<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/author/juan-david-cardenas/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Wed, 05 Aug 2026 19:34:23 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Elecciones presidenciales 2026, el progresismo de Iván Cepeda ¿Hay izquierda después de Petro?]]></title><link>https://www.infobae.com/colombia/2026/06/20/elecciones-presidenciales-2026-el-progresismo-de-ivan-cepeda-hay-izquierda-despues-de-petro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/colombia/2026/06/20/elecciones-presidenciales-2026-el-progresismo-de-ivan-cepeda-hay-izquierda-despues-de-petro/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan David Cardenas]]></dc:creator><description><![CDATA[En el Pacto Histórico volvió la discusión por el rumbo del progresismo tras el primer gobierno nacional de izquierda, con un foco que ahora se concentra en la gestión, la corrección de fallas y la institucionalización de reformas]]></description><pubDate>Sat, 20 Jun 2026 17:46:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6P3MCDVD5JDPVJUMK3LSFMPF7I.jpg?auth=d82b0b2dd43488e4ff6ff0728155dde1d640f81d6eed340fb60ea615e61de176&smart=true&width=7974&height=5316" alt="La candidatura de Iván Cepeda a la Presidencia por el Pacto Histórico reabrió el debate sobre si expresa continuidad de Gustavo Petro o una variante de la izquierda colombiana - crédito Fernando Vergara/AP" height="5316" width="7974"/><p>Desde su confirmación como candidato oficial del Pacto Histórico, Iván Cepeda ha tenido que enfrentar, entre otras cosas, una etiqueta fácil y generalizada: la de ser simplemente el sucesor o la continuidad de Gustavo Petro dentro de la izquierda colombiana. </p><p>La inquietud por el “tipo de izquierda” que encarna Cepeda es legítima, <b>especialmente por las ideas e imaginarios que circulan en la opinión pública y que lo presentan como radical, comunista o incluso cercano a grupos armados de izquierda en Colombia</b>. </p><p>Al mismo tiempo, también es ampliamente conocida su larga trayectoria en la defensa de las víctimas de la violencia, los derechos humanos y la memoria histórica del conflicto armado.</p><p><b>Las diferencias entre Petro y Cepeda no se reducen únicamente a sus estilos de liderazgo y relacionamiento político</b>. Tampoco sería justo ni riguroso compararlos por fuera del contexto de su proyección política. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EFSXB44KGBAIRMIBOZXP77XM3Q.jpg?auth=712e668f0176550857f9bcb46467f75a13659bda68b59a2ec8ab097bbb1276f6&smart=true&width=900&height=600" alt="El discurso de Gustavo Petro organiza la disputa política entre pueblo y élites, mientras el de Iván Cepeda prioriza derechos humanos, movimientos sociales y minorías - crédito Colprensa" height="600" width="900"/><p>Petro, en su momento, representó la llegada de la izquierda por primera vez al poder nacional, <b>con un discurso explícito de ruptura y transformación.</b></p><p>Cepeda, en cambio, aspira a la Presidencia después del gobierno de Petro y en medio de unas expectativas, desde la opinión pública, más orientadas a la gestión, la corrección de errores y la institucionalización de las reformas.</p><p>El origen y la trayectoria política de ambos también marcan una diferencia: dos caminos distintos dentro de una misma orilla política. </p><p>El de Petro ha sido un tránsito desde una vertiente revolucionaria hacia el poder administrativo. <b>El de Cepeda, por su parte, ha estado marcado por su relación directa, incluso con afectaciones personales, con el conflicto armado</b>, así como por una trayectoria inspirada en las luchas por la memoria, la búsqueda de la paz y la reivindicación de los derechos de las víctimas de la violencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ML3R3LQESVDSZFKMMKJLJMOQPM.jpg?auth=d7a885b812d3abac004c617a50da2d545cb157e7e4b15884e0d3cd038b4bcd00&smart=true&width=1412&height=1042" alt="El origen político de Iván Cepeda y Gustavo Petro muestra recorridos distintos dentro de la izquierda colombiana frente al conflicto armado y el ejercicio del poder - crédito @IvanCepedaCast/X
" height="1042" width="1412"/><p>Es en el terreno político, ideológico y discursivo donde empiezan a aparecer matices que permiten inferir que sí existen diferencias relevantes entre ambos. </p><p><b>El discurso de Petro tiene un carácter nacional-popular y su planteamiento del conflicto político descansa sobre una ruptura de clase y de poder</b>, pero también sobre una dicotomía política, económica, ética y social: pueblo contra élites, cambio contra conservación, mayorías excluidas contra minorías privilegiadas. </p><p>El discurso de Cepeda, en cambio, <b>parece más articulado en torno a luchas históricas, solidaridades democráticas y causas colectivas vinculadas con los derechos humanos</b>, la acción colectiva, los movimientos sociales y las minorías étnicas, de género y raciales.</p><p>La mirada sobre la democracia también es distinta. Petro apela con frecuencia a una democracia de fuerte impronta plebiscitaria, apoyada en la aprobación popular, el poder constituyente y la legitimidad social como fuentes para impulsar su gobierno y ampliar su margen de gobernabilidad. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IUWGV4Z7VVGA7PYRVATXDBVUZM.jpg?auth=f509824a26c208aaa9f3df79dc24466a2f02ba692174b4a52ec2a34ba8dcc310&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La figura de Iván Cepeda carga con percepciones de radicalismo, mientras su trayectoria se asocia a las víctimas, los derechos humanos y la memoria histórica del conflicto armado - crédito prensa Iván Cepeda" height="1080" width="1920"/><p>Cepeda, pese a algunos deslices en campaña, ha proyectado una mirada más republicana de la democracia, anclada en la búsqueda de consensos y en los cauces institucionales para la consecución de las reformas contenidas en sus propuestas. </p><p>En ese sentido, <b>podría hablarse de la coexistencia entre una izquierda de masas y una izquierda de causas</b>, elemento que puede haber marcado el tono y el desarrollo de la campaña de Cepeda.</p><p>Asimismo, desde la orientación política de la gestión de Petro y de un eventual gobierno de Cepeda, asoma otra diferencia potencial: <b>una izquierda planteada en términos populistas y agonistas</b>, en la línea de Chantal Mouffe, que encuadra la realidad política como una confrontación entre pueblo y élites, mayorías y minorías privilegiadas, cambio y conservación; y otra izquierda, la de Cepeda, al menos en el papel, con una perspectiva más garantista, orientada a la defensa de derechos y conquistas democráticas, a la búsqueda de la verdad para superar la impunidad y a la construcción de paz para enfrentar la violencia política.</p><p>Volviendo al punto planteado al comienzo, el contexto y el momento son determinantes. Petro representó una izquierda de irrupción histórica: llegó para romper el monopolio tradicional del poder. </p><p>Cepeda representa hoy una izquierda de continuidad institucional y tendría que demostrar que el proyecto progresista puede sobrevivir más allá del liderazgo excepcional de Petro. Esa es, quizás, la pregunta de fondo: no solo si Cepeda es o no la continuidad de Petro, sino si existe una izquierda capaz de proyectarse después de Petro.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7F57OG3I3NELDND5YDL5O26VCM.jpg?auth=d042cbfc9a6316c149341a5c845c274bb063d6287bb5805d96b8d7dc75f41731&amp;smart=true&amp;width=1200&amp;height=723" type="image/jpeg" height="723" width="1200"><media:description type="plain"><![CDATA[La diferencia entre Iván Cepeda y Gustavo Petro también atraviesa su idea de democracia, entre una lógica plebiscitaria y una visión más republicana e institucional - crédito @IvanCepedaCast/X]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@IvanCepedaCast</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[La IA como herramienta de comunicación política en la campaña presidencial: ruido, emociones y degradación de la deliberación pública]]></title><link>https://www.infobae.com/colombia/2026/05/31/la-ia-como-herramienta-de-comunicacion-politica-en-la-campana-presidencial-ruido-emociones-y-degradacion-de-la-deliberacion-publica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/colombia/2026/05/31/la-ia-como-herramienta-de-comunicacion-politica-en-la-campana-presidencial-ruido-emociones-y-degradacion-de-la-deliberacion-publica/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan David Cardenas]]></dc:creator><description><![CDATA[Juan Cárdenas, profesor asociado e investigador de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana; director del Observatorio de Medios de la Universidad de La Sabana ]]></description><pubDate>Mon, 01 Jun 2026 15:55:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWUJU5K7B5G47OMDGNIBS7HUTA.jpg?auth=922628a65a2a9e8b2f85a540a6b2eb324b7bd97552a93a8a1fde15a2b4ddb0b6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Juan Cárdenas, profesor asociado e investigador de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana; director del Observatorio de Medios de la Universidad de La Sabana" height="1080" width="1920"/><p>La inteligencia artificial entró a la campaña presidencial colombiana más que como una simple herramienta técnica, como un nuevo acelerador de la confrontación política. Su problema no radica únicamente en la posibilidad de producir imágenes falsas, videos artificiales, audios manipulados o mensajes personalizados. <b>El riesgo más profundo es que contribuya a transformar la campaña en un ecosistema de ruido permanente</b>, donde el ciudadano recibe más estímulos que argumentos; más emociones que razones y más símbolos que propuestas.</p><p>Con el uso adecuado, la inteligencia artificial podría fortalecer el voto informado y, de hecho, también estamos viendo muchas iniciativas orientadas en ese sentido: ayudar a comparar programas, verificar afirmaciones, resumir debates, identificar inconsistencias y facilitar el acceso ciudadano a información compleja. De hecho, distintos análisis recientes han señalado que las herramientas de IA pueden ser utilizadas por los votantes para contrastar propuestas, revisar trayectorias y detectar contenidos manipulados. Sin embargo, en manos de campañas obsesionadas con la visibilidad, la viralidad y la reacción inmediata, la IA corre el riesgo de operar en sentido contrario: no como tecnología para comprender mejor la política, sino como tecnología para intensificar su personalización, banalización y degradación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UKN3ISC6LVDMZH4AIERDNJGCPM.png?auth=c6516ea98d2ba38b720e99eb8f0b5496e4abfa25ae10df3d016cd703ef041dd4&smart=true&width=2752&height=1536" alt="La inteligencia artificial transforma la campaña en un ecosistema donde predominan las emociones y los estímulos sobre los argumentos políticos - crédito Imagen Ilustrativa Infobae" height="1536" width="2752"/><p>Las elecciones presidenciales colombianas han sido un intenso escenario de incorporación de la IA a la comunicación política, lo que ha traído la emergencia de una serie de fenómenos, a todas luces preocupantes.</p><p>El primer fenómeno podemos llamarlo <b>hiperemocionalización electoral</b>. Consiste en la apelación frecuente, calculada y desmedida a emociones intensas; especialmente negativas, como miedo, rabia, indignación, resentimiento o amenaza. </p><p>La emoción siempre ha hecho parte de la política. No hay democracia sin pasiones, sin identificación, sin esperanza, sin temor frente al futuro. Pero otra cosa distinta es convertir la emoción en el principal motivante de la decisión electoral. Con IA, esta operación puede escalarse, segmentarse y repetirse con una eficacia inédita: mensajes distintos para públicos diferentes, imágenes artificiales de crisis, enemigos magnificados, escenas heroicas del candidato, relatos apocalípticos sobre el adversario.</p><p>La hiperemocionalización no busca que el ciudadano piense mejor, sino que reaccione más rápido. No interpela al votante como sujeto deliberante, sino como usuario emocionalmente disponible. Allí se debilita el voto razonado, porque la decisión política deja de apoyarse en la evaluación de propuestas, trayectorias y consecuencias, para apoyarse en estados afectivos inducidos por la campaña. La pregunta deja de ser “¿qué proyecto de país defiende este candidato?” y pasa a ser “¿qué siento frente a este candidato y frente a sus enemigos?”.</p><p>El segundo fenómeno es la <b>hipercirculación informativa</b>. No se trata simplemente de que circule mucha información. El problema es que la campaña se convierte en una corriente incesante de contenidos, versiones, fragmentos, ataques, respuestas, memes, clips, encuestas, denuncias, desmentidos y micro escándalos que saturan la atención pública. La IA puede multiplicar esa capacidad de producción y circulación: piezas para cada tendencia, respuestas casi instantáneas, contenidos adaptados a cada plataforma, simulaciones, videos breves, titulares emocionales y narrativas listas para circular antes de que haya tiempo de verificarlas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6GOZ2CEIBFC5LA5IDSE5AW6ZZE.png?auth=5535cc4e714302b1f93a51e098a1b31c2761e6f8382243854d2b6db6f091a417&smart=true&width=2816&height=1536" alt="El uso de IA multiplica la circulación de contenidos, saturando al votante con información fragmentada y dificultando la deliberación racional - crédito Imagen ilustrativa" height="1536" width="2816"/><p><b>La saturación informativa no necesariamente informa más. Muchas veces produce el efecto contrario: agota, confunde y desorienta.</b> Cuando todo circula todo el tiempo, la agenda pública se vuelve inestable. Los temas aparecen y desaparecen sin sedimentarse. Las propuestas quedan subordinadas a la coyuntura emocional del día. La deliberación pierde continuidad. El ciudadano no enfrenta escasez de información, sino exceso desordenado de estímulos. En ese contexto, la dificultad no es acceder a contenidos políticos, sino distinguir cuáles importan, cuáles son ciertos, cuáles son relevantes y cuáles solo fueron diseñados para capturar atención.</p><p>El tercer fenómeno es <b>la hipersimbolización electoral.</b> Las campañas siempre han usado símbolos: banderas, colores, consignas, gestos, himnos, imágenes del pueblo, metáforas de cambio, orden, patria, seguridad o esperanza. El problema aparece cuando la campaña queda inundada de símbolos que ya no condensan proyectos ideológicos ni horizontes políticos reconocibles, sino que funcionan como decorado emocional de la competencia. La IA facilita la producción masiva de este tipo de imágenes: candidatos convertidos en héroes, escenas épicas, multitudes imaginadas, sátiras animadas y símbolos vacíos de sentido</p><p>La hipersimbolización no es lo mismo que la construcción de sentido político. Un símbolo democrático debería ayudar a representar conflictos, identidades, demandas o proyectos colectivos. <b>Pero cuando el símbolo se produce en serie y se desprende de una propuesta sustantiva, se convierte en ruido visual.</b> Moviliza, pero no necesariamente politiza. Emociona, pero no necesariamente explica. Identifica, pero no necesariamente permite comprender. En lugar de condensar ideología, muchas piezas generadas o potenciadas por IA condensan solamente atmósferas: fuerza, miedo, orgullo, amenaza, victoria, redención.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPRFCBQWRZDJHOT3VWPSH3QWT4.png?auth=542f464b1293a6afc9bd925a202209f4f34aff75fafcf68a64882f42f01c6d03&smart=true&width=1536&height=1024" alt="Las campañas recurren a símbolos y emociones intensas creados por IA, desplazando las propuestas y el debate público - crédito Imagen Ilustrativa Infobae" height="1024" width="1536"/><p><b>Estos tres procesos, hiperemocionalización, hipercirculación e hipersimbolización, tienen un efecto común: erosionan las condiciones del voto informado</b>. No porque los ciudadanos sean pasivos o manipulables por definición, sino porque la arquitectura comunicativa de la campaña puede estar diseñada para dificultar la pausa, la comparación, la duda y la evaluación racional.<b> La democracia no requiere votantes fríos, desprovistos de emoción, pero sí necesita ciudadanos capaces de convertir la emoción en juicio político.</b> Tampoco requiere campañas silenciosas, pero sí campañas en las que la abundancia informativa no destruya la claridad pública. Y no exige eliminar los símbolos, pero sí impedir que estos sustituyan por completo a los argumentos.</p><p>En Colombia, este debate ya no es hipotético. La campaña presidencial de 2026 se desarrolla en un escenario donde la IA, TikTok, los videos artificiales y las estrategias digitales ocupan un lugar creciente en la disputa por la atención pública. Por eso, la pregunta no debería ser únicamente si las campañas usan o no inteligencia artificial. Esa pregunta ya parece insuficiente. La cuestión democrática central es para qué la usan. ¿La usan para explicar mejor sus propuestas o para producir fantasías visuales? ¿Para facilitar el contraste ciudadano o para saturar la agenda? ¿Para transparentar información o para explotar emociones negativas? ¿Para ampliar la deliberación o para fabricar ruido?</p><p><b>La inteligencia artificial no es, por sí misma, enemiga de la democracia. Pero usada bajo la lógica de la viralidad permanente puede convertirse en una tecnología de intensificación del desorden público.</b> Puede hacer que la campaña parezca más dinámica, más creativa y más moderna, mientras distorsiona y lesiona las condiciones reales de la decisión ciudadana. El riesgo no es solo que nos engañen con una imagen falsa. El riesgo es que, incluso frente a contenidos técnicamente “verdaderos”, terminemos votando en medio de una atmósfera artificialmente producida, emocionalmente saturada y políticamente empobrecida.</p><p>La campaña, entonces, corre el peligro de convertirse en ruido. <b>Y cuando la campaña se convierte en ruido, el voto informado deja de depender únicamente de la voluntad del ciudadano y empieza a depender de su capacidad de resistir una maquinaria comunicativa diseñada para emocionarlo, saturarlo y distraerlo. </b>Esa es la discusión que deberíamos tener antes de celebrar, sin más, la llegada de la inteligencia artificial a la política electoral.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWUJU5K7B5G47OMDGNIBS7HUTA.jpg?auth=922628a65a2a9e8b2f85a540a6b2eb324b7bd97552a93a8a1fde15a2b4ddb0b6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Juan Cárdenas, profesor asociado e investigador de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana; director del Observatorio de Medios de la Universidad de La Sabana]]></media:description></media:content></item></channel></rss>