazas, podía ser uno más de los muchos que se vinculan con la violencia de género, sirve en esta ocasión para que Heredia penetre en el universo oscuro de las<b> iglesias cristianas</b> que, como una pandemia (por decirlo en términos de moda) se han ido estableciendo en las sociedades latinoamericanas, las más de las veces medrando con la fe y, sobre todo, con la debilidad y la ignorancia de grandes sectores de la población.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VL7XOEDYEZBGVLSQVU6BDA3CWM.jpg?auth=c9ecf02880636e6823731f7f0d12531f2af1aff21f029fe88c23bb740add2472&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Ramon-Diaz-Eterovic-Autor-252738" target="_blank"><i><b>[Los libros de Ramón Díaz Eterovic se pueden adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>El proceso mismo de la investigación encomendada a Heredia, le sirve al escritor para cumplir varias de sus intenciones. Así, la novela traza un mapa de la actual <b>Santiago de Chile</b>, una ciudad que se levanta sobre marcados contrastes económicos que se reflejan en su estructura física; mientras, la trama recorre algunas de las manifestaciones de los ejercicios de poder que en la novela se concretan en abusos sexuales y psicológicos; y, en el centro de interés argumental, la utilización de la fe de las personas con fines perversos y de dividendos económico que permiten además crear tremebundas alianzas políticas.</p><p>El personaje de Heredia, por su parte, asume el paso del tiempo y envejece. Respecto a novelas anteriores se le advierte más escéptico y reflexivo, menos vehemente y activo, igual de sentencioso y filosófico (<i>“El pasado es un texto que no se puede corregir”</i>, dice, entre otras muchas máximas) y, como él mismo reconoce (no es muy modesto el señor), se presenta como <i>“un hombre que seguía fiel a sus maltratados valores de siempre”</i>.</p><p>Como buena novela policial, <i><b>Los asuntos del prójimo</b></i> llega a sus desenlaces develando los misterios encadenados que sirvieron de motor argumental. Se hace justicia de modos no demasiado ortodoxos, pero se hace. Y, como obra representativa de este <b>neopolicial </b>iberoamericano en que milita y cuyas características comparte, su lectura nos deja ese sabor agridulce de constatar que ni siquiera la develación de una verdad puntual o la turbia realización de un acto de justicia reparan los males profundos de unas sociedades que necesitarían de muchas más verdades y mucha más justicia para ser espacios en los que impere el respeto a la dignidad humana y la siempre esquiva justicia social, con todos y para todos.</p><h2>Quién es Ramón Díaz Eterovic</h2><p>♦ Nació en Punta Arenas, Chile, en 1956.</p><p>♦ Estudió Ciencias Políticas y Administrativas.</p><p>♦ Escribió poesía.</p><p>♦ Es uno de los creadores del Festival Iberoamericano de Novela Policial Santiago Negro.</p><p>♦ El detective Heredia es su principal personaje y protagoniza más de diez novelas y tiene su versión televisiva:<i><b> Heredia y asociados</b></i><i>.</i></p><p><i>Seguir leyendo</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2022/10/14/ramon-diaz-eterovic-y-la-novela-negra-el-genero-paso-de-la-marginalidad-a-ser-referencia/" target="_blank">Ramón Díaz Eterovic y la novela negra: “El género pasó de la marginalidad a ser referencia”</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/07/10/leonardo-padura-recomienda-despues-de-patria-fernando-aramburu-tenia-un-desafio-y-lo-resolvio-con-los-vencejos/">Leonardo Padura recomienda: después de “Patria”, Fernando Aramburu escribió una gran novela con un título “horrible”</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/11/09/ni-el-islam-ni-la-provocacion-leonardo-padura-revela-el-verdadero-truco-de-michel-houellebecq/">Ni el Islam ni la provocación: Leonardo Padura revela el verdadero truco de Michel Houellebecq</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WPUB536S7ZEXBDQ2X7EIPN3VQI.jpg?auth=6ff2a754c4bee3230826bfda90e0ad1c2c9288ed7d3a95f8db397b2c16edf133&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Otra vez el inclusivo: todo lenguaje es político]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/27/otra-vez-el-inclusivo-todo-lenguaje-es-politico/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/27/otra-vez-el-inclusivo-todo-lenguaje-es-politico/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[El gobierno argentino avanza en la eliminación de estas formas ateniéndose a lo que dice la gramática. Pero el idioma va más allá de los manuales y llena necesidades que la sociedad va teniendo]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:57:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VHGSQKE5UFAEDB4H4M4EPWJ6QM.jpg?auth=230679c673287eb580ad94f035f8b2a8f6ca7cf047719326170667407529fa63&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Javier Milei prohibió el lenguaje inclusivo en la Administración Pública." height="1080" width="1920"/><p>Hace algún tiempo, en una cena, discutíamos sobre lenguaje inclusivo. Lo que había encendido la mecha había sido la palabra “presidenta”. Algunos argumentaban con la gramática en la mano: el participio presente, decían, señala a quien realiza una acción. “Cantante”, porque canta. “Estudiante”, porque estudia. “Presidente”, porque preside. No indica género. Por lo tanto, decía, quien preside es presidente y no presidento ni presidenta. Lógica pura.</p><p>Sentada a esa mesa, la escritora Claudia Piñeiro escuchó e intervino. “¿Cómo le decís a la señora que trabaja en tu casa?”, preguntó. Un silencio paralizó los tenedores. Nadie dijo nada pero en todas las frentes ya se había formado una palabra. Piñeiro no perdonó: “¿Qué? ¿<b>Presidenta </b>no pero <b>sirvienta </b>sí”?</p><p>La estocada de la escritora iba más allá de la discusión en la mesa. En los libros de gramática, el caballero que argumentaba sobre el participio tenía razón. Pero ese músculo poderoso que es el uso, ese músculo indomable, había necesitado “sirvienta” para nombrar a tantas mujeres que limpian tantas casas de otros. y lo había naturalizado. Por la simple pragmática: son algo cotidiano. “Presidentas”, en cambio, ha habido menos. Entonces cabía recordar el sistema de la lengua.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J762C7Z7MRC4HGPB4W4BTWMDKU.jpg?auth=745b208b61d385a0995e6e3251add58c33bc822b7c0f7004b7128564c5d16bbe&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La escritora Claudia Piñeiro en la Feria del Libro de Miami en 2023. (Nacho Films)" height="1280" width="1920"/><p>En este caso en particular, la Real Academia Española tiene algo que decir. En su “Diccionario Panhipánico de Dudas”, aclara: “El uso mayoritario ha consolidado ya hoy el femenino específico <i>presidenta</i>, documentado en español<b> desde finales del siglo xv</b> y único que se recomienda usar en la actualidad”.</p><p>En cambio, en cuanto a “generala” y “coronela” -cuyas formaciones gramaticales serían mucho más sencillas que “presidenta”, porque son sustantivos simples- la Real Academia dice que su uso “no es normal”. ¿Querrá decir que todavía no hizo falta?</p><p>Esto viene a cuento porque en estos días, el ministro de Defensa argentino <b>Luis Petri </b>estableció que <a href="https://www.infobae.com/politica/2024/02/25/el-ministerio-de-defensa-prohibio-el-lenguaje-inclusivo-en-las-fuerzas-armadas/" target="_blank">en su ámbito debe “emplearse el idioma castellano</a>, conforme a la normativa y reglamentación que rige cada área respectiva, bajo los términos y reglas fijados por la Real Academia Española (RAE) y los reglamentos y manuales vigentes en las FUERZAS ARMADAS”. En la práctica, que no se diga “generala” ni “coronela” ni “soldada”, ni “caba”. Otra vez, el uso: ¿cuántas generales hay en el ejército? ¿Y cuántas sargentos?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C7QRP42B6BAK7DK55XNXLHTRU4.JPG?auth=5ece149db4f7e25e7f413da51d33860e25685414d8545dbdc669158bb48b70a3&smart=true&width=1920&height=1283" alt="Mujeres y varones en el Ejército argentino. (Crédito: Franco Fafasuli)" height="1283" width="1920"/><p>“Caba”, además, tiene su particularidad porque el término es habitual en enfermería. La caba es la jefa de sala. ¿En el ejército no y en el hospital sí?</p><p>Hace unos años otra escritora,<b> Isabel Allende</b>, habló de sus problemas con el lenguaje inclusivo. No en español sino en inglés, donde el sistema creado para intentar hablar de todos o indicar una vacilación respecto del género es complejísimo. “Mi nieta habla de su pololo y dice <i>They</i>, conjuga el verbo en singular con el pronombre en plural, para no decir <b>He </b>(él). Me confunde”, decía. Aunque él se reconocía varón: el evitar ser nombrado en masculino tenía que ver con una posición -sí, señores- política. Era una forma de declarar que se oponía a un sistema de géneros binario (varón/mujer) que el joven entendía como opresivo.</p><p><b>Hacer lo contrario también es tomar posición.</b> Y el ministerio de Defensa argentino lo hace explícito: “El masculino genérico o masculino gramatical ya es inclusivo, ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”, escriben. Es cierto, como lo es que cuando una encuesta muestra un gráfico sobre “población” en general lo suele hacer con unas figuritas idénticas a las que se usan en los baños de varones. El masculino como universal, como sinónimo de “humano” ha funcionado durante siglos, todos los entendemos y a esta altura sabemos que no es casual ni es gratuito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PDWY6XFEFVG4VMYU7BV477CJDQ.jpg?auth=9a910de5612c55344e42f97ae515159abf302c62c2e6c72fea7e2879eb732a75&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Ortografia-de-la-lengua-espano-Real-Academia-Espanola-eBook-1983193" target="_blank"><i><b>[El diccionario de la Real Academia Española se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros,  clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Es incómodo el cambio, claro. Y son incómodas las transiciones. En Chile, el país de donde viene <b>Allende</b> -que vive hace décadas en Estados Unidos- hasta hace unos años todavía se decía normalmente “la médico”. Hoy se usa “la doctora” pero, explican hablantes desde el otro lado de la Cordillera, todavía “la médica” suena raro. En la Argentina es lo más habitual. ¿Qué sería -siguiendo a la resolución del Ministerio de Defensa “el castellano”? ¿El de Chile o el de Argentina?</p><p>Este martes, el vocero del presidente<b> Javier Milei</b> informó que, en la administración pública, “se va a proceder a iniciar las actuaciones para <a href="https://www.infobae.com/politica/2024/02/27/el-gobierno-prohibira-el-uso-del-lenguaje-inclusivo-en-la-administracion-publica/" target="_blank">prohibir el lenguaje inclusivo y todo lo referente a la perspectiva de género</a>”. Y que no se va a poder utilizar la letra “e”, la arroba ni la “x””. También dijo que se evitará en la redacción de documentos públicos “la innecesaria utilización” del género femenino. Seguramente habla de esa duplicación tan cansadora que es “los empleados y las empleadas”, por ejemplo. Algo que es, justamente, una muestra de voluntad política para resolver algo que el idioma de los diccionarios todavía no logró: cómo hacer que el lenguaje nombre a todos de manera no jerárquica. Es incómodo, dijimos, suena mal. Eso también lo muestra el lenguaje: la tensión que todavía existe.</p><p>Por supuesto que el lenguaje es político. Por eso, cuando ganó la Guerra Civil en España,<b> Francisco Franco</b> prohibió lo de regiones que los habían hablado por siglo: el gallego, el catalán, el vasco. Esos idiomas, sin embargo, no murieron, aguardaron replegados en las casas, en los cantos de las mamás a los bebés, en los insultos entre dientes, en las palabras de amor dichas en la oscuridad. Cuando las cosas se dieron vuelta volvieron, porque siempre habían estado ahí. Y hoy son lengua, incluso, de la Administración Pública.</p><p>Es que el <b>lenguaje</b>, como cualquier construcción social,<b> se hace al andar</b> y nunca está resuelto. Se sigue formando, se nos va de las manos, encuentra cómo nombrar realidades que ayer no existían, deja ver <b>conflictos nuevos</b>, aparecidos donde hasta ayer había concordia.</p><p>A algunos les/nos puede dar nostalgia esa concordia pero el río del uso, el río de la vida, es tan caudaloso y tan impredecible que no hay tristeza que lo detenga ni resolución que lo conduzca.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VHGSQKE5UFAEDB4H4M4EPWJ6QM.jpg?auth=230679c673287eb580ad94f035f8b2a8f6ca7cf047719326170667407529fa63&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Siri Hustvedt: así es su nueva novela “borgeana” sobre mujeres cansadas de ser las “esposas de...”]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/28/siri-hustvedt-asi-es-su-nueva-novela-borgeana-sobre-mujeres-cansadas-de-ser-las-esposas-de/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/28/siri-hustvedt-asi-es-su-nueva-novela-borgeana-sobre-mujeres-cansadas-de-ser-las-esposas-de/</guid><dc:creator><![CDATA[Anabella Macri Markov]]></dc:creator><description><![CDATA[En “El mundo deslumbrante”, la escritora estadounidense se para en la fina línea que divide la realidad y la ficción para apuntar contra la disparidad de género en el mundo del arte.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:55:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DNMPFU6ONNDKTLRLG6QEYEI5MI.jpg?auth=18a3c3bea305af463fbf5731655a1d868204ae058b9ec747ca53834849736a66&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>¿De cuántas versiones está hecha una vida? ¿Cuántos relatos componen algo cercano a la totalidad de quiénes somos o quiénes fuimos? ¿Qué forma adquieren estos relatos cuando intentan reponer la complejidad del ser artista?</p><p>La novela <i><b>El mundo deslumbrante</b></i>, de la magnífica autora norteamericana <a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/05/24/si-no-revisamos-nuestros-modos-de-crianza-nuestros-hijos-solo-podran-separarse-de-nosotros-matandonos-la-dura-hipotesis-de-siri-hustvedt/" target="_blank"><b>Siri Hustvedt</b></a>, entiende estas problemáticas como material esencial y constitutivo de la ficción. El libro, que tiene la forma de una muy particular biografía, pone en escena<b> la difusa línea que divide la realidad de la ficción </b>en un relato que desborda ingenio y originalidad.</p><p>Como suele suceder con la ficción más transgresora, es difícil hablar del argumento sin caer en la simplificación. Es por esto que la cita con la que abre la novela parece un buen punto de partida: “Todas las creaciones artísticas (...) tienen mejor recepción en la mente de las masas cuando estas saben que detrás (...) se encuentra una polla y un par de pelotas”.</p><p>Esta cita se le atribuye a <b>Harriet Burden</b>, una artista olvidada e invisibilizada por el canon y la escena artística neoyorquina de los años ochenta, liderada en su mayoría por artistas masculinos. En teoría, está extraída de una carta de un tal Richard Brickman, que rápidamente entendemos es uno de los tantos seudónimos que la misma Burden utilizaba para escribir sin ser reconocida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7HHUSFV3KVCKBDAOGPSGKLIY4M.jpg?auth=b4c127b6a15deb30b033b51356fcf4fb950411ed4c814b9712e679f6b33a6bf4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=El-mundo-deslumbrante-Siri-Hustvedt-eBook-2313709" target="_blank"><i><b>[”El mundo deslumbrante”, de Siri Hustvedt, puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>Sigue: “A finales de los años noventa, Burden inició un experimento que tardó cinco años en completar (...) se valió de tres hombres que le sirvieron de fachada para presentar su propia obra”. La novela, en resumidas cuentas, será una suerte de investigación sobre este experimento: ¿cómo logró Burden presentar tres exposiciones en distintas galerías neoyorquinas bajo diferentes nombres, todos masculinos, sin que nadie supiera que ella era la verdadera artista detrás de las obras? En este gesto de <b>seudónimos, experimentos, citas y engaños</b> encontramos la clave de lectura de todo el relato.</p><p>Lejos de tener una estructura lineal y sencilla, la novela se vale de la forma del collage, el rompecabezas o el laberinto y, al mejor <b>estilo borgeano</b>, todo se va construyendo a través de escritos heterogéneos de narradores por momento poco confiables, que funcionan como pequeñas historias dentro del gran relato. Estos escritos son, en principio, los diarios íntimos de la misma Burden, pero también se nos presentan entrevistas realizadas a otros artistas, declaraciones escritas de sus familiares, transcripciones y críticas entre otros.</p><p>Todos estos funcionarán como fuentes para descubrir quién fue Harriet Burden, cuál fue su obra, por qué no fue apreciada por sus contemporáneos o por la crítica del momento y qué pasó realmente con las exposiciones. No está de más decir que las tres exposiciones artísticas están descriptas con un nivel de detalle que realmente parecen extraídas de la realidad, con descripciones que nos harán sentir espectadores de grandes gestos en este mundo que es y no es el nuestro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IZ26AOL43JDKLL6SDSQ6YDV4FM.jpg?auth=33642094fe8f67c86b51d7bf1aaa53f71592531d0674412251c7bb2bd85a0019&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Hustvedt citó a la artista Harriet Burden: “Todas las creaciones artísticas tienen mejor recepción en la mente de las masas cuando estas saben que detrás se encuentra una polla y un par de pelotas”. (AFP)" height="1080" width="1920"/><p>A medida que transcurre la historia, el tono se vuelve más oscuro y las obsesiones de los diferentes artistas involucrados en los experimentos se profundizan junto con<b> la lucha de egos y la paranoia</b>. Las versiones empiezan a contradecirse y, como lectores, ya no sabemos a quién creerle o cuál es la verdad, si es que existe una cosa parecida. Estos misterios que se van plantando junto con una muerte (¿o un suicidio?) hacen que la novela por momentos adquiera el tono del policial y que, más que una biografía, en realidad parezca la antesala de una biografía en vías de construcción, <b>repleta de preguntas sin respuesta</b>.</p><p><i><b>El mundo deslumbrante </b></i>tiene algo para todos: biografía, ficción, laberinto borgeano, juego de máscaras y también un interesante cruce con el ensayo, género que Hustvedt maneja a la perfección. Por más que la historia de Harriet sea efectivamente una obra de ficción, la autora logra entremezclarla con datos extraídos de la realidad y con reflexiones en torno al mundo del arte. En este gesto, y este a su vez es el objetivo del experimento de Burden, logra demostrar que el mundo masculino hetero cis lleva años (sobre todo, pero no exclusivamente, en las décadas del ochenta y noventa, que es cuando la novela se sitúa) ocupando un lugar central en el mundo del arte mientras que otras voces han sido marginalizadas, ignoradas o acalladas.</p><p>Harriet se encarga de traer a sus conversaciones nombres como el de <b>Camille Claudel</b>, <b>Dora Maar </b>o <b>Artemisia Gentileschi</b>. ¿Qué tienen en común estas mujeres? En principio, todas fueron <b>artistas poco apreciadas en su tiempo</b>, y más bien conocidas como “amantes de” o “hijas de”, viviendo bajo sombras masculinas absorbentes y enloquecedoras en lugar de ser reconocidas por su propio talento artístico. Claudel es conocida como la amante de <b>Rodin</b>; Maar, de <b>Picasso</b>; y Gentileschi, como la hija de <b>Orazio Gentileschi</b>. ¿Y Harriet Burden? Cuando su esposo vivía era conocida por ser esposa de un reconocido y exitoso marchante, Félix Lord, pero nunca destacada por su propio talento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2DF5TTJNKBEENCRST3OJC264J4.jpg?auth=21f3336f0fd89d02352d6848e49cd4a5f4d02047d6edfe0f0310cee965686f35&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Siri-Hustvedt-Autor-5952" target="_blank"><i><b>[Otros libros de Siri Hustvedt pueden comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>A través de estas figuras, la novela explora la complejidad de <b>vivir eclipsada por la fuerza totalizadora de las voces masculinas</b> y por un discurso que minimiza la capacidad femenina y evidencia el mal que aqueja a la sociedad patriarcal de no poder ver el arte en los lugares indicados. Luego de la muerte de su marido, Harriet logra emanciparse por completo e inicia su proyecto de las máscaras, del travestismo de identidades, de los seudónimos y laberintos, y es allí cuando da inicio a la liberación del cuerpo y del peso del nombre.</p><p>Lo que propone Hustvedt es un ejercicio narrativo, una novela extremadamente contemporánea con múltiples caminos, una aventura inabarcable repleta de intertextualidad que se ubica en el límite donde la ficción y la realidad se encuentran y hacen estallar todo lo conocido. La historia posee un tinte <b>feminista </b>innegable, pero ni por un instante cae en el lugar cómodo de ser panfletaria o en lo tedioso de la linealidad y del feminismo como un terreno aproblemático.</p><p>Más bien, todo lo contrario: mientras que logra plasmar su crítica al mundo del arte y al sistema patriarcal, también nos brinda una clase magistral sobre polifonía y forma narrativa, y sobre cómo construir una voz propia, sofisticada, que habla sobre lo importante sin resultar repetitiva en estos tiempos de exceso de información, e irónicamente sobresimplificación, en los que vivimos.</p><p>En esta forma tan compleja y embriagante, los caminos se confunden, las identidades se entrelazan, las máscaras se intercambian y la narración se vuelve un constante ir y venir que nos deja con más preguntas que certezas. <b>Siri Hustvedt </b>nos da así la bienvenida a un mundo que es, indudablemente, deslumbrante y somos afortunados de poder entrar a las exposiciones artísticas disruptivas, queer y desafiantes que ha construido para nosotros.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IENHILQXFZDM5DRTKWWVGQHQJU.jpg?auth=6e13939b694990769edbb9596be6db2b561c3720c91b97ff4b106c2bcefbf6b5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Cómo dejar de preocuparte”: una guía para aprender a afrontar la muerte, la pérdida y el dolor]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/29/como-dejar-de-preocuparte-una-guia-para-aprender-a-afrontar-la-muerte-la-perdida-y-el-dolor/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/29/como-dejar-de-preocuparte-una-guia-para-aprender-a-afrontar-la-muerte-la-perdida-y-el-dolor/</guid><dc:creator><![CDATA[René Salomé]]></dc:creator><description><![CDATA[La periodista y activista estadounidense Brigid Delaney acompaña al lector a un viaje a la Atenas del siglo III a.C. para buscar, en el estoicismo, las respuestas a los grandes problemas de hoy en día.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:54:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NKONRMK2GZDM5HLKXPLV33NNCY.jpg?auth=60a0df12c72bcf5cfbaf783336221c89794edb4ec389a9fbc3134ef05bb4a078&smart=true&width=1456&height=816" alt=""Cómo dejar de preocuparte" propone volver a los sabios atenienses del siglo III a.C. para solucionar los problemas actuales. (Imagen ilustrativa Infobae)" height="816" width="1456"/><p>“Todos buscamos respuestas a las grandes preguntas: <b>¿Cómo ser buena persona? ¿Cómo encontrar la calma?</b> ¿Cómo vencer el FOMO? ¿Cómo descubrir lo que realmente importa?”, escribe la periodista estadounidense<b> Brigid Delaney </b>en su nuevo libro, <i><b>Cómo dejar de preocuparte</b></i>.</p><p>Para buscar respuestas a todos estos interrogantes de hoy en día, la escritora y activista viajó al pasado y las encontró en el <b>estoicismo</b>, la escuela filosófica fundada por<b> Zenón de Citio </b>en Atenas a principios del siglo III a. C.</p><p>Editado por Paidós, <i><b>Cómo dejar de preocuparte </b></i>transporta al lector a épocas lejanas pero, sin embargo, no tan distintas de la nuestra, épocas marcadas por el caos, las guerras, las plagas y hasta lo que hoy conocemos como “ecoansiedad”. A través de las lecciones de <b>Epicteto</b>, <b>Séneca </b>y <b>Marco Aurelio</b>, Delaney nos muestra cómo aplicar estos principios ancestrales en nuestro día a día para <b>recuperar el control y la serenidad</b>.</p><p>El estoicismo, aunque eficiente, puede resultar un remedio difícil de tragar. Para eso, este es un libro de lectura fácil al que le sobra perspicacia, humor y compasión. <b>¿Es posible retomar las riendas de nuestras vidas? </b>¿Qué podemos aprender de los sabios de ayer para los problemas de hoy (y de mañana)? <i><b>Cómo dejar de preocuparte</b></i> es una guía para aprender a “ser estoico en tiempos caóticos” y, de una vez por todas, dejar esas pesadas preocupaciones atrás.</p><h2>“Cómo dejar de preocuparte” (fragmento)</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PB5TV3BCJRFCJEAMUFP6SDRPMY.jpg?auth=6d760597ab56b3122bb39e39516cbdddddccbef58637a356070516649e03cde1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Como-dejar-de-preocuparte-Brigid-Delaney-eBook-2313719" target="_blank"><i><b>[”Cómo dejar de preocuparte” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><h2>Cuestiones esenciales</h2><p>El <b>estoicismo </b>es, ante todo, <b>una filosofía práctica</b>. Es extraordinariamente útil en casi todas las situaciones: desde perder un vuelo o que alguien se te cruce mientras estás conduciendo hasta recibir un diagnóstico médico aterrador o que te deje tu pareja.</p><p>El estoicismo tiene algo que decir sobre nuestras relaciones con todo tipo de personas: desde nuestros íntimos más cercanos hasta nuestros peores enemigos. También aborda nuestra relación con la naturaleza y el cosmos.</p><p>Además, el estoicismo proporciona <b>herramientas para afrontar la propia vida interior</b>. ¿Cómo lidiar con las tormentas, la oscuridad, los deseos y las decepciones que nos acechan a todos? <b>¿Cómo afrontar la pérdida y el dolor? </b>¿Cómo vivir con nosotros mismos cuando hemos actuado mal y luchamos con nuestros propios fracasos y defectos? ¿Cómo amar la vida que tenemos y a las personas de las que nos hemos rodeado?</p><p>El estoicismo lo cubre todo. Pero, primero, empecemos por el final.</p><h2>Cómo... ser mortal</h2><p><i>Tus días están contados. Aprovéchalos para abrir las ventanas de tu alma al sol. Si no lo haces, el sol se pondrá pronto, y tú con él. (Marco Aurelio)</i></p><p><i>La gente es frugal en el cuidado de sus bienes personales; pero en cuanto se trata de malgastar el tiempo, son los más derrochadores de la única cosa en la que es correcto ser tacaño. (Séneca)</i></p><p>Tenía veintinueve años la primera vez que me golpeó intensamente<b> la inexorabilidad de mi propia muerte</b> (también me había golpeado intensamente la cabeza). Estaba en la parte trasera de una ambulancia, cubierta de sangre, una extraña en una ciudad extraña, y me dirigía a un hospital que no conocía, sola, con un desenlace incierto y un gran corte en la cabeza.</p><p>Había sufrido una herida en la cabeza después de que me robaran la cartera en las callejuelas del barrio portuario de Barcelona, cuando volvía de una discoteca hacia las cinco de la mañana. Tontamente, perseguí al atracador, y casi lo alcanzo, cuando me empujó y me estrellé contra una pared con salientes puntiagudos (¿era una obra de Gaudí? Parecía una obra de Gaudí). Mi cráneo se llevó la peor parte y se abrió por encima de mi sien derecha.</p><p>Tuve una serie de momentos de ensoñación a media luz: el amanecer; en la ambulancia y corriendo por La Rambla aturdida; los juerguistas volviendo a casa, tambaleándose por las calles y desplomados en los bancos; y los vendedores de los puestos de periódicos y de flores, llenos de energía, preparándose para el día siguiente. ¿Y qué más? Una lluvia suave en el parabrisas, una mancha de color, el Barrio Gótico, la plaza de Cataluña, una fuente, doblar una esquina, las calles ensanchándose, todo gris y dorado y hermoso. Estaba llena de amor. Estaba como desconectada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WODIHVCIYFFDRI4GJZHG7XQDDA.jpg?auth=a35fca0934cdf158f49d9e5d324212bcdb550d58b41c5b6a0ee2d17c03d3af68&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Brigid Delaney: "Tenía veintinueve años la primera vez que me golpeó intensamente la inexorabilidad de mi propia muerte". " height="1080" width="1920"/><p><b>Pensaba que probablemente moriría</b>, a pesar de que me quedaban muchas cosas por hacer en mi vida y de que, en cierto modo, se podría decir que seguía siendo joven. Sin embargo, la certeza de que podría morir no me preocupaba en absoluto: me sentía curiosamente relajada. Entendí que no era nada personal. <b>Estaba bien morir en aquel momento</b>. Había tenido una buena carrera, tenía veintinueve años, casi treinta, no lo había hecho todo, pero había hecho lo suficiente...</p><p><b>Al final no morí. Tuve suerte</b>. En lugar de eso, acabé con un montón de puntos (y más tarde, y aún hoy, una cicatriz) y niveles elevados de ansiedad. Doblar esquinas en calles desconocidas, los lugares oscuros entre las luces de las farolas, pasos acelerados detrás de mí por la noche... estas cosas me asustaron durante un tiempo hasta que, en algún punto apenas perceptible, lo superé.</p><p>Al cabo de un mes más o menos dejé de pensar en el asalto en sí y empecé a interrogarme sobre la reacción que tuve en la parte trasera de aquella ambulancia. <b>¿Por qué estaba tan relajada ante la idea de morir? </b>¿Me sentiría igual ahora que soy mayor? Solo había una forma de saberlo, y no quería volver a acercarme tanto al límite solo para satisfacer una curiosidad intelectual.</p><p>Pero sabía que,<b> desde luego, no me sentía relajada ni desconectada cuando morían personas cercanas</b> a mí.</p><p>Unos años después de aquella época en Barcelona, una vieja amiga murió por una sobredosis accidental. Fue un choque. Que se alejara del mundo de una forma tan repentina y arbitraria nos causó mucho dolor a mí y a sus seres queridos. Pero más que eso, sentimos rabia. Morir joven parecía algo terriblemente injusto. Se había alterado el orden natural de las cosas; se había roto un contrato implícito. Tomas una droga, pero siempre te despiertas..., ¿no?</p><p>La muerte de mi amiga me afectó mucho más profundamente que mi propio atisbo de la mortalidad. Originó los primeros indicios de que el universo no es una entidad benévola, no es un hogar para siempre, sino, más bien, un videojuego en el que los jugadores son eliminados sumariamente y la partida continúa. O un juego de ajedrez en el que las piezas que te rodean se capturan y se capturan y se capturan y se capturan hasta que te llega el turno de ser eliminado... O el universo mismo no es redondo, sino plano, y alguien puede acercarse demasiado al borde y caerse, deslizarse, sin que puedas atraparlo (¡ni siquiera lo viste caer!), ni traerlo de vuelta. ¡Y eso es algo permanente! <b>Ella se había ido para siempre</b>.</p><p>En su entierro, que se hizo por el rito católico, el sacerdote de la familia dijo que nos volveríamos a ver en el cielo, pero yo ya no lo creía. La duda y el consuelo estaban juntos, aquella noche, en el pub. Bebí demasiado y la rabia se desbordó, y el único lugar para descargarla en la calle fue un cubo de basura cercano.</p><p>Furiosa, empecé a dar patadas a ese cubo de metal con mis zapatos de tacón alto, con lo que se creó un impacto casi satisfactorio, mientras le gritaba «jódete» una y otra vez, hasta que dos mujeres policías aparecieron de la nada y me dijeron que parara. «Ha bebido demasiado chardonnay», me dijo una de ellas, lo que me pareció a la vez condenatorio y extrañamente específico. ¿Chardonnay? Mi dolor, que me parecía grande, único, terrible, formal y shakespeariano, fue visto por personas ajenas como los desvaríos de una mujer que había bebido demasiado vino.</p><p>En ambos casos —cuando me asaltaron y cuando murió mi amiga—, mi reacción a la mortalidad fue instintiva, profundamente primaria y no estuvo adulterada por nada ajeno a mí. Mis reacciones no fueron templadas, medidas ni filtradas por la racionalidad, la religión o la filosofía. Me salieron de las entrañas y las sentía antiguas y universales. <b>¿Cómo puede la gente soportar esto, ver la muerte de cerca una y otra vez?</b></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NKONRMK2GZDM5HLKXPLV33NNCY.jpg?auth=60a0df12c72bcf5cfbaf783336221c89794edb4ec389a9fbc3134ef05bb4a078&amp;smart=true&amp;width=1456&amp;height=816" type="image/jpeg" height="816" width="1456"><media:description type="plain"><![CDATA[En la quietud de la noche, un hombre se encuentra despierto, sentado en su cama, abrumado por la preocupación. La falta de sueño y el insomnio se hacen palpables en su expresión, mientras reflexiona sobre los dilemas que perturban su descanso. Esta imagen capta la lucha contra el estrés y la ansiedad, subrayando la importancia de la salud mental y la necesidad de estrategias efectivas para recuperar el sueño reparador. (Imagen ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Cuándo empezó a terminar la dictadura? Los protagonistas reviven el miedo, el dolor, el coraje y la esperanza]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/12/09/cuando-empezo-a-terminar-la-dictadura-los-protagonistas-reviven-el-miedo-el-dolor-el-coraje-y-la-esperanza/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/12/09/cuando-empezo-a-terminar-la-dictadura-los-protagonistas-reviven-el-miedo-el-dolor-el-coraje-y-la-esperanza/</guid><dc:creator><![CDATA[Belén Marinone]]></dc:creator><description><![CDATA[¿Malvinas fue el final? ¿Ese recital de rock? ¿Esa pregunta que no se podía hacer y se hizo? El periodista Patricio Zunini acaba de publicar “Se va a acabar. 1983, crónicas de la transición democrática argentina”. Con testimonios de Graciela Fernández Meijide, el general Martín Balza, el editor Daniel Divinsky y el periodista José Ignacio López, el ensayo cava hondo en lo que hizo posible el cambio . El libro se puede descargar gratis.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:43:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T4YBS4SH3BGMJLBVNQLTGSL4WQ.jpg?auth=6bae02e078ad7612a7d3a6a6ca873d58e64cd92cd7f7b9ca31b4740c3e7310c6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Se-va-a-acabar-Patricio-Zunini-eBook-2301294" target="_blank"><i><b>[”Se va a acabar” puede descargarse gratis en BajaLibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><b>Democracia</b>. Si hay una palabra que se escucha con frecuencia es “democracia”. No es casual que aparezca en las conversaciones―se cumplen<b> 40 años ininterrumpidos </b>de su recuperación en Argentina―, pero no siempre estuvo garantizada. Banderas argentinas, papelitos, gente que lloraba agolpada en Plaza de Mayo y en las calles para festejar la asunción de <b>Raúl Alfonsín</b> el 10 de diciembre de 1983. Había dado vuelta la plaza, todos miraban el Cabildo, desde donde él hablaba. Y nada era igual, finalmente.</p><p><b>¿Cuándo empezó la transición?</b> ¿Cuándo se hizo evidente que llegaría un gobierno constitucional y se retiraría la dictadura militar? ¿Hay una fecha exacta que marque el rito de pasaje? Estas son algunas preguntas que guían el ensayo <i><b>Se va a acabar. 1983, crónicas de la transición democrática en la Argentina</b></i>, de<b> Patricio Zunini</b>, <a href="https://bajalibros.com/?book=Se-va-a-acabar-Patricio-Zunini-eBook-2301294" target="_blank">que se puede descargar gratis desde la plataforma Bajalibros</a>.</p><p>En <i><b>Se va a acabar,</b></i> <b>Zunini</b> lleva adelante una investigación minuciosa, que reconstruye de manera exhaustiva aquellos años de la Argentina en que la dictadura comenzaba a tambalear, el gobierno de <b>Alfonsín</b>, la consolidación de la democracia hasta llegar al <b>Juicio a las Juntas </b>―un hecho inédito en la Argentina y el mundo.</p><p>¿Fue en el recital de <b>Charly García</b>, en diciembre de 1982, cuando más de 25.000 personas en el estadio de Ferro coreaban “<i>Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar</i>”? También esa noche fue cuando <b>Charly </b>tocó por primera vez la ―ahora emblemática― canción <i><b>Los dinosaurios</b></i>. ¿O fue el día que la Argentina se rindió en la <b>guerra de Malvinas</b>? ¿O en octubre de 1980, cuando numerosas personalidades ―incluyendo a <b>Borges</b>― firmaron una <b>solicitada</b> pidiendo que se informara la lista de <b>desaparecidos</b> y su paradero? ¿Habrá sido cuando <b>Mercedes Sosa</b> regresó al país tras el exilio? ¿Durante la <b>campaña electoral</b> de 1983, que consolidó a <b>Alfonsín </b>como líder de la democracia?</p><p>La <b>dictadura </b>seguía ahí, aunque agónica, y las placas tectónicas que sostuvieron el <b>horror</b> empezaban a moverse. Ya nada era igual.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7NDKAV6QQNDXFMY33FTZPXGVDI.jpg?auth=8b5209fa14f5ca2725aacdc6d0142afed4d2ceebc3dc406a9335edb1fc36ba33&smart=true&width=1920&height=1072" alt="Alfonsín en el Cabildo el 10 de diciembre de 1983 (Victor Bugge)" height="1072" width="1920"/><p>El libro tiene varias joyas. Una de ellas son las voces de los principales protagonistas de la Historia reciente argentina: <b>Graciela Fernández Meijide</b>, el general <b>Martín Balza</b>, el editor <b>Daniel Divinsky,</b> el periodista <b>José Ignacio López</b>, y el abogado y ex juez del Juicio a las Juntas, <b>Ricardo Gil Lavedra.</b> Ellos hablan sobre la <b>guerra de Malvinas</b>, <b>el terrorismo de Estado</b>, los <b>desaparecidos</b>, los <b>Derechos Humanos</b>, el rol de la <b>cultura y su potencia,</b> la<b> campaña política </b>y la emblemática figura de<b> Alfonsín</b>.</p><p><i><b>Se va a acabar</b></i>, <u>que se puede descargar gratis clickeando aquí</u>, es una reconstrucción de precisión y pluma notable sobre qué sucedió durante la <b>transición democrática</b>. El libro hace un doble juego de recuerdos: por un lado, el de los grandes hitos y, por otro, el de los recuerdos personales y las historias mínimas. Esas voces anónimas, cotidianas, se vuelven valiosos testimonios para reconstruir desde la historia más concreta, la “Gran Historia”. <i><b>Se va a acabar</b></i>, entonces, es una suerte de <b>memoria colectiva para armar</b>. Nada era igual.</p><h2>Imágenes de la guerra de Malvinas</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKZ5VJVILBFTFHCSVQV3JNGLTE?auth=dc2dfd46a84780d8b785a5594f127b521077b369013439fe8566f640cf080a99&smart=true&width=1583&height=890" alt="Soldados argentinos se aprestan a entrar en combate en las Islas Malvinas. (Autor: Télam/ Román Von Eckstein )" height="890" width="1583"/><p>14 de junio de 1982. Esta es la primera fecha en la que indaga <i><b>Se va acabar.</b></i> La rendición de la Argentina en la Guerra de Malvinas es una condición necesaria pero no suficiente para marcar la transición. Los moviemientos de las placas tectónicas habían empezado antes y, con esta situación, empezaba un camino hacia la democracia. Desde el juicio a las Juntas, la lucha de las <b>Madres y Abuelas de Plaza de Mayo</b>: “La democracia no es un estado de cosas, sino un proceso”.</p><p>Según señala <b>Graciela Fernández Meijide </b>en el libro,<b> “después de Malvinas empezó el antimilitarismo</b>, al punto que muchos dejaron de usar el uniforme en la calle”. Ya nada era igual. Y trae otra cuestión: “La situación del gobierno se debilitaba. Empezaban a moverse los sindicatos, se había armado la Multipartidaria y las marchas ya no eran solamente las de los <b>Derechos Humanos</b>”.</p><p>Con una narración cinematográfica, <b>Zunini </b>moldea este período a fuerza de frases como “<b>Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”</b>, la imagen de<b> </b>un soldado que lee en las islas el diario <i>Crónica </i>cuya portada dice: “Basta, piratas: si nos atacan, ¡van a la lona!”, o los números de mayo de la revista <i>Gente</i> que decían: “Estamos ganando”, “Seguimos ganando”. Pero si hay un recurso del libro que impacta es el de los testimonios anónimos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JICJ64EJMBBNNC6FVSEFNPQ33Y.jpg?auth=e32c91272109196491475b94fb1d9a5674d432ac663ab6d9ccbbc73ec2b9fcc6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Graciela Fernández Meijide." height="1080" width="1920"/><p>Por ejemplo, el de Flavia, que recuerda que tenía 13 años cuando se desató la guerra. Ese día, cuando llegó al colegio, la directora las juntó a todas las alumnas y les dijo: “<b>Chicas, estamos en guerra con Inglaterra. Vuelvan a casa. Las que crean en Dios crucen a la Catedral a rezar”. </b>Y sigue: “Cruzamos la plaza Moreno llorando por miedo a que nos cayera una bomba ahí mismo. En casa me encontré con mi papá que había vuelto de la fábrica y gritaba que tenía miedo mientras mamá lo abrazaba y le decía: ‘Menos mal que el nonno ya no está, no soportaría otra guerra’”. La memoria construida a partir de gestos y rituales para que nada fuera igual.</p><p>“Yo no fui a Malvinas para defender a la dictadura. Fui porque juré defender la enseña patria hasta perder la vida, si fuese necesario”, dice <b>Martín Balza</b> en el libro, <b>que en 1995 pidió perdón por los crímenes del Ejército. </b>“Los jerarcas del Proceso eran criminales”, agrega<b> Balza </b>y sigue: “¡Criminales! Concibieron un plan macabro: un terrorismo de Estado para enfrentarse al terrorismo contra el Estado”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7HUB32D2JNDJHNXEVPY3WPJDOI.jpg?auth=2b67f11f032523059221a9d8305de07e66da352caf1ef3c0907335cbfe7bd27d&smart=true&width=1920&height=1273" alt="Martín Balza y Raúl Mermot." height="1273" width="1920"/><p>Un relato conmueve hasta lo más profundo. Es el de <b>María del Carmen Penon</b>, madre de Eduardo, de 19 años, uno de los soldados de Malvinas.<b> </b>“<i>Un sargento gordo les había dicho que Eduardo estaba vivo y ellos se aferraban a eso para mantener la esperanza. Finalmente en octubre —cuatro meses después— un compañero les dijo que Eduardo había muerto en el Monte Longdon: una bomba en la trinchera</i>”. En una entrevista que <b>Zunini </b>hizo<b> </b>poco después de que identificaran el cuerpo, ella dijo: <b>“Lo único que me queda es el amor, si odio me muero”</b>.</p><p><b>“Malvinas fue una bisagra importantísima”</b>, afirma <b>Graciela Fernández Meijide</b> en el libro, “porque hasta los que no estaban sensibilizados con los Derechos Humanos empezaron a decir: ‘Si estos son capaces de hacer eso, lo que dicen los organismos debe ser verdad’. <b>Empezó a rotar la visión de los militares</b>. Y, así como cantaban ‘Que se vayan todos’ después de <b>De la Rúa</b> y nosotros, iban a la Casa Rosada y gritaban ‘Galtieri, compadre, la concha de tu madre’”. “En Malvinas”, dice Balza, “fue derrotada la nación argentina. ¿O en Vietnam fue derrotado el ejército de Estados Unidos?”.</p><h2>Los amigos del barrio pueden desaparecer</h2><p>En <i><b>Se va a acabar</b></i>, <b>Zunini </b>vuelve sobre la emblemática pregunta por los desaparecidos que le formuló el periodista <b>José Ignacio López</b> a <b>Videla</b>. Ese video se conoció hace pocos años, cuando <b>Felipe Pigna </b>subió el fragmento a YouTube. Según especifica el autor, dura veintidós minutos y medio y es de la conferencia de prensa del 13 de diciembre de 1979. ¿La pregunta por el <b>terrorismo de Estado</b> fue capaz de mover alguna placa tectónica? Seguramente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7KX4BWGNJFDNDFBTPPIR4QBNXA.jpg?auth=4a3f5b134fd1677cc212a7c24249522e46e7cc2052bf9efc0f4cc4a1982eb688&smart=true&width=1920&height=1080" alt="José Ignacio López en Infobae." height="1080" width="1920"/><p>“Hubo quienes se quejaron porque mi pregunta había quebrantado las normas de la conferencia. Se tenía que hablar solo del documento que presentaban”, recuerda<b> López </b>en<b> </b><i><b>Se va a acabar </b></i>y cuenta por qué lo hizo: “Porque tenía la necesidad de mi conciencia de hacerla. Además, <b>Videla </b>hacía ostentación de su condición de católico. No digo que haya sido sencillo, pero yo la quería hacer”.</p><p>Las solicitadas en los diarios son otros de los recursos de los que se vale <b>Zunini </b>como un síntoma más de este período “liminal”. Y hace un hallazgo sorprendente. <b>Borges</b> fue cuestionado. Primero, almorzó con Videla y quedó como la figura intelectual afín a la dictadura. Su posterior encuentro con Pinochet profundizó esa imagen. En <i><b>Se va a acabar</b></i>, Zunini rastrea esta pista y descubre un dato contundente y llamativo: <b>Borges se da vuelta y comienza a preguntarse por los desaparecidos</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MVCJXSR4HFHE7IGLSSNAA6CQJQ.jpg?auth=7dcb3db8d81ad337ba2839807eb538105982bd1f5e60e315a3e409d9c04d3e77&smart=true&width=1920&height=1080" alt=" Jorge Rafael Videla con Jorge Luis Borges en una conferencia del escritor, en 1978." height="1080" width="1920"/><p>¿Cómo? Firmó, con muchísimas personalidades como <b>César Luis Menotti, Alicia Moreau de Justo, Marta Lynch, Carlos Saúl Mennen (sic), Adolfo Pérez Esquivel y Hermenegildo Sabat, entre otros,</b> que aparece en el diario <i>Clarín</i> el 12 de octubre de 1980, sección Interior, página 28. “Se publiquen las listas de desaparecidos. Se informe sobre el paradero de los mismos”, se leía. ¿Empezó aquí la transición con las voces alzadas en una solicitada? Nada era igual.</p><p>Otra voz anónima se suma con una anécdota que indaga en lo que, en apariencia, es un detalle menor. En el capítulo sobre el <b>los desaparecidos y los Derechos Humanos</b>, resuena el testimonio de Salomé, que dice: “Y mirá qué otra cosa ridícula que me acuerdo. Donde ahora está el edificio Bellini, en Malabia y Cabello, había un lugar que era de la <b>Marina</b>. Cada vez que pasábamos para ir a la escuela, que los chicos iban a la mañana, siempre estaban lavando la vereda y limpiando y poniendo todo prolijo, como hacen los milicos. Y cuando subió Alfonsín, que, en lo personal, fue una de las alegrías más plenas de mi vida, nunca más vi a un milico limpiar la vereda. Mira qué detalle tonto”.</p><p><b>Zunini </b>es contundente y le pregunta a <b>Balza</b>: ¿Ustedes no se preguntaban por los desaparecidos? “No”, contesta. “¿De verdad?”, insiste.</p><h2>Todo empezó con la cultura</h2><p>“<i>Tal vez la </i><i><b>transición democrática</b></i><i> no haya comenzado con la rendición en las Malvinas, ni el día que el escritor más importante del país firmó una solicitada en contra del régimen que había apoyado abiertamente</i>”, escribe <b>Zunini </b>en uno de los capítulos de <i><b>Se va a acabar</b></i>. Entonces, una vez más, volvemos a la pregunta que guía este ensayo: ¿cuándo empezó?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UWOOCTWBJJBJTPEUW7LF5YS45A.jpg?auth=bc35cae3d7fe024f36cc89f1b5af98d81a4bae872df927a0453a577bd89ce20f&smart=true&width=650&height=430" alt="Mercedes Sosa en el Teatro Ópera (Fabián Matus y Fundación Mercedes Sosa)" height="430" width="650"/><p><b>Zunini </b>esboza una hipótesis posible: “<i>Tal vez la transición comenzó la noche del 18 de febrero de 1982, cuando una cantante que estaba proscripta volvió al país, salió a escena en el Teatro Ópera y dijo: ‘Me llamo </i><i><b>Mercedes Sosa</b></i><i>. Soy argentina’. Tal vez </i><i><b>el camino hacia la democracia comenzó con el cambio cultural</b></i>”.</p><p>Sus 13 shows agotados junto a figuras como <b>Piero</b>, <b>León Gieco</b> o <b>Charly García</b> no sólo marcaron el retorno real de “La Negra” sino también un punto de inflexión y un símbolo de la esperanza democrática. “La música era el mascarón de proa de una reacción más grande que incluía a todas las disciplinas artísticas”, dice <b>Zunini </b>en el libro y da cuenta de cómo la literatura, el cine y los medios de comunicación fueron dejando la censura para dar paso a nuevas voces: las voces de la transición.</p><p><br/></p><h2>La refundación</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MWBISSK5RNCNVA2UBGGFOX6GH4.jpg?auth=6bf5ed5a5d1282390e6d21cf8142ad6f8e58ec8b3d106fbb6b697cfc58f218e3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Raúl Alfonsín y su esposa, María Lorenza Barreneche, el día de su asunción en 1983." height="1080" width="1920"/><p>“<i>Entre el 14 de junio de 1982 y el 10 de diciembre del año siguiente pasaron 544 días. 544 días —18 meses— en los que la Argentina cambió de piel”</i>, escribe <b>Zunini</b>. 544 días de placas tectónicas moviéndose que decantan en una idea: <b>Alfonsín como metáfora de la democracia.</b></p><p>¿Cómo fue esa <b>campaña electoral</b>? ¿Cuáles fueron los cambios para reestablecer las instituciones democráticas? “La Multipartidaria fue un actor de presión que horadó a los militares con una práctica que aquellos, acostumbrados al verticalismo, no conseguían dominar”, explica Zunini en <i><b>Se va a acabar</b></i> y se va un poco más atrás en el tiempo, a 1981.</p><p>El libro marca otro hito de la transición a la democracia durante la campaña: “Alfonsín habló de <b>libertad</b>, de institucionalidad, de compromiso, del involucramiento de la juventud. Lo que dijo fue importante, pero lo más importante fue el gesto”, señala. “Rodeado de correligionarios, sindicalistas y <b>Madres de Plaza de Mayo,</b> había marcado el principio del fin”. Nada era igual y el escenario un poco más claro.</p><p>“El comienzo de<b> cien años de democracia</b>”, definió el radical tras ganar las elecciones para caracterizar la etapa que comenzó hace 40 años. En palabras de <b>Zunini</b>: “[Alfonsín] asumió la presidencia pensando nada menos que en <b>refundar la Nación</b>”.</p><p>“Que <b>Yrigoyen</b> y Alfonsín —el primer derrocado y el que le puso fin a la serie— hayan sido del mismo partido es una coincidencia más poética que política, pero que no puede dejar de señalarse. Alfonsín, además, le habló a la multitud, no desde el balcón de la Casa Rosada, sino desde el Cabildo: todo un <b>símbolo de renacimiento, de refundación</b>”, dice <b>Zunini</b>. Y la democracia como una tarea que nunca termina. “¿Cómo se va a recordar el gobierno de Alfonsín: por sus problemas económicos o por el Juicio y la CONADEP?”, se pregunta<b> Fernández Meijide</b>.</p><p><b>Democracia</b>. Esa palabra que tanto decimos y que tanto volveremos a decir por estos días. Algunos meses antes del recital de Charly García en Ferro, a pocos días de finalizada la <b>guerra de Malvinas</b>, <b>Raúl Alfonsín </b>dijo:<b> </b>“Es hora de escuchar la voz del pueblo”. Y el pueblo, hace 40 años, dice: “democracia”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/T4YBS4SH3BGMJLBVNQLTGSL4WQ.jpg?auth=6bae02e078ad7612a7d3a6a6ca873d58e64cd92cd7f7b9ca31b4740c3e7310c6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[¿Qué significa que algo es “kafkiano”?]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/28/que-significa-que-algo-es-kafkiano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/28/que-significa-que-algo-es-kafkiano/</guid><dc:creator><![CDATA[Aída Ruescas]]></dc:creator><description><![CDATA[El término ya se usa en el lenguaje cotidiano para hablar de algo inquietante pero con ciertas connotaciones. Sale de la obra de un escritor que apuntó a la burocracia y parece hablarnos a todos.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:31:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HFQYSCQENJGT7CFJ7Z6WHU2IAY.jpg?auth=64680a04cf7ba291c7c6d4778b1851e33b0bdb814d73dbc3f8ce988dd49bab60&smart=true&width=1456&height=816" alt="Kafkiano. El sinsentido que atrapa y la burocracia. (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="816" width="1456"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=la-metamorfosis-1713208092"><i><b>[”La metamorfosis”, de Kafka, se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p>El hombre un día se despierta y ya no es humano, es un <b>insecto</b>. Todo va a cambiar, quién es, cómo lo tratan, si lo quieren. Pero lo que le preocupa es.. que va a llegar tarde al trabajo. Esto es <a href="https://www.infobae.com/leamos/2024/02/26/de-pronto-te-sentis-un-bicho-en-la-metamorfosis-kafka-mostro-el-efecto-de-los-cambios-sociales-sobre-nosotros/" target="_blank">el argumento de<i><b> La metamorfosis</b></i></a>, lo escribió el checo Franz Kafka.</p><p>El hombre -otro hombre, otro libro- es arrestado una mañana y no sabe por qué. No hay por qué. Entra en un proceso judicial absurdo, demencial. Se tiene que defender de algo que no sabe qué es. También lo escribió <b>Kafka</b> en <i><b>El proceso</b></i>.</p><p>¿Qué hay en común? La <b>burocracia</b>, el poder arbitrario, la alienación y la impotencia del individuo frente a sistemas opresivos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MZDNRUHKYJBIPHURAS7RI6UT2M.jpg?auth=0ab2901a1d744d679da37ed6088b6a6897e81d63fdc783b6df50f219c8e249bf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=la-metamorfosis-1713208092"><i><b>[”La metamorfosis” se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>“La condena de Adelkhah es producto de un ‘juicio kafkiano’ carente de la menor lógica judicial”, decía <a href="https://www.infobae.com/america/mundo/2020/05/16/el-regimen-de-iran-condeno-a-cinco-anos-de-carcel-a-una-antropologa-francesa/" target="_blank">una nota de Infobae de 2020</a>. Arbitrariedad, impotencia. Un sinsentido que cruza la vida de alguien y la transforma. ¿De eso hablamos cuando decimos “kafkiano”?</p><p>“Se aplica a lo que es trágico, inquietante o absurdo”, dice el diccionario Larousse. Pero vamos más lejos.</p><p>El término <b>“kafkiano”</b>, derivado del apellido del escritor checo<b> Franz Kafka</b> (1883-1924), ha trascendido las barreras del tiempo y la literatura para convertirse en un <b>adjetivo</b> universalmente reconocido. Efectivamente, a través de su obra, <b>Kafka</b> exploró temas como la alienación, la burocracia opresiva, la frustración existencial y la absurda complejidad de las sociedades modernas. Hoy, “kafkiano” se emplea para describir situaciones que reflejan estas mismas sensaciones de <b>irracionalidad, sin sentido, y deshumanización</b> por parte de sistemas incomprensibles, ya sean burocráticos, legales o sociales.</p><p>La popularización del término se debe en gran medida a la influencia perdurable de <b>Kafka</b> en la cultura global. Sus novelas como <i><b>El Proceso</b></i> y <i><b>La Metamorfosis</b></i> ilustran individuos atrapados en laberintos burocráticos y <b>transformaciones incomprensibles</b>, respectivamente. Estas obras no solo resuenan por su calidad literaria sino también por su capacidad para reflejar el desasosiego ante instituciones y estructuras aparentemente arbitrarias y opresivas que muchos individuos experimentan.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GDRWERCTGRB5VFU5UYYPW6C3MI.jpg?auth=70f859b14dfc98100a35133dc08867dd8672ea7ddcf188958b442b65351f32b8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Franz Kafka. Definió más que una época." height="1080" width="1920"/><p>En<b> América Latina y Españ</b>a, el adjetivo “kafkiano” se utiliza frecuentemente para describir situaciones que parecen sacadas de una de sus novelas. Ejemplos de su uso en estos países abarcan desde la descripción de<b> trámites administrativos interminables</b> hasta la sensación de impotencia frente a sistemas judiciales o gubernamentales percibidos como absurdamente complejos o injustos.</p><p>En <b>Argentina</b>, por ejemplo, el proceso de importación y exportación puede ser percibido como <i>kafkiano </i>debido a la complejidad y la cantidad de trámites burocráticos requeridos. En <b>España</b>, las largas esperas y el papeleo para conseguir citas médicas en el sistema de salud pública pueden ser descritos con este adjetivo. En <b>Perú</b>, los esfuerzos para registrar una propiedad o iniciar un negocio a menudo se topan con un laberinto de requisitos y procedimientos que recuerdan a los escenarios descritos por <b>Kafka</b>. México y Colombia no son ajenos a este fenómeno, con sus propias versiones de sistemas legales y gubernamentales que a veces parecen trabajar más para confundir y desalentar a las personas que para asistirlas.</p><p>La relevancia contemporánea del término <i>kafkiano”</i> radica en su capacidad para encapsular la desorientación y la desesperanza ante sistemas que deberían servir al individuo pero que a menudo terminan alienándolo. A pesar de que <b>Kafka</b> escribió hace un siglo, la universalidad de sus temas permite que su obra siga siendo un espejo en el que muchas sociedades se ven reflejadas hoy en día.</p><p>La obra de <b>Kafka</b>, y el adjetivo que de ella deriva, continúan siendo relevantes en la medida en que nos obligan a reflexionar sobre la complejidad de nuestras sociedades y la experiencia humana dentro de estas estructuras a menudo incomprensibles.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2O7CSBJLNNBFXOMQUKCOCPR6QY.jpg?auth=ee36fa951942ff338836306dc366e6ee2b569cb0419e521d74b617310cdd7d9e&amp;smart=true&amp;width=1456&amp;height=816" type="image/jpeg" height="816" width="1456"><media:description type="plain"><![CDATA[personas, novelas, libros, arte, misterioso, misterio, distorsión, absurdo - (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿De pronto te sentís un bicho? En “La metamorfosis” Kafka mostró el efecto de los cambios sobre nosotros]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/26/de-pronto-te-sentis-un-bicho-en-la-metamorfosis-kafka-mostro-el-efecto-de-los-cambios-sociales-sobre-nosotros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/26/de-pronto-te-sentis-un-bicho-en-la-metamorfosis-kafka-mostro-el-efecto-de-los-cambios-sociales-sobre-nosotros/</guid><dc:creator><![CDATA[Daniela Pasik]]></dc:creator><description><![CDATA[Las cosas son diferentes, el protagonista no puede mantener más a la familia, hay que recortar gastos. Alegoría del enfrentamiento de una persona ante un mundo moderno que lo oprime y lo borra, la novela del autor checo sigue resonando hoy. Cómo descargarla gratis.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:22:40 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LMI7G5CRINC2XDABZBAO4SYFTU.jpg?auth=e2f84338921c3446a3d7fc6dd49b5f6edbbc99eda869094b8d0c317c38533e13&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La metamofosis, un clásico de la literatura, para descargar gratis." height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=la-metamorfosis-1713208092" target="_blank"><i><b>[”La metamorfosis” se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p>El viajante de comercio <a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/06/03/la-metamorfosis-de-franz-kafka-desde-su-mala-relacion-con-su-padre-hasta-el-no-saber-en-que-animal-se-transforma-gregorio-samsa/" target="_blank"><b>Gregorio Samsa</b></a> trata de levantarse para ir a su trabajo como cada mañana, pero no puede. Está acostado boca arriba y no logra levantarse de la cama. Piensa que durmió mal, que tuvo un sueño intranquilo. No era eso. Poco a poco descubre que tiene muchas patas, un abdomen abombado, caparazón en lugar de espalda. <b>Es un insecto gigante</b>.</p><p>Esa es la premisa inicial de<i><b> La metamorfosis </b></i>(en alemán, <i><b>Die Verwandlung</b></i>, que también tiene como traducción posible es “la transformación”., Es un relato largo, o novela corta, que<b> Franz Kafka </b>escribió en 1912. Ese año en comenzó la<b> Guerra de los Balcanes</b>, preludio de la <b>Primera Guerra Mundial</b>, que se desató en 1914. <i>“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”</i>. Ese es <b>el famoso inicio, que conoce el planeta</b>, aunque no haya leído la obra, que se publicó por primera vez en octubre de 1915 en la revista Die WeißenBlätte.</p><p>Dos meses después, en diciembre, salió como libro en un volumen de 70 páginas, dentro de la serie <i>Der jüngste Ta</i>g (“El día del juicio”), editada por Kurt Wolff. <b>Kafka </b>tenía entonces <b>32 años</b> y trabajaba en tribunales penales, donde abogaba por las prestaciones de personas que sufrían accidentes laborales. Su familia estaba compuesta por su padre, madre y hermana. <i><b>La metamorfosis </b></i>es lo único que el autor publicó durante su vida. El resto de la obra quiso guardarla, y<b> pidió quemarla</b> luego de su muerte, que sería menos de 10 años después, en junio de 1924.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CUBBPP4TNBGDJIUAOCL4CXB6WE.jpg?auth=ac059fb194d3a7e220cdf9ab25d6deb5690d4e773c5316475a0d125e14b73c9a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Antes de morir, Kafka pidió que su obra fuera quemada. " height="1080" width="1920"/><p>Tiene más de un siglo <i><b>La metamorfosis</b></i>, un siglo y dos décadas desde que Kafka la escribió. Sin embargo, sigue siendo no solo un clásico literario perfecto, sino también una obra que dialoga con la realidad. Antes, como ahora. Durante la Primera Guerra Mundial sucedió también, en 1917, la <b>Revolución Rusa</b>. Desapareció el Imperio Austro-Húngaro, por lo que Checoslovaquia pasó a ser una República. En el corazón de ese asunto estaba el joven <b>bohemio y judío</b> nacido en <b>Praga</b>, que escribía en alemán.</p><p>La inquietud y la <b>incertidumbre social, personal, nacional</b>, eran un signo de época. Todo eso resuena en el hoy. Cuando todo es tan extremo, tremendo, y se entiende no pudiendo entenderlo, lo real y lo absurdo parecen sinónimos. <b>Kafka </b>buceó esa paradoja y encontró un estilo que, no solo influyó en la literatura moderna, sino que mantiene un eco existencial en lo actual.</p><p>Mientras Estados Unidos se convertía en una gran potencia, Europa comenzaba uno de sus períodos con más claroscuros. El mundo, además, estaba en el período de la Segunda Revolución industrial. El progreso científico y técnico también traía una creciente <b>burocracia</b>. La modernidad inusitada pasó a ser una pátina de aparente civilización en tirantez con las situaciones amenazantes que había en el entorno.</p><q>El mundo que rodeaba a Kafka cambió y el crecimiento económico varió de modelo. Eso le pasa a Gregorio Samsa, la literalidad de convertirse en un bicho</q><p>Ante el horror de verse convertido en un bicho monstruoso, lo que primero le preocupa a Gregorio es <b>cómo justificarse en el trabajo.</b> El gerente de los almacenes va a buscarlo a su casa, porque no es usual que se retrase. El protagonista hace su mayor esfuerzo, antepone su temor a la obligación laboral y sale de su habitación. Su padre, madre y hermana ven su <b>nueva forma cucarachosa</b>. No hacen mucho. Lo escuchan hablar con esfuerzo, una voz nueva, forzosa. Trata de excusarse con su jefe. Su familia no ofrece ayuda. Del otro lado de la puerta llegan los reproches por su falta de rendimiento, hasta que el hombre atisba al insecto que le responde y huye.</p><p>Conflictos con el padre, un sentimiento de ansiedad y el existencialismo angustiante atraviesan la obra, plagada de culpa, cinismo y transformaciones espirituales. El mundo que rodeaba a <b>Kafka </b>cambió su naturaleza y<b> el crecimiento económico varió de modelo.</b> Eso le pasa a Gregorio Samsa, desde el absurdo más extremo, la literalidad de convertirse en un bicho. Es posible entenderlo, con creces, a dos décadas de comenzado el siglo XXI.</p><p>El protagonista se convierte en un insecto y al mismo tiempo, en ese proceso de transformación, se desdibuja poco a poco su identidad. Cambia su ser a la par de sus singularidades físicas. Es un insecto y <b>no puede sostener económicamente</b> a su familia, que ahora <b>lo rechaza</b>. Gregorio entiende, de a poco, que él no es importante, se da cuenta de que es una pieza inútil, una carga para sus padres y su hermana. Como ahora, que cada vez más rápido se vuelven obsoletos muchos oficios y profesiones, junto a las personas que los hacen. Por viejos, por no muy jóvenes, porque<b> cambió una tecnología o se inventó otra</b>. Hay que adaptarse con fórceps o ser un bicho que estorba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GDRWERCTGRB5VFU5UYYPW6C3MI.jpg?auth=70f859b14dfc98100a35133dc08867dd8672ea7ddcf188958b442b65351f32b8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Franz Kafka. En  junio se cumplen 100 años de su muerte." height="1080" width="1920"/><p>La época de <b>Kafka </b>estuvo marcada por conflictos sociales, políticos y económicos. Las personas, de pronto metidas en <b>una modernidad inesperada</b>, se enfrentaban a diferentes cambios. Distintos a los actuales, pero igual de significativos. Es el avance de las tecnologías sobre las vidas, una nueva Revolución industrial actual. Antes y ahora surgen dilemas relacionados con el individualismo en un mundo moderno cada vez más deshumanizado.</p><p>Inteligencias artificiales que escriben, ilustran y hasta se relacionan sentimentalmente. <i><b>La metamorfosis</b></i>, a primera lectura, habla en un subtexto de un tema que no termina de caducar. Gregorio despierta como <b>monstruo incapacitado</b>. Es una alegoría del enfrentamiento de una persona ante <b>un mundo moderno que lo oprime y lo borra</b>. También es un hito literario, porque ese suceso fantástico que hace explotar la trama inaugura la literatura del absurdo y es la precuela de la <b>distopía</b>.</p><p><i><b>La metamorfosis </b></i>de pronto empieza a tener sentido más allá de la trama si se piensa en el carácter del protagonista, que mantiene a su hermana y a sus padres, quienes esperan rendimiento, no importa cómo, aunque las condiciones no estén dadas. Igual que sus empleadores. Cuando Gregorio muta a bicho incapacitado de todo, su familia se transforma también, colateralmente.</p><h2>Las capas de una cebolla angustiante</h2><p>Como insecto enorme, a <b>Gregorio Samsa</b> se le dificulta cada vez más la comunicación. Su padre lo desprecia. su madre se desmaya. Su hermana, Grete, se apiada y se encarga de alimentarlo. El bicho pasa la mayor parte del tiempo en su habitación. El abandono y desdén de su familia crece poco a poco. Le temen o les repugna. Hay que cuidarlo. Ayudarlo. Les resulta intolerable.Los elementos realistas y fantásticos que utilizó <b>Kafka </b>se fueron interpretando de diversas formas. La idea más lineal es la <b>autobiográfica</b>. El texto tiene muchas más capas. Es <b>una cebolla angustiante y perfecta</b> que se pela hasta ahora.</p><p>La familia Samsa busca nuevos modos de sustentarse. Tienen que hacer ajustes<b>, recortar gastos.</b> ¿Resuena? Sigue siendo la trama de <i><b>La metamorfosis</b></i>. El padre, la madre y la hermana deciden alquilar una de las habitaciones de su casa y esta solución parche genera nuevos conflictos. ¿Algún ruido? Entre otros problemas, hay que mantener oculto y en secreto a Gregorio.Esto lo sabe, porque el bicho guarda en su interior al hombre. Aún.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5ZPLESBM5JAWVBLUEXXWKRJPKE.jpg?auth=06e2275a674f80ec1587fde506769cc6fa76909df34d926a5ccc79d29dc3aa1f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Kafka también dibujaba. (EFE/Atef Safadi)" height="1080" width="1920"/><p>Una noche, Grete toca el violín para los inquilinos y su hermano, a quien siempre le encantóla música, intenta ir a escuchar. Es<b> su último intento de humanidad.</b> Todo sale mal. El alquiler se desintegra y, con él, cualquier intento de aparente normalidad. La situación de Gregorio es insostenible. Lo piensa la familia, y él también. Es un pacto mutuo, silencioso, el protagonista decide encerrarse definitivamente en su habitación, sin alimentarse, y su padre, madre y hermana ya no vuelven a entrar. <b>Es un abandono completo</b>. Propio y del entorno.</p><p>Para comprender<i><b> La metamorfosis</b></i> no hace falta nada más que leer el relato. Es argumental, atrapante, intenso, repleto de <i>suspense</i>. El contexto histórico y la vida personal del autor le dan más sentidos. Todas las interpretaciones son correctas. Ahí laten, por debajo de la transformación de Samsa, el tema de <b>la identidad y la soledad</b>. Y el mensaje, por fuera de cierta similitud con la vida del autor, transita una carretera que comienza en 1912 y llega a 2024:<b> ser diferente y no ajustarse al molde preestablecido</b> por la sociedad te margina, te convierte en una carga y el único camino es la soledad y la destrucción.</p><p>En <i><b>La metamorfosis</b></i>, <b>Kafka </b>muestra el sometimiento de los individuos a los poderes autoritarios que los desintegran. La familia Samsa es el entorno social y Gregorio, el adulto en edad productiva. El relato habla del mundo capitalista, del sistema de consumo. El autor plantea qué importancia tiene el protagonista en su entorno familiar cuando no puede responder a sus obligaciones en el trabajo.¿Quién es monstruo en esta historia? Eso no tiene marco temporal. Habla tanto a inicios del siglo XX como del XXI.</p><h2>Datos (nada) curiosos</h2><p>No queda claro<b> en qué se convierte Gregorio Samsa</b>. Podría ser cucaracha, también escarabajo. En el texto, <b>Kafka </b>no describe nunca con exactitud cómo es, ni lo nombra. No hay literalidad, aunque pueda leerse también así. En la primera edición, el autor se peleó con el editor porque<b> se negaba a que apareciera un bicho en la tap</b>a. “El insecto mismo no puede ser dibujado”, dijo. El ilustrador finalmente hizo un hombre en bata, agarrándose la cabeza con espanto, frente a la puerta de una habitación abierta, de la que solo sale oscuridad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IF5M2UR34FAOVJ6K6G5O3DVKL4.jpg?auth=a838018af1313537e24dbfdbda222f6f51251deaec74019a3b8a1e0d7d37ad95&smart=true&width=300&height=431" alt="La primera tapa de "La metamorfosis"" height="431" width="300"/><p>Otra imagen imposible de ilustrar es la de <b>Kafka</b>, más allá del mito literario para el poster. La imagen que se tiene del autor es el reflejo de sus novelas. Un hombre sombrío y atormentado, como sus personajes. Sin embargo, sus biógrafos destacan que era<b> vital, bromista, enamoradizo</b>. Se llevaba mal con su padre, que era un empresario exitoso y muy autoritario con su único hijo varón. Su madre era una mujer culta y tenían un lazo sensible, cercano. Era muy amigo de su hermana.</p><p>En 1912 conoció a <b>Felice Bauer</b>, un gran amor que se desarrolló más que nada por correspondencia, porque ella residía en Berlín. En 1917 le diagnosticaron tuberculosis. Tosía sangre. Decidió no casarse. Siguió escribiendo. Novelas, relatos. Cartas. Trabajó en su oficina hasta jubilarse por enfermedad, dos años antes de morirse, a los 40.</p><p>¿Quién era <b>Samsa </b>antes del día en que comienza el relato? La vida del protagonista se reduce a trabajar, sin preocuparse por sí mismo. Está rodeado de gente, pero se encuentra completamente solo. No tiene amigos ni relaciones personales. Su familia y su jefe lo venían tratando <b>como si no fuera humano</b>, sin tener en cuenta sus necesidades. Al menos la mínima, de descanso. Todo lo hace sentir, literalmente, como a un insecto. Se convierte en eso.</p><p>En el momento en que se produce la transformación, el sentido de la responsabilidad que Gregorio tiene con su familia se convierte también, en culpa. Su horror es no poder cumplir. Su muerte, en lugar de ser una tragedia para su familia, sería un alivio. Todos se transforman de algún modo, entonces. El sujeto moderno no tiene más remedio que transitar su <b>metamorfosis</b>. Es un punto ríspido en la crisis del ser. ¿Qué pasa con la familia <b>Samsa </b>después del día en que termina el relato? Intenta continuar con su vida. Como si nada. ¿Es posible?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MQAWXRIGWBCAPCVCHGXY634TV4.jpg?auth=db91c0d3b71dd5f3a0d35a9c8d6375a289f665e5dc9c3e7aed8426796da373fd&smart=true&width=1920&height=1646" alt="Ilustración de Robert Crumb" height="1646" width="1920"/><p><i><b>La metamorfosis </b></i>es un clásico y cada generación ve ahí algo que <b>resuena con su época</b>. Pero hay un punto extra, una clave sensible que lo quita de esa norma para hacerlo tan universal como particular. <b>Kafka </b>encontró en esa historia el punto cíclico de la crisis de la condición humana. ¿Qué sucede con quien es distinto?, ¿qué pasa si se acata el mandato y por eso ya nadie te reconoce o entiende? ¿Quiénes somos? ¿Cómo nos ven? ¿Podemos vivir así?</p><p>A Gregorio Samsa la metamorfosis<b> no le afectó sólo el aspecto </b>y le construyó un caparazón. Así empezó, pero eso fue tomando lo que pensaba, sus sentimientos y la actitud ante la vida. La pesadilla kafkiana más famosa, <i><b>La metamorfosis</b></i>, habla como nunca, a través de los años y décadas, un siglo y pico después, con la modernidad.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LMI7G5CRINC2XDABZBAO4SYFTU.jpg?auth=e2f84338921c3446a3d7fc6dd49b5f6edbbc99eda869094b8d0c317c38533e13&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El libro que el New York Times eligió entre los mejores aunque para sus protagonistas está todo mal]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/02/05/el-libro-que-el-new-york-times-eligio-entre-los-mejores-aunque-para-sus-protagonistas-esta-todo-mal/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/02/05/el-libro-que-el-new-york-times-eligio-entre-los-mejores-aunque-para-sus-protagonistas-esta-todo-mal/</guid><dc:creator><![CDATA[Susana  Mitchell]]></dc:creator><description><![CDATA[Con una mirada dura sobre el México profundo, la novela de Fernanda Melchor cuenta las vidas de hombres que viven con sus madres, se la pasan de juerga y maltratan a las mujeres. Un cocktail que agobia.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:21:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NLCT4GTKY5BCRIX57N43OLDE64.jpg?auth=ce7945a151876ec312dd0718ff5f0b596e1c17a237c7ebeef03c028028f93122&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Edgar Treviño como Bruja en la versión para Netflix de "Temporada de Huracanes" ( Camila Jurado / Netflix @2023.)" height="1079" width="1920"/><p>Áspera. Lacerante. Dura. Es como una lanza caliente que te atraviesa el cuerpo. Duele. <i><b>Temporada de huracanes</b></i>, de <a href="https://www.infobae.com/tag/fernanda-melchor/" target="_blank">Fernanda Melchor</a>, es todo eso y mucho más . Y sin embargo querés seguir hasta el final . Y rápido. Capaz de esa manera se termine el martirio de esas <b>mujeres maltratadas, abusadas y descartadas</b> como cosas que no sirven para nada.</p><p>La historia empieza cuando unos chicos encuentran un cuerpo flotando en un canal, en las afueras de Veracruz. La atmósfera es de suspenso e intriga. <i>“Una cosa espantosa. Porque cuando los chamaquitos la encontraron el cuerpo ya estaba inflado y los ojos se le habían salido</i>“. Y con ese gancho vas  avanzando en la lectura , porque querés saber qué pasó y quién fue. Y así, desprevenida, sin darte cuenta lo que está por venir, seguís. Y de pronto, zas!,  el calor, el agobio, la fatalidad que no termina nunca. Asfixia. Lo que viene después , agárrate. Es puro<b> realismo trágico</b>. Porque de mágico no tiene nada. Apenas algunos tramos donde se mezcla lo fantástico con la realidad más cruda y espantosa que puedas imaginar. Un revoltijo de estómago.</p><p>El ojo del huracán de esta obra  es sin duda<b> la violencia y la marginalidad en México</b>, en todas sus formas, y expresiones, representada en la miserable vida de sus personajes: unos patanes, buenos para nada, que por cuestiones que no voy a revelar, terminan enredados en el crimen de la persona que aparece flotando en el agua al inicio  de la novela. Son unos pobres tipos <b>despreciables</b>, vagos, que viven de sus madres, hermanas o parejas- a las cuales ningunean, maltratan y abusan- y se la pasan de juerga todo el día sin hacer absolutamente nada con sus vidas más que emborracharse, drogarse y meterse en problemas sin medir consecuencias. Casi, casi como animalitos salvajes pero peores.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R6UMU4L5VVASVGWHTFIYLB74UQ.jpg?auth=7f9014e66bcf119e1c1a6b2055e613ed7119f3e568ce4169c358525fe4129240&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=temporada-de-huracanes" target="_blank"><i><b>[”Temporada de huracanes” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Eso sí: siempre  apañados por la cultura de extremo <b>machismo </b>que todos, queriendo o sin querer, alimentan.<i> “(…) porque en realidad el cabrón se salió de la escuela porque era bien burro y holgazán y lo único que le gustaba era el jelengue y se la vivía metido en las cantinas de la carretera, cantando y tocando la guitarra esa que un borrachito dejó empeñada un día en la fonda (…) A juzgar por la cantidad de pastillas que se había metido la noche anterior, no revivió sino hasta la noche del domingo(…)y seguramente trataría de conseguir dinero y así comprar más de sus cochinas pastillas”</i>. <b>Todo mal </b>en la vida de los hombres y mujeres protagonistas de esta historia. No hay esperanza de nada. Solo de que se termine lo antes posible y hacer de cuenta que aquí no ha pasado nada y listo. Imposible, porque sí pasaron cosas y terribles.</p><p><i><b>Temporada de huracanes</b></i>, editada por Penguin  Random House, se tradujo a más de 30 idiomas y fue considerada por The New York Times<a href="https://www.infobae.com/cultura/2020/11/20/las-novelas-de-samanta-schweblin-y-fernanda-melchor-entre-los-100-libros-del-ano-del-new-york-times/" target="_blank"> entre los <b>cien mejores libros del 2020</b></a>. Es una mirada crítica a la violencia de género y al machismo en la sociedad mexicana. La novela es la excusa perfecta para narrar el horror de cómo es vivir en un mundo bestial, sin futuro y cómo eso fragua en el interior de un ser humano  o de una familia, hasta quebrarlos.</p><p>Son 224 páginas de narrativa salvaje donde pareciera que no hay horizonte para ninguno de los protagonistas. Y no lo hay.<i>” (…) en algún momento de la madrugada pensó en ir a pedirle al chamaco sus pinches pastillas (…) un día de esos iba a tomarse tantas que ya no volvería a despertarse, pensó Munra, antes de sumirse en un sopor agitado”</i>. Y no es hasta el final de la tremenda  historia de <b>Melchor</b>, que el martirio termina . Aunque sea una verdad de perogrullo, la paz solo les  llegará una vez muertos. <i>" (…)había que calmarlos primero, hacerles ver que no había razón alguna para tener miedo, que el sufrimiento de la vida ya había concluido y que la oscuridad no tardaría en disiparse. (…) ya viene el agua , le contó el Abuelo a los muertos(…) bendito sea, pero ustedes no teman (…) el agua no puede hacerles nada ya. ¿Ya vieron la luz que brilla a lo lejos? Bueno, para allá tienen que irse, para allá está la salida de este agujero”</i>.</p><h2>Quien es Fernanda Melchor</h2><p>♦ Nació en el puerto de Veracruz, México en 1982.</p><p>♦ Es autora de crónicas Aquí no es Miami (2018) y de las novelas Falsa liebre (2022), Paradais (2021) y Temporada de huracanes (2017) , esta última traducida a 30 idiomas y finalista del Booker International 2020.</p><p>♦ Su obra fue reconocida a nivel nacional e internacional, recibiendo el Premio Anna Seghers 2019, el Premio Internacional de  Literatura de Alemania y el Premio PEN a la Excelencia Literaria 2018.</p><p>♦ En 2023 <b>Netflix </b>produjo  una adaptación al cine de <i><b>Temporada de Huracanes</b></i>, dirigida por Elisa Miller.</p><h2>Temporada de huracanes (Fragmento)</h2><p>Le decían la Bruja, igual que a su madre: la Bruja Chica cuando la vieja empezó el negocio de las curaciones y los maleficios, y la Bruja a secas cuando se quedó sola, allá por el año del deslave. Si acaso tuvo otro nombre, inscrito en un papel ajado por el paso del tiempo y los gusanos, oculto tal vez en uno de esos armarios que la vieja atiborraba de bolsas y trapos mugrientos y mechones de cabello arrancado y huesos y restos de comida, si alguna vez llegó a tener un nombre de pila y apellidos como el resto de la gente del pueblo fue algo que nadie supo nunca, ni siquiera las mujeres que visitaban la casa los viernes oyeron nunca que la llamara de otra manera. Era siempre tú, zonza, o tú, cabrona, o tú, pinche jija del diablo cuando quería que la Chica fuera a su lado, o que se callara, o simplemente para que se estuviera quieta debajo de la mesa y la dejara escuchar las quejas de las mujeres, los gimoteos con los que salpimentaban sus cuitas, achaques y desvelos, los sueños de parientes muertos, las broncas con aquellos aún vivos y el dinero, casi siempre era el dinero, pero también el marido, y las putas esas de la carretera, y que yo no sé por qué me abandonan justo cuando más ilusionada me siento, le lloraban, y todo para qué, gemían, mejor era morirse ya, de una vez, que nadie nunca sepa que existieron, y con la esquina del rebozo se limpiaban la cara que de todos modos se cubrían al salir de la cocina de la Bruja, porque no fuera a ser que luego dijeran, una nunca sabía, con lo chismosa que era la gente del pueblo, de que una iba con la Bruja porque se tramaba una venganza contra alguien, un maleficio contra la cusca que andaba sonsacando al marido, porque no faltaba la que inventaba falsos cuando una inocentemente lo que nomás andaba buscando era un remedio para el empacho deste pinche chamaco atascado que se zampó solito un kilo de papas, o un té que sirviera para espantarse el cansancio o una pomada para los desarreglos del vientre, pues, o nomás sentarse ahí un rato en la cocina a desahogar el pecho, liberar la pena, el dolor que aleteaba sin esperanza en sus gañotes.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SVB6FSMSWZD5HA4PEBFGSJLZSE.jpg?auth=693f6d8e1b680f0884e434359614cead9ed9cdc80f4856e68bc114196d30c215&amp;smart=true&amp;width=5547&amp;height=3840" type="image/jpeg" height="3840" width="5547"><media:description type="plain"><![CDATA[Temporada de Huracanes. Edgar Treviño as Bruja in Temporada de Huracanes Cr. Camila Jurado / Netflix @2023.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Camila Jurado/Netflix</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Qué dice el libro de cabecera de Javier Milei y cómo descargarlo gratis]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/01/05/que-dice-el-libro-de-cabecera-de-javier-milei-y-como-descargarlo-gratis/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/01/05/que-dice-el-libro-de-cabecera-de-javier-milei-y-como-descargarlo-gratis/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[El nuevo presidente argentino cita “Bases...”, de Juan Bautista Alberdi, como uno de los fundamentos de sus políticas.  Algunas de las ideas principales.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:20:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O6KTKS3J7EXI3OOPYP6GVKGNJE.jpg?auth=e699d25207dfe72559f0217c52c60d016c13e83a65a4f9a226844a2e0fbc1127&smart=true&width=800&height=534" alt="Javier Milei saluda el día de su asunción, el 10 de diciembre. (REUTERS/Agustin Marcarian)" height="534" width="800"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=bases-y-puntos-de-partida-para-la-organizacion-politica-de-la-republica-argentina" target="_blank"><i><b>[”Bases...” de Juan Bautista Alberdi se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p>Cualquiera que viva en la Argentina lo sabe: el 27 de diciembre el nuevo presidente, <b>Javier Milei</b>, mandó al Congreso una “Ley Ómnibus” que es, en la práctica, una reforma radical del Estado y de la democracia argentina.</p><p>El proyecto se llama <i><b>Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos</b></i>, lo que es un guiño directo a <i><b>Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina</b></i>, un libro que<b> Juan Bautista Alberdi</b> publicó en 1852 y que, efectivamente, fue una especie de borrador de la Constitución que se aprobó en 1853.</p><p>El flamante presidente <a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/11/20/javier-milei-elogio-las-ideas-de-alberdi-lee-cuales-son-y-como-descargar-gratis-sus-libros/" target="_blank">habló varias veces de las ideas de <b>Alberdi</b></a>, entonces, más allá de lo que se sabe sobre él —el gran liberal latinoamericano—, es buena idea detenerse en su libro.</p><q>“La patria debe mucho a sus nobles corazones pero más deberá en lo futuro a simples comerciantes y a economistas prácticos”.</q><p>Y, como <b>Milei</b> mandó un <b>DNU</b> y una <b>Ley Ómnibus </b>que, si se aprueban, le darán al presidente muchas de las atribuciones del Poder Legislativo, es oportuno saber <b>Alberdi</b> ya había pensado en este tipo de cuestiones y aclarado que la Constitución debería tener “declaraciones formales de que no se dará ley que, con pretexto de organizar y reglamentar el ejercicio de esas libertades, <b>las anule y falsee con disposiciones reglamentarias</b>”.</p><h2>Vida de Alberdi</h2><p><b>Alberdi</b> suma en su vida algunos de esos significantes que connotan <b>Revolución</b> e <b>Independencia</b>. Nació en 1810 —el año de la Revolución de Mayo— en Tucumán —la ciudad donde en 1816 se declararía la Independencia—. Su madre, de apellido Aráoz y Balderrama, hija de una familia importante en la provincia, murió en el parto. Su padre, un comerciante vasco, partió en 1822, cuando el chico tenía 11 años.</p><p>Se crió con sus hermanos en Buenos Aires y estudió en el Colegio de Ciencias Morales —hoy, el Colegio Nacional de Buenos Aires— gracias a una beca de la provincia de Buenos Aires. Lo dejó pronto: la disciplina y los castigos corporales no eran para él. Por su cuenta, se instruyó en música, letras y filosofía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PESQI6X4JFD6XOY5OAZXH5LAUI.jpg?auth=32de0d1a5dc4129ff5a886904710b8c13abca134902ead488849d5d6a3a86fef&smart=true&width=1536&height=864" alt="Juan Bautista Alberdi, el ideólogo de la Constitución de 1853." height="864" width="1536"/><p>Empezó la carrera de Leyes en Buenos Aires pero siguió en Córdoba. Un caudillo, <b>Facundo Quiroga</b>, le ofreció pagarle sus estudios en Estados Unidos: <b>Alberdi</b> lo consideró pero desistió. Fue un opositor a <b>Juan Manuel de Rosas</b>, por eso primero se exilió en Montevideo, luego anduvo por el mundo, finalmente se instaló en Valparaíso. Allí fue abogado, fue periodista y estudió los sistemas legales de otros países. De ahí las <i><b>Bases</b></i>.</p><h2>Qué dicen las Bases</h2><p>¿Qué decía <b>Alberdi</b>? Primero hablaba de la oportunidad y el propósito de cualquier sistema legal. Una Constitución no como una catedral inamovible sino como una herramienta para un fin. Por eso entendía que en 1819 —tan cerquita de la Independencia— y en 1826 —en medio de la guerra con Brasil y todavía influidos por la de 1819— lo que se buscaba era seguridad y distancia de las potencias extranjeras. <i>“El Congreso de 1819 tenía por misión romper con Europa en vez de atraerla; y era ésa la ley capital de que estaba preocupado”</i>, escribe <b>Alberdi</b>.</p><p>Y entonces: <i>“¿Cómo podía esperarse en tales circunstancias, que el Congreso de 1819 y su obra se penetrasen de las necesidades actuales, que constituyen la vida de estos nuevos Estados, al abrigo hoy día de todo peligro exterior?</i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SPTOSDMGJJCONNJIOSKTDIG3HY.jpg?auth=ea816511a34175e89664b2aeecf096c9ba690c6155ae920a1f6ac7bc93c815ce&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Las "Bases", de Juan Bautista Alberdi, gratis." height="1080" width="1920"/><p>Algo similar en <b>1826</b>: <i>“Los dos altos fines de toda asociación política, decía la Comisión que redactó el proyecto de 1826, son la seguridad y la libertad”</i>. Y por eso: <i>“El </i><i><b>progreso material</b></i><i>, la población, la riqueza, los intereses económicos, que hoy son todo, eran cosas secundarias para los legisladores constituyentes de 1826″</i>.</p><p>Entonces, ahora que la independencia está firme, <b>Alberdi</b> quiere <b>una Constitución para la riqueza</b> y entiende que gran parte de la riqueza se basa en abrir las puertas a la <b>inmigración</b>: no cualquiera, como ya veremos, pero abrir las puertas le parece fundamental y esto implica también la libertad religiosa; cuando dice esto está pensando en los protestantes. <i>“La libertad es una máquina que, como el vapor, requiere para su manejo maquinistas ingleses de origen”</i>, escribe.</p><p>Por eso, porque hace falta gente, piensa que una ley que impida conservar la vieja nacionalidad —si se adopta como nueva la de estas tierras— no es buena idea. Es un ejemplo de cómo una ley puede ser buena o no, según el momento.</p><h2>La educación</h2><p>Otro aspecto que <b>Alberdi</b> considera fundamental es asegurar<b> la educación pública</b>. Escribe: <i>“La Constitución de California (art. 9) hace de la educación pública un punto capital de la organización del Estado. Esa alta prudencia, esa profunda provisión, consignada en las leyes fundamentales del país, fue desconocida en la Constitución de 1826″</i>. Sin embargo, no piensa en educación letrada para todo el mundo. Lo suyo es la producción de riqueza, el trabajo. Así que dice: <i>“No es el alfabeto, es el </i><i><b>martillo</b></i><i>, es la barreta, el arado, lo que debe poseer el hombre del desierto, es decir, el hombre del pueblo sudamericano</i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q3HQNMFTNZG67CKA7CDOWYZUCA.jpg?auth=b2b802737e248abdd8f6d41e5091cb942a53313453116c4dba1aabdf015abbd0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://ar.bajalibros.com/library/filter?author=juan-bautista-alberdi" target="_blank"><i><b>[Los libros de Juan Bautista Alberdi se pueden descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Liberal, dijimos. Aca viene. <b>Alberdi</b> critica esa Constitución de 1826 porque <i>“no garantizaba por una disposición especial y terminante la libertad de la industria y del trabajo, esa libertad que Inglaterra había exigido como principal condición en su tratado con la República Argentina”</i>.</p><p>También dice que esa Carta Magna<i> “no garantizaba bastantemente la propiedad”</i> y que eso, claro <i>“afecta el progreso” </i>del país.</p><p>Y, apenas arrancan las <i><b>Bases</b></i>, postula: <i>“La patria debe mucho a sus nobles corazones y espíritus altamente cultivados en ciencias morales; pero más deberá en lo futuro, en materias económicas,</i><i><b> a simples comerciantes y a economistas prácticos</b></i><i>, salidos del terreno de los negocios”</i>.</p><h2>Inmigrantes</h2><p>Y ahora sí vuelvo a la inmigración: ahí viene su frase más famosa, su fórmula, que tiene la contundencia de un tuit: <i><b>“Gobernar es poblar”</b></i>, dice <b>Alberdi</b>. Porque <i>“¿qué nombre daréis a la Constitución de ese país? </i><i><b>La Constitución de un desierto</b></i><i>. Pues bien, ese país es la República Argentina; y cualquiera que sea su Constitución no será otra cosa por muchos años que la Constitución de un desierto”</i>.</p><p>Entonces se hace la pregunta básica, la que hay que hacer cuando se tiene un diagnóstico preciso: “<i>¿Qué Constitución necesita ese desierto?</i>”. Alberdi no duda: <i>“La que sirve para hacerlo desaparecer; la que sirve para hacer que el desierto deje de serlo en el menor tiempo posible, y se convierta en </i><i><b>país poblado</b></i><i>”</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7KLL4TPQ5JBONPDCLOEE3CY3HE.jpg?auth=736224387d2732a6eaeae727f864a66baf1a332625833db36ee29d5cc148cb36&smart=true&width=1920&height=1355" alt="Llegada inmigrantes a Buenos Aires a fines del siglo XIX" height="1355" width="1920"/><p>Dijimos que no le daba lo mismo cualquier población. Primero lo dice con todas las letras pero después lo dirá a los gritos. Si antes dijo que la libertad, necesitaba <b>conductores ingleses</b>, más adelante dirá:<i> “Combinad de todos modos su población actual, no haréis otra cosa que combinar antiguos colonos españoles. Españoles a la derecha o españoles a la izquierda, siempre tendréis </i><i><b>españoles debilitados por la servidumbre colonia</b></i><i>l, no incapaces de heroísmo y de victorias, llegada la ocasión, pero sí de la paciencia viril, de la vigilancia inalterable del hombre de libertad”</i>.</p><p>Bueno, españoles —y sus descendientes— no. ¿Otros?</p><p>En París, en 1879, <b>Alberdi</b> se explica, en un texto que aparece en las ediciones de <i><b>Bases...</b></i>: <i>“Poblar es civilizar cuando se puebla con</i><i><b> gente civilizada</b></i><i>, es decir, con pobladores de la</i><i><b> Europa civilizada</b></i><i>” (...) “Pero poblar no es civilizar, sino embrutecer, cuando se puebla con chinos y con indios de Asia y con negros de África”</i>.</p><p>¿Cualquier europeo? No: <i>“Poblar es apestar, corromper, degenerar, envenenar un país, cuando en vez de poblarlo con la flor de la población trabajadora de Europa, se le puebla con </i><i><b>la basura de la Europa atrasada </b></i><i>o menos culta”</i>.</p><p>Bueno, se ve la idea. <b>Alberdi</b> sabe cuál es su proyecto y apuesta a quienes cree que pueden llevarlo adelante. Se trata de eso.</p><p>Las <b>leyes</b>, deja clarísimo, se hacen para algo. No son perfectas y divinas sino que están redactadas según el momento y según convenga. Que no nos conviene a todos lo mismo es otra cosa.</p><h2>Mis subrayados</h2><p>1. “No basta que la Constitución contenga todas las libertades y garantías conocidas. Es necesario, como se ha dicho antes, que contenga declaraciones formales de que no se dará ley que, con pretexto de organizar y reglamentar el ejercicio de esas libertades, las anule y falsee con disposiciones reglamentarias”.</p><p>2. “Si la población de seis millones de <b>angloamericanos</b> con que empezó la República de los Estados Unidos, en vez de aumentarse con inmigrados de la Europa libre y civilizada, se hubiese poblado con chinos o con indios asiáticos, o con africanos, o con otomanos, ¿sería el mismo país de hombres libres que es hoy día?”.</p><p>3. “El suelo pobre produce al hombre rico, porque <b>la pobreza del suelo estimula el trabajo </b>del hombre al que más tarde debe éste su riqueza. El suelo que produce sin trabajo, sólo fomenta hombres que no saben trabajar. No mueren de hambre, pero jamás son ricos”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ICXP7QU3WJDSND2UWL7IUBLLJA.jpg?auth=de6a26988af4418e7f2cbd47ecc45d3198eb623e9584aaadd662feb0b9149108&smart=true&width=971&height=1321" alt="Las "Bases" de Alberdi, vigentes." height="1321" width="971"/><p>4. “La tierra es la madre, el hombre es el padre de la riqueza. (...) No hay producción de riqueza si la tierra no es fecundada por el hombre. <b>Trabajar es fecundar</b>”.</p><p>5. “En ese período, en que la democracia y la independencia eran todo el propósito constitucional; la riqueza, el progreso material, el comercio, la población, la industria, en fin, todos los<b> intereses económicos</b>, eran cosas accesorias, beneficios secundarios”.</p><p>6. “Todo ha cambiado en esta época: la repetición del sistema que convino en tiempos y países sin analogía con los nuestros, sólo serviría para llevarnos al embrutecimiento y a la pobreza”.</p><p>7. “La ocupación de la guerra, aciaga a estos países desolados por el abuso de ella, era título para obtener ciudadanía sin residencia; y el extranjero benemérito a la industria y al comercio, que había importado capitales, máquinas, nuevos procederes industriales, no era ciudadano a pesar de esto, si no se había ocupado en derramar sangre argentina o extranjera”.</p><p>8. “Naciones en formación, como las nuestras, no deben tener exigencias que pertenecen a otras ya formadas; no deben decir al poblador que viene de fuera: –Si no me pertenecéis del todo, no me pertenecéis de ningún modo. Es preciso conceder la ciudadanía, sin exigir el abandono absoluto de la originaria”.</p><p>9. “Ese descubierto dejado a la propiedad afectaba el progreso del país, porque ella es el aliciente más activo para estimular su población”.</p><p>10. “(sobre Uruguay) La Constitución oriental carece de garantías de progreso material e intelectual. No consagra la educación pública como prenda de adelantos para lo futuro, ni sanciona estímulos y apoyos al desarrollo inteligente, comercial y agrícola, de que depende el porvenir de esa república”.</p><p>11. “(sobre Paraguay) El poder fuerte es indispensable en América, es verdad; pero el del Paraguay es la exageración de ese medio, llevada al ridículo y a la injusticia, desde luego que se aplica a una población célebre por su mansedumbre y su disciplina jesuítica de tradición remota”.</p><p>12. “Por la reseña que precede vemos que el derecho constitucional de la América del Sud está en oposición con los intereses de su progreso material e industrial, de que depende hoy todo su porvenir”.</p><p>13. “La América de hace 30 años sólo miró la libertad y la independencia; para ellas escribió sus constituciones. Hizo bien, era su misión de entonces. El momento de echar la dominación europea fuera de este suelo, no era el de atraer los habitantes de esa Europa temida”.</p><p>14. “Así como antes colocábamos la independencia, la libertad, el culto, hoy debemos poner la inmigración libre, la libertad de comercio, los caminos de fierro, la industria sin trabas, no en lugar de aquellos grandes principios, sino como medios esenciales de conseguir que dejen ellos de ser palabras y se vuelvan realidades”.</p><p>15. “Estas son las necesidades de hoy, y las constituciones no deben expresar las de ayer ni las de mañana, sino las del día presente”.</p><p><b>*</b> Este artículo es una versión del newsletter “Leer por leer”, que se entrega cada jueves por mail. 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REUTERS/Agustin Marcarian/]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">AGUSTIN MARCARIAN</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Alberdi le daría las facultades delegadas a Milei?]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/01/30/si-milei-se-basa-en-alberdi-esta-bien-que-pida-facultades-delegadas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/01/30/si-milei-se-basa-en-alberdi-esta-bien-que-pida-facultades-delegadas/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia  Kolesnicov]]></dc:creator><description><![CDATA[El presidente argentino se postula como un continuador de las ideas de Juan Bautista Alberdi. Qué decía de los poderes extraordinarios el procér en su libro “Bases”. Y cómo descargarlo gratis.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:10:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DHRLG3LOA5ENDFMENJYTUGXBTA.jpg?auth=2bbc777d1a2627c8224dcbcce3b3b07e19ee23bd4bb2de2c810c55bd09fd797c&smart=true&width=2331&height=1554" alt="Javier Milei, el día de su asunción (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)
" height="1554" width="2331"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=biblioteca-juan-bautista-alberdi"><i><b>[Los libros de Juan Bautista Alberdi se pueden descargar gratis de Biblioteca Leamos clickeando acá]</b></i></a></p><p>“Una vez elegido, sea quien fuere <b>el desgraciado </b>a quien el voto del país coloque en la silla difícil de la <b>presidencia</b>, se lo debe respetar con la obstinación ciega de la honradez”, escribía <b>Juan Bautista Alberdi </b>en <i><b>Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina</b></i>, un trabajo que el político escribió allá por 1852 y que les gustó tanto a Javier Milei y su gente que casi casi copiaron el título para su Ley Ómnibus. Esa ley que se está debatiendo se llama <i><b>Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos.</b></i></p><p>El texto de <b>Alberdi </b>fue una especie de borrador de la Constitución que se votó en 1853. De hecho, en gran parte nos hicimos sobre esas ideas, aunque si se analiza en detalle su propuesta y lo que se votó, se verá que tampoco al prócer le salió “con fritas”.</p><p>Si aquello quería ser el arranque -y el perfil liberal- de un país que estaba empezando a hacerse, lo de <b>Milei </b>se propone como una continuidad de ese proyecto. Por eso <a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/11/20/javier-milei-elogio-las-ideas-de-alberdi-lee-cuales-son-y-como-descargar-gratis-sus-libros/" target="_blank">habló de las ideas de Alberdi en su discurso de apertura</a>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CNHTZLI2XFB6BHOBNOVKHY6QBU.jpg?auth=9c78cfbc340eee0dce116e9e7de2be0b9cbc74073d12f453a12c3d65325942ea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=bases-y-puntos-de-partida-para-la-organizacion-politica-de-la-republica-argentina"><i><b>[“Bases...” de Juan Bautista Alberdi se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Nunca fue fácil ser Presidente, por lo menos en la Argentina y aunque <b>Alberdi </b>se compadece del <b>“desgraciado”</b>, pide respeto para él pero no como hombre sino “como a la persona pública del Presidente de la Nación”. <b>Alberdi </b>tendrá mucho para decir -y no siempre lindo- sobre cómo debe ser un presidente para el país que está imaginando. Pero<a href="https://www.infobae.com/tag/facultades-delegadas/" target="_blank"><b> ¿facultades delegadas?</b></a> ¿Aceptaba Juan Bautista Alberdi, el padre de la Constitución, dar al Ejecutivo un poder tan grande como el que pide ahora Javeir Milei? ¿Sigue <b>Milei </b>por la senda de <b>Alberdi</b> al pedirlas o se corre a una forma de gobierno más autoritaria?</p><h2>Otra época, los mismos gobernadores</h2><p>Cuando se lee las <i><b>Bases </b></i>de <b>Alberdi </b>no hay que olvidar que escribía en medio del siglo XIX, apenas treinta y seis años después de la declaración de la Independencia, cuando todavía no estaba oficialmente abolida la esclavitud y las mujeres estaban lejos de tener derechos políticos. De hecho, las elecciones de 1853 se hicieron con voto cantado -¿qué libertad hay si no es secreto?- y participó apenas el 1 por ciento de la población. Así ganó<b> Justo José de Urquiza</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PESQI6X4JFD6XOY5OAZXH5LAUI.jpg?auth=32de0d1a5dc4129ff5a886904710b8c13abca134902ead488849d5d6a3a86fef&smart=true&width=1536&height=864" alt="Juan Bautista Alberdi, padre del liberalismo argentino." height="864" width="1536"/><p><b>Alberdi </b>escribe para un país que todavía tiene que unirse y propone <b>un régimen mixto, entre federal y unitario</b>. Desconfía de las <b>provincias </b>-¿habrá leído esas partes la gente de <b>Milei</b>- insiste en que el gobierno central debe tener poder, debe tener dinero y debe estar en condiciones de decidir cuánto tiene que aportar cada uno. “Como<b> poder nacional</b>, sus resoluciones deben tener supremacía sobre los actos de los gobiernos provinciales, y su acción en los objetos de su jurisdicción <b>no debe tener obstáculo ni resistencia</b>”, dice. No sería tan sencillo.</p><p>Pero, sobre todo, <b>Alberdi </b>deja claro que<b> una ley se adapta a su tiempo</b> y al objetivo que tengan quienes la dictan, que no es sagrada e inamovible, que es un instrumento al servicio de un <b>proyecto</b>.</p><h2>Los poderes especiales</h2><p>Entonces, este hombre que pensó todo un edificio para la democracia argentina, que lo comparó con otros, que lo adaptó, lo perfeccionó y hasta lo criticó... ¿estaba de acuerdo con que en ciertas circunstancias el Ejecutivo tuviera facultades “de más”, atribuciones que en realidad corresponden a otros poderes? ¿Está esta figura en la base de la democracia argentina?</p><p>Bueno..<b> sí.</b></p><p>“Yo no veo por qué en ciertos casos no puedan darse <b>facultades omnímodas </b>para vencer el atraso y la <b>pobreza</b>, cuando se dan para vencer el <b>desorden</b>, que no es más que el hijo de aquéllos”, escribe Alberdi.</p><p>Claro, el prócer liberal argumenta que, si no es tan raro dar poderes especiales en caso de agresión externa o guerra -en la antigua Roma se elegía a alguien para eso y se lo nombraba “dictador”-, por qué no hacer lo mismo cuando lo que ataca es la miseria. <b>Javier Milei</b> podría algo bastante parecido.</p><q>“Hay muchos puntos en que las facultades especiales dadas al poder ejecutivo pueden ser el único medio de llevar a cabo ciertas reformas”</q><p><b>Alberdi </b>va más lejos aún: “Hay muchos puntos en que las<b> facultades especiales </b>dadas al poder ejecutivo pueden ser <b>el único medio de llevar a cabo ciertas reformas </b>de larga, difícil e<b> insegura ejecución</b>, si se entregan a legislaturas compuestas de ciudadanos más prácticos que instruidos, y más divididos por pequeñas rivalidades que dispuestos a obrar en el sentido de un pensamiento común”. Como cualquier político, <b>Alberdi</b> sostiene que lo que él dice responde al bien común y lo que quieren sus adversarios, a rencillas entre ellos.</p><p>Y el punto: ¿qué tipo de reformas precisan una sola cabeza, poderes concentrados, mano firme? Justamente, las económicas: “Tales son las reformas de las leyes <b>civiles </b>y <b>comerciales</b>, y en general todos esos trabajos que por su extensión considerable, lo técnico de las materias y la necesidad de unidad en su plan y ejecución, se desempeñan mejor y más pronto por<b> pocas manos competentes</b> que por muchas y mal preparadas”.</p><h2>Cómo ejercer ese poder</h2><p>Con todo, Juan Bautista Alberdi no quiere una autocracia, es el hombre que está redactando una Constitución. Fuerza sí, pero en un marco legal: “Dad al poder ejecutivo todo el poder posible, pero dádselo por medio de una constitución”, escribe en <i><b>Bases</b></i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q3HQNMFTNZG67CKA7CDOWYZUCA.jpg?auth=b2b802737e248abdd8f6d41e5091cb942a53313453116c4dba1aabdf015abbd0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://ar.bajalibros.com/library/filter?author=juan-bautista-alberdi"><i><b>[Los libros de Juan Bautista Alberdi se pueden descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p><b>Alberdi </b>hace mucho hincapié en la figura fuerte del presidente y el respeto a su autoridad como clave para asegurar la unión y la prosperidad. “El respeto al <b>Presidente </b>no es más que el respeto a la Constitución en virtud de la cual ha sido electo: es <b>el respeto a la disciplina y a la subordinación</b>, que, en lo político como en lo militar, son la llave de la fuerza y de la victoria”, dice, negro sobre blanco y sin pelos en la lengua.</p><p>Y, en tiempos en que la corrección política no existía -esto también lo toman muchos ahora- compara las virtudes inglesas con el “salvajismo” indígena, en términos de adhesión a un superior: “Una simple cosa distingue <b>al país civilizado del país salvaje</b>; una simple cosa distingue a la ciudad de Londres de una toldería de la Pampa: y es el respeto que la primera tiene a su gobierno, y el desprecio cínico que la horda tiene por su jefe”.</p><h2>Entonces</h2><p>Entonces, se podría decir que, en lo que respecta a los poderes delegados, la asunción de funciones legislativas por parte del Poder Ejecutivo, los superpoderes, las <i><b>Bases </b></i>de Milei son coherentes con las <i><b>Bases </b></i>de <b>Juan Bautista Alberdi</b>. Alberdi creía que había que poner todo el poder de fuego en avanzar hacia la prosperidad, de la manera en que él entendía que se avanzaba. Y que para eso valía la pena romper unas cuantas precauciones.</p><p>¿Qué es lo que está pasando ahora en el Congreso argentino, con una mega ley que el Ejecutivo envió y no para de cambiar? Discusión, cruce de intereses, proyectos enfrentados y muestras de poder. Cambios en un artículo que significan modificaciones fundamentales en la distribución de la plata. Eso es la democracia.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GCI2PHQYM6YTEQJLX3PTISKH7I.jpg?auth=8d414e805d50a9c4f71972a492239d3b05b60655be3777509afc74a6fa0ecd8d&amp;smart=true&amp;width=2263&amp;height=1506" type="image/jpeg" height="1506" width="2263"><media:description type="plain"><![CDATA[ARCHIVO- El recién juramentado presidente de Argentina, Javier Milei, habla frente al Congreso en Buenos Aires, Argentina, el 10 de diciembre de 2023. (AP Foto/Gustavo Garello, Archivo)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Garello</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Quiénes fueron los jerarcas nazis más siniestros que acompañaron a Hitler en la “arquitectura” del Holocausto]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/08/25/monstruos-del-nazismo-del-cunado-de-hitler-que-se-escondio-en-santa-cruz-al-oficial-de-las-ss-que-veraneaba-en-miramar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/08/25/monstruos-del-nazismo-del-cunado-de-hitler-que-se-escondio-en-santa-cruz-al-oficial-de-las-ss-que-veraneaba-en-miramar/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricia Suárez]]></dc:creator><description><![CDATA[Uno a uno, los personajes más oscuros que estuvieron detrás del ”mayor y más horrendo crimen de la historia de la humanidad” en un libro que se descarga gratis acá.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:07:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACT364GMFZFBZPI2NJMDTFPYJA.jpg?auth=145ce52b99e487efb6c19eb3f20b150d8c66db25d4502a829432d1d39b4ab7f0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Monstruos del nazismo" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=monstruos-del-nazismo-los-personajes-mas-oscuros-y-siniestros" target="_blank"><i>[”Monstruos del nazismo” puede descargarse gratis en Bajalibros clickeando acá]</i></a></p><p>El libro que leerán está escrito en un lenguaje claro y puede ser leído por cualquier lector interesado, tenga o no una exhaustiva experiencia en la Historia. Pueden leerlo sin temor a los golpes bajos ni a descripciones detalladas de asesinatos y torturas que linden lo macabro, no porque no hayan existido sino porque <b>la información está por sobre el amarillismo</b>.</p><p>Aquí no hay una enumeración de batallas que termine por marear al lector sino que hay una narración de los hechos, focalizando en los protagonistas. <b>Hitler</b>, <b>Goebbels</b>, <b>Hoess</b>, <b>Mengele</b>, <b>Eichmann</b>, <b>Bormann</b>, <b>Göring</b>, <b>Fegelein</b>, el cuñado de Hitler, y un menos conocido <b>Walter Kutschmann, quien acabó sus días relativamente tranquilo en una Miramar</b> soleada en la Argentina.</p><p>Desde el fin de la <b>Segunda Guerra Mundial</b> y hasta la caída de las Torres Gemelas, la pregunta clave acerca de <b>cómo un puñado de jerarcas nazis pudo matar a millones de personas</b> le quitaba el sueño a más de uno. Como si fuera poco, la cuestión no era solo el asesinato de inocentes, mujeres embarazadas y niños; a ello se agregaba el <b>uso sistemático de la muerte </b>y haber vuelto mero “objeto de productividad y de recaudación” a un cuerpo o a un cadáver.</p><p>Mientras los prisioneros pudieran trabajar dentro de los campos y fueran productivos para los nazis se les permitía vivir. Un cadáver, a su vez, era una fuente de piezas de oro de su dentadura, de grasa en su cuerpo -si había-, y también de cabellos. Hasta entonces, el mundo no había convivido con una civilización que pusiera en marcha un modo sistemático para <b>enriquecerse con la muerte</b>.</p><p>¿Cómo pudo pasar algo así? Muchos de los <b>sobrevivientes de los campos de concentración acabaron suicidándose</b> al cabo de años o décadas porque no soportaron el peso de la pregunta. ¿Eran los nazis unos simples monstruos? ¿Esas personas estaban locas? Y si eran monstruos, ¿por qué la gente no los detectó a tiempo para detenerlos?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HBE5PBLZWNCGFLLCUOEW225F5Y?auth=39a9bcf761f69b95100eca0688c3289009c0a7bdc27c8aabb863268c9089a5d5&smart=true&width=1170&height=658" alt="Hitler conoció a Eva Braun cuando esta tenía 18 años después de que su sobrina, con quien mantenía una relación, se suicidara con la pistola de su tío. " height="658" width="1170"/><h2>II</h2><p>Cien años atrás,<b> en 1923, Adolf Hitler intentó un golpe de Estado</b> para hacerse con el gobierno de Alemania. Fue a la cárcel y allí escribió su ideario: <i><b>Mi lucha</b></i>. Para cuando salió de prisión se convirtió en la cabeza del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, <b>ganó las elecciones y así arrancó la tragedia</b>. Nadie podría haber vaticinado que tras ese intento fallido, ese hombre podía desatar la masacre más sanguinaria del siglo XX. Pero lo hizo.</p><p>No estaba solo sino apoyado y sostenido por compañeros -o secuaces, como prefieran llamarlos – y el plan no se forjó en un solo día. El resultado todos lo conocemos: las infames <b>cámaras de gas del Holocausto</b> adonde perdieron la vida 6 millones de judíos, y un total de 15 millones de personas en los campos de concentración. En definitiva, una guerra en la que <b>se calcula que murieron 55 millones de personas </b>y un continente partido en dos.</p><p>Quienes llevan adelante cada capítulo de este libro poseen una vasta trayectoria en el oficio de informar. El primer texto pertenece al gran periodista <b>Adolfo Serra</b>, autor de varios libros -uno de ellos específicamente sobre el nazismo – y dueño de una carrera dentro del cuarto poder. Cuando llamamos “cuarto poder” al periodismo, lo hacemos pensando en gente como él, que puede abrir los ojos a una sociedad. Desafortunadamente, Serra falleció unos pocos años atrás: el capítulo que él escribe en el libro fue una nota publicada en Infobae en 2019.</p><p>“El Holocausto: <b>el mayor y más horrendo crimen de la historia de la humanidad</b>” es la cita que usa Alfredo Serra para abrir su artículo. Comienza con<b> Winston Churchill</b> a la cabeza y termina igual. No en vano.</p><p>A lo largo de estos ensayos, el lector se interiorizará en que los crímenes de nazismo no fueron organizados por ciudadanos comunes sino que se trató de hombres del poder, políticos y militares, quienes <b>manipularon a la sociedad con la demagogia o con el terror</b>, para tener a la gente bajo control. Ni siquiera los <i>kapos </i>(presos que fueron utilizados para realizar trabajos administrativos dentro de los campos de concentración) eran ciudadanos comunes obrando según su sadismo particular, y el excelente artículo de <b>Matías Bauso </b>sobre ellos narra con detalle la historia de los primeros treinta delincuentes que fueron enviados en marzo del ‘33 a <b>Dachau, el primer campo de concentración nazi</b>.</p><p>Estos 30 <i>kapos </i>tuvieron que tatuar los números, desde el 31 al 758, de los prisioneros políticos que allí se hallaban. La idea no surgió tras un plebiscito a la población sino que un político militar o civil de los que estaban en el poder decidió que 30 presos eran la franja social ideal para someter a otros presos.</p><p>Bauso da una cabal idea del horror cuando menciona<b> los partidos de fútbol que se jugaron en los campos de concentración</b>. Remarco aquí una aclaración de Bauso: los prisioneros no jugaban al fútbol por solaz y para pasarlo lindo, porque obviamente estaba prohibido en Auschwitz. Jugaban para hacérselo pasar lindo a los equipos alemanes. Los equipos de los prisioneros tenían que jugar poniendo toda su energía y entusiasmo y, <b>si perdían el partido, podían perder la vida</b>, literalmente. La clase de diversión que tenían en mente los romanos cuando construyeron sus circos, dos milenios atrás.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MJZFIYODRFA37CEBE4N5RJI42I.jpg?auth=db65075a036704e5dce9a2877327d53c050c67f68eb6dc7b33d2a140b79297a3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Patricia-Suarez-Autor-10437" target="_blank"><i>[Los libros de Patricia Suarez pueden comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</i></a></p><h2>III</h2><p><b>La vida privada de Adolf Hitler </b>y sus allegados genera curiosidad. Cuando pensamos que era un demonio queremos conocer a quienes lo rodearon desde más cerca, porque tal vez allí esté la clave. <b>Alberto Amato </b>y <b>Daniel Cecchini </b>indagan en <b>la infancia y los amores de Adolf</b>. Cuentan que el padre le daba azotes y que el mismo Hitler declaró en <i><b>Mi lucha </b></i>haberse hecho un temple de acero contando los azotes en lugar de echarse a llorar, como cualquier niño. Cinco de sus hermanos murieron en la niñez, y de los sobrevivientes, Paula y él llegaron a adultos. A Paula no la soportaba y hasta le pidió que cambiara su apellido; sí, en cambio, sentía inclinación por su media hermana Ángela a quien nombró ama de llaves de su casa de descanso “Nido de Águila”.</p><p>A tal punto la quería que su hija, Geli –diminutivo de Ángela– <b>se convirtió en el amor de su tío Adolf</b>, cuando ella contaba 17 años y él, 36. Hitler no se casó con ella y hay quien dice que ni siquiera tenía relaciones sexuales con la sobrina, sin embargo la joven permanecía encerrada en su jaulita de oro en Berlín. Hacia 1931, <b>Geli se pegó un tiro en medio del pecho con la pistola de su tío</b>.</p><p>El suicidio se tapó y Adolf no pareció demasiado atribulado, sobre todo porque un tiempito antes había conocido a <b>Eva Braun</b>, una adolescente de casi 18 años. Ella fue su compañera e <b>intentó suicidarse dos veces durante la relación con él</b>. Por cierto, Goebbels, el ministro de propaganda, había pedido a Hitler que la mantuviera escondida ya que era mucho mejor mensaje para el pueblo: “El Führer tiene un solo amor, una sola novia, una sola esposa: Alemania”.</p><p><b>El final de Hitler en el búnker </b>fue la apoteosis de la locura. La megalomanía y la paranoia le eran propias. La <b>crónica de los últimos días</b> narrada en este libro desde diferentes puntos de vista pone en primer plano no sólo la paranoia del Führer, sino la de aquellos encerrados con él. Por ejemplo, <b>Magda Goebbels, que envenenó a sus seis hijos</b> cuando supo de la inminente llegada de los rusos.</p><p>Hay dos momentos donde sale a luz <b>el mesianismo de Hitler</b>. El primero, cuando se niega a negociar la rendición y acusa de traidores a todos los que le piden que lo haga para salvar vidas. El segundo, cuando dentro del búnker le piden que piense en su sucesor como mandatario de Alemania y lo comunique por teléfono. El Führer responde con pena que <b>no puede elegir a nadie para ese cargo que no sea él mismo</b>. Estos dos momentos bastan para sospechar.</p><p>No obstante, no nos dejemos llevar por facilismos. Ni los malos tratos ni los abusos en la infancia ni los amores desencontrados determinan las acciones criminales de una persona. Me gustaría recomendar la lectura de un poema de <b>Wylslawa Szymborska</b>, ganadora del <b>Premio Nobel de Literatura</b>. Se titula “Primera fotografía de Hitler” y allí no hay nada más que un bebé hermoso como cualquier otro, un bebé cuya vida son chupete y biberón y donde no se oyen los aullidos de los perros ni los pasos del destino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3OMMKMVZWZGCZBPZYB5L5JPU2U.jpg?auth=c004c7010a2efcd2f5511c1e2402094c243f9ed8d58aecf55d4b8ef4994903ff&smart=true&width=1600&height=900" alt="Las últimas palabras de Adolf Eichmann fueron: “¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria!”. " height="900" width="1600"/><h2>IV</h2><p>Que las últimas palabras de <b>Adolf Eichmann </b>antes de ser colgado en la horca hayan sido: “¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria!”, son para ponerle los pelos de punta a cualquier argentino. <b>La huída a Sudamérica de los nazis </b>prófugos fue tomada por criminales de alto y bajo rango. En este libro se encontrarán con el relato del recorrido de Adolf Eichmann. Con motivo del 25 de mayo de 1962, un comando israelí que dijo venir a celebrar los días patrios argentinos se llevó a Eichmann <b>disfrazado de militar israelí </b>y sujeto por varios agentes del Mossad que lo hicieron pasar por borracho. Luego fue juzgado y ejecutado en Jerusalén.</p><p>El camino de <b>Josef Mengele, “el ángel exterminador”</b>, médico cirujano que experimentaba con gitanos y con gemelos, <b>también pasó por Buenos Aires</b>. Vivió durante algún tiempo en el barrio de Florida, bajo el apellido “Gregor” y, al enterarse del secuestro de su compañero, huyó a Paraguay primero y a Brasil después. En una playa del Estado de San Pablo<b> tuvo una muerte “linda”</b>, por llamarla así, respecto de la que él daba a sus víctimas con el bisturí. Estaba metiéndose en el agua, cuando un ACV lo derribó de golpe y partió antes de tocar el suelo, sin conocer la agonía.</p><p>Muchos de los prófugos nazis habían entrado al país gracias a la aquiescencia del<b> primer gobierno de Perón</b>. En su capítulo del libro, Alberto Amato cita: “Una información muy curiosa lo pone en contacto con Perón. La historia le fue narrada a <b>Uki Goñi </b>por el periodista <b>Tomás Eloy Martínez</b>, que reporteó en profundidad a Perón en su exilio en España, en 1970. Cuenta Goñi que Tomás Eloy Martínez le reveló que Perón le había contado que, en los años 50, visitaba la Quinta de Olivos (que era entonces residencia de fin de semana de los presidentes, la residencia oficial estaba en la calle Austria, donde hoy se alza la Biblioteca Nacional) <b>un alemán ‘especialista en genética’</b>, que solía contarle sus supuestos y raros experimentos científicos. Aquel hombre había ido a despedirse de Perón porque un cabañero paraguayo le iba a pagar una fortuna para mejorar su ganado. “Me mostró -dijo Perón- las fotos de un establo que tenía por allí cerca del Tigre, donde <b>todas las vacas le parían mellizos</b>”, cuenta Goñi en La auténtica Odessa. Tomás Eloy, que olía una noticia a la distancia, quiso saber quién era aquel misterioso alemán. Y Perón: ‘¿Quién sabe…? Era uno de esos bávaros bien plantados, cultos, orgullosos de su tierra. Espere, si no me equivoco, se llamaba Gregor. Eso es, el doctor Gregor’”.</p><p>También <b>el cuñado de Hitler, esposo de la hermana de Eva Braun</b>, parece haber desembarcado de un submarino en el puerto de San Julián, Santa Cruz. Se llamó <b>Hermann Fegelein</b>, y según algunas fuentes podría no haber sido fusilado por los rusos cuando intentó escapar del búnker -tal la versión oficial -sino darse a la huida y acabar sus días en San Pablo, Brasil.</p><p><i><b>Monstruos del nazismo </b></i>cierra con el caso de <b>Walter Kutschmann</b>, alto militar de las SS y oficial de la Gestapo, que fue localizado en Miramar, Argentina, nada menos que por el periodista Alfredo Serra en dos ocasiones. Una fue para la revista Gente en 1975 y no suscitó mayor conmoción. La segunda, durante la democracia, movilizó lo suficiente como para que se firmara una orden de captura y extradición, aunque la misma no llegó a ejecutarse: Kutschmann murió días antes en el Hospital Fernández de Buenos Aires.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D353BHRGENH5PGHOSVUVZKM5OM?auth=65327324256eef039d1d6acf3e6ff24231a0850061b3820bad16e123f67ef0ab&smart=true&width=600&height=360" alt="Josef Mengele, el médico cirujano que experimentaba con gitanos y  gemelos conocido como el “el ángel exterminador", pasó por Buenos Aires y murió en San Pablo. " height="360" width="600"/><h2>V</h2><p>El libro que tienen ante sus ojos termina con una nota del periodista <b>Juan Bautista “Tata” Yofre </b>sobre cómo fue <b>el final de Adolf Hitler</b>. Como mencioné antes, el libro empieza y termina con Churchill, para muchos un héroe de la Segunda Guerra Mundial.</p><p>Sin embargo, Yofre planta en el lector la semillita sobre la probidad de los políticos, que nada tiene que ver con la fama o la imagen que logran proyectar. Yofre comenta que la<b> Guerra Fría</b> empezó cuando un teniente coronel soviético, Yurasov, ordenó a sus soldados que destruyeran todo al entrar en Alemania. Que no dejaran en pie nada de una fábrica, ni nada -¡ni siquiera un orinal! - que pudieran utilizar luego los aliados.</p><p>Mientras esto ocurría, Winston Churchill pensaba llegar hasta Moscú y tomarla con la<b> Operación Impensable (el plan británico para atacar la URSS)</b>. Tal vez el general estadounidense <b>George Patton</b> también tuviera su plan, pero no llegó aún hasta nuestros oídos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ALKBZD265GHNNFITS5PAFPZFM.jpg?auth=3ae8255ebdbc325366b4b2f850a3c15e16dbfa412f4d9db8abebb18728f961b0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La Biblioteca Leamos ofrece todo tipo de libros digitales de descarga gratuita disponibles en Bajalibros. " height="1080" width="1920"/><h2>Libros gratis: elegí el tuyo</h2><p><b>Biblioteca Leamos</b> es una colección de<b> e-books que se descargan de manera gratuita</b> de la plataforma digital Bajalibros. Aunque su contenido se incrementa permanentemente, en este momento se pueden encontrar, entre otros títulos, <i><b>Los vientos</b></i>, de <b>Mario Vargas Llosa</b>, <i><b>Muchachos</b></i> y <i><b>El camino de los héroes</b></i>, sobre el <b>Mundial de Qatar </b>y la Selección argentina, <i><b>El gran secreto del retorno de Perón en 1973</b></i>, del reconocido periodista <b>Juan “Tata” Yofre</b>, <i><b>El deseo más grande del mundo</b></i>, de <b>Luciana Mantero</b>, <i><b>7 claves para atravesar el cáncer</b></i>, de <b>Daniela Hacker </b>y <i><b>Francisco. Diez años del Papa latinoamericano</b></i>, que repasa la década en la que el Santo Padre argentino ha ejercido como máxima autoridad de la Iglesia de Roma.</p><p>Y clásicos como <i><b>Mujercitas</b></i>, <i><b>1984</b></i>, <i><b>Don Quijote de la Mancha </b></i>o <i><b>Hamlet</b></i>. Y obras que apuntan a aliviar algunos de los grandes problemas de esta era, como <i><b>Cómo combatir el estrés</b></i>, <i><b>60 maneras de vivir sin ansiedad </b></i>y <i><b>60 claves para mejorar tu autoestima</b></i>. También hay libros como <i><b>60 consejos para ser buenos padres</b></i>, <i><b>¿Mito o realidad? Ocho postulados sobre nutrición que conviene revisar</b></i>, de <b>Francis Holway </b>y <i><b>Biografía de mi cáncer</b></i>, de <b>Patricia Kolesnicov</b>.</p><p>Y más: exploralo en Biblioteca Leamos <a href="https://www.bajalibros.com/biblioteca-leamos" target="_blank">clickeando acá</a>.</p><p><i>Seguir leyendo:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/08/03/una-familia-destruida-por-el-nazismo-en-la-que-los-hombres-son-invisibles-y-ser-mujer-es-un-error-fatal/" target="_blank">Una familia destruida por el nazismo en la que los hombres “son invisibles” y ser mujer es “un error fatal”</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/06/27/ciencia-nazi-cuando-el-saber-se-puso-en-servicio-del-terror/" target="_blank">“Ciencia nazi”: los experimentos más sádicos de los años en que el saber se puso en servicio del terror</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/04/12/todo-lo-que-no-se-dijo-sobre-el-nazismo-hasta-ahora-en-eso-no-estaba-en-mi-libro-de-la-segunda-guerra-mundial/" target="_blank">Todo lo que no se dijo sobre el nazismo (hasta ahora) en “Eso no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial”</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACT364GMFZFBZPI2NJMDTFPYJA.jpg?auth=145ce52b99e487efb6c19eb3f20b150d8c66db25d4502a829432d1d39b4ab7f0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Monstruos del nazismo]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Habló como nadie del amor y de política, abandonó a su hija y no se sabe si murió o lo asesinaron: las mil caras de Pablo Neruda]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/09/07/hablo-como-nadie-del-amor-y-de-politica-abandono-a-su-hija-y-no-se-sabe-si-murio-o-lo-asesinaron-las-mil-caras-de-pablo-neruda/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/09/07/hablo-como-nadie-del-amor-y-de-politica-abandono-a-su-hija-y-no-se-sabe-si-murio-o-lo-asesinaron-las-mil-caras-de-pablo-neruda/</guid><dc:creator><![CDATA[Gabriela Baby]]></dc:creator><description><![CDATA[Es uno de los grandes autores de la poesía chilena y latinoamericana. Tuvo que exiliarse dos veces, cambió de mujer tres. Fue cónsul y ayudó a quienes escapaban en la Guerra Civil Española.]]></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:04:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQRUECLOPBACBPQ4GGCBXSCDSM.jpg?auth=86910edfd7c753e86f2ee99b331d9cd90e290bec706fe853129f7e38dccb5d85&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>En septiembre de 1973, <b>hace 50 años, Augusto Pinochet irrumpió en La Moneda</b>, la casa de gobierno de Chile, a sangre y fuego, bombas y muerte. El 11 de septiembre de 1973, la cruel dictadura pinochetista instaló el terror en el país hermano y se llevó puesto el gobierno de<b> Salvador Allende</b> y todas sus premisas de construcción de un futuro feliz. También<b> de una manera simbólica o concreta (aún se discute) se llevó puesta la vida de uno de sus más grandes poetas: Pablo Neruda</b>.</p><p>A cincuenta años de aquel terrible momento, vale la pena internarse por el bosque húmedo y barroco de sus versos, por su loca y agitada vida también, que invitan a pensar la perspectiva vitalista y audaz de una época: el ajetreado siglo XX, el siglo demarcado por la revolución y la caída del Muro, atrozmente salpicado por las guerras mundiales; <b>un tiempo de amor y pólvora, persecuciones, utopía y tristeza</b>.</p><p><b>Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto</b> (éste era el nombre real de Pablo Neruda) vivió entre 1904 y 1973, y vibró en sintonía con el siglo de alta intensidad:<b> fue poeta, Premio Nobel, funcionario de gobierno, senador por el Partido Comunista, exiliado político también, amante siempre</b> (tres matrimonios y algunos amoríos dan cuenta de este ejercicio pleno del amor terrenal) y murió pocos días después del golpe militar pinochetista.</p><p>Su muerte conmovió al mundo –hubo discusiones de peritos, alrededor de la exhumación de sus restos y quienes<b> aún hoy sostienen que fue envenenado por una conspiración </b>cuyo último eslabón era Augusto Pinochet.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/54IKERIEPZCCFNWMV5AOJRVPYI.jpg?auth=5cc827738ba88a76bb227304ab98be9cd62534b11e8e056535ba14a015be2230&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La muerte de Neruda aún es investigada. Una de las hipótesis es que fue envenenado en medio de una conspiración liderada por la dictadura de Augusto Pinochet." height="1080" width="1920"/><p>La poesía de Neruda se define claramente en sus versos porque, como si se tratara de música,<b> la crítica literaria encuentra su límite al tratar de describir la vitalidad, cadencia, originalidad de su</b><i><b> Ars</b></i><b> </b><i><b>poética</b></i>. A Neruda se lo lee y se lo siente. No hay otro camino para entrar al espacio infinito de su obra.</p><p>Un fragmento:</p><p><b>Walking around</b></p><p><i>Sucede que me canso de ser hombre.</i></p><p><i>Sucede que entro en las sastrerías y en los cines</i></p><p><i>marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro</i></p><p><i>navegando en un agua de origen y ceniza.</i></p><p><i>El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos</i></p><p><i>Solo quiero un descanso de piedras o de lana</i></p><p>de<i><b> Residencia en la tierra</b></i> (1935)</p><h2>Puedo escribir los versos más tristes esta noche</h2><p>La poesía se renueva y el mundo es una piedra caliente recién inventada. Un niño solitario, el amor, el sexo también, el profundo bosque chileno, el agua helada que viene de las nieves, una cebolla, el caldillo de congrio, el cartero en su bicicleta, Lenín, Valparaíso, tu boca: estas y más son las piezas que renuevan el juego de <b>la poesía que propone Neruda, reactivan el idioma y lo potencian, señalan urgencias, convocan a la acción, aceleran el corazón y la historia</b>.</p><p>La poesía es ahora y entra todo, con la cadencia nueva de una música americana, genuina, desgarrada por la historia, cargada de lucha y de futuro.</p><p>Dijo <b>Julio Cortázar</b>: “<b>Neruda nos devolvía a lo nuestro</b>, nos arrancaba de la vaga teoría de las amadas y las musas europeas para echarnos en los brazos a una mujer inmediata y tangible, para enseñarnos que un amor de poeta latinoamericano podía darse y escribirse <i>hic et nunc</i>, con las simples palabras del día, con los olores de nuestras calles, con la simplicidad del que descubre la belleza sin el asentimiento de los grandes heliotropos y la divina proporción”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YRN3ZGNCPBAKHB4FM7IJFG72RM.jpg?auth=15b28af27ada5371b409fc080de9247b2b876dfc6dc42487e1cbed48546b10c0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Veinte-poemas-de-amor-y-una-ca-Pablo-Neruda-eBook-2276426" target="_blank"><i><b>[”Veinte poemas de amor y una canción desesperada” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Otro fragmento:</p><p><b>Oda al hígado</b></p><p><i>Modesto,</i></p><p><i>organizado</i></p><p><i>amigo,</i></p><p><i>trabajador</i></p><p><i>profundo,</i></p><p><i>déjame darte el ala</i></p><p><i>de mi canto,</i></p><p><i>el golpe</i></p><p><i>de aire,</i></p><p><i>el salto</i></p><p><i>de mi oda:</i></p><p><i>ella nace</i></p><p><i>de tu invisible</i></p><p><i>máquina,</i></p><p><i>ella vuela</i></p><p><i>desde tu infatigable</i></p><p><i>y encerrado molino,</i></p><p><i>entraña</i></p><p><i>delicada</i></p><p><i>y poderosa,</i></p><p><i>siempre</i></p><p><i>viva y oscura. Mientras</i></p><p><i>el corazón suena y atrae</i></p><p><i>la partitura de la mandolina,</i></p><p><i>allí adentro</i></p><p><i>tú filtras</i></p><p><i>y repartes,</i></p><p><i>separas</i></p><p><i>y divides,</i></p><p><i>multiplicas</i></p><p><i>y engrasas,</i></p><p><i>subes</i></p><p><i>y recoges</i></p><p><i>los hilos y los gramos</i></p><p><i>de la vida, los últimos</i></p><p><i>licores,</i></p><p><i>las íntimas esencias.</i></p><p>De <i><b>Odas elementales</b></i> (1956).</p><p><i>“Muchas veces me he preguntado cuándo escribí mi primer poema, cuándo nació en mí la poesía. Trataré de recordarlo. Muy atrás en mi infancia y habiendo apenas aprendido a escribir,</i><i><b> sentí una vez una intensa emoción y tracé unas cuentas palabras semirrimadas</b></i><i>, pero extrañas a mí, diferentes del lenguaje diario. Las puse en limpio en un papel, preso de una ansiedad profunda, de un sentimiento hasta entonces desconocido, especie de angustia y de tristeza. Era un poema dedicado a mi madre, es decir, a la que conocí por tal, a la angelical madrastra cuya suave sombra protegió toda mi infancia. Completamente incapaz de juzgar mi primera producción, se la llevé a mis padres”.</i></p><p>La escena está tomada de<i><b> Confieso que he vivido</b></i>, libro de memorias total que fue publicado en 1974, una joya narrativa súper poética en la que Neruda cuenta con detalle toda su vida. El relato continúa con la respuesta del padre: “<i>¿De dónde lo copiaste? Y siguió conversando en voz baja con mi madre de sus importantes y remotos asuntos. Me parece recordar que así nació mi primer poema y que así recibí la primera muestra distraída de la crítica literaria”.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JGGBA6S3AZBMVEGYKGNWNGOTRQ.jpg?auth=f61404df3334d1f45185efe42781e442bdc26df2a74eec66568935d6efbb180d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Confieso-que-he-vivido-Pablo-Neruda-eBook-1984221" target="_blank"><i><b>[”Confieso que he vivido” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><br/></p><p>El poeta tenía menos de diez años y<b> la ferocidad de la crítica literaria no lo abandonaría </b>desde entonces. Porque fue a partir de su primera publicación – el libro <i><b>Crepusculario</b></i> (1923) – que la celebración de su poesía comenzó a crecer tanto como sus detractores. Pero a Neftalí Reyes no le importa: se cambia el nombre, escribe, deambula por bares y tertulias de poetas chilenos, <b>hacia sus veinte años viaja por el mundo como cónsul de su país y comienzan las aventuras </b>de la vida o la vida, la gran aventura del poeta.</p><p>A<i><b> Crepusculario</b></i> le siguen<i><b> Veinte poemas de amor y una canción desesperada</b></i> (1924), <i><b>Tentativa del hombre infinito</b></i> (1926), <i><b>Residencia en la Tierra</b></i> ( 1932), <i><b>España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra</b></i> (1937) y <i><b>Nuevo canto de amor a Stalingrado</b></i> (1943).</p><p>“Si me preguntan qué es mi poesía debo decir: no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella dirá quién soy yo”, dijo Pablo Neruda en 1943. En 1964, en otra conferencia, el poeta que <b>sería galardonado con el Premio Nobel en 1971</b>, expresó su proyecto poético, lo que se llama <i>Ars poética</i>, que fue una <i>“voluntad cíclica de poesía: la de englobar al hombre, la naturaleza, las pasiones y los acontecimientos mismos que allí se desarrollaban en una misma unidad</i>”. Todo dicho. Todo está por comenzar.</p><h2>Mujeres de fuego, mujeres de nieve</h2><p>Desde los <i><b>Veinte poemas de amor y una canción desesperada</b></i> (1924), pasando por <i><b>Los versos del capitán </b></i>(1951 o 1963, aparición anónima o su edición con firma respectivamente), sin dejar de lado el libro <i><b>Cien sonetos de amor </b></i>(1959), el amor romántico, carnal, erótico y pasional son tema y materia de sus poemas. Las palabras encienden, incendian el deseo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PRUKQVM32RHAHH2JNN7YBJ3RFI.jpg?auth=a30b18cfcb217b2ad68414e02dc011d3d25e80edd07c09be21349ea595d9bed3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Delia del Carril, la pintora argentina que dejó de lado su arte para acompañar a Neruda, volverse su editora y su pareja, hasta que la dejó por otra." height="1080" width="1920"/><p>Según la crítica especializada en articular vida y obra del autor chileno, el primer libro de amor del poeta, (<i><b>Veinte poemas de amor…</b></i> de 1924 ) está basado en experiencias amorosas reales del joven Neruda pero no se dirige a una sola amante sino que “ha mezclado en sus versos características físicas de varias mujeres reales de su primera juventud para crear una imagen de la amada irreal que no corresponde a ninguna de ellas en concreto, sino que representa<b> una idea puramente poética de su objeto amoroso</b>” (<i><b>Dossier de crítica poética,</b></i> Santiago, 1974). Como sea que fuera su origen, un hecho es innegable: <i><b>Veinte poemas de amor</b></i> <b>es el libro más vendido de la historia de la poesía amorosa.</b></p><p>En<i><b> Los versos del capitán,</b></i> se puede leer:</p><p><b>En ti la tierra</b></p><p><i>Pequeña / rosa,/ rosa pequeña,/ a veces / diminuta y desnuda,/ parece / que en una mano mía cabes/ que asi voy a cerrarte y llevarte a mi boca,/ pero de pronto, / mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios, / has crecido, / suben tus hombros como dos colinas,/ tus pechos se pasean por mi pecho,/ mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada / línea de luna nueva que tiene tu cintura:/ en el amor como agua de mar te has desatado:/ mido apenas los ojos más extensos del cielo / y me inclino a tu boca para besar la tierra.</i></p><p>Pero no todo fue tan amoroso en la vida real de Neruda que, muchos años después de su muerte, en tiempos de feminismo y cancelaciones varias, ha sido sometido a una revisión de su biografía amatoria para echar luz (o una fría sombra, según el caso) sobre sus acciones y, en consecuencia, su figura de poeta, su obra también.</p><p>Lo cierto es que <b>se lo ha acusado de violador y de padre abandónico y hay irrevocables </b>pruebas para sostener tales acusaciones. La polémica reapareció en Chile hace unos cinco años, cuando la Comisión de Cultura del Congreso chileno propuso rebautizar el aeropuerto de Santiago con el nombre del poeta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R3GQFOZFFO6PJRJEWQPKUC2OEY.jpg?auth=aef7c9595e446149577a58140a614367780d9e827f9b850c92eb97d3a8b0cd62&smart=true&width=4605&height=3068" alt="En Isla Negra una casa museo recuerda la vida y la obra de Neruda. REUTERS/Rodrigo Garrido" height="3068" width="4605"/><p>La cuestión trajo a luz un fragmento de sus memorias, <i><b>Confieso que he vivido</b></i>, en el que el autor revela haber sido protagonista de una violación. Efectivamente, en el capítulo “La soledad luminosa”, en el apartado titulado “Singapur”, Neruda cuenta que conoció en su estadía en Ceilán a “<i>la mujer más hermosa del mundo”</i>, <i>“una especie de estatua ambulante”</i> encargada de los quehaceres de la casa donde se hospedaba el cónsul poeta.</p><p>Después de varias jornadas de observación y algunas especulaciones, Neruda entra en acción: <i>“Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré a la cara. No había idioma alguno en que pudiera hablarle. </i><i><b>Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. (...) El encuentro fue el de un hombre con una estatua</b></i><i>. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. No se repitió la experiencia”</i>.</p><p>Los tiempos han cambiado (para bien de todas y todos) y <b>esta revelación de masculinidad del siglo XX es hoy condenada desde la perspectiva de género</b>, que resignifica como violación lo que en su momento podría haberse rotulado como “un arrebato de pasión irresistible”. Lo que resta pensar ahora es si la biografía y la lectura de esa biografía es válida (y suficiente) para ejercer la cancelación (tan contemporánea también) de la obra de un escritor.</p><p>Lo cierto es que el aeropuerto de Santiago no se llama Neruda, ni tampoco se llama Aeropuerto Profesora Lucila Godoy Alcayaga, más conocida como<b> Gabriela Mistral</b>, la sin discusiones más querida poeta chilena, que era una de las mociones que aparecían entonces en esa disputa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/63VMYW45PJG7FPOEU5BVJI2P7I.jpg?auth=1de5e04c97c5fc13aa8f0254587c8a3b6e7b54cca051546e336358d2427b810f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gabriela Mistral, la otra gran voz poética de Chile. (Getty)" height="1080" width="1920"/><p>Pero la historia negra del colorido poeta no termina aquí. La chica estatua de Ceilán quedó en el recuerdo (o en el olvido) de Don Pablo, al igual que la hija que años después tendría con su primera esposa, la holandesa <b>María Antonia Hagenaar</b>, también conocida como Maryka, una trabajadora bancaria de origen indonesio, que fue la primera esposa y madre de la única descendiente de Neruda.</p><p>Maryka trabajaba en un banco cuando conoció en Batavia (después llamada Yakarta) al diplomático chileno Ricardo Reyes, con el que se casó el 6 de diciembre de 1930 (ella tenía 30 años y Neruda 26). En 1932, dejaron Batavia y viajaron a Chile, después a Buenos Aires, a Barcelona y a Madrid, ciudades donde Neruda ejerció como cónsul. En Madrid, en 1934, nació la única hija de ambos, Malva Marina Trinidad Reyes Hagenaar, enferma de hidrocefalia.</p><p><b>Neruda omite mencionar a la niña en toda su obra, pero se ha encontrado alguna carta donde la nombra como “ese monstruo de tres kilos”</b>. Un año después del nacimiento de su hija, Neruda conoció a la pintora argentina <b>Delia del Carril</b>, que se convirtió desde entonces en su pareja y por veinte años. Chau Maryka, chau hija, hasta nunca, quizá dijo o pensó Neruda, quién sabe.</p><p>Después de que el poeta se divorciara a distancia de Maryka, Delia y Neruda se fueron a México, donde quisieron hacer efectivo su matrimonio. Delia tenía 50 años y Neruda, 30, pero esta unión no fue reconocida por la justicia chilena debido a que el divorcio de Maryka fue declarado ilegal. ¿Nuestro poeta era bígamo?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XASQ56P7DFDWBPNEKXPBBSSNLI.jpg?auth=8c2d2de01b0a9b148b336efe5ae4c90c0ae350ed29c72ba922621ec7a491271f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Residencia-en-la-tierra-Pablo-Neruda-eBook-2037034" target="_blank"><i><b>[”Residencia en la tierra” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><br/></p><p>Con papeles o sin papeles, Delia tomó la decisión de abandonar su carrera artística para convertirse en secretaria y editora de Neruda y, luego de una breve estadía en México, se instalaron en Santiago de Chile, en la Casa Michoacán de la comuna de La Reina, que se convirtió en lugar de reunión de intelectuales y artistas de aquel entonces.</p><p>Todo funcionaba bastante amorosamente en la casa hasta que <b>en 1949, Neruda tiene que exiliarse de Chile </b>debido a la persecución del gobierno de Gabriel González Videla, y se establece en Madrid donde conoce a su futura (tercera) esposa, <b>Matilde Urrutia</b>.</p><p>El asunto en esa época es poco claro porque cuando Neruda regresó en 1952 a Santiago, volvió a instalarse en Michoacán con Delia y allí, en 1954, celebró su cumpleaños número 50. Pero, al año siguiente, en 1955, Neruda volvió con Matilde, que fue la compañera del último tramo de su vida en la casa de Isla Negra.</p><p>Recapitulando: <b>¿Mujeriego? ¿Padre abandónico? ¿Violador? ¿Bígamo?</b> Y más preguntas: <b>¿Acaso vamos a juzgar o cancelar la obra de un poeta o de cualquier artista por sus revuelos amorosos, sus injusticias y excesos, incluso sus abusos y crímenes?</b> La historia de la literatura y el arte está protagonizada por personas que no siempre cumplen los requisitos de la moral, de las leyes, de la buena convivencia. Y el arte, de paso, está lejos de ser políticamente correcto (menos mal y ¡gracias!).</p><p>Imperfectos, criticables, horrorosos por momentos, grandiosos también, maravillosos e iluminados suelen ser nuestros poetas. Que siguen instalando preguntas y nuevas perspectivas desde sus producciones textuales entrecruzadas con el relato de sus azarosas vidas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VWXUNTQV2NAAHOZZYBWXRKN7XQ.jpg?auth=492388e9d635189c11f9c79e429177aa714422156661e6a956f78eab302f2092&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pablo Neruda junto a Matilde Urrutia. / EFE" height="1080" width="1920"/><h2>A los tiros</h2><p>Más allá de simpatías y acercamientos de años de juventud a las izquierdas internacionalistas, fueron los <b>atronadores bombazos de la Guerra Civil Española los que definitivamente sacudieron a Neruda</b>, lo lanzaron a la arena política y a militar fuertemente del lado de la República, y en la defensa y cuidado de perseguidos políticos del régimen franquista. En 1936, al iniciarse la Guerra Civil en España, cuando trabajaba como cónsul chileno en Barcelona,<b> ayuda al exilio de cientos de españoles</b> (a través de un salvoconducto a Chile) y traza en su poesía la urgencia de la acción política:</p><p>Su poema “Explico algunas cosas” dice:</p><p><i>Y una mañana todo estaba ardiendo</i></p><p><i>y una mañana las hogueras</i></p><p><i>salían de la tierra</i></p><p><i>devorando seres,</i></p><p><i>y desde entonces fuego,</i></p><p><i>pólvora desde entonces,</i></p><p><i>y desde entonces sangre.</i></p><p><i>Bandidos con aviones y con moros,</i></p><p><i>bandidos con sortijas y duquesas,</i></p><p><i>bandidos con frailes negros bendiciendo</i></p><p><i>venían por el cielo a matar niños,</i></p><p><i>y por las calles la sangre de los niños</i></p><p><i>corría simplemente, como sangre de niños.</i></p><p>De <i><b>España en el corazón</b></i>, 1937.</p><p><br/></p><p>En 1945, ya de regreso en su país, <b>Neruda ingresa al Partido Comunista de Chile</b> (PCCh), y es elegido senador de la República. Tres años después, el entonces presidente de la nación, Gabriel González Videla, promulga la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, que declara ilegal al PCCh, razón por la que el poeta vuelve a España, exiliado hasta 1952, cuando nuevamente le es posible retornar a Chile.</p><p>Y entonces, y antes, y después, otras batallas. Las de los poetas. Porque se dice – desde el prejuicio, sin duda – que los chilenos son gente ruda de paisajes hostiles y que la fiereza del clima y de la tierra deviene en personalidades de ánimo severo. De una manera o de otra, sin certeza de las causas, el mundillo de los poetas chilenos está hecho de discusiones, agravios, diatribas cruzadas, camarillas que dan de comer a las fieras de la crítica. Lo cierto es que Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo de Rokha, padres fundadores de la familia literaria trasandina, como toda familia, se sostiene entre peleas y acusaciones cruzadas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UA5J72AX7VZVKXN6FCLNT7DU4Q.jpg?auth=b01499144e4779b01b255bf5c91039821b165c4b1dc8c92cf770a235a477efb4&smart=true&width=3000&height=2038" alt="Además de dedicarse a la literatura, Neruda fue cónsul de su Chile natal. (AP Foto/Michel Lipchitz, Archivo)" height="2038" width="3000"/><p>En<i><b> Confieso que he vivido</b></i>, Neruda <b>no se priva de calumniar a sus colegas</b>: <i>“Me es difícil hablar mal de Huidobro, que me honró durante toda su vida con una espectacular guerra de tinta. Él se confirió a sí mismo el título de ‘Dios de la Poesía’ y no encontraba justo que yo, mucho más joven que él, formara parte de su Olimpo. Nunca supe bien de qué se trataba en ese Olimpo. La gente de Huidobro creacionaba, surrealizaba, devoraba el último papel de París. Yo era infinitamente inferior, irreductiblemente provinciano, territorial, semisilvestre”.</i></p><p>El panorama se completa con el tercero en discordia: Pablo de Rokha. Así se refiere a él Pablo Neruda en sus memorias, en el apartado “Enemigos literarios”.</p><p><i>“Tantos años mantuvo su beligerancia hacia cuanto yo hacía que al no tenerla extraño su carencia. Cuarenta años de persecución literaria es algo fenomenal. Con cierta fruición me pongo a resucitar esta solitaria batalla que fue la de un hombre contra su propia sombra, ya que yo nunca tomé parte en ella.</i></p><p><i>Veinticinco revistas fueron publicadas por un director invariable (que era él siempre), destinadas a destruirme literalmente, a atribuirme toda clase de crímenes, traiciones, agotamiento poético, vicios públicos y secretos, plagio, sensacionales aberraciones del sexo. También aparecían panfletos que eran distribuidos con asiduidad, y reportajes no desprovistos de humor, y finalmente un volumen entero titulado </i><i><b>Neruda y yo</b></i><i>, libro obeso, enrollado de insultos e imprecaciones”.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YB6KL3CGVZGB7GR7DUTPQE2TYY.jpg?auth=f7e484887256b65115d05d013646657eede3c8659f50bdf4a0e6de94f9240149&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Crepusculario-Pablo-Neruda-eBook-2276421" target="_blank"><i><b>[”Crepusculario” puede comprarse en formato digital en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p><br/></p><p>En <i><b>Neruda y yo</b></i>, De Rokha dice (acerca de Neruda): <i>“Lo conozco desde 1922, y lo deduzco, más que lo comprendo, como se percibe el azogue, resbalándose, como el paso del tiempo en las tinieblas, porque la personalidad de Pablo Neruda, actor e histrión, persona de careta con angustia, y de coturno, parece que estuviese forjada con la goma lluviosa de las carroñas, y está, por eso, hinchado.</i></p><p><i>(...)</i></p><p><i>Neruda ni es un vertebrado, ni es un renacuajo, es un molusco con la técnica del boomerang, y su expresión, el caracol, lo torna redondo y hacia adentro, (elefantiásico albatros de espanto, que invadió y profanó los nidos ajenos), por debajo, subterráneo, mojado, royendo y mordiendo vestiglos, entre los humos de la tierra preñada de gusanos y libertad, como un muerto con poncho llovido, y siempre echado, agazapado, abajo, acumulado, inflado, pujando en todo lo hondo del Mapu, al acecho en lo húmedo y plúmbeo de los cielos cóncavos del Sur, porque él no es marino, vertical, oceánico, sino dramáticamente logrado para el pantano”</i>.</p><p>¿Algo más?</p><p>Mientras tanto, en nuestro singular siglo XXI, otro escritor trasandino, <b>Alejandro Zambra</b>, en <i><b>Poeta chileno </b></i>(2020) se divierte también con esas rencillas e involucra a otros personajes: <b>Nicanor Parra, Jorge Teillier, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn</b> y otros más actuales y menos conocidos de este lado de la cordillera que siguen polemizando sobre la nada para discutir lo que no está para ser discutido. Envidias, celos, competencias que confirma el mito: hacer poesía y pleitear en Chile son dos caras (inseparables) de la misma moneda. Para ellos, la diatriba parece tan vital como el agua, el aire y las palabras.</p><p>Y entonces vale la pena cerrar esta panorámica con una mirada sobre el idioma, sobre las palabras, otra vez del imperdible <i><b>Confieso que he vivido</b></i>: <i>“No se puede vivir toda una vida con un idioma, moviéndolo longitudinalmente, explorándolo, hurgándole el pelo y la barriga, sin que esta intimidad forme parte del organismo. Así me sucedió con la lengua española. La lengua hablada tiene otras dimensiones; la lengua escrita adquiere una longitud imprevista. </i><i><b>El uso del idioma como vestido o como la piel en el cuerpo</b></i><i>; con sus mangas, sus parches, sus transpiraciones y sus manchas de sangre o de sudor, revela al escritor”</i>.</p><p>A cincuenta años de su muerte, Neruda vive, vibra y late en este tiempo otro, en este mundo tan igual y tan distinto. Y vale la pena vibrar con él, degustar palabras, involucrarse en su paisaje.</p><h2>Quién fue Pablo Neruda</h2><p>♦ Nació en Parral, Chile, en 1904, y murió en Santiago, en 1973. Aún se investiga si fue una muerte natural o un asesinato.</p><p>♦ Fue uno de los grandes poetas de su país y la región, y también político. Se desempeñó como integrante del Partido Comunista de su país.</p><p>♦ Entre sus libros se cuentan <i><b>Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Crepusculario </b></i>y <i><b>Odas elementales.</b></i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQRUECLOPBACBPQ4GGCBXSCDSM.jpg?auth=86910edfd7c753e86f2ee99b331d9cd90e290bec706fe853129f7e38dccb5d85&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Un país bañado en sangre”: Paul Auster advirtió sobre el peligro de las armas libres en Estados Unidos más de un año antes del atentado a Trump]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2024/07/15/un-pais-banado-en-sangre-paul-auster-advirtio-sobre-el-peligro-de-las-armas-libres-en-estados-unidos-mas-de-un-ano-antes-del-atentado-a-trump/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2024/07/15/un-pais-banado-en-sangre-paul-auster-advirtio-sobre-el-peligro-de-las-armas-libres-en-estados-unidos-mas-de-un-ano-antes-del-atentado-a-trump/</guid><dc:creator><![CDATA[Andrés Hax]]></dc:creator><description></description><pubDate>Wed, 31 Jul 2024 22:01:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BBWNLZJI7VAPJMK4UGB5SD5H2M.jpg?auth=067475f5633adc5a058eac143e4f24deaeef9f3753b9b83228ae3ea3c83b5c70&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Paul Auster y un libro terrible sobre el peligros de una sociedad que anda armada. (Eduardo Parra/Getty Images)" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=un-pais-banado-en-sangre-ed-argentina" target="_blank"><i><b>[”Un país bañado en sangre” se puede empezar a leer gratis, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>“La verdad se reduce a lo siguiente: el 23 de enero de 1919 (...) mi abuela mató de un tiro a mi abuelo”, cuenta <b>Paul Auster</b> casi al comienzo de su último libro que se llama nada menos que <i><b>Un país bañado en sangre</b></i>. Estaban separados, el abuelo vivía en otra ciudad y había ido a su antigua casa a llevarles regalos a sus hijos.</p><p>Narra el escritor estadounidense: <i>“Mi abuela subió a la planta superior para acostar al menor de sus pequeños (mi padre) y coger la pistola que guardaba bajo la cama del niño, después de lo cual volvió a la planta baja, entró de nuevo en la cocina y realizó </i><i><b>varios disparos</b></i><i> contra su esposo, de quien estaba separada, dos de los cuales lo alcanzaron en el cuerpo, uno en la cadera y otro en el cuello, que debió de ser el que lo mató”.</i></p><p><i><b>Un país bañado en sangre</b></i> es un ensayo en el que el autor de la <i><b>Trilogía de Nueva York</b></i> se pregunta por qué el uso de armas parece parte de la identidad de su país. “Los norteamericanos tienen veinticinco veces más posibilidades de recibir un balazo que los ciudadanos de otros países ricos, escribe. El libro salió en enero de 2023.</p><p>En el crepúsculo de su vida como escritor, <b>Paul Auster </b>se ha puesto ambicioso. En 2021 publicó una biografía de casi mil páginas sobre el periodista, narrador y poeta, <b>Stephen Crane</b> (1871-1900). Más conocido por su corta novela <i><b>El rojo emblema del valor </b></i>(1896) y fallecido a los 28 años, <b>Crane </b>publicó una obra digna -en extensión y originalidad- de un autor que hubiera disfrutado de una larga vida. <b>Auster </b>-de 75 años- explica en esa biografía que allí él está “mirando un joven autor con el asombro de un autor viejo.” Más allá del personaje central de la obra, el libro se puede recomendar por el retrato que <b>Auster</b>, inevitablemente hace, también, de los Estados Unidos en los últimos 25 años del siglo XIX.</p><p>En su nuevo libro, <i><b>Un país bañado de sangre</b></i> -que ya se puede leer en su edición digital- se enfrenta con la barbárica cuestión de los<b> asesinatos en masa </b>en los Estados Unidos. Los eventos que son el eje de su libro han ocurrido en los últimos 25 años. Con <b>menos de cien páginas</b>, el texto es en realidad un ensayo largo.</p><p>Allí <b>Auster </b>reclama una nueva conciencia en sus conciudadanos para construir <b>un terreno en común entre la derecha y la izquierda</b>; alerta, desesperadamente, sobre la inminente disolución de los Estados Unidos si este problema no es solucionado y pronto; explica los lineamientos históricos que han llevado los Estados Unidos a esta reiterada -ya casi común y corriente- festival diabólica de los <b>asesinatos en masa</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USOFFSNJ2ZG57ABYNS7VCQBZZM.jpg?auth=a1387a2362435775d5efc4f3e7417ba5f0a34d2198d2eb8a3fea4e2b59922ed4&smart=true&width=3852&height=2568" alt="El expresidente estadounidense Donald Trump es sacado del escenario por el Servicio Secreto tras un incidente durante un mitin de campaña el sábado en Pensilvania (Estados Unidos). (EFE/EPA/DAVID MAXWELL)
" height="2568" width="3852"/><p>(Entre ellos están el legado de la <b>esclavitud</b>, el uso de armas de los <b>colonos</b> y ocupadores del Gran Oeste, y las aberrantes inconsistencias de uno de los documentos fundadores de los Estados Unidos, la original Carta de Derechos de los Estados Unidos).</p><p>Los datos que <b>Auster</b> trae a su texto para apoyar sus argumentos son asombrosos en sí mismos. El capítulo 3, por ejemplo, comienza, sin equívocos: “<i>Según una reciente estimación del hospital pediátrico del Philadelphia Research Institute, actualmente hay 393 millones de armas de fuego en poder de residentes en los Estados Unidos: más de una por cada hombre, mujer y niño de todo el país.”</i></p><p>En todo el texto <b>Auster</b> siempre gira entre la perspectiva macro de la historia y el íntimo dolor de las víctimas. Observa: <i>“Cuando hablamos de tiroteos en este país, invariablemente centramos el pensamiento en los muertos, pero rara vez hablamos de los heridos, de los que han sobrevivido a las balas y que siguen viviendo, a menudo con devastadoras heridas permanentes…”</i></p><p>Muchas veces hay pertinentes resúmenes históricos que podrán reconfigurar las ideas equívocas que un lector novato sobre el tema. Por ejemplo, una concisa, pero tal vez, dilemática observación: <i>“Casi con toda seguridad, el movimiento en pro de los derechos de llevar armas tal como existe en la actualidad no se habría originado sin las</i><i><b> Panteras Negras</b></i><i>.”</i></p><p>El grupo militante <b>afroamericano</b> de la década de los 60 hizo uso de una ley que permitía la portación libre de armas. A través de esta muestra de fuerza, reclamaban igual tratamiento bajo de la ley para su comunidad. Inmediatamente, este grupo se convirtió en Enemigo Público Número Uno para J. Edgar Hoover, el director del <b>FBI</b>. Ahora, irónicamente, los grupos extremistas que se aprovechan de las leyes de portación de armas, como los Proud Boys, son mayoritariamente de una derecha extrema bajo un credo de <b>supremacía blanca</b>.</p><p>La literatura de <b>Auster</b> suele ser un juego de formatos, de géneros y de estilos. En este caso, además de su crítica de un problema medular de su país, <i><b>Un país bañado en sangre</b></i> está construido con dos componentes más: una narración <b>autobiográfica </b>que se puede leer como un cuento corto; y un fotoensayo de <b>Spencer Ostrander</b> de edificios que han sido lugares de masacres, pero años después, en blanco y negro y con escenarios vacíos de personas y automóviles. No es un dato menor que <b>Ostrander </b>salga en la tapa del libro como si fuera coautor. ¿Eso es una jugada lúdica de <b>Auster</b>? O tal vez sea exactamente así, por más que el fotógrafo escriba con luz y el autor con letras.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FWVQQ3GH75FPBJ4Q4MR6LWI7YY.jpg?auth=aef51359a3b62b432d74df8cf4c450c0aeb8e8857427daa35b330f5079cda2ef&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Walmart. El Paso, Texas, 3 de agosto de 2019. 23 muertos; 23 heridos. Una de las fotos de Spencer Ostrander, coautor de "Un país bañado en sangre". (Spencer Ostrender)" height="1080" width="1920"/><p>Las fotos en sí mismas, sin epígrafe, parecerían salir de un manual de arquitectura contemporánea, donde un solo de tipo estructura básica se puede utilizar tanto para fábricas, oficinas municipales, centros de compras y colegios primarios. Sin querer, estas <b>matanzas </b>tienen su propia estética. La violencia estadounidense ha evolucionado de las matanzas genocidas de los ‘indios’ a breves y mortales explosiones de violencia en cubos de cemento, rodeado de enormes estacionamientos.</p><p>Es difícil, sin embargo, discernir cuál es la intención exacta del fotógrafo en sus tomas. Esto no es necesariamente malo. Este tema está empapado en ambigüedades. Las descripciones, casi clínicas de las fotos, (<i>Walmart. El Paso, Texas, 3 de agosto de 2019. 23 muertos; 23 heridos</i>) junto con la decisión de <b>Ostrander</b> de sacarlas sin personas, con un luz de mediodía (como la técnica ‘noche americana’ en las películas de blanco y negro), hacen que las fotos parezcan los estoicos expedientes de sistemáticos investigadores de crimen.</p><p>Las fotos aparecen al final de cada de los cinco capítulos de <i><b>Un país bañado en sangre</b></i>, no como ilustraciones específicas sobre los eventos cubiertos sino como un corolario visual al tema en general. Esta yuxtaposición las transforma. En una exclusiva galería de arte, las fotografías podrían parecer frívolas o despectivas a las víctimas. Adjuntas al libro de <b>Auster </b>pierden pretensión artística y se suman a un reclamo existencial muy básico: “¡Por qué sigue sucediendo esto!”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7VR6CUEFTJC6BOUEOERJLIKIGY.jpg?auth=6bff444fbab31ffa9bf5a57f00b2d3bf14d271cd92fcd72cc479cbfdf62dba29&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=un-pais-banado-en-sangre-ed-argentina" target="_blank"><i><b>[”Un país bañado en sangre” se puede empezar a leer gratis, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>En el prólogo <b>Auster </b>dice sobre el trabajo de <b>Ostrander</b>:<i> “Las imágenes que acompañan el texto de este libro son fotografías del silencio… Son retratos de edificios, construcciones sombrías a veces, desagradables, emplazadas en paisajes norteamericanos anodinos, neutrales…”</i></p><p>Pero por supuesto no son anodinos. Son campos de matanza, como la jungla de <b>Vietnam </b>o los desiertos de Irak. Son sitios de una lenta guerra civil que en cualquier momento puede florecer en algo irreversible. Imaginense si los bárbaros invasores del Capitolio hubieran estado armados. Imaginense si esos invasores hubieran sido todos negros.</p><p>A primera vista, el libro de <b>Auster </b>es impecable, parecido al discurso conmovedor y definitivo de un abogado culto y carismático. Pero hay dos grandes críticas que se le puede hacer a <i><b>Un país bañado en sangre</b></i>, aunque sean incómodas y políticamente incorrectas.</p><p>Por un lado -y <b>Auster </b>sabe esto- su argumento no provocará absolutamente ningún cambio en la opinión de sus contrincantes. Son, más o menos, los mismos que votaron a <b>Trump</b> para la presidencia en 2017. O sea aproximadamente la mitad de los votantes del país. Un hipotético lector de este grupo abandonaría el libro en el segundo capítulo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HGBQECN5H5B4DB5FD7OVFWC7MQ.jpg?auth=5e0aaded0630e3ea86632caf7b4f88a6bc52415ee649df56b417de25055206fa&smart=true&width=3000&height=1776" alt="Cruces y letreros con los nombres de las víctimas de un tiroteo masivo en Maine (Estados Unidos). (EFE/ Amanda Sagba)
" height="1776" width="3000"/><p>Esta población defiende un derecho establecido en 1789 cuando los hombres escribían con plumas de pájaros y las escopetas eran primitivas y llevaba unos minutos recargarlas. Si fuera así para todos los derechos proclamadas en ese momento histórico, aun existiría la esclavitud.</p><p>Esta brecha no se cierra. Por lo menos con argumentos que apelen al sentido común. Justamente, esta brecha cultural, legal y moral sucede en gran parte por un ‘sentido común’ diametralmente opuesta de cada campo.</p><p>La segunda crítica es que la posición de indignación moral de <b>Auster </b>no es una novedad. Una de las máximas tragedias de estos <b>asesinatos en masa</b> es que ya han tomado las características de una farsa y un ritual. Suena despiadado, pero fíjense en el último incidente de esta índole. Hace dos semanas una criatura de 6 años llevó un arma al colegio y le disparó a su maestra. No la mató, pero casi. La reacción del público y las autoridades fue de guión. Primero, la requisita indignación moral; después, una mea culpa de los administradores del colegio (¡Lo habíamos chequeado por armas, pero se nos escapó!); y finalmente, un escueto comunicado de los padres del chico diciendo que le desean pronta recuperación a la profesora, pero que defienden a rajatabla el derecho de los ciudadanos americanos <b>a portar armas</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DWCNI5N74CIKM4KDF3GGMKMIXQ.jpg?auth=18a457f0847920663c0c198dd448738123b4357bbf9d73e71bd6876a6168ca2b&smart=true&width=2708&height=1976" alt="El escritor Paul Auster, que murió en mayo. (AP Photo/Antonio Calanni, archivo)" height="1976" width="2708"/><p>Es difícil que esto pare cuando un flamante adulto, con los 18 años recién cumplidos, puede ir a una tienda de armas y comprar rifles semiautomáticos, municiones y trajes antibalas una tarde y, menos de 24 horas más tarde, efectúa su matanza. Esto fue, justamente, lo que pasó en Uvalde en 2022.</p><p>Esta mirada la desplegó <b>Stephen King</b> en un brevísimo texto titulado simplemente, <i><b>GUNS</b></i> (Armas) publicado en 2013. El primer capítulo es una majestuosa enumeración de lo que pasa después de un tiroteo masivo. Son 21 pasos. Lo cuenta en forma irónica, adoptando la voz de un detective en una novela de <b>Raymond Chandler</b>. Es devastador porque es un estricto guión. Y se cumple siempre, al pie de la letra.</p><p>En agosto del 1955 un joven negro de 18 años de Mississippi fue abducido, torturado y linchado por haber, supuestamente, silbado a una mujer blanca. Su cuerpo fue desfigurado de una manera absolutamente despiadada. En el momento de su funeral su madre -desobedeciendo los pedidos de sus familiares- decidió velarlo con el ataúd abierto. Para que se viera la barbaridad del <b>racismo</b> sin metáforas o eufemismos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QEGQPWDZORG2FCDVRZ77XO6HSQ.jpg?auth=385b81e40bfd3a15e192b154c2f134c1facef9b0520d65b11d7dd14cf2178fde&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=Paul-Auster-Autor-2791" target="_blank"><i><b>[Los libros de Paul Auster se pueden adquirir en formato digital en Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p><b>Auster</b> no explica por qué no ha pasado esto en los Estados Unidos con las víctimas de los tiroteos, tras décadas y décadas de esta malformación en el alma del país. <b>Las imágenes serían insoportables. </b>Criaturas de diez años, adolescentes, ciudadanos ordinarios armando sus vidas como pueden, todos reventados, hechos puré, triturados, decapitados; los supervivientes en un estado de terror y desolación absoluta.</p><p>No son imágenes fuertes, ni son de pesadilla. Son <b>reales</b>. Son la absoluta realidad básica y final de este festival macabro. No se podrían digerir. Cambiarían todo. ¿Acaso no queremos que esto termine?</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESVCWBRZ6FDMBDNNVHLGGB7ZYM.jpg?auth=935c96eb1d69b60c5dc3e9b71bd83c9e072861f569f29e5b3c3d60e56d591d55&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El sentimiento de extrañar Perú en la novela “Todos los santos” de Marcela Cossíos: “Ni todos vuelven ni todos quieren volver para quedarse”]]></title><link>https://www.infobae.com/peru/2024/01/19/el-sentimiento-de-extranar-peru-en-la-novela-todos-los-santos-de-marcela-cossios-ni-todos-vuelven-ni-todos-quieren-volver-para-quedarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/peru/2024/01/19/el-sentimiento-de-extranar-peru-en-la-novela-todos-los-santos-de-marcela-cossios-ni-todos-vuelven-ni-todos-quieren-volver-para-quedarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Mauricio Muñoz Montejo]]></dc:creator><description><![CDATA[La guionista y directora de cortometrajes publicó una novela que reflexiona sobre la patria que se dejó atrás y cómo se adapta a una nueva sociedad con costumbres diferentes.]]></description><pubDate>Fri, 19 Jul 2024 20:55:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TCD2Y6YDEVFKHBK5JYZLWK34EQ.jpg?auth=de40aebc955cc99697773dac73587694e7ec93aed6591e3d5655e2b615cf6309&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Marcela Cossíos es guionista y ha dirigido varios cortometrajes. (Hipatia Ediciones)" height="1080" width="1920"/><p>Rosa y Zacarías llegaron para asentarse en Montreal desde su natal Apurímac hace más de 30 años. Se llevaron a su hijo Luis, de un año, para escapar del <a href="https://www.infobae.com/peru/2023/10/07/la-tragedia-de-oronccoy-la-comunidad-peruana-que-sufrio-la-violencia-de-sendero-luminoso-y-las-fuerzas-militares/" target="_blank">escenario político y violento en la década de 1980 en Perú</a>. Después de muchos años se enfrentan a una realidad; la realidad del migrante: extrañar a la tierra que dejaron atrás con sus costumbres, rutinas y tradiciones. Ese es el eje principal de <i><b>Todos los santos </b></i>(Hipatia Ediciones), la primera novela de <b>Marcela Cossíos</b>.</p><p><b>Cossíos </b>es guionista y ha dirigido los cortometrajes<i> La mujer del toro </i>y <i>Bajo el balcón</i>. <b>Infobae Perú </b>conversó con la escritora, quien reside en Suiza, acerca de la cosmovisión andina, los inmigrantes (como ella) y qué se siente vivir lejos de la patria.</p><p><b>—El duelo en la </b><a href="https://www.infobae.com/cultura/2019/08/15/candelaria-traverso-cuando-el-arte-une-a-los-pueblos-originarios-con-las-ferias-tercermundistas/" target="_blank"><b>cosmovisión andina</b></a><b> es importante. “Los muertos sienten”, dice Rosa, sin embargo, su hijo Luis, quien creció en Canadá parece no entender que, desde la cultura de sus padres es así, ¿es algo por lo que deben pasar varios padres de familia que migran a otros países con sus hijos pequeños y acostumbrarse a la nueva cultura?</b></p><p>—Creo que sí. Creo que es algo común en las<b> familias migrantes</b>. Los hijos suelen adoptar, más rápido y sin reparos, los elementos de su nuevo espacio y de su nueva cultura. Para varios padres y madres migrantes es doloroso descubrir que se ha abierto un<b> abismo cultural</b> entre ellos y sus hijos. En la novela, es doloroso para Rosa aceptar que su hijo no entiende lo que ella intenta trasmitirle o, peor aún, es doloroso aceptar que lo que le ha enseñado en la infancia no tiene valor para él. El hijo ha dejado de creer en <b>acervo cultural</b> de su madre, y esto crea un abismo que dificulta la comprensión y rompe la transmisión de saber.</p><p><b>—”El amor está en las acciones”, recuerda Luis, el hijo, pero ahora solo ve que sus padres estaban juntos por costumbre, ¿qué es el amor para Marcela Cossíos desde la mirada de una inmigrante?, ¿crees que en algún momento se vuelve repetitivo?</b></p><p>—No podría decir que mi mirada de <b>inmigrante</b> haya cambiado mi comprensión del amor. Creo que el amor puede manifestarse en actos, y estos actos pueden ser un simple “estar ahí”. Y ese “estar” es desinteresado libre. También creo que cuando hablamos de amor, hablamos de una manera de situarse en el mundo y de relacionarse con él. El amor es extenso.</p><p>Pero imagino que me preguntas por el amor desde mi punto de vista porque, al migrar, muchas veces nuestra pareja se puede convertir en el centro de todo, como el amor entre Rosa y Zacarías. Me interesaba crear a un personaje que construyera su mundo alrededor de su pareja. Quería hablar de un <b>amor voluntariamente dependiente</b>, asumido como un salvavidas, para preguntarnos sobre su nueva comprensión, liberación y reconstrucción.</p><p>Por otro lado, creo que el <b>amor </b>no puede ser repetitivo, aburrido o desgastante. Intento hacer el ejercicio de imaginar un amor así y encuentro una diferencia clara entre la rutina, que puede aburrir y desgastar el ánimo de cualquiera, y el sentimiento constante del amor. Y es que creo que el amor es un sentimiento constante y ondulante del que solo somos conscientes en tiempo presente. Hay variaciones en su intensidad y vamos a percibirlo cada vez, yo diría que como una novedad, lo vamos a descubrir cada vez. Por lo menos, eso siento cada mañana cuando veo a mi esposo. Ya ves que soy una romántica y que estoy enamorada de mi esposo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3EGBI2GCTVE6RKJK2Q5RF7U26Y.jpg?auth=8759f465e3a6f347a56f779f68e60755c551a90d9bdbbc38655d46d786504726&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La idea de esta novela surgió cuando yo era una joven estudiante inmigrante", dijo Marcela Cossíos a Infobae Perú. (Hipatia Ediciones)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Y te hago está pregunta porque en </b><i><b>Todos los Santos</b></i><b> hay una vuelta de tuerca como es el abandono y Luis considera que esto es porque sus padres se habían acostumbrado a los dos, a vivir juntos, al idioma y se sentían identificados con sus costumbres en un país desconocido.</b></p><p>—Luis tiene razón sobre la costumbre y sobre la necesidad, pero se equivoca sobre el amor. Creo que Luis todavía no sabe qué es el amor.</p><p><b>—”A los que migran”, escribes en la dedicatoria. Existe la idea equivocada de que si migras, sí sales de tu país te va ir bien cuando, muchas veces, no es así. En el caso de</b><i><b> Todos los Santos</b></i><b>, hay recuerdos de la tierra natal, el querer volver, el hacerlo por los hijos, entre otras cosas, sé que tú novela parte desde tu mirada.</b></p><p>—Sí, parte de mi mirada. Existen diferentes situaciones para <b>migrar</b> y diferentes tipos de <b>migración</b>. Puede ser voluntaria o puede ser forzada, temporal o definitiva. Y a pesar de estas distinciones, creo que todas comprenden algún nivel de duelo, más o menos doloroso según la situación. La<b> </b><a href="https://www.infobae.com/america/opinion/2023/09/24/las-dictaduras-son-la-causa-de-la-migracion-forzada-del-siglo-xxi-en-las-americas/" target="_blank"><b>migración forzada</b> </a>comprende el duelo más doloroso porque en el país de origen esas vidas están en peligro o no tienen acceso a una calidad de vida digna. Es una necesidad urgente, dura de aceptar y de concretar. Es como un rechazo, ¿no? Te vas porque tu tierra no te quiere y, sin embargo, preferirías que se den las condiciones necesarias para quedarte.</p><p>A veces, como dices, se parte con la idea equivocada de que el lugar de destino podrá ser el paraíso. Y tú y yo sabemos que casi nunca es así. No solo por las dificultades económicas, culturales, políticas y sociales, también porque sobreponerse a ese duelo del que hablamos es muy difícil.</p><p>La idea de esta novela surgió cuando yo era una<b> joven estudiante inmigrante</b>. Observaba a los <b>inmigrantes </b>como yo y trataba de comprender lo que ocurría en sus corazones. La mayoría quería volver a la tierra en la que creció, pero en mejores condiciones y esperando que su tierra de origen los reciba bien, querían lograr sentirse en casa. Pero el regreso de un <b>inmigrante </b>casi nunca es así, el retorno es desconcertante.</p><p>Ahora soy nuevamente<b> inmigrante</b>. Me fui de Lima por varias razones, entre ellas: para que mi esposo esté cerca de su familia y en su ciudad; para que mi hija pueda caminar por las calles sin miedo a desaparecer; para que lo tres no vivamos en un narcoestado ni en una dictadura asesina como la actual. Y, a pesar de todo esto, admito que siempre estoy pensando en cuándo podré poner mis pies en tierra peruana, desarrollar proyectos ahí o simplemente estar. Por ahora tengo la suerte de poder elegir dónde estar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YG6QPBVWNNHTBIUJYGS5AQNZFY.jpg?auth=26e0007b5ccd142af639870738594d1fe5caefedb37ea61b7745b96b7fbfbdaa&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Marcela Cossíos vive en Suiza mientras idea su próximo cortometraje. (Hipatia Ediciones)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Existen también los inmigrantes que quieren ser lo que no es, no sé si llamarlos acomplejados (“acomplejado”, llama Marianne, la amante de su padre, a Luis en </b><i><b>Todos los santos</b></i><b>), pero esta eso de olvidarse de su cultura, aunque si has crecido allí desde pequeño, en ese nuevo país donde migraron tus padres, (como en el caso de Luis) es un poco más complicado.</b></p><p>—No los llamaría acomplejados como hace Marianne, los llamaría<b> desesperadamente desarraigados</b>. Pienso que se debe a que la adaptación puede ser complicada. En un espacio ajeno e incomprensible, un inmigrante pierde sus puntos de referencia, y entonces podría pensar que va a ser parte de su nuevo mundo más rápido si hace borrón y cuenta nueva de su propia identidad. Pero eso no es posible. No es posible “borrarse”, intentar “redibujarse” y, además, ser feliz.</p><p>Creo que es más sano aceptar que se es de aquí y también de allá. Veo esta aceptación como un enriquecimiento: más conocimientos, más referentes, más modelos, más espacios. Chaplin decía que era un habitante del mundo, ¿no? Me gustaría lograr decirlo con absoluta convicción. Quizás cuando lo logre no me será necesario soñar con volver a ninguna parte.</p><p><b>—¿Crees en esa composición del escritor y compositor peruano César Miró que dice: “Todos vuelven a la tierra en que nacieron”?</b></p><p>—Ni todos vuelven ni todos quieren volver para quedarse. Pero sí creo que todos tenemos el deseo profundo de volver a la tierra en que nacimos, donde empezamos a conocer la vida y a conocernos, aunque sea para oler el aire, recordar con nostalgia si fuimos o no felices, y luego irnos otra vez.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TCD2Y6YDEVFKHBK5JYZLWK34EQ.jpg?auth=de40aebc955cc99697773dac73587694e7ec93aed6591e3d5655e2b615cf6309&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Marcela Cossíos es guionista y ha dirigido varios cortometrajes. (Hipatia Ediciones)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Josef Mengele: los experimentos más sádicos del “ángel de la muerte” nazi en un libro de descarga gratuita]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/09/01/josef-mengele-los-experimentos-mas-sadicos-del-angel-de-la-muerte-nazi-en-un-libro-de-descarga-gratuita/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/09/01/josef-mengele-los-experimentos-mas-sadicos-del-angel-de-la-muerte-nazi-en-un-libro-de-descarga-gratuita/</guid><dc:creator><![CDATA[René Salomé]]></dc:creator><description><![CDATA[“Monstruos del nazismo” reúne a los personajes más oscuros del Holocausto y un sinfín de escabrosos detalles poco conocidos del “mayor y más horrendo crimen de la historia de la humanidad”.]]></description><pubDate>Mon, 24 Jun 2024 13:59:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FI6YW5CDRAWPB2TZ66PCWK24Q.jpg?auth=acfa3009587913658faaed4988f3a07f829324e56fa6575336f7e8444a9f17db&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://bajalibros.com/?book=monstruos-del-nazismo-los-personajes-mas-oscuros-y-siniestros" target="_blank"><i><b>[”Monstruos del nazismo” puede descargarse gratis en Bajalibros clickeando acá]</b></i></a></p><p>El <b>nazismo</b>, protagonista de uno de los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad, estuvo plagado de <b>personajes macabros y siniestros</b>. Algunos más conocidos, como su líder <b>Adolf Hitler</b> -del que, sin embargo, todavía existen datos mayormente ignorados, como la <b>relación incestuosa con su joven sobrina </b>o la ejecución de sus propios hombres para consolidarse en el poder-, y otros no tanto, como <b>el jerarca nazi que quiso ser cura y terminó en la horca</b> o <b>el cuñado de Hitler que el mismo Führer mandó a ejecutar</b>.</p><p>Pero sin duda, de todos los personajes que tuvieron roles fundamentales en “el mayor y más horrendo crimen de la historia de la humanidad”, como definió <b>Winston Churchill </b>al <b>Holocausto</b>, uno de los más oscuros fue <b>Josef Mengele</b>, el médico conocido como el “<b>ángel de la muerte</b>” que, en nombre de la ciencia, realizó<b> los experimentos más sádicos en Auschwitz</b>.</p><p>“<b>Inyectó distintos químicos en los ojos de miles de chicos</b> porque buscaba que cambiaran de color y tomaran el azul ario (...) <b>Usó a miles de seres humanos como cobayos</b>, a los que descartaba enviándolos a las <b>cámaras de gas</b> (...) Amputó los miembros de centenares de prisioneros para intentar injertos que terminaron en gangrena y en la muerte (...) Inyectó en las venas de sus conejos de indias fenoles, cloroformo, insecticidas, nafta, sólo para saber qué pasaba”, escribe el periodista argentino <b>Alberto Amato</b> en <i><b>Monstruos del nazismo</b></i>.</p><p>En este libro, editado por Leamos y que <b>puede descargarse gratis en Bajalibros</b>, hay un minucioso registro de “los personajes más oscuros y siniestros” del nazismo, así como un sinfín de escabrosos detalles poco conocidos, desde los orígenes del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán hasta<b> las últimas horas en el búnker de Hitler</b>, pasando por los <b>militares alemanes que huyeron a Sudamérica</b> y tuvieron el respaldo de algunas figuras políticas de la época.</p><h2>“Monstruos del nazismo” (fragmento)</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OUAYENGI55AQFDLDRXJI2H42KQ.jpg?auth=056bc1fda53a90109ae091ce1e64d4d15afc2c1e5a45a6cc945e9d985b3e0001&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Monstruos del nazismo", editado por Leamos, puede descargarse gratis en Bajalibros. " height="1080" width="1920"/><h2>Atroces “experimentos”: el médico que inyectaba químicos en los ojos de los niños y nafta en las venas de los adultos (por Alberto Amato)</h2><p><b>Inyectó distintos químicos en los ojos de miles de chicos</b> porque buscaba que cambiaran de color y tomaran el azul ario, el color de la perfección de la raza que iba a dominar al mundo. <b>Usó a miles de seres humanos como cobayos</b>, a los que descartaba enviándolos a las <b>cámaras de gas </b>de aquella fábrica industrial de la muerte que fue <b>Auschwitz</b>. Amputó los miembros de centenares de prisioneros para intentar injertos que terminaron en gangrena y en la muerte. <b>Sumergió a miles de cautivos judíos, gitanos, soviéticos, en aguas heladas </b>para probar la resistencia humana al frío, y aportar así alguna terapia a los pilotos alemanes que eran derribados en las aguas del mar del Norte. <b>Hirió cuerpos sanos y cubrió las heridas con vidrios, trapos sucios, excrementos</b>, tierra y aguas podridas para recrear las condiciones del frente y estudiar la evolución de esas heridas, con la idea de aliviar a los soldados alemanes heridos. Inyectó en las venas de sus conejos de indias fenoles, cloroformo, insecticidas, nafta, sólo para saber qué pasaba.</p><p>El horror de la guerra, casi a modo de descargo, aportó siempre adelantos científicos y médicos. Pero <b>Josef Mengele era el horror humano que se aprovechaba de la guerra</b>. Un monstruo honrado como médico antes de la guerra y desatado como un criminal en los campos nazis. Todo al servicio del <b>Tercer Reich</b>. <b>John Steinbeck</b>, en su inolvidable <i><b>Al Este del Paraíso</b></i>, define a los tipos como Mengele cuando describe a uno de los personajes de su novela. Dice que así como hay seres humanos que nacen lisiados físicos, condición fácilmente detectable, hay otros seres humanos que nacen “baldados mentales”, condicionados por esa lesión, por esa “amputación mental” oculta, arcana, indescifrable.</p><p>Mengele<b> era un fanático de la genética y tenía obsesión con los gemelos</b>. Cuando los trenes de judíos deportados llegaban a Auschwitz, y en los amplios andenes del campo, llamados “El patio de los judíos” se seleccionaba a quienes iban a vivir y a quienes iban a ser gaseados de inmediato, por lo general las tres cuartas partes de los prisioneros formadas por mujeres, embarazadas ancianos y chicos, Mengele paseaba con un silbo en los labios, acaso una tonada de la lejana Alemania, y pedía: “Gemelos, gemelos…”. Estaba especialmente interesado en los gemelos idénticos y en prisioneros con heterocromía, ojos de distinto color. Sus investigaciones sobre los gemelos estaban destinadas a <b>demostrar la supremacía de la herencia genética sobre el entorno</b>, reforzar de esa forma la premisa nazi que <b>proclamaba la superioridad de la raza aria</b> y a generar mayor cantidad de soldados a futuro para el Reich de Hitler.</p><p>Terminó con una <b>epidemia de tifus</b> en el campo de manera drástica: mandó a las cámaras de gas a mil seiscientos prisioneros de la etnia gitana, hombres mujeres y chicos, para desinfectar luego el barracón en que estaban alojados. Hizo lo mismo ante epidemias de escarlatina y otros males contagiosos. En todos los casos, los infectados eran enviados a las cámaras de gas. La inoculación del tifus también abarcó los experimentos de Mengele con los gemelos: inyectaba la bacteria, transmitida por pulgas, a uno de los gemelos y realizaba luego transfusiones de sangre de uno a otro. Muchas de sus víctimas morían en las pruebas. Si, en cambio, moría uno de los dos gemelos, Mengele mataba al otro hermano para realizar estudios comparativos post mortem. En todos los casos los cuerpos eran diseccionados. Uno de los ayudantes en aquel horror, <b>Miklós Nyiszli</b>, un prisionero judío húngaro, relató que una noche <b>Mengele mató personalmente a catorce gemelos con una inyección de cloroformo directa al corazón</b>.</p><p>También llevó adelante <b>experimentos masivos de esterilización y castración </b>en hombres y mujeres. Su biógrafo, <b>Gerald Astor</b>, afirmó en <i><b>Mengele, el último nazi</b></i>, que el médico de Auschwitz <b>arrojaba niños vivos al fuego </b>de los crematorios vecinos de las cámaras de gas. En el juicio que los tribunales aliados le siguieron en ausencia, nunca lo apresaron, el médico judío prisionero en Auschwitz, <b>Vexler Jancu</b> describió: “Vi una mesa de madera. Sobre ella había muestras de ojos. Eran de color amarillo pálido, hasta el azul claro, verdes y violeta. Los ojos estaban pinchados como si fuesen mariposas. <b>Creí que yo había muerto y que ya estaba en el infierno</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X5QV7WTFY5A27IKMW6XU4VNLPU.jpg?auth=ab82496126e5be9c4cf491038455d455990e8a9790d0cf11ffd2aad8a05cc917&smart=true&width=1236&height=720" alt="Tras la Segunda Guerra Mundial, Josef Mengele huyó a Sudamérica y vivió cómodamente en Argentina y Brasil, donde murió. " height="720" width="1236"/><p>Algo parecido dijo <b>Eli Rosembaum</b>, director de la Oficina de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia de Estados Unidos: “Fuimos completamente sobrepasados por su monstruosidad. Lo más importante es ver que su mente operaba como la de un científico que se concentraba en sus estudios y experimentaba mientras dejaba de lado sus sentimientos. <b>No creo que Mengele tuviera remordimientos por lo que hacía</b>. Pienso que en su mente de científico, justificaba todo lo que hacía”. Para tranquilidad de Rosembaum, el único hijo de Mengele, Rolf, dijo que su padre jamás había expresado remordimiento alguno por sus actividades durante la guerra.</p><p>Mengele nunca estuvo solo. En el “Bloque 10″ de Auschwitz, el temido “pabellón médico”, aquel premiado doctor en medicina hizo lo que se le antojó con miles de seres humanos junto a otros treinta profesionales, todos al mando del capitán médico de las SS <b>Eduard Wirths</b>. Mengele sólo fue el monstruo más famoso, el más sádico también, pero no el único. En aquel “pabellón médico” se experimentaron en seres humanos las primeras vacunas contra la malaria y el tifus, desarrolladas por los entonces principales laboratorios alemanes.</p><p>Si hoy la inútil memoria de Mengele regresa del horror, es porque se cumplen cuarenta y tres años de su muerte, un gesto de Dios, ahogado en una playa de Brasil después de que lo derrumbara en las aguas un derrame cerebral, casi un mes antes de cumplir sesenta y ocho años. Murió bajo el nombre falso de Wolfgang Gerhard, sin haber sido juzgado nunca por sus crímenes. <b>Fue un hábil fugitivo eterno, protegido, tal vez mimado, por las autoridades de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil</b>, donde vivió desde que huyó de la Europa que estaba tras sus pasos.</p><p>Josef Mengele nació en Gunzburgo, Baviera, el 16 de marzo de 1911. Empezó a estudiar medicina y filosofía en la Universidad de Múnich en 1930, en pleno auge del nazismo. A los veinticuatro años, era doctor en antropología de esa Universidad y, en enero de 1937 egresó del Instituto de Biología hereditaria e Higiene Racial de Frankfurt, como asistente de su mentor y protector, <b>Otmar von Verschuer</b>, que investigaba ya la genética de los gemelos. Ese mismo año se afilió al partido nazi y, al siguiente, a las SS. El 28 de julio de 1939 se casó con <b>Irene Schönbein</b>, su hijo Rolf nacería en 1944. En junio de 1940, plena guerra, fue voluntario en el servicio médico de las SS, destinado a Ucrania en 1941 donde ganó dos Cruz de Hierro, de segunda y primera clase, y fue herido grave cerda del río Don en el verano del 42. Incapacitado para servir en el frente. Regresó a Berlín para trabajar en la Oficina de Raza y Reasentamiento y, junto a Von Verschuer y en el prestigioso instituto Kaiser Wilheim, en el departamento de Antropología, Genética Humana y Eugenesia.</p><p>A inicios de 1945, ya con los rusos en los talones y camino a Berlín, Mengele y otros médicos de Auschwitz fueron destinados al campo de concentración de Gross-Rosen, adonde llevó dos cajas con especímenes u los registros médicos de sus investigaciones. Los soviéticos liberaron Auschwitz el 27 de enero y Mengele y los suyos huyeron de Gross-Rosen el 18 de febrero. Empezó entonces la larga y exitosa huida del baldado mental que ni siquiera imaginó Steinbeck. Terminó prisionero de los americanos que lo registraron con su nombre real. <b>¿Quién conocía entonces a Mengele? </b>Su nombre no figuraba en la lista de los SS buscados y ni siquiera tenía el tradicional, y ritual, tatuaje en la axila con su número de identificación y su grupo sanguíneo. Lo liberaron a finales de julio y<b> logró hacerse de un documento falso</b> a nombre de Fritz Ullman, que luego cambió por Fritz Hollman.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4S7UYQGD2FEJNEJII47RAC4PUI.jpg?auth=e904a5ed966862dc3cf085a852b33c5df72af8c3d0a96543aba30966cae08267&smart=true&width=750&height=469" alt="El Doctor Muniz muestra la calavera de Josef Mengele en la Universidad de San Pablo el 7 de diciembre de 2016 (AP)" height="469" width="750"/><p>Pasó cuatro años en Alemania, hasta que los <b>juicios de Núremberg</b> y su secuela de procesos judiciales lo colocaron en la <b>lista de criminales de guerra más buscados</b>. Dejó Alemania el 17 de abril de 1949 con una meta fijada como un paraíso para los nazis fugados: Argentina. Su mujer se negó a seguirlo. Se divorciaron en 1954. <b>El camino de Mengele a Buenos Aires</b> fue similar al de Eichmann: una nueva identidad, con la anuencia de la jerarquía religiosa del norte de Italia, gracias a los buenos oficios del obispo <b>Alois Hudal</b>, muy cercano al entonces secretario del <b>Papa Pío XII</b>, cardenal <b>Giovanni Montini</b> quien, con los años, sería Su Santidad <b>Paulo VI</b>. Con su nueva identidad, falsa pero legal, Mengele obtuvo de Italia una “Carta d’Identitá”, la número 114, con el nombre de Helmut Gregor. Eichmann consiguió la suya con el número 131 como Riccardo Klement. Cuatro libros son indispensables para seguir esa ruta a través del tiempo: <i><b>La auténtica Odessa </b></i>y <i><b>Perón y los alemanes</b></i>, de <b>Uki Goñi</b>, el historiador y periodista que mejor desentramó la fuga de los nazis a la Argentina, <i><b>Eichmann before Jerusalem</b></i>, de <b>Bettina Stangneth</b>, y <i><b>Ruta de escape</b></i>, de <b>Philippe Sands</b>.</p><p>Mengele se embarcó a Buenos Aires el 25 de mayo de 1949 en el buque inglés “North King”. Llegó el 22 de junio, se alojó en una pensión de la calle Paraguay, en Palermo, hasta que<b> fue cobijado por la activa comunidad nazi argentina</b>, que había plantado una <b>importante red de espionaje</b> protegida en cierto modo por el gobierno de <b>Juan Perón</b>. Después vivió en Florida, en la casa del Gerhard Malbranc, gerente del Banco Alemán Transatlántico y “uno de los testaferros de los dineros nazis girados al país durante la guerra”, como reveló <b>Jorge Camarasa</b>, otro investigador que murió en 2015, en su libro <i><b>El Ángel de la muerte en Sudamérica</b></i>.</p><p>Tan seguro se sintió Mengele en Buenos Aires que empezó a usar su verdadero nombre, como reveló uno de sus amigos, el empresario <b>Robert Mertig</b>, titular de la empresa Orbis. En 1956, ya derrocado Perón, el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil número 9 resolvió que Helmut Gregor y Josef Mengele eran la misma persona, por lo que la Policía Federal le extendió la cédula 3.940.484. <b>Mengele se dedicó al comercio, fabricó juguetes, fundó una empresa</b>, Laboratorios Wander y fue socio mayoritario de la empresa Fadrofarm (Fábrica de Drogas Farmacéuticas). También fue representante en Sudamérica de la empresa de maquinarias agrícolas que había sido de su padre. Como agente comercial viajó varias veces a Paraguay y a Brasil, mientras aprovechaba para establecer contactos seguros y una eventual, otra más, ruta de escape.</p><p>Una información muy curiosa lo pone en <b>contacto con Perón</b>. La historia le fue narrada a Uki Goñi por el periodista <b>Tomás Eloy Martínez</b>, que reporteó en profundidad a Perón en su exilio en España, en 1970. Cuenta Goñi que Tomás Eloy Martínez le reveló que Perón le había contado que, en los años 50, visitaba la Quinta de Olivos (que era entonces residencia de fin de semana de los presidentes, la residencia oficial estaba en la calle Austria, donde hoy se alza la Biblioteca Nacional) un alemán “especialista en genética”, que solía contarle sus supuestos y raros experimentos científicos.</p><p>Aquel hombre había ido a despedirse de Perón porque un cabañero paraguayo le iba a pagar una fortuna para mejorar su ganado. “Me mostró -dijo Perón- las fotos de un estable que tenía por allí cerca del Tigre, donde <b>todas las vacas le parían mellizos</b>”, cuenta Goñi en<i><b> La auténtica Odessa</b></i>. Tomás Eloy, que olía una noticia a la distancia, quiso saber quién era aquel misterioso alemán. Y Perón: “¿Quién sabe…? Era uno de esos bávaros bien plantados, cultos, orgullosos de su tierra. Espere, si no me equivoco, se llamaba Gregor. Eso es, el doctor Gregor”.</p><p>Recién en 1985, cuando se reveló que quien había muerto ahogado en una playa brasileña con el nombre de Wolfgang Gerhard, era Helmut Gregor que era en realidad Josef Mengele, <b>Martínez supo que Perón le había dado una pista imposible de rastrear</b>. Es imposible suponer que Perón no supiese quién era el tal doctor Gregor que lo visitaba.</p><p><i>Seguir leyendo:</i></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/08/25/monstruos-del-nazismo-del-cunado-de-hitler-que-se-escondio-en-santa-cruz-al-oficial-de-las-ss-que-veraneaba-en-miramar/" target="_blank">Quiénes fueron los jerarcas nazis más siniestros que acompañaron a Hitler en la “arquitectura” del Holocausto</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/06/27/ciencia-nazi-cuando-el-saber-se-puso-en-servicio-del-terror/" target="_blank">“Ciencia nazi”: los experimentos más sádicos de los años en que el saber se puso en servicio del terror</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/leamos/2023/03/19/todo-el-tiempo-hay-nuevos-libros-sobre-el-nazismo-fenomeno-editorial-o-compania-para-elaborar-el-trauma/" target="_blank">Todo el tiempo hay nuevos libros sobre el nazismo: ¿fenómeno editorial o compañía para elaborar el trauma?</a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FI6YW5CDRAWPB2TZ66PCWK24Q.jpg?auth=acfa3009587913658faaed4988f3a07f829324e56fa6575336f7e8444a9f17db&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Mi hija necesitaba antipsicóticos, el mundo se me había caído encima”: cuando la enfermedad mental irrumpe ]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/11/27/mi-hija-necesitaba-antipsicoticos-el-mundo-se-me-habia-caido-encima-cuando-la-enfermedad-mental-irrumpe/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/11/27/mi-hija-necesitaba-antipsicoticos-el-mundo-se-me-habia-caido-encima-cuando-la-enfermedad-mental-irrumpe/</guid><dc:creator><![CDATA[Susana  Mitchell]]></dc:creator><description></description><pubDate>Mon, 27 Nov 2023 13:51:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/67K3Z4R3VBAYBLLIRWRWB4DWYU.jpg?auth=8cb2a8c7d2ff702367f9a329b786159d53b1aed81b72605b74ec0159725d3da9&smart=true&width=3000&height=1990" alt="" height="1990" width="3000"/><p><i>“Crisis psicótica aguda. Brote Psicótico. Antipsicótico. Mi hija necesitaba antipsicóticos. De repente el mundo se me había caído encima. (…) Es que hay palabras duras, pesadas. Y hay combinaciones que crispan de miedo. Trastorno siquiátrico es una de esas combinaciones. Encima suena a sentencia, a irreversible. ¿Y si Martu se queda para siempre así?”</i>.</p><p>Sonia, la protagonista de<i><b> Equis equilibrio</b></i>,<a href="https://www.infobae.com/cultura/2021/12/16/la-argentina-paola-vicenzi-se-quedo-con-el-premio-de-novela-vargas-llosa/" target="_blank"> de <b>Paola Vicenzi</b></a>, no entiende nada. ¿Qué le pasó a su hija? ¿A su chiquita divina que tocaba el piano, iba a la facultad y salía con sus amigas? Ella la había bautizado la “anti- adolescente” porque era alegre, obediente, ayudaba con las cosas de la casa, era responsable y era muy compañera con su mamá. Emilio, su marido y papá de Martina, había fallecido de<b> cáncer de pulmón</b> algunos años atrás. Las dos formaban ahora una familia, que había logrado avanzar luego de esa experiencia tan dolorosa. Pero, cuando uno piensa que se terminó, llega algo peor y te lleva puesto. Y eso fue lo que le pasó a Sonia con su hija Martina.</p><p>De un día para el otro y sin aviso previo, la protagonista de esta historia tuvo que enfrentar la enfermedad “que no se ve”: el<b> brote psicótico</b> de su hija. Porque es más fácil entender qué pasa si lo ves en una radiografía, o en un análisis de sangre o de orina. Pero la <b>locura</b>, esa condición tan temida, silenciada, signada por el prejuicio y la vergüenza, no se comprende. Tampoco se tolera. Y mucho menos se acepta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJAM42LZQFHSXKTDFB3WOYEYWY.jpg?auth=81f0c4bb8b90cbcedd5c362d54dc9f9739e63182f706d622bdb75a6c7cb84a37&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><a href="https://www.bajalibros.com/Equis-Equilibrio-Paola-Vicenzi-eBook-2195236" target="_blank"><i><b>[”Equis equilibro” se puede adquirir, en formato digital, en Bajalibros, clickeando acá.]</b></i></a></p><p><br/></p><p>“El estigma que pesa sobre quien padece una enfermedad psiquiátrica y su familia obliga al <b>ocultamiento</b>, a sufrir en soledad. Añade dolor al dolor, escarba en la herida.”, dice<b> Paola Vicenzi</b> durante la presentación de su última novela, en la librería Eterna Cadencia.</p><p>Escrita a modo de diario personal, día por día, como contando las horas y los minutos para que ese infierno se termine , la obra revela cómo esa vida ordinaria, común, despreocupada, de cosas chiquitas y rutinarias, se va esfumando y es reemplazada por la desesperación, el agotamiento y el estado de alerta permanente de una madre sola que deberá cuidar a su hija<b> para que no se mate</b> en uno de los tantos arranques de locura que sufrirá a lo largo del relato.</p><q>Vicenzi bucea en la mente con tal profundidad que da la sensación de tratarse de una autobiografía</q><p>“La siquiatría es un mecanismo de relojería, hay que dar con la medicación adecuada, la dosis precisa, ensayo y error. Y mientras probamos Martina, que se quiere escapar, que se quiere morir, que se quiere matar. (…) Me putea, me dice <i>vieja de mierda, la puta que te parió</i>. Y a mí se me retuerce algo adentro”, reflexiona la protagonista.</p><h2>La salud mental, sin rodeos</h2><p><i><b>Equis equilibrio</b></i>, ganadora del premio Cátedra Vargas Llosa 2021, que otorga la Universidad de Murcia, España, le pone nombre y apellido<b> al tema de la salud mental</b>, con todos sus ribetes y aristas. Habla de algo de lo que no se habla ni se quiere hablar.</p><p>La <b>condena social, la soledad y el miedo</b>, por el que deberán atravesar las protagonistas de esta historia , deja en carne viva a cualquiera y obliga a la reflexión a todos. Porque en el fondo, dice la autora, “nunca sabemos de qué lado nos va a tocar estar”.</p><p>En sus 150 páginas <b>Vicenzi </b>bucea en las profundidades de la mente de Sonia y lo hace de tal forma que da la sensación de tratarse de una <b>autobiografía</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PVCUKUWC55BNJIUWX3YDMHOU4U.jpg?auth=dbaf0752695d3b429ad1b5c8e89273c64516d4aedc2de06aeb6e4f2502c0cbab&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Paola Vicenzi en la presentación de su libro "Equis equilibrio" en Buenos Aires. (Susana Mitchell)" height="1079" width="1920"/><p>La humanidad del relato y el reflejo de la desesperación y el espanto de esa mamá viuda que tiene que afrontar el <b>brote psicótico</b> de su nena adolescente, desarma, conmueve y abre miles de interrogantes. “Esta novela intenta llegar al hueso – dice la autora al cierre de la presentación del libro- y plantear preguntas. Una de las principales es la de<b> quién sostiene al que sostiene</b>. Sonia, en su desesperación, descubrirá que resulta menos arduo sostener a su hija cuando existe una red. Cualquiera sea la circunstancia, el grado de dificultad, siempre es más fácil si nos apoyamos en otros.”</p><p>Y si, nadie se salva solo. Nadie.</p><h2>“Equis equilibrio” (Fragmento)</h2><p>No sé ni cómo empezó todo esto. O sí sé, en el sentido de que puedo ubicar el momento en que tuve la idea, vaga al principio, de que algo no andaba bien.</p><p>Una noche salí a dejar la basura en el canasto y vi una bolsa de consorcio repleta que me llamó la atención. La abrí, miré, y fui directo al cuarto de Martina. Me encontré con las paredes desnudas. Y no solo las paredes, ni una muñequita ni una bola de nieve, ni uno solo de los objetos que con tanto amor y cuidado había ido coleccionando a lo largo de los años. Los que le habíamos regalado en cumpleaños y navidades, los que compraba con sus ahorros y esos con los que sus abuelos la habían consentido. Martu amaba a las princesas de Disney, y de pronto ni rastro de Aurora, Mulán, Pocahontas, Jasmín… ni siquiera de Ariel, su favorita indiscutida. ¿Le daría vergüenza, a los diecinueve, seguir con esas cosas? No, no podía ser eso. La mayoría de sus amigas compartían la pasión por la animación, los cómics, las princesas y todo ese universo que fascinaba a Martina. Con las chicas no se perdían una exposición de esas a las que muchos van disfrazados de personajes y qué sé yo qué. No, claro que no podía ser eso… Cuando llegó y vio que la bolsa estaba en el suelo de la cocina, sin decir una palabra la agarró y volvió a llevarla al canasto. Le pregunté por qué hacía eso, y me contestó «es obvio, mamá». Le dije que le podía regalar las cosas a una de las vecinitas o llevarlas a la parroquia. Entonces me miró con una cara que nunca le había visto y me contestó que ella no era una asesina.</p><h2>Quién es Paola Vicenzi</h2><p>♦ Nació en Buenos Aires en 1972.</p><p>♦ Es escritora, correctora y dicta talleres de narrativa.</p><p>♦ En 2017 obtuvo el premio MGE de Editorial Random House por su autobiografía La otra vida de papá.</p><p>♦ En 2021 Equis Equilibrio fue galardonada con el XXVI Premio Vargas Llosa de Novela, otorgado por la Cátedra Vargas Llosa de la Universidad de Murcia, España.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/67K3Z4R3VBAYBLLIRWRWB4DWYU.jpg?auth=8cb2a8c7d2ff702367f9a329b786159d53b1aed81b72605b74ec0159725d3da9&amp;smart=true&amp;width=3000&amp;height=1990" type="image/jpeg" height="1990" width="3000"/></item><item><title><![CDATA[Las recomendaciones literarias de Julieta Venegas: de Valeria Gerber Bicecci a Carolina Sanín]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2022/05/14/las-recomendaciones-literarias-de-julieta-venegas-de-valeria-gerber-bicecci-a-carolina-sanin/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2022/05/14/las-recomendaciones-literarias-de-julieta-venegas-de-valeria-gerber-bicecci-a-carolina-sanin/</guid><dc:creator><![CDATA[Andrea Pérez Martínez]]></dc:creator><description><![CDATA[La cantautora y multiinstrumentista mexicana visitó Colombia para conectar con su público por medio de la música y la literatura, dejándonos una serie de recomendados para leer y escuchar]]></description><pubDate>Sat, 14 May 2022 14:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><html><head></head><body><br></body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFKZIYDN3RA7XJ5MB57NZPGDIQ.JPG?auth=d6e860d9954f46e75eaf1c71993fc763126008b750095a1184b5433fdd2da990&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El concierto de Julieta Venegas en el Vive Latino fue completamente dedicado a las mujeres y su revolución (Foto: Gustavo Azem / Infobae)" height="1280" width="1920"/><p><html><head></head><body>Julieta Venegas estuvo en Bogotá para hablar de canciones e inspiración, pero también de libros, lo hace despojada de cualquier misterio, se expone, narra con sencillez las historias detrás de sus canciones, y presenta, con amplio conocimiento, las influencias que marcaron la consolidación de su estilo musical hasta hoy. Además, aunque sea una faceta poco conocida, también es una lectora consumada y reconoce en la literatura un detonante para su ejercicio de composición.</body></html></p><p><html><head></head><body>Esta cantautora domina un estilo particularmente profundo, fresco y tradicional, hace parte del imaginario de la música popular de habla hispana, acompañada principalmente del piano, el acordeón y la guitarra, conformando una poderosa presencia escénica que la posiciona como una de las artistas latinas más reconocidas en todo el mundo, con siete álbumes de estudio, además de un desconectado para MTV y la banda sonora de la obra de teatro ‘La Enamorada’.</body></html></p><p><html><head></head><body>Con 25 millones de discos vendidos, dos premios <b>Grammy</b>, diez <b>Grammy Latino</b>, dos <b>Billboard Music Awards</b>, siete premios MTV, entre muchos galardones más, también se destaca como embajadora de la buena voluntad de <b>UNICEF</b> en México y embajadora de buena voluntad por el <b>Consejo de Ministras de las Mujeres de Centroamérica COMMCA</b> demostrando su influencia como una de las figuras más importantes de las artes en habla hispana.</body></html></p><p><html><head></head><body>Infobae habló con ella para conocer sus miradas sobre la creatividad, sus gustos literarios, las autoras y autores que la emocionan y también sus discos preferidos, los mismos que describe con detalle y amabilidad, reconociéndolos como parte fundamental de su construcción artística, desde sus raíces familiares, su México, sus miradas sobre la feminidad y los escenarios, tanto sorprendentes como crudos, retratados por las letras de otros.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿En qué punto se encuentran la literatura y la música?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Se encuentran en que las dos son una expresión, para mi, en lo personal, la literatura la vivo como espectadora, como lectora, como espectadora de voces distintas, de historias distintas y a su vez la literatura me ha impulsado a mí para escribir mis propias canciones pero la inspiración viene mucho de la literatura, tanto de la literatura como de la música.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿De dónde cree que proviene la inspiración de la creatividad latinoamericana?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Realmente no sé de dónde procede, pero, en mi caso, viene de una raíz, desde la música que he escuchado en mi casa, de la música popular mexicana, desde <b>Juan Gabriel</b>, <b>Jose Alfredo Jiménez</b>, del acordeón, de la música norteña y de ahí se expande a todos mis gustos que se mezcla con la música anglosajona con diferentes ritmos, en la escucha me gusta mucho la música que cuenta las historias, que no está solamente replicando un estilo, un discurso, sino que me parece mucho más interesante cuando está contando algo que se convierte en propio, tiene que ver con de dónde eres, cuál es tu raíz, qué es lo que a ti te mueve, de dónde viene tu esencia y cada persona individualmente es un universo en ese sentido y todos tomamos de diferentes lugares para contar esa historia que cuenta quiénes somos.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿Nos recomienda tres libros y tres discos?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Recomendaría <b>‘Tu cruz en tu cielo desierto’</b> de <b>Carolina Sanín</b> que es una escritora colombiana que a mí me parece maravillosa, es una novela o podría llamarla <i>performance</i> de una escritora llamada Carolina que conoce a alguien en Twitter que era escritor o poeta y empiezan a tener como una especie de romance virtual que no se concreta nunca y lo que surge a través de eso es maravilloso, porque comienza a surgir el deseo, el sexo, está la literatura que habita en la cabeza de esta mujer y me parece una historia como súper original con muchas capas y dimensiones de diálogos y de cuestionamientos. Me parece una novela muy atractiva que recomiendo mucho.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/44EZ5VVIHZDKXJR42BHLU3VBKQ.jpg?auth=1f1e72291df04a4eea0f746325c63331dae09f6df61fa79a2404ccba103399eb&smart=true&width=1000&height=1000" alt="Portada de 'Tu cruz en tu cielo desierto' (2020)  de Carolina Sanín, Laguna Libros" height="1000" width="1000"/><p><html><head></head><body>También recomiendo <b>‘Espacio vacío´</b> de <b>Valeria Gerber Bicecci </b>que es una escritora <b>argentina </b>que vive en <b>México</b> hace muchos años, que es la historia de dos hermanos, una chica que parece ser Verónica, pero en realidad no lo sé, me parece que tiene una historia un poco autobiográfica y un lenguaje que me gusta mucho, ella es artista plástica así que también juega con el dibujo, juega con el lenguaje de una manera muy bonita que me parece interesante.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQKFRG5KTVBGNKT2KOUCREO53Q.jpeg?auth=b9fa58c41d987ae3c90cd2a9fb552ee894f14ff31f132a741caa24832f2faf24&smart=true&width=783&height=1024" alt="‘Espacio vacío´ de Valeria Gerber Bicecci, Laguna Libros" height="1024" width="783"/><p><html><head></head><body>Siempre recomiendo mucho a <b>Clarice Lispector </b>que es una escritora brasileña que tiene muchas <b>antologías de cuentos</b>, pero yo recomendaría sus crónicas, ella escribió en un periódico <b>crónicas periodísticas</b> y recomendaría comenzar a leerla desde ahí porque es ella contando su vida cotidiana, sus cuestiones como escritora, sus charlas con los taxistas, sus encuentros con músicos, sus encuentros con otros escritores. Es un personaje súper bonito de la literatura brasileña, su literatura es increíble y si quieres adentrarte más diría que el camino es por sus cuentos porque es una experiencia leerla y ya el tercer nivel son las novelas; creo que para mí sus novelas son un viaje, leer a Clarice es remover un montón de cosas, de sensaciones, te desconcierta, te despierta y te estimula. Realmente la recomiendo mucho.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3WJ3QS6NGVCW7ITCRXWN5QXTNE.jpg?auth=10a1e13c94dabd98fd77494de581fc565b454b9d7270484b38956b682ad377e1&smart=true&width=2500&height=3870" alt="Julieta Venegas nos recomendó leer a Clarice Lispector comenzando por sus crónicas, continuar después con sus cuentos y cerrar con sus novelas" height="3870" width="2500"/><p><html><head></head><body>En cuanto a los discos, vengo escuchando mucho últimamente <b>‘Multitud’ de Stromae</b> que es un artista belga que siempre me ha parecido maravilloso porque me enloquece su voz, él siempre ha jugado mucho con el ritmo, con sonidos que pudieran parecer folclóricos, en este disco hay mucha presencia de cumbia, charango, pero también juega mucho con la música electrónica y con el <i>hip hop</i> también. No hablo francés y siempre estoy tratando de entender lo que dice, sus letras las tengo que buscar en traducción, cuestiona mucho las relaciones de una manera muy interesante, él me parece siempre como muy teatral, recomiendo también ver sus videos.</body></html></p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/rw0XBin_r9s?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen title="Stromae - Invaincu (Official Audio)"></iframe><p><html><head></head><body>El segundo es un compositor, guitarrista y cantante que vive en México que se llama <b>Augusto Bracho</b> que tiene un disco que acaba de salir hace unos meses que se llama <b>‘Música Moderna’</b>, toca mucho el cuatro, tiene una voz como a la antigua con mucha expresividad y definitivamente lo que hace con el cuatro es maravilloso, es un gran disco que recomiendo mucho.</body></html></p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/videoseries?list=OLAK5uy_lKSrveuewDjetfhdgeXkvo4GTzPahRXf4" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><p><html><head></head><body>El tercer disco es de una artista de <b>Nueva Zelanda</b> que se llama <b>Aldous Harding</b>, compositora y cantante que no sé si es folk porque además maneja muchos estilos pero a mi me recuerda a <b>PJ Harvey</b> porque juega mucho con los personajes que da con su voz, a veces suena como una niña, a veces suena como una mujer y eso me parece muy interesante. Hay un disco nuevo que se llama <b>‘Warm Chris’</b> que me gusta muchísimo.</body></html></p><p><html><head></head><body>— <b>¿Autores o autoras colombianas le gusten o haya descubierto recientemente?</b></body></html></p><p><html><head></head><body>— Me gusta mucho <b>‘El asedio animal’ </b>de <b>Vanessa Londoño,</b> que es una joven escritora colombiana que me hizo pensar mucho como en la imaginería de <b>Clyo Mendoza,</b> que es una escritora mexicana que tiene muchos paisajes y mucha desolación pero con un lenguaje muy bello.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MCOPR2S4TRBQLL7OYJ5MEVD2BQ.webp?auth=94c51f7a6157912cf5215845e8f433f6f4ffcf1e755c7c1643cd16a182611045&smart=true&width=1000&height=1500" alt="Portada de 'El asedio animal', de Vanessa Londoño, Almadía Ediciones" height="1500" width="1000"/><p><html><head></head><body>No es ficción pero me gusta mucho <b>Germán Castro Caycedo</b>, leí <b>‘Mil alma se la dejo al diablo’ </b>que me pareció alucinante, la historia del libro me marcó muchísimo, me parece fuertísimo lo que sucede ahí, descubrir un mundo que nunca se me hubiera ocurrido cruzarme y su forma de contarlo me pareció maravillosa.</body></html></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KW7IVHPJPJCFVFBO33F3CXUK4Q.jpg?auth=4092dca38d81dbf320a28bb87f6c95a4cde65821fe1dc0b775837f3a804a6b01&smart=true&width=298&height=475" alt="Portada de ‘Mil alma se la dejo al diablo’ de Germán Castro Caycedo, Editorial Planeta" height="475" width="298"/><p><html><head></head><body><br></body></html></p><p><html><head></head><body><b>SEGUIR LEYENDO</b></body></html></p><p><html><head></head><body><a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/05/02/estoy-muy-cansado-de-las-banderas-pedro-alonso-ochoro-berlin-en-la-casa-de-papel/" target="_blank">‘Estoy muy cansado de las banderas’: Pedro Alonso O’choro, Berlín en La casa de papel</a></body></html></p><p><html><head></head><body><a href="https://www.infobae.com/america/cultura/2022/02/14/no-estoy-segura-de-que-exista-un-boom-o-auge-de-escritoras-latinoamericanas-vanessa-londono/" target="_blank">Vanessa Londoño: “No estoy segura de que exista un ‘boom’ o auge de escritoras latinoamericanas”</a></body></html></p><p><html><head></head><body><a href="https://www.infobae.com/cultura/2021/06/04/carolina-sanin-el-amor-romantico-puede-estar-totalmente-desligado-del-contacto-fisico/" target="_blank">Carolina Sanín: “El amor romántico puede estar totalmente desligado del contacto físico”</a></body></html></p><p><html><head></head><body><br></body></html></p><p><html><head></head><body><br></body></html></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFKZIYDN3RA7XJ5MB57NZPGDIQ.JPG?auth=d6e860d9954f46e75eaf1c71993fc763126008b750095a1184b5433fdd2da990&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El concierto de Julieta Venegas en el Vive Latino fue completamente dedicado a las mujeres y su revolución (Foto: Gustavo Azem / Infobae)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>