(Kevin D. Liles para The Washington Post)
(Kevin D. Liles para The Washington Post)

Según un informe de New America, la banca tiene un costo adicional para el afroamericano o el latino. Puede ser más costoso obtener préstamos, como lo han demostrado las recientes multas impuestas contra los grandes bancos Wells Fargo y J.P. Morgan Chase por discriminar a las minorías.

Ahora, el informe del grupo de expertos de Washington sugiere que también puede costar mucho más obtener servicios tan básicos como abrir y mantener una cuenta de cheques.

¿El culpable? Pequeños bancos comunitarios cuya imagen sana y alcance geográfico limitado les han permitido escapar, en gran parte, del escrutinio.

"Si nos importan los patrones racialmente dispares en costos y tarifas, y queremos eliminarlos del sistema financiero, nuestra supervisión debe incluir bancos pequeños y comunitarios donde estas prácticas prevalezcan", señaló Terri Friedline, profesora de trabajo social en la Universidad de Michigan, que es coautora del informe junto a Jacob William Faber, un sociólogo de la Universidad de Nueva York.

Los investigadores hallaron que los bancos comunitarios en barrios predominantemente negros requieren un depósito de apertura mínimo de USD 81, en comparación con los USD 69 de barrios blancos.

También tiende a ser más costoso mantener una cuenta en un vecindario negro, donde los bancos requieren un saldo mínimo promedio de USD 871 para evitar las tarifas. El saldo mínimo requerido es de USD 749 en vecindarios latinos y se reduce a USD 626 en barrios blancos.

Las cuentas de cheques generalmente actúan como un ingreso para la economía. Los costos más altos pueden tener consecuencias de largo alcance para las familias negras y latinas que, generalmente, ganan menos que sus contrapartes blancas.

Los cargos más altos y los mayores requisitos de saldo mínimo limitan su poder económico al inmovilizar más de sus ganancias en cuentas corrientes donde se pueden usar, según reza el informe.

El consumidor blanco, de media, necesita solo el 28 por ciento de un cheque de pago depositado para evitar una tarifa o el cierre de una cuenta. Para los afroamericanos, es del 60 por ciento y para los latinos del 54 por ciento.

El patrón del país de segregación racial residencial también puede exacerbar las prácticas bancarias discriminatorias mediante la creación de "mercados locales fácilmente identificables, geográficamente organizados", y garantiza una mayor investigación.

"Es otro ejemplo de cómo la segregación inflige costos a las personas de color", apunta Faber. "Tenemos esta comprensión muy limitada de lo que es el racismo y la discriminación. Casi siempre pensamos en una persona que quema una cruz o discrimina a alguien en una entrevista de trabajo. Pero posiblemente se haga más daño en las comunidades de color por la forma en que la sociedad se configurar. Prácticas normales del día a día".

Los investigadores encuestaron una muestra aleatoria de más de 1.300 bancos pequeños en todo el país y midieron los resultados contra la democracia racial y de ingresos de las comunidades en las que se encuentran.

Las conclusiones no indican que un banco en particular discrimine a los clientes negros al cobrarles más que a los clientes blancos, simplemente que los bancos situados en barrios afroamericanos y latinos tienden a cobrar más, en promedio, que los bancos situados en barrios blancos.

"Independientemente de la intención, este impacto desigual de por sí ya es discriminatorio", señaló Faber.

El estudio tampoco examina las prácticas de los grandes bancos, cuya historia de préstamos discriminatorios ha sido bien documentada.

"Una cuenta de cheques es un producto bastante universal y no se esperan fluctuaciones", remarcó Friedline por su parte.

Ella considera que los patrones discriminatorios podrían ser aliviados por regulaciones financieras más fuertes y protecciones al consumidor. Pero el Congreso, recientemente, retrasó los requisitos de presentación de informes sobre préstamos para el 85 por ciento de los bancos y las cooperativas de crédito, diciendo que eran una gran carga excesiva para las instituciones comunitarias pequeñas.

"Ni siquiera podremos saber cómo son estas prácticas en el mercado crediticio, y mucho menos en las cuentas corrientes, a pesar de que son la puerta de entrada al sistema económico", finalizó Friedline.