El video que muestra la agresión en el supermercado (Foto: Captura de pantalla)
El video que muestra la agresión en el supermercado (Foto: Captura de pantalla)

Los ocho rehenes se pusieron en cuclillas en una esquina de la tienda de conveniencia, mientras el agresor paseaba por cada uno de los pasillo. En una mano sostenía un revólver y en la otra un refresco grande. Momentos antes, Joel McClain Carson irrumpió en una tienda Circle K en Phoenix, Arizona, y le disparó a un cliente en la nuca; antes de bloquear el acceso a la tienda y encerrarse con el resto de los clientes.

"Esto no es un juego. No quiero dinero ni cerveza… Vine preparado para morir", dijo el sospechoso, citado por una de las víctimas que fue entrevistada por KTVK.

Carson, de 53 años, no había terminado de lograr su cometido aquella mañana del 9 de mayo de 2018. Sin embargo, de pronto ocurrió algo milagroso. Su arma calibre 22 se atascó, y un hombre de camisa amarilla se precipitó sobre él tras darse cuenta.

Luego, un empleado tomó una caja y golpeó repetidamente a Carson. En cuestión de segundos todos los rehenes estaban pateando al agresor, sujetándole las piernas y tratando de desarmarlo. Un cajero incluso lo golpeó con sus zapatos negros Nike.

"¡Whoa! ¡Lo están abordando!",  explicó una de las personas que llamaron en ese momento al 911. "¡Lo abordaron! ¡Lo abordaron!"

Un equipo Swat irrumpió en la tienda de conveniencia (Foto: Captura de pantalla)
Un equipo Swat irrumpió en la tienda de conveniencia (Foto: Captura de pantalla)

Con Carson aturdido, los clientes y el personal de la tienda movieron la barricada, abrieron las puertas y escaparon. Aproximadamente una hora después, un equipo SWAT entró y disparó a Carson, antes de detenerlo.

El video del percance fue publicado esta semana después de que la Oficina del Fiscal del Condado de Maricopa dictaminó que la policía estaba justificada en dispararle a Carson, informó ABC15 Arizona. Carson, quien según la policía tiene múltiples condenas por delitos graves en el pasado, enfrenta cargos que incluyen nueve cargos de secuestro, posesión de un arma sin permiso y ocho cargos de asalto agravado. El principal de ellos es el cargo de asesinato en primer grado por la muerte de Efran Hernández, de 24 años, padre de dos niñas.

La policía y los testigos no han aclarado si Carson conocía a Hernández o cuál era su motivo. Su caso aún tiene que ir a juicio y no está claro si tiene un abogado. La oficina del fiscal del condado no devolvió una solicitud de información la noche del miércoles.

Alrededor de las 9 a.m., Carson ingresó al Circle K poco después de que un hombre uniformado, posiblemente un oficial de policía, saliera, de acuerdo con las imágenes de seguridad. Menos de un minuto después, le disparó a Hernández con una pistola que había robado recientemente, informó ABC15. En ese momento la tienda estalló en caos.

Lo siguiente que hizo Carson fue apuntarle con el arma a cada uno de los ocho rehenes. Tenía ocho balas restantes en su arma calibre .22, las suficientes para matar a todo el grupo. Pero el arma de Carson funcionó mal, una y otra vez, explicó la policía. Las balas "no se dispararon debido a que el cilindro no estaba alineado", detallaron los investigadores.

Fue entonces cuando el hombre de la camisa amarilla, que no ha sido identificado por la policía, atacó al pistolero. El refresco de Carson se derramó por todas partes.

"Le giré la pistola al estómago e intenté apretar el gatillo", dijo el hombre a los investigadores. "Fue mi único instinto para salir de la situación".

Al ver su valentía, el resto de los rehenes golpearon a Carson y luego escaparon.

La policía fue alertada del incidente por un empleado que controlaba las cámaras de vigilancia. Cuando Carson se puso de pie tras la revuelta de los rehenes, las autoridades ya estaban a pocos minutos del lugar.

En tono desafiante, Carson dijo a las autoridades que no solo estaba armado sino que "mataría a los oficiales" si estos entraban al Circle K. Pasó casi una hora. Mientras tanto Carson fumaba cigarrillos y bebía alcohol dentro de la tienda, todo mientras hablaba con un negociador de rehenes. Sin embargo, cuando la policía descubrió que Carson no tenía un arma en ninguna mano, el equipo SWAT disparó un proyectil a través de una de las ventanas, y al menos siete oficiales irrumpieron por la entrada. Según el oficial Fortune, Carson metió la mano en su cintura, lo que provocó los disparos de la policía.

Hernández fue declarado muerto en la escena. Marido, padre y ávido fanático del fútbol, ​​fue alabado por su amabilidad y generosidad.

"Siempre trató bien a las personas, incluso si no las conocía", dijo un familiar de Hernández a KSAZ. "Le ayudaba a cualquiera".

La policía dijo que Carson admitió que le había disparado al hombre porque "quería que la policía lo matara".