Una de las máquinas de venta distribuidas en Brookhaven (Ciudad de Brookhaven)
Una de las máquinas de venta distribuidas en Brookhaven (Ciudad de Brookhaven)

Las máquinas expendedoras comenzaron a aparecer en el suburbio de Brookhaven, en Long Island, sin ninguna otra explicación.

Una se instaló en las afueras de un complejo de apartamentos ajardinados, al lado de un campo de minigolf, según algunas noticias en medios locales. Otra apareció en una parada de autobús frente a un centro comercial que, en los últimos años, ha acogido restaurantes chinos y jamaicanos, una peluquería dominicana y una tienda que dice "Vendemos oro". La tercera fue encontrada cerca de otra zona comercial, en una concurrida intersección con un Home Depot, Family Dollar, Dunkin Donuts y Advance Auto Parts.

Cada una de las máquinas de metal azul estaba agarrada al suelo con concreto y tenía una ranura de metal para introducir USD 2 en monedas.

Pero lo que realmente contenían esas máquinas no eran bolígrafos, sino tubos de crack.

Los avisos sobre las extrañas máquinas expendedoras comenzaron a llegar al Ayuntamiento de Brookhaven la semana pasada, según aseguró el concejal Michael Loguercio en una conferencia de prensa. Al principio, parecía nada más que una violación de zonificación.

"Mucha gente había pensado que, como era la primera semana de clases, tal vez vendían bolígrafos", explicó.

Sin embargo, un jefe de bomberos local vio que lo que salía no era un bolígrafo ordinario. Cuando se desensambló la pluma, se dio cuenta de que el tubo de vidrio podría ser utilizado como un tubo. En otras palabras, era crack, pero necesitaba ensamblaje.

"Crees que has oído hablar de todo", apuntó Ed Romaine, supervisora de Brookhaven, mientras sacudía la cabeza. "Sigo sorprendiéndome por la audacia de aquellos que violan la ley en promoción de las drogas".

El uso ilícito de estas máquinas ha provocado gran indignación (Fotos de la ciudad de Brookhaven)
El uso ilícito de estas máquinas ha provocado gran indignación (Fotos de la ciudad de Brookhaven)

Los funcionarios del municipio creen que las máquinas originalmente eran dispensadores de tampones y que habían sido arrancadas de los baños públicos, según WMRA. Instalar cada una habría requerido cavar un hoyo y llenarlo con concreto.

"Es mucho trabajo para una broma", apuntó Loguercio durante la conferencia de prensa.

Entonces, ¿quién estaba detrás de ese audaz y laborioso plan? ¿Cómo decidieron dónde instalar las máquinas y cómo evitaron la detección mientras lo hacían? ¿Cuánto dinero habían ganado antes de que se retiraran las máquinas expendedoras?

Las respuestas a esas preguntas las tendrá que descifrar la policía del condado de Suffolk, que está investigando el caso. Las autoridades también determinarán si las personas responsables terminarán enfrentando cargos criminales en lugar de ser multados por una violación de zonificación por instalar máquinas de venta sin los permisos correspondientes.

"Obviamente, no es ilegal vender un bolígrafo. Sin embargo, esto se considera un plan para venta de drogas".

Dean Murray, de la Asamblea del estado de Nueva York, que representa a Brookhaven, agregó: "No recuerdo haber comprado un bolígrafo de ese tipo, así que creo que es obvio para qué iba destinado el uso".

Los residentes que descubrieron el verdadero propósito de las máquinas expendedoras estaban "indignados", según John Meehan, comisionado de Seguridad de Pública de Brookhaven.

Según News 12 y Pix11, un residente no identificado destruyó una de las máquinas con una almádena antes de que llegaran los funcionarios. Meehan no confirmó esos detalles precisos, pero dijo que su departamento tenía motivos para creer que una máquina expendedora había sido destruida o dañada por miembros de la comunidad.

Brookhaven ha estado sintiendo los efectos de la epidemia de opiáceos en los últimos años. Pero otras drogas también se han abierto camino. En marzo, siete personas fueron acusadas de distribuir cocaína, crack y heroína en el área. Los fiscales dicen que fueron parte de una operación multimillonaria de drogas que se originó en el Bronx y fue responsable de varias muertes por sobredosis en el este de Long Island.