<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/author/luli-fernandez/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 04 May 2026 15:31:22 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Fiorella Vitelli: canceló su casamiento, quedó embarazada de un hombre que casi no conocía y formó la familia que soñaba]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, reflexionó sobre la exigencia de “poder con todo”, el peso de los mandatos femeninos y el vínculo con su mamá. Además, recordó la decisión de dejar una relación que ya no la representaba y cómo una historia inesperada cambió su forma de vincularse, confiar y construir el hogar que siempre había deseado]]></description><pubDate>Fri, 01 May 2026 06:36:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Desde que nací quiero tener hijos y ser mamá. Lo deseo con toda mi alma. ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?”</b>, esa fue la pregunta que <b>Fiorella Vitelli</b> le hizo a su coach después de romper un compromiso de años y replantearse por completo su vida, según contó en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Fiorella es licenciada en Nutrición, divulgadora y comunicadora especializada en bienestar, hábitos saludables y calidad de vida. Ganó notoriedad por sus participaciones en medios como América, Urbana Play y LN+, donde aborda temas vinculados con la alimentación consciente, la salud integral y la longevidad. Además, es autora del libro <i>Desnutrida</i>, publicado en 2025, en el que propone una mirada más amplia sobre la nutrición y el bienestar, alejada de los enfoques centrados únicamente en el peso corporal. También participó en charlas TEDx y desarrolla contenido en redes sociales sobre nutrición, hábitos y desarrollo personal.</p><p>En un diálogo sincero, habló sobre el peso de los mandatos femeninos, la relación con su mamá y el aprendizaje que le dejó haber sido echada de su casa a los 22 años. También recordó cómo canceló su casamiento cuando sintió que estaba en una relación en la que ya no podía ser ella misma y cómo, años después, terminó enamorándose del padre de sus hijos, <b>Tomás Critelli</b>, un hombre al que apenas conocía cuando quedó embarazada en plena pandemia. Hoy es mamá de tres hijos: <b>Río, León </b>y<b> Tina.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZAZ2ZBQ6UNEJTC3QEIN655O364.jpg?auth=da796c968e28400b2ac6fd47818c70ad16c1115f25173717b08d1bd3df030885&smart=true&width=5448&height=3888" alt="“Quedé embarazada ese día, con un 1 % de probabilidades”: Fiorella Vitelli recordó la inesperada noticia que inició su historia de amor. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5448"/><p><b>—¿Con qué Fio me encuentro, en qué etapa de tu vida estás?</b></p><p>—Bueno, estoy en una etapa, no sé si esto es real o no, que exista la crisis de los 40. Pero yo tengo 38 y medio y me siento ahí. Me siento como preguntándome <b>cómo quiero vivir a partir de ahora. </b>Vengo de una década de empujar, sostener y tirar para adelante. Ahora me gustaría experimentar un poquito más la quietud.</p><p><b>—¿Sentís que hay algo en las mujeres de siempre estar empujando y sosteniendo?</b></p><p>—Sí. En esa pregunta y viviendo eso estoy hoy. También el haber sido mamá de una nena me hizo mirar todo mi linaje. Mi última hija, <b>Tina</b>, que tiene nueve meses. Y yo creo que a mi mamá también. Tengo un linaje femenino muy fuerte, de mujeres muy poderosas, muy de ir para adelante. El “no puedo” no existe. Pero ahora estoy preguntándome: ¿quiero empujar a este nivel, quiero ponerle ese nivel de esfuerzo, quiero correr de esta manera? Ya sé que puedo, tengo la evidencia. Pero ahora me planteo cómo elijo vivir. Y bueno, inevitablemente interpelada por el bienestar. O sea, me dedico a eso.</p><h2>Mandatos, fallas y la herencia materna</h2><p><b>—¿Por qué creés que a las mujeres nos cuesta tanto permitirnos fallar y tenemos tan incorporado el “yo puedo”?</b></p><p>—Va un poco de la mano de creer que si fallo y no me salió, igual puedo sacarlo adelante. Y confundimos durante mucho tiempo el autoamor con la autosuficiencia, ¿no? El amor propio con puedo todo, puedo sola y es como: ¡Esperá! ¿Cómo sería mi vida si me dejo sostener? ¿Quién tengo que ser para permitirlo? No lo sé, no está en mi naturaleza, no está en mi automático, no lo aprendí, no sé cómo es estar un poco más quieta, estar un poco más tranquila, ir un poco más lento y permitir el sostén de otros.</p><p><b>—¿Estás trabajando en eso?</b></p><p>—Estoy trabajándolo porque no me resulta para nada natural y fácil, pero la llegada de Tina me trajo un poco de esto. Estoy convencida de que criamos desde la imitación y de golpe soy mi mamá...</p><p><b>—¿Te molesta verte siendo un poco tu mamá a veces?</b></p><p>—Yo estoy fascinada con mi mamá, pero tenemos una historia fuerte juntas. O sea, me echó de mi casa a los 22 años. Tenemos una historia muy fuerte juntas.</p><p><b>—¿Por qué te echó de tu casa?</b></p><p>—Porque a su mirada era rebelde. Bueno, soy rebelde, naturalmente, ¿no? Desde la comunicación y todo se me nota, que no es que voy por el caminito más sencillo siempre, pero ella estaba convencida de que era lo mejor que podía hacer para mí. Tenía 22 años, ya estaba recibida y me fui un fin de semana con amigos a la costa. Ella me había dicho que no me podía ir. Yo vivía en la casa de mis padres todavía. Cuando volví, me dijo: “Yo te dije que no te vayas, te fuiste igual. Ahora la que quiere que te vayas soy yo”.</p><p><b>—¿Cómo viviste eso después, al convertirte en madre?</b></p><p>—Es muy fuerte. La sensación de pérdida de hogar fue muy fuerte para mí. De hecho, hoy me pasa que pienso: ¿financieramente es lo más inteligente comprar una casa para todos mis hijos?”. Pero también me pasa que, cuando el dueño de la casa quiere volver a vivir ahí, como me está pasando ahora y me tengo que mudar otra vez, no sabés la tristeza, la angustia y el trabajo que me generó saber que en dos años tengo que irme porque él quiere volver. Entonces, hay algo ahí con el hogar que necesito reafirmar todo el tiempo.</p><p><b>—¿Pudiste hablarlo con tu mamá?</b></p><p>—Recontra. El libro que escribí, <i>Desnutrida</i>, empieza con el momento en el que mi mamá me dice: “Yo te pedí que no te vayas. Ahora te vas vos”. Y no sabés el miedo que tenía cuando le di a mi mamá el libro. Fue la primera que lo leyó. Igual lo había hablado antes. Le dije: “Ma, voy a escribir esto porque es parte de mi historia”. Y me dijo: “Si nos encuentra en el lugar que estamos hoy, toda esa historia tuvo sentido de ser recorrida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGK563KJVBB6XMYK6OQJJI444E.jpg?auth=e8e230b79abeb0704ed5c5691b134dcf9a6cc29cbe10302e554637ada919962b&smart=true&width=5100&height=3744" alt="“Yo sabía que el universo me iba a premiar por mi valentía”: Fiorella Vitelli habló de la decisión de cancelar su casamiento y del inesperado giro que cambió su vida Maximiliano Luna" height="3744" width="5100"/><h2>Tomar distancia, coraje e intuición</h2><p><b>—Cancelaste un casamiento. Hay que ser valiente para elegir lo que uno no quiere cuando todo parece encaminado...</b></p><p>—Bueno, yo me aferré a esa valentía. Como que me autodije: “Voy a vivir esto como una persona valiente”. Y yo me separo amando.</p><p><b>—¿Cómo era tu situación en ese momento?</b></p><p>—Estaba viviendo con un hombre. Teníamos fecha, salón reservado, iglesia paga. No tenía el vestido, pero estaba ahí encaminado. Estaba todo. De hecho, la familia que vino de Suiza y vinieron igual, porque ya estaba todo, todo, todo.</p><p><b>—¿Qué fue lo que hizo que dijeras que no?</b></p><p>—La verdad es que yo veía muchas red flags. Pero claro, cuando empezamos procesos de sanación y de trabajo personal —yo detecto un despertar muy fuerte, un clic, en 2015, que fue cuando me puse en pareja—, y es la versión antigua de vos la que se está vinculando con esa persona. Y, a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta de que ya no me hacía sentido la versión de mí que estaba con él. Sobre todo por los permisos que había otorgado, por las cosas que había naturalizado y que ya no formaban parte de mí. Y, en el momento en que me cayó la ficha, dije: “Esto es violencia para mí”.</p><p><b>—¿Recordás qué episodio hizo que te des cuenta?</b></p><p>—No fue un episodio puntual, fue una película. ¿Viste la película <i>Nace una estrella</i> de <b>Lady Gaga</b>? Yo en esa época empecé como mi carrera de comunicación masiva y él no estaba cómodo con eso. Si me paraban en la calle y me saludaban, él estaba muy incómodo.</p><p><b>—¿Sentiste celos de su parte?</b></p><p>—Sí, de hecho, en un momento me dijo: <b>“Vos tenés que ser mi secretaria”.</b> Un montón de cosas. Además, cuando paro un minuto y miro, digo: “Me alejé de toda mi red”. Me encapsulé, me quedé acá, sola, con él, con un cuento que me está contando que no sé cuál es, pero feliz no estoy. Tengo un yunque en el pecho.</p><p><b>—¿Cómo fue el momento de comunicarle la decisión?</b></p><p>—El día que le voy a avisar que nos separábamos, yo ya tenía el departamento alquilado. Le dije: “Mirá, tengo que hablar con vos”. Me dice: “No, hoy no estoy para cosas emocionalmente cargadas”. Le dije: “No, vamos a hablar hoy. No sé para lo que estás, para lo que no”. Viene y se sienta con un cuaderno como para anotar el feedback. Le digo: “Bueno, ya tengo el departamento alquilado, me voy”.</p><p><b>—¿Cómo reaccionó él?</b></p><p>—No se la vio venir. Pero esto me pasó con todas las parejas. Ellos creen que yo los amo tanto y entrego tanto que nunca me voy a desenamorar. Así que ahí fue: “Yo el departamento ya lo tengo alquilado, está todo cerrado, me voy”. Me fui así porque con tal de huir, que eso es otro error. </p><p><b>—Pero la paz vale cualquier sillón. </b></p><p>—Y me alquilé un departamento, un piso doce, en Vicente López, con vista al río, que era como Miami, mi amor (risas). Me aferré a mi valentía y <b>yo sentía que seguía enamorada, sentía que lo amaba. Pero sabía que él no era.</b> </p><p><b>—Es que a veces el amor va por una vía y el decir: “Che, esto no es lo mejor para mí”, puede ir por otra. ¿Cómo reaccionó tu mamá cuando le contaste que cancelabas el casamiento?</b></p><p>—“¡Qué alivio! Qué bueno que te diste cuenta", me dijo.</p><p><b>—¿Cómo fue ese cambio en tu vínculo con ella?</b></p><p>—Mi mamá me devolvió la psiquis. Cuando me mudo, además de que me recontra ayudó con la mudanza, mi mamá es una topadora y me re ayudó. La fruta nunca cae muy lejos del árbol (risas) y ahí es donde yo me replanteo muchas cosas para mis frutitas...<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6GPJYLQRVFFVBAOIGNUYH3E6LY.jpg?auth=a7f2cfc9c282f56bc12e2fe6c0636e3b1810bee2541af8df7ba1fbd1a36dfb4e&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Confiá, a veces no se trata de controlar todo”: el aprendizaje más profundo que dejó Fiorella y cómo pasó de huir de una relación a construir la familia que soñaba. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Embarazo inesperado, vínculos y la familia que llegó sin aviso</h2><p><b>—Después de separarte, ¿cómo fue el proceso interno?</b></p><p>—Cuando me separo empiezo a trabajar con mi coach y le digo: “Hay algo que pasa acá que no lo entiendo, ¿cuál es el fenómeno? Yo sé cuál es el estereotipo de hombre que podía acompañarme a mí el resto de mi vida y a formar la familia que yo sueño desde que nací. <b>Quiero tener hijos y quiero ser mamá, lo deseo con toda mi alma y deseo que esto parta de una pareja de amor recíproco</b>, <b>saludable. ¿Por qué elijo personas que no tienen nada que ver? ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?"</b></p><p><b>—¿Sentís que ahí hubo como un reset?</b></p><p>—Recontra. Ahí, laburándome y él dándome ejercicios, como bueno, el que te atraiga naturalmente desde el principio, desconfiemos y miremos. </p><p><b>—Es un buen tip igual: el que te magnetiza, cautela. </b></p><p>—Me dijo: “Dale la chance al que no te fascina”. Fui, lo hice. Yo mirando la hora digo: “¿Cómo me voy? ¿Cómo hago para salir de acá?” En la primera cita. La única, sí. Contexto pandemia que no conseguías… Se va, termina mi plan, mi cita, me voy a acostar diciéndole a mis amigas: “Chicas, no, esto no va, no funciona así”. Al coach diciéndole: “Yo hice la tarea. Pero no estoy para volver a vivir esta situación, no tengo ganas, no”.</p><p><b>—¿Y cómo reapareció el vínculo con quien hoy es el padre de tus hijos?</b></p><p>—Aparece como sugeridos, los que migra Facebook a Instagram, como de tu otra vida. Me aparece este chico ahí, un alguien. Aprieto, era un meme de una hamburguesa y yo dije muy amorosamente: “Sigan comiendo así que vamos a seguir encerrados mucho tiempo más”. Eso le reaccioné a lo que puso, a la historia. “¿Cómo estás tanto tiempo?”, me responde.</p><p><b>—¿Él te recordaba?</b></p><p>—Claro. Hacía diez años que no sabíamos nada el uno del otro. Nos habíamos conocido en un boliche, salimos tres veces y yo me puse de novia con otro.</p><p><b>—¿Y nunca más?</b></p><p>—Y nunca más.</p><p><b>—¿Cómo fue ese reencuentro?</b></p><p>—Nos vimos un par de días después. Era pandemia, un delito total (risas). Pasó lo que tenía que pasar y quedé embarazada. Ese día. Con un 1 % de probabilidades, llegó <b>Río</b>. Fue muy loco porque yo lo vuelvo a ver el fin de semana siguiente y cuando me despido le digo: “Hasta dentro de diez años, te voy a extrañar”. Porque él seguía siendo el rey de la bailanta, pero encerrado por la pandemia. Además, un potro. Yo dije: “No, no, no. Chau”. Y él flasheó, se enamoró, porque como le dije “chau, te hasta dentro de 10 años”. Yo pensaba: no lo voy a ver nunca más.</p><p><b>—¿Cómo descubriste el embarazo?</b></p><p>—Semana siguiente, yo llorando, mirando <i>This is Us</i>, pero a mares y dije: “Estoy embarazada”. Le pregunto al péndulo (risas), que dijo que sí y voy a la farmacia. Ahí me reconoce una señora: “Ay, querida, vos sos una nutricionista”. Y yo tipo: “¿Me das unas, mmm, carilinas, una prueba de embarazo...?” Le pedí el más barato y el más caro. Cuando llegué, vi una rayita sola, voy a buscar un vaso de agua, vuelvo y la segunda estaba ahí.</p><p><b>—¿Qué sentiste en ese instante?</b></p><p>—Bienvenido. Te señoré toda mi vida. En ese instante, no pensé en nada. Solo fue: bienvenido. Y hasta sabía que era varón. Fue como bienvenido. Somos dos, por lo menos, acá somos dos.</p><p><b>—¿A quién se lo contaste primero?</b></p><p>—Justo estaba con una amiga por videollamada, así que se lo dije. Obviamente, lo primero que traté de hacer fue llamarlo a él. No me atendió. Me ghosteó. Seis de la tarde eran de un domingo. Diez de la noche, intento otro mensajito y nada. Dos de la mañana, lo veo en línea, entonces le digo: “¿Te puedo llamar?”. Me pone: “No”. Directamente. Entonces le mando la foto del test. Me dice: “Me descompongo, me descompongo”. Le digo: “Mirá, yo estoy desde las seis de la tarde con este tema”. Lo banqué un ratito, pero después le dije: “Yo me tengo que ir a dormir, porque mañana laburo”. Puse modo avión, dormí y me desperté a las seis. Al día siguiente le dije a mi mamá que venga.</p><p><b>—¿Cómo fue la reacción de tu mamá?</b></p><p>—Llega mi mamá, le abro la puerta y me dice: “¿Qué pasó?" Porque era raro que no vaya yo para allá y la haga venir al departamento. Pensó que me iba a encontrar con covid o algo así. Me siento al sillón con ella. “¿Qué pasó, Fiorela?”, me dice. “Estoy embarazada”. “¿Qué? No lo puedo creer, tanto que lo pedí, me lo merezco, me lo merezco”, decía. Ella saltando, feliz. Quince minutos después le dije: “¿No me vas a preguntar de quién es?” Y me dice: “¿Es de tu ex?”. “No”. Y ella suspiró como aliviada. “Es tuyo entonces, no me importa, es nuestro”.</p><p><b>—¿Qué significó ese momento para vos?</b></p><p>—A mí me devolvió la psiquis en ese momento. Pero no solamente eso, yo sentía que no iba a estar sola. Independientemente del rol que el papá eligiera ocupar en ese momento, yo ya no estaba sola, porque yo era una trabajadora independiente, me había quedado sin laburo por la pandemia e iba a ser mamá, ¿cómo iba a hacer? Entonces, esa pregunta la tenía en mi cabeza. Cuando él me llama, yo le dije: “Mirá, <b>el rol que quieras ocupar lo podés elegir completamente, yo no necesito nada</b>. Lo único que te voy a pedir es que no me molestes, porque tengo que lidiar con un montón de cosas. Entonces, hacete a un lado o sumás. La posibilidad de quedarte y restar no va y yo soy una topadora".</p><p><b>—Porque en definitiva era un pibe que no conocías, básicamente. </b></p><p>—No lo conocía. Él lloraba y me decía: “¿Cuándo cumplís años? ¿Tenés hermanos? ¿Tus viejos viven?” ¿Tenés segundo nombre? Nada.</p><p><b>—Y hoy acabas de tener hace nueve meses a tu tercera hija. </b></p><p>—Con él mismo. Y lo amo.</p><p><b>—¿Qué sentís que hubo en vos, en la vida, en el universo, que hizo que se trazara de una manera tan perfecta todo lo que tenía que suceder y lo que no?</b></p><p>—Yo me fui de esa casa, de ese casi casamiento, convencida de que el universo me iba a premiar por mi valentía. Convencida. Casi tan convencida que creo que fue una forma de decretarlo, manifestarlo y hacer que suceda. Pero convencida. Yo dije: “Lo estoy dejando todo acá”. Y yo creo que en algún momento aparece una mano. A veces aparece lo sutil y no lo vemos. Yo creo que siempre hay una mano que aparece y nos acompaña. Y acá, para mí, el universo me dijo: <b>“Mirá, no estás sabiendo elegir, reina”. Y ego uno y ego dos no se van a permitir conocerse si no hay un niño en el medio que los ponga de frente.</b> Yo sabía que él se iba a morir de amor. Yo le dije: “Tengo dos hermanos varones. Si a mis hermanos les llega esta noticia, me puedo pensar un minuto en su impotencia de no poder elegir y te entiendo. Pero yo ya decidí...” Me dijo: “Está”. O sea, como: “Está todo bien, pero necesito procesar”. Yo le dije: “Tómate tu tiempo, no pasa nada. O toda la vida, digo, no pasa nada”.</p><p><b>—¿Y cómo siguió todo?</b></p><p>—La semana seis me hago la eco, se la mando y no me responde. Pero bueno, era una posibilidad y también un poco como preparándome para de verdad ser mamá soltera y poder darle explicaciones a mi hijo cuando me las pidiera, aunque una parte de mí siempre sabía que se iba a acomodar. En la semana ocho me hago la segunda eco y de la nada me manda un mensaje de casualidad, porque también es muy intuitivo. “Che, mirá, estoy por hacer la segunda eco, si querés venir podés, porque estoy yendo a un sanatorio super lejos, pero que es el único donde...” “No puedo”. Claro, yo ni sabía sus horarios de trabajo, prácticamente no sabía qué hacía de su vida, nada. Ahí, cuando salgo de la ecografía le mando la foto o un videíto y me pone: <b>“Ahí está mi pichón”</b>. Yo sentada en la sala de espera del sanatorio, rompo en llanto porque fue el momento en el que me dijo: “Mi pichón”. O sea, ya está. Sos parte. Unas semanas después de eso nos vimos, cuando él pudo, y la verdad es que nunca nos dejamos de ver después de eso. Pero él todo el tiempo me decía: “Mirá que nosotros somos familia, pero no somos pareja. No sé cómo podemos hacer para tener un hijo sin amor entre nosotros”.</p><p><b>—¿Cómo viviste esa situación?</b></p><p>—Y yo le decía: “Pero el amor se construye”. Y él me decía: “No, yo creo en el amor a primera vista”. Y yo tipo: “No”.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te pusiste de novia con el padre de tu hijo?</b></p><p>—A los seis meses de nacido Río. Igual nos pasó algo muy loco, que es que nos contagiamos de covid el día de la fecha probable de parto, así que él se tuvo que instalar en mi casa y quedamos una semana... Quedamos una semana encerrados solos en un dos ambientes, conociéndonos. Él dormía en un colchón en el living. Yo dormía en mi cuarto.</p><p><b>—¿Qué fue lo que te enamoró de él una vez que nació Río?</b></p><p>—El nivel de registro. Yo estaba por dar la teta y aparecía con un vaso con agua al lado. Estábamos con la familia y yo sentía que él estaba en donde estaba, pero siempre me estaba mirando como: “Che, ¿están bien? ¿Necesitan algo?” O él se iba: “¿Llegaste bien? ¿Están bien?” Viste cuando decís: “Qué alivio”. Qué alivio el premio del universo, porque no fue mi elección. P<b>ero hoy mi elección es quedarme, que para mí lo más rápido siempre era huir. </b>Así que ahí, en cada desafío que nos aparece, para mí siempre el desafío sigue siendo aprender a quedarme. Pero no a cualquier precio, sino que mi primera decisión, reacción, no sea salir. Porque construir una pareja y sostenerla en el tiempo es un laburo aparte.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma, con la Fio de antes de escribir el libro, la que fue echada por su mamá, la que se animó a dar el portazo y salir en búsqueda de la felicidad, la que se puso feliz al enterarse del embarazo aunque no conocía al papá, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Confiá. A veces no se trata de controlar todo. A veces podés confiar que hay otra parte que también sucede.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDG6RSYHZJEGBC4THPGRAM6JXU.jpg?auth=efcdad73a203f052404daa22d6abe621e3138f9243fa7450d96d9bbe124e448c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fiorella Vitelli con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cata Bonadeo habló de su depresión, la autoexigencia y el miedo a mostrarse vulnerable: “Dormir era la única manera de apagar la mente”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/24/cata-bonadeo-hablo-de-su-depresion-la-autoexigencia-y-el-miedo-a-mostrarse-vulnerable-dormir-era-la-unica-manera-de-apagar-la-mente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/24/cata-bonadeo-hablo-de-su-depresion-la-autoexigencia-y-el-miedo-a-mostrarse-vulnerable-dormir-era-la-unica-manera-de-apagar-la-mente/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista repasó su camino personal, atravesado por momentos de oscuridad emocional, la dificultad para pedir ayuda y la presión constante que la acompañó durante años. También reflexionó sobre la importancia de hacer visibles los procesos internos, apoyarse en profesionales y en los afectos más íntimos, y sostener un trabajo cotidiano para construir bienestar]]></description><pubDate>Fri, 24 Apr 2026 06:02:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Dormir era la única manera de apagar la mente. Y así podés pasar días. Es realmente como un yunque que tenés puesto en el cuerpo, con la cabeza que te va a mil”, relató Catalina Bonadeo en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwhqfPBhBWEiwAZo196srgPPkWcz6wjifmBUc17r8eY68MnyXbpDrY9ytbNi4siKMXC1YsshoCwLwQAvD_BwE " target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwhqfPBhBWEiwAZo196srgPPkWcz6wjifmBUc17r8eY68MnyXbpDrY9ytbNi4siKMXC1YsshoCwLwQAvD_BwE "><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><a href="https://www.instagram.com/catubonadeo/ " target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/catubonadeo/ "><b>Cata</b></a> es periodista deportiva y conductora, y forma parte de la tercera generación de una familia profundamente ligada a los medios: es hija del reconocido periodista <b>Gonzalo Bonadeo </b>y nieta de <b>Diego Bonadeo</b>. Desarrolló su carrera en televisión, radio y medios digitales, con pasos por señales como El Trece y TN, y también condujo programas en Vorterix. Actualmente, es parte de ESPN.</p><p>Aunque en un inicio intentó alejarse del periodismo, terminó consolidando su propio camino en los medios, especialmente en el ámbito deportivo. Paralelamente, se destacó como corredora de montaña y referente del running, disciplina que combina con su actividad profesional. </p><p>Su historia también está marcada por un fuerte proceso personal: ha hablado abiertamente sobre su lucha con trastornos alimenticios, ansiedad y depresión, y se convirtió en una voz que impulsa la visibilización de la salud mental y la importancia de pedir ayuda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T4C6LNTITZDJVD2N2IHNR4DMOY.jpg?auth=67fa327555e52fd21ea802c65e2d36b77aa6e11197fb8cbf232578ef76dd69f1&smart=true&width=5592&height=3804" alt="“La culpa hay que correrla”: Catalina Bonadeo y su camino para reconstruirse desde adentro. (Maximiliano Luna)" height="3804" width="5592"/><p><b>—¿Con qué Cata me encuentro? ¿En qué momento de tu vida estás? </b></p><p>—Ahora con una Cata más consolidada en lo personal, en el trabajo, con cambios laborales que obviamente a veces surfear la ola te pone un poco incómoda o la incertidumbre... Soy de Tauro, así que imaginate que correrme de la estructura es medio complejo. Pero la verdad es que muy contenta haciendo un laburo interno súper esperanzador también, con psicóloga. Ese tipo de cosas que te hace conocerte un poco más, interiorizar. Así que eso más consolidada. </p><p><b>—Viste que hay etapas de la vida que es como que uno tiene la energía habilitada para hacer todo ese </b><i><b>insight</b></i><b>. ¿Sentís que estás en esa?</b></p><p>—Sí, la verdad es que me costó bastante porque viste que ahora se habla mucho del tema de la ansiedad, la depresión... Y creo que la gente se está animando más a contar esos procesos porque cada vez es más habitual desestigmatizarlo un poquitito y, cuando te suceden esas cosas, es lo que vos decís, no estás energéticamente disponible para el disfrute, para el trabajo, para tu pareja. Y creo que ahora en esto de consolidarme hace que esté más abierta, más consciente de las cosas. Y eso obviamente hace que lo disfrute más. </p><p><b>—¿Cómo lográs un equilibrio antes de empezar a decir quiero hacer un </b><i><b>insight</b></i><b>, pero estoy pasando por todo esto? </b></p><p>—Siempre decimos hay gente que está peor y hay gente que está mejor, que eso te da como un poco de envidia (risas).</p><p><b>—Pero a veces no sé si es un consuelo...</b></p><p>—No, obvio. El problema es propio y cada uno hace lo que puede en la vida. Creo que el trabajo es muy extenso, es largo y hasta muchas veces dura toda la vida, con altibajos, con recaídas. Me parece que no sé si hay un punto de inflexión donde decís: “Bueno, tuve ansiedad o tuve depresión o tuve algún trastorno y a partir de acá mejoro”. El trabajo en realidad es más profundo en cuanto a la esencia y desde dónde venís, tu familia, parejas, el laburo empieza ahí. Mamá y papá claramente hicieron lo que pudieron y es parte también de entender todo eso, ¿no? De cómo te afectan o te benefician cosas en la infancia que hacen que te conviertas en quien sos. Y me parece que el punto de inflexión fue ese: poder empezar a, no sé si a perdonar, porque para mí el perdón es una palabra y un concepto bastante power. Pero sí sanar y darme cuenta que en muchas cosas nada es personal y que la culpa hay que correrla de lado. Esto de sentir <b>¿por qué no puedo disfrutar? ¿Por qué no puedo hacer esto? ¿Por qué no me puedo enfocar en tal cosa?</b> Y para mí eso es todo <b>culpa</b>. Y la culpa hay que correrla de lado.</p><p><b>—¿Sentís que tuviste que trabajar y sanar muchas cosas a partir de tu recorrido desde chica?</b></p><p>—Sí, la verdad que sí. Una infancia muy compleja, por cuestiones de mamá y papá, por decirlo así, que le pasa a mucha gente. Una infancia muy difícil donde había una Cata muy insegura, que en el colegio no le iba muy bien, que era muy exigente. El 9 no era bueno, tenía que ser un 10. Y eso obviamente venía desde la gente que te criaba, ¿no? <b>La exigencia fue un punto que tuve que laburar muchísimo. </b>Entender la diferencia entre lo que es el compromiso y la exigencia me parece clave. <b>Tuve problemas de alimentación también</b>. Ahora tengo amigas de toda la vida del colegio, pero en su momento no me llevaba bien. Algunos casos de <b>bullying</b>, como que <b>hubo una Cata muy sufrida cuando era chica, que se sentía muy culpable, que sentía que si no era perfecta no la iban a querer de la manera que ella necesitaba. </b>Y todo eso se fue consolidando. Es un montón para sanar. Yo con tratamiento de psicóloga empecé desde muy chiquita por esta cuestión de líos y quilombos familiares, que en ese momento había que resolver sí o sí y urgente. Pero después entendí que es clave para toda la vida el hecho de pedir ayuda. <b>El pedir ayuda es todo, es lograr correr el ego, con todo lo que eso significa y decir: “Bueno, sola no puedo”. </b></p><p><b>—El hecho de que vos hayas visibilizado ciertas partes de tu proceso, ¿invitó también a una conciencia de todo tu grupo familiar? </b></p><p>—Sí. A ver, visibilizado así públicamente me dio mucho miedo por esto de la estigmatización de la salud mental. Hace un par de años empecé a hablar un poco más y salieron figuras súper importantes como <b>Tini</b>, <b>Chris Martin</b>, entre otros, a contar sus experiencias. Gente que decís: “Loco, tenés la vida perfecta, ¿cómo puede ser?” Desde el lado de afuera decimos: “¡Wow!” </p><p><b>—Sí a ellos les pasa, ¿por qué no nos puede pasar? </b></p><p>—Sí. Te sentís menos raro de alguna manera y menos solo. Para mí, <b>los que hemos sufrido este tipo de enfermedades nos sentimos muy solos, sentimos que nadie nos entiende</b>, que nadie está en nuestros zapatos y que nadie sabe lo que realmente se siente estar ahí. Estar, no sé, inmersa en un ciclo complejo con el tema de la alimentación, no poder levantarse de la cama, no poder enfocarse en el disfrute, no disfrutar de tu familia, de las cosas del día a día. Entonces ahí viene la culpa. En mi familia no fue muy difícil contarlo, visibilizarlo. Obviamente sí un poco de temor porque mostrarse vulnerable es un montón... </p><p><b>—Más en un contexto familiar de súper exigencia, ¿no? </b></p><p>—Totalmente. Pero hablándolo me di cuenta que muchos de nuestra familia pasamos por lo mismo o tenemos distintos procesos donde se fueron encontrando con este tipo de cosas y ahí decís: “Bueno, es lógico que, viniendo de la misma familia, a todos nos haya pegado por algún lado”. Quizás a algunos nos pegó un poco más fuerte o entramos en situaciones más graves, otros menos. Pero nos unió de alguna manera saber que estábamos en la misma con mis hermanas, con mi viejo, como que nos une y nos hace acompañarnos. </p><p><b>—¿Y te han pedido disculpas tus padres en algún momento? </b></p><p>—Tengo muy buena relación con mi viejo, con mi vieja no tengo relación y... Esto muy privado, pero me siento en confianza para decírtelo. La que siempre manda mails pidiendo disculpas es mi mamá. El tema es que, en esto de no tener vínculo y de no haber podido todavía laburar un montón de cosas que pasaron, todavía no estoy lista para enfrentarme a esto. Todavía estoy con mi quilombo, con mi trabajo interno. Con mi viejo es distinto, a él le cuesta un poco más. Expresa las cosas de distinta manera. Quizás no se te sienta con una copa de vino, con un mate y te dice: “Che, perdón por esto, por esto y por esto”. Pero expresa el amor desde otros lugares.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LSI3N7WPJBCR5EU2H6N7EXM7GM.jpg?auth=bb10f8c6533e1402dc72ce87902958a5067be5b0e1219289bb4b7f909289b32f&smart=true&width=5496&height=3816" alt="“No podía ni levantarme de la cama”, explicó la entrevistada sobre el momento que marcó un quiebre en su vida. (Maximiliano Luna)" height="3816" width="5496"/><p><b>—¿Sentís que advierte o ve si tuvo una parte responsable en no poder asistirte en ese proceso? </b></p><p>—Sí, lo ve, lo re ve. El tema es que él también está con su propio proceso. Lo empezó bastante tarde y hasta ahí me voy a quedar porque es suyo y es súper privado. </p><p><b>—¿Qué encontrás en él como abuelo que no encontraste como papá? </b></p><p>—Esto de estar más presente, pero no porque él no haya querido sino porque es una persona que se rompió el lomo trabajando. Las veces que no pudo estar es… </p><p><b>—Estaba al aire. </b></p><p>—Sí, (risas). No sé, faltó a cumpleaños por los Juegos Olímpicos. Más que nada con mi hermana Martina, porque caía justo en esa época. Pero sé que no lo hizo porque realmente no podía y porque su forma de mostrarnos amor y seguridad era a través del trabajo y de los recursos. Y eso es algo de lo que nosotras no nos podemos quejar. Yo tengo mucha conciencia social, es algo que laburé muchísimo más allá de haber nacido como en una cunita, no te voy a decir de oro, pero con muchos recursos. Me abrió mucho la cabeza ir a la UBA, por ejemplo.</p><h2>Vinculación con el periodismo y la carrera profesional</h2><p>Catalina reconoció que durante su niñez y adolescencia sintió celos y cierto recelo hacia la figura pública de su padre. Recordó cumpleaños en los que deseaba tener a su papá solo para ella, lejos de los pedidos de fotos y autógrafos, y cómo con el tiempo entendió que era parte de su trabajo y de ser una persona expuesta. Esa exposición, que al principio generó incomodidad, hoy la comprende también desde su propia experiencia en medios.</p><p>Durante un tiempo, buscó alejarse del periodismo. Eligió estudiar medicina tras mucho trabajo interno y reflexión, con el deseo de no repetir el camino de su padre. Sin embargo, reconoció que la vocación periodística era también parte de su historia familiar y personal. Para ella, su padre y su abuelo fueron referentes en el oficio, y cargar con ese legado implicó una presión adicional.</p><p>A pesar de ese peso, pudo construir su propio recorrido. Trabajó varios años en eltrecey Telenoche en interés general, y al pasar al periodismo deportivo pudo encontrar una identidad propia, más cercana al fútbol y al análisis táctico, ámbitos en los que disfruta y se siente en su elemento. “Logré diferenciarme bastante y eso me parece que está muy copado”, afirmó.</p><p>El consejo principal que recibió de su padre, y que conserva como un mantra personal, es: <b>“Nunca pierdas tu esencia. Siempre sé fresca, sé fiel a lo que querés, a tu historia, más allá de lo que es el laburo y estar en la tele”</b>. Para Bonadeo, ese mensaje funciona como un punto de regreso en los momentos de duda o dispersión, tanto en su carrera como en su vida privada.</p><h2>Punto de inflexión y procesos personales</h2><p><b>—Lo que me parece que es muy loable y es interesante es que naturalizás visibilizar ese proceso, que, en general, no se muestra tanto o no se habla tanto.</b></p><p>—¿El proceso interno decís? </p><p><b>—Sí, en definitiva es lo que decías: es la vida, todo va de la mano. El crecimiento profesional, los vaivenes… es una profesión muy inestable y, si además se suman cuestiones de salud mental, el desafío es doble.</b></p><p>—Sí. De hecho, a mí me daba mucho miedo. Yo ya lo conté hace varios años lo que estaba pasando. Ahora, por suerte, estoy muchísimo mejor por esto de pedir ayuda, tener tratamiento, contar con profesionales, mi familia, mi novio y demás. Pero en su momento me daba mucho miedo porque es esto es mostrarte vulnerable. Y la gente quizás puede pensar un montón de cosas u opinar: “Esta persona está loca”. Y lo engloban en eso en vez de ver a la Cata profesional o a la Cata buena persona, mismo dentro de mi familia que en vez de ver a la Cata hija, la Cata novia, la Cata hermana, vean la enfermedad y como que eso te defina. Yo tenía miedo que me pase eso. </p><p><b>—¿En qué momento perdiste ese miedo y entendiste que eso no era así?</b> </p><p>—Cuando entendí que era muy importante visibilizarlo. Lo decidí yo sola. No me voy a poner como ejemplo de absolutamente nada. Nunca lo haría. Pero tenemos un micrófono, Luli. Y para mí <b>los que tenemos un micrófono tenemos una responsabilidad enorme </b>y me parece que hizo que me muestre más humana. Y que la gente entienda que podés laburar en televisión, pero no por eso significa que sos millonario, que tenés la vida resuelta, que tu vida es perfecta, que es todo color de rosas, para nada, estamos todos en la misma y creo que es muy importante que lo sepan, porque muchas veces, erróneamente para mí, la gente te ve un poco más arriba porque laburás en televisión. Te idealizan. Y ver que esa gente está pasando por lo mismo, es un montón. También me daba mucho miedo contarlo en el trabajo. Esto fue hace un par de años. Ahora, por suerte, estoy mucho más asentada y mucho mejor. Pero en su momento lo tuve que contar y era: “Che, mirá, hoy no puedo ir a trabajar. Me está pasando esto. No me puedo levantar de la cama”. </p><p><b>—Físicamente, este “no me puedo levantar de la cama”, ¿cómo es? </b></p><p>—No es ni tengo fiaca, ni tengo sueño, ni no quiero ir al gimnasio, ni hoy, no sé, llueve y no quiero ir a trabajar. <b>Es realmente como un yunque que tenés puesto en el cuerpo </b>donde<b> </b>la cabeza, más que nada con lo que es el trastorno de ansiedad y depresión, que muchas veces se confunde, o sos ansiosa o estás hecha una lechuga ahí tirada, muchas veces es el mismo trastorno. Entonces imaginate que vos tenés la cabeza que te va a mil, pensamientos intrusivos de todo tipo y no te frena en ningún momento. Todo el tiempo pensando y pensando para adelante. Y como estás tan bloqueada por eso, entrás en una depresión, en esto de no poder conectar. <b>La apatía para mí es la principal característica de lo que es la depresión</b>. Te da todo igual. No tenés ganas de hacer nada. Entonces físicamente terminás en la cama. Para mí una de las principales razones y lo que me pasaba físicamente en el cuerpo y en la cabeza era que <b>dormir era la única manera de apagar la mente</b>. Y así podés pasar días. </p><p><b>—Y en ese contexto, ¿cuándo recordás que fue el primer momento que dijiste: “Necesito ayuda”?</b> </p><p>—Volví de un viaje hace un par de años, que nos fuimos al lugar más paradisíaco del mundo, a la playa, al Caribe, con mi novio. Y la pasé muy mal. Y podés estar en el lugar más lindo del mundo, pero me quedaba llorando en el cuarto. Si no iba a entrenar antes de desayunar, por ejemplo, pensaba que la comida, ya sea el huevo revuelto con jamón o tres facturas, no importa, no hay diferencia, me iba a engordar, entonces no me iba a poner una bikini para ir a la playa. Entrás en un loop que no para. No lo podés disfrutar. Y me acuerdo que volví de las vacaciones y mi novio me dijo: <b>“Cata me parece que hasta acá llegamos”. </b>No en la relación, sino en cómo estaba yo. Y me dijo: “Hay que pedir ayuda”. Yo ya venía con psicóloga, pero me dijo: “Hay que expandirlo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ALMSPODSSZGRPCP7BJE3YWGXLM.jpg?auth=a6744e3be5ae23e227ec706d300f0b31446eac0fad81fc122d927183bfa32802&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Pedir ayuda es todo”, expresó Cata en diálogo con Luli sobre el proceso que la ayudó a salir adelante. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Deporte, running y estrategias de bienestar</h2><p>Catalina advirtió sobre el riesgo de idealizar el deporte como única vía terapéutica. Si bien reconoció que correr, especialmente en montaña, puede funcionar como una suerte de meditación y espacio de conexión interna, subrayó que no debe confundirse con un tratamiento formal para la salud mental. Explicó que muchas personas creen que las endorfinas y la sensación de bienestar tras entrenar son suficientes para sanar, pero insistió en la necesidad de <b>buscar ayuda profesional y acompañamiento integral.</b></p><p>Relató que correr en montaña es su mayor momento de meditación y conexión, y que el sur del país se ha convertido en su lugar en el mundo. Para Bonadeo, el compañerismo y el respeto por la naturaleza son centrales en esa experiencia. Recordó una reciente carrera en Bariloche, donde, tras quedar sola en el sendero, vivió un “trance” de absoluta conexión con su cuerpo y el entorno. Sin embargo, señaló que para poder disfrutar de esos espacios primero tuvo que atravesar un proceso de tratamiento y recuperación. “Si yo no hubiese tenido todo el tratamiento que tuve, ni siquiera de eso podría disfrutar. Yo no podía ir a correr. No podía salir de la cama ni para laburar, ni para ir a correr, ni para nada”.</p><p><b>—Me parece interesante algo que decís que es que uno convive siempre con esta situación a lo largo de la vida, que el proceso es continuo y puede haber recaídas. ¿Sentiste miedo de no poder salir y pensar que esa situación iba a ser para siempre?</b></p><p>—Sí, porque cuando la ves oscura es muy difícil la apatía. Que realmente no te importe nada. Decís: “¿Y si no me levanto mañana? ¿Y si no me despierto mañana? Ya está”. A lo sumo voy a tener la cabeza apagada. Y me pasó durante mi proceso, hace un par de años, de decir: “Bueno, esto es genético, esto es por lo que yo aprendí, es lo que mamé de chica, va a ser así toda la vida”. Y probablemente sea así toda la vida. No te digo el estar en ese punto oscuro sino el tener que transitar como es una enfermedad. Vos tenés una enfermedad grave y quizás la tenés que transitar durante toda tu vida. Me parece que lo mental, más que nada, es un laburo de todos los días.</p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Cata de hace 10 o 15 años atrás, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Le diría que va a poder. Que la vida se le va a poner jodida, pero que va a llegar un momento donde va a entender que los desafíos se le presentan a gente que lo puede tolerar. Si te pasa es porque podés y vas a poder corriendo el ego, no creyéndote que sos súper poderosa, bajando la guardia y pidiendo ayuda. Creo que le diría eso. Me daría mucha ternura hablar con la Cata chiquita. La cuidaría, la abrazaría. Es algo que hablamos mucho con mi psicóloga y quiero aprovechar también para agradecerle a toda mi familia y también a todo el equipo que me acompañó en su momento. Y si esto sirve para algo o para alguien que esté escuchando del otro lado, me anima.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VG5GQD6DONBVFCIPVD5PJETZE4.jpg?auth=06efd04c48b9f18f2a49d6da3ce00992f2cabc5bcf84c90f3057837ccd7eb7aa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cata Bonadeo con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El viaje emocional de Mica Lapegüe: del miedo a la soltería al encuentro inesperado y transformador con el padre de su bebé en camino]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/17/el-viaje-emocional-de-mica-lapegue-del-miedo-a-la-solteria-al-encuentro-inesperado-y-transformador-con-el-padre-de-su-bebe-en-camino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/17/el-viaje-emocional-de-mica-lapegue-del-miedo-a-la-solteria-al-encuentro-inesperado-y-transformador-con-el-padre-de-su-bebe-en-camino/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la actriz habló sobre el proceso interno que la llevó a cambiar su forma de vincularse, aprender a respetar los tiempos del otro y gestionar la ansiedad. Además, contó cómo inició la relación con su pareja, los aprendizajes que le dejaron sus experiencias amorosas anteriores y cómo transita su embarazo en una etapa llena de expectativas]]></description><pubDate>Fri, 17 Apr 2026 05:01:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo no registraba el tiempo de él. Eso fue un reaprendizaje. Dije: ‘Yo tengo que ver al otro, qué le pasa y qué me pasa a mí. Pero si es de a dos, no puedo estar pensando solo en mí. Los vínculos son para aprender y, si no aprendés, las cosas se repiten’”, afirmó <b>Micaela Lapegüe </b>al describir uno de los cambios más significativos de su vida reciente. En <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwkYLPBhC3ARIsAIyHi3Re--k4kz7WDzCygxuiDwctXvx0lnrpbnfuKVnRoUJrMhXBoyXBVLAaAqODEALw_wcB " target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwkYLPBhC3ARIsAIyHi3Re--k4kz7WDzCygxuiDwctXvx0lnrpbnfuKVnRoUJrMhXBoyXBVLAaAqODEALw_wcB "><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, habló sobre su embarazo, su relación con <b>Tomás Bartolomé</b> y el proceso interno que la llevó a replantear su manera de vincularse.</p><p>Actriz, comediante e influencer, Mica es hija del periodista <b>Sergio Lapegüe</b> y de <b>Silvia Bochi Todaro</b>. Creció en un entorno ligado a los medios y construyó su propio camino en <a href="https://www.instagram.com/micalapegue/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/micalapegue/"><b>redes sociales</b></a>, donde ganó popularidad con sus videos de “audios ajenos”. Con el tiempo, amplió su carrera al teatro, la televisión y el streaming, con participaciones en proyectos como <i>LOL: Last One Laughing Argentina</i> y <i>El Galpón</i>, donde comparte pantalla con su padre. El 15 de abril estrenará <i>Casual </i>en el <b>Multiteatro</b>, una apuesta clave en su presente profesional, con funciones de miércoles a domingo y doble función los sábados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UXYUOKNE6JC2FHT7JPZ256MO6A.jpg?auth=f16bedc8329d3490d5f2b30049bee04c41a4f6ae7459064547eeea90e656b870&smart=true&width=1760&height=990" alt="Micaela Lapegüe: el salto al teatro, su historia con Tomi y la llegada de la primera nieta a ambas familias" height="990" width="1760"/><h2>Embarazo y vivencias personales durante la gestación</h2><p>Mica contó que transita los primeros meses de su embarazo con tranquilidad y una mezcla de emociones nuevas. Se siente bien de salud, sin náuseas y con pocos síntomas, aunque advirtió que el cansancio fue notorio durante el primer trimestre. “Estoy de cuatro meses ahora, así que ahí va creciendo, tratando de vivirlo. Estoy retranquila y es como que por momentos me olvido que se está generando algo acá adentro”, expresó entre bromas.</p><p>La maternidad, para ella, representa un proceso de transformación que desafía la rutina habitual. Admitió que disfruta el cuidado que recibe durante esta etapa, pero también afronta limitaciones y cambios en su ritmo diario. “Es otro cuerpo, otra energía, es como que soy otra ahora. Entonces, es acomodarme a eso, a otros tiempos, otro ritmo y tomármelo un poco más tranquila. A mí me gusta estar al palo, bien culo inquieto, de un lado para otro porque soy muy independiente, entonces, tengo que adaptarme. Me gusta eso de estar para todos lados, juntarme con amigas, ir a trabajar. Y ahora es como: no me da para todo”, confesó. </p><p>“Hay un montón de gente que te dice: ‘¡Ay! Es el mejor momento de tu vida el embarazo, disfrutalo ahora, porque después la prioridad dejas de ser vos’. Y es verdad, siento que tiene un montón de cosas increíbles y también, por otro lado, es como que todo es una excusa. Estoy embarazada, entonces si no tengo ganas de hacer esto, bueno, banquenme”, admitió.</p><p>Al mismo tiempo, confesó que vive el embarazo con cierta ansiedad por experimentar todo antes del nacimiento, pese a que reconoce que la vida no se detiene por completo tras convertirse en madre. “Quiero hacer todo ahora, porque después, viste que te dicen: ‘Se te acaba esto, se te acaba lo otro, dejás de dormir, dejás de...’. Entonces estoy con ansiedad de vivir todo ahora. Es el miedo también, la incertidumbre”, expresó.</p><h2>La historia de su relación con Tomi y el proceso de conocerse</h2><p><b>—¿Cómo era para vos conocer gente antes de estar con Tomi? Porque te escuche decir: “Me presentan chicos y todos me parecen unos salames” (risas). ¿Te paraste dese otro lugar o efectivamente eran todos unos salames hasta que llegó Tomi?</b></p><p>—Tal vez no era el momento. Igual es cierto que tengo amigas que están solteras y sé que es difícil conectar con alguien hoy, como que por ahí quieren algo más efímero. No hay tanto compromiso...</p><p><b>—O se te enamoran (risas). </b></p><p>—De hecho las últimas dos veces, las últimas dos personas a las que conocí antes de conocerlo a Tomi, salí tres meses con cada uno. Me daba un tiempo para conocer. No es que me cerrás al toque y decía: “Bueno, una cita y ya está”. Y ellos se habían enganchado y yo no, y era como: “¿Y cuándo me voy a enganchar?” Porque no me estaba pasando y me preocupaba.</p><p><b>—¿En algún momento pensaste que no iba a llegar? </b></p><p>—En un momento hice constelaciones (risas). Porque yo tenía de parte de la familia de mi mamá una tía solterona que se había enamorado una sola vez. Él la deja y no pudo volver a formar familia, no pudo volver a enamorarse de nadie. Entonces, yo había tenido un solo ex y dije: “¿Mirá si me pasa lo de la tía Eli?”. Me preocupaba, te juro. </p><p><b>—¿Es verdad que a Tomi te lo presenta una amiga tuya? </b></p><p>—Él es primo de <b>Juli Bartolomé</b>, que es actriz. Ella vivía a cuatro cuadras de mi casa, estaba soltera, yo también y nos hicimos amigas. No es que es amiga mía de toda la vida. Tomi estaba en pareja en ese momento. Al tiempo, lo dejan también y unos meses después lo conocí. Me encantó, divino, simpático...</p><p><b>—Pero sin disponibilidad emocional…</b></p><p>—Claro. Él lo marcaba. Lo conozco en Navidad. Yo almorcé con mi familia y después me fui a la casa de Juli que me invitó y ahí lo conocí. Ahí él agarra muy simpático y dice: “Bueno, en Año Nuevo no sé qué van a hacer. Pero yo me quiero ir a Punta del Este con un amigo”.</p><p><b>—No tenía disponibilidad emocional, pero sí de agenda y de planes (risas).</b></p><p>—Sí, sí (risas). Ahí nos dice: “Si ustedes quieren venir, vienen en el auto”. Y yo ahí la admiro a Juli, agarro el celular y le escribo a una amiga de Uruguay y le digo: “Che, Sandri, por casualidad, ¿te sobra el departamento?” (risas). Me dice el de Punta del Este no, pero el de Piriápolis sí. </p><p><b>—Era difícil el plan: un chico que recién se había separado y que quería ir a Punta del Este, pero consiguieron para ir a Pirápolis (risas).</b></p><p>—Sí, aparte le conté a mi mamá y me dice: “Pero Micaela, ¿te vas a meter con un pibe que se acaba de separar?“. Como diciéndome estás en el boludeo, enfocate, no vayas por ahí. <b>“Yo siento que tengo que ir”, le dije</b>. Así nada más. Hice la mía y fui. Seguí mi instinto. </p><p><b>—¿Y qué pasó?</b></p><p>—Fuimos de viaje, pero todo esto fue un largo proceso... A partir de ahí, nueve meses chongueando. Pero él marcaba distancia. Igual yo estaba tranquila, había estado tres años soltera, no me enganchaba con nadie. Pero él me gustaba.</p><p><b>—¿Cómo fuiste manejando la cabeza ese tiempo en el que decís que él marcaba distancia y vos venías con otra disponibilidad emocional? </b></p><p>—Hice lo que nunca había hecho: <b>bancarme la ansiedad</b>. Entender que él estaba en un proceso. No era que no quería ponerse de novio nunca más en la vida, en ese momento no. Tenía que hacer un proceso y está buenísimo respetarlo porque si él no hace ese proceso después tal vez no sucede. Avanzaba todo muy lento, mes a mes, pero me iba sorprendiendo. Hasta que en un momento yo lo que planteé fue: “Yo te banco, te recontra entiendo lo que te pasó. Pero ya la ‘no exclusividad’ no me copa”. Y ahí me dice que tampoco estaba con otras personas. No te lo había dicho hasta ese momento y a la semana me dijo si quería ser la novia. Todo ese periodo duró como 9 meses. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/72SPX52YHRDNTPOLJJBJGRTUMI.jpg?auth=8904d9592c5959260367a53f49bd83a6b089de9965833be9c5ca594afc8a6745&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Los vínculos son para aprender y, si no aprendés, las cosas se repiten”, expresó Mica en diálogo con Luli. (Adrián Escándar)" height="1080" width="1920"/><h2>La primera vez que Tomi conoció a la familia de Mica</h2><p><b>—¿Cómo fue el primer avance formal en la relación? ¿Cuando conoció a tus papás? </b></p><p>—En julio arranca bien a avanzar, que vino a mi cumpleaños en casa y ahí conoce a mis papás.</p><p><b>—¿Qué sentiste cuando tu mamá lo vio entrar, después de haber dicho: “Acá desestimo esto para mi hija”? </b></p><p>—¡Ay Dios!. Yo casi me muero ahí, porque aparte eran los primeros avances. Yo a mis papás les dije: “Bueno, no hablen mucho”, como que no quiero que se manden cagadas. Mi papá no dijo nada, ni le habló ni lo miró, ¿entendés? Nada. Se va a un extremo. No es que no diga nada, pero fue mudo. Mi mamá fue re simpática con él.</p><p><b>—¿Por qué creés que tu papá reaccionó así, que se puso tan nervioso? No era la primera vez que presentabas a alguien…</b></p><p>—No sé. Yo pensaba: qué le pasa. Me hace reír porque actúa raro a veces, es muy gracioso.</p><p><b>—¿Cómo fue la actitud de tu mamá después de conocerlo? </b></p><p>—Ahora lo ama. Ella es así, al principio me cuidaba, y después, cuando vio que todo iba bien y que era un divino total, acompañó. Y bueno, mi papá también.</p><p><b>—¿Ese día fue la presentación oficial? </b></p><p>—Claro, pero sin ser tan oficial, porque tampoco era nada todavía. Estaba empezando a gestarse el vínculo como tal. De a poco.</p><p><b>—Si mirás un poco para atrás, ¿hubo algún cambio en vos para correrte de ese lugar de “che, conozco a todos pibes que no me cuadran”, hasta que llega Tommy? Por esto que me decías de que “su tiempo y su duelo los tenías que respetar”. Ahí te paraste desde otra versión tuya.</b></p><p>—Sí, es que en parte fue un aprendizaje. Los vínculos son para aprender y si vos no aprendés, las cosas se repiten. Es clave hacer terapia, trabajarse, porque es la única manera de evolucionar. En mi anterior relación, yo no registraba el tiempo de él. Ya estábamos de novios y todo, pero estábamos en distintas sintonías. Eso fue un recontra aprendizaje y dije: “Tengo que ver al otro, qué le pasa, qué me pasa a mí. Pero si es a dos, no puedo estar yo pensando en mí nada más”. También la comunicación. Ese fue un cambio que hice: ver y respetar los tiempos del otro. </p><h2>Expectativas sobre la maternidad y el entorno familiar</h2><p>Micaela compartió que la noticia de su embarazo fue recibida con entusiasmo en ambas familias, ya que será la primera nieta tanto por su lado como por el de su pareja. De cara a la maternidad, confesó que no tiene una imagen definida de cómo será como madre, pero se imagina relajada y abierta a aprender sobre la marcha.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma dentro de cinco años, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Que me respete mi momento, que todo está bien y que saque la presión de que tiene que ser perfecto. Porque en este momento no sé nada de lo que está por venir, no entiendo nada y está bien. En cinco años me diría: “Está bien que estés así, ya vas a saber qué hacer”.</p><p><b>—¿Cómo te imaginás como mamá? </b></p><p>—La verdad es que no me imagino. No sé qué me va a suceder. Sí tal vez me imagino relajada, porque soy por lo general así. Conozco que hay madres que son más como…</p><p><b>—¿Y al papá? ¿Cómo lo ves?</b></p><p>—Tommy para mí es más controlador, como que va a ser más sobreprotector. Y yo más tranquila.</p><p><b>—¿Cómo fue tu papá con vos? </b></p><p>—Lo más. O sea, él dice que no estuvo presente, pero lo que hablaba con mi hermano es que en los momentos en los que él estaba, por ejemplo, al mediodía cuando volvíamos del colegio, era súper presente a pesar de trabajar mucho. El momento que estaba era de calidad, y eso está buenísimo.</p><p><b>—¿Y ahora que va a ser abuelo? </b></p><p>—Para mí, como abuelo… Ya le fue a comprar ropa, imaginate. Y mi mamá se ríe y dice: “Nunca les compró ni un pañal a ustedes” (risas). Para mí algo le está sucediendo internamente. Para mí, se va a volver loco de amor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASP7VLEOY5CE5E5KDWOKNARA54.jpg?auth=a34c4afd09a67dfdd130969fab1f1f92a5c284a358e68ff328551c3e688797e2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mica Lapegüe con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Entre dietas obsesivas, entrenamiento y la llegada de su bebé: la travesía de Josefina Caffarena para reconciliarse con su cuerpo y redescubrir su identidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/10/entre-dietas-obsesivas-entrenamiento-y-la-llegada-de-su-bebe-la-travesia-de-josefina-caffarena-para-reconciliarse-con-su-cuerpo-y-redescubrir-su-identidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/10/entre-dietas-obsesivas-entrenamiento-y-la-llegada-de-su-bebe-la-travesia-de-josefina-caffarena-para-reconciliarse-con-su-cuerpo-y-redescubrir-su-identidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo habló de las exigencias que marcaron su vínculo con el cuerpo y de cómo la maternidad redefinió su mirada. A partir de ese proceso, encontró en el ejercicio físico, el cuidado emocional y su comunidad digital un camino más equilibrado, consciente y sostenible ]]></description><pubDate>Fri, 10 Apr 2026 10:51:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Sentía que para ser valorada laboralmente necesitaba estar de cierta forma y para eso hacía todo lo que fuera necesario, y no siempre era sano”, recordó <b>Josefina Caffarena</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwnN3OBhA8EiwAfpTYekExyCEj5CstKTqj3pCAhmEm83PDSQi8uWdL9-RnHiPIV80Nf6_8-BoCyFoQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwnN3OBhA8EiwAfpTYekExyCEj5CstKTqj3pCAhmEm83PDSQi8uWdL9-RnHiPIV80Nf6_8-BoCyFoQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al relatar cómo la maternidad y la búsqueda de equilibrio transformaron su percepción sobre el cuerpo y la autoexigencia.</p><p>Jose es <b>modelo e influencer</b>, reconocida por su presencia en redes sociales, especialmente en <a href="https://www.instagram.com/josecaffa/" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/josecaffa/"><b>Instagram</b></a>, donde comparte contenidos sobre bienestar, actividad física, alimentación saludable y aspectos de su vida cotidiana.</p><p>Durante el último año, su perfil se consolidó al narrar la experiencia de la maternidad tras el nacimiento de su hijo <b>Tobi</b> en 2023. A través de sus publicaciones, aborda temas como la maternidad, el equilibrio entre la vida personal y profesional, y la importancia de mantener proyectos propios más allá de la crianza. Su contenido, que combina lifestyle, bienestar y reflexiones personales, le permitió construir una comunidad comprometida con los <b>hábitos saludables y el desarrollo personal.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3Q5QOHRV7ZD7JGIV34ORMOUKAQ.jpg?auth=e592ac2a21580acde74d667c93f2421ab68951b5977b6bf62daa1c785da14ec5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Nada me hizo sentir tan confiada conmigo misma como ganar fuerza": Josefina Caffarena y la lucha diaria contra la autoexigencia tras superar su obsesión con el cuerpo. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Si tuvieses que presentarte a quien no te conoce, ¿cómo te definirías?</b></p><p>—Soy mamá y, en consecuencia de eso, encontré una parte mía que no conocía en el entrenamiento, en el fitness, en todo lo que es el lifestyle nuevo que estoy siempre promoviendo y mostrando, que me parece súper saludable si se lleva de una manera correcta y amorosa para con uno mismo y que yo creo que repercute en todos los ámbitos de la vida.</p><p><b>—¿Qué sentís que pasó en vos o en tu cuerpo para que eso suceda?</b></p><p>—Entreno hace muchos años. Todo empezó cuando era bastante chica y estaba en una agencia de modelos. Todo lo que es mundo modelaje y las que somos de nuestra generación vivimos el bombardeo de estar flacas y yo creo que muchas lo pasamos y algunas lo siguen pasando. Cuando empecé a entrenar fue también para curarme un poco esa cabeza y tratar de ganar fuerza, masa muscular y aprender a comer. Esto yo ya lo venía haciendo, pero de una manera casi obsesiva. Era muy disciplinada y no me gustaba para nada salirme del plan del entrenamiento. Cuando no hacía las cosas perfecto, me ponía mal. Y cuando fui mamá me cambió mucho porque una está en un estado corporal en el que nunca se vio antes y ahí fue cuando me relajé. Dije: “Bueno, esto va a pasar, voy a subir de peso, va a cambiar mi cuerpo. Quiero hacerlo porque quiero ser mamá, vamos a tomárnoslo lo mejor posible. Saquemos la cabeza de la Jose de antes, que era hacer todo perfecto, estar flaquita y vamos a vivir este proceso. Lo vamos a hacer distinto”. <b>Cuando fui mamá subí 20 kilos y me relajé</b>. Mi obstetra me decía: “Lo ideal son 12 o 15 kilos”. Pero yo me veía bárbaro, igual. Me sentía muy orgullosa de todo lo que estaba haciendo mi cuerpo. <b>No me estresé por lo estético en el embarazo. </b>Cuando tuve a mi hijo, me pasó la misma situación, dije: “Bueno, estoy acá, ¿qué voy a hacer? ¿Qué puedo hacer? ¿Obsesionarme y tratar de hacerlo lo más rápido posible y seguir pasándola mal así mentalmente como venía antes o probar a hacer algo distinto?”. Veía mucho en redes chicas que me gustaba el cuerpo que tenían y notaba que comían mucho más que yo, que entrenaban distinto, que no vivían haciendo cardio, que hacían todo diferente a lo que hacía yo y dije: “Ya que estoy en foja cero, vamos a probar hacerlo así”. Porque además las veía que no lo sufrían tanto, que comían comidas ricas...</p><p><b>—¿En algún momento sufriste la presión de pensar: “Tengo que comer menos o no comer para estar en el peso que los demás esperan de mí”?</b></p><p>—Sí, obvio. Más que nada cuando era más chica y estaba en agencia. Fue una agencia muy exigente y me ha pasado que me digan: <b>“Subiste unos kilitos”</b>. Hoy por hoy en el mundo del modelaje ya no pasan. Por suerte, cambió mucho. Pero <b>yo sentía que para ser valorada laboralmente necesitaba estar de cierta forma </b>y, para eso, hacía todo lo que fuera necesario, y no siempre era sano. Sí me asesoré con nutricionistas, entrenaba... Pero mentalmente no estaba bien.</p><p><b>—¿La dinámica te llevaba a eso?</b></p><p>—Sentía que tenía que hacerlo perfecto y cuando no lo lograba, decía: <b>“Como fallé ayer, hoy tengo que hacer el doble”</b>. Era una exigencia innecesaria. Viniendo de un trastorno alimenticio, pasé a esa obsesión al fitness, a la comida, pero seguía siendo obsesivo.</p><p><b>—Muchas veces pasa también, por ejemplo, en la oficina de un estudio contable, porque tiene que ver con la mirada ajena y las exigencias a las que estamos sometidas, sobre todo las mujeres, y cada una hace lo que puede.</b></p><p>—Creo que eso es como una pelea constante en la cabeza de muchas. En mi caso, todos los días. Cada vez que surge esa voz interna con mis estándares anteriores, pienso: debería comer un poco menos, quizás estoy entrenando muy fuerte. Es una lucha diaria de decir: <b>“Nada me hizo sentir tan confiada conmigo misma como ganar fuerza”</b>. Entonces, cada vez que aparece un pensamiento así, me repito: “Ahora estoy mejor que nunca, no voy a volver a caer en eso”. A veces me pasa que pienso: no tengo hambre, me voy a saltar el desayuno. Pero enseguida digo: “No”. Soy muy estricta conmigo para no volver a aquellos tiempos. También trabajo mucho la salud mental. <b>El entrenamiento me ayudó a sentirme bien y a enfocarme en lo que puedo hacer con mi cuerpo, en disfrutarlo</b>, <b>porque ahora realmente disfruto entrenar.</b> Antes lo hacía solo por cumplir. Ahora me despierto y tengo ganas de ir a correr, porque lo disfruto. Ahora incluso voy al <b>Hyrox </b>(la competencia de fitness funcional y carrera de nivel mundial que combina 8 km de running con 8 estaciones de ejercicios funcionales -como trineos, remos y <i>wall balls-</i> intercalados).</p><p><b>—También tiene que ver la constancia y los hábitos...</b></p><p>—Sí, es la minilucha diaria de no volver a estándares anteriores y darme cuenta de que hoy disfruto entrenar, comer, disfruto mis momentos de descanso, mis comidas afuera con amigas, sin hacerme drama. Eso me mantiene motivada a no retroceder. Mi motivación fue probar comer cuatro comidas por día y ver qué pasaba. Si no funcionaba, podía volver a hacer solo cardio y una ensalada por día. Pero fue un proceso de prueba. Todos los días era probar un mes, ver mejoras y seguir otro mes. Y me sentí cada vez mejor. <b>Terminé sin volver atrás porque me sentía mejor en energía, piel, el pelo</b>... <b>Sentirme fuerte es cien veces mejor que sentirme flaca. Eso me ayudó a salir del trastorno.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TOTBVT7NTZBVPC5M2426WSMO2M.jpg?auth=945999d8c9b80631036ed4d4d8ac4bc5dd9c21221ed8d7dcd6274f653f550612&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Josefina habló con Luli Fernández sobre maternidad, fitness y salud mental. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El impacto de la maternidad en el bienestar y la autoimagen</h2><p><b>—Después de ser mamá, ¿tuviste una mirada más crítica sobre la presión de volver a estar impecable?</b></p><p>—No, la verdad que recibí mucho apoyo. Empecé a mostrar mi proceso desde cero, recién parida, en redes sociales y decidí tomármelo más tranquila. Empecé entrenando poco a poco, no fui excesiva en mi regreso al entrenamiento. Me sentí acompañada por mi entorno. Subía fotos con la panza de posparto y la gente decía: “Qué genia, Jose, gracias por subir esto”. Como ahora subo mis resultados, en su momento también subía la posta.</p><p><b>—Y más allá de los resultados físicos, ¿cuánto incidió en vos a nivel emocional haber tenido un bebé?</b></p><p>—Fue lo más lindo del mundo, también lo más complicado a nivel personal y laboral. De golpe se da vuelta la vida: dejás de ser el foco para que lo sea el otro. Por eso el entrenamiento es mi momento conmigo misma, el que me hace sentir que puedo lograr cosas, y eso se refleja en la maternidad. Es una sensación de realización. Me esfuerzo y esto me da realización. Puede ser meditación, yoga, ejercicio, lo que sea...</p><p><b>—Estar motivada, también.</b></p><p>—Sí, tener algo tuyo, que te mantenga vigente, sin perderte entre pañales y rutinas del nene. Es fundamental sentirte bien con vos misma para encarar la maternidad con otra energía.</p><h2>Comunidad digital y motivación diaria</h2><p>Josefina contó que compartir su proceso en redes sociales le permitió conectar con mujeres que atravesaban experiencias similares. El acompañamiento que recibió, en su mayoría positivo, la impulsó a mostrar tanto sus avances como los momentos más difíciles, generando un vínculo cercano y genuino con su comunidad.</p><p>En ese intercambio constante, muchas seguidoras le consultan sobre sus hábitos, su rutina semanal y cómo reorganizó su vida tras la maternidad. A partir de su experiencia, sostiene que la clave está en encontrar <b>prácticas sostenibles y disfrutables, sin caer en exigencias poco realistas.</b></p><p>Para la modelo, ese ida y vuelta se transformó en un espacio de contención que ella misma hubiera necesitado en otras etapas. Por eso, busca ofrecer herramientas y motivación desde un lugar honesto, convencida de que el bienestar se construye a largo plazo.</p><p>En ese camino, la maternidad marcó un punto de inflexión en su forma de entender el cuidado personal y el equilibrio emocional. Defiende la importancia de preservar espacios propios dentro de la crianza, no solo como una necesidad individual, sino también como un beneficio para el entorno familiar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NYOO37KPRJBCFHHJAL4R6OEEYQ.jpg?auth=1e439ee54cef560fb1031bf5160991aba4f39d46cd34330ffa4f77cbf55efd11&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Sentirme fuerte es cien veces mejor que sentirme flaca”, confesó la modelo. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El rol del entorno y el espejo generacional</h2><p><b>—Si pudieras conversar con tu yo de hace algunos años, la que entrenaba seis días a la semana y vivía a mate y ensalada, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Al pedo todo lo que estás haciendo (risas). No te va a llevar a ningún lado, solo la vas a pasar mal. Es un loop constante. Hay otra manera de lograr las cosas: mucho más llevadera.</p><p><b>—Cuando te convertiste en mamá, ¿hay cosas de tu mamá que quieras repetir y otras que preferirías evitar?</b></p><p>—Mi mamá lo dio todo por nosotros, era todo para la familia. Trabajaba todo el día, hacía largos viajes y respondía a todas nuestras demandas. Siento que ella se perdió mucho y eso sería lo que no quiero hacer. No quiero dejar de tener mi vida por ser mamá. Obviamente, no descuidar a mi hijo. Pero tampoco perderme yo. No quiero dar absolutamente todo al punto de quedar sin energía, porque eso repercute en los hijos. <b>Una mamá agotada, sin planes o espacios para sí misma, termina afectando a la familia.</b> Hoy mi mamá hace actividades como cerámica, la veo más feliz y eso hubiera estado bueno cuando éramos chicos, pero así eran las cosas antes. Se exigía mucho más a las mamás.</p><p><b>—¿En algún momento hablaste esto con tu madre?</b></p><p>—Sí, lo hablamos mucho. Ella me ayuda un montón con mi hijo y lo agradezco. Me ayuda con los útiles del colegio, con todo. Y le digo: “Mamá, no puedo creer todo lo que hiciste por cuatro. Ya me siento superada con uno solo”. <b>Admiro profundamente lo que hizo, aunque no quisiera replicarlo al cien</b>.</p><p><b>—Querés ser una versión evolucionada.</b></p><p>—Sí, una versión mejorada con el mismo amor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CV3FFVXXGZDLTISNRMEN5U7AUY.jpg?auth=90b657adc68b9163eccfd85d48c903b4326fd9629449367cc7993a10f33c7c2c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Soledad Larghi: el cambio que marcó su vida, el desafío de dejar el control y la profunda transformación que le trajo la maternidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista abrió su historia más íntima al hablar de la pérdida de un embarazo, el desafiante camino de los tratamientos de fertilidad y cómo ese proceso la llevó a soltar el control, reconfigurar sus prioridades y redescubrir una manera más plena de vincularse con el trabajo, el amor y la familia]]></description><pubDate>Fri, 03 Apr 2026 03:55:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo perdí un embarazo natural y me acuerdo que en ese momento, esos <b>tres primeros meses de embarazo</b>, que estaba súper feliz, el trabajo era una súper preocupación en mí. Yo decía: ‘¡Uy! ¿Cómo voy a hacer? ¿Cómo va a convivir con el trabajo?’”, recordó <b>Soledad Larghi</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwp7jOBhDGARIsABe7C4ceCEbHDfAybctlocaAeZAvUISVslWrPxduMFJMchZZIIUbspDEoe0aAtyJEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwp7jOBhDGARIsABe7C4ceCEbHDfAybctlocaAeZAvUISVslWrPxduMFJMchZZIIUbspDEoe0aAtyJEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>En los últimos años, atravesó una transformación que redefinió sus prioridades y su manera de ejercer el periodismo. La maternidad y los desafíos en la búsqueda de un hijo impulsaron cambios en su vida personal y laboral, promoviendo una mirada más flexible y enfocada en el presente, sin abandonar la pasión por su oficio ni el compromiso con el crecimiento profesional.</p><p><a href="https://www.instagram.com/solelarghi/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/solelarghi/?hl=es-la"><b>Larghi</b></a> es <b>periodista y conductora</b> con más de dos décadas de trayectoria en televisión y radio. Desarrolló gran parte de su carrera en <b>Grupo América</b>, donde inició como productora y cronista antes de consolidarse como una de las figuras principales de América Noticias, ciclo que conduce junto a <b>Rolando Graña</b>. Participó en coberturas políticas relevantes, como la moderación del debate presidencial 2023, y fue reconocida con el <b>premio Martín Fierro a la Mejor Labor Periodística (2019-2020)</b>. En 2024, tras un extenso proceso de búsqueda, fue madre de su primer hijo, Dante, junto a su pareja, el ex tenista <b>Luciano Vitullo</b>, con quien contrajo matrimonio en enero.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BU3EIV3JABHBJGSH5I6SDYQKVA.jpg?auth=d93bc8ba41ae3bc4e6394c01d79cc4f9079adbd1a6d9fb1adf76fded03e474a4&smart=true&width=5880&height=4128" alt="Soledad Larghi: “Espero ser una mamá que trabaje toda la vida, pero la felicidad hoy para mí es absolutamente mi casa y mi familia”. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="5880"/><h2>Trayectoria profesional y visión del periodismo</h2><p>Soledad explicó que su formación periodística estuvo atravesada por la premisa de mantener distancia entre la vida personal y el trabajo frente a cámara. “Quizás quienes tenemos más de 40 años venimos de una escuela en la que el periodista debía preservar su intimidad, aunque eso ahora cambió sustancialmente”. Según Larghi, en la actualidad, el rol del periodista se volvió más visible y es frecuente que las historias personales también formen parte de la exposición mediática.</p><p>Larghi subrayó que no interpreta un personaje ni oculta sus opiniones políticas. “No tengo fanatismo. Soy muy crítica de prácticamente todos los espacios. No es un personaje el que hago, ni disimulo mi línea política”, sostuvo. Precisó que su mirada es crítica y auténtica y que su acercamiento a la realidad proviene del sentido común y del contacto diario con la gente. “Hablo con cada comerciante que visito, pregunto cómo están las ventas, me subo a un taxi y sigo siendo periodista las 24 horas”, señaló.</p><p>La periodista defendió la objetividad y la necesidad de mantener distancia con el poder, incluso cuando, por motivos laborales, haya existido cercanía. “Considero grave para la profesión la proximidad con el poder. <b>No se puede ser periodista y amigo de un presidente</b>, ir a cenar con él los domingos o compartir actividades sociales. Para mi concepción de la profesión, es absolutamente incompatible”, analizó Larghi.</p><h2>Experiencia personal con la maternidad, fertilidad y transformación vital</h2><p><b>—En las épocas que trabajamos juntas, me acuerdo que me llamaba mucho la atención tu pánico a las agujas.</b></p><p>—Sí, me transpiraban las manos.</p><p><b>—Me acuerdo que hablábamos de coqueterías, de botox y vos decías: “Para un análisis de sangre, tengo que ir con alguien que me acompañe porque me desmayo”. Y después la vida te obligó…</b></p><p>—A recibir 400 mil millones de pinchazos. Hasta incluso durante el embarazo, porque el primer trimestre todo fue con pinchazos.</p><p><b>—¿Y cómo pudiste transformar todos esos miedos en una experiencia que te llevó a la maternidad?</b></p><p>—Yo creo <b>que todo el camino que me tocó recorrer, necesitaba recorrerlo</b>. Ahora lo veo, ¿eh? En el momento decía: “¡No! ¿Por qué me pasa esto? Qué injusticia”. Y hoy lo veo. Miro para atrás y digo: <b>“Yo necesité todo eso, todo ese caminito, todos esos golpes, todas esas cachetadas, todos esos porqué, todo ese tiempo, para reconvertirme”.</b></p><p><b>—¿Sentís que Dante fue un revelador de cosas tuyas que antes no veías? </b></p><p>—Lo es hoy. Yo tenía las prioridades cambiadas, o por lo menos a lo que son mis prioridades ahora.</p><p><b>—¿Por ejemplo?</b></p><p>—El trabajo era todo. Yo perdí un embarazo natural y me acuerdo que en ese momento, esos tres primeros meses de embarazo, que estaba súper feliz, el trabajo era una súper preocupación en mí. Decía: “¿Cómo voy a hacer? ¿Cómo va a convivir esto con el trabajo?“. Y vos fíjate que después de todo el camino que me tocó transitar hasta quedar embarazada de Dante, el trabajo desapareció de mi ecosistema, no era más parte de la ecuación. Yo había deseado mucho a este bebé, había trabajado por él, sabiendo que por ahí pasaba y por ahí no...</p><p><b>—¿Cómo se transita el camino o el proceso con esa incertidumbre? Porque en un punto todos necesitamos certezas y ahí es donde aparece la fe. Pero ¿cómo lograste que tu cabeza acompañe el proceso en donde el resultado no era seguro? </b></p><p>—Para mí fue parte del aprendizaje: no tenés el control de esto. Yo, que toda mi vida tuve el control de todo: de mis vínculos, de mi trabajo, de mi agenda, viví sola, me organicé y siempre me gustó el orden para estar bien, porque mi paz la encontraba en el orden, de pronto no tenía el control. Era entender que lo que quería, de la forma en la que lo quería, no iba a ocurrir. Y con el tiempo me di cuenta por qué. Y eso es lo que yo siento hoy. </p><p><b>—¿Y en ese momento? Porque cuando los resultados no se dan, cuando el test es negativo, se te cae el mundo. ¿De dónde te reconstruirte para seguir? </b></p><p>—Fue una evolución absoluta. Te tengo que hablar como de dos Soledades distintas. La primera se enojaba: “¿Por qué? ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es lo que está haciendo mal el médico?” Y la segunda, con el último negativo, me acuerdo porque lo tengo visualizado, me puse unas calzas y salí a caminar. Caminé una hora y media, sola. En ese momento yo vivía en Olivos y había un paseo muy lindo por el río. Y yo miraba el río y no lloré, no grité, no me enojé, dije: “Bueno, <b>veremos cuál es el plan para mí</b>. Veremos si el plan es este o es otro. Veremos si voy a volver a probar o no. Veremos”. </p><p><b>—¿Ese negativo venía después de un tratamiento?</b></p><p>—Después del quinto. Entregué el control y sabía que iba a intentar una vez más, pero no tenía tanta esperanza. <b>El último tratamiento, el que salió bien, fue el que menos esperanza tuve.</b> Y no confundamos esperanza con deseo. <b>El deseo estaba intacto, pero lo hice como sin expectativas.</b> Yo le ponía muchas expectativas, hasta incluso en cada tratamiento yo sentía todos los síntomas. No sé si los sentía o había leído que esos eran los síntomas y no sé... Pero en este tratamiento fue como distinto, hasta incluso las secuelas, los dolores de cabeza por la medicación, los dolores de cuerpo, no los tenía. Fue todo liviano. Y en ese tratamiento quedé embarazada. Obviamente que fue con el acompañamiento de médicos espectaculares. Vos te vas metiendo en un camino increíble, vas perfeccionando todo. Pero yo creo que en mí había una cuestión de estar más liviana. Me propuse, incluso lo hablamos mucho con Luciano: “Che, mirá, lo vamos a hacer, vamos a ver qué pasa, vamos a hacer otro”.</p><p><b>—¿En qué cosas sentís que desde la práctica podías decir: “Lo estoy viviendo distinto”? ¿Había algo que ustedes acordaron? </b></p><p>—No lo acordamos, pero yo hice todo distinto. No me di cuenta en el momento, me doy cuenta ahora de que hice todo distinto. Primero no me dolía nada y yo estaba bastante quejosa en otros tratamientos. Porque me afectaba, me dolía la cabeza, era muy difícil estar en esa movida y estar al aire porque había días buenos, días malos, pero yo era el robot al aire, ¿entendés? </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YU36H4FFZBCVBKOR5LQ5CGPV44.jpg?auth=7c36f8077b4af84b743ca9057f232d778f449ac40dcfac36a26e0cfbe385c577&smart=true&width=5825&height=3871" alt="“Yo necesité todo ese caminito, esos golpes de la vida para reconvertirme”, admitió la periodista en diálogo con Luli Fernández. (Maximiliano Luna)" height="3871" width="5825"/><p><b>—Es un tema del que casi no se habla: cuando una mujer atraviesa una búsqueda de embarazo con tratamiento, convive con múltiples condicionantes. Y, justamente por ese silencio, muchas veces sigue como si nada pasara, cuando en realidad está pasando de todo.</b></p><p>—Sí, obviamente. Queres transitar ese camino sin tanta exposición. Yo no quería que todos mis compañeros sepan lo que yo estaba viviendo, no por una cuestión de que no me ayuden o no me abracen, tuve las mejores experiencias en mi entorno de trabajo. Pero<b> no quería exponerme a contar cómo me fue, quería que sea algo mío</b>. Entonces, yo salía tratando de que no se note nada de lo que estaba viviendo. De hecho, falté muy poco al trabajo durante todo el proceso, incluso en días fatales para mí que recibía resultados negativos. Llegué a estar mentalizada que decía: “Bueno, esta bala me re entró, este negativo me afecta, pero hasta las ocho que termino el noti no pienso en esto”.</p><p><b>—Lograbas disociarte. </b></p><p>—Lo lograba y cuando me subía al auto e iba a mi casa, me permitía encontrarme con todo lo que me pasaba. Pero te digo esto en los tratamientos, pero también en miles de momentos difíciles de la vida: en separaciones, en momentos malos míos. Para mí el trabajo siempre fue como un ancla, como un agente de orden en mi vida. Por ahí yo lo digo y alguien me dice: “¡Uy! Pobre, estaba en el noticiero y no se permitía sentir”. A mí el trabajo me ordena. Cuando perdí el embarazo, me acuerdo que en el canal me decían: “Sol, tomate un tiempo para vos, no vengas”. Y yo al segundo día necesité volver. No porque no me permita sentir el dolor, sino porque quería ese agente de orden que es para mí mi rutina de trabajo.</p><p><b>—Y fijate cómo, según lo que me contaste antes, se transformó eso después de tu maternidad...</b></p><p>—Sí, bueno, se transformó porque <b>la maternidad en mí puso un orden distinto a los elementos de mi vida. Le dio otra prioridad.</b> <b>Revolucionó ese orden de prioridades.</b> El trabajo lo amo, pero la felicidad hoy es Dante y Luciano. Esa es la felicidad para mí, la felicidad está en mi casa. El trabajo me hizo feliz mucho tiempo y la verdad que espero tenerlo, <b>espero ser una mamá que trabaje toda la vida porque es lo que me gusta y lo que le quiero mostrar a mi hijo. Pero la felicidad hoy para mí es absolutamente mi casa y mi familia.</b></p><h2>Relación de pareja, reencuentro y nuevas formas de amor</h2><p>Soledad recordó cómo su historia con Luciano, el padre de su hijo, que marcó un cambio profundo en su manera de vivir el amor. “El hecho de ser una persona tan metida en el trabajo me hacía buscar por ahí parejas iguales, de las cuales me quejaba. ‘Ah, está todo el tiempo metido en el trabajo’, pero a mí me funcionaba eso, porque yo tenía un montón de espacio para también ser un poco obsesiva del trabajo”, confesó.</p><p>En el reencuentro, Larghi advirtió que ambos eran personas completamente distintas a las que se conocieron en la adolescencia. A diferencia de relaciones anteriores, valoró en Luciano la incondicionalidad y la capacidad de disfrutar la vida cotidiana juntos. “Si a mí me toca estar una semana en un monoambiente sin ventanas, con la puerta cerrada con Lu, me divierto. Aunque tengamos un montón de... por ahí discutimos, al rato nos estamos riendo de vuelta. No me aburro, nos llevamos muy bien. <b>Somos compinches, somos compañeros, peleamos, nos arreglamos, estamos maravillados con nuestro bebé. La peleamos juntos</b>”, explicó.</p><p>La periodista también destacó el acompañamiento de su pareja durante la búsqueda de la maternidad y los tratamientos, y el apoyo en cada etapa del proceso. “Nos dividíamos las tareas, porque yo soy un desastre con la organización, mucho más con el tema de los medicamentos. Nunca en mi vida tomé un Mejoralito y de repente tratamiento... Él llevó toda la logística. Llevaba la agenda médica, llevaba los remedios”, admitió.</p><p>El reencuentro con Luciano marcó un cambio en su idea de pareja: encontró en él apoyo incondicional y aprendió a vivir una versión más flexible de sí misma. “No sé si yo podría haber afrontado todo lo que afronté sin él. <b>Dante es nosotros, la familia que armamos</b> y quién sabe lo que es el futuro. Ojalá que siga siendo así, porque soy la mujer más feliz del mundo hoy”, expresó.</p><h2>Cambios internos, balance de vida y visión sobre el futuro</h2><p><b>—¿Sentís que hay un renacer a partir de un determinado momento en la vida de la mujer? </b></p><p>—Sí. Yo creo que hay un montón de mambos que no tenés a esta edad. Tenés otros por ahí, ¿eh? Pero <b>yo hoy</b> <b>me siento sin miedo</b>. Sin miedo o inseguridades laborales. Me siento como segura de mí misma y profesionalmente también. Muy en paz con el recorrido. Me permito disfrutar, me permito tomarme mis tiempos para otras cosas, me permito no saber qué hacer. Como que aflojé un montón el nivel de exigencia interna y realmente siento una mejor versión a partir de ese afloje. Lejos de lo que uno pensaría de si aflojo, me quedo.</p><p><b>—¿Eso te permite ver distinto el futuro profesional? </b></p><p>—Yo creo que a nivel laboral estamos en un momento de cambio. Obviamente, sin ponernos técnicos, todo lo que es <b>inteligencia artificial</b>, que afecta a nuestro medio, que va a afectar la vida. Pero yo pienso que es un momento en donde está bueno saber que la línea va a cambiar. De un lado van a estar los que tengan ganas de aceptar este cambio y estudiarlo, y del otro lado van a quedar los que crean que con el mismo manual se puede sobrevivir los próximos años. Para mí está buenísimo el cambio. Yo soy cero tanguera y nostálgica. A mí la experiencia de todos esos años, todo el caminito que hice, me sirve porque me dio muchos elementos. Estoy de toda la vida en América, en el noticiero, pero el hecho de imaginarme en un futuro haciendo otras cosas, me entusiasma. Yo llegué a un lugar y voy a llegar a un montón más distintos. Estoy, de hecho, estudiando, leyendo, metiéndome, voy escuchando pódcast, para abrir la cabeza. </p><p><b>—¿Cómo te influenció la maternidad en la relación con tu madre y tu historia familiar? </b></p><p>—Yo tengo una relación muy cercana y muy buena con mi mamá. Mi mamá fue muy importante en conceptos básicos de mi vida. Cuando yo era chica, por ejemplo, mi mamá decía: “Estudiá y siempre, tenés que lograr poder mantenerte vos. Y si ganás, el 30 por ciento tiene que ser ahorro”. Me instaló un montón de conceptos que yo los seguí y que fueron estructurales para mí. Hoy por hoy creo que ser mamá me hace entender un montón de cosas. Me hace también entender a mi mamá siendo mamá a los 21 o 22 años. Si yo era mamá a los 21 o 22 años, era un samba mi cabeza, mi sistema emocional, todo. Era otra época, de verdad. Mis papás se separaron cuando yo era muy chica, pero mi familia es muy particular: nosotros los domingos comemos todos juntos. Tenemos una estructura familiar que se acomodó porque ellos siempre se llevaron bien. </p><p><b>—Si pudieras hablar con la Sole de hace unos años, cuando empezaba con la idea de convertirse en mamá, y con todo lo que hoy sabés que te tocó atravesar, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Que vale la pena. Vale el amor, vale el esfuerzo. Dale derecho. Eso me diría. Y en esos momentos que dudaba: sí, dale. Vale la pena.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4AXPIOKYWRD7XNWGE6RVZOAIJY.jpg?auth=17486de370c228af9a31eaded7b2ab0efe5ebaad061faa7356c4f8d2f8c217f8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Soledad Larghi con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Del brillo del espectáculo a la búsqueda interior: Barbie Simons y su camino entre la exigencia, la soledad y el anhelo de un amor auténtico]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/27/del-brillo-del-espectaculo-a-la-busqueda-interior-barbie-simons-y-su-camino-entre-la-exigencia-la-soledad-y-el-anhelo-de-un-amor-autentico/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/27/del-brillo-del-espectaculo-a-la-busqueda-interior-barbie-simons-y-su-camino-entre-la-exigencia-la-soledad-y-el-anhelo-de-un-amor-autentico/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, repasó su trayectoria desde sus comienzos en el exterior hasta su consolidación en el periodismo. Abordó sus inseguridades, el impacto de la exposición pública y la búsqueda de validación. Además, reflexionó sobre los aprendizajes que le dejaron sus vínculos, la decisión de no ser madre y el proceso personal que atraviesa para reencontrarse, soltar el control y construir relaciones más genuinas ]]></description><pubDate>Fri, 27 Mar 2026 04:38:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Hoy me estoy permitiendo soltar, pero me cuesta. No importa si es en lo económico, en lo laboral, en el trabajo, en lo profesional. Me recontra cuesta y estoy haciendo un trabajo sobrehumano para lograrlo y sostenerme así”, admitió <b>Barbie Simons</b> en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Barbie es periodista, conductora y figura de la televisión argentina, especializada en espectáculos y <b>entretenimiento internacional</b>. Hija del recordado animador <b>Leonardo Simons</b>, desarrolló una carrera en medios locales e internacionales y se destaca por sus entrevistas a <b>celebridades de Hollywood</b>. </p><p>Actualmente, es conductora de Chicas Pochocleras en <b>C5N</b> y produce su propio podcast en <b>El Observador</b>, además de participar como panelista en diversos programas. Su perfil profesional, que integra periodismo de entretenimiento, coberturas internacionales y un estilo cercano, la posicionó entre las entrevistadoras argentinas más reconocidas en ese ámbito.</p><p>Durante esta charla, Barbie analizó el equilibrio entre la exposición pública y la vida privada, y subrayó la importancia del trabajo personal junto con el valor de mantener relaciones auténticas. Desde el recuerdo de su padre hasta su rol de tía y hermana, destacó que el acompañamiento familiar y la introspección han sido claves para atravesar etapas de cambio y aprendizaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U54VMHVVUJHGDPTEO4SIXUMWWU.jpg?auth=bacdc99d0146a085ebf9508309ccbc46d90d79c4eee88eee30ca5db9d6da1dd0&smart=true&width=4990&height=3384" alt="Barbie Simons: "Tengo muy buena relación con mis ex"" height="3384" width="4990"/><h2>Carrera profesional y hallazgos personales en el periodismo de espectáculos</h2><p>Barbie repasó su recorrido en los medios desde sus primeros pasos en <b>Miami</b>, donde entrevistó a figuras como <b>Halle Berry</b>. Recordó el impacto de aquel debut y cómo ese punto de inflexión la llevó a elegir el periodismo de espectáculos como vocación: “Ese día entendí y dije: ‘Me quiero dedicar a esto’, me encanta este mundo, lo consumí siempre de chica, las alfombras rojas, los Óscars, los Globos de Oro, Hollywood. Siempre dije: ‘Soy muy cholula de Hollywood’”, expresó.</p><p>Al regresar a <b>Argentina</b> tras casi 14 años en <b>Estados Unidos</b>, se instaló en <b>Buenos Aires</b> y comenzó a trabajar cubriendo estrenos de series y películas. “Esta semana, por ejemplo, tengo <b>cinco diferentes series, películas, estrenos</b>. Eso también implica un montón de tiempo de ir al cine, de estar sola en las privadas, pero bueno, me encanta, lo amo”, confesó.</p><p>Además de entrevistar a <b>celebridades</b>, Simons participa en todo el proceso: <b>“Soy yo quien cierra las entrevistas y quien las consigue</b>. No es que tenga un productor detrás. Todo ese laburo lo hago sola. Mi relación con las plataformas, con los estudios como Disney, Apple, Paramount y Netflix, son directas”. También subrayó la satisfacción de generar ambientes propicios con los entrevistados y la importancia de disfrutar la espontaneidad, incluso ante los desafíos que impuso la virtualidad durante la pandemia.</p><h2>Inseguridad, validación y salud mental en la vida pública</h2><p><b>—Tenés un carrerón, ¿te resulta difícil reconocer en qué sos buena o te das cuenta y celebrás los logros que vas obteniendo?</b></p><p>—Siento que soy buena en esto. Pero siempre padecí mucho de baja autoestima. Siempre fui muy insegura, y lo reconozco, en muchos aspectos de mi vida…</p><p><b>—¿Por ejemplo en qué?</b></p><p>—En diferentes terrenos: en las relaciones, en el físico, en lo profesional. Entonces, para mí cuando halagan mi trabajo o me remarcan esto de generar un buen clima en las entrevistas, es como una validación. Y uno en definitiva siempre está buscando la validación del otro, ¿no? Y más los que trabajamos en este medio frente a una cámara, que trabajamos con la imagen... Cuando me dicen: “Sos la mejor haciendo lo que hacés”. Yo digo: “¡Wow! Se ve que debo estar haciendo un buen laburo”, aunque reconozco, y lo hablo mucho en terapia, que tengo una mala costumbre en la estoy trabajando. Siempre me quedo en la falta. ¿A qué me refiero? Termino una entrevista y quizás fue espectacular, por ejemplo, salí de hacer a <b>Kim Kardashian</b>, que fue espectacular, se re viralizó, cinco millones de visualizaciones, le di regalos, generé momentos copados, pero salí y automáticamente dije: “¿Qué me olvidé de preguntar? ¡Me olvidé de preguntar esto!”. Me cuesta reconocer cuando hice algo bien y me paro a veces en la falta, en lo que no hice.</p><p><b>—¿Y por qué sentís que te pasa eso?</b></p><p>—¡Ay! No sé. Porque estoy re mambeada. Vine mal de fábrica (risas). No sé. Insatisfacción. Tiene que ver como con muchos elementos…</p><p><b>—Es algo que nos atraviesa en general: las redes sociales, la inmediatez, la hiperestimulación. Pero hay mucha gente que, desde afuera, uno la ve y dice: “Lo tiene todo”. Sin embargo, cuando empezás a hablar un poco más…</b></p><p>—¡¡¡Si supieran!!! Yo siempre digo que en Instagram y en las redes todo se ve tan lindo, tan hermoso y tan aspiracional. Ahí uno tiene una vida perfecta y maravillosa. Pero si supieran que detrás de eso, quizás hay alguien que está sufriendo o que la está pasando mal, que está lidiando con sus propias batallas, con temas quizás de salud mental. Y es difícil. Siempre digo: <b>“No creas todo lo que ves”. </b></p><p><b>—Si hoy tuvieras que definir en qué momento estás, ¿con qué Barbie nos encontramos?</b></p><p>—En un momento de cambio. De mucho cambio, <b>reposicionándome</b>, <b>reencontrándome</b>.</p><p><b>—¿Sentís que te perdiste y ahora te estás reencontrando?</b></p><p>—Más que perderme fue como quizás invertir tiempo en los otros, o en una pareja, acompañar o sostener, y quizás me olvidé de mí, de mis propias necesidades y de lo que yo realmente quiero o necesito para sostenerme que, en definitiva, si yo no estoy bien conmigo, nada a mi alrededor puede estar bien. Ahora hace ya bastante que no estoy en una relación, va a ser casi un año. Es un montón y es la primera vez que paso tanto tiempo soltera. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5YTN42YW7FBZFNXT2W5CVJYX5Y.jpg?auth=c1cae3d70c3d2fdb4c008b44ae07c9e111414b9ec79701a407389567f73ad29a&smart=true&width=4984&height=3480" alt=""Estoy en un momento de muchos cambios, reposicionándome, reencontrándome", reconoció la periodista" height="3480" width="4984"/><p><b>—¿Sos re noviera?</b></p><p>—Yo soy re noviera. <b>A mí me gusta la vida de a dos, me gusta la compañía</b>. Siento que la vida está hecha para estar de a dos. Desde lo más simple, ¿eh? Llegar a mi casa y compartir... Y hoy me encuentro sola.</p><p><b>—Y no te gusta. </b></p><p>—No. Pero bueno, entiendo que hay momentos para todo y que <b>necesito estar conmigo para resolver un montón de cuestiones para que aparezca una persona correcta en mi vida, porque sino uno sigue eligiendo mal y sigue eligiendo desde la necesidad, desde la carencia y no desde lo real y lo auténtico. </b>Hoy para mí es un planazo llegar a mi casa y ver una serie, que soy adicta a las series, a las plataformas y poder estar en la cama tirada en pareja con ese ida y vuelta, compartiendo, es genial. Quiero comentar con alguien la serie. Pero bueno, entiendo que son momentos de la vida y que ya llegará. Pero reconozco que sí, me copa la vida de a dos, siempre y cuando funcione y haya una sinergia, sea un compañero el que esté al lado tuyo, un par. A veces mi exnovio me decía que era medio insoportable ver series conmigo porque yo le pongo subtítulo a todo, ¿viste? Como: “Flaca, apagá la radio, callate, dejame disfrutar de la serie” (risas). Pero yo necesito como comentarla.</p><p><b>—Mencionaste tu último vínculo y fue una relación larga, ¿no? ¿cuánto tiempo estuvieron juntos?</b></p><p>—Seis años y a distancia. Igual nos veíamos todos los meses. Él vivía en Miami. Y tenía sus hijos. A pesar de que me separé hace un año, sigo en contacto. <b>Tengo muy buena relación con mis ex. </b>No solo con él, en general. Ayer, por ejemplo, fui a cenar con un antiguo ex. Quizás como pareja no funcionamos, fuimos un desastre y no éramos el uno para el otro por diferentes situaciones de la vida, pero nos encontramos como amigos que nos llevamos bárbaro. Nos acompañamos, nos divertimos y no pasa absolutamente nada. Esto es medio bizarro, pero estaba saliendo con alguien, me había puesto de novia, no duró mucho, un par de meses y <b>para mí era importante que mi ex lo conociera e ir a comer los tres juntos. </b>Y fuimos. Después no funcionó, fue algo más pasajero. Pero para mí era importante que alguien que me conoce, que me quiere bien, me diga qué le parecía. De vuelta: la validación externa. Mis amigas que me conocen ya saben que yo tengo recontra buen vínculo con mis ex, pero entiendo que desde afuera puede sonar raro (risas).</p><h2>Decisión de no ser madre y condicionamientos sociales</h2><p>La periodista habló abiertamente sobre su decisión de no ser madre, un tema que, según reconoce, tardó años en poder expresar sin culpa ni temor al juicio ajeno. “<b>Hace muchos años tengo claro que no quiero tener hijos y lo digo</b>. Me costó mucho igual decirlo públicamente porque me sentía muy juzgada, observada, pero bueno, ya lo tengo como muy asumido. Pero recontra quiero un compañero de vida, eso también lo tengo también megaclaro”, explicó.</p><p>Mencionó que vivió situaciones de pareja donde la maternidad era un deseo unilateral. “Una vez fue re difícil, porque incluyó una mudanza, irme a otro país, apostar a un proyecto y su objetivo era ser padre. Y es recontra válido. Pero fue fuerte, fue delicado. Yo tenía creo que 30 o 31. Lo hablaba con mi hermana y mis amigas. Era como: ‘¿Pero qué hago? No quiero, pero lo voy a hacer por el otro’. Y ahí fue el clic, cuando de verdad decidí que no era para mí”, recordó.</p><p>Barbie explicó que la experiencia de ser tía y el vínculo con su sobrino le otorgan un espacio de afecto, pero confirma que su elección es firme: “Gracias a Dios, mi hermana me dio un sobrino adorado, que lo amo con todo mi alma y me encanta pasar tiempo con él y dedicarle tiempo de calidad, pero es una vida con la que yo no podría congeniar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DH7EW74V3RG7BKCNEB5Z55AWVY.jpg?auth=1249798604d693a1cd268f1a3d411d9d6ba93860f79bd820e5e2e84294c1d0ce&smart=true&width=5621&height=3480" alt=""Siento que siempre sobreviví y quizás ahora es más momento de disfrute y de conectar con otras cosas", admitió Barbie en diálogo con Luli" height="3480" width="5621"/><h2>Familia, duelos y aprendizaje emocional</h2><p><b>—¿Qué buscás o qué intentás encontrar en un otro? </b></p><p>—Un par, un compañero, con todo lo que eso significa. </p><p><b>—Y no es tan fácil. </b></p><p>—Obvio que no. Porque después te dicen: “No puede ser que una chica como vos, que te va bien, que viajás, sos independiente, no encuentre a alguien”. Y la verdad no es tan fácil. Como diría mi prima: “Está áspero el mercado” (risas). <b>Para salir con alguien me tiene que gustar de verdad</b>. No me faltan invitaciones para chonguear, pero salir por salir no me divierte. Sé lo que quiero y lo que no quiero. Y a esta altura de mi vida no estoy para perder tiempo y estar con cualquiera solo por el hecho de tener a un compañero.</p><p><b>—Viste que dicen que uno busca o uno igual al padre o uno totalmente distinto.</b></p><p>—Sí, yo lo tengo muy asumido. Tuve y tengo un Edipo, una idealización con los años de vida que compartí al lado de mi papá y es inevitable que no te condicione.</p><p><b>—Escucharte tan firme en todo lo vinculado a lo laboral y, en lo personal, decir: “Estoy en una etapa de transición, de movimiento”, es muy loco ver cómo esas dos Barbies van surfeando la misma ola.</b></p><p>—Recontra. Yo siempre me puse, por mi historia de vida, en el rol más de supervivencia, como de sobrevivir a la vida. Quizás debería soltar un poco y vivirla más que sobrevivirla. Aprender a disfrutar más, a estar más conectada en el presente, cosas que me cuestan porque siempre tuve el chip de: “Hay que salir para adelante, hay que sobrevivir”. Entiendo que fue desde que perdí a mi papá de una forma muy trágicamente, a una edad muy especial para una mujer, a los 15 años, y ahí me puse el mote de supervivencia. Me fui a un país nuevo sin ser hija de nadie, siendo inmigrante, queriendo abrirme un camino en una carrera, estudiar en un país donde se habla otro idioma... <b>Siento que siempre sobreviví y quizás ahora es más momento de disfrute y de conectar con otras cosas. </b></p><p><b>—¿Te cuesta soltar el control en lo personal y profesional?</b></p><p>—Hoy me estoy permitiendo eso, pero me cuesta un huevo. No importa si es en lo económico, en lo laboral, en el trabajo, en lo profesional. Me recontra cuesta y estoy haciendo un trabajo sobrehumano para lograrlo y sostenerme así.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con la Barbie de hace 10 o 15 años, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Me causa gracia que es una pregunta que yo siempre le hago a mis entrevistados, pero nunca me la hice a mí misma. Quizás la mimaría un poco más, la acompañaría un poco más. La sostendría para que no se le haga todo tan difícil. </p><p><b>—¿Te has sentido muy sola?</b></p><p>—Sí. A pesar de que estoy muy acompañada, porque yo tengo una red de contención muy grande. Por más de que una se sienta acompañada y sabe que no está sola y tenés tu red de contención y todo, la realidad es que llego a mi casa, cierro la puerta, me acuesto en la cama y estoy sola. Y me levanto y estoy sola. Y sí, no es fácil. Pero me ha pasado de que me digan: “Yo tengo una familia, tengo hijos, mi marido, todo, y también me siento sola”. Y es verdad, también pasa.</p><p><b>—Si pudieses elegir un momento de tu vida, como si tuvieras una especie de archivo y dijeras: “Voy a agarrar una diapositiva” —que puede ser una foto que tengas guardada o un momento que hayas vivido—, y pudieras volver a vivirlo, ¿cuál sería?</b></p><p>—Sin lugar a dudas uno con mi papá. Nosotros los fines de semana íbamos a un country y tengo presente ese momento con mi hermana y mi papá en el auto cantando una canción que a mi papá le encantaba y la poníamos bien alto y bailábamos: “<i>Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas...”. </i>Y me acuerdo de ese momento y cada vez que con <b>Vanesa</b>, mi hermana, escuchamos esa canción es automáticamente papá. Es como está presente. Obvio que está, además lo siento y está. Pero volvería a vivir eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QU5DY4UXABF7RL3MW3AXIBOV5A.jpg?auth=d6c459965e99e85ddefac18ba0c78c033cd6cf9e357c166fae62be9c74beb459&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Barbie Simons con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Mariana Gándara: de una separación devastadora al amor que nació en una plaza, la familia ensamblada que construyó y su nueva mirada sobre la maternidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/20/mariana-gandara-de-una-separacion-devastadora-al-amor-que-nacio-en-una-plaza-la-familia-ensamblada-que-construyo-y-su-nueva-mirada-sobre-la-maternidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/20/mariana-gandara-de-una-separacion-devastadora-al-amor-que-nacio-en-una-plaza-la-familia-ensamblada-que-construyo-y-su-nueva-mirada-sobre-la-maternidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista repasó el punto de quiebre que la llevó a iniciar su divorcio y a seguir su intuición tras detectar “red flags”. Además, compartió su proceso de reconstrucción personal, la experiencia de abrirse a una nueva relación y cómo materna desde un enfoque más consciente]]></description><pubDate>Fri, 20 Mar 2026 05:28:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Yo empecé a hacer todos los acuerdos de divorcio ese mismo día que me enteré</b> <b>que me era infiel”</b>. La frase de <b>Mariana Gándara</b> condensa el instante en que decidió romper con una historia que ya no la hacía feliz. Sin vueltas, la periodista y cofundadora de <i><b>Muy Mona</b></i> recordó cómo, tras descubrir una serie de situaciones que no estaba dispuesta a tolerar, eligió escucharse y dar un giro radical a su vida: <b>“Uno en el fondo siempre sabe cuando algo no cierra”.</b></p><p>En <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwve7NBhC-ARIsALZy9HVLfJeOYXmn5Z7MMJmkPZooTo9rT-8e8kTadxD3xey33Tt04N_CpB0aAlkjEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwve7NBhC-ARIsALZy9HVLfJeOYXmn5Z7MMJmkPZooTo9rT-8e8kTadxD3xey33Tt04N_CpB0aAlkjEALw_wcB"><i><b>Ellas</b></i></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, reconstruyó ese punto de quiebre, atravesado por el miedo y la certeza de que había llegado el momento de empezar de nuevo. Habló del peso de los mandatos, de las “red flags” que decidió no ignorar y del proceso de reconstrucción personal que la llevó a redefinir su manera de vincularse.</p><p>Pero su historia no se detiene en la ruptura. También es la de una nueva etapa: la posibilidad de empezar de nuevo, la construcción de una familia ensamblada y una forma de maternar más consciente. Hoy, Maru pone en el centro de su vida y de su mensaje la importancia de elegirse, incluso en los momentos más difíciles.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NMOUY4XLLJB7LKRATKNSCEQBHY.jpg?auth=0821ef29ca1e5110fd21fc633e031e52993c4be693b8e5a028b1b37bc20bccde&smart=true&width=5673&height=3982" alt="Maru Gándara es periodista y comunicadora, cofundadora de Muy Mona, una plataforma digital de moda y lifestyle" height="3982" width="5673"/><h2>La dupla con Coty y el fenómeno Muy Mona</h2><p>Desde hace casi 20 años, junto a Coty Crotto, conforma una sociedad que atravesó distintas etapas de la vida. La relación entre ambas se sostiene en una sinergia que, según Maru, es “un matrimonio que funciona”.</p><p>La periodista explicó que el secreto para mantener vigente la dupla está en la capacidad de resolver diferencias y apoyarse en valores compartidos. <b>“No es fácil encontrar gente con valores, que comparta todas las etapas”</b>, sostuvo, y remarcó que incluso sus psicólogos se sorprendieron por la coincidencia en sus procesos vitales: embarazos, separaciones, maternidad y nuevos proyectos.</p><p>Maru atribuyó parte del éxito de <i>Muy Mona</i> a la autenticidad y la verdad con que se muestran en <a href="https://www.instagram.com/maru_gandara/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/maru_gandara/"><b>redes sociales</b></a>. Subrayó que la comunidad de mujeres que las sigue percibe esa cercanía y transparencia, y que la base es la coherencia y la honestidad. </p><p>“Lo que ven es lo que es”, sintetizó la creadora de contenido al contrastar ese enfoque con el auge de personajes aspiracionales en redes, que considera difíciles de sostener a largo plazo. Además, atribuyó ese diferencial a la formación de ambas en periodismo y comunicación; y a la conciencia sobre la responsabilidad que implica comunicar: ser coherentes con lo que transmiten y mantener los pies en la tierra, especialmente en un contexto social complejo, donde la exposición puede generar distorsiones.</p><h2>Ruptura, divorcio y red flags en los vínculos</h2><p><b>—Te separaste después de 10 años de relación. ¿Cómo se vuelve a creer en el amor después de ese tropiezo, por así decirlo?</b></p><p>—Yo diría que no fue un tropiezo, fue caída libre. Pero ya está. Es un capítulo que dejé en el pasado. Todo lo que te puedas imaginar cuando escucha caída libre y dice: “¡¿Qué pasó?!” Es aún más. La realidad es que siento que yo siempre me basé en el eje, siempre los pies en la tierra y dije: “<b>Tengo todo para salir de acá. Tengo todo para poder reinventarme y convertirme en quien quiero ser. ¿Me voy a dejar arrastrar por esto, por algo que ni siquiera decidí yo? No".</b> Y creo que ese es el punto inicial para tomar decisiones de dónde quiero ir y quién quiero ser.</p><p><b>—Si mirás atrás y decís: “Algo de todo lo que me pasó me hubiese gustado saltearlo”, ¿lo hubieses suprimido? </b></p><p>—No, ni loca. Hoy tengo a <b>León</b> y a <b>Indalecio</b>.</p><p><b>—Y pudiste volver a empezar...</b></p><p>—Exactamente. A mí me pasó eso y no fue que me arrastró, todo lo contrario. Yo dije: “Okey, empecemos de vuelta y empecemos como yo quiero”. Yo estaba aceptando un montón de cosas que no quería. Había un montón de red flags que estaba dejando pasar, por la familia y por un montón de cuestiones…</p><p><b>—Si tuvieses que identificar alguna de esas red flags, ¿cuál recordás? </b></p><p>—No aceptar mentiras y ser muy… porque uno en el fondo siempre sabe. Te juro que en el fondo uno siempre sabe. Cuando se queda solo y dice: “Che, esto no me cierra”. Y si no te cierra, no te cierra. Hay algo...</p><p><b>—¿Cuál es ese </b><i><b>switch</b></i><b> en el que uno dice: “Che, yo me doy cuenta que hay algo, no importa qué, voy a pasar a la acción”? </b></p><p>—Ahí en mi defensa, si se quiere, yo soy muy honesta, muy auténtica, transparente. Entonces, uno cree y forma una familia, entonces hay un lazo de intimidad muy fuerte. Ahora, <b>cuando yo descubrí todo, yo no elegí quedarme. Creo que ese es el punto</b>.</p><p><b>—Cuando hablás de descubrir todo, ¿fue un engaño? </b></p><p>—Fue mucho más. Pero León está mucho más grande. No ve redes, pero por ahí hay amiguitos que sí, entonces ahora eso elijo dejarlo en el pasado por él. Cuando tenga la edad de digerir, tal vez, si se da o no, veremos, podré profundizar un poco más, pero fue bastante más que eso y fue muy duro. Fue un momento tan duro que… no hay grises. Era decir: “Esto no. No es opción”. Eso fue la catapulta. Es como que dije: <b>“Yo no estaba feliz y encima veo todo esto. Ya está, se acabó”. </b></p><p><b>—¿En algún momento dudaste de esa decisión? </b></p><p>—No. Me acuerdo que eran vacaciones de invierno y no podía hacer ningún trámite legal. Yo empecé a hacer todos los acuerdos de divorcio ese mismo día. Literal, ese mismo día yo estaba buscando abogado. Tenía miedo, inclusive de ¿viste cuando hay mucha mentira y decís: “¿Hasta dónde será esta mentira? ¿Cuánto más habrá que yo no sé?”</p><p><b>—¿Te pidieron perdón alguna vez? </b></p><p>—Sí. No sé si el perdón que me hubiese gustado. A veces creo que el perdón viene de la mano de gestos. Pero sí creo que fueron cambiando un montón las cosas y que hoy podemos tener un buen vínculo, cordial o más que cordial. Los dos, bueno, sobre todo yo, hago un esfuerzo muy grande, obviamente, porque los hijos generan eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWIE32GACFBIJMSHCPX6C6SXU4.jpg?auth=0ec5916df9342aa20c9fe46fa63725f25ffe4c4a23617ecd223c696856cee9b8&smart=true&width=5787&height=4002" alt="“Tengo todo para poder reinventarme y convertirme en quien quiero ser”, era el planteo de Maru luego del divorcio
" height="4002" width="5787"/><h2>Reconstrucción personal y nueva pareja</h2><p><b>—¿Por qué las mujeres tenemos tanto miedo o toleramos tanto de eso que no queremos? </b></p><p>—La sociedad es muy dura. Es verdad que fue cambiando, pero es dura todavía. Imagínate que cuando yo me separé, mi hermano me dice: <b>“Yo pensé que vos eras la pesada”. P</b>orque hay como una mirada sobre la mujer con esto. Pero cuando vio toda la realidad de lo que estaba atravesando, fue como: “¡Wow!, no lo puedo creer”. Y yo tampoco lo podía creer. Porque uno viene de ambientes en donde tenés una familia que te cuida, amigas con las que hablaba un montón y que me dijeron “A todos se nos pasó por alto esto”. Y es muy loco, pero también está bueno. No es todos veían qué pasaba y yo no. Fue una bomba. Entonces, también te deja tranquila con vos misma y decís: “Bueno, pará, no era que estaba ciega”.</p><p><b>—¿Y cuánto tiempo pasó desde que decidiste separarte, ese primer día hábil presentaste todos los papeles, hasta que conociste al amor de tu vida? </b></p><p>—Es una historia espectacular. En realidad yo lo conocí en la plaza, con nuestros hijos, los dos jugando. Pero obviamente, él es muy respetuoso y yo también. La realidad era que los chicos jugaban, buena onda, todo bien. Él dijo: “Che, me gusta esta chica”. Cuando vio que yo era casada, quedó ahí. Él se lo comentó a su hermana, ella me tenía de Telefé y de Muy Mona. Pero quedó todo ahí porque él se mudó, no coincidimos más en la plaza y de repente un día me buscó en Instagram y dijo: “Che, no están las fotos de su pareja”. Yo hacía dos o tres meses que me había separado. Me empezó a seguir y no lo reconcí a él, reconocí al hijo. Y ahí empezamos a hablar. Yo estaba en una etapa de mucha reconstrucción. Así que dije: “Voy a charlar y si es una persona copada me voy a dar el tiempo de sentarme, tomarme un café, salir o lo que sea”. Me escribió, tuvimos una cita y nunca más nos separamos.</p><p><b>—¿Y cómo fue acomodándose todo? </b></p><p>—Yo creo que la pandemia nos ayudó un montón, porque empezamos a salir y a los seis meses fue la pandemia. Nos fuimos de viaje a Río y tuvimos que volver antes porque empezaban a cerrar los aeropuertos y los dos teniendo chicos, agarramos el primer avión que encontramos y nos volvimos. Y había que hacer cuarentena. Nos teníamos que encerrar porque veníamos de Brasil y dijimos: “Bueno, nos quedamos juntos”. Después de ahí explotó todo. Él estaba solo con su hijo y yo solo con el mío. Ahí dijimos: “Che, bueno, ya fue, encerrémonos juntos”. Sin la pandemia, hubiera sido diferente. Hicimos todo por separado. Vos a un cuarto, yo a otro, vos con el tuyo, yo con el mío. Como si estuviésemos alojando amigos. Muchas familias hicieron eso. </p><p><b>—¿Y cómo fue la primera vez que León te preguntó? Porque los chicos vuelan... </b></p><p>—Nunca me preguntó. Al revés. Ellos fueron poniendo su título. Es muy loco, pero todo fluyó de ellos. Todo fluyó muy fácil y muy natural. Nunca fue un tema. Una vez los escuchamos hablando y dicen: “Pero entonces ¿vos qué sos mío?” Hablando León y Rufi. “Y somos como unos primos”. Y después, en otro momento: “Somos como medio hermanos”. Ellos solos iban definiéndose. Nunca jamás les impusimos ni les pusimos un título. Y cuando nació Indalecio, dijeron: “Ahora sí somos hermanos”. Siento que los unió y que ellos también se encontraron. Son mejores amigos. Y no es común. Cuando hablo con otras familias ensambladas, me dicen: “Che, esto no es normal lo que les pasa”. Nosotros los acompañamos, los escuchamos, somos respetuosos y disfrutamos mucho de ser padres.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DMDBGPIPXJB4ZMFM2PI7FZCHBI.jpg?auth=0ed43600709a3ad4d4de3aa160e24522e0eea8d21a58232c9baed65965ea8ca9&smart=true&width=5952&height=3936" alt="En diálogo con Luli, la periodista habló de su separación, el encuentro en una plaza que lo cambió todo y cuál es su forma de maternar" height="3936" width="5952"/><h2>La maternidad y la familia ensamblada</h2><p>Para Mariana, la maternidad es el motor que atraviesa todas las decisiones. Sostiene que sus hijos la transformaron en una mejor persona y que siempre busca transmitirles, con el ejemplo, una idea de amor incondicional y respeto. Relató que, tras su separación y la reconstrucción de su vida afectiva, la llegada de Indalesio —el hijo en común con su actual pareja— consolidó la integración de la familia ensamblada.</p><p>Gándara reconoce que el proceso no estuvo exento de desafíos, especialmente en la logística diaria y el trato con las familias de origen, pero afirmó que todo se resuelve desde el amor y la escucha. “Amo maternar, pero lo descubrí maternando”, confesó. Además, destacó la importancia de enseñar a sus hijos el valor de los vínculos sanos y de mostrar, a través de gestos cotidianos, una forma de ser pareja y familia distinta a la que muchas veces se hereda de generaciones anteriores.</p><h2>Transformación y legado</h2><p><b>—Si tuvieses que elegir como si fuese una cajita de diapositivas, un momento que volverías a vivir porque te marcó, ¿tenés identificado cuál sería?</b></p><p>—Yo siempre pienso en mis hijos. Me hacen siempre una mejor persona. Siempre que estoy haciendo algo, pienso en ellos. Quiero que vean esto de mí. Te lo digo y ya me emociono. Ese es el verdadero amor para toda la vida, incondicional, es la maternidad.</p><p><b>—Una de las primeras cosas que leo cuando alguien conocido se separa son los mensajes: “¿Pero cómo no la luchaste más por tus hijos?” Y, para mí, conceptualmente es al revés.</b></p><p>—Vos sabés que una vez viene mi pareja, me da un beso adelante de los chicos y yo le doy un beso y me dice: “Che, no sé si da”. Y yo le dije: “Yo quiero que vean esto, quiero que vean que esto es ser pareja, no discusiones o hablar mal”. Entonces, todas las mañanas nos saludamos con un beso, aunque nos peleamos, nos saludamos con un beso. A veces nos cuesta, pero nos saludamos con un beso. Quiero que tengan esta definición, no el “uy, qué pesada”, “porque tu madre”, “porque tu padre”, sino que vean esta complicidad que tenemos.</p><p><b>—¿Tenés registro de esos instantes cotidianos con ellos? </b></p><p>—Un montón. Soy muy agradecida de esos instantes. Conecto muchísimo y me hago mucho lugar de conectar con esas situaciones porque son las que más me llenan. Dejo el teléfono a un costado y eso también es un ejercicio para poder conectar, escucharlos...</p><p><b>—Si te pudieses tomar un mate con esa Maru que atravesó todo ese infierno, ¿qué te dirías? </b></p><p>—<b>Confiá en vos, podés</b>. Siempre es confiar en uno y respetarse, no dejarse a un costado a pesar de todo. Siempre lo digo en Instagram: si yo pude, vos podés.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DM5ZH5J7ONGZTBV4BDXOLC3JIQ.jpg?auth=c88dbaf78104b2e3827c73014f9c0064ac8c4abfc399a47925596695cfe9f87e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mariana Gándara con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Ailén Bechara: las locuras que hizo para encajar en los medios, los años de autoexigencia física y cómo logró reconstruirse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/13/ailen-bechara-las-locuras-que-hizo-para-encajar-en-los-medios-los-anos-de-autoexigencia-fisica-y-como-logro-reconstruirse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/13/ailen-bechara-las-locuras-que-hizo-para-encajar-en-los-medios-los-anos-de-autoexigencia-fisica-y-como-logro-reconstruirse/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo habló con franqueza sobre los extremos a los que llegó para adaptarse a los cánones estéticos, tanto propios como ajenos, desde restricciones alimentarias hasta tratamientos dañinos para su cuerpo. También reflexionó sobre la maternidad, las pérdidas de embarazo que sufrió y el proceso personal que la llevó a priorizar su salud mental y construir una vida más consciente]]></description><pubDate>Fri, 13 Mar 2026 05:18:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“De no comer en todo el día hasta llegar al estudio, hacer el programa y salir y comerme todo después. Desde ir a un médico mentiroso que decía: ‘Te voy a sacar de acá’. Yo exponía mi cuerpo a eso. <b>Me han dado anfetaminas. He hecho cualquier cosa.</b> Y así fueron muchos años repitiendo lo mismo. Era como mi manera de manejarme y me funcionaba. Obvio que funciona un tiempo, después no”, se sinceró <b>Ailén Bechara </b>en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de los extremos a los que llegó para encajar en los estándares del medio.</p><p>Ailén es modelo, influencer y figura de la televisión argentina. Nació en Darregueira, provincia de Buenos Aires, y saltó a la popularidad a comienzos de la década de 2010 como azafata de <i><b>A todo o nada</b></i>, el ciclo de entretenimiento conducido por <b>Guido Kaczka</b>, lo que la convirtió en una cara conocida de la pantalla chica. En 2015 alcanzó mayor visibilidad al participar en <i><b>Bailando por un sueño</b></i>, donde llegó a la final y obtuvo el segundo puesto.</p><p>Con el paso del tiempo amplió su perfil hacia las <a href="https://www.instagram.com/ailen_bechara/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/ailen_bechara/?hl=es"><b>redes sociales</b></a> y el mundo de la moda, participando en campañas, proyectos de diseño y actualmente tiene su propia marca de ropa. En su vida personal, desde hace 9 años está en pareja con el empresario y representante de futbolistas <b>Agustín Jiménez</b>, con quien se casó en diciembre de 2024 y tiene un hijo, <b>Francisco</b>.</p><p>Durante la entrevista, habló sobre el desafío de la maternidad, la importancia de la salud mental y los aprendizajes que le dejaron años de autoexigencia física. También reflexionó sobre la necesidad de reconocer los logros personales y expresó que su mayor deseo es transmitirle a su hijo la libertad de ser uno mismo y de construir una vida diferente, lejos de los mandatos del pasado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G7AUXJ47GJC3LDWWEYNUFIAH34.jpg?auth=8da98f98477063615b8da1f7d23476a76fb4076e1391378ff71784fabd0e6f29&smart=true&width=7179&height=4912" alt="Ailén Bechara relató su lucha con los trastornos alimenticios, la presión por encajar en los estándares del medio y enfrentar su autoexigencia. (Adrian Escandar)" height="4912" width="7179"/><h2>Trayectoria profesional y transformación de la imagen pública</h2><p><b>—¿En qué etapa de la vida estás? </b></p><p>—Siempre mamá, siempre trabajando. Tal vez no me ven tanto en la tele hoy en día, pero en lo que puedo y en algún proyecto que me llaman, si puedo y me gusta, estoy. Ahora con un emprendimiento, de a poco, siempre en el medio, un poco menos, pero estoy muy bien.</p><p><b>—¿Sentís que esto de volcarte más para el lado empresarial o empezar a retirarte un poco de la exposición pública fue una decisión que fuiste construyendo o se fue dando? </b></p><p>—Creo que toda mi vida fue muy improvisada (risas). Lo sigue siendo. De hecho, fue improvisado caer en el casting de Guido. Después fue improvisado tomar la decisión de ir al Bailando. Siempre digo que mis decisiones son como medio inconscientes, impulsivas. Creo que así funciono en la vida. Me dejo medio llevar.</p><p><b>—¿Hay una cosita de intuición detrás o es puro impulso? </b></p><p>—Soy inquieta, soy ambiciosa y también soy muy impulsiva. Muy Aries. Y cuando tengo la corazonada, voy. Y sé que a todo le pongo como mucho de mí. Si lo hago, lo hago bien. No me gustan las cosas a medias.</p><h2>Lucha con los trastornos alimenticios y la autoexigencia</h2><p><b>—En algún momento contaste lo complejo que fue para vos entrar dentro de los cánones de ciertas exigencias físicas que sentías que el medio te pedía. ¿Cuál es el límite? Sobre todo cuando arrancaste desde tan chica.</b></p><p>—Yo me vine a estudiar acá a Buenos Aires y después de cuatro años caigo en el casting de Guido, en un programa donde había que estar sexy. <b>Estábamos en traje de baño y tal vez nadie me lo exigía, pero yo misma sí.</b> Eran cosas que yo ya traía de mi infancia. Desde muy chica, atacada por cosas como no comer. Esto de “cerrá el pico, no comas” que me decía a mí misma. Me autoexigí mucho e hice locuras.</p><p><b>—¿Locuras de qué tipo? </b></p><p>—De no comer en todo el día hasta llegar al estudio, hacer el programa y salir y comerme todo después. Desde ir a un médico mentiroso que decía: “Te voy a sacar de acá”. Yo exponía mi cuerpo a eso. Me han dado anfetaminas. He hecho cualquier cosa. Y así fueron muchos años repitiendo lo mismo. Era como mi manera de manejarme y me funcionaba. Obvio que funciona un tiempo, después no.</p><p><b>—¿Qué se te cruzaba por la cabeza en esos momentos? </b></p><p>—Siento que de chiquititas tuvimos presión, las revistas... Era ver cómo hace tal persona para estar así, las dietas de moda y yo consumiendo eso. Yo estaba muy sola también en esa época en Buenos Aires. Gracias a Dios fui saliendo de eso sola o no me acuerdo cómo, sinceramente, porque <b>hay muchas etapas de mi vida que mi cabeza borró.</b></p><p><b>—¿Y por qué pensás que pasó eso? </b></p><p>—No, no sé. Tal vez cosas que quisiera borrar…</p><p><b>—¿Como una autopreservación? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Como bloquear recuerdos porque duelen? </b></p><p>—Totalmente. También tuve, bueno, lamentablemente <b>un padre que tuvo anorexia nerviosa</b>, que tampoco tuvo el mejor ejemplo ni me dio los mejores consejos.</p><p><b>—Dijiste antes: “Ante todo, soy mamá”. ¿Te condicionó todo esto a la hora de buscar tu embarazo o de decidir convertirme en madre?</b></p><p>—La decisión de ser mamá fue medio impulsiva. Pero me acuerdo que cuando me embaracé, me comí todo. Fue mi momento de decir: <b>“Soy libre”. </b>Volví a comer ravioles después de años de no comer pasta. Era muy obsesiva de la dieta y no se puede vivir así. Comí todo, engordé un montón. Pero no me importó. Yo era feliz. Comí cosas que por años yo misma me prohibí comer.</p><p><b>—Y hoy cuando mirás así hacia atrás ese proceso, esas dos etapas, una de tanta restricción y otra de tanto permiso, ¿qué pensás? </b></p><p>—Sigo trabajando en eso porque cuando estoy feliz es todo espléndido y me veo bárbara. Pero después cuando hay algo que tal vez en tu vida no va bien y estás triste, es como un retroceso, ¿viste? <b>Hoy tengo una relación saludable con la comida. Nada que ver. Hoy soy otra. </b>Pero siempre hay algo ahí. No soy libre del todo. Por ejemplo, no puedo disfrutar en una playa. No lo puedo hacer, me encantaría, pero todavía lo trabajo porque no puedo. No sé. </p><p><b>—¿Te referís a estar relajada con tu cuerpo en la playa? </b></p><p>—Exacto, en bikini, en un lugar...</p><p><b>—¿Sin clavarte el pareo? </b></p><p>—Exacto. No puedo. O sea, me encantaría. Es algo que es más fuerte que yo y que está claramente en mi cabeza. Cuando tenés al diablito y al angelito en el oído (risas) que te están todo el tiempo trabajando… Por eso es tan importante, obviamente, la salud mental. Por eso siempre digo que estoy trabajando, estoy todo el tiempo haciendo terapia y tratando de estar bien y de poder convivir en un equilibrio normal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PZCJFXPQBVDJXFVVJSP5LIADYQ.jpg?auth=5f8da40f1d6cf382413ceac192f9a1f788a741923d33204e4c1cc5fa1ccc47ee&smart=true&width=6844&height=4568" alt="En diálogo con Luli Fernández, Ailén contó cómo fue su proceso de transformación personal al priorizar su bienestar emocional. (Adrian Escandar)" height="4568" width="6844"/><h2>Crisis de pareja, separación y reconstrucción de la familia</h2><p><b>—¿Hace cuántos años estás en pareja? </b></p><p>—Fran tiene 8 años y nosotros estamos juntos hace 9 años. Hace 9 años que estoy en pareja y tenemos un año y medio de casados. </p><p><b>—Y hubo un momento en el que se separaron...</b></p><p>—Sí, a los 7 años exploté y dije: “¡No quiero más!”. No porque había pasado nada puntual sino porque me cansé y le dije: “Armá tu valija y te vas”.</p><p><b>—¿Llegaste a echarlo? </b></p><p>—Sí, sí. Separación total. Me había traído toda la ropa que tenía en Cañuelas, en la casa que tenemos. Me había traído todo acá. Hice toda una logística y después volví, claramente.</p><p><b>—¿Sentís que fue ese impulso ariano o tenías tus argumentos? </b></p><p>—No, para mí tenía mis argumentos. Yo no quería saber nada. La puerta estaba cerrada, no entraba ni una hendija de luz, nada.</p><p><b>—¿Cómo lograron transmutar esa crisis al casamiento? </b></p><p>—Hablando y yo cambié mucho también.</p><p><b>—¿Te lo pidió él? </b></p><p>—No, yo me lo pedí a mí misma. <b>Empecé una búsqueda espiritual de estar mejor yo. </b>No toda la culpa de lo que me pasa la tiene el otro. Fue como más interno el tema. <b>Yo cambié mucho y hoy soy otra.</b></p><p><b>—¿Cómo llegó la propuesta de casamiento? ¿Surgió de él o de vos?</b></p><p>—Él siempre supo que yo me quería casar y él también, pero yo estaba tal vez medio pesada hasta que dije: no le voy a insistir más, no le voy a decir más nada. Solté y ahí llegó la propuesta. Todo el mundo piensa que fue muy romántica con pétalos en la playa y no. Esas son cosas que nunca me van a pasar (risas). Pero igualmente fue linda. Me sorprendió. No me la veía venir. Me reenvió un audio donde me decían: “Bueno, ¿qué fecha querés para el registro civil?”. No lo entendía y cuando lo vuelvo a escuchar… Yo estaba en un baby shower (risas). </p><p><b>—O sea, ¿te hizo la propuesta de casamiento por WhastApp?</b></p><p>—Claro. Me reenvió el audio de la persona del registro que le preguntaba la fecha. Pero a la vez digo: “Qué lindo fue” porque me sorprendió. Todo fue emoción, llanto de alegría. Además, fue poner la fecha y casarnos. Todo así en menos de un mes. Él sabía que yo quería y organizamos todo. Fue un civil que terminó en un fiestón. En 20 días organizamos una fiesta en donde todo el mundo se divirtió. Fue todo muy tranquilo y relajado, como somos nosotros.</p><h2>Pérdida de embarazos y resiliencia</h2><p><b>—En este plan de seguir eligiéndose como pareja y familia, ¿Tenés ganas de tener más hijos? </b></p><p>—Sí, <b>me imagino que una familia numerosa</b>. Dios no me lo está concediendo, pero sí me encantaría volver a ser mamá. </p><p><b>—Y fíjate que me compartiste que cuando, cuando buscaste a tu chiquitín, a Fran, fue como muy espontáneo, quisiste ser mamá y enseguida llegó.</b></p><p>—Enseguida llegó y la verdad que fue un embarazo soñado. Me acuerdo que los primeros tres meses que yo tenía muchas náuseas, vómitos, dolor de cabeza, pero los tres meses se cumplieron y automáticamente fue una maravilla. Todo perfecto. Fran fue perfecto. El embarazo, tenerlo, un nene bueno, saludable, sano, gracias a Dios. </p><p><b>—Y cuando volviste a encarar la idea de volver a buscar un embarazo, ¿cómo fue ese proceso?</b></p><p>—<b>Perdí dos embarazos. </b>En el primero fui a hacerme la eco y me dicen: “No hay latidos”. Fue un balde de agua fría porque no te la esperás para nada. Estaba de 12 semanas y me costó un montón salir de ahí. Al otro día te dicen: “Si no lo expulsás, hay que sacarlo”. Tuve que ir al sanatorio, lo sacan y lo mandan a estudiar. <b>Fue todo traumático.</b></p><p><b>—¿Ya tenías a tu hijo Fran cuando pasó esto? </b></p><p>—Sí, ya lo tenía a Fran. De ese embarazo perfecto pasamos a esto. Después, cuando vuelvo en lo que fue mi tercer embarazo, Agustín me hace la propuesta de casamiento. Ya estaba embarazada y me iba a casar embarazada. Pero voy a una ecografía con mi suegra, de ahí nos íbamos a la prueba de vestido, y yo sabía que había una probabilidad de que vuelva a suceder. Pasó otra vez. Fui llorando a la prueba de vestido. Era como que no caía. Al otro día, de vuelta a quirófano...</p><p><b>—¿Te da miedo intentarlo otra vez después de dos pérdidas? Porque solo las que pasan por esto saben lo doloroso que es.</b></p><p>—No sé si me da miedo. Sé que Dios me lo va a mandar cuando tenga que ser, en el momento que tenga que ser. Mi primer pérdida me vino a enseñar un montón. Yo también cambié. Fue una transformación. Ahí siento que empezó mi cambio. Yo creo que todo te viene a enseñar algo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OSQBZIHHUJH6RK6EH4MCOPPNEU.jpg?auth=b150fe09c1a4ff0996a1b6d93c58c2b89a3f77e28ec570aa83a512e1a578887b&smart=true&width=7132&height=4760" alt=""Hoy tengo una relación saludable con la comida. Nada que ver, soy otra", confesó Ailén. (Adrian Escandar)" height="4760" width="7132"/><h2>Reflexiones sobre la infancia, el perdón y la construcción personal</h2><p><b>—Si pudieras rescatar un momento de tu vida como si fuera un archivo de diapositivas para volver a vivirlo, ¿cuál elegirías? ¿Y uno que preferirías no haber pasado? </b></p><p>—Tal vez mi infancia, que hasta un determinado momento fue hermosa, en mi pueblo, con mis abuelos, la vida sana de una nena en Darregueira. Todo lo que vino después, desde los 12 años hasta que me fui de mi casa, fue como un caos. Eso no lo quise. Hoy soy quien soy, pero no lo volvería a pasar, por todo lo que implicó el sufrimiento.</p><p><b>—¿Ese caos estuvo relacionado con tu familia, lo que mencionaste de tu padre? </b></p><p>—Por un montón de situaciones. Hoy digo: “Gracias a Dios pasé por todo esto porque soy quien soy”. Mi mirada ante el mundo cambió. Eso no lo volvería a pasar, pero por todo lo que implicó el sufrimiento. Hay cosas que te marcan a fuego. Muchas veces siento que sané y las vuelvo a traer y no. Es llanto, es nudito en la garganta y son temas que cuando mi mamá y mi hermano vienen a visitarme vuelven a salir, hablando para reflexionar lo que tuvimos que pasar. Son temas que creo que a toda mi familia la marcó a fuego.</p><p><b>—Cuando uno se convierte en un adulto realmente es cuando deja de responsabilizar a los demás por lo que a uno le ha pasado. Pero también hay instancias en las que creo que es sanador sentarte y decir: “Che, ¿sabes qué? Por esto, esto y esto me cagaste la vida. ¿Te ha tocado hacerlo en algún momento? </b></p><p>—Creo que no. Porque mi viejo falleció y cuando yo maduré, mi viejo ya no estaba. O tal vez sí, antes de que se vaya tuvo como un pedido de perdón hacia mí. Pudimos hablar un par de cosas, pero no esto de a calzón quitado, de decir: “¿Por qué hiciste esto?”. No tuve la posibilidad, tal vez porque era otra Ailén, más inmadura.</p><p><b>—¿Pudiste perdonarlo? </b></p><p>—Calculo que sí. Hizo lo que pudo. Es muy fácil juzgar y cada uno hace lo que puede.</p><p><b>—Eso se entiende más cuando uno se convierte en mamá, ¿no? </b></p><p>—Sí, también pensar en que podría haber terminado mal y, sin embargo, estoy bien. Estaba la posibilidad de que yo termine muy mal todo esto y terminé bien, estoy bien, siempre voy para adelante y soy positiva. Siempre estoy tratando de mejorar mucho con Fran, de decirle: “Hablame, contame, nunca ocultes tus emociones, nunca ocultes quién sos”. El tema comida también nunca lo traté como un premio ni como castigo. Quiero que sea libre en eso. Quiero que todo fluya.</p><p><b>—Si pudieras hablar con la Ailén de hace 10 o 15 años, ¿qué le dirías? </b></p><p>—¡Mirá todo lo que lograste, nena! ¿Por qué no sos un poco más feliz? A veces nos olvidamos todo lo que queríamos lograr. Le diría: “¡Mirá todo lo que lograste! Y sola porque no le pediste nada a nadie".</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZMWK4UACARFDHDSR3FRQQNMZEU.jpg?auth=94e803de010648087b30d876eb3f3af31cae207e2ce70c1394672c027e948abf&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Ailén Bechara con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Titina Vázquez: el amor que no esperaba después de los 40, cómo construyó su comunidad y el clic personal que la llevó a reinventarse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/06/titina-vazquez-el-amor-que-no-esperaba-despues-de-los-40-como-construyo-su-comunidad-y-el-clic-personal-que-la-llevo-a-reinventarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/06/titina-vazquez-el-amor-que-no-esperaba-despues-de-los-40-como-construyo-su-comunidad-y-el-clic-personal-que-la-llevo-a-reinventarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la fashion blogger repasó el giro que dio a su vida al dejar una carrera corporativa en el mundo del derecho para apostar al universo digital. También habló del proceso personal que transformó su manera de vincularse, de cómo conoció a su marido y de la vida que logró crear a partir de decisiones tomadas con libertad y convicción]]></description><pubDate>Fri, 06 Mar 2026 03:50:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Cumplí 40 y dije: ‘Quizás estoy predestinada a continuar sola, estar con gente, pero no tener una pareja formal’. Pero me veo el dedo y no lo puedo creer”,</b> recordó <b>Adriana Vázquez</b>, más conocida en redes sociales como <a href="https://www.instagram.com/titinavaz/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/titinavaz/"><b>Titina Vázquez</b></a>, durante su paso por <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiA8KTNBhD_ARIsAOvp6DKErb7MqIPnlE5Mq_TeqTdV1tbymYmZRSpQH77u5tmmnh7Dtp55upEaAi70EALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiA8KTNBhD_ARIsAOvp6DKErb7MqIPnlE5Mq_TeqTdV1tbymYmZRSpQH77u5tmmnh7Dtp55upEaAi70EALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Apenas unos meses atrás, la creadora de contenido y abogada vivía convencida de que el amor formal se le había escapado. Hoy, observa su anillo de casada y repite, entre risas y asombro, que la vida puede sorprender incluso cuando había encontrado su propio equilibrio.</p><p>A lo largo de su charla, Adriana compartió cómo el proceso de autoconocimiento, el trabajo terapéutico y la apertura a nuevas experiencias le permitieron transformar su vida y redefinir sus vínculos. Desde la decisión de dejar la abogacía hasta la conformación de una familia ensamblada y la consolidación de su comunidad digital, su historia muestra la importancia de respetar los propios tiempos y elecciones.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MMQQPJBTQRC4PEQPLMKHCOCKYI.jpg?auth=42f97885443ed9fb9b48b584213b7652031b4deb3e32fec2e2a32df2d1c4d12e&smart=true&width=6048&height=4024" alt="“Estoy súper agradecida, aprendí muchísimo, pero no soy feliz”, transmitió Titina Vázquez al área de recursos humanos en el momento de su renuncia. (Cristian Gastón Taylor )" height="4024" width="6048"/><h2>Cambio de vida: de la abogacía al mundo digital</h2><p>Durante años, Titina mantuvo una vida profesional “muy esquematizada”, como ella misma la define. Ejercía como abogada en el departamento de legales de una empresa internacional y, en paralelo, fue una de las primeras en apostar por el mundo digital. Ese doble recorrido la llevó a experimentar un quiebre cuando notó que el cuerpo le enviaba señales de incomodidad.</p><p><b>“Estoy súper agradecida, aprendí muchísimo, pero no soy feliz”,</b> transmitió al área de recursos humanos en el momento de su renuncia. La decisión no fue sencilla: su familia, especialmente su padre, se preocupó por el futuro de una hija que dejaba una carrera estable para lanzarse a lo desconocido. “¿Qué vas a hacer? ¿Bloguera? Sos abogada. ¿De qué vas a vivir?”, recuerda que le preguntaron. Sin embargo, la organización y la confianza en su camino la impulsaron a seguir construyendo una identidad propia, esta vez en las redes sociales, mucho antes de que existieran plataformas como <b>Instagram</b>.</p><p>El salto fue posible porque, según dice, siempre visualizó el proyecto digital como una actividad profesional, no solo como un pasatiempo. Después de trabajar durante 8 años en el departamento de legales de una empresa americana, Patentó el nombre de su blog y asumió los riesgos de un terreno nuevo en el que no estaba garantizado el éxito. “Era un campo muy nuevo. Yo tampoco sabía qué iba a pasar”, reconoce. Pero ese proceso de construcción, de prueba y error, también le permitió descubrir que la felicidad estaba en animarse a cambiar, aun cuando eso implicara romper con las estructuras y expectativas ajenas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X7NYHNAZV5H7TEA5Q3MZAV3P2Y.jpg?auth=cd0232dd2d3a1f5c8e07402f58a9139b43faadf56b146d87e0eb1d9cc8601f31&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Yo siempre dije que no iba a ser mamá por decisión propia", confesó Titina. (Cristian Gastón Taylor )" height="4024" width="6048"/><h2>El amor después de los 40: pareja y proceso personal</h2><p>Titina se casó con el abogado <b>Juan Manuel Gallo </b>en una celebración que combinó emoción, moda y figuras del espectáculo. Tras realizar el civil en Buenos Aires, la pareja festejó con una gran boda en una estancia en <b>José Ignacio, Uruguay,</b> rodeados de unos 280 invitados entre familiares, amigos y personalidades del mundo social y mediático. La ceremonia tuvo momentos muy emotivos, como cuando el hijo de Gallo les entregó los anillos y la conductora <b>Verónica Lozano</b> ofició de maestra de ceremonias.</p><p><b>—¿Por qué sentías que el amor formal quizás no iba a llegar a tu vida?</b></p><p>—Cumplí 40 y dije: “Quizás estoy predestinada a continuar sola”, tener gente, pero no pareja formal. Pero me veo el dedo y digo: “No puedo creer”.</p><p><b>—Decís me veo el dedo porque estás…</b></p><p>—Porque estoy casada hace muy poquito.</p><p><b>—¿Y cómo fue ese cambio de perspectiva?</b></p><p>—En ese momento dije: “No va a llegar”. Pero llegó.</p><p><b>—¿Y por qué pensaste que no iba a llegar? ¿Qué disparaba ese pensamiento?</b></p><p>—Porque soy una mujer muy independiente y es muy difícil congeniar con una pareja, con alguien que te entienda, con un compañero. Para mí la pareja tiene que ser un compañero y no lo lograba. Yo no la estaba pasando mal, para nada, tenía muchos viajes, laburaba a full... Pero me pasó esto que te dicen mucho: “No hay que buscar porque cuando no buscás, aparece”. Yo creo que también cuando te sentís en armonía, está bueno tener una actitud de apertura a conocer a alguien.</p><p><b>—¿Sentís que a medida que va pasando el tiempo, esa apertura a la que te referís se va condicionando un poco más porque uno se llena de mañas y tiene sus tiempos? </b></p><p>—Sí, obviamente. Vas creciendo y tenés tu rutina, tus mañas, llámalo como quieras. Te condiciona un poco porque no querés ceder...</p><p><b>—¿Qué cambios sentís que hubo, si es que lo hubo, en ese momento previo a conocerlo a tu marido?</b></p><p>—Sí, hubo un cambio. Yo trabajé mucho, tengo mucha terapia que me ayudó a acomodar y a modificar ciertas cosas que yo me di cuenta de mi ser y empecé a trabajar también inconscientemente. Yo era muy combativa y empecé a tomarme las cosas de otra manera. Como que solté...</p><p><b>—O sea, el cambio arrancó en vos.</b></p><p>—Sí, 100 por ciento. El clic lo hace uno. Pero era un poco algo interno y algo que venía del exterior, escuchando a la gente que me quiere. Y dije: “Por ahí tengo que prestar un poco de atención, quizás debería modificar algunas cosas”. Porque uno no nace perfecto, ¿no? </p><p><b>—¿Te pesó en algún momento escuchar “qué pasa que no llega” por parte de tu entorno?</b></p><p>—No sé si me pesó porque siempre estuve rodeada de amistades divertidas, gente que me quiere, gente muy leal. Pero ves por ahí tu amiga más cercana que ya se casó o que tuvo su primer bebé y ahí la cabeza empieza a hacerte un poco de ruido. Pero nunca la pasé mal, nunca fue una soledad con tristeza, inclusivo en pandemia.</p><h2>Matrimonio y convivencia: redefinir los vínculos</h2><p><b>—¿Cómo conociste a tu marido?</b></p><p>—Lo conozco en un restaurante, un sábado de mucho frío. Yo iba a un cumpleaños, él estaba en otra mesa, no era de mi círculo íntimo, ninguno de los dos nos conocíamos. Preguntó por mí, después de una hora y media ya estábamos hablando en la misma mesa.</p><p><b>—¿Cómo fue la primera cita?</b></p><p>—Nuestra primer date fue afuera, en New York. Yo me iba de viaje, él se iba de viaje también, y almorzamos juntos.</p><p><b>—¿Cuándo fue la propuesta de casamiento?</b></p><p>—A los ocho meses. Un día viene con una cajita y me dice: “Bueno, yo me quiero casar con vos, a tu manera. Vos elegís todo”. Tenía miedo de que le dijera que no porque yo siempre fui muy independiente. Estaba nerviosa, pero le dije que sí. Cuando le conté a mi familia y a mis amigas no lo podían creer.</p><p><b>—Es una historia que en general te pasa a los 20, ¿cómo lo viviste a los 40? ¿Qué Titina encontró?</b></p><p>—Me sorprendió a los 43 con la propuesta y me casé a los 44. Encontró una Titi 100 por ciento segura, madura. Hay cosas que uno ya no tranza. Cosas que ya las hice a los 20, a los 30 y está muy bien haberlo hecho. Tuve otras parejas largas, pero por algo no funcionaron. Aprendí muchísimo y todo eso creó a la Titi de ahora. Así que no reniego para nada de todos mis amores pasados.</p><p><b>—¿Sentís que el casamiento cambió algo en la vida diaria?</b></p><p>—Ahora te digo que no me cambió nada. Pero él también es muy independiente. Yo creo que nos llevamos bien por eso. Yo necesito calidad de tiempo, no estar 24/7 hablándonos. Para mí lo importante es la conexión, una buena charla en un momento del día.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZACWPHKY6ZACBENLZCFL7FNAV4.jpg?auth=e7d1e18307982ea30de64218356c014d9e479c0899aacaed587f13182f8499d6&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Adriana Vázquez, creadora de contenido y abogada, narra su transición del mundo legal al digital y su búsqueda de autenticidad en redes sociales en Ellas, con Luli Fernández. (Cristian Gastón Taylor )" height="4024" width="6048"/><h2>Maternidad, decisiones personales e integración familiar</h2><p><b>—¿Qué lugar ocupa la maternidad en tu vida?</b></p><p>—<b>Yo siempre dije que no iba a ser mamá por decisión propia</b> y siento que no tengo ese instinto materno. Sentí que me iba a despertar y nunca se me despertó. Con el hijo de él estoy aprendiendo mucho, porque estoy aprendiendo un rol que no me conocía a mí. Respeto muchísimo el rol de la madre y no soy la madre. Así que nunca voy a perturbar ese vínculo. <b>Me siento como que soy una tía copada. </b>Es un desafío.</p><p><b>—¿Cómo te ha sorprendido la vida, no? </b></p><p>—Sí, no lo puedo creer (risas). Las cosas pasan por algo y cuando uno hace ese clic interno y tenés una sensación de apertura, cambia algo y recibís algo diferente.</p><p><b>—¿Sentís que hay un momento en la vida en que una mujer se reconoce merecedora de una linda historia? ¿Energéticamente te pasó algo así?</b></p><p>—Sí. Yo creo que merecía esto que estoy pasando. Me lo merecía. Siempre fui muy noble en mi camino, en mi construcción personal y profesional. Siempre me la jugué con lo que quise, con muchos códigos, con mucho respeto. Entonces necesitaba tener a un hombre que te dé un abrazo, pero ese abrazo que es un par. Pasando los 40 dije: <b>“Estaría bueno tener un par, un compañero”</b>, pero no para que me cambie mi visión, sino que me la respete. Siempre tuve pareja en todas mis etapas, pero ahora necesitaba que esa persona destaque y realce todo lo que soy y lo que fui creando en todo este transcurso. Es gratificante sentirte valorada.</p><p><b>—¿Juan quería tener más hijos?</b></p><p>—No y esto se habló obviamente cuando lo conocí. Es muy importante porque no podría sino formar una familia con dos expectativas o deseos diferentes. Sería muy injusto. Yo lo vivo con naturalidad el hecho de que no se me despertó el deseo. Pero a veces no cae bien.</p><h2>Construcción de identidad: autopercepción, redes y exposición pública</h2><p>Al consultarle qué le diría a la Titina de hace 10 o 15 años, con la experiencia de su vida actual, advierte que se encontraría con una versión más combativa de sí misma. “Tomate el tiempo de escuchar y después procesá”, aseguró al imaginar ese encuentro.</p><p>Desde los orígenes de su blog, mucho antes de que el mundo digital se masificara, siempre buscó transmitir naturalidad y cercanía. Esa autenticidad se refleja en la relación con su comunidad virtual: muchas seguidoras la acompañan desde los comienzos y se sorprendieron al ver el anuncio de su casamiento. La reacción fue de apoyo y buena energía, algo que, según cuenta, se debe a que siempre mantuvo su espacio “tranquilo y de opinión muy suave”.</p><p>A pesar de las miradas ajenas y de quienes no entendieron sus decisiones, Titina nunca dudó en mostrarse tal cual es ni en defender el derecho a elegir sin rendir cuentas. “Qué importante es aprender a escucharte y no traicionarte en la búsqueda de la mirada ajena”, reflexionó. Y agregó: “Se trata de hacer una lectura interna, desde la escucha y la introspección, para que aquello que te encuentre te encuentre en un mejor lugar”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WRNJ27B7N5A57HAVYHU6NZDGXY.jpg?auth=6e468676e72e361136f93a871595d06d8bbeac79f8633051e72b0659c576207c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Titina Vázquez con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Crecí creyendo que nunca iba a ser suficiente para nadie”: Milo González y el ‘fantasma de amor propio’ que reapareció tras su paso por el reality]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/27/creci-creyendo-que-nunca-iba-a-ser-suficiente-para-nadie-milo-gonzalez-y-el-fantasma-de-amor-propio-que-reaparecio-tras-su-paso-por-el-reality/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/27/creci-creyendo-que-nunca-iba-a-ser-suficiente-para-nadie-milo-gonzalez-y-el-fantasma-de-amor-propio-que-reaparecio-tras-su-paso-por-el-reality/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la creadora de contenido habló sobre su forma de vivir el amor y los aprendizajes que le dejó la exposición de sus vínculos. También reflexionó sobre su identidad sin etiquetas, la relación con su familia, el impacto del hate en redes y el recorrido emocional que la llevó a reafirmar su valor personal desde un lugar más consciente ]]></description><pubDate>Fri, 27 Feb 2026 04:54:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“No le echo la culpa a mi madre, pero en su afán de que yo no repita las malas decisiones que ella había tomado, todo el tiempo me impuso: ‘Tenés que ser inteligente, porque si no, nadie te va a querer, tenés que estudiar, porque si no, nadie te va a querer’. Me lo dijo tantas veces, tratando de decirme algo bueno, de una forma pésima, que me lo creí”, recordó <b>Milo González</b>, en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAiA-__MBhAKEiwASBmsBCJZidD42CGBh7AJ9Yil7ysC7CBJTpBjtJYt7PN5lDpejAofw7YyyxoCdtQQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAiA-__MBhAKEiwASBmsBCJZidD42CGBh7AJ9Yil7ysC7CBJTpBjtJYt7PN5lDpejAofw7YyyxoCdtQQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Milo, cuyo nombre real es <b>Milagros</b>, es creadora de contenido e influencer. Se hizo conocida por su participación en el popular reality <b>La Isla de las Tentaciones</b>, donde generó una fuerte repercusión en redes sociales, y desde entonces construyó una comunidad en plataformas como <a href="https://www.instagram.com/milagrosigonzalez/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/milagrosigonzalez/"><b>Instagram</b></a> y <b>TikTok</b> compartiendo contenidos de moda, estilo de vida, viajes y momentos personales.</p><p>Además de su actividad en redes, ha participado en programas internacionales, como <b>El Internado </b>en <b>Chile</b>, mostrando su personalidad y expandiendo su visibilidad mediática más allá de Argentina. Su presencia en televisión y redes la ha consolidado como una figura destacada dentro del panorama actual de influencers latinoamericanos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TN7IT5X6S5EETIUMEFUUQTJTDM.jpg?auth=1cba1faa8bedbe59c4d5c35f70fefeba7fc6ddee4d7ce15d95cdc6cece49862e&smart=true&width=5700&height=3924" alt="Milo González: "A los 15 años me di cuenta de que me gustaban las mujeres y me puse de novia". ( Maximiliano Luna)" height="3924" width="5700"/><p><b>—Sos muy popular y expones situaciones que quizás otras chicas no contarían en redes. Pero lo hacés desde un lugar que parece un consultorio amoroso o un living de amigas, abierto a toda tu comunidad. ¿Cómo surge con tanta naturalidad compartir algo tan íntimo como tus vínculos?</b></p><p>—Viene conectado con que soy real, siento que son cosas que nos pasa a todas. Se me tiende a juzgar un poco el hecho de que tengo muchos amores, que ni siquiera es tan así. Es un poco como la idea que se generó de mí, de tanto hablar del amor. Pero es un poco lo que nos pasa a todas: la pasamos mal, la pasamos bien, tenemos amores tóxicos, de pronto tenemos amores súper lindos, donde que te mandan unas flores a tu casa y termina siendo algo significativo, cuando en realidad tendría que ser un detalle más. Trato de contar mi día a día, lo que me está pasando cuando la paso mal, pero también me ha pasado mostrar vínculos que no tenía que mostrar, porque eran muy fugaces o era muy pronto y me encontraba mostrando amores que era demasiado pronto para estar diciendo todo eso. Después, cuando me golpeé, también lo conté y me vieron llorar. Siento que es lo que nos pasa un poco a todas. Entonces, trato de mostrarme que estoy una más.</p><p><b>—¿Te arrepentiste en algún momento de contar algunas cosas? </b></p><p>—No. Yo tuve una relación súper pública en <i>La isla de las tentaciones</i>, y de pronto, siempre me encontraba hablando maravillas de él, porque realmente fue un súper buen novio, pero pasaban un montón de otras cosas y ha tenido actitudes de red flag que nunca las he comentado. No me arrepiento en lo absoluto de todo lo que cuento. Siento que sé cuidar también bien a mis vínculos. Hoy en día estoy en pareja y tal vez no quiere contar tanto y lo cuido, me comunico con él: “Che, ¿te parece bien que cuente esto?” Todo lo que conté siempre fue segura y estoy muy tranquila con eso. <b>Aprendí a cuidar mis vínculos.</b> En la relación pasada que fue fugaz, súper caótica y mostré todo antes de tiempo, mostré la cara y todo, tal vez de eso sí me arrepiento un poco.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C5T7LTDV3BBKLGLA4TFLKZEGFA.jpg?auth=0bffcc159b77b0dec8c2426f4c18df108d7a0ace1283b447c6aec07a497435da&smart=true&width=5412&height=3708" alt=""Aprendí a cuidar mi vínculos", admitió la creadora de contenido. (Maximiliano Luna)" height="3708" width="5412"/><h2>El primer amor y la revelación a los 15 años</h2><p><b>—¿Y por qué pensás que tuviste esa decisión o esa necesidad de exponer tus vínculos?</b></p><p>—Me encontré que hablar del amor era lo que se daba en todos lados. Vas a un café y siempre escuchas que la gente está hablando de amor, pones un stream y hablan de amor, te juntás con tu familia y tu mamá te pregunta: “Che, ¿estás de novia?” <b>Yo vivo mucho el amor, a mí me encanta estar de novia.</b> Me han dicho que no sé estar sola, pero no es eso. <b>A mí me gusta compartir la vida en pareja</b>, disfruto mi soltería pero me gusta estar en pareja. Aparte, con esto de que amo tanto el amor y estar enamorada, viví muchas historias. <b>A los 15 años me di cuenta de que me gustaban las mujeres y me puse de novia con una mujer. </b>Después fui teniendo vínculos más tóxicos, una relación hermosamente sana, viajé por el mundo, después volví y conocí a otra persona, salía con un chico que era súper caótico y tuve una relación súper tóxica. Me pasaron tantas cosas que supe aprender de todas esas relaciones y vínculos, y me encanta poder como contarlo desde un lado sano. </p><p><b>—Se te escucha hablar con mucha libertad y, en un momento del reality, te preguntaron: “Pero entonces, ¿sos bisexual?”. Y vos respondiste: “A mí no me gustan los rótulos”. ¿Sentís que todavía hay mucho juicio sobre las elecciones íntimas de las personas?</b></p><p>—Sí. Siento que tal vez no hay un prejuicio, pero sí dicen: “¡Ah, mirá!” Capaz no te juzgan, pero es llamativo. “¡Ah, mirá! No parecías. ¡Ah, mirá! No tenías pinta de que te gustaban las chicas”, me dicen. Y siento que yo lo tengo muy naturalizado, por esto, desde que me lo preguntaron en el reality, para mí fue con cero prejuicio la respuesta. Y como no lo había contado antes, de pronto los veía a mis compañeros que se daban vuelta y me decían: “¡Ay, mirá! No sabía”. Y para mí es normal, es con lo que crecí. <b>Yo tengo 27, desde los 13 que me di cuenta de que me gustaban las mujeres</b>, entonces no tengo la necesidad de llegar a un lugar y decir: “Hola, soy Milagros, me gustan las mujeres y los varones”. No siento que hay un prejuicio, pero todavía no es totalmente normal para los demás. Cuando me dicen: “¡Ah, mirá! No sabía”. Y no, ¿por qué tenés que saber? </p><p><b>—Es como buscaran definirte a través de esa etiqueta.</b></p><p>—¿Por qué tengo que aclararlo o por qué sería llamativo que me gustan las mujeres? Como en su momento, en el reality, la reacción de todos fue: “¡Ay, mirá, te felicito!” Me acuerdo que alguien me dijo: “Te felicito”. ¡¿Por qué?!</p><p><b>—Tal vez, desde su visión, creyó que decirlo significa un acto de valentía. </b></p><p>—Siempre fui muy abierta mentalmente y cuando me di cuenta que me gustaban las mujeres, simplemente lo viví. No se lo conté a mi familia. </p><p><b>—¿Te criaste en una familia de mucha libertad?</b></p><p>—No. De hecho, <b>cuando mi mamá se enteró, me echó de mi casa y me tuve que ir a vivir con mi papá, que casi no tenía vínculo. </b></p><p><b>—¿Y te enojaste con tu mamá? </b></p><p>—No sé si es que me enojé. La entendí. <b>Siempre tuve mucho carácter y nunca permití que nadie me diga cómo tengo que ser o qué tengo que hacer</b>, menos si te lo dicen de una mala forma. Siempre respeté mucho lo que yo soy, mis sentimientos, mis pensamientos y mi forma de amar. Entonces, en ese momento entendí que era otra generación. De hecho, nunca lo hablé con mi mamá. <b>Mi mamá me mandó a terapia y nunca lo hablé, nunca le tuve que perdonar tampoco.</b></p><p><b>—¿Cómo pudiste ir ablandando eso y reconciliarte con esa situación?</b></p><p>—Fue fuerte y muy incómodo. Volver a mi casa sin esa necesidad de pedir perdón, pero sabiendo que de esto no se puede hablar fue una situación súper incómoda. Pero a fin de cuentas nunca se volvió a hablar con mi madre hasta el día de hoy. Siento que siempre tuve la fortaleza de decir: <b>“Si el día de mañana me enamoro de una chica, lo voy a hablar”</b>. Y te hablo desde ese momento, que tenía 15 años, hasta el día de hoy. Siempre supe que si me volvía a enamorar de una mujer, quería volver a estar de novia y la tenía que presentar, lo iba a hacer segura de lo que estaba sintiendo. No se habló simplemente porque nunca más me volví a enamorar de una mujer, enamorarme realmente, como en su momento me enamoré de mi primer novia.</p><p><b>—¿No tuviste la necesidad de decirle: “Esto no estuvo bueno, me dolió”? </b></p><p>—Lo que pasa es que mi mamá, con esto de que mi padre nunca estuvo presente o estuvo poco, siempre se hizo cargo de todo. Trabajó para mantenerme a mí y a mi hermana, casi no estuvo presente de tanto que trabajaba y mi pensamiento siempre fue: <b>te entiendo, no comparto lo que estás diciendo, pero te entiendo y no te voy a sumar un problema más</b>. El día de mañana me enamoro de una mujer, quiero estar de novia y te la quiero presentar, porque para mí es importante, lo haré y afrontaré ese momento. Ahora no. <b>Le debo tanto a mi madre, estoy tan agradecida con ella y no es algo que a mí me haya marcado a tanto como para sentarla y decirle</b>. </p><p><b>—Y volviste a vivir con ella...</b></p><p>—Estuve un periodo con mi padre, después volví y no se habló más de eso. Incluso hasta el día de hoy. Yo lo hablo abiertamente, lo hablé en el reality, ella lo sabe y lo vio. Pero nunca me senté con ella y lo pude volver a hablar. Nunca sintió que me tenía que pedir una disculpa o algo por el estilo y yo tampoco siento que las necesite.</p><h2>Redes, comentarios y la mirada de los otros</h2><p><b>—El hate o la crítica, ¿cómo te llevás con eso? Porque, naturalmente, cuando uno abre un tema personal es como si habilitara al otro a opinar. ¿Te metés a leer los comentarios, respondés o mirás para otro lado?</b></p><p>—No te voy a decir que no me importa en lo absoluto, un poco me importa. Pero estoy segura de lo que soy y siento que no tengo que sentarme a explicarle a cada persona que piensen mal de mí. </p><p><b>—¿Recordás algún mensaje o cuestionamiento que dijiste: “Che, me voy a sentar a contestarlo porque esto me jodió”?</b></p><p>—Y esto de que <b>la gente se piensa que estoy con miles de novios.</b> Y sí, tengo varios novios, pero nunca miles. A ver, el año pasado tuve dos...</p><p><b>—La que puede, puede (risas).</b></p><p>—Soy noviera, me encanta estar de novia, pero siento que se me cataloga por tener muchos novios y tampoco es tan así.</p><p><b>—Hay una proyección. Del otro lado seguro hay algunas que dicen: “Me encantaría tener esta libertad, vivir el amor con esta fluidez”.</b></p><p>—Más allá de esas personas, también están las personas que lo hacen y las que se aterran. Pero es lo que hace la mayoría.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N4CPZLAPFZFBVBG6TUNPI7RK2E.jpg?auth=18c0ee1a4accbdf8d1353f93d5a819e6d48f2940142dc85f5e0cf983dec64992&smart=true&width=5525&height=3787" alt=""La gente se piensa que estoy con miles de novios. Y sí, tengo varios novios, pero nunca miles", confesó Mila en diálogo con Luli Fernández. (Maximiliano Luna)" height="3787" width="5525"/><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con la Milo de los 15 años, con toda la experiencia que tenés hoy, ¿qué le dirías? </b></p><p>—Creo que este último tiempo, en el paso por este reality que hice último, quedó muy expuesta mi falta. Detrás de tanta seguridad que vos ves, también hay poco amor propio. Estoy segura de lo que valgo, pero <b>por momentos hubo un fantasma que a mí me atosigó mucho tiempo y es la falta de amor propio.</b> Creí haberlo sanado y me di cuenta que cuando entré en este reality, en el último, salió mi peor fantasma a la luz. Y también pude meterme en mí y entender de dónde venía este fantasma, que es el hecho de que <b>crecí creyendo que nunca iba a ser suficiente para nadie. </b>No le echo la culpa a mi madre de esto, pero en su afán de que yo no repita las malas decisiones que ella había tomado, eligiendo un mal padre, todo el tiempo me impuso: “Tenés que ser inteligente, porque si no, nadie te va a querer, tenés que estudiar, porque si no, nadie te va a querer”. Me lo dijo tantas veces, tratando de decirme algo bueno, pero de una forma pésima, que me lo creí. <b>De pronto siento que por momentos sale a la luz este fantasma donde creo que no voy a ser suficiente para alguien</b>. Así que creo que lo que diría es: “Sí, sos suficiente. Valés un montón, sos re buena novia, sos re buena amiga, sos re buena hija, tenés un montón de amor para dar, das todo por los que querés. Te merecés que te devuelvan por lo menos un cuarto de todo lo que das”. Creo que eso es lo que le diría a la Milo de 15 años para que esté tranquila. Porque cada tanto pasan cosas en mi vida que vuelve esta sensación. Pasaron terapias, relaciones hermosas, donde me dieron tanto amor que me creí que merecía ese amor y de pronto pasa algo y sale otra vez ese fantasma y después se vuelve a esconder. Le diría eso: “Por momentos te va a pasar esto, pero dejalo ir, no lo creas”. Te pones a mirar bien todo lo que hacés, todo lo que das, todo lo que sos, o sea, el tiempo que invertís en tu estética, en verte bien, en vestirte linda, en darle amor a todo el mundo y decís: “Loco, sí. Re valgo”.</p><p><b>—Por último, para despedirte, si pudieses elegir una imagen, un momento, una escena de tu vida que te gustaría volver a repetir, ¿cuál sería? </b></p><p>—Es un poco confuso lo que voy a decir, pero me gustaría volver a repetir algún viaje que hice con mi exnovio, Mel. Pero no es por una cuestión de que lo ame. De hecho, tengo totalmente cerrada esa relación, pero fue como mi primer encuentro con ese tipo de viajes, el despertar de que me encanta viajar, que lo descubrí con él y cumpló mi sueño de ir a Bali y a Disney. Me gustaría volver a ese momento, no por la compañía, sino por lo que yo sentí en esos momentos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MUU6H2VRFBCE7BJ4QBCCRIMBCA.jpg?auth=a357bdd057c8fd2981efdc88bbe3e45a374a1dca656e0559a31a65481b4f2b35&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Milo González con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Angie Landaburu: del mandato de la autoexigencia y la perfección a aprender a priorizarse gracias a la maternidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/20/angie-landaburu-del-mandato-de-la-autoexigencia-y-la-perfeccion-a-aprender-a-priorizarse-gracias-a-la-maternidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/20/angie-landaburu-del-mandato-de-la-autoexigencia-y-la-perfeccion-a-aprender-a-priorizarse-gracias-a-la-maternidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo habló de la presión interna que la acompañó desde chica, de las decisiones que marcaron su vida adulta y del regreso al país tras años en el exterior. Además, reflexionó sobre el valor de los vínculos familiares y cómo el nacimiento de su hijo transformó su manera de vivir y elegir qué lugar ocupa cada cosa en su día a día ]]></description><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 07:03:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Siempre hubo mucha exigencia en mi casa</b>, como de ‘no te saques ocho, sacate diez’. Yo creo que eso estaba mucho en mi inconsciente. Yo era la mejor deportista, la mejor alumna, la mejor en todo. No es que mis padres me lo exigían, pero era como: ‘Gorda, si esto vos lo hacés de taquito”,<b> </b>expresó <b>Angie Landaburu</b> durante una entrevista en el ciclo <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiAhtvMBhDBARIsAL26pjHiUWqxQOt_fmv77AQBPiCGb1zhYZ3iaRPCmQUsNRR-3TsJaD397AsaAuTWEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiAhtvMBhDBARIsAL26pjHiUWqxQOt_fmv77AQBPiCGb1zhYZ3iaRPCmQUsNRR-3TsJaD397AsaAuTWEALw_wcB"><b>Ellas</b></a> de <b>Infobae</b>. </p><p>Angie<b> </b>es modelo, influencer y host del podcast <i>Ángeles o Demonios</i>. Su camino la llevó, desde muy joven, a tomar decisiones que marcaron su destino. Se casó a los 20 años con su novio de la adolescencia, en un entorno familiar donde las tradiciones y los proyectos compartidos acompañaban cada elección. Juntos apostaron por una vida en el exterior, primero en Estados Unidos y luego en distintos destinos, mientras ella impulsaba su carrera en el segmento de lujo internacional.</p><p>Vivió años de viajes, desafíos y logros, hasta que la pandemia de COVID-19 y la distancia de su familia la llevaron a repensar sus prioridades. El vínculo con sus padres y hermanos, la rutina de los encuentros familiares y el deseo de estar presente en los momentos clave la impulsaron a tomar una decisión fundamental. La separación fue un proceso respetuoso y sin conflictos, y marcó el cierre de una etapa. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B7IJOVDG7VBHFMANSQEDE23MTM.jpg?auth=8c6ea8ef38792c8798d2a241b70b39247f049eab0fd047fcb497888fac88ed7c&smart=true&width=1920&height=1081" alt="En una charla íntima, Angie reveló cómo equilibró maternidad y su carrera. (Adrián Escándar)" height="1081" width="1920"/><h2>Su historia de amor</h2><p>De vuelta en Argentina, el destino la sorprendió. Todo comenzó con una cena pactada con su mejor amigo, tras una larga jornada de trabajo. Sin saberlo, esa sería una <b>cita a ciegas</b>. “Fue como amor a primera vista. Me deslumbró su inteligencia, es una persona muy inteligente, más allá de que tiene unos valores increíbles, es brillante y a mí eso me cautivó, me dio ganas de conocerlo”, confesó en relación a su pareja <b>Augusto Marini.</b></p><p>“Nosotros arrancamos la relación con poca expectativa”, admitió. Sin embargo, la madurez y la claridad de ambos permitieron que el vínculo creciera con naturalidad. “No es lo mismo cuando tenés 20 años y ganas de comerte el mundo, que a los 28 cuando ya más o menos te conocés y dejás que la vida te sorprenda”, afirmó.</p><p>Angie reconoce que su pareja le enseñó a mirar la vida desde otros ángulos y a crecer en todos los planos. <b>“Es un gran maestro en mi vida”</b>, aseguró. La relación, basada en el respeto y el aprendizaje mutuo, le permitió abrirse a una nueva forma de vincularse. “Cuando dedicás y elegís una persona para pasar el tiempo, es mucho más que el enamoramiento, es mucho más que la atracción. Tiene que, de alguna manera, deslumbrarte de una buena manera en un montón de aspectos. Porque yo creo que lo más valioso que tenemos es el tiempo”, agregó.</p><h2>La maternidad como transformación</h2><p>Convertirse en madre fue un antes y un después. “No conocía esa manera de amar, no conocía esa forma de vincularme y de sentir hasta que llegó esta personita, te preguntas ¿cómo podés amar tanto algo tan chiquitito?”, expresó al recordar el nacimiento de su hijo <b>Alessandro</b>. Es que la maternidad resignificó la manera de entender la familia y los vínculos.</p><p>Angie reconoce que ese amor incondicional también la llevó a replantear sus prioridades y a buscar un nuevo equilibrio entre sus sueños profesionales y el deseo de estar presente. “Yo creo que mi mejor versión o la mejor madre que puedo ser es una madre que trabaja y que sigue luchando por sus sueños y sigue estando activa. Es una búsqueda interior aún el balance, ¿no? Porque hoy en día yo creo que <b>soy irreemplazable en cualquier lugar, menos para mi hijo</b>. Lo que yo me pierdo de vivir con mi hijo hoy no vuelve”, afirmó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7IHO6XWT4ZGMTC4Y3EEVVGO4MM.jpg?auth=9e2d60ef6e95aca34883d74c02a592dac414235f7220afc4fb94c09759c40552&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Angie Landaburu: "El nacimiento de mi hijo fue un momento único". (Adrián Escándar)" height="1081" width="1920"/><h2>Tradición familiar, mandatos y autoexigencia</h2><p><b>—¿Cómo fue tu crianza y qué cosas te gusta replicar en tu maternidad?</b></p><p>—Siempre hubo mucha exigencia en mi casa. Como exigencia de: “No te saques ocho, sacate diez”. Yo creo que eso estaba mucho en mi inconsciente, ¿viste? Yo era la mejor deportista, la mejor alumna, la mejor en todo. Y era como... No es que mis padres me lo exigían, era como: “Gorda, si esto vos lo hacés de taquito”.</p><p><b>—¿Era implícito que debías ser así? </b></p><p>—Claro, era así un poco.</p><p><b>—¿Ese nivel de autoexigencia, cómo lo pudiste drenar cuando algo no te salió como esperabas? </b></p><p>—Yo creo que con terapia y trabajándolo durante los años y teniendo las experiencias, los palos, los aciertos y los no tanto, lo vas moldeando. Vas entendiendo también que por ahí sí me puedo sacar un diez, pero con un siete estoy bárbara.<b> No todo tiene que ser tan perfecto siempre.</b></p><p><b>—¿Cómo fue parar un poco después de ser madre? </b></p><p>—Cuando fui madre me tomé como dos meses de parar de laburar un poco con el podcast. Tengo un equipo increíble, delego, aunque me cuesta muchísimo. Pero el tema es que en mi trabajo… estoy muy enfocada en lo que es los mercados de lujo del exterior y eso marca una agenda internacional. Siento mucha responsabilidad de ser parte de mi agencia madre, porque es una agencia que tiene las figuras más grandes del mundo. Me acuerdo que yo estaba casi recién parida, mi bebé tenía tres meses, y me fui a la <b>Semana de la Moda de París</b> a trabajar sin parar. Daba el pecho, estaba incómoda, había pasado por una cesárea, y por ahí estaba corriendo de un desfile a otro, cambiándome en el auto, tratando de no manchar la ropa. Es una búsqueda interior aún el balance.</p><p><b>—¿Y aprendiste a decir que no? </b></p><p>—Me hizo de alguna manera darme cuenta que ya no me llena de la misma forma que a veces. Está bien sacarte un siete aunque te puedas sacar un diez total… Uno es humano y también está bueno decir que no, aunque sea una gran oportunidad, porque lo que decís no en un lugar es un sí en otro.</p><h2>Vínculo con los padres y el rol como mamá</h2><p><b>—¿En algún momento sentís que toda esa estructura, esos mandatos que tenías te podía llegar a jugar una mala pasada siendo madre? </b></p><p>—Creo que toda esa tradición en la cual yo estoy criada, mucho de mi papá y de mi mamá, gracias a Dios, de un vínculo extremadamente sano, una familia extremadamente unida, de todo eso, era un poco y es un poco lo que yo quiero replicar y lo que a mí me gusta. Yo tengo un papá grande, por ejemplo. Entonces, para mí cada Navidad que yo paso con él es un regalo. No lo tomo por sentado, ¿entendés? Mi papá es todo para mí. Es todo.</p><p><b>—Eso es súper lindo. </b></p><p>—Sí, sí, obvio, pero bueno. Uno cuando tiene padres grandes, sabe que no son eternos (se emociona). O sea, <b>mi familia es... Mi orgullo.</b></p><p><b>—Si te ves hoy como en tu rol de mamá y pensás qué te gustaría replicar de tu mamá, ¿qué sería? </b></p><p>—La fuerza, el amor por la familia, los valores.</p><p><b>—¿Y qué te gustaría no repetir de tus papás? </b></p><p>—Yo creo que la sobreexigencia que yo misma me puse a dos o tres meses de parir, esto de irme a París y hacer la locura de todos los desfiles y estar preocupada por facturar...</p><p><b>—Es que a veces está bien sacarte un siete, aunque te puedas sacar un diez.</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GOWZPKT2S5HRZBIIS44FMD7LEQ.jpg?auth=5f322a47e92d2cdf1d66eb8b14dfc024463289f5296f91c0752488be5d8600e1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Mi papá es todo para mí. Para mí cada Navidad que paso con él es un regalo”, expresó Angie en diálogo con Luli. (Adrián Escándar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Para cerrar las entrevistas, me gusta preguntarle a mis invitadas: si pudieras tomarte un mate, un té o un café con la Angie de hace 10 años, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Qué buena pregunta. Que no tenga miedo de hacerse amigos, que se mantenga abierta, que conozca gente de todo el mundo... Que por más que la gente la decepcione o le falle, ella es fuerte. Y que esa enseñanza y que alguna vez la lastimen, va a ser que hoy sepa darse cuenta muy rápido de qué vínculos son importantes, qué gente es importante tener cerca y va a ser una herramienta que la va a ayudar muchísimo.</p><p><b>—Si tuvieras que elegir un momento de tu vida para volver a vivirlo, ¿cuál sería? </b></p><p>—El nacimiento de mi hijo. Eso es único. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJDFG4N7XFEXDBB2JP6JML2REU.jpg?auth=b9e12faf77b803e6fefd412a87847e4600915a4938cf341cf695045e90088f99&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Angie Landaburu con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El día en que Juli Puente decidió ser mamá: el dolor silencioso de la anorexia, las dificultades para lograr el embarazo y la emoción al confirmar la noticia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/13/el-dia-en-que-juli-puente-decidio-ser-mama-el-dolor-silencioso-de-la-anorexia-las-dificultades-para-lograr-el-embarazo-y-la-emocion-al-confirmar-la-noticia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/13/el-dia-en-que-juli-puente-decidio-ser-mama-el-dolor-silencioso-de-la-anorexia-las-dificultades-para-lograr-el-embarazo-y-la-emocion-al-confirmar-la-noticia/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la influencer y conductora habló con franqueza sobre su proceso personal previo a la maternidad y el cambio que le permitió llegar a esta etapa desde un lugar más consciente, calmo y amoroso]]></description><pubDate>Fri, 13 Feb 2026 05:46:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“El día que se me cruzó la idea de algún día ser mamá, me di cuenta que en realidad yo sí me moría de ganas, pero que tenía mucho miedo porque<b> es mucho el dolor que una vive cuando tiene anorexia. </b>No podía imaginarme, para mí no era una posibilidad que eso suceda”, confió <b>Juli Puente</b>, influencer y conductora, durante una charla íntima en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAiAkbbMBhB2EiwANbxtbZt8cuwKRct-3RGasDTOH7ameeMh9YpQOfwv4-f28l_3N4-xSpXcLhoC2FsQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAiAkbbMBhB2EiwANbxtbZt8cuwKRct-3RGasDTOH7ameeMh9YpQOfwv4-f28l_3N4-xSpXcLhoC2FsQAvD_BwE"><i><b>Ellas</b></i></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Juli es <b>influencer, periodista, conductora y entrenadora física</b> conocida principalmente por su enfoque positivo hacia el ejercicio y la motivación personal. Originaria de Gualeguaychú, Entre Ríos, trabajó varios años en medios de comunicación antes de reinventarse durante la pandemia al crear y popularizar su propio método de entrenamiento llamado: <i><b>Cardio de la felicidad</b></i>, con el que movilizó a miles de personas a través de rutinas en vivo por redes sociales y logró una <b>comunidad de casi un millón de seguidores en </b><a href="https://www.instagram.com/julieta_puente/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/julieta_puente/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a>. </p><p>Además de su presencia digital, ha participado en programas de televisión como <i><b>The Challenge Argentina</b></i><b> </b>y<b> </b><i><b>La Academia</b></i>,<b> </b>y ha realizado shows y eventos motivacionales y de fitness en lugares como el <b>Luna Park</b> en Buenos Aires. En lo personal, en 2025 se casó con <b>Facundo Miguelena</b> y en enero pasado anunció que está <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/01/22/julieta-puente-anuncio-que-esta-embarazada-hace-3-meses-y-medio-que-nuestra-vida-cambio-para-siempre/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/01/22/julieta-puente-anuncio-que-esta-embarazada-hace-3-meses-y-medio-que-nuestra-vida-cambio-para-siempre/"><b>embarazada de su primer hijo</b></a>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NR2HUWF2X5DIDLZPAM63WJ25DE.jpg?auth=2b9219a9c2df842194802c735888b44a78a771baae61309533d87d70cf3b25d7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Menos mal que no llegaste antes”: el diálogo imaginario de Juli Puente con su bebé, la calma alcanzada y la importancia de sanar antes de iniciar la siguiente etapa de su vida. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p>Desde sus inicios como periodista, Juli<b> </b>recuerda cómo el trabajo la llevó a cubrir eventos de celebridades, a menudo en situaciones hostiles y rodeada de noteros y fotógrafos. “Yo siempre digo, vengo de la calle, o sea, era la periodista que estaba al lado del fotógrafo paparazzi persiguiendo famosos. Ese era mi trabajo. No me gustaba, pero siempre supe adentro mío que primero era como comunicadora social, era mi escuela”, explicó.</p><p>Ese recorrido, aunque intenso y muchas veces incómodo, le permitió aprender el oficio detrás de cámara y fortalecer su perfil profesional. “Aprendí mucho haciendo eso, escribiendo notas y demás. Estando detrás de cámara, siento que es donde de verdad te curtís. Eso sin duda me sirvió un montón para lo que vino después”, expresó.</p><p>A pesar de la experiencia acumulada y el esfuerzo constante, sentía que faltaba un giro en su carrera. “Trabajé ocho años como periodista, en todas las revistas, en canales, pero siempre estaba atrás de cámara. Yo empecé a trabajar cuando me vine a vivir sola a Buenos Aires a mis 17 años. Mientras estudiaba, trabajaba y sentía que lo estaba dando todo”, recordó.</p><p>Con el tiempo, esa disciplina la llevó a buscar nuevos espacios y a intentar mostrarse como conductora, aunque no lograba el salto. <b>“Yo tenía muy en claro que quería algún día trabajar delante de cámara o ser yo conductora</b>. Trataba de ser respetuosa, tocaba muchas puertas, pero por algo no se me daba. En un momento me lo creí y dije: ‘Bueno, esto real no es para mí. Solté esa idea’”, confesó.</p><h2>El impacto del “cardio de la felicidad” y el salto en redes sociales</h2><p>La llegada de la pandemia transformó por completo el panorama profesional de <b>Juli Puente</b>. “Cuando vino la pandemia, yo dije: esto peor todavía. O sea, en este escenario ya está, ¿qué voy a hacer?”, señaló. De esa crisis surgió, sin buscarlo, el <i>Cardio de la felicidad</i>, una propuesta espontánea que marcó un antes y un después en su vida. “Yo trabajaba con mis redes, tenía mi público porque corría mucho en simultáneo a ser periodista. Era un hobby y tenía 70 mil seguidores que eran muy de nicho. Pero cuando inventé el cardio en pandemia, una semana después de que había que hacer cuarentena estricta, me empezaron a subir seguidores cada vez más y en menos de un mes ya tenía 800 mil”, contó.</p><p>Ese cambio fue abrupto y la exposición en redes multiplicó la visibilidad de su trabajo. El reconocimiento masivo fue el resultado de años de experiencia y de una red de contactos forjada desde el periodismo. “El ser periodista y tener diálogo con muchas figuras conocidas hacía que después, cuando yo hacía los cardios, ustedes los hagan y los compartan. Fue como una red que me hizo explotar, pero de la manera que yo menos esperaba”, analizó.</p><h2>El hate, la salud mental y el rol de Facu</h2><p><b>—¿Sentiste presión o críticas al empezar a motivar a otros mediante el ejercicio en redes?</b></p><p>—Yo era la periodista que hacía las notas, que escribía de los demás. Siempre tuve muy innato en mí el entrenamiento, es algo que me acompaña desde que tengo 4 años. Cuando se dio de manera natural creo que fue por eso, porque me salió hacer el C<i>ardio de la felicidad</i>. Era alegría, era motivar y era algo genuino. Pero empecé a perder ese lado genuino mío cuando <b>empecé a recibir mucho hate</b>. Y eran muchísimos profes de educación física y personal trainers diciendo: “Vas a matar a la gente, no estás capacitada”. <b>Empecé a tener muchos ataques de pánico</b>. Mi vida cambió, yo tenía una vida muy tranquila y de repente, en simultáneo que me iba muy bien y mucha gente me elegía, pero también me criticaban. Yo ponía un vivo, un cardio y había 23 mil celulares conectados. Yo no podía disfrutarlo porque me daban ataque de pánico ver los comentarios horribles que escribían sobre mí.</p><p><b>—¿Cómo influyó Facu en ese momento?</b></p><p>—Facu, que es mi marido y mi mánager desde ese entonces, me sentó un día y me dijo: “¿Vos qué sentís?”. Yo le dije: “Yo te juro que nunca, haciendo ninguna nota ni ningún trabajo, sentí la felicidad y la gratitud que siento ayudando a que la gente se mueva”. Esa felicidad la encontré motivando a la gente. No lo puedo explicar porque no lo siento con nada que haga en mi vida. Ahí me dijo: “Si sentís esto, es por acá. Pero la vida no está hecha para tibios. Renunciá a tu trabajo. Sí, en plena pandemia. Ni vos ni yo tenemos un peso, pediremos plata prestada si es necesario. Pero animate a hacer esto que te gusta, yo te voy a bancar”. Eso me dio mucha fuerza. Empecé a estudiar para tener mi título de entrenadora personal, que me avale lo que estaba haciendo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RBZLRIYJSFDWXLZ72XVK75QC6A.jpg?auth=36f3ea34c1e404ae5fc8e2a936dfb5ee5233fbd920444e90a460a92b4da8a100&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La disciplina y la autoexigencia definieron la trayectoria de Juli desde sus inicios en el periodismo hasta su éxito actual. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>Trastornos alimenticios, amor propio y el deseo de ser madre</h2><p><b>—Mencionaste los trastornos alimenticios y me imagino que al momento de empezar a buscar tu bebé, debés haber tenido que abordar ese tema. ¿Qué sentiste?</b></p><p>—Es la preguntan que más me hacen en las redes desde que conté lo del embarazo. Siento que es porque a muchas chicas les debe pasar. La decisión de ser mamá la tomé muy consciente y lo busqué mucho. Pero mucho antes de buscarlo, yo trabajé en eso. El día que se me cruzó la idea de algún día ser mamá, que fue hace dos años, tuve una sesión con mi coach y le dije: “Yo hoy no me siento preparada para ser mamá, no puedo ni pensarlo porque no estoy preparada para que mi cuerpo cambie”.</p><p><b>—No estabas preparada para entregar tu cuerpo a esta situación que atraviesa por completo.</b></p><p>—Cuando me preguntaban si quería ser mamá, yo automáticamente decía que no. Era como una negación total. Y después empecé a preguntármelo yo sola por qué estaba tan negada y me di cuenta que todavía no estaba preparada porque <b>tenía que sanar muchas cosas de mi anorexia</b>. Tenía en claro que el día que me pasara yo quería disfrutarlo, no quería estar sufriendo. Mi cuerpo cambia y es algo natural, es parte del proceso.</p><p><b>—¿Te molestaba la idea de pararte frente al espejo y verte más gorda?</b></p><p>—No podía imaginarme, para mí no era una posibilidad que eso suceda. Pero me di cuenta que en realidad yo sí me moría de ganas, pero que tenía mucho miedo porque es mucho el dolor que una vive cuando tiene anorexia. Es mucho el dolor en silencio. Es un dolor que te quema por dentro. ¿Viste ese dolor que te quema por dentro? Ese dolor que decís: “Basta, estoy agobiada, no puedo, no puedo parar de pensar en mi cuerpo” aunque no quieras hacerlo.</p><p><b>—¿Qué sentís que pudiste sanar para que eso suceda?</b></p><p>—Solté mucho mi auto exigencia. A mí los comentarios me afectaban directamente. Cuando empecé a soltar eso, a tener más amor propio, empecé a hablarme más con amor y a decir: “Bueno, che, no es sostenible la vida que estoy teniendo”. No puedo entrenar tres horas por día. Si bien yo comía bien, no me permitía ir a un cumpleaños y disfrutar. No me permitía tener una cita un día de semana porque decía: “Yo no puedo comer otra cosa”. En un momento me agobié de mi misma y dije: “No puedo vivir así, no me soporto ni yo”. Aparte, no me reía, ¿entendés? No era feliz. Es un proceso que lleva mucho tiempo y lo importante es tener una red de contención. Es importante tener alrededor gente que te entienda.</p><p><b>—Es también un trastorno que deja daños...</b></p><p>—Uno no sabe el daño que se está haciendo a su cuerpo y en el momento no podés pensar en otra cosa que en la imagen reflejada en el espejo. “Estoy más gorda, estoy más flaca, me gusto más, me gusto menos”. Cuando empiezan a pasar los años y tenés otros objetivos en tu vida, ahí te das cuenta de que en realidad eso era lo de menos, que el daño que vos te estabas haciendo en ese momento, cada vez va teniendo más consecuencias que te van a costar mucho. Dije quiero ser mamá, dejé las pastillas anticonceptivas y todas mis amigas me dijeron: “El mes que viene volvés embarazada” porque justo me iba de viaje. Un año y medio pasó y yo no lograba quedar embarazada.</p><p><b>—¿Sentís que todo esto que compartiste respecto a los trastornos alimenticios tuvieron que ver o incidieron?</b></p><p>—Recontra pudo haber tenido que ver. Nunca se sabe con exactitud qué puede ser lo que pasa. Yo dejé las pastillas anticonceptivas y tenía <b>amenorrea</b>, que es la ausencia de menstruación, y le pasa a muchas mujeres. Hay muchas causas: puede ser por genética, por algo hormonal, puede ser porque tuviste un trastorno de alimentación, porque tenés exceso de estrés. Por cuánto dormís, cuánto entrenás, cuánto comés. Hay que regular todo. Hay muchas causas. Ahí los médicos te cambian un poco tu esquema para ayudar al cuerpo y ahí es cuando decís: ¿Cómo no frené antes?</p><h2>El proceso de búsqueda del embarazo y la transformación personal</h2><p><b>—¿En qué momento decidiste empezar a contar lo difícil que había sido el proceso? Porque, en general, una vez que se concreta el embarazo, las mujeres eligen no compartir todo lo doloroso que vivieron.</b></p><p>—Ni a mi familia le conté del embarazo al principio. Les conté cuando estaba de dos meses y a la gente cuando estaba en el mes tres porque no aguantaba más. Las primeras veces me frustraba mucho, lloraba, ni siquiera llegaba a hacerme un test porque antes me venía. Yo decía: “Quiero la ilusión de hacerme el test y que me dé negativo al menos”. Y entonces pasé de frustrarme y sentirme triste, a pensar más todo el tiempo en: “Y cuando pase...”</p><p><b>—¿Y cómo estás hoy después de todo eso? </b></p><p>—Hoy me miro con todo el amor que antes no me miraba. Estoy entrenando todos los días y no entreno frente al espejo, que antes nunca me pasaba. ¿Viste que en los gimnasios hay espejos y entrenás y te mirás? Yo entreno y lo hago diciendo: “Che, qué bueno un día más que pude hacerlo embarazada”, porque nunca sabés, es muy día a día. Quiero comer ravioles porque tengo antojo, me los como y yo por ahí era un poco más exigente con eso, ¿viste? No era tan permisiva y ahora siento que estoy muy relajada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ARBGXDQD4VBNPPWMCN7V5FF7OU.jpg?auth=dae9787f8a9e939a69ae6f6c190a356ffd360e46c538050b8948f7c1ef39c0f9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Quería ser mamá, pero tenía mucho miedo”, confesó la influencer en diálogo con Luli Fernández. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Sentís que todo esto te pasó para que esa alma que te eligió encuentre una mejor versión tuya?</b></p><p>—Reee. Hay mujeres que sienten que están muy bien y que no tienen por ahí tanto que trabajar en ellas. Yo soy la que siempre siento que tengo más cosas para trabajar y que por ahí cada cosa que me va pasando me hace dejar una Juli atrás y ser una nueva. Me pasó mucho en mi vida cuando inventé el <i>Cardio</i>, que que sané mucho, fui otra versión en lo personal y en lo laboral. Y ahora me volvió a pasar por segunda vez cuando me enteré que voy a ser mamá. Es algo que no lo podés fingir ¿viste? Se da natural esa paz o esa transformación que vos sentís que estás teniendo.</p><p><b>—Imaginemos un diálogo con el bebito que está en la panza y le tenés que explicar qué tipo de mamá se va a encontrar.</b></p><p>—Ahora le digo: “¡Ay! Menos mal que no llegaste antes”. Pienso mucho en esto de qué bueno que este bebé no me llegó antes porque no sé si estaba igual de preparada en muchos sentidos. ¿Viste cuando te sentís plena? Ahora estoy lista para de verdad disfrutar esto”. Era algo que yo necesitaba que pase, disfrutarlo y no hacerme problema por otras cosas que antes me hacía problema: tener ya una estructura de mi trabajo, gente que trabaje conmigo para poder seguir sosteniendo mi trabajo, que para mí es crucial, es muy importante seguir con mi vida y por ahí en otro momento no lo hubiera podido hacer, hubiera sido caos total. Ahora siento esa paz de que con Facu logramos comprarnos nuestra casa, la terminamos hace poco,me siento mucho más cómoda conmigo misma en todo, estoy disfrutando mi trabajo. Es el momento para que llegue y lo pueda disfrutar como también un bebé se merece.</p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Juli de hace 10 años atrás, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Que esa disciplina que tiene y que ella siente que está de más, no la suelte porque es y va a ser a lo largo de su vida la clave y lo que la va a llevar a lograr todo lo que quiera. Que no mire tanto al costado, que piense de verdad en que lo que está haciendo está bien y que está haciendo el camino correcto. Que confíe un poco más en ella misma, que no escuche tanto tantas voces de afuera, que lo que te dice tu corazón que es por ahí, es así. Y la palabra que siempre me acompañó es <b>disciplina</b> e ir para adelante pase lo que pase. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PCZE7P35LREVHAUKHYXG2Y6Y3Y.jpg?auth=8edfe1552085884a38a8852031e163e755fdab77e220e0f34953347c5711233f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Juli Puente con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Luciana Rubinska, entre la maternidad y la libertad: “Que mi pareja no quiera ser padre me sacó una presión”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/06/luciana-rubinska-a-veces-siento-que-me-aduene-de-un-lugar-en-mi-profesion-y-otras-que-tengo-que-revalidarlo-todo-el-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/06/luciana-rubinska-a-veces-siento-que-me-aduene-de-un-lugar-en-mi-profesion-y-otras-que-tengo-que-revalidarlo-todo-el-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista habló sobre la madurez emocional y el amor sin prejuicios. Además, contó cómo transformó su vida personal al priorizar el bienestar y el respeto en sus vínculos ]]></description><pubDate>Fri, 06 Feb 2026 11:01:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Durante mucho tiempo creo que asocié el amor con el desamor, el dolor, el sufrimiento. Yo pensaba que el amor era eso. Y creo que a mí la madurez, mis cuarenta y pico, me vinieron muy bien para poner las cosas en su lugar y entender que <b>el amor se construye y que lo más importante es el respeto y el compañerismo</b>, sentirse bien con el otro y querer compartir en libertad”, expresó <b>Luciana Rubinska</b> al repasar los procesos personales que marcaron su vida en la segunda temporada de <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiAnJHMBhDAARIsABr7b86YRo4PM4xefRNmztH2sFRI4zfyIR9qsjcJngFYgWjvlPgiSHMnpZYaAvWAEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiAnJHMBhDAARIsABr7b86YRo4PM4xefRNmztH2sFRI4zfyIR9qsjcJngFYgWjvlPgiSHMnpZYaAvWAEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Referente en el periodismo deportivo y conductora de ciclos emblemáticos, <a href="https://www.instagram.com/lucianarubinska/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lucianarubinska/?hl=es-la"><b>Luciana</b></a><b> </b>forjó una carrera que combina conocimiento, frescura y perseverancia. Su recorrido profesional comenzó en el diario <i>Olé</i>, donde se destacó en la cobertura de fútbol de ascenso, y continuó en <b>TyC Sports</b>, <b>DeporTV</b>, <b>C5N</b>, <b>FOX Sports</b>, entre otros medios. En 2018, se convirtió en la primera mujer en recibir un <b>Martín Fierro de Cable</b> por su labor en periodismo deportivo. Actualmente, forma parte del equipo de <b>Infobae en Vivo de 7 a 9</b>, <b>ESPN </b>y<b> América.</b></p><p>Luciana es reconocida por un estilo directo que inspira a nuevas generaciones. Su historia, marcada por la búsqueda de desafíos y los cambios profundos, fue el eje de una entrevista en la que abordó sus pasiones, temores y transformación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5LUNBVM4RAD5PU47EJ3CZDPCI.jpg?auth=eb594dd484afea9925e32d547a46040ad4e2f21240267ba28401b99b706ca72e&smart=true&width=4928&height=3280" alt="Luciana Rubinska: “No hay que romantizar algunas partes de la maternidad donde la verdad es que nos volvemos locas. (Jaime Olivos)" height="3280" width="4928"/><p>La <b>maternidad</b> impactó profundamente en la vida de Rubinska. Madre de mellizos, identifica esa primera etapa como especialmente exigente. “Los primeros años son muy difíciles porque es todo para dos”, admitió, evocando momentos de angustia y cansancio extremos, junto con la responsabilidad y el aprendizaje constante.</p><p>Con el paso del tiempo, encontró nuevas formas de disfrutar la <b>crianza</b>. Desde los tres años, sus hijos comenzaron a jugar juntos y desarrollando una complicidad que alivió la exigencia diaria. “A los cinco, ya es una fiesta y esta edad es una cosa alucinante”, resumió. Actualmente, con 11 años, los mellizos mantienen un vínculo especialmente estrecho: “Tienen una relación muy cercana, que hasta emociona al colegio, cómo uno defiende al otro, cómo están pendientes de que el otro siempre esté bien”.</p><p>Pero lejos de idealizar la maternidad, reconoce las dificultades y señala la presión social sobre las mujeres en ese rol. <b>“No hay que romantizar algunas partes de la maternidad donde la verdad es que nos volvemos locas, pero lo vuelvo a elegir y a mí me completaron la vida”</b>, afirmó. </p><p>La periodista también reflexionó sobre los mandatos y exigencias externas en la crianza, así como la importancia de mantener un vínculo abierto con sus hijos. “Intento que mi conexión sea con ellos. Incentivo mucho el diálogo, a veces lo logro más, a veces menos, pero siempre busco que sepan que mamá está”, explicó.</p><p>En su relato, abordó también los prejuicios y las miradas ajenas que enfrentan muchas madres después de una <b>separación.</b> “Cuando los chicos se van con el padre, las primeras reacciones de muchas mujeres son: ‘¡Ay! No te puedo creer, ¿y cómo vas a hacer?’ En cambio, los hombres te dice: ‘Qué bueno, vas a poder descansar un poco’”. Frente a esas opiniones, hizo foco en la importancia de la conexión con sus hijos: “Yo les digo: ‘Ustedes, si necesitan algo, saben que mamá está. Yo voy a estar’”, señaló. Y recordó un momento reciente en el que una propuesta laboral la llevó a conversar con sus hijos sobre cambios en la rutina. “Uno de ellos respondió: ‘Mirá mamá, si vos estás bien, nosotros estamos bien’”, explicó.</p><p>Para establecer un corte de tiempo, Luciana mencionó cuánto cambió su vida desde el nacimiento de sus hijos y la transformación positiva que logró, motivada por ser una mejor versión: dejó el cigarrillo, incorporó actividad física y alimentación saludable y priorizó su bienestar general. “Cuando dejé de fumar, con todo lo que fumaba, y pude lograrlo, dije: ‘Yo puedo con todo. Si pude con esta adicción, puedo con todo’. Ese fue el trampolín”, confesó. “Ahora estoy aprendiendo a meditar, estoy intentando aprender cosas todos los años. Agarré el ukelele hace un tiempo, que yo no sabía nada de música. Pero dejar de fumar fue un cambio rotundo”, agregó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N2X4EFTWBZF6FLWN7X4ALOI6PA.jpg?auth=b9f4aedc37938b1d098dd77ab6b3176b7fc2ddfb35c9d491febf9fc79c3da448&smart=true&width=4928&height=3280" alt="La experiencia de la maternidad marcó profundamente la vida de Rubinska, quien resalta los desafíos y aprendizajes en la crianza de mellizos. (Jaime Olivos)" height="3280" width="4928"/><p>Respecto a los desafíos profesionales, Rubinska reflexionó sobre el camino recorrido y su lugar en el periodismo deportivo. <b>“Hay momentos donde siento que me adueñé de un lugar. Y hay momentos que siento que todo el tiempo lo tengo que revalidar</b>. No termino de entender si ese sentimiento es por una presión externa, por la mirada del otro, por la sensación de tener que seguir demostrando o porque es mi manera de tener esa zanahoria siempre adelante y de mejorarme, de impulsarme, porque sino también te aburrís”, reconoció. Asimismo, destacó el esfuerzo de sus inicios en el ascenso, viajando en colectivo y tren, escribiendo en el diario, produciendo y cubriendo partidos. “A mí esos primeros pasos me dieron una fortaleza. Yo me siento fuerte por la trayectoria, por el camino que tuve que recorrer”, expresó.</p><p>Su presente profesional está ligado a nuevos desafíos y a su llegada al <b>streaming</b>. “Estoy muy contenta porque para mí <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/04/infobae-en-vivo-refuerza-su-apuesta-informativa-con-una-grilla-extendida/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/04/infobae-en-vivo-refuerza-su-apuesta-informativa-con-una-grilla-extendida/"><b>Infobae</b></a> es una bomba y lo consumo desde ese lugar en todos sus aspectos. Soy fanática de las secciones como <a href="https://www.infobae.com/tag/infobae-studio/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/infobae-studio/"><b>Infobae Studio</b></a>, de tus entrevistas <b>Luli</b> <b>(Fernández)</b>, de las de <b>Tati (Schapiro)</b>. Consumo permanentemente el portal; es toda una referencia periodística. Para mí, trabajar en Infobae es trabajar en un medio de muchísimo prestigio a nivel internacional. Era un anhelo, un sueño. Me inspiró. Salí de la reunión diciendo: ‘<b>Este es mi lugar</b>’”, contó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BP7VUGWKGRG4LGFYWPPHPJKZNY.jpg?auth=98fd60ee2700e2ee5456874e200b42b23ab3a7d9578f756c060e4eb2b4c5304d&smart=true&width=3738&height=2488" alt="En diálogo con Luli, Luciana redefine el amor y la pareja en la madurez al priorizar el respeto, la libertad y la autenticidad en sus relaciones. (Jaime Olivos)" height="2488" width="3738"/><p>En el plano personal, Luciana aborda la vida en pareja y los vínculos afectivos con honestidad y sin prejuicios. Tras una etapa marcada por la idea de que el amor implicaba sufrimiento, descubrió una nueva forma de amar en la madurez. Su relación actual se basa en la aceptación y la libertad: <b>“Nunca fui tan yo como puedo ser con él.</b> Estoy acá y puedo decir lo que quiera, no estoy pensando si a él le va a caer bien o mal”. </p><p><b>“Juan llegó en el momento que tenía que llegar. Es cierto, yo le llevo 13 años</b>. Pero el tema de la edad, en nuestro caso, te digo que yo siempre digo que le saqué todo el colágeno (risas)”, bromeó y remarcó la importancia de la sencillez y la complicidad en este vínculo. <b>“Hay que terminar con los prejuicios, por ejemplo, de la edad. Uno tiene que elegir a alguien por lo que lo hace sentir, por la compatibilidad”</b>, sentenció.</p><p>Rubinska relató cómo, tras casi cuatro años de pareja, la integración familiar se dio de manera natural y cómo sus hijos generaron un vínculo cercano y genuino con su pareja actual, a pesar de mantener hogares separados. <b>“A mí me gusta tener mi libertad, tener mis momentos. No me gusta que me controlen, que me estén muy encima</b>”, reconoció.</p><p>Sobre el deseo de tener más hijos, Luciana explicó que esa etapa finalizada para ella y que su pareja no quiere ser padre. “Eso me sacó una presión a mí, porque yo la etapa de la maternidad ya la siento cerrada”, admitió.</p><p>Ante la consigna de elegir un momento de su vida para revivir, la entrevistada respondió sin dudar. “El nacimiento de mis hijos es un momento que no es comparable con nada de lo que viví. Me acuerdo lo que dijo la obstetra, el chiste que hacía con el otro obstetra, mis temores... No elegiría todo el proceso de la operación en sí misma, pero el momento en el que los conocí, no lo cambio por nada”, expresó.</p><p>Al pensar en qué le diría a la Luciana de hace 10 o 15 años atrás, con toda la experiencia actual, aseguró que sí cambiaría algunas cosas. “Le diría que viva intensamente como vivió, pero que en algunos momentos tenga un poquito más de reparo, que pueda serenarse un poquito más, tomar algunas decisiones con mayor tranquilidad. Hay trabajos que dije que no, algunas propuestas que en algún momento me dieron temor y no acepté, que después decís: ‘Te hubiese cambiado para bien’. Pero bueno, en esos momentos por ahí no me sentía segura para algunos desafíos. Cambiaría algunos vínculos también. No todo es bueno lo que viví, ni las personas que elegí. En ese momento, de todas formas, entiendo que las elegí y por algo fue, hay algo de enseñanza. Pero en general, la verdad es que soy una privilegiada y me siento una privilegiada de todo lo vivido”, afirmó.</p><p>Rubinska valora la disciplina, la pasión y la capacidad de adaptación como motores de su vida, y destaca el crecimiento compartido con sus hijos y la fortaleza construida a lo largo de los años. “<b>Me siento muy orgullosa de lo que construimos los tres, de nuestra familia. Verlos crecer, reflexionar y pensar en el otro me genera una profunda admiración”</b>, señaló. Hoy, en una etapa de mayor equilibrio y autoconocimiento, revisa su pasado y reconoce, sin idealizaciones, los errores y desafíos que la moldearon, pero mirando siempre al futuro y todo lo que está por venir.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKBKA3KO7NGMDEY5IXVHLY37LI.jpg?auth=deac95c06538542ec12053ad7c925c51c29108ea7ee4de391832e93a6e5fe9de&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Luciana Rubinska y Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Laura Laprida: el duelo familiar, la maternidad y el desarraigo en Madrid]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/26/laura-laprida-el-duelo-familiar-la-maternidad-y-el-desarraigo-en-madrid/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/26/laura-laprida-el-duelo-familiar-la-maternidad-y-el-desarraigo-en-madrid/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la actriz habló de su decisión de probar suerte en Europa, el proceso de afirmarse como artista más allá de los rótulos familiares y la experiencia de construir un hogar lejos de la Argentina. También reflexionó sobre el miedo, el peso de las ausencias y cómo el trabajo creativo, el amor de pareja y los vínculos sostienen una etapa de profunda transformación personal]]></description><pubDate>Fri, 26 Dec 2025 03:36:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Laura Laprida</b> es actriz, modelo y radióloga, reconocida por su trabajo en televisión, cine y series tanto en Argentina como en el extranjero. Alcanzó notoriedad por su papel de Paula en la miniserie <i>Historia de un clan</i> (2015), emitida por Telefe. A lo largo de su carrera intervino en producciones como <i>Casi Ángeles</i>, <i>Jake &amp; Blake</i>, <i>Solamente Vos</i>, <i>Los ricos no piden permiso</i>, <i>Golpe al corazón</i>, <i>Millennials</i> y <i>Campanas en la noche</i>, así como en varias películas argentinas.</p><p>Laura pertenece a una familia reconocida en el ambiente artístico: es hija de <b>María Eugenia Fernández Rousse</b>, una de las <b>Trillizas de Oro</b>, ícono de la televisión argentina, lo que la vinculó desde joven al mundo del espectáculo. Además, se formó como radióloga y llegó a ejercer en el Hospital Fernández en la Ciudad de Buenos Aires antes de dedicarse por completo a la actuación.</p><p>En 2020, Laura se estableció en <b>Madrid, España</b>, donde continúa desarrollando su carrera y participa en proyectos internacionales para plataformas de streaming. En agosto de 2025 tuvo a su primer hijo, <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/08/19/laura-laprida-fue-mama-de-otto-el-nieto-numero-20-de-las-trillizas-de-oro-bienvenido-al-clan/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/08/19/laura-laprida-fue-mama-de-otto-el-nieto-numero-20-de-las-trillizas-de-oro-bienvenido-al-clan/"><b>Otto</b></a>, junto a su esposo, el diseñador industrial y fotógrafo <b>Eugenio Levis.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WIG2YTO5DFF3NGTHZWPZHE4ZSI.jpg?auth=2b9f9b0d1b10cc5c152ec5581bfbc6325652d9d18106695b5b25b94000228783&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Laura Laprida comparte su experiencia de desarraigo tras emigrar de Argentina a España en plena pandemia. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Hoy te tenemos acá feliz en Buenos Aires, pero estás instalada cien por ciento en España, ¿verdad? </b></p><p>—Sí, yo estoy instalada en España. Pero también voy donde esté el trabajo. Estoy muy conectada acá con mis representantes y hablamos si hay posibles trabajos que puedan llegar a traerme de nuevo al país.</p><p><b>—¿Cómo surge la idea de emigrar? </b></p><p>—Surgió en pandemia. Yo igual tuve siempre esa idea de probar mi carrera en el exterior. Mi primer objetivo era Los Ángeles, pero en ese momento estaba todo muy hostil y yo no tengo papeles y toda la parte burocrática es un poco más difícil. Y como acababa de sacar la ciudadanía italiana... Mi papá lo decidió (risas). Como mi prima se había ido seis meses antes a Madrid con el marido y su hijo, mi padre en plena pandemia me dice: “Vos te tenés que ir a Madrid”.</p><p><b>—O sea, él te empujó a irte. </b></p><p>—Claro, Eugenio, mi marido, que tiene su empresa de muebles, había renunciado a su puesto y dijo: “Estoy más tranquilo”. Y yo le dije: “¿Ahora nos podemos ir a vivir afuera?” Y él no me dijo nada en ese momento. Me enteré al día siguiente por mi suegra que me llamó y me dijo: “Así que te vas a vivir a Madrid”.</p><p><b>—O sea, él lo contó. Pero a vos no te dio ninguna confirmación. </b></p><p>—No me dio el okay. Y dije: “Bueno, nos vamos a Madrid”. Y así fue. Nos fuimos en diciembre del 2020. Fuimos a pasar Año Nuevo allá. El mundo era un caos. El aeropuerto fue terrible. La despedida de mis padres que no pudieron entrar a despedirlos fue duro... </p><p><b>—¿Qué búsqueda sentís que estaba detrás de esa decisión? ¿Solo la laboral o había alguna otra cuestión? </b></p><p>—Siempre hay otras cuestiones atrás de las decisiones que tomamos. Un poco personal, también como pareja. Eugenio acababa de renunciar a su trabajo y de repente nos encontramos los dos en una ciudad nueva.</p><p><b>—¿Una pareja de cuántos años en ese momento? </b></p><p>—Nos casamos en marzo del 2020 por civil y la fiesta me quedó colgada por la pandemia. Y yo estaba hace cuatro años con él. Y ahí nos fuimos a vivir a Madrid. Él se levantaba a las seis de la mañana todos los días y volvía a las nueve de la noche del trabajo porque trabajaba lejos. Y de repente nos encontramos en otro país. Había una búsqueda de él también, porque no era solamente lo laboral para mí. Y todo empezó a fluir. El objetivo era estar un año. “Vamos a probar un año, a ver qué pasa, a ver si puedo conseguir trabajo, a ver si me puedo integrar”, dije.</p><p><b>—Pero vos acá laburás bien como actriz... </b></p><p>—Sí. Incluso me tuve que bajar de proyectos por decir: “Me voy a Madrid”. De repente te tentaban con algo y yo decía: “No, me voy a Madrid, me voy a Madrid” porque tenía las cosas dadas para hacerlo en ese momento.</p><p><b>—Tenías mucha convicción de esa búsqueda. </b></p><p>—Sí, fui muy determinada. Y cada vez era: “Intentemos un año más, intentemos un año más, intentemos un año más”. Y así nos quedamos.</p><p><b>—Y ese primer año de prueba se convirtieron en seis años y en un bebé. </b></p><p>—Sí. Mi hijo, el españolito. </p><p><b>—¿Y enseguida encontraste laburo?</b></p><p>—Sí, al mes yo ya estaba trabajando en Barcelona, Girona, Valencia porque se rodaba todo en la parte de la costa. Y empezamos a hacer amigos argentinos allá, también tengo amigas españolas que he conocido en cursos, porque sigo como formándome actualmente con directores de casting…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GRUJINS6QRE65NLM2IBAMX6YWI.jpg?auth=13ac480d2992438a1359728f3ffa75c226140109d62f68be082442ec7ef03ee1&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Vale la pena tener hijos y vivirlos”, el valioso consejo que recibió Laura de su padre en un momento clave. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Qué es lo que más extrañas o lo que más te dolió dejar para para ir en búsqueda de esta nueva etapa? </b></p><p>—Lo que me sigue doliendo y lo que sigo extrañando es mi familia, mis sobrinos. No viví el embarazo de mi hermana. Mi hermana más chica ahora tiene dos hijos. Pero mis otros sobrinos crecen, terminan el colegio…</p><p><b>—Cómo a través de ellos nos damos cuenta del paso de la vida, ¿no? </b></p><p>—Totalmente. El otro día me mandaba mi hermana más chica que se egresó mi sobrino de 18 años y yo lloraba en Madrid mirando eso. No puedo creer que no estoy, no puedo creer que ya tiene 18 años. ¿En qué momento pasó todo esto y es un adulto? Mi hijo tiene cuatro meses y se lleva tantos años con su primo. Pasa que mi hermana quedó embarazada cuando muy chica tenía 22 años y yo tenía 17 años cuando me convertí en tía. Entonces a mí este bebé, el que tengo yo ahora, no me agarra re primeriza porque aprendí muchísimo de mis sobrinos, tengo mucha cancha con los bebés. Y la verdad que me manejo súper. Cuando me preguntaban, ¿cómo estás con la maternidad? Joya. Porque vengo de esa experiencia.</p><p><b>—Más allá de que iniciaste trabajando como modelo desde muy chica y después como actriz, si hoy tuvieses que decirle a alguien que no te conoce quién sos, ¿cómo te describirías?</b></p><p>—Soy muy sensible, muy empática. Tengo mi defecto y mi virtud que es la misma: soy muy buena. Y soy actriz, soy artista, soy también “hija de”, siempre fui “hija de”, pero de alguna manera supe separarme de ese título, aunque a la gente y a la prensa le encanta decir: “Laura Laprida, la hija de bla bla bla” y cargarme con títulos. Soy muy independiente. Me encanta mi independencia, más allá de que tengo una familia súper apegada…</p><p><b>—Se los nota muy unidos. </b></p><p>—Somos muy unidos. Yo me crié con mis primos casi como hermanos. Entonces, tenemos un grupo de todos los primos, de las primas mujeres, del clan trillizas. Estamos todo el tiempo juntas, todo el tiempo conectadas. Y soy actriz, artista y escribo también.</p><p><b>—Mucha gente no sabe que escribís. </b></p><p>—Sí, escribo. De hecho, hice teatro en España por primera vez y estaba embarazada. Yo estaba estrenando, estaba embarazada y no lo sabía. Y pasé todo el primer trimestre embarazadísima, quedándome dormida, las luces me mataban y yo estaba ahí, que no podía contar que estaba embarazada, porque viste que no contabas en el primer tiempo. Y cuando terminé el teatro dije: “Bueno, tengo tiempo para empollar” y escribí una peli. Porque en pandemia hice un curso de guion y siempre tuve como facilidad para escribir, soy muy creativa, soy pisciana. Y de repente empecé y escribí un guion, escribí una peli, la pulí, la presenté y la estoy presentando en España. Y acá también estuve charlando con algunos directores presentándosela, a ver cómo surge todo. Y la verdad que está muy bien. Aparte tengo otros proyectos que también vengo moviendo en España, más allá de ser actriz.</p><p><b>—Mencionabas que hay una necesidad de referirse a vos como contando el árbol genealógico. Quizás es trillado preguntarte si en algún momento te pesó, pero ¿renegaste un poco de eso? ¿Intentaste hacer un esfuerzo mayor para terminar lograr ese desapego? </b></p><p>—Sí, porque ¿sabes lo que pasa? Con todo el tema que nos pasó en mi familia, que yo tuve una hermana que falleció hace un par de años, cada vez que sacaban una nota mía, ponían una foto con mi hermana. O ponían el título: “Laura Laprida, la hija de la trilliza de oro que perdió una hermana”. Es como que de repente empezás a tener más títulos atrás y decís: “loco, yo soy Laura Laprida actriz”. Yo sé que la gente le interesa todo esto, pero por favor, no. Y te juro que sigo luchando y cada vez que me hacen una nota es por favor, no nombren a mi hermana porque por ahí sacan contextos de notas viejas. Y decís: “¿Qué necesidad?”. Sí, reniego un poco de algunas cosas. </p><p><b>—Y es reeditar una parte que quizás te conecta más como con un dolor en lugar del recuerdo de todo lo lindo vivido, ¿no? </b></p><p>—Totalmente. Entonces es como decir: “¿Hasta cuándo?” Y me pasó mismo en España, ¿eh? Tuve que hacer una nota y me han sacado el título así… Entiendo que vende y que la gente le gusta un poco el morbo. Pero no está bueno.</p><p><b>—Y vos encaraste tu maternidad después de esta pérdida. ¿Cómo se sigue?</b></p><p>—Sí y me costó muchísimo. ¿Cómo se sigue? Mirándole la cara a mis sobrinos y decir: “Yo acá no me puedo caer”, porque mis sobrinos eran muy chicos. Y mi cuñado, lógicamente estaba muy golpeado, habiéndose quedado solo con los dos chiquitos y tuvimos que, con mi hermana más chica, salir a... </p><p><b>—Aparte también tenés una madre, o sea, una abuela, que quedó destrozada. </b></p><p>—Destrozada. Padres destrozados y nosotras, mi hermana y yo mirándonos y diciendo: “Acá tenemos que hacer un paso adelante nosotras”. Chat de mamis, colegio, uniforme, todo… La más chiquita, que es mi ahijada, tenía cinco años y el más grande 10. Eran muy chicos. </p><p><b>—Hablábamos recién de que te convertiste en mamá después de esta pérdida y me dijiste: “Sí, me costó mucho”. </b></p><p>—Porque yo sentí que había dado absolutamente todo por mis sobrinos en cuanto a maternar, preocupándome si tienen tos, si tienen fiebre, si despertarlos a la noche para darle el antibiótico. Y decís: “No puedo con esto y son mis sobrinos. ¿Yo aparte tengo que pasar por esto con uno mío?“. Aparte el miedo de que por ahí me pase algo parecido a lo que le pasó a mi hermana. Entonces, ese miedo de dejar unos hijos me tenía bastante paralizada. </p><p><b>—Me interpela mucho lo que decís, porque yo creo que cuando uno se convierte en mamá o en papá deja de pensar en uno. Pero también es como que hay algo de que no querés que te pase nada, no por vos sino por tus hijos. </b></p><p>—Totalmente. Cuando me convertí en mamá dije: “Lo importante que soy para este bebé”. La necesidad que tiene este niño de mí y cómo mis sobrinos se quedaron “sin”. Y eso me partió y me sigue partiendo al día de hoy y no puedo creer que les falta. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EQMNEZAMLVHDRPWZ3NNA5JRINU.jpg?auth=b2bd120efdaa855cc7d83c3c944b9afebd58a267aa43ae3ee5bfbc62584e351f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La maternidad de Laura estuvo marcada por el temor y la superación después de una gran pérdida familiar. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Los chicos siguen adelante gracias al amor y la red familiar, pero el mayor dolor es pensar en una mamá que se va tan joven y en la angustia de dejar a sus hijos. Esa ecuación, cuando hay chicos de por medio, se siente profundamente injusta.</b></p><p>—Sabes que yo pensaba lo mismo y mi suegra, que no es una persona muy sensible, en su momento me dijo: “¿Qué madre se va sin saber dónde está dejando a sus chicos? <b>Tu hermana se está yendo porque sabe perfectamente que los chicos van a estar bien con ustedes”.</b></p><p><b>—Se va tranquila. </b></p><p>—Se va tranquila. Y me dijo: <b>“Vos quedé tranquila porque ella se va tranquila por ustedes con los chicos”. </b>Y yo dije: “Okey, tenemos que salir a pelear esta batalla”. Me pareció muy sabio y me lo dijo con mucha convicción.</p><p><b>—¿Y quedaste temerosa? No me refiero a tu parte de mamá, sino como mujer.</b> </p><p>—Sí, quedé más temerosa y un poco más alerta. Me hago los estudios un poco más seguido de lo que preferiría. Y siempre que voy a hacerme estudios estoy un poco más alerta, más ahora que soy mamá. Aparte siento una responsabilidad de que mis padres no pueden volver a pasar por lo que pasaron. Mi hermana no puede volver a pasar por esto. Esto no lo sabe mucha gente, pero el día que nos dicen que mi hermana se va a ir, mi mamá se quedó en el hospital con mi tía y yo me fui con mi papá porque no lo quería dejar solo. Y ahí tuve una charla con él, porque yo siempre tuve miedos de la maternidad, de tener hijos. Y le dije: “En esta situación que te está pasando, ¿te arrepentís de haber tenido hijos?” Y mi padre se me queda mirando y me dice: “¿Sabes lo que pasa? Tener hijos es una apuesta, es un 50 y 50. Esto no debería pasar. A mí tu hermana me dio el mejor día de mi vida y me está dando el peor. Pero no quita todo lo demás, vale la pena tener hijos”, me dijo. Y yo dije: “No puedo creerlo”. Porque yo ahora tengo un bebé y lo amo y no quiero ni pensar que le pueda llegar a pasar algo malo. No me lo puedo imaginar. Y es todo el tiempo pensar en estas palabras de mi padre y decir: “Vale la pena, vale la pena tener hijos y vivirlos”.</p><p><b>—Lau, si pudieses tomarte un mate con vos hace 10 años atrás, ¿qué te dirías? Con todo lo que transitaste, lo bueno, lo malo, la experiencia, el desarraigo... </b></p><p>—Me diría que confíe un poco más en el proceso, que todo se está acomodando como tiene que ser, que no se mueva la loca, que no esté tan alerta, que disfrute un poco más. Yo ahora estoy disfrutando mucho, pero también siento que me pasó un camión por encima. Entonces, el disfrute a veces está como ahí, porque siempre que estoy muy bien, muy contenta, muy feliz, tengo miedo a que pase algo. Y no es así. Hay que disfrutar. Me diría: “Abandoná el estado de alerta, soltá”. </p><p><b>—Y si pudieses volver a vivir un momento de tu vida, ¿cuál elegirías? </b></p><p>—Tengo muchísimos. Todas las navidades, por ejemplo, en familia. A mí no me gusta la multitud, pero mi multitud sí me gusta. Yo no soy fan de ir recitales, a mí llegar un lugar donde hay mucha gente y el ruido, me agobia. Ahora, mi gente, mi multitud, mis sobrinos que hagan todos ruidos, me encanta. Y todas las navidades, toda la vida fue muy multitudinaria. Y yo pasé dos navidades en solos en Madrid. Con amigos que me dicen ahí, que era como: “Te conocí hace dos meses”, ¿querés venir a pasar Navidad a mi casa? (risas).</p><p><b>—No sé cómo se vive en el mundo, pero para los argentinos la Navidad es una fecha muy familiar. En mi familia recuerdo que nos decían a los más chicos: “En Año Nuevo, salen. Pero Navidad es en casa”</b></p><p>—Totalmente. Sabiendo que somos una familia muy grande y están todas casadas con hijos, también se tienen que dividir sus navidades. Entonces, hay una Navidad, una vez por año, donde todos coincidimos y eso está bueno. Y yo siempre estoy en Madrid y ahora no coincido porque ya están todos con sus familiares políticos. La Navidad que coincidía fue la pasada y yo no pude venir por trabajo. Y bueno, esos recuerdos de las navidades con todos los tíos de mi mamá, que eran miles y cada vez que veo una foto y los recuerdo… Me gusta mucho recordar, pero no mirar con nostalgia sino desde el lugar de qué lindo, qué bien que lo disfruté, qué bien que ahora lo puedo recordar con tanta alegría, qué suerte que lo tuve. La familia a mí me tira mucho, pero bueno también hay que soltar a veces.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TPFIXMH5ONAC3OGMCJYVF37UMU.jpg?auth=4c67d313bfc972b66a1cc1c91ea70ec66d934c9dd3af0a579e84e50c5b5e96b7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Laura Laprida con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Michelle Masson, la modelo que desafía estereotipos: una infancia marcada por las inseguridades, el poder de la autoevaluación y la búsqueda de vínculos auténticos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/19/michelle-masson-la-modelo-que-desafia-estereotipos-una-infancia-marcada-por-las-inseguridades-el-poder-de-la-autoevaluacion-y-la-busqueda-de-vinculos-autenticos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/19/michelle-masson-la-modelo-que-desafia-estereotipos-una-infancia-marcada-por-las-inseguridades-el-poder-de-la-autoevaluacion-y-la-busqueda-de-vinculos-autenticos/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, repasó su recorrido desde los inicios en el modelaje hasta la construcción de una identidad multifacética, atravesada por la actuación y el trabajo social. Además, reflexionó sobre la autoestima, la exposición y cómo la coherencia con sus valores se volvió clave para tener relaciones más sanas]]></description><pubDate>Fri, 19 Dec 2025 05:45:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Michelle Masson</b> es modelo, creadora de contenido y licenciada en Trabajo Social.<b> </b>Es<b> </b>reconocida por su presencia en plataformas como <b>Instagram</b> y <b>TikTok</b>, así como por su incursión en televisión y teatro. Participó en programas de entretenimiento, campañas comerciales y videoclips. Además, condujo ciclos como <i>Los 15 Mejores</i> en el canal Quiero.</p><p>Su crecimiento en redes sociales comenzó con la publicación de contenidos de formato corto durante la pandemia, lo que le permitió construir rápidamente una comunidad amplia. Su cuenta de <a href="https://www.instagram.com/michemasson/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/michemasson/?hl=es"><b>Instagram</b></a> reúne<b> </b>cientos de miles de seguidores y se ha convertido en el principal canal para compartir contenido y novedades sobre su trabajo artístico y proyectos. Este año ganó el premio <b>Ídolo</b> la categoría <i>Lifestyle </i>y formará parte del elenco en la segunda temporada de la serie <b>Margarita</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RUWKPKAEMVBLJNTH4PJ377GJAQ.jpg?auth=6e57d1204d447341d382c9d232b704243cbc557de41b6be91e9af8c8fceee52e&smart=true&width=5460&height=3924" alt="Michelle combina su carrera de modelo, su formación en Trabajo Social y su pasión por la equidad social en sus redes sociales. (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5460"/><p><b>—Sos una cara hiperconocida y con mucha viralización en redes. Pero contame, ¿en qué versión te encontrás hoy? Si tuvieras que explicarle quién sos a alguien que no te conoce, ¿qué dirías?</b></p><p>—Soy muy fanática del <b>Cuarteto de Nos</b> que tiene una canción que se llama <i><b>Breve descripción de mi persona</b></i> y básicamente dice: <i>“Me están pidiendo que me describa en un párrafo y es imposible de hacer”.</i> Creo que me pasa un poco eso...</p><p><b>—Como dijo el Chino Darín: “Si la describo la limito” sobre Úrsula Corberó.</b></p><p>—Sí, totalmente (risas). Soy muchas cosas, soy muy multifacética y soy básicamente un contraste constante. El ejemplo más claro es profesionalmente: trabajo de modelo desde los 16 años, estudié actuación desde los 18 y soy licenciada en Trabajo Social. Siento que también en redes se muestra mucho ese contraste a nivel imagen y de lo que en realidad porto por dentro. </p><p><b>—Eso creo que genera como una curiosidad particular, ¿no? </b></p><p>—Sí, eso es lo que más me marca de la gente que me sigue. </p><p><b>—¿Qué sentís que es lo que genera mayor curiosidad? </b></p><p>—Mi trabajo como modelo genera curiosidad y cómo dentro del mundo frívolo del modelaje juega la licenciatura en Trabajo Social y mi convicción por la equidad social, por mi preocupación por la niñez y la adolescencia, cómo estoy ahí siempre metida y tratando de cambiar el mundo un poquito. </p><p><b>—¿Es verdad que arrancaste a trabajar de modelo porque te llevó tu papá?</b></p><p>—Sí. <b>Yo siempre tuve la autoestima muy baja </b>y para mí el modelaje nunca había sido una opción. Mi viejo me dijo: “Re podés trabajar de modelo”. Yo le decía: “Papá, vos estás loco. Yo no puedo trabajar de modelo ni en pedo”. Jugaba a ser modelo con mis amigas o con mi hermana y hacíamos obras de teatro. Pero era todo lúdico. Un día me dijo: “¿Por qué no probás?”. Y ahí fui a la escuela de <b>Anamá Ferreira </b>y yo le dije a mi papá: “Yo no sé caminar en tacos, no sé mirar a cámara”. Mi viejo me dijo: “Probá y te fijás si te gusta”. Después de la primera reunión en la que Anamá cuenta de qué se iba a tratar el curso de modelaje, me pide que me quede y me dice: <b>“Vos podés trabajar de modelo”</b>. Mi papá me miró como diciendo ¿viste? yo te avisé (risas). Ahí probé y me gustó. Es un trabajo que me gusta porque que no tiene rutina y yo soy cero rutinaria.</p><p><b>—¿Y cómo empieza tu presencia en redes?</b></p><p>—Lo que me sucedió con las redes era que podía mostrar mi personalidad, que es en lo que estoy más segura. Entonces, es ese contraste de, por ahí no me quiero tanto físicamente. Pero sí sé quién soy. Ahí empecé a mostrar mis ideas en redes y nunca me molestó ser la oveja negra. Es más, muchas veces hasta lo elijo en el sentido de decir: “Si yo tengo un ideal y ese ideal está parado sobre la bondad, la ética y la moral, lo voy a sostener, no me importa que se me venga un pueblo entero en contra”. Lo que tengo que decir lo digo y siempre lo digo desde el amor, desde querer construir un mundo mejor. Empecé a comunicar eso, siempre con mi cuota de humor y la gente lo recibió bien por suerte. </p><p><b>—Y en esto que decís: “Si tengo que bancar un ideal sostenido en mis valores, no me importa que se me venga el mundo en contra”, ¿qué te acordás que te haya pasado? Porque los debés tener bien identificados.</b></p><p>—Mi postura antidrogas, mi creencia en Dios, mi postura acerca de la desigualdad social, te puedo dar mil ejemplos. En el colegio me decían: “Siempre Michelle defendiendo a los pobres y ausentes”. Y sí. Mientras yo pueda defender al que no es comprendido, lo voy a hacer. <b>No tengo problema en sostener lo que creo fervientemente y no me da miedo ni me da vergüenza. </b>Y así pude también ser vocera de un montón de gente que tal vez no podía hablar. </p><p><b>—He visto contenidos en donde hablás de no acostarte con alguien en una primera cita o de exponerte tanto. Me parece que está bueno y genera mucho debate. </b></p><p>—Igual eso me sucede más allá de la religión o de Dios. Yo soy católica y dentro del catolicismo soy salesiana y no es que yo practico la castidad hasta el matrimonio, pero obvio que tiene que ver también mi creencia religiosa. Todo en algún punto tiene que ver con todo, pero lo sostengo porque yo todo lo que hago le pongo el alma, ¿no? Entonces, <b>si a todo le pongo el alma y el cuerpo, ¿por qué solo a una situación le pondría el cuerpo?</b> Si todo lo que hago, lo hago pasionalmente, desde el autoconocimiento y desde el amor...</p><p><b>—Desde la preservación, también. </b></p><p>—Sí. De preservar mi ser.</p><p><b>—¿Sentís que hay como una cuestión en las mujeres de exponernos, no preservarnos, de cara a buscar la aceptación de un otro?</b></p><p>—Sí, nos sucede mucho en el sentido de que por ahí estamos todo el tiempo con la imagen, lo que nos exige el mundo a nivel comercial de “tenés que mantenerte joven, linda” y de determinada manera para que te acepte, pero la pregunta es ¿quién? ¿Un varón? Siento que nos sucede mucho eso. Pero a nivel sexual, es algo que no solo comparto con amigas, sino que se lo comparto a amigos míos. ¿Por qué es la mujer la que tiene que preservarse? Para mí el varón también debería preservarse en el sentido de decir: “No estoy con cualquiera porque tengo una necesidad fisiológica”. En entrevistas me ha dicho: “Bueno, pero es una necesidad”. Y he respondido: “Sí, ir al baño también y uno controla dónde lo hace y cómo lo hace”. </p><p><b>—¿Y qué feedback tenés cuando lo hablás con tus amigos varones? </b></p><p>—Tengo amigos que me terminan diciendo: “¿Sabés la cantidad de veces que estuve con una mina porque sentí que tenía que estar para demostrar algo y en realidad no tenía ganas de hacerlo? Porque si decía que no, era como que perdía mi hombría, quedaba como un bolud*”. Y si no tenés ganas de hacerlo, no lo hagas. Si no lo sentís, no lo hagas. Muchos amigos, una vez que se enamoraron, que descubrieron el amor, me dicen: “Obvio que hacer el amor no lo cambio por nada”. Para mí es importante esa preservación de decir: “¿Con quién? ¿Cómo?” <b>Es el intercambio de energía más grande que podemos tener. </b>Y tampoco está mal si elegís dispersar tu energía por ahí. Cada uno es libre de decidir lo que quiera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RSVYFBBNAJHAVHGECWTUEIAV6A.jpg?auth=dabd4a0742dcc34319d8f08e561d175be599cd077566664d5b987076d32a461a&smart=true&width=5389&height=3984" alt="La reconocida creadora de contenido promueve la autoevaluación emocional y la manifestación positiva en la búsqueda de relaciones sanas y vínculos auténticos. (Maximiliano Luna)" height="3984" width="5389"/><p><b>—Es un debate hiperprofundo. </b></p><p>—Sí, re. Y me pasa mucho en reuniones en las que tiro esto y es como: “¡Ah! Dale, dejá de hablar boludeces".</p><p><b>—Pero porque incomoda también pensarlo así. </b></p><p>—En mi círculo íntimo ya curtieron el mambo, pero... En definitiva después terminan compartiendo esta idea en muchas ocasiones. </p><p><b>—¿De dónde crees que surgen estos disparadores en vos? </b></p><p>—De mi familia más que nada. Esto de preservarme, cuidarme, cuidar mi cuerpo. Por eso también digo no al consumo. Mi mamá empezó a tomar alcohol a los 50 años. Y ahora se toma una copa de vino blanco cada tanto. Y eso también siento que está bueno. Tuve un novio que me decía: “Qué bueno escabiarte con tu viejo”. Y a mí me chocaba: “¿Cómo? ¿Con mi papá me voy a escabiar? Qué horror”. No es mi amigo, es mi papá y lo amo y es mi referente. Pero es mi papá, no voy a andar dándome vueltas con mi viejo. Pienso siempre: qué familia sana que tengo... </p><p><b>—Sí, por ahí no llegar a un extremo. Pero lo ideal es estar en una buena versión sin necesidad de otras cosas.</b></p><p>—Claro. <b>Pasarla bien no significa consumir absolutamente nada</b>. No me voy a hacer la que yo nunca... Yo elijo cuándo voy a tomar: en mi cumpleaños tomo, en año nuevo tomo. Pero elijo cuándo y lo hago muy consciente, sabiendo todos los riesgos. Y obvio que me divierto, pero lo puedo hacer sin necesidad de otra cosa. Yo estoy suficientemente completa como para disfrutarlo sin necesidad de meterme ningún tipo de droga, ya sea sintética, alcohol, lo que sea. <b>Si a vos te gusta algo, disfrutalo a nivel consciente. </b>El otro día veía en TikTok una chica que dice que fue a comer con un chico y el pibe cayó fumándose un porro. Yo quiero que te sientes conmigo a que hablemos en el mismo estado de conciencia. Y que seas completamente vos para conocerte en profundidad. </p><p><b>—Subiste hace poco un contenido que me pareció muy interesante y tiene que ver con la listita. ¿Me podés contar de qué se trata? </b></p><p>—Me es difícil como encontrar a “mi hombre ideal”. Yo soy muy Susanita, me quiero casar, quiero tener hijos y soy muy creyente también de la <b>manifestación</b>. Entonces dije: “Voy a hacer una lista de cosas que me gustaría encontrar en un hombre”. Porque me pasa que por ahí encuentro un chico que me gusta, lo idealizo tanto y después cuando vuelvo para atrás digo: “Pará, no tenía nada de lo que yo espero para un vínculo sano”. Y también me pasa mucho que materno, entonces lo que hago es pensar que hay cosas que puedo acomodar. Y no es así.</p><p><b>—¿Cuál es el test para dejar de pifiar con las conquistas, según Michelle?</b></p><p>—Hacer una lista. Es de manifestación, así que todo lo que pongas tiene que ser positivo. No se puede poner ningún no. Por ejemplo, aspectos positivos: lealtad, honestidad, que sea divertido, que sea aventurero, que crea en Dios. Yo puse todos esos aspectos. No se puede poner “que no sea tóxico”. Que sea seguro de sí mismo, por ejemplo, sería como la versión positiva. Una vez que terminás, lo que hacés es autoevaluarte dentro de esa lista. Puede que no todo lo cumplís a rajatabla, pero no podés estar pidiendo algo que vos ni siquiera estás dispuesto a dar. </p><p><b>—Es como ponerte frente a un espejo.</b></p><p>—La autoevaluación tiene que 100% sincera. Y si no, le podés pedir ayuda a un amigo que te diga: “No, dale, bolud*, de comunicación tenés cero” (risas). Después, a cada palabrita que pusiste, a cada ítem, lo tenés que evaluar del 1 al 10. “¿Qué tan leal soy yo del 1 al 10? Soy un 9″. Ahí sumás todas esas calificaciones y la dividís por la cantidad de ítems. Si pusiste 23 características, el número tanto lo dividís por 23. Y eso te da tu <b>promedio emocional</b>. Entonces hacés otra lista también de características físicas que quieras en un otro. Esas no te evaluás vos porque ni idea qué quiere el otro físicamente. Vos solamente te evaluás en la de características emocionales. Entonces, tenés lista de características físicas y características emocionales. Ya te evaluaste la emocional. Ahora lo que tenés que…</p><p><b>—Conocer al otro. </b></p><p>—Sí, eso sí. Conocer a full al otro. Pero yo también lo hice con mis ex...</p><p><b>—¿Lo hiciste con tu ex? Me muero, qué espectacular. </b></p><p>—Sí, lo hice con todos mis ex para ver si tenía que volver por alguno (risas). El final del ejercicio es que agarrás el promedio físico y el promedio emocional de la persona que estás evaluando, lo sumás y lo dividís por dos para que te dé el promedio final. Y ese número lo comparás con tu número. Por ejemplo, yo tenía un 8,48. Entonces, la persona que evalúo no puede estar más que un punto abajo de mi puntaje. </p><p><b>—Con 4 no califica, beba. </b></p><p>—Ya está, de baja. Pero es terrible porque las matemáticas no fallan. Es subjetivo todo esto, ¿no? Porque me van a re bardear y es un juego. Pero sirve.</p><p><b>—Es un juego re de terapia. Cuando querés ponerte de novia, te mandan a hacer listita. Cuando te querés separar, te mandan a hacer listita. Es una manera tangible de evaluar los pros y los contras.</b></p><p>—Sí y evaluar lo que te está pasando a vos también.</p><p><b>—¿Y te sorprendió lo que encontraste? </b></p><p>—Me sorprendió porque hice la lista pensando en este pibe también, ¿no? </p><p><b>—El que te gustaba. </b></p><p>—Sí, el que me gustaba y le fue como el ort*. Pero muy mal. Y dije: “Claro, soy yo y mi cabeza poniéndolo en un lugar que nunca mereció”. Y de repente me di cuenta que el pibe que menos me gustaba, era el que más puntaje tenía. </p><p><b>—Esa es una disyuntiva interesante. ¿Qué hiciste?</b></p><p>—Terapia. Llamé a Vanesa, que es mi psicóloga, y fue como: “Reina, estoy muy mal” (risas).</p><p><b>—Hay una cosa medio incongruente de por qué siempre el que nos gusta no es el que va. </b></p><p>—Porque me gusta maternarlos y me gusta tener proyectos de hombres, descubrí. Entonces el que ya está construidito por ahí…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HKQYMSR37FFDJMTOULQW355O2Q.jpg?auth=31e9506030f58493105af60c1ac8222670a1a209af0ebd2c9e4f5e255ea93785&smart=true&width=5856&height=3888" alt="El ejercicio de la 'listita' permite a Michelle analizar sus relaciones y priorizar el autoconocimiento y la honestidad emocional. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5856"/><p><b>—Te aburre</b>. </p><p>—Claro, prefiero construir. Pero después la paso mal. Pero eso es algo que quiero cortar de raíz. Casualmente por eso hice este ejercicio. Fue también una autoevaluación, más allá de que evalué a los muchachos, fue para preguntarme a mí misma: “¿Por qué elegís así?"</p><p><b>—¿Y qué te dicen tus viejos cuando les contás de este tipo de cosas? </b></p><p>—Que me deje de poner de novia (risas). Porque sos muy noviera. Es mi primer año en el que estoy sola porque me lo autoexigí. Tuve ahí mis bachecitos en el medio que me puse a salir serio con alguien, pero nunca apareció la palabrita novios. Eso ya es un gran paso, que la titularidad no haya aparecido fue un gran paso. Pero si soy muy noviera y estoy en un muy buen momento de mi carrera y de mi vida en general, y los vínculos exigen demasiada atención. Y yo a los vínculos les pongo el 100% de mi alma, de mi cuerpo, de mi ser. Entonces el consejo de mis viejos es: concentrate en tu vida.</p><p><b>—Cuando estoy terminando las entrevistas, hago dos preguntas que me parece que describen mucho a la persona que tengo enfrente. La primera es: si pudieras tomar un mate con la Michelle de hace diez años, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Paciencia, que todo llega. Que todo llega cuando tiene que llegar, que no se desespere, que confíe más en ella misma y que se deje de autoboicotear. Que cuando se deje de autoboicotear, las cosas van a empezar a pasar. </p><p><b>—¿Y sentís que eso sucedió? </b></p><p>—Sí, completamente. </p><p><b>—Si estuvieras en la antesala del último día de tu vida, del último minuto y pudieras ir a un recuerdo para volver a vivirlo con la conciencia de todo lo que sucedió después, ¿cuál sería ese momento y por qué?</b></p><p>—El día que mi mamá me dijo que estaba embarazada de mi hermana. Porque la pedí desde mis 4 o 5 años hasta mis casi 10. ¿Mirá si no voy a creer en la ley de atracción? La pedí tanto que llegó... Siempre pensaba que era un regalo porque les decía: “¿Me pueden regalar a mi hermana?” O papá me decía: “Hay un regalo en casa”. Y yo le preguntaba: “¿Un hermanito? ¿Una hermanita?” Encima nació el día de tu cumpleaños. Fue realmente un regalo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/P6XXGH6ZOREEVA6PFDGNV2QKPE.jpg?auth=2a506538df2de0b5247a9026f375561e2e687d377f9271cb6fa68cf734f6d722&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Michelle Masson con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Entre la autoexigencia, el apoyo familiar y los sueños a futuro: la historia de Juli Castro, la joven que aprendió a reírse del hate y a elegir sus batallas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/12/entre-la-autoexigencia-el-apoyo-familiar-y-los-suenos-a-futuro-la-historia-de-juli-castro-la-joven-que-aprendio-a-reirse-del-hate-y-a-elegir-sus-batallas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/12/entre-la-autoexigencia-el-apoyo-familiar-y-los-suenos-a-futuro-la-historia-de-juli-castro-la-joven-que-aprendio-a-reirse-del-hate-y-a-elegir-sus-batallas/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la artista reflexionó sobre cómo busca equilibrar su intensidad en un mundo marcado por la hiperestimulación digital y compartió cómo transformó el estigma de “nepobaby” en un motor para forjar su propio camino en los medios. También revivió el difícil proceso emocional que atravesó su mamá, a quien acompañó durante una depresión severa hasta verla renacer y brillar nuevamente ]]></description><pubDate>Fri, 12 Dec 2025 06:18:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Julieta “Juli” Castro </b>es una de las creadoras de contenido y artistas jóvenes más visibles de su generación. Formada desde la infancia en actuación, canto y danza, comenzó a subir videos a internet cuando tenía apenas 9 años y encontró rápidamente un espacio propio en plataformas como <b>YouTube, </b><a href="https://www.instagram.com/p/DPSBZCpj1VU/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/p/DPSBZCpj1VU/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a><b> y TikTok.</b> Su frescura, disciplina y talento para el baile y la actuación la convirtieron en una figura influyente entre el público adolescente, construyendo una comunidad fiel que la acompaña desde sus primeros posteos.</p><p>Con el tiempo, su carrera trascendió las redes y comenzó a tomar forma dentro de la ficción y los escenarios. En 2025 dio un salto clave al convertirse en una de las protagonistas de <i><b>Playback: Una somos dos</b></i>, la serie musical de <b>Disney+</b> en la que interpreta a Emma, un personaje que combina música, narrativa juvenil y el universo viral que la vio nacer. A la par del rodaje, Juli integra el equipo de <b>Patria y Familia</b>, programa que se emite por <b>Luzu TV</b> y realiza producciones musicales, videoclips y propuestas teatrales, consolidándose como una artista versátil capaz de moverse entre lo digital y lo tradicional.</p><p>Hija de la actriz y bailarina<b> Momi Giardina </b>y del actor <b>Diego Castro</b>, Juli creció rodeada de estímulos artísticos, algo que reconoce como una influencia decisiva en su camino. Hoy, con una comunidad en expansión y una carrera que empieza a abrirle nuevas puertas, enfrenta desafíos propios de la exposición y la autoexigencia, pero también construye una identidad auténtica, lejos de etiquetas y expectativas externas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G55JQX2LTNCYDH23AXOJPRPQLM.jpg?auth=ad253d71a9c7e96d04fecf636d80e5303ba389a59554aa8d54617bd55d93f0d2&smart=true&width=3936&height=2624" alt="Juli: “Soy muy cursi, muy peliculera, muy romántica, todo en ese orden”. (Cristian Gastón Taylor )" height="2624" width="3936"/><p><b>—Bienvenida.</b></p><p>—Muchas gracias, me encanta estar acá. Veo mucho los clips de las entrevistas en TikTok.</p><p><b>—Generacionalmente sos más de TikTok que de Instagran, ¿no?</b></p><p>—Sí, yo soy más de TikTok que de los reels de Instagram. Soy como muy adicta. De hecho, no sé cuántas horas debo tener en TikTok, pero son muchas. Muy intensa con TikTok... </p><p><b>—A tus 22 años, ¿registrás que es una problemática el tiempo que pasamos en redes sociales? </b></p><p>—Sí, lo registro. A veces me cuelgo y cuando veo la hora digo: “No puede ser que estuve dos horas en mi cama con el celular viendo TikTok, viendo videos de un perrito, de un bebe...”. O me levanto y lo primero que agarro es el teléfono...</p><p><b>—Es una dinámica que muchos la tenemos incorporada. </b></p><p>—Sí y me doy cuenta que todo tiene que ser rápido. Va un poco lento el video y lo acelero, le pongo por dos y después digo: “No, no. Hay que bajar la intensidad”. </p><p><b>—¿Y cómo se logra equilibrar eso? Porque dijiste que eras una persona intensa. ¿Cómo se regula cuando ya tenés ese rasgo de la personalidad con toda esta hiperestimulación que tenemos alrededor? </b></p><p>—Primero es registrarlo, saber que estoy siendo intensa. Igual <b>yo soy intensa en todo</b>. En el trabajo me meto y lo hago todo muy a fondo. Eso igual creo que está bueno. En el noviazgo también es positivo en alguna cosas, pero a veces no tanto. <b>Soy muy cursi, muy peliculera, muy romántica, </b>todo en ese orden. Y después, en TikTok me pasa lo mismo, o sea, con las redes, es como que voy a fondo. </p><p><b>—¿Te pasó alguna vez que, en una relación, te dijeran: “Che, todo bien, sos divina, me encantás, pero manejás una intensidad…”?</b></p><p>—¡Ay! Qué feo. Sí, me pasó. Pero porque soy muy cariñosa, muy de estar mandando mensajes. No todo el día, pero sí cada tanto me gusta saber del otro. Saber qué está haciendo en su día, si se acuerda de mí o que me mande una foto, un mensajito, algo. Y a veces me doy cuenta que es un poquito menos. Lo fui aprendiendo con el tiempo, pero me cuesta. Soy muy pesada (risas). Ahora me pasa en la relación que estoy ahora con <b>Fausti</b>, que lo amo, que por ahí a veces soy yo la que digo: “Bueno, nos vemos en unos días...”. </p><p><b>—¿Fausti es intensity dos? </b></p><p>—Sí, un poco sí (risas). Yo vivo sola y él está hace un año más o menos viviendo conmigo, pero no oficial. O sea, es mi casa. Pero él está los siete días de la semana durmiendo conmigo. Entonces, a veces le digo: “Che, mi amor, por ahí hoy durmamos separados”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7PBZZPDS5AEBJMINSRPX3RFCI.jpg?auth=9414842d7b0721602aacc5f22410a524062f3d616a95d7c6247313452b4e9e95&smart=true&width=6048&height=4024" alt="“La gente siempre va a opinar; aprendí a reírme del hate y seguir mi camino”, expresó Juli Castro en diálogo con Luli Fernández. (Cristian Gastón Taylor )" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿Y no se lo toma mal? </b></p><p>—No, por suerte lo entiende. Cuesta a veces separarnos porque somos muy pesados, pero hace bien. Estar separados también es extrañarse, darse su espacio, su tiempo, está bueno...</p><p><b>—Con esto que contás sobre la intensidad y tu forma tan efervescente de ser, ¿cuánto influyó el contexto en el que creciste: la exposición de tus padres en los medios y el hecho de estar desde chica cerca de canales y estudios?</b></p><p>—Para mí en un 90 por ciento. Los acompaño a los dos desde que soy muy chica a los canales, a los ensayos, a los shows, a las obras de teatro, a los programas. Y siempre se vivió todo muy rápido. Corte, va de acá para allá, terminaban un laburo a las cuatro de la mañana y se iban a otro. Fui muy compinche siempre de ellos, los acompañé en todo el proceso artístico que tuvieron y cuando fui creciendo me di cuenta que yo quería lo mismo y siento que es también un poco lo que mamé de chica. Es lo que viví y lo que me gusta. Yo los veía y decía: “¡Wow! Cómo laburan”, porque es un trabajo muy duro también. Pero es lo que quería, estar ahí bailando, cantando, que me peinen, que me maquillen...</p><p><b>—¿En algún momento sentiste que tenías que identificarte? Viste que quienes son hijos de personajes del medio reniegan a veces de eso y dicen: “Che, quiero lograr mi propia identidad”. ¿Te pasó? </b></p><p>—Sí. El comentario de la <b>nepobaby</b> es muy común. Me pasó, pero yo lo tomo como algo bueno. Me dicen: “Vos sos la hija de momi”. Y yo respondo: “Obvio y con mucho orgullo”. Estoy agradecida de ser la hija de mi mamá y de mi papá. Siento que yo también estudio desde que soy muy chica, voy a clases de canto, de piano, de comedia musical, de teatro, de tap, todas las aristas posibles. Me gusta y también me formé más allá de lo que hacen mis viejos. Traté de formar mi propio camino, con ayuda de ellos obvio, pero yo desde los 9 años que subo videos a <b>YouTube</b> y hasta el día de hoy nunca frené ni un día, todos los días, constantemente. Yo era muy chica y ellos me aconsejaron mucho. Pero <b>siempre me enfoqué </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2024/04/16/julieta-castro-el-bailando-me-fue-apagando-me-deje-llevar-por-lo-que-decian-los-demas/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/reportajes/2024/04/16/julieta-castro-el-bailando-me-fue-apagando-me-deje-llevar-por-lo-que-decian-los-demas/"><b>en lo que yo quería</b></a><b> y le metí a fondo a eso</b>. Nunca dudé en querer ser a abogada, médica u otra cosa. </p><p><b>—¿Cómo te llevás con las críticas? </b></p><p>—Cuando empecé con los videos. Ellos me aconsejaron en su momento bloquear los comentarios negativos, porque siempre pasa… Me acuerdo la primera vez que subí un reel, creo que tenía 10 años, y me acuerdo hasta el usuario que me lo comentó: se llamaba <i>cara de mono</i>, claramente era un perfil falso. Y me comentó: “¡Ay! Qué creída”. Yo era muy chiquita. Lo vi y me puse mal. Y cuando papá y mamá lo vieron, fue como: “Por ahí estaría bueno que por un tiempo no subas más videos, bloquear a esta persona, dejar de exponerte”. Pero después ellos mismos se dieron cuenta de que esto iba a seguir pasando si era lo que quería y yo quería seguir subiendo videos.</p><p><b>—Vos en ese momento, ¿qué respondiste? </b></p><p>—Yo hacía lo que me decían mis papás, era chiquita. Pero ellos mismos se dieron cuenta de: “Che, esto va a seguir pasando”. O sea, <b>la gente siempre va a opinar. Hagas algo bueno o algo malo. La gente está para criticar y no controlás lo que pueda hacer el otro</b>. Entonces, fue ver la manera de banear a esa gente que me comentaba cosas feas, pero seguir haciendo lo que me gusta, porque si no era limitar lo que yo quería hacer por lo que diga la gente. </p><p><b>—En definitiva fue un aprendizaje para la vida. Porque te pasa en cualquier contexto, aunque en las redes sociales es más exponencial. Pero también pasa en una oficina...</b></p><p>—En la vida, obvio. Y desde ese momento aprendí, con mucha ayuda y con el ejemplo también de mamá, a <b>reírme de lo que diga la gente</b>. Hoy en día me hacen un <i>hate</i> o un comentario feo y saco el lado positivo, lo llevo al programa, nos reímos entre todos. Trato de sacarle algo lindo, porque es parte de esto, también. Cuando arranqué en <i><b>Patria y Familia</b></i> en el verano en Pinamar, me estaban matando en redes. Todo el tiempo era: “Nepobaby, hija de momi, estás ahí por esto, sos aburrida, sos creída, sos flaca”. Y yo dije: “Ok, ¿cómo hago para que no me destruyan en redes? Porque tengo que estar un verano entero en el programa”. Y, con ayuda de mi papá, agarré todas esas cosas feas e hice una canción. Cantándole a los seguidores y al programa un rap, un freestyle. Nunca más me dijeron nada. </p><p><b>—Lo desactivaste totalmente. </b></p><p>—Y es que dije: “Me voy a anticipar a todo lo que me puedan decir y lo tiro acá”. Nunca más me lo dijeron. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V3RIZBPKGRDQJEWYRMTNJLJV7A.jpg?auth=100f7e8a3e9191ef63a7e0c28197272bda9d1922ed49dfca732965d1b77392f7&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Sueños de infancia y lágrimas en el set: el momento mágico que marcó la vida de Juli y la promesa de no rendirse jamás. (Cristian Gastón Taylor )" height="4024" width="6048"/><p><b>—La</b> <b>evolución tuya y de tu mamá en redes fue como de la mano. Más allá de que después cada una siguió su camino, hubo una sinergia al principio. Contame cómo surgió.</b></p><p>—Sí, recontra. Yo siempre subí videos como más perfil bajo. Tenía poquitos seguidores y en pandemia explotó todo. Hacíamos muchos videos juntas y después le hice un TikTok a mamá. Empezamos a subir videos y sí se generó eso hermoso. Después de la pandemia y cuando ella terminó su unipersonal, fue su explosión.</p><p><b>—¿Qué sentís que pasó en la vida de tu mamá que generó ese clic en donde ella pudo mostrar todo ese talento que tal vez sólo era conocido por el ambiente artístico, pero no tanto por el público en general? </b></p><p>—Creo que son varios factores. <b>Ella la peleó muchísimo.</b> Hoy en día vos la ves y es recontra exitosa. Pero en su momento yo me acuerdo cuando la echaron del laburo, cuando no tenía ahorros porque realmente estaba sin trabajo. Ahí fue cuando arrancó con las redes y fue un impulso enorme para ella. También creo que fue muy clave la separación que tuvo, o al menos yo lo siento así. Estaba apagada, triste, deprimida, llorando, encerrada, la pasó muy mal y después de esa separación, pudo ser ella al 100 por ciento. Pero fue un proceso. Yo la vi tan mal. Creo que su peor momento de la vida y mi peor momento también porque verla así me hizo muy mal. Creo que despegarse de esa situación y sacar ese peso de encima para mí la hizo brillar más que nunca.</p><p><b>—¿Y vos lo hablabas hoy en día con ella eso?</b></p><p>—Sí. Ella estaba muy mal, muy triste, encerrada, en la cama, no quería salir, no tenía ánimos ni para hacer videos, nada. Y yo al principio intentaba hablar, sacaba el tema, charlábamos, se descargaba un montón conmigo y había días que yo llegaba del colegio y le decía: “Basta, dejá de llorar, te pido por favor, por vos y por mí, que te levantes, que te maquilles un poco, que te saques esa cara de llorar y que salgas a la vida, porque no se puede estar todo el día encerrada llorando”. Y un día que yo ya no podía verla más así, hablé con mi papá, con <b>Vane</b> y con <b>Santi Talledo</b> y ahí le dijimos: “Me parece que tenés que buscar una ayuda extra, un profesional que te ayude a estabilizar estas emociones que estás viviendo”, porque era muy fuerte. Fueron 15 años de pareja que estuvo y ese cambio es muy complicado. Y ahí ella hizo ese clic. Empezó con la psiquiatra, con medicación antidepresiva y demás...</p><p><b>—O sea que ya estaba cursando una depresión. </b></p><p>—Sí, sí. Y muy grave. Mi mamá es una persona súper histriónica, recontra alegre, siempre riéndose. Pero estaba en el fondo del mar. Así que fue muy feo para mí, para toda mi familia, los amigos, la gente cercana a ella. Horrible, la verdad. </p><p><b>—Fuiste muy importante en todas esas decisiones que ella tomó. ¿Lo recuerdan juntas?</b></p><p>—Sí, siempre. Me lo recontra agradece y siempre que nos pasa algo lindo lo compartimos juntas y tenemos esa charla madre e hija. ¡Ay! Me emociono (risas). Ahora verla brillar, cumpliendo sus sueños, tan luminosa, alegre, con gente que la rodea que es increíble, que la hacen sumar a lo que ella es, para mí es lo mejor. </p><p><b>—Con este ejemplo pienso en cuán necesario es ser selectivo del entorno cuando uno empieza en el ámbito artístico, ¿no? Porque estás tan expuesto... </b></p><p>—Es clave. Es la manera de encarar cómo te va a ir también, porque estar rodeada de gente que no te suma es tener todo el tiempo una bolsa de piedras que te tira para abajo y que quiere lo peor para vos. A veces es fácil estar cuando te va mal y cuando estás triste y llorando. Pero también cuando te va bien hay que estar atento a quién está ahí. </p><p><b>—Cuando estoy llegando al final de las charlas, hago dos preguntas. La primera es si pudiesen tomarse un mate con la Juli de hace ocho, nueve o diez años atrás, en medio de todo este caos que estabas viviendo, ¿qué te dirías desde tu experiencia actual? </b></p><p>—Que siga lo que siempre quiso hacer, que no baje los brazos, que por más que vaya a tres millones de casting ese día va a llegar, que todo es por algo y que todo a su tiempo te da lo que siempre esperaste, creo yo. Y que se mantenga la gente que sabe que le va a hacer bien y se aleje de la gente que no va. Que no se castigue cuando algo quizá no me sale. Yo era muy autoexigente, hoy en día también, pero antes me castigaba mucho. Y que siga para adelante, que se va a cumplir el sueño.</p><p><b>—Y si pudieses sacar una foto del archivo de tu vida, elegir un momento y decir: “Lo quiero volver a vivir”. ¿Cuál sería?</b></p><p>—Lo primero que se me viene a la mente es uno de los días de Playback, que grabamos la serie de Disney. Yo estaba en el set y tenía una escena que tenía que estar llorando y dije: “Voy a hacer lo que me salga y lo que me nazca”. Y en ese momento estaba parada mirando las cámaras, a mis compañeros de elenco, me veía vestida de princesa, como estoy en la serie en uno de los capítulos, y me dije: “Esto es lo que quise toda la vida. Estoy llorando de emoción porque esto es lo que quería la Juli de 8 años que iba a castear y que no quedaba”. Y estar ahí para mí fue un momento tan especial, tan mágico y tan único que lo reviviría mil veces.</p><p><b>—Se acerca fin de año. Cuando levantes tu copa, ¿por qué vas a brindar? </b></p><p>—Voy a brindar primero que nada por mi familia. Son mi sostén y soy su sostén. Por que sea siempre unida. Por mis amigas también, que son las que me bancan y siempre me acompañan. Me encantaría este año que arranca hacer show con Playback, estar en un escenario cantando las canciones. Quizás en un futuro sacar mi música, es a lo que aspiro. Y sobre todo salud, que es lo más importante. Este año 2025 fue el mejor porque tuve muchos sueños cumplidos. Pero vamos por más.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LRJK7TJNKZD7BLXNQKGYRX763E.jpg?auth=61fef5c867d53705f4826d3bc871a83408b94eb57b9ff8cc451b72c58e78bce1&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Juli Castro con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Sofía Calzetti y la decisión que cambió su vida: “Mi papá me decía: ‘¿Qué te crié para que seas botinera?’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/05/sofia-calzetti-y-la-decision-que-cambio-su-vida-mi-papa-me-decia-que-te-crie-para-que-seas-botinera/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/12/05/sofia-calzetti-y-la-decision-que-cambio-su-vida-mi-papa-me-decia-que-te-crie-para-que-seas-botinera/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, compartió cómo construyó su identidad lejos de ser “la novia de”, lanzó su propia marca deportiva y encontró en el emprendimiento y la maternidad un motor de crecimiento personal. Además, recordó el desafío de mudarse al exterior a los 21 años, el impacto del episodio cardíaco del Kun Agüero y la importancia de sostener su independencia para ser una mamá feliz y presente]]></description><pubDate>Fri, 05 Dec 2025 14:51:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Sofía Calzetti</b> es la fundadora y directora creativa de <b>Zettia</b>, su marca de indumentaria deportiva. Inició su camino en las <b>redes sociales</b> y en 2024 ganó visibilidad desde otro lugar, al contar cómo vive su faceta empresarial mientras atraviesa la maternidad.</p><p>Su presencia en redes —especialmente en <a href="https://www.instagram.com/soficalzetti/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/soficalzetti/?hl=es"><b>Instagram</b></a>, donde reúne una numerosa comunidad— la impulsó desde sus primeros trabajos como modelo hasta convertirse en referente de estilo de vida, <i>fitness</i> y moda, con una estética cuidada que también funciona como vidriera de su marca.</p><p>En el plano personal, mantiene desde 2019 una relación con <b>Sergio “Kun” Agüero</b>, vínculo que la llevó a pasar temporadas en Manchester y a convivir con una exposición mediática mayor. Junto al Kun son papás de <b>Olivia</b>, de un año y pasan sus días entre <b>Argentina, Uruguay </b>y<b> Miami.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WDI7365PCVFJPERJMSECMMBUYQ.jpg?auth=f108e85bd109213aa04a66c523021c8f9238e18d6b5d89cf380d418b24eb76ab&smart=true&width=5772&height=3984" alt="Sofía Calzetti revela cómo la maternidad y el emprendimiento transformaron su vida personal y profesional. (Maximiliano Luna)" height="3984" width="5772"/><p><b>—Te convertiste en una influencer muy reconocida y quiero saber cómo te llevás con eso, porque fue progresivo, pero también fue con impacto en tu vida, ¿no? </b></p><p>—Es muy loco. Fui construyendo de a poco una comunidad muy alineada a lo que a mí me gusta, a lo que yo hago. El tema de emprender hoy en día me atraviesa muy fuerte la maternidad. A veces me siento una pesada porque no paro de subir fotos de Olivia. Hoy estoy trabajando con un montón de marcas que me encantan. Así que muy contenta de haber empezado con ese camino. </p><p><b>—¿Vos repartís tu vida entre Miami y Buenos Aires?</b></p><p>—Y Uruguay. </p><p><b>—Son una familia muy unida y se los ve así. Pero también te veo mucho con tus proyectos, tus emprendimientos y hay una individualidad más allá de la pareja.</b></p><p>—Cien por ciento. Fue algo por lo que trabajé un montón. Yo me fui a los 21 años, muy chica y mi vida cambió por completo. Yo acá estudiaba, siempre fui de un grupo de amigas muy grande, un montón de actividades y me fui allá, donde me encontré de repente con la soledad y estar siendo “la novia de” o “la mujer de” y esperando que alguien llegue, viviendo la vida de otro. Y me costó mucho. Fue un lugar donde no me sentía cómoda. Entonces, empecé a trabajar y a crear lo mío para poder salir de ahí. Él me súper acompaña, de hecho, mi emprendimiento, él siempre me impulsó. </p><p><b>—Tu emprendimiento es una bomba y lo lanzaste acá en Argentina para tener tu espacio acá.</b></p><p>—Sí. En realidad, primero arranqué afuera cuando vivía allá. No me fue bien. Es muy difícil insertarse en un mercado que no es de uno, ¿viste? Esto fue en España y allá es un monopolio… No me fue bien y fue una frustración muy grande porque para mí arrancar con este proyecto fue muy difícil. <b>Siempre sentí que no tenía un talento o que no era buena en algo. </b>Entonces fue difícil arrancar y fracasar para mí. </p><p><b>—¿Por qué elegís meterte en lo que es el diseño de indumentaria, particularmente de una marca de ropa deportiva como es Zettia? ¿Y en qué sentís que fallaste en esa primera etapa que te dejó una lección?</b> </p><p>—Me metí en el rubro de la indumentaria porque mi papá se dedicó a eso toda la vida y siempre fue también algo que... <b>La moda me encanta. </b>Y fue indumentaria deportiva porque, en este primer momento en Mánchester, cuando yo me voy, me encontré por primera vez con la soledad y una angustia tan grande y al no saber qué hacer, lo que hacía todas las mañanas era vestirme de ropa deportiva. Me veía, me gustaba, me sentía bien y entrenaba. Y después de entrenar, que era lo único que hacía en mis días, me sentía mejor. Encontré como en el entrenamiento, esa mejoría que me hacía sentirme un poco más preparada para el resto del día. Y también con el hecho de vestirme bien después. </p><p><b>—Combinar las dos cosas: el rescate que te daba el deporte y seguir canchera y lookeada para tu día a día, pero sintiéndote cómoda. </b></p><p>—Tal cual. Entonces dije por qué no hacer esto. Y empecé con un grupo que, de hecho, se lo robé a Sergio, de un proyecto de él. Y fallé. <b>Fallé por un montón de cosas, por inexperiencia, por ceder demasiado.</b> Me di cuenta que no iba y que estaba divino todo y me súper divertía, pero para ir a gastar plata nos vamos, no sé, a unas vacaciones con amigas en algo que realmente tenía que ser un negocio. O sea, yo lo empecé para que sea un negocio. </p><p><b>—¿Y tu padre, que estuvo vinculado toda su vida a la indumentaria, qué te decía?</b></p><p>—Él no estaba vinculado en ese momento. Tampoco lo consultaba tanto porque estaba lejos y yo estaba haciendo mi camino, también. Cuando vine acá, que relancé la marca, ahí mi papá sí se unió. Él ya no estaba trabajando y por el amor inmenso que me tiene, empezó a vincularse. Hoy es el director más o menos de Zettia. Está muy presente en todo, como padre y en la empresa también. Me costó el proceso de volver a emprender, pero tenía todo lo aprendido. Quise volver a apostar acá, en Argentina, que es mi lugar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IOTJPWXFFREQLOHMDE6UJ7YSR4.jpg?auth=8ac522ac302162aaf72b2c3534f5a046aae698a9f31fbf1fe56fbe7439550a4d&smart=true&width=5892&height=3864" alt="“Volví a terapia a preguntarme si era mala madre”: la confesión de Sofía sobre la maternidad y la culpa. (Maximiliano Luna)" height="3864" width="5892"/><p><b>—Y en el medio de todo esto también está la maternidad, que pensás que te va a detener en otros procesos y, sin embargo, a vos es como que te impulsó aún más.</b></p><p>—Sí, me impulsó a más. Me fue difícil al principio combinar las dos cosas. Soy una persona que idealizo mucho y <b>la maternidad fue una de las cosas que idealicé.</b> Y fue como un golpe al principio de pasar de tener esta independencia a, de repente... Al principio te ata un poco y me empezaba a generar ansiedad.</p><p><b>—Te ata mucho. Viste que nos cuesta y nos genera culpa. </b></p><p>—Y no solo eso sino la carga mental en general. Yo soy una persona que resuelvo todo en dos minutos, que me decís te paso a buscar en diez minutos y yo en diez minutos me cambié, me arreglé, bajé y <b>los tiempos son otros con un bebé. </b>Los tiempos son totalmente otros. Entonces hasta que me acomodé un poco con eso, me costó. Y en todo eso, en el medio, volví a terapia a preguntarme: “¿Che, soy mala madre?” Porque en <b>realidad soy lo que siempre quise ser</b>. <b>Soy la madre que siempre quise ser. </b>Yo luché por ser esta madre, luché por salir del lugar que estaba de Manchester y ser independiente. Construí un camino para estar donde estoy. Pero el inconsciente me juega... Yo fui criada de otra manera, con una madre que estaba 24/7 para nosotros, veo a mis amigas de la forma que crían a sus hijos y conscientemente sé qué es lo que elegí y me encanta, pero me genera culpa el decir: “¿Debería estar más con ella? ¿Soy mala madre por hacer mi vida, por ser independiente?” La gente te dice: “Crecen rápido, son muy chiquitos”. Y es verdad. </p><p><b>—Pero en paralelo, la vida de uno también pasa... </b></p><p>—Cien por cien. Y yo creo que lo más importante es que ellos tengan padres felices. Y yo soy feliz de esta manera. Yo vuelvo a mi casa con una alegría, extrañándola todo el día, pero vuelvo recargada.</p><p><b>—¿Y pudiste entender rápidamente que no eras mala madre por tener tu independencia y por poder conjugar a la Sofi individual con la Sofi mamá?</b></p><p>—Sí, pero son fantasmas que a veces tenemos en la cabeza. Pero en realidad en el fondo, en mi lado consciente, sé que estoy haciendo lo correcto o lo que a mí me hace feliz. </p><p><b>—Está claro que es tan mágico como arrollador ser mamá, pero más allá de tu experiencia personal, vos iniciaste una vida con un hombre que ya era papá. ¿Cómo fue este proceso interno?</b></p><p>—<b>Benja</b> la verdad que es un encanto. Yo lo amo y me fue sencillo… Nunca tampoco vivimos juntos. Él está un tiempo con nosotros y un tiempo no. Y el hecho de la llegada de Olivia a Sergio, fueron muchos años de diferencia entre uno y el otro. Benja tiene 16, entonces era como un volver a arrancar. Pero obviamente que tenía la experiencia. Yo siempre cuento que la primera semana yo la veía tan frágil, tan bebita, no sabía ni cómo agarrarla para cambiarle un pañal y él la primera semana estuvo súper desenvuelto, cambiándole los pañales. </p><p><b>—O sea que se acordaba. </b></p><p>—Se acordaba a la perfección. Así que fue como un gran apoyo y soporte para mí en ese momento. </p><p><b>—Más allá de que se los ve muy sólidos con un vínculo de años. ¿Cómo fue el inicio? Teniendo en cuenta que vos estabas haciendo tu vida, estudiando y de golpe entrás en una pareja de un hombre hiperfamoso con un chiquitín, con una mamá hiper famosa y un exsuegro hiperfamoso. ¿Cómo se logra transitar eso en paz? </b></p><p>—Yo soy una persona que tengo paz, no busco el problemas ni el conflicto. Entré muy tranquila y por suerte siempre tuve aceptación de todos, especialmente de Benja…</p><p><b>—¿Tuviste miedo en algún momento? </b></p><p>—Miedo no. La verdad que no. Creo que también era chica, 21 años, ni me pregunté, ni me replanteé (risas). Quizás hoy sería distinto. Él también tenía 9 años, era chico. Lo que sí me costó más fue que Sergio era una persona tan famosa que fue el cambio de vida fue grande, dejar todo acá...</p><p><b>—¿Al toque te fuiste a vivir con él?</b></p><p>—Sí porque él vivía allá sino era imposible.</p><p><b>—¿Y qué te dijo tu familia? ¿Qué te dijeron tus amigas cuando les dijiste: “Chicas, me voy a vivir con el Kun Agüero”? </b></p><p>—No, mi papá al principio estaba súper negado. No lo podía aceptar. Pero después lo conocieron a él y enseguida se dieron cuenta de cómo es. <b>Uno a veces tiene muchos prejuicios sobre un jugador de fútbol.</b> Mi papá me decía: <b>“¿Qué te crié para que seas botinera?” </b>O sea, no entendía. Se sentó en un sillón enfrente mío, tipo charla seria... Mi papá da todo por nosotros. Está todo el tiempo acompañándome. Y en ese primer momento no estaba de acuerdo y me revoleó el pasaporte. Me dijo: <b>“Yo no estoy de acuerdo con lo que vos estás haciendo”</b>. Fue súper fuerte. Están separados mis papás. Y mi mamá siempre fue más de apoyarme. Mi papá siempre fue más el de la regla, el límite... Mi papá estaba negado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SIWDPOUSZRAR5L35EEZCB2FO64.jpg?auth=c355e0078b7f6ad38c03301c3709400ae8b5b1afda81a3b62b3051268d721654&smart=true&width=5760&height=3996" alt="La superación de prejuicios y la búsqueda de felicidad personal guiaron las decisiones de Sofía en su vida y carrera. (Maximiliano Luna)" height="3996" width="5760"/><p><b>—Son muy familieros los dos, vos compartís en tus historias cuando viaja tu madre, cuando estás con tu papá y te acompaña en el negocio, me imagino que vivir yendo y viniendo fue un proceso complejo también. ¿Cómo te organizás?</b></p><p>—Bueno, al principio, cuando a Sergio le pasa lo del corazón, que queda fuera de un momento para el otro, no es que nosotros teníamos planeado cómo continuaba nuestra vida, en realidad nuestra vida, sí continuaba en Barcelona. Pero de repente todo eso de un día para el otro desaparece. Al principio fue muy duro el hecho de estar nómade con una valija. Por más hermoso que sea el hotel, no te podés ni armar un café. Hoy tengo mis tres casas armadas con toda la rutina. Intento llevarme a los tres lugares un orden porque necesito mi paz, mi estabilidad. Tengo la dinámica armada en los tres lugares. <b>Yo la verdad que soy una persona que me adapto a todo. </b>Pero sí tengo que en algún momento ponerme a pensar dónde nos vamos a establecer, la verdad que todavía no lo sé. </p><p><b>—Decís: “Me adapto a todo” y mencionaste el episodio de Sergio, que uno siente que fue como hace un millón de años, pero no fue hace tanto. ¿Cómo fue acompañarlo en ese proceso y cómo lo viviste vos?</b></p><p>—La verdad que en el momento que lo vivís capaz que no sos tan consciente o por lo menos yo tengo esa personalidad de sostener. A él le pasa lo del corazón en un partido, va al hospital, está tres días en terapia intensiva y yo tenía que irme. No me dejaban estar. Lo recuerdo y me genera mucha angustia, pero tenía que darme vuelta y dejarlo solo, ahí todo enchufado en una cama, e irme. Y el diagnóstico fue tremendo. Estábamos él, la mamá de él y yo. Y el médico lo mira y le dice: “Mirá, yo te puedo controlar absolutamente todo, pero nunca voy a saber qué te puede pasar en un partido. <b>Si vos fueras mi hijo, yo te diría que hasta acá, que dejes el fútbol acá“.</b> Fue un momento muy duro. La madre llorando, desconsolada. Pero él ya venía rearmándose con nuevas ideas y proyectos hace tiempo. Él es una persona muy inquieta, que le gusta aprender, crear y emprender. Entonces, desde ese lado, pudo hacer toda su carrera. Le quedaba el mundial por delante, que a mí me generaba dolor, pero no lo vi sufrir tanto desde ese lado. Él lo vivió con mucha alegría, con mucha felicidad. Es como una persona que tiene eso, que no es que se queda mal por el hecho de no estar, sino que valoró todos los años que sí estuvo. Lo que sí me costó sostener al principio era ese miedo de él a morirse, que lo sigue teniendo a veces hasta el día de hoy. O que le pase algo... </p><p><b>—Claro. Uno empieza a ver más tangible la muerte. Todos sabemos que nos vamos a morir, pero debe ser duro ese diagnóstico... </b></p><p>—Empezás a sentir que algo no está bien y que te puede pasar en cualquier momento. E imagino que mismo lo que él habrá sentido en ese partido, el corazón yéndose...</p><p><b>—Si te ponés a pensar en todo lo transitaste en estos últimos años: la maternidad, el episodio de salud de Sergio, la exposición, el fallecimiento de Diego, que me imagino que resonó en tu núcleo familiar, y pudieses </b><a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiA_8TJBhDNARIsAPX5qxSo2L8doZbhV_c9gii1wpeXopLdwtPpMGANjBA72xJwG0YK3sJwQ5oaAvhIEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiA_8TJBhDNARIsAPX5qxSo2L8doZbhV_c9gii1wpeXopLdwtPpMGANjBA72xJwG0YK3sJwQ5oaAvhIEALw_wcB"><b>tomarte un mate</b></a><b> con la Sofi que le contó a su familia que se iba a vivir afuera con el jugador de fútbol. ¿Qué te dirías?</b></p><p>—¡Uf! Que tiene muchísimo que recorrer y aprender por delante. Pero que va a conseguir todo lo que quiere y que se propuso. Que siga con esa constancia, con esas ganas, que todo va a terminar donde ella quiere. </p><p><b>—Y si pudieses ir al archivo de tu vida y sacar una foto, de un momento, una escena y volver a vivirla, ¿cuál sería? </b></p><p>—Se me viene una que viví hoy. Es la que más presente que tengo de recién con Oli a upa, bailando en el baño, mirándonos entre las dos al espejo y con una conexión que digo: “Esto me quiero llevar”. Lejos de la tecnología y de todos las distracciones que tenemos todo el tiempo, un momento realmente en presente. Siento que hoy en día con la cantidad de cosas que nos pasan por día y la vida que llevamos, a veces vivimos un poco desconectados y valoro esos momentos. Cuando sos cien por ciento presente.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NEZUY6NLV5H43KLRINEWQVMSNE.jpg?auth=55c42b821a7b11061ad4480f36b5b947894a3436b8479ffccf6a7e212aeff3de&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Sofía Calzetti junto a Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Silvina Riela, la mujer que sostuvo a la familia Mac Allister: separación, perdón y fuerza para empezar de nuevo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/28/silvina-riela-la-mujer-que-sostuvo-a-la-familia-mac-allister-separacion-perdon-y-fuerza-para-empezar-de-nuevo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/28/silvina-riela-la-mujer-que-sostuvo-a-la-familia-mac-allister-separacion-perdon-y-fuerza-para-empezar-de-nuevo/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, repasó cómo atravesó los años más determinantes de su vida entre la crianza, el fútbol como sostén emocional y las decisiones que definieron su camino. Reveló cómo acompañó el crecimiento profesional de sus hijos, enfrentó momentos difíciles con entereza y transformó cada desafío personal en un aprendizaje]]></description><pubDate>Fri, 28 Nov 2025 04:43:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>María Silvina Riela </b>es madre de <b>Alexis, Francis y Kevin Mac Allister,</b> tres futbolistas que alcanzaron la élite profesional y convirtieron a su familia en una de las más emblemáticas del fútbol argentino. Pero su nombre trasciende el rol materno: también es una <a href="https://www.instagram.com/silvinarie/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/silvinarie/?hl=es"><b>empresaria con trayectoria</b></a> al frente de una compañía dedicada al desarrollo de franquicias y a la comercialización de indumentaria, un proyecto familiar que llegó a abrir locales en reconocidos shoppings porteños.</p><p>Exesposa del exjugador <b>Carlos Mac Allister,</b> Riela convivió durante años con la exposición inevitable que rodea al universo deportivo. Y en tiempos recientes volvió a ocupar el centro de la escena mediática: habló sin filtros sobre la separación de <b>Alexis y Camila Mayan,</b> opinó sobre fallos judiciales que involucraron al futbolista y aportó su mirada sobre situaciones legales que generaron amplia repercusión.</p><p>En esta entrevista, vuelve a tomar la palabra para <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiAiqDJBhCXARIsABk2kSn1iN_SO25V5wzG8P97QS-DY_UGQguxVh5lHamgtLYJlvtHoG3601AaArClEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQiAiqDJBhCXARIsABk2kSn1iN_SO25V5wzG8P97QS-DY_UGQguxVh5lHamgtLYJlvtHoG3601AaArClEALw_wcB"><b>repasar su historia</b></a>, su rol como madre y las decisiones que moldearon una vida atravesada por el fútbol, la intimidad familiar y la exposición.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UKXUAI6A4VG3FJBEQYJAWM4UGA.jpg?auth=883e75b602e022955423fc842cfe257504a46daea2aaa9582955e4fcabb898e5&smart=true&width=6036&height=4032" alt="“Perdonar te hace fuerte”: la historia de Silvina Riela, mamá de Alexis Mac Allister. (Maximiliano Luna)" height="4032" width="6036"/><p><b>—¿Cómo te presentarías ante los que no te conocen?</b></p><p>—Me conocen en el rol de madre, sobre todas las cosas. Soy madre de tres jugadores de fútbol, que es un montón, porque sabemos que muy pocos chicos llegan a Primera y hemos tenido el 100 por ciento de efectividad en el caso nuestro. Tres de tres (risas).</p><p><b>—Y no solo llegaron a Primera, sino que hay un campeón del mundo. Sos mamá de Alexis Mac Allister y ahora otro de tus hijos fue convocado a la Selección.</b></p><p>—Sí. Llegué recién de visitar a los chicos y viví esa sorpresa. Si bien veníamos pensando que Kevin iba a tener una oportunidad, todavía no se daba. En un momento me llamó alguien para preguntarme si tenía certificado de vacunación de fiebre amarilla de Kevin y en ese momento dije: “¡Uy! Ya está”.</p><p><b>—O sea que te enteraste antes que él.</b></p><p>—Sí. De hecho, yo estaba en Bélgica, en donde viven con <b>Tatiana</b>, en Amberes. Cuando recibí ese llamado decidí no decir nada y me tocó irme a Manchester para ir a ver a Alexis, en un partido de Liverpool-Manchester. Cuando entro a la cancha, me acomodo y recibo el llamado de Kevin…</p><p><b>—¿Y te hiciste la sorprendida?</b></p><p>—No, ahí sí se lo dije. Lo felicité. Estaba muy emocionado. Y me dice: “¿Por qué no me dijiste?” Le digo: “Porque esas sorpresas son lindas vivirlas”. Yo no me iba a anticipar a eso, necesitaba que él lo viviera de esa manera.</p><h2>La familia Mac Allister y el impacto del fútbol</h2><p><b>—¿Cómo es acompañar a un jugador de fútbol que llega al estrellato máximo?</b></p><p>—Yo ya lo había vivido como esposa, porque Javier había logrado salir de La Pampa al fútbol de Buenos Aires, que ya era un montón porque no teníamos tantos jugadores que lo habían podido lograr. Javier lo había logrado, así que yo ya viví un noviazgo con alguien que había llegado a Argentinos Juniors y en el medio a la Selección, Boca y después la Selección Mayor. Entonces, la verdad es que yo ya había vivido acompañar con lo bueno y con lo malo, porque como todas las profesiones tiene partes buenas, partes malas, tristes, como pasó con Javier que no llegó al Mundial ‘94, quedó afuera de la convocatoria. Después tener estos hijos, que uno los cría en pos de todas sus necesidades, sus sueños y que se fuera dando que llegaran al fútbol máximo, fue como un premio por tanto esfuerzo de ellos. Yo acompaño más desde el silencio, no soy tan predicadora. Acompañé con el día a día, con mostrarles que hay que ir a trabajar, que hay que tener objetivos… </p><p><b>—¿Desde chiquitos ya veías que se encaminaban para seguir los pasos del papá o lo fueron descubriendo con el tiempo?</b></p><p>—Lo fuimos descubriendo con el tiempo. La realidad es que como nos separamos con Javier y ellos eran muy chiquitos, <b>tomamos el fútbol como una terapia.</b> El que ahora es mi consuegro, que es <b>Fernando Batista</b>, me dijo: “¿Por qué no traés los chicos a Parque? Así juegan al fútbol y se entretienen”. Yo trabajaba, entonces, fue un lugar importante para nosotros. Alexis era muy chiquito y no tenía edad para jugar en una categoría. Tenía tres y las categorías eran a partir de los cuatro. Pero creo que eso fue lo que lo hizo más fuerte, porque jugaba con los más grandes. <b>Ese fue el lugar donde encontramos la contención y</b> <b>el fútbol los llevó a encontrar la profesión</b>.</p><p><b>—Después de la separación, ¿te costó decidir dónde criar a los chicos?</b></p><p>—Sí, absolutamente. Aparte, pensá que nosotros somos del interior, entonces... En el momento de la separación pensé: ¿qué voy a hacer? ¿Me voy a quedar en Buenos Aires? ¿Me voy a volver a La Pampa? No sabía qué decisión tomar, los chicos eran muy chicos y, también pensaba que en La Pampa todos a los 18 años todos nos venimos a Buenos Aires. Entonces, ¿para qué me voy a ir a mi provincia si voy a tener que volver en pocos años? Lo miré por el lado del estudio. Yo también tenía mi proyecto, había empezado a trabajar. Me acuerdo que cuando nos sentamos con Javier y dijimos: “¿Cómo separamos las cosas?” Para mí no fue tan álgido porque los dos entendimos qué era lo que nos pasaba y qué era lo que queríamos para más adelante. El planteo fue: si ya sabemos que la pareja no funciona, mantengamos la familia, sostengamos la familia. Y se puede.</p><p><b>—¿Cuántos años estuviste en pareja con Javier?</b></p><p>—Y yo me casé en el año 92, había convivido con él dos años y lo conocí a los 14. Una vida entera. Es una persona muy centrada, más allá de que todos cometemos errores, es una persona centrada con la que uno se puede sentar, hablar y definir las cosas. Me acuerdo que yo era productora ganadera porque nos compramos un campito. Entonces, empecé a aprender lo que era la ganadería. Me acuerdo que nos sentamos en la casa que sigo viviendo hoy, o por momentos porque soy medio nómade ya, y Javier dijo: “De este lado está la casa y de este lado está el campo. ¿Qué elegís?” Y yo me quedé dura porque el campo no era mi profesión, pero era mi proyecto y la casa… Es hermoso tener tu casa, seguir en tu casa. Pero algo que uno a veces no piensa es que hay que mantenerla y el campo al revés, el campo producía. En ese momento decía: “¿Qué hago?” Viste que a veces el error de muchas mujeres al separarse es quedarse con muchas cosas y después tenés que salir a mantenerlas. Es difícil. A veces uno toma la peor decisión, que es quedarse con un montón de cosas que después te hace muy difícil sostenerlas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O3ETTJ2VYBFXBGDSLWKROW2OZE.jpg?auth=db520308a1b2df3b9d6f82f5a79b14db10c6287d161eb1ee43c4758115d9da62&smart=true&width=5988&height=3972" alt="“Prioricé a mis hijos por encima de todo”: la vida de la mujer que acompañó a tres jugadores hasta la élite del fútbol mundial. (Maximiliano Luna)" height="3972" width="5988"/><p><b>—¿En ese momento de tantas decisiones, sentiste acompañamiento de amigas o familiares? ¿Qué te decían?</b></p><p>—A mí lo que me pasó es que <b>no quise escuchar a nadie</b>. Estuve varios meses sin hablar con nadie, excepto algunas amigas muy cercanas. Pero que no habían pasado por eso. Entonces, era difícil también que te digan algo. Lo que podían decir era por experiencia de otros o por algo que habían escuchado, pero no por sí mismas.</p><p><b>—Te resguardaste en vos y en el diálogo con Javier.</b></p><p>—Sí, sí, la verdad es que no quise… Nosotros habíamos tenido un tema anterior, que había nacido una <b>hija extramatrimonial</b>. Eso había dañado bastante la relación. Yo lo que no quería es que sea mal visto y que la gente me aconsejara de manera maliciosa o que no sea objetiva en el tema. Sentí que no tenía que hablar con nadie y tomar sola la decisión. Y mi casa sigue siendo el lugar de reunión.</p><h2>El desafío del perdón y la llegada de Abril</h2><p><b>—¿Pudiste perdonar eso que te pasó?</b></p><p>—Sí, pude perdonar. Cuesta porque es una situación que uno no piensa que le va a pasar. No es que solo hubo infidelidad, sino que había una persona. Entonces, decís: “¿Qué hago con todo esto?” Yo lo que valoro, más allá de la situación, es que a mí me lo contó Javier, no me lo contó nadie. Entonces, por lo menos, tuvo esa integridad. <b>Yo estaba embarazada de Kevin en ese momento.</b> Fue duro, pero lo fui procesando porque había una persona y teníamos que tomar decisiones respecto a esa persona. Se hizo el ADN en el momento y conocimos a Abril cuando yo estaba embarazada de Ale, porque después vino Ale enseguida. Abril nació en el mismo año que Kevin. </p><p><b>—¿Y los chicos tienen relación con la hermana?</b></p><p>—Sí, siempre tuvieron. Están las fotos de los cumpleaños con Abril. Incluso a veces los chicos hacían fiesta en casa y la invitaban. Creo que perdonar tiene que ver con lo que viene atrás, con los que estamos en esa situación, los hijos, todo. <b>Perdonar también te hace fuerte</b>, porque si vos perdonás, te haces fuerte y podés volver a empezar otra vida.</p><p><b>—¿Te enojaste alguna vez con todo esto que tuviste que atravesar?</b></p><p>—Tuve enojos, sí. Más ahora, pasado los años. Pero no por rencor ni nada, sino por cosas que, pasaron tantos años, hicimos todo bien, y pasan cosas que después de veintipico de años no deberían pasar ya, porque consideramos con Javier que habíamos hecho todo bien para que se pudiera seguir. De hecho no nos separamos por eso. <b>Nos separamos porque se fueron diluyendo algunas cosas de la pareja.</b> Después de Abril, tuvimos a Ale, tuvimos lindas vivencias. Incluso hubo proyectos, como el <b>Club Deportivo Mac Allister. </b>Sí después tuve un enojo hace un par de años, pero también lo pude superar. Ahora vinieron los nietos y estamos disfrutando. Abril, la hija de Javier, también fue mamá hace poquito. Así que Javier también es abuelo por el lado de ella. Estamos todos bien, todos en contacto. </p><p><b>—¿Cómo lograste procesar todo lo vivido y seguir adelante?</b></p><p>—Uno se repone. Lo que a mí me deja tranquila es que veo que mis hijos no son rencorosos, que vivieron todo de manera natural. Saben que les tocó lo que les tocó, pero aun así mantuvieron la ambición de hacer lo que ellos querían, que era seguir el camino de su padre. Hoy son personas reconocidas. Que sean buenos es lo más importante, y esas son las cosas que me llenan el corazón.</p><h2>Acompañar a hijos expuestos públicamente</h2><p><b>—¿Cómo hiciste para transitar las situaciones que se hicieron públicas siendo la mamá de jugadores exitosos?</b></p><p>—Primero y principal, yo tenía una convivencia con los tres chicos, vivieron conmigo hasta los 20 años. Yo no solo era su mamá, era como una administradora porque si bien yo trabajaba y tenía mis locales, tomaba franquicias de marcas reconocidas en Argentina, y los fui involucrando, cuando hicieron sus primeros contratos, aprendí cómo era el manejo, qué era lo que tenía que pedir, qué certificaciones, todo. Cuando llegaron a los 18 años, les empecé a manejar la parte legal, más allá de la comercial, que hoy manejamos también la imagen. Javier se ocupa más de la parte del fútbol, de los contratos, y yo de administrar todo lo demás junto con los chicos. Las decisiones las toman ellos, yo procedo, hago la gestión. También tocó que, cuando pasó lo que pasó, la parte legal también me hacía cargo.</p><p><b>—Qué difícil asesorar legalmente y ser su mamá a la vez. </b></p><p>—Difícil, pero también fue un beneficio. Porque cuando nos iniciaron el juicio y digo nos porque lo tomo como hacia mí también, cuando iniciaron la demanda…</p><p><b>—Para quienes no saben se hace una demanda por compensación económica porque no estaban casados Alexis y Camila.</b></p><p>—No, no estaban casados. Entonces, cuando se inicia. La contestación y todo lo iba a hacer yo, porque siempre procuré que tengan su cabeza puesta en el fútbol y lo importante entonces era cuidar su tranquilidad. Me tenía que hacer cargo porque no había otra persona que lo hiciera.</p><p><b>—¿Te sorprendió la demanda?</b></p><p>—Sí. No me lo imaginaba desde el lado que conozco bien a mi hijo y sé cómo es él. Y que no haría nada adrede ni daño. <b>Creo que él dio todo para que esa relación terminara de la mejor manera</b>, pero bueno pasó esto y nada. Salimos un poco a trabajar respecto a eso. Porque es trabajo también. Una contestación de demanda es retrotraerse a un montón de cosas.</p><p><b>—Imagino que también te impacta desde lo emocional porque también sos la mamá.</b></p><p>—A mí me afectó mucho desde lo emocional, porque es una persona con la que convivimos, que para nosotros estaba en la familia. Entonces, que lo haya tomado de esa manera... Yo hice lo consideré que tenía que hacer, acompañarla también, ocuparme de todas las cosas, de que ella estuviera bien. Y la verdad es que salir a contestar una demanda y remover tantas cosas, donde te encontrás con profesionales que te van indicando qué tener que hacer... </p><p><b>—Sí, hay estrategias legales.</b></p><p>—Que incluso pienso que pasó eso también. Una estrategia legal que se acercó y vio ahí un buen negocio.</p><p><b>—¿En qué instancia está ahora?</b></p><p>—Todavía está en proceso.</p><p><b>—¿Tuviste posibilidad de sentarte a hablar con ella?</b></p><p>—No. </p><p><b>—¿No te interesa?</b></p><p>—No es que no me interesa, no se dio. Después de superar la parte emocional, puse la cabeza en lo que tenía que hacer legalmente. Porque ya entra en un proceso que deja de ser una relación de dos personas y empiezan a ser un montón de leyes puestas sobre la mesa, con casos similares, estrategias legales, cosas que sucedieron en otro país. Incluso estamos en esa etapa, porque todavía no sabemos si va a ser en Argentina o no. Es complejo; por lo menos la contestación de la demanda nuestra tiene como 100 páginas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3JZ6MWGPPFGCPKODZC2KX4AZJE.jpg?auth=ad29d427617ffcf05e40a1666728a66d0c641a07f9c5329a673445d06afde49f&smart=true&width=6001&height=4001" alt="Entre la maternidad, el fútbol y una batalla legal inesperada, Silvina compartió un diálogo íntimo con Luli Fernández. (Foto: Maximiliano Luna)" height="4001" width="6001"/><p><b>—¿Qué creés que falló en el vínculo para que se llegara a esa instancia? Sabiendo que tal vez se podía levantar el teléfono y resolverlo de otra manera. </b></p><p>—Cuando ya hay un monto de por medio, estamos hablando de plata y tanta plata, ya trasciende lo emocional y estamos hablando de un negocio. Lo que a mí me deja tranquila que sé cómo actuó Alexis y después se distorsionan un montón de cosas. Él hizo lo que tenía que hacer e incluso lo habló conmigo. Cuando pasó todo lo que pasó, él venía hablando conmigo. No era que yo era ajena a la situación. Así que considero que él hizo lo mejor que pudo. Pero hay cosas que no se pueden modificar. Si uno deja de querer a una persona, ¿cómo hacés? </p><p><b>—Y en tu historia también pasó algo tan particular que, al extrapolarlo, pudiste aconsejarlo a él…</b></p><p>—Pero fue diferente. Porque lo que a mí me pasó es que nosotros no pudimos continuar la pareja, pero Javier quería y queríamos de alguna manera. En este caso Alexis yo sabía que no quería estar con esa persona. A mí me pasó también, me dejaron y es duro y te lleva un montón procesarlo. Pero está en vos si lo vas a hacer algo negativo y vas a salir a dañar a la otra persona o lo vas a procesar desde tu lado, hacerte fuerte y esperar que la vida te de otra oportunidad. Porque de eso se trata también. Yo lo que digo es que aprendo. De todo voy aprendiendo. Aprendí de leyes, a cómo responder, cuándo responder. Aprendí un montón de cosas. También estoy más atenta a los movimientos mediáticos, los equipos que se arman “team esto o team lo otro”.</p><p><b>—Tu hijo siempre mantuvo mucha discreción y perfil bajo. No habló del tema...</b></p><p>—Es que no hay mucho para decir, porque él lo que puede decir es que <b>es una relación que se terminó, era un noviazgo.</b> O sea, no tiene mucho para decir, ¿qué va a hacer?</p><p><b>—Pero del otro lado en su momento Camila dijo que había pedido sus cosas y que las cosas no estaban. Una cantidad de situaciones que como mamá imagino que te afectan.</b></p><p>—Pienso que son parte de las estrategias que te van dando y si vos querés hacer daño, lo vas a hacer, lo vas a tomar. Hay que ver también qué pasa con los años y que le pasa a ella. Yo también hice un análisis como mujer, porque encuentro ambigüedades: venimos años hablando de empoderarnos y de repente estamos necesitando que un hombre nos mantenga o nos dé dinero. Es ambiguo, a mí me suena ambiguo. Yo me separé con hijos chicos, yo me había casado, tenía un beneficio económico o lo que me correspondía, pero no me quedé mirando la novela tirada. Me parece que está bueno también tener tu propio proyecto como mujer, salir adelante, generar, porque el día de mañana tus hijos se van y tenés que tener lo tuyo. A mí también me dio un poquito de mal gusto el tema de mezclarlo tanto con el feminismo. Yo creo que las mujeres podemos un montón de cosas, solas, acompañadas. Nunca sentí que por ser mujer tuviera palos en la rueda. Son experiencias difíciles de manejar, porque se mezclan el interés con lo emocional. Entiendo que hay leyes, hay abogados, que acá hay mucho dinero, pero detrás de ese dinero también hay mucho esfuerzo. Porque hablamos de personas que desde chicos se han esforzado muchísimo. Hay un proceso de sacrificio detrás.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma, con la sabiduría que tenés ahora, pero veinte años atrás, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Hace 20 años atrás justo me estaba separando, entonces si me encontrara con esa Silvina de 32 o 35 años, le diría que siga así, tomando esas decisiones aun y a pesar de los miedos, porque hubo mucho miedo. Que vaya por ese camino, pero que no cambie nada, porque en ese momento esa Silvina tenía claro que lo más importante eran sus hijos. De hecho, se lo dije a Javier un día y me dijo: “¿Cómo solamente tus hijos? Sos una mujer”, como diciéndome sos joven, podés rehacer tu vida. De hecho, estuve sola mucho tiempo hasta que pude armar pareja de vuelta y me parece que fue importante porque los resultados están a la vista: <b>priorizar los hijos en ese momento fue lo mejor que pude hacer.</b> Lo importante fue que, a pesar de que estábamos bien económicamente y trabajando, y que podíamos ser buenos padres aun viviendo separados, entendieron que ellos debían ir por el camino de trabajar, saber lo que querían, intentarlo y soñar. Javier les decía que siempre lo hagan con pasión. Creo que eso fue lo mejor que pudimos hacer con nuestros hijos. Los tres están muy felices con sus parejas. Ahora Alexis fue papá, muy feliz con su beba <b>Alaia</b>; y Kevin pronto va a ser papá también y le puso a su hijo <b>Máximo</b>. Estamos viviendo esta etapa ahora. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IIJZL2RNERG3THMH3H5K634ACI.jpg?auth=214d65e4f7cee7f2ff5fa59b651e1b7143fe6683bdfb99794663ba32028b7926&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Silvina Riela con Luli Fernández en Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El sueño de casarse de blanco, una propuesta inesperada en Madrid y la vida junto a un tenista de élite: la historia de Eugenia De Martino]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/21/el-sueno-de-casarse-de-blanco-una-propuesta-inesperada-en-madrid-y-la-vida-junto-a-un-tenista-de-elite-la-historia-de-eugenia-de-martino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/21/el-sueno-de-casarse-de-blanco-una-propuesta-inesperada-en-madrid-y-la-vida-junto-a-un-tenista-de-elite-la-historia-de-eugenia-de-martino/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo e influencer habló de su reciente boda, recordó el inicio de su relación con Diego Schwartzman y qué significó acompañarlo en el circuito del tenis profesional. Además, reveló cómo transitó la exposición mediática, fortaleció su independencia laboral y alcanzó su mejor versión]]></description><pubDate>Fri, 21 Nov 2025 04:40:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Eugenia De Martino</b> es una modelo e influencer argentina reconocida por su versatilidad frente a cámaras y su activa presencia en redes sociales. Su cuenta de <a href="https://www.instagram.com/eugedemartino/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/eugedemartino/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a> concentra una comunidad numerosa, donde exhibe su trabajo, comparte viajes y presenta campañas de distintas marcas.</p><p>Euge ha desarrollado su carrera profesional trabajando para agencias y participando en producciones de moda, lo que le ha permitido moverse con frecuencia entre sesiones fotográficas, pasarelas y colaboraciones comerciales. </p><p>En 2019, inició una relación con el tenista <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/10/17/el-peque-schwartzman-y-eugenia-de-martino-se-casaron-por-civil-en-una-ceremonia-intima-las-imagenes/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/10/17/el-peque-schwartzman-y-eugenia-de-martino-se-casaron-por-civil-en-una-ceremonia-intima-las-imagenes/"><b>Diego “Peque” Schwartzman</b></a>, con quien <b>se casó en octubre pasado</b>. Realizaron una ceremonia civil íntima y continuaron con una celebración en <b>Exaltación de la Cruz</b>, evento al que asistieron numerosas figuras del deporte, modelos y artistas.</p><p>Además de su presencia en giras y torneos de Schwartzman, Eugenia sostiene una imagen pública propia, asociada al universo del <i>lifestyle</i> y la moda. Su actividad la sitúa como referente en campañas de marcas y, ya radicada en Argentina, avanza en el desarrollo de nuevos proyectos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QS5REF67KNDUZDVZHC2M6G2BOE.jpg?auth=dc9c944f1949afa804e6f20915df58ce2d8c9a4c94189951de8edde5f679c843&smart=true&width=1920&height=1313" alt="Eugenia De Martino: “Fue amor a primera vista y desde el día que nos conocimos nunca más nos separamos”. (Maximiliano Luna)" height="1313" width="1920"/><p><b>—Lo primero que quiero hablar es actualidad pura. Estás recién casada, contame, por favor, cómo estás.</b></p><p>—¡Qué fuerte! El otro día me decían recién casada, señora casada y yo decía: “¡Ay! No, por favor..."</p><p><b>—Estás casada y ahora sos una señora (risas).</b></p><p>—Ahora soy señora y no estoy más soltera. O sea, si el día de mañana me separo, no soy más soltera, soy divorciada. </p><p><b>—Divorciada, mi amor. ¡Qué fuerte!</b></p><p>—Sí, es así (risas). La verdad que estoy feliz, muy feliz. Fue un día mágico, en realidad un fin de semana, donde estuvieron mis amigas, mi familia, todos juntos. Fue un conjunto el casamiento, no es que fue solamente un día y la verdad que estuvo fue increíble. Todavía estoy en shock. </p><p><b>—En los últimos años vimos que esta idea del casamiento en parejas jovencitas no era lo más común. Como que la gente ya no quiere tanto casarse, más allá de que sale una fortuna... ¿Qué los impulsó a dar el paso?</b></p><p>—Sí, de hecho, cuando él me propuso y lo contamos, varios me decían: “Pero ¿te querés casar? ¿Estás segura?” Y yo decía: “Te juro que sí”. <b>Re quería casarme, siempre quise, siempre fue como mi sueño entrar con mi papá vestida de blanco.</b> Siempre tenía esa idea de casamiento como mágico y te juro que superó todas mis expectativas. Con el diario lunes, digo: “¡Qué bien que hice en casarme!"</p><p><b>—Es espectacular porque es una fiesta en donde reunís a todos los que querés... </b></p><p>—Tenés a todas las personas que amás juntas. Es hermoso.</p><p><b>—Leí que cuando el Peque te conoció hizo toda una especie de estrategia para llegar a vos. Compartían grupos de amigos y se acercó a una amiga tuya, ¿puede ser?. Contame todo. </b></p><p>—Yo estuve en pareja un año y medio ante de él. En esa época estaba haciendo la campaña de <b>Ricky Sarkany</b>, antes de ponerme de novia con mi ex, y Ricky un día me dice: “Tengo a alguien para presentarte que siento que te va a encantar”. </p><p><b>—Ricky Celestino, me quedo tiesa. O sea, antes de ponerte de novia con tu ex. </b></p><p>—Sí. Y yo dije: “Bueno, total, estoy soltera”. Estaba recién conociendo a mi ex, pero dije: “Bueno, no sé”. Le manda la selfie y Diego me habla. Pasa que yo ya estaba medio en otra y como que dije: “No sé, es conocido”, medio como que no daba. Diego es amigo de Sol, que es mi mejor amiga y él se seguía juntando con Sol y con las chicas siempre. Yo me puse de novia, nunca más le di bola, le clavé los mensajes, chao, visto, para siempre, lo ghosteé, todo. Me separo de mi exnovio y ahí Diego empieza como de vuelta...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UCRE56ENB5CKPO7YQQYSELXHUQ.jpg?auth=b2ea9e20082970613c37e3b02f1f5f8c8dee8e5a8b3b0a46ed369b30ce7e9b4c&smart=true&width=1920&height=1348" alt="“Lo que más valoro de mi relación es que puedo hablar absolutamente todo con él”, confesó Euge. (Maximiliano Luna)" height="1348" width="1920"/><p><b>—Empieza a tejer a través de Sol... </b></p><p>—A través de Sol. Ellos son muy amigos y hoy ella es mi mejor amiga, como mi hermana. Y nada y ahí surgió todo. </p><p><b>—¿Y ahí dijiste: “Le doy otra oportunidad”? ¿O cómo fue? Porque, recién separada de un noviazgo, por ahí no tenías ganas de volver a empezar.</b></p><p>—Y estuve como ocho meses soltera... Pero <b>fue amor a primera vista, o sea, nos vimos y desde el día que nos conocimos nunca más nos separamos.</b> Fue una locura. Yo con 24 años, un bebé. </p><p><b>—¿Y qué sentís que fue lo diferente que encontraste en él?</b></p><p>—Al principio me costó. Me hacía un poco de ruido que él era famoso, sinceramente, como que yo vengo de Ranela, nada que ver, zona sur, mis dos exparejas son de zona sur, como todo muy tranquilo y cuando me di cuenta que él era como muy famoso, eso me hizo un poco de ruido. </p><p><b>—Bueno, pero vos trabajabas como modelo, influencer... </b></p><p>—Sí, pero no me gusta la exposición. </p><p><b>—Él igual tiene un perfil muy tranqui. </b></p><p>—Sí, él es muy tranqui y eso después lo descubrí con el tiempo, pero siento que en él descubrí todo lo que antes no había conocido en otras parejas, o sea, compañerismo total, sinceridad, todo en una persona. </p><p><b>—Y cuando vos decís me asustaba un poco que sea conocido, no sé si te representabas todo lo que implicaba ser la pareja de un jugador profesional de tenis, porque lo que es conocido me parece que es lo menos complejo. El circuito profesional es super exigente con ellos. </b></p><p>—Es súper exigente. Nos agarró una pandemia en el medio, que estuvimos como cuatro meses afuera solitos, o sea, con su equipo, pero no sé, en Australia tuvimos que hacer 14 días de cuarentena en un hotel sin poder salir de la habitación. Y fue muy fuerte acompañarlo en ese proceso que hoy no me arrepiento ni me voy a arrepentir nunca en la vida, pero fue duro. Soy muy partidaria que si estás con alguien lo tenés que apoyar y bancar. Pero sí <b>es muy fuerte acompañar a un deportista de élite.</b></p><p><b>—Y también está bueno que sea recíproco. </b></p><p>—Es recíproco, re.</p><p><b>—Porque es difícil que ellos acompañen, no porque no quieran, sino porque la exigencia que tiene por su trabajo hace que naturalmente o te subís vos o no se ven.</b></p><p>—Sí, tal cual. Pero la verdad que él siempre me bancó. Yo a todos los viajes me llevaba marcas para trabajar. </p><p><b>—Eso te quería preguntar. ¿Cómo era la organización antes de armar el tour?</b> </p><p>—<b>Yo soy muy ambiciosa, muy trabajadora</b> y si yo no me llevaba marcas, no iba a los viajes. Era como una condición porque yo quería ir a trabajar. Él me tenía que sacar las fotos, pobre. Lo usaba de trípode, mi vida. Pero bueno, era como un ida y vuelta, obvio. Es así. Fue súper equilibrado y la verdad que es lo más. </p><p><b>—Él te sacaba las fotos para tus redes para cumplir con tus acuerdos comerciales. </b></p><p>—Sí, mis acuerdos comerciales que tenía con marcas. </p><p><b>—Y por qué tenías como este tema de: yo voy, pero voy sabiendo que yo sigo laburando y que no descuido mi kiosquito.</b></p><p>—Porque soy muy partidaria de que la mujer tiene que seguir trabajando, por más que acompañes a la pareja que sea, no importa lo que haga, en el rubro que sea. <b>Soy muy partidaria de que nunca tenés que dejar el trabajo,</b> nunca como mujer y como persona individual. Tengo muy metido eso en la cabeza desde muy chica. <b>Yo trabajo desde muy chica y me gusta ganar mi propia plata, tener mis cosas, mis tiempos.</b> Si bien obviamente no es que me llevaba marcas a todos los viajes, porque hay viajes que iba de vacaciones con él y estaba todo ok, siempre me gustó mantener mis acuerdos comerciales, tener mi plata, mis cositas y mis tiempos. </p><p><b>—¿Te dio miedo en algún momento deslucirte al lado de alguien tan protagonista?</b></p><p>—No, como que nunca lo sentí a él como una comepetencia. Son dos rubros completamente distintos y no lo sentía como una competencia. Me la hicieron mucho esa pregunta y te juro que no. Sí me pasaba y me hacía un poco de ruido en conversaciones de grupos con hombres o con gente que lo acompañaba a él que es como que pasas muy desapercibida. No se interiorizan tanto en la persona que lo está acompañando. Eso sí me hacía un poco de ruido. No sé, preguntarte lo básico: ¿de qué trabajas? ¿Que haces? Interesarte un poco, pero no. </p><p><b>—¿Y eso sentís que pasa es en el rubro de ellos o que sucede cuando estás al lado de un tipo importante en lo suyo? </b></p><p>—Un poco de todo. Un poco de que estás con alguien que es muy importante y está bien que vaya todo el foco en él y también un poco del mundo hoy, que está dejando de ser, pero todavía es machista. </p><p><b>—¿Y en un momento lo hablaste con él eso? Todo bien, voy a comer con este grupo, pero siento como que pasa esto.</b></p><p>—Sí, lo sabe. Lo hablamos y últimamente él se estuvo dando cuenta. Antes no lo veía. Pero sí lo re hablo con él, todo. <b>Lo que más valoro de mi relación es que puedo hablar absolutamente todo con él.</b> Me molesta algo, se lo digo y lo hablamos. O sea, es perfecto, la verdad no puedo decir nada malo de él.</p><p><b>—Él decidió correrse de la actividad profesional siendo todavía jovencito. ¿Cuánto lo charló con vos antes de tomar la decisión? Porque modificó la vida de ambos. Pasas de tener mucha rutina de viaje, de ir y venir, a de golpe poder encauzar de nuevo tu vida profesional acá y estar más tranquila.</b></p><p>—Y él lo venía pensando hace bastante, un año atrás más o menos. Lo venía procesando. Porque venía con muchos pensamientos negativos y no sabía qué hacer. Él igual en muchas entrevistas anteriores había dicho que a los 32 años ya quería retirarse, entonces yo creo que lo tenía en la cabeza. Y después el último año no le fue tan bien y fue como la gota que rebalsó el vaso para decir: “Chau, listo. Hasta acá”. Y la verdad que ahora lo veo feliz, está en su mejor momento siento. </p><p><b>—¿Y en tu caso, que pasaste de esto de acompañar con un ritmo, una vorágine importante, a estar más tranquila en un solo lugar? ¿Cómo te acomodaste? </b></p><p>—Estoy feliz, también. Yo soy Capricornio, me gusta la rutina. Amo la rutina y me pasaba que en los viajes no la tenía. Es que en el tenis es una semana en cada ciudad distinta. No es como un jugador de fútbol que se van a vivir a otro país y se instalan. Acá es una semana en distinta ciudad y te cambia todo: la diferencia de horario, el hotel, la comida, el idioma. Ahora tengo mi rutina y puedo pensar mis proyectos a futuro, estoy con mis amigas, que amo estar con ellas. Soy feliz. </p><p><b>—En algún momento todo este ir y venir, el no poder asentarte en un lugar, ¿te llevó a replantearte la situación? Porque siendo tan jovencita por ahí decís: “Che, todo bien, lo amo, me parece divino, pero voy como maleta de loco de un lado para el otro”</b></p><p>—Yo creo que me pasó un poco eso al final de la pandemia, que fueron cuatro meses que lo acompañé a full y en las últimas semanas me explotaba la cabeza y yo decía: “Ya está, quiero volver a mi casa”. Pero por momentos también es como que estás muy sola allá. En los viajes estaba muy sola y, por un lado me gustaba, pero por otro lado, veía a mis amigas juntarse, me escribían marcas para trabajar y yo estaba afuera y era como no me quiero perder todo. Por momentos me costaba. </p><p><b>—¿Y cuando te costaba con quién hablabas? ¿A quién llamabas? </b></p><p>—Full mis amigas y lo hablaba mucho con Diego. Pero tampoco se lo quería transmitir tanto porque él era muy culposo, ¿viste? Entrenaba 10 horas más o menos en el club y estaba pensando que yo no me esté aburriendo, que esté bien, que no me falte nada. Y transmitirle que me sentía mal o que me quería volver, era raro. Ahí lo hablaba con mis amigas, mi familia... </p><p><b>—¿Y siempre estuviste contenida? </b></p><p>—Siempre contenida. Nunca me quise ir, o sea, siempre que estaba con él estaba bien. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5B55VQCLJDDVLHLGYXEAZZ2TI.jpg?auth=fc873c4af5f72162b460fdddf7b93abc639241bc99eb0473d991eab3b4170c49&smart=true&width=1280&height=720" alt="Diego “Peque” Schwartzman y Eugenia De Martino se casaron por civil en una ceremonia íntima" height="720" width="1280"/><p><b>—Y contame cómo fue la propuesta de casamiento. </b></p><p>—Fue en abril del 2024. Me lo propuso en Madrid, saliendo a un café que a nosotros nos encanta. </p><p><b>—¿Te lo esperabas?</b> </p><p>—Lo hablábamos mucho, él sabía que yo re quería. Pero no me esperaba que me proponga en ese viaje. Sabía que ese año quizás sí, pero no en ese viaje. </p><p><b>—¿Cuántos años llevaban de relación cuando hizo la propuesta? </b></p><p>—Seis años. Fuimos a tomar un café, estaban los hermanos de él con mi sobrinita. Yo había aterrizado a las seis de la mañana, lo que menos me esperaba era el mismo día de viaje. O sea, me mató. Encima después nos íbamos a París… </p><p><b>—Claro. Estabas de joggineta, no era el momento, Peque querido. </b></p><p>—Él cuando me propuso vivir juntos, lo hizo con un origami. Me propuso vivir juntos en pandemia con un desayuno y yo iba abriendo y decía tipo: “¿Querés venir a vivir conmigo?”, no sé qué, un amor. Y me hizo ese mismo origami con un dibujo de mi sobrina y salimos de la calle del café, me dice: “Vení que India te tiene que dar un regalito, que te hizo un dibujito”. Viene India, me da el papel y cuando empiezo a abrir Diego ya estaba agachado. Le temblaban las manos, no me podía decir: “¿Te querés casar conmigo?”. No le salía. </p><p><b>—¿Y qué se te cruzó por la cabeza antes de que hable, ese segundo previo?</b></p><p>—Me empecé a reír. Yo cuando estoy nerviosa me río mucho. No soy tanto de llorar. Me empiezo a reír. Y no lo podía creer. No se me cruzó nada. Se me puso la mente en blanco. </p><p><b>—¿Sacó el anillito y todo? </b></p><p>—Sacó anillo, todo. Increíble. Y fue como re especial porque estaba mi sobrinita, tengo la foto con mis cuñados ahí. Superó las expectativas. No me lo imaginaba. Ni la fiesta me la imaginaba así. Fue una locura, un sueño. Si lo soñaba no salía así, te juro. Y la propuesta también. Yo sabía que iba la propuesta, que no iba a ser la típica propuesta en París con flores porque Diego no es así. Lo que me gustó que fue muy nosotros. Él fue con el cafecito, con un budín en la mano, con su mochila. Fue muy nosotros.</p><p><b>—¿Y cómo se organizan ahora los tiempos? Porque antes vos me decías: “Yo me sumaba, lo acompañaba y él me sacaba las fotos”. Pero ahora, instalados acá, ¿cómo es tu rutina? ¿Cómo es tu día a día? </b></p><p>—Ahora estoy con un proyecto muy grande que es una marca de ropa, así que estoy full ahora metida con eso. Me quiero expandir. Siempre estuve full modelaje, mucho laburo de influencer, pero ahora quiero meterme más con la parte de moda. Y mi rutina es más o menos eso. Ahora tengo una reunión con las chicas de la marca, así que estoy feliz.</p><p><b>—Al principio me decías que te costaba un poco el hecho de que él fuera conocido y todo lo que eso implica. Naturalmente, están las redes sociales, los mensajes, los inbox… ¿Cómo sos con respecto a los celos, a entender que el otro está expuesto y puede recibir cosas? ¿Te lo cuenta, te lo comparte? ¿Cómo es esa interna?</b></p><p>—<b>Con él nunca fui celosa</b>, creo que porque él tampoco lo es. Cero. Entonces desde un principio nuestra relación fue muy sana. Nos contamos todo, nos mostramos todo.</p><p><b>—O sea si le llega un mensaje, te lo muestra. </b></p><p>—Bueno, no sé. Quiero creer que sí (risas).</p><p><b>—Bueno, pero a veces es parte de preservar. Si la confianza está construida… </b></p><p>—Yo creo que el mostrar el mensaje a veces es generar inseguridades que es innecesario. Prefiero a veces que no me muestre nada. Si él no va a contestar o no va a hablar, prefiero que no me lo muestre. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CZPMTP54XJBXJDF5JOZ2JVJRQY.jpg?auth=7052066247499a0fb822e3de099fc89b16c6775d53f1e2d6cec31fced803d184&smart=true&width=1920&height=1280" alt="En diálogo con Luli Ferández, Euge contó cómo encontró equilibrio entre su carrera y la vida junto a un deportista de élite. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>—Confiás en su forma de proceder y ya.</b></p><p>—Sí, tengo mucha confianza en él. A mí también me llegan mensajes...</p><p><b>—¿Se los mostrás o no?</b></p><p>—No, no sé. Como que a veces es innecesario. A veces me llega un mensaje, chau, ni lo abro y listo. Etapa cerrada.</p><p><b>—¿Y eso lo fuiste abordando solita? Acá hemos charlado con tantas mujeres con sus historias que te dicen: “Con terapia logré encauzar esto, era recelosa”. ¿Cómo fuiste construyendo esa tranquilidad más allá de la confianza que él te da? </b></p><p>—Cuando me separé de mi ex novio, que sí fui celosa, hice terapia, fui al psicólogo y como que ahí traté bastante mis temas (risas) y encaré mi relación con Diego de forma muy sana. Yo creo que también me ayudó mucho la terapia. </p><p><b>—¿Sentís que llegaste a él en tu mejor versión?</b></p><p>—Sí, sí, creo que conoció mi mejor versión. </p><p><b>—Euge, cuando estamos llegando </b><a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>al final de las charlas</b></a><b>, me gusta hacer dos preguntas. La primera está vinculada a un momento. Si pudieras elegir un instante de tu vida como si fuera una foto y volver a vivirlo, ¿cuál sería?</b></p><p>—¡Ay! Qué difícil. Yo creo que el fin de semana de mi casamiento, fue como... </p><p><b>—Espectacularidad absoluta. </b></p><p>—Sí, porque realmente te juro que no lo puedo poner en palabras. Ver a mis amigas con mis papás, todo en un fin de semana. No sé, la familia de Diego con mis amigas hablando, mis sobrinitos, fue todo muy mágico. Quiero sacar una foto de ese momento y volverlo a repetir. </p><p><b>—Y si te pudieses tomar un mate con vos hoy, con la Euge de hace 10 años atrás. </b></p><p>—¡Qué difícil! Creo que se sorprendería mucho la Euge de hace 10 años. No se creería todo lo que le pasó. Yo creo que le diría <b>que tenga paciencia, que todo llega. </b>Yo soy muy ansiosa. Quiero todo ya, ¿viste? Como resolver todo ya. Creo que le diría que va a estar todo bien, que esté tranquila. Que encontró al amor de su vida y que está muy feliz. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFJF2V73HZGQ7EBYSXBQUGCE7M.jpg?auth=f0b636c8c916102ee219e6ab5734802f5aabb30f58be7da059472796655a6aea&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Euge De Martino con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lola Latorre: entre la herencia mediática, el perdón familiar y la búsqueda de su propio camino]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/14/lola-latorre-entre-la-herencia-mediatica-el-perdon-familiar-y-la-busqueda-de-su-propio-camino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/14/lola-latorre-entre-la-herencia-mediatica-el-perdon-familiar-y-la-busqueda-de-su-propio-camino/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas contó cómo logró recibirse mientras consolidaba su lugar en los medios y aprendía a lidiar con la opinión pública. Además, habló del peso de los conflictos familiares, de su vínculo con sus padres y del proceso interno que la llevó a sanar y construir una identidad genuina, lejos de los mandatos ajenos]]></description><pubDate>Fri, 14 Nov 2025 04:36:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Lola Latorre </b>es abogada y creadora digital. Hija de <b>Yanina Latorre</b> y del exfutbolista <b>Diego Latorre,</b> creció vinculada al ámbito mediático. Tras iniciarse como modelo y participar en distintos programas de entretenimiento, orientó su carrera hacia el universo del streaming y las <a href="https://www.instagram.com/lolitalatorre/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lolitalatorre/?hl=es-la"><b>redes sociales.</b></a></p><p>Actualmente, integra el grupo de contenidos <b>La Casa </b>y se destacada en el ciclo <b>RUMIS</b>. En televisión, su participación en <i>ShowMatch: Bailando por un Sueño 2020</i> tuvo una fuerte repercusión y la posicionó, pese a su juventud, como una de las figuras más comentadas del certamen.</p><p>Su exposición pública también incluyó episodios controvertidos y noticias que involucraron a su familia y vida personal, una dinámica frecuente para quienes combinan herencia mediática y presencia digital. En octubre de 2025 anunció oficialmente en sus redes sociales que finalizó la carrera de Derecho, un logro que marcó un nuevo capítulo en su trayectoria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NNQXTMDQGFDF7L2DLXCFNTQXDA.jpg?auth=e01262d6cd41e93de2d0315c5e62fa6a31108d9b602f4f365dd304d12f817e0d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Soy hija de quienes soy, pero tengo lo mío”: Lola Latorre, sobre la herencia mediática y la búsqueda de autenticidad. (Fotografía: Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Te acabás de recibir. Así que primero que nada, felicitaciones. </b></p><p>—Gracias, estoy feliz. La verdad, estoy muy contenta. Es como cuando te acabás de casar, ¿viste? Todos me felicitan y se hizo viral un clip mío diciendo: doctora. Y en realidad le quiero avisar a toda la gente que no soy doctora (risas).</p><p><b>—No tenés el doctorado, claro (risas).</b></p><p>—No tengo el doctorado. Es una manera vaga que se lo dice a los abogados. Pero estoy feliz. No es algo a lo que me quiero dedicar ni quiero ejercer, pero me costó un montón terminarlo y es un logro.</p><p><b>—Es una carrera que te sirve para un montón de cosas en la vida, aunque no ejerzas.</b></p><p>—Sí, te sirve un montón. Contratos, obligaciones, cosas de familia, divorcios. Te da mucho vocabulario también. Y me encantó estudiarla, la verdad. Al principio, los primeros dos años, dije: “Quiero ser abogada, quiero ejercer”.</p><p><b>—Y en paralelo ibas iniciando tu carrera en los medios...</b></p><p>—Sí. Yo siempre tuve papás famosos, entonces por eso capaz tenés un poquito de seguidores en Instagram y de repente hay marquitas que te quieren mandar cosas y demás. Pero yo no arranqué diciendo: “Me quiero dedicar a esto”. Así que en paralelo empecé a estudiar y me acuerdo que el primer contenido mío, que fue como más viral, fue mi fiesta de 15. Ahí me empezaron a llamar marcas y dije: “Bueno, de repente me gusta”, pero tranqui. Después, cuando entré a la facultad o creo que el año antes, entré en una agencia de modelos y empecé a desfilar alta costura. Después me llamaron para el Bailando, la cosa se fue poniendo más seria y empecé a ver que en realidad me copaba más el lado creativo, comunicar, más que el derecho. Pero como en la vida uno nunca sabe… Ya tenía dos o tres años metidos, después vino la pandemia y fue como un momento complicado para el laburo. “Mejor sigo estudiando porque la verdad es que no sé si de esto vamos a salir, si vamos a poder seguir laburando de esto”, dije en ese momento. Por suerte, en la pandemia arrancaron muchos influencers y a nosotros nos había ido muy bien con los vivos que hacíamos en Instagram con mi mamá y con <b>Lizardo</b>. Pero tenía mucho tiempo en casa así que no me dificultaba hacer las dos cosas a la vez. Entonces, estudiaba y ahí empecé a laburar con marcas y demás. Tuve mi representante y empecé.</p><p><b>—Te empezaste a profesionalizar ya no era solo porque te divertía.</b></p><p>—Sí. Al final de la pandemia, se retoma la actividad, vuelvo a las clases y empecé a dudar. “Che, siento que esto no es compatible”, dije. Iba al Bailando, por ejemplo, y tenía la gala de eliminación a las doce y media de la noche. Pero yo a las siete de la mañana del otro día tenía que ir a la facultad. Además, te empiezan a reconocer y los profesores te empiezan a mirar con cara de ¿sos vos? (risas).</p><p><b>—¿Sentiste que en algún momento, más allá del reconocimiento, hubo algún tipo de prejuicio por esa exposición?</b></p><p>—No sé. Siento que no es muy académico el hecho de ir al Bailando (risas). Era como: quiero ser abogada y de repente estoy en el Bailando bailando cumbia a las once de la noche. </p><p><b>—Pero los abogados también bailan cumbia (risas).</b></p><p>—Sí. No sé si había específicamente un prejuicio, capaz me daba inseguridad. </p><p><b>—Era algo más propio que ajeno. </b></p><p>—Sí. De hecho, en la facultad me pedían fotos las chicas porque eran todas chicas de mi edad. Me llevaba bárbaro y tenía como mi grupito. Pero sí era como una inseguridad entrar y sentir que te están mirando. Tampoco sentía que era tan importante para la gente, ¿viste? Pero uno va a estudiar y se va, fin. Y era como muy efímero lo que dura el: “Ah, esa es Lola, la que estuvo ayer”. </p><p><b>—Dijiste: “Siempre, desde chica, tengo registro de mis padres famosos”, como que es algo que lo tenés totalmente naturalizado. ¿En algún momento te pesó? </b></p><p>—¿Sabés que me pesa más ahora que antes? Un poco. Como que siempre estuve muy acostumbrada a que les pidan fotos, al estar de viaje y que se les queden hablando. Sobre todo a mi papá porque a mi mamá la fama le surgió después. Crecí con eso y nunca me molestó. Hoy sí me pasa que... No es que me pesa, pero <b>cargo con muchas cosas y no es por culpa de los padres, sino por culpa de la gente que me relaciona tanto a ellos</b>. <b>Yo soy hija de quien soy y estoy orgullosa de mis padres</b>, pero cada uno tiene su laburo. Entonces, mi viejo labura en deportes, mi vieja labura en chimentos. Y a mí se me relaciona mucho con lo que dicen o lo que hacen ellos en su vida privada. Eso sí me pesa un poco porque digo: “Yo tengo lo mío”. Si bien yo soy hija de ellos y los amo con mi corazón a mis papás, ¿por qué la gente me tiene que estar hinchando tanto con lo que dijo mi mamá en el programa o con lo que hizo mi papá?</p><p><b>—¿Y cómo lo encarás? ¿Alguna vez dijiste: “Todo bien, pero no hablen tanto”, “ojo con cómo se manejan”? Llega un punto en el que la situación te exige una madurez que, por una cuestión de edad, no tendrías por qué tener.</b></p><p>—Sí. Me acuerdo que mi mamá en un momento había hecho un comentario relacionándome con <b>Pampita</b>, algo que ella pensaba pero que yo no pienso. Entonces era: “Che, ma, si vas a hablar de algo mío, preguntame porque después la gente me ataca a mí”. Si es algo de su vida, por ejemplo, no sé, el lío de la <b>China Suárez</b> y de <b>Wanda</b>,<b> </b>que me escriban ni me importa, me río porque digo qué pesada la gente que me está diciendo de lo que dijo mi mamá. Es como buscate un problema honesto (risas). Pero si es algo que me involucra, es como: “Che, ojo, pregúntenme, si vas a hablar de algo y a nombrarme, avisen”. Porque mi mamá me nombra todos los días de su vida en su programa de radio y lo entiendo, soy su hija, como para mí es mi madre y es el centro de mi vida. A ella le debe pasar lo mismo conmigo, entonces la entiendo y la banco. Pero hay veces que es como: “Che, ma, tranqui, si hablás de mí, preguntame antes”.</p><p><b>—Lo que destaco, o lo que me pareció muy loable de tu familia, es que en los momentos difíciles se los vio muy unidos, incluso frente a los temas más complejos. ¿Sentís que atravesar esas tormentas los unió más? Porque siempre se mostraron como un bloque y vos y tu hermano eran muy chicos.</b></p><p>—Sí, re chicos. En su momento creo que yo tenía, no sé, 17, 18 años…</p><p><b>—Me refiero específicamente a lo que pasó con tu padre porque, en su momento, tu mamá se tiró encima de la granada y muchas mujeres nos sacamos el sombrero. Pero también estaban ustedes, que eran adolescentes, y me imagino que transitar todo eso debe haber sido muy complejo.</b></p><p>—Sí, no sé si unión es la palabra. Fue un momento muy difícil, pero siento que estas cosas, lo malo, te fortalece y te deja un aprendizaje. Eso es lo más importante. Sí, obviamente, en el momento donde estaba pasando todo esto, había dos cuestiones. Por un lado, estaba lo que pasaba dentro de casa: <b>conversaciones difíciles, llorar, contener a mi hermano que era chico,</b> hacer de hermana o de casi de madre de mi hermano porque pobre mi mamá estaba pasando por un momento recontra difícil y era como “soy tu hija y vos te tenés que hacer cargo de mí, pero yo me quiero hacer cargo de vos”. Y yo todavía no era madura y no tenía herramientas. Entonces, capaz me aislaba, me encerraba en mi cuarto, lloraba, no quería ir al colegio. Fue un momento re difícil que nos unió mucho como familia y a entender que estas cosas pueden pasar. Nos dejó un aprendizaje. Yo el día de mañana u hoy que estoy en pareja, digo: “Me encantaría que estas cosas no sucedan”. Y si bien pueden pasar junto con un montón de cosas en las parejas, aprender a que esto son cosas de la vida y que uno tiene que <b>seguir para adelante </b>y siempre preservándose a uno, que es lo más importante. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U65RQ4YMEVCEZD5325TPLE2AFI.jpg?auth=5a60326958ab5e050352eb1a5c98811b04e52fa69cd2d25b844d4d00b62888eb&smart=true&width=1257&height=1920" alt="Lola: “Que mi papá sea infiel fue lo peor que me pasó en la vida”. (Fotografía: Adrián Escandar)" height="1920" width="1257"/><p><b>—Y a la familia también. Porque en definitiva pagan los platos rotos los demás por acciones personales, ¿no? </b></p><p>—Sí, tal cual. </p><p><b>—Que es lo que siempre destacó tu mamá, me parece: “No me hagan cargo a mí de lo que hizo un otro, aunque ese otro sea mi marido”. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Alguna vez tu padre te pidió perdón? </b></p><p>—Sí. Yo re hablo con mi papá. Cuando pasó esto, obviamente hubo un enojo, que era raro el enojo porque digo: “Yo soy la hija, no estoy casada con mi papá”. Entonces es como mi enojo parte creo que del lugar de: “Che, qué cagada enterarme de esto y que además sea tan público y me afecte a mí en lo laboral”. Todos los comentarios son de eso... Y era como chicos, ¿ustedes piensan que a mí me gusta vivir esto? Obvio que no. Me encantaría que no pase, que esto nunca haya sucedido, que yo no me haya enterado, que esto nunca haya salido a la luz pública. Me encantaría, pero la verdad es que tengo que convivir con eso. Y a partir de eso tengo que crecer y seguir mi camino y mi vida sin que esto sea como mi único tema central y poder pasarla bien, poder disfrutar. <b>Yo a mi papá lo adoro y lo amo como es con sus virtudes y defectos </b>porque mi viejo a mí me dio todo, o sea, más allá de esto puntual, me crio, me enseñó, me acompañó, nunca me dijo que no a nada, tuve una familia y una vida hermosa. Vivimos en un montón de lugares por el fútbol, me inculcó un montón de cosas hermosas que no me las voy a olvidar jamás. Después, lo que tiene que ver con su sexualidad lo arreglarán ellos dos. Son mis viejos y los voy a bancar. El límite es cuando te daña a vos, ¿viste? Y cuando eso se ve frustrado, es desesperante, es malísimo y es horrible. Pero <b>hoy estoy muy bien con mi papá</b> y tenemos una relación muy linda. Obviamente que <b>estas cosas no se olvidan. Yo no me olvido.</b> Pero como te dije recién, para mí fue importante también verlo como un aprendizaje para la persona que voy a ser en el futuro. <b>Es mi sueño casarme</b>. Y si yo voy a tener una relación, decir: “Che, estas cosas no quiero que me sucedan a mí”. A partir de lo chot* que te pasa, darle como una vuelta y decir: “Yo esto no lo elijo”. Trato de sacarle a todo lo feo de esto un aprendizaje. Siento que crecí mucho en estos años. Entonces, a todo lo malo o a las cagadas que yo me he mandado en las redes y demás, lo tomo con humor. A lo malo, que capaz me avergüenza, le doy una vuelta y digo: “Lo hablo en terapia, lo soluciono y aprendo”. Porque en la vida te van a pasar mil cosas. En el momento te duele. Imagínate <b>que mi papá sea infiel, fue lo peor que me pasó en la vida</b>. Pero después uno aprende. También está bueno sacarle el tabú a esos temas, porque me imagino que si mi familia no hubiera sido conocida, esto nunca se hubiera expuesto y capaz yo nunca lo hubiera sabido. </p><p><b>—Y tampoco probablemente hubieses reconocido, quizás sí en otras cosas, pero la fortaleza de esa mamá, ¿no? </b></p><p>—Sí, yo la admiro mucho a ella. </p><p><b>—La solidez. </b></p><p>—Sí, sí. La verdad que ella es tremenda en todos los sentidos (risas). </p><p><b>—Al día siguiente de que explotó la bomba, ella fue al programa a trabajar, estoica, y decía: “Yo no me voy a esconder, yo no hice nada malo”. Pero imagino que para vos debe haber sido un redescubrimiento de esa persona, porque al no haber estado nunca expuesta a una situación tan extrema, hay facetas del otro que es imposible ver.</b></p><p>—Yo de mi mamá aprendí un montón, porque si bien yo siempre supe que mi mamá era una madraza y que estaba para absolutamente todo lo que le propongas, diciendote “Yo te ayudo, te lo soluciono, te acompaño”. Cuando pasa lo peor, ella también está con esa solidez.</p><p><b>—Al menos lo que se ve de ella es eso, después internamente cómo lo transita… </b></p><p>—Y ahí me da pena y me angustia, porque digo: “Qué cagada que se tenga que exponer”, ir al día siguiente a un programa cuando la cabeza le debe estallar. Yo hablo todo con mi mamá y he llorado con ella, he charlado, le he dicho lo que pienso mil veces. Pero ella sigue, es muy responsable y tiene sus objetivos en claro. <b>Para mí mi mamá es la uno en su laburo</b> y aparte se rompió el lomo haciéndolo.</p><p><b>—El seguir funcionando durante ese proceso tiene sus pro y sus contra. Vos hace un rato me dijiste: “A mí me pasaba que yo leo las cosas y capaz me enrosco, pero doy vuelta la página y lo llevo al espacio que lo tengo que llevar para resolver, porque uno tiene que seguir”. Y así es un poco la vida.</b></p><p>—Y sí. Igual aprendí que obviamente uno hay veces que se envalentona y dice: “La tengo que pasar bien siempre”. Y está bien también tomarte tu espacio para, si te pasa algo malo, llorar, angustiarte... Eso es válido también porque yo no sé si hubiera podido como mi vieja, al día siguiente, hacer un programa, sentarme y decir: “Bueno, estoy y hablo de tal, tal y tal”. Es difícil. Y está bueno también permitirse transitar esa vulnerabilidad. Me parece que es súper válido y que eso también te enseña. La vida sigue y es importante que más allá de que te pasen cosas negativas, sacarle siempre el jugo a eso, seguir y tomar decisiones.</p><p><b>—Para ir terminando. Si viene una persona que no te conoce y tuvieses que decirle quién sos, ¿cómo te definís?</b></p><p>—Es re difícil definirse. No sé si me definirían tanto en lo que hago, porque viste que uno tiende a decir: “Bueno, soy Lola, estudio, trabajo”. Como si fuera una carta de presentación. Capaz lo haría más del lado emocional: soy una persona muy sensible, muy disciplinada y muy trabajadora. Siento que soy mega empática. También hay veces que autoexigente y me cuesta ser más tranqui conmigo misma. Es como que necesito exigirme al máximo, porque creo que eso es lo correcto. Soy una persona que trabaja mucho consigo misma para tratar de estar bien y eso me parece re importante. Además estoy abierta a aprender. Estoy segura con mis valores y las ideologías que he aprendido y con las que me comunico o me relaciono con la gente, pero también estoy abierta a otras posturas que me planteen. Si alguien me plantea algo que capaz no está en mi radar, me siento y lo escucho, que eso fue un cambio de mi personalidad, con el tiempo lo fui como amoldando. </p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Lola de hace 10 años atrás. ¿Qué te dirías con la experiencia de hoy?</b></p><p>—Me diría que esté tranqui, que no friquee, porque a veces pienso tanto las cosas que el momento presente no me lo permito disfrutar tanto. Antes que no me permitía disfrutar lo que me estaba pasando y siempre estaba como pensando en lo próximo. A veces también me pasa ahora y vuelvo a esa idea. Le diría: “Che, relájate”. Y también hablando de lo malo que me pasó, le diría: “De esto vas a vas a aprender un montón”. Porque obvio, cuando te pasan cosas malas, uno automáticamente piensa: no quiero existir más... </p><p><b>—¡El fin del mundo! Trágame tierra. </b></p><p>—Tal cual. “No quiero hacer más esto, no me quiero dedicar más a las redes”, es lo primero que decís. Pero nada es tan grave, ¿viste? Y más cuando no es propio. Me hubiera gustado tenerlo presente.</p><p><b>—No hacerte cargo de las cuestiones ajenas. </b></p><p>—Tal cual. Y si pasa lo ajeno, transitarlo a mi manera, seguir siendo yo. Creo que eso es lo más importante que me diría: que me relaje y que de todo voy a aprender, que esta experiencia me va a servir para cuando crezca y cuando quiera formar mi familia... Todo eso. </p><p><b>—Sí, que nada es tan grave. Me parece que eso es como una definición súper existencial. Simple, pero muy profunda. Ahora, para cerrar, imaginate que estás en el último día de tu vida y te dan la oportunidad de encontrar un momento dentro del archivo de lo vivido para volver a vivirlo. </b></p><p>—¡Qué divertido! Diría muchos momentos... ¿Puedo decir dos? (risas). El primero más tranqui, pero fue un muy buen día: <b>el día que Argentina salió campeón.</b> Fui muy feliz, yo estaba en Qatar en la cancha y fue uno de los mejores días de mi vida. Fue espectacular. La pasé muy bien, lloré, me divertí, grité. Y uno más profundo: yo era muy feliz cuando en el colegio bailaba tap y baile escocés. Hacíamos todos los años una presentación. Ahí yo era muy feliz. Cuando me tenía que preparar, ir la semana previa, era la mejor semana de todo el año. Había esperado todo el año para ese momento, para bailar ahí con mis amigos, para darlo todo en un teatro gigante donde nos venían a ver familias, amigos, todos. Yo era muy feliz ahí y creo que ese es un recuerdo de mucha felicidad. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NNDRILXFQZD6RDXA3Q3AX5UWXY.jpg?auth=1c0fc074cca359a8b230f34b015a399608fdf08e63bd179d3a29d0fd70f46af9&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lola Latorre con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Zuzu Coudeu: la tragedia en Navidad, el milagro de un hermano y la resiliencia de una familia que nunca dejó de creer]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/07/zuzu-coudeu-la-tragedia-en-navidad-el-milagro-de-un-hermano-y-la-resiliencia-de-una-familia-que-nunca-dejo-de-creer/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/11/07/zuzu-coudeu-la-tragedia-en-navidad-el-milagro-de-un-hermano-y-la-resiliencia-de-una-familia-que-nunca-dejo-de-creer/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la influencer compartió su camino para construir una identidad propia más allá del legado materno y liberarse del peso de ser “la hija de”. Además, contó cómo la terapia la ayudó a sanar heridas profundas, reconectar con su sensibilidad y transformarse en una mujer más segura y auténtica]]></description><pubDate>Fri, 07 Nov 2025 04:01:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Azucena Coudeu</b>, más conocida como <b>Zuzu</b>, es una creadora de contenido y modelo argentina reconocida por su presencia en <a href="https://www.instagram.com/zuzucoudeu/" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/zuzucoudeu/"><b>Instagram</b></a> y <b>TikTok</b>. Nació en una familia vinculada al mundo de la <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>moda</b></a>: es hija de la exmodelo y empresaria <b>Sol Acuña</b>. A sus 21 años, combina su actividad en redes con trabajos como modelo y colabora en la empresa familiar <b>Rapsodia</b>, donde se desempeñó en el área de marketing y desarrolló una cápsula propia.</p><p>En redes, Zuzu produce <b>vlogs</b>, realiza <b>colaboraciones con marcas</b> y participa en campañas. Su estilo, frescura y capacidad de comunicación la convirtieron en una figura muy buscada por las marcas. En 2024, ganó el <b>Premio Martín Fierro de la Moda</b> en la categoría <b>Mejor Influencer de Moda</b>. Este año también fue nominada a los <a href="https://www.infobae.com/tag/premios-idolo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/premios-idolo/"><b>Premios Ídolo Argentina</b></a>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I23LQMLEAZB3THHL5PX6DBFXQ4.jpg?auth=5197b31ca4da87120757b0a9eaa82923b38a3807add4dd46f651a40a3bb47638&smart=true&width=4525&height=3012" alt="La influencer Zuzu Coudeu relató cómo buscó diferenciarse de su madre, fundadora de Rapsodia, para forjar su propio camino profesional" height="3012" width="4525"/><p><b>Luli: —Si viene una persona que no te conoce y le tenés que contar quién sos, ¿qué le decís? </b></p><p>Zuzu: —Me llamo Azucena, me dicen Zuzu, tengo 21 años, arranqué con redes a los 14 y soy hija de <b>Sol Acuña</b>, que fue modelo, fundadora de <b>Rapsodia</b> y desde que arranqué con mis redes me quise desligar de eso porque quería ser Zuzu, no “la hija de” Entonces, por unos años yo no contaba nada de eso, de mi lado familiar. Creo que hasta los 19 años, estuve musa (risas). A Rapsodia ni lo mostraba en mis redes. Yo quería ser solo Zuzu. </p><p><b>Luli: —Es increíble, porque cualquier otra persona quizás dice: “Uso esto porque me sirve, me ayuda”. Y en tu caso había como una rebelión. </b></p><p>Zuzu: —Sí, dije: “Quiero ser Zuzu, no la hija de” Una vuelta mamá se va al sur y van unas chicas y le dicen: “¡Ay! Vos sos la mamá de Zuzu”. Mamá me cuenta esto y ahí dije: “Listo. Ahora puedo puedo incluir a Rapsodia, ahora puedo incluir a todos” (risas). Fue algo más interno mío. Pero una vez que pasó esto dije: “¡Qué placer! Me saqué el peso de ‘la hija de’" Obvio que para la gente más grande que conoce a mi mamá, siempre voy a ser la hija de, pero para las nuevas generaciones es la mamá de… (risas). <b>Yo lo que quería hacer era tener mi propio nombre </b>y no arrancar siendo: “‘La hija de’ subió un video, ‘la hija de’ quiere ser influencer...” Y de repente fue al revés: “¡Ah! ¿Es la hija de...? Mirá qué loco”. Surgió como algo natural, ¿viste? No me relacionaron desde cero sino que se sorprendieron después.</p><p><b>Luli: —Y en ese punto vos decís: “Inicio las redes sociales”. Pero, sin dudas, había una unión de caminos, porque vos trabajaste para la marca y seguís vinculada de alguna manera con tus cápsulas. O sea que el mundo de Sol también te gustaba... </b></p><p>Zuzu: —Sí, obvio. Fanática. De chiquita el programa de todas las noches era ir al vestidor y usar toda la ropa de ella, ponerme cualquier cosa. </p><p><b>Luli: —Imagino que el vestidor de tu madre es espectacular. Porque es hiper ecléctico. </b></p><p>Zuzu: —Sí. Aparte tenemos los mismos talles de todo, vivimos juntas, entonces tengo doble vestidor. ¡Es bárbaro!</p><p><b>Luli: —¿Y cómo te involucrás en el proceso de crear tus cápsulas o de influir en la marca desde el lado creativo? Entendiendo la impronta original de tu mamá y la identidad de la marca, pero sumándole también tu propio sello.</b></p><p>Zuzu: —Bueno, la primera cápsula que hacemos, que se llamó <b>Zuzu Edit</b>, fue editada por mí. Pero claro, diseñan con tanta anticipación que la cápsula la hice dos años antes de que salga, ¿entendés? Entonces es como que van tan adelantadas que tampoco sabés qué va a pasar en dos años. Capaz la campera la ves y decís: “Che, al final esto no me gustó”. Por suerte, lo que hicimos es como bastante atemporal. En realidad, edité prendas que ya estaban diseñadas. Con lo que estaba, le puse mi toque y después las últimas ediciones se llamaron <b>Zuzu Favs</b>, que eran como mis favoritos dentro de la colección... </p><p><b>Luli: —Tu curaduría dentro de la marca. </b></p><p>Zuzu: —Sí. Hicimos el cambio de Zuzu Favs por un tema de tiempos de diseño y producción... </p><p><b>Luli: —Mencionás: “Vinimos con esta idea, funcionó y el equipo de diseño ya tenía su propia dinámica de trabajo”. ¿Cómo fue eso para vos? Porque ahora hacés esto, pero en algún momento trabajaste dentro de la empresa. ¿Cómo fue esa transición y por qué decidiste irte?</b></p><p>Zuzu: —Me pasó que yo termino el colegio, no quería estudiar, no quería ir a la facultad. Muy rebelde. Me termino metiendo y estudio un semestre de comunicación de moda. Pero me pasaba que yo ya estaba en redes y estaba aprendiendo mucho más haciendo que estudiándolo. Entonces, ahí fue cuando le digo a mamá: “No voy a estudiar. Pinché”. Papá me decía: “Terminá el año, lo tenés que terminar. Es lo único que tenés que hacer”. Esa frase la odio. Finalmente, la dejo y mis papás me decían: “¿Qué vas a hacer?" Y yo respondía: “Tengo mis redes”. Pero en ese momento mi mamá y papá no entendían qué hacía. De repente me pedía fotos a una chica en la calle y mi papá me decía: ¿Es una amiga tuya?” (risas) “No, pa, es una chica que me sigue en redes”. “¿Y por qué te pide una foto?” “No sé, porque le gusta lo que hago”.</p><p><b>Luli: —Claro. Era cómo: “¿Qué hacés en concreto?”</b></p><p>Zuzu: —Claro, no entendían. Entonces, ahí les dije: “Voy a hacer redes”. Y era como ¿y qué más? Acompañalo con algo. Y ahí fue cuando me meto en marketing en Rapsodia. Al principio lo metí como pasantía mientras estudiaba y después una vez que dejé la facultad, me metí más full. </p><p><b>Luli: —Ahí está buenísimo ser “la hija de”. </b></p><p>Zuzu: —Re. Pero en la facultad yo no decía que era la hija de. No decía nada. Pero me pasó que cuando entro en marketing, capaz tenía un montón de ideas. Pero no quería decirlas, no quería meter bocado porque tenía miedo de lo que vaya a pensar la mesa de marketing. Como que me daba miedo el <b>prejuicio</b>, que no estaba, pero yo misma me comía la cabeza. Entonces, íbamos a reuniones creativas y no tiraba una idea, me quedaba callada y de repente le dije a mamá: “Estoy perdiendo el tiempo. Me están pagando un sueldo y no está rindiendo porque no te estoy dando una idea”. Sentía que era medio en vano.</p><p><b>Luli: —Como que eras parte, pero no pertenecías. </b></p><p>Zuzu: —Sí. Pero por prejuicio propio, en realidad, porque nadie me decía nada. Además, me pasaba que Jose, la socia de mamá, cuando yo decía: “Mu” y ella decía: “¡Hagamos mu!”. Porque pensaba que, con mi mirada joven, todo lo que decía iba a estar bien...</p><p><b>Luli: —Y es una súper responsabilidad. </b></p><p>Zuzu: —Claro. De repente me quedaba en silencio porque pensaba: mirá si digo algo, se embarcan en eso y no funciona.</p><p><b>Luli: —¿Y cómo lograste abordar todos esos temores? </b></p><p>Zuzu: —Terapia (risas). Me termino yendo más que nada porque hablo con mamá y papá y era un momento la empresa estaba con cambios y yo tampoco estaba tan enfocada. Así que fue una decisión en conjunto y firme la renuncia.</p><p><b>Luli: —La mañana siguiente, café de por medio, ¿le volviste a decir a mamá y papá: “Me dedico a las redes” o papá seguía pretendiendo otra respuesta? </b></p><p>Zuzu: —No, porque esto fue un año después. Ellos ya veían que yo hacía mucho más con las redes que en la empresa y ahí fue cuando me dijeron: “Hacé lo que quieras”. </p><p><b>Luli: —Hace tu camino. ¿Y nunca tuviste temores con respecto a eso? </b></p><p>Zuzu: —No, porque mi papá me dijo: “Mientras no te levantes a las doce del mediodía todos los días, hacé lo que quieras”. </p><p><b>Luli: —¿Y desde ese momento concretamente directo tu camino a las redes? </b></p><p>Zuzu: —Arranqué como modelo, en realidad. Después muté a redes y después me quedé más en redes que de modelo. Pero fue recién el año pasado que dije: “Acá le tengo que poner sexta porque hay mucho más para hacer de lo que estoy haciendo”. En su momento subía una foto por semana. Ahí fue cuando le metí ritmo y todo empezó a crecer. </p><p><b>Luli: —¿Sentís que hay como un “y qué más” en esta generación de veinteañeros que viene mucho más libre?</b></p><p>Zuzu: —A mí me pasa que yo soy bastante estructurada igual, muy autoexigente, igual que mi mamá. El otro día en redes salía por ejemplo el debate de qué van a hacer el día de mañana las influencers, dentro de 10 años, qué vas a hacer, ¿vas a seguir siendo influencer? Y ojalá que siga existiendo, pero capaz que no existe más o hay una cosa nueva. Hoy va todo tan rápido que, no sé, el año que viene capaz ninguna marca contrata influencers para nada. Y yo lo que hago es ahorrar y pensar en proyectos a largo plazo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UWAJHVKOENC6LHKKC4MPB2GDOE.jpg?auth=a5621db99f5742b9fe9066fcc1c67ea7b96bd3e339b789aa0d6d3eb21099ba81&smart=true&width=4251&height=2829" alt="La historia de Zuzu está marcada por la pérdida de su hermana y el posterior nacimiento de su hermano Lucio, considerado un milagro para su familia" height="2829" width="4251"/><p><b>Luli: —Te escuchaba hablar de cómo te marcó tu mamá en lo profesional y creativo. Pero al ser hija de una figura reconocida en la moda, también te habrán llegado cosas de rebote. ¿Cómo te manejaste con eso? ¿De chica te afectaba o te molestaba?</b></p><p>Zuzu: —Yo no viví tanto a mi mamá pública, conocida o dando entrevistas... Siempre la vi como muy tranca. Es más, me acuerdo la primera vez que la vi que le pidieron una foto en la playa, estábamos en <b>Punta del Este</b>, yo tenía, no sé, 6 años y le vinieron a pedir una foto. Yo tipo: ¡Mi mamá es famosa! (risas). ¿Por qué le piden una foto a mi mamá? </p><p><b>Luli: —¿Se lo preguntaste? </b></p><p>Zuzu: —Sí. Pero ella siempre la palabra que me dijo es: “Era conocida”. Ella nunca dijo famosa, tampoco sé si fue tan famosa. Bueno, no sé, capaz que sí (risas).</p><p><b>Luli: —Te lo pregunto porque, naturalmente, cuando una persona es del medio hay cuestiones que suceden, se visibilizan y se amplifican. Recuerdo dos situaciones puntuales, un accidente que hubo en tu familia, el hermano de tu madre y en su momento el titular era el nombre que todos conocíamos, que era el de tu mamá.</b></p><p>Zuzu: —Bueno, de chiquita me remetía en YouTube a ver esos videos de ella. Mamá nunca tuvo tabú con esas cosas, pero de repente quizás no la quería incomodar preguntando, entonces buscaba en YouTube qué pasó.</p><p><b>Luli: —Pero es increíble eso. Porque cualquier persona que está del otro lado no busca a su mamá en Google o en YouTube. </b></p><p>Zuzu: —Claro, es verdad. Lo tengo tan naturalizado...</p><p><b>Luli: —Porque lo que tiene la parte pública es que uno está expuesto a la opinión de un tercero. Y a veces esas ideas no son amables, sobre todo cuando suceden situaciones complejas. También me acuerdo que fue público, la tragedia que les toca vivir con tu hermanita.</b></p><p>Zuzu: —Sí, eso me acuerdo algunas cosas. Yo era chica igual, tenía 6 años, no sé qué tan público fue. Pero algunas cosas me contaron.</p><p><b>Luli: —Trascendió un poquito, pero fue muy fuerte. Tu madre, para quienes no saben, estaba cursando un embarazo a término. Va a tener a su hija y el día del parto le hacen el último monitoreo y le dicen que la chiquita estaba fallecida. </b></p><p>Zuzu: —Sí y la tenía que parir porque sino se iba ella también. Fue gravísimo. Aparte fue un 24 de diciembre. Yo me acuerdo esa noche que pasé Navidad en lo de mis primas porque mi papá estaba en el hospital. Imaginate mi regalo de Navidad era mi hermanita. Yo todavía no sabía nada. Y cuando llego a casa me acuerdo patente, voy a la cocina y papá me dice: “Llevale un vaso de agua a tu mamá”. “¿Dónde está Ludivine?“, preguntaba yo. Quería conocer a mi hermanita, tenía una emoción... Y cuando llego al cuarto, abro la puerta, la veo a mamá y fue automático. Me di cuenta que no estaba, que se había ido. Me acuerdo que le digo: “¿Y Ludivine? Y ahí entendí todo. Tenía 6 años, pero me di cuenta. <b>Lo primero que hice fue tirarme arriba de ella y llorar.</b> Pero los niños también toman como la muerte o la partida de una manera muy natural. Mamá estaba preocupada por mí. Me lo contó que su psiquiatra me hacía dibujar y lo que dibujaba yo eran nubes, un ángel volando en el cielo con arcoíris y estrellas. Ella le decía: “Esta chica está bárbara. Se lo tomó de la manera más natural posible. Tiene su hermanita la extraña, pero la ve como que está ahí arriba”. Y me pasa que lo hablo con cero tabú y me encanta hablar de esto. Es más, me la tatué con mamá hace 3 años.</p><p><b>Luli: —O sea, en tu casa se siguió hablando. Se la tiene presente.</b></p><p>Zuzu: —Sí, re.</p><p><b>Luli: —Y años después, ¿qué pasó</b>?</p><p>Zuzu: —Llega Lucio, mi hermano, que es un personaje divino. </p><p><b>Luli: —Esos son los milagros, esas son las historias que realmente pueden cambiarle la vida a alguien que las escuche. Porque lo que vos contás, más allá de la naturalidad con la que lo decís, fue una situación tremendamente dura para la familia. Y después sucede que ella tiene que ser intervenida.</b></p><p>Zuzu: —Sí, de repente mamá, no podía tener hijos. </p><p><b>Luli: —O sea, fue un doble duelo. Pero ella no se detuvo ahí. </b></p><p>Zuzu: —Y aparte yo estaba re pesada que quería un hermanito. Papá me llevaba al colegio y era: “Quiero un hermanito, un hermanito, un hermanito.” Y era <b>cómo le explico a esa chica que su mamá no puede.</b> No sé cómo vamos a hacer para dar un hermanito a esa chica. Y fue ahí cuando alquilamos un vientre en San Francisco… Pero de repente mi papá me dice: “Tengo una noticia, vas a tener un hermanito”. En ese momento vivíamos en Uruguay porque cuando pasa lo de mi hermana necesitamos un cambio en la vida y nos fuimos para allá. Mi mamá se había quedado en Buenos Aires porque se fue a hacer un chequeo médico y, cuando está por volver a Uruguay, la llama el médico y le dice: “Sol. No te puede ir a ningún lado, estás embarazada, tenés por delante 9 meses en cama”. Y ahí volvimos a vivir en Buenos Aires.</p><p><b>Luli: —Pero era imposible que suceda.</b></p><p>Zuzu: —Era imposible. Aparte el médico le dijo <b>la posibilidad es una en un millón.</b> Cuando queda embarazada volvemos a Buenos Aires y era todos los días volver del colegio y ver la mamá en cama.</p><p><b>Luli: —Fue reposo absoluto nueve meses. </b></p><p>Zuzu: —Absoluto. Era volver del colegio y decirle: “Ma, ¿qué hacés? Me voy a tenis”. “Hola, ma. Volví. Bueno, me voy a bañar”. </p><p><b>Luli: —Y ella estaba siempre en el mismo lugar.</b></p><p>Zuzu: —Sí. Comíamos todos en el cuarto, todas las noches para estar juntos. Era como un pijama party constante. </p><p><b>Luli: —¿Cuánto tiempo después de la pérdida de tu hermanita pasó esto? </b></p><p>Zuzu: —La pérdida fue en 2009 y esto fue 2012. </p><p><b>Luli: —¿Tuviste miedo en ese proceso?</b></p><p>Zuzu: —Sí. Me di cuenta haciendo terapia porque yo en ese momento tenía miedo, pero era inconscientemente. Con el tiempo me di cuenta.</p><p><b>Luli: —¿Y tu mamá? </b></p><p>Zuzu: —Aterrada. Hasta las patas, imagínate. Nunca me lo transmitió igual, ¿eh? </p><p><b>Luli: —Y finalmente nace tu hermano. </b></p><p>Zuzu: —Nace el 12/12/12. </p><p><b>Luli: —¡Ay! Dios mío, esta familia, por favor. Es una cosa tremenda. </b></p><p>Zuzu: —O sea, el día del fin del mundo nació Lucio. Increíble. </p><p><b>Luli: —Es que viste que con el paso del tiempo, después de mucha terapia y amor, uno aprende a mirar ese tipo de desgracias con cariño y hasta con cierto humor, para no quedarse en esa tristeza permanente...</b></p><p>Zuzu: —Es que yo también siento que, si mi hermana me viera triste hablando de ella, no le gustaría. Ni siquiera la conocí, pero yo siento que está cerca mío siempre, ¿entendés? Siento que es como la manera más sana y más linda de tenerla presente. </p><p><b>Luli: —Zuzu, sos muy jovencita y estás de novia. Me imagino que, por todo lo que contás —la terapia, los procesos que hiciste y demás—, con el tiempo algunas cosas se te fueron reordenando en la cabeza y pudiste compartirlas…</b></p><p>Zuzu: —Sí, yo empecé a hacer terapia hace un año y medio. Nunca había hecho. Aparte una terapia como bastante intensa, con homeopatía de traumas, ¿viste? </p><p><b>Luli: —¿Y por qué arrancaste? </b></p><p>Zuzu: —Porque tengo una amiga que me decía: “Vos tenés que hacer esto”. Yo le decía: “Estoy bárbaro, ¿qué voy a hacer?” Y de repente un día estábamos en una fiesta, nos pusimos a hablar y me dijo: “Escribile ya a esta chica”. Y le mandé un mensaje a las dos de la mañana. Le dije: “Perdón la hora, pero si no te escribo ahora, no te voy a escribir nunca más”. Y arranqué y me cambió la vida. Veo las cosas de otra manera. </p><p><b>Luli: —¿Y sentís que influyó en tu historia? </b></p><p>Zuzu: —Sï. Yo arranco esta terapia a los seis meses de ponerme de novia. Y con la homeopatía y con todo, lloraba todas las noches con una angustia... En un momento le digo a mi psicóloga: “¿Qué me pasa?” Y ella me dice: <b>“Estás llorando lo que no lloraste en toda tu vida”. </b>Entonces, claro, mi novio cada vez que nos íbamos a dormir, me decía: “Pochi, ¿estás bien? ¿Te pasa algo?” Y yo tipo llanto. </p><p><b>Luli: —Claro. Aparte salías hace seis meses, pobre flaco no entendía nada…</b></p><p>Zuzu: —Ni yo sabía lo que me pasaba, no sabía por qué lloraba. Y le tenía que explicar algo que no sabía. Era muy difícil. Después lo entendió y hoy él y mis amigos me dicen: “Sos otra persona de acá hace un año atrás”. </p><p><b>Luli: —Y cuando la terapeuta te decía: “Tranquila, porque estás sacando todo lo que no lloraste”, ¿coincidías? Porque viste que no siempre uno está de acuerdo con el terapeuta.</b></p><p>Zuzu: —Yo siempre me hice la fuerte. Pero soy re sensible. Re lloro. Pero siempre era como que como bueno, no me importaba. Y de repente fue como que me di cuenta que tenía una mochila enorme y explotó. </p><p><b>Luli: —¿Sentís que te transformó en una mejor versión o sentís que te transformó en una versión diferente? </b></p><p>Zuzu: —Es como que antes habían miles de Azucenas esparcidas. Ahora hay una. Como que se unieron. No se arreglaron, sino que se compensaron. Todas las azucenitas juntas para hacer una azucena. </p><p><b>Luli: —Para cerrar estas charlas me gusta hacer dos preguntas. La primera es: si pudieses recordar un momento de tu vida que te gustaría volver a vivir, ¿cuál sería? </b></p><p>Zuzu: —Yo creo que el nacimiento de Lucio. Me acuerdo perfecto. Yo estaba con mis tíos en su departamento y de repente levantan el teléfono y estaba aterrada. Decían: “Sí, no, sí, no”. Y de repente cortan el teléfono y me dicen: “Nació Lucio”. Un llanto me salió de adentro, de retenerlo durante tantos meses... Y me acuerdo de llegar al sanatorio y no poder creerlo. El hermanito que tanto quería lo tengo, ¿entendés? </p><p><b>Luli: —Sos muy jovencita, pero si pudieras tomarte un mate con esa Zuzu chiquita que tuvo aquel ataque de llanto, ese impacto tan fuerte al enterarse de que su hermanita ya no estaba, ¿qué le dirías?</b></p><p>Zuzu: —Me diría lo que hice. Fue como: agarralo y miralo de la manera más linda posible porque esto te va a traer otras cosas y ella va a estar siempre ahí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/X7BZUJMHC5AS5JE7DFMGJ7UYWM.jpg?auth=6011cef293d807bb090b92af456889703ae8a5fa0869833810f086b8bc47e715&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Zuzu Coudeau con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Jimena Cyrulnik, la modelo que desafió prejuicios: la lucha contra la anorexia, el renacer tras raparse y el amor a los 40]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/31/jimena-cyrulnik-la-modelo-que-desafio-prejuicios-la-lucha-contra-la-anorexia-el-renacer-tras-raparse-y-el-amor-a-los-40/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/31/jimena-cyrulnik-la-modelo-que-desafio-prejuicios-la-lucha-contra-la-anorexia-el-renacer-tras-raparse-y-el-amor-a-los-40/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la creadora de Xyrus repasó su camino personal y profesional, desde los años de exposición en los medios hasta el punto de inflexión que la llevó a reencontrarse consigo misma. Reflexionó sobre los mandatos estéticos, el vínculo con su cuerpo, la maternidad y el valor de construir redes entre mujeres que inspiran, acompañan y potencian los nuevos comienzos ]]></description><pubDate>Fri, 31 Oct 2025 04:58:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Jimena Cyrulnik </b>es una figura pública argentina que comenzó su carrera muy joven como <b>modelo</b> y rápidamente dio el salto a la televisión, primero como notera y luego como conductora en programas juveniles y de entretenimiento, entre ellos el recordado <i><b>Versus</b></i>. A lo largo de su trayectoria también se desempeñó como <b>actriz</b> y participó en distintos realities y espectáculos.</p><p>Fue una de las primeras figuras del medio en hablar abiertamente sobre momentos personales difíciles, como los <b>trastornos alimentarios</b>, y sobre el proceso de introspección que la llevó a alejarse de los medios para emprender una búsqueda espiritual.</p><p>En los últimos años, se volcó al emprendedurismo: es fundadora de una <b>marca de trajes de baño </b>pensada “para cuerpos reales” y mantiene una activa presencia en <a href="https://www.instagram.com/jimecyru/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/jimecyru/?hl=es"><b>redes sociales</b></a>, donde reúne a más de un millón de seguidores. Jimena es madre de dos hijos y, tras una larga relación con el fotógrafo <b>Lucas Kirby</b>, volvió a apostar al amor con una nueva pareja y se casó el año pasado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W6ZVN2ZVYJBXLMJBC5YMKSZCLE.jpg?auth=8964645f91f7a0c182023849374e254bf4ffeead03f6a133cd7d283175dd009a&smart=true&width=3543&height=2549" alt="Jimena Cyrulnik: “Fui arrastrando cosas desde chica y las resolví de grande cuando toqué fondo”" height="2549" width="3543"/><p><b>Luli: —Te hemos visto de modelo, conduciendo y después reinventándote. ¿En qué momento de tu vida te encuentro ahora?</b></p><p>Jimena: —Bueno, hoy soy la Jimena diseñadora de Xyrus, de estos trajes de baño para mujeres reales, que es lo que ocupa más tiempo en mi vida y lo que me da mucha satisfacción porque descubrí medio de casualidad una faceta mía que la tenía ahí, pero no sabía que iba a ser tan mágica. Yo diseñé, después de tener a mi segundo hijo, un traje de baño para mí. Era un body, tenías flojita la panza porque se me inflamaba mucho la panza después de haber parido, entonces diseñé para mí 30 unidades de un solo modelo y me acuerdo que lo hice para para probar, para jugar y ese verano explotó. Ahí dije: “Voy a dedicarme a esto que me encanta”. Y hoy me da mucha satisfacción.</p><p><b>Luli: —¿Cuántos años tiene Xyrus?</b></p><p>Jimena: —Empezó en el 2017. Y tengo una comunidad enorme de mujeres, que se me pone la piel de gallina al decirlo, porque mandan mails y videos de agradecimiento. “Te quiero agradecer, yo tuve obesidad y la única malla que puedo usar es la tuya, gracias por pensar en nosotras”, me dicen. Es hermoso lo que me pasa. Hoy le dedico mucho tiempo a eso. Es divino saber que diseñás algo, vas y lo fabricás, pese a lo que implica todo el proceso en Argentina…</p><p><b>Luli: —Y las complejidades que representa.</b></p><p>Jimena: —Sí. Lo que implica desde la idea hasta que está a la venta. Argentina es muy difícil. Ser competitiva es complicado. Los talleres tardan... Ahora está un poco mejor. Pero antes pedías un presupuesto y duraba 48 horas. La rueda desde que diseñás hasta que está en el local es enorme. Y yo compro las telas afuera, pero hago todo acá. Así que esa es la Jimena de hoy: mamá de <b>Calder</b>, que tiene 16 años, mamá de un adolescente y de <mark class="hl_yellow">Tyron</mark>, Titi, como le decimos, que tiene 11. Me volví a enamorar, me casé...</p><p><b>Luli: —¡¿Te volviste a casar?!</b></p><p>Jimena: —Sí, me casé el año pasado en mayo. Pero como él es hiper perfil bajo, fóbico de los medios, me pidió que no se entere nadie. “Si se enteran seguimos de largo en el registro, no entramos”, me dijo. (risas).</p><p><b>Luli: —Qué bien cómo lograron amalgamarse, pese a que vos sos una persona muy pública, y aun así pudieron convivir, encontrarse, casarse y que nadie se enterara.</b></p><p>Jimena: —Sí, tuve que aprender igual. Me costó un montón porque cuando lo conocí estaba muy enamorada, estaba hasta las manos y yo soy muy para afuera. Y me costó como un año y pico. Él me decía que no era su mundo ese y yo sentía que no me quería, que me quería ocultar. Hasta que entendí que hay personas que simplemente no les gusta exponerse.</p><p><b>Luli: —¿Cómo se conocieron y con qué Jimena se enconró?</b></p><p>Jimena: —Se dio de casualidad en un asado. Él es el hermano de una amiga, muy amiga mía. Él también estaba recién separado y decía: “No, con esta chica de la tele...” (risas). Tenía todos los prejuicios, después se encontró conmigo y le tiré abajo los prejuicios en dos meses. Ahí ya sabía cómo era. Yo soy muy genuina. Te gusta o no te gusta. Así que con esa Jimena se encontró. </p><p><b>Luli: —¿Cómo fue volver a apostar al amor? ¿Tuviste miedo en algún momento?</b></p><p>Jimena: —Cero. Soy re mandada. Y menos en el amor, que no estoy hipotecando mi casa. Es mi corazón, pero después de los golpes de la vida, uno pasa y ya... <b>Yo me enamoré con 40 y pico</b>. Ya era una mujer grande, pero si te encanta es al contrario de lo que se cree. Yo lo viví como: <b>qué loco enamorarme a esta edad y volver a sentirme de 20 años...</b></p><p><b>Luli: —Y lo bueno es que te lo permitiste. Porque a muchas mujeres las detiene el temor, viste que los varones suelen resolver más rápido. En cambio, nosotras solemos ser más cautelosas a la hora de volver a abrir el corazón.</b></p><p>Jimena: —Sí, depende (risas). El hombre en general sí. Pero bueno, yo confío mucho en mi intuición. Soy súper intuitiva. Yo sabía que sí, que era él. Estaba convencida. Había que pulir algunas cositas y todavía trato de terminar de pulir, no te creas (risas). <b>También tengo mucha terapia encima y trabajo la aceptación y de que no existe la perfección. </b>Con él siempre ganaba lo bueno, me encanta cómo es, lo admiro como persona, como padre, como hijo. Aparte me encanta físicamente y tiene todo lo que tiene que tener, entonces decía: “Es él”. Pero igual fue un laburo. También había cosas de él que no me cerraban, que no eran importantes, pero yo decía: “Las tengo que trabajar yo, tengo que trabajar más la aceptación”.</p><p><b>Luli: —Y encontraron un punto en común.</b></p><p>Jimena: —Y encontramos un punto en común porque somos dos polos opuestos y nos complementamos. Pero también hay que trabajar el complemento desde lo social. Él es mucho menos social y extrovertido que yo. Yo soy súper flex para un montón de cosas, él es la rigidez en persona... (risas). Pero me encanta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CK3SUHE7INHT3GQ46EVWF57Y7U.jpg?auth=8b4656cd3efb1bbcd66f6ce91019326549f85ab4d8b2408a8d8fcbba56ce96dc&smart=true&width=3543&height=2460" alt="“Siempre hablaron de mi cuerpo y yo también les di de comer”, expresó la modelo y empresaria" height="2460" width="3543"/><p><b>Luli: —Volviendo a tu marca y al propósito por el cuál nació de hacer sentirse bien y lindas a las mujeres, ¿cuánto sentís que influye la mirada ajena? ¿La exigencia parte desde nosotras o está más condicionada por la mirada del otro?</b></p><p>Jimena: —Siempre es la mirada del otro. Decir que no es como no hacerse cargo. Siempre hago un chiste yo. Digo que con mi marca en Ibiza o en el norte de Brasil me muero de hambre (risas) porque allá no les importa nada y usan una tanga. Pero acá en Argentina nos importa mucho la mirada del otro, somos muy estéticos y sobre todo a la hora de ir a la playa.</p><p><b>Luli: —Sobre todo las mujeres con otras mujeres, ¿no? Porque me parece que el varón hay cuestiones que ni las percibe. Y nosotras tenemos siempre esa mirada tan rigurosa y exigente.</b></p><p>Jimena: —Queremos estar lindas. Ahora fue el desfile de Victoria’s Secret. ¿Viste la cantidad de diversidad de modelos que ponen? No son ángeles que caen del cielo y caen en la pasarela. Hoy ponen mujeres con sobrepeso, embarazadas, de todo un poco. Me parece que está buenísimo que la moda llegue a todas.</p><p><b>Luli: —¿Y cómo sos vos en relación a la mirada del otro?</b></p><p>Jimena: —Ahora, a mis 50 años, que cumplo en noviembre, no me importa tanto. Menos la del otro que no conozco. <b>Siempre hablaron de mi cuerpo y yo también di de comer para que hablen de mi cuerpo</b>. Ya no me pone mal cuando escriben algo negativo, pero sí reconozco que me gusta estar bien, linda, que me vean y digan qué linda que estoy. Pero no le doy una importancia exagerada.</p><p><b>Luli: —¿En algún momento sí eras más dura con vos misma?</b></p><p>Jimena: —Sí, cuando tenía 25 años y hacía Versus. Estaba un poco más obsesionada con el cuerpo y con la mirada del otro. Me importaba mucho más.</p><p><b>Luli: —¿Y cómo sentís que lograste hacer esa transición? ¿Sentís que fue la vida, la experiencia, los años o algo te resultó disruptivo y dijiste: “Hasta acá, ahora empiezo a poner el foco en otra cosa”?</b></p><p>Jimena: —Todo junto y mucho análisis. No es solo la experiencia de vida. Te pueden pasar mil cosas, pero si no te preguntás, si no tratás de entender un montón de cosas que hacés y que no te gustan, si no te abrís la cabeza con un libro y decís: “¿Qué me está pasando?”, te puede pasar de todo en la vida y no servirte de nada.</p><p><b>Luli: —Cuando hablábamos recién sobre el tema de la exposición, dijiste que en muchos momentos diste de comer para que se hablara de ciertas cosas sobre vos. Cuando mirás para atrás, ¿te arrepentís?</b></p><p>Jimena: —Un poco sí, pero me entiendo. Entiendo lo que era la Jimena de los 20 años.</p><p><b>Luli: —¿Quién era la Ximena de los 20?</b></p><p>Jimena: —No me pensaba en el mañana. Vivía el día a día, muy acelerada con el laburo, trabajando un montón, con una historia de vida donde no me pensé nunca y <b>de chiquita fui arrastrando cosas</b> <b>que no las resolví en su momento y las resolví cuando toqué fondo</b>. Soy muy espontánea, eso esa parte de mi personalidad y me gusta ser así. Pero me acuerdo cuando tuve problemas de <b>anorexia</b>, que fueron cuatro años donde estuve mal, muy mal, y en un momento dije: “bueno, lo voy a contar”. Y me decían: “Pará, no sé si...” Y yo dije: “Sí, sí. Lo tengo que contar. Hay un montón de chicas que me están siguiendo, estoy haciendo Versus, con 20 puntos de rating en Telefe, <b>tengo que contar que estoy enferma”</b>. Y salí y lo conté y se armó un lío total. Hoy no sé si lo hubiese contado tan así, ¿entendés? La hubiese pensado un poco más. </p><p><b>Luli: —También en esa época ciertos temas no se hablan y nos enseñaron un poco eso.</b></p><p>Jimena: —Sí, pero aparte por preservarme, cuidarme. Era la imagen de un programa, estaba en un canal de televisión, tenía seis o siete marcas importantes que representaba...</p><p><b>Luli: —Pero sos un ser humano.</b></p><p>Jimena: —Lo mismo cuando me afeité la cabeza.</p><p><b>Luli: —Fuiste nuestra Britney, realmente.</b></p><p>Jimena: —Tenía un contrato con Plusbelle y me afeité la cabeza, ¿entendés? No daba (risas).</p><p><b>Luli: —Pero más allá de que hoy tenés una mirada muy amorosa para esa etapa, ¿creés que tuvo que ver con un episodio de salud mental o era otra cuestión?</b></p><p>Jimena: —Todo es salud mental.</p><p><b>Luli: —Porque era un tema del cual no se hablaba nada hace 10 o 15 años atrás.</b></p><p>Jimena: —¿La anorexia decís o cuando me rapé la cabeza?</p><p><b>Luli: —La anorexia, cuando te rapaste, el momento de tanta exposición, según quien lo mire. Vos estabas viviendo tu proceso...</b></p><p>Jimena: —<b>Yo estaba en un proceso donde me aferré mucho a lo espiritual y me fui de una punta a la otra en tres meses</b>. Y me estaba pasando todo lo que se veía. Se podría no haber visto, pero lo mostré públicamente. Por eso digo que les di de comer. Tenía que ir a esquiar a Las Leñas con una revista y fui pelada.</p><p><b>Luli: —¿Te acordás el momento en el que decidiste raparte?</b></p><p>Jimena: —Sí, me recuerdo. Necesitaba volver a empezar. Siempre igual quise afeitarme la cabeza. Siempre tuve la curiosidad de ver cómo era mi cabeza sin pelo. Por suerte es redondita (risas). Además, estaba en una etapa donde leía mucho sobre karma y energía, venía de leer Osho, empecé a leer sobre la historia de Jesús porque soy de familia judía y no la conocía. Entré en una de que el pelo era mucha energía, positiva y negativa, y dije: “Me rapo, es el momento”. No estaba en la tele en ese momento, así que lo hice. Me acuerdo que después llamé a mis amigas y a mi familia y les dije: “Me afeité”. Y me decían: “¡¿Qué hiciste?!”</p><p><b>Luli: —Más allá del acto específico de raparte, ¿recordás qué pasaba por tu cabeza en ese momento?</b></p><p>Jimena: —Sí, pero no sé si lo puedo contar. Lo necesitaba, después me di cuenta que <b>era como volver a empezar. </b>Necesitaba resetear. <b>Fue un proceso interno que terminó con la afeitada de la cabeza.</b></p><p><b>Luli: —¿Te arrepentiste en algún momento?</b></p><p>Jimena: —De afeitarme, no. No me arrepiento de nada.</p><p><b>Luli: —Afeitarte la cabeza es simbólico, tiene un impacto visual, pero vivías un proceso de transformación.</b></p><p>Jimena: —Completamente. Y culminó con eso, yo lo necesitaba.</p><p><b>Luli: —La incomprensión de cómo se abordó el tema en los medios, ¿te dolió?</b></p><p>Jimena: —En su momento sí, pero lo entiendo. Entiendo que la gente hace lo que puede. Soy muy amorosa con el otro, incluso cuando hace daño. La gente mala me da pena porque pienso en la cabeza del otro. Hay gente que no está bien o que no la está pasando bien. En su momento me dolió, era más chica, pero hoy cuando alguien se enoja por una crítica, siempre aconsejo no engancharse. Porque nada es personal.</p><p><b>Luli: —Y nada de lo que digas va a cambiar la mirada del otro.</b></p><p>Jimena: —No hay tiempo que perder en querer cambiar lo que el otro piensa, que ni siquiera lo piensa, capaz. Ni loca me engancho con nada hoy. En su momento me dolía, pero hoy no.</p><p><b>Luli: —No eras adolescente en esa época, pero eras muy jovencita. Hoy tenés un hijo adolescente y lo acompañas en su crecimiento.</b></p><p>Jimena: —Sí.</p><p><b>Luli: —¿Te hubiese gustado que te acompañen de alguna forma especial ahora que lo ves con ojos de madre?</b></p><p>Jimena: —Con mis hijos soy 100 por ciento opuesta a lo que mis viejos fueron conmigo. Mi viejo se murió hace muchos años. Obviamente, tuve momentos muy buenos. Pero todos los problemas que de grande tuve que trabajar y hacerme cargo con la autoestima, el manejo del dinero, con el vínculo con los demás, vino de la infancia. Mi vieja hizo lo que pudo, era muy joven y mi viejo nunca estaba. Son cosas de crianza. Cuando tuve hijos fui muy determinante y consciente en hacer todo lo que considero que tengo que hacer como madre para que tengan una buena infancia y crianza.</p><p><b>Luli: —¿Sentís que hay un cambio generacional en la comunicación con los hijos?</b></p><p>Jimena: —Sí. De hace 30 años a hoy, sí. A veces también nos vamos un poco de tema. Yo no soy tan free people tampoco. Todo bien, pero creo que está bueno poner límites y sobre todo escuchar a los chicos. Eso es clave. Pero también hay cosas que rescato de antes. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SOY66GQLS5AQ7PRTSAAPFSFQUM.jpg?auth=297ff1e9ca7f89506a3f0e75deec9b300b01e9f51d7f55ada5c35f0689302906&smart=true&width=3543&height=2353" alt="“A mis casi 50 años aprendí a no darle importancia a la mirada ajena”, confesó Jimena en diálogo con Luli Fernández" height="2353" width="3543"/><p><b>Luli: —Cuando una es mamá, pasa a entender y a cuestionar a su mamá. ¿Lo hablaste alguna vez con ella?</b></p><p>Jimena: —Sí. Pasé por todas las etapas: estuve enojada, me peleé, me amigué. <b>Hoy tengo una relación increíble con mi mamá, pero se fumó muchos reclamos, charlas... Después vino la comprensión.</b> Entender que hizo lo pudo. Mi abuela vino de la guerra y la criaron como pudieron…</p><p><b>Luli: —Me imagino que debe haber sido difícil para ella también ver todo ese proceso y tu exposición. ¿En algún momento le pediste disculpas?</b></p><p>Jimena: —Sí, le recontra pedí disculpas y le dije que la perdonaba también.</p><p><b>Luli: —Parece que tuviste mil vidas…</b></p><p>Jimena: —Parece. Y si bien siempre las tuve, fui la misma persona y la esencia la tengo. Me costó un montón y fue un proceso larguísimo, pero pude evolucionar usando la cabeza. Y es muy loco cómo está dentro nuestro la capacidad de transformarnos en lo que queramo. Si le dedicás tiempo, perseverancia y años, podés ser casi lo que quieras. </p><p><b>Luli: —Sos una mujer joven que tuvo un matrimonio, hijos, se separó y volvió a apostar al amor, porque decidió no negociar su felicidad. Eso es un ejemplo maravilloso para los chicos: validar con el ejemplo.</b></p><p>Jimena: —Sí, es terrible. Creo que venimos todas las mujeres apoyando eso. Que hay vida después de... Mi ex es súper buena persona, pero yo hacía cinco años que ya no... Necesitaba un cambio, la culpa, los chicos, la familia.</p><p><b>Luli: —Porque uno dice: “Rompo la familia.”</b></p><p>Jimena: —No me lo perdonaba.</p><p><b>Luli: —¿Y cuándo entendiste que la familia no se rompe? Que a lo sumo se rompe una pareja.</b></p><p>Jimena: —Con terapia entendés eso. Igual es un proceso largo, no pasa en un minuto. Los 40 años también fueron un clic, en donde dije: “Soy joven, pero no tanto”.</p><p><b>Luli: —Cuando hacés terapia dicen que los 40 es una edad en la que mirás para atrás y hacés un análisis. Pero por delante todavía tenés un bagaje importante…</b></p><p>Jimena: —Es que sí. Es ahora (risas). Los 40 te marcan. Hasta los 30 sentís que tenés tiempo, con los 40 pensás: <b>“Tengo tiempo, pero es ahora”.</b> Aparte no es una derrota separarse o divorciarse. Duró lo que duró, la gente también cambia. Es hermoso ver a quienes lo logran y está bien también no lograrlo y aceptarlo. Porque cuando no estás bien, ya no estás viva. Además, hay muchas cosas que tienen que ver con la atracción, lo físico, el día a día, que decís: “Si no lo tengo,…” Más yo que soy <b>monógama</b>. Tengo amigas que dicen: “Andá, refrescá el matrimonio”. Digo algo políticamente incorrecto, pero que es así. Hay un montón de mujeres que consideran ese picoteo dentro del matrimonio. En muchos casos está blanqueado y en otros no, para no herir. Yo tenía que estar sola y encontrar otro amor, lo sabía. Y así fue. Hay una frase de Borges que me re quedó grabada: <b>“La derrota tiene una dignidad que el éxito no conoce”.</b> Me gusta escuchar historias de éxito, pero quien estuvo abajo y se levanta es más interesante que alguien que nunca se cayó. Las herramientas que tenés cuando te levantás y la persona que sos, es mucho mejor.</p><p><b>Luli: —Si pudieras volver a vivir un momento de tu vida, ¿cuál sería?</b></p><p>Jimena: —Los partos de mis hijos. Recuerdo la sensación sobrenatural. No podía creer lo que me pasaba, que salía una persona de adentro mío, que después salta, te mira y le das la teta... Es lo más espectacular que vi en mi vida. Esa sensación fue increíble. Además, tuve dos embarazos hermosos. La pasé re bien y los partos fueron espectaculares. Cesáreas, ¿eh? (risas).</p><p><b>Luli: —Y si te pudieras tomar un mate con la Jime de hace 15 años atrás, ¿qué le dirías?</b></p><p>Jimena: —De todo (risas). Le diría: “Vas bien. Pará un poco, andá más despacio”. Creo que con eso está bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/M2MQVWJF6FHCZDLUI4KRQBSU2E.jpg?auth=bcce7d7d815cb7fba547925c39d5aaa8ebc19e23e229d2d9c8eb919b22f9a2c9&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Jimena Cyrulnik con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Separarse con hijos pequeños, enfrentar la culpa y volver a empezar: la historia de Flor Capuano y el desafío de las familias ensambladas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/24/separarse-con-hijos-pequenos-enfrentar-la-culpa-y-volver-a-empezar-la-historia-de-flor-capuano-y-el-desafio-de-las-familias-ensambladas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/24/separarse-con-hijos-pequenos-enfrentar-la-culpa-y-volver-a-empezar-la-historia-de-flor-capuano-y-el-desafio-de-las-familias-ensambladas/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[﻿En Ellas, la influencer compartió cómo reconstruyó su vida después de una ruptura, habló sobre la experiencia de formar un nuevo hogar y el modo en que logró equilibrar la maternidad con los desafíos profesionales. Además, destacó el crecimiento de su emprendimiento y recordó sus comienzos en el mundo digital]]></description><pubDate>Fri, 24 Oct 2025 05:36:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Flor Capuano </b>es una creadora de contenido e influencer argentina reconocida por su presencia en redes sociales, especialmente en <a href="https://www.instagram.com/capuanoflor/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/capuanoflor/?hl=es"><b>Instagram</b></a>, donde comparte contenidos sobre estilo de vida, maternidad y moda, con una comunidad que supera los 200 mil seguidores. </p><p>Desde un enfoque cercano y auténtico, publica reflexiones personales, muestra su experiencia dentro de una familia ensamblada y participa en campañas vinculadas al bienestar y la cosmética. Su crecimiento digital la llevó a colaborar con diversas marcas.</p><p>En sus publicaciones combina momentos cotidianos, como rutinas de cuidado, viajes o la crianza de sus hijos, con experiencias vinculadas a su trabajo y participaciones en eventos, consolidándose como una referente dentro del universo del <i>lifestyle</i> y la maternidad en las redes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ER7RAQIKNBGLBDOHESLUBJOMAA.jpg?auth=bd2dc90fde7ef0eec5d0f9cdd8c8feca9abc3c88aabb900968cd67f337808196&smart=true&width=3543&height=2520" alt="Flor Capuano cuenta cómo nació su marca Las Pochis y su salto al mundo de las redes sociales" height="2520" width="3543"/><p><b>Luli: — Tu historia de vida es un testimonio espectacular. Me interesa hablar de las familias ensambladas, porque muchas mujeres sienten temor al conocer a alguien con hijos o al pensar en separarse...</b></p><p>Flor: — A mí lo que más me preguntan en redes es cómo volví a arrancar, por qué me separé, cuánto tiempo estuve sola... Yo estuve de novia desde muy chiquita, desde los 18 hasta los 28. Fui madre joven y bueno, <b>se acabó el amor.</b> Sufrí como todas cuando se separan, obvio, pero siempre, <b>desde que me separé, supe que quería volver a formar una familia.</b> Soy muy Susanita, muy del amor, de los niños, del casamiento que, todavía no me casé, pero pronto. No es que planeaba volver a estar en pareja ni bien me separé, pero en mi cabeza no era: “Bueno, me separo para estar soltera o para joder”. Yo me separé porque no iba más y tenía dos nenes muy chiquitos, de 2 y 4 años. Fue duro, obvio. </p><p><b>Luli: — ¿Qué les contestás a las que te escriben con miedo a que sus hijos sufran?</b></p><p>Flor: — La verdad es que <b>yo creo que si un hijo ve a su madre feliz con o sin el padre, ellos son felices.</b> Cuando uno es niño, lo que más quiere es ver a sus papás contentos. Y no importa si andan juntos o separados. Porque vos podés seguir en una pareja que ya no va más, pero ser una infeliz y tus hijos van a crecer con eso. <b>Al principio es mucha culpa, </b>pensás ¿qué le hice a mis hijos? Me separé, les rompí la familia, van a sufrir y no. Después de mucho tiempo de terapia, entendí que no es así.</p><p><b>Luli: — Se rompe la pareja, no se rompe la familia.</b></p><p>Flor: — Exacto. Uno se puede llevar mucho mejor separado y eso es mejor para los nenes, más sano. Mis hijos la verdad que hoy los veo bien. No es que no sufrieron la separación, pero lo transitaron muy natural y muy bien. Con su papá nos llevamos re bien, entonces para ellos es como normal.</p><p><b>Luli: — Con esta idea de: “Quiero formar una familia y quiero vivir en familia”. ¿Cómo fue ese volver a empezar? ¿Cómo arrancaste?</b></p><p>Flor: — <b>Estuve un año y medio soltera y, en el medio, primero que conocés cualquier cosa.</b> Y segundo es difícil conectar con alguien que esté en la misma sintonía que vos, que sientas que va a querer a tus hijos, que va a querer ensamblar, que te acepta con el combo que venís. </p><p><b>Luli: — ¿Te daba miedo separarte con dos hijos por esto que mencionabas recién de ir a conocer una persona y por ahí no quiere avanzar porque tenés chicos y es una complejidad?</b></p><p>Flor: — No, no me daba miedo separarme. Obviamente, me daba lástima y me sentía culpable de esto que te digo de la familia, de los nenes, pero no porque piense que no iba a poder volver a encontrar a alguien para mí. Después, obviamente, cuando te separás y conocés algunas personas con las que nada que ver, decís: “¡Uh! Me va a re costar”, porque yo tenía 28 años, era pendeja, pero estaba en una sintonía de: tengo hijos, trabajo lo que me gusta... Tenés requisitos también, ¿viste? Te sentís independiente, te va bien. Entonces, es como que los requisitos eran varios.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5EFQAYLNCFGKDNHUECY7WHQ5EY.jpg?auth=387100722b65f0c0a0068f7731ce57dc22bf162ec6beabc549b3eeffdb9bee27&smart=true&width=3543&height=2480" alt=""En la primera cita, en nuestra primera cena, dije: 'Es él'", confesó Flor en diálogo con Luli" height="2480" width="3543"/><h2>El encuentro con Danilo y el ensamble familiar</h2><p><b>Luli: — Y a medida que empezó a pasar ese año y medio...</b></p><p>Flor: — Tuve momentos como que medio me frustré y dije: “No creo que encuentre a alguien que esté en mí misma sintonía”. <b>Mi ideal era separado con hijos, para que me entienda</b>. Sentía que un hombre que no tenga hijos no me iba a entender. Que puede pasar que no, porque conozco un montón de casos de chicas que están con hombres que no tienen hijos y les va super bién. Pero a mí me pasaba que sentía que no me iba a poder entender en un montón de cosas. Y un día estaba en un casamiento y le digo a una amiga: <b>“¿Tu novio no tiene un amigo para presentarme?”</b></p><p><b>Luli: —P orque en la vida hay que salir a buscar (risas).</b></p><p>Flor: — De una. Yo lo busqué porque dije: “En el boliche no vamos a conseguir nada”. Por ahí no es. Ella me miró y me dijo: “Sí, Danilo”. Imaginate, en un casamiento. Y cuando le pregunta al novio, él dice: “Pero Danilo se separó hace poco. No creo que esté para…”. Porque <b>yo ya sabía que quería un novio, no joder</b>. Y me dice: “Bueno, anota el Instagram”. Y ahí empezó todo y miranos ocho años después...</p><p><b>Luli: — Hoy totalmente constituidos, están los tuyos, los míos y los nuestros.</b></p><p>Flor: — Exacto.</p><p><b>Luli: — Pero en ese momento te encontrás con Danilo, que venía una separación y de también tener dos chicos. </b></p><p>Flor: — De la misma edad que los míos.</p><p><b>Luli: — Pasaste de dos a cuatro, de una.</b></p><p>Flor: — Exacto. Cuando empezamos a chatear, porque empezó todo por Instagram y por WhatsApp, me dice: “Yo tengo dos hijos”. “Ah, yo también”, le dije. “¿Qué edades?” “Seis y cuatro”. “¡Ay! Los míos también seis y cuatro”. “¿Hace cuánto estás separado?” Yo ponele que estaba separada hace un año y pico; y él también. Era como que todo encajaba, pero yo no me quería ilusionar tanto. Pero cuando ya empecé a hablar con él dije: “Puede ser por acá”. Y en la primera cita, nuestra primera cena, dije: “Es él”.</p><p><b>Luli: — ¿En la primera cena que tuviste, la primera vez que lo viste, dijiste: “Es él”?</b></p><p>Flor: — Sí, sí, sí, me enamoré. Fuimos a cenar, cerraron el restaurante y nosotros seguíamos hablando y hablando, y nos fuimos a la camioneta y seguíamos hablando y hablando… Eran muchas coincidencias en lo que vivimos, en lo que estábamos viviendo y en lo que queríamos.</p><p><b>Luli: — ¿Qué le viste que te flasheó?</b></p><p>Flor: — Muy buen padre. Él hablaba de sus hijos y me enamoró. Aparte de que me gustaba él, obviamente. Más o menos de mi edad, fachero, con hijos… Lo único que me daba miedo es que la estaba pasando muy bien soltero. Yo ya estaba para: mañana somos novios. Él después de 10 o 12 años en pareja, le abrieron la puerta y dijo: “Es por acá”. Con el tiempo me dijo que re flasheó: “La conexión que tuve con vos ese día no la tuve nunca”. Pero, bueno, él luchaba internamente con “me encanta, voy para adelante, pero también quiero disfrutar mi soltería”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YTI7JZGAEJGWZGWOEWCXLTKE74.jpg?auth=727b871229f6e80e2e85bd535d55a8aed8d657b61b3514e3d25d682550a020ea&smart=true&width=3543&height=2576" alt=""Yo ya sabía que quería un novio, no joder", recordó Florencia sobre el momento en que conoció a Danilo, su pareja desde hace ocho años" height="2576" width="3543"/><h2>El ensamble: desafíos, convivencia y consejos</h2><p><b>Luli: — ¿Y cómo dieron el siguiente paso?</b></p><p>Flor: — Nos fuimos un finde a Uruguay y se nos hizo difícil despegarnos. Pero él vivía en zona norte y yo en zona sur. Entonces el tema era: nos encantamos, la pasamos increíble, pero ¿cómo sería un futuro juntos? Con todo lo que lleva la mochila de él y la mía...</p><p><b>Luli: — ¡Qué increíble! Porque muchas personas, después de separarse, quedan heridas y ven muy lejano volver a formar una familia, sobre todo si ya son padres.</b></p><p>Flor: — Sí. A ver, yo tengo dos varones y siempre me quedó querer tener una nena. Y con él me pasó algo muy loco que yo siempre dije que si tenía una hija, se iba a llamar <b>Juana</b> y su hija se llama Juana. Y cuando conocí a Juana fue especial… Después de siete meses de salir, presentamos a nuestros hijos y me dice: “Mirá que la nena es muy celosa. No sé cómo se lo va a tomar”. Tenía 4 añitos. Y me vio, vino y me abrazó. Desde ese día fue una conexión hermosa y tenemos una conexión increíble hoy en día.</p><p><b>Luli: — ¿Y cómo fue el ensamble? Porque pasaron siete meses, resolvieron que que querían estar juntos, pero llega el momento de ensamblar.</b></p><p>Flor: — Fue todo un tema coordinar dónde, porque él estaba en zona norte y yo en zona sur. Dijimos: “Bueno, en el medio”. Ahora estamos en Vicente López, pero pegadito a Núñez. Y tuvimos que hablar con nuestros ex y coordinar toda la logística. Por suerte todo se acomodó perfecto como para que funcione, pero con miedo, obvio. Aparte, nosotros nos mudamos juntos y nos agarró la cuarentena. Al mes de mudados.</p><p><b>Luli: — Bueno, prueba de fuego, ¿no? </b></p><p>Flor: — Mal.</p><p><b>Luli: — Cuando te preguntan cómo hiciste para ensamblar o qué consejos me das para que el ensamble resulte, ¿qué les decís?</b></p><p>Flor: — <b>El ensamble siempre tiene sus cosas.</b> <b>Uno piensa que es todo color de rosas porque en Instagram uno muestra toda la parte linda. </b>Obvio que en el medio pasaron cosas para que hoy podamos estar como estamos. Ya uno viene con dos niños, con ex... Yo creo que <b>la comunicación es la clave,</b> no guardarte nada y saber cómo decirlo. Nosotros tenemos muy buena comunicación y vamos para el mismo lado. Yo creo que cuando los dos piensan lo mismo sobre un tema o sobre la vida o lo que quieren, se hace más fácil. Tuve la suerte de encontrar un hombre que pensaba como yo en muchísimas cosas y que en las que no pensamos iguales tratamos de ceder uno y el otro, de negociar.</p><p><b>Luli: — De eso se trata una relación, un matrimonio, ¿no? Ir generando y gestando acuerdos. Naturalmente, cuando ensamblas niños de otras administraciones, los acuerdos son un poco más complejos. </b></p><p>Flor: — Está el miedo de: ¿se querrán? ¿Nos querrán? ¿Tus hijos me van a querer? ¿Se querrán entre ellos? Era una incertidumbre total y la verdad es que ellos tenían 4 y 6 años, hoy tienen 14 y 12, y son hermanos. La verdad que la relación que tienen ellos es increíble. Tuve suerte, no es en todos los casos así, porque yo hablo con muchas chicas que ensamblaron y les recuesta. La verdad que nosotros tuvimos mucha suerte. Los nenes, el primer día que se conocieron, se hicieron amigos, y hoy son hermanos, no se dicen hermanastro o medio hermano... </p><p><b>Luli: — ¿Y cómo pasaron del ensamble, de mil desafíos superados a pensar en un hijo en común? Porque vos me decías que sabía que quería volver a estar en pareja, armar familia, ensamblar, pero ¿sabías que querías seguir teniendo más hijos? </b></p><p>Flor: — Yo sí, Danilo no tanto. A Danilo le gustaba mucho el tema de nuestra relación de súper familia, pero cuando los nenes se van a las otras casas, novios, que es la ideal. Seamos sinceros, es la ideal. Pero yo estaba re enamorada y quería un hijo y quería la nena y moría por ser mamá de nuevo. Y bueno, en pandemia pasó. No es que buscamos, pasó y hoy <b>Cata</b> es el broche de oro a nuestra relación, a nuestra familia. Él está súper enamorado de su hija. Está viviendo ser padre más grande, con más tiempos y disfruta a full. </p><p><b>Luli: — Y fluyó y quedaste embarazada...</b></p><p>Flor: — Las semanas que estábamos solos en pandemia, viste que no había mucho para hacer. Ocupábamos el tiempo (risas). </p><p><b>Luli: — Y lo bien que lo han ocupado (risas).</b></p><p>Flor: — Ahí cuando quedé embarazada, dije: “Es la nena”. Sabía que era como mi broche de oro a lo que siempre pensé que quería. </p><h2>Las Pochis, la identidad propia y el salto a influencer</h2><p><b>Luli: — ¿Cómo encajás a Flor con todos sus laburos, sus emprendimientos con una mamá súper activa? Porque claramente sos una mujer muy pujante en esa dinámica familiar.</b></p><p>Flor: —Yo mi marca la tengo desde que estoy embarazada de Salva, mi primer hijo. O sea hace 14 años. Empezamos fabricando con mi socia, que es <b>Rachel</b>, que la amo, Arrancamos de a poco y en un momento abrimos un showroom cuando no eran tan comunes...</p><p><b>Luli: — No había.</b></p><p>Flor: — No, ni existía casi el término showroom y fue un éxito. Nos empezó a ir re bien y nos recopó. Siento que es mi otro bebé <b>Las Pochis</b>, porque creció con <b>Salva</b>, con <b>Venu</b>. Crecimos juntos. Y lo de Instagram y hacerme influencer, se dio muchos años después, ya estando con Danilo. A mí lo que me pasaba cada vez que subía looks de Las Pochis es que me decían: “¡Ay! Se ve tu hijo de fondo. Mostrá más de tu vida”. Me empezaban a preguntar cosas que nada que ver con la marca y cuanto más me mostraba, más le gustaba a la gente. Entonces, dije: “Bueno, me tengo que abrir un Instagram mío”, que debe tener 5 o 6 años, para mostrar el detrás de escena y mi vida. Y ahí empiezan nuevos emprendimientos, yo como influencer, que antes me daba vergüenza…</p><p><b>Luli: — ¿Y él comulgó con eso?</b></p><p>Flor: — Al principio no le gustaba tanto, pero ahora sí. Él es mucho más reservado. Tiene un Instagram de 60 seguidores, que sos amigos. No sube casi fotos, historias y yo soy todo lo contrario. Por supuesto, yo siempre le aclaro a la gente que en las redes uno sube un pequeño porcentaje de la vida real de uno.</p><p><b>Luli: — Imaginate que alguien te empieza a seguir, no te conoce y tenés que decirle quién sos, qué hacés. ¿En qué etapa de tu vida te encontrás? ¿Cómo te describís?</b></p><p>Flor: — Bueno, soy una mujer de 38 años, camino de los 40, que vivió muchas cosas que me hicieron ser quien soy hoy, algunas buenas otras malas. Pero me siento más fortalecida, plena, segura, mucho más segura. Viste que una dice: “Me gustaría volver a los veintipico”. No, a mí no. Sí quizás en la inconsciencia de que no tenés problemas tan reales, no vivís sufrimientos, pérdidas. Pero hoy ya, planta en la vida de una manera diferente, con una separación, con hijos, con un ensamble, con pérdidas, con trabajo,<b> me siento muy segura de lo que quiero </b>y tranquila por dónde voy. Eso no significa que no tenga días malos, días en los que quiero tocar un botón y eyectarme porque no aguanto más y digo: “Hoy estoy colapsada”. Eso le pasa a todos. Pero me siento muy cómoda en el laburo, muy feliz con mi pareja y mis hijos, estoy en un buen momento. <b>Yo, Florencia, me siento muy bien.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HP6MIQ5CSRBFPCHDPFFKZPK6DY.jpg?auth=c48bd4cab009da7a6a19b874405310bdaa8e67e156119428098e17ab4babc6fe&smart=true&width=3543&height=2401" alt="La influencer relató en Ellas, el ciclo de entrevistas de Luli Fernández en Infobae, cómo superó la culpa tras su separación y logró reconstruir su vida afectiva" height="2401" width="3543"/><h2>Aprendizajes, consejos y retrospectiva</h2><p><b>Luli: — Si pudieses tomarte un mate con vos en esa etapa en la que estabas entendiendo que querías separarte, con todo lo que me imagino te habrás planteado, habrás pensado, analizado, ¿qué te dirías? O sea, la Flor de hoy hablándole a la Flor de hace 12 o 15 años atrás.</b></p><p>Flor: — Me diría que lo haga y que no me sienta culpable. Que me va a ir bien, que tengo 28 años, que me merezco ser feliz. Que no me sienta culpable, porque la culpa en las madres cuando una se quiere separar es muy dura. Te cuestionás: ¿cómo le voy a hacer esto a mis hijos? Y, pero si no es malo él… Más cuando no pasa algo grave de que vos decís: “Me tengo que ir de acá, porque no va más”. Pero cuando solo es que no hay más amor de pareja, cuesta mucho y para mí fue un proceso de meses de decir: “No es por acá, pero qué miedo. ¿Seré mala madre por esto que hago?” Y hoy, desde este lado, me sentaría con ella y le diría: “No, Flor. Andá por acá, jugátela. Él también va a ser feliz, vos vas a ser feliz, tus hijos van a ser felices... Es lo mejor que podés hacer”.</p><p><b>Luli: — Y si pudieses sacarle una foto a un momento de tu vida o traer un recuerdo para volver a vivirlo, ¿cuál sería?</b></p><p>Flor: —Este año, el 31 de diciembre y el 1º de enero. Fue una de las mejores noches de mi vida. Nosotros nos hicimos una casa en Uruguay, muy mágica, que nos transmite una energía increíble. Fuimos todos, vino mi hermano, yo tengo dos hermanos que los amo, y vino mi hermano de afuera de sorpresa. Y estaba mi abuela, la familia de mi marido, nuestros cinco hijos, mis hermanos. Estábamos los que yo quería que estén en una noche increíble. Uno de mis hermanos nos dio la noticia de que iba a ser papá. Fue espectacular. Eso me lo guardo en el corazón para siempre. Justo lo hablaba con una amiga hace muy poquito, se cómo empezó el año. Y le digo: “Yo creo que el primer el 1º de enero, fue uno de los mejores días de mi vida”. S bien faltaba el papá de Danilo y mi papá, pero bueno, es parte de la vida, también. Uno va creciendo y va perdiendo gente. Pero estaban todos los que yo quería que estén, pasándola bien. Ese día no existían los problemas, peleas. Estábamos solo nosotros pasándola increíble.</p><p><b>Luli: — Flor, me encantó charlar con vos. Me parece que a través de tu experiencia y de la historia que elegiste escribir con tanta valentía, sos una especie de faro para muchas mujeres que están en la antesala, pueden reflejarse en vos y decir: “Si ella pudo, ¿por qué yo no?” Y animarse, sobre todo, a no negociar la felicidad. </b></p><p>Flor: — Tal cual. Tengas la edad que tengas, ¿eh? Mirá que yo era re chica, pero creo que tengas la edad que tengas, tenés que seguir... Siempre una sabe por dónde es. Cuesta, tenés miedo, te da culpa, pero si sabés por dónde es, andá por ahí porque va a ser lo mejor que podés hacer.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GJUGN7TZ7VE5PPTVPJFU7XEFFQ.jpg?auth=9b8b0821bf2fb25277fcf214ae6129bc8bdef0b0f511188507ac663f307e4664&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Flor Capuano con Luli Fernández en Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Delfina Ferro y el momento que cambió todo: análisis de sangre, la sorpresa médica y la reconciliación con el propio cuerpo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/17/delfina-ferro-y-el-momento-que-cambio-todo-analisis-de-sangre-la-sorpresa-medica-y-la-reconciliacion-con-el-propio-cuerpo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/17/delfina-ferro-y-el-momento-que-cambio-todo-analisis-de-sangre-la-sorpresa-medica-y-la-reconciliacion-con-el-propio-cuerpo/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[﻿En Ellas, la creadora de Diabla recordó los años en que su salud se volvió un desafío y cómo ese proceso la llevó a cambiar su manera de vivir. Habló del aprendizaje detrás de su transformación, del vínculo entre la mente y el cuerpo, y de la búsqueda de equilibrio que inspiró su proyecto]]></description><pubDate>Fri, 17 Oct 2025 04:58:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Delfina Ferro</b> es una emprendedora e influencer argentina del mundo <i>wellness</i>, reconocida en redes por su enfoque en la alimentación saludable y hábitos de vida consciente. Es fundadora de <i><b>Diabla</b></i>, una marca que comercializa suplementos y alimentos funcionales, entre ellos el popular <i>Supergreens</i>.</p><p>En los últimos años, Delfi ganó gran visibilidad gracias a su comunidad en <a href="https://www.instagram.com/delfinaferro/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/delfinaferro/?hl=es"><b>Instagram</b></a> y a campañas virales que la posicionaron como una referente del bienestar. Su interés por la nutrición surgió tras un diagnóstico personal: a los 16 años le detectaron <b>hipotiroidismo</b>, un hecho que ella describe como el punto de partida de su “camino de sanación”, que la llevó a investigar y a desarrollar productos pensados para quienes atraviesan desafíos similares.</p><p>A partir de esa experiencia, comenzó a compartir contenido en redes y transformó esa comunidad en un emprendimiento con presencia en tiendas físicas y ventas online. En pocos años, logró convertir su proyecto en una empresa con gran proyección y crecimiento sostenido, pero sobre todo con historia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T5L5AQZ3NNHVNHXXDGL5KFERVU.jpg?auth=d35ff25f93f52ae5609e52e900e91e2e390ff6983d8ab4f3da1fa3bdf70119b2&smart=true&width=3543&height=2473" alt="Delfina Ferro: "Fue muy difícil estar en paz conmigo misma y quererme"" height="2473" width="3543"/><h2>El Diagnóstico de hipotiroidismo y sus consecuencias</h2><p><b>Luli: —¿Me podés contar el momento en que te diagnosticaron hipotiroidismo, en qué situación de tu vida estabas y cómo hiciste para arrancar por ese camino de resiliencia?</b></p><p>Delfi: —<b>Yo tuve hipotiroidismo por seis años y me lo diagnosticaron a los 16</b>. Para mí era como una garantía que yo iba a tener en algún momento de mi vida esta enfermedad, porque mi mamá la tenía y mi abuela paterna también. Desde muy chica los médicos me dieron: “En algún momento se dispara porque es genético y lo tenés de los dos lados de tu familia”. <b>Hoy una de cada tres mujeres tienen un problema con la tiroides.</b> Es un diagnóstico, entre comillas, normal.</p><p><b>Luli: —Del que no se habla tanto y que impacta en la físico, pero también en lo emocional. El híper te lleva a estar muy flaquita y el hipotiroidismo, no importa lo que hagas, te lleva a engordar. ¿Es así?</b></p><p>Delfi: —Sí. Es lo más fácil para entenderlo. Yo tenía hipotiroidismo, que tiene un montón de otros <b>síntomas que son muy debilitantes</b>. A mí me impactaba mucho el cansancio. Estás muy cansado todo el día. Yo tenía 18 años y tenía que dormir 14 horas. No tenía fuerza, me costaba mantener una rutina de entrenamiento. <b>Sentís que todo lo que tiene que ver con tu cuerpo cuesta el doble</b>, como si estuvieses sosteniendo una pesa siempre y todo se vuelve pesado. Se siente así. También tenía otro síntoma que es niebla mental. Sentís como una nube en el cerebro. No sé cómo más explicarlo.</p><p><b>Luli: —No te permite tener dinamismo en ningún área de tu vida.</b></p><p>Delfi: —Exacto. No tenés claridad mental. Te cuesta mucho concentrarte. Después hay otros síntomas como la pérdida de pelo... Lo físico es lo que más se nota. Es muy difícil adelgazar... Cuando me lo diagnosticaron <b>había subido ocho kilos en dos meses sin hacer nada. </b>Es un diagnóstico del que se habla poco por esto de que se normalizó y se considera que es algo incurable, pero es tratable. Porque con una pastilla, supuestamente, lo podés regular.</p><h2>El impacto emocional y la relación con el propio cuerpo</h2><p><b>Luli: —Ver los cambios físicos y padecer esos síntomas, sumado a recibir el diagnóstico siendo tan chiquita, debe ser difícil de encarar...</b></p><p>Delfi: —Sí, para mí fue muy difícil. Y también lo que eso desencadena, ¿no? Porque para mí todo este diagnóstico, estos síntomas, me llevaron a tener un sentimiento horrible hacia mi persona. <b>Me era muy difícil quererme porque yo sentía que todos estos síntomas eran cualidades mías.</b> Sentís que sos una persona que no podés cumplir lo que te proponés, que no lo conseguís. Obviamente, impacta cómo te ves, impacta en tu imagen, porque tu cuerpo cambia y no te reconocés. Cualquier esfuerzo que hacés, no conseguís cambios. Es muy frustrante. <b>Fue muy difícil para mí estar en paz conmigo misma.</b> <b>Fueron años en los que yo vivía en guerra conmigo</b>. Es muy difícil desde ese punto de partida construir algo en tu vida. Pero decidí que quería mejorar mis síntomas. Mi búsqueda no era sanar porque<b> creía que no había una posibilidad</b>. Yo quería mejorar cómo me sentía, porque <b>no sentía que podía tener un futuro en mi vida. </b>No me podía imaginar... </p><p><b>Luli: —Qué fuerte lo que estás diciendo. </b></p><p>Delfi: —Sí. De chica siempre decía en chiste con mis amigos, pero en realidad yo me lo creía: <b>“Me voy a morir a los 33”.</b> Me identificaba con esta vida de vivir rápido y con adrenalina. Y claro, si no te estás sintiendo bien hace tantos años... Realmente es muy difícil proyectarte cuando sentís que nada de lo que te propongas lo podés lograr.</p><p><b>Luli: —¿Cómo hiciste ese cambio entre “me voy a morir joven” a “quiero vivir plenamente y llevarme el mundo por delante”?</b></p><p>Delfi: —Hubo un momento en el que empiezo a cambiar mi alimentación con el manotazo del ahogado de decir: “No puedo seguir así. ¿Qué oportunidades tengo de cambio? ¿Qué veo que puedo cambiar para mejorar o para por lo menos intentarlo?”. Quería agotar todas las balas antes de decir: “Me voy a morir a los 33”, que es lo que decía. “¡Ay! Yo como Cristo me muero a los 33”.</p><p><b>Luli: —En definitiva es una pantalla que uno se pone para sobrellevar un diagnóstico difícil.</b></p><p>Delfi: —Es lo que yo agarraba eso como para no caer en una depresión de la que no te podés levantar de la cama. Era una manera de hacer más liviano mi día a día, jodiendo entre mis amigas y mi familia con eso, pero a nadie le causaba risas más que a mí. Yo lo contaba con liviandad, pero en realidad había un trasfondo de eso. Ahí es cuando yo encontré este programa de <b>Medical Medium</b>, de <b>Anthony Williams</b>. Es una historia que de científica no tiene nada, pero él proponía una dieta recontra distinta a lo que yo venía haciendo. Yo venía de la dieta keto y las tres calorías por día y después el atracón. Vivía así. Y él me planteó una manera de comer, de amigarme con el alimento real, que yo nunca había escuchado. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/74S3FVZ2IRGFTMCXPHEOGTPBI4.jpg?auth=684e4075df80fcacafdef5fc9b2b3b5b894eae2d330db5225514be84337a9fcc&smart=true&width=3543&height=2300" alt=""Mi cuerpo era un obstáculo siempre para lo que mi alma quería ser en esta vida", expresó Delfina en diálogo con Luli Fernández" height="2300" width="3543"/><h2>El punto de quiebre: cambio personal y alimentación</h2><p><b>Luli: —¿Te acordás cómo diste con este médico?</b></p><p>Delfi: —Una amiga me lo recomendó. Coincidimos en un viaje y ella me habló de este señor. De repente, me empecé a amigar con la fruta, con la papa, con el carbohidrato en sí, porque para mí el carbohidrato era el momento atracón o no existía en mi día a día. Y cuando empecé a sentirme bien haciendo esta dieta, es como se te abren las posibilidades. Ahí me di cuenta que estaba comiendo variado y sentía paz cuando comía sin estar restringiendome. Había un montón de alimentos que no estaba consumiendo y me abrió un montón de caminos porque a la segunda semana me empecé a sentir bien, me empecé a ver bien y a tener más energía.</p><p><b>Luli: —¿Mientras tanto seguías tratando la enfermedad?</b></p><p>Delfi: —Sí, yo siempre medicada. Esto fue fin de 2019. En pandemia, me olvidaba de tomar la pastilla, que a mí no me pasaba nunca porque yo un día no tomaba la levotiroxina y dormía todo el día. Ya todos sabían que si no la tomaba iba dormir una siesta... Pero me empecé a sentir bien y me pareció raro. Cuando me di cuenta, toda una semana no la tomé. Y estábamos en un contexto en el que yo estaba todo el día en mi casa, no tenía una lista eterna de cosas para hacer ni un montón de lugares para ir, entonces podía darme el lujo de olvidarme de tomarla y ver qué onda. Terminé hablando con un médico homeópata. Tenía otra visión de la enfermedad y de lo que yo estaba viviendo. En ese momento ya no la había tomado tres o cuatro semanas y me sentía bien. Él me dijo: “No la tomes por un mes más, veamos cómo te sentís”. No la tomé un mes más. Me dijo: “No la tomes otro mes, veamos cómo te sentís”. Porque yo me sentía bien y a los tres meses sin tomarla me hizo hacer análisis de sangre. Me dijo: “Vamos a regularte desde este punto y ver cómo están tus valores y cuánto te tengo que dar de medicación”, porque cambia siempre el valor de lo que te tienen que dar. Y cuando me hizo los análisis de sangre, todos los valores me dieron bien sin tomar la pastilla por tres meses. Esto del estudio fue la primera vez que yo dije: “Hay una respuesta adentro”. F<b>ue la primera vez que yo me sentí una con mi cuerpo. </b></p><p><b>Luli: —Te amigaste. </b></p><p>Delfi: —Sí. Y yo venía muy disociada de mi cuerpo. Era como que yo iba por un carril y mi cuerpo por otro. <b>Mi cuerpo era un obstáculo siempre para lo que mi alma quería ser en esta vida. </b>Y creo que esta fue la primera vez en la que me sentí de la mano y que podíamos ir juntos al mismo lugar. </p><p><b>Luli: —A veces somos muy duras con nosotras mismas. Nos parece que fallamos y que somos nosotras las que no estamos a la altura. Y en este caso vos tenías un diagnóstico y era la que te tocaba. Pero mirá la percepción que estabas teniendo de la situación. Es hiperprofundo, ¿no?</b></p><p>Delfi: —Sí. Es algo también que nos enseñan. Yo me acuerdo que <b>de chica quería ser actriz</b> y le había dicho a mi mamá si me podía llevar a un casting. Yo le había rogado que me lleve y me dijo algo como: “Tendrías que adelgazar si querés que te lleve”. Me lo dijo desde el amor porque realmente creo que ella pensó: si yo la llevo así... Porque yo era redondita. No era una persona con sobrepeso de chica, pero tampoco era raquítica, como tal vez eran mis amigas o compañeras del colegio. Y no era una modelo, para el estándar de lo que es una modelo. <b>Yo no era una chica que me podía considerar modelo, pero quería actuar </b>y creo que desde un lugar de amor me lo dijo ella para que no me lo dijeran otros. </p><p><b>Luli: —Creía que te iban a rechazar.</b></p><p>Delfi: —Claro. Para evitarme ese rechazo, me dijo: “Así no podés. Con este cuerpo, no podés”. Y eso es algo que te queda muy fuerte... Tengo 28 años y eso habrá sido cuando tenía 10 o 12 años. Ahora estoy feliz, estoy re en paz con el momento de la vida en el que estoy viviendo. Pero <b>es muy interesante revisar esas memorias que te quedan impregnadas.</b> Yo sé dónde estaba parada, sé cuándo me lo dijo, me lo dijo enfrente de una amiga, sé la vergüenza que me dio. Y es un mensaje que te queda…</p><h2>La aventura del casamiento y el proyecto compartido</h2><p><b>Luli: —El puntapié de tu cambio de vida fue el momento que buscaste ese estudio y de ahí, ¿qué vino después? </b></p><p>Delfi: —Ahí dije: “Se viene el buen capítulo. Acabamos de pasar una página importante”. Me acuerdo que en ese momento yo estaba que sí, que no, con mi novio, que hoy es mi marido, y pude tener una conversación con él donde le dije: “Mirá, estás o no estás”. Me acuerdo del momento que sentí: yo me tengo a mí. Y cuando de repente me tengo a mí y eso es suficientem no necesito a nadie que no esté…</p><p><b>Luli: —Si resta, ahí está la puerta. </b></p><p>Delfi: —Exacto. Y desde ese momento creo que los dos nos entendimos que esto es un proyecto a largo plazo y el camino para mí fue re importante. En este otro capítulo de mi vida, no estaba dispuesta a resignar nada de mis deseos. Tengo en claro lo que quiero, lo que necesito y lo que no quiero rescindir. Y fue importante también en mi vínculo que se entienda: esta es la vida que yo quiero, así me imagino mi vida profesional, mi vida familiar. Estas son las cosas importantes para mí. Habían pasado años que no pude disfrutar, en los que me pasaron cosas increíbles que no pude disfrutar por la enfermedad que estaba padeciendo, así que ahora no negocio nada.<b> Estos son mis no negociables.</b> Es una lista larga y esta visión, estas metas que tengo, están bárbaras si te querés subir, pero si vos no te ves en esta y lo vas a hacer por mí, no por vos, no lo hagas porque no la vas a pasar bien. Es lo que vas acordando y entendés qué es lo importante para uno, qué es lo importante para el otro y decidís si estás para acompañar o no.</p><p><b>Luli: —¿Cómo surgió la propuesta de casamiento?</b></p><p>Delfi: —La primer persona a la que él le cuenta o le pregunta es a mi abuela. Yo me entero todo esto postpropuesta. Después se junta con mis papás, con mis hermanos. Y todo esto por él. Yo nunca...</p><p><b>Luli: —¿Y a vos nadie te contaba nada?</b></p><p>Delfi: —No, nada. Yo ya sabía, igual. Nosotras sabemos. No sabía cuándo iba a pasar, pero sabía porque es algo que se habla. No surge de la nada. Nosotros teníamos hablado que estábamos listos, la idea de lo que queríamos. Pero no teníamos claro cuándo…</p><p><b>Luli: —¿Y el momento de la propuesta?</b></p><p>Delfi: —Él se puso a diseñar el anillo seis meses antes de proponerme...</p><p><b>Luli: —¡Es lo más!</b></p><p>Delfi: —Sí, él es muy organizado.</p><p><b>Luli: —¿Dónde fue la propuesta y la boda?</b></p><p>Delfi: —Me lo propuso en Grecia, que es donde nos terminamos casando. Fue en 2024 y nos casamos un año después en 2025.</p><p><b>Luli: —¿Por qué decidiste guardar la noticia?</b></p><p>Delfi: —Yo conté bastante mi proceso en TikTok. En Instagram mostré los vestidos de casamiento que no elegí, pero en TikTok creo que es como un poco el detrás de escena donde conté un poco más. Yo decía: “No se casen. Esto es un bodrio y no la estoy pasando bien” (risas) porque fue mucha organización y muy estresante. Nosotros anunciamos que nos casábamos y fue un año que pasó de todo. No lo hice en un año tranquilo de mi vida. Se desató el año con más proyectos de mi vida y fue estresante. Además, planear un casamiento, en otro país, con muchos detalles y de tres días… Es un estrés.</p><h2>El nacimiento de Diabla y su filosofía</h2><p><b>Luli: —Y en toda esta etapa, alineada a esta nueva filosofía, se potencia tu proyecto que tiene un nombre particular. Contame por qué lo elegiste.</b></p><p>Delfi: — Bueno, Diabla es mi marca de alimentos y suplementos. Creo que la búsqueda, con el nombre y con la marca también, fue romper con lo que se espera de una marca saludable. Yo viví cuatro años en Estados Unidos, hice mi carrera de universidad allá, y soy muy consumista, la verdad. A mí me gusta que me vendan una historia a la hora de consumir un producto, y eso es algo que los americanos hacen muy bien.</p><p><b>Luli: —¿Qué diferencias viste en Argentina respecto a esos productos con los que conectaste afuera?</b></p><p>Delfi: — Lo que veía de las historias de marcas en Argentina, cuando empezaba a buscar en góndola productos afines al estilo de vida que estaba buscando tener, más saludable, con más conciencia en los ingredientes y demás, era lo más aburrido. La hojita verde, el packaging más tranqui, con la letra borrosa… Nada aspiracional, nada divertido. Y lo más divertido siempre era la caja de cereal, el chocolate con el muñequito… Pero el producto, en general, no era bueno para el cuerpo. Pero toda la experiencia era una emoción, eran sentimientos positivos. Yo quise juntar esos dos mundos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3OTEGMGQ4BHY7IJM6NFHMFSHM4.jpg?auth=f3bf55a93fa429b78a1c5900b5c4c6fb0f2b03af33309de6130caff969ab4572&smart=true&width=3543&height=2317" alt="Delfina fue diagnosticada a los 16 años y enfrentó síntomas como cansancio extremo, aumento de peso y falta de claridad mental" height="2317" width="3543"/><p><b>Luli: —¿Y cómo fuiste armando el concepto de la marca y los productos?</b></p><p>Delfi: —Me pregunté cuáles eran los productos que yo veía que me faltan a mí desde mi necesidad de todos los días para poder vivir una vida moderna de ir a trabajar, juntarme con amigos, tomarme un café y no tener que estar atada a mi cocina geminando legumbres. ¿Cuál es la oferta que encuentro y cuáles son los productos que podría crear para suplir esta necesidad? Y ahí sale el concepto de los productos. Después sale cómo contamos la historia de estos productos bajo la marca Diabla y crearla desde un lugar que la gente pueda ser aliada, se pueda sentir parte, que tenga una historia...</p><p><b>Luli: —Lograste ese sentido de comunidad.</b></p><p>Delfi: —Sí, crear comunidad y que sea una experiencia más allá del producto. De hecho hoy pasa un montón que se volvió viral un trend de la gente que recibe la bolsa de nuestro e-commerce, que es rosa y tiene unos fueguitos. Hacen unboxing del un suplemento Super Greens, que es nuestro producto más popular y no es un suplemento rico, es de los más ricos en el mundo de suplementos, pero no deja de ser un suplemento que no es como tomarte una coquita light con limón y hielo. Y eso es lo que hicimos viral de alguna manera, ¿no? Un producto que tiene como fin hacerte sentir bien. Y yo sé que te puede hacer sentir bien ese producto porque sé los ingredientes que tiene y cómo estuvo pensado y el desarrollo…</p><h2>Desafíos y cultura de trabajo en Diabla</h2><p><b>Luli: —¿Y cuán complejo fue meterte en toda esa industria? </b></p><p>Delfi: —Muy. Desde la idea hasta que lanzamos el primer producto, fueron tres años y dos meses, ponele. Y en el medio hubo dos años de desarrollo y un año de búsqueda. Yo en ese momento creo que tenía 23 años. Y dije: “Tengo esta idea buenísima”. Pero era como andá a pedírsela a Dios (risas). Hablé con un montón de gente, empecé en Instagram subiendo recetas y pensaba qué puedo hacer con lo que tengo. Lo hacía muy estético, le di mucha vuelta también a la comunicación desde el principio, abrí mis redes para esto y después fue hablar con cuánta persona pudiera para contarles la búsqueda en la que estaba. De hablar con unos y otros, me fueron recomendando personas y terminé llegando a consultoras que eran ingenieras en alimentos y se acaban de abrir una consultora que después cerró. O sea fue en la ventana justa de tiempo que tenía que ser y ellas me ayudaron a desarrollar estos productos.</p><p><b>Luli: —¿Cuánto sentís que de tu historia personal, de búsqueda, de frustraciones, de resiliencia, pudiste trasladar al desarrollo de tu proyecto? </b></p><p>Delfi: —Creo que es un reflejo directo en Diabla la búsqueda personal que yo tuve. Y no solo cómo se vive Diabla como marca al consumidor, también cómo se vive como equipo adentro de nuestra empresa. Porque si bien es un proyecto mío, yo soy la dueña, hoy somos 18 personas que trabajamos en la marca y es un poco de todos. Es producto de un equipo que trabaja con una misma visión y con la camiseta bien puesta. Pero también con la historia bien contada y ellos la pueden salir a transmitir de la misma manera. Creo que en Diabla se genera una cultura de trabajo re linda. Hay un montón de desafíos, de aprendizajes diarios. Pero se siente que todos están trabajando por lo mismo y hay alegría en la oficina. </p><p><b>Luli: —Si pudieses tomarte un mate con la Delfi de hace 10 años atrás, la que decía: “Yo me voy a morir a los 33” ¿Qué le dirías?</b></p><p>Delfi: —Sin salud no hay nada. No hay 33 sin salud. Y si hay 33, no la vas a pasar bien. Le diría no te quedes con la primera respuesta, buscá qué es lo mejor para vos. Porque esa versión mía la tomaba como la verdad absoluta. Le diría que busque otro camino. Si no resuena con vos esa respuesta, hay otra versión, hay otra manera. Y <b>le diría que no sea tan dura con ella misma, que al fin del día estamos para disfrutar</b>, que las cosas importantes de la vida las tiene y que esos son los años para que todo no sea todo tan dramático, ¿no? Para poder disfrutarlo con liviandad.</p><p><b>Luli: —Cuando pudiste ver todo esto, que claramente en ese momento no lo veías, ¿te reprochaste algo? ¿Te enojaste con vos?</b></p><p>Delfi: —¡U! Sí. <b>Yo soy muy culposa, es algo que estoy trabajando. </b>Pero me da mucha culpa no haber podido aprovechar todo al máximo, me da culpa esto de haber desperdiciado un montón de oportunidades, que no estuve a la altura porque no estaba yo presente conmigo y fue un trabajo largo decir: “Tengo que dejar ir esa culpa” que creo que todos cargamos. Somos una sociedad con mucha culpa, la culpa cristiana que tenemos todos los días de no haber hecho, de haber dicho o de no haber dicho. Y hoy creo que me puedo liberar de eso también, por lo conectada que estoy con mi vida de hoy y lo que me gusta. <b>La felicidad y la plenitud que tengo en mi vida de hoy, de alguna manera me hace tener que agradecer la versión que fui hace 10 años.</b></p><p><b>Luli: — Si pudieses sacarle una foto a un momento de tu vida, el que sea, para volver a ese lugar y vivirlo, ¿cuál sería?</b></p><p>Delfi: —Y a un mes de haberme casado, volvería ahí. Volvería al momento de estar con la persona que más amo en el mundo, que es mi marido, mi familia, mis amigos más íntimos, en un lugar increíble, con una energía hermosa, porque estábamos todos ahí para pasarla bien. Y por suerte pude tener esos momentos todos los días de frenar y decir: “¡Wow! Este es el momento que voy a recordar el resto de mi vida y el que seguramente voy a querer volver a vivir mil veces”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/G3LBDJ4HPFASBOD6JTCFMGDZAY.jpg?auth=918546975b618505f691e50f03e539eaa64b368e1d3f3e4356c15743e6c11fb9&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Delfina Ferro con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De la fama infantil a la lucha silenciosa: Natalia Melcon, la actriz de Chiquititas, entre el drama familiar y un inesperado destino en el Poder Judicial]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/10/de-la-fama-infantil-a-la-lucha-silenciosa-natalia-melcon-la-actriz-de-chiquititas-entre-el-drama-familiar-y-un-inesperado-destino-en-el-poder-judicial/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/10/de-la-fama-infantil-a-la-lucha-silenciosa-natalia-melcon-la-actriz-de-chiquititas-entre-el-drama-familiar-y-un-inesperado-destino-en-el-poder-judicial/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae, recordó sus primeros años frente a cámara y cómo la exigencia del trabajo se cruzó con una difícil realidad personal. También habló sobre el proceso de sanación tras la muerte de su padre y cómo logró reinventarse para vivir en equilibrio]]></description><pubDate>Fri, 10 Oct 2025 05:26:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Natalia Melcón </b>es una actriz argentina que se dio a conocer desde muy niña por su participación en las tiras infantiles producidas por <b>Cris Morena</b>. Alcanzó la fama por interpretar a Tali, en la etapa de <b>Chiquititas</b> y luego participó en producciones relacionadas como <b>Rincón de Luz</b>. También tuvo apariciones en ciclos como <b>Kachorra</b> y <b>Casi Ángeles</b>, y formó parte de la película Chiquititas: Rincón de luz. Su trayectoria como actriz infantil la convirtió en un rostro recordado de la televisión argentina de finales de los 90 y comienzos de los 2000.</p><p>Tras su paso por la actuación, Melcón optó por llevar una vida más reservada fuera del mundo del espectáculo. Dejó la actuación y orientó su carrera hacia estudios y trabajos fuera de la pantalla. Ingresó a trabajar en el <b>Ministerio Público Fiscal</b> y si bien mantuvo una presencia discreta en <a href="https://www.instagram.com/natimelcon/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/natimelcon/"><b>redes sociales</b></a><b>, </b>realiza colaboraciones con reconocidas marcas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J7PMRRQ6YJCDPG6NFNKYRGKSXM.jpg?auth=a7a6e91dbee68146559ad1de60f88ad33c1f384b0b9cd8e2f90690d5dde8daa5&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Natalia Melcon: “Me hubiera gustado decirle a Cris que realmente me salvó”" height="4024" width="6048"/><p><b>Luli: — ¿En qué momento de tu vida te encuentro? </b></p><p>Natalia: — Hoy en día estoy trabajando en el Ministerio Público Fiscal, en el Poder Judicial. Nada que ver. Súper alejada de todo lo que es la tele. Sí hago a veces colaboraciones con marcas en las redes y esas cosas, pero no estoy actuando, que era lo que hacía de chiquita. </p><p><b>Luli: — Te recuerdo en Chiquititas, pero estuviste también en Rincón de Luz. ¿Cuántos años trabajaste full dedicada a la actuación? </b></p><p>Natalia: — Y trabajé de los 7 a los 14 años. El último viaje que hicimos a Israel con Rincón de Luz, yo volví y le dije a mi mamá que ya no quería seguir haciendo eso... </p><p><b>Luli: — ¿Cómo fue o qué creés que te pasó para decir: “Hasta acá”?</b></p><p>Natalia: — Yo empecé desde muy chiquita. Hice el casting con 7 años. Siempre me encantó la tele. Yo era muy chispita. De hecho, empecé a los 4 años con gráfica. Todos le decían a mi papá: “Llevala a algún lado” y el primer día que me llevó a la agencia justo estaban buscando una nena para que haga unas fotos. El primer día que fui, quedé seleccionada. De hecho, mi papá le contó a mi mamá y ella no le creía. Cuando vio las fotos se sorprendió. Hice mucha gráfica, pero yo quería estar en Chiquititas. Y no porque quería actuar ni siquiera sabía que estaban actuando. Para mí era todo muy mágico y quería estar en el hogar Rincón de Luz. Fui a un casting a los 6, a los 7 quedo y a los 8 ya estaba grabando. Empecé muy chiquita con el ritmo de una persona grande que, si bien es como un juego, tenés las responsabilidades de un adulto.</p><p><b>Luli: — Después con los años me parece que cambió, porque hubo leyes que obligaban a las productoras a que los chicos trabajen menos. Pero al principio eran un millón de horas, ¿no?</b></p><p>Natalia: — Eran bastantes. Igual, actores tenía un límite de horario. No te podías pasar de un cierto horario porque yo aparte iba al colegio y en algún momento tenía que estudiar. De hecho, en el <i>corralito</i> teníamos gente que nos ayudaba a hacer la tarea. </p><p><b>Luli: — ¿Qué es el </b><i><b>corralito</b></i><b>? ¿Cómo el de los nenes?</b></p><p>Natalia: — Sí (risas). El <i>corralito</i> le llamaban un lugar que teníamos para ir haciendo la tarea, aprendiendo la letra y jugábamos también. Teníamos un montón de juegos y entre escena y escena, cuando grababan los otros, teníamos ese espacio para esperar. Era un trabajo, la verdad, pero no me arrepiento. A mí me encantaba. Yo era feliz ahí, me re divertía. Pero bueno, llegó un momento que, al hacerlo durante tantos años sin parar, me fue cansando. Porque en vacaciones de invierno, cuando todos mis compañeros descansaban, yo estaba haciendo teatro y dos funciones por día. </p><p><b>Luli: — Claro. Capaz había compañeros que te iban a ver y vos estabas arriba del escenario. </b></p><p>Natalia: — Sí, sí, tal cual. Y fue bastante tiempo: hasta los 14 años. Necesitaba parar y le dije a mi mamá… </p><p><b>Luli: — ¿Y qué te dijo ella? </b></p><p>Natalia: — Que estaba bien.</p><p><b>Luli: — Porque a los 14, la forma en que podés interpretar que estás agotada de una situación es distinta a cómo lo harías hoy, con treinta y pico. Qué bueno que lo pudiste decir.</b></p><p>Natalia: — Sí y hoy en día también se habla mucho de la ansiedad y yo me veo reflejada. En ese momento tenía algo muy parecido, pero sin saberlo. Era como que estaba muy pasada. Cuando llego del viaje a Israel, además en mi casa estaban pasando cosas. <b>Mi papá tenía problemas de drogas</b>, entonces la estaba pasando medio mal a nivel personal y eso ya se reflejaba. Me acuerdo que mi abuelo siempre me iba a buscar al colegio, almorzaba y me llevaban a las grabaciones. Yo entraba a las dos de la tarde para tener tiempo de almorzar y estudiar. Cuando llegaba al estudio siempre en la puerta había gente esperándonos, obviamente todos nenes, para saludarnos. Y mi abuelo me decía: “Vos siempre saludá. Pensá que ellos tienen la ilusión de conocerte”. Y yo siempre tenía eso presente, pero cuando estás mal a nivel personal y te pasan cosas, la gente a veces piensa que porque trabajás en la tele o tenés exposición, no te pasan cosas malas. Y a veces sí te pasan, pero tenés que poner la cara. Si estaba triste igual me tenía que subir al escenario y poner cara de contenta y cantar. </p><p><b>Luli: — En la productora, ¿sabían esto que estaba pasando en tu casa? </b></p><p>Natalia: — No, lo del tema de mi papá creo que no lo sabían. De hecho, yo siempre digo que <b>me hubiera gustado decirle a Cris que realmente me salvó.</b> Me la he cruzado en algunos eventos, pero no era el contexto para hablarlo. En mi casa pasaban muchas cosas y situaciones, no sé, por ahí, de mi viejo, de violencia, por esta adicción que él tenía. Me acuerdo de ser chiquita y que mi papá se haya levantado porque soñó algo feo, no sé qué le pasó, estaba mal y se cortó ¿entendés? Entonces, situaciones así, que yo tenía toda la contención de mi mamá y la familia de mi mamá, pero <b>estar en casa a veces era complicado</b> y al estar grabando tanto es como que yo vivía en una realidad paralela. Yo cuando estaba ahí estaba contenta, jugaba y creo que eso me salvó de varias situaciones. </p><p><b>Luli: — Y pese a todo eso en un momento dijiste: “Hasta acá”. Qué increíble. Porque era como tu bastión de salvataje...</b></p><p>Natalia: — Sí, pero <b>a veces se asocia un trabajo, el éxito o ser famoso con la felicidad y yo no era feliz. </b>Sí me divertía y amaba lo que hacía, pero me estaban pasando tantas cosas en mi casa que no estaba pudiendo procesar y tampoco podía dar el cien por ciento en eso que estaba haciendo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5EQ3KEL4UZFRLJUQI4WNTNB6CA.jpg?auth=b5d0fd5a52df427e7bed5840fa5c7612601bf94cbdda8886f79326d9b9b45829&smart=true&width=6048&height=4024" alt="La ex actriz de Chiquititas relató su paso de la televisión al Poder Judicial y su lucha personal" height="4024" width="6048"/><p><b>Luli: — ¿Y el día después? Porque era una etapa súper importante de tu vida laburar de actriz. ¿Te diste vuelta y dijiste: “No quiero ser más actriz o no quiero seguir este ritmo”?</b></p><p>Natalia: — Yo quería parar, frenar todo porque necesitaba estar tranquila. La adolescencia es un momento muy intenso, que te atraviesan muchas cosas porque estás creciendo. Yo quería estar más con mi mamá, mis primos, mis amigas. Me pasaba de ir al colegio y quedarme bastante afuera. Organizaban para ir al cine y yo no podía ir. Al principio me invitaban, pero yo les decía: “No puedo, mañana trabajo o tengo que ir a grabar”. Ya al final ni me decían porque sabían que no podía y al otro día el colegio hablaban de lo bueno que estuvo.</p><p><b>Luli: — Es la otra parte, la que nadie cuenta, la que nadie ve… </b></p><p>Natalia: — <b>Te perdés muchas cosas.</b> Pero bueno, eran mis elecciones. Yo estaba feliz ahí y lo hice todo el tiempo que me hizo bien y me hizo muy bien. </p><p><b>Luli: — ¿Cómo le dijiste a Cris que no ibas a seguir?</b></p><p>Natalia: — Yo le dije a mamá y ella se lo comunicó Cris. Le dijo que yo no iba a seguir. Igual justo ahí habíamos terminado de grabar Rincón de Luz, volvimos de Israel y se hizo <b>Floricienta</b>. Después me quise morir porque estuvo buenísimo. Ahí siguió <b>Cande Vetrano,</b> <b>Agus</b> <b>Sierra</b>, <b>Lali Espósito, Euge</b>... Y yo los veía a todos juntos y decía: “¡Ay! Me encantaría estar”. Pero igual nunca me arrepentí. Yo quería parar un año, pero bueno, después falleció mi papá, que fue una decisión de él. Tuve que procesar mucho eso. Después, mi primer novio tuvo un accidente de autos al año que fue lo de mi papá. Poli para mi fue re importante porque además de ser mi primer novio, vivió todo el proceso de duelo mío de lo que había sido la muerte de mi papá. Pero tuvo un accidente de autos y falleció. Así que fueron dos golpes muy duros.</p><p><b>Luli: — Y todavía eras muy chiquita, también.</b></p><p>Natalia: — Sí. Ahí terminé el colegio y yo no quería saber nada con nada. Estaba súper triste y me costó recuperarme. Mi hermano trabajaba donde yo trabajo ahora y me dijo que existía la posibilidad de poder entrar ahí en Relaciones Laborales y empecé. Hasta ahora, estoy ahí. </p><p><b>Luli: — Hace más de diez años que laburás en el Poder Judicial. ¿Nunca se te pasó por la cabeza decir: “Che, quiero volver a meterme en la actuación”?</b></p><p>Natalia: — Nunca me había pasado hasta este año que viajé a Israel. Con los chicos de Rincón de Luz fuimos para allá con unos shows. La gente nos quiere mucho, el programa lo siguen viendo, se escuchan las canciones en los boliches y se escucha también <b>Rebelde Way.</b> Es muy loco. Me pasó que me siguieron del hotel a la playa, cosas que vos decís: “¿Cómo puede ser que pase esto del otro lado del mundo?” Hicimos un show que fuimos con unos chicos de Rebelde Way, Fran y Pablo, fue Nico Riera, representando casi a Ángeles, Nico Maiques de Floricienta y yo con Rincón de Luz. Hicimos un show con canciones y estuvo buenísimo, me re divertí y volví a tener el contacto con la gente, que era eso también lo que a mí me encantaba de actuar. Ahí me dieron ganas.</p><p><b>Luli: — Se te ve súper luminosa, muy firme. Pero te tocó pasar tantas cosas realmente difíciles. ¿Qué te dio fuerza en ese proceso?</b></p><p>Natalia: — Creo que fue hacer terapia y mucha contención familiar. <b>Es importante cuidarse la cabeza. </b>Creo que lo más importante es uno estar bien. A mí, por ejemplo, con todo lo que me pasó de mi papá, me daba mucha culpa el tema de no haberlo podido ayudar, no haberlo escuchado, no haberme dado cuenta en qué momento se le fue las manos. El tema de la droga es importante hablarlo porque yo veo mucho en las fiestas electrónicas gente que toma pastillas y lo que sea. Y después, ¿hasta qué momento lo pueden controlar? Nadie quiere estar enfermo y eso es una enfermedad y se te hace adicción. Todo el mundo empieza jugando con eso y después se les va de las manos. Yo no veo a nadie a quien eso le haga bien. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5ZEB7EN2VGF3OXIZYBNPHVB7E.jpg?auth=f1e8d67bcd10b698794b1251e4ea5edcb42c67a0c711bcd057642621ca15b618&smart=true&width=1920&height=1080" alt="De la fama infantil a una vida lejos de la televisión: el diálogo de Natalia con Luli Fernández" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — Estamos acostumbrados a ver testimonios de madres o padres preocupados por un hijo en situación de adicción. Pero no sé si es tan común escuchar a un hijo hablar sobre las situaciones de adicciones de sus padres, ¿no?</b></p><p>Natalia: — Es que sufre toda la familia y obviamente la persona que está padeciendo eso también. Pero a mí me pasaba que no sabía cómo ayudarlo. Y es que si la persona no se ayuda, es muy difícil también, ¿viste? Y yo también era chiquita, no tenía tantas herramientas que tengo hoy en día. Yo sufrí mucho por situaciones de estas. Mi papá un día se levantó alterado y escuché gritos, yo tenía cinco años. Y en el living de mi casa él estaba con un chuchillo y mamá intentaba que no se lastime.</p><p><b>Luli: — Claro, situaciones hiperviolentas. </b></p><p>Natalia: — Hiperviolentas. Cuando sos chiquito te tienen que cuidar los adultos. No voy a cuidar a los adultos. Es muy difícil. Esa situación me quedó súper grabada. Y cuando él decidió esto, yo dije: “¿Qué podría haber hecho? ¿Cómo podría haberlo ayudado”. Pero si no se quería ni a él, ¿cómo va a poder...? Si una persona decide tomar esa decisión es porque realmente no la está pasando bien. Yo a veces pensaba: no me quiere porque no me cuidaba o desaparecía. Hay situaciones re feas que vive la familia de un adicto o las personas que tiene alrededor que son muy difíciles. </p><p><b>Luli: — ¿Y te enojaste con él en algún momento? </b></p><p>Natalia: — Sí, estuve muy enojada. También te deja muchas inseguridades, ¿viste? Yo veía a los papás de mis compañeras que estaban representes y él no. Pero <b>estaba presente como él podía y aprendí a perdonar </b>y a decir que cada uno hace lo que puede con lo que es o con lo que le pasa. </p><p><b>Luli: — ¿Te pudiste reconcilia con él? </b></p><p>Natalia: — Sí, creo que sí. Aceptar es totalmente sanador. Siempre creo que me van a quedar cosas que no dije o conversaciones que no tuve con él, que me hubiera encantado tener. <b>Fue el papá que pudo y fue un buen papá a su manera como pudo con la enfermedad que tenía</b>. Me dejó muchas enseñanzas. Hoy tengo muy claro lo que lo que no quiero, lo que no que no tolero en un otro y las cosas en las que no me metería.</p><p><b>Luli: — Al final de las entrevistas me gusta hacerles a mis invitadas dos preguntas. La primera es: si pudieras revivir un momento de tu vida que te haya quedado grabado como una foto, en el que te sentiste feliz y al que te gustaría volver, ¿cuál sería?</b></p><p>Natalia: — Con toda mi familia junta jugando en la quinta de chiquita, con mis primos, mi familia…</p><p><b>Luli: — Y si te pudieses tomar un mate con la Nati de los 13 años, antes de las decisiones que tomaste vinculadas a tu laburo. ¿Qué le dirías? </b></p><p>Natalia: — Que sea resiliente, que todo pasa y que todo te deja una enseñanza. Que sea feliz y que haga siempre lo que quiere... </p><p><b>Luli: — Sería un mate liviano. No sería un mate de sermón. </b></p><p>Natalia: — No, no la cag*ría a pedos (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5ZEB7EN2VGF3OXIZYBNPHVB7E.jpg?auth=f1e8d67bcd10b698794b1251e4ea5edcb42c67a0c711bcd057642621ca15b618&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Natalia Melcon con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Separación, embarazo inesperado y un reencuentro sanador: la historia de Maypi Delgado y el padre de su hija]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/03/separacion-embarazo-inesperado-y-un-reencuentro-sanador-la-historia-de-maypi-delgado-y-el-padre-de-su-hija/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/10/03/separacion-embarazo-inesperado-y-un-reencuentro-sanador-la-historia-de-maypi-delgado-y-el-padre-de-su-hija/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la modelo explicó los motivos que la llevaron a regresar a Mar del Plata, reflexionó sobre su proceso de aceptación personal y destacó el apoyo de la comunidad femenina que la acompaña a través de las redes sociales. También habló sobre los desafíos de la maternidad y la fortaleza que le permitió reinventarse]]></description><pubDate>Fri, 03 Oct 2025 06:20:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>María Paz Delgado</b> es una modelo e influencer argentina que alcanzó la popularidad tras su participación en la edición 2015 de <b>Gran Hermano.</b> Desde entonces consolidó una fuerte presencia en redes sociales, especialmente en <a href="https://www.instagram.com/maypidelgadosi/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/maypidelgadosi/"><b>Instagram</b></a>, donde comparte contenidos vinculados a la moda, la maternidad y aspectos de su vida personal.</p><p>En abril de 2023 se convirtió en mamá de <b>India</b>, un deseo que tenía desde hace muchos años. Sin embargo, durante el <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas-by-gwm/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas-by-gwm/"><b>embarazo</b></a> anunció su separación del padre de la niña, al señalar que no compartían el mismo proyecto de familia. Poco después se mudó a <b>Mar del Plata</b>, donde transitó la gestación con el acompañamiento de sus seres queridos.</p><p>Actualmente, Maypi comenzó a retomar espacios en el modelaje y en los medios de comunicación, mientras mantiene su actividad en <b>redes sociales</b>, donde continúa vigente a través de su emprendimiento personal y las marcas que representa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E2HD2NX3IJBZRLQTTJAEPJERKQ.jpg?auth=b95aa62a5c2b751a2223ffdf5719e3061e9dd72cff1c33a0de2eee8983c11595&smart=true&width=6048&height=4024" alt="A través de las redes sociales, Maypi inspira a otras mujeres a superar el abandono y priorizar el bienestar emocional. (Gastón Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>Luli: — ¿En qué momento de tu vida te encontrás? </b></p><p>Maypi: — Estoy en un momento muy diferente a los muchísimos años que viví acá en Buenos Aires. Hoy estoy en una vida de madre, más familiar, más tranquila, empezando de a poco a salir de ese rol de mamá al 100 por ciento y empezando a poder hacer esto, por ejemplo, de venir a hacer una nota con una amiga y a volver, de a poco, a otra vez a encontrarme con esa Maypi de antes. Pero siendo mamá. </p><p><b>Luli: — Pasaron dos años y medio del nacimiento de India. Y en ese tiempo pasaron un montón de cosas. Vos estabas instalada acá, en Buenos Aires, y ahora vivís en Mar del Plata. Contame por qué fue ese cambio de vida. ¿Por qué decidiste volver a tu ciudad natal? </b></p><p>Maypi: — Porque apenas quedo embarazada me separo del papá de la gorda y yo sentí que Mar del Plata era mi lugar seguro. Mi familia, mis amigas, la gente que me contiene. Acá en Buenos Aires, si bien viví casi 16 años, no tenía la familia y cuando sos mamá creo que lo más importante o más cercano es la familia. Por lo menos yo lo sentí así. Además, vengo de una familia muy presente, contenedora y dije: “Si lo tengo que pasar sola, lo quiero pasar en familia”.</p><p><b>Luli: — ¿A quién llamaste primero para contarle que te volvías? </b></p><p>Maypi: — Fue muy rápido, de un día para el otro y a la primera que le dije es a mi mamá: “Me estoy yendo para allá”. Yo tenía un departamento en Mar del Plata que alquilaba hacía muchos años y lo tenía equipado porque iba muy seguido. Siempre viví muchos años en Buenos Aires, pero me iba todos los meses a Mar del Plata. Como que nunca solté...</p><p><b>Luli: — Y cuando le dijiste a tu mamá: “Me estoy yendo a Mar del Plata”, ¿supo inmediatamente que no era de visita sino a quedarte? ¿O se enteró cuando llegaste allá? </b></p><p>Maypi: — No, no. Ella ya venía sabiendo que estaba la posibilidad de que yo no me quede en Buenos Aires. Estaba embarazada de un mes y medio. Y apenas se lo dije, me respondió: “Es lo mejor, está bien, vamos para adelante”.</p><p><b>Luli: — ¿Por qué decidís volver? Más allá de la separación porque vos podés separarte, pero decidiste irte de la ciudad...</b></p><p>Maypi: — Podría haberme quedado en Buenos Aires porque tenía trabajo, tenía mis marcas acá y las sigo teniendo en Mar del Plata. Pero acá estaba trabajando muchísimo también con mi emprendimiento, <i><b>Mini Mai.</b></i> Pero dije: “Ya está. Tengo que soltar Buenos Aires, por lo menos los primeros años de vida de India”. Yo siempre quise ser mamá, entonces, dije: “No voy a seguir con la vorágine de Buenos Aires, del día a día de laburo ”, porque no me ponía un freno. Trabajaba todo el día.</p><p><b>Luli: — Y una época donde había muchos desfiles... </b></p><p>Maypi: — Sí, mucha producción de fotos, viaje, Chile, otro desfile allá, acá, en Ecuador. Yo trabajé por todos lados. Y la verdad es que dije: “Me tocó. Por fin voy a ser mamá, siempre lo soñé y lo voy a vivir tranquila, en paz y allá”. </p><p><b>Luli: — Cuando vos contás: “Siempre quise ser mamá”. Habías tenido una relación muy larga antes y no habías podido ser mamá. Y de golpe…</b></p><p>Maypi: — Sí, 7 años antes. </p><p><b>Luli: — En ese momento no llegó, pero empezás un nuevo vínculo, te vas a convivir y al toque quedás embarazada. Esas cosas que Dios tira los dados, ¿no? </b></p><p>Maypi: — Sí, que decís: “¡¿Cómo puede ser?!” (risas). Bueno, la vida. Sucede. Sucedió de esa manera. Yo busqué, siete años antes quedar embarazada. No fue mucho tiempo, pero había buscado un embarazo con un novio que casi tres años y no quedé. Y cuando quedo con el papá de India…</p><p><b>Luli: — ¿Te acordás el momento que se lo compartiste? ¿Estaban buscando? </b></p><p>Maypi: — Yo estaba en Mar del Plata y no estábamos buscando para nada. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/23ECK7C77VBRJIGMMMHV4KKKNE.jpg?auth=02bc1e4632c3e83eb7bd18728501191b06dc763e7ddca8e00d5700efcb166ddb&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Maypi destacó la importancia de la terapia y el aprendizaje emocional en su proceso personal de sanación. (Gastón Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>Luli: — Estaban recién empezando a convivir...</b></p><p>Maypi: — Sí, estábamos empezando a convivir acá en Buenos Aires, en Nordelta. Nos llevábamos bárbaro, pero <b>no era un proyecto ser papás</b>. Era una charla que no habíamos teníamos porque era todo muy reciente. Y quedé y lo charlé con él por mensaje. Primero le dije: “Necesito hablar con vos, tengo que llamarte”. Le mostré la foto del evatest y casi se muere. No lo podía creer, pero se puso muy feliz, que eso es lo que a mí me sorprendió y me hizo volverme de Mar del. Yo me había ido unos días. Y me hago el test allá porque no me venía. Había salido con amigas, tomé una copa de vino y me había caído muy mal. Ahí dije: “Algo me está pasando”. Me hago el evatest y estaba embarazada. Se lo digo, él se pone muy contento y se lo cuenta el mismo día a toda su familia. Y yo dije: “Bueno, vuelvo. Buenísimo”. Porque vos estás empezando una relación y no sabés cómo puede reaccionar la otra persona. Y volví, estuvo todo bárbaro unos días. Pero a los días me dice: <b>“No, May, yo no… No quiero”. Pero hay algo muy positivo que él nunca me pidió que aborte. </b>Él sabía que yo quería ser mamá, pero me dijo: “Yo en esta no voy a estar, no quiero”. Toda mi vida, con todo lo que me sucedió, porque tengo bastantes golpes, siempre le vi el lado positivo. Entonces, es como que digo: “Esto me pasó porque me tenía que pasar”. Y sí la persona que tengo al lado yo no la conozco tanto y no quiere esto para su vida hoy, quizás puede que lo quiera en un tiempo. Yo creí que él iba a ser diferente y que las cosas iban a cambiar. </p><p><b>Luli: — O sea, en ese momento él te dice que no quiere ser parte y vos decís: “Hasta acá llegué, hago la valija y sigo sola con esto”. </b></p><p>Maypi: — Sí, me fui. Yo no quería pasar ni un día malo en mi embarazo y le dije: “Mirá, hasta acá nos llevamos bárbaro. Si a partir de acá va a ser un problema esto, separémonos y ya está”. </p><p><b>Luli: — ¿Y lo lograste, no pasar un día malo en tu embarazo? </b></p><p>Maypi: — No, (risas). Fue terrible. Fue un embarazo duro, de muchas peleas, pero peleas que yo creo que por el ego. Porque ninguno de los dos es mala persona, que es algo muy bueno. El papá de India es buena gente, pero no puede...</p><p><b>Luli: — Somos tan fuertes las mujeres, ¿no? Que terminamos siempre justificando al otro, ¿viste? Como uno dice: “Es bueno, es re buen tipo, pero no puede”. Y no sé si es tan buen tipo alguien que reacciona así, porque en definitiva no es un problema, es un bebé y es responsabilidad de ambos. Pero una tratar de dejar el enojo de lado...</b></p><p>Maypi: —<b> </b>Sí, sí, tal cual (se emociona). Fue difícil. Pero yo no soy una distinta, le pasa a muchas. </p><p><b>Luli: — De hecho, hablábamos que en tus redes sociales ha sido increíble la cantidad de mujeres que te escribieron compartiéndote la misma experiencia: “Quedé embarazada y se asustó”. Pero no viste al cuco, campeón, vas a tener un hijo.</b></p><p>Maypi: —<b> </b>Sí, pasa mucho. Y tengo una comunidad de mujeres tan hermosa... Logré una comunidad realmente hermosa. Tengo un 98 por ciento de mujeres en mi Instagram. Muchas son mamás y pasaron por lo mismo, aprendieron conmigo a entender, desde la paciencia. Yo hoy puedo decir que el papá de India es una persona a la cual quiero mucho, no puede o puede desde donde puede. Económicamente está. Puede desde el lado que puede. Y acepto.</p><p><b>Luli: — ¿En algún momento él te pidió perdón? </b></p><p>Maypi: —<b> </b>Sí, por suerte sí. Como a los ocho meses de mi embarazo, él decidió tener una charla conmigo donde dijo: “Basta, no discutamos más”. Yo creo que él no sé si realmente no quiso estar. O sea, siento que él no podía y quería que yo lo pueda entender, pero que me siga quedando en un lugar donde no se puede y menos embarazada. Yo era una persona que quería ser mamá. Y los dos no nos cuidamos y los dos nos teníamos que cuidar...</p><p><b>Luli: — La responsabilidad es de ambos. </b></p><p>Maypi: —<b> </b>Sí. Pero él era más como bueno… No sé. Creyó que no iba a suceder, supongo. Y de mi lado yo me moría por ser mamá. Entonces, te juro que creo que es eso lo que me hace tener una linda relación con él, con el papá de India. </p><p><b>Luli: — ¿Y que pasó en ese mes ocho de embarazo?</b></p><p>Maypi: —<b> </b>Me llama, me dice que estaba en Mar del Plata. Yo lo tenía bloqueado de todos lados, no quería hablar con él para nada. Y le avisa mi mamá que está en Mar del Plata. Me dice que quiere hablar conmigo. Y al mes ocho él viene, se instala en Mardel y me dice: “Che, yo me voy a quedar acá hasta que nazca India”. Y yo dije: “Wow”. Pero nunca queriendo volver, ¿eh? O sea, siempre desde el lado de... </p><p><b>Luli: — Papá. </b></p><p>Maypi: — Sí, como esto de: “Quiero ser ser papá”.</p><p><b>Luli: — No te plantea tratar de intentarlo de nuevo, sino asumir la responsabilidad de papá. Ocho meses después, pero llegó. </b></p><p>Maypi: — Sí, un poquito tarde (risas). Pero sí, me acompañó en la cesárea. Estuvo 15 días antes donde pudimos tener un vínculo re lindo. Yo estaba hecha una ballena (risas). Porque aparte pasé un embarazo hermoso, pero duro entonces lo único que hacía era comer todo el día porque era lo que más felicidad me daba y engordé 22 kilos (risas). Ahí tengo esa charla con él donde me vio tan embarazada que fue muy mágico y me dijo: “Che, May, te pido perdón. O sea, ¿cómo hice esto todo este tiempo? A partir de ahora te voy a acompañar, voy a estar, quiero estar con India, quiero estar presente”. Ese es el Mati que yo conocí y con el que estuve en pareja. </p><p><b>Luli: — Qué sanador debe haber sido en ese momento, ¿no? </b></p><p>Maypi: — Muy. Fue muy lindo para los dos. Nos reímos mucho. Fueron quince días que nos matamos de risa. Mis amigas no lo entendían. Me decían: “¿Pero los últimos días que te quedan de embarazo vas a ir todos los días a comer con él?” Y yo dije: “Sí, lo quiero compartir”. Y él me tocaba la panza. Pero siempre desde ese lado de compañeros. Estuvo en la cesárea y me acompañó mucho. Los doce primeros días de India se quedó en mi casa. Dormía en el sillón, se levantaba y me ayudaba. Estaba muy presente. Para él fue muy fuerte. Vos pensá que casi no vivió mi panza...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3QR45ODYVVABDLTYXSSCUIJZSM.jpg?auth=dee55e983b7fd092d833ae83c0969ea4b51ebda9da5e18fda437f9f800c80965&smart=true&width=6048&height=4024" alt="En diálogo con Luli Fernández, Maypi reveló detalles de su separación durante el embarazo y la relación actual con el padre de su hija. (Gastón Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>Luli: — ¿En algún momento sentiste ganas de intentarlo de nuevo con él? </b></p><p>Maypi: — No. Yo creo que lo que te sucede en un embarazo no lo podés perdonar. No hubo una vuelta atrás en mi cabeza. <b>Yo perdoné, pero nunca dejé de olvidar lo que me sucedió.</b> Una mujer está muy vulnerable en un embarazo y siento que si esa persona no me pudo acompañar en esos momentos tan importantes, no quise y no lo sentí. </p><p><b>Luli: — Y en todas esas charlas que tuviste antes de parir a India, me imagino le habrás preguntado: “¿Qué te pasó por la cabeza? ¿Cuál fue el pánico?”</b></p><p>Maypi: — Sí, mil veces. Pero tampoco lo supo explicar. Yo creo que los dos nos miramos y sabemos. Hasta el día de hoy sucede. Nosotros tuvimos después un par de chispazos más, como al año de India…</p><p><b>Luli: — Porque vos te quedaste viviendo allá y él vive acá. </b></p><p>Maypi: — Sí, yo sola allá y él la ve poco a India. No es un papá súper presente, pero ella lo quiere mucho y él la quiere mucho. Nosotros los tres supimos aceptar cómo se dio nuestra vida y nuestra relación y la llevamos tan bien, que es lo que yo les explico a mis seguidoras: “Se puede lograr eso dejando de lado el enojo”. <b>Yo tengo que aceptar que él abandonó a Maypi, no a India</b>. Con India está, lo poco que puede estar, como puede estar, pero está. Llama, pregunta, cada tanto la ve. Ella le dice papá, cuando se ven, se abrazan y se aman. </p><p><b>Luli: — Me parece tan sanador y tan inteligente de tu parte no mezclar lo que pasó entre adultos con el rol de padres.</b></p><p>Maypi: — Sí, es súper genuino. Pero porque yo tengo una historia de vida heavy, donde mi papá biológico desaparece, donde mi mamá se casa con mi papá del corazón, que es el que me crió, J<b>uan Carlos</b>. Y ese papá es un papá muy presente. Mi papá se casó con mi mamá cuando yo tenía 14 meses. Y ese papá fue tan bueno y tan presente, y el otro nunca existió y abandonó a mi mamá y a mí. Esa es la diferencia enorme que yo tuve que, con muchísima terapia, entender que ese papá estaba dejando a Maypi, no a India, y no estoy repitiendo mi historia. Es fundamental aceptarlo porque al principio las peleas grandes nuestras eran: “Estás abandonando a tu hija, no querés ser papá”. Y no, o sea, me estaba abandonando a mí. Estaba abandonando a la pareja, a una pareja que era muy reciente. <b>Cuando pude aceptar que mi duelo era de mi papá biológico y no del papá de India, cambió todo.</b> </p><p><b>Luli: — Si pudieses tomarte un mate con vos misma hace 10 años atrás, sabiendo todo lo que te tocó atravesar, ¿qué te dirías? </b></p><p>Maypi: — La verdad: que siga igual. Si tengo que agarrar a esa Maypi de hace 10 o 15 años cuando llegó a Buenos Aires a querer triunfar, como hacemos muchas, le digo que es igual, que todo sucedió como tenía que suceder y que yo hoy tengo una realidad muy linda, una maternidad muy linda y elijo todos los días ser feliz. No cambiaría nada de esa Maypi porque no me gustaría que cambie nada de hoy.</p><p><b>Luli: — En definitiva, uno cuando suelta el enojo va más liviano y así podés ejercer mejor tu rol como mamá, ¿no?. Estar más tranquila para lo que venga, lo que sea que te toque atravesar. </b></p><p>Maypi: — Sí, yo creo que eso es básico. <b>Aprender a soltar los problemas y los enojos es fundamental. </b>Me parece que es lo que le agradezco todos los días a mi psicóloga. Es lo que mejor me enseñó. </p><p><b>Luli: — Y de cara a lo que viene, ¿qué te imaginás? Porque ya hicimos el ejercicio de mirar hacia atrás. Si ahora lo proyectamos hacia adelante, cerrás los ojos y en dos o tres años, ¿dónde te ves?</b></p><p>Maypi: — Estoy preparada para estar de vuelta en el ruedo de los medios, como dicen. Estoy empezando a venir, aceptando todas las notas y todo lo que me va saliendo para volver. No sé si me veo viviendo en Buenos Aires, pero sí viniendo muy seguido y que el papá de India pueda tener su relación con ella e ir y venir. Me veo como la Maypi de antes, pero siendo mamá. </p><p><b>Luli: — ¿Y te gustaría volver a enamorarte? </b></p><p>Maypi: — Sí, claro. <b>Yo soy fanática del amor.</b> Me encantaría tener un compañero, que es lo que pedí muchos años, pero siento que pedí más ser mamá que un compañero. Y hoy que soy mamá, digo: “Bueno, ya está cumplido”. Ahora estoy en el momento de decir: “Estoy para un compañero de vida”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VUXFSRA5U5HMVJPWGVURDQ6XQ4.jpg?auth=4fe90e2655085257e72334f454702e7b800c30d2068b8c2be1f435baddb303b4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Maypi Delgado con Luli Fernández en Ellas by GWM]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Seis tratamientos, lágrimas en el baño y una decisión: la travesía de Anto Bonazzola entre la infertilidad, la fe y el amor incondicional]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/26/seis-tratamientos-lagrimas-en-el-bano-y-una-decision-la-travesia-de-anto-bonazzola-entre-la-infertilidad-la-fe-y-el-amor-incondicional/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/26/seis-tratamientos-lagrimas-en-el-bano-y-una-decision-la-travesia-de-anto-bonazzola-entre-la-infertilidad-la-fe-y-el-amor-incondicional/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la creadora de contenido compartió su recorrido en la búsqueda de un hijo y el desafío de enfrentar distintos procedimientos médicos, un camino marcado por la vulnerabilidad, la esperanza y la resiliencia. Relató cómo encontró sostén en su comunidad, aprendió a poner límites tanto en el ámbito digital como en sus vínculos, y transformó el dolor en fuerza para acompañar a otras mujeres que atraviesan la misma situación ]]></description><pubDate>Mon, 29 Sep 2025 16:09:40 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Antonela Bonazzola</b> es una creadora de contenido y emprendedora argentina que se consolidó en <b>redes sociales</b> con una comunidad fiel interesada en moda, gastronomía y <i>lifestyle</i>. Con más de 116 mil seguidores en <a href="https://www.instagram.com/antobonazzola/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/antobonazzola/"><b>Instagram</b></a>, su perfil combina experiencias personales con recomendaciones, colaboraciones de marcas y proyectos propios. Desde sus plataformas, se muestra cercana y auténtica, lo que le permitió construir un ida y vuelta constante con su audiencia y posicionarse como referente dentro del mundo digital.</p><p>Además de su faceta como influencer, Bonazzola se volcó al desarrollo de emprendimientos. Es fundadora de <b>Bisou Care</b>, una marca de cosmética integral cruelty free dedicada al cuidado de la piel, que promueve hábitos de bienestar y belleza consciente. También impulsa otros proyectos vinculados al estilo de vida saludable, como un estudio de pilates, y participa en iniciativas comerciales como una línea de lentes de sol.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I6H77DVWTNFORKRBKQFKIYI65I.jpg?auth=7abe4a7e210be8ab77138ac2f2d4a5d5c79cae8ce51d53483d037889c6e765e3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Anto Bonazzola: "Mi diagnóstico no puede ser mi destino". (Maximiliano Luna)" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — Qué increíble la capacidad de construir tu comunidad virtual y abordar temas tan profundos, cuando no hay un contacto personal cara a cara. </b></p><p>Anto: — Con muchas de las seguidoras me pasa que yo tengo realmente un ida y vuelta. No te digo diario, pero de verdad. Me cuentan “a mi mamá le pasó esto” o “yo estoy con este tema”. Y cuando me abro un poquito y cuento por ahí cositas muy íntimas, siempre recibo mensajes que dicen: “A mí también me pasó. ¿Por qué no te fijas con esto?” <b>Yo tengo una comunidad de mujeres buenas.</b> Y si bien soy bastante receptiva y me gusta escuchar y todo, también hay temas que me son difíciles. Me pasa, por ejemplo, cuando hablo del tema de la fertilidad o de mi búsqueda por ser mamá. Uno quiere contar, pero decís: “¡Ay! No quiero que me cuentes tantas cosas o que me digas qué es lo que tengo que hacer”. El otro te quiere ayudar y te quiere decir: “No bajes los brazos”. Pero llegan esas historias de: “Mi tía estuvo con 12 tratamientos”.</p><p><b>Luli: — Claro. No es que no me importa tu tía, lo que pasa es que esto es mi experiencia. </b></p><p>Anto: — Exacto. Y por momentos uno está más fuerte y por momentos no, entonces también es un juego un poco raro con tu comunidad, porque a veces hablás y a veces no. No es que no hablo porque no quiero. Normalmente cuando no hablo de eso es porque me estoy cuidando un poquito. Quizás estoy en un en un momento que me es más difícil y decís: “Hasta acá”. Lo que aprendí, con el tiempo, es que lo cuento desfasado. Cuando estoy en tratamiento, lo cuento después. Cuento cuando ya pasó.</p><p><b>Luli: — Está bueno como naturalizás esta situación en tu vida porque atraviesa tantas mujeres... Más allá del tenor obviamente emocional que tiene tu relato, lo pones en un lenguaje en donde cualquiera que está pasando por lo mismo te lee y se identifica. </b></p><p>Anto: — Es que a mí me pasó desde muy chica. Yo era muy chica cuando tuve el diagnóstico y en realidad lo que a mí me pasaba es que yo salí del médico, llamé a todas mis amigas y le dije: “Se van todas a hacer el estudio”.</p><p><b>Luli: — ¿Cuál es el diagnóstico? </b></p><p>Anto: — Yo me casé cuando tenía 29 y a los 30. No tenía en la cabeza que algo podía estar fallando. Pero no me voy a olvidar nunca. Un día mi papá, que es un tipo que no habla nunca, pero cuando te habla, hay que tener cuidado. Él me dice: <b>“Yo no sé si vos estás buscando o no, pero si estás buscando y hace un año que estás casada y nunca tuviste un atraso, andá a un médico”</b>. Yo quedé tiesa. Mi papá lo venía hablando con mi mamá o lo venía maquinando él solito y me esperó. Me agarró en el auto solo los dos. De la nada, a las 7 de la mañana llevándome a la oficina, me tira esa frase. Y lo empecé a pensar y dije: “Sí, puede ser”. Yo iba al ginecólogo común, pero nunca había ido a un especialista en fertilidad. Ahí me hice el estudio de la <b>hormona antimülleriana</b>, que es la hormona que te dice si tenés baja o alta <b>reserva ovárica.</b> Yo segura de que no era nada malo. Pero cuando me dan el resultado, con 30 años y recién casa, leo que dice 0,52. ¿Viste que en el estudio te dice cuánto deberías tener? Yo debería haber estado en 7 u 8 para mi edad. O sea, yo estaba haciendo una perimenopausia o algo estaba sucediendo. Vamos a un médico, vamos a otro. Y yo a mi marido le decía: <b>“Yo hasta una asistida, llego”.</b> Además como vengo de familia religiosa, no sé qué tenía en ese momento que para mí tenía que ser asistida y dije: “Si Dios no lo manda, por algo será”. </p><p><b>Luli: — Cuando te dicen que tenés que terminar en tratamiento, al menos a mí me pasó, fue como una espada que se me clavó en la espalda. Porque hasta que uno no empieza a transitarlo, hay como una demonización del tratamiento. Pero después terminás diciendo: “Bendito Dios que me tocó en esta etapa porque hace 50 años atrás por ahí no hubiese podido lograrlo”.</b></p><p>Anto: — Además, creo que también hay una demonización de todo lo que no sea natural respecto de la búsqueda de ser madre. </p><p><b>Luli: — Y es paradójico porque la mayoría de las personas no tienen una fertilidad natural y es un tema del que no se habla...</b></p><p>Anto: — Yo no sabía de números ni de tratamientos ni de nada y me decían: “Una chica fértil con un chico fértil, tienen entre el 20 y el 30% de chances de quedar embarazados”.</p><p><b>Luli: — Es como que decís: “¡¿Cómo puede ser si todo el mundo se embaraza?!”</b></p><p>Anto: — Sí. Ahí fui a una médica que me recomendó una amiga que había hecho tratamiento. Me mandaron a hacer un montón de estudios. No tenía todavía todos los resultados, pero sí me habían armado como una carpetita. Yo con esa carpetita caí en un centro de fertilidad. Yo lo había re charlado a mi marido: “Yo hasta una asistida llego, algunas vitaminas. Yo no me voy a hacer nada. Mi cuerpo, mi templo”. No sé (risas). Pobre. Llegamos, nos sentamos y la señora, que hoy no es mi médica porque cambié, abre la carpeta y dice: <b>“Vos vas directo a in vitro”</b>. Fue lo primero que me dijo.</p><p><b>Luli: — Sí, porque aparte tacto cero la mayoría. </b></p><p>Anto: — Mi marido, que es muy sensible, instantáneamente se larga a llorar porque él pensó “Chau, hasta acá llegamos”. Porque yo le había dicho que no había posibilidad. Pero cuando la médica me dijo eso, yo le respondí: <b>“¿Cuándo me la hago?"</b> Mi marido no entendía mi reacción. Es que mi objetivo era uno. En ese momento si me decían tenía que ir caminando a no sé dónde, yo lo hacía. Además yo soy muy práctica para esas cosas. <b>¿Qué tengo que hacer? ¿Cuándo lo hago? Dame la fecha y listo. </b>En ese instante yo dije: “Mi objetivo es este. Yo lo hago y se terminó la historia”. Yo no sabía bien que era además, porque uno no está al tanto de qué implica un tratamiento de fertilidad. ¿Qué es? Nadie lo sabe. Hay tratamientos de baja complejidad, que es una asistida, y los tratamientos de alta complejidad. Yo siempre hice alta complejidad. O sea, <b>te estimulan, te sacan un óvulo, toman la muestra de tu marido, te forman un embrión, vos seguís estimulándote, te transfieren y ahí suerte</b>...</p><p><b>Luli: — Y algo que, en general, sucede es que siempre nos estudian a las mujeres antes de exponerlos a ellos a un estudio de fertilidad. A nosotras nos hacen todo lo imaginable y más. Y hay estudios que son…</b></p><p>Anto: — Es como que tu cuerpo no es tu cuerpo. Hay un estudio que lo pospuse tres meses, como la histerosalpingografía. </p><p><b>Luli: — Tremenda. Me la hice. La histerosalpingografía, para quien no lo sabe, es un estudio en donde evalúan si tus trompas están tapadas. Es muy doloroso.</b></p><p>Anto: — ¿Y cómo lo descubren? Poniendo de un líquido a presión. Es tremendo. No podés estar dormida porque tu flujo sanguíneo tiene que ser el mismo. Una amiga mía me dijo: “Yo me lo tuve que hacer en dos partes porque me desmayé”. Yo fui tan preparada para sufrir tanto que después no me pareció tan doloroso. </p><p><b>Luli: — ¿Te enojaste en algún momento de ese proceso? </b></p><p>Anto: — Muchísimas veces. Me enojé conmigo, con el destino, con todo. Y lo que también me pasaba es que yo entraba muy confiada. <b>Me hice seis tratamientos en total y en cada uno duelaba todos los anteriores.</b> Entonces cada tratamiento la pasaba peor. Encima tuve mi cuarto tratamiento en pandemia. Lo hice sola porque no podía entrar nadie. Y yo no tomé tanto conocimiento de lo que me estaban haciendo hasta mi segundo o tercer tratamiento. Yo iba piloto automático, entraba a quirófano, salía, entraba, salía, hacían una beta, hacían otra. Y no me voy a olvidar nunca que lo que a mí me pasaba es que daba negativo. Y la respuesta de la médica, literal, era: “Pucha che. Qué macana”. Y yo de un profesional espero que me diga algo más: ¿Qué vamos a hacer? Qué pensás que tengo? </p><p><b>Luli: — Y con una reserva ovárica muy baja...</b></p><p>Anto: — Muy baja. Además el “pucha, che” me lo decía mi mejor amiga que estaba esperando conmigo. Pero no me lo podía decir un profesional. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QDLQCGXUGFC5RGN7LMS6EYVSBA.jpg?auth=70ca0fbbda5107c9b8be9db144f4008303a675c62d57330b118986da8afcaf99&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“No me dolía el no embarazo, me dolía intentarlo y fallar”: el lado más íntimo de Anto y la búsqueda de un hijo. (Maximiliano Luna)" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — Y en ese momento, independientemente de la falta de empatía de la médica. ¿No sentías que con este “pucha, che” no había algo más que te puedan ofrecer?</b></p><p>Anto: — Es que hoy tampoco hay algo más, porque en realidad vos sabés que tenés baja reserva ovárica, pero no sabés si tenés algún problema de anidación, porque a mí me lograban sacar óvulos. Me acuerdo mi primera aspiración, que así se llama. Yo voy a quirófano y escucho de al lado que a una chica le dicen que le habían sacado 17. Y mi se acerca el médico y me dice: “Pudimos sacar tres y te tuvimos que llenar de líquido porque uno estaba pegado”. <b>Yo dije: “No me anda, no me anda el cuerpo”.</b> Estamos tan mal <i>seteadas</i> las mujeres, que te empezás a enojar con vos porque tu cuerpo no te anda para lo único que te tiene que andar, que es para tener un hijo. Y no te das esa contención. Yo decía, así como hay psicólogos que te acompañan en un tratamiento oncológicos, debería haber psicólogos que te acompañen en esto. </p><p><b>Luli: — Por más de que te amen tus amigas, tu familia, tu marido, es muy difícil que entiendan por lo que estás pasando. La única que te entiende es la que está pasando por lo mismo. </b></p><p>Anto: — Yo charlaba mucho con chicas que no conocía, pero que habían pasado por lo mismo. Porque un día estaba re bien, otro día re mal y las amigas te quieren consolar y en el momento que vos estás re bien, es como, “bueno, va a ser lo que tenga que ser”. Por ahí una amiga te decía la frase: <b>“Quizás no es tu destino ser mamá, tranqui. Vos tenés una vida hermosa, no pasa nada”. </b>Y ese mismo comentario te atravesaba al medio y quedabas mal.</p><p><b>Luli: — Sí, aparte estás pasada de estimulación de hormonas. </b></p><p>Anto: — Yo las conté. <b>Me puse más de 260 inyecciones en el círculo del ombligo.</b> La gente le tiene miedo, pero yo no sentía dolor físico. Yo estaba incómoda, hinchada, enojada, pero no tenía dolor físico. Pero llegó un momento que yo le pedí a mi papá, que es mi vecino, que venga a ponerme la inyección porque yo ya no podía más. No quería armar más la lapicera, ya no quería nada.</p><p><b>Luli: — ¿Y en ese proceso tu marido cómo acompañó? Porque es muy difícil también para ellos. </b></p><p>Anto: — Es muy difícil porque yo me enojaba mucho porque a él no le pasaba nada. Y yo lo entendí después de mucho tiempo. Ellos la ven de afuera. Es muy difícil ver sufrir a la persona que está con vos y tener que hacerte el fuerte. En un posteo lo conté que <b>yo me iba a llorar al baño</b>, porque a mí no me no me gustaba que él me vea llorar. En ese momento, nadie sabe qué decirte. Si me decía: “Bueno, no pasa nada”, yo le respondía: “No te importa”.</p><p><b>Luli: — No hay nada en ese momento que te puedan decir. </b></p><p>Anto: — Yo me sentía peor porque como a mí no me funcionaba el cuerpo en mi cabeza, yo estaba destruyendo todo. Era terrible. <b>Yo me iba a llorar al baño. Prendía la ducha, ponía música y lloraba 45 minutos. Después salía y decía que tenía los ojos rojos del agua caliente. </b>Y me acuerdo que una vez hice todo eso y cuando salgo...</p><p><b>Luli: — Desfigurada de tanto llorar. </b></p><p>Anto: — Mi marido me dice: “¿Te bañaste?” “Sí”, le dije. Y me mira y me dice: “No hay agua caliente desde la mañana”. Yo ni me di cuenta, porque prendí la ducha y me largué a llorar. Pero necesitaba descargar. Yo necesitaba llorar tirada en el piso. <b>Para mí era un drama</b>. Y después salís y te hacés la que no pasa nada. En la vida o con mis amigos, no pasaba nada. <b>Aprendí del dolor y me gusta poder comunicarlo para poder acompañar a otras chicas que están sintiendo el mismo dolor. Porque en el momento del negativo es terrible. Sentís que se te derrumba el mundo. </b></p><p>Anto: — Nada tiene sentido, todo es terrible, y decís:<b> “A mí nunca me va a pasar. Dios no quiere que esto me pase”. </b>Y yo en ese momento estaba en un lugar en donde no estaba cómoda con los profesionales. No me voy a olvidar nunca. La asistente, la mano derecha de mi médica en quirófano, me seguía en redes. Y en un momento le dije: “Necesito que vos me digas qué pensás que tengo. No importa que sea algo terrible, necesito que me digas”, porque el “pucha, che” no me alcanzaba. Y ella, se ve que me quiso decir algo copado, no sé, y me dice: <b>“Para que vos lo entiendas, tus óvulos son made in China”. </b></p><p><b>Luli: — ¿Made in China como queriendo decir de mala calidad?</b></p><p>Anto: — Exacto. </p><p><b>Luli: — Tremendamente gráfico. Interpretaste enseguida esa complejidad médica que uno no entiende. </b></p><p>Anto: — Exacto. Dije: “Bueno, listo, ya está”. No te digo que quedás traumada, pero es muy fuerte. En ese momento te agarrás de todas las religiones y a vos te dicen que tenés que tomar kombucha a la mañana, tomás kombucha a la mañana, hacés todo. Yo me fui a ver a Livia a Salta, al padre Ignacio... </p><p><b>Luli: — En algún momento te preguntaste ¿para qué me está pasando todo esto? ¿Pudiste transformar el por qué en un para qué? </b></p><p>Anto: — Sí, en muchos aspectos yo cambié mi manera de ver a la mujer y a la maternidad. Me di cuenta de que, por ejemplo, a mí me pasaba con el tema de no querer tener hijos también. Yo tengo dos amigas que no quieren, nunca quisieron y están todas tratando de convencerlas y les dicen: “¿Cómo no vas a querer?” Y yo me acuerdo que en un momento me senté con una de ellas y les dije: “Si a mí me duele tanto que me digan que no, ¿cómo te debe doler a vos que te quieran decir que sí?” Porque yo sentía que a mí el mundo me decía: “No, no y no”. Y que yo iba igual para adelante. <b>En el cuarto tratamiento, a mí me diagnostican infertilidad.</b> O sea, ya no era baja reserva ovárica. Y todo esto fue durante la pandemia. En mi cuarto tratamiento tengo una dismenorrea y pierdo mucha sangre estando sola mientras esperaba para entrar a ver a mi médica y ya me había dado el negativo. Cuando te da el negativo, a los poquitos días te viene. Yo era un charco de sangre y no le podía avisar a mi marido porque él no puede entrar. Ahí dijimos: “Esto no puede ser así”. Además, después de cada tratamiento, la gente nos decía: “Bueno, vayan de viaje, cuando no pienses vas a quedar…”</p><p><b>Luli: — ¡Mentira! </b></p><p>Anto: — Yo sentía que vivía en un <i>all inclusive</i> y no pasaba nada. Y es lo único que pensás es en eso, no podés no pensar. Y contás los días y decís: “Me voy a hacer la que no pienso, a ver si...” No me voy a olvidar nunca que yo en un momento dije: “<b>Mi diagnóstico no puede ser mi destino. Mi destino es ser mamá, yo lo sé“.</b> Nunca dudé de eso. Cuando decidí que mi diagnóstico no iba a ser mi destino, cambié de médico, fui con el que estoy hoy, que lo quiero muchísimo. Me acuerdo que abrió la puerta de su consultorio, Gabriel, y eran fotos de bebés por todos lados, todos los bebés que eran de sus pacientes. Él no me conocía, agarra mi carpeta y me dice: “Antonela, contame de vos”. Y a mí yo era un mar de lágrimas. En un momento le dije: <b>“Yo lo único que quiero es que esté la foto de mi bebé acá. Yo necesito que me digas qué tengo que hacer”.</b> No me da miedo el quirófano, no me dan miedo las inyecciones, no me da miedo nada. Pero también es porque en ese momento, estar embarazada era para mí lo único que me acercaba a un bebé. </p><p><b>Luli: — ¿Y qué te respondió? </b></p><p>Anto: — Me dijo: “No entiendo por qué insististe tanto con tus óvulos. ¿Tenés algo respecto de eso?" Y le dije que no. “Yo quiero quedar embarazada. Quiero tener un bebé, quiero tener un hijo. El embarazo es un medio para mí. Y si yo en algún momento vos me decís no vas a poder, nunca vas a poder, está ok, pero necesito saberlo”, le dije. <b>No me dolía el no embarazo, me dolía el intentarlo y fallar. </b>La luz al final del túnel para mí es esa. Yo sé que voy a ser mamá. Cada paso te acerca y siempre digo: <b>“Yo lo estoy buscando, pero él también me está buscando a mí”. </b>Además, muchas de mis seguidoras lo saben y otras no, <b>yo soy adoptada. </b>Entonces para mí es una posibilidad la adopción. También hoy la medicina te acerca a tratamientos como, no sé, un vientre subrogado y yo no le digo que no a nada. Yo sé que mi bebé está.</p><p><b>Luli: — Y a nivel emocional, ¿en qué etapa estás hoy? </b></p><p>Anto: — Hoy estoy muy bien. Hice seis tratamientos y abrí el panorama a otras búsquedas. Entonces es como que digo: “Bueno, tengo más chances” y en ese abrir el panorama empezás a investigar o alguna clínica afuera o adopción… De mis seis tratamientos yo tengo cuatro hechos con mis óvulos y dos con donación. También lo que pasa es que nada te asegura nada. Los estudios de biopsia de útero, que también me hice, son tan amplios que pueden ser veinte cosas, diez, doce, ninguna o todas.</p><p><b>Luli: — Estas experiencias te paran desde un lugar totalmente distinto en la vida. Cuando sos una mujer fuerte, como se advierte que es tu caso, con una personalidad bien sólida, decís: “Esto va a ser así” Aunque veas todo en contra.</b></p><p>Anto: — Exacto. Es Dios diciéndote: “Va a pasar, pero vas a aprender un montón”. Y yo aprendí un montón y tengo todavía mucho que aprender. Aprender respecto de la mirada del otro también. No te digo que me dolía, pero me llegaba. Hay dos opiniones la mía y la que no me importa más. Mi mamá y mi papá también tuvieron una búsqueda de 10 años hasta que llegué yo. </p><p><b>Luli: — Trayéndote un poco al panorama de las redes sociales, siempre te mostraste una mujer con mucho carácter a la hora de compartir no solo estas cosas tan personales, sino también las cosas más vinculadas al laburo. ¿Sentís que todo ese proceso personal te llevó a aprender a poner límites? </b></p><p>Anto: — Sí, yo creo que sí. Tengo muy clara las pautas de lo que sí hago en redes y de lo que no y de lo que no hago en redes es porque no comulgo con eso. Entonces no me interesa, no lo hago y no necesito hacerlo, que es un privilegio, también. </p><p><b>Luli: — ¿Y esta convicción o esta claridad que tenés también te llevó a elegir con quién vincularte en lo que es el medio y con quién te mostrás en tus redes? </b></p><p>Anto: — Sí, 100 por ciento. Uno lo aprende de grande y a los golpes. <b>Yo hoy no tengo vínculos que no me sumen, yo tengo vínculos que me dan paz. </b>Ya no creo en la remada del vínculo, ya no creo en la lucha por mantener. </p><p><b>Luli: — ¿Te pasó en algún momento? </b></p><p>Anto: — Sí, muchísimo. Yo creo que los niños que crecen en lugares de mucho amor no aceptan cualquier tipo de cariño después, porque ya saben lo que es ser bien querido. Entonces, a lo largo que uno se va vinculando: con la gente del colegio, de la facultad, de la vida, te das cuenta cuando no te quieren bien, pero no porque esa persona sea mala, porque no sabe querer, porque quizás quiere distinto a lo que vos aprendiste. <b>Yo tengo muy en claro cómo me gusta que me quieran</b>. El respeto que le doy al otro y que quiero que me den, la sinceridad que le doy al otro y que quiero que me den. Yo soy una persona que exige muy poco. Trato de dar todo lo que tengo para darte, pero tampoco me gusta que me exijan porque yo te doy todo lo que tengo para darte. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O2TXNZXSJ5HMVPDSLXOBXNPHOA.jpg?auth=224f2e895f9c89dd7d65c3f0214427e858da68af0ebe5d48f46dc731c4a41e9c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Tengo muy en claro cómo me gusta que me quieran" expresó Anto Bonazzola al definir sus límites en los vínculos afectivos. (Maximiliano Luna)" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — ¿Sentiste en algún momento que te han usado? Porque este es un medio difícil en algunos aspectos. </b></p><p>Anto: — Sí, por supuesto. Me ha pasado en los vínculos y en las relaciones de laburo de redes. Si lo logro detectar, evalúo si me importa o no. En el vínculo real, no. Yo no le abro las puertas de mi casa a cualquiera. No toda la gente que me conoce mi casa, mi marido, mis padres, pero sí <b>aprendí con el tiempo a detectar cuando no me están queriendo bien. Y me corro.</b> Me cuesta soltar. Entonces, soy como de sentarme a charlar. Me pasó con una amiga de tener que sentarme a charlar y decir: “Yo te requiero, te deseo lo mejor, pero no puedo seguir construyendo con vos porque tu manera de querer me hace daño. No puedo construir y vos no vas a cambiar. Y yo no me puedo adaptar a esto porque me destruye”. Es re incómodo, pero así como a alguien le gusta que le digan que lo quieren, también te tengo que decir que ya no te puedo seguir queriendo de la misma manera. Y hoy el vínculo está todo bien, no hay daño y yo prefiero eso a la gente que directamente termina un vínculo mal.</p><p><b>Luli: —¿Y la recepción cómo fue? </b></p><p>Anto: — En ese momento fue un poco difícil, pero estuvo todo bien. Sí me ha pasado de intentar tener esta charla y del otro lado encontrarme con un Godzilla que tiró todo, rompió todo y fue muy traumático, por así decirlo, para mí, porque <b>uno no está acostumbrado a desvincularse de un amigo.</b> Nosotros estamos muy acostumbrados a hablar de cómo te separaste de tu pareja, no de un amigo, porque es lo más habitual.</p><p><b>Luli: — Aparte es algo que sucede. Si uno se pone a ver en la vida la cantidad de vínculos que fuiste dejando en el camino y no siempre con un conflicto, pero que a veces uno elige o esa persona no te está acompañando en ese proceso. </b></p><p>Anto: — O se diluye en el tiempo. Hay veces que no sé, tenés amigos de la facultad que duran lo que dura la facultad y después creciste por otro lado, te dedicaste a otra cosa, trabajaste de otra cosa y fomentás desde otro lado.</p><p><b>Luli: — Es verdad que este ambiente te invita a compartir muchos laburos o tiempo con algunas chicas que después por H o por B dejás de vincularte y naturalmente te preguntan en las redes. </b></p><p>Anto: — Y además también está mucho esto en redes, que, por ejemplo, te ven en todos los eventos con alguien con la que compartís marca y la gente dice: “Son re amigas” y vos en tu diario quizás no compartís con esa persona. Y la gente quiere saber, por supuesto, porque si vos ya me compartiste todo y compartime esto también. A mí me pasa como espectadora también. </p><p><b>Luli: — Y a vos en su momento te pasó con Stephanie Demner, ¿no?</b></p><p>Anto: — Me pasó. </p><p><b>Luli: — ¿Lo abriste, lo contaste? No recuerdo. </b></p><p>Anto: — No. Porque yo la pasé muy mal. Y no voy a decir si hizo, si no hizo, si hice o si no hice. Yo la pasé emocionalmente muy mal. Fue en mi cuarto tratamiento. En el doloroso. Fue todo junto y decís: “¿Por qué se desmorona todo a la vez?” La pasé muy mal emocionalmente y nada de lo que yo dijera iba a mejorar nada. Y yo quizás hablaba desde el dolor y terminaba de destruir algo. Y así como te digo, yo no quiero destruir lo que sí quise. Ya está, listo. Se decidió esto, pasó esto, listo.</p><p><b>Luli: — Creo que las dos mantuvieron como ese silencio. ¿no?</b></p><p>Anto: — Sí, sí. Al menos en lo público, sí. La gente especulaba un montón de cosas. Hubo una situación que sí fue pública y que a mí me dolió muchísimo. Ella a fin de año queda embarazada de su bebito y se empezó a especular que, como yo no podía ser mamá, me había peleado con ella porque ella sí. Y hubo una muy, muy, muy mala mano, que no fue ella, aclaro por las dudas, que publicó mi celular en Twitter diciendo eso. Yo supe enseguida quién era, llamé a mi abogado y le dije: “Que borren esto porque yo prendo fuego todo”</p><p><b>Luli: — Que grave esto.</b></p><p>Anto: — Y enseguida el tuit se borró y fue como: “¿Viste qué fácil?" Yo sabía quién era.</p><p><b>Luli: — ¿Entendiste por qué te hicieron algo así? </b></p><p>Anto: — Sí, porque hay mucha gente malintencionada alrededor. Yo creo que ella también la pasó mal, pero había como un círculo que le divertía el morbo de la pelea. Típica pelea del colegio, que hay gente satélite. </p><p><b>Luli: — Y en ese momento que se generó todo ese runrún absurdo. ¿Ella levantó el teléfono? </b></p><p>Anto: — Yo levanté el teléfono y pedí por favor que lo frenen. Y a mí me contestaron: <b>“Así son las redes”.</b> Después con el tiempo yo entendí que quizás el hablar de eso abría la puerta a que tengas que hablar de otras cosas que tampoco querías. Cuando la estás pasando mal no tenés ganas de charlar. Y además a mí me causa mucho calor ponerme a llorar frente del teléfono. No va a pasar. Nada iba a solucionar lo que pasaba. Si no se solucionaba en privado, lo público no lo iba a solucionar. Iba a destruir más o iba a invitar a una cadena de me dijo, le dijo, no te dije, sí te dije. Ella tiene una comunidad muy fuerte que la verdad es que la gente quiere saber, número uno, para tomar partido. Número dos, para corroborar la demonización de alguien o enaltecer a otro.</p><p><b>Luli: — ¿Y cómo lograste hacer un corte de todo eso?</b></p><p>Anto: — El tiempo… También dejé de laburar muchísimo. </p><p><b>Luli: — ¿Por este tema? </b></p><p>Anto: Sí. </p><p><b>Luli: — ¿Por decisión propia o sentís que...? </b></p><p>Anto: — Hay marcas que me llamaron y me dijeron: “Nosotros sentimos que ella se va a enojar y mejor no te llamamos”. Yo creo que la gente creyó que era tan grande todo y tan terrible que decían: “Bueno, que no se sienta mal, que no se sienta incómoda”. Yo nunca me senté a hablarlo, nunca lo hablé, nunca lo hablamos. Creo que no hace falta hoy, ya pasó mucho tiempo. Las dos somos totalmente distintas personas a lo que éramos en ese momento. Yo sí creo que así como cualquier otro vínculo, mientras duró, fue sincero. Yo no tuve ni un vínculo tóxico ni nada de eso, lejos. Al contrario, yo la pasé bien, la quise mucho, como cualquier vínculo. Y a mí no me enorgullece verme en el lugar de hablar mal de otra persona que quise. En la privacidad, yo pasé por todos los momentos, no te voy a mentir: estuve bien, mal, me enojé, se metía gente de afuera... Hasta el día de hoy hay veces que veo que hay gente que habla de eso. Y pasaron cuatro o cinco años. ¿Es necesario? Sí, yo no hablé, sí ella no habló...</p><p><b>Luli: — Es lo que decíamos al principio. Son temas que nos pasan a todas las mujeres en nuestros grupos, pero a veces estamos más expuestas. Está en la esencia de la forma de vincularnos, sobre todo las mujeres.</b></p><p>Anto: — Yo creo que uno cuando es más grande aprende a cuidarse más a uno mismo y a cuidar lo que sí quiso. Para mí es re importante eso. Yo estoy muy segura de lo que quise y cómo lo quise y de lo que dí. Entonces, la verdad que cuido ese recuerdo. Yo ya sé lo que doy, lo que quiero dar y a dónde no quiero llegar. Es un cliché, pero la vida es un ratito y yo elijo con quién paso mi ratito. </p><p><b>Luli: — Cuando concluyo las entrevistas, me gusta hacer dos preguntas. La primera es si pudieses tomarte un mate con vos misma, pero la de hace diez años atrás, ¿qué te dirías? </b></p><p>Anto: — Yo de diez años atrás me estaba casando. Así que me diría que sí. Me diría que sí es todo lo que yo pensé. La gente dice: “¡Ay! El amor de mi vida”. Y no. <b>Mi marido es el amor de todos mis días. </b>Es el amor que construye, el amor tranquilo. Yo me aconsejaría a mí lo misma lo que le aconsejo a las chicas más jóvenes: “Es el bueno, no es el malo”. Viste que cuando sos adolescente te gusta el chico malo... Pero no. Es el bueno. La gente que te da tranquilidad es la gente que te quiere bien. Con la que sentís hogar, es ahí.</p><p><b>Luli: — ¿Y si pudieses elegir un momento de tu vida como si fuese una foto para volver a vivirlo?</b></p><p>Anto: — Por suerte tengo un montón. Quizás hoy me remonto al día que nació mi sobrino más grande, <b>Nacho</b>. Para mí fue muy trascendental. Además, yo nunca nací Susanita. Yo no me quería casar, no quería tener hijos y cuando nació Nacho fue un antes y un después en mi vida. Es el amor más grande a nivel explosivo, porque yo amo muchísimo a mis padres, pero uno crece con ese amor. Cuando nació mi sobrino, a mí se me explotó literalmente el cuerpo y yo dije: “Yo quiero esto”. Ahí lo decidí y dije: “Sí, quiero esto”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKXSEQ5AZZH43KH4G3CRIULLF4.jpg?auth=0af72126bee8012b71315656aa29cd567153b11ec116ba5f84ef7195ef1086f1&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Anto Bonazzola con Luli Fernández en Ellas by GWM]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Del glamour de New York a la simpleza de un pícnic con su perro: la transformación de Agustina Marzari y la búsqueda de vínculos sanos que le den paz]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/19/del-glamour-de-new-york-a-la-simpleza-de-un-picnic-con-su-perro-la-transformacion-de-agustina-marzari-y-la-busqueda-de-vinculos-sanos-que-le-den-paz/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/19/del-glamour-de-new-york-a-la-simpleza-de-un-picnic-con-su-perro-la-transformacion-de-agustina-marzari-y-la-busqueda-de-vinculos-sanos-que-le-den-paz/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, compartió cómo pasó de ser pionera en los blogs de moda a colaborar con marcas internacionales y vivir en el exterior. Además, reveló que la conexión con la naturaleza, la terapia y los afectos se convirtieron en sus pilares para sostener el bienestar y equilibrio emocional]]></description><pubDate>Fri, 19 Sep 2025 05:32:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Agustina Marzari,</b> también conocida por sus amigos como <b>Guti</b> o bajo el alias <i><b>Im Queen A</b></i> en el mundo digital, es una <b>influencer</b> y figura del mundo de la moda, nacida y criada en <b>Córdoba. </b>Pero actualmente te radicada en <b>Buenos Aires</b>. Se la reconoce por su trabajo como editora y creadora de contenido de moda y por colaboraciones con marcas y casas de lujo tanto en campañas como en desfiles.</p><p>Además de su actividad en moda, es <b>DJ</b> y <b>productora de contenidos multimedia</b>. Publica sets y tracks en plataformas como <i><b>SoundCloud</b></i> y mantiene una presencia activa en redes. Su cuenta oficial de <a href="https://www.instagram.com/agustinamarzari/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/agustinamarzari/"><b>Instagram</b></a> suma más de 100 mil seguidores, donde combina <i>lifestyle, moda y wellness. </i>En su perfil se presenta como “amante de los perros, entusiasta de la moda y el bienestar”. También ha trabajado con agencias, proyectos de prensa y branding en la escena local.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W3H4QCN7GNGHHBKP2QFX7KJ5GI.jpg?auth=55d30828021c1bfa2affed8f9096428fd7eef966f1c342dece124f3ebe685a42&smart=true&width=3543&height=2477" alt="Agustina Marzari, conocida como Im Queen A, es una influencer y creadora de contenido de moda con fuerte presencia en redes sociales" height="2477" width="3543"/><p><b>Luli: — Mientras preparaba la entrevista me di cuenta que son muy pocas las notas que has dado y tenés un perfil tan increíble, con una comunidad tan fidelizada en tus redes sociales, que quiero que la gente te conozca un poco más...</b></p><p>Agustina: — ¡Gracias!, Lu. En realidad cuando arranqué éramos muy pocas. Unas ocho blogueras, ponele. Para los que no tienen idea de quién soy: <b>trabajo en moda hace mucho tiempo.</b> Después, de repente, mi perfil, a medida que yo también crecí y cambié, fue modificándose un poco. Si bien sigo haciendo moda, empecé a hablar mucho de emociones y me fui para otras ramas. Pero éramos muy pocas las que arrancamos en ese momento. Y creé una comunidad fiel y me encanta. Siento que hoy es lo más importante para los que trabajamos en redes sociales y la comunidad es lo más lindo que uno puede lograr porque, más allá de la cantidad de seguidores que uno tenga, tener una comunidad que te siga en todos tus proyectos y te acompañe, es re lindo.</p><p><b>Luli: — Es lo más difícil, también. Porque justo era el paso del blog a Instagram y TikTok todavía no era una opción. En tu caso tuviste la oportunidad de trabajar para Chanel y era muy difícil que lleguen esas marcas de lujo a blogueras argentinas.</b></p><p>Agustina: — Lo que pasa es que también cuando yo entro al mercado... Primero no sabía ni lo que era un blog. Dos de las chicas que eran blogueras me dijeron: “Tenés que hacerte uno. Sí o sí tenés que tener un blog”. Yo no tenía idea, pero lo arranqué igual. Mi diferencial fue agarrar a mi mejor amigo, <b>Juan Tape</b>, que es mi fotógrafo, que lo amo y es increíble lo que hace, y dije: <b>“Si yo lo voy a hacer, lo quiero hacer mega”. </b>Entonces, agarré un fotógrafo profesional y buscaba locaciones... Obviamente las marcas empezaron a decir: “¡¿Quién es esta?!” Y siempre fui haciendo lo que a mí me gustaba y según mi estilo. No lo hacía por querer ser famosa. ¿Viste que ahora todo el mundo se viraliza porque scracha a alguien y esas cosas?</p><p><b>Luli: — Ahora se busca viralización, antes se buscaba el contenido de calidad en redes sociales.</b></p><p>Agustina: — Claro. Yo si no tengo nada para decir, no voy a salir a decir algo, ¿entendés? Yo quiero hablar cuando tengo un mensaje para dar, tengo algo para decir. Hablar por hablar o querer viralizarme o hacerme famosa por el simple hecho de ser famosa no me importa...</p><p><b>Luli: — Sos oriunda de Córdoba y tu acento no te permite engañar (risas). Cuando llegaste a Buenos Aires, ¿te metiste derecho en la moda o transitaste otros caminos antes?</b></p><p>Agustina: — <b>Tengo mil vidas. </b>Pero yo llegué a estudiar <b>diseño de moda.</b> Cuando me hicieron estudiar los componentes químicos de las telas, me di cuenta que no era lo mío porque una cosa es saber vestirte o que te divierta como combinar las cosas o saber llevarlo, etcétera. Y otra cosa es diseñarlo. Mis respetos a los diseñadores. Ahí empecé a estudiar <b>canto, comedia musical, teatro…</b></p><p><b>Luli: — Vinculado a lo artístico...</b></p><p>Agustina: — Sí, me fui para otra rama. En realidad fue la excusa para poder quedarme en Buenos Aires, diciéndole a mis viejos que estaba haciendo algo más que salir de joda. Porque en ese momento era chica y quería quedarme. A los 23 o 24, cuando Instagram empezó a crecer, unas blogueras que conocí por unos amigos en común, me dijeron: “Tenés que hacerte un blog” y ahí arranqué. Y la verdad que mi crecimiento no fue paulatino, fue muy rápido.</p><p><b>Luli: — Y cuando te llega la propuesta de marcas de lujo, ¿se te cruzó por la cabeza irte a vivir afuera?</b></p><p>Agustina: — Sí. De hecho, viví en <b>New York </b>un tiempo porque entré a Next Management, es una agencia de modelos muy importante a nivel global, y me mudé allá. Ahí es donde empezó mi cambio. <b>Crecí súper rápido y fui consiguiendo todo lo que yo creí que quería y que pensé que me iba a hacer feliz.</b> Y en realidad, <b>mientras más cosas conseguía, más vacía me sentía y más triste estaba.</b> Y me di cuenta que mi felicidad estaba dependiendo de logros externos y que no estaban tan alineados con lo que yo realmente sentía internamente. Fue una experiencia increíble y lo pasé espectacular, pero me volví...</p><p><b>Luli: — Fue el clic de decir: “Che, esto me copa. Pero no para hacerlo la razón de mi vida”</b></p><p>Agustina: — Claro. Hay mucha competencia y me empezó a generar ansiedad. Al ser argentina, que estamos muy abajo en el mundo, nunca estás primera en las listas. Entonces, es como todo el tiempo esa ansiedad va pesando. Hice <b>Fashion Week</b> durante cinco años, iba a desfiles y todo, pero al principio también me pagaba los viajes yo, hice todo. Obviamente que fue super meritorio y cuando lo analizo, digo: “¡Qué bueno! Todo lo que quisiste conseguir, lo conseguiste”. Y era algo que yo me tenía que demostrar a mí. En el momento en que me di cuenta que era capaz de conseguir las cosas, fue donde frené un poco la bola y dije: “No tengo que demostrar más afuera”.</p><p><b>Luli: — ¿Y ahí arrancaste otro camino?</b></p><p>Agustina: — Sí, para adentro.</p><p><b>Luli: — ¿Y cómo fue ese procesos? Porque de afuera parecía que lo tenías todo, pero internamente vos te sentías fatal.</b></p><p>Agustina: — Creo que primero está bueno decir que en Instagram todos tenemos una vida ideal y que siempre estás mirando la del otro y crees que el jardín está mucho más verde que el tuyo. Pero nunca vemos los procesos internos de las personas porque muy pocas personas las que se abren para contarlo. <b>Para mostrarme vulnerable y poder contar mis procesos internos me hizo sentir mucho más fuerte.</b> Y desde mi lugar sentí que podía ayudar un montón de personas que estaban pasando lo mismo y no le podían poner en palabras. O que veían mi vida como un mundo ideal y que en realidad ese mundo es superfluo. Obviamente, me encanta viajar, tener cosas lindas y puedo acceder a comprármelo. Pero era como que vivía para eso y de repente digo: “Yo puedo comer en un buen restaurante o hacer un pícnic tirada en el piso y estoy feliz igual con mi perro”. Me pregunté: “¿Qué me llena?"</p><p><b>Luli: — ¿Qué sentías, física y emocionalmente, que te llevaba a decir: “Acá hay algo que me está haciendo ruido”?</b></p><p>Agustina: — Mi ansiedad era muy física y mental. Empecé a dormir mal, a tener pensamientos re negativos. Empezás a compararte con el otro, a sentir esta cosa así de...</p><p><b>Luli: — Hiperventilación.</b></p><p>Agustina: — Sí. Y me acuerdo que cuando me fui a vivir a New York, o mismo cuando me llamó Chanel, yo estaba de vacaciones y me llegó un mail que decía: “Estamos siguiéndote hace seis meses, vemos el trabajo que estás haciendo y queremos tener un call con vos”. Fue como: “¡Wow!”. Y todo muy rápido. Entonces, cuando todo te llega quizás tan rápido, es difícil mantener los pies sobre la tierra. Cuando vas a un evento y te ponen una alfombra roja… Siendo más chica también te marean un poco esas cosas. Por suerte, siempre tuve una familia que me mantuvo los pies en la tierra. Eso me ayudó un montón a mí. Pero me sentía muy angustiada.</p><p><b>Luli: — ¿Hacés terapia?</b></p><p>Agustina: — Sí, hago terapia desde que tengo 15 años y lo recomiendo ampliamente. Creo que el mejor laburo no remunerado es laburar en uno mismo para conocerte lo suficiente como para saber correrte de los lugares donde no querés estar. Sentí que todo ese ruido mental que estaba teniendo me estaba haciendo muy mal emocionalmente y yo soy re sensible. De hecho, soy persona PAS, (Persona Altamente Sensible)… Tengo hipersensibilidad. Entonces, estoy muy conectada conmigo para poder justamente manejar estas situaciones y decir: “Bueno, me corro sin culpa. No pasa nada si dejo de postear un mes”.</p><p><b>Luli: — ¿Sentiste esa presión de tener que estar presente en redes porque te estaban observando?</b></p><p>Agustina: — Sí, obvio. Porque de repente ibas al desfile y llegaba <b>Chiara Ferragni</b>. Y querés ser eso y no llegás porque tampoco vivís en Milán y no tenés esos contactos. Entonces, ¿cómo llego? </p><p><b>Luli: — Es la zanahoria que siempre se va corriendo un poco más...</b></p><p>Agustina: — Hay personas que sí pueden vivir de esa manera y que no las afecta o quizás no son conscientes que les afecta. A mí sí y no era la forma en la que yo quería vivir. <b>Yo hoy quiero estar tranquila, tener equilibrio y paz. Siento que lo más lindo es poder estar tranquila.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C62EDRIHXBBK5MGGUKAWFZXOMQ.jpg?auth=412586e8a8d726f185c231f1c57d955ffae67173f5296b5831eae58a99e392be&smart=true&width=3543&height=2428" alt="Agus se destaca por su trabajo con marcas de lujo, su experiencia internacional y su comunidad fiel en Instagram" height="2428" width="3543"/><p><b>Luli: — ¿Y tenés un entorno que te acompaña en esto de profundizar el proceso de cambio interior? </b></p><p>Agustina: — Hay personas que sí y hay personas que dicen: “Qué hincha pelotas que sos” (risas). Y está bárbaro. Lo re entiendo porque a veces, cuando me empiezo a replantear la vida, me pasa que me digo a mi misma: “¡Ay! Agustina que pesada, relájate”. Pero en parte es porque yo también quiero ser un mejor ser humano, poder dar una mejor versión para el afuera y vivir mejor. De hecho, no me arrepiento para nada de ser tan pesada conmigo en esta búsqueda de todo el tiempo querer estar mejor, porque <b>realmente logré estar mejor</b>. <b>Logré estar en paz con un montón de cosas, </b>pude sobrellevar duelos, muertes y un montón de cosas de una manera mucho más plantada y tranquila. Pude entender las cosas desde otro lugar. En ese sentido me gusta. Para mí es relindo poder filosofar con alguien sobre cualquier cosa y ver las distintas visiones ¿entendés? Y mi entorno es bastante como yo. Es un entorno profundo.</p><p><b>Luli: — ¡Que bueno eso! Porque a veces no es tan fácil poder compartirlo con los que nos rodean.</b></p><p>Agustina: — Yo tengo mucha suerte: todos los hombres que me rodean. Ell 90 por ciento de mis amigos son hombres, pero tienen su energía femenina súper desarrollada. Entonces, son personas con las que profundizo un montón, hablo de la vida y hacemos catarsis juntos.</p><p><b>Luli: — Los amigos te bancan en ese </b><i><b>mood</b></i><b>. Pero una pareja, cuando alguien está haciendo un viaje tan profundo sobre sí mismo, no sé. Yo siento que no es tan fácil que te acompañe...</b></p><p>Agustina: — No. Pero creo que depende de la etapa y de la permeabilidad de la persona. Yo tuve una pareja que era como súper esponja. Porque, vamos a hablar de este tema, <b>a mí me gusta el colágeno, yo como más pendejos, o sea... (risas).</b></p><p><b>Luli: — ¡Me encanta!</b></p><p>Agustina: — Ya no está mi padre, así que lo puedo decir abiertamente: me como pendejos. Me gusta el colágeno, por eso parezco más joven de lo que soy, chicas. Es una buena receta.</p><p><b>Luli: — Socialmente siento que se empezó a aceptar, y bendito el momento, que las mujeres salgan con tipos más pendex.</b></p><p>Agustina: — Yo siempre salí con chicos más chicos. Excepto una vez, todos mis novios fueron más chicos que yo. Re maduros, igual.</p><p><b>Luli: — ¿Por qué más jóvenes? </b></p><p>Agustina: — Para mí los más grandes ya vienen con un chip que no se lo vas a poder cambiar. Son menos permeables a escuchar estas cosas que hablábamos recién. Son más cuadrados, ¿entendés? En cambio, los más chicos vienen como esponjitas y te escuchan, les gusta crecer, saber y se interesan. Observan mucho más, entonces pueden modificar sus cosas. Gordi, lo miramos en nosotras, a medida que te ponés más grande hay cosas que cuesta mucho más modificar porque ya las tenés hace un montón de tiempo. En cambio, cuando son más chicos… Tiene sus pro y sus contras, obviamente, como todo. Como estar con uno más grande. Pero a mí porque me gusta el <i>baby face.</i></p><p><b>Luli: — ¿Pero de qué edad?</b></p><p>Agustina: — Lo que pasa es que yo tengo 36 años. Entonces, de 28 para arriba. Me encantaría que sea más de 30. Pero lo que atraigo…</p><p><b>Luli: — Es una edad bisagra porque te mira el de 50 y el de 30, también. Pero vos al de 50</b> <b>no lo mirás...</b></p><p>Agustina: — No, no me tiran los grandes a mí. Te lo juro.</p><p><b>Luli: — Pero, ¿dónde te cruzás con pibes de 30? ¿En el boliche?</b></p><p>Agustina: — Ahora empecé a salir un poco más. Pero Instagram es un buen lugar. Obviamente que me encanta que alguien que me conoce me diga: “Che, tengo alguien para presentarte”. Eso es buenísimo. No es que salgo con randoms que no conozco. Ni en ped*. Pero si me presentan a alguien, o de repente en Instagram me tira un mensaje uno que digo: “Mirá qué interesante sujeto” y tengo amigos en común, pregunto...</p><p><b>Luli: — ¿Estás castineando?</b></p><p>Agustina: — No, no (risas). Pará. ¡No me quemés! (risas).</p><p><b>Luli: — Pero es válido, estás soltera...</b></p><p>Agustina: — No, pero a mí me pasa algo que aprendí hace poco. Se llama <i><b>demisexual</b></i>.</p><p><b>Luli: — ¿Qué es eso?</b></p><p>Agustina: — Yo pregunté lo mismo, gordi. Pero cuando me lo dijeron lo entendí. Tengo que sentir algo para poder llegar a otro plan con alguien, ¿entendés? Eso de castinear, de salir con uno, con otro y con otro, no me va. Prefiero estar en mi casa con mi perro <b>Arturo</b>. Como que no le voy a poner energía a eso. Además, l<b>a energía sexual es el mayor intercambio de energía que podés tener con alguien </b>y la mujer recibe. Entonces, yo elijo a quien voy a dejar entrar a la casita (risas). No se la voy a dar a cualquiera. ¡Tu energía no va a entrar, querido! Si no es una energía pulcra...</p><p><b>Luli: — ¿Y cómo filtrás la energía?</b></p><p>Agustina: — Te das cuenta, Luli. </p><p><b>Luli: — ¿Metés cuestionario cuando te estás conociendo?</b></p><p>Agustina: — Sí, todos me miran como loca. Pero la primera pregunta que yo hago hoy en una cita es: “¿Cómo manejás la emocionalidad con el otro y qué hacés si el otro llora?” A mí con eso me estás dando información y yo no te voy a educar. No tengo ganas de esperar ese proceso en que evoluciones de primate a algo, ¿entendés? </p><p><b>Luli: — Está perfecto. Es tener claro lo que querés y lo que no querés. Mis amigas</b> <b>solteras te dicen: “La vara está bajísima y el mercado está complejo”. ¿Coincidís con eso?</b></p><p>Agustina: — Yo pensaba lo mismo, pero <b>hay unicornios</b>. Tenés que encontrarlos y te tienen que encontrar. Es como cuando...</p><p><b>Luli: — Lográs un match.</b></p><p>Luli: — Sí. Yo creo mucho en la energía. Pero también creo que cuando vos laburás para estar bien y estás plantada desde ese lugar, estás como en un lugar en el que podés elegir. No porque vos me elijas, yo me voy a quedar acá como un cachorrito porque vos me elegiste.</p><p><b>Luli: — ¿En algún momento te tocó ese rol?</b></p><p>Agustina: — Sí. Obvio. Siempre. Por eso mismo, lo laburé en terapia. Voy a ver si yo también te elijo. Si yo elijo la persona que sos, cómo me tratás, lo que quiero, lo que no, ¿entendés? Antes por tenía miedo a estar sola. Ahora no.</p><p><b>Luli: — Y en algún momento se te cruzó por la cabeza… Yo, por ejemplo, cuando conocí a mi marido tenía 24 años y él tenía 42; y dije: “Si esto prospera, en 10 años yo voy a tener 34 y él va a tener 52”. ¿Cómo hiciste esa proyección vos?</b></p><p>Agustina: — Creo que fue más por otro lado. Me pasó de empezar a escuchar amigas decir: “Che, ¿y si congeló óvulos? ¿Y si tengo hijos o no los tengo?”. Y yo dije: “¿Tendría que preguntarme lo mismo?” (risas). Qué se yo. No sé. Fue más por ese lado el planteo, porque en realidad hay etapas en la vida, pero hay para arriba y para abajo. Yo creo que eso depende mucho también de cómo te pese la mirada del afuera y tu ansiedad sobre el futuro.</p><p><b>Luli: — ¿Y nunca te pesó salir con alguien más jovencito?</b></p><p>Agustina: — No. O sea, hace poco sí empecé como: “¡Ay! Estoy grande”. Hasta que la terapeuta me bajó de un hondazo. Y <b>Cher</b>, <b>Madonna</b> y un montón de mujeres que también salen con pendejos. Entonces, digo: “¿Por qué no? ¡Claro que sí!" Uno elige al otro también y siento que me llegaron esas personas para vivir las experiencias que tuve que vivir, para aprender cómo quiero manejarme en otras relaciones, qué quiero y qué no quiero. También empezaron a surgir un montón de preguntas: “Che, ¿por qué busco pendejos o por qué me llegan? ¿Qué hay en el compromiso...?”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LNXHGMRDNRHI5DFOJVRPR5XKJY.jpg?auth=984a45ea981f3f2139bec491c32090bba11393b2ede4c2ce5585edc1900fafdc&smart=true&width=3543&height=2362" alt=""Quiero estar con alguien que me dé paz y me estoy reeducando para poder elegir desde un lugar super sano", confesó Agustina en diálogo con Luli Fernández" height="2362" width="3543"/><p><b>Luli: — ¿Y encontraste alguna respuesta?</b></p><p>Agustina: — Sí, pero no la voy a decir (risas). Igual lo estoy hablándolo en terapia. Pero ¿no te parece también que nunca nos cuestionamos que la foto familiar es re linda, pero en el background hay un montón de cosas que no se hablan y que todos como romantizamos? Para mí lo más importante es decir: “Che, me voy a sentar conmigo y me voy a preguntar qué quiero para mi vida, qué elijo”. No lo que piensa mi mamá, mi papá, cómo vi yo la pareja de ellos dos y si todos mis amigos casados, ¿yo me tengo que casar? Yo miro un montón de parejas y veo familias re felices, pero también veo familias que están juntas porque tienen que estar juntas y en realidad están tipo <i>Mr. and Mrs. Smith. </i>A algunos les sirve vivir separadas y a otros juntos. Hay muchas fotos que son ideales. Ahora, <b>¿qué es lo que realmente uno quiere? Es una pregunta que hay que hacerse y hay que bancarse la respuesta</b>. Hay que buscar la respuesta y esperar que venga. En eso, también vas viviendo. Yo hoy, a mis 36, siento la libertad de poder elegir, hacer y deshacer mi vida como quiero. Puedo decir: “Me duele la uña, hoy me quedo en cama”. A veces me pregunto: “¿Tengo ganas de tener un hijo hoy con lo que implica? ¿Estoy para hacerme cargo de un otro?" y no sé si hoy tengo ganas. Pero ahí empieza el afuera a decir “Tenés 36 años, te corre la edad, ¿congelaste óvulos? Te conviene congelar”. Y no sé si tengo ganas o sí. No lo sé. Como que no sé si las preguntas me las hago yo o...</p><p><b>Luli: — O te las hacés porque los otros te las están haciendo. ¿Y te hacías esas preguntas estando en pareja o no llegaste a ese momento?</b></p><p>Agustina: — Sí, llegué a ese momento. Le pregunté a mi ex en su momento: “¿Vos querés ser papá?" Y cuando me dijo: “Sí, yo quiero”. Me quedé y dije: “¡Uy! Yo no sé”. </p><p><b>Luli: — Porque lo primero que uno asocia es: salís con un pibe más jovencito, no va a tener ganas de tener un hijo…</b></p><p>Agustina: — Pero hay pibes que sí. A mí me encantan los hombres que saben lo que quieren, más allá de la edad que tengan. Cuando te dicen: “Yo quiero esto, esto y esto”. <b>Para mí no hay nada más sexi que alguien que sabe lo que quiere</b>. Entonces, cuando alguien viene y me dice: “Quiero esto, esto y esto”. Yo me transformo en el acertijo. </p><p><b>Luli: — ¿Te preguntás qué querés vos?</b></p><p>Agustina: — Claro. O sea... No es tan fácil responderte esas cosas. Porque también hay muchas personas que quieren tener hijos para no quedarse solos. Yo no quiero tomar la decisión de traer a un hijo al mundo egoístamente para no estar sola. ¿Porque qué es estar sola? ¿Por qué voy a hacer responsable a otro ser humano de que yo me siento sola? Andá a terapia y resolvélo, querida.</p><p><b>Luli: — Es súper profundo lo que decís y me parece que es, sin dudas, el punto de charla entre muchas mujeres de más de 30 o 35 años que quizás todavía no están en el </b><i><b>mood</b></i><b> de tener hijos y es una conversación recurrente.</b></p><p>Agustina: — Es que yo no sé en qué momento cumplí 36, bolud*. Porque para mí…<b>Yo soy transedad porque yo me percibo de menos.</b></p><p><b>Luli: — Bueno, es el espíritu, es lo que decías antes. Ahí tenés la respuesta de por qué se te acercan más chicos...</b></p><p>Agustina: — (Risas). Con respecto a una futura pareja lo que tengo claro es que no voy a estar con nadie que altere mi sistema nervioso. Si voy a elegir a alguien, va a ser para estar tranquila. Yo elegí durante mucho tiempo personas o vínculos que me generaban ansiedad. Entonces, aprendí a relacionarme desde ese lugar. Y aprendí que la ansiedad era como esa cosa de…</p><p><b>Luli: — Las mariposas en la panza y el cortisol en la terraza.</b></p><p>Agustina: — Exacto. Y que me costó un montón que me arreglen el cortisol (risas). Ahora, cuando estás con alguien que me da paz, lo linkeás al aburrimiento. Y en realidad está mal, porque que te den paz es lo que está bien. <b>Yo quiero estar con alguien que a mí me dé paz.</b> <b>Entonces, me estoy reeducando para poder elegir desde un lugar super sano</b>.</p><p><b>Luli: — Si pudieses </b><a href="https://www.infobae.com/tag/ellas-by-gwm/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/ellas-by-gwm/"><b>tomarte un mate</b></a> <b>con la Guty de hace 15 o 20 años atrás, ¿qué le dirías?</b></p><p>Agustina: — Siento que en realidad no hay mucho que le diría más que <b>darle un abrazo y contener en silencio</b> porque todo lo que yo pasé en toda mi vida y parte del bullying o cosas que me han pasado en el colegio, me hicieron ser quien soy hoy, crecer y trabajar en mí. Entonces, no le querría <i>spoilear</i> las cosas. Querría que realmente pase lo que tenga que pasar y que llegue a donde está hoy. Entonces, solamente le daría un abrazo y le diría: “<b>Tranquila</b>”.</p><p><b>Luli: — Todo va a estar bien.</b></p><p>Agustina: — Es que siempre todo va a estar bien.</p><p><b>Luli: — Y si viajáramos en el tiempo y pudieses volver a vivir un momento de tu vida, ¿cuál sería?</b></p><p>Agustina: — Yo creo que mi infancia. Tuve una infancia re feliz, rodeada de animales, en el campo, sin tecnología. Tenía un corderito que quedó huérfano, entonces le dábamos la mamadera y giraba con los perros. Mi auto era un caballo, yo estaba todo el día para un lado y para el otro. Siento que tuve una infancia muy feliz y muy rodeada de naturaleza, que es donde hoy estoy volviendo. Es lo que me está llamando: estar mucho más en la naturaleza y rodeada de animales. Así que si pudiese volver a un momento, sería ese.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JBFGOTDOFRANXK3GUZF5KJMI4E.jpg?auth=fb704ca90bf77db847d1f9ef4c0a5dd3a770efb75fba07a7f5af8317eaba44bf&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Agustina Marzari con Luli Fernández en Ellas by GWM - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Sofía Zámolo: los tratamientos de fertilidad, el milagro de su hija y el proceso de sanar heridas del pasado]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/11/sofia-zamolo-los-tratamientos-de-fertilidad-el-milagro-de-su-hija-y-el-proceso-de-sanar-heridas-del-pasado/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/11/sofia-zamolo-los-tratamientos-de-fertilidad-el-milagro-de-su-hija-y-el-proceso-de-sanar-heridas-del-pasado/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, el nuevo ciclo de entrevistas de Infobae, la modelo y conductora habló sobre la transformación personal que vivió en los últimos años, del duelo por la pérdida de su madre y del profundo impacto que la maternidad tuvo en su vida ]]></description><pubDate>Thu, 18 Sep 2025 16:47:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Sofía Zámolo</b> inició en el mundo del modelaje a los 16 años. La consagración llegó en 2001, tras protagonizar la icónica tapa de la revista <i>Gente</i> titulada <i>La rubia y la morocha</i>, que marcó un antes y un después en su carrera. Desde entonces, construyó una trayectoria en la moda y en los medios de comunicación. Participó campañas publicitarias para marcas locales e internacionales y desfiló en las principales pasarelas de Argentina y el mundo.</p><p>En televisión, su presencia fue constante: como panelista, conductora y actriz en programas como <i>Plan Belleza</i>, <i>Bailando por un sueño</i>, <i>La cocina del show</i> junto a <a href="https://www.infobae.com/tag/mariano-iudica/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/mariano-iudica/"><b>Mariano Iúdica</b></a>, <i>Cantando por un sueño</i> y la tira juvenil <i>Niní</i>. También incursionó en el teatro y se desempeñó como host del ciclo <i>Argentinos en Miami</i>.</p><p>En el plano personal, se casó en 2016 con el empresario <b>José Félix Uriburu</b> y en 2020 se convirtió en madre de <b>California</b>. Su camino estuvo marcado por experiencias difíciles: la pérdida de su hermano durante la infancia, la muerte de sus padres y tratamientos de fertilidad fallidos. Pero incluso en medio de la dificultad, se mantuvo firme en la búsqueda y la vida la sorprendió.</p><p>En esta charla, Sofía visibiliza temas tabú desde un lugar honesto y comprometido, mostrando que detrás del glamour hay también una mujer resiliente, que aprendió a transformar el dolor en fortaleza.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NOHQMWW6XZEHNN4TCE6YPEKQLA.JPG?auth=0e23674625958ba8b454244ca2121a6a788345d793d5d2772a959f047fe59749&smart=true&width=1200&height=800" alt="La lección de vida de Sofía Zámolo: “Hoy solo quiero rodearme de quienes suman”. (Diego Barbatto)" height="800" width="1200"/><p><b>Luli: — ¿En qué etapa de tu vida estás hoy, Sofi? </b></p><p>Sofía: — Yo siento que estoy en <b>una mejor versión de la que era hace veinte años atrás</b>. Si conozco a alguien hoy, le digo: “Que bueno que no me conociste hace 20 años” (risas). Pero porque también estaba en una etapa de transformación total, de encontrarme a mí, de descubrir un montón de cosas y cuando uno es más joven, es mucho más chispita en mil cosas. A partir de los 40, es otra cosa. Mi mamá siempre decía: <b>“La vida empieza a los 40”. </b>Y tenía razón. Empecé a adquirir un montón de seguridad en mí misma, a aprender de las experiencias y a entender que la vida pasa por otro lado.</p><p><b>Luli: — Cuando hablás del encuentro con vos misma, ¿a qué te referís?</b></p><p>Sofía: — Cuando uno es joven arrastra inseguridades. En las relaciones por ahí permitís cosas que hoy no. Ahora estoy en un momento donde quiero tranquilidad y paz. Si venís a sumar, genial. Y esto aplica a todo: a la vida, a las amigas, la pareja, el trabajo. Cuando uno es más joven busca más aprobación del otro. Hay un montón de cosas que uno vive, que te marcan y son como pequeños trámites que después a lo largo de la vida se repiten porque hay cosas que uno va a ir sanando con el tiempo y con la madurez. Ese amor propio que vas adquiriendo con los años, y a mí personalmente me pasó también cuando pasó la enfermedad de mi mamá y al haberla perdido, fue un clic para decir: “No pierdo más el tiempo con nada ni con nadie. <b>La vida es corta y se la voy a dedicar a las personas que realmente lo valen y las personas que realmente quieren estar”.</b></p><p><b>Luli: — Para quienes no lo saben el proceso de tu mamá fue largo, doloroso y coincidió con tu embarazo. Creo que cuando te pasa algo así empezás a relativizar algunas cuestiones y hacer foco en lo que de verdad importa.</b></p><p>Sofía: — Sí, fue un sopapo fuerte y me costó un montón. Estuve tres años que no podía ni hablar de ella y todavía me cuesta. Mi mamá era re presente, madraza, cariñosa, protectora.Era increíble y hoy que soy mamá digo: “La aplaudo de pie. Un monumento habría que hacerle porque con cuatro pibes…"</p><p><b>Luli: — Valoramos más a nuestras mamás cuando nos convertimos en mamás.</b></p><p>Sofía: — Es como todo, hasta que uno no lo vive realmente es muy difícil imaginarlo. Podés empatizar, pero ¿hasta qué punto? También cada uno pasa por su etapa de la vida. Cuando yo era adolescente, le decía: “Mamá, no entendés nada”. Y hoy pienso “por favor, que mi hija no me diga no entendés nada” (risas).</p><p><b>Luli: — En ese momento estabas feliz por el embarazo y la llegada de tu hija Cali, pero al mismo tiempo te enteraste de que tu mamá estaba enferma. ¿Cómo atravesaste todo eso?</b></p><p>Sofía: — Mamá empezó con algunos episodios, no se sentía bien. Fue a hacerse estudios y ahí empezamos a ver algo raro. A la vez, yo estuve un mes de viaje afuera porque había tratado de quedar embarazada y no lo lograba. Me fui a hacer un tratamiento afuera y tenía muchos embriones, pero no llegaron a evolucionar. Volví con una tristeza inmensa y pasó todo lo de mamá. <b>Un 26 me enteré lo de mamá y el 27 me enteré que estaba embarazada. </b>Una cosa así. Fue de un día para el otro. Yo trataba de quedar, no pasaba nada y me entero que estaba embarazada. Encima vino naturalmente, gracias a Dios vino. Yo no estoy para nada en contra de los tratamientos. Hice tratamiento y no quedé. Nunca me llegaron a transferir los embriones, pero veníamos como de tanto dolor... Finalmente la noticia de Cali llegó, pero también todo lo de mamá, que en ese momento no sabíamos cuán grave era. </p><p><b>Luli: — ¿Y cuándo pasó todo esto?</b></p><p>Sofía: — Era bastante complicado el panorama y se complicó mucho cuando arrancó la pandemia. Mamá no podía ir a ningún lado a tratarse. Había muchos lugares para hacer distintos tipos de tratamiento afuera. Yo me puse a leer todo, averiguar, a hablar con todos los médicos mientras transitaba el embarazo. Todo el periodo de quimio y toda la enfermedad de mamá fue mi embarazo entero. No podía ir a hacerme estudios acompañada de mi mamá y que me dé la mano. Mi marido tenía su papá internado en el Fleni, yo tenía a mamá en el Austral y estaba embarazada. Las únicas personas que veíamos eran nuestros papás, mientras nos preparábamos nosotros para ser papás. </p><p><b>Luli: — ¿Cómo hacías para sobrellevar todo es?</b></p><p>Sofía: — Iba al sanatorio, la veía a mamá con barbijo, con todos los recaudos. Volvía corriendo a casa, amamantaba a Cali y le hablaba mucho a ella, le decía: “<b>Yo te amo con toda mi alma y estoy triste porque estoy perdiendo mi mamá. Pero vos sos lo más lindo que me pasó en la vida”. </b>Amamantaba y se me caían las lágrimas sobre ella que me miraba. Yo trataba de hablarle, de explicarle y hoy en día veo que es muy sentimental y empática. Si bien todavía es chica, tiene cuatro años y medio, es muy empática.</p><p><b>Luli: — ¿Repetís cosas de tu mamá en tu forma de maternar?</b></p><p>Sofía: — Sí. A Cali todo el tiempo le estoy diciendo: “Esta es la canción le gustaba a abu Titi”. Ayer se estaba bañando y me dice: “Mamá, ¿me pone esa canción que le gustaba a la abu Titi?”. Siendo tan chiquita lo reincorpora...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZDECPM2LLZCAVIMRWSMCLLCXAY.JPG?auth=fbbc9d95cc7628e5c7ec9c2ce416a240adfe760eae3716cbea97ba6cecccc7ff&smart=true&width=1200&height=800" alt=""A través de Cali estoy sanando temas propios", admitió la modelo y conductora. (Diego Barbatto)" height="800" width="1200"/><p><b>Luli: — Cuando uno mira en retrospectiva, se da cuenta de lo fuertes que somos. Si te lo hubieran contado, dirías: “Yo con esto no voy a poder”. Y sin embargo, ahí estabas, amamantando y cuidando a tu mamá. Qué nivel de autoexigencia tenemos las mujeres, ¿no?</b></p><p>Sofía: — Un montón. Y siempre surge la pregunta: “¿Será suficiente? ¿Estoy siendo una buena mamá? ¿Le estoy dando suficiente amor? ¿Le estoy dando suficiente presencia?” No es que tenemos que agradarle a alguien o que alguien nos quiera, pero hay un montón de esto de sentirse suficiente y cumplir con expectativas.</p><p><b>Luli:</b> —<b> Contaste que habías viajado tratando de quedar embarazada y dijiste: “Quedé de forma natural, pero no tengo problema en contar que hice tratamientos”. ¿Cuánto tiempo te llevó ser mamá?</b></p><p>Sofía: — Dos años.</p><p><b>Luli: — A mí me pasó algo parecido y creo que compartirlo puede ayudar a otras mujeres. Esos momentos en los que decís: “Este mes va a ser” y, de repente, no pasa, sentís que te aspira el alma. Es un sentimiento que solo quien lo vive lo puede entender. ¿Cómo lo transitaste?</b></p><p>Sofía: — Y sobre todo que lo vivís en tu cuerpo porque el hombre te acompaña, pero no lo vive en el cuerpo. Vos te enterás todos los meses cuando no estás embarazada. Y también pasa esto que empezás a escuchar alrededor: “Tal, se quedó embarazada” o “Busqué a la primera y quedé”. Ya una después de haber vivido esto, pensás bien el comentario que vas a hacer porque no sabés lo que está viviendo la otra. <b>La búsqueda del embarazo, de ser mamá para las mujeres es un tema súper sensible y también privado.</b> Por eso yo no quería contar a nadie que iba a un centro de fertilidad. Yo hablaba con los lugares y decía: “¿Puedo ir a última hora que no haya nadie?”.</p><p><b>Luli:</b> —<b> ¿Te daba vergüenza que trascienda que estabas buscando?</b></p><p>Sofía: — En realidad es re triste porque <b>sentís como que estás cometiendo un pecado o como que algo falla en vos.</b> Sentís que tenés una falla y que no podes aceptarla, pero tampoco podes aceptar que los demás vean que algo no está funcionando…</p><p><b>Luli:</b> <b>— Es que no es una falla.</b> <b>¡¿Por qué lo vemos como una falla?!</b></p><p>Sofía: — <b>Es un milagro quedar embarazada. </b>Se tienen que dar un montón de componentes y de cosas como para quedar. Hay gente que queda más rápido, tiene más facilidad, y gente que no, que tiene que ajustar ya sea algo químico o emocional. Me acuerdo que lo re escondía, no quería que nadie lo sepa y que en nuestro grupo de amigos nos decían: “Chicos, ustedes que están casados hace tanto tiempo. ¿No quieren tener hijos?”</p><p><b>Luli: — Lo hacen desde el corazón, desde las mejores intenciones. Pero duele...</b></p><p>Sofía: — Sí. No lo hacen para lastimar, pero lastima. Cuando lo estás atravesando es re doloroso. Yo me acuerdo perfecto el día que me hice el test de embarazo, volvía de un programa que estaba grabando, calculando los días de atraso. Dije: “Ahora llego a casa, me hago el test y al otro día pum, todo se regulariza, se normaliza”. Y me acuerdo de estar en ese momento haciéndome el test y pensando: yo sé que me vas a salir negativo. Porque ya está, estás desesperanzada. También pensé durante mucho tiempo: <b>por qué no a mí, por qué nosotros no nos pasa.</b> Y después te empezás a plantear: “¿Seré mamá algún día?“ Nosotros empezamos a salir cuando yo tenía treinta y pensaba ¿habré dejar pasado mucho tiempo? ¿Habré perdido el tiempo?</p><p><b>Luli: — ¿Y eso lo charlabas con tu pareja? </b></p><p>Sofía: — No le quería meter presión. De hecho, después hice una nota para <i>Gente</i> y cuando dije: “Yo lo padecía cada mes, me encerraba en el baño, lloraba y preguntaba por qué a mí no, en cada test negativo”, él me dijo: “¿Vos viviste todo esto así tan duro?” Obvio que se daba cuenta del sufrimiento, pero no pensaba que era tanto. Yo no quería trasladarle a él todo lo que yo vivía porque no sé si sumaba que los dos estemos estresados, tristes y todo eso. Aparte te dicen: “No se estresen, relájense”. Y vos pensás: bueno, esperá que apreto el botón y listo. No me estresa más (risas). </p><p><b>Luli: — Cómo absorbemos todo nosotras también. Ellos a veces viven en Narnia y hay que decirlo…</b></p><p>Sofía: — Lo transitan diferente. Nosotras lo vivimos en el cuerpo. <b>Joe fue un re buen compañero </b>y lo positivo de haberlo vivido en la pandemia fue una intimidad total entre nosotros, transitando un embarazo súper buscado. Imaginate que durante el tratamiento, cuando me dijeron que tenía siete embriones, le dije: “¡Vamos a tener siete hijos!” (risas). Yo ya me veía teniendo un camión en mi casa para llevar siete hijos. Si bien sabés que cuando lo trasferís no sobreviven todos…</p><p><b>Luli: — Y ahora que ya tenés a Cali, ¿esa idea de los siete hijos queda descartada?</b></p><p>Sofía: — Quedó descartada (risas). Uno tiende a romantizar cuando vemos Instagram las 25 mil fotos de todo el mundo feliz y contento con los 80 mil chiquitos, todos seguiditos...</p><p><b>Luli: — Es hermoso, mágico y arrollador al mismo tiempo</b>. </p><p>Sofía: — Totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PPFONRA6MNGP3BAXFOFD5PDVAM.JPG?auth=17dc2ed9db58a2107922ee3e206bf55a2bebf9f34bdb0c9629639b0b99e915c0&smart=true&width=1200&height=800" alt=""Quedar embarazada es un milagro”, expresó Sofía en diálogo con Luli. (Diego Barbatto)" height="800" width="1200"/><p><b>Luli: — Mencionaste lo buen compañero que fue Joe en ese proceso y la unión que lograron durante el embarazo. ¿Cómo logras hoy sostenés la intimidad después de tener hijos?</b></p><p>Sofía: — <b>Un hijo es un tercero en una pareja, en el buen sentido</b>. No te viene a separar, pero es un tercero. Se va a llevar amor, cariño, tiempo y dedicación. Entonces es decir: “Bueno amor, el tiempo libre que yo te dedicaba a vos, a hacerte una comidita rica o vos me cocinabas a mí o salíamos al cine o al teatro ahora hay que dividirlo”. Pero está bueno entender que hay un tiempo para todo. Nosotros hoy estamos viviendo otra etapa. Cali es chiquita y la disfrutamos un montón, nos re necesita. Disfrutamos de estar los tres mirando una película juntos en la cama... Hay momentos para todo y todo pasa muy rápido, también.</p><p><b>Luli: — Están hace más de diez años juntos</b>. <b>¿Cómo hacen para seguir encontrando momentos para ustedes?</b></p><p>Sofía: — Tratamos de meterle un poquito de planes y está bueno tener algo nosotros. Pero también entendemos que es parte del proceso y que es re rápido. Cali va a cumplir cinco años y yo siento que la tuve ayer. En dos años más ya va a tener sus planes. Tenés que tener tiempo a solas y no descuidar a la pareja, obvio. Pero también si entendés que es solo un momento y que después todo eso pasa, no te frustras tanto. El tema es la frustración. No sabemos manejar la frustración y vivimos todo el tiempo con muchas expectativas. </p><p><b>Luli: — ¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?</b></p><p>Sofía: — Muy bien. Hoy me llevo muy bien. Antes me preocupaba por verme al lado de chicas de veinte, que están compitiendo a la par en esta carrera. Pero para mí fue muy importante, a partir de los 40, que llegó todo junto, porque me convertí en mamá, perdí mi mamá y cumplí 40, todo junto. Bueno, Cali vino unos años antes, la tuve a los 37. Pero me pasaron un montón de cosas en pocos años que me ayudaron a replantearme cosas. Me relajé un montón porque empecé a adquirir esta seguridad en mí misma. Y qué más interesante que charlar con alguien que tiene vida, experiencias, que puede compartir conocimientos y mundos, en lugar de enfocarse solo en lo superficial. Lo de afuera está buenísimo, pero creo que cuando uno está bien por dentro, eso también se refleja. Se trata de ir un poco más allá.</p><p><b>Luli: — Buscar nuestra mejor versión propia, no en comparación con la del al lado.</b></p><p>Sofía: — Lo que me pasa es que quiero ser mi mejor versión a nivel <b>salud</b> porque estoy mucho más consciente de lo que como, lo que tomo, de cómo me cuido, cómo entreno. También pasa que, <b>a partir de que sos mamá, querés ser eterna, querés vivir cien años para estar al lado de tus hijos y poder vivir cada momento.</b></p><p><b>Luli: — ¿En qué sentís que te transformó tu hija? </b></p><p>Sofía: — En todo. Tenés que aprender a tolerar, a ser paciente, a acompañar. Me pasa también que, <b>a través de Cali, estoy sanando temas propios</b>. Mis papás se separaron cuando yo tenía dos años, entonces no tengo registro de mis papás juntos y la veo a Cali con su papá y para mí es un sanar constante todo el tiempo. Me emociona mucho el vínculo que tienen, me parece tan lindo, tan puro, dulce y sano. Joe es tremendo padrazo. Ahí me miro y digo: “¡Qué bien elegí!” (risas). Y se lo digo siempre. <b>Yo no podría haber elegido mejor padre para mi hija </b>y eso fue súper importante para mí. Y cuán importante es que los chicos tengan alrededor vínculos sanos, estés con tu pareja o no estés. También entender que si vivimos conflictos familiares es un tema de los adultos y ojalá los adultos pongan paños fríos para que los chicos no sufran toda esa parte. Vos pensás que es los chicos no entienden y no escuchan. Pero ven, escuchan, sienten todo y, a futuro, van a ser tus mejores o tus peores jueces.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GA3DPDPW6FD7FEI4QWBQLTNDDE.jpg?auth=119c3f637225e54d44cf84ea0cf517c00f39fdc301f59a3a7a61e663e1034f83&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Sofía Zámolo, en Ellas, el nuevo ciclo de entrevistas de Luli Fernández para Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Anabel Sánchez, entre la fama y la sencillez: cómo maneja el dinero y el consumo en el mundo fashion]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/25/anabel-sanchez-entre-la-fama-y-la-sencillez-como-maneja-el-dinero-y-el-consumo-en-el-mundo-fashion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/25/anabel-sanchez-entre-la-fama-y-la-sencillez-como-maneja-el-dinero-y-el-consumo-en-el-mundo-fashion/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la modelo recordó el video que marcó un antes y un después en su historia, reflexionó sobre el impacto de las críticas y el peso de crecer en un contexto adverso. También habló de sus raíces, su presente profesional y cómo transita el universo de la moda sin perder su esencia]]></description><pubDate>Thu, 18 Sep 2025 16:47:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Anabel Sánchez </b>es una joven modelo argentina oriunda de <b>San Francisco Solano</b>, del partido de <b>Quilmes</b>, en el conurbano bonaerense. Con apenas 18 años, en 2023, se viralizó al postularse a través de un video para el <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2023/05/11/la-chica-del-conurbano-que-escapo-de-la-violencia-de-su-papa-y-ahora-es-viral-por-su-casting-para-vogue/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/sociedad/2023/05/11/la-chica-del-conurbano-que-escapo-de-la-violencia-de-su-papa-y-ahora-es-viral-por-su-casting-para-vogue/"><b>Vogue Open Casting</b></a> desde su humilde patio sin revocar, mostrando su caminata de pasarela y presentación en inglés. Ese clip ganó millones de vistas y el apoyo de figuras como <b>Valeria Mazza, María Becerra y Zaira Nara</b>, le abrió las puertas al modelaje profesional. Posteriormente, firmó contrato con <b>Multitalent Agency.</b></p><p>Desde entonces, Anabel comenzó a desfilar junto a las principales figuras de la moda argentina y hasta fue convocada al <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2023/09/19/asi-fue-el-debut-de-anabel-sanchez-en-el-bailando-emocion-elogios-y-una-historia-de-vida-que-conmovio-a-todos/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2023/09/19/asi-fue-el-debut-de-anabel-sanchez-en-el-bailando-emocion-elogios-y-una-historia-de-vida-que-conmovio-a-todos/"><b>Bailando por un Sueño</b></a>, donde su carisma y su historia de vida resonaron con el público. </p><p>Su ascenso continuó en 2024 cuando desfiló en el evento solidario<b> San Juan Fashion Wine</b> y en 2025 fue invitada por <b>Netflix</b> a un evento en Londres, vinculado al lanzamiento de contenido de <b>Bridgerton</b>. Esta convocatoria internacional consolidó su proyección en la moda con marcas nacionales e internacionales. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RIAR54Z5CFDN7EQ2UBZFLJICQE.JPG?auth=f6426a32d1ecb929f23e35b27a2173eebdad0306a2b01f8d786af6ca3cf25f63&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Anabel Sánchez: “Quiero dar lo mejor de mí para demostrar que me merezco este lugar en la pasarela"" height="1280" width="1920"/><h2>El video viral y los primeros pasos en la moda</h2><p><b>Luli: — ¿Cómo fue el momento en el que decidiste grabar el video y hablar en inglés, aunque no supieras el idioma?</b></p><p>Anabel: — Ni yo sé qué pasó por mi cabeza. Ese día no estaba nadie en mi casa y dije: “Este es el momento para ser yo misma”. Siempre soy yo misma con mi familia, pero viste cuando estás solo, encontrás tu magia y decís: “Ya no importa nada a mi alrededor. Quiero hacerlo”. Me divertía el hecho de hacer ese casting para ver qué pasaba. Y bueno, acá estamos…</p><p><b>Luli: — Para quienes no conocen la historia, ¿cómo fue que decidiste grabar ese video para una convocatoria internacional?</b></p><p>Anabel: — Este casting estaba abierto a nivel mundial para todos. Era presentarte, ni siquiera era necesario el idioma. Yo no sé por qué me mandé en inglés encima no sabía (risas).</p><p><b>Luli: — ¡Pero hablaste muy bien!</b></p><p>Anabel: — En ese momento no lo sabía. Ahora ya es distinto. Lo típico de los casting es siempre estar al natural, ropa neutra al cuerpo para que vean tu mejor imagen y yo quería mostrar mis fotos, mostrar el desfile, quería ser completa. Sí o sí necesitaban un fondo neutro y yo lo único que tenía era el fondo de mi patio con revoque. Y ahí lo hice y quedó. Nunca sé por qué se pegó tanto. Pero me divirtió.</p><p><b>Luli: — Después se hizo viral y todo lo que conocemos. ¿Qué pensaste cuando terminaste el video y lo volviste a ver?</b></p><p>Anabel: — No lo quería ni ver en ese momento. Me costó verlo. Siempre me pasa con cada cosa que hago, cada trabajo, fotos, en ese primer momento no las puedo ver y después pasa el tiempo y digo: “No estaba tan mal”.</p><p><b>Luli: — ¿Por qué te cuesta verlas?</b></p><p>Anabel: — <b>Soy muy autoexigente</b>, como que siempre quiero más. Siempre busco la perfección y en su momento también me estaba autocriticando. Es muy de autosabotearte eso. Pero después pasa el tiempo, bajás un poco y decís: “Estaba bien, ¿por qué en ese momento me estaba golpeando tanto?”</p><h2>Autoexigencia y presión estética</h2><p><b>Luli: — Esto de la autoexigencia y de ser tan rígida con vos misma, ¿lo has ido suavizando una vez que empezaste a cumplir ciertos objetivos o seguís igual?</b></p><p>Anabel: — Sigo así siempre, no paro. Pero a la vez no me molesta tanto ser así porque es como que siempre termino sacando mi mayor potencial. Igual a veces no es tan sano tampoco porque no descansás nunca. Yo pongo como excusa que es mi signo, que es Virgo.</p><p><b>Luli: — Más allá de lo que es la característica de un signo, imagino que hay mujeres a tu alrededor, espejos en quienes reflejarte y que te inspiren.</b></p><p>Anabel: — Sí. <b>Mi mamá siempre fue mi mayor inspiración y lo sigue siendo</b> por tener esa fuerza de siempre querer salir adelante, esta energía tan protectora sobre las personas que la rodean. Siempre ella fue mi mayor motivación para todo. Ella siempre me decía que no quería que tenga su misma vida, que no cumpla ciertos patrones y que siga mis sueños. Que no me quede en esto de “qué hubiese pasado si me animaba en ese momento”, que no me quede con ese pensamiento.</p><p><b>Luli: — ¿Charlaban sobre tus sueños?</b></p><p>Anabel: — Sí, siempre. Y era charlarlo hasta el punto de las lágrimas porque era contarle lo que quería y a la vez verlo como algo lejano. Ella siempre me decía: “Ana, vos siempre tenés que mantenerte positiva, porque Dios es sabio y sabe por qué hace tales cosas en la vida y vas a ver que se va a cumplir”. Y cuando se cumplió, dije: “Mamá tenía razón”. Ella estuvo desde el día uno. A pesar de que todo el mundo criticaba, ella era la primera que me decía: “Se va a cumplir, se va a dar, tenés que tener mucha paciencia”. No sé si es esa intuición de madre, pero ella siempre lo supo...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JHZ4SG5ZIJH35LYEX4QAHKSTKM.JPG?auth=67d410f120ab7b98940bf09efc5b8c5ded7a56c4b6dced7ae04fbb8311f7b454&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Mi mamá siempre fue mi mayor inspiración”, afirmó la modelo al recordar el motor que la impulsó a salir adelante" height="1280" width="1920"/><h2>Críticas, presión social y aceptación personal</h2><p><b>Luli: — Dijiste antes: “Al principio todos me criticaban”. ¿Sentiste que fue muy duro el mundo virtual cuando te hiciste conocida?</b></p><p>Anabel: — Sí. Es que antes de subir ese video nunca dudé de mí misma, nunca tuve inseguridad o dudas al verme al espejo. Pero después, cuando te enfrentás a leer todos esos comentarios, decís: “¡Ay! Estoy equivocada” y empezás a dudar de vos misma en todos los sentidos.</p><p><b>Luli: — ¿En algún momento la mirada del otro te puso en duda de que este era tu camino?</b></p><p>Anabel: — Claro. Me puse a pensar en todo, en qué estaba haciendo con mi vida. Me preguntaba: “¿Lo voy a lograr?”. Y ahí empezás a venirte abajo. Pero después pasa el tiempo y te das cuenta de que son solo comentarios. Entonces decidí enfocarme por completo en mí y rodearme de personas que saben quién soy y hacia dónde voy. Entendí que simplemente es algo virtual, una pantalla, y que nunca le vas a caer bien a todo el mundo. <b>Nunca vas a agradarle a todos.</b> Mientras a vos te guste lo que ves en el espejo, está todo bien.</p><p><b>Luli: — Me llamó la atención una frase tuya: “Mi sonrisa del conurbano todo lo puede”. ¿Qué es lo más complicado que te ha tocado enfrentar y a lo que le has tenido que sonreír?</b></p><p>Anabel: — Te puedo contar algo que es del presente, que me está costando un montón y que un poco me carcome la cabeza. La otra vez estábamos hablando con mi mamá mientras tomábamos un mate y me decía: “Yo me siento re mal, Ana”. Le digo: “¿Por qué?” Y me dice: “Porque yo salgo al colegio a llevar a los chicos y escucho como entre otras mamás se chocan los codos y dicen: ‘¡Ay! mirá dónde sigue viviendo, si sigue estando en esta zona sur, mirá la hija dónde está, allá arriba, y la mamá está acá’”. Y es como: “Mamá, paciencia, ya te voy a sacar de ahí”.</p><p><b>Luli: — ¿Sentís esa presión?</b></p><p>Anabel: — Todo el tiempo, entonces le digo: “Tengo que estar positiva, seguir trabajando y ver cómo vamos a salir de esto. No tiene nada de malo el lugar en el que estás, pero es increíble como la gente alrededor critica todo el tiempo”. Yo siento que eso es muy de barrio, igual, que estamos siempre atentos a todo lo que hace el otro y hay una obsesión con el tema de la plata.</p><p><b>Luli: — Ustedes son de Solano y en algún momento dijiste: “Nuestra casa no tenía ni siquiera un baño digno”. Pero ahora podés decís: “Le terminé la casa a mamá”. ¿Cómo te impacta eso?</b></p><p>Anabel: — Es un orgullo, la verdad. Y es una paz. Pero también digo: “¿Por qué no termina el hecho de querer más? Siempre siento que falta algo más”</p><p><b>Luli: — Y cuando venís de no tener ni lo básico… ¿cómo manejás que hoy parece que tampoco alcanza? ¿Cómo lo vivís en tu cabeza?</b></p><p>Anabel: — Tendría que hacer terapia. Tendría que volver, en realidad (risas). Es que mucha información de golpe, como que nunca tuve un momento de parar, de sentarme y de decir: “¡Mirá todo lo que logré!”. Es momento de empezar a disfrutar. <b>Es como que me sigo sintiendo re vulnerable ante todo.</b> Pero siempre me rodeo de las personas que realmente me quieren, donde puedo ser yo misma: mi amiga, mi pareja, mi mamá...</p><p><b>Luli: — Con el dinero. ¿Sos cuidadosa o lo disfrutás y listo?</b></p><p>Anabel: — El primer año fui muy cuidadosa con todo, aprendí a dividir bien todos mis gastos, diferenciar qué es una necesidad, de qué es lo que es una inversión, en qué voy a gastar mi primer sueldo, en qué lo voy a invertir. Y así constantemente, como que de repente era todo nuevo este mundo de abrirme una cuenta. ¡¿Qué es esto?!</p><p><b>Luli: — ¡¿Qué es el monotributo?!</b></p><p>Anabel: — Tal cual (risas).</p><p><b>Luli: — ¿Qué hiciste con la primera plata que ganaste?</b></p><p>Anabel: — Fue para mi mamá. En ese momento imaginate que fue para mercadería. Y después fue para empezar la casa. Y así de a poco…</p><p><b>Luli: — ¿Con mercadería te referís a comida?</b></p><p>Anabel: — Sí, mercadería para el año o para dos meses. <b>Comida</b>.</p><p><b>Luli: — ¿Tus gustos personales quedaron relegados al principio?</b></p><p>Anabel: — Tampoco es que tenía tantos gustos. Nunca fui de gastar por gastar. Capaz que recién este año, pero muy pocas veces. Es más, mis amigas a veces me dicen: “Si te gustó, comprátelo”. No sé si es de cuidadosa, no es algo que me nace todavía.</p><p><b>Luli: — ¿Sentís contraste con otras chicas del ambiente por esto?</b></p><p>Anabel: — No siento tanto ese contraste porque nunca le di tanta importancia. Pero es verdad que estamos en un ambiente consumista. Todo el tiempo es: make up, skincare, prendas nuevas, tendencias que salen y vos decís: “¡Para!”. <b>Te terminás re perdiendo en ese consumismo</b>. Siempre estoy tratando de seguir descubriendo quién soy, qué es lo que me gusta, entonces por eso también no caigo en comprar por comprar porque estoy definiendo todavía cuál es mi estilo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LRRMQYHPB5AXLORDJ6Y3FTVCTM.JPG?auth=83c992add66e0ace1dd975b3fe05fa88f59eedca574af43b3b2f6bd6b850ca74&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Anabel Sánchez, la modelo argentina que saltó a la fama tras un video viral en su patio de Solano" height="1277" width="1920"/><h2>El distanciamiento de su padre y la búsqueda de paz familiar</h2><p><b>Luli: — En algún momento contaste que no tenés relación con tu papá o que decidieron cortarla. ¿Volviste a verlo?</b></p><p>Anabel: — No, nunca más. Y espero que la vida no me lo cruce nunca. Estoy muy en paz con la familia que elegí. Actualmente mi familia está en paz. Después de que pudimos sacarlo de nuestra vida, no supe nada más.</p><p><b>Luli: — ¿No intentó volver a contactarse después de que apareciste en la tele o en el Bailando?</b></p><p>Anabel: — Por lo que sabíamos de comentarios muy lejanos, había vuelto a preguntar por mensajes, pero hasta ahí nomás. Y ahí es de nuevo: cambiar número de celular, volver a todo lo que es este tema de Justicia, que es siempre muy lejano. Pero siempre estamos muy entre nosotras, muy protegidas.</p><p><b>Luli: — ¿Por qué sentís que la justicia quedó lejos en el caso de ustedes?</b></p><p>Anabel: — Hay muchos casos que nunca terminan escuchando y llega un punto que lo soltás, como que ya está.</p><p><b>Luli: — ¿Preferible tenerlo lejos a buscar justicia?</b></p><p>Anabel: — Por las dudas ¿viste? Para no vivir con este miedo constante. Porque hace tres años, con toda mi familia, vivíamos con miedo y ahora ya no. Entonces mejor soltarlo, ya está.</p><p><b>Luli: — Uno ve a Anabel de hoy y pasó muy poco tiempo desde que la realidad te cambió por completo. ¿Qué tan difícil fue salir de esa situación de violencia?</b></p><p>Anabel: — Para mí es muy importante la paz familiar, ver que mi familia está bien, que está cómoda. Ahora digo: “Listo, yo también estoy bien y toda mi vida empieza a fluir para bien”. Y sí, fue un trabajo duro en ese momento.</p><p><b>Luli: — Dijiste que muchos años viviste con miedo. ¿Cómo se logra dejar el miedo atrás?</b></p><p>Anabel: — <b>La verdad es que hasta el día de hoy sigo teniendo miedo.</b> Creo que es algo que no se termina nunca, por más que uno diga: “Te tenés que amigar con ese miedo, abrazarlo, ser compañero y No seguir esto de enemistarnos”, cuanto más querés opacar u ocultar ese miedo, más crece. Es salir a la calle y decir: “¿Qué me va a pasar?” Pero después es enfocarme en todo lo lindo que tengo al alrededor y se pasa.</p><p><b>Luli: — Ahora, lejos de esa realidad tan cruda, ¿el miedo es a otra cosa?</b></p><p>Anabel: — Hoy el miedo es a volver a la Ana de hace dos años atrás, tres años. <b>Estoy muy orgullosa de dónde vengo, pero tampoco lo romantizo porque fue muy feo todo</b> y es como que por eso uno trabaja, o al menos yo, trabajo todo el tiempo porque no quiero volver a esa situación. Y pienso mucho en mis hermanos y <b>no quiero que pasen por esto</b>. Me siento muy compañera con mi mamá y los aconsejo para que no se repita un patrón. Sé que no va a pasar, sé que no va a volver a suceder porque estamos re bien y sé que la vida me está mostrando algo muy lindo también y todos los días estoy trabajando para eso.</p><p><b>Luli: — Es el miedo es que no falte nada.</b></p><p>Anabel: — Sí porque es muy feo. Hay mucha gente que lo romantiza por el hecho de que “somos más felices” y no, no es felicidad. Uno en ese estado busca lo positivo, busca romantizar esa vida para sobrevivir porque es un estado de supervivencia constante esto de saber que no llegás a fin de mes o que no tenés para darle de comer a tus hijos mañana. Al saber lo que es tener esa vida, hoy en día valorás más todo lo que tenés y decís: “Ok. Voy a seguir trabajando para que eso no vuelva a pasar”. Pero también sabés que si vuelve a pasar, ya lo superaste. </p><p><b>Luli: — Pensando en tu carrera, con solo tres años, hiciste de todo. ¿Cómo fue cuando te llamaron para desfilar por primera vez en una pasarela profesional?</b></p><p>Anabel: — ¡Fueron tantos nervios! Me acuerdo porque era como <b>quiero dar lo mejor de mí para demostrar que me merezco este lugar, que nací para esto</b>. Saber que también iba a estar desfilando para grandes marcas que me iban a estar observando y que iban a descubrir quién es Anabel Sánchez. Me acuerdo que detrás de backstage todos me decían: “Vos tenés que hacer lo mismo que hiciste en los castings, no te achiques, agrandate más”.</p><p><b>Luli: — Si pudieras tomarte un mate con la Anabel de hace cinco o seis años atrás, en tu casa, ¿qué te dirías?</b></p><p>Anabel: — Me recuerdo tan chiquita… Le diría que lo más importante es escucharte a vos misma. Más allá de que está bueno escuchar los consejos de la familia, que te aconsejan desde la experiencia, a veces uno tiene que entender que este es su camino, esta es su vida y saber lo que uno quiere, más allá de no entender de qué se va a tratar. Seguí escuchándote a vos misma, hacé oídos sordos y mantenete muy fuerte, siempre con la cabeza en alto. También le diría que haga las cosas en silencio. Lo mejor es guardar todo para una misma porque así termina protegiendo todo lo lindo que desea. Y que se va a lograr todo lo que ella quiera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CPNZMJKNMVD3VBNPCL2LG4NHTI.JPG?auth=827a0f86be445130ed091e8223fa5d998c7308972296466d715e95e9acb13f8e&smart=true&width=1920&height=1277" alt="“La chica que era hace seis años estaría muy orgullosa de la persona que soy hoy en día”, admitió Anabel en diálogo con Luli Fernández" height="1277" width="1920"/><h2>Sueños cumplidos, experiencias en el extranjero y reflexión sobre el crecimiento</h2><p><b>Luli: — Si seguimos con esa línea del tiempo y le contaras a la Ana de hace algunos años que terminaría trabajando en Inglaterra, ¿te creería?</b></p><p>Anabel: — No, no me creería nada. Me diría: “¡¿Qué pasó?!” La Ana de hace seis años estaría muy orgullosa de la persona que soy hoy en día y la tendría como inspiración. Así que estamos por buen camino.</p><p><b>Luli: — Contame esa experiencia. ¿Cómo fue cuando te llamaron y te dijeron que te ibas a Inglaterra a trabajar?</b></p><p>Anabel: — No lo podía creer. Fue a comienzo de año. Estaba en Córdoba con mis amigas y me llega el mensaje de mi booker: “Mirá, puede ser que viajes a Inglaterra, no se lo digas a nadie porque es un proyecto, pero tenés que empezar a prepararte, ¿tenés todos los documentos?”. Yo ya hace un año tenía todos los papeles por las dudas porque una nunca se sabe. Pasó el tiempo, me venía preparando con clases de inglés y dos semanas antes del evento, me dicen: “Estás confirmada. Sos la única de Argentina que va a ir a representar tu país para dar a conocer la serie”. No lo podía creer, sentía que estaba viviendo un sueño.</p><p><b>Luli: — ¿Ya habías salido del país?</b></p><p>Anabel: — No, era la primera vez que salía de Argentina. El hecho de salir del país y representarlo era como el mayor premio, pero también una responsabilidad. Sentía que necesitaba representar a mi país siendo tal y como soy, sin cambiar nada. Fue espectacular.</p><p><b>Luli: — Si pudieras volver a vivir algún momento, ¿cuál elegirías y por qué?</b></p><p>Anabel: — Sería el momento en el que hice el casting porque fue lo que me trajo a este presente. Me acuerdo perfectamente que lo disfruté un montón, fue esa picardía de “no hay nadie, lo tengo que hacer ahora”. Tenía mi niña muy despierta y estaba en mi mayor esencia, que ahora la estamos recuperando. Volvería a ese momento sin dudarlo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PO6VPDRFSBFQVGERBK4JDEQU5E.jpg?auth=65a1d17ab9ed033d160f18c130c2af460ab3381d9e9ab4c27220bd6319059f35&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Anabel Sánchez en Ellas by GWM con Luli Fernández - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Entre la fama y la introspección: cómo Brenda Asnicar aprendió a reírse, soltar y reinventarse tras el éxito]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/05/entre-la-fama-y-la-introspeccion-como-brenda-asnicar-aprendio-a-reirse-soltar-y-reinventarse-tras-el-exito/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/05/entre-la-fama-y-la-introspeccion-como-brenda-asnicar-aprendio-a-reirse-soltar-y-reinventarse-tras-el-exito/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la actriz compartió un recorrido personal que va desde su experiencia en el streaming y la escritura hasta su matrimonio en Croacia y los años vividos en Colombia. Habló de la conexión con la naturaleza, de los aprendizajes en torno a los vínculos y de su anhelo de formar un hogar propio]]></description><pubDate>Thu, 18 Sep 2025 16:47:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Brenda</b> <b>Asnicar</b> es una reconocida actriz, cantante y compositora argentina. Comenzó su carrera en televisión a los 11 años, participando en programas infantiles como <b>Cantaniño</b> y <b>Chicos Argentinos</b>. Alcanzó fama internacional gracias a su icónico papel de Antonella Lamas Bernardi en la telenovela musical <b>Patito Feo</b> (2007-2009), con la que realizó giras, grabó tres bandas sonoras y se convirtió en ídola adolescente. </p><p>Posteriormente, protagonizó la serie <b>Sueña conmigo</b> (2010), participó en <b>Los Únicos</b> (2011) y en la telenovela <b>Corazón Valiente</b> de <b>Telemundo</b> (2012). En 2013 se incorporó a <b>Cumbia Ninja</b>, donde interpretó un doble papel y también formó parte de la banda sonora. En 2019 lanzó su álbum <b>Vos Sos Dios</b>, compuesto y producido por ella, con colaboraciones de lujo como la de <b>Charly García</b>. En 2021 presentó el EP <b>Bandida Records</b> y, más recientemente, estrenó su single <b>Savior</b>, acompañado de un videoclip disponible en <b>YouTube</b>. </p><p>En <a href="https://www.instagram.com/basnicar/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/basnicar/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a><b> </b>reúne a una comunidad de más de un millón de seguidores. Actualmente, es co-conductora del programa de streaming <a href="https://www.instagram.com/habiaquedecirloeltrece/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/habiaquedecirloeltrece/"><b>Había que decirlo</b></a> en <b>eltrece prende</b>, junto a <b>Gastón Dalmau</b>. El ciclo se emite de lunes a jueves a las 16:30 y cuenta con la participación de <b>Fausti Bo</b>, <b>Pauli Vetrano</b>, <b>Tomi Messi</b> y <b>Paulita Pareto</b>, quienes suman frescura a través de juegos, entrevistas y charlas divertidas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TZGQFKIB4BEDNFRDPWNZ6VGFHY.jpg?auth=eafb69e70ceea990416a42bfeebbf2b2f46fada73e658c2d015322b993eb686c&smart=true&width=3543&height=2591" alt="La actriz y cantante compartió su experiencia en el streaming, su matrimonio en Croacia y su regreso a Argentina" height="2591" width="3543"/><p><b>Luli: — ¿Cómo estás? ¿En qué momento de tu vida te encontrás?</b></p><p>Brenda: — En un momento muy feliz, me siento agradecida, la verdad. Trabajando ahora en streaming. Fue todo un desafío porque yo no veía streaming, solo algunos clips por las redes sociales, y nunca me había sentado ahí. Tengo un compañero, <b>Gastón Dalmau</b>, que es una maravilla. Es un Casi Ángeles, pero él es un ángel absoluto. Yo estoy acostumbrada a no mirar a cámara y tener un guion. Y en el stream mirás a la cámara y no tenés guion. Era como ¿y ahora qué hago? Me sentía un poquito nerviosa, pero después ya se me fue yendo. Es tan importante los compañeros, un equipo de trabajo que te acompaña, te entiende, te comprende y una producción maravillosa. Todo cayó como del cielo en un momento en el cual yo lo necesitaba mucho. Quería reírme. Para mí reírme es como básico, ¿viste? Si no, no hay vida.</p><p><b>Luli: — Me llama la atención lo que dijiste: “Me llegó en un momento en que lo necesitaba”. ¿Qué te pasaba?</b></p><p>Brenda: — Estoy escribiendo mucho. Ahora soy escritora… Estoy escribiendo proyectos porque quería dejar salir y capitalizar muchas experiencias que tuve, pero no contando que me habían sucedido a mí, sino como que estuve analizando la humanidad, el ser humano, la sociedad, los comportamientos. En ese camino empecé a identificar mis emociones, arranqué terapia y eso me hizo muy bien. Entonces, empecé a poner en palabras todo.</p><p><b>Luli: — Como a canalizar lo vivido...</b></p><p>Brenda: — Exacto. Yo creo que en ese momento empecé a querer estar motivada por otra cosa. Si yo hubiera sabido que haciendo streaming me divertía tanto, quizá lo hubiera buscado antes. Y eso es lo que tiene de mágica de la vida, que de repente yo no lo busqué y lo que necesitaba llegó cuando no lo estaba buscando y por ahí estaba buscando otra cosa. Porque en estos años yo me casé, me separé. pasó de todo… </p><h2>El amor, el matrimonio en Croacia y la experiencia en Colombia</h2><p><b>Luli: — Tuviste como muchas vidas en una. Sos muy jovencita y de golpe te casaste en Croacia con un muchacho que… ¿De dónde era?</b></p><p>Brenda: — De Colombia.</p><p><b>Luli: — Hagamos un repaso por todo ese </b><i><b>rock and roll</b></i><b> porque me parece espectacular todo lo que fuiste construyendo.</b></p><p>Brenda: — Es que fueron muchos años. Yo empecé a trabajar a los 11 años y, después de <i><b>Patito Feo</b></i> y de otras cosas, hice <i><b>Cumbia Ninja</b></i> en Colombia. Fueron tres temporadas sin parar, hasta que me enamoré y dije: “Quiero tener una casa con él”. Me compré una casa, 50-50, la remodelamos y fue como “bueno, ahora quiero tener hijos”…</p><p><b>Luli: — ¿A qué edad?</b></p><p>Brenda: — Cuando me casé tenía 21 y ya existía el proyecto de hijos… Yo pensé que tenía cuarenta años, nada que ver (risas).</p><p><b>Luli: — ¡Qué chiquita!</b></p><p>Brenda: — Igual mi mamá me tuvo a esa edad, entonces era más lógico para mí que, pues después de haber trabajado tanto, necesitaba un parate y pensara más en mi vida personal. Me hacía bien descansar un poquito, estar feliz con una pareja, compartir con alguien que por ahí no sabía tanto de mi trayectoria, de mi profesión...</p><p><b>Luli: — ¿Él no tenía que ver con el medio?</b></p><p>Brenda: — No, él es ingeniero. Lo amo y lo adoro.</p><p><b>Luli: — ¿Y cómo conociste un ingeniero en Colombia, grabando Cumbia Ninja?</b></p><p>Brenda: — Porque él era el mejor amigo de una compañera mía que es actriz, <b>Carla Giraldo</b>, que hacía la telenovela de Lolita.</p><p><b>Luli: — Entonces, se conocen, se enamoran y arman un proyecto de vida: casa, perro, auto, todo. ¿Por qué se casan en Croacia?</b></p><p>Brenda: — Estuvimos siete años juntos. Y elegimos Croacia porque estaba Argentina y Colombia y el pasaje costaba lo mismo. Entonces, dijimos: “Casémonos en otro lugar del mundo” para que no sea que los colombianos tienen que ir a Argentina y los argentinos tienen que ir a Colombia; y ayudamos un poquito a la gente que no lo podía hacer para que todos pudieran lograrlo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TLHGEK5RCRFUBPTOCJCBIBVY2U.jpg?auth=18d76462832d5a40c27bf4973ccbaef05f6e422000f44bb89b999f435d260b32&smart=true&width=3543&height=2418" alt="Brenda destacó el valor del amor propio, la terapia y la búsqueda de equilibrio entre la vida personal y profesional" height="2418" width="3543"/><h2>Conexión con la naturaleza y el regreso a Argentina</h2><p><b>Luli: — Y te casaste, pero volvés a Colombia porque residías allá.</b></p><p>Brenda: — Exactamente. Y después fue heavy porque para mí llegó un momento donde dije: “Necesito volver a mi país, volver a compartir con mi familia”. A mí Colombia me cambió la vida porque me mostró otra cultura, otra forma de ver la vida. Me volví fanática de sembrar, sembré 150 árboles desde la semilla, o sea, hice bosques. Y bueno, mientras toda la gente me decía: “¿Dónde estás?”, “¿Qué estás haciendo?” “Vos tendrías que haber hecho tal cosa”, yo estaba sembrando árboles feliz y me encanta. Ahora sembré tres árboles de palta (risas) y me encanta.</p><p><b>Luli: — Te escucho con atención y muchas de las mujeres que me tocó entrevistar en este ciclo, hacen hincapié en la necesidad de conectar con la naturaleza sobre todo después de situaciones de tanto éxito.</b></p><p>Brenda: — Sí, mi abuela, mi mamá y mi papá siempre fueron de sembrar sus árboles en el jardín de casa. Yo estuve más desconectada, pero es como cuando te pica el bichito de ser madre, ¿viste? Como que de repente decís: “Bueno, che, ¿qué onda?” Yo me mudé a ese departamento que habíamos comprado, estaba todo sin plantas y vivíamos enfrente de unos farallones divinos. Fui y me compré un romerito en el vivero de un supermercado. Y después fue como que empezaron a caerse semillas a la terraza. Fue como que la naturaleza me dijo: “Hola, estoy aquí”. Cuando vos estás conectado con la naturaleza, estás conectado con lo esencial, con tus raíces. Quise volver a Argentina porque extrañaba mi familia, básicamente. Y eso era importante, porque también trabajé mucho tiempo y quise armar mi propia familia. Pero me di cuenta de que todavía tengo una familia hermosa para que podamos compartir juntos.</p><p><b>Luli: — ¿Y en qué momento eso hizo cortocircuito?</b></p><p>Brenda: — Yo creo que en el momento de los tiempos y el hecho de que las relaciones a distancia son complejas. Él tiene su empresa de construcción en Colombia, es el gerente y financiero de eso y hacen un muy buen trabajo. A mí no me gustaba la idea de: “Te venís conmigo o nos separamos”. Entonces, fue como: “Che, necesito irme, te amo, te adoro y sigamos siendo amigos”. Y eso es lo que también hoy hace que seamos siendo grandes “panas”, como quien dice.</p><p><b>Luli: — O sea que el corte del vínculo lo hiciste cuando tomaste la decisión de venirte para acá.</b> <b>Es muy sano, también.</b></p><p>Brenda: —Sí, lo hicimos juntos. Además nos re queremos. Yo creo que uno sabe con quién se casó cuando se separa.</p><p><b>Luli: — Totalmente. Y si tenés hijos, ni hablar.</b></p><p>Brenda: — Exacto. Él quería tener muchos hijos y yo también. Pero dije: “¿Cómo vamos a hacer? ¿Dónde lo voy a tener? ¿En Argentina? ¿En Colombia? Mucho lío todo”. Pero estuvo muy bien porque aprendí mucho con él.</p><p><b>Luli: — Y también el amor es saber irse en el momento que hay que irse y no esperar a que la cosa se pudra.</b></p><p>Brenda: —Sí. Yo creo que el amor siempre se transmuta, evoluciona en algo mucho más profundo. <b>Cuando hay amor de verdad, no hay daño, no hay agresión, no hay gritos. </b>Cuando hay amor de verdad, se entiende, se comprende, se acompaña y todo se evoluciona de una forma más sagrada que es la de la comprensión y de la empatía. Si yo me estoy yendo porque quiero estar con mi familia, es hermoso.</p><p><b>Luli: — Y es saludable y es esperable, siendo tan chica. </b></p><p>Brenda: — Eso fue cuando yo tenía 27 años. Ahora tengo 33, pero en ese momento yo pensaba que tenía 40...</p><p><b>Luli: — ¿Y te arrepentiste?</b></p><p>Brenda: — No, no me arrepentí. Pero me di cuenta que era un vínculo muy sagrado. No me arrepentí, pero hace poco cuando fui a Colombia le dije: “¿Nos volvemos a casar?” Nos reímos los dos, obviamente. Igual seguimos como casados porque seguimos siendo nosotros, <b>Alejandro </b>y<b> Brenda</b>, que se re aman. Pero si me di cuenta que lo que teníamos y lo que construimos no se consigue tan fácil. Por eso es lindo haberlo cuidado también. ¿Quién sabe? El día de mañana quizás ser padre de mis hijos, quizás no tengo hijos, no lo sé, las expectativas las dejo de lado, porque en definitiva lo más lindo es estar feliz con el presente y con lo que hay. Si no es como estar añorando… Si en ese momento me fluyó así, está bien. Yo hoy me siento feliz con las lecciones que pasé también. La intención mía fue estar con mi familia, fue el último cumpleaños que pasé con mi abuela. No siento que me haya equivocado. Sí siento que esa melancolía y extrañar es porque lo que tenía estaba bueno y por suerte lo conservo.</p><p><b>Luli: — Cuando hablabas de la importancia de cuidar la semilla y de regar la plantita, ¿en qué momento hiciste ese giro y empezaste a hacerlo en vos misma en tu vida personal?</b></p><p>Brenda: — Cuando di un montón por un montón de gente y esa gente cuando yo realmente la necesité, no estuvo. Por eso la canción y el video que salió ahora se llama <i><b>Savior</b></i>, Salvador. Está dedicada a esa persona que justamente cuando yo más la necesité, después de haber dado un montón, pues me dejó ahí, sin poder, sin tener las herramientas, porque a veces la gente no hace mala persona, no tiene las herramientas.</p><p><b>Luli: — ¿Esa persona está identificada públicamente o es una utopía?</b></p><p>Brenda: — No, es una utopía del amor propio. Cuando vos confiás en un proceso y no es que te desilusiona, pero decís: “Che, no me salió como yo esperaba”. Por ejemplo, cuando te dicen: “Necesito que me ayudes con tal cosa”. “Yo te ayudo”, le decís. Pero cuando yo estoy en la misma, vos no me pudiste ayudar. Y claro, si vos no te podías ayudar en su momento, ¿cómo me vas a poder ayudar a mí? Y además esta cosa de que yo no soy salvadora de nadie. La hermosa cuestión de la canción es que a veces esas personas que nos dejan sin poder ayudarnos o que no nos consideran lo vemos como una victimización, pero en realidad son nuestros salvadores porque nos hacen elegirnos a nosotros.</p><p><b>Luli: — Y qué cambios se producen en la vida cuando uno empieza a elegirse, a priorizarse.</b></p><p>Brenda: — El famoso <b>egoísmo</b>, que está mal visto. No digo el ego como “no me importa el otro” sino como “primero yo”. ¿Viste cuando te hacen poner la máscara en el avión y después se la pones al otro? Es lo mismo.</p><p><b>Luli: — ¿Cómo hacías para acomodar el ego después de tanto éxito? Porque eras muy chiquita y naturalmente todo lo que sube…</b></p><p>Brenda: — Por suerte baja para poder ir al supermercado tranquila (risas). La gente y los medios se encargan de bajarte de un hondazo. En realidad yo nunca me subí ni me bajé. Siempre traté de mantenerme normal. Nosotros éramos menores y eran otros tiempos, pero las críticas eran fuertes. No había redes sociales como ahora, pero estaban los medios. Mi familia me decía: “No te metas en eso, no te metas en polémicas”. Pero había muchas injusticias también para una menor y no estaba bueno eso. Pero en un punto, lejos de naturalizarlo, forma parte de mi historia. Por eso hoy me planto donde me planto. “Vos decí lo que quieras de mí, pero en algún punto ponete en mis zapatos y después charlamos”, me sale decir. Te criticaban por lo que decías, lo que te ponías, pero llega un momento en que decís: “Bueno, yo me lo puse porque me gustaba”. Ahora no me gusta tanto, ahora lo veo y digo: “Bueno, ok. Lo entiendo, pero no había que ser tan malo”. Y eso que no se sabe por ahí un 70% de miles y millones de cosas que no las compartiría nunca porque tiene que ver con no exponerme. En terapia yo hablo mucho de eso. No exponerse hace que uno pueda preservarse y tener su espacio. Yo tengo un terapeuta y hago las constelaciones. Fui probando diferentes terapeutas. Ya ni hablo tanto de mis temas con mis amigos porque me parece que es más sano con un profesional. </p><p><b>Luli: — ¿Te reencontraste en algún momento con ese deseo que tuviste a los 20 y pico de formar una familia?</b></p><p>Brenda: — Sí, quiero tener una familia. Re quiero tener una familia. Quiero tener un campo, caballos y familia. Bien argentina (risas).</p><p><b>Luli: — O sea, toda esa idealización...</b></p><p>Brenda: — Sigue estando ahí. Solo que me di cuenta en el camino que por ahí estaba acelerada. Era muy chiquita para todo eso, porque todavía tenía que disfrutar con mi familia, hacer música, seguir trabajando y donde yo estaba viviendo en Cali no estaba pudiendo hacer eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HYRUXD6RCNGZ3EMHIZVOCPOHUI.jpg?auth=6a0f512007d540d18c5a785962a2757cd73d332af3dc29a65dc9a25893eb6b56&smart=true&width=3543&height=2445" alt="“Yo creo que uno sabe con quién se casó cuando se separa", expreso la actriz en diálogo con Luli Fernández
" height="2445" width="3543"/><p><b>Luli: — Y en esos movimientos de ir y venir, del tratar de equilibrar carrera y vida personal, ¿en qué momento estás hoy?</b></p><p>Brenda: — ¡Ay! No sé, en reírme o pasarla bien. En el aquí y ahora. </p><p><b>Luli: — ¿Estás soltera?</b></p><p>Brenda: — Sí, sí.</p><p><b>Luli: — Yo siempre les digo a mis amigas que están solteras: “¡Ay! Beba, vos estás haciendo casting”. ¿Vos estás en esa? </b></p><p>Brenda: — Estoy haciendo casting, banco de suplentes, todo (risas). Igual no soy tan de las <i>dates</i>. Soy exigente porque la vara de los tipos está muy baja.</p><p><b>Luli: — Es la típica charla en todas las reuniones de amigas. ¡¿Qué está pasando con los hombres?! ¿Cuáles son las características básicas que estás buscando?</b></p><p>Brenda: — No sé qué le pasa a los chabones y a las chabonas. Yo me doy una vida de princesa, yo me doy una vida de reina ¿Ok? Yo trabajo desde los 11 años para tener una vida tranquila, con risas, con flores en mi casa, estar feliz con mis animales. Es como que si vos no podés sumarte a eso, no te digo que quiero que me des nada, pero no me arruines el <i>environment</i>. </p><p><b>Luli: — ¿Pero qué tipo de cosas te gustan? ¿Qué cosas te llevan a vos a esa vida de reina?</b></p><p>Brenda: — Quiero detalles, que me hagan reír. Quiero viajar, divertirme. Quiero que me escuchen, que me admiren como yo admiro a los demás. Yo siempre estuve con personas que admiré mucho. Pero siempre me pasó como que estuve con personas que no sé si me admiraban tanto. Al principio sí, pero después obviamente hay que conocerse mucho en profundidad. Yo he admirado mucho.</p><p><b>Luli: — ¿Cuál sería la primera salida ideal? </b></p><p>Brenda: — Ir a tomar un helado me parece un planazo, ir a tomar una copa de vino. Lo de ir a comer no me gusta mucho porque no podes charlar. Vamos a comer si querés, pero como quiero saber… La última cita que tuve. Era como que hice todas las preguntas tipo interrogatorio: : ¿Tenés tatuajes? ¿Qué te gusta? Le pregunté todo, parecía un chiste. Pasa que como que siento que los hombres están medio pudorosos de decir que les gusta la bisexualidad o no, y yo como que en algún punto soy bastante mente abierta en ese sentido y me gusta saberlo. No me gusta que me mientan.</p><p><b>Luli: — Pero no es que te condiciona. Lo preguntas de curiosidad. </b></p><p>Brenda: — No me gusta lo de la doble vida. Prefiero un hombre seguro de su sexualidad. “Si probé, no probé. Quise, no quise” y no me molesta para nada. De hecho, me parece muy moderno, pero me gusta saberlo. Yo pregunto todo. </p><p><b>Luli: — ¿Alguna vez sentiste que te mintieron en esas respuestas?</b></p><p>Brenda: — Sí, sí, lo supe. Lo he comprobado. Por eso te digo a mí que para mí tiene que liberarse también un poco el hombre y la mujer, pero liberarse un poco más hace que también uno pueda ser más feliz con el otro. Y además no me gusta hacer planteos, detesto a la gente que hace planteos. Yo quiero saber con quién estoy. Basta impostores. </p><p><b>Luli: — ¿No serás muy exigente y por ahí creo la gente te idealiza? </b></p><p>Brenda: — La gente piensa que yo soy de una forma y yo soy muy de muchas formas. Quizás piensan que yo los voy a… No sé, no sé. Igual ojo. Viene bien la cosa. El año viene bien...</p><p><b>Luli: — ¡Está funcionando el casting! Pero me quedó la duda: ¿con tatuajes o sin tatuajes?</b></p><p>Brenda: — Con tatuajes. Lamentablemente (risas). Pero de acá para abajo (señala el cuello).</p><p><b>Luli: — Eso es importante (risas). De acá para arriba ya no más. Ya probaste, experiencias…</b></p><p>Brenda: — Ya está.</p><p><b>Luli: — ¿Solo aceptás </b><i><b>dates</b></i><b> con gente que más o menos conozcas, que te hayas cruzado en el medio o estás super abierta a conocer? </b></p><p>Brenda: — No, yo lo único que no recibo son <i>dates</i> de Instagram. Inbox, no. Algunos me dicen: “Che, yo que no soy nadie, ¿cómo voy a hacer para tomar un café con vos?” Yo no sé si sos un psicópata… Es peligroso.</p><p><b>Luli: — ¿Dónde castineas?</b></p><p>Brenda: — Tuve experiencia con un vecino del edificio. Mi edificio es grande, es un buen lugar. Para mí es difícil. A veces me dicen: “Porque para vos es re fácil”. Y yo les digo: “¿Por qué me hablas así? O sea, no me conocés. Qué portal te leíste como para llegar a esa conclusión”. Pero he tenido suerte. Este año ha sido un año muy positivo por el trabajo, por los <i>dates</i>, por las personas que me he encontrado. </p><p><b>Luli: — Para cerrar la entrevista siempre hago esta pregunta: si pudieras tomarte un mate hoy, con este presente, con la Brenda de hace 10 o 15 años atrás, ¿qué le dirías? </b></p><p>Brenda: — Le diría que es espectacular, que no se apresure, que sea feliz y que siga adelante que va a lograr todo lo que siempre soñó.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HYRUXD6RCNGZ3EMHIZVOCPOHUI.jpg?auth=6a0f512007d540d18c5a785962a2757cd73d332af3dc29a65dc9a25893eb6b56&amp;smart=true&amp;width=3543&amp;height=2445" type="image/jpeg" height="2445" width="3543"><media:description type="plain"><![CDATA[“Yo creo que uno sabe con quién se casó cuando se separa", expreso la actriz en diálogo con Luli Fernández
]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna </media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Vas poder”: el lema que sostuvo a Andy Bursten tras la muerte de su marido y que hoy guía su vida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/12/vas-poder-el-lema-que-sostuvo-a-andy-bursten-tras-la-muerte-de-su-marido-y-que-hoy-guia-su-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/09/12/vas-poder-el-lema-que-sostuvo-a-andy-bursten-tras-la-muerte-de-su-marido-y-que-hoy-guia-su-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, compartió cómo transformó el dolor en una oportunidad de renacer, construyó una vida plena junto a sus hijos y se consolidó como empresaria gastronómica. Además, reveló que el deporte y los nuevos desafíos la mantienen en constante evolución y con una mirada auténtica sobre el presente]]></description><pubDate>Fri, 12 Sep 2025 04:51:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Andrea Bursten</b> es una figura multifacética de la escena argentina, reconocida por su destacada carrera como modelo en los años 90 y por su resiliencia ante las adversidades personales. Tiene 51 años y es madre de <b>Francesca</b> y <b>Stefano</b>, fruto de su matrimonio con el empresario <b>Federico Ribero</b>, quien falleció en 2013 tras una batalla contra el cáncer de pleura. </p><p>Luego de su partida, Andy se volcó al mundo de la gastronomía para continuar con su legado. Se convirtió en empresaria y asumió la gestión de seis locales. A pesar de las dificultades, demostró su capacidad de reinventarse y liderar con éxito nuevos proyectos. Su trayectoria combina elegancia, profesionalismo y creatividad, consolidándola como referente tanto en la moda como en las <a href="https://www.instagram.com/andybursten/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/andybursten/"><b>redes sociales</b></a> y en el ámbito empresarial.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VPWKUW7Z6BFGLDIGTLVUZ6672Q.jpg?auth=0921389fe7e9d0c2a4889b5e796fc6cee6aeccca4de28685efff11c0b417f7ca&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Andy Bursten: "Desde que me quedé sola con mis hijos, lo que predominaba al principio era el miedo. Tenía miedo de enfrentarme a la vida sola". (Maximiliano Luna)" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — ¿En qué etapa de tu vida estás hoy?</b></p><p>Andy: —<b> </b>Yo siento que estoy siempre en evolución y creo que esa es la idea y es lo que quiero para mi vida. Estoy tranquila, con mi trabajo de siempre, con mis restaurantes, estoy con proyectos para el año que viene con mi hija, cuidándome mucho y haciendo deporte, como siempre. Soy inquieta y a veces necesito desafíos nuevos. Ahora se me ocurrió que quiero correr. Yo entreno mucho, casi todos los días, pero correr es otro deporte. Así que ahora<b> estoy entrenando para una carrera cortita </b>que me anoté para dentro de unos días y estoy haciendo foco en eso. Obviamente, después mi vida, mis hijos, mi casa. Pero en la parte personal, estoy haciendo foco en que tengo ganas de salir a correr y que me gustó, que encontré el espacio. </p><p><b>Luli: — No sé cuál es tu situación amorosa, pero dicen que los grupos de </b><i><b>running</b></i><b> son el </b><i><b>spot</b></i><b> ideal para conseguir pareja. ¡Es el nuevo </b><i><b>Tinder</b></i><b>!</b></p><p>Andy: —<b> </b>No estoy en pareja, pero tampoco sé si tengo ganas de estarlo (risas). Por ahora salgo a correr sola o con mi profe. Todavía me falta porque las distancias que corro son cortas y los grupos, en general, corren media maratón o 15K, yo todavía no estoy en esa. Pero bueno, ¿quién te dice? En algún momento se pueda dar...</p><p><b>Luli: — Me hablabas de los restaurantes, que son espectaculares, y los tenés desde hace muchos años. ¿Cómo fue meterte en la industria gastronómica? ¿Había sido por Fede?</b></p><p>Andy: —<b> </b>Sí, en realidad los <b>heredé</b>. Mi familia y yo vivimos de mis restaurantes, tengo seis lugares en los centros comerciales. La verdad que todo funciona muy bien, son marcas muy instaladas. Yo hace 12 años que tomé la posta, pero la empresa debe tener entre 25 y 30 años.</p><p><b>Luli: — Y qué bueno que lo pudiste continuar...</b></p><p>Andy: —<b> </b>No me quedó otra, Luli. Yo no sabía nada, no tenía idea. Pero tengo un socio que es una maravilla de persona y de socio, y junto con él, de a poco, me fui metiendo, aprendiendo, lo fui siguiendo, porque la verdad que la tiene súper clara. Aprendo mucho de él y sigo aprendiendo. Fue un gran compañero y la verdad que <b>el trabajo en su momento también me ayudó mucho a poder procesar todo lo que estaba viviendo. </b>Lo tomé como una posibilidad de algo nuevo y de aprender algo nuevo. Y hoy es de lo que vivimos, así que... </p><p><b>Luli: — ¿Y los chicos se metieron también? Porque tus hijos ya son grandes.</b></p><p> Andy: — Sí, enormes. Francesca tiene 23 años, está estudiando. Se recibe el año que viene de Interiorismo. Y mi hijo trabaja en un restaurante, es barista, sirve un café delicioso. Así que lo estamos preparando. Seguramente, Fefo, sí tome la posta y en algún momento, tal vez yo descanse un poco y él empiece a laburar conmigo o a hacer la suya.</p><p><b>Luli: — Imagino que en esos momentos difíciles que tuviste que atravesar la gente desde el amor intentó acompañar y darte algún consejo. Pero a veces te termina asustando más que ayudando. ¿Cómo lo viviste?</b></p><p>Andy: — Igual me asustaba sola. Todo el proceso, desde que me quedé sola con mis hijos, lo que predominaba al principio era el miedo. <b>Yo tenía miedo de enfrentarme a la vida sola, de criar dos chicos sola, de la economía sola.</b> Fue un renacer y fue una oportunidad, también. Fue mucho crecimiento, pero al principio era miedo. <b>Yo tenía miedo de todo:</b> si iba a poder, si no iba a poder, cómo iba a hacer con los dos chicos sola, con un negocio que no conocía, ocupándome de cosas que nunca me había ocupado, las inversiones, pagar las cuentas... Encima me quedé viviendo en la casa familiar y en un momento dije: “¿Qué hago yo acá sola?” Era la casa donde habíamos vivido con Federico. Ahí tomé la decisión de irme y fue un alivio. Yo vivía en tortugas, pero trabajaba en el centro. Así que me fui al centro. Siento que ese realmente fue empezar de cero otra vez. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KBWJG3DCJRHILE7NYGZXINIVW4.jpg?auth=d79a4d5eeca9caeaec9b894a580af303ca302d2f204d7b2802f6b10d11d5e555&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""El tiempo y el amor curan y sanan", señaló Bursten. (Maximiliano Luna)" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — Qué profundo habitar un renacer. Algo que en su momento te debe haber roto. Pero para quienes están pasando una situación similar, escucharte es inspirador. </b></p><p>Andy: — Recibo muchos mensajes de mujeres que se quedan sin su compañero, que quedan viudas. No puedo dar consejos porque cada experiencia es muy personal y cada uno lo vive como puede porque nadie te enseña esto. Yo nunca me imaginé lo que me sucedió. <b>Nunca me imaginé que me iba a quedar sola a los 40 años con dos chicos de 8 y 11</b>. Ni mi peor pesadilla. Lo que sí siempre digo es: <b>el tiempo y el amor curan y sanan</b>. No hay mucho más que eso, sinceramente. El tiempo es fundamental porque uno necesita ese proceso para entender, aceptar y volver a empezar. Y el amor que te rodea es fundamental. La gente a veces quiere evitar ese dolor o que el tiempo pase rápido. Y uno no lo puede modificar. <b>Para mí la aceptación es súper importante para poder empezar otra vez una vida nueva, porque es una vida nueva</b>. No sé si soy inspiradora o no. Peor yo hoy tengo una vida linda. Pude construir una vida amorosa, una vida de familia, una vida personal y profesional. Pude hacerlo. </p><p><b>Luli: — ¿En algún momento sentiste que no ibas a poder? </b></p><p>Andy: —<b> </b>Sí. Sobre todo en el final de Fede y principio de la vida. Fue un proceso muy largo, de casi dos años. Nosotros desde el minuto uno, sabíamos que él no estaba bien. <b>A mí el médico me había dicho que no iba a estar todo bien</b>. Pero la cabeza, viste cómo es. “Este señor que me está diciendo esto, pero vamos para adelante”, decía. Y como Fede tenía esa personalidad tan fuerte, tan aguerrido, le puso todo y más para poder curarse. Pero lamentablemente no dependía de él. Hizo desde su lugar todo lo que pudo, sobre todo por sus hijos, más que por él te diría que por sus hijos. Puso el cuerpo, no sé cuántas veces, la cantidad de intervenciones, de quimioterapias y de rayos que recibió ese cuerpo... Pero bueno, <b>el final en realidad estaba cantado desde el principio.</b> Él en su momento no quiso tal vez escuchar su diagnóstico y quiso, como siempre, ponerle todo. </p><p><b>Luli: — Y vos acompañaste. No es que él se lo guardó. Vos estabas al tanto de todo. </b></p><p>Andy: — Yo lo acompañé y estaba al tanto de todo. Pero me decían que era tan importante el hecho de acompañar desde un lugar positivo y no victimizarse o decir: “Pobrecito”. En eso estoy en paz, porque acompañé, hice cosas que tal vez ni tendría que haber hecho porque correspondían o a los médicos o enfermeras, pero yo quería tratar de hacer todo lo que podía: <b>aprendí a curar las heridas de las operaciones, a darle inyecciones para elevar su sistema inmunológico, hacía los traslados</b>. Creo que acompañé el 99% del tratamiento. Estaba ahí con él. Sentía que era donde tenía que estar. Él me decía: “Quiero que hagas un poco tu vida”. Y yo le decía: “<b>Mi vida es esto, es acompañarte hoy en este lugar</b>”. No me interesa lo demás. Yo durante un año y medio también me hice la tonta. Recién tome conciencia de lo que me había dicho el médico un año y medio antes, seis meses antes. Un día que tuve una entrevista con el médico y me dijo: “Ya está. No tengo más nada para hacer”. Ahí dije: “Bueno, ahora es otro tipo de acompañamiento”. Vivió seis meses más después de eso y la verdad que fueron feos, muy duros, por la enfermedad, el deterioro físico. Mis hijos eran muy chiquitos. Pero igual lo recontra acompañaron. Los dos fueron súper guerreros. Pero los últimos seis meses fueron muy complejos, muy difíciles realmente. </p><p><b>Luli: — ¿Vos lo seguís teniendo presente? ¿Lo pensás cuando ves a los chicos crecer y avanzar en distintas etapas de la vida?</b></p><p>Andy: —<b> </b>Sí.<b> En cada evento importante de la vida de mis hijos, yo me lo imagino ahí.</b> Como que me imagino su expresión, qué diría o cómo se sentiría. Es como que trato de traerlo ese rato y después lo suelto otra vez. </p><p><b>Luli: — Me resulta muy conmovedor. ¡Qué capacidad el poder entrar y salir de esa nostalgia! </b></p><p>Andy: —<b> </b>Sí, pero porque pasó mucho tiempo. Al principio no me era tan fácil bajarlo y soltarlo. Hoy ya más experiencia, más tiempo, siento que lo puedo traer un rato, imaginármelo puntualmente en alguna situación y después volver a soltarlo y seguir con mi vida. Y eso se convirtió en algo que trae alegría también, ¿eh? La ausencia es dolor, pero digo: “¿Cómo hubiese sido él en este momento...? ¿Qué hubiese dicho? ¿Cómo hubiese actuado?” No sé, me lo imagino. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KJBRMNIAV5CGLPSDCXXJEVH43Q.jpg?auth=b86407f060febb8308c0837849a1a062ca6d3ae26d4ee69a3f735b79fc7b284e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En diálogo con Luli Fernández, Andy relató el desafío de criar sola y aprender a gestionar un negocio familiar. (Maximiliano Luna)" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — Más allá de todos los recuerdos y de todo lo que has vivido con él, qué dicha de que te haya dejado esos dos hijos hermosos, ¿no? </b></p><p>Andy: —<b> </b>Ni que hablar. Mis dos soles, mis dos motores. Son mi vida. La verdad que lo que a mí me costó fue ayudarlos a duelar porque nadie te enseña. Ni yo sabía cómo. Más que decirles algo me acuerdo que era acompañarlos. Durante mucho tiempo no se podían dormir solos. Tenían miedo, tenían angustia y les costaba expresarlo. Me acuerdo que el primer año fue durísimo y había que poner mucho el cuerpo. </p><p><b>Luli: — Dijiste que es muy difícil aprender a transitar un duelo porque nadie te enseña. ¿En qué te refugiaste vos? ¿Qué sentís que fue lo que te funcionó? ¿Terapia, meditación, constelaciones?</b></p><p>Andy: —<b> </b>Hice todo eso, pero<b> tiempo</b> y <b>amor</b>. El amor de mis hijos, de mi familia, de mis amigos, que son familia para mí, me ayudaron. Después, obviamente, el tema de una pareja también. Yo tenía mucho miedo de no volver a enamorarme. <b>Tenía 40 años cuando enviudé.</b> T<b>enía pánico de no volver a sentir amor nunca más por un hombre. </b>Y cuando me enamoré, también fue como un alivio. Dije: “Bueno, pude”. Y sin culpa ni nada de todo eso. Habían pasado cuatro años. Yo seguí con la alianza puesta hasta que me enamoré. Cuando me volví a enamorar, me saqué la alianza. Aparte usaba la mía en el dedo y la de él colgada en una cadena. Me saqué primero la que tenía colgada de él, la guardé y cuando sentí que me había vuelto a enamorar, dije: “Es hora de guardar la mía”. Y así fue. Fue una decisión mía. Me acuerdo que a mi pareja ni siquiera le molestaba que yo tuviese la alianza puesta. </p><p><b>Luli: — Es que también la vida sigue...</b></p><p>Andy: —<b> </b>Es que sí, la vida es de los vivos y continúa. Y es necesario que la vida continúe, porque si no te quedás en un lugar… Primero que soy un ejemplo para mis hijos. ¿Qué iba a hacer? ¿Quedarme tirada en la cama llorando toda la vida? No ayudaba a nadie: ni a mí ni a ellos. Igualmente, no tengo esa personalidad. Soy como: “¡Vamos! Hay que hacer, hay que moverse, hay que seguir”. A veces, esa actitud fue medio ficticia en algún momento o como obligada. Pero bueno, sentí que no me quedaba. </p><p><b>Luli: — ¿En algún momento te enojaste?</b></p><p>Andy: — Sí. </p><p><b>Luli: — ¿Con él?</b></p><p>Andy: —<b> </b>En realidad te puedo decir sí, me enojé con él. Pero no tengo nada para reprocharle porque hizo todo para poder seguir en este mundo. Todo y más. Entonces, era un enojo ridículo. <b>Me enojé con la vida, pero no me duró mucho. </b>Hasta que entendí que no me servía de nada. Me lo saqué el enojo o lo transformé a otra cosa, porque sinceramente no me servía de nada. </p><p><b>Luli: — ¿En qué sentís que te transformó todo lo que viviste? </b></p><p>Andy: —<b> </b>Yo siento que soy otra persona, que estoy más evolucionada, soy más empática, más amorosa. Siento que tuve que salir afuera. Yo estaba bajo su ala, era más su mujer y acá tuve que salir a la vida yo, Andrea. Y me redescubrí en alguien que me gusta ser. No es que antes no me gustaba quién era, pero no tenía tanta conciencia. Hoy estoy más plantada, sé qué es lo que quiero y qué es lo que no quiero.</p><p><b>Luli: — ¿Sentís todavía una conexión con él en algunos momentos?</b></p><p>Andy: —<b> </b>Yo siento que está, siento que está por ahí. Siento que sí. Son mis ganas también, ¿no? Es medio inexplicable...</p><p><b>Luli: — Es que esos amores tan profundos siguen de alguna u otra manera conectados.</b></p><p>Andy: —<b> </b>Sí. 20 años estuvimos juntos porque me puse novia muy chica. Me puse novia a los 21, a los 22 convivimos, a los 24 nos casamos. El tenía cuatro años más que yo. Y a los 40 enviudé.</p><p><b>Luli: — Andy, cuando llegamos al final de la nota me gusta hacer dos preguntas que, en este caso, creo que van a ser muy simbólicas. Una es: si te pudieses tomar un mate con vos, con la Andy de hace 15 años atrás, ¿qué le dirías? </b></p><p>Andy: —<b> </b>Vas a poder. Y me acuerdo en la última charla que yo tuve con él de despedida. Él estaba obviamente preocupado sobre todo por los chicos. Y yo le dije: “Quedate tranquilo, yo voy a poder”. Se lo decía a él, pero me lo decía a mí también. Y pude. Y acá estoy. Obviamente, con mis errores, como todo el mundo, pero siento que pude armar una vida linda a pesar del dolor, de su ausencia, de los problemas con los chicos a lo largo de estos años. Pude ir resolviendo, a veces sola, a veces con ayuda, pero siento que estoy plantada en un lugar y que estoy bien. </p><p><b>Luli: — ¿Y si pudieses revivir un instante de tu vida? Como cuando uno saca del arcón de los recuerdos una foto, un momento que viviste. ¿Cuál sería? </b></p><p>Andy: —<b> </b>Y seguramente algún momento de los cuatro, algún momento lindo, placentero, familiar, que tengo miles. Pero seguramente algún viaje todos juntos, disfrutando. Eso extraño, esa parte es como... Los viajes son especiales. Ahora viajamos los tres y la pasamos espectacular. Pero a veces sentís que falta esa pata.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GOQANQRK2ZAU7GT3FBYRBDCVUE.jpg?auth=066f0e3cbef0f15db5d3493f053b6c7d4dd0f225af4f61064d857f6a01444d7c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Andrea Bursten con Luli Fernández en Ellas by GWM - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La metamorfosis de Paula Colombini: su infancia en el sur, el vértigo de la moda y la construcción de un legado natural]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/29/la-metamorfosis-de-paula-colombini-su-infancia-en-el-sur-el-vertigo-de-la-moda-y-la-construccion-de-un-legado-natural/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/29/la-metamorfosis-de-paula-colombini-su-infancia-en-el-sur-el-vertigo-de-la-moda-y-la-construccion-de-un-legado-natural/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, recordó su trayectoria en el mundo del modelaje y la presión de los cánones estéticos de los ’90. Además, compartió cómo reconectó con sus pasiones, lanzó un emprendimiento sustentable y fortaleció su confianza para construir una vida más auténtica y plena]]></description><pubDate>Fri, 29 Aug 2025 04:35:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Paula Colombini</b> es una exmodelo top argentina y actual emprendedora. Durante la década de los ’90, alcanzó gran relevancia internacional en el mundo de la moda. Protagonizó campañas para <a href="https://www.instagram.com/colombinipaula/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/colombinipaula/?hl=es"><b>marcas de renombre</b></a> como <i><b>Versace, Guess, Emporio Armani, Polo Ralph Lauren, CoverGirl, Gap, Revlon </b></i>y<i><b> Pantene</b></i><i>, entre otras</i>. </p><p>Simultáneamente, incursionó en la actuación. Participó en producciones televisivas como <i><b>Verano del ’98, Como vos &amp; yo, </b></i>ambas de 1998, y<i><b> Mosca y Smith en el Once</b></i>, de 2004. Pero, con el paso del tiempo, comenzó a distanciarse de las pasarelas y redescubrió una pasión que había germinado desde su juventud: el cultivo de huertas, el contacto con la tierra y la sustentabilidad.</p><p>Esa transformación culminó durante la pandemia, cuando decidió darle forma concreta a su vínculo con la naturaleza. Hoy se autodefine como “<b>vegetariana, jardinera, huertera y compostadora</b>”, y lleva adelante su emprendimiento llamado <a href="https://www.instagram.com/betarragaporpaula/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/betarragaporpaula/?hl=es"><b>Betarraga</b></a>.</p><p>Se trata de un espacio que combina talleres presenciales y virtuales, diseño de espacios verdes con plantas nativas, cursos en empresas y un creciente vínculo con la comunidad sustentable. “A los 51 años encontré algo que realmente me apasiona”, afirmó Paula y reconoció que esa conexión con la tierra le generó una profunda satisfacción personal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P76NGJBGHJGXHDJZ3ZH2KBVQ2A.jpg?auth=3f59d1e3218a361957c145b350c64f80f0ca351ca0b0af4f21cf1642db114223&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La exmodelo lanzó Betarraga, un emprendimiento dedicado a la huerta orgánica, el compostaje y la conciencia ambiental, combinando talleres y diseño de jardines. Fotografía: Adrián Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — En las entrevistas que has dado después de retirarte del modelaje, hablaste de la belleza hegemónica y de cómo eso, en la década del 90, interpeló a todas las mujeres que trabajaban en la industria. ¿Cómo lo viviste?</b></p><p>Paula: — Sí, totalmente. Yo lo empiezo a ver a medida que voy creciendo y que mi mirada empieza a ser el de una mujer más adulta, que empieza a no tener lo que vendía yo en los noventa, que es la juventud y una estética muy particular. Y con el tiempo empiezo a darme cuenta del mundo en el que yo vivía, que era la moda y tenía un lenguaje muy particular con una estética hegemónica. Empiezo a encontrar otro tipo de palabras porque <b>dejo de reconocerme, más allá de la edad, y empiezo a buscar en qué sí me reconozco, que tiene que ver con el mundo de la huerta, de las plantas nativas, del compostaje.</b> Empiezo a generar mi propia marca, que es <b>Betarraga</b>, que justamente cuando hablo de plantas nativas, son jardines más naturalistas que distan mucho de los jardines con una estética hegemónica a los que estamos acostumbrados, que en general son jardines heredados con una mentalidad por ahí más europea.</p><p><b>Luli: — Decís: “No me reconocía”. ¿En qué no te reconocías? Porque todos, en algún momento, tenemos eso que Tony Robbins llama un </b><i><b>“ahá moment”</b></i><b>, esa instancia disruptiva en la que decís: “Che, pará. Me cayó la ficha”.</b></p><p>Paula: — Bueno, en realidad empiezo a sentir incomodidades y no las puedo poner palabras. Soy una persona muy impulsiva y, en general, casi todo lo que hago, lo hago por un primer impulso. Y empecé a no reconocerme en la voz, en hasta las frases.</p><p><b>Luli: — De aquello que decías en ese momento...</b></p><p>Paula: — Sí, exactamente. Y dije: “Bueno, voy a empezar a entender qué es lo que me pasa”. Y empecé a darme cuenta y a volver a mis 14 o 15 años y a de decir: “¿Por qué me acerqué a la moda?” Profesión que amo y de la cual tengo muy buenos recuerdos, pero yo me acerqué a la moda porque cuando era chica <b>quería ser famosa, tener dinero y viajar</b>. Eran tres propósitos que hoy los veo muy vacíos, pero los sostengo porque digo: “Bueno, lo logré”. Yo trabajé, tuve una carrera que no la hice en un verano, no la hice en un momento así.</p><p><b>Luli: — Súper importante fue tu carrera.</b></p><p>Paula: — Fue muy buena, pero <b>es una carrera que me demandó tiempo para poder construirla.</b> Fue una carrera muy sólida. Y cuando miro ese tiempo en mi vida, digo: “Bueno, esto es lo que voy a tomar”. Porque a los 30 y pico, volví a sentirme como cuando tenía 14 o 15 y decía: “¿Qué quiero realmente para mi vida? ¿En qué me puedo reconocer? ¿Qué sé hacer? ¿Qué es lo que me gusta? ¿Dónde pongo mi atención? ¿Qué es lo que a mí me llama la atención?” Porque finalmente, donde ponés el foco, construís. Y ahí me di cuenta que yo <b>hacía veinte años tenía huerta </b>y empecé a armar como un rompecabezas de eso.</p><p><b>Luli: — Había una semillita, valga la redundancia, de eso que terminó convirtiéndose en tu propósito, ¿no?</b></p><p>Paula: — Sí. Es un emprendimiento que no lo siento como un trabajo. Me levanto muy temprano todos los días, a las cinco de la mañana, y me estoy deseosa de trabajar porque o estoy estudiando, o estoy escribiendo un taller o estoy pensando cuál es el próximo producto que vamos a lanzar. Voy contestando emnsajes o estoy trabajando directamente en mi huerta, que es también empezar a encontrar el ritmo de hacer una profesión de esto. <b>Yo quiero vivir el resto de mi vida trabajando de huertera, de paisajista.</b> Elegí una profesión de huertera, que tiene que ver con mi vida. De hecho, cuando empecé a estar en el jardín, empezaba a las seis y media de la mañana y eran las ocho de la noche y <b>Santi</b>, mi pareja, prendía la luz del jardín para que yo pueda seguir trabajando. A partir de eso dije: “Yo de esto quiero vivir”. Empecé a aprender, a estudiar, a relacionarme, a vincularme con eso. <b>Es como una es una transformación, que es la misma que se da en la naturaleza.</b></p><p><b>Luli: — Cuando recién decías “no me reconocía en eso que comunicaba”… Más allá de la imagen, la vida personal, lo laboral y lo que mencionaste sobre la hegemonía y las presiones, ¿en algún momento fuiste consciente, pese a ser tan chica, de que todo eso se hacía pesado?</b></p><p>Paula: — No, la verdad es que no. Pero lo que fui aprendiendo y a mí me parece que es re importante o a mí me sirve contar lo que uno verdaderamente hace. <b>Yo ahora estoy con las manos en la tierra, camino descalza por mi jardín y sé que a mí eso me hace bien.</b> Ese contacto con la naturaleza a mí me hace muy bien y quiero poder compartirlo. La salud para mí es súper importante, pero <b>tratar de verme o de pesar o de tener la misma cara de cuando tenía 20 años atrás o 30, con 52 años, no lo voy a lograr nunca</b>. Tampoco tengo tiempo físico de ocuparme para verme así. Es algo que no voy a lograr nunca más. Además, si le pongo foco a eso, no le voy a poner foco a lo que a mí me interesa, que es lo que a mí me hace bien. Eso también te lo dan los años, si prestás un poco de atención, empezás a entender qué es lo que a vos te gusta. Además, tengo la posibilidad y el tiempo de poder conectar con lo que a mí me gusta. Y yo naturalmente no puedo hablar de lo mismo que hablaba hace 20 años porque sentiría como que me quedé detenida en el tiempo.</p><h2>Decisiones, vínculos familiares y la importancia de las amigas</h2><p><b>Luli: — Y cuando decidiste tomarte un respiro, después de haber tenido una carrera espectacular como modelo en Argentina, Japón y en todo el mundo, y dijiste: “Me voy a la huerta”, ¿qué te dijeron?</b></p><p>Paula: — En realidad fue más complejo que eso. Mis padres y mi hermano ya no viven en Argentina, yo me divorcié, crié en mucha soledad a mi hija <b>Matilde</b>, de la que estoy súper orgullosa. <b>Para llegar a la paz que tengo hoy y al placer que siento por la vida que construí, pasé momentos complejos en mi vida.</b> Entonces, yo valoro mucho la posibilidad que tengo de hacer lo que hago hoy, porque no siempre fue así. A través de la huerta yo encontré un montón de respuestas. Para mí es una herramienta poder producir tu alimento, ocuparte de ese suelo en el que uno no ve todo lo que sucede debajo de nuestros pies. La naturaleza no para de sorprenderme. Y hay una parte que a mí me relaja mucho saber y lo comparto siempre que puedo: no sos importante. Sos uno más. Estamos todos cumpliendo una función. Y cuando empezás a ver cómo todo se descompone, que finalmente es lo que nos va a suceder a nosotros, digo: “<b>Empecemos a tener conciencia real de la finitud</b>”. </p><p><b>Luli: — Te escucho con atención porque me resuena ese contraste entre en el pasado y el presente. ¿Cómo no ibas a perder tu eje transitando una profesión tan exigente en una época con tantos cánones, como el “90-60-90”? Me parece muy valioso tu testimonio: alguien que fue número uno, con tanto éxito y belleza, de repente conecta con algo tan real y profundo en un mundo tan frívolo.</b></p><p>Paula: — Es también volver al origen. Mi papá es escritor, es poeta, mi mamá fue ama de casa y a la vez estudió Psicología Social. Si empiezo a entender mis raíces, soy de Floresta, yo nunca me había subido a un avión hasta que empecé a trabajar. Cuando llegué a Nueva York dije: “¡¿Qué significa éxito?!” O sea, no sabía una palabra de inglés. Y uno vuelve a sus raíces. A Matilde, a mi hija, le digo: “<b>De esto estamos hechas</b>” cada vez que viajo a España a ver a mi familia. Y <b>con Santi, mi pareja, deseamos siempre</b> <b>una vida sencilla y simple</b>. Es realmente lo que más me interesa, que no significa que intelectualmente o espiritualmente no esté preparada. Me refiero a otras cosas que no quiero que me saquen tiempo y me refiero a las cosas materiales. Yo cuando voy a España no voy arriba de una zanahoria, obviamente necesito pagarme un pasaje y eso es una realidad. Pero lo que quiero decir es <b>que lo material que yo tenga, tenga un propósito y me haga feliz, que no me esclavice. </b>Yo deseo eso. A veces la gente dice: “¡Uy! Está gorda”, “¡Uy! Está vieja”. Esos comentarios que vos decís: “No quiero que me afecten...”</p><p><b>Luli: — ¿Y cómo hacés para que no te afecten?</b></p><p>Paula: — Empezar a prestar atención a las cosas que te interesan y naturalmente de esa gente ya te desvinculás, porque empezás a rodearte de personas que nunca van a tener una mirada como esa, que nunca van a hacer un comentario como ese y que están viendo otra cosa.</p><p><b>Luli: — Pero es verdad que está mucho más lleno de las otras personas. Estamos expuestos todo el tiempo a la mirada del otro y sobre todo las mujeres. En las redes la mayoría de los comentarios peyorativos son de mujeres hacia mujeres…</b></p><p>Paula: — Es que nos la complicamos. <b>Matilde, por ejemplo, me prohíbe que use filtros</b> y no sabés lo que me costaba al principio no ponerle filtros a mis fotos. Después empecé a hacerlo porque digo: “Esto es coherente con mi mensaje”. A mí me ayuda, también. Me ayuda porque yo estoy entrenada para mirar. Me entrené en una profesión que tenía que ver con eso y no está mal, quiero ser clara. No está mal. Soy lo que soy gracias a mi recorrido y se lo recontra agradezco. Mucho de eso sé que me gustaría continuarlo, como poner exponer mis ideas. Pero muchas otras sé que son las que no me interesan y no quiero.</p><p><b>Luli:</b> <b>— Decías: “Me costaba verme sin filtro” y a todas las mujeres nos pesa el paso del tiempo”. Más aún cuando te dedicaste 100 por ciento a tu imagen. ¿Hubo un momento en el que tuviste que sentarte con vos misma y abrazar a esa Paula adolescente para poder llegar hasta acá?</b></p><p>Paula: — Todo el tiempo y hacerme cargo de las decisiones que voy tomando. Uno no llega donde llega casualmente, fueron decisiones buenas, malas, normales o simplemente decisiones. Voy a decir una cosa muy superficial, pero no teñirme fue una decisión. Entonces, cuando me dicen: “Paula estás llena de canas”. Ahí digo: “¡Uy! Sí, estoy canosa”. y me planteo si debería teñirme o no. Pero también recuerdo que yo decidí no hacerlo. O me pasa también con las manos. Pienso que tendría que hacerme las manos, pero también estoy todo el tiempo en la tierra. Puedo cambiar de opinión, pero incluso en cosas tan elementales como esas, son conversaciones que tengo conmigo misma y digo: “No uso guantes, meto las manos en la tierra, agarro las lombrices, muevo el compostaje, trasplanto, no lo puedo hacer con las manos hechas”. Si tengo que ir a laburar y voy a hacer una marca y necesitan las manos hechas, me parece genial, y es lo que se necesita. Pero las otras son decisiones personales.</p><p><b>Luli: — Buscás que no sea una necesidad para vos en tu vida diaria.</b></p><p>Paula: — Claro. Ahora qué sí quiero, yo quiero poder comunicar lo que a mí me interesa. Me gusta que la gente sepa que la naturaleza sana, aunque tengas un cuadrado mínimo en tu casa para generar un espacio verde. Yo armé una terraza botánica que se llama <b>Rooftop 460</b> en pleno corazón de Buenos Aires, en Corrientes y 25 de Mayo. Yo te aseguro que si vos pones la planta “correcta” va a venir un picaflor y van a venir las abejas. En el medio del cemento se puede tener un espacio verde que te sorprenda porque a mí me pasa eso también, a mí me sorprende la naturaleza y digo: “<b>Acá está el lujo</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VXQPVYY4AFBKRC6I4HF7B3JPFE.jpg?auth=5d4f16fb47631ae881fbed4b1b16f76bd2d24c6e6c2dadf58b9a5da4b1ebd971&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Colombini reflexionó sobre la presión de la belleza hegemónica en el modelaje de los años 90 y su búsqueda de autenticidad personal. Fotografía: Adrián Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — Qué fuerte el contrapunto con esa Paula de los 18 años que quería estar impecable porque quería ganar plata y ser famosa.</b></p><p>Paula: — Sí. Cuando voy a entrenar, le digo a mi profesor: “Lo que me interesa es poder agacharme, caminar y <b>quiero tener un cuerpo que me responda, un cuerpo saludable</b>”. Obviamente cuido mi cuerpo, estando en el jardín, me protejo la piel, uso sombrero, me cuido y me interesa. Soy vegetarianas de que tengo 14 años, voy a mi dermatóloga, pero quiero que me acompañe un cuerpo, la estética y la salud con lo que me interesa hacer y no sostenerlo solo desde lo estético. Yo lo vivía de esa manera y no quiero sostener mi vida sólo desde ahí.</p><p><b>Luli: — Te retiraste del modelaje muy joven, a los 30 y pico. ¿Te arrepentiste en algún momento?</b></p><p>Paula: — No me arrepiento para nada. Sentí mucha paz porque había vivido mucho tiempo afuera y acá estaba con mis amigas. Si bien no estaba mi familia en Argentina, me gustó tener tiempo para estar en mi huerta, para empezar a plantar, para poder cosechar…</p><p><b>Luli: — También dijiste: “En mi carrera sacrifiqué muchas cosas, viví mucho tiempo afuera, lejos de los míos y de verdad me dediqué a construir mi carrera como modelo”. Entonces, me parece que también hay como una intención de recupero de tiempo, ¿no?</b></p><p>Paula: — Sí, de mi tiempo y empezar a escucharme qué es lo que a mí realmente me gusta. Simplemente, soy la misma persona que fui toda la vida. Cuando vas a tu esencia…</p><p><b>Luli: — En otra etapa, quizás.</b></p><p>Paula: — En otra etapa, con otro conocimiento, con otra edad, otras necesidades. Pero finalmente uno es así. Soy la misma Paula que vivía en el sur. Soy la misma Paula que nunca se había subido a un avión, que me acuerdo que cuando gané un pasaje para irme a Miami y yo decía: “No puedo creer. Me van a hablar en otro idioma” (risas). Me acuerdo de eso con mucha inocencia y hoy lo atesoro. Me da mucho cariño y es parte de quién soy.</p><h2>El paso del tiempo, la autoimagen y el legado a las nuevas generaciones</h2><p><b>Luli: — Si pudieras tomarte un mate con Paula de hace algunos años, ¿qué le dirías a esa chica de 14 o 15 años que solo quería ser famosa, ganar dinero y viajar?</b></p><p>Paula: — Le diría quedate tranquila porque lo vas a lograr, pero lo vas a lograr porque vas a trabajar, a poner mucha atención para que eso pase y te vas a rodear de buenas personas. Eso es fundamental, rodearse de buena gente, tomar buenas decisiones y, con el tiempo, aprender a irte muy rápido de los lugares que no te gustan. En los emprendimientos el 50 por ciento es la idea y el trabajo, pero el otro 50% es armar equipo. Tener un equipo de gente que uno valora es esencial. Le diría que va a tener muchas vidas en una. Soy muy inquieta y no me voy a aburrir nunca. Ahora me quiero recibir de naturalista y lo voy a lograr, porque no tengo un título y quiero tenerlo. Al haber nacido en una familia en la que a uno lo contienen y tiene las necesidades básicas cubiertas, te diría que es hasta una responsabilidad hacer lo que nos gusta.</p><p><b>Luli: — Cuando uno mira en retrospectiva los sacudones que tuvo en la vida, en general en el tiempo presente decís: “Aunque fueron un suplicio, qué bueno que los pasé porque me llevaron a estar donde estoy hoy”. ¿Recordás alguno de esos momentos disruptivos o transformadores?</b></p><p>Paula: — No podría decir que los miro con alegría. Tampoco puedo decir si eso no hubiese sucedido hoy sería o no esta misma persona. La verdad que no lo sé. No recuerdo algo puntual porque por ahí fue una cadena de muchas situaciones. Esto que te digo por ahí de no estar mis padres Argentina ni mi hermano y muchas veces estar en soledad con mi hija. Para mí fue un momento difícil, pero ahí están las amigas…</p><p><b>Luli: — Qué importante, ¿no? Lo decís y te emocionás.</b></p><p>Paula: — Sí, sí, totalmente. Muy buenas amigas. Son amigas que yo elegí y que sigo eligiendo. Por ahí alguna no está en este momento en mi vida, pero no pierde el valor del momento que se compartió. También lo que yo les doy a mis amigas, ¿cierto? Porque es la idea…</p><p><b>Luli: — Armar red…</b></p><p>Paula: — Armar una red donde disfrutan mucho cuando te va muy bien, que eso también es muy importante. Como cuando vas a brindar y todo el mundo disfruta de lo que estás haciendo y lo que te está pasando.</p><p><b>Luli: — Es una contradicción, pero es real. Uno siempre dice: “Los amigos están en las malas” y no. Los amigos también están en las buenas porque disfrutan cuando a vos te va bien. Eso es que te quieran de verdad.</b></p><p>Paula: — Es muy importante. Yo disfruto mucho cuando a mis amigas les va muy bien y tengo amigas muy <i>power</i> y me encanta. Y mi hija también es una persona que amo y admiro. Intelectualmente es brillante. Es una gran lectora. Se va a recibir ahora de la carrera de Ciencias Políticas, trabaja y estoy muy orgullosa de la persona que es.</p><p><b>Luli: — Ya para terminar, si pudieras revivir un momento de tu vida, como una foto o una imagen al final del camino, ¿cuál elegirías para volver a disfrutar?</b></p><p>Paula: — Sería más una sensación y es decir: “Bueno, hice lo que quise”. Para mí eso es fundamental.</p><p><b>Luli: — Que no es poca cosa.</b></p><p>Paula: — Es todo porque te hace estar donde querés estar y podés dar cosas importantes y recibirlas también.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7BKPH4Y2ZJGWBJ2PTFDFKN2JH4.jpg?auth=d89093d82f724a9043ce59db14d026a78a274b76ab9d77353463ee5b5510c4ea&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Paula Colombini con Luli Fernández en Ellas by GWM - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Sofía Fernández, la influencer que desafió la perfección en redes: maternidad, terapia y el sueño de una familia real]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/22/sofia-fernandez-la-influencer-que-desafio-la-perfeccion-en-redes-maternidad-terapia-y-el-sueno-de-una-familia-real/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/22/sofia-fernandez-la-influencer-que-desafio-la-perfeccion-en-redes-maternidad-terapia-y-el-sueno-de-una-familia-real/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la modelo relató la intensidad de sus relaciones y la presión que sentía por su deseo de ser madre. Contó cómo el acompañamiento profesional y el trabajo personal le permitieron superar obstáculos, vivir con autenticidad y alcanzar el equilibrio emocional]]></description><pubDate>Fri, 22 Aug 2025 04:58:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Sofía Fernández</b> es modelo e influencer argentina que saltó a la popularidad televisiva como “azafata” en los programas de <b>Guido Kaczka</b>. En redes sociales comparte contenidos de <b>lifestyle</b> y <b>fitness</b>, y suele enfocarse en temáticas como la <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas-by-gwm/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas-by-gwm/"><b>maternidad</b></a>. En su biografía de <b>Instagram</b> se presenta como “Mamá de Oli” y publica con frecuencia escenas de su vida familiar y cotidiana. Su comunidad supera el medio millón de seguidores entre las diversas plataformas. </p><p>En abril de 2025, se casó en <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/04/22/la-increible-boda-sofia-fernandez-la-exazafata-de-guido-kaczka-en-su-casamiento-en-florianopolis-todas-las-imagenes/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/04/22/la-increible-boda-sofia-fernandez-la-exazafata-de-guido-kaczka-en-su-casamiento-en-florianopolis-todas-las-imagenes/"><b>Florianópolis</b></a>, Brasil, con el empresario <b>Nicolás González</b>, padre de su hija <b>Olivia. </b>Ahora la pareja se prepara para recibir a su segunda hija, <b>Pili</b>, consolidando la familia desde el amor. <i>“Nuestro corazón explota de amor, emoción, nervios y no les voy a mentir un poquito de miedo jaja pero WOWW lo deseábamos tanto”</i>, publicó en su cuenta oficial con la imagen de la <a href="https://www.instagram.com/p/DL0ZUI7SC-K/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igsh=MzRlODBiNWFlZA==" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/p/DL0ZUI7SC-K/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igsh=MzRlODBiNWFlZA=="><b>ecografía</b></a>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SPK2C2EZ7ZEXJB4KZBA7TRNKVA.jpg?auth=a6a50c6fd3fbfbd62c1d76547d6c8a187772fe347a8fd200bdf923b35fe0ed5b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Sofía Fernández comparte su experiencia de crisis de pareja, terapia y el desafío de construir una familia sólida en poco tiempo. (Fotografía: Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>Luli: — Tenés una historia hermosa para contar, pero también, con tu mensaje, desmitificás ciertos patrones que en redes suelen mostrarse como “perfectos”. Me parece espectacular que alguien de una vez por todas diga: “Che, pará, yo buscaba toda esa perfección que veía en las redes y, siendo una chica de redes, eso no es real”.</b></p><p>Sofía: — Claro, tal cual (Risas).</p><p><b>Luli: — ¿Me podés contar cómo eran esas charlas con tu terapeuta? ¿Cómo lográs desarmar esa idea de perfección que surge hoy en día?</b></p><p>Sofía: — Después de mucha terapeuta porque creo que <b>este mundo te lleva a querer ser perfecta y a la autoexigencia</b>. Hablé mucho de aceptarme, quererme, valorarme con lo que tengo y lo que soy, con cómo soy y distinguir mis sueños. Porque a veces estás mirando el jardín de al lado y decís: “Pero ¿qué quiero realmente yo?” Cuando entendí eso, todo se calmó y encontré esa paz.</p><p><b>Luli: — ¿Sentías que ser influencer y referente del mundo fitness te generaba ansiedad? ¿Te costaba separar la vida real del trabajo?</b></p><p>Sofía: — Sí, me pasaba que me daba culpa comer algo que no fuera de una chica fitness. Hasta que entendí que primero hay que ser persona y que <b>ser fitness no significa comer 100 por ciento saludable, todo contado y pesado</b>. Pero fue un trabajo largo que me cuesta hasta el día de hoy disfrutar al 100%, la comida o darme el lujo de no entrenar. No estaba dentro de mis posibilidades no entrenar. Y creo que la maternidad y la familia hacen que cambien tus prioridades. También mucha terapia y el trabajo interno. Fue muy lindo poder comunicarlo porque creo que hay muchas mujeres que se sienten identificadas, así que eso es lo que más gratitud me da.</p><p><b>Luli: — Es como un manto de honestidad entre tanta pose que uno ve en redes. De golpe que alguien se pare y diga: “Nunca voy a ser tan impecable como lo que veo en mis redes” y es agotador...</b></p><p>Sofía: — Es que siempre hay mujeres más marcadas, más fitness, más exitosas y también menos. Pero uno consume y se está comparando constantemente y eso es lo feo de las redes sociales: tanta perfección. Me pasó que dije: <b>“Yo no quiero mostrar todo perfección porque no es real, no es verdad”.</b></p><p><b>Luli: — Y también la mirada del otro, ¿no? Los comentarios con críticas que siempre vienen de mujeres. ¿Por qué pasa eso?</b></p><p>Sofía: — Es impresionante. Somos las que más luchamos por nuestros derechos, pero también las que más nos golpeamos entre nosotras. Y no sé si hay un porqué. Me cuesta entenderlo y la verdad es que no sé qué pasa, pero ahí estamos como en constante mirada hacia el costado y no hacia una.</p><p><b>Luli: — También sucede con los vínculos, con las relaciones personales. Mirás al costado y son esas familias perfectas, con sonrisas espectaculares y atardeceres soñados. ¿Esta gente no discute? ¿No se pelea? (risas).</b></p><p>Sofía: — Claro. Lo ves y decís: “¡Ellos son muy felices!” Y no siempre es así. Gracias a Dios tengo a mi marido, Nico, que me baja tierra y cuando discutimos, y a mí me angustia mucho, él me dice: “Todas las parejas discuten”. Uno quiere estar siempre bien, sonriendo y que todo sea perfecto. Pero no es así. “Es normal, es natural y es humano no ser iguales o colapsar”, me dice.</p><p><b>Luli: — Es más, desconfiaría de las parejas que no discuten...</b></p><p>Sofía: — Claro.</p><p><b>Luli: — Lo mencionaste a él y me parece súper interesante que en su momento compartías con tu comunidad que a vos en el amor no te iba bien. Se te ve divina, super amorosa y una dice: “¡¿Cómo no le va bien en el amor?!”</b></p><p>Sofía: — <b>Si yo tengo que hablar de mis exnovios, los amo a cada uno de ellos.</b> Les deseo realmente la felicidad más grande que pueda existir porque siento que tuve mucha suerte de los novios que tuve.</p><p><b>Luli: — Pero los querés lejos...</b></p><p>Sofía: — Sí, los quiero lejos (risas). Siento que no funcionaron tal vez más por mí que por ellos. Siempre me sentí muy amada, cuidada, pero <b>yo tenía muy presente que quería ser mamá, que quería casarme,</b> muy Susana. Realmente ese fue mi anhelo más grande y en Nico vi lo mismo. Me pasó que <b>en la primera cita pusimos todas las cartas sobre la mesa</b>. Yo tenía 25 años, él 28 y fue tipo: “Yo quiero ser papá de muchos hijos, yo quiero ser mamá de muchos hijos, yo quiero viajar, yo también. Me encanta el casamiento, a mí también y quiero un ´para siempre´”. Yo sé que capaz que en la actualidad en esto de tolerar solo hasta un punto, yo tal vez sea un poco más conservadora, pero para mí la tolerancia en la sociedad ahora es casi nula. Una cosita que no nos gusta y miramos para otro lado o decimos: “Bueno, prefiero estar sola”. Que está buenísimo también, pero no es algo que a mí o a mi pareja nos pase. Él tiene a sus padres que pasaron por mucho y siguen juntos y es el gran ejemplo de ambos. Yo los veo como un gran referente de pareja y soñamos con eso. En esa primera cita estabamos vibrando lo mismo y surgió todo así en tiempo récord (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V3YNHYJHBNAQXHINRSG4KYLZCA.jpg?auth=1c82f9120204080f295b306920daccd4fe4c10d5740f21e443156a21c8f9deae&smart=true&width=1920&height=1230" alt="La honestidad en redes sociales y la exposición de su vida personal generaron identificación y apoyo entre sus seguidoras. (Fotografía: Adrian Escandar)" height="1230" width="1920"/><h2>Relaciones personales, vínculos y la búsqueda de la familia ideal</h2><p><b>Luli: — ¿Qué sentías internamente con la maternidad y con las ganas de formar una familia?</b></p><p>Sofía: — Me pasaba que, antes de conocer a Nico, me agarró mucha ansiedad no tanto por el trabajo o el éxito personal, sino por la familia. <b>Tenía 24 años y para mí ya era muy grande</b> porque pensaba: hasta que conozco una persona, nos enamoramos, convivimos, pasa el tiempo y es prudente ser papás, ya está, yo ya soy grande. Porque yo quería ser mamá de 150 hijos. No me daban los números y me empezó a agarrar mucha ansiedad. Lo que más trabajaba en terapia era eso, entender la edad que tenía, que las cosas llegan a sus tiempos y de soltar y confiar.</p><p><b>Luli: — ¿Y por qué pensás que te pasaba eso a los 24, con tanta ansiedad por no encontrar pareja para formar una familia?</b></p><p>Sofía: — <b>Yo creo que es el anhelo de no haber tenido a esa familia tradicional</b> y por ahí ser un poquito más estructurada. Yo no tuve un papá presente, tuve una mamá muy joven que bancó todo sola y no tuvo buenas parejas. Entonces, siento que desde muy chica yo anhelaba que no me pasara eso. <b>Quería tener un hombre que me amara, tener hijos, un buen pasar y que no nos falte como nos faltó a nosotras.</b></p><p><b>Luli: — El miedo a repetir la historia, ¿no?</b></p><p>Sofía: — Exacto, a repetir un patrón. Lo que más trabajé en terapia es no repetir patrón. Yo no quería tener una mala persona al lado, por eso te digo que amo a todos mis ex, siento que son excelentes personas.</p><p><b>Luli: — No tenía que ver con que fuesen malos tipos, sino con que no estaban en la misma sintonía que vos. ¿Qué te decía tu mamá cuando vos le decías eso siendo tan chica?</b></p><p>Sofía: — Yo siempre tuve la posibilidad de estar en pareja. Y lo que por ahí me hacía entender mi mamá era los tiempos y que vaya más tranquila. <b>Yo con todas mis parejas conviví, no sé, a los dos meses. Todo demasiado intenso. Toda mi vida fue demasiado intensa</b>. Entonces, mi mamá me decía: “Disfrutá con amigas, viajá, ahorrá para tus cosas”. Y yo era tipo no, quiero la familia y luchaba por eso con cada persona con la que estaba. No tanto por estar de novia, sino para que calme el tema de la familia.</p><p><b>Luli: — ¿Tu miedo era no poder ser mamá? ¿No llegar a tener hijos?</b></p><p>Sofía: — Sí, era mi miedo. Tenía terror de no poder ser mamá. Y, con mis ex, no todos, pero muchos, re querían. Pero hay algo, una intuición femenina o llamalo como quieras, que sabés que tal vez no sea la persona correcta y eso es frustrante: tener que frenar un sueño tan grande por ser consciente y responsable porque si hay algo que yo sabía y tenía muy claro es que <b>quería un buen padre para mis hijos.</b></p><p><b>Luli: — ¿Qué indicios te dio tu pareja para considerar que iba a ser un buen padre?</b></p><p>Sofía: — El anhelo en un hombre para mí era un tanto extraño. Él me dijo: “Mirá que yo quiero ser padre joven”, como parte del código de relación y tenía 28 años. Y siento que esa determinación era igual a la que yo tenía. Estamos hablando el mismo idioma. Aparte lo que decía iba de la mano con su accionar. Obviamente, que cuando quedé embarazada pasamos una crisis tremenda porque nos estábamos conociendo. Habían pasado solo tres meses…</p><p><b>Luli: — ¿A los tres meses de conocerlo, quedaste embarazada sin buscarlo?</b></p><p>Sofía: — A los dos meses de convivencias. No, en realidad fue rebuscada. <b>Fue la bebé más deseada de este mundo. </b></p><p><b>Luli: — Pero pese a ser buscada y que al minuto quedaste embarazada, pasaron una fuerte crisis...</b></p><p>Sofía: — Esto es un detalle que creo que nunca lo conté. Yo quedo embarazada y justo una semana antes habíamos dicho de frenar la búsqueda porque era tanta la discusión que teníamos, constante, que dijimos: “Primero estemos bien, firmes, sólidos como pareja para traer un bebé al mundo”. </p><p><b>Luli: — ¿Pero a los tres meses por qué se peleaban?</b></p><p>Sofía: — Estuvimos un mes de viaje, fuimos a ver el Mundial y después nos fuimos a Europa a pasar fin de año. Como que tanta intensidad, empezás a conocer mucha persona, 24/7 de viaje, era mucho. Pero ¿qué pasó? Yo estaba embarazada y las hormonas las tenía en Jamaica (risas). Él no me reconocía a mí y yo tal vez no me reconocía a mí misma tampoco. A mí me pasaba internamente que decía: “Yo no estoy siendo yo. Hay algo raro”. Estaba muy irritante, muy sensible, todo me causaba llanto, todo era drama. Y si bien soy una persona súper sensible, esto estaba siendo exacerbado. </p><p><b>Luli: — Embaraza, en crisis y ¿qué pasó después? </b></p><p>Sofía: — Terapia de pareja (risas). A los tres meses, terapia de pareja. Nos hizo muy bien. La recomiendo. Uno piensa que: “Yo no voy a llegar a esto”. Pero en esto que hablo de la tolerancia, hubiese sido más fácil decir: “Mirá, no funcionamos. Veamos cómo vamos a ser buenos padres separados”. Eso tal vez es lo más normal o coherente de escuchar hoy en día. Pero él me hizo ver de que hay que luchar por el amor, por la familia y por la unión. Y fue hermoso, nos entendimos un montón en el proceso.</p><p><b>Luli: — En un periodo en donde en general empezás a salir y te mandás mensajitos, vos ya estabas embarazada y con crisis de pareja.</b></p><p>Sofía: — Sí. Es una locura. Hoy cumplo tres años con Nico y <b>estoy esperando mi segunda bebé</b>. En tres años, me casé, tuve dos hijas, tenemos otra perrita ahora de dos meses. Nuestra familia se transformó en una sola. La verdad que es un caso de éxito, pero muy arriesgado, demasiado arriesgado. Funcionó, pero no sé si se lo recomendaría a alguien. Pasamos por mucho, pero hoy siento que tomé una decisión espectacular con el hombre que encontré para que me acompañe en la vida y con el padre de mis hijos. Ser padres es mucha responsabilidad, dividir tareas…</p><p><b>Luli: — Más el laburo, porque vos seguís a full con tus redes, con tu marca.</b></p><p>Sofía: — No paro un minuto y él me acompaña mucho, me apoya, ama que trabaje, me tira siempre para adelante. Fue muy arriesgado, pero fue muy exitoso.</p><p><b>Luli: — ¿Y con vidas tan distintas cómo se conocieron, Sofi?</b></p><p>Sofía: — Nos conocimos por Instagram. Teníamos gente en común, pero creo que nuestra comunicación central fue Instagram. Y creo que me ganó por cansancio (risas). Me respondía las historias, yo de vez en cuando también, porque no me dejaba parecer hermoso. </p><p><b>Luli: — Te gustaba, pero creías que no estaba alineado a tu deseo...</b></p><p>Sofía: — Claro, me parecía hermoso a mí, pero sentía que no era una posibilidad. Lo tenía totalmente bloqueado y me costó desbloquearlo también, pobre. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ZNL2P5Q4ZH3ZHZZC334P2AXNE.jpg?auth=86d3b3d3d0aa1b0158c450246e3c9e1ab423da76513de2601c953289fc33085a&smart=true&width=1920&height=1081" alt=""Yo tenía muy presente que quería ser mamá y casarme", confesó Sofía en diálogo con Luli Fernández. (Fotografía: Adrian Escandar)" height="1081" width="1920"/><h2>Redes Sociales</h2><p><b>Luli: — ¿Qué creés que tuvo tu historia para que impactara tanto en las redes y en tu comunidad, al punto de que un montón de chicas se sumaran y siguieran el minuto a minuto de lo que iba pasando?</b></p><p>Sofía: — Creo que siempre fui muy clara en las redes de mi deseo de la familia. Entonces, siento que eran como amigas diciendo: “¡Lo lograste!”. Yo iba al programa de Guido y yo decía: “Quiero ser mamá”. Es un deseo que nunca oculté. Tenía 18 años y lo decía con anhelo. Hoy las chicas me ponen en los comentarios: “Lo lograste, qué hermosa familia formaste, no puedo creer el hombre que encontraste”. Y aparte yo expuse a todas mis parejas. Fueron viviendo el minuto a minuto de mi vida. Jamás oculté nada…</p><p><b>Luli: — ¿En algún momento te sentiste juzgada? </b></p><p>Sofía: — Re. En el embarazo de Oli, yo creo que habré bajado como sesenta mil seguidores. Porque me desaparecí de las redes. Sentí que no quería que nadie opinara de que tuve un hijo rápido, de si lo tuve, con quién y por qué. No quería que nadie opinara porque ya había demasiadas versiones sin que yo mostrara tanto. </p><p><b>Luli: — ¿Esa baja estrepitosa de seguidores tuvo que ver con que la mayor parte de tu comunidad son mujeres?</b></p><p>Sofía: — Siento que muchos fueron hombres, también. En mi trabajo expuse bastante el cuerpo y al estar soltera, en esa búsqueda y contarlo, también genera esa minicomunidad de seguidores, candidatos. Además, tiene que ver con la cuestión de usar el Instagram. Si vos lo tenés inactivo, es imposible generar comunidad. Creo que fue un conjunto de cosas. Pero mi decisión fue preservar esto que es tan sagrado como un hijo, fue fundamental. No tenía ganas de sumarle a mi vida personal el estrés de redes en ese momento.</p><h2>Cambios personales, gratitud y la importancia de la paz interior</h2><p><b>Luli: — Si pudieses tomarte un mate con vos hace un par de años atrás, ¿qué te dirías?</b></p><p>Sofía: — Que disfrute más, porque yo me pasé mucho tiempo muy triste por ese sueño. Uno puede luchar por un éxito laboral o por un viaje, pero que venga el amor y la familia, eso te excede. O sea, podés intentar buscarlo, pero esas cosas pasan... Siento que le diría: “Tranquila, va a suceder”. Disfruta esto porque hoy, siendo mamá, estando casada y siendo una persona muy en paz, me siento feliz y plena. Pero antes me pasaba que no era feliz por querer esto y digo: “¡Qué picardía!" Tuve un pasado muy lindo y por ahí no lo disfruté al 100, tanto con el trabajo como con los vínculos y los viajes. Siento que ese anhelo tan grande por ahí tapó un poquito el disfrute del ser presente.</p><p><b>Luli: — Cuando uno puede ir detrás de aquello que anhela, independientemente del bagaje de por qué estás detrás de ese sueño, el universo termina conspirando a tu favor.</b></p><p>Sofía: — Sí, total. Yo creo que muchas de estas chicas que se sienten por ahí identificadas con este deseo de ser mamá, me preguntan: “¿Cómo hiciste?” Yo creo que lo decía tanto desde lo más profundo de mi corazón, que no hubo opción de que Dios no me escuche (risas). Tenía que pasar porque realmente desde lo más profundo de mi alma era mi mayor deseo y es el día de hoy que no lo naturalizo. Tener una familia, tener hijos y estar bien es como una cosa normal para alguien de afuera, pero para mí no. Es un sueño y no lo naturalizo. Todos los días me levanto con una persona buena, cariñosa, atenta, que se tiene que ir a trabajar, pero espera que nos levantemos para saludarnos…</p><p><b>Luli: — Es no minimizar aquello que durante tantos años de verdad estuviste buscando y agradecerlo.</b></p><p>Sofía: — Y superó lo que yo estaba buscando. Siento que tengo una hija maravillosa y uno anhela un marido maravilloso, pero la familia de mi marido también es lo más. Es un ejemplo a seguir en todos los aspectos de generosidad, bondad, es una familia que está bien económicamente, pero que viene de abajo, que la luchó y son personas sencillas, simples, engamamos todos perfecto.</p><p><b>Luli: — Para ir cerrando, siempre me gusta preguntarle a mis invitadas si pudiesen elegir una foto de un momento de su vida, para volver a vivirlo. ¿La tuya cuál sería?</b></p><p>Sofía: — La primera que se me viene sin pensarlo es el nacimiento de mi bebé. Nico se ríe porque yo siempre digo que fue un sueño mi parto y él me dice: “¿Cómo fue un sueño si gritabas como una loca del dolor?” (risas). Y yo lo recuerdo mágico. En ese momento frené y agradecí muchísimo a Dios. Me acordé mucho de ese sueño que yo tenía y no lo podía creer. Fue impresionante, necesitaba que me pellizquen. Para mí fue realmente fue mágico. No tengo otra palabra.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XMS3SOWRBJDJZASS62L3HEVJUM.jpg?auth=0f1d753bbe9999d3d1c8a823b6c5029bb0d80859c6fb09559ea8d94c25df3e96&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[El día que un llamado desde Buenos Aires cambió su vida: Julieta Navarro, la traición, el duelo y la fuerza de las mujeres que la rodean]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/15/el-dia-que-un-llamado-desde-buenos-aires-cambio-su-vida-julieta-navarro-la-traicion-el-duelo-y-la-fuerza-de-las-mujeres-que-la-rodean/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/15/el-dia-que-un-llamado-desde-buenos-aires-cambio-su-vida-julieta-navarro-la-traicion-el-duelo-y-la-fuerza-de-las-mujeres-que-la-rodean/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la periodista recordó sus inicios en los medios, la experiencia en Paraguay y los desafíos que atravesó tras su separación. Habló sobre cómo fortaleció su confianza, cultivó el amor propio y se apoyó en su red cercana para iniciar una nueva etapa, tanto personal como profesional ]]></description><pubDate>Fri, 15 Aug 2025 04:21:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Julieta Navarro </b>es <b>periodista</b> y conductora mendocina, conocida por haber sido <b>Virreina Nacional de la Vendimia</b> en 2008 y por su trayectoria en medios de <b>Mendoza</b> antes de dar el salto a <b>Buenos Aires</b>. En su provincia, comenzó en programas como <i>El Mirador de cine</i> y <i>Cada Día</i>; luego se trasladó a la TV nacional, donde amplió su perfil laboral y visibilidad.</p><p>Se consolidó en <b>América TV</b> dentro del magazine matutino <i><b>Desayuno americano</b></i>, donde integra el equipo estable liderado por <b>Pamela David</b>. Anteriormente, trabajó en medios de <b>Paraguay</b> y fue co-conductora de en el programa <b>Buenos Días América (BDA)</b> junto a <b>Antonio Laje</b>.</p><p>En el plano personal, anunció en 2024 su separación del periodista <b>Lucas Jerez</b> —tras una relación de más de una década— y compartió que fue un final inesperado, asociado a un engaño. Meses después de atravesar el duelo, presentó a su nueva pareja <b>Roberto Mejías. </b>Se trata de un reencuentro que ella misma describió como “una segunda oportunidad”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QOF2Z77HJZG4XJAQ4ELYDFURPY.jpg?auth=3d579192d9a22f88e47fe3ddaa6346bf8a6d2e63a2b321b348f741ff93563cad&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Red de apoyo, autoconocimiento y nuevos comienzos: cómo Julieta Navarro reconstruyó su vida tras la separación. (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><h2>Inicios en los medios y adaptación profesional</h2><p><b>Luli: — Llegaste de Mendoza a Buenos Aires hace varios años. ¿Qué sentís que cambió de esa Juli que vino con un montón de sueños por cumplir a la Juli de hoy ya instalada en el medio?</b></p><p>Julieta: — Siento que hay mucho de la Juli profesional que acá aprendió, creció, se curtió, entendió de qué se trataba este trabajo y hoy soy una apasionada de lo que hago. Creo que me fue moldeando mi laburo, me fue educando y llevando por un camino del que me siento muy orgullosa. Yo soy muy soñadora y veía un canal de noticias o un magazine y fantaseaba con eso. Pensaba ¿cómo será para llegar ahí? ¿Cuán difícil será? Porque hay muchos mitos, más si sos mujer. Y cuando llegué a Buenos Aires, con todo ese miedo, no sé si fue mi energía o mi deseo, pero el universo me puso donde me tenía que poner y me crucé con gente que me fue acompañando. Hice un casting para entrar y al mes que llegué a Buenos Aires, entré al canal. </p><p><b>Luli: — También lo supiste aprovechar. Porque hay gente que tiene la oportunidad, pero se queda en el camino o profesionales súper preparados a los que a veces no se les da...</b></p><p>Julieta: — Sí. Tenés que tener paciencia, entender que tiene sus matices, que vas a tener momentos donde la vas a parir esta profesión, donde no la vas a disfrutar, donde no todo está tan bueno y después tenés esos momentos luminosos y hermosos que valen la pena todo. También depende de cuál es tu objetivo. <b>Yo nunca soñé con ser famosa</b>. De hecho, me decían: “No das muchas entrevistas”. Yo no sé hablar mucho de mí y en este último tiempo me ha tocado y digo: “¡Qué cringe!” (risas).</p><h2>Cambio de rumbo: Paraguay y nuevas oportunidades</h2><p><b>Luli: — ¿En algún momento tuviste un traspié en donde dijiste: “Me voy a poner a hacer mermeladas y me corro de esto”?</b></p><p>Julieta: — Sí, obvio (risas). Yo tengo mi plan B cada tres meses, que es una huerta en Mendoza, en la montaña y un vivero. Hacer tortitas… (risas). Todo el tiempo estoy en conflicto con lo que hago y a mí me gusta. Me parece que es una parte mía. Yo soy así. <b>Muchas veces me planteo no solo si lo que estoy haciendo es lo que me gusta del todo, sino también si quiero hacer esto para toda mi vida</b> y si quiero que mi vida sea exactamente igual. Lo bueno que tiene este laburo también es que es muy dinámico. Todos los días el programa es distinto, incluso con una rutina armada. Pero sí me lo he planteado y tomé la decisión de irme y me fui.</p><p><b>Luli: — En el momento en el que te fuiste a Paraguay.</b></p><p>Julieta: — Sí, renuncié y me fui…</p><p><b>Luli: — Vos estabas siendo la co-conductora de Antonio Laje en un programa súper visto de la mañana y en un momento se te da una oportunidad laboral...</b></p><p>Julieta: — Yo lo que decido es no hacer más la mañana. Sentía que era una etapa terminada. Entonces cuando lo hablo con el canal, me proponen el proyecto <b>América en Paraguay.</b> El canal ya existía allá. Y en esa época venía las chicas de Paraguay a conocer cómo trabajábamos nosotros. La propuesta fue: “Anda vos allá, contales cómo trabajamos y hagamos como un intercambio, un know how”. Termino en Paraguay en noviembre, diciembre. Paso ese verano laburando allá y estaba buenísimo. Yo iba y venía…</p><p><b>Luli: — ¿Te fuiste con tu ex?</b></p><p>Julieta: — Sí. Pero mi ex marido iba y venía para verme. Él trabajaba acá. Lo que pasa que nos agarró la pandemia y ahí el canal me dice: “Nosotros no sabemos qué es esto ni que va a pasar. Por tu seguridad, volvete”. Volví de Paraguay con un proyecto que era como anda y volvé, pero de pronto se estaba poniendo bueno.</p><p><b>Luli: — Te gustó la experiencia.</b></p><p>Julieta: — Sí. Sentir que yo estaba haciendo algo distinto y se me estaba dando la oportunidad. Cuando llega la pandemia, me vuelvo a Buenos Aires y estuve un par de meses trabajando en América Noticias a la tarde, pero me había quedado ese bichito. Aparte todo el mundo, estaba cerrado…</p><p><b>Luli: — ¡Totalmente cerrado!</b></p><p>Julieta: — Y de Paraguay me hacen un ofrecimiento de otro canal porque durante el tiempo que estuve me relacioné con argentinos que trabajaban en otros canales. Les gustaba mi perfil para trabajar en producción allá y, cuando me hacen una propuesta, acepté. Fui al canal y les dije: “Hola, vengo a renunciar”. Yo llevaba seis años trabajando para América.</p><p><b>Luli: — Hay que ser muy valiente para venirte del interior del país en busca de un montón de sueños, de golpe se abren las puertas de un canal como América y un día decís: “Estoy para dar un cambio de rumbo”.</b></p><p>Julieta: — Exactamente. <b>Me da vértigo, pero necesito ese vértigo para vivir. </b>Yo creo que es lo que a mí me mantiene. Yo llegué a Paraguay, supuestamente arrancaba a trabajar inmediatamente y se dilató el tiempo. Estuve tres meses que no sabía si se daba o no y yo había renunciado, había vendido todo, me había ido y el laburo que me habían prometido no estaba. Me empecé a comer los poquitos ahorros que tenía, que teníamos en ese momento con mi ex pareja.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AL5AZIX7SZEC7DFJHWN5C4IW6A.jpg?auth=519400e402c0d29fadd2d89637c63dac78e956dd77df5034b7fa37dbf4923df4&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Hoy, un año después de ese llamado, tengo mucho respeto por mi ex. Es una gran persona. Él sintió, vivió y me podría haber pasado a mí", expresó Julieta. (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>Luli: — Estaban los dos instalados allá.</b></p><p>Julieta: — Sí, esperando a arrancar a laburar para poder alquilar. Fue una época muy angustiante en Paraguay hasta que arranco a trabajar y todo cambia. Pero esos meses tenía mucha incertidumbre y yo decía: “¡¿Qué hice?!”</p><p><b>Luli: — Pero no te volviste. A veces nos pasa que suceden situaciones, cimbronazos y de golpe hay como una voz interior que te da tranquilidad en el medio del caos.</b></p><p>Julieta: — Sí. Me pasó hace muy poco también con mi separación y es muy loco cuando no tomás la decisión vos y decís: “¿Por qué yo tengo esta certeza de que lo que está pasando está bien, si esto me está aniquilando el corazón?“ Pero está bien. A la vez lo sentís y todas las señales a tu alrededor te dicen: “Está bien”. Entonces es como un acuerdo que tenés que hacer con vos entre <b>confiar en tu intuición y saber también de que nada es tan grave</b>. Nadie se murió por esto. Literal.</p><h2>La separación y el proceso de duelo</h2><p><b>Luli: — Está perfecto desdramatizar y darle a cada cosa la entidad que tiene. Pero para quien no conoce tu historia, se puede decir que un llamado te cambió la vida.</b></p><p>Julieta: — Sí. </p><p><b>Luli: — Y no solo que te cambió la vida, sino que además estabas de viaje en Mallorca y de golpe dijiste: “¿Qué hago? ¿Me quedo o me vuelvo? ¿Qué pasó?”</b></p><p>Julieta: — Yo estaba en Mallorca visitando a mis hermanas que viven allá. Somos cuatro mujeres. Mi casa es muy de mujeres…</p><p><b>Luli: — ¿Viaje familiar?</b></p><p>Julieta: — En realidad ellas viven allá. Allá también vive mi mejor amiga y hay como una tribu mendocina que se fue yendo y se juntan. Y mi fantasía siempre era poder ir a visitarlas porque las extraño, las amo y venimos de una familia de clase media que por ahí no le tocó mucho viajar y siempre decíamos: “¿Te imaginás un día poder estar juntas en Europa?” Y bueno me sale la oportunidad de ir a verlas. Al principio fue una visita, después la estiramos un poco porque ya que voy y sale guita, aproveché.</p><p><b>Luli: — ¿Cuánto tiempo te fuiste?</b></p><p>Julieta: — Tres meses. O sea, el pasaje era tres meses. El viaje podía durar lo que yo me aguantara. Y, ya que estaba, exploraba un poco a nivel laboral. Yo me voy con un matrimonio de 10 años. Bien, ponele.</p><p><b>Luli: — Casada hace diez. En pareja, ¿hace cuánto?</b></p><p>Julieta: — Se dijeron 20, pero en realidad son 12 en pareja. Lo que pasa es que toda la vida me puse de novia…</p><p><b>Luli: — Él no viajó con vos en esta oportunidad.</b></p><p>Julieta: — No, él no viajó porque hacía relativamente poco había entrado a trabajar en un laburo nuevo. Entonces no tenía la posibilidades de viajar. Yo tenía esa fantasía del viaje por Europa, al estilo: <i>Comer, rezar, amar.</i> Él me dijo: “Bueno, andá, la tenés que vivir. Siempre soñaste con hacer tu viaje por Europa, están tus hermanas...”. </p><p><b>Luli: — Un copado.</b></p><p>Julieta: — Lo que pasa es que yo tengo que asumir que tenía un vínculo muy bonito desde lo cariñoso, lo amistoso y la compañía porque fuimos dos personas que llegamos a Buenos Aires juntas, estábamos solas, nos hicimos mucho el aguante y teníamos ese vínculo muy férreo de compañeros. Quizás, con el paso de los años y el desgaste, <b>yo no tenía tan en claro que quizás el vínculo amoroso no estaba tan fuerte.</b></p><p><b>Luli: — O por ahí para vos estaba fuerte y para él no. Uno no puede adivinar tampoco.</b></p><p>Julieta: — Creo que venía más por ahí. Y no lo culpo. Pero bueno, yo me voy como en mi mundo y estando allá empieza a transcurrir el viaje, a él también le empiezan a pasar cosas laborales re lindas acá. Estaba bueno lo que estaba pasando a nivel energético para cada uno. Faltando un mes para volver, que era el mes en donde se iban a definir algunas cuestiones laborales y si yo me quedaba un poco más o me volvía, él me llama y <b>me termina diciendo que había conocido a otra persona.</b></p><p><b>Luli: — ¿Dónde estabas en ese momento?</b></p><p>Julieta: — Yo estaba en el restaurante de mi cuñado. Antes de eso habíamos tenido algún intercambio de ideas que a mí me habían confundido. Ahí le digo: “Hablemos por teléfono porque no entiendo. Queda un mes…”. Y en esa conversación empezamos a charlar, nos conocemos mucho, y yo me doy cuenta que había algo que no se estaba diciendo. Lo invito a que se sincerara porque los dos nos lo merecíamos. Y bueno, después de un poquito de insistirle. Ahí me termina contando que había conocido a alguien y no sé qué ficha me cayó. Pero le dije: “Bueno, Ok”.</p><p><b>Luli: — ¿Cortaste directamente?</b></p><p>Julieta: — No me acuerdo todo porque hubo un momento de shock... Pero me fui a la vereda, me senté y pensaba ¿qué está pasando? ¿Estoy soñando? Corté el teléfono, me quedé un rato como pensando y llorando. A la primera persona que llame por teléfono ahí mismo, desde la vereda, es a una de mis amigas, que es psicóloga, y le digo: “Necesito contarte lo que acaba de pasar”. A lo largo de mi vida he cultivado vínculos tan bonitos y me he rodeado de mujeres tan hermosas que estoy agradecida. Mujeres que sabias, una red fuerte y sana. Amigas de toda mi vida que me acompañaron, desde un lugar sano y amoroso, en lo que era para mí un duelo tremendo. N<b>o estaba en mis planes la separación, para mí era para siempre. </b>Pero entendí y mi intuición me dijo que si esto es así, no tengo que forzar. No quiero, no puedo y por ahí no es.</p><p><b>Luli: — No vas a ser ni la primera ni la última que sufre un desamor, pero el contexto obviamente es raro. Inmediatamente lo que una piensa es ¿cómo conociste a alguien? ¿Cuándo? ¿Desde hace cuánto? ¿Cómo no lo vi? Imagino que te baja un montón de data...</b></p><p>Julieta: — Sí, volvés a revisar el chat. Obvio. Me acuerdo que estuve cinco o seis días encerrada en la casa de mi hermana. Me ayudó tener a mis hermanas alrededor, a mi mejor amiga. <b>Literal,</b> <b>fue lo más parecido a duelar a un alguien que había fallecido.</b></p><p><b>Luli: — ¿No te mandó más un mensaje?</b></p><p>Julieta: — Nunca más hasta que volví. Yo empecé a buscar en todos lados, en libros, en gente que sabe qué se hace y decía: “¿Qué tengo que hacer que me sume?“. Ya sé que no me suma: putearlo, vengarme, escribirle o decirle cosas feas, revolver. No quería caer en eso.</p><p><b>Luli: — ¡Qué templanza!</b></p><p>Julieta: — Tengo un papá y una mamá grandiosos, amigas espectaculares… Y toda esta red me contuvo y yo les preguntaba: “¿Qué tengo que hacer?” Y les hacía caso a lo que me decían.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N4NJK6X74BDYVNSYKTWQKIYPFQ.jpg?auth=f2292598f76a2fd1462740158376b9da7cfc9982957541b1a26f47ce90147c87&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Cuando saqué el foco del enojo y lo puse en mí, empecé un camino que nunca había ejercitado ni sentido que es el amor propio", admitió la entrevistada en diálogo con Luli Fernández. (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>Luli: — O sea, estabas abierta a la escucha.</b></p><p>Julieta: — Sí, porque sentía que a pesar de mi enojo en mi noción de quién soy, de cómo respeto a quienes amo, cómo me manejo con quienes quiero, sabía que era injusto lo que me estaba pasando. Pero que todo eso no estaba a la altura de mi persona. Las parejas siempre se empiezan a pelear, a reprochar y yo decía: “¿A dónde me va a llevar todo eso si yo tengo la certeza de que esto se terminó?” Tengo que avanzar. </p><p><b>Luli: — Lo bueno es que tenías esa certeza por qué en ese momento se te cruzan un montón de posibilidades y si lo seguías queriendo podías hasta decirle: “Te perdono”. </b></p><p>Julieta: — Sí, es que no hubo un “perdóname” tampoco. Porque yo creo que él también me conoce y sabe que, ante esa situación, tampoco iba a perdonar.</p><p><b>Luli: — No había vuelta atrás.</b></p><p>Julieta: — No había vuelta. Pero yo de a poquito, en ese minuto a minuto que iba tratando de transitar, también le ponía un poco de humor. Me acuerdo de estar en con mis hermanas, en la playa, triste y decir: “Bueno, pero el Mallorca. Mi amor” (risas). Toda desfigurada de tanto llorar… pero en Mallorca. Era consciente también del privilegio que me tocaba. Yo para sacaba la ansiedad o la angustia empecé a nadar y a veces me encontraba abajo del agua mirando un paraíso y me decía: “Sé consciente del privilegio que tenés de estar rota, triste y lo que sea, pero rodeada de tus hermanas, de tus amigos, de un paisaje hermoso, amoroso, inolvidable y en el viaje de tus sueños”.</p><p><b>Luli: — ¿Y qué pasó después?</b></p><p>Julieta: — Yo hice mi duelo, un duelo que decidí hacerlo a conciencia, desde un lugar amoroso para conmigo y pensaba que si yo mando ese mensaje, que lo había escrito muchas veces y los guardaba en las notas, ¿a quién finalmente iba a herir? Pero <b>cuando saqué el foco del enojo y lo puse en mí, ahí empecé un camino que en mi vida nunca había ejercitado ni sentido que es el amor propio.</b></p><p><b>Luli: — Después de un llamado telefónico que fue impactante y que podría arruinarle la vida a cualquiera, viviste el mejor viaje de tu vida… </b></p><p>Julieta: — Sí, que me rompió el corazón. Yo le preguntaba a mis amigas, muchas de ellas son coach y psicólogas, y me decían: “Soltá”. Y es así hay que aceptar. <b>Yo no sé si hoy siento una traición. Acepto que se terminó.</b></p><p><b>Luli: — Así de crudo y simple...</b></p><p>Julieta: — Al ser tan simple, es más difícil encontrarle sentido. Porque uno encuentra sentido al decir: <b>“Me traicionó, me mintió, me metió los cuernos”.</b> Pero si me quedaba ahí, no salía más porque para eso no hay un sentimiento paliativo ni lo va a haber. Es veneno en la herida, pero ¿más arriba que hay? Aceptar que él había sido una etapa en mi vida. Yo lo único que dije fue: <b>“Me hubiese gustado terminar esta historia honrando el amor. Que el final esté a la altura de la historia”</b>. Pero no pasa nada. Acepté que esa era una etapa de mi vida. </p><p><b>Luli: — ¿Cómo lo procesaste?</b></p><p>Julieta: — Hoy, a un año de lo que pasó, <b>tengo mucho respeto por él. Es una gran persona.</b> Jamás en la vida me hizo algo. Él sintió, vivió y me podría haber pasado a mí. Te sentís culpable cuando sos quién miente y te sentís peor cuando sos a quién engañan. Obvio que cada pareja es un mundo y hay algo ahí que no se vio, que no se sintió. Pero a mí me parece que cuando vos atravesaste el dolor desde un duelo, pensando en vos, en tu amor por vos, en qué me enseña esto, qué me dejó. Te perdonás y te centras en vos, no en lo que te hace otro. Eso hace que hoy me sienta renacida desde otro lado, sin rencor. No tengo nada que decir ni pedir. <b>Me siento súper agradecida de haberme casado, con quién me casé</b>, de haber tenido esa historia de amor hermosa, leal y compañera. Hasta ese momento no puedo decir nada. Entonces, <b>juzgar la peli por la foto me resultaba injusto</b>. Cada uno se queda con sus errores y sus aciertos. Yo decidí hacer un duelo. Ahora estoy en mi vida y yo soy lo más importante. Hay otra Juli, hay otra mujer en mí…</p><p><b>Luli: — ¿Qué cambió en vos?</b></p><p>Julieta: — Todo y nada en la esencia. Cómo me hablo, me quiero y me respeto. Cómo valoro lo que logro, lo que conquisto y cómo me merezco las cosas que hago. Soy buena persona y trabajo para ser buena persona. Cuando no soy buena persona te pido perdón y te pido que me digas lo que lo que ves de mí, como amiga, como hermana, como pareja... <b>Dije fue el mejor viaje de mi vida porque me reencontré conmigo misma, no porque me haga la superada. </b>El duelo es tremendo, pero tuve el privilegio de tener tiempo y espacio para poder pensarlo, hacer terapia y entender para dónde iba. Y yo he sido siempre así. Siempre me tocó el rol de cuidadora.</p><p><b>Luli: — La que sostenía...</b></p><p>Julieta: — Me tocó cuidar a los otros y ahora me tocaba cuidarme a mí. Y fue como: “¿A ver con vos qué podés hacer?” Y había momentos que decía: “¡Ay! Dios, ¿cómo es esto? ¿Cómo hago?” A veces podés y a veces no. Y entre esa red que menciona antes, me aparece también mi red de trabajo donde aparece Pame (David).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VOOUPGDKFZEX3ELIQJQLTT4J2U.jpg?auth=f34d8d1798e8e13a3094c4b8d875279f03dcf4e51bbf425061db8bb92e31adfb&smart=true&width=1920&height=1282" alt="Julieta sobre su nueva pareja: "Empezamos una historia preciosa, tranquila y a su tiempo". (Diego Barbatto)" height="1282" width="1920"/><h2>Red de apoyo, autoconocimiento y nuevos comienzos</h2><p><b>Luli: — Porque vos volvés del viaje y habías renunciado a todo antes de irte.</b></p><p>Julieta: — Claro. Yo me fui y le dije: “Pame, me voy al programa. Gracias por todo”. Ella me dijo: “Anda. Viví la vida. Triunfá en Europa”. </p><p><b>Luli: — ¿Y qué pasó?</b></p><p>Julieta: — Yo les escribí desde allá y armé un grupito de WhatsApp con <b>Nati Weber</b> y <b>Pame</b>. Les conté porque con ellas desde que arranqué desayuno, matcheamos muy bien las tres. Son minas muy <i>power</i>. Y fue crear el grupo y decir: “Auxilio, me está pasando esto”. Necesitaba de estas mujeres que sentía que me van a contener y iban a saber qué decirme. Pame lo primero que me dijo fue: “El lugar en el desayuno es tuyo”.</p><p><b>Luli: — Por lo menos había trabajo. Era el primer paso.</b></p><p>Julieta: — Claro. Yo no tenía laburo. Decidí volver porque tengo dos perros que me hicieron volver (risas). Dije: “Tengo que volver a Argentina a arreglar un poco mi realidad y ver qué hago”. </p><p><b>Luli: — No es por conformarte, pero mencionaste lo de los perros. Me imagino que en algún momento se te cruzó en la cabeza decir: “Menos mal que no tuve hijos con este hombre”</b></p><p>Julieta: — Bueno, en ese aspecto sí. Pero siempre tuve la convicción de que no quería ser madre. </p><p><b>Luli: — ¿Era algo que hablabas con él?</b></p><p>Julieta: — Sí, claro. Es algo que me define. Pero ahora no sé si tanto. No lo sé. Hasta en esas cosas se me reconfigura el cerebro.</p><p><b>Luli: — ¿Por qué no querías ser mamá?</b></p><p>Julieta: — Porque disfruto mucho mi vida y mis tiempos. Comparto con mis amigas que son madres y son extraterrestres para mí. No tengo ganas de vivir ciertas cosas. Hay otras que obvio que tenés un bebito y te enternece. Pero el caos, no poder hacer lo que querés con tu tiempo, no poder decir: “Me voy de viaje tal día”...</p><p><b>Luli: — La pérdida de la independencia te pesa.</b></p><p>Julieta: — Pero eso era también cuando sentía que hacía tareas de cuidado con todos...</p><p><b>Luli: — ¿Y cómo estás hoy?</b></p><p>Julieta: — Ahora conocía a alguien. Siento que es como una relación más a la par en algunas vibras energéticas. Quizás tenga que ver con esta sensación de: “También soy esta mujer, además de cuidadora”. Yo tengo 39 años, estoy por pasar a los 40, que también es otra década. Tengo cero rosca con la edad. <b>Y si el día de mañana de pronto se me despierta el deseo de ser madre… </b>Nunca tuve miedo con el tema de la edad. Tengo una energía, unas ganas de vivir la vida. Siempre las tuve. Ha sido un viaje fabuloso, una etapa hermosa para mí en el equilibrio. Creo que para incluso para los dos. Yo deseo que él también esté en un camino de felicidad y de plenitud. Yo lo estoy.</p><p><b>Luli: — ¿Volviste a hablar alguna vez con tu ex?</b></p><p>Julieta: —Sí, por el divorcio. Tuvimos una charla sincera después de mucho tiempo. Cuando nos encontramos, siempre desde el respeto. Fue difícil el contexto, pero fue tan humano todo. Y la propuesta de: “Che, ¿quiénes somos nosotros en este momento?” Y entre los dos dijimos: “Somos los de siempre”. Simplemente que entendiendo que se terminó, que ha sido como un proceso bastante en paz y el no tener hijos va a hacer que nosotros nos divorciemos y no nos veamos más.</p><p><b>Luli:</b> <b>—</b> <b>Después de tanto duelo y tristeza, ¿cómo fue que un día sentiste que estabas lista para volver a empezar?</b></p><p>Julieta: — Fue impensado. Hace un año estaba en otra frecuencia, en pleno invierno emocional, y de repente apareció una Juli más mujer, con ganas de vivir. Volví a Mendoza, mis amigas me invitaron a bailar y ahí me crucé con <b>mi primer novio de la adolescencia</b>. No sabía mucho de él, solo que se había casado y era papá. Charlamos, pero yo estaba saliendo de un dolor grande y le dije: <b>“No estoy lista para cuidar a nadie, no puedo prometer que no te lastime”</b>. Él me pidió que lo dejara decidir y terminó viajando a Pinamar para verme, mientras yo estaba trabajando allá. Ahí empezó una historia preciosa, tranquila y a su tiempo. </p><p><b>Luli: — ¿Él vive en Mendoza?</b></p><p>Julieta: — Sí, él vive en Mendoza. Tiene un hijo precioso de 4 años. Lo conocí y tiene una mamá muy maravillosa. Hoy hace un año que yo estaba en Mallorca en otra frecuencia y haber atravesado ese duelo de manera consciente, me enseñó a reencontrarme conmigo, a aprender a manejar mi economía, a defender mi trabajo, creer en mí y generar nuevos trabajos. </p><p><b>Luli: — Si hace dos años me hubieran dicho que todo esto te iba a pasar para llegar a este presente, ¿firmabas? </b></p><p>Julieta: — Sí. Por eso también estoy muy consciente del ahora. Hace poco me mudé de la casa matrimonial y encontré un departamento de un artista lleno de plantas y colores, con una energía increíble para empezar de nuevo.</p><p><b>Luli: — Para cerrar, si pudiera tomar un mate con la Juli de hace 20 años. ¿Qué le dirías?</b></p><p>Julieta: — Que puede lograr todo eso que se imagina en su cabeza, absolutamente todo. Que depende de ella y de su convicción. Que se quiera mucho, que ahí está el secreto y que aprenda de todo lo que va a ir pasando. Que no todo va a estar bueno, pero que la enseñanza es fabulosa. No se enojen, no renieguen, trabajen en conocerse y en perdonar y en disfrutar de la vida. Todos hacemos lo que podemos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PTWJUY3FS5B3TJDPU44TLY6R4Q.jpg?auth=fe5ed7c4acd3fe6c7c374c5915ba56d0017c821fbf77405cb6c45a8e569cb9bc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Juli Navarro en Ellas by GWM - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De salvar vidas en oncología pediátrica a enfrentar el hate en redes: la doble vida de Cata Gorostidi y el precio de la fama]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/08/de-salvar-vidas-en-oncologia-pediatrica-a-enfrentar-el-hate-en-redes-la-doble-vida-de-cata-gorostidi-y-el-precio-de-la-fama/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/08/de-salvar-vidas-en-oncologia-pediatrica-a-enfrentar-el-hate-en-redes-la-doble-vida-de-cata-gorostidi-y-el-precio-de-la-fama/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la médica y ex participante de Gran Hermano compartió su historia más íntima, relató los altibajos de su salud y advirtió sobre las críticas despiadadas en el entorno digital. “Al subir fotos mías, siempre aclaro que no soy un ejemplo para los adolescentes ni para la gente que me sigue”, expresó]]></description><pubDate>Fri, 08 Aug 2025 04:02:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Ya sé que voy a tener 200 comentarios de los cuales hay algunos que son terribles a nivel de: ‘Estás a un vómito de morirte’”, afirmó <b>Catalina Gorostidi</b>. La médica pediatra y ex participante de <b>Gran Hermano</b> explicó los efectos de la exposición pú, se refirió al odio que recibe en redes sociales y habló sobre los desafíos personales y profesionales que afronta.</p><p>Cata es hija del exfutbolista <b>Adrián Gorostidi</b>. Obtuvo notoriedad al participar en la edición de 2024 del reality show. Si bien su carrera profesional se había desarrollado en el <b>Hospital de Niños Orlando Alassia</b> de <b>Santa Fe</b>, su paso por el programa la colocó en el foco nacional como figura pública.</p><p>En 2025, regresó al programa gracias a un <b>Golden Ticket</b> durante la edición 2025, pero fue expulsada nuevamente poco después del ingreso con una alta votación negativa. Durante su estadía y después de salir, hizo pública su lucha contra trastornos alimenticios, como <b>anorexia</b> y <b>vigorexia</b>, y también sobre problemas de salud derivados de una <b>rabdomiólisis</b> tras realizar ejercicio exigente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M733F3U7NRFF5PPXIUHLQFGTLA.jpg?auth=7e454763305682ca064a709c738c3cd2b67fa3f8fdf779388dd6b74c0e57f409&smart=true&width=3459&height=2362" alt="Catalina Gorostidi: "Me dolió ver a mi ex pareja hablando sobre cosas mías mientras yo estaba encerrada en GH y no podía decir nada". (Maximiliano Luna)" height="2362" width="3459"/><h2>Exposición, hate y vínculos tras Gran Hermano</h2><p><b>Luli: — ¿Quién es Cata fuera de lo que se vio en Gran Hermano?</b></p><p>Cata: — Yo siempre lo digo porque creo que a mí se me juzga mucho por cómo fui en la casa, que era muy combativa, muy peleadora y no conocen la parte que mis amigos y mi familia conocen, que es más sentimental, de estar en mi casa y refugiada con mis animales. Yo ahora vivo sola con cuatro perros y tres gatos. Paso mucho tiempo en casa. Me gusta conectarme conmigo misma, con la gente que quiero y ayudar. Me juzgan en redes sociales por un papel que ven en un programa... Yo este año entré de nuevo a Gran Hermano un mes y fui a dar show porque sé que tengo esa personalidad chispita y salí con muchísimo hate porque era otro Gran Hermano, mucho más tranquilo que el del año pasado. <b>Le corté la cabeza a un pingüino de peluche</b> y me mataron. Yo salí diciendo: “La rompí” y nunca me imaginé tanto hate. Mucha gente hasta el día de hoy me dice: <b>“Sos mala gente, mala persona”.</b> Por suerte a mí el hate no me afecta…</p><p><b>Luli: — ¿Sentís que el hate viene principalmente de mujeres?</b></p><p>Cata: — Total. Veo muy pocos hombres diciéndome cosas malas. <b>De 500 comentarios, 450 o 475 son de mujeres. </b>Hay mucho odio. La gente tiene frustraciones propias y las vuelca en nosotros. Cuando la crítica viene de gente que no conozco, me resbala. Una vez <b>Gastón Trezeguet</b> dijo: “Cata se mete todas las noches en una cabina de odio y se retroalimenta de eso”. Y literalmente <b>no me afecta para nada.</b> Yo leo y me río porque no hay nada que me que me diga gente que no conozco que me pueda lastimar. Pero si viene de algún ser querido, de algún ex compañero de Gran Hermano, sí me duele mucho.</p><p><b>Luli: — ¿Te sorprendieron las declaraciones de ex compañeros o de Joel, tu ex pareja, tras tu salida?</b></p><p>Cata: — Sí, obvio. Porque se hablaba mucho de mi peso, del problema de salud que tengo, que es <b>anorexia</b> y lo llevo hace muchos años. Se cuestionó muchísimo. Me dolió ver a mi ex pareja hablando sobre cosas mías mientras yo estaba encerrada y no podía decir nada. Verlo ahí hablando sobre mí sí, me dolió...</p><p><b>Luli: — ¿Por qué pensás que lo hizo?</b></p><p>Cata: — <b>Creo que lo hizo sin intención de lastimarme</b>, como tratando de decir: “Ella va a estar bien”. Pero me pareció innecesario, mismo mi papá que también salió a hablar. Lo entiendo porque es mi papá. Pero Joel era mi ex novio hacía dos o tres meses, no era necesario contar esas cosas. Yo ya las haya contado, pero una cosa es que lo cuente yo y otra cosa es que lo cuente él o cualquiera.</p><p><b>Luli: — ¿Lo pudiste hablar con él cuando saliste?</b></p><p>Cata: — No. Es que ni siquiera me enojé, me dolió. La relación no está bien. No hablábamos desde antes de entrar a Gran Hermano y tampoco después. Vi una entrevista que él dijo que no entiende mi enojo. Yo creo que cualquier persona entendería el enojo de no querer que alguien cuente cosas tuyas, pero no tenemos forma de charlar sin discutir. <b>No me interesa una explicación de él.</b> Yo no lo hubiese hecho, si él sintió eso…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U55YSBIB4VDW5L4J3ZHDIAFX4E.jpg?auth=5320a7c70313c0a39e9d042316a6bf66466533ffb9221bb6ff32c4f4e5f8c1ce&smart=true&width=3543&height=2335" alt="“La anorexia es una lucha constante entre lo que te refleja el espejo y cómo uno se siente”, admitió la entrevistada. (Maximiliano Luna)" height="2335" width="3543"/><h2>Anorexia, salud, presión social y experiencias personales</h2><p><b>Luli: — Mencionaste tu enfermedad y decidiste compartirlo. ¿Tu intención fue ayudar a quienes atraviesan lo mismo?</b></p><p>Cata: — Yo lo que siempre digo es que al subir fotos mías <b>no soy un ejemplo para los adolescentes ni para la gente que me sigue.</b> No es que digo: “Todos sean flacos”. Yo no doy ese mensaje. Me escribían: “¡¿Qué ejemplo estás dando?! Vos sos médica”. ¿Qué quieren que me agregue 5 o 6 kilos con photoshop para que se queden contentos? No podía entender qué es lo que querían. Yo lo conté porque ya me veían con un <b>cambio físico muy drástico: </b>bajé como veinte kilos en muy poco tiempo y la anorexia tiene esas recaídas. Son bajones que a uno le agarran con esta enfermedad.</p><p><b>Luli: — ¿Cómo vivís los comentarios sobre tu cuerpo y las críticas en redes sociales?</b></p><p>Cata: — Hice un descargo hace poco y dije: “Yo ya conté que tengo una enfermedad, ¿qué quieren, que no suba fotos a mi propio Instagram? ¿Dejo de compartir mi vida o fotos que me gusta cómo salí?” Ya sé que voy a tener 200 comentarios de los cuales hay algunos que son terribles a nivel de: “Estás a un vómito de morirte”, “cadáver”, “bolsa de huesos”, de todo me dicen. A mí literalmente no me afecta porque <b>sé la enfermedad que tengo y sé cómo la manejo</b>. Después me preguntan dónde está mi familia y mi familia siempre está atenta, tengo amigos también. A veces le respondo a algunos y les digo: “Yo tengo espejo en mi casa, gracias. Ya lo sé”. Pero a la vez <b>es una lucha constante entre lo que te refleja el espejo y cómo uno se siente. </b>Los únicos comentarios que más me duelen es, por ejemplo, los que te hacen: “Estás un poquito más gordita”. Saben que no, pero te lo hacen a propósito. Son los únicos comentarios que me llaman la atención y me alertan.</p><p><b>Luli: — Si tuvieras que darle un consejo a alguien que está sufriendo una situación como la tuya, ¿qué le dirías?</b></p><p>Cata: — Le diría que la vida es hermosa, que la disfrute. <b>Comer tiene que ser un disfrute.</b> Yo a veces dejaba de ir a cenas con mis amigas para no comer o a algún evento para no comer o no tomar alcohol. También cuando uno está con tan bajo peso está débil. Yo necesito dormir al menos tres horas de siesta porque el cuerpo no me rinde. Yo veo a mis compañeros que van de acá para allá y digo: “A mí no me da ganas de hacer todo eso”.</p><p><b>Luli: — Se te ve con absoluta conciencia de esta situación. Aun así, ¿se te presentan todavía esas recaídas?</b></p><p>Cata: — Sí. Siendo pediatra siempre me manejé en internación, en terapia intermedia o en oncología. Y en internación traté muchas adolescentes con anorexia, muchísimas. Les hablaba y ellas conectaban conmigo y muchas se recuperaban. Pero ahora lo pienso y digo: “Es lo que me está pasando a mí”.</p><p><b>Luli: — Es como decir: “Yo ayudaba a otras, pero no puedo ayudarme a mí”. ¿Por qué creés que es así?</b></p><p>Cata: — Es más fuerte la cabeza que lo que uno puede dar. Siempre lo dije: “Hace lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. Tengo muchos errores y lo único que me molesta es cuando hablan mal de mi trabajo porque <b>yo te puedo firmar que soy una excelente médica y pediatra. </b>Yo era muy rebelde en la residencia porque tengo este carácter tan loco que se vio en Gran Hermano. No me gustaban las injusticias y <b>en los hospitales públicos hay muchas injusticias. </b>Ves nenes sin hogar viviendo en hogares del Estado o con mamás a quienes había que sacarles la tenencia porque los drogaban. Yo era rebelde, me paraba en la puerta de mi jefe y me rehusaba a seguir órdenes si creía que estaba mal. Me daban todos los casos de maltrato infantil y había un comité de maltrato en el hospital. Recuerdo un ateneo donde todo el hospital estaba presente y yo recién ingresada levanté la mano y les dije que no manejaban bien las cosas. Lo dije de frente aunque me trajo problemas. Llegué a ser suspendida del hospital por confrontar, pero el tiempo me daba la razón y los casos volvían una y otra vez.</p><p><b>Luli: — Con tanta firmeza, convicción y lo aguerrida que sos. ¿Qué sentís que se interpone entre vos y la sanación? </b></p><p>Cata: — <b>Yo creo que me autocastigo mucho a mí misma</b>. Eso es lo que me pasa a mí, porque yo quise estudiar medicina y lo logré. Quise entrar a pediatría en Córdoba, en el hospital que yo quería, y lo logré. Quise entrar a Gran Hermano en el 2016 entré y preferí irme a Córdoba. Me lo propuse en el 2023 y entré. Todo lo que me fui proponiendo en la vida yo lo veo y termino haciéndolo. Pero hay algo conmigo misma que como que no puedo conectarlo, ¿entendés? Lo mismo pasa con las relaciones. No soy la cata aguerrida, soy muy sumisa, soy de dato todo y estar pendiente del otro y no de mí. Cuando me separo es como que vuelvo a ponerme en mí en el centro, pero cuando estoy en pareja me pasa que me salgo de mi cuerpo y toda la energía se la pongo a esa persona. Creo que por eso también mis relaciones fracasan, porque no podés estar todo el día pegada a la persona que tenés al lado. Cada uno tiene que tener su vida, sus cosas, sus amigos, sus relaciones y que tu relación sea algo que te acompañe, no que sea tu vida. Y yo siento que doy mi vida.</p><p><b>Luli: — ¿Hacés terapia?</b></p><p>Cata: — Sí. <b>Lo que pasa con la anorexia es que te pesás todo el tiempo.</b> Me pongo límites de peso y cuando llego quiero bajar más. Es como una constante. Me habían prohibido tener balanza, pero ahora que vivo sola. En un momento sí, conviviendo, me controlaba mi ex. Él me pesaba, pero ahora es diferente. También entiendo que <b>es difícil convivir con una persona con esta enfermedad </b>porque no querés salir a cenar, no querés comer. <b>Los momentos de disfrute pasan a ser un problema. </b>También es difícil encontrar una pareja que te banque también eso, ¿no? Estar todo el tiempo preguntándole al otro: “Che, ¿cómo me veo?” Y que te digan: “¿Estás muy flaca?” Y vos decir: “No, mentira, me estás mintiendo porque yo acá me veo...” El otro en un momento necesitan un poco de descanso. Y lo veía con mi ex pareja, lo veo en mis amigas, con mi familia...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JZ6LBSX2PBCC3BUWKGZUVTI3GE.jpg?auth=6ec8a0ba5e5d914868e414737f527dd27c691587447b9db940806209eaff2d85&smart=true&width=3543&height=2336" alt="La pediatra y exparticipante de Gran Hermano comparte su experiencia con trastornos alimenticios y la presión mediática. (Maximiliano Luna)" height="2336" width="3543"/><h2>Identidad, resiliencia y reflexiones sobre su historia</h2><p><b>Luli: — ¿Por qué decidiste entrar a Gran Hermano después de haber logrado estabilidad profesional?</b></p><p>Cata: — Siempre quise estar en el medio. Desde chiquita, a los cuatro años, vi una marquesina y le dije a mi mamá que quería ser como <b>Moria Casán</b>. Logré todo en la medicina: ser jefa de internación, mi sala, pacientes, residentes a cargo. Pero el medio siempre fue mi sueño...</p><p><b>Luli: — ¿Te arrepentís de haber hecho ese cambio?</b></p><p>Cata: — No, no me arrepiento. Mantenerse en el medio es duro, pero trabajé mucho para pisar fuerte. Los de GH que seguimos trabajando somos pocos. Cuando fui por primera vez al programa de <b>Ángel de Brito</b> estaba muda o cuando fueron los premios Martín Fierro. Yo no podía creer dónde estaba. Pero no, no me decepcionó. </p><p><b>Luli: — ¿Sentís que cambió algo en vos después de Gran Hermano?</b></p><p>Cata: — Algo que no me gusta y que me pasó es que <b>siento que perdí un poco la fortaleza que logré con respecto a ser médica.</b> Porque al ser médica pediatra y trabajar con pacientes oncológicos. Yo atendía a la mamá que venía con su hijo por una angina y después la tenía que sentar para decirle: “Mira mamá, tu hija de cuatro años tiene cáncer”. Y al otro día decirle: “No hay más nada para hacer”. Me ha pasado con pacientes que me súper había encariñado. Siento que perdí esa fortaleza y no me lo puedo perdonar porque cuesta mucho hacerse fuerte en esos casos. Por eso muchas veces cuando me preguntan: “Cuándo te hatean, ¿te molesta?” Y no. Después de acompañar a pacientes pediátricos oncológicos, mirá si me va a molestar que Juan Carlos de La Matanza me escriba: “Fea”. ¿Sabés las cosas que yo viví? Se me morían los pacientes y yo me peleaba con la terapia intensiva para que los reciban o le tenía que comunicar a una mamá que su nena de 14 años, que entró a internación por vómitos y diarrea, había que trasladarla en avión sanitario de urgencia por hepatitis autoinmune fulminante al Garrahan. ¿Mirá si me va a importar un comentario o una pelea de Gran Hermano?</p><p><b>Luli: — Si pudieses tomarte unos mates hoy con la cata de hace 10 o 15 años atrás, ¿qué le dirías en retrospectiva de todo lo que viste y lograste? </b></p><p>Cata: — Le diría que tiene que estar muy orgullosa de todo lo que le va a pasar, que va a tener muchos errores, muchísimos, más que nada con las relaciones. Que le va a ir muy mal en el amor, que va a ser muy caprichosa, pero que espere porque creo que algún momento va a aparecer la persona para ella. Pero que tiene que estar muy orgullosa de todo lo que va a vivir. De que va a vivir cosas muy fuertes, pero que es una persona que va a vivir cosas muy lindas, también. <b>Que va a salvar muchas vidas y eso no lo puede decir mucha gente. </b>Que no pierda esa chispa y que no se detenga por el miedo al qué dirán. Nadie es más que vos. </p><p><b>Luli: — Si pudiese sacarle una foto a un momento de tu vida que recuerdes y que quieras volver a vivirlo. ¿Cuál elegirías?</b></p><p>Cata: — Me quedo con dos. El día que <b>Lucas</b>, un paciente muy importante que le diagnostiqué leucemia a los cuatro años, pudo vencer la leucemia. Con la mamá nos hicimos muy amigas, prácticamente es mi familia. Me quedo dos fotos de él: el día que fue al quirófano y nos sacamos un montón de fotos cuando le sacaban el catéter de la quimio. Otra fue cuando lo fui a visitar tres años después a la casa, de sorpresa. Cuando mi vio me abrazó y nos largamos a llorar él, la madre y yo. “Doctora Cati, no lo puedo creer”, me decía y me mostraba todos sus juguetes. Había pasado cosas muy duras y estaba ahí, de acá para allá, lo más bien y feliz. Me quedo con esos dos momentos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MEWZCHBABJCCBKXOVLWKJGSZGI.png?auth=d49c18ec4a590af426ad1d191242081903d83c536d0eba9cc27b17e694fe6481&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[La belleza no lo es todo: la filosofía de Tini de Bucourt sobre el valor del contenido y la autenticidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/01/la-belleza-no-lo-es-todo-la-filosofia-de-tini-de-bucourt-sobre-el-valor-del-contenido-y-la-autenticidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/08/01/la-belleza-no-lo-es-todo-la-filosofia-de-tini-de-bucourt-sobre-el-valor-del-contenido-y-la-autenticidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la ex modelo y actriz recordó su camino de transformación, desde el dolor y el silencio hasta el impulso de crear y sanar. Habló de su retiro de las pasarelas, la creación de su escuela y la importancia de vivir con propósito ]]></description><pubDate>Fri, 01 Aug 2025 04:13:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A lo largo de su vida, <b>Tini de Bucourt</b> ha sabido reinventarse una y otra vez. Ícono indiscutido de la <b>moda argentina</b> en los años ’70 y ’80, fue una de las modelos más emblemáticas de su generación. Pero su historia no se agota en las luces de las pasarelas: tras décadas entre desfiles y cámaras, decidió ir más allá de la estética para explorar la autenticidad, la espiritualidad y el poder de transformación personal.</p><p>Su viaje interior comenzó a profundizarse durante una larga estadía en la <b>India</b>, donde vivió siete años y abrazó el yoga, la meditación y una nueva forma de entender la belleza. Luego de superar un cáncer de ovario en 2023, lejos de detenerse, Tini encontró en la adversidad una nueva fuente de energía. Hoy escribe, pinta, da charlas y encabeza proyectos con los que busca <b>inspirar a otras mujeres a abrazar su edad, su cuerpo y su historia sin filtros ni estereotipos.</b></p><p>Con 74 años, una vitalidad envidiable y el lanzamiento de su cuarto libro y su primera muestra de arte previstos para el mismo día, Tini enfrenta un nuevo hito en su camino. “<b>Le tengo miedo a la exposición</b>”, confesó. Aunque reconoce que ese miedo también la impulsa. Pintar, escribir y compartir su mirada sobre la vejez digna, la autenticidad y la belleza real se han convertido en su nueva forma de habitar el presente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y672J55VTRBRXI7JGUJDAYL6FQ.JPG?auth=41077e12bc5f096c2e0c22455f0f23caa163f7090bf65bd9247f7979f1dc68ff&smart=true&width=5472&height=3648" alt="Tini de Bucourt: "Detesto que me digan linda porque hay otros valores que tengo y son mucho más importantes que ser linda". (Diego Barbatto)" height="3648" width="5472"/><p><b>Luli: — Tenés una gran trayectoria como modelo y en el manejo de tu escuela. ¿Cómo ves las cosas en retrospectiva desde ese momento a hoy?</b></p><p>Tini: — Tengo que confesarte que estoy muy alejada de la moda. Hace bastante tiempo que me salí totalmente. Amé mi profesión, sentí que fui muy buena y no lo digo para mandarme la parte. Pero la verdad es que <b>la moda para mí fue un lenguaje</b>. Yo tuve un tema muy difícil cuando era chica. A los 13 años, con la muerte de mi papá, que fue de golpe, un accidente, me quedé muda. Estaba sin familia acá en Argentina porque mi único hermano ya vivía en Europa y mi mamá había caído en una depresión enorme. Durante tres años quedé muda y tartamuda. <b>Yo nunca quise ser modelo, estaba estudiando otra cosa</b>. En ese momento ya no es que tartamudeaba, pero trastabillaba. Me daba miedo hablar frente a cámara o en público. Cuando me descubren como modelo, yo estaba estudiando un terciario de psicopedagogía para enseñar arte a los niños. Además, fui mamá muy joven, a los 18 años, a los 20 y a los me divorcié a los 21. Todo empezó con la dueña de una botique del momento, que tenía una sucursal en Martínez y yo fui como toda chica joven que quiere ver vidrieras. Me paré ahí y sale una señora, que era la dueña, y me dice: “Te voy a llamar en marzo porque quiero que desfiles para mí”.</p><p><b>Luli: — ¿Y nunca habías desfilado hasta ese momento?</b></p><p>Tini: — No, ni me importaba. Nunca se me había cruzado por la cabeza. Yo bailé muchos años clásico. Por eso creo que la danza es, para cualquier mujer, el movimiento ideal para los brazos, las manos, la mirada, el cuello, el sentarte, todo eso se hace natural. <b>Y la pasarela para mí fue un lenguaje mudo. </b>En nuestra época era muy distinto que hoy, éramos un grupo de <i>manequens</i>, como nos llamaban antes. Cuando muere mi papá y mamá estaba muy caída y en mi casa se leía mucho, yo leo mucho. Entonces, me ponían algún vestido y automáticamente me venía algún párrafo de alguna novela que había leído. Y no es que lo actuaba, pero algo en mí se transformaba y lo sentía. De esto me di cuenta después con los años. Era absolutamente orgánico y me ayudó mucho la danza para aprender a moverme.</p><p><b>Luli: — ¿Cuándo surge la idea de abrir tu propia escuela?</b></p><p>Tini: — Yo dejé la moda cuando tuve un sueño. Tengo sueños raros, que son como indicadores y este era como un cartel de neón que decía: “Bájate de la pasarela, ya”. Al otro día, avisé: “Chicas, me despido de la profesión”.</p><p><b>Luli: — ¡¿Por un sueño?!</b></p><p>Tini: — Yo le hago caso a mis sueños. Escucho los sueños, los mensajes y las oportunidades las agarro…</p><p><b>Luli: — ¿Pero al otro día del sueño dijiste: “Chicas, me retiro”?</b></p><p>Tini: — Sí. Me retiré del modelaje y el último desfile fue de <b>Gino Bogani</b>, que terminaba siempre las temporadas. Me despidieron con flores, todo divino. Y yo tenía mi sueño de la escuela. Cuando quiero abrir la escuela, la abro en un lugar divino, en Recoleta, en un Petit Hotel espectacular. Pero tenía pánico y decía: “¿Quién va a venir a mi escuela?” Y con mucho orgullo tengo que decirte que toda la camada que siguió a la nuestra, pasó por mi escuela. </p><p><b>Luli: — ¡Todas las más conocidas!</b></p><p>Tini: — Sí y se formaron ahí porque <b>a mí la palabra “linda” me pone muy nerviosa </b>porque me dijeron siempre: “¡Que linda sos!”. </p><p><b>Luli: — ¿Renegaste alguna vez de eso?</b></p><p>Tini: — <b>Detesto que me digan linda porque hay otros valores que yo siento que tengo y que para mí son mucho más importantes que ser linda</b>. Ser linda es genético. Yo no hice nada para ser linda. Nací así. Pero hay otros valores que tengo y que desarrollé que me parecen mucho más valiosos.</p><p><b>Luli: — ¿Nunca tuviste un tema con el espejo, con la inseguridad?</b></p><p>Tini: — Sí, por supuesto. Pero lo superé. Cuando puse la escuela estaban <b>Carolina Peretti, Dolores Barreiro, Carola del Bianco, Florencia Raggi </b>y yo les decía: “Chicas, ustedes son lindas. Pero que ese no sea el objetivo en su vida”. Yo las hacía estudiar, por ejemplo. Les ponía un vestido que tenía que ver con el barroco, otro con la Edad Media, y me decían: “Tini, ¿por qué tengo que saber eso?” Y les respondía: “Porque uno no camina igual con un vestido barroco que de otra época”. En la escuela tenía una biblioteca. Ellas tenían que estudiar historia de la moda, historia universal, quiénes eran los mejores fotógrafos del mundo…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K7PVLKVRVFFZ3NGRMHDYYZOV3I.JPG?auth=784d48e2741f1af11c4ce5d08ed83ad7c136822fa7607ee4b0e2e410bf509281&smart=true&width=5472&height=3648" alt="La exmodelo lanza su cuarto libro y su primera muestra de arte. (Diego Barbatto)" height="3648" width="5472"/><p><b>Luli: — ¿Y les tomabas examen?</b></p><p>Tini: — Sí, porque me parecía sumamente importante que haya contenido. <b>El envase lindo está buenísimo, pero no es todo.</b> Aparte en la vejez, que yo amo la vejez y quiero ser una vieja arrugada...</p><p><b>Luli: — ¡¿En serio?! Creo que el 99 por ciento de las mujeres reniega con eso. ¿Por qué amás la vejez?</b></p><p>Tini: — <b>Para mí la vejez es como un desafío</b>. Lo más importante es que mis ojos brillen, pero para que mis ojos brillen tiene que haber contenido. Cada uno puede vivir como quiere, por supuesto. Pero <b>los desafíos que la vida te pone son enormes aprendizajes que te dan un contenido que supera ampliamente lo lindo</b>. Porque cuando vos estás orgullosa de lo que viviste, se te nota.</p><p><b>Luli: — ¿Qué es lo que más orgullo te da?</b></p><p>Tini: — Mi capacidad de resiliencia. <b>Yo tengo una tremenda capacidad de resiliencia</b>. Lo que se me cruza por la cabeza, lo hago. Yo nunca tuve un título en nada y armé todo sola. Y la verdad que <b>cuando viajé a India fue obviamente un cambio en mi vida.</b> Absolutamente.</p><p><b>Luli: — ¿Qué te pasa cuando ves a las nuevas generaciones, donde todo gira en lo físico y a veces parece no haber contenido? ¿Qué les dirías si llegaran a la escuela de Tini?</b></p><p>Tini: — Me acuerdo que a <b>Dolores Barreiro</b>, que tiene las piernas más lindas del universo, un día le dije: “Vos tenés unas piernas impresionantes. Yo quiero que hables con las piernas”. “¡¿Qué es hablar con las piernas?!”, me preguntó. Y se quedó conmigo practicando en un salón divino, estuvimos como dos horas. Yo la hacía caminar y caminar y técnicamente estaba perfecta, pero no me decía nada. Caminaba y era como mirar a alguien con lindas piernas nada más. Hasta que se enojó y ahí empezó a pisar fuerte con enojo…</p><p><b>Luli: — Se enojó porque estaba re podrida y se quería ir a su casa (risas)</b></p><p>Tini: ¡Sí! Y ahí yo la aplaudí. “¿Ves? ¡Eso es hablar con las piernas!”, le dije.</p><p><b>Luli: — La actitud. Poder tener algo más...</b></p><p>Tini: — Sacar tu condimento. El trabajo mío con las chicas era que no se queden en lo lindo. Les preguntaba: “¿Para qué querés ser modelo? ¿Para salir en la tapa de una revista? ¿Por qué no sos modelo para llevar la moda argentina al mundo? Que es mucho más interesante”, como el caso de <b>Gisele Bündchen</b> que puso a la moda de Brasil en el mundo. Eso es ser una modelo. <b>Ser modelo es una profesión importante. Sos el último eslabón para la venta.</b></p><p><b>Luli: — ¡De una industria que es millonaria! ¿Te molesta que se subestime la profesión de modelo?</b></p><p>Tini: — Sí, me duele. Porque yo siempre digo: <b>“De nosotras depende que ese vestido se venda”. </b>Si vos no lo pasás bien, el vestido no se vende. No te puedo hablar de ahora porque estoy muy alejada de la moda. Igual siempre sentí que no encajaba, nunca lo sentí como mi mundo. Yo lo hacía porque mis dos chicos, como buena alemana, había que trabajar, quería tener mi propia plata y mantener a mis hijos. Pero después de desfilar me iba a casita a hacer deberes, no me iba a bailar a no sé dónde.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VBRFYHWCEZFVLGTJP3I2WJ56ZQ.JPG?auth=7c39241a027479a41d3f11422f55c1674803cf25ee91ce057bbf33f2ec336ed7&smart=true&width=5472&height=3648" alt="Su experiencia en la India y superar la enfermedad transformó la visión de Tini sobre la vida. (Diego Barbatto) " height="3648" width="5472"/><h2>Enfermedad y resiliencia</h2><p><b>Luli: — Dijiste antes que te considerás una mujer muy resiliente. Cuando te tocó atravesar la enfermedad, el cáncer, ¿sentiste que fuiste un referente para muchas personas que están en esa lucha?</b></p><p>Tini: — Sí, siempre fui muy sana. Nunca tuve mayores problemas. Y llegó un diagnóstico de cáncer, el primero de ovario, estadio cuatro y metástasis. Tuve charlas con mis hijos y les dije: “Acá hay una posibilidad de que parta”. Yo hablé mucho con los chicos y tengo una visión con la muerte también muy especial. <b>Viví mi enfermedad como una gran oportunidad y lo digo con respeto</b> porque ahí<b> </b>comprendí lo que es la noche oscura del alma y vi el dolor de la humanidad. Pensé mucho en mis padres, que vivieron las dos guerras y dije: “¡Guau! Que guerras también hay acá adentro”. Le agradezco a mi enfermedad. Sé que lo que estoy diciendo ahora es muy sutil, pero lo hablo con mucho respeto.</p><p><b>Luli: — ¿Por qué le agradecés a la enfermedad?</b></p><p>Tini: — Porque <b>la enfermedad me paró.</b> Yo no paraba. Era un camión. Viajaba, daba talleres, conferencias y no paraba nunca. <b>Tuve que cambiar absolutamente el rumbo.</b> La quimio te desencaja neuronalmente. No podía leer, no podía ver una película. Ahí aprendí a contemplar, a estar en calma.</p><p><b>Luli: — ¿Te acordás el momento en que te dieron el diagnóstico?</b></p><p>Tini: — Me operaron del pie y a los dos días empezaron los síntomas del cáncer. Me hicieron todos los exámenes, y en un momento, con ecografía transvaginal, por séptima vez porque no lo encontraban, veo al ovario como con una capa negra y le dije a la chica: “Yo tengo cáncer, ¿no?”. Y me dijo que sí.<b> </b>Pero<b> </b>no me impactó. Fue raro porque <b>yo sabía que tenía cáncer.</b> Venía con un cansancio raro hace un año y seguía laburando. Había leído que uno de los síntomas del cáncer es ese cansancio extremo.</p><p><b>Luli: — ¿Cuándo te cayó la ficha? ¿Cuándo dijiste: “Esto va a estar difícil”?</b></p><p>Tini: — <b>La enfermedad es un gran aviso de que algo está desequilibrado</b>. Pero también es una oportunidad de cambiar. Yo nunca me pregunté ¿por qué a mí? ¿Qué habré hecho mal? Yo siempre me pregunté, y esa es mi sugerencia para quien escucha o acompaña a alguien que lo está transitando, es ¿para qué? ¿Qué me trae el universo con esto? ¿Qué tengo que aprender? Claramente en mi caso era parar. </p><p><b>Luli: — Un cachetazo que te da la vida…</b></p><p>Tini: — Es un cachetazo que a mi literalmente me paró y la gran pregunta fue: “¿Para qué me pasa esto?” El gran peligro es volver a lo que hacías, de la manera que lo hacías o al ritmo que lo hacías. <b>Para mí fue mucho más difícil el post y lo es todavía</b>. Después tuve un <b>segundo cáncer</b> y tuve remisión total que fue milagro. El médico me dijo: “Nosotros pusimos el 30%, vos pusiste el 70%”.</p><p><b>Luli: — ¿Tuviste miedo a morirte?</b></p><p>Tini: — No. La muerte te aparece. Yo estuve bastante cerca de la muerte y la vi muy de cerca en la India. Viví siete años ahí y fui muchas veces, treinta y dos más. Estaba presente...</p><p><b>Luli: — Si pudieras revivir un momento de tu vida que te dio gratitud, ¿cuál sería?</b></p><p>Tini: — Una epifanía que tuve a los 25 años en Europa. Me bajé del auto, me fui caminando en los Alpes, me senté arriba de una roca y viví una paz… Todo se paró. Estaba con una pareja en ese momento, nos habíamos peleado, me bajé del auto y me fui caminando. En esa epifanía, <b>viví una paz absoluta. </b>No sé cómo describirla. Como que todo estaba bien. Yo creo que eso pasa cuando uno parte y también cuando uno vence el dolor. Quiero cerrar algo muy lindo y es un mensaje para la gente. Una íntima amiga mía me dijo hace poco: “¿Sabés, Tini? <b>Yo soy muy feliz y sé por qué:</b> <b>porque hago exactamente en la vida aquello para lo que vine".</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZFVQM3FACFHXJOLJZJLW6IUKTQ.jpg?auth=e1b9b050a32ce1ebfbb0cf08a99bd79ad81d8109097fdbcc14dec6814a93cc65&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Tini de Bucourt en Ellas by GWM con Luli Fernández - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Teresa Calandra: la mujer detrás del ícono, la presión por lucir impecable y el desafío de mostrarse real en redes]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/18/teresa-calandra-la-mujer-detras-del-icono-la-presion-por-lucir-impecable-y-el-desafio-de-mostrarse-real-en-redes/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2025/07/18/teresa-calandra-la-mujer-detras-del-icono-la-presion-por-lucir-impecable-y-el-desafio-de-mostrarse-real-en-redes/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas by GWM, la modelo y conductora repasó su carrera en la moda y la televisión, habló del poder de las plataformas digitales como espacio de conexión genuina y reflexionó sobre la autoexigencia estética]]></description><pubDate>Fri, 18 Jul 2025 11:13:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Teresa Calandra</b> inició su carrera profesional gracias al impulso de su amiga <b>Teté Coustarot</b>, quien la conectó con el estilista <b>Roberto Giordano.</b> Durante la década del ochenta, se consolidó como modelo de pasarela, desfilando para prestigiosos diseñadores nacionales como <b>Giorgio Armani, Elsa Serrano y Gino Bogani</b>; y forjó vínculos con destacadas figuras internacionales como <b>Giorgio Armani. </b></p><p>Tras su éxito en las pasarelas, amplió su trayectoria al mundo de la televisión y la actuación. Participó en telenovelas y series como <i>Perla Negra</i>, <i>Un cortado, historias de café</i>, <i>Los simuladores</i> y <i>Champs 12</i>. En cuanto a la conducción, encabezó programas como <i>Con Teresa</i>, <i>Entre amigas</i> y <i>Bienvenidas</i>, además de participar como panelista en formatos variados.</p><p>Con los años, Calandra se convirtió en empresaria de la moda. Abrió un local con una cuidada selección de prendas italianas y hasta lanzó su propia línea de anteojos, fabricados en Italia y distribuidos en todo el país. Luego de la pandemia, se volcó a las redes sociales donde comparte contenido de moda, viajes y <i>lifestyle</i>. En Instagram cuenta con una comunidad de más de <b>250 mil seguidores.</b></p><p>En el ámbito personal, se casó a los 18 años con el futbolista <b>Juan Alberto Taverna</b>, años más después con <b>Alejandro Balut</b>, padre de sus hijos <b>Hassen y Diego</b>; y desde hace más de cuatro décadas comparte su vida con <b>Gonzalo Bergada.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MHMZLYGVANBGJDK6AMTGY4AS3I.jpg?auth=f1232c5211a6d8333e412860dc6c4d7ad815a79612486a470d1a06ae6952a7d2&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Teresa Calandra: "Yo no busqué la moda, la moda me encontró a mí". (Diego Barbatto)" height="1280" width="1920"/><p><b>Luli: — ¿Qué representan para vos las redes sociales, especialmente al ver tantas mujeres que te siguen y acompañan en estas nuevas plataformas?</b></p><p>Teresa: — Yo hacía <a href="" target="_blank" rel="" title=""><b>programas</b></a> en los famosos magazine de los ‘90 en América, en ATC, en Canal 13 y, en paralelo, tenía un programa de televisión en cable, donde compraba el espacio, durante 27 años. Cuando vino la pandemia y terminó, dije: “No voy a volver a comprar un espacio, voy a empezar a hacer lo que mostraba en mis programas de cable en una plataforma como Instagram, en una red social”. Y me dio muy buen resultado porque seguí mostrando lo que fue mi trabajo durante tanto tiempo…</p><p><b>Luli: — ¿Qué descubriste sobre tu público al trasladarte de la tele a Instagram?</b></p><p>Teresa: — Esa plataforma te da la posibilidad de saber qué tipo de público te sigue, que yo sabía que era ABC1, cuando estaba en cable. Pero acá tenés una <b>respuesta inmediata.</b> Y sabés si tienen 30, 40, 50 o 60 años, cuántos hombres, de qué provincias, si hay más de Capital o del interior del país. Y ahí me sorprendí porque me di cuenta que muchas seguían mi programa, que lo conocían desde los magazine hasta ahora. Otras son las hijas de las que veían mi programa y otras son compañeras de mi nieta. Tengo una nieta de 19 y me dice: “Mis amigas te siguen”. Y me hace mucha gracia. Me siguen hombres también. Pero <b>yo uso </b><a href="https://www.instagram.com/teresacalandra/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/teresacalandra/?hl=es"><b>Instagram</b></a><b> como forma de comunicación, como si fuese un programa de televisión.</b></p><h2>Trayectoria profesional y comienzos en la moda</h2><p><b>Luli: — Si tuvieses que presentarte para las nuevas seguidoras, ¿cómo describirías quién es Teresa Calandra y en qué etapa de tu vida estás ahora?</b></p><p>Teresa: — Una es Teresa Calandra y otra es Teresita. Todos tenemos nuestro niño interior al que tenemos que revalorizar y tratar de rescatar. A veces esta profesión, a la que yo le estoy sumamente agradecida porque me dio la posibilidad de conocer gente, lugares, criar a mis hijos, educarlos, etcétera; no te ayuda a tener los pies sobre la tierra porque vivís experiencias tan inalcanzables para tantas personas que, de pronto, es importante que tus amigas te bajen a la parte terrenal y te digan: “Bueno, pero la realidad es esto”.</p><p><b>Luli: — ¿Te ha pasado a lo largo de tu carrera?</b></p><p>Teresa: — Sí, me ha pasado porque imagínate que yo cubro la <b>Semana de la Moda de Milán </b>desde el año 1997. ¿Había redes? No. Pero yo de pronto me encontraba haciéndole notas a todos los principales diseñadores de moda. Estuve en lugares increíbles con actores de cine que yo decía: “¡No puedo creer que yo estoy acá!”. Y de pronto tenía que llegar a mi vida cotidiana, bajar a la realidad y decir: “Esto es parte de un show. Es muy lindo y me gusta compartirlo, pero mi realidad y mi vida es otra”.</p><p><b>Luli: — ¿En algún momento sentiste que se te voló un poco la cabeza?</b></p><p>Teresa: — No, no porque siempre fui bastante terrenal. Pero yo me emocionaba y era cholula cuando veía a tantos actores alrededor mío y gente que me parecía increíble. Para mí es una forma de trabajo que me encanta y lo disfruto mucho. </p><p><b>Luli: — Estuviste muchos años metida de lleno dentro del mundo de la moda y pienso en la exigencia que tuvo estar siempre impecable. ¿En algún momento dijiste: “Qué agostador es todo esto”? </b></p><p>Teresa: — Sí lo sentí y <b>yo no busqué la moda, la moda me encontró a mí. </b>Yo era muy joven, vivía en La Plata y me empezaron a llamar de distintas boutiques y hacía el trabajo de forma amateur. Cuando vine con mamá a Buenos Aires, a las famosas tiendas <b>Harrods</b>, se hacían desfiles de moda divinos. <b>Teté Coustarot </b>y<b> Sofia Neiman</b>, que eran amigas mías, Teté había estudiado en La Plata, la conozco de toda la vida, era amiga de mis primos, me dice: “Vos tenés que trabajar en forma profesional, tenés que ser <i>mannequin</i>”. Ella me llevó a Giordano y ahí mi carrera despegó en forma profesional. Nos mudamos con el padre de mis hijos y con mis chicos, que tenían seis y cuatro años. La forma de trabajar y hacer desfiles en el interior es hacer muchas revistas de moda. Entonces, la gente del interior decía: “Hay una chica nueva, me gustaría contratarla”. Pero cuando llegué a Buenos Aires tengo que decir que yo trabajé con los titanes. Me tocó jugar en Primera, como convocada en la Selección con todas las más grandes <i>mannequin</i> de este país. No necesitabas decir apellidos. Cada una de ellas me enseñó a maquillarme, a pararme más derecha y yo fui muy bien recibida, no sentí competencia.</p><p><b>Luli: — ¿Sentís que eso cambió con los años?</b></p><p>Teresa: — Sí, porque la mujer es competitiva. En todos los ámbitos hay competencia, no solamente en la moda. Pero ese era un grupo muy chico y yo era nueva. Yo nunca competí con nadie porque yo soy cero competitiva. Entonces, al ser transparente, ellas me vieron, yo me abrí y agradecí. Hasta el día de hoy les agradezco porque me abrieron muchísimas puertas. Es importante porque en ese momento no había agencias de modelos que te representaran…</p><p><b>Luli: — No había redes, nada. Era el famoso boca en boca…</b></p><p>Teresa: — El boca en boca y tu book con fotos para presentarte y hacer casting.<b> Tuve más “no” que “sí” en mi carrera. </b>Contrariamente a lo que por ahí la gente pensaba, pero yo siempre traté de ver la mitad del vaso lleno. Y volviendo al tema de la imagen, pesa y mucho sostenerla en el tiempo. Me acuerdo que una de mis compañeras me dijo: “Ahora son <i>mannequin</i> de prêt-à-porter y de alta costura, siempre que salgas a la calle tenés que salir impecable y estar bien”. <b>Yo me he maquillado toda mi vida, he salido impecable siempre porque ya lo tengo como automatizado.</b></p><p><b>Luli: — Pero, ¿no es agotador?</b></p><p>Teresa: — Sí, es agotador. En pandemia yo me maquillaba todos los días, pero me maquillaba para mí, porque me gusta verme bien, soy coqueta. Me acuerdo que mi marido me decía: “¿Por qué no descansas la piel, si no te ve nadie?” Y yo le respondía: “Me veo yo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UTFOPNIFXBB3JGI373RAOJSC7Y.jpg?auth=77c3443157f5ca8602436c3fa459890d71dc6a6acffcab9c39b2407a74b2c552&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""La mayoría de las mujeres no aceptamos el paso del tiempo", reconoció Teresa. (Diego Barbatto)  " height="1280" width="1920"/><h2>Autoexigencia, procedimientos estéticos y aceptación del paso del tiempo</h2><p><b>Luli: — Me parece importante esto que decís porque parece que las mujeres siempre tenemos que estar impecables para la mirada del otro. Pero vos decís que lo hacés para vos misma. ¿Sentís que hay una autovaloración y una búsqueda de alejarnos de la mirada ajena?</b></p><p>Teresa: — Y es difícil, porque las mujeres, no sé qué les pasa. Esto es algo que lo estoy notando en chicas muy jóvenes: <b>el miedo al envejecimiento</b>. Dicen: “No me gusta mi nariz, no me gusta mi boca, entonces me la agrando o me voy a hacer botox…” Y tienen 20 años o 30 años. Yo me acuerdo que <b>me hice botox cuando cumplí 50.</b></p><p><b>Luli: — ¿La primera vez que te pusiste botox?</b></p><p><b>Teresa:</b> — Sí, cumplí 50 y dije: “Me voy a poner un poco de botox en la frente”. Un monstruo. <b>Miro las fotos y era monstruo.</b> Lo que es más grave es que yo me veía divina y mucho más grave es que todo el mundo me decía: “¡Qué divina estás!”. Y yo miro las fotos y digo: “¡No es mi cara!”.</p><p><b>Luli: — ¿En qué momento hiciste ese clic y te diste cuenta que ese “me veo divina” no era tan así?</b></p><p>Teresa: — Cuando yo hacía mi programa de cable, me acuerdo que el camarógrafo y el productor me dijeron: “Tere, tenés una mirada rara. No es la tuya”. Entonces yo fui al monitor y dije: “Tenés razón”. <b>Tendré la frente sin una sola arruga, pero no es mi mirada.</b> <b>A partir de ese momento, juré nunca más hacerme botox.</b></p><p><b>Luli: — Decidiste conservar tu expresión por sobre todo...</b></p><p>Teresa: — Hay mujeres que les queda lindo, que se hacen unos toquecitos en la frente y no les cambia la expresión. A mí me cambiaba la mirada. No era mi mirada. Yo me miro con mis 50 años, que estaba con un vestido despampanante. Está mal que lo diga yo, pero era un avión a chorro (risas). Tenía veintiún años menos y la verdad que estaba bárbara. Pero me miro la cara y digo: “¿Por qué me toqué la frente?” Tal vez no te vas a dar cuenta si lo ves, pero yo sí lo noto y me molesta muchísimo. Así que dije: “No me lo hago nunca más”.</p><p><b>Luli: — ¿Nunca más te hiciste ningún tratamiento estético?</b></p><p>Teresa: — Sí, me hice cirugía. La primera vez que me operé los ojos tenía 40 o 41 años porque hacía los magazine en vivo y no me veía bien en los monitores. Después, en los años 90 y pico, me hice lifting…</p><p><b>Luli: — Sos más de cuchillo (risas).</b></p><p>Teresa: — Sí, yo creo en la cirugía. Pero no en los rellenos. Que te pongan pómulos, mandíbula, que te estiren toda la cara, no. Parecen aliens. No reconozco a las personas. A veces se me acercan a saludarme y yo pienso: quién es, quién es...</p><p><b>Luli: — ¡¿Y no la reconocés por cómo está?!</b></p><p>Teresa: — Cuando me dicen: “Soy fulana”. Yo digo si esta mujer era divina, ¿por qué se transformó así? Pero bueno si a ella la hace feliz… Ahora hay mucha aparatología en el mercado y podés hacerte hidratación con máquinas, frío, calor… Yo soy medio vaga para esas cosas, pero hay alternativas.</p><p><b>Luli: — Al principio de la charla mencionaste la dinámica de las redes y me quedó resonando esto de la imagen de personas que, por tantos retoques, ya no se las reconoce. ¿Cuánto creés que influyen las redes en esa autoexigencia?</b></p><p>Teresa: — <b>La mayoría de las mujeres no aceptamos el paso del tiempo</b>. En mi caso, yo no le tengo miedo a la muerte porque estuve ahí y sentí calma. <b>Le tengo miedo al deterioro</b>, a ser una carga para mis hijos. Me encanta cumplir años mientras mi edad biológica y el físico me acompañen. Ahora, si tengo que empezar a depender de terceros, eso me asusta. No la muerte. Me asusta tener que depender de terceros.</p><h2>Vida en pareja, sexualidad y claves del vínculo a largo plazo</h2><p><b>Luli: — Estás con tu marido, con Gonzalo, hace 38 años. ¿Cómo se sostiene la pasión después de tanto tiempo?</b></p><p>Teresa: — Llevamos muchos años y yo siempre estuve muy enamorada de él, tuve mucha química y siempre lo admiré. Por supuesto, cuando convivís tanto tiempo y tenés los problemas de todos los días, hay días que estás bárbara y hay días que te pasó de todo y la verdad es que le das un beso y a dormir porque mañana seguimos la charla. Eso es natural. Lo que <b>no podría es estar al lado de un hombre si no lo admiro, si no lo respeto, si no estoy enamorada y si no tengo piel</b>. A esta edad podría estar sola, no me quedo por comodidad o por miedo. No soy así. Salir de una zona de confort es difícil y hay gente que prefiere quedarse en la zona de confort. Yo no me quedo por cariño. Y sí, tengo momentos de sexo muy buenos con Gonzalo, después de 38 años, la verdad que sí.</p><p><b>Luli: — ¿El sexo a los 70 está bueno?</b></p><p>Teresa: — Sí. Si no los tuviera, capaz que se nos hubiese… A veces nos reímos y decimos: “Después de tanto tiempo que nos pase esta situación” (risas). A mí me da un poco de pudor porque por ahí están viendo mis hijos…</p><p><b>Luli: — Pero es espectacular que sigas buscando la felicidad, la pasión y el sexo, porque es algo que no hay que resignar.</b></p><p>Teresa: — Y no les tiene que dar vergüenza hablar de sexo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3SQSLNBUYFDZTEMACA4YR7DESU.jpg?auth=626d313797c8e4a904bdbc6a5586a71b3006da6b75e6c92db6622c1128fc629a&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me he maquillado toda mi vida, he salido impecable siempre porque ya lo tengo automatizado", explicó Teresa en diálogo con Luli. (Diego Barbatto)  " height="1080" width="1920"/><h2>Madre, abuela y valores de familia</h2><p><b>Luli: — ¿En qué te transformó ser abuela?</b></p><p>Teresa: — Ser abuela es un amor diferente. Yo tengo locura con mis dos hijos varones. Son mi vida y es lo más importante de mi vida. Pero los nietos son la prolongación.</p><p><b>Luli: — Sos muy presente con tus hijos, de acompañarlos…</b></p><p>Teresa: — Sí y ellos conmigo. No sé a quién salieron tan buenas personas, tan generosos, tan solidarios. La verdad es que Dios me bendijo con estos chicos que son mi versión mejorada. Ojalá yo fuera como ellos. Mis nietos, es mi descendencia y no soy una abuela malcriadora. No soy de malcriar, pero me divierte estar con ellos y con mis nueras, cuando me dicen: “Viajo, ¿podés cuidarlos?” Yo estoy ahí.</p><p><b>Luli: — ¿Sentís que sos mejor abuela que mamá?</b></p><p>Teresa: — No, creo que no. Pero habría que preguntales a ellos (risas). Ellos me admiran porque yo trabajé, porque siempre tuve proyectos y me mantuve activa. Y ellos admiran a las mujeres que trabajan, que son independientes. Yo les enseñé a que no las celen, que no sean celosos porque es horrible tener un hombre celoso en tu vida, les aconsejé siempre que les den aire, que las dejen crecer, que las dejen ser, porque eso va a hacer que tengan una relación mejor. En eso sí fui muy insistente: “No las celen, no las molesten, háganlas sentir mujeres importantes e independientes porque eso las va a hacer sentir bien como mujer”. Y también les digo a ellas: “No los celen, no celen a hombre que tienen al lado”. Es una construcción de ambos lados.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3SQSLNBUYFDZTEMACA4YR7DESU.jpg?auth=626d313797c8e4a904bdbc6a5586a71b3006da6b75e6c92db6622c1128fc629a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Teresa Calandra en Ellas by GWM - Infobae]]></media:description></media:content></item></channel></rss>