<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/author/alejandro-portabales/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 21 Sep 2026 07:46:06 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Somos amigos desde 1962, pero todavía no logramos ponernos de acuerdo sobre dónde almorzar]]></title><link>https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/08/25/somos-amigos-desde-1962-pero-todavia-no-logramos-ponernos-de-acuerdo-sobre-donde-almorzar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/08/25/somos-amigos-desde-1962-pero-todavia-no-logramos-ponernos-de-acuerdo-sobre-donde-almorzar/</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Portabales]]></dc:creator><description><![CDATA[Crónica científica, gastronómica y ligeramente irresponsable sobre una comunidad silver que se conoce desde hace 64 años]]></description><pubDate>Tue, 25 Aug 2026 03:39:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7F2NU2HLIJADRA3JUEOL7RWPFA.jpg?auth=de680632f063675c504ca87bc215f622ed719ec63a1757f83d4ba4e3ee1f1cc4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La 24" height="1080" width="1920"/><p>Hay grupos de amigos.</p><p>Hay grupos de compañeros.</p><p>Y después está la 24.</p><p>La 24 no es exactamente una organización. No tiene presidente, estatuto, comisión directiva, sede social, cuota mensual ni libro de actas. Tampoco tiene, que se sepa, una autoridad reconocida.</p><p>Tiene WhatsApp.</p><p>Y eso alcanza.</p><p>Porque si las Naciones Unidas tardan meses en ponerse de acuerdo sobre un tema, la 24 puede tardar tres semanas en decidir dónde almorzar un viernes.</p><p>Los integrantes de la 24 se conocen desde 1962 cuando ingresaron al secundario. </p><p>A esta altura ya no son amigos: son evidencia histórica.</p><p>Se conocen desde antes de que muchos supieran qué iban a hacer con sus vidas, <b>cuando el futuro parecía larguísimo y nadie imaginaba que algún día necesitarían una lupa para leer el menú.</b></p><p>Han pasado <b>64 años.</b></p><p>Han pasado gobiernos, presidentes, dictaduras, democracias, modas, Beatles, teléfonos con cable, teléfonos sin cables, internet, jubilaciones, hijos, nietos, matrimonios, divorcios y una cantidad de tecnologías que ellos todavía miran con cierta desconfianza.</p><p>Y la 24 sigue ahí.</p><p>Discutiendo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/POFKRPV7TNERJGIQJBPBGQS4LQ.jpg?auth=02c5a588b3178229c3b386838aee4f20683c7d0ada490c85481b3e4a206461e8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><h2>EL WHATSAPP</h2><p>El WhatsApp de la 24 merece un estudio científico.</p><p>No se sabe exactamente qué ciencia debería estudiarlo, pero alguna tiene que haber.</p><p>En él conviven la <b>democracia directa</b>, la <b>diplomacia internacional</b>, la <b>meteorología</b>, la <b>medicina</b>, la <b>gastronomía</b>, la <b>geografía</b> y una considerable cantidad de mensajes que nadie sabe por qué fueron enviados.</p><p>Todo empieza inocentemente:</p><p>—¿Qué hacemos este año?</p><p>Silencio.</p><p>—Juntémonos el martes para ver.</p><p>—Yo puedo.</p><p>Otro:</p><p>—Yo no.</p><p>—¿Qué martes?</p><p>—El 18.</p><p>—¿De qué mes?</p><p>—Agosto.</p><p>—Ah.</p><p>Ese “ah” puede paralizar una expedición durante diez días.</p><p>Finalmente alguien propone:</p><p>—¿Y si vamos a San Luis?</p><p>A los treinta segundos:</p><p>—San Rafael.</p><p>—Mar del Plata.</p><p>—Mendoza.</p><p>—¿Y Chile?</p><p>—¿Chile? ¿Para qué?</p><p>—Ya que estamos...</p><p><b>“Ya que estamos” es la expresión más peligrosa del idioma Silver. </b>Una salida de tres días puede transformarse rápidamente en un viaje internacional de nueve jornadas, cuatro hoteles, dos pasos fronterizos y una investigación exhaustiva acerca de si el hotel tiene ascensor.</p><p>Porque <b>ahora el ascensor es un asunto estratégico.</b></p><p>—¿Tiene ascensor?</p><p>—Sí.</p><p>—¿Y funciona?</p><p>Silencio.</p><p>Se descarta el hotel.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UFOLFRIH65F4LKYVY4I46SORVU.jpg?auth=27778aea168cbc0da6a7fc750c5e9416aa9203328d1a895d297c5a73b9f13825&smart=true&width=1920&height=864" alt="" height="864" width="1920"/><h2>LA DEMOCRACIA SILVER</h2><p>Una característica fundamental de la 24 es que todos tienen derecho a opinar.</p><p>Incluso aquellos que no tienen idea.</p><p><b>Especialmente aquellos que no tienen idea.</b></p><p>Siempre aparece un especialista.</p><p>Hay un Silver que sabe de rutas.</p><p>Otro sabe de hoteles.</p><p>Otro de restaurantes.</p><p>Otro de vinos.</p><p>Otro de mecánica.</p><p>Otro de meteorología.</p><p>Y existe uno que, sin que nadie sepa exactamente por qué, sabe de todo.</p><p>Ese es peligroso.</p><p>Puede explicar en siete minutos <b>cuál es la mejor ruta, qué combustible conviene usar, dónde parar a comer, qué hotel elegir, cómo funciona el motor del auto y cuál será el tiempo en la cordillera </b>dentro de ocho días.</p><p>Después agrega:</p><p>—Yo lo hice una vez.</p><p>La discusión queda cerrada.</p><h2>LA REUNIÓN GASTRONÓMICA</h2><p>Comer juntos es otra de las grandes instituciones de la 24.</p><p>Elegir restaurante requiere un nivel de análisis comparable al de seleccionar una sede olímpica.</p><p>—Este es bueno.</p><p>—¿Qué tal es?</p><p>—No sé, pero dicen que es bueno.</p><p>—¿Dónde queda?</p><p>—Palermo.</p><p>—Muy lejos.</p><p>—¿Lejos de dónde?</p><p>—De acá.</p><p>Ese “acá” nunca está definido.</p><p>Finalmente se elige un restaurante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QTPIAEL3P5GBBA3ZPNPCRJYGZQ.jpg?auth=0b6fd45467e1d6ac757c875476db06853a1804259a69be1ced70d8be4eab58e3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>Entonces empieza la segunda discusión:</p><p>—¿A qué hora?</p><p>—Doce.</p><p>—Muy temprano.</p><p>—Una menos cuarto</p><p>—Muy tarde.</p><p>—Doce y treinta.</p><p>Se alcanza el consenso.</p><p>El día del almuerzo, alguien llega a las doce y veinte.</p><p>Otro a la una y diez.</p><p>Y uno manda un mensaje:</p><p>“Estoy llegando.”</p><p>Está a 27 kilómetros.</p><p>Después viene la cuenta.</p><p>—Dividimos entre todos.</p><p>Perfecto.</p><p>Cinco segundos después:</p><p>—Yo no tomé vino.</p><p>—Yo tampoco.</p><p>—Nosotros compartimos una entrada.</p><p>—Yo no comí postre.</p><p>—¿Cuánto salió el agua?</p><p>—¿El café estaba incluido?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M5YVDXXDFFCJFCPCYRQDM7BKNA.jpg?auth=4ac76d0b4d8bf2b34839c571bbae7c2fa6464c67af1d7162bea1c79beb491741&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Matemáticas a la hora de pagar la cuenta" height="1080" width="1920"/><p><b>El mozo mira el reloj.</b> A esta altura contempla seriamente cambiar de profesión.</p><p>Tiene esposa.</p><p>Tiene hijos.</p><p>Tiene una vida.</p><p>Y empieza a preguntarse si realmente necesita esa vida.</p><p>Finalmente alguien dice:</p><p>—Déjenlo. Después hacemos las cuentas.</p><p>Nunca se hacen las cuentas.</p><p>La humanidad continúa.</p><h2>VIAJAR CON LA 24</h2><p>Organizar un viaje entre los Silvers requiere una logística comparable a la invasión de Normandía, aunque con más discusiones sobre almohadas.</p><p>Primero se decide el destino.</p><p>Después la fecha.</p><p>Después quién va.</p><p>Después quién no puede.</p><p>Después por qué no puede.</p><p>Después se propone otra fecha porque uno no puede.</p><p>Cuando finalmente parece que todo está resuelto, alguien pregunta:</p><p>—¿Y si vamos a otro lado?</p><p>Y empieza todo de nuevo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FJWRQVW55FHGDJUXUA6QW2VXVA.jpg?auth=a373edc09e33ce0e5c4adb3afdac9179323d92bddb9f4e27bd220eb728c8e70f&smart=true&width=1920&height=1152" alt=""¿Y si vamos a otro lado?"" height="1152" width="1920"/><p>El viaje, además, tiene una regla fundamental: <b>nadie lleva lo necesario. Todos llevan lo que podría llegar a ser necesario.</b></p><p>Cada Silver lleva una valija, un bolso, una mochila y una bolsa “por las dudas”.</p><p>La bolsa “por las dudas” contiene:</p><p>Un cargador que ya no corresponde a ningún aparato conocido.</p><p>Una linterna.</p><p>Un paraguas.</p><p>Un medicamento.</p><p>Otro medicamento.</p><p><b>Más medicamentos.</b></p><p>Un cable cuya función nadie conoce.</p><p>Un adaptador.</p><p>Una navajita.</p><p>Y un handy.</p><p>—¿Para qué llevás un handy?</p><p><b>—Nunca se sabe.</b></p><p>Esa frase resume buena parte de la filosofía Silver.</p><h2>EL HOTEL</h2><p>En el hotel todos quieren una habitación silenciosa.</p><p>Lo cual resulta lógico.</p><p>Lo inexplicable es que después <b>nadie duerme.</b></p><p>Uno ronca.</p><p>Otro se levanta a las tres.</p><p>Otro a las cuatro.</p><p>Otro a las cinco.</p><p>Otro recibe un mensaje y decide contestarlo inmediatamente.</p><p>Otro descubre que no encuentra los anteojos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OUU5K7E27ZCUJJ4NJRRNI3VHOM.jpg?auth=abda01a8d3e8ee80d5fcc4f9609e8553d6e0f5e1d060c3de05cd4634ed4454b2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Un clásico silver: buscar los anteojos" height="1080" width="1920"/><p>Los busca durante quince minutos.</p><p>Están sobre su cabeza.</p><p>A la mañana siguiente cuenta la anécdota.</p><p>Y la niega con absoluta convicción cuando alguien dice:</p><p>—Pero si los tenías puestos.</p><p>—No.</p><p>—Sí.</p><p>—No.</p><p>—Yo te vi.</p><p>—Entonces viste mal.</p><p>La memoria de la 24 funciona de una manera particular.</p><p>No recuerda los hechos.</p><p>Los reconstruye.</p><p><b>Cada acontecimiento ocurrido desde 1962 tiene actualmente siete versiones oficiales</b>, tres apócrifas y una que nadie quiere contar.</p><p>—¿Se acuerdan de aquella vez que fuimos...?</p><p>—No fue así.</p><p>—¿Cómo que no?</p><p>—Yo estaba ahí.</p><p>—Yo también.</p><p>—Bueno, pero vos estás equivocado.</p><p>Es probablemente el único grupo del mundo donde <b>la memoria se somete a votación.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7GYS6LZFSJGX3JDWUX2OHPFJBI.jpg?auth=663429e70e5dc214356667df74df21ae5e9a308b57124bdcade3843f967b6b30&smart=true&width=1920&height=1440" alt="¿Se acuerdan de aquella vez...?" height="1440" width="1920"/><h2>LA TECNOLOGÍA</h2><p>Los Silvers han sobrevivido a la evolución tecnológica.</p><p>Eso ya es un mérito.</p><p>Tienen teléfonos inteligentes capaces de reconocer caras, traducir idiomas, calcular rutas, sacar fotografías, pagar compras y detectar terremotos.</p><p>Pero su utilización principal sigue siendo:</p><p><b>—¿Cómo hago para agrandar la letra?</b></p><p>Alguien explica.</p><p>—Entrá en configuración.</p><p>—¿Dónde?</p><p>—Configuración.</p><p>—¿Cuál es?</p><p>—El engranaje.</p><p>—¿Qué engranaje?</p><p>Veinte minutos después:</p><p>—Ah, sí. Ya sé.</p><p>No sabe.</p><p>Nunca supo.</p><p>Mañana volverá a preguntar.</p><h2>EL GPS</h2><p>El GPS produjo una de las grandes divisiones ideológicas de la 24.</p><p>Están los que confían en el GPS.</p><p>Y están los que dicen:</p><p>—Yo conozco el camino.</p><p>Estos últimos pueden llevar a siete personas durante 140 kilómetros por una ruta equivocada con una seguridad admirable.</p><p>Cuando alguien pregunta:</p><p>—¿No era por el otro lado?</p><p>La respuesta llega inmediatamente:</p><p>—No. Esto es un atajo.</p><p>El atajo Silver puede durar 86 kilómetros.</p><p>Y terminar en un pueblo cuyo nombre nadie conoce.</p><p>Pero hay algo todavía más interesante: cuando finalmente el GPS demuestra que se equivocaron, <b>nadie se hace responsable.</b></p><p>—Yo te dije que doblaras.</p><p>—No, vos dijiste que siguiera.</p><p>—Bueno, pero era obvio.</p><p>Nunca se sabe qué era obvio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OVUYPLJ4NBDUVHGHZMNRPU3754.jpg?auth=44a423906c3f1dbb52b6358f60f96de34d40de9fe3a2f87ff6034248b5610f35&smart=true&width=1920&height=864" alt="Vos dijiste que siguiera..." height="864" width="1920"/><h2>LAS FOTOS</h2><p>Cada viaje produce aproximadamente <b>1.800 fotografías.</b></p><p>De esas, <b>1.700 son iguales.</b></p><p>Una es un dedo tapando la cámara.</p><p>Otra muestra solamente el piso.</p><p>Otra está movida.</p><p>Y en las 97 restantes aparece el mismo paisaje.</p><p>Después alguien pregunta:</p><p>—¿Quién tiene la foto donde estamos todos?</p><p>Silencio.</p><p>Nadie.</p><p>La foto grupal fue tomada cuando uno estaba en el baño, otro atendiendo el teléfono y otro buscando los anteojos.</p><h2>Y ENTONCES OCURRE EL MILAGRO</h2><p>Después de las discusiones, los mapas, las reservas, los hoteles, las valijas innecesarias, los mensajes contradictorios, las cuentas imposibles y las fotografías repetidas, <b>llega el momento en que los Silvers están finalmente juntos.</b></p><p>Y sucede algo extraordinario.</p><p><b>Durante unas horas desaparecen los años.</b></p><p>No porque sean jóvenes.</p><p>Sino porque <b>vuelven a ser exactamente los mismos de 1962.</b></p><p>Se cuentan las mismas historias.</p><p>Se ríen de los mismos personajes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4G3SLEW5XRGI5JNM77ONIHEJXA.jpg?auth=619a57b33dfa68e10a43b1892fd82d6fdebad7623f91052e2d29f4f0c8a2ee7b&smart=true&width=1920&height=1152" alt="Contando las mismas historias" height="1152" width="1920"/><p>Y descubren, con absoluta sorpresa, que <b>alguno sigue haciendo exactamente la misma estupidez que hacía hace sesenta y cuatro años.</b></p><p>Eso sí es continuidad histórica.</p><p>Porque el tiempo pasó.</p><p>Y bastante.</p><p>Pero <b>hay cosas que no cambiaron.</b></p><p>La amistad tampoco.</p><p>Quizá ese sea el verdadero secreto de la 24.</p><p><b>No necesitan una institución, ni estatutos, ni autoridades.</b></p><p><b>Necesitan una excusa para verse.</b></p><p>Un almuerzo.</p><p>Una cena.</p><p>Un viaje.</p><p>Un cumpleaños.</p><p>Una historia que recordar.</p><p>Una historia que discutir.</p><p>O simplemente una nueva oportunidad para preguntar:</p><p>—¿Y cuándo nos juntamos?</p><p>Y mientras sigan discutiendo dónde ir, quién lleva la valija más grande, quién paga el vino, quién perdió los anteojos, quién conoce el camino y quién propuso “ya que estamos”..., <b>hay una certeza científica: la especie Silver no está en peligro de extinción.</b></p><p>Está en peligro de organizar otro viaje.</p><p>Y eso, para ellos, es muchísimo más grave.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HLSWC3OQ3NDQFHMJTF2AHIY7V4.jpg?auth=456be26c1001aa7516a5a5a8f1fdf1630c3106b0dac8222984fc4784e52d3137&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Hay cosas que no cambian" height="1080" width="1920"/>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7F2NU2HLIJADRA3JUEOL7RWPFA.jpg?auth=de680632f063675c504ca87bc215f622ed719ec63a1757f83d4ba4e3ee1f1cc4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[La 24]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Los silvers del futuro: cuando la ciencia consiga derrotar al envejecimiento]]></title><link>https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/08/09/los-silvers-del-futuro-cuando-la-ciencia-consiga-derrotar-al-envejecimiento/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/08/09/los-silvers-del-futuro-cuando-la-ciencia-consiga-derrotar-al-envejecimiento/</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Portabales]]></dc:creator><description><![CDATA[Nadie sabe si algún día alcanzaremos una verdadera inmortalidad biológica. Sin embargo, imaginemos por un momento que se logre regenerar indefinidamente nuestros órganos, reparar el ADN dañado y mantener el organismo con una edad biológica constante]]></description><pubDate>Sun, 09 Aug 2026 03:03:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BGDNUD7PDZD3DA4PO2ZGXXCQ5I.jpg?auth=d6a0755eb793927b13eaed7bbc5977b9a972e9bf2c940400bbbeee0e48eb6582&smart=true&width=1920&height=921" alt="Ejercicio de futurología: ¿qué pasaría si la ciencia logra regenerar nuestras células indefinidamente?" height="921" width="1920"/><p>Durante miles de años la humanidad dio por sentado que la vida tenía un recorrido inevitable: nacer, crecer, envejecer y morir. Sobre esa certeza construimos nuestras sociedades, nuestras economías y hasta nuestras creencias religiosas. Pero ¿qué ocurriría si ese ciclo dejara de ser una ley de la naturaleza y pasara a convertirse en un problema médico? ¿<b>Qué sucedería si la biología lograra regenerar nuestras células indefinidamente </b>y el envejecimiento pudiera tratarse como hoy se trata una enfermedad?</p><p>Lejos de ser una fantasía literaria, esta posibilidad comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en los laboratorios más prestigiosos del mundo. El genetista <b>David Sinclair</b>, de la Universidad de Harvard, sostiene que el envejecimiento es, en buena medida,<b> un proceso biológico reversible. </b>Sus investigaciones han conseguido rejuvenecer tejidos en animales mediante la reprogramación del epigenoma. A ello se suman los descubrimientos del premio Nobel <b>Shinya Yamanaka</b>, cuyos factores de reprogramación demostraron que <b>una célula adulta puede volver a un estado semejante al embrionario</b>, abriendo un camino completamente nuevo para la medicina regenerativa. También son fundamentales los trabajos de la premio Nobel <b>Elizabeth Blackburn</b> sobre la telomerasa y<b> los telómeros</b>, estrechamente relacionados con el envejecimiento celular, así como las investigaciones del español <b>Juan Carlos Izpisúa Belmonte</b>, quien logró <b>rejuvenecer parcialmente distintos órganos en modelos animales</b>. Incluso empresas como <b>Altos Labs</b>, respaldadas por miles de millones de dólares de inversión privada, han nacido con un objetivo muy concreto: <b>aprender a rejuvenecer las células humanas.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AICXPKNV4VFUZCERZKXUBRXJXE.png?auth=23cfca0a4b82417e9ea98334a65885cae09415897c9488ab39e64e9976927b6d&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Ya existe una importante inversión en la investigación sobre el rejuvenecimiento celular  (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><p>Nadie sabe si algún día alcanzaremos una verdadera inmortalidad biológica. Sin embargo, imaginemos por un momento que la ciencia logra regenerar indefinidamente nuestros órganos, reparar el ADN dañado y mantener el organismo con una edad biológica constante. No se trataría de vivir eternamente en el sentido absoluto —seguirían existiendo los accidentes, las infecciones o las catástrofes—, pero sí de <b>eliminar el envejecimiento como causa natural de la muerte.</b></p><p>La primera consecuencia sería revolucionaria.</p><p>Desaparecería el concepto tradicional de vejez.</p><p>Y con él cambiaría por completo el significado de una palabra que hoy empieza a tener cada vez más peso: <b>silvers</b>.</p><p>Actualmente se denomina “economía silver” al conjunto de actividades relacionadas con las personas mayores de 60 o 65 años que continúan activas, saludables y con capacidad de consumo. Pero en una sociedad donde el envejecimiento hubiera sido derrotado, esa definición quedaría obsoleta. Los silvers del futuro ya no serían simplemente adultos mayores. Serían hombres y mujeres de cien, doscientos o trescientos años de edad cronológica que conservarían el aspecto físico, la energía y las capacidades intelectuales de una persona de cuarenta.</p><p>Serían <b>una generación completamente nueva.</b></p><p>No destacarían por sus arrugas, sino por la enorme cantidad de experiencia acumulada.</p><p>Imaginemos un cirujano que hubiera realizado cien mil operaciones durante dos siglos; un arquitecto que hubiera diseñado ciudades en tres épocas diferentes; un piloto con ciento cincuenta años de vuelo; un violinista que hubiera interpretado durante generaciones las mismas obras perfeccionando cada detalle; o un investigador que dedicara doscientos años a resolver un único problema científico. La humanidad jamás habría contado con un capital intelectual semejante.</p><p>Los silvers serían la memoria viva del planeta.</p><p>Pero precisamente allí aparecería el <b>primer gran dilema.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X46MUFQH6FCPVNI7DXGW7476EI.jpg?auth=2edd3e82d97e536dc84e2623abb44d29ec9735fbc36d29c472b491ddacc21788&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Nacer, crecer, envejecer y morir: ¿es posible imaginar una vida que eluda ese ciclo?" height="1280" width="1920"/><p>La historia demuestra que<b> los mayores avances nacieron cuando nuevas generaciones cuestionaron las ideas establecidas</b>. La Revolución Científica desafió siglos de pensamiento medieval. La Revolución Industrial transformó el trabajo. La revolución informática fue impulsada por jóvenes ingenieros que imaginaron un mundo completamente distinto.</p><p>¿Qué ocurriría si esas generaciones nunca reemplazaran a las anteriores?</p><p><b>La experiencia, que hoy consideramos una enorme virtud, podría convertirse en un obstáculo para la innovación.</b> Un científico con trescientos años de trayectoria acumularía un conocimiento inmenso, pero quizá también una enorme resistencia a abandonar las teorías que él mismo ayudó a construir. La creatividad necesita experiencia, pero también necesita renovación.</p><p>Algo semejante ocurriría con el poder.</p><p>En la actualidad, <b>la muerte actúa silenciosamente como el gran mecanismo de renovación institucional.</b> Presidentes, jueces, empresarios, profesores universitarios y líderes sociales terminan dejando paso a otros. No siempre tan rápido como muchos desearían, pero finalmente ocurre.</p><p>Si el envejecimiento desapareciera, ese recambio natural también desaparecería.</p><p>Podrían existir presidentes con ciento cincuenta años de carrera política, empresarios que controlaran durante siglos las principales compañías del planeta, jueces que interpretaran las leyes durante generaciones enteras y familias que acumularan fortunas imposibles de igualar porque nunca habría herederos que fragmentaran esos patrimonios.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/33ULN7HZGVA7FBDLE3MJ7SSJ2Q.jpg?auth=9b7b83878074868a3eb9c3dddec8495e7f7a612c8b4f223da7a8c94355732bcc&smart=true&width=1920&height=1281" alt="¿Podrá la ciencia darnos más longevidad que la que la naturaleza dispone?" height="1281" width="1920"/><p>La consecuencia sería <b>una nueva forma de gerontocracia.</b></p><p>No una gerontocracia de ancianos frágiles, sino de personas jóvenes en apariencia, extraordinariamente lúcidas, con siglos de experiencia... y con un poder prácticamente imposible de disputar.</p><p>Tampoco la población evolucionaría como muchos imaginan.</p><p>La primera reacción consiste en pensar que el planeta explotaría demográficamente porque nadie moriría. Sin embargo, la realidad podría ser exactamente la contraria.</p><p>Los países más desarrollados ya presentan índices de natalidad muy inferiores a los necesarios para reemplazar su población. Las personas retrasan la maternidad y la paternidad por razones económicas, profesionales o simplemente personales. Si además desapareciera el reloj biológico, ¿qué urgencia habría para tener hijos a los treinta años si se dispone de doscientos años para decidirlo?</p><p>Lo más probable es que los nacimientos disminuyeran aún más. Incluso los gobiernos podrían verse obligados a establecer sistemas de autorización para la reproducción, similares —aunque mucho más sofisticados y éticamente complejos— a las políticas de control demográfico que algunos países ensayaron en el siglo XX. Paradójicamente, <b>una humanidad casi inmortal podría terminar teniendo menos habitantes que la actual.</b></p><p>Sin embargo, el mayor problema no sería la demografía.</p><p>Sería la <b>desigualdad.</b></p><p>Toda innovación médica importante comienza siendo costosa. Ocurrió con los trasplantes, con las terapias biológicas, con muchos tratamientos contra el cáncer y con las terapias génicas más avanzadas. No existe ninguna razón para pensar que la regeneración celular sería diferente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CWUULHBMSVAGJKK52FAWVWCPFU.jpg?auth=2f836d07f0cb9fc4043ea2eea01e774102eb3eb581f840f0599b224a52172d46&smart=true&width=1080&height=608" alt="La longevidad es un lujo que puede acentuar las brechas sociales" height="608" width="1080"/><p>Durante décadas<b> convivirían dos especies sociales.</b></p><p>Por un lado, quienes pudieran comprar siglos de vida gracias a los avances de la biología. Por otro, quienes continuarían envejeciendo de manera natural.</p><p>La brecha económica se convertiría entonces en una<b> brecha biológica.</b></p><p>Los silvers del futuro no serían únicamente los más experimentados. Probablemente serían también los más ricos, los más influyentes y quienes concentrarían el conocimiento, el capital y las decisiones políticas.</p><p>La verdadera pregunta ya no sería cuántos años tiene una persona.</p><p>La pregunta sería<b> cuánto tiempo lleva acumulando experiencia, patrimonio e influencia.</b></p><p>Quizá el gran desafío del siglo XXII no consista en descubrir cómo regenerar indefinidamente nuestras células. Tal vez el verdadero desafío sea mucho más complejo: <b>diseñar instituciones capaces de garantizar el recambio de ideas, evitar la concentración eterna del poder y asegurar que la longevidad no se convierta en un privilegio reservado para unos pocos.</b></p><p>Porque si la ciencia logra vencer al envejecimiento, los protagonistas del futuro no serán los robots ni la inteligencia artificial.</p><p>Serán los <b>nuevos silvers.</b></p><p>Una generación de seres humanos cuya juventud ya no se medirá por la edad del cuerpo, sino por la capacidad de seguir imaginando un mundo diferente después de haber vivido varios siglos. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/X46MUFQH6FCPVNI7DXGW7476EI.jpg?auth=2edd3e82d97e536dc84e2623abb44d29ec9735fbc36d29c472b491ddacc21788&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nacer, crecer, envejecer y morir: ¿es posible imaginar una vida que eluda ese ciclo?]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El algoritmo de la experiencia: cuando los silvers hackean el sistema]]></title><link>https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/05/24/el-algoritmo-de-la-experiencia-cuando-los-silvers-hackean-el-sistema/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/05/24/el-algoritmo-de-la-experiencia-cuando-los-silvers-hackean-el-sistema/</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Portabales]]></dc:creator><description><![CDATA[Poseen un arma secreta: el conocimiento analógico del porqué de las cosas. Y paciencia, algo que no se vende en ningún supermercado]]></description><pubDate>Sun, 24 May 2026 03:05:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TEFXLN4YVJE6NMJX34NX7BYVME.png?auth=56d4101f7780c57ee59c9828bc38f8db830d0c383d1435f472ec7628adc10a11&smart=true&width=1408&height=677" alt="No es en Silicon Valley, sino en el garaje de un jubilado" height="677" width="1408"/><p>Durante años, la sociología de manual nos vendió que el adulto mayor era un sujeto pasivo, una especie de entidad biológica que transitaba sus días <b>entre las bochas y la indignación frente al noticioso </b>de las ocho. Pero mientras el marketing se distraía intentando venderle criptomonedas a adolescentes que no saben pelar una naranja, ocurrió un fenómeno silencioso:<b> los silvers hackearon el sistema.</b></p><p>Hoy, la verdadera economía <b>no pasa por Silicon Valley, sino por el garaje de un jubilado que está calculando la ROE </b>(Relación de Ondas Estacionarias) de una antena Yagi de tres elementos para la banda de 14 MHz. Porque, digámoslo de una vez: mientras el millennial entra en <b>crisis existencial porque se cayó el servidor de WhatsApp,</b> un Silver está perfectamente capacitado para <b>comunicarse con un radioaficionado en la capital de Uzbequistán</b> usando un equipo valvular, como bien lo entendieron los adaptadores de<i><b> El Eternauta.</b></i></p><p>Olviden los paquetes turísticos “all inclusive” donde los llevan como ganado. La nueva vanguardia son los <b>grupos autogestionados de amigos </b>—siempre hay un Tano, un Otto o un Tito en la formación titular— que organizan expediciones náuticas o terrestres con una logística que envidiaría el Estado Mayor Conjunto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DTLQ5GJ56ZCVNALPXUS22PDLZ4.png?auth=1d1a28f70396ac61963a3b736445526d9b86cdb366aa81988341e1eb9ac400d3&smart=true&width=1196&height=535" alt="Grupo autogestionado de amigos organizando un viaje con tablets pero también con mapas de papel" height="535" width="1196"/><p>La planilla de Excel que surge de estos viajes es una obra de arte del barroco financiero. La reconciliación de deudas es el momento cumbre: ver a <b>cuatro señores con anteojos para presbicia intentando leer un código QR en un restaurante</b> con luz tenue es lo más parecido que tenemos hoy a un deporte de riesgo extremo. Hay una tensión dramática en ese dedo índice que duda sobre la pantalla táctil, mientras se escuchan quejas sobre “la interfaz poco intuitiva” y la falta de “un botón que se vea”. Mientras el silver desglosa el Excel, a sus pies descansa un <b>Parson Russell Terrier </b>que lo mira con la misma desconfianza que él le tiene al reconocimiento facial del iPhone. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/44XDNDXOCZHCTLY2SRV5PP26W4.png?auth=1b9a5d39d7e69bf120366fee1900a8d18001d5ab1c75a9956b96b77a72197f25&smart=true&width=478&height=974" alt="El perro fiel, testigo de la desconfianza del silver hacia el reconocimiento facial " height="974" width="478"/><p>Lo fascinante es<b> el choque entre la macroeconomía y la micro-obsesión. </b>Un Silver no pestañea al invertir dos mil dólares en un banco de baterías de litio de 900 Ah para que su velero sea energéticamente autónomo (porque<b> la cadena de frío de la cerveza es una cuestión de Estado</b>), pero es capaz de paralizar una comida de camaradería en el restaurante durante cuarenta minutos para descubrir quién no anotó un postre que comió (se paga a la americana).</p><p>Tras cuarenta años de carrera, el mercado laboral le dice al silver que ya es hora de alimentar palomas. Gran error. Lo que el mercado ignora es que <b>el silver posee un arma secreta: el conocimiento analógico del porqué de las cosas.</b></p><p>Mientras un ingeniero junior intenta arreglar una línea de producción reiniciando el software, el Silver se acerca, escucha el sonido de un rodamiento (un <b>diagnóstico auditivo que ningún algoritmo de IA puede emular</b>) y dictamina que “eso está fuera de centro desde la época de la convertibilidad”.</p><p>De aquí <b>nace el emprendimiento plateado</b>. No fundan startups para cambiar el mundo, sino para arreglar lo que los jóvenes rompieron por falta de criterio mecánico. Son <b>empresas unipersonales</b> que operan bajo un lema invisible: <b>“Lo hago yo porque ustedes no tienen idea de cómo hacerlo”</b>. No buscan unicornios; buscan la satisfacción metafísica de que una máquina vuelva a girar sin ruidos extraños.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NVQS2FPQTFCC3NCHOWQSPNLGEY.png?auth=be4a00e400de8cdbd29fa9f7b503eaf472cb12c36d9c2663dfce8a3b6809430e&smart=true&width=1408&height=768" alt="Ante la "ineficacia" de la inteligencia artificial, el silver aplica la fuerza bruta de la ingeniería casera" height="768" width="1408"/><p>La relación del silver con la tecnología de consumo es una comedia de enredos digna de Lope de Vega. El mercado insiste en venderles “casas inteligentes” que se manejan por voz. — <b>“Alexa, subí las persianas”</b> —dice el usuario. — “Reproduciendo <b>‘Sinfonía de las persianas’ </b>en Spotify” —responde el aparato.</p><p>Aquí es donde aparece el ingenio. Ante la ineficacia de la inteligencia artificial, el silver aplica<b> la fuerza bruta de la ingeniería casera</b>. Si el termómetro digital no lo convence, instalará un sensor industrial de alta precisión conectado a una alarma que suena como un destructor de la Armada. Porque el Silver no quiere que la casa sea “inteligente”; quiere que la casa le obedezca. <b>Hay una desconfianza sistémica hacia cualquier dispositivo que no tenga un interruptor físico</b> de encendido y apagado. <b>“Si no hace ‘clic’ al apretarlo, no es de confianza”</b>, es la máxima de esta generación.</p><p>Hay, además, <b>una cuestión lingüística</b> que actúa como filtro de calidad. El silver se niega a usar términos como <i>feedback, networking</i> o <i>mindset</i>. Su diccionario sería: </p><p><b>Feedback</b>: “Me repetís, te parece? ”</p><p><b>Networking</b>: “Asado con amigos para ver quién sabe dónde conseguir repuestos para el auto”. </p><p><b>Mindset</b>: “Ganas de joder”. </p><p>Prefiere conceptos con más prosodia y peso histórico. Se refiere a un oportunista como un “ventajero” y a una situación compleja como un “bolonqui de proporciones”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QYR5YRN2CFBGDCCTZI5THSLV6A.png?auth=0b8cdb20e02bd1a22150bb455adf1706a4b09ccb70a9ad5982e5e5fc9cff1499&smart=true&width=1527&height=704" alt="“Si no hace ‘clic’ al apretarlo, no es de confianza”" height="704" width="1527"/><p>Esta resistencia no es por ignorancia del inglés, sino por un buen entendimiento del lenguaje. Para qué decir “estamos alineando objetivos estratégicos” si se puede decir “estamos viendo para qué lado patea el chancho”. Es una forma de mantener el control del relato. En una mesa de negociación, el uso de<b> un término latino o un aforismo campero descoloca al joven ejecutivo de traje slim-fit, </b>quien de repente se siente como un aprendiz frente a un toxicólogo que conoce la fórmula de todos los venenos. </p><p>Finalmente, está el mercado de la redundancia. El silver es el <b>principal consumidor de objetos que nunca usará,</b> pero que podría llegar a necesitar en un escenario postapocalíptico o, peor aún, si se corta la luz durante un domingo de lluvia.</p><p>Esto incluye desde linternas de mil lúmenes capaces de dejar ciego a un intruso a tres cuadras, hasta generadores eléctricos que podrían alimentar una pequeña clínica. No es paranoia: es <b>una filosofía de vida forjada en países con economías que saltan por los aires cada diez años. </b>El silver sabe que el sistema es frágil. Por eso, tiene un stock de latas de conserva, una radio de onda corta y un juego de herramientas que harían llorar de emoción a un artesano medieval.</p><p>Son el futuro porque son los únicos que conservan el manual de instrucciones del planeta.</p><p>Son<b> una generación que no necesita Google Maps para salir de un laberinto</b> y que puede calcular el peso de un ancla para un barco de 40 pies haciendo una cuenta mental mientras toma un café. <b>Pasaron de ser la “clase pasiva” a ser la reserva técnica de la humanidad.</b></p><p>Mientras el resto del mundo corre detrás de la última tendencia volátil, el silver se apoya en el marco de la puerta, mira el horizonte con una mezcla de cinismo y ternura, y se ríe bajito. Porque sabe que, al final del día, <b>cuando el software falle </b>y las pantallas se apaguen, <b>todos vamos a ir a golpearle la puerta para preguntarle cómo se hacía </b>para prender el fuego sin usar una aplicación. Y él, con toda la parsimonia del mundo, nos va a decir que primero hay que buscar buena leña y, sobre todo, tener <b>paciencia, algo que el dinero no puede comprar</b>, pero que ellos la tienen en plazos fijos de sabiduría. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DTLQ5GJ56ZCVNALPXUS22PDLZ4.png?auth=1d1a28f70396ac61963a3b736445526d9b86cdb366aa81988341e1eb9ac400d3&amp;smart=true&amp;width=1196&amp;height=535" type="image/png" height="535" width="1196"><media:description type="plain"><![CDATA[Grupo autogestionado de amigos organizando un viaje con tablets pero también con mapas de papel]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Crónicas de un Silver en el 2026: cuando el microondas te pide el consentimiento]]></title><link>https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/04/30/cronicas-de-un-silver-en-el-2026-cuando-el-microondas-te-pide-el-consentimiento/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/04/30/cronicas-de-un-silver-en-el-2026-cuando-el-microondas-te-pide-el-consentimiento/</guid><dc:creator><![CDATA[Alejandro Portabales]]></dc:creator><description><![CDATA[Hace un año, estando en los EEUU para visitar a mis nietos, me encontré con un viejo amigo que vive allá. Curiosamente lo vi muy poco aggiornado con la tecnología y lo insté a ponerse al día como corresponde a nuestra generación. Ayer recibí un mail de él contándome sus experiencias para no parecer demodé]]></description><pubDate>Thu, 30 Apr 2026 03:28:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LM537GINDVCV5P2YF562LQZCSM.jpg?auth=51a54ba8d5bc44da20b961ed66fb1eeaa041e1dd50646b388cc319f25dc957ad&smart=true&width=1920&height=1079" alt="Un hombre mayor con gafas 3D simboliza la visión hacia el futuro y los avances en el envejecimiento saludable, tema central del Longevity World Forum 2026 en Madrid." height="1079" width="1920"/><p>El asunto del correo era “Cuando el microondas te pide el consentimiento”, y como subtítulo: “​Por un sobreviviente de la era analógica”.</p><p>​Ser un “Silver” en pleno 2026 no es para cobardes. Si usted nació cuando los teléfonos tenían cable y “la nube” era algo que anunciaba lluvia, bienvenido al club.<b> Hoy, cruzar los 65 </b>o más no significa sentarse a ver crecer las plantas en el jardín, significa intentar desbloquear la heladera con la mirada mientras <b>el electrodoméstico te juzga en silencio porque tus niveles de colesterol han subido </b>un 2 por ciento.</p><p>​La vida moderna se ha convertido en <b>una yincana tecnológica </b>donde los obstáculos son códigos QR que no se dejan leer y asistentes de voz que parecen tener problemas de audición selectiva. Ayer mismo, intenté encender la cafetera con un comando de voz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YB54SUHMVIVU3AW5DRR5DO5VJY.jpg?auth=6eca51ba759c1b633e216a71bf010bce176c45c2f88615926343876331a25e5c&smart=true&width=3500&height=2333" alt="Alexa, el asistente personal de Amazon (REUTERS/Elijah Nouvelage)" height="2333" width="3500"/><p><b>—“Alexa, haceme un café“, dije con la autoridad de quien pagó los impuestos en 2001.</b></p><p>—“Lo siento, Germán”, respondió la voz metálica, “no puedo procesar cafeína hasta que tu reloj inteligente confirme que dormiste al menos seis horas de sueño profundo. Por ahora,<b> te he programado una infusión de valeriana </b>y un podcast sobre meditación cuántica”.</p><p>​El problema es que ahora todo es “inteligente”, lo cual nos hace sentir, por contraste, bastante tontos. El otro día fui al supermercado —uno de esos donde ya no hay cajeros, sino sensores que detectan hasta tus pensamientos pecaminosos sobre el chocolate— y me quedé atrapado en la puerta giratoria porque mi aplicación de pago había decidido actualizarse justo en el umbral. Estuve dando vueltas como un hámster en jubilación hasta que un adolescente de 12 años, con pantalones más anchos que su futuro, simplemente tocó un panel invisible y me liberó.</p><p><b>—“Fuerza, abuelo, es el 10G</b>, que a veces laguea”, me dijo.</p><p>Yo solo quería un litro de leche, no una lección de física de partículas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YLZMSDZV5RGS3PRKM6BYSAEANA.jpg?auth=dff073b59752c0b0c0921bfc044639c7f0e854ebc223a0df63615cb497a32b92&smart=true&width=1920&height=1076" alt="La comunicación por whatsapp - VisualesIA" height="1076" width="1920"/><h2>​El drama de los grupos de WhatsApp</h2><p>​Pero donde realmente se libra la batalla por la dignidad Silver es en WhatsApp. Hemos pasado de no saber mandar un SMS a ser los reyes del sticker inapropiado. Mi tía abuela, una mujer que antes no decía ni “pucha”, ahora <b>contesta a las noticias de tragedias mundiales con un GIF de un gatito </b>bailando samba porque “los colores eran lindos”.</p><p>​Y ni hablemos del uso de los puntos suspensivos. Para un Silver, escribir: “Hola hijo...” no significa que te va a pedir dinero o que alguien ha muerto, es simplemente que le gusta el suspenso dramático. Sin embargo, <b>para mi hijo de 25 años, esos tres puntos son el equivalente a ver a la Parca afilando la guadaña </b>en la puerta de su casa.</p><h2>​La odisea del gimnasio y el “biohacking”</h2><p>​Ahora está de moda el “biohacking”. Los Silver de hoy ya no vamos a caminar al parque con alpargatas, concurrimos al gimnasio con dispositivos que miden la saturación de oxígeno, el ritmo cardíaco y las ganas de vivir. El lunes pasado, mi entrenador —un joven que probablemente cree que los Beatles son una marca de audífonos— me pidió que hiciera<b> una serie de “burpees”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NT65BSJGV5GKLJNWVLME5HJPWA.jpg?auth=dc6c6bdc3da92c4668ce10527cbf11aaec4e43f4e114aedce88cf84f17e1a00a&smart=true&width=900&height=599" alt="Una serie de 'burpees' (Freepik)" height="599" width="900"/><p>—“¿Hacer qué?“, pregunté.</p><p>—“Es un movimiento funcional, Germán”.</p><p>—“Funcional será para vos.<b> A mi edad, si me tiro al suelo es para buscar una billetera </b>o porque me dio un calambre, pero levantarme de un salto requiere una grúa municipal y un permiso de obra”.</p><h2>​El futuro nos pisa los talones (literalmente)</h2><p>​Lo más inquietante de este 2026 es la robótica doméstica. Tengo un robot aspirador que se supone que mapea la casa. El problema es que el mío parece tener crisis existenciales. A veces se queda encerrado en el baño chocando contra el bidé y otras veces me persigue por el pasillo como si quisiera reclamar el territorio. Mi mujer dice que es porque le puse nombre (“Pascual”), y que ahora el robot siente que es parte de la familia y quiere participar en las cenas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OS2C7FIVHFFUXL6GJTE5FKAHNU.png?auth=3fb71c9178d75ea5df9488e6955860376dbe6d03874dd425e2d2ad5710f45ef0&smart=true&width=1408&height=768" alt="¿Querrá algún día el robot sentarse a la mesa? (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p>​Ser Silver hoy es vivir en <b>un episodio de Black Mirror dirigido por Cantinflas.</b> Es intentar mantener la compostura mientras un holograma te explica cómo separar los residuos orgánicos de los plásticos biodegradables de tercera generación. Pero, a pesar de todo,<b> tenemos una ventaja imbatible: nosotros sabemos qué hacer cuando se va la luz. </b>Mientras los jóvenes entran en shock catatónico porque no pueden cargar el móvil, nosotros <b>sacamos las velas, una baraja de cartas </b>y recordamos con una sonrisa que, hace no mucho, el mayor avance tecnológico era que el control remoto tuviera pilas nuevas.</p><p>​Así que, si me ven peleando con un cajero automático que insiste en que mi cara no coincide con mi selfie de seguridad, <b>no se rían. Mañana les pasará a ustedes</b>, y espero que, para entonces, los robots tengan al menos un poco más de paciencia.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LM537GINDVCV5P2YF562LQZCSM.jpg?auth=51a54ba8d5bc44da20b961ed66fb1eeaa041e1dd50646b388cc319f25dc957ad&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Un hombre mayor con gafas 3D simboliza la visión hacia el futuro y los avances en el envejecimiento saludable, tema central del Longevity World Forum 2026 en Madrid.]]></media:description></media:content></item></channel></rss>