<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/america/cultura-america/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Fri, 30 Oct 2026 22:02:17 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Escritores urgidos de dinero]]></title><link>https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/11/07/escritores-urgidos-de-dinero/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/11/07/escritores-urgidos-de-dinero/</guid><dc:creator><![CDATA[Patricio Pron]]></dc:creator><description><![CDATA[La historia de la literatura está llena de episodios oscuros vinculados a los problemas económicos de los autores y el presente no es menos dramático. Un reciente estudio en Estados Unidos asegura que los ingresos de los escritores disminuyeron un 42% en la última década. Las razones tienen que ver con la baja en las ventas y también con la competencia que llega de la mano de plataformas gratuitas de lectura. ¿Cuánto vale la labor de un autor?]]></description><pubDate>Tue, 22 Sep 2026 20:08:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EK22GZOHDJCLLE2YYAGRKHU4SM.jpg?auth=1825cf2804c4ef84f02168a07a9a5a37d36ab1f9cac61b5a932250be87fc6ad6&smart=true&width=770&height=612" alt=""The writer and his destiny", de Kiril Katsarov, galería Saatchi" height="612" width="770"/><p><mark class="hl_orange"><b>1</b></mark></p><p>Unos meses atrás, un estudio de la Authors Guild estadounidense ponía cifras a percepciones ya existentes en relación con los ingresos de los escritores: de acuerdo con el <a href="https://www.authorsguild.org/industry-advocacy/authors-guild-survey-shows-drastic-42-percent-decline-in-authors-earnings-in-last-decade/">estudio</a>, estos han disminuido 42% en la última década; incluso aquellos autores que suman al dinero obtenido por sus libros el devengado por actividades afines a la escritura, como las clases y/o las reseñas y conferencias, ganan en promedio tan solo 20,300 dólares anuales, bastante por debajo de la línea de pobreza para una familia de tres o más miembros en Estados Unidos. La importancia creciente de Amazon en el mercado del libro, la reducción de los adelantos para autores en la “mid-list”, la disminución de las ventas también en el ámbito digital y la competencia de plataformas gratuitas de lectura como Open Library y Google Books eran mencionadas por la organización como las razones principales de la disminución de los ingresos de sus miembros.</p><p>No se trataba de la primera de las noticias acerca del asunto; por supuesto, no sería la última. <i>Medium</i> publicó en febrero de este año una colección de ensayos en la que autores como <b>Carmen Maria Machado, Elizabeth Strout</b> y <b>Andy Weir</b> contaban con qué trabajos se habían mantenido a flote al <a href="https://medium.com/s/day-job">momento de escribir algunos de sus libros</a>. Unas semanas después, <b>Alison Flood</b> alertaba a los lectores en <i>The Guardian</i> respecto al hecho de que, de acuerdo con la Royal Society of Literature británica, solo el 5% de los autores de esa nacionalidad obtiene por su trabajo la cantidad que <b>Virginia Woolf </b>sostuvo en una ocasión que un escritor necesitaba para vivir: 500 libras en su día, hoy 30,000 libras anuales. <a href="https://www.theguardian.com/books/2019/jun/19/midlist-author-kerry-hudson-louise-candlish">En el mismo artículo</a>, <b>Kerry Hudson </b>admitía que unos años atrás había tenido que solicitar una ayuda extraordinaria del Royal Literary Fund para pagar el alquiler pese a haber obtenido solo unas semanas antes el prestigioso Prix Femina. “Vengo de la clase trabajadora, no tengo tarjeta de crédito, no tengo una familia a la que le pueda pedir prestado: no tengo red de contención”, reconocía la escritora. Las suyas podrían haber sido las declaraciones de muchos de los que, como denunciase <a href="https://blogs.elconfidencial.com/cultura/tribuna/2019-02-06/sara-mesa-seminario-literatura-cultura_1803842/">Sara Mesa en <i>El Confidencial</i></a>, no habían cobrado todavía sus honorarios por la participación en un seminario organizado por la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón algo más de nueve meses antes, de los autores argentinos que cuestionaron las <a href="https://www.infobae.com/cultura/2017/06/13/disparos-al-corazon-de-la-edicion-independiente-un-debate-sobre-politicas-culturales-que-faltan/">prácticas económicas de las editoriales “independientes”</a> dos años atrás, de las instituciones y creadores mexicanos que en marzo de este año cuestionaron el “intento de destruir el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA)” <a href="https://www.eluniversal.com.mx/cultura/patrimonio/creadores-y-agrupaciones-cuestionan-intento-de-destruir-el-fonca">por parte de sus nuevas autoridades</a>. Y de los numerosos profesionales del sector del libro a los que la editorial hispanomexicana <a href="https://theobjective.com/further/rebelion-malpagados-malpaso/">Malpaso continúa debiéndoles dinero por su labor</a>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UTVC3B7BTBGXHOPQVQMI45STPU.jpg?auth=da29c16bf0bd9e6c97a06938545d29fb604dbc4942d66d3424dfaab7d7807223&smart=true&width=6000&height=3375" alt="(Shutterstock)" height="3375" width="6000"/><p><mark class="hl_orange"><b>2</b></mark></p><p>La relación entre los escritores y el dinero siempre ha sido problemática. <b>Giuseppe Scaraffia </b>recordaba tiempo atrás (en <i>Los grandes placeres</i>, 2015) que <b>Honoré de Balzac </b>disponía de una “escalera secreta en la parte posterior” de su casa que utilizaba para escapar de los acreedores. “La dilapidación del joven <b>Charles Baudelaire</b> era tal que su familia trató primero de rehabilitarlo embarcándolo a la fuerza en un viaje por las Antillas. Luego, vista la inutilidad de aquella empresa, pensó que era mejor ponerlo bajo la tutela de un notario de probada frugalidad. [...] Mientras escribía la historia de la Bovary, que se suicida no solo por las desilusiones amorosas, sino, sobre todo, por las deudas, <b>Gustave Flaubert </b>no sabía que también a él le tocaría en suerte algo parecido. De hecho, se arruinó por salvar de la bancarrota a su frívola sobrina.”</p><p>Una visión romántica de la práctica literaria en no menor medida alimentada por la idea cristiana de que “la pobreza y la mortificación de la carne permitían comulgar con el Espíritu Santo o con la musa”, <a href="https://elpais.com/diario/2002/04/20/babelia/1019258234_850215.html">como recuerda Alberto Manguel</a>, han contribuido decisivamente a la popularización de la figura del escritor pobre que, con la anuencia de Hollywood (piénsese por ejemplo en la reciente y grotesca <i>Genius</i>, dirigida por <b>Michael Grandage</b> en 2016), permea una opinión mayoritaria acerca del oficio de la que abundan los testimonios. Por ejemplo en la correspondencia de los escritores. “Mándeme usted algo para evitar que me muera mucho de hambre”, escribió <b>Paul Verlaine</b> a su editor en cierta ocasión. Juzgando muy baja la asignación que le enviaba su padre, un joven <b>Stendhal </b>amenazó, por su parte: “Me veré obligado a contraer deudas.”<b> Christian Dietrich Grabbe</b> admitió: “Muchos han descrito mi trabajo como ‘genial’, pero yo sé que del genio solo tengo un rasgo: el hambre.” <b>James Joyce</b> se quejaba en 1906 en una carta a su hermano Stanislaus de lo mucho que comía Nora, su mujer, al tiempo que le pedía dinero. <b>Leopoldo Alas “Clarín”</b> solicitaba “sesenta duros” a su editor porque (reconocía) era un jugador de billar “muy malo” y había acumulado deudas. <b>Ramón María del Valle-Inclán</b> le escribió a <b>Torcuato Ulloa</b>: “Me convendrían mucho ahora algunas pesetas, para poder comprarme el brazo. La Asociación de la Prensa me da para ello quinientas pesetas, pero el brazo, si ha de serme de alguna utilidad, me costará mil. Eso sí, será una cosa magnífica.” La correspondencia de <b>Else Lasker-Schüler</b>, la de <b>Thomas Bernhard </b>y la de <b>Francis Scott Fitzgerald </b>tienen una naturaleza casi exclusivamente económica; los tres desastrosos intentos de este último de instalarse en Hollywood, que tanto contribuyeron a su final, estuvieron motivados por una necesidad acuciante de dinero de la que eran responsables no solo sus elevados gastos personales sino también los de los colegios para su hija Scottie y los hospitales psiquiátricos para <b>Zelda</b>, su esposa. Mientras escribía <i>El capital</i>, <b>Karl Marx</b> pasaba días sin abandonar su vivienda porque su esposa había tenido que empeñar su ropa para comprar comida. <b>Johann Wolfgang von Goethe</b> decidió tomar sus asuntos económicos en sus manos para no ser explotado, como también hicieron, entre otros, <b>Vicente Blasco Ibáñez</b> (posiblemente el primer autor de la literatura en español que fue también su propio agente) y el argentino <b>Rodolfo Fogwill.</b> “En cuatro semanas voy a estar completa, totalmente muerto [si no envía dinero]”, avisó <b>Joseph Roth </b>a <b>Stefan Zweig </b>desde su exilio parisino; se sumaba así a una larga lista de escritores urgidos de dinero entre cuyos integrantes se cuentan<b> Heinrich Heine, Georg Trakl, Charles Baudelaire, Rainer Maria Rilke, Robert Musil, Fiódor Dostoyevski, Edgar Allan Poe, Anna Seghers, August Strindberg, José Donoso, Léon Bloy, César Vallejo</b> y<b> Robert Walser</b>. “No tengo nada. Debo mucho. El resto se lo dejo a los pobres”, escribió <b>François Rabelais</b> en su testamento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IOMSDUESEVDTFNNWX5TUL2DKFM.jpg?auth=40a0f59cadaa34162c7c2f8b132ec00e4e17fbde1d43da82771f06ca2fd55158&smart=true&width=417&height=533" alt="(Giovanni Boldini)" height="533" width="417"/><p><mark class="hl_orange"><b>3</b></mark></p><p>Aunque la Authors Guild otorga en su estudio una importancia crucial a Amazon en el deterioro de los ingresos obtenidos por los escritores, la situación es algo más compleja, y las culpas deben ser repartidas entre la práctica totalidad de los participantes en el negocio del libro, comenzando por las editoriales. Ante el importante retroceso en su facturación en los últimos años, estas han apostado, por una parte, por una estrategia de adquisiciones y compras de editoriales rivales en el marco de la cual catálogos completos quedan relegados en beneficio de los autores multiventas, los únicos que hacen el “traspaso” a las editoriales que los han adquirido. Por otra parte, la apuesta editorial ha consistido en aumentar el número de títulos publicados reduciendo su tirada, lo que tiene como resultado un volumen de publicaciones que la prensa cultural (aquejada de una doble crisis, la de resultados y la de propósito, esta última vinculada con el escaso nivel de buena parte de sus colaboradores tanto como con una política que fomenta el clic en detrimento de la producción de pensamiento crítico) no es capaz de reflejar, las librerías no pueden exhibir y el lector no llega a conocer. Mientras las editoriales más importantes piensan en nuevos “productos”, el que constituye su principal fuente de ingresos, el libro, es descuidado tanto por ellas como por los agentes literarios (de los que lo mejor que se puede decir es que son extraordinariamente eficaces para vender todos aquellos productos que, por sus características, no necesitan la intercesión de un agente) y por algunos de los propios autores, quienes, para compensar la disminución de sus ingresos en concepto de derechos de autor, publican tres y hasta cuatro libros al año, en especial en España: como observó <b>James Gleick</b>, presidente de la Authors Guild, “cuando empobreces a los escritores de un país, también empobreces a sus lectores [ya que] los libros de calidad requieren a menudo un tiempo y un trabajo de investigación que no pueden ser llevados a cabo si el autor necesita además dar clases y conferencias para llegar a fin de mes”.</p><p>Más libros, de peor calidad, juzgados a menudo por una crítica literaria escasamente capacitada y/o indulgente, que duran poco en librerías y, en general, son desestimados por un público generalista que sigue consultando las muy dudosas listas de “los más vendidos” bajo el precepto erróneo de que algo es bueno si muchas personas lo han comprado antes, una disminución del número y la cuantía percibida por los trabajos “alimenticios” del escritor que impide su profesionalización (excepto que sus libros vendan cifras superiores a los cinco dígitos, escriba para los medios audiovisuales y/o sea abundantemente traducido, algo, en general, poco frecuente), un Estado que no parece creer necesario arbitrar en un negocio que no comprende y unas instituciones culturales solipsistas, una pérdida diaria de librerías y unos autores escasamente interesados en comprender la naturaleza del negocio del que participan: todo ello contribuye no solo al deterioro de la literatura en tanto industria sino también (y esto es más importante) a la cuestión de su valor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZW3ENOETZJHDVKRLYOHHEHELDM.jpg?auth=f18edac88e6d4e0805260c8b537d9435abe5e13eb676f749f7952ea76f9047ec&smart=true&width=1234&height=957" alt=""The Passion of Creation", de Leonid Pasternak" height="957" width="1234"/><p><mark class="hl_orange"><b>4</b></mark></p><p><b>Ricardo Piglia</b> fue en tiempos recientes quien más y mejor tematizó los vínculos entre economía y literatura; lo hizo centrándose no en la queja habitual y fútil acerca de la disminución de las ventas sino en una concepción de esta última como mecanismo social de producción alternativa de valor. Si, como observó recientemente <b>Sergio Chejfec</b>, literatura y dinero comparten su condición de impresos, lo que los distancia es el modo en que la una y el otro establecen maneras distintas de determinar qué valor debe otorgarse a nociones como las de talento, trabajo, mercado, producción, valor y obra. Piglia siguió la producción crítica de <b>Karl Marx, Walter Benjamin </b>y<b> Bertolt Brecht</b> para dar cuenta de cuáles serían los mecanismos a los que el escritor podría apelar para producir su obra sin que los imperativos económicos la condicionen en exceso. Para el autor de <i>Plata quemada</i> (cuya historia editorial es también la de una relación específica entre dinero y literatura), se trataba de, en palabras de <b>Eduardo Becerra</b>, evidenciar “cómo históricamente la idea de la autonomía del arte y su caracterización como actividad de rango espiritual se construye desde los discursos de las clases dominantes para desactivar su potencial político y con ello establecer las condiciones de su <a href="https://journals.openedition.org/lirico/7926">circulación según sus propios intereses</a>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XUFYG6TXIVDHPKCYXWTYTNA6JI.jpg?auth=520885f020fb071f58c653e08331edfa6aed6ff27358673405d94de34285be75&smart=true&width=5029&height=2829" alt="(Shutterstock)" height="2829" width="5029"/><p><mark class="hl_orange"><b>5</b></mark></p><p>¿Qué precio debemos pagar por los libros? ¿Y cómo se relaciona con su valor, entendido este como se lo desee entender; quizás, como su capacidad de decirle a su lector “algo” acerca del mundo que este no haya pensado antes? Como recuerda Becerra, “en algunos de sus últimos textos [Piglia] se hizo eco de las consecuencias de la irrupción de las nuevas tecnologías en la circulación de las obras literarias, en las formas de escribir y leer. Y, de nuevo, colocó las nociones de propiedad y uso en el centro del debate sobre los efectos más significativos de esta nueva coyuntura: ‘[…]. Hay una ilusión de circulación sin Estado y sin ley, el anarquismo del que hablaba antes. Me parece lo mejor y lo más novedoso que tiene el mundo de las nuevas tecnologías. El capitalismo lo ha generado, pero no sabe muy bien cómo controlar el circuito. Casi no hay censura y es muy difícil controlar la propiedad [...]. Hoy parece que se hubiera disuelto toda distancia entre reproducción y apropiación. Hay una ilusión de simultaneidad, un cruce continuo entre textos propios y ajenos. La técnica produce un movimiento de unificación, de escritura única, continua, no personal, casi mecánica [...]: pone en juego la cuestión de qué quiere decir enunciar’”.</p><p>El problema, desde luego, es que la multiplicación de los contenidos como resultado de la existencia de internet está produciendo transformaciones de enorme relevancia en el valor que otorgamos a la producción artística, no solo a la literatura. Por una parte, porque la presión por acceder a más información disminuye a mínimos la posibilidad de formarnos una opinión crítica acerca de ella, porque su fragmentación en pequeñas unidades (un par de versos, un fragmento de imagen, una frase subrayada en un libro) lleva a su consumidor a pasar tan poco tiempo con el contenido que este no puede desplegar sus cualidades ni convertirse en experiencia, y porque esa misma experiencia, allí donde se produce, deviene simplemente algo “a compartir”, el fondo de una selfi, un fragmento de video enviado por WhatsApp, un “estado”.</p><p>Por otra parte, la noción de valor del arte se ve profundamente modificada por su disponibilidad, contraria a las leyes pulsionales que hacen que solo otorguemos valor a aquello de lo que no disponemos, y por su aparente gratuidad, que supone un desplazamiento del beneficio que devenga el consumo artístico, que pasa de manos de sus productores (autores y negocio editorial, en este caso) a las de las compañías tecnológicas y a las empresas de telefonía, que comercializan el acceso a los contenidos. Una nueva generación por completo “nativa” del entorno digital se ha habituado ya a no interrogarse acerca de quién o qué es el autor. La “memificación” del contenido, artístico o no, hace que (afirman algunos) nociones como “propiedad” y “autoría” carezcan de utilidad en el ámbito de las redes sociales, como pondrían de manifiesto las numerosas apropiaciones y plagios que pueden encontrarse en ellas. La idea que estas propician de que todas las personas dispondrían de las herramientas para expresarse (y de algo para decir) entra en relación con dos conceptos nunca verbalizados del todo pero especialmente visibles en ellas: el de que el contenido “es” de quien lo comparte, no de su autor o autora, y el de que no es necesario dotarse de ningún tipo de formación para enjuiciar una obra artística porque lo importante en ella no es el modo en que da cuenta de sus condiciones sociales de producción, manifiesta cierta maestría, produce sentido, se constituye en experiencia, nos permite comprender mejor la forma en que vivimos y quiénes somos o cualquier otra cosa, sino la forma en que “conectamos” con ella, es decir, la respuesta emocional que esta nos produce. Cuando una “tuitera y escritora” española llamada “Monstruo Espagueti” se fotografía en el Museo del Prado con carteles que dicen “ni putas”, “ni santas”, frente a la <i>Cleopatra</i> de <b>Guido Reni</b> y a <i>La reina Mariana de Austria</i> de <b>Carreño de Miranda </b>(dos imágenes que no representan ni una cosa ni la otra, por supuesto), no solo demuestra una ignorancia monumental, devalúa un reclamo importante del feminismo o se pone en ridículo: también expresa una indignación que, en el contexto en el que se desenvuelve, es perfectamente legítima, ya que los productos artísticos serían “para” que las personas digan algo acerca de ellos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OXMO6PWLHFCPDADB7DPP6UAXW4.jpg?auth=6f677e49d7df991aca6c1b508dd205aa16057c48ea11742eb838581586628c42&smart=true&width=626&height=900" alt="" height="900" width="626"/><p><mark class="hl_orange"><b>6</b></mark></p><p><b>Alberto Manguel</b> cuenta la siguiente historia: “Cuando cierto editor francés muy conocido oyó decir que Balzac era una joven promesa de las letras, decidió ofrecerle dos mil francos por la siguiente novela que escribiese. Así pues, buscó sus señas y descubrió que residía en un barrio parisiense digamos que venido a menos; en vista de que su presa no era lo que se dice un hombre acaudalado, decidió reducir la oferta a mil francos. Pero al llegar allí comprobó que Balzac vivía en el ático, en una vulgar <i>chambre de bonne</i>, así que decidió rebajar de nuevo la cantidad y ofrecerle solo quinientos francos. Por último, cuando llamó a la puerta y entró en la modesta vivienda, viendo que Balzac estaba tomando por toda comida un trozo de pan y un vaso de agua, el editor abrió los brazos de par en par y exclamó: ‘¡Señor Balzac, soy su más ferviente admirador y me gustaría ofrecerle por su próximo libro la bonita suma de doscientos francos!’.”</p><p>Que el problema del valor es un problema central de la economía de la literatura no solo se pone de manifiesto en esta anécdota, posiblemente apócrifa, sino también en su omisión en la discusión acerca de la “crisis del sector editorial”: también, en los comentarios que los consumidores suelen realizar cada vez que un escritor hace público su descontento ante una situación abusiva. La supuesta gratuidad de los contenidos, que algunos defienden como condición necesaria para el acceso a la cultura entendido como un derecho, ha habituado a los consumidores a esgrimir dos argumentos antitéticos pero habituales: por una parte, que los productos culturales (también la literatura) deben ser gratuitos para los consumidores, no importa cuánto dinero cueste a sus autores producirlos; por otra, que lo que es gratis no vale nada. La discusión en torno a la economía de la literatura y la disminución de los ingresos de los escritores debería considerar ambos argumentos, de alguna manera.</p><p>La publicación de fenómenos de internet, <i>influencers</i> y “poetas de Twitter” a la que la industria editorial recurre últimamente, y el hecho de que, con muy contadas excepciones, esa publicación nunca arroje los beneficios económicos pretendidos, o situaciones inverosímiles como la concesión del último Premio Biblioteca Breve a la poeta española <b>Elvira Sastre</b>, y el escaso impacto que esta produjo en la escena literaria excepto como anécdota, ponen de manifiesto un desarrollo decisivo en el marco de la crisis actual: la transformación de la industria editorial en dos negocios de signo contrario, uno centrado en la rentabilidad inmediata y atrapado en la contradicción derivada de querer vender fenómenos probadamente populares a un público consumidor que no desea pagar por ellos, ya que los obtiene gratis, y otro (conformado por pequeñas editoriales, autores, algunas librerías de referencia, lectores, ciertos traductores y algunos críticos, herramientas como Patreon, instituciones y festivales) que procura conciliar la rentabilidad de sus productos con la demanda de que estos posean un valor. En realidad, y esto resulta evidente, esta última es la única de las dos que además de “industria” es “cultural”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OHFAEJPEIVDTLELTSMYESDR5DY.jpg?auth=34b9e6c29807bb607daed1c70246d50a7c4ec3e6743de09e1ba3b8b3c377b800&smart=true&width=3000&height=1688" alt="(Shutterstock)" height="1688" width="3000"/><p><mark class="hl_orange"><b>7</b></mark></p><p>Una vez más, el problema no es la subsistencia de los escritores (o no solo de ellos) sino la de toda una cultura que solía ver en la literatura un vehículo privilegiado para acceder a un conocimiento específico del mundo. El proyecto personal, no de hacerse rico sino de mantenerse a flote mientras se produce una obra que, idealmente, se sostenga en la comparación con los grandes textos del pasado, y la aspiración a disfrutar de una literatura (por fin) plural y diversificada tropiezan con la imposibilidad de disponer de textos cuyos autores no puedan sostenerse económicamente; es decir, en algún sentido, de las voces que más necesitamos escuchar para comprender el modo en que vivimos hoy.</p><p>Para <b>Carrie V. Mullins</b>, “los consumidores disponen de un poder absoluto y pernicioso, por lo que la tendencia al contenido libre no se revertirá a menos que nosotros lo deseemos. Esto es algo triste, y todos estaremos mucho peor si solo podemos escuchar las historias de las personas que pueden permitirse el lujo de escribir. <b>Nicholas Weinstock</b>, miembro del Guild Council, afirmó: ‘Reducir el incentivo monetario para los posibles autores de libros [...] significa que habrá menos para que lean las generaciones futuras: menos voces, menos historias, menos representación del tipo de expresión humana que es más profunda y requiere un mayor esfuerzo intelectual que el atracón de series de Netflix o Amazon más cercano o el <i>gif</i> en tu teléfono, pero también recompensa más. Tal vez todos consigamos lo que creemos que nos corresponde: arte gratis. <a href="https://medium.com/electric-literature/the-disastrous-decline-in-author-incomes-isnt-just-amazon-s-fault-c58468492b17">Pero ¿qué tipo de arte será?</a>’”. La respuesta: uno que no valga mucho; que, de hecho, no valga nada.</p><p>“No se escribe con lo que es agradable, no se piensa con eso. Se escribe y se piensa con lo que hiere, con lo que mata. Y hasta es con eso con lo que se vive de verdad”, escribió <b>Olivier Rolin</b>. No es agradable hablar acerca de estos asuntos (y la cultura hispanohablante es especialmente reacia a ello, como es sabido), pero es necesario si, contra lo que todo parece indicar, la literatura de relevancia artística tiene todavía alguna posibilidad. Quizás haya llegado el momento de resistir a la transformación del proceso de lectura en acumulación de hábitos de consumo, a la visión del lector como cliente y a la de las editoriales como proveedoras de servicios cuyo valor está determinado por su consumo; resistir incluso a la palabra consumo y a la supuesta gratuidad de los contenidos. Y tal vez también sea necesario hablar de la disminución de los ingresos percibidos por los escritores para determinar si la sociedad todavía considera que las empresas intelectuales son importantes y dignas de retribución, al margen de sus posibilidades en el mercado. Parafraseando a <b>Joseph Roth</b>, no se trata de “prolongar la vida, sino evitar la muerte inminente”: la de los escritores, pero también la de una cultura intelectual y políticamente viva.</p><p><i>*</i><i><b>Patricio Pron</b></i><i> (Rosario, 1975) es escritor. En 2019 publicó </i><i><b>Mañana tendremos otros nombres</b></i><i>, novela ganadora del Premio Alfaguara.</i></p><p><b>**</b><a href="https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/escritores-urgidos-dinero" target="_blank"><b>Nota publicada originalmente en letraslibres.com</b></a></p><p><mark class="hl_orange"><b>SIGA LEYENDO</b></mark></p><p><a href="https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/01/23/el-amor-en-tiempos-de-tinder-segun-patricio-pron/" target="_blank"><b>El amor en tiempos de Tinder, según Patricio Pron</b></a></p><p><a href="https://www.infobae.com/america/cultura-america/2019/09/07/escritores-argentinos-en-el-extranjero-como-influye-en-su-literatura-vivir-en-culturas-diferentes/" target="_blank"><b>Escritores argentinos en el extranjero: cómo influye en su literatura vivir en culturas diferentes</b></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZW3ENOETZJHDVKRLYOHHEHELDM.jpg?auth=f18edac88e6d4e0805260c8b537d9435abe5e13eb676f749f7952ea76f9047ec&amp;smart=true&amp;width=1234&amp;height=957" type="image/jpeg" height="957" width="1234"><media:description type="plain"><![CDATA[The Passion of Creation o The Troes of Creation, de Leonid Pasternak]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Existieron los gigantes?: todas las respuestas de la arqueología, los mitos y la literatura]]></title><link>https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/02/03/existieron-los-gigantes-todas-las-respuestas-de-la-arqueologia-los-mitos-y-la-literatura/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/02/03/existieron-los-gigantes-todas-las-respuestas-de-la-arqueologia-los-mitos-y-la-literatura/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Batalla]]></dc:creator><description><![CDATA[Es una de las preguntas más inquietantes del género humano y hay relatos que aseguran que alguna vez la tierra estuvo poblada por seres de dimensiones enormes. Como siempre, la ficción también dio cuenta de este interrogante: Jonathan Swift, Oscar Wilde y J. K. Rowiling imaginaron personajes extrañables con estas características. Esta nota ofrece un repaso de las teorías sobre el tema, desde las más legendarias hasta las más científicas]]></description><pubDate>Tue, 22 Sep 2026 19:10:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FI22W5L6NH5ZGSQCQCOTVPXHQ.jpg?auth=c4b71a1e31411e8266966c9701ca2bac736d9d9d86dc34c820b6dacf6b825578&smart=true&width=840&height=473" alt="Esta imagen corresponde a un certamen de fotoedición con la temática gigantes" height="473" width="840"/><p>Hay leyendas. Múltiples. Se desprenden de todos los rincones del planeta, desde tiempos inmemoriales, aunque también existen relatos, muchos, de expedicionarios, en la literatura, de arqueólogos, de personas comunes, que aseguran que la faz de la Tierra, alguna vez, estuvo habitada por gigantes. Pero, ¿hay evidencias?</p><p><b>De la mitología a la Biblia</b></p><p>Siempre hay un mito fundacional. En este caso surge en<i><b> Epopeya de Gilgamesh</b></i> (2500-2000 a. C.), la obra épica más antigua conocida, de origen sumerio, que narra la historia de este rey gigante. En el <i><b>Mahabhárata</b></i>, texto épico-religioso del siglo III a. C. del hinduismo, aparece <i>Putana</i>, una demonia gigante que amamantó con su pecho envenenado al bebé Krishna; en la mitología griega están los <i>Hiperbóreos</i>, los gigantes que vivían más allá de los vientos del norte y los titanes, como <i>Prometeo</i>, que dio el fuego a los hombres. También hay relatos en la mitología nórdica y germánica, con personajes como los <i>Jotuns</i>, enemigos de los dioses. <b>Y más</b>. <b>Muchos más</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YHJTFT4FMZDUJCZJU6TNIHXR6M.jpg?auth=ad264df5321b7e4bc648c4ae1c062f2a435762c7f55d0d78a89c01f2389c42f5&smart=true&width=439&height=1024" alt="Figura de Gilgamesh, que se puede apreciar en el Museo de Louvre, París" height="1024" width="439"/><p>En diálogo con <b>Infobae Cultura</b>, <b>James Vieira</b>, quien desde hace 20 años estudia el fenómeno en EEUU y protagonizó la miniserie documental <i><b>Search for the Lost Giants</b></i> (<i>En la búsqueda de los gigantes perdidos</i>) en <i>History Channel</i>, sostuvo: “Los masones, los rosacruces, los teósofos, los documentos religiosos incluyendo la Biblia, los grandes místicos, como Rudolph Steiner y Edgar Cayce, y las tradiciones orales indígenas de todo el mundo <b>creen que los gigantes existían</b>. Todos los exploradores tempranos bien conocidos en las Américas, John Smith, Francis Drake, Francisco Vázquez de Coronado, Fernando de Magallanes, Américo Vespucio, Hernando de Soto, entre otros, todo aseguraron que al encontrar pueblos nativos había gigantes, desde la actual Virginia (EEUU) a la Patagonia”.</p><p>En la <b>Biblia</b> es bien conocido el relato de<a href="https://www.infobae.com/historia/2017/04/22/fue-real-el-duelo-biblico-entre-david-y-goliat/" target="_blank"> David venciendo a Goliat</a>, pero ésta no es la única aparición de los gigantes en el texto sagrado del cristianismo. Aparecen en el <i>Viejo Testamento</i> (Génesis 6, versículos 4), donde se puede leer “por entonces y también en épocas posteriores, cuando los hijos de Dios cohabitaban con las hijas de los hombres y éstas tuvieron hijos, aparecieron en la Tierra los gigantes (<i>Nephilim</i>, en hebreo). Éstos son los esforzados varones de los tiempos primeros, los héroes famosos”.</p><p>O en Números 13:33: “Cuando Moisés envió a los espías a la tierra de Canaán, regresaron con la noticia de que allí habitaban gigantes”; “Allí nacieron los famosos gigantes de los primeros tiempos, de gran estatura y expertos en la guerra. Pero no fue a ellos a quienes Dios eligió y les dio el camino de la ciencia; ellos perecieron por su falta de discernimiento, perecieron por su insensatez” (Baruc 3:26, 3:27,3:28) o “Así también, al comienzo, cuando murieron los orgullosos gigantes, la esperanza del mundo se refugió en una balsa (Arca de Noé) que, conducida por tu mano (Yahwéh), dejó al mundo la semilla de una nueva humanidad” (Sabiduría 14:6). <b>Y más</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KORRAHSEKZFRVBWXTJVT6PL72Y.jpg?auth=38597fbe21f94aa2f14bcb129d0e852da195c7a05f295a87c473b3f5b860bab8&smart=true&width=756&height=1024" alt="David y goliat, quizá la historia sobre un gigante más difundida en occidente" height="1024" width="756"/><p><b>Gigantes en Sudamérica</b></p><p>Quizá la más conocida de todas las historias vernáculas documentadas es la de los Patagones, estos seres que quedaron registrados en la bitácora del marino portugués <b>Fernando de Magallanes</b> (1510-20) durante la búsqueda de un paso entre el Atlántico y el Pacífico, estrecho que encontró y hoy lleva su nombre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PLYEQVOJS5D3LLLWOOANE66QN4.jpg?auth=c113b726fb59f4415a27133ff4778605f3f55ae5cbc27e62e19a7d29368b7442&smart=true&width=840&height=477" alt="Mapa de Magallanes" height="477" width="840"/><p>“Vimos cerca de la playa (en la Tierra del Fuego) un hombre que era tan grande, que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura”, escribió entonces Antonio Pigafetta, marino fiel a Magallanes. Los llamaron “Patagones”, por el tamaño desmedido de sus pies y de allí deriva la palabra Patagonia, claro. Sin embargo, otras aseguran que Magallanes recogió el nombre de una novela popular en ese entonces, <i><b>Primaleon </b></i>(1512), que presentó una raza de gente salvaje llamada <i>Patagonians</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XYERNL45BZEEDO4CUFAXYXOZFE.jpg?auth=86ff8bf2a2c7289a780c26a744d2f6fe21edf996a5bf70cb2add5282da817ab9&smart=true&width=809&height=1024" alt="Representación de los gigantes patagónicos durante el viaje de Magallanes" height="1024" width="809"/><p>El famoso corsario inglés, explorador, comerciante de esclavos y político<b> Sir Francis Drake</b> se encontró con los gigantes patagónicos. Aunque su relato difiere del de Magallanes: “Magallanes no mintió del todo al nombrarlos como gigantes, por lo general, difieren con el común del hombre, tanto en estatura, grandeza y fuerza del cuerpo, como en la fealdad de sus voces: pero no son nada monstruosos y gigantescos, como fueron representados”.</p><p>El explorador neerlandés <b>Jacob Le Maine</b> navegó por Sudamérica en 1615 y dejó un mapa de la zona que hoy es Puerto Deseado, Santa Cruz, Argentina, con un curioso detalle: describió el punto H, como el lugar “donde encontraron el sitio del entierro de un gigante, cuyos huesos medían entre diez y once pies de largo”, o sea, más de tres metros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWKRGBMARRCYRPWZYWPUGYUJ7U.jpg?auth=fc55b12f98efd2422f147516da9d721065d155ebfffa7c834e14420c37bb7f82&smart=true&width=840&height=589" alt="El mapa de Jacob Le Maire, con la H que indica la tumba de gigantes" height="589" width="840"/><p>Estos expedicionarios no fueron los únicos de aquellos valientes -y ambiciosos- que tuvieron en el “Nuevo Mundo” experiencias con seres que en la actualidad parecen sobrenaturales. <b>José de Acosta</b>, un jesuita, antropólogo y naturalista español que desembarcó en América en 1571, por ejemplo, escribió en su <i><b>Historia Natural de las India</b></i><b>s</b> que los chichimecas, pueblos originarios que ocuparon parte de México y llegaron hasta Potosí, eran gigantes “que arrancaban las ramas de los árboles como nosotros deshojamos lechugas”. Por su parte, <b>Juan de Velasco</b>, jesuita ecuatoriano, destacó en su <i><b>Historia Antigua del Reyno de Quito</b></i> (1789) que “Manta fue a principios de la era cristiana el teatro de la espantable raza de los gigantes” y detalló los tamaños espectaculares de esqueletos y huellas encontradas.</p><p>En Europa, <b>José Torrubia</b>, misionero franciscano, geólogo, paleontólogo y espeleólogo español, describió en su <i><b>Historia Natural Española</b></i> (1754) el hallazgo de un esqueleto de “96 pies de alto (29 metros), en cuyo cráneo cabían 20 libras (9 kilos) de harina”. <b>Y más</b>.</p><p>Entre las leyendas folclóricas de los pueblos originarios -que sobrevivieron el paso del tiempo- existen diferentes personajes con características gigantes, como <i><b>Nosjthej</b></i><b> </b>y<i><b> Gosye</b></i><i> </i>(temidos por su crueldad y ser enemigos de los hombres) y a <i><b>Hol-Gok</b></i><i> </i>en la cosmogonía teuhelche (la región de la Patagonia); los qom (Chaco central) tienen a <i><b>Kataló</b></i><i> </i>(deidad padre de la salvación) y entre las leyendas guaraníes (Corrientes, Misiones y Paraguay), se encuentra <i><b>Caá-Porá</b></i>.</p><p>El arraigo de estas creencias en esta parte del globo es tan grande que en un museo de Estados Unidos descansan los restos de<b> Kap Dwa</b>, conocido como <a href="http://www.infobae.com/tendencias/2017/08/15/mito-o-realidad-la-historia-del-gigante-patagonico-de-dos-cabezas/" target="_blank">el gigante sudamericano de 2 cabezas</a>. Según la leyenda, el origen de este ser sería patagónico o guaraní.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B3D2H4XBTJDKFATEOZVBVTACPI.jpg?auth=43f4131cb42b1107656929c3547e16356838f7a3c27d5f4d5a499c88c62cc797&smart=true&width=840&height=294" alt="El gigante Kap Dwa de 3,66 m se encuentra en EEUU" height="294" width="840"/><p>Para <b>Luis Borrero</b>, licenciado en antropología, investigador del Conicet y uno de los científicos más respetados del país con respecto a excavaciones en la Patagonia, no existen evidencias de una “raza de gigantes” en esta región.</p><p>Autor de cientos de papers y con una extensa trayectoria en trabajo de campo, Borrero explicó a <b>Infobae Cultura </b>que en tantos años de trabajo “jamás encontró ninguna evidencia de gigantes”.</p><p><b>También en la literatura</b></p><p>Más allá de los mitos y bitácoras de viaje, los gigantes están presentes en la literatura, aunque -generalmente- a través de historias pensadas para niños. Existen muchos relatos clásicos, como<i><b> Jack y la habichuelas mágicas</b></i>, que si bien tiene varias versiones todas tienen en común que al ser plantadas crecen hasta el castillo de un gigante u, otra similar, <i><b>Jack el cazagigantes</b></i>, llevadas al cine por Bryan Singer en 2013.</p><p>Quizá el autor que más ficcionalizó el tema fue <b>François Rabelais</b>, escritor francés del siglo XVI, quien en cinco libros realizó una sátira lasciva sobre <b>Gargantúa </b>y<b> Pantagruel</b>, padre e hijo, respectivamente, aunque el tamaño de los personajes varía según la necesidad de la trama.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/45NQV36EMND2LAN4Z4VZZ4T27M.jpg?auth=6fdeea347a52bd11c7a6ded27c76551b2cf58c9c22ee27529c733622609d780b&smart=true&width=840&height=473" alt="Ilustración de Gargantúa, por Gustave Dore" height="473" width="840"/><p>El <b>Amadís de Gaula</b>, editada en 1508 en España, es considerada una obra maestra de la literatura medieval fantástica y el más renombrado libro de caballería. Existen diferentes versiones sobre su verdadero origen, aunque no hay dudas sobre la presencia de gigantes y gigantas, que forman entre sí diferentes linajes con características en común: son soberbios y traicioneros, practican el incestos y usurpan reinos para raptar doncellas, por lo que son el enemigo perfecto para los caballeros cristianos. Una de las obras más destacadas de la literatura universal, <i><b>El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha</b></i><b> </b>(1615), de <b>Miguel de Cervantes Saavedra</b>, también hace alusiones a gigantes o jayanes, aunque eran en realidad molinos de viento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5PQSWLFPLBCLDAPQBC2FH3PDUI.jpg?auth=086d2fcad99bc68dd3999295919a6fc4cb9dc8fd1ac00bc588a5a57cf9e069ef&smart=true&width=800&height=1024" alt="El Rey de Brobdingnag, en “Los viajes de Gulliver”, de Jonathan Swift" height="1024" width="800"/><p><i><b>Los viajes de Gulliver</b></i>, novela publicada en 1726, bajo el heterónimo de Lemuel Gulliver, es una de las obras más representativas del irlandés <b>Jonathan Swift</b>. En este clásico, Gulliver primero llega a Liliput donde él es visto como gigante, para luego seguir su travesía a Brobdingnag, donde sí encuentra seres de estatura inconmensurable.</p><p>Otras historias donde los niños vuelven a escena son <i>en</i><i><b> El gigante egoísta</b></i><b> </b>(1888), cuento de <b>Oscar Wilde</b>, y <i><b>El gran gigante bonachón</b></i><b> </b>(1982), <b>Roald Dahl</b>, y más acá en el tiempo se encuentra Rubeus Hagrid, dentro del universo de <i><b>Harry Potter</b></i> (1997) creado por<b> J.K. Rowling</b>. <b>Y más</b>.<b> Muchísimos más</b>.</p><p><b>Del Hobbit al Denisovano, ¿la respuesta está en la evolución?</b></p><p>En el largo camino de la evolución, se descubrieron seres como el <i>Homo floresiensis</i>, en la isla indonesia de Flores. Estos homínidos tenían una estatura del alrededor de 1 metro de altura y por eso se lo conoce como Hobbits, en honor al personaje de la saga<i><b> El Señor de los Anillos</b></i>, de<b> J.R.R. Tolkien</b>.</p><p>Los hobbits se habrían extinguido hace 50 mil años, en la misma época en que el <i>homo sapiens</i> comienza a expandirse por el planeta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ATLPQ63JPNETDKILGUC5HEKNLE.jpg?auth=6a12447bcffe69f045d397ab9751dc60c8903f1b973a0f56cb8d11b14fb307e0&smart=true&width=840&height=791" alt="Comparación de tamaño entre el homo sapiens y el homo floresiensis" height="791" width="840"/><p>Entonces, ¿es posible que como hubo espacio para el desarrollo del “hobbit” también lo hubo para los gigantes?</p><p>Para Borrero “la evolución no es predecible y cualquier cosa que sea seleccionada por selección natural, lo que significa una acomodación con su ambiente, puede darse. Entonces, no es una cuestión de si hay o no lugar, sino de si las condiciones existieron para que eso ocurriera”.</p><p>“No hay registro de tales condiciones dentro del proceso de hominización. Si hubieran existido seguramente tendríamos alguna evidencia, pues huesos más grandes tienen muchas mayores posibilidades de preservarse. En cambio tenemos buenos registros de varios homininos con huesos pequeños y frágiles, que es lo que ha predominado en nuestro proceso de hominización”, explicó.</p><p>En 2010, en la cueva de <b>Denisova</b>, dentro del macizo de Altái, en Siberia, Rusia, un equipo de arqueólogos halló un molar y el hueso de un dedo. Luego del análisis de ADN realizado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, se llegó a la conclusión que el diente perteneció a una especie homínida hermana que murió hace unos 40.000 años, a la que se denominó Denisovanos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EV6IHZYJBNCZZM6MDHYSIUYN4E.jpg?auth=4cd061d40e21552c0bed38c77c57cea33f204006bbd8e6b68059b15b1dac84e8&smart=true&width=840&height=651" alt="Comparación entre un molar de un homo sapiens sapiens y el denosivano" height="651" width="840"/><p>En aquel tiempo, los <i>Homo sapiens</i> compartían el continente euroasiático con otras poblaciones humanas, como también con los <i>neandertales</i>, por lo que el descubrimiento colocó a los Denisovanos en el mismo espacio.</p><p>“Es un lugar increíble, porque en realidad es el único lugar en el mundo donde sabemos que vivieron tres grupos diferentes de humanos con historias muy diferentes”, dijo entonces Svante Pääbo, líder de la investigación.</p><p>Estudios posteriores, tanto en el hueso como en el diente, demostraron que los Denisovanos dejaron su huella en los humanos modernos, aportando alrededor del cinco por ciento del genoma de los melanesios actuales, que viven en Papúa Nueva Guinea y otras partes del Pacífico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L33EPKLVVBDT3LX3ALWKFGQQU4.jpg?auth=b3e7e8fc9d2148c6d8963841f9b704be848b4fdbe60bcb4288d9f3070e7a7168&smart=true&width=840&height=946" alt="" height="946" width="840"/><p>Una de las características más llamativas del molar fue su tamaño, más grande que lo de los <i>Homo sapiens </i>y los <i>neandertales. B</i>ence Viola, antropóloga de la Universidad de Toronto, quien se encargó del análisis dental, aseguró que si bien es “difícil decir cómo se verían los dientes grandes de Denisova, debido a que las muelas del juicio tienen formas notoriamente variables, no hay duda de que estos dientes grandes con raíces masivas probablemente requerirían mandíbulas masivas”.</p><p>Para Borrero el tamaño del molar no representa una prueba sobre la altura ni la complexión del individuo al que le perteneció: “En general los molares no son buenos predictores del tamaño del individuo. Si es grande- implica un tamaño grande de la mandíbula en que debe acomodarse. No es una pieza que se selecciona para hacer alometría, pues carece de la sensibilidad requerida. El caso Denisovano incluye una muela de juicio, que es todavía más variable en tamaño”.</p><p><b>Breve historia de los gigantes en Estados Unidos </b></p><p><b>De Washington a Lincoln</b></p><p>Estados Unidos es uno de los países donde se encuentra la mayor cantidad de documentación sobre la existencia de gigantes. Una de las historias iniciáticas involucra a <b>George Washington</b>, cuando todavía era general de la corona británica, durante el Guerra franco-india (1754-1763). De acuerdo al libro <i><b>Historic Haunts of Winchester</b></i><b> </b>–<i>Encantos históricos de Winchester</i>-, Washington estuvo al frente de la construcción del Fuerte Loudoun, para proteger a los pobladores de ataques “de indios gigantes, que eran muy comunes”. Cuando cavaban para colocar los cimientos, descubrieron una serie de esqueletos, que Washington reportó que poseían una altura superior a los dos metros.</p><p>Por otro lado, existe documentación de que Abraham Lincoln, otra figura emblemática del país norteamericano, nombró la presencia de gigantes en la zona, durante una visita a las cataratas del Niágara, cuando aún era congresista: “Cuando Colón llegó al continente; cuando Cristo sufrió en la cruz; cuando Moisés llevó a Israel a través del Sinaí, cuando Adan nació de la mano del Creador, como entonces, el Niágara ya rugía aquí.<b> Los ojos de la especie extinta de los gigantes</b>, cuyos huesos descansan en los montículos de América, han apreciado el Niágara, como nosotros lo hacemos ahora”.</p><p><b>Los túmulos y la teoría conspirativa contra el Smithsonian</b></p><p>El<b> Instituto Smithsoniano</b>, hoy administrado y financiado por el Gobierno de los Estados Unidos, surgió a partir de una donación del científico británico James Smithson, quien nunca pisó EEUU, para crear una “fundación para el aumento y difusión del conocimiento entre los hombres”, en la primera mitad del siglo XIX. Hoy, es una reputada institución, con más de 20 museos que recorren no solo la historia del país del mundo, sino el desarrollo de la humanidad, como de su entorno natural.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6RSEYMB22JHDJF5XV7XZR7THEM.jpg?auth=911bc10d6a949c3093dbd7f23976362888c177ce757a8d26b29f4fe2856fd219&smart=true&width=840&height=545" alt="Primer edificio del Instituto Smithsoniano" height="545" width="840"/><p>En su primera gran publicación en 1848 existe una recopilación de los túmulos distribuidos por todo el país, que estaban siendo destruidos por los nuevos habitantes europeos. El trabajo, de Ephraim Squire y Edwin Davis, nunca menciona la existencia de gigantes, pero si hace una revelación: aquellas construcciones no pertenecían a ningún pueblo originario conocido, sino que se remontaban a la prehistoria, anteriores a los nativos americanos. Los túmulos -algunos son estructuras piramidales planas- son sitios ceremoniales y religiosos, que se asemejan a pequeñas colinas aplanadas y se encuentran dispersos a lo largo de todo EEUU, desde el sur en Tennessee, al norte en Wisconsin, oeste de Oklahoma, y hacia el este en Virginia Occidental.</p><p>Luego John Wesley Powell, famoso explorador, geólogo y fundador del Bureau de Etnología, como Cyrus Thomas, director del la División de Exploración de Montículos, ahondaron en la historia de que los verdaderos fundadores no habían sido los nativos, sino “una raza ya perdida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ID23RMDWVBEORB73UMIXB3S2IM.jpg?auth=24775c53e34deb446d07f5eb8bc03fef96adf0c4f09f46c3b191df98f3d42479&smart=true&width=840&height=625" alt="Aleš Hrdlička" height="625" width="840"/><p>Los avances, las excavaciones y hasta documentación de esa época desaparecieron con la llegada de <b>Aleš Hrdlička</b>, un antropólogo checo conocido por formular la teoría de que todas las razas humanas tienen un origen común.</p><p>Hrdlička era un defensor del movimiento eugenésico, una rama del Darwinismo Social, que pregonaba la mejora de los rasgos hereditarios humanos a través de la selección de la pareja procreativa, dejando de lado a aquellos que no tenían ciertas características, como el color de piel o el grupo social.</p><p>“El jefe del Smithsonian, el doctor Hrdlička, era un racista que no creía en los gigantes y se burlaba de cualquiera que los hiciera. De hecho, ignoró todos los informes de los científicos Smithsonian que habían abierto montones de montículos de entierro en América, en décadas anteriores”, agregó Vieira. Sin embargo, Hrdlička tenía sus razones para sospechar, el caso del fraude arqueológico del <a href="https://www.infobae.com/salud/ciencia/2017/09/15/hombre-de-piltdown-el-desopilante-gran-fraude-arqueologico-que-unio-al-perito-moreno-con-arthur-conan-doyle/" target="_blank">Hombre de Piltdown</a> había demostrado que todo descubrimiento, por más aval científico que tuviese, no significaba necesariamente que lo convertía en verdadero. A fin de cuentas, nadie quiere -ni quería- hacer el ridículo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HY5MWIFZTFE5FNXQBPM7RIYUFE.jpg?auth=78646babf5429cd619a0dd31af2c4251879e1b09b2e922969d5acda0398ac800&smart=true&width=840&height=582" alt="Jim Vieira, un reconocido “cazador de gigantes” (Recorder/Paul Franz)" height="582" width="840"/><p>En todos los periódicos de época en que se desarrolló alguna noticia relacionada con la aparición de esqueletos gigantes o artefactos precolombinos desconocidos, los textos finalizan con la visita de investigadores del Smithsonian, quienes se llevaron la evidencia para dar un veredicto, que siempre era negativo: todo era un montaje, una humorada arqueológica o, simplemente, un error de interpretación de los descubridores. Toda esa evidencia, todos esos errores, en la actualidad no puede encontrarse en ninguno de los más de 20 museos del instituto.</p><p>“La postura oficial es que los reportes constituyen una colección de engaños, restos de animales sin identificar, errores en las mediciones y casos raros de acromegalia y gigantismo pituitario”, explicó Vieira. Y agregó: “No creo en las conspiraciones académicas, pero la filtración académica se produce y se puede ver en los debates respecto a la barrera Clovis, por ejemplo”. Los Clovis fueron, hasta ahora, los antecesores de los nativos norteamericanos y habrían habitado esa parte del mundo de 12.900 a 13.200 años atrás, aunque nuevos descubrimientos revelaron que aún antes de ellos ya hubo habitantes en esta parte del mundo.</p><p>“A menudo, los científicos que proponen nuevas teorías están acusados de falsificar los resultados o ser incompetentes”, dijo.</p><p><b>Tiempo de noticias</b></p><p>Los periódicos de la época también reflejaron en sus páginas este extraño fenómeno. Desde los más grandes como <i>The New York Times</i> a pequeñas publicaciones de ciudades en desarrollo o hasta pueblos publicaron relatos e historias, sobre excavaciones y descubrimientos. Una selección -breve- de algunos casos:</p><p>Uno de los primeros registros sobre un esqueleto gigante se produjo en el desaparecido<i> The Weekly Democratic Statesman</i>, el 12 de abril de 1883, donde se aseguraba que “Mr. John W. Emmert, empleado del bureau de etnología del Smithsoniano, exploró un montículo en Bristol, Tennessee”, en el que encontró entre otras cosas “un esqueleto gigante de un indio”. En el <i>North Otago Times</i>, del 23 de julio de 1884, se narra la aparición de un esqueleto de casi tres metros (9 ft 2), en un entierro grupal junto a otras siete personas de estatura normal, en la que por su posición se concluía que “el gigante había sido un rey”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OSMISWRCAJG5ZMQUBV5NTBNC5U.jpg?auth=980701619dc30236044834f6437c6f9a92237593e1795c5d13e16010fbcf65f4&smart=true&width=840&height=864" alt="North Otago Times" height="864" width="840"/><p>Uno de los casos más controversiales se publicó en <i>The World</i>, el 7 de octubre de 1895, donde se reporta el hallazgo de una momia en San Diego, como “el cadáver del hombre más alto que jamás haya vivido” con una altura de 2,7 metros. Otro experto del Smithsonian, el profesor Thomas Wilson, analizó los restos y lo dio por válido. Luego de 30 años de exhibición en el museo, nuevos expertos del museo, liderados por el profesor W.J. McGee, aseguraron que estaba “hecho de gelatina” y que, lógicamente, era un engaño. Por lo que fue retirado y hoy se desconoce dónde se encuentra. En su momento, habían pagado USD 500 por la momia, el equivalente a más de 14 mil en la actualidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X4XWKVQEG5FVLLW4ZRAUZCJY2U.jpg?auth=04deff0686622eab975d67f55c6ec72274a726e6c35529d9d8bf765d0f6818df&smart=true&width=639&height=1024" alt="El gigante de gelatina" height="1024" width="639"/><p>En 1912 un equipo de arqueólogos del Beloit College en los EE.UU., liderado por el hermanos Chester y Ernest Philips, excavó en la zona del lago Delavan en Wisconsin, EEUU, donde encontraron 10 esqueletos de proporciones “de una raza desconocida de hombres”, tal como transmitió en New York Times el 4 de mayo de 1912.</p><p>El <i>Evening Star</i> (Washington) en 1893; <i>The Worthington Advance</i> (1897); <i>Barton Country Democrat</i> (1897); <i>The Washington Post</i> (1910); <i>Arizona Journal-Miner</i> (1911); <i>St. Petersburg Daily Times</i> (1914); <i>Evening Independent</i>, Florida, (1925) y el <i>Pittsburgh Press</i> (1932). Estos son solo algunos de los periódicos que realizaron reportes sobre desentierros gigantescos. A pesar de la gran cantidad de reportes y la ausencia de pruebas contundentes para James Vieira esto no significa que exista un suerte de complot internacional o una cofradía secreta intentando eliminar las huellas de la historia: “No creo que cada reporte sea válido o que todos los antropólogos y arqueólogos estén involucrados en una especie de complot enorme, pero sí creo que hay un misterio y una especie de ofuscación que mantiene oculta la verdad”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PUU4ACKWEZFUTJLVRL4D3C77OI.jpg?auth=742d96e6f88b66f1fc8836bdbdfbbe6bb8fc9c0920712fe5979151b9e17d870a&smart=true&width=840&height=484" alt="" height="484" width="840"/><p>Durante las dos temporadas que duró su programa, Vieira pudo recopilar cientos de reportes y en algunos casos pudo ir un poco más allá y ponerse en contacto con los familiares de los descubridores. Así pasó con el caso Billy Harman, publicado en<i> The Steellville Ledger</i> (Missouri), el 11 de junio de 1933. El reporte narra cómo el adolescente de 16 años llegó hasta la cueva de Puckett, en la búsqueda de puntas de flecha de pueblos originarios, pero en cambio encontró restos humanos. Regresó días después junto a un grupo de amigos y desenterraron, según el periódico, “el esqueleto completo de un gigante de dos metros y medio”. Vieira pudo acceder a la cueva y entrevistó a los descendientes del linaje Harman, quienes le aseguraron que el abuelo murió repitiendo la historia una y otra vez como verdadera.</p><p>Los restos fueron exhibidos por un tiempo en el museo local, donde lo catalogaron como un indio gigante; luego, el responsable de la institución escribió a Aleš Hrdlička para notificarlo del hallazgo. Al poco tiempo, responsables del Smithsoniano se llevaron el esqueleto, que desapareció sin dejar rastros. En cambio, lo que sí se conserva es una fotografía. En ella Les Eaton, un hombre de un metro 83 cm, se acuesta al lado del “gigante” a modo de demostrar la diferencia de tamaño.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ITY756BUTZDARA7WPAWTR2XN74.jpg?auth=562394070d2e6234e06fda1ac50f9d4ab88f1eeda13f5866ad4461a0898753d0&smart=true&width=802&height=1024" alt="El esqueleto encontrado por Billy Harman" height="1024" width="802"/><p><b>El caso Paxson Hayes</b></p><p>El 31 de diciembre de 1935, el <i>San Jose News</i>, publicaba en su página 12: “Paxson Hayes, explorador, estudia la cabeza de una momia gigante descubierta por él en una cueva profunda en las regiones inexploradas de Sonora, México. Los restos momificados eran de una raza de 7 1/2 pies de alto (2,20 metros) y se conservaron en excelentes condiciones. El maíz encontrado con las momias ha sido entregado a los científicos”</p><p>Hayes era un respetado herpetólogo, un especialista en serpientes que durante una trabajo de campo en Barranca de Cobre oyó por primera vez, de parte de la tribu yaqui la leyenda de la <i>Ciudad Perdida de los Gigantes Rubios</i> de Sonora.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S3PNZ77C7BBMFLZXPZJEGCEJAA.jpg?auth=7067ebe26c0dfbbba3460f467a26a5f95001c491ec709e2b3d52d79e81914214&smart=true&width=840&height=370" alt="Paxson Hayes y su descubrimiento en Sonora" height="370" width="840"/><p>“Los edificios antiguos en la cueva fueron construidos con una mampostería de cemento mezclada con bambú, las chozas se parecían mucho a las mezquitas”, dijo Hayes, “cada canasta que encontramos contenía un cuerpo envuelto como un gusano de seda. Hubo 34, de los cuales dos fueron mujeres. Nueve fueron momificados y los restantes fueron esqueletos”.</p><p>Dos años después, el<i> Washington Post</i> -22 de julio- tituló: “Smithsonian asombrado al descubrir momias de 6 1/2 pies en cuevas”. El artículo narra la visita de Hayes al presidente Franklin Roosevelt en la Casa Blanca para mostrarles sus hallazgos en herpetología y prosigue: “Después de eso, los visitantes llegaron a la Institución Smithsonian con una túnica de entierro prehistórica y un taburete de cuatro patas, los cuales desenterraron en una cueva funeraria en el norte de Sonora, México. Los californianos explicaron que la cueva, una de las 18 que habían descubierto, contiene momias bien conservadas de una raza que promedió más de 6 1/2 pies de altura hasta 8 pies de altura (de 2 metros a 2,5 metros). Las cuevas están dispersas en un área de 450 millas cuadradas. Hayes, que acaba de regresar de su quinta expedición a las cuevas, se enteró de su existencia entre los indios yaquis de México”. Al tiempo, Hayes fue desacreditado por sus aseveraciones y perdió credibilidad y prestigio en la comunidad científica hasta pasar al olvido.</p><p>Uno de aquellos esqueletos, de un hombre entre 22 y 24 años, puede encontrarse en el Mütter Museum, de Filadelfia, en el medio de una habitación especial con una altura de 2,30 metros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EA6D33WQCJB5DKEBRMB6JR33NA.jpg?auth=5e3aa9da2b42f59c69083a419e921c28cc8708f511f160972e56cd0183440dd5&smart=true&width=681&height=1024" alt="El gigante del Mutter Museum" height="1024" width="681"/><p>Existen también reportes de personas con una altura lejos de la media en Reino Unido, Nueva Zelanda, Turquía, Francia, Italia, India, Georgia, aunque ninguna acreditado por científicos a posteriori y, en otros, como el caso del Gigante de Cardiff, que se descubrió que era un engaño de George Hull, un empresario del tabaco creacionista, para dar credibilidad a la citas bíblicas sobre gigantes. Y allí el Smithsonian no tuvo nada que ver.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GHFGRE5XCNDITLT3XICHLGGHJQ.jpg?auth=1a7de8c4670fcbfeff4ad106b6f975ef8d4053e04fd3e2700cc318eb90d3926d&smart=true&width=840&height=586" alt="El “gigante” de Cardiff" height="586" width="840"/><p>Uno de los últimos descubrimientos<a href="https://www.infobae.com/tendencias/2017/07/05/descubren-una-ciudad-de-gigantes-que-habito-china-hace-5000-anos/" target="_blank"> procede de China</a>, donde un grupo de arqueólogos halló antiguos restos cuya altura superaba los 1,9 metros. Si bien en Occidente el tamaño no sorprende, el promedio actual de los hombres chinos es de 1,65 cm y hace dos siglos, los especialistas calculan que eran entre 10 y 16 centímetros más bajos. Fang Hui, jefe del Centro de Estudios de Historia y Cultura de la Universidad de Shandong, explicó entonces: “Hemos llegado a esta conclusión después de estudiar los huesos. En vida, sin duda, eran aún más altos”. Las excavaciones fueron realizadas cerca de la localidad de Jinan, al este del país, en 2016, donde habitó la civilización neolítica Longshan, quienes vivieron allí hace 5.000 años.</p><p>“Si existieron gigantes, entonces hay un problema con la teoría de la evolución y los científicos no quieren admitir que algo en la Biblia es exacto. Es religión versus la ciencia y ambos lados están atrincherados en su pensamiento. La religión tiene verdad en ella y distorsión y error en ella, la ciencia tiene verdad pero limitación y error. Creo que la respuesta está en el medio”, finalizó el “cazador de gigantes” Vieira.</p><p> </p><p><b>LEA MÁS</b></p><p><a href="http://www.infobae.com/tendencias/2017/08/08/el-hallazgo-de-un-faraon-gigante-asombra-a-la-ciencia/" target="_blank">Antiguas y majestuosas, 9 ciudades bajo el agua que desafían a la historia</a></p><p><a href="http://www.infobae.com/tendencias/2017/08/08/el-hallazgo-de-un-faraon-gigante-asombra-a-la-ciencia/" target="_blank">El hallazgo de un faraón “gigante” asombra a la ciencia</a></p><p><a href="http://www.infobae.com/tendencias/2017/08/15/mito-o-realidad-la-historia-del-gigante-patagonico-de-dos-cabezas/">¿Mito o realidad?: la historia del gigante patagónico de dos cabezas</a></p><p><a href="http://www.infobae.com/salud/ciencia/2017/09/15/hombre-de-piltdown-el-desopilante-gran-fraude-arqueologico-que-unio-al-perito-moreno-con-arthur-conan-doyle/">Hombre de Piltdown: el desopilante gran fraude arqueológico que unió al Perito Moreno con Arthur Conan Doyle</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/tendencias/2017/07/05/descubren-una-ciudad-de-gigantes-que-habito-china-hace-5000-anos/">Descubren una ciudad de “gigantes” que habitó China hace 5000 años</a></p><p><div class="row">
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<p class="element element-paragraph"><strong>Vea más notas en <a href="http://infobae.com/cultura" target="_blank">Cultura</a></strong></p>
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</div></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/https%3A%2F%2Fs3.amazonaws.com%2Farc-wordpress-client-uploads%2Finfobae-wp%2Fwp-content%2Fuploads%2F2018%2F02%2F01195939%2F01.jpg?auth=4cbd890f742c2b3f8fa4ef9c2e32672198c17b85685da3f5738ec76de910b7ab&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Esta imagen corresponde a un certamen de fotoedición con la temática gigantes ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cinco libros fundamentales para conocer la obra de Vargas Llosa... y un cuento que dio que hablar]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2025/04/14/cinco-libros-fundamentales-para-conocer-la-obra-de-vargas-llosa-y-un-cuento-que-dio-que-hablar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2025/04/14/cinco-libros-fundamentales-para-conocer-la-obra-de-vargas-llosa-y-un-cuento-que-dio-que-hablar/</guid><description><![CDATA[El Premio Nobel, que murió este domingo, es uno de los grandes maestros de la literatura contemporánea. Sus novelas siempre mostraron ideas y una mirada sobre el mundo.]]></description><pubDate>Mon, 14 Apr 2025 02:18:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3I2ER3YYQZBUNKKFP3WSUQW5U4.jpg?auth=fb4f01551fe0d20b167e08f5b5ff9272601acacffba8306e01feaa9e2f0ae8a6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cinco novelas y un cuento de Vargas Llosa, imperdibles" height="1080" width="1920"/><p>La obra de <b>Mario Vargas Llosa</b> ofrece una ventana importante para comprender nuestra historia como lectores y latinoamericanos. Si títulos como <i><b>La ciudad y los perros</b></i> o <i><b>Conversación en La Catedral</b></i> no hubieran sido escritos, nuestra percepción de la realidad podría haber sido diferente. </p><p>Estos libros trazan un mapa del devenir de América Latina, proporcionando un relato que, según algunos, es un dibujo preciso, mientras que otros pueden considerarlo incorrecto. Sin embargo, lo que parece indiscutible es que su trabajo no es irrelevante. Al contrario: es fundamental.</p><p>Aquí, una lista de títulos para conocer al ganador del Premio Nobel de Literatura de 2010.</p><h2>1) Conversación en La Catedral</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A4QJYMGCWZBQFMECRNNISRJO64.jpg?auth=35c5893aa873c04900b71f9594e2603252ec099b43499e2dda89e26ea6b2552b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Conversación en La Catedral, la obra consagratoria de Mario Vargas Llosa" height="1080" width="1920"/><p>Tiene uno de esos comienzos que luego se usarán, cambiando una palabra, modificando el nombre del país, para titular artículos o cerrar discusiones: <b>“¿En qué momento se había jodido el Perú?”</b>.</p><p><i><b>Conversación en La Catedral</b></i><b> es la gran novela de Mario Vargas Llosa</b>. “Es la novela que me hizo escritor”, ha dicho él mismo en 2019, cuando se cumplían 50 años de su publicación. La novela comienza con esa pregunta que se volvió un ícono de la literatura latinoamericana —en realidad, no es la primera frase, pero está en la primera página y tiene un peso gravitatorio tan poderoso que borra lo que la antecede—, y se pregunta por los mecanismos con los que la dictadura envileció a la sociedad peruana de forma tal que parece una caída sin fin. Con el procedimiento de confundir lo alto y lo bajo, lo puro y lo inmoral —como si se dijera la Biblia y el calefón—, la novela sigue el diálogo de distintos personajes en <b>un bar de mala muerte llamado La Catedral</b>.</p><p>Es una obra maestra que está señalada como una de las más importantes del siglo XX. <b>Carlos Fuentes</b>, hiperbólico, dijo que esta era <b>“la única novela política de América latina”</b>. Es un gran libro que resiste el paso del tiempo.</p><h2>2) Los jefes-Los cachorros</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QFW4JUPXLBEMRGNH3WRJA4OWIA.png?auth=7a09dc78a24eccd7646ab97517da3972d921a5f4e6d261d2f8fabcf5e1380a5e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los jefes / Los cachorros, de Mario Vargas Llosa" height="1080" width="1920"/><p>Son dos cuentos largos que se publicaron por separado, pero que luego formaron un único volumen como <b>un díptico de la adolescencia</b>. “Los jefes”, de hecho, fue el primer relato que publicó Vargas Llosa y cuenta un hecho que vivió en el Liceo Militar, cuando fue uno de los cabecillas que intentó hacer una huelga de estudiantes ante una decisión injusta del director.</p><p>“Los cachorros” es un cuento demoledor: la historia de un chico que tras el ataque de un perro —no vamos a revelar aquí lo que sucede— queda atado a una época y a la inmadurez. Desde una lectura política se puede tomar la parte por el todo y hablar de cómo la sociedad peruana no pudo salir adelante después de mordida del dictador Manuel Apolinario Odría, que gobernó el país durante ocho años, entre 1948 y 1956.</p><h2>3) La ciudad y los perros</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DYHVDBAVKNHOZCX2VWERHQSKTE.jpg?auth=05f305815d5bccfd95c1dbbb35dadc2ca90b6793f6717cccd7397f95af433d4c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La ciudad y los perros", de Mario Vargas Llosa" height="1080" width="1920"/><p>Si con los <i><b>Los jefes - Los cachorros</b></i>, Vargas Llosa daba una primera repuesta a los años de su educación, con esta novela refuerza su posición <b>contra el imaginario de pureza e integridad que las fuerzas castrenses se atribuyen para sí</b>. Suerte de<b> </b><i><b>Juvenilia</b></i> desencantada, <i>La ciudad y los perros</i> cuenta la vida de una serie de personajes diferentes que viven en tensión permanente, con sus miserias, sus pactos, sus traiciones. Al igual que con el libro anterior, la lectura permite hacer una analogía entra la corrupción del colegio y lo putrefacto que había en el Perú de Odría.</p><p>Esta novela, además, es <b>una de las primeras novelas del Boom</b>: <i><b>La ciudad y los perros</b></i> es del 62 al igual que <i><b>El coronel no tiene quien le escriba</b></i><b>,</b> de García Márquez, y <i><b>La muerte de Artemio Cruz</b></i><b>, </b>de Carlos Fuentes.</p><h2>4) Pantaleón y las visitadoras</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OKWY6TCXSZBHRB3LMZLUCSD6LM.jpg?auth=7d55eed2f384c72ef25548424ebf658daab405c02526c8698ddc0a8911c0ead6&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Pantaleón y las visitadoras", de Mario Vargas Llosa" height="1080" width="1920"/><p>Esta novela impone cierto cambio en la manera de escribir de Vargas Llosa, que, por una vez, <b>se permite el humorismo</b>. Movido por la obsesión de mostrar el revés de la trama en el relato oficial de los militares, <i>Pantaleón y las visitadoras</i> cuenta la historia de un capitán, un tal Pantaleón Pantoja, que recibe el encargo secreto de poner en funciones <b>un servicio de prostitutas para los soldados</b>.</p><p>Hace algunos años la llevaron al cine con el protagónico de <b>Angie Cepeda</b>, que estaba en su época de mayor exposición y que, curiosamente, poco después actuó como actriz de reparto en <i>El amor en los tiempos del cólera</i>.</p><h2>5) La tía Julia y el escribidor</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XVY3KM4REBCSRLM5YBTVDCCNV4.jpg?auth=b2717db944138907a2a200d5c3c13e504411d5195a440dc218c3419be3aac404&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>Otra enorme novela de Vargas Llosa, en la que cuenta su primer y tumultuoso matrimonio. No hay dobleces en <b>la intención autobiográfica: el protagonista se llama Mario y su mujer, Julia</b>, como era el nombre de su tía política Julia Urdiqui. Ella le llevaba diez años y se casaron antes de que él cumpliera los veinte. El tercer personaje es un libretista de radioteatros que tomó a Mario como un artista cachorro a quien enseñarle el oficio.</p><p>Más allá de los entretelones familiares, <i>La tía Julia y el escribidor</i> <b>puede leerse como una novela de aprendizaje</b> en donde el protagonista se convierte de a poco en el escritor que es. Mucho tiempo después, <b>Julia Urdiqui</b> contó su versión en <i><b>Lo que Varguitas no dijo</b></i>.</p><h2>Los vientos: el cuento que era más que lo que parecía</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QTR5NTGAIZG7HCTPMDRJFDYCXI.jpg?auth=6776f4a7fd25b5f25d11ed9be8280d4a123f48ea79509384767397db454eadd3&smart=true&width=800&height=440" alt=""Los vientos", un cuento picante y reflexivo que publicó Leamos, la editorial digital de Infobae." height="440" width="800"/><p>¿Estaba hablando de Isabel Preysler ya en 2020, cuando Mario Vargas Llosa escribió <i>Los viento</i>s? Algunos han interpretado que sí, aunque la separación ocurriría dos años después. El relato contiene palabras contundentes que parecen aludir a su propia experiencia: “<i>Fue un enamoramiento de la pichula, no del corazón.</i>” Y eso no fue todo:  “<i>Ya me olvidé del nombre de aquella mujer por la que abandoné a Carmencita; volverá a mi memoria, sin duda, aunque, si no volviera, tampoco me importaría. Nunca la quise”</i>, dice, como si hablara de Isabel y de Patricia, su mujer de toda la vida.<i> </i>Estos fragmentos han permitido a los lectores entrever aspectos personales del autor dentro de su ficción.</p><p>El Premio Nobel, como un caballero, negó que fuera eso. Y, realmente, era mucho más. <i><b>Los vientos&nbsp;</b></i>es mucho más que el arrepentimiento por abandonar a su mujer de toda la vida e, incluso, más que esa osadía de tener como protagonista a un hombre viejo que va largando sus vientos (sus gases, sus pedos) y llega hasta la escatología. Es una crítica a la tecnología, a la política contemporánea, a la relación de los jóvenes con el sexo, al estado del arte. Es un hombre grande que mira el mundo tal como está y no le gusta. Y no da más, no consigue llegar a su casa, está agotado. Pero no puede dejar de ser inteligente. A alguien se parecía su personaje.</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3I2ER3YYQZBUNKKFP3WSUQW5U4.jpg?auth=fb4f01551fe0d20b167e08f5b5ff9272601acacffba8306e01feaa9e2f0ae8a6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[8 libros para acercarse a la obra de Eduardo Galeano]]></title><link>https://www.infobae.com/cultura/2023/04/13/8-libros-para-acercarse-a-la-obra-de-eduardo-galeano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/cultura/2023/04/13/8-libros-para-acercarse-a-la-obra-de-eduardo-galeano/</guid><description><![CDATA[Se cumplen 10 años de la muerte del escritor uruguayo, uno de los intelectuales más influyentes de la izquierda latinoamericana. Momento oportuno para señalar varios hitos de su producción literaria]]></description><pubDate>Sun, 13 Apr 2025 15:35:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPY7FOQZ3BFVPCS6HYFIO4AGEA.jpg?auth=f787ee108e4008c4b17898ce04244a692d7835d59f7564e85b8656cee50b53fa&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><b>Eduardo Galeano </b>murió hace 10 años, en 2015. Padecía cáncer de pulmón. En 2007 fue operado por este tema y al poco tiempo se recuperó, pero años después, tras una semana de internación en el CASMU, finalmente falleció. Murió el 13 de abril de 2015 en su ciudad natal: Montevideo. Tenía 74 años y una extensa carrera dentro del periodismo y la literatura, pero también como activista, que lo colocaron como uno de los grandes intelectuales de su tiempo.</p><p>Si bien se crio en el seno de una familia de clase alta y católica, en su juventud trabajó como obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco. Cuestionó esos privilegios de clase y se lanzó a conocer su patria grande: América Latina. En 1960 fue jefe de redacción en <i>Marcha</i>, dirigió el diario <i>Época</i>. Para esa época ya era un intelectual respetado: Perón, desde el exilio, quiso conocerlo. Con el golpe del 1973, fue encarcelado y luego tuvo que exiliarse.</p><p>Vivió en Argentina, fundó la revista <i>Crisis</i>. Ejerció el periodismo desde la tradición crítica e izquierdista. Vivió también en España. Escribió sobre temas muy diversos, como el fútbol, una de sus grandes pasiones. Sin embargo, su obra está repleta de las historias mínimas de los más vulnerables que fueron y son olvidados por el avance del progreso y la globalización. A continuación, 8 puertas para entrar a su obra, a su pensamiento, a su mirada del mundo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2L7XE72BJBAIBHHOBOULJKDUA4.png?auth=41150e169ff62e96a5b67fc7e82298cdde97f07b8e08fb4b325ebc8840ef1083&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><i>Te puede interesar: </i><a href="https://www.infobae.com/cultura/2023/04/11/8-directoras-abordan-el-tema-de-la-violencia-de-genero-en-una-serie-documental/"><i>8 directoras abordan el tema de la violencia de género en una serie documental</i></a></p><p><b>Las venas abiertas de América Latina</b></p><p>Este clásico de la izquierda latinoamericana del siglo XX se publicó en 1971. Galeano tenía 31 años. Un recorrido histórico desde la colonización europea de América hasta la América Latina contemporánea. Hay crónicas, narraciones y argumentaciones sobre el constante saqueo de los recursos naturales de la región por parte de los imperios coloniales, no sólo Europa, también el Reino Unido y los Estados Unidos. La obra recibió mención honorífica del Premio Casa de las Américas.</p><p><b>Memoria del fuego</b></p><p>Para muchos, el mejor libro de Galeano. Es una trilogía que consta de los tomos <i>Los nacimientos</i>,<i> Las caras y las máscaras</i>, y <i>El siglo del viento</i>. Esta obra fue publicada entre 1982 y 1986 que cuenta la historia de América Latina desde la creación del mundo, está plagada de citas de libros académicos. Es un trabajo riguroso que se propone darle la misma entidad a los textos que relatan la historia oficial como a las leyendas latinoamericanas de la tradición oral de los pueblos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XGCFLU74SZAGXFAF33VXVHD3E4.png?auth=d07876001e7017af893331972043b858865ada27b06343e8063c2856e3d175e2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><b>Mujeres</b></p><p>El mismo año de su muerte se publicó un libro donde aborda con gran minuciosidad y justicia a las protagonistas de la historia que fueron borradas. Desde <b>Juana de Arco, Rosa Luxemburgo</b>, <b>Rigoberta Menchú </b>a <b>Eva Perón</b> y las Madres de Plaza de Mayo, desde <b>Marilyn Monroe </b>y <b>Rita Hayworth </b>a <b>Frida Kahlo </b>y <b>Alfonsina Storni</b>. Pero también cuenta las hazañas colectivas de mujeres anónimas: las que lucharon en la Comuna de París y tantas otras, anónimas e inolvidables.</p><p><b>Los hijos de los días</b></p><p><i><b>Los hijos de los días</b></i><b> </b>es una novela publicada en 2011. Son 366 historias de héroes anónimos y de hechos sorprendentes de distintas épocas, convirtiéndose en un calendario. <b>Adán</b> y<b> Eva, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, Karl Marx </b>y <b>Nelson Mandela</b> son algunos de los personajes que desfilan por aquí. “Y los días se echaron a caminar. Y ellos, los días, nos hicieron. Y así fuimos nacidos nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida”.</p><p><b>Amares</b></p><p>Frases como “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” o “Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada… Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata” aparecen en esta antología con textos que él mismo seleccionó. En sus páginas están los temas que lo preocuparon e inspiraron: el amor, la amistad la vida cotidiana, las injusticias, la reivindicación de los olvidados de la historia y la condena a los peores rostros del mundo contemporáneo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZTMIHA2BHJAX3M523XQ2EPTWQA.png?auth=52e84089d9da0854de4d88e098e51bdbe7c0f932a3b77e1ef5618adaf4264248&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><i>Te puede interesar: </i><a href="https://www.infobae.com/cultura/2023/04/11/retiran-de-un-colegio-una-novela-ilustrada-sobre-ana-frank-porque-minimiza-el-holocausto/"><i>Retiran de un colegio una novela ilustrada sobre Ana Frank porque “minimiza el Holocausto”</i></a></p><p><b>El fútbol a sol y sombra</b></p><p>A Galeano no sólo le gustaba el fútbol, le apasionaba. Y como toda pasión, hay cosas que no explican. Sin embargo el escritor uruguayo se empecinaba en encontrar las palabras que puedan tocar o al menos acariciar la esencia de esa pasión. <i><b>El fútbol a sol y sombra</b></i> es un homenaje a al deporte que le da música al cuerpo y fiesta a los ojos, así como también una denuncia a las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo.</p><p><b>El libro de los abrazos</b></p><p>Este libro, uno de los favoritos de los lectores de Galeano, se compone de 191 relatos breves y diversas ilustraciones realizadas por él mismo (cabe recordar un dato: a los 14 años vendió su primera caricatura política al semanario<i> El Sol</i> del Partido Socialista). Entre los temas narrados aquí están la política, la religión, la cultura, la sociedad y la literatura. Fue escrito en 1989.</p><p><b>Patas arriba: la escuela del mundo al revés</b></p><p>En este libro de 1998, Galeano utiliza el cuento clásico de <b>Lewis Caroll </b>y explica por qué hoy el mundo está al revés. Recuerda a Alicia en su viaje a través del espejo y recorre temas como la impunidad del poder, la sociedad de consumo, la injusticia, el racismo y el machismo. Lo que se destaca en esta obra es su inconfundible estilo que cruza el ensayo, la poesía, la narración y la crónica para mostrar sin tapujos las miserias de la sociedad de hoy.</p><p><br/></p><p>Seguir leyendo</p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2020/04/13/cinco-anos-sin-eduardo-galeano-recuerdos-de-su-vida-y-legado-desde-los-ojos-de-una-pulga/" target="_blank">Cinco años sin Eduardo Galeano: recuerdos de su vida y legado desde los ojos de una “Pulga”</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/america/cultura-america/2017/12/24/se-venden-piernas-el-recuperado-cuento-de-galeano-sobre-el-mundial-italia-90/">“Se venden piernas”, el recuperado cuento de Galeano sobre el Mundial Italia 90</a></p><p><a href="https://www.infobae.com/cultura/2023/04/11/adios-a-al-jaffee-el-humorista-de-las-geniales-caricaturas-de-la-revista-mad/">Adiós a Al Jaffee, el humorista de las geniales caricaturas de la revista “Mad”</a></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPY7FOQZ3BFVPCS6HYFIO4AGEA.jpg?auth=f787ee108e4008c4b17898ce04244a692d7835d59f7564e85b8656cee50b53fa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item></channel></rss>