Khim Lal Gautam en el campamento en el Monte Everest. (Foto: Khim Lal Gautam)
Khim Lal Gautam en el campamento en el Monte Everest. (Foto: Khim Lal Gautam)

Cuando Khim Lal Gautam alcanzó la cima del Monte Everest a las tres de la mañana del 22 de mayo, estaba oscuro, soplaba fuerte el viento y el frío era letal. Gautam llevaba consigo un equipaje inusual- un radar de penetración subterránea y un dispositivo de navegación por satélite de alta gama. Contrario a otros escaladores, él y su equipo permanecieron en la cumbre por casi dos horas para poder tomar las medidas que necesitaban.

Gautam sufrió un caso grave de congelamiento y su compañero estuvo cerca de morir por falta de oxígeno mientras descendían del coloso. Pero ellos completaron su misión: obtener datos cruciales que ayudaran a determinar la verdadera altura del Monte Everest.

La cifra más aceptada de la altura del Monte Everest es 29.029 pies, una medida que data de la década de 1950. Algunos científicos creen que la montaña más alta del mundo pudo haberse reducido luego del terremoto en Nepal del 2015. Ahora, por primera vez, Nepal ha enviado sus propios grupos equipados con la última tecnología topográfica para realizar una nueva medida del pico. Los expertos dicen que el esfuerzo de dos años y USD 1,3 millones se encuentra impulsado por el patriotismo y por la investigación científica.

El flanco sur del Everest “le pertenece a Nepal, pero por 170 años los extranjeros son quienes han medido su altura”, dijo Roger Bilham, un geólogo de la Universidad de Colorado. Este proyecto podría ser “la medición más precisa que se haya hecho”. En algún momento a principios del próximo año, el dato de la nueva altura será difundido desde la planta baja del de un edificio gubernamental en Katmandú, donde se encuentra el Departamento de Estudios de Nepal.

Susheel Dangol, el jefe del estudio, instaló recientemente una entrada en el sistema únicamente para salvaguardar los datos del Monte Everest. “Todos tiene curiosidad sobre este proyecto”, dijo con una sonrisa. Durante la entrevista, su teléfono sonaba con llamadas de un alto funcionario del Ministerio de Tierras del país que preguntaba por el progreso del trabajo. Dangol ha desarrollado una respuesta de cajón para todos aquellos que preguntan sobre la cifra final: por el momento, es imposible decirlo.

Dangol de 38 años, supervisa un equipo de 80 personas, quienes han caminado, manejado y volado un helicóptero a través de Nepal para obtener los datos necesarios que permitan actualizar la medida. Entre sus desafíos estaba: transportar un gravímetro canadiense de 200.000 dólares – que mide la fuerza de gravedad en un lugar determinado - a lo largo de las carreteras del Himalaya por casi 300 puntos diferentes. La pregunta sobre la altura del Everest esta relacionada con la historia moderna. Es conocido que en Nepal como en Sagarmantha y tanto en el Tibet como e Chomulugma.

La búsqueda de un nombre en inglés para este coloso comenzó luego de que fuera declarada la montaña más alta del mundo en India en 1856. (Ni siquiera su homónimo George Everest, el principal topógrafo de la India, estaba loco porque la montaña llevara su nombre). El equipo de Dangol está realizando esta tarea por dos métodos diferentes. El primero es para medir a la antigua por medio de la trigonometría. Esos cálculos produjeron la primera cifra de la altura del Everest revelada en la década de 1950 por un equipo de indio y sirve como un estándar actual, pero esa técnica funciona solo como “un chequeo, una redundancia”, dijo Christopher Pearson, un investigador que acompaña a la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, quien consultó a Nepal sobre el proyecto.

La parte innovadora de este esfuerzo vendrá durante el segundo método, el cual depende de una combinación de lecturas del sistema de navegación satelital y un complejo modelo del nivel del mar.

En esta parte entra Gautman, un veterano con 15 años de experiencia en el departamento de topografía. El hombre de 35 años había escalado antes el Everest en 2011. Sin embargo, esta vez, él y las cuatro personas de su equipo llevaban consigo 90 libras de equipo, además del equipaje regular con el que escalan. Planearon que su acenso se realizara en medio de la noche para que otros escaladores no interrumpieran su trabajo. Mientras la mayoría de los escaladores limitan su tiempo para descender rápidamente de la “zona de la muerte”, Gautman y su equipo “no tenían ese privilegio”, recalcó. Ellos permanecieron en la cumbre por una hora y 45 minutos, tomando lecturas con el dispositivo del Sistema Global de Navegación Satelital y con el radar de penetración subterránea que pudo medir la diferencia entre la cumbre rocosa real y la nieve que la cubre.

Con los guantes gruesos que utilizaban para soportar el frío extremo, Gautman y su equipo no podían operar las pequeñas perlas con las que se manejaba el equipo. Entonces decidieron quitarse esos guantes y utilizar unos de lana. Las heladas temperaturas también dañaron sus pies. Gautman perdió la punta de su dedo gordo por congelamiento y ahora ocupa sandalias en lugar de zapatos.

En el descenso, toda su comida y agua se había terminado, y un compañero de Gautman se quedó sin oxígeno, una situación que amenazaba su vida. Su guía escalador tomó prestada un tanque de otra persona que subía la montaña, dijo Gautman, salvando la vida de su compañero. A pesar de que los datos que llevaban consigo no pesaba, “lo valiosos que eran los hicieron muy pesados, dijo Gautman.

Sin embargo, las lecturas satelitales de la expedición al Everest no son suficientes. Dan la altura “elipsoidal” de la montaña, la altura de la cumbre sobre un modelo geométrico suavizado de la Tierra. Las lecturas no revelan la altura precisa de un objeto sobre el nivel del mar. Definir exactamente donde empieza el nivel del mar por debajo de las enormes toneladas de roca del Everest resulta ser una pregunta clave.

Generar un modelo del nivel del mar requirió de un gravímetro, el cual se lleva en una gran caja tipo maleta, a 297 puntos en Nepal. “Nosotros debíamos tener precauciones y manejar lentamente”, dijo Dangol. En cada punto de medición, la máquina debía calibrarse antes de tomar las lecturas que se hacían en dos sesiones de tres minutos cada una. Los datos recolectados podrían completarse el siguiente mes, pronosticó Dangol.

Una vez que se tengan comenzará el procesamiento: seis personas sentadas en un cuarto equipado con computadoras de alta velocidad y software especializado, por un periodo de tres a cuatro meses, comprobarán y volverán a comprobar los datos. Será un “campamento cerrado”, dijo Dangol. Ni siquiera él conocerá los resultados en un principio.

Los esfuerzos de Nepal han sido “increíbles”, dijo Pearson, el topógrafo experto en Nueva Zelanda. “Sorprendentemente todo ha funcionado y tienen toda la información que necesitan para obtener una lectura precisa”.

Dangol está esperando con ansias el próximo año, cuando Nepal planea revelar la nueva altura del Monte Everest, tanto de la altura de la roca como la de la nieve. Eso será “como una defensa de tesis”, dijo.

Ni siquiera la pérdida de una parte de su dedo del pie mitigó el orgullo que siente Gautman por su trabajo. “Estábamos muy contento de que termináramos esa difícil tarea”, dijo. “estaba listo para correr un riesgo por la nación”.