Gracias a las denuncias de Mykayla McCann, se descubrió que empleados del Centro Médico Regional St. Mary en Lewiston, Maine, tenían un registro de pacientes con padecimientos penosos en un gabinete oculto Foto: Impresión de pantalla Foto: Impresión de pantalla WMTW
Gracias a las denuncias de Mykayla McCann, se descubrió que empleados del Centro Médico Regional St. Mary en Lewiston, Maine, tenían un registro de pacientes con padecimientos penosos en un gabinete oculto Foto: Impresión de pantalla Foto: Impresión de pantalla WMTW

Mykayla McCann quedó sorprendida por lo que descubrió en su primer día de trabajo. Usando registros médicos confidenciales, sus nuevos compañeros del Centro Médico Regional St. Mary en Lewiston, Maine, habían creado un collage oculto que etiquetaron como “El Muro de la Vergüenza”.

Los registros pertenecían a pacientes con discapacidades tanto físicas como mentales y describían su “actividad sexual, disfunciones genitales, deposiciones, olores corporales y otras enfermedades personales”, de acuerdo con el reporte de 2018 de la Comisión de Derechos Humanos de Maine que calificó el collage como “excesivamente ofensivo”.

El alarmante descubrimiento fue el comienzo de una larga saga que últimamente llevó a la comisión a determinar que McCann fue sometida a un ambiente de trabajo hostil, en el que el personal hospitalario violentó las normas de privacidad al buscar sus registros médicos, y discriminarla por su discapacidad. Ahora después del reporte de estos hallazgos en el Bangor Daily News, funcionarios han emitido una disculpa pública para decir a los medios locales el martes que el hospital “está comprometido con asegurarse de que esto no vuelva a pasar de nuevo”.

Los registros obtenidos por Daily News y Lewiston Sun Journal mostraron que el “Muro de la Vergüenza” contenía registros médicos gráficos y profundamente personales, que incluían fotos de pacientes sin nombre y diagnósticos como “heridas en el trasero” y “olor fuerte de la vagina”.

En el gabinete los empleados exhibían a los pacientes por su olor corporal, enfermedades y actividad sexual Foto: Impresión de pantalla WMTW
En el gabinete los empleados exhibían a los pacientes por su olor corporal, enfermedades y actividad sexual Foto: Impresión de pantalla WMTW

El collage, escribió un investigador estatal, fue “hecho con el objetivo de degradas, humillar e incluía supuestos ‘chistes’” sobre los pacientes con discapacidades.

McCann, quien comenzó como técnico de laboratorio en el hospital en junio de 2015, al principio no dijo nada del “Muro de la Vergüenza” porque era nueva en el trabajo y temía que ella, también, pudiera convertirse en blanco de esas burlas ya quer padece una discapacidad que no fue mencionada. Anteriormente ya había sido maltratada en el hospital por condiciones relacionadas con su discapacidad, los detalles se encuentran redactados en documentos oficiales, pero que no se le comunicaron a nadie cuando ella solicitó el trabajo.

Sin embargo, sus compañeros parecían haberse enterado de todos modos. En abril de 2016, McCann obtuvo un permiso para tratar problemas de salud. Dijo que solicitó a la comisión que su tratamiento fuera hecho en hospitales diferentes, y no en el que ella trabajaba, por temor a que sus colegas supieran de su enfermedad y se burlaran. Cuando volvió al trabajo, notó que la trataban diferente.

En especial, declaró McCann, tres de sus compañeros técnicos de laboratorio comenzaron a preguntándole ciertas cosas – como ¿tú tomas y manejas? Y ¿sales mucho de fiesta? – que le dieron razones para sospechar que podrían haber visto los registros médicos que se encontraban entre sus archivos en el St. Mary.

La empleada que se quejó del acoso también fue víctima de sus compañeros y denunció esta práctica carente de ética Foto: Impresión de pantalla WMTW
La empleada que se quejó del acoso también fue víctima de sus compañeros y denunció esta práctica carente de ética Foto: Impresión de pantalla WMTW

De acuerdo con el reporte de la comisión, McCann fue con los administradores del hospital en otoño de 2016 y les mencionó la suposición de que sus colegas habían estado revisando sus archivos médicos privados, además habló de su preocupación por el “Muro de la Vergüenza”.

Pero los altos mandos tardaron en tomar acciones. Aunque el hospital recalcó que trató el tema “en cuestión de semanas”, McCann tenía evidencia fotográfica de lo contrario, la cual muestra que el muro seguía en su lugar en diciembre de 2016, varios meses después de que había denunciado su existencia.

Mientras tanto, el departamento de informática del hospital encargado de la investigación confirmó que los tres colegas de McCann habían checado sus registros médicos. Uno de los técnicos fue despedido y los otros dos tuvieron que aceptar medidas disciplinarias. Pero eso solo empeoró las cosas, McCann dijo que su queja hizo que sus compañeros la culparan y comenzaran a hablar de ella a sus espaldas. Renunció a su trabajo en enero de 2017, citando “el hostil ambiente de trabajo y las numerosas violaciones al HIPAA que reportó en repetidas ocasiones”, del mismo modo interpuso una queja con la Comisión de Derechos Humanos un mes después.

Un investigador estatal determinó que McCann en efecto había sido sujeta de un ambiente de trabajo hostil y que fue atacada por sus discapacidades después de que sus compañeros de trabajo revisaran sus registros privados. Aunque ella no estuvo en el “Muro de la Vergüenza”, el hecho de que sus colegas “construyeran un lugar de trabajo destinado a ridiculizar a pacientes con discapacidad” que tenía que ver todos los días, equivalía a un acoso generalizado, se lee en reportes estatales.

McCann describió las numerosas violaciones al HIPAA que reportó en repetidas ocasiones e interpuso una queja con la Comisión de Derechos Humanos un mes después Foto: Impresión de pantalla WMTW
McCann describió las numerosas violaciones al HIPAA que reportó en repetidas ocasiones e interpuso una queja con la Comisión de Derechos Humanos un mes después Foto: Impresión de pantalla WMTW

El investigador también destacó que McCann parecía profundamente angustiada por esta experiencia y “presentaba un cuadro de ansiedad extrema”, pero rechazó que la ex técnica laboratorista haya enfrentado represalias por denunciar. Señaló que un chisme de oficina no era lo mismo que un acoso. En enero pasado, una comisión votó de manera unánime en favor de los hallazgos de este investigador.

En junio, la comisión votó en contra de presentar una denuncia propia en contra del hospital dejando decidir a McCann si iniciar un litigio por su cuenta. Sus abogados no han comentado si es probable que esto pase.

A pesar de que la queja de McCann y los reportes de la comisión fueron una cuestión de interés público, no fue sino hasta el miércoles que el Daily News publicó los perturbadores descubrimientos.

En una declaración conjunta que se hizo al periódico y a otros medios de comunicación de Maine, Steve Jorgensen, el presidente del Sistema de Salud de St. Mary, y Stephen Grubbs, presidente y CEO de la organización hospitalaria, Convenant Health, dijeron que los administradores no encontraron “otras violaciones a la privacidad de los pacientes” más allá de aquellos detalles que aparecen en los reportes de la comisión. Funcionarios del hospital también contaron al Sun Journal el martes que ninguno de los documentos que estaban en el Muro de la Vergüenza revelaban la identidad del paciente.

“Este incidente es preocupante”, dijo Grubbs en un comunicado “sin embargo, estoy seguro de que no es un reflejo de la gran familia del St. Mary, que está comprometida con servir a todos los miembros de nuestra comunidad con empatía y compasión”.