Los scooters han llegado a Europa (Foto: Washington Post)
Los scooters han llegado a Europa (Foto: Washington Post)

Con tan sólo unos meses de haber incursionado en las calles de las ciudades más famosas de Europa, los scooters eléctricos ya han empezado a recibir sus primeras críticas negativas.

Desde París a Berlín y hasta Copenhague, los usuarios ebrios y los scooters mal estacionados han hecho surgir un odio visceral en las entrañas de los ciudadanos primermundistas.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, prometió poner fin a lo que ella misma calificó como una tendencia "no muy lejos de la anarquía" en las calles de la capital francesa. Eso fue antes de que los scooters llegaran a Alemania, país donde los periódicos se han encargado de manchar la reputación de este nuevo medio de transporte: un hombre que intenta conducir su scooter en una vía de alta velocidad, informes de decenas de conductores en estado de ebriedad y encuestas que apuntan más hacia lo negativo que lo positivo.

En general, el primer veredicto para los scooters en Europa ha sido duro. Los comentaristas y críticos de opinión han decidido que son una tendencia "peligrosa", una "locura" y una "plaga".

Una persona viaja en un patinete eléctrico compartido Bird Rides Inc. en el Embarcadero en San Francisco (Foto: Archivo)
Una persona viaja en un patinete eléctrico compartido Bird Rides Inc. en el Embarcadero en San Francisco (Foto: Archivo)

Los partidarios de los scooters, por su parte, dijeron que los problemas iniciales pueden superarse y que a largo plazo los beneficios son "inmejorables". Los retos que proponen son la reducción de automóviles, de contaminación y un mejor aprovechamiento de la movilidad urbana que supere al transporte público.

Las reacciones europeas al comienzo de la era del scooter han sido idénticas a las de Estados Unidos. En las ciudades donde su uso está en aumento, incluida la capital Washington, los operadores y los legisladores se han visto inundados de quejas sobre la amenaza potencial que sus pasajeros representan para los peatones. En algunos lugares, los residentes enojados han tomado el asunto con sus propias manos y han tirado scooters en ríos o lagos cercanos. En junio, el Consejo de D.C. dijo que buscaría regular mejor la industria presionando por nuevos límites de velocidad y ciertas prohibiciones durante la noche.

En Estocolmo, ciudad amigable para los emprendedores , hubo poca oposición cuando se introdujeron los scooters por primera vez. Sin embargo, el escepticismo ha aumentado con el incremento de accidentes, y desde entonces los funcionarios de la ciudad han pedido crear aparcamientos específicos para evitar que los conductores dejen sus scooters en cualquier sitio de la ciudad.

En Francia, donde un cierto grado de desconfianza en la cultura corporativa sigue siendo parte de la política general, las autoridades han propuesto limitar el número de empresas que ofrecen alquiler de scooters. Los pedidos de regulaciones más estrictas se produjeron después de que París enfrentara un aumento en el número de compañías que ofrecen scooters electrónicos. En cuestión de semanas, los residentes informaron que los scooters rotos se tiraron en parques y calles laterales.

Un ciclista y un ciclista recorren el centro de Washington el 13 de junio de 2018. DEBE CREDITAR: foto del Washington Post de Robert Miller
Un ciclista y un ciclista recorren el centro de Washington el 13 de junio de 2018. DEBE CREDITAR: foto del Washington Post de Robert Miller

Los datos sobre el uso europeo de los scooters se basan principalmente en encuestas realizadas por los propios operadores. En París, el 11 por ciento de las personas dijeron que usaban scooters ocasionalmente o con frecuencia, según una encuesta realizada en febrero. Se estima que el número de scooters en la capital francesa ha aumentado más de 20.000, pero dada la multitud de competidores, no hay recuentos precisos para el número exacto que opera actualmente en las calles de Europa.

La experiencia de Alemania en las últimas semanas arroja dudas sobre si una regulación más extensa es suficiente para abordar por completo las preocupaciones sobre los scooters. Las autoridades alemanas habían impuesto un alto nivel a las compañías de scooters que intentaban ingresar al mercado incluso antes de que las legalizaran.

No se les permite a los usuarios ir a más de 20 kilómetros por hora, se les insiste mucho con el uso de casco de seguridad y está estrictamente prohibido patinar sobre las aceras. Además, los scooters también deben portar un etiqueta que avale su cumplimentación con los requisitos de la burocracia alemana.

(Reuters)
(Reuters)

Aunque hubo un factor que las autoridades no tomaron en cuenta: el fanatismo que tienen los alemanes por la cerveza. En la capital danesa de Copenhague, 28 personas enfrentaron multas por conducir bajo la influencia de alcohol o drogas el último fin de semana. 

La conducción de scooters en estado de ebriedad parece ser un problema más generalizado en Europa de lo que se había anticipado inicialmente.

La semana pasada, en un plazo de 24 horas, las autoridades de la ciudad alemana de Munich detuvieron a 24 conductores de scooter intoxicados. Algunos eran más fáciles de detectar que otros: un hombre bajo la influencia de drogas fue atrapado después de chocar contra un vehículo policial estacionado.