Los grupos de riesgo deben vacunarse con el fin de evitar complicaciones (Archivo)
Los grupos de riesgo deben vacunarse con el fin de evitar complicaciones (Archivo)

Latasha Haynes tenía 34 años cuando casi murió de gripe el año pasado. Lo que comenzó como un poco de tos y fatiga terminó con dos transfusiones de sangre y un diagnóstico de insuficiencia cardíaca congestiva semanas después. La gripe había dañado los músculos de su corazón y el tejido que los rodeaba. Ella sobrevivió, pero le tomó varios meses recuperarse.

Haynes, que tiene un negocio familiar en Tacoma (Washington), contrajo la gripe en enero de 2017. Ella fue una de las aproximadamente 30.9 millones de personas que contrajeron esa enfermedad durante la temporada 2016-2017. Ella era una de las 14.5 millones que vieron a un médico por el virus, y entre las aproximadamente 600.000 personas hospitalizadas a raíz de esa condición. 50.000 de ellas, al igual que Haynes, eran adultos menores de 50 años.

La última temporada de gripe fue incluso más mortal que la de 2016-2017. En un informe reciente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) dijeron que la gripe mató a unos 80.000 estadounidenses en la temporada 2017-2018, la mayor cantidad en décadas. En los últimos años, las estimaciones de muerte habían oscilado entre 12.000 y 56.000, según los CDC. Eso se compara con aproximadamente 40.000 muertes anuales por choques de vehículos motorizados.

Sin embargo, mientras nueve de cada diez personas en Estados Unidos usa cinturones de seguridad, menos de la mitad recibe la vacuna contra la gripe, la forma más importante para las personas mayores para protegerse para los siguientes seis meses contra los casos graves de enfermedades.

Una de las razones más importantes que las personas dan para no vacunarse contra la gripe es que no creen que sea necesario. Un estudio de Rand Corp sobre adultos no vacunados informó que aproximadamente 1 de cada 4 encuestados afirmaron que no recibieron la vacuna contra la gripe porque pensaron que no la necesitaban.

Ese fue el caso de Haynes. Antes de enfermarse, nunca antes se había vacunada contra la gripe.

"Simplemente no estaba en la parte superior de mi lista de prioridades. Estoy saludable y soy joven. ¿Por qué necesitaría una vacuna contra la gripe? Si la tengo, podría combatirla. No es un problema. Esa fue mi actitud al respecto", comentó.

A pesar de eso, este tipo de pensamiento no tienen en cuenta qué tan mortal puede ser la gripe para las personas sanas, según cuenta Flor Muñoz, experta en enfermedades infecciosas pediátricas en el Texas Children's Hospital en Houston.

"Las personas que están saludables pueden tener graves consecuencias a causa de la influenza", comentó Muñoz citando un estudio de 2018 de la revista Pediatrics, que encontró que la mitad de los niños que mueren de gripe no tiene afecciones médicas subyacentes.

Otra razón por la que las personas no se vacunan es porque están más preocupadas por la vacuna que por la gripe en sí. Kari O'Driscoll, madre de dos niños en el estado de Washington, dijo que no recibe la vacuna contra la gripe porque ella y sus hijos están sanos, y no cree que sufran efectos dramáticos para la salud si se enferman.

"Sopesé ese riesgo contra la idea de inyectarles algo cada año que puede o no darles inmunidad… y no parecía que valiera la pena", escribió O'Driscoll a través de un correo electrónico.

La ciencia, sin embargo, apoya la seguridad y la necesidad de las vacunas.

"Tenemos más miedo a los riesgos cuando son creados por el hombre que cuando son naturales", explicó David Ropeik, un consultor en percepción y comunicación de riesgos. "Pero estas son sustancias naturales. Lo son. Están hechas en un laboratorio, ¿y qué?… El agua que se pone en una botella en una fábrica sigue siendo algo natural".

Para aquellos preocupados por la seguridad o los efectos secundarios, Muñoz les asegura que las vacunas contra la gripe se someten a pruebas exhaustivas de seguridad y se producen bajo "estándares muy altos". Y para aquellos que temen que las vacunas provocan que alguien contraiga la gripe, los CDC asegura que no es así. Están hechas de virus y proteínas muertos, no virus activos, lo que hace imposible contraer la gripe a partir de la vacuna.

En términos de efectividad, Muñoz admite que la vacuna contra la gripe no es perfecta. La vacuna del año pasado recibió mucha presión sobre lo que muchos consideraron una tasa de efectividad decepcionantemente baja. Según las estimaciones de los CDC, la vacuna fue aproximadamente un 40 por ciento efectiva en la prevención de la gripe, casi igual a la temporada anterior.

Sin embargo, concentrarse solo en ese numero no tiene sentido porque agrupa a todas las razas y todas las edades. La vacuna protege contra algunos virus de la gripe, y funciona mejor en ciertos grupos de personas.

"La capacidad de responder bien a la vacuna, desarrollar una buena inmunidad y estar protegido es mejor en personas sanas porque todo funciona correctamente", apuntó. Pero debido a que vacunamos a una mayor proporción de personas en situaciones extremas, los muy mayores, los muy jóvenes o los muy enfermos, la tasa de efectividad de la vacuna hace que sea vea de forma desproporcionada.

Un mejor número para centrarse, según Muñoz, sería qué tan bien protege la vacuna no solo contra la enfermedad sino también contra la hospitalización y la muerte. Si una persona vacunada contrae la gripe, es menos probable que tenga un caso grave que provoque neumonía, inflamación del cerebro, insuficiencia multiorgánica u otras complicaciones graves como resultado del virus.

La influenza también puede desencadenar un ataque cardíaco, y los estudios han demostrado que recibir una vacuna contra la gripe puede ayudar a prevenir los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares con la misma eficacia que tienen los medicamentos para la presión arterial y el colesterol.

Esa tasa de efectividad de la vacuna del 40 por ciento en 2016-2017 no solo evitó un estimado de 5.3 millones de casos de gripe, según los CDC, también previno alrededor de 2.6 millones de visitas médicas y 84.700 hospitalizaciones.

Según los CDC, un 80 por ciento de los niños que mueren a causa de la gripe no están vacunados, y la vacunación puede ayudar a reducir el riesgo de muerte de un niño infectado en un 65 por ciento. Es por eso que la Academia Estadounidense de Pediatría instó a los padres a principios de septiembre a que vacunaran a sus hijos "tan pronto como (las vacunas) estuvieran disponibles".

Incluso con el récord alcanzado durante la temporada pasada (con 180 muertes de niños), no está claro si los padres prestarán más atención al consejo de la organización. Menos del 60 por ciento de los niños, y aproximadamente un tercio de los adultos menores de 50 años, fueron vacunados contra la gripe durante la temporada 2016-2017.

Pero este año, Haynes estará entre los vacunados. Tiene 20 semanas de embarazo y su vida no es la única que quiere proteger.

"Siento que una vacuna contra la gripe es un seguro. No es una garantía de que no contraerá la gripe, pero la veo como una capa adicional de protección. Si me enfermo, sé que, al menos, he puesto de mi parte".