Una imagen de archivo de un avión de American Airlines (AFP)
Una imagen de archivo de un avión de American Airlines (AFP)

Richard S. Cardarelli solo quería recuperar unas gotas para los ojos de la bolsa de mano que acababa de entregar a una empleada de American Airlines en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia.

Tampoco eran unas simples gotas para los ojos. Eran medicamentos necesarios para su salud ya que él había recibido un transplante de córnea unos años antes.

Pero la encargada del equipaje de American Airlines –que había tomado la bolsa en la puerta de la aeronave porque no había más espacio para el equipaje de mano- le dijo a Cardarelli que no podía volver a tocar la bolsa, aunque todavía estaba a plena vista a unos pocos metros de distancia de la puerta de embarque.

Comenzó una discusión, la situación empezó a subir de tono y, aunque Cardarelli consiguió sus gotas para los ojos, él fue arrestado.

Y así comenzó una nueva batalla contra los miembros de seguridad que, a veces, abusan de los pasajeros en las colas de los aviones con la excusa de mantenerlos a salvo.

Cardarelli, un contratista de Rochester (Nueva York), que murió en enero a causa de un cáncer de páncreas, finalmente fue absuelto de cargos criminales. Pero su viuda quiere responsabilizar a la aerolínea por el incidente de marzo de 2017. Ella ha presentado una demanda en el Tribunal de Causas Comunes de Filadelfia y pide una indemnización de más de USD 1 millón en daños y cargos punitivos.

"Fue una pesadilla", declaró Debbie Cardarelli en una entrevista. Su demanda, presentada en primavera en su nombre y en la de su marido, dice que la encargada del equipaje de American Airlines inventó una falsa amenaza de bomba por despecho después de que Cardarelli y ella discutieran sobre las gotas oftálmicas.

La demanda también acusa a American Airlines de actuar mal. Además de su responsabilidad por el mal comportamiento de sus empleados, American Airlines se negó a responder a las citaciones legales en el caso criminal, lo que ha provocado el retraso del juicio de Richard Cardarelli, según reza la demanda. También afirma que la aerolínea, en el último minuto, le denegó la entrada a un vuelo entre Rochester y Filadelfia para asistir a su juicio penal ese día, incluso después de que Cardarelli llamara a la aerolínea con anticipación para asegurarse de que no habría problemas.

El portavoz de American Airlines, Matt Miller, dijo que la compañía aérea no haría comentarios sobre un asunto que está en litigio. Craig D. Mills, el abogado de American Airlines en el caso, no devolvió una llamada o correo electrónico en busca de comentarios.

La experiencia desagradable de Cardarelli, cuya historia fue contada anteriormente por Philly.com, se suma a un creciente números de quejas sobre supuestos abusos de aerolíneas comerciales o en los puntos de control de la Administración de Seguridad de Transporte (TSA por sus siglas en inglés) que los pasajeros deben pasar para abordar sus vuelos.

Para los Cardarelli, la pesadilla comenzó en el camino a casa tras las vacaciones. La pareja –novios de la escuela de secundaria que habían estado juntos 42 años- había celebrado su 59 cumpleaños con un viaje a Miami.

Su regreso requirió una breve escala en Filadelfia antes de tomar un vuelo regional a Rochester a bordo del vuelo 4081, que fue operado por American Eagle, un socio regional de American Airlines.

Mientras se preparaban para subir al vuelo de las 13.25 del 24 de marzo de 2017, se les dijo que no había espacio para el equipaje de mano. Richard Cardarelli entregó el suyo a una operadora de equipaje de la aerolínea que fue identificada como Tawanda Ward de Filadelfia, según documentos judiciales.

No había dado más de tres pasos cuando recordó que tenía las gotas para los ojos. Él le preguntó a la mujer si podía recuperarlas, de acuerdo al relato de la viuda. La bolsa todavía estaba en el suelo de la zona de embarque justo al lado de Ward.

Pero ella se negó.

"Lo siento señor, pero ahora que me ha entregado la bolsa, no se la puedo entregar de nuevo", recordó Cardarelli sobre las palabras que pronunció ella.

Richard Cardarelli intentó explicarle que las gotas para los ojos eran fundamentales para su salud. Después de empezar a discutir, ella se dirigió al mostrador de billetes y llamó a otra persona. Regresó poco después con una agente de ventas, según Debbie Cardarelli.

La mujer explicó que la agente, identificada como Marsha Batchelor, también discutió con Ward hasta que ella levantó las manos y cedió.

"No me importa lo que haga con la bolsa", dijo Ward de acuerdo al relato de la viuda.

Richard Cardarelli recuperó las gotas para los ojos y ambos tomaron sus asientos a bordo del avión junto a otros 44 pasajeros. Mientras el matrimonio Cardarelli almorzaba y miraba por la ventana, Ward continuó como si todavía estuviera extremadamente enojada. Debbie comentó que vieron a Ward arrojar un par de calzos utilizados para inmovilizar las ruedas de los aviones.

Pasaron unos veinte minutos y el avión continuaba ahí, apostado junto a la puerta de embarque. Los pasajeros empezaron a preguntarse qué es lo que estaba pasando.

Luego, un grupo de policías de Filadelfia abordó el avión junto a la misma agente de ventas de American Airlines que había intervenido para recuperar las gotas oftálmicas. Debbie Cardarelli dijo que pensaba que la encargada del equipaje debía estar en problemas y la policía necesitaba una declaración de ellos.

En cambio, las autoridades le dijeron a su esposo que estaba arrestado y lo sacaron del avión esposado. Todos los demás tuvieron que evacuar el avión, mientras que los equipos de la patrulla canina (K-9) de la policía registraron el equipaje y el avión en busca de explosivos. El vuelo despegó después de un retraso sustancial.

Mientras tanto, Debbie Cardarelli afirmó que se puso tan nerviosa que vomitó. La policía se negó a decirle por qué iban a sacar a su marido del avión, o a dónde lo llevaban. Ella comenzó a llamar a otros familiares para pedir ayuda.

"Cuando recibí la llamada, mi reacción inicial fue: '¿Estás bromeando?'", dijo Ashley Cardarelli, su hija. Ella señaló que las acusaciones posteriores presentadas contra su padre no encajaban con el hombre que ella conocía.

"Dio todo a los demás, simplemente no era plausible", agregó.

Después de una noche en la cárcel de la ciudad, Richard Cardarelli fue acusado de conducta desordenada, hacer una amenaza terrorista y amenazar con usar un arma de destrucción masiva. Se le impuso una fianza de USD 25.000 en efectivo, que fue depositada al día siguiente.

Cuando llegó la fecha del juicio, después de varias demoras en la corte, el matrimonio Cardarelli se dirigió nuevamente al aeropuerto de Rochester, junto a dos testigos, para tomar el vuelo a Filadelfia. El día anterior, la pareja contactó a American Airlines para asegurarse de que no habría ningún problema con que Richard Cardarelli abordara el avión, según dijo Debbie.

Pero cuado llegaron a la puerta de embarque para montarse en el vuelo de las 05:30 del 26 de octubre de 2017, le negaron la entrada a Richard Cardarelli.

Mientras él se apresuraba en reservar un vuelo alternativo, la mujer voló a Filadelfia junto a los dos testigos de su marido. Encontró un vuelo a la ciudad de Nueva York y ahí alquiló un auto. También se perdió la mayor parte del proceso ya que renunció a su derecho a asistir y permitió que se llevara a cabo el juicio porque su esposa estaba allí.

Ward, la encargada del equipaje, testificó que Richard Cardarelli había amenazado con que su bolso "explotaría". Sin embargo, ella no le contó a nadie sobre la supuesta amenaza durante, al menos, los siguientes 15 minutos. Eso no tenía sentido para el juez del Condado de Filadelfia, Vincent N. Melchiorre, que absolvió a Cardarelli de todos los cargos, según reza la demanda.

El caso criminal le costó a la pareja más de USD 20.000 en honorarios legales y otros gastos. Debbie aseguró que tanto ella como él tuvieron que ir a terapia después del incidente y que su esposo cayó en una depresión tan profunda que, incluso, intentó suicidarse.

"Ella mintió. ", señaló Debbie Cardarelli.