Siraj Ibn Wahhaj y Lucas Morten en la ficha policial (Oficina del Sheriff del Condado de Taos)
Siraj Ibn Wahhaj y Lucas Morten en la ficha policial (Oficina del Sheriff del Condado de Taos)

Cinco adultos se enfrentan a acusaciones de abuso infantil después de que las autoridades rescataran a 11 niños de un complejo improvisado subterráneo que un sheriff de Nuevo México describió como "las condiciones de vida y pobreza más tristes" que haya visto en su vida.

Los niños, de entre 1 y 15 años, parecían "refugiados de países del tercer mundo" y solo tenían "trapos sucios como ropa", según comentó el alguacil del condado de Taos, Jerry Hogrefe. Aparte de unas pocas patatas y una caja de arroz, no había comida ni agua en el sucio recinto, formado por un remolque enterrado bajo tierra, rodeado de neumáticos y cubierto de plástico.

Todavía falta un niño de 3 años que sufre convulsiones, no puede caminar y necesita medicamentos de emergencias.

Siraj Ibn Wahhaj y Lucas Morten enfrentan cada uno 11 cargos de abuso infantil, un delito grave de tercer grado punible con tres años de prisión. También se han presentado cargos a tres mujeres que se cree que son las madres de los niños: Jany Leveille, Hujrah Wahhaj y Subhannah Wahhaj. La policía no dijo cómo los adultos estaban relacionados entre sí. La oficina del sheriff no hizo comentarios al respecto.

El lugar donde habitaban los once niños en condiciones de vida de extrema pobreza en Nuevo México (Oficina del Sheriff del Condado de Taos)
El lugar donde habitaban los once niños en condiciones de vida de extrema pobreza en Nuevo México (Oficina del Sheriff del Condado de Taos)

La oficina del alguacil anunció los cargos una investigación que duró un mes sobre Ibn Wahhaj. Las autoridades sostienen que él secuestró a un niño de 3 años de edad, que es su hijo, a unos 2.400 kilómetros de distancia, en Jonesboro (Georgia). La madre del niño, Hakima Ramzi, dijo a la policía que su esposo, del que se había separado, llevó a su hijo a un parque hace nueve meses y nunca regresaron.

En enero, Ramzi grabó un video desesperado de Facebook pidiendo ayuda para encontrar a su esposo e hijo, Abdul-Ghani Wahhaj, que acaba de cumplir 4 años. Ramzi también le dijo a la policía de Georgia sobre su condición médica. "No sé si está vivo, o no, ahora no conozco su estado. Así que, por favor, necesito su ayuda para encontrar a mi esposo y a mi hijo", declaró entre lágrimas.

La policía no dio detalles sobre cómo siguieron a Wahhaj y a los demás en Amalia, una comunidad no incorporada en el montañoso condado de Taos, a lo largo de la frontera norte de Nuevo México. El FBI comenzó a vigilar el complejo dos meses antes de que el grupo fuera arrestado, pero "no considerado que hubiera suficiente causa probable para entrar a la propiedad", dijo la oficina del alguacil.

La oficina del sheriff allanó el lugar tras obtener un mensaje que se cree que fue escrito por alguien del complejo: "Estamos hambrientos y necesitamos comida y agua".

"Sabía que no podíamos esperar a que otra agencia se pusiera en marcha y tuvimos que verificar esto lo antes posible, así que comencé a trabajar en una orden de registro", afirmó Hogrefe en un comunicado de prensa. "Los ocupantes probablemente estaban fuertemente armados y considerados extremistas de la creencia musulmana".

Nadie resultó herido durante el ataque.

Wahhaj, que estaba fuertemente armado, al principio se negó a cooperar, pero finalmente fue "derribado", dijo la oficina del sheriff. Dentro del remolque, los oficiales encontraron a los 11 niños, un rifle AR-15, cuatro pistolas y varias municiones. No encontraron a Abdul-Ghani, del que los investigadores creen que estuvo en el complejo hace unas semanas. Ninguno de los adultos dijo nada sobre el paradero del niño, según la oficina del alguacil.

El chico fue visto por última vez con su padre en diciembre, cuando los dos y varios otros niños y adultos estuvieron involucrados en un accidente de tráfico en Alabama, informó el Clayton News-Daily. El oficial que los ayudó tuvo la impresión de que el grupo se dirigía a Nuevo México para un viaje de campamentos.

El remolque carecía de agua y electricidad. El polvo cubría el interior, que estaba lleno de ropa sucia y contenedores de plástico. Afuera había pedazos de madera, basura y ropa de niños.

Ibn Wahhaj enfrenta una acusación adicional por secuestrar a su hijo y Morten por albergar a un fugitivo.

Los cinco adultos están bajo custodia en el Centro de Detención para Adultos de Taos. Los 11 niños han sido entregados a los servicios infantiles estatales.