<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/author/marcela-borinsky/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 11 May 2026 07:16:30 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Cuando Freud habló de sexualidad infantil y turbó el sueño del mundo]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/10/18/cuando-freud-hablo-de-sexualidad-infantil-y-turbo-el-sueno-del-mundo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/10/18/cuando-freud-hablo-de-sexualidad-infantil-y-turbo-el-sueno-del-mundo/</guid><dc:creator><![CDATA[Marcela Borinsky]]></dc:creator><description><![CDATA[En “Tres ensayos para una teoría sexual”, el padre del psicoanálisis hace uno de sus descubrimientos más importantes. También hace afirmaciones sobre la sexualidad femenina que hoy son objetadas.]]></description><pubDate>Wed, 02 Oct 2024 20:35:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOKQNV2Z7FB73NRIKHGUQSOHSA.jpg?auth=97b646302f0b63a2ec233e412eb31d8e05b689b691c655a8784d07483c4dcdae&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Composición Niños y Freud" height="1080" width="1920"/><p><i><b>Tres ensayos para una teoría sexual </b></i>es el texto en el que<b> Sigmund Freud</b> presenta de manera completa sus tesis sobre la<b> sexualidad infantil.</b> Publicado en 1905, es considerado un mojón clave porque introduce los cimientos sobre los que se construye el edificio del <a href="https://www.infobae.com/tag/psicoanalisis/" target="_blank">psicoanálisis</a>.</p><p>Para <b>Freud</b>, la<b> sexualidad infantil </b>es, junto con los <b>sueños</b>, su descubrimiento más importante. Le permite fundar una teoría sobre los orígenes del sujeto, a caballo entre lo psíquico y lo somático, explicar las causas de los <b>malestares anímicos </b>y proponer un método de tratamiento de las neurosis dirigido a la reconstrucción del mundo perdido de la infancia.</p><p><b>Sigmund Freud </b>no toleró críticas al argumento de la determinación causal de la<b> sexualidad infantil</b> y fue una de las razones de la disputa –y posterior separación- con su discípulo favorito, el psiquiatra suizo<b> Carl Jung.</b> Pero, además, el médico vienés consideraba que sus ideas sobre la<b> sexualidad infantil</b> eran profundamente originales y, aunque no utiliza este término, podríamos incluso decir revolucionarias porque cuestionaban el status quo establecido que regulaba las relaciones entre las personas en la sociedad pacata de la Europa decimonónica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMCVJM3QV5EDZN4PTPGKJZUSDA.jpg?auth=1c868db09f7cdff440265c539149d3cfae50ddc5db398b76f333f864ffdf8b67&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tres ensayos para una teoría sexual", un libro nodal de Sigmund Freud." height="1080" width="1920"/><p>De este modo, <b>Freud </b>señala que sus aportes sobre la <b>sexualidad infantil</b> no podían ser evaluados en el mismo plano que otras contribuciones científicas porque la sexualidad de los niños era un tema que generaba un profundo rechazo y resistencia emocional. Y, por lo tanto, tomó conciencia –dice <b>Freud</b>- “de pertenecer así a aquellos que <b>han turbado el sueño del mundo</b>”.</p><p>¿Fueron sus ideas sobre la <b>sexualidad infantil </b>tan disruptivas como <b>Freud </b>nos sugiere? El filósofo francés <a href="https://www.infobae.com/tag/michel-foucault/" target="_blank">Michael Foucault </a>es contundente con su respuesta en el primer tomo de la <i><b>Historia de la sexualidad</b></i> publicado en 1976. En el volumen <i><b>La voluntad de saber</b></i><i> </i>sostiene que, en contra del sentido común establecido sobre la represión de la sexualidad en la época victoriana, asistimos a la construcción de una enorme maquinaria dirigida a producir discursos verdaderos sobre el sexo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ECNHFSI2VCTFPWIIZFD6IKZPQ.jpg?auth=3d9ebf3f5c0db15d3a60022389086d772048a2756cb00c3da41e83150b9e5014&smart=true&width=3383&height=1903" alt="Sigmund Freud, alrededor de 1935. El padre del psicoanálisis. (Hans Casparius/Hulton Archive/Getty Images)" height="1903" width="3383"/><p>El<b> padre del psicoanálisis </b>formaría parte de este amplio entramado compuesto por médicos, educadores y juristas que, tomando como modelo la práctica de la<b> confesión cristiana,</b> desarrollarían en el siglo XIX, una ciencia de la <b>sexualidad</b>. Más que ocultar, dice <b>Foucault</b>, asistimos desde hace dos siglos a una explosión discursiva a propósito del sexo que nos mueve a hablar todo el tiempo, provocando el placer de saber, de exponer y descubrir<b> la verdad del sexo</b> convirtiéndolo en el secreto que nos individualiza y define.</p><h2>“Aberraciones”</h2><p>Veamos qué dice <b>Freud</b>. Para empezar, unas breves referencias sobre el texto. Se publicó por primera vez en castellano en 1922 como<i><b> Una teoría sexual</b></i>, traducido por López Ballesteros, y fue objeto de seis reediciones por parte de <b>Freud</b>. Según James Strachey, el responsable de la traducción de las obras completas de <b>Freud </b>al inglés, es una de las obras en las que el autor introdujo más modificaciones y agregados. Señalamos esto para destacar que sus hipótesis sobre la <b>sexualidad infantil </b>no constituyen un argumento unívoco sino que cambiaron de la mano de la introducción de nuevos desarrollos teóricos del <b>psicoanálisis </b>como la teoría de la libido, el narcisismo y el dualismo pulsional.</p><q>La sexualidad humana se divide en dos tiempos, la primera infancia y la pubertad, interrumpidos por el período de latencia donde se construyen los diques anímicos contra la sexualidad infantil: la vergüenza, el asco y la moral.</q><p>El texto está estructurado en <b>tres partes</b>. La primera se dedica a un recorrido detallado de las <b>aberraciones sexuales </b>que comienza con la inversión sexual, continúa con las perversiones descriptas como transgresiones anatómicas, en las que incluye desde el beso hasta el sexo anal y el fetichismo, y las “demoras en relaciones intermediarias con el objeto sexual”, entre las que destaca el sadismo y el masoquismo. Menciona también el comercio sexual <b>con animales </b>y el abuso sexual de niños.</p><p>Hasta acá, en la presentación de este primer ensayo, <b>Freud </b>se comporta como otros médicos de la época que compartían el interés en consolidar una nueva disciplina, la <b>ciencia de la sexualidad</b>. Entre ellos, podemos mencionar a<b> Richard von Krafft-Eving</b>, psiquiatra alemán, autor de la primera compilación moderna sobre las perversiones,<i><b> Psicopatía del sexo</b></i>, en 1886 y <b>Havelock Ellis</b>, quien publicó en Filadelfia, entre 1897 y 1910, seis volúmenes de sus <i><b>Estudios sobre la psicología del sexo</b></i>, postulando la importancia de la sexualidad como motor de la vida y en los que describe una amplia variedad de <b>prácticas sexuales</b>.</p><h2>Lo novedoso</h2><p>Lo más novedoso de la propuesta <b>freudiana </b>se despliega en el segundo ensayo: <i><b>La sexualidad infantil</b></i><b>.</b> En la discusión contemporánea sobre las causas de la <b>perversión </b>-¿innatas o producto de las experiencias vividas?- <b>Freud </b>reformula el abordaje del problema acercando el lente a la <b>sexualidad de los niños</b> para afirmar que es allí donde encontraremos la respuesta a los enigmas que plantean las perversiones y las neurosis.</p><p>Describe la <b>sexualidad infantil </b>como autoerótica (su objeto se encuentra en el propio cuerpo) y las pulsiones como parciales. Es decir, la búsqueda del <b>placer sexual </b>se produce en distintas zonas del cuerpo (oral, anal) y con variedad de fines (ver, tocar, exhibir, apoderar). Descubre en el niño una disposición perversa polimorfa oscurecida por la acción de la amnesia infantil que oculta las fuentes originales de la sexualidad pero no sus efectos.</p><p>La <b>sexualidad humana</b> se divide en dos tiempos, la primera infancia y la pubertad, interrumpidos por el período de latencia donde se construyen los diques anímicos contra la<b> sexualidad infantil</b>: la vergüenza, el asco y la moral.</p><p>De este modo, <b>Freud </b>cuestiona ciertas creencias establecidas proponiendo que la<b> disposición perversa</b> es un dato originario y universal de la pulsión sexual humana y, por lo tanto, aquello que necesita ser explicado es precisamente, la<b> “normalidad” sexual</b>.</p><p>No se trata de interpretar las conductas perversas en tanto desviaciones de un modelo de sexualidad normal sino, por el contrario, el hecho de <b>partir de la perversión</b> como el dato inicial de la sexualidad, nos lleva a preguntarnos acerca del estatuto de realidad de una posible sexualidad normal.</p><q>Desde la lógica de Freud, para acceder a su<b> madurez sexua</b>l la mujer tiene que reprimir su virilidad infantil.</q><p>De este proceso de<b> normalización de la sexualidad </b>se ocupará en el tercer ensayo: <i><b>La metamorfosis de la pubertad</b></i>. <b>Freud </b>describe cómo, en esta etapa, la sexualidad autoerótica encuentra el objeto sexual y las pulsiones parciales, antes independientes y múltiples, se unifican en la prosecución del placer genital. Y aquí empiezan los problemas.</p><p>Si el segundo ensayo introduce una perspectiva innovadora para pensar el recorrido de la sexualidad asumiendo la disposición perversa como condición universal de la pulsión, en el tercer ensayo <b>Freud</b> vuelve sobre sus pasos para introducir proposiciones arriesgadas sobre la<b> sexualidad femenina</b>, desde una<b> mirada masculina </b>que se viste con los ropajes de la nueva ciencia del inconsciente.</p><p>Dado que la nueva meta sexual de la pubertad –pensada desde la lógica de la procreación- asigna a los dos sexos funciones diferentes, los caminos se separan. Si bien <b>Freud </b>reconoce que sus investigaciones parten de la exploración de la vida amorosa del hombre porque la de la mujer “permanece envuelta en una oscuridad todavía impenetrable”, esto no le impide afirmar que, para comprender cómo la niña se convierte en mujer, mientras el hombre avanza y la mujer “involuciona”,<b> el placer erógeno del clítoris se transfiere a la vagina</b>. Vale la pena citar la imagen a la que recurre <b>Freud </b>para dar cuenta de la función que le corresponde al clítoris,<i> “como un haz de ramas resinosas puede emplearse para encender una leña de combustión más difícil”</i>, en la vida sexual de la mujer adulta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HB4TXEOZQVEW3PVQUBIGBUWQOA?auth=98ff8d08c4dd3f550c4cf6fb814c9fc6d80a5edc7c5a1ec8e69d8297bf1ee79d&smart=true&width=1170&height=658" alt="Sexualidad femenina. ¿Lo que Freud no entendió? (Shutterstock)" height="658" width="1170"/><p><b>Freud </b>construye sus teorías a partir de la hipótesis –<b>hoy discutida</b>- de la <b>bisexualidad originaria</b> del ser humano. Sin embargo, la<b> sexualidad infantil </b>es masculina y activa para ambos sexos. El par de opuestos que describe la vida sexual infantil es la actividad versus la pasividad. Y obviamente la actividad es sinónimo de virilidad y la pasividad de femineidad. La diferencia entre la sexualidad femenina y la masculina se establece recién a partir de la pubertad.</p><p>Desde esta lógica, para acceder a su<b> madurez sexua</b>l la mujer tiene que reprimir su virilidad infantil. Y encontramos acá un segundo problema, la arriesgada afirmación freudiana de la <b>envidia del pene</b>, como encrucijada del desarrollo normal femenino, que vertebrará sus trabajos posteriores sobre la constitución de la femineidad. Se abren dos caminos para la mujer: o la sexualidad normal se alía a la reproducción y transforma el deseo infantil de un pene en el deseo de un hijo o, si se rebela frente a este destino de la pulsión, esta transformación la conducirá a condenar su sexo, a la <b>homosexualidad </b>y/o al feminismo.</p><h2>Discutiendo a Freud</h2><p>En la historia del psicoanálisis encontramos que, a partir de la década del ‘20, algunas psicoanalistas mujeres –como<b> Karen Horney</b>- discutieron estas hipótesis freudianas sobre el desarrollo sexual femenino basadas en un modelo masculino establecido como normativo, pero fue recién con la segunda ola del feminismo de la década del ‘60 que se llevó a cabo un cuestionamiento a fondo de estas ideas fundadas en el desconocimiento y la negación del deseo femenino.</p><p>Para citar sólo uno de estos textos inaugurales, <i><b>La mística femenina</b></i>, publicado por la activista norteamericana<b> Betty Friedan</b> en 1963, denuncia los alcances de la divulgación de las ideas freudianas obsoletas sobre la sexualidad femenina y sus efectos de <b>desvalorización</b>, frustración y encierro subjetivo para las mujeres norteamericanas de la posguerra.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I77JBDOFXRCKJL5665Q5XN73MA.jpg?auth=bea3513a65859f789eb00dfd5b8cb653e5da99afdf3901158e3a10ce17d6690b&smart=true&width=340&height=242" alt="Betty Friedan en cabeza de una marcha en 1971 (tomado del portal Biografías y vidas)" height="242" width="340"/><p>Al mismo tiempo, las investigaciones científicas sobre la sexualidad femenina terminarán por derribar las dos columnas que sostenían el edificio freudiano: la<b> transferencia genital del clítoris a la vagina</b> y <b>la envidia del pene.</b> Siguiendo las investigaciones de la historiadora Mari Jo Buhle sobre las relaciones entre el movimiento psicoanalítico y el feminismo a lo largo del siglo XX,<b> </b><i><b>Feminism and its Discontents</b></i><i>, </i>el trabajo de Albert Kinsey de 1953, <i><b>El comportamiento sexual de las mujeres</b></i>, confirmaba la elección del <b>clítoris</b> como sitio privilegiado de placer por parte de las mujeres adultas entrevistadas.</p><p>Sobre esta pista, dos investigadores de la sexualidad, <b>William Masters y Virginia Johnson</b>, dieron un paso más al proponer un estudio empírico para comprender la fisiología del <b>orgasmo</b> en condiciones de laboratorio. El resultado de este trabajo,<b> </b><i><b>La respuesta sexual humana</b></i>, publicado en 1966 y basado en la observación de 10.000 orgasmos, <b>derribó el mito del orgasmo vaginal</b> demostrando que las mujeres experimentan un solo tipo de orgasmo y agregando como dato adicional, el descubrimiento de los orgasmos múltiples de las mujeres.</p><p>Podríamos decir entonces que <b>Freud</b>, a comienzos del siglo XX, colaboró con la renovación de los estudios sobre la<b> sexualidad humana</b>, cuestionando el presupuesto de una<b> sexualidad natural </b>predeterminada a cumplir con los fines de la reproducción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BPXR6R2DUVAFPN3I2BC4TGC2NA.jpg?auth=40758915cd83d01e93ccd26bf0bac605e63a1c4543c536ff917f3c84d7b7b0da&smart=true&width=3784&height=2129" alt="Mujeres. Sigmund Freud con su hija Anna y su nieta Eve, hija de Oliver y Henny Freud.  (Library of Congress/Corbis/VCG via Getty Images)" height="2129" width="3784"/><p>En contraposición a esta creencia, introdujo la idea de que la “normalidad” sexual es el punto de llegada de un recorrido complejo articulado por las vicisitudes del placer. Los problemas surgen cuando <b>Freud</b> decide avanzar en la explicación de los procesos de normalización sexual, dando por hecho -desde la legitimidad que obtenía de su rol de hombre y de científico- hipótesis absolutamente especulativas sobre <b>la sexualidad femenina</b>.</p><p>Y, más allá de <b>Freud</b>, tal como han denunciado las feministas, estas hipótesis moldearon durante décadas<b> la escucha psicoanalítica del deseo </b>y, también, los modos de subjetivación de las mismas mujeres entrampadas en la búsqueda de satisfacción al servicio de un ideal ajeno e imposible.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LOKQNV2Z7FB73NRIKHGUQSOHSA.jpg?auth=97b646302f0b63a2ec233e412eb31d8e05b689b691c655a8784d07483c4dcdae&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Composición Niños y Freud]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Por qué leer a Freud en el siglo XXI?]]></title><link>https://www.infobae.com/leamos/2023/09/22/por-que-leer-a-freud-en-el-siglo-xxi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/leamos/2023/09/22/por-que-leer-a-freud-en-el-siglo-xxi/</guid><dc:creator><![CDATA[Marcela Borinsky]]></dc:creator><description><![CDATA[El médico vienés creó el psicoanálisis en el siglo XIX pero en el XX su método se convirtió en una “psicología de la vida normal” que interpeló a millones. ¿Sigue vigente?]]></description><pubDate>Thu, 08 Aug 2024 15:36:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HV72PHXNHNEJ3BBBSW2WLZBVVQ.jpg?auth=60b81430dd8053388dd345ae8441556fae40ebda33e85c010f1f12266bff7df1&smart=true&width=2286&height=1311" alt="Freud ﻿siglo XXI" height="1311" width="2286"/><p><a href="https://bajalibros.com/?category=coleccion-sigmund-freud" target="_blank"><i><b>[Una selección de libros de Sigmund Freud se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]</b></i></a></p><p>¿Qué nos conecta hoy con el <b>médico vienés</b> que a finales del siglo XIX desarrolló un método de tratamiento de las perturbaciones anímicas al que bautizó como <a href="https://www.infobae.com/leamos/2022/09/21/todo-lo-que-siempre-quiso-saber-sobre-el-psicoanalisis-explicaciones-simples-de-conceptos-que-impactan-en-la-vida-cotidiana/" target="_blank">psicoanálisis</a>? En 1885, fascinado con los experimentos del neurólogo francés Jean Martín Charcot, <a href="https://www.infobae.com/tag/sigmund-freud/" target="_blank"><b>Freud</b></a> descubrió el arte de producir síntomas bajo hipnosis y se encontró con la <b>histeria</b>, patología de la disociación psíquica, que expresa a través del cuerpo aquello que no puede ser puesto en palabras. Nuevo territorio a conquistar, que condujo a <b>Freud</b> por los caminos de la <b>sexualidad</b> y la <b>infancia</b> a la búsqueda del acontecimiento traumático primero y, luego, a la construcción de la realidad psíquica.</p><p>En la segunda década del siglo XX, el <b>psicoanálisis</b> se consolidó institucionalmente. En 1909 <b>Freud</b> cruzó el Atlántico por única vez desembarcando en una universidad norteamericana. El “nuevo mundo” no le agrada, protesta contra la comida que le produce malestares estomacales, <b>asiste por primera vez al cinematógrafo</b> desconfiando de este invento moderno y dicta sus conferencias de presentación del psicoanálisis en alemán frente a un público culto, atento y expectante.</p><p>Varios años después, escribirá en su <i>Presentación autobiográfica</i> que, al subir a la cátedra de Worcester para exponer sus ideas, sintió que estaba realizando un increíble sueño diurno. “El <b>psicoanálisis</b> ya no era un producto delirante; se había convertido en un valioso fragmento de la realidad”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7MLWYWPMBHXPMF3PUL7XI55FE.jpg?auth=973cd4eefed3fe23f499f280ec336f6b3d4d7bef5d6361c913e1007ad9f644e5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La interpretación de los sueños". Uno de sus libros principales, en la edición de Leamos." height="1080" width="1920"/><p>A la vuelta de este viaje el <b>psicoanálisis</b> se afirma como movimiento. Se crea la <i>Asociación Psicoanalítica Internacional</i>, se editan las primeras revistas de la especialidad y luego de la <a href="https://www.infobae.com/tag/primera-guerra-mundial/" target="_blank">Primera Guerra Mundial</a> se organizarán centros de atención psicoanalítica gratuita en Berlín y en Viena. En 1935 ya se han establecido asociaciones psicoanalíticas no sólo en Europa y Estados Unidos, sino también en Japón, Calcuta, Sudáfrica y Jerusalén.</p><p>El <b>psicoanálisis</b>, que nació y se desarrolló en ciudades europeas que serían <b>arrasadas por las guerras del siglo XX</b>, sobrevivirá en tierras extranjeras y en idiomas diferentes al alemán de los orígenes. El <b>nazismo</b> provocó la emigración hacia Gran Bretaña y Estados Unidos de gran parte de los <b>psicoanalistas</b> de habla alemana. Después de la Segunda Guerra Mundial, el inglés se convertirá en la lengua de referencia.</p><h2>Freud, fundador de la Academia Castellana</h2><p>El<b> Instituto de Psicoanálisis de Londres </b>propuso editar las obras completas de <b>Freud</b> en inglés y le encomendó la inmensa tarea a James Strachey, quien, con la colaboración de su esposa Alix y de <b>Anna Freud </b>comenzó la tarea de publicación en 1953 para llegar al volumen 23 en 1966, un año antes de su muerte. El último volumen, el 24, vería la luz recién en 1974.</p><p>Sin embargo, el primer proyecto de traducción de las obras completas a un idioma diferente al alemán surgió de la Biblioteca Nueva de Madrid a partir de una sugerencia del filósofo español <a href="https://www.infobae.com/tag/jose-ortega-y-gasset/" target="_blank">José Ortega y Gasset.</a> El responsable de la traducción fue <b>Luis López- Ballesteros y de Torres</b>. La publicación comenzó en 1922 y completó 17 tomos en 1934. La<b> Guerra Civil Española</b> y la<b> dictadura franquista</b> interrumpieron este proyecto que, tal como ha investigado el historiador Hugo Vezzetti, fue retomado en Buenos Aires por la Editorial Americana entre 1943 y 1944. Se publicaron los 17 tomos de la versión de <b>López Ballesteros </b>más dos tomos, con obras inéditas, traducidas por<b> Ludovico Rosenthal</b>. Finalmente, entre 1952 y 1956 la editorial Santiago Rueda publicará una edición integral de las obras completas de <b>Freud</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z7JUCA4YXFAOJPGGQTO3FHBL4A.jpg?auth=0177cccc5a296f8a9c5ea52ddc448b5b5cc9881e6c5845a283748334f3583e32&smart=true&width=4217&height=3120" alt="Sigmund Freud llega a París de camino a Londres, donde se exiliará tras la llegada de los nazis a Viena. Con él su hija Anna (izq), Marie Bonaparte, y el príncipe Pedro de Grecia (der.) (Pictorial Parade/Getty Images)" height="3120" width="4217"/><p>Aunque la historia es conocida, vale la pena recordar la emotiva carta que enviara <b>Freud</b> a su traductor español en la que recuerda su interés adolescente por aprender castellano con el fin de poder leer “el inmortal” <i>Don Quijote</i> en su lengua original. Quedan rastros de esta empresa en la correspondencia de <b>Freud</b> con su amigo de juventud Eduard Silberstein, con quien<b> fundaron una Academia Castellana </b>–de sólo dos miembros- para aprender, practicar y escribir en castellano.</p><p>La influencia de <b>Cervantes</b> se observa también en los apodos elegidos para este intercambio epistolar, los protagonistas del <i>Coloquio de los Perros</i>, Cipión y Berganza, los dos perros que dialogan por las noches en las afueras de un hospital de Valladolid, sorprendidos por el descubrimiento de sus habilidades lingüísticas. Más tarde, en el verano de 1883, el joven <b>Freud</b> le contará a su “adorada princesa” <b>Martha Bernays</b>, el disfrute con las aventuras del ingenioso hidalgo de la <b>Mancha</b>, “hacia mucho que no me reía tanto”, que lo distraen de la concentración requerida por el tema que lo apasionaba en aquellos años, la anatomía del cerebro.</p><h2>¿Pero por qué leerlo?</h2><p>Volvamos entonces a la pregunta inicial: <b>¿por qué leer a Freud en el siglo XXI?</b> ¿Qué vigencia mantienen hoy ideas y prácticas que surgieron<b> a fines del siglo XIX</b>, en un mundo completamente distinto al nuestro, para dar respuesta a un conjunto de patologías –la neurastenia y la neurosis de angustia, la histeria y la neurosis obsesiva- cuyo secreto yacía escondido en el dominio de la sexualidad? ¿Qué elementos en común podemos encontrar entre el mundo de <b>Freud</b> y el nuestro? ¿Qué es lo que sigue resonando en la pasión contemporánea –y en particular argentina- por el <b>psicoanálisis</b>?</p><p>La invención <b>freudiana</b> que comenzó como método terapéutico y de investigación, se transformó, en palabras de su creador, en una ciencia de lo psíquico inconsciente. A medida que se establecía en los consultorios, el <b>psicoanálisis</b> avanzó sobre otros territorios, operando como un modelo para interpretar el <b>malestar de la cultura</b>. Se consolidó como movimiento internacional en el mundo occidental a través de un sistema de habilitación profesional privado, oneroso y largo, organizado de manera jerárquica en base a la experiencia y la relación de filiación con el padre fundador.</p><p>Al mismo tiempo, el <b>psicoanálisis</b> permeó la cultura popular a través de los medios de comunicación de masas, la literatura y el cine, construyendo un público que, tarde o temprano, demandaría su espacio en el diván. Tal como escribió, en 1939, el poeta inglés, W.H. Auden, <b>Sigmund Freud</b> “es más que una persona es todo un clima de opinión bajo el cual conducimos nuestras vidas”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MPICSZ7LXFDC7I23RROSG7ZMKU.jpg?auth=827b23bdb6af59c3a470a5b06857dfeb30c91a6499d18c779b75c8cfb5a3c45a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Sigmund Freud." height="1080" width="1920"/><p>En este sentido, si el <b>psicoanálisis</b> se expandió como lo hizo en la cultura occidental fue por su capacidad para dar respuestas a los <b>conflictos de la subjetividad </b>de la primera mitad del siglo XX y de la inmediata posguerra. En el contexto de la Segunda Revolución Industrial y el crecimiento de la sociedad de consumo, el dispositivo psicoanalítico estableció <b>un tiempo y un lugar </b>para desplegar las tensiones entre la vida privada y la vida pública, el peso de las tradiciones y el ansia de futuro, los lazos familiares y la afirmación de la identidad, el amor ideal y los placeres del sexo.</p><p>La experiencia personal que descubrió el psicoanálisis y que, al mismo tiempo, con sus procedimientos contribuyó a delinear, es compleja y oscura, se compone de diversas instancias internas en permanente oposición y lucha. El <b>psicoanálisis</b> ofreció un nuevo vocabulario y una nueva imagen de la psiquis, un espacio abierto a <b>profundidades desconocidas </b>cuyo núcleo es incognoscible, un territorio sometido a fuerzas en pugna, la libido y la represión y, luego, la vida y la muerte. Un espacio interior inagotable y el desafío de aprehender una identidad personal que se construye en una búsqueda hacia atrás, en el paraíso perdido de la infancia. <b>¿Hay tiempo hoy para esa tarea?</b> ¿Necesitamos seguir hurgando en el pasado familiar para descubrir las huellas de nuestra subjetividad? ¿Podemos seguir pensando la sexualidad desde la lógica de la represión?</p><p>En términos más generales, podemos preguntarnos si el <b>psicoanálisis</b> sigue funcionando como un modelo válido para pensar, entender y abordar las problemáticas subjetivas del siglo XXI. Quizás, como señalaba en 1994 el crítico literario norteamericano <b>Harold Bloom</b>, el <b>psicoanálisis</b> como terapia agoniza, y quizás ya esté muerto. Sin embargo, agrega, “<b>Freud</b> como <b>escritor</b> sobrevivirá a la muerte del psicoanálisis”. Podemos discutir si <b>Freud</b> era <b>un científico o un charlatán</b>, pero resulta más difícil poner en cuestión el encantamiento que siguen provocando sus palabras y el lugar que le corresponde como un autor fundamental en la biblioteca del siglo XX. Sus contemporáneos también lo sabían y, no por casualidad, el único premio que recibió en vida, fue el<b> premio Goethe de Literatura</b> en 1930.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IHUXG6D24ZGQ3AIOSS7HUHBRE4.jpg?auth=fe7f290067a2fc3bfe99247cbccdf0601f1c6cf4ca756666ad00b4b625793aff&smart=true&width=720&height=1270" alt=""Mujer saliendo del psicoanalista", de Remedios Varo." height="1270" width="720"/><p>Si seguimos leyendo a <b>Freud</b> es, sobre todo, por la potencia de sus imágenes y la invención de <b>metáforas geniales para describir una psiquis </b>cuya principal misión pareciera ser la de crear ficciones. ¿Qué otra cosa es la realidad psíquica? Un espacio virtual compuesto de fantasías, deseos, recuerdos encubridores y sueños. ¿Por qué si no anclar la empresa <b>psicoanalítica</b> en la interpretación de los <b>sueños</b>? Soñar, esa tarea que nos extraña de nosotros mismos mientras dormimos y se nos escapa apenas despertamos. El secreto de los sueños fue para <b>Freud</b> su descubrimiento más importante y los sueños se ubican en el corazón de la empresa freudiana por diversas razones. Porque le permiten que el <b>psicoanálisis</b> se transforme en algo más que el tratamiento de las neurosis, para convertirse en una <b>psicología de la vida normal</b>. Porque serán los sueños, con su particular excepcionalidad, los que abrirán el camino al inconsciente. Porque<i><b> La Interpretación de los sueños</b></i>, el libro que condensa este ritual de pasaje, de las neurosis a la comprensión de la normalidad, del siglo XIX al siglo XX, de los saberes onirocríticos de la antigüedad a la ciencia moderna; entre estrategias de lectura y anécdotas victorianas, despliega un relato de iniciación que nos envuelve con sus artilugios.</p><p>Encontramos en los pliegues del texto una <b>autobiografía</b> contada con fragmentos de sueños mientras el autor elabora un modelo, espacial y dinámico, para explicar el funcionamiento del aparato psíquico. La realidad psíquica que se conoce a partir de los restos oníricos, el espacio que <b>Freud</b> se propone cartografiar, se presenta siempre disfrazada y hay que buscar más allá. Exige la exploración de las profundidades de la mente, en los resquicios que se cuelan en la superficie, comprometiéndonos en la identificación de signos –la lectura- y la interpretación o escritura de textos, siempre parciales, que hacen que la tarea se renueve una y otra vez.</p><p>En la saga de un Don Quijote burgués, <b>Freud</b> construye un espacio interno para desplegar nuestras aventuras sin exponernos a los peligros que acechan en los caminos de La Mancha. De este modo soñar, la actividad estética más antigua según <b>Borges</b>, se convierte para <b>Freud</b> en la trama que nos define, y la búsqueda de sus sentidos en nuestra humilde tarea poética cotidiana.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HV72PHXNHNEJ3BBBSW2WLZBVVQ.jpg?auth=60b81430dd8053388dd345ae8441556fae40ebda33e85c010f1f12266bff7df1&amp;smart=true&amp;width=2286&amp;height=1311" type="image/jpeg" height="1311" width="2286"><media:description type="plain"><![CDATA[Freud ﻿siglo XXI]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Weiquan Lin</media:credit></media:content></item></channel></rss>