Foto de archivo de miembros del Comité de Emergencia (COE) monitoreando la llegada del huracán María a Santo Domingo (Reuters)
Foto de archivo de miembros del Comité de Emergencia (COE) monitoreando la llegada del huracán María a Santo Domingo (Reuters)

Washington – Harvey, Irma, María. Estos tres monstruosos huracanes, que golpearon las costas de Estados Unidos con categoría 4, probablemente alcanzaron tal fuerza debido a las aguas cálidas del Atlántico, según un estudio publicado en la revista Science.

Y, en las próximas décadas, a medida que el océano se caliente aún más debido al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero a consecuencia de la actividad humana, el estudio proyectó "incluso un mayor número de huracanes importantes".

Considerando el costo de la temporada de huracanes de 2017, donde se registraron 10 huracanes en 10 semanas, y tres de los cinco huracanes más costosos, Harvey, Irma y María, es difícil imaginar las implicaciones si estos fenómenos se repiten con mayor frecuencia.

Los autores, dirigidos por Hiroyuki Murakami del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), llevaron a cabo experimentos de modelado de alta resolución para extraer esta ominosa conclusión.

Las consecuencias del huracán María en Puerto Rico (EFE)
Las consecuencias del huracán María en Puerto Rico (EFE)

Las temporadas activas de huracanes en el Atlántico, como la de 2017, a menudo están relacionadas con la presencia de eventos como La Niña en el Océano Pacífico. Son cíclicos, aparecen cada pocos años y generalmente resultan "hospitalarios" para los huracanes. Los eventos de El Niño, su opuesto, introducen vientos hostiles que tienden a reprimir el desarrollo de huracanes.

Pero, según los resultados de sus experimentos, los investigadores del estudio descartaron que La Niña haya sido el principal impulsor de la magnitud de los huracanes de 2017. El cálido océano Atlántico, en cambio, era el factor más importante.

"Demostramos que el aumento de los huracanes de mayor categoría de 2017 no fue causado principalmente por las condiciones de La Niña en el Océano Pacífico, sino principalmente por las pronunciadas condiciones de la superficie del mar en el Atlántico norte tropical", apuntó el estudio. Los ciclones de mayor categoría son los que, por lo menos, están catalogados de 3 en la escala de Saffir-Simpson.

Las tormentas de 2017 fueron capaces de ganar tanta fuerza no solo porque las temperaturas del océano Atlántico eran cálidas sino también porque eran considerablemente más cálidas en comparación con el resto del océano, según remarca el mismo estudio.

El huracán María a su paso por Puerto Rico (AFP)
El huracán María a su paso por Puerto Rico (AFP)

En una entrevista, Murakami explicó que cuando el Atlántico es mucho más cálido que otros océanos, la atmósfera se vuelve más inestable y la mayor actividad de los huracanes tiende a florecer. Pero cuando las temperaturas oceánicas son más cálidas de lo normal en todas partes, los huracanes más importantes del Atlántico se vuelven menos probables (los investigadores documentaron por primera vez esta relación en un estudio de 2007).

Los resultados de modelado del estudio muestran que en las próximas décadas, con frecuencia, el Atlántico será más cálido (en relación con la normalidad) que otros océanos. "Encontramos que el Atlántico se calienta mucho más que otros océanos abiertos", agregó Murakami. Esto, dijo, aumentará el riesgo de grandes huracanes en el Caribe, cerca de la costa este de Estados Unidos y sobre las aguas abiertas del Atlántico.

Murakami relacionó las temperaturas oceánicas anormalmente cálidas en 2017 en el Atlántico con el calentamiento climático debido a las actividades humanas y la variabilidad natural. En el futuro, dijo que espera que el cambio climático inducido por el hombre juegue un papel más dominante.

Brian McNoldy, un investigador de huracanes de la Universidad de Miami que no participó en la investigación, elogió la metodología de estudio. Pero no estaba convencido de que la principal actividad de los huracanes en el Atlántico en 2017 podría estar conectada de manera concluyente con la actividad humana. "Es cierto que un océano más cálido puede soportar huracanes más fuertes, pero creo que debemos evitar vincular el cambio climático con tormentas, temporadas y cuencas específicas".