Hay diferentes formas de almacenar las frutas y verduras, ya sea en el frigorífico o en la encimera de la cocina (archivo)
Hay diferentes formas de almacenar las frutas y verduras, ya sea en el frigorífico o en la encimera de la cocina (archivo)

Compras frutas y verduras frescas, las pones en el refrigerador, y luego te preguntas qué diablos pasó para que esos alimentos se marchitaran o se pudriesen. La mayoría de las veces, el culpable es la forma en que los estás almacenando. Para mantener tus productos frescos durante más tiempo, recuerda que:

Las frutas y verduras no emparejan bien juntas. Por lo tanto, no guardes estos alimentos juntos en un cajón de la nevera, o incluso uno al lado del otro de la encimera o en la despensa.

¿Por qué?

Porque muchas frutas producen gas de etileno, que actúan como una hormona de maduración y puede acelerar el deterioro.

Las verduras necesitan respirar. Haz agujeros en las bolsas de plástico donde están guardadas o ponlas en bolsas de malla reutilizables. Una bolsa de plástico hermética es la peor opción para almacenar vegetales, según cuenta Barry Swanson, profesor de ciencias de la alimentación de la Universidad Estatal de Washington. Y tampoco empaques las verduras juntas: necesitan espacio para la circulación del aire o se echarán a perder más rápidamente.

Por último, no limpies los productos hasta que vayas a usarlos. Lavar frutas y verduras antes de guardarlas hace que sean más propensas a echarse a perder. La investigadora científica Amanda Deering de la Universidad de Purdue señala que la humedad fomenta el crecimiento de bacterias.

Sigue estas técnicas de almacenamiento para ayudar a que 10 alimentos permanezcan el mayor tiempo posible:

Ajo: Almacénalo en temperatura ambiente, en un recipiente abierto, permitiendo así la circulación del aire. No le saques la cáscara hasta que estés listo o lista para usarlo. Está bien almacenar el ajo junto a su amiga, la cebolla.

Cebollas: Busca pantimedias (limpias). Agrega cebolla en cada una de ellas atando un nudo entre cada una. Cuélgalas a temperatura ambiente. Si eso no te atrae, las cebollas también se pueden almacenar como el ajo, a temperatura ambiente en una encimera. Solo debes mantenerlas alejadas de las papas. Y no las coloques en el refrigerador: la humedad y la temperatura fría harán que las cebollas se vuelvan blandas. Almacenarlas lejos de la luz también ayuda a evitar que se vuelvan amargas.

Papas: Mantenlas en un lugar oscuro y fresco, pero no refrigerado. El aire frío y húmedo de la nevera hace que sus almidones se conviertan en azúcares, lo que puede afectar el sabor y la textura. Guárdalos en una bolsa de papel, más transpirable que el plástico, y en un lugar fresco, como una despensa. Mantenlos alejados de las cebollas o frutas, como las manzanas, que desprenden gas de etileno, que pueden hacer que sus papas empiecen a brotar.

Espárrago: La revista Cook's Illustrated probó cuatro formas de almacenar espárragos. La mejor, sin duda, era recortar media pulgada del tallo, luego colocarlos en un pequeño recipiente de agua (cubierto con una bolsa de plástico) en el refrigerador, como un ramo. Se mantienen frescos durante aproximadamente cuatro días.

Zanahorias: Primero, recorta cualquier parte superior verde. Eso extrae la humedad y hace que las zanahorias se debiliten más rápido. Las zanahorias recortadas sin pelar se pueden refrigerar en una bolsa sin cierre en el cajón de verduras durante aproximadamente dos semanas. Las zanahorias recortadas durarán más si se mantienen sumergidas en un recipiente bien tapado y lleno de agua. Deering aconseja que cambies el agua con frecuencia.

Coles de Bruselas: Duran más tiempo con el tallo. Refrigera el extremo del tallo en agua y quita los tallos según sea necesario. Si las compraste como brotes sueltos, refrigéralas sin lavar y sin recortar y ponlas en una bolsa sin cierre en la gaveta. Saca las hojas de afuera antes de cocinar. Ten en cuenta: cuanto más tiempo estén almacenadas, más fuerte será su sabor.

Pepinos: Odian tener frío. Cualquier cosa por debajo de los 10 grados Celsius hará que se eche a perder más rápido, según apuntan los investigadores de la Universidad de California en Davis. Los pepinos también son sensibles al gas etileno, así que debes mantenerlos alejados de los plátanos, los melones y los tomates.

Apio: Para mantenerlo crujiente, debes refrigerarlo bien envuelto en papel de aluminio, no en papel plástico, para que el gas etileno que produce se vaya. Vuelve a envolverlo bien después de cada uso. Almacena las varillas de apio como zanahorias: sumergidas en agua en un recipiente bien tapado.

Tomates: ¿Con o sin tallo? ¿Refrigerador o encimera? El debate continúa, pero el experto en tomates de Carolina del Norte, Craig LeHoullier, autor de Epic Tomatoes, dice que la evidencia a favor de almacenar tomates de tamaño estándar con tallo se reduce al mínimo (lo que Cook's Illustrated aconsejó en 2008). Podría ayudar a evitar que la humedad se acumule alrededor del tallo y cause deterioro, pero "realmente depende del tipo de tomate: una pieza delicada y de piel fina tendrá un resultado diferente al de una variedad de supermercado de piel más gruesa".

Más importante: Cook's Illustrated y otros expertos han cambiado de opinión cuando se trata de la refrigeración del tomate. Si los tomates están completamente maduros, unos pocos días en el refrigerador no arruinarán su sabor y prolongarán su vida útil. Deja que los tomates enteros maduren en la encimera, luego guárdalos con el tallo hacia abajo sobre un plato en refrigerador. Los tomates cortados rinden mejor en un recipiente hermético para que no absorban ningún sabor desagradable. Deja que los tomates tengan la temperatura ambiente antes de servir.

Plátanos: Rompe el grupo, aunque juntos luzcan bien. Luego envuelve cada tallo en plástico. Reducirá la emisión de gas etileno, forzando que la fruta madure más lentamente. Una vez que un plátano alcanza la cantidad deseada de madurez, puedes refrigerarlo. El frío evitará que madure más.