<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/author/ernesto-cherquis-bialo/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 05:53:03 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[La más bella locura del Loco Gatti: el día que jugó como delantero en un amistoso oficial y merodeó el gol ]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2025/04/20/la-mas-bella-locura-del-loco-gatti-el-dia-que-jugo-como-delantero-en-un-amistoso-oficial-y-merodeo-el-gol/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2025/04/20/la-mas-bella-locura-del-loco-gatti-el-dia-que-jugo-como-delantero-en-un-amistoso-oficial-y-merodeo-el-gol/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[En medio de una desorganizada gira de un Boca Juniors en crisis, el arquero nacido en Carlos Tejedor ingresó como nueve ante la carencia de reemplazos. Fue en Fresno, Estados Unidos, con 39 grados y sin público en las tribunas]]></description><pubDate>Sun, 20 Apr 2025 23:44:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/444E4AE4MBA5DPWO7ZQPERDA6E.png?auth=5e423cef8c0e1be14151207c7b97ae7c78537e44b62bf88d09ed98747326a830&smart=true&width=640&height=384" alt="En una doble página, la revista El Gráfico registró al Gatti "delantero", una excentrecidad que se dio un amistoso que Boca Juniors disputó frente al Atlas en los Estados Unidos. " height="384" width="640"/><p>La miseria había llegado de manera degradante. <b>Boca, un símbolo grandioso del fútbol argentino, había tocado fondo y una amenaza de remate ponía en riesgo a su templo, La Bombonera.</b> Se habían acabado los festejos del campeonato de 1981 obtenido al conjuro de la magia de Maradona y de Brindisi. En los tres años siguientes, un encerado tobogán económico lo dejó al borde de un abismo.</p><p>Fue así que la recomendación a los jugadores por parte del presidente Domingo Corigliano -al momento de pedir licencia por “cuestiones de salud”- fue: “Muchachos no hay plata, tenemos que jugar la copa Gamper en Barcelona como parte de la venta de Diego y después de todo lo que recauden, habrá una parte para los gastos, una parte para el club y una parte para ustedes….”. Y así, con el estadio clausurado, Boca jugó 30 amistosos. Y ellos comenzaron en abril frente a Estrada de Formosa, Chilecito y Andino de La Rioja, Simoca de Tucumán, entre otros. Luego continuaron con aquella derrota contra el Barcelona por 9 a 1 por la Copa Joan Gamper llegando hasta Grecia, Francia e Italia en Europa; después a Fresno, California y hasta un frustrado cruce de frontera para llegar a México y jugar con el Atlas. Este último compromiso no pudo concretarse por falta de la documentación completa de los jugadores.</p><p>¡Qué Boca era aquel Boca…! Parece un cuento: para un encuentro oficial contra Atlanta<b> tuvieron que prestarle las camisetas blancas que el club de Villa Crespo usaba como alternativa y dibujarles los números en las espaldas con un lápiz de crayón </b>a los pibes de las Inferiores que jugaban en la Primera porque los grandes estaban en huelga. Increíble. Era tal la situación que el gobierno del presidente Alfonsín decretó intervenir el club –debe haber sido la única Intervención de su mandato- y designó para tal función a Federico Polak, un caballero. Fue la salvación, pues Boca pudo reinstitucionalizarse y los socios, luego, votaron por Antonio Alegre y Carlos Heller, la fórmula que habría de devolverles prolijidad administrativa y grandeza institucional.</p><p><b>Antes de que ello ocurra y en el transcurso de aquella famosa gira ocurrieron hechos inimaginables. Uno de ellos fue que Hugo Orlando Gatti, su arquero y estrella, ingresara obligadamente como delantero</b>. Diríamos por qué el plantel era escaso y al equipo le faltaba uno… Esto pasó el 17 de septiembre de 1984. El rival era el Atlas de México y la temperatura en Fresno superaba los 39°. Boca se imponía por 1 a 0 gracias al gol convertido a los 28′ por el uruguayo Fernando Morena.</p><p>Fue en aquellas adversas condiciones climáticas que tres jugadores –el límite previsto para cambios- pidieron ser relevados durante el entretiempo pues estaban deshidratados. El estadio Ratcliffe tenía arcos de fútbol americano, las medidas del campo no llegaban a los 105 metros, en las tribunas no había ni público ni alambrado; menos aún, bancos de suplentes, <b>fue por ello que Gatti aprovechó para dejarse el pantaloncito, cubrir parte de sus pies con un par de ojotas y dejar que el sol tiñera de bronce sus doradas piernas, torso y rostro </b>toda vez que en el arco de Boca jugaba Balerio. El <i>Loco </i>Gatti solo se reincorporaba de su posición horizontal en caso de que alguna jugada que lo ameritara, a juzgar por los gritos de los jugadores.</p><p>El director técnico de aquel equipo era el brasileño <b>Dino Sani</b>, valorado campeón del mundo con la selección de Brasil en Suecia 58′. Su fama quedó asociada a la consagración de Pelé, pues este ex talentoso volante fue el cerebro táctico de aquel inolvidable equipo. Dino Sani también jugó en Peñarol, en Boca, en Milan, en no menos de siete equipos brasileños y hasta en el Puebla de México. Y fue campeón con la selección y con equipos como jugador y también como conductor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7UXISK2T55GZHD7P2QFC3WLOZY.png?auth=47b00c3dafe990391c3a9403da2740c3c0bc4dff2e4bb152ee677bf50d931a5b&smart=true&width=469&height=640" alt="Una de las primeras tapas de Hugo Orlando Gatti en la revista El Gráfico" height="640" width="469"/><p>Este hombre bueno también es recordado por la anécdota de haber elegido un gol en contra como “el mejor gol de la jornada” en el programa de televisión que lograba el mayor rating los domingos por la noche. En esa emisión de Canal 9 del domingo 14 de mayo de 1984, los conductores Julio Ricardo, Adrián Paenza, Marcelo Araujo, Fernando Niembro y Dante Zavatarelli no podían creer que el ilustre técnico de Boca hubiese elegido un desafortunado gol del volante Marcelo Firpo, quien al intentar rechazar un remate de Lucca tras un centro de Comas, metió el balón en su arco faltando 5 minutos. Con ese gol en contra, Velez le ganó 1 a 0 a Atlanta y Dino Sani lo destacó como “el mejor gol de la jornada”...</p><p>Por cierto que este hecho fue motivo de bromas en todos los ámbitos del fútbol y mucho más en el caótico vestuario de Boca. Pero todos sabían que Dino Sani era un hombre cordial, apacible y digno. Tanto que ilimitó la tolerancia a sus jugadores, quienes habrían de cobrar 4.500 dólares para enfrentar al Atlas de México lo que en el prorrateo significaron 261 dólares para cada uno.</p><p>Hubo más cosas increíbles en esa devastadora gira de Boca realizada por Europa y Estados Unidos en 1984. Por ejemplo, los jugadores viajaron unos 350 kilómetros desde Los Angeles hasta el Valle de San Joaquin y al llegar a Fresno –lugar del amistoso- muchos de ellos, la mayoría, debieron dormir en autos y ocupar algunos asientos del bus, pues no había lugares disponibles para todos en los hoteles adecuados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LXYQYH7ROFGCXOZDRGFXEVVFHE.jpg?auth=cba48ba6030334407286d843585acccc439a74ce456fc95214f16c44d553af87&smart=true&width=1920&height=1240" alt="El Loco en acción, pero en un partido por el campeonato local ante San Lorenzo. De delantero solo jugó un amistoso" height="1240" width="1920"/><p>Mientras todos corrían, Hugo Orlando Gatti tomaba sol acostado sobre el lugar donde sus compañeros, unos pocos suplentes, seguían el partido en cuclillas o sentados fuera del campo de juego sobre un piso de césped sintético. Parecía el mismo osado joven a quien Osvaldo Zubeldía hizo contratar en 1962 para que fuese el arquero de Atlanta. Fue el mismo día en que llegó desde Carlos Tejedor, su tierra natal, para probarse. Don León Kolbowski, presidente del club –un hombre que dignificó a la dirigencia argentina- habló con Gatti y luego de ello llamó a Zubeldia.</p><p>— Osvaldo –le dijo al enorme Osvaldo, un revolucionario de la táctica y de la estrategia en el futbol– este muchacho que probaste y querés que contratemos está “mishiguene” (loco en idish); dice que es mejor que Carrizo, que Roma es un antiguo, que con él llegará la revolución de los arqueros”. Y tomándose la cabeza, comenzó a lamentarse: “Mome Maine” (madre mía).</p><p>Zubeldía lo tranquilizó: “Don León ya tuvimos a Errea (Néstor) –un arquero que jugaba bien con los pies, alto, flaco, frío, de tirarse poco y ordenar la defensa, que falleció silenciosamente –junio del 2005 a los 66- en Grecia- y a quien Don Victorio Spinetto le había dado la titularidad. Bueno –completó Zubeldía– este pibe Gatti tiene condiciones, va a andar bien, quédese tranquilo Don León; hágale firmar el contrato”, completó el revolucionario técnico. Frente a tanta contundencia, Don León repreguntó a su DT: " Y dígame Osvaldo, ¿usted cree que podremos venderlo y recuperar la inversión? (Vaya si lo logró Don León: su venta fue por 15 millones de pesos de la época que significaban unos 150.000 de entonces…).</p><p>Quién hubiera dicho que aquel muchachito de 1.83, casaca de colores vivos, pelito corto, sonrisa fresca, patitas flacas, salidas audaces, transgresor, osado, intrépido y de enormes convicciones iba a llegar a jugar 765 partidos en la Primera División, de los cuales 548 fueron en Boca. Para lograrlo habría de pasar por River -93 partidos sin poder desplazar a Amadeo Carrizo, su obsesión-, más sus exitosas campañas – 244 partidos- en Gimnasia y Esgrima –durante la cual hizo el famoso aviso de ginebra Bols con Smowing, un gol de arco a arco- y Unión de Santa Fe , club en el cual Juan Carlos Lorenzo, tras dirigirlo, lo incluyó como condición “sine qua non” para tomar la dirección técnica de Boca en 1976. Se trató de una operación muy larga y complicada entre el presidente de Unión, Super Manuel Corral y el de Boca, Don Alberto J. Armando. Y fue con esa, su última camiseta, con la cual Gatti ganó 6 títulos inmortalizando el penal que le atajó a Vanderley en la final contra el Cruzeiro, como el más significativo símbolo de su paso por el club.</p><p><b>El hombre que había sido héroe en Kiev bajo la nieve con la Selección Nacional de Menotti, el que había dicho que Maradona era un gordito, que Carrizo un timorato, que Roma un antiguo y que era mejor que Fillol, tomaba sol a un costado de la cancha mientras los demás corrían en aquel inservible partido que se jugaba en Fresno, California.</b></p><p>De tantos años –desde cuando se fue a probar a Atlanta hasta el final de su carrera contra Deportivo Armenio el 11-9-88 tras aquel gol que se comió al salir tarde frente a Maciel de Armenio en La Bombonera y Boca perdió 0-1- cuántos momentos he compartido con este fenomenal protagonista que falleció este domingo 20 de abril a los 80 años.</p><p>De todos los recuerdos –que son muchos y de todo tipo- habré de rescatar uno que debí sobrellevar con algo de nerviosismo. Fue en mayo de 1979 cuando la revista <i>El Gráfico</i> celebraba sus 60 años. En tal oportunidad, <i>El Gráfico</i> invitó al evento a grandes deportistas argentinos e internacionales. Entre quienes vinieron desde distintos países del exterior estaban J.C Owens – 4 medallas doradas en los Juegos Olímpicos de Berlin 1936-, Jackie Stewart –3 veces campeón del mundo de la F1-, Pelé –3 veces campeón del mundo-, muchas figuras del continente y Muhammad Alí, la estrella máxima del boxeo mundial.</p><p><b>Uno de los compromisos de nuestra agenda era llevar a Muhammad Alí a Canal 13</b> el domingo 20 de mayo para que participara relevantemente del programa “Mónica Presenta” que conducía Mónica Cahen D’Anvers junto a César Mascetti con la participación de Roberto Maidana, todos primeras figuras de la comunicación de entonces. Pero esa noche había un selecto grupo de invitados: Tito Lectoure, Edmundo Rivero y acompañábamos a Muhammad, su esposa Verónica Porsche, su fotógrafo Howard Bingham y nuestro corresponsal en Estados Unidos, Alberto Oliva.</p><p>Tal como era la televisión de entonces, todo estaba cronometrado: “Mónica abre programa, habla 1 minuto y medio; continúa César 45 segundos… Vamos al living con Roberto, 2 minutos y volvemos con Alí, Mónica, Cesar y fotógrafos; aplausos a las 21.07; luego Rivero con “Por una cabeza”; aplausos; Mónica comienza la entrevista con Alí…”. Todo milimétricamente cronometrado. Hasta que de repente apareció Gatti con su hijito Lucas Cassius de 15 meses en brazos y, puesto que la seguridad y todo el mundo en el piso creía que era un invitado al programa, <b>Gatti se acercó a Alí y le hizo traducir que le había puesto Cassius como segundo nombre a Lucas por su admiración hacia él. Muhammad no entendía bien, pero se puso a jugar con el bebé al tiempo que el productor general gritaba “mandá corte, mandá tanda…”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3TVDQXQOEZD6DN7S2SDE6UNMT4.png?auth=2d2959ca08800e56b567d10eea647eaca653629f420aebc7da925fcd8ff6292d&smart=true&width=523&height=640" alt="En canal 13, Gatti se acercó al campeón de los pesasos para comentarle que le había puesto Lucas Cassius a su hijo en homenaje a él. Alí no entendió mucho..." height="640" width="523"/><p>Desde aquella anécdota con Muhammad Ali en Canal 13 a este hecho en Fresno que hoy recreamos, habían pasado cinco años. Y Gatti era cada vez menos Hugo Orlando y cada vez más <i>El Loco</i>. Y aunque el 11 de agosto de 1976, durante los festejos por la obtención del Campeonato Metropolitano frente a Platense en La Bombonera ya había jugado un rato de 9 como parte del show, ésta sería la primera vez que lo haría oficialmente. La crónica de <i>El Gráfico</i> decía que el correntino José Orlando Berta se lesionó y pidió el cambio. Dino Sani lo miró y quejosamente le respondió: <b>“Aguantá que no tenemos más a nadie…”</b>. Faltaban 17 minutos e iban 1 a 1. De repente, lo miró a Gatti que seguía tomando sol y acercándose le inquirió: <b>“¿Usted se animaría Hugo a jugar de punta?”</b>. La respuesta fue inmediata, pues <i>El Loco</i> se puso de pie y mientras le pedía el calzado al utilero Quintieri sin tiempo para vendarse, el preparador físico Rodriguez se fue corriendo hasta el ómnibus y trajo una camiseta de Boca impecable con el número 14. <b>En menos de dos minutos salió el Gringo Berta e ingresó para hacer su “debut internacional” como centrodelantero Hugo Orlando Gatti, uno de los más famosos arqueros del mundo. </b>Una vez en el campo ocurrió lo siguiente: “Porté (Omar Rodolfo) lo mira y escucha a Gatti que le indica Omar, tírame buenos centros y mirá lo que hago, vas a ver cómo se juega al fútbol. Atención troncos, que entró el maestro`’, le vociferó a sus exhaustos compañeros”.</p><p>La pelota no llegaba y Hugo se tiró a la derecha. <b>La recibió y se mandó por el lateral, pero lo salió a marcar un defensor y se fue con la pelota afuera de la cancha</b>. El crack uruguayo Fernando Morena no desaprovechó la oportunidad para cargarlo: “Hugo, andá a jugar a Carlos Tejedor”. <b>Por fin el gol que pudo meter Gatti, ese que fue el sueño de su vida, lo convirtió el Potrillo Morena con un remate que dejó sin chance al arquero mexicano y le dio el triunfo a Boca por 2 a 1.. </b>Pensar que era inmejorable la posición del <i>Loco </i>para empujarla si el uruguayo lo hubiera visto… Que lástima.</p><p>Por los siglos de los siglos, hubiera seguido contando cómo fue…</p><p><b>Archivo:</b> Maximiliano Roldán</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SIH226HFD5ANLLM7HF5AB7SH3E.jpg?auth=704489e6e049fa26836d1d2ca4a44a8faaa5b97814cd7f2a6e790a9039fda99a&amp;smart=true&amp;width=1583&amp;height=890" type="image/jpeg" height="890" width="1583"/></item><item><title><![CDATA[Gatti marcó una época con el nacimiento del color y la sonrisa en el fútbol argentino]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2025/04/20/gatti-marco-una-epoca-con-el-nacimiento-del-color-y-la-sonrisa-en-el-futbol-argentino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2025/04/20/gatti-marco-una-epoca-con-el-nacimiento-del-color-y-la-sonrisa-en-el-futbol-argentino/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[Fue uno de los pioneros en el rol de arquero-jugador y causó una revolución hasta con su forma de vestir. Le adosó un estilo osado a la hora de declarar, que tomó de uno de sus ídolos: Cassius Clay. Fue Gatti hasta el último hálito de su vida]]></description><pubDate>Sun, 20 Apr 2025 22:42:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EPV4GHYAPRBJPN7ZP6ODYS6QYA.jpg?auth=f6cc83f74c67c76b8bd8b9991583d7e1f76874222304e43044d3fb2b2a0aaded&smart=true&width=686&height=386" alt="El Loco murió a los 80 años" height="386" width="686"/><p>Nunca me voy a olvidar el día que fue tasado por una cifra récord ante el interés de <b>River</b> en 1964. Estábamos laburando en la redacción y la producción para la revista <i>El Gráfico</i>: “El pase más cuantioso de la historia del fútbol argentino”.</p><p>Una idea era producir fotos con <b>Hugo Orlando Gatti</b>, quien venía de Atlanta, acompañado por otro jugador del plantel (Miguel Ángel Villafañe, su compañero de pensión). ¿Por qué? Era costumbre de León Kolbowski, entrañable y respetadísimo presidente del Club Atlético Atlanta, que cada vez que River o Boca, que eran sus principales clientes, pretendían comprarle un jugador joven, Kolbowski vendía dos por uno. Fue el iniciador en la época del fútbol profesional de los años 60 en la oferta dos por uno. ¿Querés a Gatti? Tenés que comprar a otro, que más tarde terminó siendo Mario Bonczuk.</p><p>Lo llevamos a Gatti a la redacción. La pregunta era cómo conseguíamos billetes de dólares para que Gatti se sentara en el hall central del tercer piso de la Editorial Atlántida, rodeado de puertas, vitrinas y trofeos. En el medio, él, sentado en ese ámbito y con dólares lloviendo. Es decir, teníamos que arrojar dólares al aire y cuando iban cayendo sobre la humanidad del Loco Gatti, sentado en posición de yoga, sacar la foto del joven jugador sonriendo para poner en la tapa: <b>“Hugo Gatti: desconocido que vale millones, signo de nueva época en nuestro fútbol”</b>.</p><p>Para hacer esta producción tuvimos que hacer un memorándum a la administración y esta lo consultó con el directorio. El directorio lo autorizó y fueron a buscar pesos nacionales al Banco de la Nación Argentina Casa Central para hacer la nota. El administrador, el tesorero y dos empleados presenciaron la producción de la nota, desesperados cuando veían esos billetes en el aire, cayendo sobre la humanidad de Gatti y sonriendo. Kolbowski había asegurado que lo tasaba en la suma récord para la época de 15 millones porque era un<b> “arquero sensacional, llamado a ser el sucesor de Yashin”</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7UXISK2T55GZHD7P2QFC3WLOZY.png?auth=47b00c3dafe990391c3a9403da2740c3c0bc4dff2e4bb152ee677bf50d931a5b&smart=true&width=469&height=640" alt="Hugo Orlando Gatti en su primera tapa para El Gráfico: Atlanta lo había tasado en una cifra récord y luego sería vendido a River Plate" height="640" width="469"/><p>“No tomé a nadie como ejemplo”, argumentaba él cuando le preguntaban por su singular estilo. Hugo Orlando Gatti no llegó a Primera División solo por sus condiciones, sino también porque se lo impuso. El arquero de Atlanta había sido uno de los pioneros; no el uno, el dos, diría. El pionero número dos, pero el más importante en el nuevo orden del arco. El “nuevo orden del arco” era el arquero-jugador. Arquero que podía jugar con los pies. Año 1962. Club Atlético Atlanta. Director técnico: Osvaldo Zubeldía. Capitán del equipo: Carlos Griguol; técnico dentro del campo. Errea era el arquero y Atlanta lo vendió a Boca Juniors. De manera que el joven Gatti, que venía de Carlos Tejedor, y en los entrenamientos, en las duchas, en el vestuario, en las tertulias y en las pocas conversaciones de concentraciones leves, casi inexistentes, decía <i>menos mal que yo vine a salvarlos a ustedes porque soy el mejor arquero del mundo</i>.</p><p>En aquella tapa de <i>El Gráfico</i> habíamos presentado al futbolista récord del fútbol argentino y al que iba a generar la salida de una gran parte de los recursos del poderoso Club Atlético River Plate, por entonces ya el <i>Millonario</i>. El arquero titular de River era Amadeo Carrizo. Un monstruo. De manera que lo que River estaba comprando era al sucesor de ese monstruo llamado Carrizo, inventor de un nuevo puesto en el arco.</p><p>A pesar de que están en la nómina de arqueros, eran jugadores. Carrizo tenía un estilo y Gatti era más osado aún que él. Primero: chau a las rodilleras. Segundo: unos guantes enterizos que quitaban sensibilidad a los dedos. Tercero: una vincha en el fútbol argentino. Cuarto: colores revolucionarios en su indumentaria. Mientras, todos los arqueros, menos Carrizo, jugaban con la clásica camiseta color amarilla y pantalones negros, para no confundirse con el resto de los protagonistas, Carrizo empezó a ponerse otros colores. Y éste dijo “si Carrizo usa esos colores –el celeste o el verde que después recogió Fillol–, yo me pongo cualquier color”, y usaba camisetas fosforescentes, que en Atlanta generaban una sonrisa y en River una preocupación.</p><p><i>¿A quién traemos para cuando se retire Amadeo?.</i> No para cuando Amadeo fuera desplazado porque Amadeo había nacido para jugar siempre. Llega el joven Gatti al Club Atlético River Plate y por ser jugador de River es protagonista de la cotidianidad informativa. Se podían ver los entrenamientos de los equipos, de manera que era consultado permanentemente por los cronistas que iban a ver entrenamientos, sobre todo en vísperas de grandes partidos, y ni hablar de los enfrentamientos frente a Boca Juniors. Mientras todos los jugadores decían “la verdad que nos gustaría ganar el clásico”, y otros decían “nuestra hinchada que nos apoya merece una satisfacción”, <b>Gatti decía “les vamos a hacer cuatro goles”</b>. Para la prensa era como agua para el chocolate. </p><p>¿De dónde venía esa osadía en el conservador clima de las noticias deportivas que por entonces publicaban los diarios, matutinos y vespertinos, y las revistas semanales? Venía de una línea parecida a la que en la misma época llevaba a cabo un boxeador distinto a todos, que luchaba por la igualdad social, racial e intelectual, y se llamaba <b>Cassius Marcellus Clay</b>.</p><p>Clay declaraba. Y Gatti repetía y trasladaba al fútbol lo que Clay declaraba respecto de ir corriendo el límite del fútbol para declarar sobre otro jugador, sobre otro equipo. Así como Cassius Clay decía, por ejemplo, que Joe Frazier no le llegaba ni a los talones; Gatti decía que Carrizo era el pasado; y también decía que Roma ya no estaba para atajar porque era un arquero antiguo. Vivía provocando a los colegas, que en el mundo del fútbol era un escozor. </p><p>Cuando había tertulias futbolísticas se convertían en ateneos. <i>“Apareció un jugador que mirá lo que dice y lo compró River”</i>. Ya había gente de River que no estaba de acuerdo con estas declaraciones con las que Gatti representaba a una señera institución. Tenía las piernas más delgadas que cualquier otro arquero que hubo existido o existirá. Tenía brazos sin bíceps marcados. Tenía un pectoral muy angosto para lo que era la fisonomía de los arqueros de la época, grandotes, gordotes, altos, armados. En Atlanta seguramente se habría advertido porque fue protagonista de grandes partidos, pero con River se notaba mucho más. Y no había televisión.</p><p>Esta anécdota sobre Cassius Clay debe ser ampliada. La revista <i>El Gráfico</i>, al cumplir 60 años de vida en el año 1979, cuando ya Gatti llevaba varios años como arquero, y había pasado por River, Gimnasia La Plata, Unión y Boca Juniors, decide celebrar de una manera ampliamente merecida con todos los maestros que tuvo en la redacción, con todos los fotógrafos que pasaron por allí, y con toda la historia del deporte argentino a lo largo de 60 años, con todas las transformaciones que implicaba eso desde 1919, fecha de partida de la revista, a 1979. De manera que pensamos: “Debemos invitar grandes héroes”. Vino Jesse Owens, ganador de los 100 metros en Berlín 1936, atleta norteamericano. Vino Jackie Stewart, campeón mundial de la Fórmula 1, gran admirador y amigo de Juan Manuel Fangio. Vino Pelé, obviamente, el mejor jugador de fútbol del mundo. Y vino Cassius Clay a la Argentina.</p><p>Me ocupé de atender a Cassius Clay porque era el cronista de boxeo. Había cubierto algunas peleas de Cassius en Estados Unidos y también en otros países, por ejemplo en Manila y en el Congo, cuando recuperó la corona. Teníamos buena relación. Una de las obligaciones de agenda para homenajear los 60 años de <i>El Gráfico</i> y aprovechar la presencia de estos héroes deportivos en el país, era la participación de Cassius Clay, en este caso, en el programa de Mónica Cahen D’Anvers en Canal 13, un domingo por la noche. Yo tenía que ocuparme. Estaba alojado en el Hotel Sheraton de Retiro junto con Cassius Clay. Debía llevarlo al canal y pasar a buscar a Tito Lectoure. Allí estaría Mónica. Estábamos ahí en el piso, televisión en vivo, canal abierto, y tenían a Cassius Clay en la Argentina para una entrevista de una hora en televisión.</p><p>En eso hay un tumulto en el piso, que era una cosa totalmente desacostumbrada. No entraba nadie. Aquello era un ámbito cuasi religioso. Era un templo con cámaras y luces, maquilladoras y peinadoras, vestuaristas y asistentes. Cassius Clay, sentado; Tito Lectoure, Roberto Maidana y Mónica, de pie. Y cuando estamos por empezar el programa, faltaban uno o dos minutos, aquel tumulto. ¿Quién era? El Loco Gatti, que traía a su hijo de un año y piquito en brazos: <b>Lucas Cassius Gatti</b>. Entonces Mónica dijo <i>‘ya que está acá, que participe de la nota’</i>. No había telefonía celular para sacarse una foto, pero aquel tremendo jugador que ya actuaba en la selección argentina de fútbol después de su trayectoria en River, Gimnasia, Unión y Boca Juniors, había ido a conocer a su ídolo y por quien le había puesto el nombre de Cassius a su hijo, que luego resultó ser jugador de fútbol. Después del programa, me pidió que le tradujera: <i>“Decile que yo soy aquí lo que él es en el boxeo del mundo”</i>. La autoestima de Gatti era una cosa impresionante. Nunca supe si la autoestima partía de la seguridad o de la inseguridad que había en toda la representatividad de aquellas declaraciones con las que se comprometía cotidianamente.</p><p>No hizo muchos amigos en el fútbol. No conservó aquellos códigos de comportamiento convivencial. No empatizó demasiado con periodistas, no abrevaba en lugares clásicos de grandes futbolistas de la época. Eso llamó siempre la atención. Pero <b>tenía un adorador: Juan Carlos Lorenzo</b>, un prestigiosísimo revolucionario de la táctica del fútbol que vino de Italia a dirigir a San Lorenzo, volvió a Italia, ascendió a la Lazio, y después fue contratado otra vez para regresar al país y dirigió a casi todos los equipos. Pero el arquero de Lorenzo era Gatti. De manera que cuando Boca contrata a Lorenzo como técnico luego de una exitosa campaña en Unión de Santa Fe, el arquero de Unión era Gatti, y él le pone como condición Alegre que el arquero tenía que ser Gatti. Él dirigía equipos donde el arquero era Gatti, con lo cual se producía allí también un gran debate entre la prensa y el público, que no había proliferado tal como lo marca ahora el avance tecnológico con pantallas 24 horas de deporte. <b>¡Lo que hubiera sido Gatti jugador con la superficie que hoy ocupa la información y el debate deportivo! ¡Hubiera sido extraordinario!</b></p><p>Después tiene los grandes hitos y algunas declaraciones que naturalmente se eternizarán. Tuvo la mala idea de, en vísperas de un partido que jugaba contra Argentinos Juniors, decir respecto de Maradona que era un gordito. Ese “gordito” se ensañó. Diego no quería hacer el gol normalito, un remate con tres dedos, un revés de pie con el efecto, un empeine completo para un pelotazo, un chanfle. No, quería hacerle goles, si era posible, de túnel y de sombrero. Y le hizo un gol histórico y Gatti respondía a esas cosas de una manera muy particular. </p><p>Tuvo declaraciones también espontáneas, pero desafortunadas. Eran cosas muy osadas. Además siempre iba en contra de la corriente. Gatti necesitaba alimentar su autoestima, que estaba elevadísima, pero que siempre le daba más para arriba, criticando, que en el mundo del fútbol era todo una osadía. Criticaba a otros arqueros, criticaba a Maradona y en el ’77 le tocó la selección nacional de fútbol. Lo convocó el Flaco Menotti y se mandaron una gira, respondió fenomenalmente, pero ahí había un parteaguas que era: “¿Vos querés jugar la Copa del Mundo del 78 en Argentina? ¿O querés jugar la Copa Libertadores con tu club?“, preguntaba con toda franqueza Menotti a los jugadores que estaban en duda porque no todos los jugadores acudían al llamado de la Selección. Los de River renunciaron, menos Passarella; y después de última se llamó a Fillol, cuando ya la cosa claramente era inminente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UULLN5SSKJHRRNSJJLQWB6FESM.png?auth=c88618af49d25796d06d758078d02c7ce8ae7f9565165bd3df8dde3375474126&smart=true&width=709&height=697" alt="Fillol y Gatti: una dicotomía de época " height="697" width="709"/><p>Y Gatti dijo Boca, me quedo con Boca, jueguen ustedes el Mundial. Se quedó con Boca y ganó la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental contra el Borussia. Una vez que pasó la consagración, quiso volver a la Selección. Fillol también quiso volver. El <i>Flaco</i> Menotti aceptó una reunión con Fillol, que hubo de haberse llevado a cabo en su casa, a instancias de una producción de la revista de la época, pero no admitió lo de Gatti porque Fillol siempre fue silenciosamente respetuoso con la Selección y los objetivos para el Mundial. En cambio, Gatti dijo <i>cómo vas a comparar a Boca con la Selección.</i> Es decir, tenía esa cosa, de la que nunca se arrepentía, la reafirmaba. Iba a cualquier programa. Para el ambiente del fútbol, desde su debut hasta su retirada y sobre todo después, cuando siguió como comunicador en España, este enorme arquero, este personaje que cambió un poco la lógica y el humor de los interesados en la información deportiva y de los hinchas de los clubes en los que actuó, fundamentalmente, no será recordado por actitudes personales, porque no se le conocen actitudes personales propias de jugadores de fútbol –solidaridades, adhesiones, etcétera.–. Antes bien se lo conoce por su pasión por el fútbol y por su frustración de no haber sido “nueve”; <a href="https://www.infobae.com/deportes/2022/08/28/la-mas-bella-locura-del-loco-gatti-el-dia-que-jugo-de-delantero-contra-el-atlas-de-mexico/" target="_blank">puesto en el que jugó algunas veces</a> y que intentaba ser aceptado por Zubeldía en Atlanta. Cuando vino a probarse como arquero le dijo <i>Maestro, mire que yo también juego de delantero. Si le hace falta un delantero, pruébeme de delantero.</i> Y después por sus críticas despiadadas a otros colegas.</p><p>Llama la atención que haya permanecido en un hospital público, no porque no sea la excelencia, sino porque es naturalmente el lugar de recurrencia emergente cuando, como a él, le ocurre un accidente tan propio de la edad: una caída. Una caída es la rotura del fémur y el reemplazo de una cadera. Se va al hospital. Una ambulancia, un coche particular, un taxi, te lleva a una guardia de hospital. Pero cuando el diagnóstico es poner una prótesis en la cadera, generalmente se apela a algún servicio de jerarquía de sanatorio, que es donde una persona con la trayectoria y la vida del <i>Loco</i> Gatti generalmente acude. Llama la atención que haya permanecido allí y llama la atención que no nos hubiéramos enterado antes que estaba internado allí y que estaba en una situación crítica. Pero a la vez también forma parte de la coherencia de su vida hasta el hálito final. Así de austero era y así priorizaba todas las cuestiones vinculadas con lo que comúnmente nosotros llamamos la vida. El gasto para una vida mejor. En los conceptos de Gatti esto no existía. Él tenía una autoestima tan elevada que entendía que a los lugares que pudiere abrevar, tenía que ser invitado. Esto siempre fue marcado como una cosa rara, una rara avis en el universo del fútbol.</p><p>Si hubiera que hacer una síntesis, yo diría que el <i>Loco</i> le quitó máscara de drama a las tribunas del fútbol, sobre todo de los equipos en los que jugó. Su principal virtud fue, como arquero, que generó la reafirmación de un nuevo orden para el golero; pero que también transmitía una enorme confianza en sus compañeros. Su único involucramiento siempre fue el fútbol y no manejó la autoestima como un hecho provocado, sino que estaba dentro de él. Polémico, a veces provocativo, generalmente autorreferente. Empezaba a hablar de cualquier tema y terminaba siempre poniendo ejemplos respecto de lo que él hubiera hecho o lo que él hizo. Pero, naturalmente, reconociendo cualquier error de forma de vida, no de comportamiento humano. Gatti marcó una época en el fútbol argentino con sus burlas contra Carrizo, sus sarcasmos contra Roma, su actitud burlona frente a los arqueros convencionales. Gatti marcó una época; y la época que marcó Gatti fue una en la que justamente apareció el color y la sonrisa en las tribunas del fútbol argentino. El color y la sonrisa.</p><p>Fue un gran arquero. Priorizó siempre su convicción y nunca aceptó frente al espejo haber admitido lo que los años le iban a traer: arrugas en el rostro y que había dejado de ser lo que fue. Por eso luchó hasta el último hálito de su vida por seguir siendo Gatti.</p><p>Y será Gatti para siempre...</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQQM4RNDO5BRZPDSE3NYWBTKMY.png?auth=9275ee911812882bb4b4318de5418ba6806a050669035e10c9c18ef126bd1894&amp;smart=true&amp;width=1096&amp;height=502" type="image/png" height="502" width="1096"/></item><item><title><![CDATA[La historia de Fischer-Spassky, la apasionante partida de ajedrez que paralizó al mundo en medio de la Guerra Fría]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2025/02/27/la-historia-de-fischer-spassky-la-apasionante-partida-de-ajedrez-que-paralizo-al-mundo-en-medio-de-la-guerra-fria/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2025/02/27/la-historia-de-fischer-spassky-la-apasionante-partida-de-ajedrez-que-paralizo-al-mundo-en-medio-de-la-guerra-fria/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[La muerte de Boris Spassky a los 88 años reflotó la leyenda del mítico enfrentamiento, que se prolongó del 11 de julio al 1 de septiembre de 1972 y le significó a su rival, de origen estadounidense, cortar una hegemonía de campeones mundiales rusos sostenida durante 24 años]]></description><pubDate>Thu, 27 Feb 2025 20:46:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XQIC2SZQPNB73FCRUHBQZXWYDM.jpg?auth=f05f5b505e6298bb9c76b0733af2cd9ba72d6ad327c465d0237a17d681ec71cf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fischer dialoga con el autor de la nota, enviado especial de la revista El Gráfico a cubrir el encuentro que dirimía mucho más que el cetro del ajedrez." height="1080" width="1920"/><p>Fue un año de glicinas y quimeras. Aquel <b>1972</b> consumía tan vertiginosamente las horas que el vértigo impedía la reflexión. Se vivía todo intensamente. Y la evocación alterna el país gobernado por el<b> General Alejandro Agustin Lanusse</b> -quien enfrentaba bombas y secuestros- y el Mundo distendiendo la “<i>Guerra Fría</i>” con las visitas del presidente norteamericano <b>Richard Nixon</b> a <b>Mao</b> en China y<b> Leonidas Brezhnev</b> en Moscú.</p><p>Para el deporte individual argentino fue un año de esperanzas y consolidaciones: Guillermo Vilas alcanzaba su primera final en Cincinatti y perdía nada menos contra Jimmy Connors en tierra batida por 3-6 y 3-6 preanunciando su inmenso futuro como el mejor tenista argentino de la historia. Y si bien es cierto que el enorme Nicolino Locche perdió su corona en Panamá ante Alfonso “Peppermint” Frazer sin la preparación adecuada; Carlos Monzón, en cambio, puso en fila a sus cuatro derrotados : Denny Moyer (Roma), Jean Claude Bouttier (Paris), Tom Bogs (Copenhague, evento que facilitó esta nota) y finalmente tras cierto susto a Benny Briscoe en el Luna Park.</p><p>Ese año de 1972 nos daba la dinámica memoriosa de mezclar los goles del “Gringo” Scotta con “Los Matadores” del San Lorenzo campeón junto al debut en la Formula 1 de Carlos Alberto Reutemann con su Brabham BT 34 en nuestro Autódromo aquella carrera que ganó Jackie Stewart con su Tyrrell seguido por Denny Hulme con McLaren.</p><p>No nos faltó nada para escribir soñando. Monzón, Vilas, Reutemann, un fútbol en plenitud de estrellas, unos Juegos Olímpicos en Munich que resultarían trágicos y un Ringo Bonavena que en Nueva York perdía ante el ex campeón mundial Floyd Patterson en una extraña, atípica y rara actuación.</p><p>No había tiempo para disfrutar del tango que por fin había llegado al Teatro Colón con “El GordoE Anibal Troilo, Horacio Salgan y el “Polaco” Roberto Goyeneche; o con Astor Piazzolla de regreso desde París tras su primer infarto, estrenando “Libertando” y ofreciendo ante el clamor popular la “Balada para un loco”, escrita por Horacio Ferrer. Tampoco para aplaudir a la “Negra” Mercedes Sosa estrenando su “Cantata Sudamericana” o la “Misa Criolla” junto a Ariel Ramírez. Había que viajar, ver, cubrir, escribir, reportear y aprovechar el avión para disfrutar con lo último de los Rolling Stones, su álbum “Tumbling Dice” (“Dados tirados”) en el cual se destacó “Exile On Main St”.</p><p>En <b>1972</b> fui a cubrir para<i> El Gráfico</i> la pelea que Carlos Monzón le ganó por KO en el 5° round al danés Tom Bogs. Estaba en Copenhague, Dinamarca. Algo menos de una hora de vuelo hasta <b>Reikiavik, Islandia.</b> Después del <i>match,</i> en el vuelo Copenhague-Nueva York, en la compañía Loftleidir, escribí con mi máquina portátil <i>Lettera 22</i> de Olivetti, apoyada en la mesita de la fila de a tres de la clase turista del avión, la nota que ofrecemos a continuación , cuyo título fue: “<i><b>Las cosas que vi y escuché de Fischer y Spassky</b></i>” (Agosto de 1972).</p><p>——————————————————–</p><p>“Fue como si me hubiera despertado de un largo sueño. O como si aún estuviera soñando. Me vi en una sala inmensa, silenciosa y expectante. Alrededor, unas dos mil quinientas personas ubicadas en butacas y sillas; arriba, un techo con pentágonos blancos y negros cubriendo la forma cupular; en el piso una gruesa alfombra para amortiguar el sonido del tránsito humano; al frente, un escenario con imponente cortinado blanco, cinco adornos florales de pie, un escritorio para el árbitro aislado por un biombo, un tapiz verde cubriendo todo el piso y una alfombra blanca en la superficie ocupada por la mesa de juego y los dos sillones, reclinables y movibles. Eran las 5 y 2 minutos de la tarde. <b>Bobby Fischer</b> y <a href="https://www.infobae.com/deportes/2025/02/27/dolor-en-el-mundo-del-ajedrez-murio-el-legendario-boris-spassky/" target="_blank"><b>Borís Spassky</b></a> ya tendrían que estar allí. Allí, frente a mí. ¿No es un sueño? (…).</p><p>Así vi cómo el campeón del mundo aparecía en el escenario con un termo bajo el brazo, paso lento, traje azul con un pañuelo lila en el bolsillo superior y un aplauso respetuoso y prolongado. Es como si<b> Leopoldo Stokovsky</b> hubiera tomado lugar frente a la orquesta: el público de pie. Unos segundos después, él, el genio, el único, el futuro campeón del mundo. Paso apurado, cadencioso, brazos colgantes, traje marrón claro, corbata detonante, un vaso con jugo de naranja y una manera muy particular de dejarse caer sobre el sillón. Así como cuando en el subte alguien se levanta y lo gana el que está más cerca.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y2YEGCDA75AAVLTD6JZOI6S2OM.jpg?auth=9aa9541aabf7ffc6027f5cf7fd0371934d34f598f26f65214184586d4f32cf96&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los contendientes" height="1080" width="1920"/><p>Ya estaban frente a frente <b>Fischer</b> y <b>Spassky</b> en la partida 17. Algo más que un tablero los separaba: una verdadera batalla. Acaso la de mejor nivel técnico después de la <b>Segunda Guerra Mundial</b> y sin duda la más histórica, promocionada y fantástica.</p><p>Durante la primera media hora me quedé en el asiento. Un asiento cualquiera, pues no hay numeración. Y es lógico: la gente entra y sale. Y son más los que viven el <i>match</i> fuera del recinto que los que ocupan los asientos. Porque adentro hay una gran pantalla en la parte superior del escenario que va mostrando cada movimiento. En el exterior hay pequeñas pantallas del tamaño de televisores que están ubicadas en todos lados y también dan la imagen simultánea. La diferencia está en que que desde afuera se puede hacer de todo mientras <b>Fischer</b> y <b>Spassky</b> fatigan sus cerebros; en cambio adentro sólo se permite respirar. Y afortunadamente Fischer no se ha opuesto a que ello ocurra. Pero además de lograr que la primera fila esté a 15 metros, que no haya cámaras de televisión, flashes y filmadoras, Fischer ha solicitado que no se permita la entrada a menores de 10 años y que los chicos sean revisados antes de ingresar para que les saquen los chocolates envueltos en papel de aluminio. Luego de una sonrisa, el presidente de la Federación islandesa ha prometido estudiar el requerimiento. (…).</p><p><b>Spassky</b> y <b>Fischer</b> demuestran por qué son los mejores: <b>porque nadie en el mundo resolvería mejor que ellos cada movimiento.</b> Cuando digo el mundo lo digo pensando en el mundo en serio. Lo que ellos dos están haciendo se sabe de inmediato en Buenos Aires y en Sydney; en Roma y en Karachi. Y los aficionados siguen y viven la partida. Por eso me pareció maravilloso estar en la sala. Es como si uno estuviera en un cine sin recibir imágenes o en un teatro sin escuchar música. ¿Cuál es el mensaje capaz de lograr tanto silencio e interés? <b>¿Qué están ofreciendo Fischer y Spassky para que todo el mundo hable de ellos?</b> ¿Qué misterio se ha producido que hasta los que no sabemos nada preguntemos cómo va el match? <b>No hay imagen, no hay sonido, no hay emoción. Pero hay un mensaje y un suspenso. Es el que ofrecen las inteligencias.</b></p><p>El maestro <b>Miguel Quinteros</b> (uno de sus más valorados analistas) consiguió la palabra de <b>Fischer</b> para Radio Rivadavia. Y esto es tan imposible como que yo le gane a <b>Fischer</b> o a <b>Spassky.</b> No sólo es imposible para nosotros, los periodistas: aquí estuvo el presidente de la Federación Italiana y <b>Fischer</b> no lo recibió; estuvo su propio embajador y no lo recibió; estuvo el representante del primer ministro de Islandia y no lo recibió; estuvo el millonario inglés James Slater, que aportó 125 mil dólares para que Fischer doblara sus ganancias, y no lo recibió.</p><p>¿Qué podría hacer yo para que me recibiera? Por lo menos intentarlo. Eso no cuesta nada… por ahora. Y mi primer contacto fue <b>Fred Cramer,</b> alto dirigente del ajedrez norteamericano y, más que eso, uno de los ayudantes de <b>Fischer. Cramer</b> es un hombre simpático, que habla algo de español, aunque la respuesta me la dio en el idioma que todos entendemos: casi se tira al suelo de la risa cuando se lo propuse.</p><p>Él mismo fue el que me dijo que <b>en 8 semanas Bobby ha recibido nada más que a su hermana, su cuñado, sus dos sobrinos</b> –que pasaron por aquí como parte de una excursión por Europa–<b>, a su abogado</b> por el juicio que le inició <b>Chester Fuchs</b> –el hombre que había comprado los derechos de televisión–, <b>al maestro yugoslavo Svejczar Gligoric</b>, a quien Fischer llamó para jugar al tenis, <b>y a don Miguel Najdorf</b>. Fuera de ellos, los únicos que tienen acceso al challenger son sus segundos y el periodista norteamericano Brad Darrach, de la revista “Life”, que para esto pagó 50 mil dólares.</p><p>Yo no traía tanto dinero, pero había que seguir intentándolo. Me fui a la sala de prensa y conocí al padre <b>William Lombardy,</b> el principal ayudante de <b>Fischer,</b> uno de sus mejores amigos y el asesor general de sus cosas. No de sus negocios, porque luego de la ruptura con<b> Edmond H. Edmonson</b>, el hombre que firmó este match como representante de <b>Bobby</b> y prácticamente lo obligó a venir según ese contrato, <b>Fischer</b> no quiere más managers. <b>Edmonson,</b> respetado por todos, fue el que aceptó la participación de <b>Bobby</b> frente a <b>Spassky</b> en Reykjavik. Y aunque después <b>Fischer</b> no lo quería, no tuvo más remedio que venir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O7UMQJMBV5F43E3OI22WT4MJ6Q.jpg?auth=aca6e28ff744dfb82f3a9765c438b0d3d6ddb6eb3d0be5d97432d9b1435bf485&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El legendario match entre Bobby Fischer y Spassky, en una postal histórica" height="1080" width="1920"/><p><b>Lombardy</b> es otra cosa: un hombre joven, segundo tablero de los Estados Unidos, sacerdote, cordial y accesible. Lo encontré mientras analizaba la jugada 30 de la partida 17. Estaba con los maestros estadounidenses <b>Larry Evans</b> y <b>Robert Byrne.</b> Junto a ellos, en un sillón de ruedas y padeciendo una lamentable enfermedad, se encontraba el hombre que le enseñó a <b>Fischer</b> las lecciones superiores del ajedrez, el maestro <b>Collin.</b></p><p>–¿Cómo puedo hacer para ver a Fischer?, le pregunté a Lombardy. –Compre una foto, las venden en todos lados. –Escúcheme… He viajado mucho para llegar aquí, vengo de Argentina. –¿De Argentina? ¿No sabe usted cuándo llega Quinteros?</p><p>La verdad que no lo sabía porque hacía ya una semana que estaba afuera, pero le dije: <b>“Vendrá hoy o mañana, yo soy muy amigo de él, del maestro Najdorf, y ellos me dijeron que usted haría lo posible”</b>. La verdad es que no tengo la suerte de ser amigo ni de Quinteros ni de Najdorf, pero ellos me sabrán disculpar.</p><p>–Muy bien, escríbale una carta a Bobby en español, explique todo y en menos de una semana prometo contestarle. No le aseguro nada; usted sabe cómo es Bobby. Pero haga la carta y démela.</p><p>Me fui a un escritorio. Escribí las frases “más dolientes” que jamás haya escrito en mi vida y se la entregué a Lombardy con esta aclaración:</p><p>–Maestro, yo pienso irme el jueves, no puedo esperar una semana. –Muy bien, mañana hábleme al hotel; veremos qué suerte tenemos.</p><p>No tenía mucha fe. Sabía que únicamente un milagro podría lograr mi objetivo. Y seguí caminando por el bar, por la sala de prensa, por los pasillos. Me encontré otra vez con el viejo <b>Cramer.</b> Su ataque de risa había pasado y me habrá visto cara de angustia porque me preguntó:</p><p>–¿Habló con Lombardy? –Sí, hablé. –¿Qué le dijo? –Le conté todo. –Muy bien –me replicó–, yo voy a poner su carta encima de todas las que Fischer tiene para esta noche. Llámeme al hotel Lofther.</p><p>Cuando se iba me dejó una pregunta insólita: –Dígame, ¿usted sabe jugar al ping-pong o al bowling? Contesté rápido porque sabía qué había detrás de la pregunta. –Yo soy el mejor jugador de ping-pong que hay en Argentina y campeón sudamericano de bowling –le dije sonriendo pero dándole a entender que sí sabía jugar a las dos cosas. –Entonces venga conmigo.</p><p>Me agarró de un brazo y mientras chocábamos con la gente pensé: “Qué lío: en mi vida jugué al ping-pong y me retiré del bowling porque rompía los vidrios de los boliches donde a veces iba”.</p><p>–Este señor juega muy bien al ping-pong y al bowling –le dijo <b>Cramer</b> a otro señor joven, de cachetes sonrojados y con más pinta de norteamericano que John Wayne. –Por favor, deme su nombre y su dirección. Lo llamaré tal vez esta noche, una hora después de la partida.</p><p>Le dejé mi tarjeta y el nombre del hotel. Y pensé si me llaman voy. Además, jugaré con <b>Fischer</b> y aunque me eche a los dos minutos, por lo menos tendré algo para contar. El señor que se había interesado era <b>Don Schulltz,</b> encargado de recreación y deportes de <b>Fischer.</b> Él fue el que trajo a <b>Archie Waters</b> desde Nueva York, un experto en ping-pong que conocí enseguida y trató de tomarme una prueba. La mayoría de las cosas “no pude” contestarlas porque no “entendía” el inglés. Menos mal que Waters no me había escuchado hablar con <b>Schultz,</b> porque aunque mi inglés es muy malo sirve para pedir cosas, ¿cómo no habría de servir para hablar algo de ping-pong?</p><p>Así conocí a todo el equipo de <b>Bobby.</b> Ahora me faltaba conocer al equipo de <b>Spassky.</b> Los rusos me parecieron distintos. Generalmente están juntos y aunque responden a cualquier saludo o pregunta, caminan menos. Allí estaba <b>Eufin Geller,</b> el segundo de <b>Spassky,</b> con cara de enojado. <b>Geller,</b> en la mañana, había denunciado que <b>Fischer</b> estaba usando métodos electrónicos para perjudicar a <b>Spassky.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HJC725X7SBGSNHUNAVYQ7E7ZWM.jpg?auth=c95cac7cf414b570413678cb7ddb7525fc1cb2d02854c53bbf39f726ea339991&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Spassky fue campeón mundial entre 1969 y 1972" height="1080" width="1920"/><p>Pidió –esto fue el miércoles pasado– que desarmaran el gran plafón de luz fluorescente que ilumina el salón y las cámaras que toman para circuito cerrado el match. <b>Geller</b> debe ser uno de los pocos hombres en el mundo que se corta el cabello con la máquina doble cero. Cuando hablé con él y antes que le dijera nada en concreto se anticipó:</p><p>–Ni Pravda, ni Tass, ni ningún periodista soviético ha hablado por ahora con Boris, no pierda el tiempo.</p><p>Quedaba feo decirle que eso quería y repliqué:</p><p>–No, sólo quiero transmitirle el saludo de los aficionados argentinos. –Muy bien, muy bien. ¿Algo más? –Sí, ¿de qué manera Fischer está usando métodos electrónicos en perjuicio de Spassky? –Yo ya le informé a la Federación Islandesa. Pídale a ellos mi carta. ¿O usted tiene dudas que Fischer está haciendo cosas raras?</p><p>Pensé para mí: “¿Cómo podría saberlo si ni siquiera sé jugar al ajedrez?” Pero le contesté:</p><p>–Usted es el denunciante, no yo. Dígame cómo. –Vaya adentro y vea lo que hace Fischer todo el tiempo. Se dará cuenta. Fui adentro y vi. Fischer mueve y se va del escenario. Spassky se queda pensando. Cuando el campeón mueve, Bobby regresa siempre con un vaso en la mano. En tres horas lo único que había cambiado era que Fischer tenía la corbata floja, media camisa afuera y el cordón del zapato derecho desabrochado.</p><p>No lo encontré a <b>Geller</b> para contárselo. De su equipo estaba <b>Nei Boleslavsky</b> y la esposa de <b>Spassky,</b> una señora de cabello morocho, ojos negros, peinado cuidado y hermosas facciones.</p><p>Luego de cinco horas la partida quedó suspendida. Para mí era terrible. Si Fischer hubiera ganado podría ser llamado para jugar al ping-pong. Al hacer tablas, estudiaría toda la noche y no habría distracción. Por un lado menos mal para mí , por otro lamentable también para mí. Mi plan de todas maneras continuaba. Tendría todo el jueves y parte del viernes para hablar con Fischer. Mi carta no sería leída esa noche, pero sí tal vez al día siguiente. Y regresé al hotel. Por teléfono llamé a la habitación del maestro <b>Gligoric,</b> también alojado en el Esja. Lo invité a cenar. Aceptó. <b>Gligoric</b> trabaja para muchos medios: radio Belgrado, diario de Belgrado, una radio mexicana, una inglesa, a veces Rivadavia… Interrumpimos varias veces porque lo llamaban de todos lados. También está escribiendo un libro sobre el match que será traducido a varios idiomas.</p><p>Me contó que además de analizar las partidas, escribirá sobre la parte psicológica del match. El está convencido de que <b>Fischer</b> le planteó a <b>Spassky</b> una situación para la cual el ruso no está preparado. Cuando <b>Spassky</b> se dio cuenta, casi era tarde. Recién en las últimas partidas el campeón pudo encontrar la manera de acostumbrarse a Fischer. Según Gligoric el secreto estuvo en las aperturas.</p><p>–¿Usted cree que Fischer es un ambicioso del dinero? –Oh, no. Fischer es un hombre que exige ganar y no le importa luego gastar el dinero. Fíjese, le ofrecieron 125 mil dólares para que haga la publicidad de un tónico para el cabello. ¿Sabe qué respondió?: “Yo no puedo aceptar eso porque ese tónico es muy malo y no lo uso”. Y gracias a él todos los jugadores del mundo ganaremos más. Tienen ofertas para jugar la revancha con Spassky y le dan 500 mil dólares. Tiene otra oferta para asesorar sobre ajedrez en una película y le dan 200 mil dólares. Bobby será millonario cuando termine este match y todos nos beneficiaremos. –¿Y por qué entonces no aceptó venir hasta que no doblaron la bolsa? –Porque él tiene esas cosas. Opino que no quería jugar este match. No le interesaba, simplemente. –¿El llamado de Kissinger tuvo algo que ver? –Kissinger lo llamó a título personal y le explicó que era conveniente que jugara. Pero conozco a Fischer y sé que no se quedó por eso. Aunque en realidad eso fue muy importante para levantarle la moral. –¿Y entonces por qué vino? –Porque el contrato firmado correctamente por Edmonson no le daba otra salida. Podría ser inhabilitado de por vida. –Él quería jugar en Belgrado, ¿no es cierto? –Fischer me dijo en Holanda que él quería Buenos Aires. Y que aceptaba Belgrado. Pero Spassky quiso venir aquí porque dijo que el clima de Belgrado es muy caluroso. Para mí Spassky tuvo miedo al espíritu más frenético de la gente de allí y sabía que aquí todo sería tranquilo. No se equivocó: esta es una isla sin vegetación, sin aire contaminado, sin industria, sin ruido y la gente es muy respetuosa en el salón. Es más para Fischer que para Spassky. Es cierto. Aquí hay 100 mil kilómetros cuadrados para 200 mil habitantes. Los islandeses no gritan y el viento es lo único violento. A pesar de eso, en los dos meses Fischer nunca caminó por la calle, no se dejó ver por nadie, no firmó autógrafos y recién ahora sale de vez en cuando de la habitación para tomar algo en el bar. Solo en dos oportunidades cenó en el restaurante del hotel y un solo día estuvo en el hall unos cinco minutos. Su vida es ajedrez, ajedrez y ajedrez.</p><p><b>Spassky</b> en cambio hace una vida más normal. Tenis a la mañana, caminatas con su mujer Larisa (Solovyova) y sus amigos, almuerzo, siesta y al salón. Luego, cena y a descansar. Confía mucho en sus analistas. Más que <b>Fischer</b> que cuando se aplaza una partida –como la 17– se queda toda la noche y si es necesario irá a proseguir el match sin haber dormido.</p><p>Según <b>Cramer,</b> la llegada de <b>Quinteros</b> fue muy importante para él: “Fischer necesita a su lado alguien de su mismo temperamento. Quinteros es tan joven como Bobby y tiene sus mismos gustos. Será muy bueno para todos y por eso le hemos reservado una casa particular. Sabemos que no puede ponerse en muchos gastos y haremos lo posible para que se quede aquí hasta el final”.</p><p>Ya son las 4.30 de la tarde. Aquí la lluvia es helada y el viento obliga a un gran esfuerzo para caminar. Trataré de ver a <b>Fischer</b> antes de la continuación de la partida 17. Cuando llegan, el público bordea un cordón policial. Nadie puede estar a menos de 10 metros. Por primera vez <b>Fischer</b> ha llegado primero que <b>Spassky:</b> –Un minuto, por favor, soy argentino. –Rápido, tengo que entrar. –¿Qué es lo primero que hará si se consagra campeón mundial? –Descansaré un poco y trataré de que otro no me lo quite. –¿Le interesaría que lo reciba el presidente Nixon? –Podría ser. –¿Qué opina de Spassky? –Fue un gran campeón. Y basta, tengo que entrar ya mismo. –¿Algo para los argentinos? –Los quiero mucho y allí defenderé mi título si es posible…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HM62RR475JHMJABR2QTJKZZHKM.jpg?auth=04e37f5c8ed034df03866368e851bcc858779ca933e763c9616e73a81a49382e&smart=true&width=1920&height=1079" alt="" height="1079" width="1920"/><p><b>Walter Green,</b> el fotógrafo de la Associated Press que trabaja para Chester Fuchs, no lo podía creer. Yo tampoco. Pero él tomó las fotos y vio todo. Luego Fuchs, al visulizar el rollo, dejó de reírse como el día anterior. Al rato, me entregó las fotos, copiadas. Su odio hacia <b>Fischer</b> le obliga a decir que <b>Bobby</b> es un loco. Fuchs le ha iniciado una demanda por 1.750.000 dólares. Al no permitir Fischer la televisación, Fuchs ha dejado de ganar mucho dinero.</p><p>En pocos minutos la partida habrá concluido. Cuando <b>Spassky</b> movió por tercera vez su alfil. <b>Fischer</b> llamó al árbitro <b>Lother Schmidt</b> y se lo hizo notar. Eso significaba tablas. Y así fue.</p><p>Se dieron la mano. <b>Bobby</b> salió corriendo, <b>Spassky</b> aplaudido y caminando lentamente. Para muchos, <b>Spassky</b> lo hizo conscientemente, para otros volvió a equivocarse.</p><p>Para mí había sido importante que <b>Fischer</b> no perdiera. A lo mejor mañana me llama y puedo completar el reportaje. ¿Y si quiere que juegue al ping-pong o al bowling? ¿De qué me disfrazo? Bueno, si me llama, voy y chau”.</p><p>——————————————————–</p><p><b>Robert James Fischer</b>, nacido en Chicago en <b>1943</b> murió el <b>18 de enero de 2008</b> en Reykiavik. Tenía<b> 64 años</b> y dejó viuda a <b>Miyako Watai,</b> esposa que conoció en Tokio en calidad de prófugo del FBI por haber ido a jugar a Yugoslavia en 1992 sin el permiso requerido para los norteamericanos, toda vez que las relaciones entre ambos países, por entonces enemigos, estaban interrumpidas.</p><p><b>Fischer</b> escapó siempre y obsesivamente de la prensa. Cuando fue descubierto en Los Angeles por dos periodistas de la revista Sports Illustrated, desapareció por dos años. Nadie supo nada sobre él, hasta ser detenido en Tokio al presentar su pasaporte. <b>Estuvo preso ocho meses en 2004</b>. <b>Pidió y obtuvo asilo político en Islandia. Tomó esa ciudadanía y allí descansan sus restos, en el cementerio de Laugardaelir.</b></p><p><b>Boris Spassky</b> vivió en Moscú <a href="https://www.infobae.com/deportes/2025/02/27/dolor-en-el-mundo-del-ajedrez-murio-el-legendario-boris-spassky/" target="_blank">hasta su muerte a la edad de 88 años</a>. El deceso fue confirmado este jueves por la Federación Rusa de Ajedrez. Se divorció de Larisa y enviudo de su tercera mujer <b>Marina Shchebachova.</b> Solía jugar algunas partidas por Internet, concedía una entrevista por año y seguía estudiando cada uno de los movimientos de cada una de las partidas que jugó con <b>Bobby Fischer</b> en 1972.</p><p>El match que consagró a <b>Fischer</b> Campeón del Mundo inspiró libros, ensayos, películas, foros y aún hoy la partida es debatida vía internet por jugadores profesionales, maestros, grandes maestros y aficionados.</p><p>Este insuperable hito del ajedrez mundial que <b>Fischer</b> le ganó a <b>Spassky</b> por 12 y ½ a 8 y ½ comenzó a disputarse el 11 de Julio y finalizo el 1 de Septiembre de 1972, día en que <b>Spassky</b> abandonó el match y lo dio a conocer telefónicamente tras suspender la partida 21 en el movimiento numero 40. <b>Fue así como Fischer cortó una hegemonía de campeones mundiales rusos que se sostuvo durante 24 años.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/https%3A%2F%2Fs3.amazonaws.com%2Farc-wordpress-client-uploads%2Finfobae-wp%2Fwp-content%2Fuploads%2F2018%2F08%2F04151752%2FCherquis-con-Bobby-Fischer1.jpg?auth=e96884ebdf484b3a9695f3d7e58f21306c3f4298c15eb03f4607d1a826f1a685&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Sábado de drama y triunfo”: así fue la primera corona mundial lograda por un argentino en el Luna Park hace 50 años]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/12/08/sabado-de-drama-y-triunfo-asi-fue-la-primera-corona-mundial-lograda-por-un-argentino-en-el-luna-park-hace-50-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/12/08/sabado-de-drama-y-triunfo-asi-fue-la-primera-corona-mundial-lograda-por-un-argentino-en-el-luna-park-hace-50-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El autor, testigo y comentarista del acontecimiento, refleja la consagración de Víctor Emilio Galíndez frente al norteamericano Len Hutchins. Fue un 7 de diciembre de 1974 y marcó un hito en la historia de nuestro pugilismo]]></description><pubDate>Sun, 08 Dec 2024 03:54:23 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MNROMXUYHZHC7OEEZW4P2Q5JAA.jpg?auth=3951dbfe68250a4b92d02b8adbc0a0a34b2c52706216b6c54918eb25b78a3b15&smart=true&width=1920&height=888" alt="La izquierda imparable de Galíndez" height="888" width="1920"/><p>Hubo una época durante la cual ir un sábado al Luna Park significaba distinción. O algo así como la pertenencia a una <i>porteñidad </i>litúrgica. Cuanta elegancia en mujeres y hombres de advertida presencia rumbo a sus butacas del ring side. Y cuanta excitación en aquellas tribunas populares, las que daban sus espaldas a la avenida Corrientes o a su paralela Lavalle, algunas veces regadas con mucha agua para que nadie pudiera sentarse y cupiesen más espectadores. Unos y otros solían conformar una multitud socialmente asimétrica pero unida por una pasión que ya no existe: el boxeo. Diría más: el boxeo en el Luna Park. Y agregaría: de un sábado por la noche…<b>Esa era la combinación: Luna Park, boxeo, sábado…</b></p><p>Los 30 años de <i>Tito </i>Lectoure como programador del Luna fueron maravillosos. Especialmente desde el último lustro de los 60′, más los 70′ completos y una gran parte de los 80′. El boxeo argentino había logrado cuatro títulos mundiales: <b>Pascual Pérez</b> (anterior a Tito pues fue en el 54′), <b>Horacio Accavallo</b> (1966), <b>Nicolino Locche</b> (1968), todos en Tokio y <b>Carlos Monzón</b>, el más significativo, (1970 en Roma). Y antes o después algunos intentos fallidos de grandes exponentes y siempre en el exterior a quienes nunca se les dio una chance tal el caso de Eduardo Lausse o que llegado aquel momento decisivo no lo lograron, como Luis Angel Firpo, Gregorio Peralta, Luis Federico Thompson, Jorge Fernández, Ramón La Cruz, Vicente Derado o Ringo Bonavena, solo por nombrar algunos ejemplos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7YALHNZQP5B7HNCES65IHL2OJA.jpg?auth=1dc8abd1b054c70f45bd88b35540471f0cdc859a58deee78cd22f60fed4cf4ea&smart=true&width=1920&height=964" alt="Hace medio siglo Galíndez se consagraba en el Luna Park" height="964" width="1920"/><p>Al Luna Park que por entonces pasaba los 40 años de existencia le faltaba programar la disputa de un título mundial; o sea el sueño de su promotor Tito Lectoure. En la prodigiosa vida del estadio los aficionados habían visto defender campeonatos mundiales: Accavallo, Locche y Monzón lo habían hecho varias veces. <i>Pascualito </i>Pérez en cambio, un gran peronista, debió hacerlo en las canchas de San Lorenzo y de Boca Juniors por divergencias políticas y una consecuente enemistad con los Lectoure. Lo que nunca había ocurrido se daría: que un aspirante argentino pudiera buscar el título mundial como local tras más de 40 años de espera…</p><p>Para ello se dio una circunstancia atípica. Y fue que el ilustre campeón mundial <b>Bob Foster</b> -a quien le regalaron impunemente el triunfo en Albuquerque la vez que enfrentó al mendocino Jorge Víctor <i>Aconcagua</i> Ahumada, <b>un verdadero e indignante robo “a mano armada” de los jueces localistas</b>- abandonó la corona mundial de los medio pesados pues los 79 kilos medio ya no le resultaban posibles. Y al dejarla vacante quedó liberada la disputa entre los dos mejores del ranking de la AMB. Ellos eran <b>Víctor Galíndez</b> (1er clasificado) y <b>Len Hutchins</b> (3° del ranking mundial). Fue por ello que Lectoure ofreció una bolsa que nadie se animó a igualar para el norteamericano y <b>Bob Arum</b>, el más grande promotor de la historia -a quien aun afortunadamente vemos en plena vigencia subir a los rings con sus 92 años- le tendió su mano amiga.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MNKSXU3HUFGNHKVLGH46PIDJQI.jpg?auth=d0c737dcccf507f9b5f095ee4cc34e8c1dc9595cc8326c60515bd8c551afa3c9&smart=true&width=1920&height=1606" alt="Un maltrecho Len Hutchins en su rincón" height="1606" width="1920"/><p>Fue así que el protagonista resultó ser Víctor Emilio Galíndez quien por entonces era el campeón argentino y sudamericano de los medio pesados. Un peleador <b>sanguíneo y estoico</b> nacido en Vedia, provincia de Buenos Aires (2-11-48) y hecho pugilísticamente en Morón desde donde partió su campaña. Galíndez fue un peleador dramático que <b>estaba predestinado a un paso leve y cruento por la vida</b>; todo lo que fue lo consiguió con sangre y la tragedia lo halló en una competencia de TC en la ciudad de 25 de Mayo siendo acompañante del corredor Nito Lizeviche, seis años después de su consagración como campeón mundial de los semicompletos de la AMB (26-10-80). Pero aquel sábado –casualmente como si hubiese sido anoche- sinteticé en el título de mi nota para la revista <i>El Grafico</i> - edición 2979 del 11 de Diciembre de 1974- aquello que había sentido. Y puse: <b>“Sábado de drama y triunfo”</b>, firmada con mi seudónimo <i>Robinson</i>.</p><p>Recuerdo que no disfruté del acontecimiento. Y cuando estuve frente a mi máquina de escribir en la soledad de la redacción, ya de madrugada, entre indignado y conmovido, solté una primera pregunta a la que siguieron otras. Comencé así:</p><p><i>- Me pregunto todavía, ¿qué derecho hay a que un hombre sufra tanto sobre un ring? Y más aún, quisiera saber qué nos pasó el sábado a la noche a los doce mil seres humanos que estábamos en el Luna Park para que nadie se animara a subir al ring y pedir clemencia por Len Hutchins. </i><i><b>Fue una estúpida masacre ejecutada a través de un combate que del quinto asalto en adelante resultó absurdo, grotesco y sanguinario.</b></i><i> Sólo hay un hombre que se exime de este desastre: Víctor Emilio Galíndez, el ganador. Subió para consagrarse campeón. Y, obviamente, no hizo más que cumplir con las reglas del juego. Pero, ¿y el médico de turno?, ¿y el referí?, ¿y los segundos del norteamericano? ¿Dónde estaban ellos mientras Hutchins se tambaleaba de un lado a otro con la mirada extraviada y las piernas vencidas? ¿Dónde estaban ellos mientras el boxeador estaba conmocionado cerebralmente y mostraba su peligrosa y alarmante incoordinación sobre el ring? ¿Dónde estaban ellos mientras Hutchins dejaba a cada instante un poco de su salud?</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OI2ARFVR4RH5ZFW45RL6P3YHVQ.jpg?auth=b0cbb4bd4e11c2ae38c374a17ec3b66acdd3bfafe7b8c5e4379f048cb70c7d13&smart=true&width=1920&height=1121" alt="El festejo de Galíndez y su equipo" height="1121" width="1920"/><p><i>- El referí y a la vez jurado Jesús Celis, de Venezuela, me dijo que él no se animó a sacar a Hutchins de la pelea </i><i><b>para no cargar con la responsabilidad de ser el “autor de la derrota”.</b></i><i> Y en un momento de su descargo agregó: “Reglamentariamente no cabía, pues el americano respondía a los golpes”. La explicación es débil, carece de consistencia. Si Celis decretaba el nocaut técnico nadie podría decirle nada en contra. Los segundos, por su parte, vivieron la ceguera de una remota esperanza especulando, seguramente, con la herida que Galíndez tenía sobre el superciliar derecho – producida en el 4° round – y </i><i><b>alimentaron una torpe posibilidad a un precio demasiado alto: el de la inhumanidad.</b></i><i> Y hay un tercer personaje que en estas circunstancias pasa a ser el primero, el fundamental: el médico. Pero el doctor Leonel Primavesi se quedó sentado en su butaca como si nada hubiera pasado. Ni siquiera tuvo la inquietud de realizar un chequeo en alguno de los descansos para hacerle un test verbal a Hutchins y saber si ese hombre estaba despierto. </i><i><b>Y en este clima de tensión, dramatismo y angustia, la pelea se hizo una pesadilla</b></i><i>. Fue tan cruenta que todos queríamos que terminara de una vez. En realidad había terminado en el 5°. Cuando regresando a su esquina Hutchins dibujaba sobre el tapiz los inequívocos pasos de la borrachera que denunciaban su deterioro cerebral. Hasta aquí había sido una pelea digna, intensa, dinámica. En esa etapa quedó demostrado el tremendo vigor del nuevo campeón que aún en un planteo estratégico insospechado -pelear y pegar de contragolpe- se convirtió en dominador de la situación. Hutchins cayó cuando faltaban cuatro segundos para terminar el primer round de una izquierda en gancho, volvió a ser conmocionado en el segundo con la misma mano, se repitió la situación en el tercero, y en el cuarto la campana salvó otra vez al norteamericano, que terminó de escuchar la cuenta de protección sentado en su propia esquina. Hasta aquí, Galíndez ejerció su potencia como un elemento desequilibrante y el desarrollo generaba ciertas expectativas pues Hutchins cambió su filosofía de combate: propuso una pelea franca, por momentos frontal, y asumió siempre el ataque. Sus descargas obedecían a una notable pulcritud de manejo y la combinación del 1-2 terminaba siempre con derecha en punta bien voleada. Entre el vigor de Galíndez y la mejor técnica de Hutchins se producía la maravillosa química competiotiva. </i><i><b>Pero cuando pegaba Galíndez el nocaut rondaba permanentemente.</b></i><i> Es más, el público lo iba sintiendo. Pareció, a cada instante, que el destino sería la cuenta definitiva. Sin embargo, el nocaut no llegó. Pudo haber sido en el 5° en que una izquierda tomó a Hutchins a la lona. Pudo haber sido en el 12° en que el referí paró para contarle los ocho a Hutchins contra el encordado después de un cambio de golpes. Pudo haber sido, incluso mucho antes. En un round cualquiera después del 4°. Pudo haber sido, pudo haber sido…</i><i><b>Y no fue, ¿por qué?: no hay que esforzarse mucho para explicarlo. Galíndez estaba tan cansado como Hutchins pero siempre consciente. Sabía lo que hacía pero no podía hacer lo que debía. Todo en medio de un desorden total. -</b></i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LBWX3NADSFDTLJRDU6PU4AMYKQ.jpg?auth=b55c3fd5950bc86c254aac654e175996918179ecfa78ae3966cf38040424b158&smart=true&width=1920&height=1306" alt="Así dejó Len Hutchins el Luna Park" height="1306" width="1920"/><p>El comentario abordaba otras consideraciones muy de coyuntura, muy bajo estado de emoción, pero el final lo resume mejor:</p><p><i>- No sé si sirve como una respuesta –finalizaba la nota- pero cuento esto que pasó el sábado alrededor mío. Lectoure se cansó de gritar: “Esperalo y pegale”. Brusa (Don Amilcar el mismo maestro que hizo a Monzón) se quedó afónico de pedirle: “Andá al frente y hacé lo que sabés”. Menno (José, un ex campeón argentino de La Plata, que terminó siendo custodio del plantel de Zubeldía) repetía: “Dalo vuelta y empujalo”. Bonavena (nuestro gran Ringo, padrino pugilístico de Galíndez): “Tirá el gancho al hígado”. Accavallo (el gran Roquiño, ex campeón mundial Mosca): “No lo dejés pensar”. Juan Carlos Pradeiro, su manager: “Llévelo, Víctor, llévelo”. Patricio Russo, su preparador físico: “El uno –dos, Víctor, el uno – dos”. Al final, ya a la altura del 11° round, alguien -no hay por qué identificarlo- exclamó: </i><i><b>“Cómo en la calle, Víctor, cómo en la calle…” Y bueno Galíndez ganó peleando como en la calle.-</b></i></p><p>Luego del combate <b>Horacio Pagani</b> lo acompañó para realizar la entrevista del nuevo campeón y compartir los festejos. De su maravillosa pluma extraemos este segmento:</p><p><i>-En el vestuario lloró. Mucho. Porque no creía lo que estaba viviendo. Porque vio la emoción de su madre. Y estaban sus hermanos, su hijo. El doctor Paladino le revisó la herida de la ceja. Sólo le puso un coagulante sin aplicarle puntos de sutura. Pero, ¡qué importaba a Víctor Galíndez esa herida! Ni el dolor del pie. Ni el traumatismo de las dos manos. ¡Qué podría importarle!</i></p><p><i><b>- Soy campeón mundial, viejo…</b></i></p><p><i>-…Lo repitió como un autómata durante su viaje hasta el hotel (Sheraton). Llegó con el buzo abierto. Los desprevenidos le preguntaron por el resultado de la pelea: “Soy campeón mundial”. “Bien, Negro”.</i></p><p><i>“Bien, Víctor”. Se mezcló entre los vestidos largos y los trajes de etiqueta. Sonreía y agradecía cada palmada. En el ascensor se miró en el espejo. Se estudió la herida y las manos hinchadas.</i></p><p><i>Hizo un silencio de cuatro pisos, se dio vuelta y volvió a repetir:</i></p><p><i><b>“Soy campeón mundial”. Quería empezar a creerlo…</b></i></p><p><i>Llegó a la habitación y se tiró en la cama con las manos cruzadas por detrás de la nuca. Parecía extenuado. Alguien le sugirió que se quedara a dormir… “Estás loco. Soy campeón mundial. Tengo que festejarlo…” Se puso una camisa y un vaquero moderno, hinchó el pecho y salió a la cabeza del pequeño grupo. “Vamos a la cantina de David”.-</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z7WEOIRURVALRJ4OVEYSN6XLOM.jpg?auth=00642c0e54895b1b8feab57589f947af26a972d9c4734f7346192750fa7430e2&smart=true&width=1920&height=1396" alt="Primer brindis de Galíndez como campeón del mundo" height="1396" width="1920"/><p>Ah esa Cantina de David que ya no queda. Y con el inolvidable David La Regina, ese amigo que dignificó la vida. Lejos estábamos de suponer que aquel campeón de reciente consagración <b>sería el protagonista de la pelea más sangrienta de la historia del boxeo argentino </b>cuando un año y medio después - Johannesburgo el 22-5-76- le ganó a Richie Kates por KO con el suspiro final del último round…<b>Lo recuerdo como si hubiese ocurrido anoche: mientras el doctor Clive Noble le cosía la ceja derecha por donde descendió la sangre que lo obligó a pelear ciego más de 12 asaltos tuvimos que contarle sobre el asesinato de su ídolo, Ringo Bonavena, ocurrido 15 horas antes en Reno, Nevada.</b></p><p>Pobre criatura fue Galíndez. Tan feroz y tan frágil. Su vida estuvo signada por la sangre: sangre para ganar, sangre para morir. La tragedia era su sino…</p><p><i>Archivo: Maximiliano Roldan</i></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MNROMXUYHZHC7OEEZW4P2Q5JAA.jpg?auth=3951dbfe68250a4b92d02b8adbc0a0a34b2c52706216b6c54918eb25b78a3b15&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=888" type="image/jpeg" height="888" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[A cuatro años de la absurda muerte de Diego Maradona, la ausencia que más sentimos ]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/11/25/a-cuatro-anos-de-la-absurda-muerte-de-diego-maradona-la-ausencia-que-mas-sentimos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/11/25/a-cuatro-anos-de-la-absurda-muerte-de-diego-maradona-la-ausencia-que-mas-sentimos/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El 25 de noviembre de 2020, el ídolo, solo y triste, lejos de sus amores, moría, dejando un vacío enorme. El eterno amor de Nápoles y cómo debemos evocarlo]]></description><pubDate>Mon, 25 Nov 2024 05:06:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S4MRS4QDG5GFNCQ27MCK5JVUYQ.jpg?auth=3fc82cffb477f3620f889419e9990158f26c39315de9dba2f248023c637f47e9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La última aparición pública de Maradona, el 30 de octubre de 2020, el día de su cumpleaños 60, en el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata. En la imagen se lo ve acompañado por Marcelo Tinelli (Foto EFE/Demian Alday Estévez)
" height="1080" width="1920"/><p>Aquella imagen lastimosa y fatal domina el recuerdo cual pulsión de la tristeza. Fue la última vez que lo vimos. Resultará imborrable aquel 30 de Octubre de 2020 pues era su cumpleaños número 60 y los hinchas de Gimnasia y Esgrima aturdían el espacio con un cálido canto de feliz cumpleaños que escucharía confusamente y por última vez.</p><p><b>Diego era una mueca decrépita y final</b> que se esforzaba por llegar hasta la mitad del campo de juego donde se cumpliría con el acto de homenaje a tanta gloria. Iba tomado del brazo derecho por Christian Jorgensen, un solidario profe que le asignó Gimnasia para las horas de trabajo de Diego con el club y del izquierdo por un custodio personal -un agente penitenciario- de los tantos contratados que lo cuidaban las 24 horas por orden de quienes manejaban sus intereses.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VAEEL73TZHLFA2DBSPWZRQGCQ.jpg?auth=14369e45bc78d277b8bd37a2fc0c5d9f477a85409539c29d3a00f03f7061491b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El último saludo de Diego, en el estadio del "Lobo" (Foto Baires)" height="1080" width="1920"/><p>Como olvidar aquella tarde si se presentía que ese paso claudicante, esa cara ovoidal de pronunciada deformación, ese balbuceo inentendible nos devolvía la imagen de un espectro abismal; ya no era Diego, siquiera se parecía a su sombra…</p><p>Hoy se cumplen cuatro años de su muerte, apenas 25 días después de aquella doliente y póstuma aparición. Fue en oportunidad de un partido oficial frente a Patronato que obviamente no pudo seguir desde el banco pues tras la ceremonia de estricta obligación comercial- llevada a cabo en la mitad del campo- clamó por ser llevado de regreso al country Campos de Roca, en Brandsen, donde habitaba.</p><p>Siempre intuí que en la celebración nocturnal de aquel significativo cumpleaños, el de los 60, Diego despertó a una realidad resistida hasta entonces: estaba rodeado por una multitud que no representaba nada para sus sentimientos. Mucha gente elegante, excelente comida, distinguido champagne, mucho glamour, camareros enguantados, custodios por doquier para que nadie lo molestara –en su mayoría hombres recios del Servicio Penitenciario Provincial- <b>pero ninguno de sus amores, nadie que estuviese alojado en su corazón maltrecho.</b> Por cierto que no tendría a su lado como siempre tuvo a Doña Tota ni a Don Diego para prolongar en besos y abrazos su manera de expresar el cariño. Estaba resignado a sus ausencias. Pero ¿y su ex mujer Claudia, y sus otras compañeras de vida , y sus hijos, y su nieto…?. ¿Nadie de sus afectos junto a él esa noche? No había ni manos amigas, ni rostros de glorias compartidas; no aparecían los queridos compañeros de equipos ni tampoco alguno de los amigos que hacía tanto no veía…¿Es que nadie quería celebrar con él, nadie quería abrazarlo o a Diego lo habían blindado tan sutilmente que ni el mismo lo advertía? <b>Pudo haber sido esa noche, la de los 60, que entre tantas caras extrañas Maradona, esa celebridad mundial, el autor del mejor gol de la historia, el ídolo de los argentinos, el Dios de los napolitanos, el gran capitán hubiese despertado a una realidad: transitaba la vida en soledad.</b> Y cuantas más personas lo rodearan mas soledad sentía. Resultaría pues bastante admisible que fármacos y alcohol se transformaran en el coctel de nuevos y graves episodios de salud con una intervención quirúrgica –aún judicializada por lo controversial, en los tribunales de San Isidro - hasta atravesar la línea de la finitud de la vida. O dejar que la muerte ingresara a esa vivienda inadecuada para sus requerimientos del barrio San Andrés en Villanueva, partido de Tigre, alquilada de urgencia y tutelada - como todo lo concerniente a Diego en sus últimos ocho años- por su abogado Matías Morla.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FAMRTIYSMBBH7ADZUDUPLOUMYA.jpg?auth=9a15e5d3993fdf96d2157b5ea24a58ad4a279117a523695fee8e8ac9350de5ec&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Maradona, rey de Nápoles (Foto Colorsport/Shutterstock)" height="1080" width="1920"/><p>Estos cuatro años sin Diego fueron de gloria para el futbol argentino: dos copas América, un Mundial, el pueblo en la calle, el reinado de Messi, la aparición de grandes figuras del futuro -el <i>Dibu</i>, Julián, Lautaro Martinez, Mac Allister, Enzo y otros que se agregaran-, un presente sólido con grandes jugadores y magistralmente liderado por Scaloni y su grupo técnico de excelencia…Ah lo que hubiera disfrutado Diego en la final del Maracaná con el gol del <i>Fideo </i>Di María frente a Brasil, o en Qatar tras la última ejecución de Montiel ante Francia o en algún lugar del mundo después del 1-0 ante Colombia con el tobillo de Messi lesionado igual que el de él en Italia 90.</p><p>La vida me permitió compartir con Diego muchas horas, muchos días, muchas circunstancias. Buenas y malas. Sublimes y abyectas. <b>Y eso me permite afirmar que Diego fue un amante incondicional de la camiseta argentina</b>. Y que siempre les transmitió a sus compañeros el mensaje de identidad y en México hasta mencionó, creo que por primera vez la palabra honor. Maradona hubiese disfrutado de estos éxitos pues él fue un abanderado del amor por la selección nacional. Claramente recibió y profundizó un legado de pertenencia: <b>“primero la Selección, después el resto…”.</b> Más aún, entre los muchos ejemplos que pudiera argumentar mencionaré sólo uno, el más emblemático y fue el día que en Nápoles, nada menos que en Nápoles, su casa, Diego escuchó que alguien, algunos o muchos espectadores silbaron al Himno Nacional Argentino al tiempo que se escuchaban sus inspiradores compases… <b>Fue aquella puteada a los italianos la que cambió el destino de Diego en Nápoles.</b> Pues a partir de entonces comenzaron todos sus conflictos personales, legales, tributarios y hasta convivenciales. Y aquella ruptura con la Camorra, su voluntaria organización protectora, terminó con un inesperado doping positivo después de ganarle al Bari (marzo de 1991) recibiendo una sanción de 15 meses de inhabilitación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QD423MMX2NG7JMATNFVWUWYRGE.jpg?auth=8c2619674d66e17dc55e258d74ef91e405dfe85f4f941d19e3dd121ead974b8d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Diego festejando con sus hermanos un Scudetto (Foto Ricardo Alfieri)" height="1080" width="1920"/><p>Es necesario que en estos tiempos se comprenda cabalmente el significante Diego para Nápoles, su pueblo y su orgullo. <b>Los tres millones de napolitanos amaron y aman al hombre que les devolvió la identidad y el orgullo.</b> Aún en aquellas fabricas del norte de Italia donde se sentía la burla y la discriminación. Digamos que hasta la llegada de Diego muchos de ellos cambiaban la fonética de su acento para que no se les advirtiera la melodía meridional de su dialecto. Y ya con Maradona en el Napoli ingresaban a trabajar a la fábrica que fuere cantando: “Oh mamma, mamma, mamma, oh mamma mamma, mamma, ¿sai perchè mi batte il corazon? Ho visto Maradona, ho visto Maradona, eh, mamma, innamorato son”, que traducida al español es: “Oh mama, mamá, mamá, oh mamá, oh mamá, oh mamá. ¿Sabes por qué me late el corazón? He visto a Maradona, he visto a Maradona. Oh mamá, enamorado estoy”. <b>Fue Diego quien convirtió la absurda vergüenza en orgullo y era el rey en Nápoles.</b> O mejor expresado, un Dios… Pero le silbaron el himno siendo capitán de la selección argentina y aquel romance que parecía indestructible se desmoronó. Fueron las generaciones siguientes, la de los chicos de hoy quienes reivindicaron la historia, la verdadera historia de Maradona con Nápoles, su gente y ese rol de Dios sin ateos que intentará perpetuarse con el nombre del estadio de la ciudad que dejó de ser el mítico San Paolo para llamarse Diego Armando Maradona.</p><p>Y de todos los Diego habidos y por haber pues cada día aparece uno más, el del atronador silencio, a ese cuya ausencia más se siente quisiera evocarlo hoy que se cumplen cuatro años de su absurda muerte así, como alguien que no hubiese permitido las falsas dicotomías con las cuales se intenta debatir si Messi o Diego… El propio Maradona , imagino, creo, intuyo, afirmo, sí, afirmo, lo hubiese impedido pues él antes que nadie habría sido el exegeta de Messi y ante cualquier cámara o micrófono se hubiese emocionado con el juego y la identidad de los jugadores con la Selección. Sería un argentino más, feliz y orgulloso de su equipo nacional. Nadie admira más a un genio que otro genio de su mismo arte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CFR6T4EMABEZLBN4ILNEZ3BRH4.jpg?auth=ae2ebf9573808b2b42eb91e7785d961b792c7ae2e0b301696ab772dc96e3a42b&smart=true&width=4758&height=3175" alt="Su última vez en la Bombonera, homenajeado por Miguel Ángel Brindisi y Hugo Perotti. Fue en un Boca-Gimnasia, el 7 de marzo de 2020 (Foto Rodrigo Valle)" height="3175" width="4758"/><p>Estaría bueno que hoy al evocarlo no lo imaginemos solo opinando sobre la dinámica tan controversial que ofrece el futbol a cada instante. Claro que Diego no se hubiese privado de hablar sobre las SAD, los streamers que se ponen una camiseta de primera división por un minuto, los youtubers que “pelean” contra un casi septuagenario Tyson, los torneos de 30 equipos, la aparición de Colapinto, el enorme triunfo de Racing con Costas besando el Cristo incluido, los errores del VAR, la pobreza futbolística de su Boca tras empatar con Huracán o la amenaza de huelga de los jugadores europeos por la multiplicidad de partidos por temporada. Todo eso y mucho más le hubieran resultado como propio. Y las cosas que diría…Dios mio…Pero esa es una parte mínima del Diego que nos falta…La otra, la valiosa es la del Diego perpetuado en la Fundación que preside Dalma con un mausoleo futuro detrás de la Casa de Gobierno para que el Mundo pueda dejarle una flor de gratitud. Y los tributos de artistas como Manu Chao o la Sinfónica de Lomas que homenajearon al hijo pródigo de Fiorito el 30 del mes pasado –hubiese cumplido 64 años- con lo mejor de su música mientras nuevos murales realizados por artistas como los del grupo Muro Sur van modificándola estética del barrio natal para que los turistas vayan y conozcan el lugar donde nació y soñó Diego.</p><p>Hoy habrá actos conmemorativos, misas y tributos a Maradona en Nápoles. El Quartieri Spagnoli (Barrio de los Españoles), el más humilde, populoso y promiscuo colgará en sus balcones cualquier objeto que lleve la imagen del ídolo que les devolvió identidad y respeto en toda Italia, en Europa y en el Mundo. El escritor napolitano Maurizio de Giovanni – autor de innumerables éxitos como “Los bastardos de Pizzofalcone” o " La Navidad del comisario Ricciardi” entre tantos- ofreció una afirmación publicada en una nota de <i>La Gazzetta dello Sport</i>. Y sostiene: <b>“Jamás hubiésemos permitido aquí en Nápoles que Maradona muriese solo, triste y abandonado…”</b></p><p>Cruel verdad que nos atraviesa el alma…</p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/I7YASYJ7DFFRZE6RC3XZWP5YLQ.jpg?auth=ea00161f94917d07edc38b81aaa9a0eefa4cb4daf2e934ac9a50075655b62e92&amp;smart=true&amp;width=795&amp;height=447" type="image/jpeg" height="447" width="795"/></item><item><title><![CDATA[“The rumble in the jungle”, cuando Alí noqueó a Foreman: así se vivió en el estadio la pelea más recordada de la historia]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/10/27/the-rumble-in-the-jungle-cuando-ali-noqueo-a-foreman-asi-se-vivio-en-el-estadio-la-pelea-mas-recordada-de-la-historia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/10/27/the-rumble-in-the-jungle-cuando-ali-noqueo-a-foreman-asi-se-vivio-en-el-estadio-la-pelea-mas-recordada-de-la-historia/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El 30 de Octubre se cumplirán 50 años de aquel memorable combate. El autor de esta nota, postulado para ingresar al Salón de la Fama del Boxeo Mundial, cubrió este suceso y lo evoca con la emoción intacta]]></description><pubDate>Sun, 27 Oct 2024 03:38:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5AR67JER5JDFHE4OH2HMSKMXUM?auth=ca230f8b4b596de0e80b658291b9a79f2295690639d92419c14017ea168cb745&smart=true&width=1170&height=658" alt=""La pelea del Siglo", Alí vs Foreman (Foto: AP)" height="658" width="1170"/><p>Era una ciudad marrón, apagada. Acumulaba el dolor de un pasado sufriente y de un futuro incierto. Recuerdo a Kinshasa como una ciudad iluminada por un sol quemante sin pájaros ni flores. Mi Dios, una ciudad sin pájaros ni flores muestra la mueca cruel de un dolor esdrújulo. Y a pesar de ello, el mayor show de la historia del boxeo, su página más brillante quedó registrada y escenificada allí, en lo que por entonces se llamaba Zaire y ahora es la República Democrática del Congo; o sea el ex Congo Belga. Un lugar del África Central habitada por gente huesuda y triste.</p><p>En estos días muchos colegas amigos me han preguntado qué cosa recordaba de aquel combate que está cumpliendo <b>50 años</b>. Y a todos les he respondido que en aquella madrugada del <b>30 de octubre de 1974</b> en el estadio de futbol <i>“20 de Mayo”</i> me pareció transitar una fábula, una ficción. <i><b>“The Rumble in the Jungle” </b></i><b>(</b><i><b>”La pelea en la selva”</b></i><b>)</b>, tal como se ha inmortalizado ocurrió, pasó, fue un hecho cierto. Podemos dar fe de ello 700 periodistas enviados especiales de todo el mundo –dos de medios argentinos: Emilio Ferés por el diario <i>La Nación</i> y yo que firmaba como Robinson por <i>El Gráfico</i>-, más cientos de millones de espectadores del planeta que pudieron verla por televisión a través de la <i>CBS </i>de los Estados Unidos. Fue hasta aquí el único acontecimiento que cumplió con la premisa de la eternidad. <b>Eso de “la pelea del siglo” –que siempre es por un tiempito– esta vez resultó cierto.</b></p><p>Nosotros, los periodistas, cuando estamos frente a un evento excluyente, de interés mundial, creemos que ello habrá de sostenerse en el tiempo. Tremenda decepción es comprobar después que aquella emoción no se eternizará; antes bien será una cita estadística. Una injusticia, pensamos. Pero no, es el tiempo quien las sepulta o las reemplaza. No se trata de una cancelación deliberada; más bien pareciera la natural dinámica del transcurrir de la vida actual.</p><p>Hoy, medio siglo después,<b> este combate ha logrado desafiar a los calendarios consagrándose como “el combate de todos los tiempos”</b>.<b> Esa pelea entre Muhammad Alí y George Foreman ganó la eternidad,</b> pues ha trascendido épocas y generaciones. Y agradezco a Dios la bendición de haber estado allí y recordarlo; más aún de poder evocar el acontecimiento con la memoria intacta y dejar que la emoción me envuelva otra vez…</p><p>Oh sí, comencemos. El ventilador colgante gira sobre mi cabeza con decrépito quejido. La habitación del hotel Memling, cuartel general de la prensa, simboliza el apogeo de la humedad. Las paredes tienen humedad, de los muebles se desprende el olor a humedad. Siquiera el aroma del primer café matinal logra disimularlo. Tampoco el humo de los cigarrillos aunque cuando fueran aquellos <i>Chesterfield </i>extra largos. Sobre una mesita artesanal de mimbre entrecruzado Emilio Ferés y yo apoyamos nuestras máquinas portátiles de escribir. No deberíamos desconcentrarnos ni con las gotas que caían de una ducha anémica con el cuerito desvencijado ni con algunos gritos eufóricos que aún provenían de la ochava, justo debajo de nuestro cuarto; tampoco con el vuelo o el zumbido de algún insecto que nos volaba sobre la cabeza. <b>La hazaña de Alí al recuperar su corona mundial se festejó como si fuera un triunfo del pueblo, una epopeya de todos los congoleños.</b> Y a la vez una sorpresa para el mundo. Ha ganado el hombre que les había dicho ser cada uno de ellos y luchar por sus derechos. Ha triunfado brillantemente el atleta que les prometió la gloria tras cumplir una sanción que duró tres años y dos meses (1967-1970) por no acudir como soldado al llamado del ejército durante la guerra de Vietnam.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N663DO32OJFNDD53M32H7FU6DY.jpg?auth=d14e06570015ec23da829ef14577f5cf715bd50403cbf065e4c65107582d2788&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alí recuperó ante Foreman su cetro de campeón mundial (Télam)" height="1080" width="1920"/><p>Nunca había visto a Cassius Clay –por entonces era más conocido como Cassius que como Muhammad– tan necesitado por motivarse. En su último entrenamiento público, –cuatro días antes de la pelea-, acompañó cada movimiento con el murmullo gesticulado de un libreto abrumador. Alí iba diciendo con tono cada vez más alto cosas como éstas: <b>“Bailaré, nací para bailar. Y no me podrá encontrar en todo el tiempo. El tirará su izquierda estúpida y yo moveré la cabeza, pasará de largo tantas veces como me lo proponga y seguiré siendo el rey”</b>. Luego, acompañado por Bundini Brown, su amigo y algo así como brujo personal, también Ángelo Dundee, su técnico y Luis Sarría, el masajista, siguió gritando: ”Quiero saber quién de ustedes tiene dudas sobre mi triunfo. Vamos, anímense, cobardes periodistas que tienen la costumbre de hablar después... Hablen antes. Que alguno levante la mano y diga si esa momia puede vencerme; ¿hay alguno aquí capaz de decírmelo en la cara?”.</p><p>Hubo alguien que levantó la mano, un colega del <i>The Detroit News</i>, y Alí le respondió: “Cuando pase esta pelea te ganarás la vida escribiendo versos. Porque de boxeo no sabes nada”. Cassius, en el fondo, necesitó crear este clima. De los 700 periodistas llegados de todo el mundo, cualquier encuesta hubiera sido obvia: el 98 por ciento estaba con Foreman por nocaut. Cassius sabía todo esto. Y de a poco fue creando el clima, el contexto favorable. Primero estaba convencido él mismo que podía. Luego adoctrinó al público. Trabajó con la gente como un auténtico líder religioso o político. Les enseñó a corear su nombre, qué cosas debían gritar y en qué momento, y el día del pesaje realizó el ensayo general ante 10.000 personas que se acercaron a presenciar gratuitamente la ceremonia de la balanza. Alí bajó de una camioneta. Dio una vuelta olímpica. Se paró ante la tribuna y comenzó a dirigir el improvisado coro. Toda la gente gritaba en un momento: ”¡Alí, mátalo! ¡Alí, mátalo!”. Sería importante que nadie interpretara mal pero nada debería ser más intimidatorio que una tribuna de hermanos gritando y agitando los brazos. Si por cualquier circunstancia o contrariedad esa gente bajara al campo sería incontenible. Pensé “ojo si llegamos a un fallo discutido…”.</p><p>Cuando Foreman subió a la balanza lucía nervioso. Físicamente su figura mostraba una línea más estilizada que 6 meses antes cuando noqueó a Ken Norton (2° asalto) en Caracas. Sus 98.800 kilos parecían más consistentes y atléticos que los 97.970 de Alí. Para Archie Moore, uno de sus técnicos, ídolo del General Perón que engalanó el Luna Park peleando a comienzo de los 50′, éste combate no le dejaba dudas. Me dijo el viejo Archie: “Respeto mucho a Alí, lo he respetado toda la vida, pero no podrá hacer nada contra George; hay una gran diferencia de potencia, y eso es terminante en el boxeo. Esta pelea con mucha suerte para Alí, podrá durar cuatro rounds...“.</p><p>El otro asesor del campeón, Sandy Saddier –otro ex campeón mundial que trajo Perón al Luna junto con Archie–, opinó que la pelea se definiría en el primer golpe neto de su pupilo Foreman. Cuando los visité en el hotel Intercontinental y mientras evocábamos aquel inolvidable viaje a Buenos Aires, me confesó: “Ni Cassius ni nadie pueden aguantar a Foreman”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PIQCGH3SEZFNLKTI5IMSWL33BM.jpg?auth=2ca05fedcf24e6b9ec32f9206a1ff5867e6d1b01ad49fc550e974c57e87ac7ea&smart=true&width=1920&height=1459" alt="Alí y Foreman en acción en una pelea que aún se recuerda " height="1459" width="1920"/><p>Hasta el domingo por la noche, tres aspectos planteaban las grandes incógnitas de la organización. Primero: la concurrencia masiva al estadio <i>“20 de Mayo”</i>. Las plazas autorizadas son 64.300. Y la venta de esas entradas, a través de bancos oficiales, estaba totalmente parada. Un obrero ganaba en aquella época en Kinshasa, entre 40 y 50 dólares por mes. La popular costaba 10 dólares. Mucho dinero para la gente que vivía de un salario. Y el ring side salía 250 dólares, mejor ni hablar…</p><p>Por cierto que ante el fracaso en la venta de entradas y la improbable llegada de turistas <b>el dictador Mobutu Sese Seko Kuku,</b> quien había depuesto a Patrice Lumumba –hoy héroe nacional– tras un cruento golpe de estado en 1960,<b> dio libre acceso a todo el mundo y el estadio se llenó.</b> No puedo hablar del negocio. Nadie por más que investigue sabrá la verdad absoluta de esta empresa mixta formada por el estado de Zaire, asociado a la Video Techniques (Mike Malitz y su joven abogado Bob Arum, quien entonces tenía 42 años) más Don King Productions –recientemente salido de la cárcel- y las cinco corporaciones presididas por el inglés George Dale. <b>El gobierno de Zaire aportó 15 millones de dólares de los cuales 5 fueron para Foreman, otros 5 para Alí y los 5 restantes para gastos de la organización. </b>Pensar que hoy le ofrecen 120 millones de dólares a Canelo para que elija rival y se presente en Arabia Saudita…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TDSQ4TV64JDELLXBLZZBZE3Q3Q.jpg?auth=db8131424aca44032aa2c41c354b7767ff04b7eddaffae6e2a03d1bb69b6c8a5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El excéntrico dictador Mobutu al lado de Alí y Don King
" height="1080" width="1920"/><p>Todo aquello, lo del Zaire, lo recuerdo por haberlo escrito para El Gráfico. Y también partes de aquella nota. Por ejemplo: -<i>A las cuatro menos cuarto de la mañana me di cuenta que todo era cierto. Que las 40.000 personas existían y palpitaban, que lo frenético del baile lingalo me ubicaba en África, que la transpiración que nos bañaba simbolizaba el clima de este misterio tropical, que Cassius estaba en el ring esperando a su rival y la expectativa del mundo entraba en su período de agonía. Cuando apoyó la espalda sobre las cuerdas en las que yo clavaba mis ojos, sentí miedo. Temí que semejante prodigio se desplomara ante la fuerza bruta de Big George. Y preparé por las dudas la frase póstuma: ‘Esta noche, el boxeo se quedó sin Clay, pobre boxeo’.</i></p><p>Todo el show previo no significaba nada: que Muhammad luciera confiado, que hiciera gestos burlones demostrando su fe, que sonriera e incitara a la tribuna a gritar: “Muhammad mátalo”, formaba parte de su programa. Enfrente había un oso seis años más joven, lleno de salud y con el hambre sin saciar. Un campeón con vitalidad salvaje a quien nadie le había pegado y muy pocos le habían aguantado. Era opinión unánime que Clay tampoco podría hacerlo. A esta altura, (para quienes alguna vez vieron la pelea por <i>YouTube</i>) les parecerá mentira que uno haya hecho “tanto” y el otro tan poco. No es difícil de explicar, acaso alcance con plantear algunas diferencias: <b>para Foreman la energía, la potencia y la pegada</b>. Para Muhammad todo lo demás. Y esto quiere decir mucho. <b>Durante las siete semanas que Clay estuvo en Zaire, trabajó pensando cómo anular el golpe de Foreman</b>. Su tarea abarcaría todas las áreas: la táctica, la técnica y, fundamentalmente, la psicológica. Foreman, en cambio, subió sin pensar más que en meter una mano.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IXYU7DPOG5HWBGVMC2N5KVDT5U.jpg?auth=6b4fd4334e59a9f8ab1cab71bb7cb8468643cd35a34b444bf8f2a0a85fbcd041&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alí, acompañado por una multitud en las calles de Zaire
" height="1080" width="1920"/><p>Toda esta guerra tenía un punto final: el ring. Pero no el ring hasta el momento de iniciarse la pelea: el ring como escenario hasta el mismo momento en que el combate terminara. Mientras se escuchaba el himno de los Estados Unidos, Cassius hacía señas a un sector del ringside de que <b>“estaba temeroso”</b>. Movía las manos juntando los dedos hacia arriba y acompañaba la expresión con una mueca infantil. Luego, al finalizar el himno de Zaire, llegó hasta las cuerdas y dirigió el coro para que entonara el estribillo que él mismo les había enseñado durante las siete semanas que estuvo en Kinshasa, el famoso: <b>“Alí Buma, ye” (Alí mátalo)</b>. Cuando el referí Zachary Clayton –de Filadelfia, “puesto a dedo” por Foreman– daba las instrucciones, Cassius le dijo cosas irreproducibles. Y ya en combate le repitió algunas frases irritantes. Por ejemplo: <b>“Aprendé, animal”</b>; <b>“No, así no”</b>; <b>“Qué fácil eres”</b>; <b>“Cómo me divierto contigo”</b>. Cuando no le hablaba, le movía la cabeza con gesto de “contrariedad”. Y Foreman cayó en la trampa. el también comenzó a hablar y a gastarse psicológicamente. Al finalizar el cuarto round le escuché decir claramente: “Ahora te mato”. Era lo que quería Clay: desmoralizarlo, llevarlo a la lucha verbal, reírse de las fallas de Foreman y hacerlo caer en histeria con palabras y foules. Cassius lo hacía con la tranquilidad del que provoca como parte de un plan: <b>Foreman, con el nerviosismo de un hombre humillado</b>. Y el resultado de esta actitud tiene que ver con el resultado de esta pelea. Clay había conseguido su objetivo.</p><p><b>El golpe final –una derecha cruzada a la mandíbula en el 8° asalto– no fue ni fuerte ni sorpresivo</b>. Muhammad tiró esa mano terminando una combinación que había iniciado con la izquierda en directo. Foreman perdió pie, trastabilló hacia adelante y cayó. Ya en la lona, su cuerpo cambió la posición y quedó mirando al cielo con los brazos y las piernas abiertas. No estaba ni dormido ni conmocionado; estaba destruido moral y físicamente. <b>Su fatiga psicológica no le permitió ponerse de pie</b>. Tenía la íntima convicción, además, que ya no valía la pena. Y se resignó a dejar la corona mundial porque sabía que nada podía hacer ya por retenerla. Cuando el referí Clayton llegó al grito de out, el estadio se puso de pie. <b>Surgió entonces un frenesí incontrolable y hasta el mismo Cassius sufrió un colapso</b>. El boxeo le había devuelto a su rey la corona.</p><p><b>Hoy al evocar aquel acontecimiento vuelvo a ver el paisaje eternizado de la gloria de Muhammad Alí, el más grande…</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EJ6BVDZ2T5DXZCFV2F4V7IKYZ4.jpg?auth=3d53231b7b0ac36928cc61b4468710e4c9b290864f913d25d806a09bd372b6f0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ernesto Cherquis Bialo y Muhammad Alí" height="1080" width="1920"/>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5AR67JER5JDFHE4OH2HMSKMXUM?auth=ca230f8b4b596de0e80b658291b9a79f2295690639d92419c14017ea168cb745&amp;smart=true&amp;width=1170&amp;height=658" type="image/jpeg" height="658" width="1170"><media:description type="plain"><![CDATA[ AP 163]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Yo vi debutar a Diego Maradona hace 48 años]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/10/20/yo-vi-debutar-a-diego-maradona-hace-48-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/10/20/yo-vi-debutar-a-diego-maradona-hace-48-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[La revista El Gráfico organizó una cobertura especial para la ocasión: la historia de aquel inolvidable estreno ante Talleres que pasó a la historia]]></description><pubDate>Sun, 20 Oct 2024 03:49:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5DCIR2BSFBBY7HOSOSPHAIOUFA.jpg?auth=8e40d1f3677d2f287b512ba4cde2b5817b5ebc9c3cbfdf4a990fbbcb19f9fe6e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El día del debut de Maradona en Argentinos Juniors ante Talleres" height="1080" width="1920"/><p>Puedo cerrar los ojos y ver nuevamente su sonrisa en ese Cosmos del dolor que fue su vida. Fue hace exactamente 48 años; era un miércoles húmedo de sol impiadoso. El barrio, La Paternal, lucía un esplendor infinito con las ropitas colgadas en las terrazas bajas y se advertía en sus balcones la gracia infinita de malvones, rosas y jazmines.</p><p>No puede ser que aquel chiquito de 16, debutante en primera, de largos rulos negros, músculos esculpidos, sonrisa esperanzada, mirada destellante, vocecita angelical y magia única, sea hoy un mito de inacabables historias. Lo recuerdo como el hijo a quien su madre, Doña Tota lo despidió diciéndole que rezaría por él luego de un beso interminable en la puerta de la casa de Fiorito. Y que el padre, Don Diego, pidió salir antes del trabajo y <b>llegó unos minutos antes que comenzara el partido ante Talleres de Córdoba</b>.</p><p>Desde la platea, mis compañeros de <i>El Gráfico</i> y yo –que sólo habíamos ido para verlo debutar- mirábamos el banco esperando que el técnico Jorge Montes señalara su ingreso. Ese día, además, el club le había entregado a sus padres las llaves del departamento de la calle Argerich 2746. Estos dos hechos marcarían los hitos iniciales de la nueva vida de <b>Diego Armando Maradona</b>.</p><p>Desde aquella tarde del <b>20 de octubre de 1976 hasta su retiro como jugador en 1997</b>, Diego fue la estrella máxima del fútbol mundial, el mejor jugador de todos los tiempos; una pesada “cruz” que lo colmó de alegrías sin que él se quedara con algo de felicidad. Era ese chico que vimos comenzar tirándole un caño a Cabrera quien nos mostraría el espejo de su espejo y la anchura de su medida cual anticipo de su incomparable magia. Era el Diego de la primera piel. Era el Diego con el aroma inicial de un rosal en apogeo; los rulos negros revueltos, las piernas aceradas, la carita pícara, las respuestas atrevidas y los sueños anchos, sin línea final.</p><p>Era el Diego inicial, el de los deseos y las ilusiones: un adolescente puro, por entonces <b>más hijo que padre</b>, <b>más compañero que líder;</b> orgulloso del barro, del cielo de chapas, de las carencias y de aquel bondi impaciente que no lo esperaba huyendo tras el humo negro de su motor agonizante.</p><p>Ese chico debutó un día como hoy de hace 48 años. Yo estuve allí. Y no fue casual. La historia es simple y fue así:</p><p>Su mejor amigo de la infancia se llamaba Jorge... <b>Jorge Cyterszpiler</b>. Había padecido poliomielitis y su hermano Juan Eduardo jugaba en la inferiores de <b>Argentinos</b>, era una gran promesa de esa inagotable fuente de talentos que es Argentinos. Jorge no se perdía ningún entrenamiento de su hermano. Pero éste falleció de cáncer a los 16 años y tras esa tragedia familiar el “renguito” desapareció del club.</p><p>Sin embargo, cuando transcurría <b>1974 </b>mucha gente de Argentinos lo iba a ver para sacarlo de la depresión y sólo pudieron convencerlo para que regresara cuando le hablaron de un pibe que la rompía en la 9ª División y se llamaba <b>Diego Armando Maradona</b>, <b>“el chiquito que hacía jueguito durante los entretiempos y tenía la pelota sobre sus pies haciendo malabares durante 10 minutos, ¿te acordas?”</b>. Fue así que Jorge volvió al club, le dieron el cargo de “una especie”de coordinador, se acercó mucho a Diego, se hizo amigo, después “gomía” (el grado superior de la amistad) y por último, su manager.</p><p>Algunos viernes Diego solía quedarse a dormir en la casa de los Cyterszpiler de la calle San Blas; sobre todo cuando la 9ª División jugaba muy temprano los sábados. Se entretenían con el <i>“Scrabble”</i> o <i>“El Estanciero”</i> y hasta se daban el lujo de ver televisión.</p><p>Ese renguito amigo de trágico final -se suicidó una tarde de mayo del 2017– lo trajo una tarde a conocer la redacción de <i>El Gráfico</i>. Y su amor por Diego lo convirtió en un martirio bendito para nosotros: quería que <i>El Gráfico</i> lo reporteara, cubriera los partidos de Los Cebollitas, le hiciera reportajes y lo sacara en la tapa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6T4BPOEPZVEEZKR2VKT3N36H44.jpg?auth=05585e8da28894dc947bf8f25fefde3e908867e6d1f64407191b734c36a587cb&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Diego y Cyterszpiller" height="1079" width="1920"/><p>Por cierto que fuimos a verlo jugar cuando actuaba en la 7ª y su magia fue tan subyugante que por primera vez en su centenaria historia <i>El Gráfico</i> le dedicó un espacio a un jugador de divisiones inferiores, tal era su talento. A su vez Jorge asumiría un compromiso “a fuego” con nosotros pues se comprometía a decirnos antes que a nadie <b>cuándo debutaría Diego en la Primera División</b>.</p><p>Fue así que cuando pasó de 7ª a 5ª y jugó cuatro partidos, <b>Jorge nos llamó pero para advertirnos que lo de Diego sería de un momento a otro, en cualquier próximo partido</b>. En tal sentido hubo una “falsa alarma” pues en 1975, un año antes de su debut oficial, <b>Diego soñó con que jugaría su primer partido en Primera División la noche del 14 de agosto a los 14 años</b>. En tal oportunidad Argentinos enfrentaría a River –que estaba en los umbrales de un título después de 18 años de frustraciones– en el estadio de Vélez. Los jugadores profesionales llevaban a cabo una irreductible huelga por el reconocimiento del Convenio Colectivo de Trabajo que finalmente lograron; pero ese partido lo jugarían juveniles. <b>Diego aspiraba a ser convocado pero su técnico Francisco Campana no lo citó</b>. Es así que en tan histórico encuentro en el cual River ganó con el gol de Rubén Norberto Bruno y salió por fin campeón, Maradona fue un alcanzapelotas y se ubicó detrás de un arco donde se hallaba el entrañable y recordado conductor Juan Alberto Badía haciendo notas para el <i>Canal 13</i>.</p><p>Debimos esperar 14 meses para que Jorge nos confidenciara que Jorge Montes le había anticipado ese lunes algo que aún no sabía Diego y era que si lo veía bien en la práctica “de mañana”, <b>debutaría el miércoles contra Talleres en La Paternal</b>.</p><p>En la redacción de la revista apuramos el cierre de lo que técnicamente se llamaba el “primer pliego”; eran 32 páginas con notas atemporales y vigentes que se integrarían a las otras 40 con la actualidad del fin de semana.</p><p>Cerca de las dos de la tarde arrancamos en dos remises Héctor Vega Onesime –que sería el cronista del partido-, Humberto Speranza –inolvidable fotógrafo-, Osvaldo Ricardo Orcasitas (O.R.O) -a quien tanto extrañamos-, Antonio Prieto, Juan Carlos Mena y Gustavo Cherquis (hoy periodista de <i>DirecTV</i>).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZJZ7CVVDQZCDROXRK53NZ4K5TQ.jpg?auth=e6cc5938c4c6d34536ff1d1619900101e8887426c98be7003d8c69987499cc40&smart=true&width=770&height=523" alt="La comitiva de la revista El Gráfico que fue a ver el debut de Maradona. A la derecha, Ernesto Cherquis Bialo, autor de esta nota." height="523" width="770"/><p>Aquella tarde de miércoles era calurosa y húmeda. Los vecinos del barrio se sentían invadidos. Veredas, umbrales, cordones… Todo estaba intrusado hasta la sombra bajo los árboles, esperando la hora de poder ingresar a la cancha. Se advertía en las calles cercanas a los fatigados hinchas de Talleres que descansaban su largo viaje en ómnibus. Eran muchos, más de mil y dejaban su incesante canto de aliento junto a botellas abandonadas ya sin el vino del aroma dominante.</p><p>Mucho tiempo después, en el 2000, Diego recordaría cada instante de aquel día. Fue en “La Pradera” donde se recuperaba de aquel colapso de salud que puso en jaque su vida en Punta del Este cuando se esfumaba Diciembre del 99′. Ahora, en La Habana, disfrutando de aquel ámbito de paz, silencio y familia nos sentamos a grabar su testimonio durante muchos días para el libro autobiográfico <i>“Yo soy el Diego de la gente”</i> (Planeta). Y evocando aquel debut del que se cumplen hoy 48 años, nos dijo por momentos emocionado, en otros eufórico y siempre con tono feliz: “En la práctica del martes se me acercó el técnico, que era Jorge Montes, y me dijo<b>: ‘Mire pibe que mañana va a ir al banco de Primera’</b>. A mí no me salían las palabras, entonces le dije: “¿Qué? ¿Cómo...?”. Y él me lo repitió: “Sí, va a ir al banco de Primera… Y prepárese bien porque usted va a entrar. Entonces agarré, desde ahí mismo, desde Comunicaciones donde nos entrenábamos, me fui corriendo con el corazón en la boca para contarles a mis viejos. Y claro le conté a la Tota y te imaginás… A los dos segundos ya lo sabía todo Fiorito”.</p><p>“Justo para ese día, <b>Argentinos me había empezado a alquilar un departamento en la calle Argerich 2746 en Villa del Parque</b>. Pero todavía teníamos las cosas en Fiorito. Además allá estaba “Mama Dora”, mi abuela que no quería saber nada de mudarse. Así que por ahí pasaban todos, mi primo Beto, mi primo Raúl; todos pasaban por la casa de Villa Fiorito para saber si jugaba o no. Claro ellos me iban a ver hasta las inferiores, siempre y cuando tuvieran plata para el colectivo. La cosa que cuando le conté a mi primo Beto, el que más quise y más quiero se largó a llorar… Pero se largó a llorar de una manera que no lo podíamos parar. En ese momento yo me di cuenta de que estaba por pasarme algo grande al otro día. Y también y justo al otro día un miércoles mi viejo laburaba, así que no podía estar en eso que tanto habíamos soñado juntos. Entonces me preparé para ir a la cancha solo”.</p><p>“En realidad, podría haber debutado un mes antes pero me mandé una… Resulta que en un partido de Tercera contra Vélez el árbitro había sido realmente un desastre. Cuando terminó el partido me acerqué y le dije así tranquilamente: “Juez, usted es un fenómeno, tendría que dirigir partidos internacionales”, cuando me miró mientras íbamos a los vestuarios le dije: “Sos un desastre”. Me dieron cinco fechas por la cabeza y eso atrasó mi debut”.</p><p>“Cuando llegó el gran día, miércoles 20 de octubre de 1976, hacía un calor bárbaro. O eso sentía yo, por lo menos. <b>Me puse la camisa blanca y el pantalón de corderoy turquesa con la botamanga ancha, el único que tenía. ¿Qué iba a hacer?</b> ¡No había otro! Se hablaba de los premios y todo eso, entonces pensaba: “Bueno, en este partido al suplente le toca algo y si entro, un poco más”. Hacía cuentas: por ahí, me compro otro pantalón o algo, perdimos, je, pero igual fue todo muy lindo”.</p><p>“La mañana del debut cuando me despedí, mi vieja me acompañó hasta la puerta: “Voy a rezar por vos hijo”, me dijo; mi viejo pidió permiso para salir antes del laburo para poder irme a ver. Antes de entrar a la cancha me avisaron que mi viejo había llegado a tiempo. Lo primero que me impactó fue ver a la hinchada de Talleres, había cordobeses por todos lados”.</p><p>“Nosotros, los jugadores de Argentinos nos juntamos antes del partido a comer en Jonte y Boyacá. Fue el clásico bife con puré con la charla técnica de Montes como postre, todo ahí, después cruzamos caminando hasta la cancha entre la gente. ¡No nos conocía nadie! Los cordobeses tenían un equipazo, Ludueña, Ocaño, Luis Galván, Oviedo, Valencia, Bravo... Nosotros no teníamos tantas figuras, la verdad nos tendrían que haber echo 18 goles. Yo entré por Giacobetti en el segundo tiempo con el 16 en la espalda y la camiseta roja cruzada por una banda blanca ¡como me gustaba esa camiseta! Era como la de River… pero al revés, je”.</p><p>“Los cordobeses nos estaban dando un toque bárbaro y a los 27 minutos el <i>Hacha </i>Ludueña hizo un golazo. Antes del final del primer tiempo Montes, que estaba en la otra punta del banco, giró la cabeza hacia mí y me clavó la mirada, como preguntándome ¿se anima? <b>Yo le mantuve la mirada fija y esa, creo, fue mi respuesta</b>. Enseguida empecé con el calentamiento y en el arranque del segundo tiempo entré”.</p><p>“En el borde de la cancha, Montes me dijo: “Vaya Diego juegue como usted sabe… y si se puede tire un caño”. Le hice caso: recibí la pelota de espaldas a mi marcador, que era Juan Domingo Patricio Cabrera, le amagué y le tiré la pelota entre las piernas; pasó limpita y enseguida escuché el oooole… de la gente, como si fuera una bienvenida. Entre los chicos me había acostumbrado a que me cagaran a patadas pero en ese primer partido aprendí rapidito que tenía que saltar justo. <b>Lo</b> <b>gambeteas al marcador, saltas la patada y seguís con la pelota</b>; si no aprendes eso a la tercera patada ya no podés seguir”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EKSCFWDCQVCE7ALK4PL5UJS4QY.jpg?auth=9fe4b558f3957be79b2b9a523578520ec3d72d9c5b5adeefb8f5509ccf6334af&smart=true&width=770&height=569" alt="Primer caño en Primera de Diego Armando Maradona: "Recibí la pelota de espaldas a mi marcador, que era Juan Domingo Patricio Cabrera, le amagué y le tiré la pelota entre las piernas; pasó limpita y enseguida escuché el oooole..."" height="569" width="770"/><p>“Perdí el primer partido, sí, pero arrancaba con Argentinos una larga historia, hermosa, inolvidable siempre digo que futbolísticamente toqué el cielo con las manos pues sabía que se iniciaba algo importante, algo grandioso en mi vida…”.</p><p>Aquel Diego de emociones virginales comenzaba a ser el padre de sus padres, de sus hermanos, de sus sobrinos; el jefe de la orgullosa familia.</p><p>Sería también el líder de sus compañeros y el paradigma de sus colegas; una celebridad mundial que alternaría con reyes, príncipes, jeques, primeros ministros, papas, presidentes.</p><p>Aquella mañana del 20 de octubre de 1976 cuando su madre Doña Tota lo despidió en la puerta diciéndole que rezaría por él, estaba lejos de sospechar que su hijo se multiplicaría en muchos Diegos uniendo en su universo controversial lo abyecto y lo sublime.</p><p>Sí, puedo cerrar los ojos y recordarlo todo. Volver a ver aquella frescura sin haber imaginado que hoy su evocación son solo palabras sin sentido como un reflejo de su reflejo. Qué dolor tan grande recordar estos hechos de su vida sin haberlo podido acompañar hasta el paso final hacia su muerte…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2TS6QKM7RHCFELSDU7L3RYIBA.jpg?auth=578f9ab32b2ed3452dc16088cc8046b42733a6418f6728db6da32861aeb2dc98&smart=true&width=1920&height=2324" alt="El día del debut de Diego" height="2324" width="1920"/><p><i>Archivo: Maximiliano Roldán</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/R2S6BSFCYRCTBDONLOIEWHXBKE.jpg?auth=001a776e398e9f82f991ddd1ed4d621fff045a7b8d4edbf8cead5128c75b95fe&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Daniel Dubois, la mezcla de Holyfield y Tyson que siembra el terror entre los pesados]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/09/24/daniel-dubois-la-mezcla-de-holyfield-y-tyson-que-siembra-el-terror-entre-los-pesados/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/09/24/daniel-dubois-la-mezcla-de-holyfield-y-tyson-que-siembra-el-terror-entre-los-pesados/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El inglés viene de noquear en el quinto round a Anthony Joshua durante la primera defensa de su título mundial de la Federación Internacional de Boxeo (FIB)]]></description><pubDate>Tue, 24 Sep 2024 10:38:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<figure><video height="720" width="1280" poster="https://dpn03q9flmgew.cloudfront.net/12-25-2019/t_4762e64641784302af7824e069e64bde_name_nocauts_dubois.jpg"><source src="https://d3annxaq6jlmqx.cloudfront.net/infobae-production/Infobae/2019/12/25/5e03a53bcff47e0009ba6a7f/5e03a546cff47e0009dd0c35_1439399835595-cf9g26_t_1577297228320_1280_720_2000.mp4" type="video/mp4"/></video><figcaption>Los mejores nocauts de Dubois</figcaption></figure><p><i>Todo lo que necesita es no anticipar los tiempos que demandará su experiencia. </i><i><b>Si fuera capaz de saber esperar –él, su padre y su manager– en menos de dos años será un brillante campeón del mundo.</b></i></p><p>Esta sentencia fue escrita por este cronista en diciembre de 2019, también en <b>Infobae</b>. Ocho días antes, habíamos vuelto a a ver a <a href="https://www.infobae.com/america/deportes/2019/12/21/el-brutal-nocaut-de-dinamita-dubois-la-joven-estrella-en-ascenso-de-los-pesos-pesados-que-pretende-desbancar-a-wilder-y-joshua/" target="_blank"><b>Daniel Dubois</b></a>, un joven inglés de <b>22 años</b> nacido en el barrio londinese de Greenwich. En tal oportunidad venció por nocaut en el 2° round al japonés Kyotaro Fujimoto consumando de tal manera su <b>13° nocaut en 14 peleas...</b></p><p>Para evaluar el futuro de un prospecto no hay que medir su piso si no proyectar el techo, hasta dónde podría llegar.</p><p>Las cifras estadísticas, por más impresionantes que parezcan son sólo eso, números. En la historia del boxeo hubieron peleadores con <b>récords </b>iniciales sorprendentes que luego, a la hora de medirse con rivales más exigentes quedaron en eso, en una cifra sin gloria.</p><p><b>Daniel Dubois</b> parecía ser un caso distinto pues más importante que aquel nocaut conseguido fue el <b>cómo llegó a tal definición</b>. Este fin de semana, cinco años después y ya consagrado, volvió a hacer furor <a href="https://www.infobae.com/deportes/2024/09/22/el-aterrador-nocaut-con-el-que-dubois-vencio-a-joshua-y-defendio-el-titulo-en-wembley/" target="_blank">al noquear en el quinto round a <b>Anthony Joshua</b></a> durante la primera defensa de su título mundial de peso pesado de la<b> Federación Internacional de Boxeo</b> (FIB).</p><p>Este boxeador de <b>1.96 metros</b> y <b>97 kilos</b> de peso promedio, ha mostrado virtudes propias del pugilista bien construido técnicamente que ha aprendido la línea ortodoxa de la escuela británica: esta prioriza el manejo del<b> jab de izquierda</b> como herramienta fundamental de ataque. Tal premisa sólo es posible si los pies guardan una armoniosa angulación en sus desplazamientos de ataque con la punta izquierda levemente levantada y la derecha absolutamente apoyada y perpendicular propiciando pasos cortos debidamente sustentados.</p><p>Este joven boxeador transita el gimnasio desde los 8 años pues su <b>padre </b>–<b>Dave Dubois</b>– fue un anónimo aficionado que tiró guantes para mantener su estado hasta hace poco en el gimnasio Peacock. Fue allí donde conocieron a los hermanos Tom y Martin Bowers, convirtiendose éste último su manager.</p><p>En ese gimnasio Peacock en Camp Town, tanto su padre como los Bowers se <b>disponían a preparar a Dubois</b> sin apuro para que integrara el equipo de <b>Inglaterra </b>con miras a los <b>Juegos Olímpicos</b> de <b>Tokio</b>. No fue posible; todo se precipitó ante sus extraordinarias condiciones. No pudo esperar a disputar la medalla olímpica y ser campeón como los norteamericanos Cassius Clay, Joe Frazier, George Foreman o su vencido Anthony Joshua, ya que las <b>ofertas </b>para que se hiciese <b>profesional</b> fueron cuantiosas y por lo visto irresistibles. Antes de ganarle a Kyotaro Fujimoto, Dubois ya había logrado el <b>título del peso completo de Inglaterra</b> en julio y del Reino Unido en septiembre del 2019. <b>Dubois hubiera sido una estrella en Tokio 2020</b> y ya se sabe que empezar la carrera profesional con la medalla olímpica prestigia y facilita la carrera rentada.</p><p>Los únicos rasgos reiterados de sus virtudes son la <b>velocidad de descarga</b> ante la situación por él generada y la <b>potencia de los golpes</b> con cualquiera de ambas manos.</p><p>Es así que este boxeador inglés, de 27 años, ha logrado diferentes tipos de nocauts:</p><p>— Por descarga veloz de golpes en ofensiva con el rival sobre las cuerdas sin tiempo a responder.</p><p>— Por la conexión de un contragolpe en cross de derecha dando el leve paso hacia atrás para impulsar el puño con el giro del torso.</p><p>— Por la combinación de jab de izquierda y el gancho de derecha.</p><p>— Por el “tercer golpe” después del directo de zurda en apertura y el cruzado de derecha insistiendo con una segunda e inesperada derecha ascendente.</p><p>— Por el preciso manejo de los ganchos en cualquiera de las dos posiciones: en ofensiva o de riposta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WFPHXNMGRRD7VAYX2KOLA6NA6M.jpg?auth=a1a2860362c281c327d9dc3c146ad708ce79c52ae329313714242e52b9911816&smart=true&width=5472&height=3648" alt="Iba a estar en los Juegos Olímpicos del 2020 pero decidió iniciar su carrera profesional (Foto: Reuters)" height="3648" width="5472"/><p>Obligado a situaciones de contragolpe deja ver atisbos de <b>Evander Holyfield</b> para fabricarse los espacios desde donde responder. En cambio, una vez generada la situación favorable para descargar, nos recuerda los buenos tiempos del <b>Mike Tyson</b>, implacable y arrollador.</p><p>Probablemente Holyfield, Tyson y algunos matices de <b>Riddick Bowe</b> hayan tenido influencia en su formación. Todos los boxeadores tienen paradigmas de quienes toman una parte de su todo hasta lograr el estilo propio. No hubiese habido Muhammad Alí sin Ray Sugar Robinson ni Sugar Ray Leonard sin Muhammad Alí. Son figuras tan calificadas que van dejando en los diletantes algún rasgo a imitar.</p><p>Tal situación es menos frecuente entre los noqueadores; cada uno busca el momento propicio para impactar a su rival con el golpe que fuera, en la zona que se le facilite. Saben que en la condición física es su mejor –y única- estrategia.</p><p>Los pesados actuales –<b>casi todos mastodónticos, exuberantes</b>- han generado una vibrante expectativa de enfrentamientos y cruces como no se vivía desde la época de los 70’ en que coincidieron Joe Frazier, Ken Norton, George Foreman y el más grande de todos Muhammad Alí. Hoy reparten preferencias Deontay <b>Wilder</b>, Tyson <b>Fury, </b>Oleksandr <b>Usyk,</b> <b>Joshua</b>… O sea que la categoría se ha revalorizado después del aburrido reinado de los hermanos ucranianos <b>Vitali y Vladimir Klitschko</b>.</p><p>Daniel Dubois es técnicamente más que todos ellos: <b>ataca como Tyson y se defiende como Holyfield</b>.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5FL4MBK7L5A5RGU3PI323KJWB4.jpg?auth=9b3584402556ba47c9961e73394820d65ef057ed8b699c51d16ca148e65a34be&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Daniel Dubois, right, lands a blow on Anthony Joshua in the IBF World Heavy weight bout at Wembley Stadium, in London, Saturday, Sept. 21, 2024. (Bradley Collyer/PA via AP)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Bradley Collyer</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Noches de glamour y boxeo: Monzón, Mantequilla Nápoles, Alain Delon, Cortázar, La Mary, el Lido de París y el champagne francés]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/08/19/noches-de-glamour-y-boxeo-monzon-mantequilla-napoles-alain-delon-cortazar-la-mary-el-lido-de-paris-y-el-champagne-frances/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/08/19/noches-de-glamour-y-boxeo-monzon-mantequilla-napoles-alain-delon-cortazar-la-mary-el-lido-de-paris-y-el-champagne-frances/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El auto vivió aquellas jornadas muy cerca de la comitiva argentina y hace una mirada retrospectiva de la novena defensa de la corona del santafesino. Delon, fallecido este domingo, resultó un protagonista estelar, y a partir de allí edificó una profunda amistad con Monzón]]></description><pubDate>Mon, 19 Aug 2024 05:40:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BCTWQAZX7NA3LEUEZVG46NZYC4.jpg?auth=16fbf965bd7e3068e1ce1dc0d4d910a7ce093f6e5543ab79fd1ec8c39ce30fb7&smart=true&width=960&height=640" alt="Último round de la pelea entre Mantequilla Nápoles y Carlos Monzón" height="640" width="960"/><p>Yo no sabía que aquellos tres policías de civil que le apuntaban con sus armas habrían de pronunciar el mágico nombre que daría comienzo a una historia apasionante. En el instante en el cual <b>Monzón </b>descubría su pecho haciendo saltar los botones de su camisa de blanca seda gritándoles <b>“tiren, tiren hijos de p.., tiren y acierten porque si no los mato a trompadas”</b> , los tipos – uno con un revólver y el otro con una metralleta- se metieron dentro del auto en marcha y huyeron. En el escape le volvieron a gritar “Monzón, maricón, cobarde, dale un chance a Mantequilla; dale un chance, ese es el que te va a noquear, acuérdate Monzón, maricón…”.</p><p>Aún bajo el pánico de los tiros, los gritos y las corridas reingresamos al hotel de Turismo de Maracay donde el gran <b>Nicolino</b>, tras abandonar frente a<b> Kid Pambelé, </b>comenzaba a ser una sombra de su glorioso pasado. En aquella revancha de marzo del ‘73 el colombiano de Palenque lo había castigado hasta abrirle la ceja izquierda cual durazno maduro a punto de segregar. Monzón había viajado a Venezuela para apoyar a su amigo Nicolino. Pero la ilusión de recuperar la corona mundial de los welters junior se desvaneció en su propia quimera.</p><p>Lo que sucedió después fue que Monzón le pidió a Lectoure – quien en la esquina le impidió a Locche salir para el 10° asalto – que por favor le hiciera la pelea con el tal <b>Mantequilla</b>. Para Monzón, el extraordinario boxeador cubano radicado en México, campeón mundial de peso welter e ídolo en toda Latinoamérica no le resultaba conocido; se diría que lo ignoraba.</p><p>Un año después de aquella pelea y de aquel incidente que provocó el pavor de Monzón al decir azorado –”desenfundaron y no tiraron”- (menos mal decía yo que me escondí tras una enorme maceta) se pudo concretar el esperado match. Sería<b> el 9 de Febrero de 1974 en París. </b>Si, eso ocurrió hace 50 años… Y en aquel verano porteño de asfalto fritado verlo a Carlos entrenar en el gimnasio del Luna Park resultaba conmovedor. Sus ropas tras las sesiones de guantes terminaban empapadas como si una lluvia infinita les hubiese caído.</p><p>Yo no sabía entonces que el libro de la película<b> “La Mary” </b>que Daniel Tinayre le había dejado a Tito Lectoure para que apoyara el debut de Monzón en el cine, también significaría el lanzamiento de <b>Susana Giménez</b> como actriz. Y que la pasión entre ambos daría nacimiento a un célebre y tortuoso romance.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N4G5F77ZRRFH3MJV2TQBPFB2IU.jpg?auth=6c6962f830b67aed359bf47d3f12507d5314be7d947449b25daa1a82dff2ef9c&smart=true&width=576&height=324" alt="Mantequilla Nápoles y Carlos Monzón" height="324" width="576"/><p>Tampoco sabía que Alain Delon, acaso el más bello galán de la época, se asociaría con el promotor italiano Rodolfo Sabbatini –hasta entonces exclusivo representante de Monzón en Europa- para iniciar su carrera como empresario de boxeo que derivó en una entrañable amistad con Carlos. Tanto que hubo de visitarlo en<b> la cárcel de Las Flores</b> (1993) mientras cumplía su condena por la muerte – hoy femicidio- de<b> Alicia Muñiz.</b> Por cierto que ya había visto a Delon como espectador en la revancha contra Jean Claude Bouttier de quien era muy amigo y antes en Montecarlo para no perderse la Monzón-Benvenuti II. Pero claro medio siglo atrás, lejos estaba de suponer sobre la cercana amistad que habría de generarse entre ellos y todo el significante de aquella fría noche parisina.</p><p>Miro hacia atrás y evoco con la perfección de una imagen perpetuada: allí están las luces de la marquesina encendidas: <b>“Alain Delon presenta, Carlos Monzón – Mantequilla Nápoles”</b>. Sigo recordando todo lo que pasó aquella noche inolvidable. Algunas cosas fueron insólitas, como por ejemplo el “estadio” que era un amplio terreno baldío bajo una lona monumental. La estructura de un enorme circo. Las sillas apretadas y el gran mundo expectante. El piso de madera encerada con varios sectores alfombrados. Se temió tanto por el frío que los calefactores alquilados resultaron demasiado potentes. Afuera una nevisca helada bañaba las calles del distrito de Puteaux, cerca de La Defense; adentro no había forma de soportar el calor interior. Y los cigarrillos por miles asfixiaban tanto con humo que unos minutos antes del comienzo del combate el locutor debió pedir a la gente que por favor no fumara por un rato.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VYV7LDR7KBDCHBTV4K56YA3WAQ.jpg?auth=1ee161a38a3e852c10f58432d01883072a5bba72293260db79e7e0962dd100f4&smart=true&width=770&height=895" alt="Monzón con su amigo Alain Delon, quien a la vuelta de los años vendría a visitar a su amigo cuando cumplía condenar por asesinar a Alicia Muñiz" height="895" width="770"/><p><b>El camarín era una casa rodante. </b>Allí adentro encontré a todos los integrantes del equipo argentino dos horas antes del match. Monzón estaba tirado en una camita mientras Brusa y el profesor Patricio Russo – el P.F-, masajeaban a Norberto Rufino Cabrera en la cocina. Cabrerita y Gonzalito –Daniel González- eran los sparrings y amigos de Monzón, quienes generalmente combatían en las peleas preliminares. La dimensión total no llegaba a los dos metros. Tito y Brusa -más de 1.85 cada cual - no podían estar juntos al mismo tiempo; uno de los dos debía salir cada tanto. Era notable ver cómo Monzón tomaba agua de una canilla en el corazón de la pequeña cocina. Por supuesto, no había ducha y todo el baño lo componía un pequeñísimo recinto con lo más elemental. Estar allí dentro en vísperas de un campeonato del mundo resultaba tan extraño que me llamó más la atención la casa rodante que todo cuanto pudieran decir Cabrera, Monzón o Gonzalito. Un calefón a gas en un camarín, más una cama por mesa de masajes, más una cocina como sala de precalentamiento, nunca lo había visto. Y cuando los muchachos se pusieron a saltar para soltar los músculos, el “camarín” comenzó a moverse como si en cualquier momento alguien pusiera la primera y la casa rodante comenzara a desplazarse…</p><p>Bajo la carpa, en cambio, todo tenía el aspecto de un ámbito bien preparado. Los mexicanos fueron con banderas, sombreros, ropas típicas y cantos. Eran los dueños del escenario. Por el fondo en el sector de las entradas de menor precio, había un grupito de argentinos con dos banderas y fuego en las gargantas. Cada vez que se animaban a gritar Argentina, los mexicanos los tapaban. Y la policía tuvo que meterse varias veces por los problemas comunes que se producen en cualquier estadio del mundo. Es que algunos muchachos mexicanos no confiaban en la calefacción y llegaron al estadio con algunas bebidas espirituosas consumidas en exceso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SQMYCZUUFREP5NTLFCL2WPKN6A.jpg?auth=338774850dcf88c8d2be729d50cb2031490da3abe38366f30fbbd4b649840abf&smart=true&width=1920&height=1434" alt="Monzón y Susana durante el rodaje de La Mary, donde comenzó el romance" height="1434" width="1920"/><p>Bendiciones de la profesión poder vivir todo aquello y además entre tanto glamour, tanto boxeador y tanto artista –Jean Paul Belmondo, Ives Montand, Lino Ventura, entre otros- el privilegio de chocar con <b>Julio Cortázar.</b> El célebre escritor, orgullo de la literatura de nuestro idioma, era fanático del boxeo. De hecho el autor de Torito solía pegarle a la bolsa de tanto en tanto y siempre siguió al pugilismo con pasión. Acaso a Cortázar le importarían más las historias que los golpes. Y vaya si el boxeo y su universo las ofrecía. De imponente presencia bajo un camperón oscuro, un pantalón de corderoy amarillento, borceguíes sin brillo y una boina miliciana, Cortázar tomó asiento en la fila tres y nunca dejó de pitar un cigarrillo de tabaco negro fácilmente detectable por el fuerte aroma de su humo en el espacio cercano.</p><p>De hecho que tampoco sabía 50 años atrás que <b>aquel combate lo inspiraría a Cortázar para escribir su famoso cuento “La noche de Mantequilla” e incluirlo en su libro “Alguien anda por ahí…”. </b>Era tal interés por la pelea, tan grande la expectativa que Cortázar lo proyecta a un hecho policial sólo factible en coincidencia con un evento que concita el interés generalizado.. Y lo comienza así: “Eran esas ideas que se le ocurrían a Peralta, él no daba mayores explicaciones a nadie pero esa vez se abrió un poco más y dijo que era como el cuento de la carta robada, Estévez no entendió al principio y se quedó mirándolo a la espera de más; Peralta se encogió de hombros como quien renuncia a algo y le alcanzó la entrada para la pelea, Estévez vio bien grande un número 3 en rojo sobre fondo amarillo, y abajo 235; pero ya antes, cómo no verlo con esas letras que saltaban a los ojos, Monzón Vs. Nápoles. La otra entrada se la harían llegar a Walter. Después de seis asaltos, se veía un Monzón con gran dominio sobre su presa que lucía sin vigor y casi indefenso ante la terrible andanada de golpes de todo calibre sobre su anatomía ...”. El asiento 235 de la fila 3, se presume, era su propio asiento y desde allí se advirtió su espontáneo aplauso cuando el referí le levantó el brazo a Monzón mientras Mantequilla meneaba la cabeza exhausto en el banquillo de su esquina, como no entendiendo qué es lo que le había pasado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QP3B4HPAOFDL5DSMNEECQVBHFQ.png?auth=b9a090fc3b8c7f53b7aab368cd233effb9e82d2474bbfe2a8a1fad0346e47bfd&smart=true&width=662&height=578" alt="Julio Cortázar y Ernesto Cherquis Bialo, enviado de la revista El Gráfico a Francia" height="578" width="662"/><p><b>Ese final de nota lo escribí para El Gráfico de la siguiente manera:</b></p><p>-Ángelo– le dijo Mantequilla a su técnico Dundee -, es que no veo, no veo nada.</p><p>-Entonces mejor la paramos – le contestó su segundo, por entonces también entrenador de Muhammad Ali.</p><p>-Creo que es lo mejor, Ángelo, hazme el favor, no puedo seguir.</p><p>Dundee llamó al referí y le dijo que la pelea no seguía. En el rincón de Carlos, en ese momento, no se dieron cuenta del hecho. Ni siquiera Monzón, sentado y mirando de frente lo advirtió. Cuando sonó la campana el referí francés Raymond Baldeyrou no le permitió a Monzón salir de su esquina, luego llegó hasta el centro del ring, corroboró oficialmente que Nápoles no salía y regresando al medio del cuadrilátero tomó el brazo derecho de Carlos y lo levantó en gesto de triunfo. El aire de París parecía más puro. <b>Monzón había defendido por 9° vez su corona. Era invencible.</b></p><p>Tras el triunfo, aquella casa rodante pareció moverse por la euforia y los abrazos. <b>Todos festejaban menos dos señores con sobretodos negros y guantes de látex en sus manos exhibiendo los frasquitos en los que intentaban en que Monzón orinara para las muestras del dóping</b>. En medio de la confusión, Alain Delon le dijo a Lectoure: “Tito, lo antes posible en el Lido, por favor, que nos están esperando”. Lectoure le dijo a los señores “vengan al Hotel Meridien, nos tenemos que ir”. La ducha y el cambio de ropa la realizamos en un suspiro. Cuando llegamos a la planta baja los dos señores de sobretodo negro y guantes de látex insisitieron con recoger la muestra de orina. Fue entonces cuando Tito Lectoure les dijo: “Ahora vamos al Lido, esperen acá, a la vuelta, a la vuelta”. Por cierto que los señores esperaron, pero vanamente, porque nunca Monzón dio la muestra de su orina. Al regresar de la fiesta, fueron otros quienes orinaron en su lugar y por eso le sacaron la corona del CMB.</p><p>En tres coches Peugeot negros de alta gama llegamos al Lido de París. Qué maravilla. <b>El Show de las diez se había diferido a pedido de Alain Delon para homenajear a Carlos Monzón. </b>Orquesta, bailarinas y las principales vedettes comenzaron el show bajo la larga y exclusiva mesa que solo una celebridad como Alain Delon podía lograr. Toda la noche sería para Monzón. Ya sentados, uno al lado del otro, de una mesa de catorce, los maitres preguntaban solo la bebida, toda vez que el menú sería uniforme, para todos igual. Exiguo, por cierto. Después de recoger las comandas de las bebidas y en medio del show, el triunfador de la noche, campeón del mundo de peso mediano exclamó con las venas sobresalidas en su cuello: “¡Ey, ey!”, tras lo cual el capitán de la sala acercó su oído para escuchar el pedido de Monzón, y éste sin vacilar exclamó: “Maestro, que el champagne sea francés, eh...”. Estábamos en el Lido de París. De todo aquello solo queda el recuerdo de buenos amigos que ya no están y con quienes tal vez volveremos a recordar aquello que ocurrió hace medio siglo.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/N4G5F77ZRRFH3MJV2TQBPFB2IU.jpg?auth=6c6962f830b67aed359bf47d3f12507d5314be7d947449b25daa1a82dff2ef9c&amp;smart=true&amp;width=576&amp;height=324" type="image/jpeg" height="324" width="576"><media:description type="plain"><![CDATA[Foto: Twitter/@FedesMontero]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[A diez años de la muerte de Julio Grondona: el detalle de sus últimas horas]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/07/30/a-diez-anos-de-la-muerte-de-julio-grondona-el-detalle-de-sus-ultimas-horas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/07/30/a-diez-anos-de-la-muerte-de-julio-grondona-el-detalle-de-sus-ultimas-horas/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El 29 de julio de 2014, el entonces presidente de la AFA, vicepresidente senior de la FIFA y líder político de la Conmebol cerró su oficina a las 21:05. Cerca de las 10:30 del día siguiente se confirmó la noticia de su fallecimiento]]></description><pubDate>Tue, 30 Jul 2024 22:12:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H3RJGCAQLFGFJHKXAUO2W2LEN4?auth=c201abf7a709ad7080cd51193340d9ff1cad21c6d848102da5734c9d298727f8&smart=true&width=600&height=360" alt="Julio Humberto Grondona se desempeñó como presidente de la AFA durante 35 años (1979-2014)" height="360" width="600"/><p>Aquella noche de martes (29 de Julio de 2014) se lo notaba tenso, algo nervioso. Regresaba a su oficina de la <b>AFA </b>tras casi dos meses de ausencia.</p><p>Es que antes del Mundial hubo un Congreso de la <b>FIFA </b>en Río y eso alargó su estadía. No fue lo más grave. Su vida se convirtió en un calvario, en realidad, a partir del triunfo en la semifinal por el tema de las entradas. Peor aún, acompañado por Emilio Vázquez, Jefe de Valores de la AFA, asistió a una reunión con el jefe de Ticketing de la FIFA y el entonces Secretario General, Jerome Valcke, que resultó caótica y controversial.</p><p>Hacía tiempo que no se le escuchaba a <b>Don Julio </b>gritar e insultar de tal manera. Es que por primera vez la FIFA le había negado el plus concedido a las federaciones finalistas con el cual Grondona podría cumplir con pedidos de jugadores, amigos, familiares y dirigentes.</p><p>Por esta razón, su enojo con Blatter y Valcke, sus maldiciones a la FIFA y su estado de alteración. Era tal su fastidio que prefirió no ir a la ceremonia de entrega de premiación en el campo de juego del Maracaná.</p><p>No resultaba fácil entender cómo no estando <b>Brasil </b>en la final, la FIFA no dispusiera de los 8 mil tickets prometidos e incumplidos. No fue todo. Para colmo, unas horas antes, con asombro, Grondona había visto con sus propios ojos -partido ante Holanda- a un grupo de barras bravas de distintos clubes en la parte baja del mismo sector donde se hallaba el Palco Oficial. Pidió explicaciones a diferentes dirigentes. Las respuestas no le resultaron creíbles. Y ante la avalancha de presiones para la final frente a Alemania ordenó vender las pocas localidades disponibles (entre mil y mil quinientas) en el club Flamengo. Naturalmente al precio oficial, priorizando a los argentinos que ya estaban en Río, antes que a aquellos que se contactaban telefónicamente desde la Argentina. <b>Dos días antes de la final, su hija Liliana le quitó el teléfono y toda la familia se mudó de hotel.</b></p><p>El regreso al país lo ponía, como durante los 35 años anteriores, frente a varios desafíos: un director para la Selección Argentina en lugar del voluntariamente renunciante <b>Sabella</b>, lograr la aprobación de un inminente Campeonato de Primera División con treinta equipos, reiterar más enérgicamente “cuidar los presupuestos en la contratación de los jugadores” y recordarle a todos los presidentes cumplir con las cuotas de la Moratoria concertada con la AFIP.</p><p><b>La noche antes de morir, Grondona hablaba del futuro.</b> Docenas de dirigentes pasaron por su oficina para saludarlo, desde las cuatro de la tarde. Algunos lo hicieron brevemente. Abrazo, saludo y despedida. Otros, por algunos minutos con asiento incluido. Pero casi al final de la tarde, a pocos minutos del comienzo de la reunión del Comité Ejecutivo previsto para las 19 horas, hubo una reunión que justificó cerrar la puerta corrediza de su despacho, cosa poco habitual.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QQ3IFUWIQFE3NBHZKVULOF76LM?auth=20d3757b13072462e73694d61ef847597f86cab8ff4d7b519f43e4905401dc31&smart=true&width=391&height=314" alt="Luego de la renuncia de Sabella, Grondona creía que el sucesor debía ser Miguel Ángel Russo" height="314" width="391"/><p>Esa junta fue con<b> Daniel Angelici</b> y<b> Juan Carlos Crespi. </b>Presidente y Vicepresidente de Boca. Crespi, quien en aquel momento encabezaba la Comisión de Selecciones Nacionales. La reunión no fue satisfactoria para Grondona, pues se puso en superficie un tema, sobre el cual ya había hablado con Angelici, de Boca y su vínculo de representatividad con la AFA que debía dirimirse -por tratarse de cargos y personas- en el ámbito del club y no resolverse -como terminó ocurriendo- en el despacho de un Grondona, finalmente alterado.</p><p>Los dos temas anteriores los tenía anticipadamente “resueltos”. <b>Para Grondona el sucesor de Sabella debía ser Miguel Ángel Russo. </b>Era una manera de darle continuidad a <b>Bilardo </b>como Director de Selecciones Nacionales y más tiempo a <b>Humbertito</b>, como Director Técnico de los Juveniles, para su proyecto. Alguien interpretó erróneamente que cuando Don Julio le acariciaba la cabeza a Messi en el triste vestuario argentino tras la final contra Alemania, le estaba dando, además de un consuelo paternal, una señal respecto de traer al “técnico que más te guste”. Pero, en realidad, ya tenía in pectore a Russo con quien, en oportunidades anteriores, había sostenido largas charlas sobre la Selección Nacional.</p><p>Esto no se oponía a que Guillermo Lorente, por entonces presidente de Newell’s, o gente de su confianza testearan a <b>Martino </b>y que la prensa de Rosario lo dejara trascender. Grondona sabía cómo direccionar una gestión para que “lamentablemente no se logre el acuerdo” (dinero o exigencias contractuales) y cómo encontrar “una alternativa” conveniente.</p><p>En tal sentido,<b> Russo a diferencia de Martino,</b> a quien Don Julio respetaba humana y personalmente, no exigía ningún “proyecto integral” que incluyera bajo su mando a las categorías juveniles, ni objetaría -como terminó ocurriendo- la presencia y el trabajo de su viejo maestro en Estudiantes de La Plata y la Selección, Carlos Bilardo. Ni mucho menos la de Humbertito.</p><p>Para Grondona, este manejo estaba respaldado por algunas exitosas experiencias anteriores. En 1982, después del Mundial de España, él tenía claro que no habría de renovarle el contrato a <b>Menotti</b>. No obstante, se reunió con él, generó expectativas en la prensa de entonces (<i>El Gráfico</i>, la revista más importante e influyente de la época en la que tuve el incomparable orgullo de escribir y dirigir), dedicó su calificada portada al tema.<b> Grondona “lamentó no haberse puesto de acuerdo en lo económico”.</b></p><p>La verdad es que jamás se habló de eso. Al entonces presidente lo asustó la falta de conducta de los jugadores del plantel durante el Mundial y antes del regreso ya lo había decidido. Era parte de su estrategia no desoír el “clamor popular”. <b>Nunca quiso a Bianchi </b>–le asustaba aquel desaire a <b>Macri </b>en una conferencia de prensa de septiembre de 2001, en que lo dejó plantado-. Pero no dejó de hacer público el testeo sabiendo que la respuesta del técnico sería no. En ese caso, transfería a la respuesta anticipada del candidato la “negativa a aceptar” la Selección. Para esa circunstancia actuó el recordado <b>Pedro Pompilio.</b> El mismo dirigente que facilitó después la segunda llegada de <b>Coco Basile</b> en el 2008.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7YUH57OCTZHLND7ALWYUFTMNEM?auth=4f648b5609e8a8eda750c90b2490d1e57617afac19fd33d0e9c2c026d8e61426&smart=true&width=600&height=450" alt="Grondona le pidió a Maradona cambiar algunos de sus colaboradores como condición para seguir como DT de la Selección y Diego no aceptó" height="450" width="600"/><p>Don Julio sabía cómo manejar esos tiempos. Por caso, en julio del 2010 fue a una reunión con Maradona en un ocasional domicilio de Ezeiza, para renovarle el contrato como DT de la Selección aun después de lo ocurrido en Sudáfrica. Pero – el “pero”, es fundamental para entender- habría de condicionar la continuidad de sus asistentes a partir de octubre de ese año.</p><p>-”Con vos no hay problema, vence tu contrato ahora y lo renovamos. Con los demás, en octubre vemos, por ahí hay que hacer algún retoque, algún cambio, vamo’ a ver….”- <b>Grondona sabía que tocar a sus colaboradores era una condición inaceptable para los códigos de Diego.</b> Era, directamente, un no.</p><p><b>– No Julio, todos o ninguno. Yo no firmo si no firman los muchachos…</b>.(Mancuso, Enrique, Signorini, Javier Vilamitjana, Gustavo Piñero).</p><p><b>-Muy bien, no hay entonces, nada más que hablar,</b> respondió Grondona.</p><p>Tras este diálogo, me dio instrucciones para que le anunciara a la prensa de inmediato que “<b>Maradona no aceptó renovar su contrato con la Selección Nacional”.</b></p><p>Para el caso a resolver en aquel tiempo del regreso desde Brasil, Grondona ya sabía que Simeone –pleno éxito en el Atlético de Madrid- diría que no, que se podía testear a Martino, pero que, finalmente habría “alguna razón” por la cual el Comité Ejecutivo se decidiría por Miguel Ángel Russo.</p><p>Respecto del Torneo de los 30 equipos, tiene más de un perfil interpretativo. Básicamente, Grondona seguía luchando por lograr que el Gobierno le autorizara a la AFA lo que se conoció como Prode Bancado. Que no eran otra cosa que <b>las apuestas en el fútbol,</b> tal como ocurre en las grandes ligas del mundo. Las gestiones ante el Ejecutivo y Lotería avanzaban. Tanto era así que Santa Mónica había tomado el proyecto y hasta había anticipado una cifra significativa a la AFA a cuenta de la puesta en marcha del proyecto. Más equipos, más partidos,… Más apuestas…El Prode Bancado murió en octubre de 2014.</p><p>Pero un campeonato con treinta equipos también significaba más trabajo – y por lo tanto mayor incidencia y facturación – de la empresa Torneos en su cada vez más creciente participación en la producción de Fútbol para Todos a instancias de quien resultaba, por entonces, <b>el dirigente número dos de la AFA: Alejandro Burzaco, luego involucrado </b>en la causa <b>FIFAGate.</b></p><p>En los pasillos de AFA, nunca dejó de comentarse, de manera graciosa y anecdótica que “además de estas poderosas razones,… con treinta equipos, Arsenal el equipo del Presidente, aseguraría por mucho tiempo su permanencia en Primera…”.</p><p>Ese martes 29 de julio de 2014 , Grondona abandonaría su oficina por última vez a las 21.05. Bajó por el ascensor chico, el privado, quejándose de un dolor en las cervicales. Había sido un día largo. Difícil. En la puerta, del lado de adentro, lo esperaban cuatro periodistas del grupo de los acreditados en AFA (CEPA). Los miró con severidad, como siempre. Y no dijo una palabra, como nunca. Se abrió paso sin dificultades y se subió al asiento delantero de la camioneta Amarok que la Volkswagen –sponsor de la Selección Argentina- le había cedido gratuitamente para su uso personal .</p><p><b>–“¿Adonde vamos Don Julio?”</b>, le preguntó su chofer, Alejandro Rodríguez, a quien también le llamó la atención que esa noche, precisamente esa noche, Grondona se vaya a su casa solo, sin nadie de la AFA que compartiera su cena.</p><p><b>-”¿ Y adónde querés que vaya?… A casa, vamos a casa, me duele mucho acá, en la espalda”-</b>, respondió Grondona.</p><p>Alejandro prendió las luces y se puso en marcha por Viamonte hacia el bajo. Iba a Puerto Madero en lo que sería, sin imaginarlo, el viaje póstumo con su ilustre jefe a bordo.</p><p>Casi ni comió. Y apenas si vio algo de televisión. Estaba cansado y dolorido. No atendió ninguna de las cuatro llamadas ingresadas a su celular. Como siempre, se interesó por cada uno de los miembros de su familia. Tomó los medicamentos de costumbre y se acostó.</p><p><b>Después de las dos de la mañana, el dolor era intenso. </b>Había mutado de las cervicales a la boca del estómago. Y ya casi de madrugada, llamó a su hija Liliana, quien vivía en el mismo edificio. La ambulancia de OSDE demoró apenas minutos. Rápidamente recurrieron al doctor Rafael Revoredo, Jefe del Departamento Médico de la AFA, quien intentó una inmediata internación en el Otamendi. No había lugar. <b>El caso era grave y requeriría, según el primer diagnóstico, cirugía de urgencia.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E7CJ4TQTXBCMHHEZTGQPEYWFVU?auth=6cc2cca34ea5e8b1c3ee339f6e4a9f82b14881f87391dd1b76e7bf11d9da23cd&smart=true&width=1280&height=958" alt="Don Julio tenía una relación casi paternal con Messi " height="958" width="1280"/><p>Por suerte, pudieron admitirlo en el Mitre. Era la mañana incipiente del 30 de Julio de 2014. Junto a Liliana y su esposo Genaro Aversa, ya estaban su hijo Julito, el doctor Revoredo y Juan Carlos Crespi, dirigente de Boca y amigo. Angustia. Consultas. “Y si vamos a la Favaloro, ¿no hay lugar en la Favaloro?”, preguntaba la familia. Uno de los médicos del sanatorio le respondió serena y categóricamente: “Señora, su padre sufrió un desprendimiento de placa de Ateroma, esto le produjo un aneurisma disecante de Aorta, lo que se llama un cayado aórtico, tenemos que operarlo ya mismo, si es que nos da tiempo; <b>el estado es gravísimo…”.</b></p><p>A pesar del pedido de discreción absoluta, cerca de las 10:30 alguien del sanatorio filtró la información a la prensa. El personal que estaba trabajando en la AFA no tenía información directa. Cerca del mediodía, Crespi lo llamó a Segura y éste al doctor Miguel Silva, el Secretario General.</p><p>Media hora más tarde, los zócalos de los canales de noticias preanunciaban la infausta noticia. Era cierto: después de poner su cuerpo en la camilla rumbo al quirófano, se produjo el desenlace.</p><p>Luis Segura llamó a mi oficina de la AFA para que vaya al Sanatorio Mitre. Llegué en minutos, antes de la una de la tarde. La guardia periodística ya estaba en la puerta. Les pedí unos minutos. Subí y saludé a todos. En medio del profundo dolor, la familia me encomendó que lo informara oficialmente.</p><p><b>“Señores, tengo la triste y difícil obligación de informarles que ha muerto Julio Grondona”.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GRLIRNTXNNGV5BYMHFM4QDM7PM.png?auth=c2e02f90082d50a4c39cf0c9985b5c30a02290ac2c667f834f6feed2c818bbaf&amp;smart=true&amp;width=1170&amp;height=658" type="image/png" height="658" width="1170"/></item><item><title><![CDATA[A Demichelis lo echaron los jugadores]]></title><link>https://www.infobae.com/opinion/2024/07/28/a-demichelis-lo-echaron-los-jugadores/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/opinion/2024/07/28/a-demichelis-lo-echaron-los-jugadores/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description></description><pubDate>Sun, 28 Jul 2024 15:49:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HODDTLDNOJE6JAKQTNOYFMNAVU.JPG?auth=6990fe9c69e44f9a0642203d5f2398a061a63c30b19148d62334dd8074c3713b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Martín Demichelis dejará hoy de ser el DT de River (Foto Baires)" height="1080" width="1920"/><p><b>¿Quién echó a Demichelis?</b> Si Martín Demichelis dice que se siente fuerte para continuar y luego se lleva a cabo una reunión con <b>Ponzio</b> y <b>Francescoli </b>-todavía con piel de jugadores- y se da a conocer un comunicado que “de común acuerdo” se desvincula y mañana, hoy para nosotros, habrá de dirigir por última vez, la pregunta es: ¿Demichelis y River llegaron a un acuerdo, o alguien pidió que Demichelis se vaya por alguna razón que alguna vez nos enteraremos? <b>En el fútbol, las verdades ocultas nunca duran más de un año</b>.</p><p>Las <b>redes sociales </b>pueden tener incidencia. Son organizaciones comunicacionales con grandes <b>matices mafiosos</b>. Yo me pongo de acuerdo con 15 <i>trolls </i>a los que manejo y multiplicamos por miles el mensaje que queremos bajar en cualquer coyuntura. Es una organización mafiosa que luego se multiplica con <b>imbéciles </b>que, escudados en el anonimato, si están de acuerdo con el mensaje, lo repiten, lo estimulan, lo incentivan, lo aumentan con cualquier tipo de adjetivo descalificador.</p><p>¿Las redes, antes del partido de hoy contra Sarmiento de Junín, los hinchas de River expresados por redes, echaron a Demichelis? ¿Un sábado previo a un partido y apenas antes de continuar la Copa Libertadores de América que habrá de dirimirse en el estadio de River en el caso de que un equipo argentino llegue a la final?</p><p>Para que quede claro, las redes pudieron incidir en lo posterior, pero<b> a Demichelis lo echaron los jugadores</b>. Los mismos jugadores que no le perdonaron aquella actitud inmadura comunicacional, convertida en un <b>gravísimo error</b>, como es el de reunir a diez periodistas y pretender que no se filtre nada de lo allí dicho. Y entre las cosas que se dijeron se habló mal de jugadores que aún pertenecen al plantel. <b>Enzo Pérez </b>prefirió irse de River después de aquella situación y aquel enfrentamiento.</p><p>Para que quede claro, porque ahora vendrán los grandes debates, las elucubraciones, las grandes hipótesis, las verdades ocultas.<b> Mire, algún jugador habló con Gallardo</b>. O más de uno. Y transmitieron que Gallardo no se sentaría a negociar en ningún club del mundo si hubiera un técnico trabajando. Con lo cual, la primera condición para hablar con Gallardo, cosa que no se sabe si ocurrirá, era <b>que River no tuviera técnico</b>. Generar esta situación hoy, el día del partido, es muy llamativo.</p><p>Esta es una<b> actitud corporativa del vestuario de River,</b> que pudo haber ganado la pulseada de haber echado al líder, al Técnico-Jefe, agotando el crédito que le quedaría de aquí en adelante. Y de una Comisión Directiva, o una Secretaría Técnica, que con la experiencia de haber sido jugadores, sabe que <b>lo único imposible en el fútbol es ganar cuando el equipo no se esfuerza por hacerlo</b>.</p><p>De manera que yo espero que haya -me gustaría que haya- una <b>actitud de comprensión</b>. Si es cierto que hoy será la última aparición de este ciclo de Demichelis en el estadio Monumental, no estaría mal que su último recuerdo, sea <b>un recuerdo cuanto menos de reconocimiento</b>. O de respetuoso silencio. <b>Que no haya vejámenes. Porque no los merece</b>. Ningún error formal amerita la agresión del otro. De manera que lo que Demichelis merecería para irse de River, cuanto menos de manera digna, es que se sepa que a él <b>ya lo apretó el vestuario, a él ya lo echaron los jugadores</b>, a él ya lo sometieron a pagar la revancha de la actitud del año pasado.</p><p><b>Que las tribunas no se olviden que este hombre ama River</b>. Que dejó una vida mejor por River. Que estaba en una sociedad más organizada, por River. Que tenía un gran futuro -que probablemente lo retome- y lo interrumpió con la ilusión de dirigir a River. Y que <b>le dio a River lo mejor que pudo, lo mejor que supo, lo mejor que alcanzó</b>.</p><p>Y que en todos los casos, aun incorporando aquel error comunicacional de reunir algunos periodistas y hablarles “mal” de algunos jugadores del plantel, marcar algunas deficiencias, merece una oportunidad: la de <b>no perder la dignidad en sus oídos</b> al despedirse del Monumental.</p><p><br/></p><p><i><b>[El autor es columnista de Secreto de Sumario]</b></i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HODDTLDNOJE6JAKQTNOYFMNAVU.JPG?auth=6990fe9c69e44f9a0642203d5f2398a061a63c30b19148d62334dd8074c3713b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Foto Baires)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">JORGE MATIAS      BARAVALLE</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[A 30 años del día que a Maradona “le cortaron las piernas”: el detrás de escena, las presiones de FIFA y por qué hoy no sería penado]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/06/27/a-30-anos-del-dia-que-a-maradona-le-cortaron-las-piernas-el-detras-de-escena-las-presiones-de-fifa-y-por-que-hoy-no-seria-penado/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/06/27/a-30-anos-del-dia-que-a-maradona-le-cortaron-las-piernas-el-detras-de-escena-las-presiones-de-fifa-y-por-que-hoy-no-seria-penado/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El 27 de junio de 1994, a las 10:30, una de las muestras en la orina de Diego dio positivo. Tales muestras no llevan nunca el nombre del actor sino que responden a un código numerado. Los detalles del drama que vivió la Selección en la Copa del Mundo de 1994]]></description><pubDate>Thu, 27 Jun 2024 04:41:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5ZEOKRKNVFEPXCXD753IHNM6BQ.jpg?auth=193c253e4b30d9d5c191fa5f2d67c98ccde247a2c79de9d0231af668fe5ace2c&smart=true&width=1920&height=1410" alt="Diego de la mano de Sue Ellen Carpenter, la enfermera que lo acompaño a hacerse el testeo de doping. (Photo by Michael Kunkel/Bongarts/Getty Images)" height="1410" width="1920"/><p>Se trata de una imagen imborrable, de una postal eternamente aborrecida: la mujer rubia de anchas caderas y rostro angelical sonriente y complacida tomando la mano izquierda de <b>Diego Armando Maradona</b> caminando lentamente hacia al frenesí triunfal de esa tarde.</p><p>Transcurría el sábado 25 de Junio de 1994 y miles de argentinos prolongaban en las tribunas del <i>Foxboro Stadium</i> de Boston su alegría por la nueva victoria de la Selección Nacional; esta vez <b>ante Nigeria por 2 a 1</b>. Ese equipo que ya había vencido a Grecia – Grupo D- en el debut por 4-0, sembraba las frescas esperanzas que preceden a la gloria: sabía a qué jugaba, lo hacía brillantemente, tenía un gran poder ofensivo y había rescatado la mejor versión posible de su capitán Diego Maradona, quien con 33 años aún ofrecía generosamente <b>su magia incomparable</b>.</p><p>Elevando su vista a los sectores donde hubiere banderas argentinas flameando Maradona se iba distendido y feliz de la cancha junto a la señora Sue Carpenter, vestida de enfermera, hasta el recinto donde debía dejar su muestra de orina, toda vez que el sorteo había determinado que le tocaba someterse al test antidopaje de rigor. Su compañero para el mismo control reglamentario fue <b>Sergio Fabián Vázquez</b>, quien al terminar el encuentro se encaminó a ese baño por el camino interno del estadio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOTNANZWMNCH3PMTWETMTXH3KA.jpg?auth=6df70509967101d88cc58aa90e8cb5bc45c137e7f69bbd2b9a52a1f330560a42&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Maradona frente a Nigeria en el Mundial Estados Unidos. (Shutterstock)" height="1079" width="1920"/><p>Hoy, 30 años después, tiene vigencia la pregunta inicial de todo un misterioso entramado:</p><p><b>– ¿Por qué a Maradona -cosa que no había ocurrido jamás con ningún otro jugador- lo fue a buscar una señora vestida de enfermera al campo de juego para llevarlo al control antidoping?</b></p><p>La historia vivida e investigada es simple. Y es ésta:</p><p>Cerca de los 15 minutos del segundo tiempo Sue Carpenter, una asistente contratada como “enfermera” por la organización, se acercó hasta la boca del túnel donde se hallaba el segundo médico de la delegación argentina, el prestigioso cardiólogo Roberto Maximino Peidró.</p><p>En tales circunstancias se produjo el siguiente diálogo que la historia retrotrae:</p><p>-Yo estuve casada con un argentino-, le confiesa Sue, la rubia que luego se iría tomando la mano de Maradona al antidoping.</p><p>-¿Ah, sí?, ¿en dónde?-, preguntó el doctor Peidró.</p><p>-Aquí, en los Estados Unidos.-</p><p>-¿ Y de dónde es el él?-, se interesó el médico para continuar el diálogo cordial mientras el partido continuaba.</p><p>-De Congreso. Nunca pude ir y me quedé con las ganas de conocer —contestó la señora quien jamás había sido enfermera y que por entonces ya estaba separada de aquel argentino, de apellido Rodríguez.</p><p>-¿Congreso? Yo vivo en Congreso —le respondió Peidró.</p><p>-No lo puedo creer. ¿Qué significa Congreso?-</p><p>Peidró le explicó entonces que el Palacio Legislativo le daba el nombre al barrio. Ya estaba por terminar el partido y el médico pronunció la frase por la cual se desató el histórico malentendido del doping más célebre del fútbol.</p><p><b>—Andá a buscar a Maradona así salís en la tapa de todos los diarios y te ve tu ex marido en Buenos Aires; vení que le digo a Diego que le tocó el doping.-</b></p><p>Todo resultaba ingenuo, común, de rutina, bajo el imperio de la absoluta normalidad.</p><p>La secuencia siguiente facilitará una mejor comprensión del primer gran estigma de este caso. Fue así:</p><p>El día 27 de junio a las 10:30 <b>una de las muestras en la orina de Diego Armando Maradona dio positivo.</b> Tales muestras no llevan nunca el nombre del actor sino que responden a un código numerado. En el caso de Maradona el código FIFA era 220. Este análisis fue realizado por el Laboratorio Olímpico Analítico “Paul Zibbern” ubicado en el Hospital del Campus de la Universidad de California. Estos análisis son rápidos, pues todo un equipo de laboratoristas con la más moderna aparatología se turna las 24 horas detectando por decantación. O sea que todas las muestras que no ofrecen dudas se eliminan; luego se retienen las que ostentan una sustancia sospechosa que se priorizan por cantidad: si la sustancia prohibida es poca se la reporta al jefe del laboratorio local; en cambio si excediera la cantidad admitida comenzará una cadena de controles médicos y de laboratoristas en junta hasta llegar al Director General.</p><p>Esos frascos numerados bajo un estricto protocolo pasan a un segundo análisis para conocer las sustancias detectadas y sus derivados; recién después de saber sobre las mismas se pasa al último paso que determina el volumen –admitido o prohibido – de la ingesta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JFUI6RQM7ZCU3CTX7YO3GCBAUQ.jpg?auth=50efb580dcda513b4c6df9e14bf8945cf8bb5c0d05b338dbf77e13e54f8cd920&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Grondona, Menem y Havelange, actores de reparto en la historia del doping de Maradona en el 94 (DyN)" height="1079" width="1920"/><p>Al conocerse la noticia, el secretario general de la FIFA Joseph Blatter se comunicó con el presidente de AFA, Julio Humberto Grondona, quien se hallaba alojado en el hotel Holliday Inn Government Center de Boston: <i><b>“Julio, lo lamento mucho pero el análisis de Diego Maradona dio positivo. Te pongo sobre aviso de que la contraprueba se hará en Los Ángeles, mañana por la noche. Ustedes pueden enviar representantes para presenciarla”</b></i>.</p><p>Luego se produjo un nuevo llamado de Blatter a Grondona: “Julio te ruego me envíes la lista de medicamentos que estaba tomando Maradona para ver si el positivo proviene de alguno de ellos”. Inmediatamente Grondona le envió la lista vía fax a Blatter quien la derivó automáticamente al laboratorio de Zúrich desde donde respondieron en menos de una hora.</p><p>Quien era el presidente de la AFA luego de cortar la comunicación con Blatter se reunió con los dirigentes que acompañaban a la delegación argentina y se decidió quiénes viajarían a Los Ángeles en la mañana del 29 de junio. Fueron: <b>David Pintado</b> (miembro de la delegación argentina por entonces vicepresidente de River Plate), <b>Roberto Peidró</b> (médico suplente), <b>Daniel Bolotnicoff</b> (abogado de Diego Maradona) y el asesor letrado de la AFA, <b>Agricol de Bianchetti</b>. Ellos serían los testigos de la contraprueba.</p><p>Por último se produjo un nuevo llamado de Blatter –todo ese mismo martes 28 de Junio y en diferentes horas del día- hacia el presidente de AFA que sembró ciertas esperanzas: “Julio- dijo un azorado Blatter- , me dicen de Suiza que tomando estos medicamentos, <b>Maradona tendría que haberse dormido en la cancha</b> y contra Nigeria todos lo vimos correr como nunca”.</p><p>Mientras todo esto ocurría, Fernando Miele (jefe de la delegación) mantenía un diálogo permanente con el <b>Doctor Carlos Saúl Menem</b>, presidente de la República, quien seguía vivamente los acontecimientos tanto desde la Casa Rosada como desde la Quinta de Olivos:</p><p>.- Y decime Fernando, ¿yo puedo hacer algo desde aquí, puedo hablar con alguien, no sé… con Clinton -Presidente de los Estados Unidos- , con Bush que es un querido amigo…?.-</p><p>.- No, Presidente, esta es una cuestión de la FIFA y me parece que nos cocinaron.-, le respondió Miele.-</p><p>.-Decime, ¿vos hablaste con Cheeck? (fallecido embajador de los Estados Unidos en la Argentina)-.</p><p>.- Sí, Carlos –respondió Miele- te digo más, lo tuve que hacer entrar a la cancha para que vea el partido contra Nigeria por que no tenía entrada. No, “presi”, ojalá que la contraprueba dé negativa, si no hasta nos podrían mandar de regreso, mirá lo que te digo.-, sostuvo con preocupación quien por entonces era presidente de San Lorenzo.</p><p>Y ahora viene la segunda cuestión de este enorme estigma mistificado:</p><p>Desde el Hotel Four Seasons de Las Colinas en Irving, en Dallas, donde se hallaba el “estado mayor” de la FIFA, Joao Havelange –presidente de la entidad- llamó a Grondona para advertirle que si la contraprueba confirmaba el doping positivo, la Selección Argentina perdería el partido que le ganó a Nigeria ( 2-1) y <b>quedaría desclasificada</b>, “según el reglamento”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RDF2T5P4T5E4BIDUG35JUPJYQI.jpg?auth=b4173751408983621bbf50393e7228a207c6b0a4ad8703b5d4f2fa2d63e38df6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Maradona el día de la entrevista del "me cortaron las piernas"" height="1080" width="1920"/><p>Havelange era un hombre muy cercano al Comité Olímpico Internacional. De hecho era uno de sus miembros al tiempo que ejercía la presidencia de la FIFA. El olimpismo tenía una fuerte influencia en sus decisiones. Se sentía orgulloso por la pertenencia social que identifica a los dirigentes olímpicos –muchas veces vestidos de etiqueta- respecto de los del fútbol. Y es en ese ámbito de élite que cuando a un atleta se le detecta dopaje, no sólo devolverá su medalla –Ben Johnson en Seúl 1988- sino que además abandonará la Villa Olímpica, único lugar de concentración y convivencia de los competidores. Al canadiense Ben Johnson se le detectó el doping por ingesta de anabólicos esteroides el mismo día -24 de septiembre de 1988- en que le había ganado a Carl Lewis los 100 metros llanos con una marca de 9.79 contra 9.92 del norteamericano. Esto demuestra que <b>los resultados sobre los dopajes en ese tipo de eventos ecuménicos se logran inmediatamente después de consumada la competencia</b>. Por tal razón Johnson devolvió la medalla y Lewis, quien había salido segundo, se consagró campeón olímpico.</p><p>Por alguna razón nunca revisada por la FIFA los jugadores de fútbol soportan desde el “caso Maradona” la misma injustificada humillación de tener que abandonar a sus compañeros en caso de ser sancionados como le ocurrió también a <b>Luis Suárez en Brasil 2014</b> tras su expulsión por morder a Giorgio Chiellini.</p><p>Antes de hablar con Havelange, el presidente de la AFA realizó algunas llamadas a varios de los miembros del Comité Organizador de EEUU 94′ que también él integraba. Ellos eran: Alan Rothenberg (EEUU), Guillermo Cañedo (México), Dr. Franco Carraro (Italia), Jesús Pallares (España), Danton Will (Escocia), Michel D’Hooghe (Bélgica), Ram Ruhel (Islas Mauricius) y Scott Parks Le Tellier (Estados Unidos).</p><p>Tras obtener la comprensión solidaria de Guillermo Cañedo, Franco Carraro, Ram Ruhel y fundamentalmente del secretario general de la FIFA, Joseph Blatter, y para evitar que en el caso que la contraprueba diera positiva, la Selección resultara desclasificada, fuera también suspendida para jugar el siguiente Mundial –Francia 98′ – y enviada de regreso a la Argentina, el presidente de la AFA mantuvo un fuerte cruce con Joao Havelange, tímido pero formal impulsor de tal sanción.</p><p>.- Escuchame, che, Havelange, escuchame bien: ahí me enteré que andás diciendo que le vas a dar por perdido el partido contra Nigeria y que mi selección se vuelve si se confirma el positivo de Diego…-</p><p>.- Julio, tranquilo, es lo que corresponde…-, respondió Havelange con tono sereno y doctoral.</p><p>.- Ah, sí… entonces yo te digo que también me corresponde denunciar un faltante de caja en la FIFA de <b>casi cien millones de dólares</b> que le desviaste a tu amiguito Samaranch (Juan Antonio Marques de Samaranch presidente del COI desde 1980 hasta 2001) por el desastre económico que fue Barcelona (Juegos Olímpicos 1992) y vos lo salvaste con plata de la FIFA. Y ni hablar de la guita de la FIFA que pusiste para ayudar a tu yerno –<b>Ricardo Teixeira</b>– (por entonces presidente de la Confederación Brasileña de Futbol ).-</p><p>.- Tranquilo, Julio-, insistió Havelange vestido de smoking listo para asistir a un banquete oficial de la FIFA en homenaje a Henry Kissinger, ex Secretario de Estado y factor fundamental para que los Estados Unidos lograran organizar su Mundial .Y agregó académicamente: <b>“Todo se va a arreglar”.</b></p><p>.-Sí, mejor que sea así-, replicó el enfurecido presidente de la AFA. Y acotó, entre indignado y amenazante:</p><p>.-”¿Vos te creés que porque soy ferretero y ando en guayabera me vas a llevar por delante, gil? Vos tocás a la Selección y yo mañana viajo a Zurich y hago la denuncia penal del dinero que prestaste sin aprobación de nadie… Así que pensalo bien- , concluyó Grondona.-</p><p>Al día siguiente, 29 de Junio de 1994, la información se filtró por la indiscreción de un dirigente y antes del anuncio oficial se sabía que lamentablemente Diego debía abandonar a la delegación, pero la Selección continuaría compitiendo pues le esperaba Bulgaria en Dallas. <b>Obviamente ya nada sería igual. Junto a Diego se iban el alma y los sueños del equipo, de un gran equipo.</b></p><p>La noticia resultó el último y más valorado ensayo de la globalización inminente. Sin que aún nos imagináramos ninguna plataforma de inmediatez informativa y con una internet incipiente el doping de Maradona se convirtió en un estallido que <b>ocupó las portadas, los títulos y las crónicas dominantes de la mayoría de los medios del mundo</b> generando una enorme expectativa –aunque escéptica- sobre el resultado final de la contraprueba. El tema fue tan fuerte que mantuvo su vigencia y aún hoy se sostiene como un hito de los mundiales.</p><p>Al día siguiente (30 de junio) en conferencia de prensa, el secretario general de la FIFA, Joseph Blatter declaró: <i>“</i><i><b>Los dos análisis efectuados al señor Diego Armando Maradona han resultado positivos.</b></i><i> La AFA nos comunicó la separación de su lista del mencionado jugador por lo que la FIFA se abocará recién después de la finalización de la Copa a los aspectos estrictamente disciplinarios. Mientras tanto el señor Maradona está suspendido para realizar toda actividad futbolística. Como solo un jugador de Argentina dio positivo, no procede ninguna modificación en el resultado del partido de esa Selección contra la de Nigeria”</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3XWT6BMZKZFIBFQ7GQ74P6XEO4.jpg?auth=f4a6255e42cc9a630fdb56d27fb2703ffc1b53a7ac9293571176f864c2fc3fed&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Maradona en Dallas después de su doping positivo en 1994 (REUTERS/Jeff Mitchell  BW)" height="1080" width="1920"/><p>El llanto de Diego y su célebre frase <i><b>“me cortaron las piernas”</b></i> dio nacimiento a un mito que aún hoy – 30 años después- genera más intrigas, suspicacias y sospechas que las certezas probadas de los hechos ciertos y objetivamente reflejados.</p><p>Diego por ser Diego tenía algunos privilegios concedidos del cual no gozaban sus compañeros: se alojaba en una suite y disponía voluntariamente sobre sus comidas u otras costumbres de vida. A esa suite tenían libre acceso pocas personas, básicamente un grupúsculo de su mayor confianza que cumplían diferentes demandas. Ellos eran: <b>Marcos Franchi</b> (representante), <b>Daniel Bolotnicoff</b> (abogado), <b>Fernando Signorini</b> (preparador fisico personal), <b>Salvatore Carmando</b> (asistente desde que jugaba en el Napoli) <b>y Daniel Cerrini</b> (una especie de ayudante, amigo, colaborador).</p><p>Uno de ellos compró en la farmacia Walgreens un energizante de venta libre –por lo tanto insospechable como estimulante prohibido- cuya marca es <i>Ripped</i>. Pero el tal Ripped tiene muchas variantes: los hay (o había) Fuel o Fast. La diferencia también estaba en el envase: uno tenía fondo negro con letras rojas y el otro al revés, fondo rojo con letras negras y amarillas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XHZST2JASVFZXL6725XYAJTV5U?auth=a2e7642653d8ad2a439e8673b85545a18b78b4bc2a5151919d3a194e3f0e86a4&smart=true&width=1170&height=658" alt="Diego y la enfermera, cuando no sabía el sismo que se le avecinaba (NA 162)" height="658" width="1170"/><p><b>Maradona tomó el que tenía pseudoefedrina y el control</b> – por entonces incipiente- le dio positivo.</p><p>Fue tan enorme el escándalo mundial que la WADA (World Anti-Doping Agency) que comenzó a funcionar oficialmente en 1999, el primer caso que estudió para evaluar los cambios futuros fue el de Maradona, pues llamaba la atención la cantidad de pseudoefedrina y sus derivados encontrada en su orina. Y arribó a la conclusión que <b>la cantidad ingerida no alcanzaba para ser considerado doping.</b></p><p><b>Hoy se toleran hasta 150 microgramos sobre cada mililitro –recién después es doping- y Diego nunca llegó a esa cantidad</b>. Más aún, la ingesta de Maradona en el Mundial de los Estados Unidos está exenta de toda sospecha de “frazada”, término que se utiliza para detectar aquellas sustancias que cubren o “lavan” las posibles sustancias prohibidas después de transcurrido cierto tiempo.</p><p>Fue el Tribunal de Disciplina de la AFA presidido por Walter Ajolfi el que legisló un nuevo orden en 1997 para las sanciones por doping. No se le daría por perdido el partido al equipo que tuviere un integrante cuya prueba hubiese dado positivo en el control de rigor impuesto por la AFA en 1979; la premisa fue que los “diez o más jugadores restantes” resultan inimputables del error del médico que no lo consignó en la planilla –obligación inexcusable- o del actor que lo hizo sin decírselo al médico del plantel. <b>Esta legislación nacida en la Argentina se convirtió en un “leading case”, pues la FIFA la adoptó a partir de 1998.</b> Y aún está vigente.</p><p>En cambio para el caso de hallarse vestigios de consumo de drogas no despenalizadas legalmente por parte de algún jugador (marihuana, cocaína, heroína) el Tribunal de Disciplina elevará la causa ante la Justicia Ordinaria.</p><p>Es así que cuando Maradona reincidió en un doping positivo –cocaína- ocurrido tras el encuentro que Boca le ganó a Argentinos Juniors en 1997 por 4 a 2 en la Bombonera el resultado se sostuvo inalterable –a pesar de una tímida protesta de River- sin sanciones institucionales. Por cierto que el caso fue girado a la Justicia Ordinaria.</p><p>Fue el abogado de Diego para la ocasión, el doctor Luis Moreno Ocampo, quien se presentó ante un Juzgado para solicitarle al juez una medida cautelar que le permitiera a Maradona continuar jugando. Su pedido estuvo basado en que Maradona había recibido en ese mes de julio de 1997 una <i><b>“amenaza de que alguien le pondría cocaína en la comida”</b></i>. El Juez Claudio Bonadío se lo concedió por 15 días.</p><p>El asesor letrado de la AFA, doctor Agricol de Bianchetti opuso una tenaz batalla legal ante el magistrado hasta que el presidente de la AFA, Julio Grondona, en apoyo de Diego una vez más, le pidió que <i><b>“no se esforzara, ni insistiera”</b></i>, que dejara las cosas como estaban para que Maradona siguiera jugando en Boca.</p><p>Al que sancionaron en el Mundial 94 lo perjudicaron “cortándole las piernas” a una mágica y fundada ilusión.</p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XHZST2JASVFZXL6725XYAJTV5U?auth=a2e7642653d8ad2a439e8673b85545a18b78b4bc2a5151919d3a194e3f0e86a4&amp;smart=true&amp;width=1170&amp;height=658" type="image/jpeg" height="658" width="1170"><media:description type="plain"><![CDATA[ NA 162]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[A 48 años de la pelea más épica del boxeo argentino en la noche más triste por el asesinato de Bonavena]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/05/22/a-48-anos-de-la-pelea-mas-epica-del-boxeo-argentino-en-la-noche-mas-triste-por-el-asesinato-de-bonavena/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/05/22/a-48-anos-de-la-pelea-mas-epica-del-boxeo-argentino-en-la-noche-mas-triste-por-el-asesinato-de-bonavena/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[En 1976 Víctor Galíndez derrotaba a Richie Kates en un combate sangriento, mientras que en Reno, Nevada, asesinaban a Ringo. De los gritos por el triunfo al llanto desconsolado del campeón por el final de su amigo]]></description><pubDate>Wed, 22 May 2024 17:19:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LHBQXVN6YJFFXB4LX3G737YBXU.jpg?auth=5d2b5fa72fe7839b446db7ec49e92a8e57af8c740d470efa0f95f2069c1d7918&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ensangrentado, Galíndez embiste contra Kates, en el combate que se convirtió en una leyenda del boxeo mundial
" height="1080" width="1920"/><p>Yo he visto mil muecas espantadas por el horror cuando su sangre comenzó a bajarle por la cara como una vertiente sin destino. Yo he visto a su hermano Roberto arrodillarse en el césped del “Rand Stadium” pidiéndole a Dios su piedad infinita, a otros humanos tapándose el rostro para ampararse en la ceguera, a cientos de mujeres con la boca abierta y el rostro transparente por la palidez del miedo, a sus amigos en el rincón sudando la desesperación, a los periodistas temblar buscando una explicación.</p><p><b>Yo he visto la noche del 22 de mayo de 1976 en Johannesburgo, cómo un campeón mundial herido, casi ciego, maltrecho y furioso cambiaba el destino de su vida por la única e invencible razón de los hombres: la fe.</b></p><p><b>Después que Richie Kates le chocara la cabeza abriéndole una herida profunda</b> en forma de “L” sobre el arco superciliar derecho, <b>Víctor Galíndez había “terminado” su reinado</b>. Si el referí sudafricano Stanley Christodoulou hubiera aplicado el reglamento, las tarjetas hasta el momento hubiesen declarado a Kates como ganador. Si el médico de la Comisión de Transvaal, doctor Clive Noble se hubiera impresionado como las 42.125 personas que estaban en el estadio, el dictamen hubiera sido el rotundo basta que se cerraba el capítulo. Si Tito Lectoure – manejador de Galíndez y técnico principal del rincón- hubiera vacilado un solo instante dudando del coraje de su pupilo, una toalla habría dicho basta. <b>Pero esa noche – esa histórica noche – todos se pusieron de acuerdo para darle a Galíndez la última chance. Por distintos caminos, sobre diversas pautas y con diferentes argumentos un referí, un médico y un mánager le dieron la posibilidad para que Galíndez cruzara la frontera hacia la consagración.</b></p><p>El referí dijo: “Fue accidental, si no sigue peleando pido las tarjetas”. El médico dijo: “La herida es profunda, pero no grave, puede seguir un poco más”. El mánager (Lectoure) dijo: “Si paramos nos quitan la corona, no hay más remedio que seguir”. El boxeador después de tres minutos de interrupción en aquel dramático tercer round confesó en medio de la confusión: “Me duele, no veo nada, pero de aquí me bajan muerto, ajústeme los guantes, Tito...”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7OFQL6RUPREULKYOOTRUAHBE2U.jpg?auth=6c3d29d44c9aeb5fb61889bfe34a3511839fdd0c500e2c460e3fc83e23cdec69&smart=true&width=1920&height=1746" alt="Galíndez mientras lo atendía tras recibir un cabezazo que le produjera un corte en la ceja" height="1746" width="1920"/><p><b>Y la historia comenzó a cambiar desde el momento en que el campeón apretó los dientes, disimuló las lágrimas de dolor con la sangre de la herida y comenzó a transitar con frenético estoicismo el valle que sembraba su ilimitado coraje.</b></p><p>Hasta allí, una pelea: la izquierda de Kates sustentando la distancia propicia para dominar ring, adversario y pelea. Una estructura vertical que esterilizaba las intenciones ofensivas de Galíndez y un desplazamiento de mínimo gasto físico que le permitiría estar siempre en posición de descarga con un elegante estilo de peleador sutil, fino. Ventajas para Kates y panorama expectante para el campeón. <b>Desde el cabezazo en adelante, otra pelea. Galíndez pasó al ataque contra el rival, la herida, el tiempo, el médico, el referí y sus fuerzas</b>. Entre el cuarto y el séptimo asaltos aquellas miradas de horror se transformaron en vivos mensajes de admiración. La gente se levantaba de sus asientos y todo el estadio – menos el sector alto y lejano poblado por los discriminados ciudadanos negros víctimas aún del apartheid – comenzó a gritar: “Vic – tor, Vic – tor” con ese sonido extraño y emocionante de la fonética. Si esto se hubiera gritado en “argentino” y en Argentina, el coro sonaría cálido y contagioso; gritado en inglés o afrikans (idioma local) era una plegaria sobrecogedora.</p><p><b>A medida que Galíndez agrandaba su imagen bajo una máscara de sangre que teñía todo de rojo a Kates parecía achicársele el corazón.</b> Lo del 4° asalto fue excepcional: sin intuir más que un bulto movible empezó y terminó tirando golpes. No recuerdo qué golpes eran, no lo sé, ni podría precisarlos. Eran golpes, yo creo, de un león herido. En el 5º, Kates intentó retomar una línea de calma sin prestarse a la pelea frontal y fue desbordado. En el 6º terminó “groggy” alcanzando por una izquierda en cross después de haber recibido no menos de seis ganchos a la zona abdominal y en el 7º, como obra de un milagro, después de una tunda, la campana salvó a Kates del nocaut ya que el referí, en el mismo rincón del argentino, le contó 9 segundos de caída efectiva al retador de Nueva Jersey.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QFT6D5Q7JZCR3KKFN7EEMIWV5A.jpg?auth=60216f5337bc0dcaabfe18188069a9e981a6ddc2618cf5cc2cb606f4a5f19164&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La lagrimas de Galíndez luego de la brutal pelea con Ritchie Kates " height="1080" width="1920"/><p><b>Aquella noche todo se prestaba para que Galíndez alcanzara en su quinta defensa la consagración definitiva.</b> Primero fue autorizado a seguir cuando en cualquier ring del mundo le hubieran parado la pelea después de recibir el cabezazo. Más tarde fue esa caída de Kates coincidiendo con la campana para que el triunfo fuera menos “fácil”. Y por último el nocaut – ya llegaremos a eso – cuando faltaban doce segundos para terminar la batalla pues aquello fue una batalla, más que un match de boxeo. Al iniciarse el 8º round me sentí superado. Sabía que no podría volcar todo cuanto allí pasaba con minuciosidad descriptiva. Quería anotar cosas y mi mano derecha parecía crispada. Quería ver todo y los ojos no me alcanzaban. Quería escuchar al ámbito y alrededor de mis oídos todo se tornaba ululante, uniforme, de un mismo carácter. Es más, <b>en un momento me pareció vivir el sueño sublime de un crítico de boxeo frente al acontecimiento ideal para novelizarlo: una pelea dramática con todos los matices</b>. Situaciones cambiantes, el campeón herido que parece perdido y va remontando, el duende de una instancia – la lesión – que hace incierta cualquier perspectiva. Además el referí bañado con la sangre de los boxeadores, un público excitado, un reloj demasiado lento para indicar el final de la epopeya y demasiado rápido para humanizar los descansos.</p><p><b>Veo aún el dedo índice de Lectoure penetrando en los tejidos abiertos de la ceja de Galíndez para untarlo con una vaselina coagulante</b> norteamericana que formaba una capa excedente. Veo también las manos de Juan Carlos Cuello –el segundo de la esquina- resbalando a toda velocidad sobre las piernas del campeón. Fijo la premura del profesor Patricio Russo  -el preparador físico- vaciando litros de agua helada sobre la nuca y los órganos genitales. Los gritos de Norberto Bianchi –un amigo cercano al que también hemos perdido- , la histeria de Roberto Palmero –su hermanastro-, la preocupación del doctor Roberto Paladino -médico de Galíndez entre otros campeones- que subió varias veces al rincón y llevó desde el hotel la caja de cirugía en previsión a este accidente.</p><p>Pero no es todo: del otro lado, en perfecta diagonal, los esfuerzos por reanimar a Kates son igualmente desesperados. Joseph Granby –el segundo principal- le hace aspirar sales que parecen penetrarle hasta los sesos. Tony Coccaro, el manager, flamea la toalla como si no alcanzara el viento de la noche para que los pulmones de Kates recibieran oxígeno. Y John Middleton, accidentalmente ayudante que en las dos veces anteriores asistió a Galíndez, aprieta la bolsa de hielo contra la cabeza mota de Kates produciendo un shock de vapor, como el de una plancha caliente sobre un paño frío, pero al revés.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7NOQHW6I6VGIFFLM3MNLVNYE6A.jpg?auth=a7f8f4db4e44d3a66b1902ed8a0e6be6e72b110f5169d0f7ab1e9ecb40d438b6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Bonavena en el pico de su popularidad. Años después, mientras Galíndez vencìa a Kates, Ringo era asesinado en Reno, Nevada " height="1080" width="1920"/><p>Mientras trato de retenerlo todo, repaso al árbitro en un rincón neutral: sudoroso con la camisa blanca casi rasgada y las mangas, los hombros y los puños teñidos de rojo. De las tribunas parece venir el viento transformado en murmullo, de las butacas emerge el vapor de la histeria, en la lona muere el sudor del sacrificio. Pienso mientras suena a campana para próximo round; ¡que caro es el precio del triunfo! ¡qué difícil la ambición de ser campeón!</p><p><b>En esa noche de gloria Galíndez no apeló a ninguna pausa para determinar pautas técnicas. Ganó porque fue hombre y campeón.</b> Ganó sintiendo la pelea como una actitud frente a su futuro sabiendo que se jugaba algo más que un resultado: la televisación, poco frecuente y selectiva hace 48 años, le abría la posibilidad de conquistar al público hasta ese momento cauteloso con él. <b>Esa era la noche en que Galíndez se consagraba o se hundía.</b> Estuvo a punto de hundirse en el tercer round cuando la lesión habría terminado o con un triunfo por descalificación inexpresivo o con una derrota por puntos lapidaria. Fue triunfo al mejor estilo de los grandes campeones porque después del 10º asalto el verdadero rival era la herida y no Kates quien tambaleante y absolutamente “groggy” volvió al rincón al finalizar el 9º tomándose de las cuerdas ya sin fuerzas en sus puños ni en su corazón.</p><p>Cualquier especulador con el público y las tarjetas a favor, habría aprovechado para manejar la pelea y no para de pelear. Galíndez en cambio con sus últimas energías siguió jugándose en procura del nocaut. Pudo ser en el 10º después de un gancho al hígado combinado con un cross de derecha a la cabeza; pudo ser el 14º con un “uppercut” de izquierda abajo. Fue en el 15º en un momento en que todos juegan, miran el reloj, buscan amarrarse para terminar o caminan hacia atrás bailando para impresionar a los jurados demostrando estar en buenas condiciones físicas. <b>Galíndez ensayó sobre el final un golpe que había practicado mucho en los últimos meses: el directo de izquierda de abajo hacia arriba. Un golpe de largo recorrido que va con la carga del hombro, el apoyo del pie izquierdo, el acompañamiento del torso y totalmente suelto como quien pega levemente contra algo cercano caminando por la calle. Así tomó a Kates en la definición, proyectando como quien tira la mano laxa para tomar distancias</b>. Llegó plena al mentón y Kates cayó de espaldas abarcando toda la dimensión de su cuerpo con los ojos cerrados, una respiración dificultosa, los brazos en cruz, la boca entreabierta y un gesto quejoso.</p><p>Mientras Christodoulou le contaba, Galíndez, consciente de que Kates no se levantaría, comenzó a festejar el triunfo con frenéticos saltos. Los sesenta metros que recorrimos entre el ring y el camarín fueron el epílogo de una noche inolvidable. Los sudafricanos llevaron a Galíndez en andas luego que el locutor dijera en medio de un profundo silencio:<b> “En la pelea más fantástica de todas cuantas hayamos visto en Sudáfrica, Víctor Emilio Galíndez, retuvo su corona mundial de peso medio pesado de la Asociación Mundial por nocaut en el 15º round”</b>. Yendo detrás de la caravana entre apretujones y vítores volví a sentir aquella extraña sensación de lo pendiente: había que confesarle a Galíndez el secreto cabalmente guardado sobre el asesinato de su ídolo y amigo Ringo Bonavena.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RIGYVRX5IVDJPGW6A5ZU43K3FY.jpg?auth=0df77c52569e5a5baf88bceb331e4e3f6ae33bf1f89ca50c2e4354d2799ce9c1&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Tapa del Gráfico, Galíndez en plena pelea y título sobre la muerte de Bonavena " height="2560" width="1920"/><p>Pero la angustia no terminó con la pelea pues al llegar al camarín Tito cayó hacia adelante desvanecido; Galíndez extenuado sin líquido ni potasio en su organismo se tiró en la camilla con los ojos cerrados, ocultando su emoción; el profesor Russo estalló en un abrazo prolongado y ferviente con Juan Carlos Cuello… Habíamos llegado al estadio en una camioneta “Combi” cantando. Y ahora después del triunfo, el camarín era un recinto de angustias. De a poco cada uno se fue reponiendo. A medida que regresaba la normalidad, Galíndez recobraba aliento para dialogar con todos, para abrazarse y quedarse en silencio solo consigo mismo. Media hora después, el doctor Paladino dispuso conseguir una sala donde suturarle la herida que aún sangraba. Hizo una consulta con el médico de turno en el estadio, doctor Clive Noble y resolvieron que era mejor llevarlo al cercano “General Hospital”. La policía abrió paso con dos motociclistas y en diez minutos la “Combi” manejada por Dave Panayi – asistente y chofer durante los doce días – llegaba al hospital. El propio doctor Noble se ofreció para llevar a cabo la sutura que requirieron dos inyecciones previas de Xylocaína sobre la zona afectada. La herida, en forma de L, tenía mayor longitud horizontal que vertical sobre la ceja derecha. El doctor Noble, asistido por la enfermera Marianne Kester limpió primero el tejido negro, muerto, necrosado que había producido el coagulante aplicado durante la pelea. Una vez que hubo limpiado todo, dejó el profundo hueco con el tejido rojo y los labios de la ceja abiertos. Luego comenzó la sutura: siete puntos en total, cuatro a lo ancho y tres a lo largo. Mientras lo cosían Lectoure tomó la mano derecha del campeón al tiempo que el doctor Paladino y yo le sujetábamos los brazos.</p><p><b>Se produjo un silencio tan profundo que por tal pareció estridente; quienes lo teníamos tomado nos manejamos con señas visuales. Finalmente, Lecture tiró la primera frase sobre la peor noticia.</b></p><p>-Víctor, mirá… te lo tenemos que decir…</p><p>- ¿Qué pasó?, dele Tito, ¿pasó algo en mi casa?</p><p>– No, no, en tu casa no pasó nada, quedate tranquilo, fue la respuesta.</p><p>-¿ Y entonces, dónde, con quién?, preguntaba un angustiado Galíndez.</p><p>-Bueno te lo digo de una porque igual ya no hay nada que podamos hacer…-, exclamó Paladino. Y tras él completé la penosa información: “Víctor, esta mañana en Reno, Nevada, asesinaron a Ringo, si a Bonavena…”.</p><p>Faltaban dos puntos para cubrir la herida. <b>Galíndez resignó las piernas</b>, se fue derritiendo con la aguja clavada en la ceja y antes de tocar el piso<b> gritó con la poca voz que le quedaba: “Nooo!!!, no puede ser, no puede ser…!!!”.</b></p><p><b>El regreso del campeón al hotel fue un solo y angustiado llanto.</b> Aquello que no pudieron mil golpes de temibles rivales, las múltiples heridas, cruentos dolores y terribles lesiones lo pudo ésta triste novedad. Para Galíndez había muerto alguien más que un deportista admirado, <b>se había ido su amigo, su ídolo, un soporte fundamental y tal vez esa figura contenedora y paternal que siempre supo alentarlo</b>. El gladiador triunfante de la epopéyica noche nunca encontró consuelo…</p><p><b>También su muerte fue absurda y prematura</b> pues apenas retirado del boxeo se dispuso a competir en Turismo Carretera y en su primera experiencia como automovilista fue como acompañante de Antonio Lizeviche en la “Vuelta de Veinticinco de Mayo” ( 26 de octubre de 1980). Lizeviche abandonó la carrera, <b>Galíndez se bajó del auto y </b><a href="https://www.infobae.com/deportes/2021/12/19/gloria-y-tragedia-de-victor-galindez-vivio-como-una-estrella-del-boxeo-mundial-y-murio-atropellado-en-una-carrera-de-tc/" target="_blank"><b>caminando de regreso a los boxes por la banquina lo atropelló</b></a><b> mortalmente</b> desde atrás el piloto Marcial Feijóo.</p><p><b>Esta fecha, la del 22 de mayo de 1976 el destino une en el espacio asimétrico de la evocación el asesinato de Ringo y la epopeya de Galíndez, quienes quedarán unidos en la memoria. Para siempre.</b></p><p><br/></p><p><i><b>* La primera versión de esta nota fue publicada en 2022</b></i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/O6O4WRKY5NB2VPAFMR7E6WRXPM.jpg?auth=fb7493b04a7c4c1e3840820eec7e81992c3b52df738c71aacdf163697d1f117e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Tenía que morir un domingo, un domingo de final de campeonato]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/05/06/tenia-que-morir-un-domingo-un-domingo-de-final-de-campeonato/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/05/06/tenia-que-morir-un-domingo-un-domingo-de-final-de-campeonato/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[El columnista que compartió desde los primeros pasos futbolísticos de Menotti hasta su consagración mundial como técnico, recuerda momentos y gustos del Flaco, a lo largo de sesenta años]]></description><pubDate>Mon, 06 May 2024 10:25:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W32KCL5TMFG4BP7DFGIYIYK4IA.jpg?auth=31cb3ac235678b4be59cf50ca46513740981e2dbaa924a86f412172242840c88&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Menotti durante un homenaje en Huracán, donde su éxito como técnico en 1973 lo impulsó a la Selección" height="1079" width="1920"/><p>La muerte, aunque esperada, es más cruel cuando se concreta.<b> El Flaco Menotti dejará de ser un par de nombres y se convertirá en leyenda.</b> Será la leyenda del técnico que cambió el orden en la vida de la selección argentina desde 1974 en adelante. También será la leyenda de quien tratando de atrapar la fina línea de la finitud, que es cuando ya no se puede fingir, dijo que el más grande de la historia había sido Pelé.</p><p>Es imposible transitar la vida de una leyenda con un solo soplo de emoción. Evoco el tiempo pasado y recuerdo cómo nos conocimos. Fue en septiembre del 63 y él jugaba en Rosario Central. Su metro noventa y cinco, su melena rubia, sus rasgos finos y una pegada mortal lo convertían en un actor atractivo para hablar de los cracks de la nueva generación. Nos sentamos a tomar un café en el <i>Hotel Riviera</i>, yo le preguntaba por Jim Lopes, que era su excéntrico técnico, y él me respondía con párrafos textuales dichos por Lisandro de la Torre. Luego le preguntaba por el Gitano Juárez, el líder del vestuario de su club, y él me contestaba fragmentos del último discurso de Luciano Molinas. De la Torre y Molinas eran prestigiosos militantes del partido Demócrata Progresista, uno como parlamentario y el otro como ex gobernador de la provincia de Santa Fe. Y si hiciera falta rematar, la recomendación de una lectura para él inevitable: <i>El hombre mediocre</i>, de José Ingenieros.</p><p>No era todo intelectual, pues me invitó a pernoctar en Rosario, lo que me valió una sanción disciplinaria, para ir a escuchar esa noche al joven bandoneonista rosarino Néstor Marconi, sobre quien el Flaco decía que tocaba mejor que Troilo. Hasta que luego, cuando vino a jugar a Boca Juniors en Buenos Aires, conoció a Pichuco en el Caño 14 donde morigeró su opinión: “Marconi se aproxima bastante a Troilo, pero el Polaco Goyeneche es inigualable”. Así fue hasta los ochenta, alternando el fútbol con la literatura, la música y el arte, tratando de explicar y de entender en los tiempos futuros que los hechos de destreza, de talento y de estética se unen en un punto. Tal vez eso explique su amistad y admiración con Fito Páez, Baglietto, Troilo, Serrat, Sabina y el Cigala.</p><p><b>Fue una figura reconocida y prestigiosa en todo el universo futbolístico.</b> Había que ir con Menotti a Europa, pues ya retirado como entrenador y escribiendo para la <i>DPA</i> no había estadio donde ingresáramos para la Eurocopa de 1988 que no se rindiera a sus pies y que no fuera requerido por decenas de periodistas de todo el mundo para que diera cuanto menos tres o cuatro conceptos que abrían debate y reflexión. Nunca lo vi tan feliz como en la final que Brasil le ganó a Italia en México 70. Él había incidido fuertemente para que jugara ese último Mundial y no se fuera del fútbol con la imagen dolorosa de aquellas patadas que había recibido en la Copa de Inglaterra 66. La influencia de Menotti siempre fue fundamental en la vida de sus jugadores y compañeros, por eso Pelé a pesar de haber anunciado que no iría a ese Mundial terminó yendo y siendo la figura excluyente. Para Menotti aquel triunfo no sólo fue un hecho deportivo, pues venía a ratificar el valor de su prédica en el fútbol: el jugador por encima de la táctica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JTE7OXPTZBCGPL622ZOAV4U63Y.jpg?auth=602395746067f522d97b5486198f9f59d5db8dfdc2a9e3d5d0acfecc366cf4dc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Menotti y Bilardo, en sus épocas de futbolistas. Dos formas de ver el fútbol, dos campeones que nunca se llegaron a reconciliar" height="1080" width="1920"/><p>Este hecho fue el que creó la enorme grieta del fútbol argentino que hasta hoy no se pudo zanjar, pues Carlos Bilardo era el tacticismo y el Flaco el conceptualismo. Y en esa franja entre el debate de las dos posiciones Bilardo y Menotti, aun siendo abuelos y dos glorias del fútbol argentino, nunca se pudieron reconciliar. Dejaron para un debate abierto y vigente estas dos posiciones que parecen irreconciliables, aun cuando en el perfil de los jugadores elegidos Menotti y Bilardo llevaron siempre a la Selección a los mejores de cada puesto. Hemos visto, con emoción gratificante, el homenaje al que adhirió la hinchada de Estudiantes de La Plata al tributo del entretiempo que la AFA propició en memoria del Flaco Menotti.</p><p><b>Amaba y enloquecía con Diego, lo amaba cuando lo veía jugar y se enloquecía cuando tomaba conocimiento de cuestiones de su vida privada.</b> Más aún, Diego no pudo continuar en el Barcelona por recomendación de su propio técnico, Menotti, y costó muchísimo reunirlos dos años después en Buenos Aires. Fue una tarea titánica de cuarenta y ocho horas para convencerlos de que un padre y un hijo no pueden negarse la obligación de abrazarse. Cosa que ocurrió tan pronto el Flaco cruzó la puerta de ingreso de la casa de Diego, cuando éste vivía en Correa y Libertador. Todo lo que había dicho sobre Menotti, todo cuanto se habían reprochado, todo cuando se habían acusado se desvaneció en un brazo. El Flaco y Diego eran la simbiosis perfecta del fútbol.</p><p>Otra noche en Roma se juntó con Omar Sívori y éste trajo al galés John Charles. Fue en un cabaret de la Vía Veneto, donde el Flaco recordaba jugadas de sus admirados, de Pelé, de Diego, de Cruyff y, obviamente, de Sívori, quién convirtió a su invitado Charles en goleador de su imbatible Juventus. Cuando iba a Madrid visitaba antes que a nadie a Alfredo Distéfano, a quien siempre trató como Don Alfredo, pues en aquella época no se tuteaba, siquiera a sus jugadores. Menotti solo se permitía llamar por su nombre a Maradona, a quien llamaba como Diego o a Ramón Díaz a quien le decía cariñosamente Pelado, todos los demás en el Juvenil del 79 eran “pibe” y sin tutearlos. “Venga, pibe”, “escucheme, pibe”. Y ya de adultos, en la Selección por el nombre, pero siempre sin tutearlos: “Venga Pato, oiga René…”.</p><p>Escribió libros, ofreció videos técnicos para la televisión, generó influencias en Pep Guardiola y en una generación de otros directores técnicos, creó nueva conciencia para la priorización del seleccionado nacional, ganó el campeonato de 1978, el juvenil de 1979, generó orgullo en los hinchas de Boca, de River, de Huracán, de Independiente, de Racing y fue un símbolo de Central. Más aún fue el respaldo irrestricto de Scaloni y su cuerpo técnico en su carácter de Director de Selecciones Nacionales.</p><p><b>No podía morir cualquier día, tenía que ser un domingo y un domingo en que se jugaba una final.</b> La leyenda que nace ahora se nos fue de la vida sin haber resignado jamás un solo punto de su convicción, rindiéndole culto a la amistad y al valor de la estética. Tal vez por ello se negó a pelear contra la muerte, dejó que viniera por él.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5LIJ5GYNWNHNZK4ZHFSVBRHLY4?auth=ecf9c0b55f0f976a33021b1234ba3ba383e48ea89d4d69ca0a99aa2fea33abc3&amp;smart=true&amp;width=4000&amp;height=2250" type="image/jpeg" height="2250" width="4000"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotografía de archivo, tomada en enero de 2019, en la que se registró al exjugador y legendario entrenador argentino del fútbol Cesar Luis Menotti, quien falleció este domingo, 5 de mayor, a sus 85 años. EFE/Juan Ignacio Roncoroni
]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Ignacio Roncoroni</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Con el Superclásico ha nacido “el Día del Gol Fantasma”]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes/2024/04/22/con-el-superclasico-ha-nacido-el-dia-del-gol-fantasma/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes/2024/04/22/con-el-superclasico-ha-nacido-el-dia-del-gol-fantasma/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[Una indeterminada cantidad de millones de personas que vieron el partido entre River y Boca disputado en el estadio Kempes de Córdoba no podrían afirmar en calidad de testigos, frente a ninguna corte, que la anulación del gol en contra de Cristian Lema se corresponde con lo justo]]></description><pubDate>Mon, 22 Apr 2024 04:51:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><!DOCTYPE html>
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</html></p><p><i>* La jugada de la polémica, que ya es parte de la historia</i></p><p>Después del episodio que culminó con <a href="https://www.infobae.com/deportes/2024/04/21/la-lupa-sobre-la-polemica-del-boca-river-el-gol-de-lema-en-contra-que-termino-siendo-anulado/" target="_blank">la anulación del gol en contra de Cristian Lema</a>, el fútbol argentino ha incorporado una nueva efeméride a su rico calendario. De tal manera que al “Día del Futbolista”, al “Día del Arquero”, a los onomásticos de las Copas Mundiales, se le agregará desde ahora <b>“el Día del Gol Fantasma”</b>.</p><p>A partir de que todos los 21 de abril el fútbol celebrará tal fecha, habrá que explicarles a las generaciones futuras las razones por las cuales esta curiosa conmemoración se incorpora a los ilustres apellidos de Amadeo Carrizo, arquero, o Ernesto Grillo y Diego Maradona, futbolistas y autores de goles célebres. Y es porque <b>una indeterminada cantidad de millones de personas que vieron el partido entre River y Boca disputado en el estadio Kempes de Córdoba no podrían afirmar en calidad de testigos, frente a ninguna corte, que lo que se sancionó se corresponde con lo justo</b>. En una primera instancia, los relatores gritan el gol, la cámara muestra cómo el balón traspasa la línea, se advierten los característicos gestos de conquistadores y conquistados y todo se corresponde con lo que se está viendo objetivamente en la pantalla. Es más blanca la dentadura de Borja y es más abrumadora la contrariedad de Romero. Sin embargo, se produce un nudo entre lo que se vio, lo que se cree que se vio y aquello que se interpretará sobre lo que se vio. Alguien le advierte al árbitro que lo que se vio pudo no ser cierto (obviamente, el VAR a cargo de <b>Jorge Baliño</b>, con la colaboración de<b> Gastón Suárez</b>). Faltaba la interpretación entre cualquiera de las dos ópticas, algo así como un mediador interpretativo que vendría a decirnos unos minutos después lo que realmente los hinchas de Boca vieron, los hinchas de River no vieron y los que no somos hinchas ni de Boca ni de River sospechábamos: que el gol no era gol.</p><p>Esto contradice, además, la explícita orden del Director Nacional de Arbitraje, Federico Beligoy, quien ha reiterado en distintas expresiones a la prensa que el VAR sólo puede rectificar al árbitro aquella sanción fehaciente, que no deje dudas, que constituya una contradicción con la justicia del juego. Por cierto, y lo que más se ha remarcado en las últimas horas, es <b>la inexistencia del DAG, Detector Automático de goles</b>, una herramienta tecnológica que dispone el árbitro en su propio reloj, que le indica a éste con una vibración cuando el balón ha ingresado en su totalidad. Por el contrario, si su reloj, frente a la duda, no vibrara, al árbitro no le quedará ninguna duda de que debe continuar el juego. <b>Yael Falcón Pérez</b> y el arbitraje argentino no disponen de esa herramienta, por lo tanto, cambiar una decisión genera las dudas sobre la precisión de la sanción dispuesta. El árbitro en el campo y su asistente <b>Juan Pablo Belatti </b>-hombre de enorme experiencia internacional- dieron gol, cómo se explicaría que unas cámaras cuya ubicación no dan fehacenticidad del recorrido del balón en su total circunsferencia, respondan a una sanción bajo el imperio de la justicia.</p><p>Daría la impresión, a juzgar por lo visto muchas veces, y de acuerdo al ángulo de las cámaras disponibles, que el balón recorrió su circunsferencia tras la línea de gol. Pero cómo discutir estas cuestiones que no deberían dejar dudas por la sola apreciación personal del que ve y es un mero espectador o, como en este caso, un módico columnista.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GMHT3L2KUBD6BOH6CG254KWGPM.JPG?auth=4164ca0ae28032eb8dd722279ee836934ea21aaf2dbc248a87bb31fc1769a333&smart=true&width=5251&height=2954" alt="Falcón Pérez, en medio de las protestas (Fotobaires)" height="2954" width="5251"/><p>Los antecedentes históricos de este tipo de jugadas tienen sus mejores ejemplos en <a href="https://www.infobae.com/america/deportes/2022/10/21/polemicas-mundialistas-el-gol-fantasma-que-saco-campeon-a-inglaterra-en-1966/" target="_blank">el tanto que definió la final del Mundial del 66 entre Inglaterra y Alemania</a>, o el grito que no le convalidaron a Frank Lampard en el choque de octavos de final entre los mismos contendientes, y derivaron en el DAG. Aquellos ofrecían alguna mínima duda. Y terminaron en escándalos institucionales, protestas, quejas, demandas y cambio de la tecnología. Éste, en cambio, no despertó siquiera la protesta bajo emoción de los actores en el campo; nadie reclamó, todos se quedaron esperando una sorprendente orden del VAR, que determinó algo que nunca sabremos. Tampoco quien dijo que la pelota no había ingresado en toda su circunsferencia y anuló el gol.</p><p>Cada vez le resulta más fatigoso al espectador de fútbol el cúmulo de protestas, algunas airadas, otras agresivas, y unas en menor cantidad descalificadoras, sobre cuestiones indiscutibles a la vista de culquiera. Los jugadores piden laterales, foules, penales, tarjetas y expulsiones. Cada vez que se detiene el balón por un silbatazo del árbitro, hay protestones. ¿Cómo es que después de una jugada tan importante en un partido tan significativo, nadie rodeó al árbitro ni lo acompañó hasta la pantalla del VAR? Una sola interpretación: había acuerdo para entender que lo sancionado se correspondía con la realidad.</p><p>Desde este momento, se inscribe en la historia del fútbol argentino un nuevo hito. Una multitud festejó un gol que había sido y otra multitud se alivió con un gol que creyó que no había sido. Ha nacido “el Día del Gol Fantasma”.</p><p><br/></p><p><br/></p><p><br/></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XX6LF5OQZHYLDV25JLWR6DCQ4.JPG?auth=c3cfaf31043fad4b32fc0d9db08d8d4f4fcc8c4d18b6e926b94f39d98325b276&amp;smart=true&amp;width=1324&amp;height=745" type="image/jpeg" height="745" width="1324"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Daniel Veuthey</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Hay que suspender los ascensos por arbitrajes manipulados y violación del reglamento]]></title><link>https://www.infobae.com/deportes-2/2019/03/24/hay-que-suspender-los-ascensos-por-arbitrajes-manipulados-y-violacion-del-reglamento/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/deportes-2/2019/03/24/hay-que-suspender-los-ascensos-por-arbitrajes-manipulados-y-violacion-del-reglamento/</guid><dc:creator><![CDATA[Cherquis Bialo]]></dc:creator><description><![CDATA[La trama que se estableció para favorecer a los "Clubes del Poder" en el Ascenso]]></description><pubDate>Sun, 24 Mar 2019 15:52:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R4V7QK6VAVFELGGRZBTJJMXTEI.jpg?auth=07f4999f2af685c24ba995c73b8bcdb6bfdd7dab8256197bc54a243d48bfea9c&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Claudio Tapia, Federico Beligoy y el cuerpo de árbitros de AFA (@afa)" height="1079" width="1920"/><p>No se trató de una modificación espontánea sino de un plan estratégico llevado a cabo en dos tiempos para <strong>favorecer a los "clubes del poder</strong>".</p><p>Estos son: <strong>Barracas Central</strong> (el club de Claudio Tapia),<strong> Estudiantes de Buenos Aires</strong> (presidido por Jorge Barrios, cercano asesor rentado de Tapia con despacho en Viamonte), <strong>Deportivo Riestra</strong> (gerenciado por el abogado Víctor Stinfale, de creciente empatía con Tapia, 3 ascensos en 5 años) y <strong>Acassuso</strong> (Francisco Javier "Pipo" Marín, quien dio su apoyo político al presidente a último momento pues era puntero de Marcelo Tinelli y hoy resulta ser el dirigente de mayor infuencia y manejo con los árbitros desde su oficina en la AFA).</p><p>Estos cuatro equipos fueron los perfilados para ascender respaldados por buenos planteles, gran desarrollo logístico y<strong> la fundamental ayuda de los árbitros</strong>, tal como se viene advirtiendo desde el comienzo del Torneo que fue el 17 de agosto del año pasado.</p><p>Al comenzar el Campeonato, los 20 clubes participantes sabían que el Reglamento establecía dos ascensos a la categoría superior, la B Nacional. Uno sería quien obtuviera la mayor cantidad de puntos y el otro aquel que se impusiera en un Octogonal que disputarían los equipos ubicados entre el 2° y el 10 ° lugar.</p><p>La estrategia pergeñada por éstos cuatro amigos de la "mesa chica" y muchos "cómplices" de algunos otros clubes no deja dudas respecto a su interpretación. Se trataba de lograr la mayor cantidad de puntos en el primer segmento de la competencia y una vez obtenidos plantear y <strong>lograr que el Comité Ejecutivo de la AFA modificara el Reglamento</strong>. Fue así que<strong> el 20 de Diciembre de 2018 se aumentaron los ascensos de 2 a 4</strong> en forma directa y un 5° (probablemente Atlanta) tras un Octogonal que disputaran los ocho ubicados en la tabla a partir del 5° puesto. Tal irregularidad irá conectada con la <strong>supresión de los descensos en la categoría a partir del próximo torneo.</strong> O sea que quienes asciendan –ya señalados- subirán a la B Nacional con mayores ingresos y sin promediar los puntos obtenidos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V4MSNQNY45HHBI2PSDLILZIE5Y.jpg?auth=13c94da7a5000819528e753fd50cce0e563d1501359407fb4c871d872111f221&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Tapia, Barrios, Stinfale y Marín" height="1080" width="1920"/><p>Esta "pícara" y triste modificación reglamentaria pone a la <strong>AFA en estado de vulnerabilidad jurídica</strong> toda vez que los Artículos 32 y 33 de "Transgresiones y Penas" deja establecido el sentido inverso de todo cuanto aquí el Comité Ejecutivo de la AFA ha derrumbado: igualdad, reglas claras, equidad deportiva, principios generales del derecho y la seguridad jurídica.</p><p>Pero lo que resulta más grave aún es la perforación de un precepto elemental: la "irretroactividad de las leyes" que figura en todos los códigos, menos en el Penal pues éste admite aplicar la ley más benigna aún con posterioridad al hecho imputado.</p><p>La AFA ha dado un<strong> inconcebible "per saltum"</strong> sin que hasta ahora ningún club damnificado haya recurrido al Tribunal de Disciplina a reclamar justicia.</p><p>El <strong>especialmente manipulado campeonato de la Primera B</strong> que se está jugando<strong> es ilegal</strong> pues cualquier modificación reglamentaria requiere la aprobación de una Asamblea, hecho que no se produjo.</p><p><strong>No sólo burla la ley; también transgrede la ética, los valores deportivos y la igualdad de derechos. </strong>Un torneo solo es modificable en pleno desarrollo por las especiales razones de: fenómenos naturales, estados políticos de extrema inseguridad, estado de sitio o toque de queda. Afortunadamente, nada de eso ocurre en la Argentina.</p><p>Este plan que debiera ser denunciado por los dirigentes que no defienden en la AFA los derechos de sus clubes – y seguramente alguna vez los socios, sus votantes – se lo demandarán, también necesitó de otros actores.</p><p>Para<a href="https://www.infobae.com/deportes-2/2019/02/10/la-manipulacion-sobre-los-arbitros-pone-bajo-sospecha-al-futbol-argentino/" target="_blank"> lograr que <strong>una serie de árbitros y asistentes dirijan con inusual frecuencia a los mismos equipos</strong> girando alrededor de un círculo dinámico</a>, reiterado y admitido por su conductor, lo primero que hicieron los "arquitectos" del plan fue elegir a ese conductor. Fue así como <strong>Federico Beligoy</strong> reemplazó a <strong>Horacio Elizondo</strong>, quien después de unos meses de desgaste se negó a tolerar algunas imposiciones dirigenciales que podríamos definir como el "nuevo sistema".</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ONMYIXBZMNCBFG3VWTSCX65WRU.jpg?auth=c11a712c2bd4d8bea60fa18c05874e4c509acd17a3a7855bd7afe95167bc855a&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Federico Beligoy -en el centro- (afa.com)" height="1079" width="1920"/><p>Lo grave es que como ya dijéramos en una nota anterior Federico Beligoy es a la vez Secretario General de la Asociación Argentina de Árbitros hecho que marca tres puntos de irreconciliable convergencia:</p><p>a) <strong>Es Director Nacional de Arbitraje</strong> por lo tanto tiene a su cargo las designaciones de los referís como empleado de la AFA,</p><p>b)<strong> Es Secretario General del Gremio</strong> y su obligación primordial es (o debiera ser) la defensa de los intereses de los afiliados a las A.A.A cuyo único empleador es AFA. Sin embargo y hasta hoy el gremio no ha logrado discutir paritarias pues Beligoy solo trasmite el aumento que la AFA decide y,</p><p>c) <strong>Está patrocinado por Tapia</strong> –su empleador- para combatir al Sindicato de Arbitros de la Republica Argentina (SADRA) que lidera desde hace dos décadas largas <strong>Guillermo Marconi</strong> y tiene miles de árbitros adheridos de todo el país. A diferencia de Beligoy, el doctor Marconi ejerce la defensa de sus afiliados de manera enfática lo que conlleva a una relación de discusión sostenida con la patronal, curiosamente presidida por un gremialista. Y es por ello que Tapia ha comenzado una tarea de debilitamiento sobre el SADRA con métodos e intimidaciones distantes del "juego limpio".</p><p>Será por ello que mientras un grupo de dirigentes están muy conformes con Federico Beligoy quien se ha adecuado al sistema de recibir sugerencias sobre designaciones de árbitros – especialmente para la B, la B Nacional, y la C – en un papel manuscrito y destruible antes que por un sistema cibernético probatorio, otro grupo de personas – trabajadores como lo son los árbitros – manifiestan su indignación por lo bajo ante las crueles cesantías de colegas que no se prestaron al juego fatal de la obediencia como <strong>Pedro Argañaraz, Pablo Dí</strong><strong>az, Luis Alvarez </strong>y<strong> Gonzalo Lopez Aldazabal</strong>. Ellos fueron echados sin una causa que lo justificara y no tuvieron defensa gremial alguna.</p><p>Nunca como ahora han emergido a la superficie este tipo de manejos en la AFA que pareciera realizarse bajo el imperio de la impunidad. Por esto resulta comprensible que los árbitros – actores imprescindibles del espectáculo – se mantengan en un sepulcral silencio. <strong>Tienen miedo de quedarse sin trabajo o ser indefinidamente postergados.</strong> Saben todo cuanto pasa y también saben que han perdido el derecho a la defensa, se hallan débiles ante el poder y temen ser objetos de propuestas inadmisibles.</p><p>Ellos no desconocen que por ésta razón en la B Nacional y la Primera B muchos colegas han perdido el lugar que fuera ocupado por otros colegas con otros principios y comportamientos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EPUBCRB3TVCL7DVL4RUY63QHVA.jpeg?auth=634af84e0c41db2ba52914c41a08dc37b562b463bbb1b7acef10f136faed8c6b&smart=true&width=1920&height=2325" alt="El árbitro Julio Barraza, en un evento familiar junto a Claudio Tapia" height="2325" width="1920"/><p>Podrán observarse en esta nota algunas jugadas de imposible explicación reglamentaria. Fueron elegidas entre muchas. El propósito de incluirlas como soporte visual sólo tiene un fin ilustrativo y de ninguna manera personal. Es por tal razón que si multiplicamos los errores u "horrores" arbitrales reiterados en favor de los mismos equipos por los mismos árbitros y asistentes no quedará más alternativa que afirmar que<strong> algunos clubes fueron beneficiados en desmedro de otros que resultaron perjudicados.</strong> Y eso vulnera los principios del deporte en igualdad, la equidad que señala el Reglamento.</p><p>Así como mencionamos a Barracas Central, Estudiantes, Acasusso y Riestra en la B en "estado de gracia arbitral" en la Primera B, debemos decir que<strong> en Nacional B los beneficiados son Agropecuario, Mitre y Central Córdoba de Santiago del Estero</strong>, estos dos últimos por la enfática influencia de <strong>Pablo Toviggino</strong> (Secretario Ejecutivo de la presidencia de la AFA asociado al Vicepresidente 3° Guillermo Raed, ambos santiagueños). Su operador es <strong>Gustavo Bassi</strong>, responsable de los árbitros del interior en el Consejo Federal, un estamento que genera muchas quejas y disconformidad en modestos clubes en los cuales el esfuerzo supera a la voz del justo reclamo. <strong>Algunos partidos del Federal suelen constituirse en verdaderos despropósitos arbitrales consumados por referís que van a jugarlos con "instrucciones" a cambio de promesas sobre sus futuros profesionales.</strong></p><p>Resulta patético a la vez que <strong>en los propios pasillos de la AFA se mencione a los árbitros y asistentes subordinados a éste sistema como "hombres de la casa".</strong> Sea por la vía de la máxima autoridad Tapia, del Secretario Ejecutivo de la Presidencia Toviggino, del enlace entre las partes Marín, de los presidentes de los clubes que van perfilados hacia el ascenso, del abogado Víctor Stinfale de enorme empatía con Tapia, provengan del Interior bajo la tutela de Bassi o de ciertos dirigentes de la Primera División –especialmente del sur del Gran Buenos Aires-, la lista de quienes la AFA tiene como "hombres de la casa" es enorme.</p><p>Un relevamiento estadístico sumado a las consultas en fuentes insospechadas coinciden en nombres de árbitros y asistentes que van girando alternadamente sobre los mismos equipos de las diferentes categorías del ascenso. Es así cómo los registros nos conducen a la siguiente nómina que los propios dirigentes se jactan en llamar lacónicamente "hombres de la casa" .</p><p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Árbitros "de la casa":</strong></span></p><p>LUIS LOBO MEDINA,<br/>
SEBASTIÁN MASTRÁNGELO (ningún parentesco con Carlos (retirado) y Hernán , actual arbitro de Primera),<br/>
JOSÉ CARRERAS,<br/>
RODRIGO SABINI,<br/>
DIEGO CEBALLOS (el mismo que le dio el penal a Boca contra Central en la final de la Copa Argentina),<br/>
JULIO BARRAZA ,<br/>
LUCAS COMESAÑA ( en solo dos años saltó de la C a la Primera),<br/>
ADRIÁN FRANKLIN,<br/>
GASTÓN IGLESIAS,<br/>
JONATHAN CORREA,<br/>
PABLO ECHAVARRÍA Y<br/>
JORGE BROGGI.</p><p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Asistentes "de la casa"</strong></span></p><p>LUCAS GERMANOTTA,<br/>
MAXIMILIANO DEL YESO,<br/>
MAURO RAMOS ERRASTI,<br/>
RUBEN BUSTOS,<br/>
GABRIEL QUALIZA,<br/>
MAURICIO FLORES,<br/>
JORGE OLIVERA,<br/>
LEANDRO VIETA,<br/>
MATÍAS AREVALO,<br/>
GUSTAVO APAZA,<br/>
DIEGO ROMERO,<br/>
JAVIER UZIGA,<br/>
ANDRÉS BARBIERI,<br/>
FEDERICO POMI,<br/>
GABRIEL LOMBAR,<br/>
LEANDRO GARAY,<br/>
SEBASTIÁN RANIERI y<br/>
CRISTIAN MARTÍNEZ CUENCA.</p><p><strong>Un "mix" de estos nombres entre árbitros y asistentes han jugado la mayoría de los partidos de los clubes "del poder".</strong> Son los que van a ascender y no dividirán los puntos obtenidos cuando actúen en la categoría superior lo que habrá de otorgarles enormes posibilidades de mantenerse en la división. Más aún, <strong>uno de los cuatro equipos podría estar en la Superliga en el 2020…</strong></p><p>Tal vez alguno o algunos dirigentes adviertan la ilegalidad que están admitiendo si no presentaren una queja en el Tribunal de Disciplina de la AFA, único tribunal reconocido para las sanciones y las penas en el Fútbol Argentino, como habrán de demostrarlo San Lorenzo <a href="https://www.infobae.com/deportes-2/2019/03/22/la-superliga-sanciono-a-san-lorenzo-con-la-quita-de-seis-puntos-y-la-prohibicion-de-sumar-refuerzos/" target="_blank">por la quita de 6 puntos</a>, Patronato de Paraná a quien también se proponen quitarle 6 puntos (¿para salvar a San Martín de Tucumán?) y hasta River, club al que quieren descontarle 12 puntos por las mismas razones de deudas económicas o financieras.</p><p>Será esa la fuente a la que deberán recurrir los perjudicados por esta enorme ilegalidad, la única que podría <strong>declarar nulo los ascensos.</strong></p><p>Y será justicia.</p><p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Las imágenes de las jugadas polémicas en el Ascenso:</strong></span></p><p>Atlanta – Barracas</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="45dd3750-3c17-4e7a-a615-928924e3afca" id="powa-45dd3750-3c17-4e7a-a615-928924e3afca"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Flandria – Acassuso</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="1dc010c5-7f71-43ca-807f-afe33abe59b2" id="powa-1dc010c5-7f71-43ca-807f-afe33abe59b2"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Flandria – Acassuso (segundo Penal)</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="1fa49e7a-79d6-435a-9daa-2c62470b02db" id="powa-1fa49e7a-79d6-435a-9daa-2c62470b02db"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Barracas Central – Tristán Suárez</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="625c763e-a5f5-479a-a88b-98f342e3841b" id="powa-625c763e-a5f5-479a-a88b-98f342e3841b"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Riestra – Talleres (RE)</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="b7247658-bafc-4d7e-aeb3-1138356c6302" id="powa-b7247658-bafc-4d7e-aeb3-1138356c6302"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Agropecuario – Platense</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="d5d3dd6b-2e1c-4f02-b89b-ddf99f3b8cb5" id="powa-d5d3dd6b-2e1c-4f02-b89b-ddf99f3b8cb5"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>All Boys – San Miguel</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="f609d710-f9ac-4fad-810d-eb781ad8ec2b" id="powa-f609d710-f9ac-4fad-810d-eb781ad8ec2b"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Racing – Independiente San Cayetano</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="588581ef-19a9-4e70-bd2a-ba395b2ae0fa" id="powa-588581ef-19a9-4e70-bd2a-ba395b2ae0fa"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Gimnasia – Los Andes</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="2278cdac-a980-43f7-9e8b-94365184634e" id="powa-2278cdac-a980-43f7-9e8b-94365184634e"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p>Gimnasia De Jujuy – Los Andes</p><p><div class="powa arc-player" data-aspect-ratio="0.562" data-env="prod" data-org="infobae" data-uuid="2f083895-37ac-4565-906f-d1938d7735c3" id="powa-2f083895-37ac-4565-906f-d1938d7735c3"><script src="//player-infobae-production.video.arcpublishing.com/prod/powaBoot.js"></script></div></p><p> </p><p><span style="color: #ff6600;"><strong>SEGUÍ LEYENDO:</strong></span></p><p><a href="https://www.infobae.com/deportes-2/2019/02/10/la-manipulacion-sobre-los-arbitros-pone-bajo-sospecha-al-futbol-argentino/" target="_blank">La manipulación sobre los árbitros pone bajo sospecha al fútbol argentino</a></p><p>INFOBAE – DEPORTES</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/https%3A%2F%2Fs3.amazonaws.com%2Farc-wordpress-client-uploads%2Finfobae-wp%2Fwp-content%2Fuploads%2F2019%2F03%2F23140026%2Farbitros-del-Ascenso-AFA-Chiqui-Tapia-1920-5.jpg?auth=90a06955da83a49f819a578e39f5dc299866dc4f9657bc377760b3d0242046fb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(@afa)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>