(Frank Pasmans)
(Frank Pasmans)

El profesor Matthew Fisher se adentró en la lúgubre selva tropical de la Guayana Francesa para atrapar ranas venenosas. Era un trabajo resbaladizo, empapado y vagamente reptil. Fisher, que utilizaba un uniforme de trabajo conformado únicamente por un par de pantalones cortos, descubrió que la mejor forma de capturar ranas era deslizándose por la superficie.

"Tienes que fingir que eres una serpiente", explica el epidemiólogo del Imperial College de Londres. Él, silenciosamente, se arrastraba a un brazo de distancia de su objetivo y luego se lanzaba hacia adelante con determinación: "Simplemente tienes que aplaudir con ambas manos y agarrarte fuerte".

Las ranas fueron elementos críticos de una investigación global de 10 años realizada por 38 instituciones sobre un hongo patógeno, el Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), que está diezmando las poblaciones de anfibios en todo el mundo. El hongo, llamado quitridio, causa una enfermedad cutánea que a menudo resulta fatal: la quitridiomicosis. Fisher y sus colegas cultivaron muestras del hongo, realizaron pruebas genéticas y trataron de comprender cuándo y dónde surgió el patógeno y cómo se diseminó por el planeta.

Sus resultados, publicados recientemente en la revista Science, indican que la pandemia de hongos Bd no comenzó hace 23.000 años, como sugirió una hipótesis anterior, sino en algún momento del siglo XX. Probablemente la impulsaron el comercio mundial y la comercialización de mascotas exóticas.

(Dirk Schmeller)
(Dirk Schmeller)

Las señales genéticas apuntan a un ancestro común en el este de Asia, posiblemente en la península de Corea. Fisher sugirió que el aumento de la actividad en el este de Asia durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, y el mayor movimiento de personas y carga, podrían haber desempeñado un papel en la distribución de sapos y ranas infectadas con hongos a otras partes del mundo.

"Cuando globalizas el comercio, globalizas las consecuencias secundarias inesperadas del comercio", apuntó Fisher.

Karen Lips, bióloga de la Universidad de Maryland que ha documentado disminuciones en las poblaciones de anfibios en América Central, comentó que el informe muestra que los hongos quitridios están más extendidos y diversificados de lo que se sabía anteriormente. Tales hongos son una especie invasora y tienen un impacto devastador en la biodiversidad. Sin embargo, no reciben el tipo de atención que se les brinda a las especies alienígenas más carismáticas, como las pitones birmanas, las serpientes de árbol, las serpientes del norte, los cerdos salvajes y los conejos.

Lips, que no participó en el nuevo estudio, afirmó que en la muestra hay muchos linajes de hongos y que "estas cosas pueden mezclarse". Su impacto "es global y mucho mayor de lo que creíamos antes", agregó. No solo las ranas y los sapos están amenazados por los hongos quitridios. Las salamandras en Europa han sido azotadas por un hongo quitridio, Batrachochytriumsalamandrivorans (Bsal), que surgió en Vietnam. Su llegada a Estados Unidos pondría en peligro la gran población de salamandras de este país.

(Dirk Schmeller)
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Fue en la década de los'80 cuando los investigadores de campo notaron un declive global en las poblaciones de anfibios. Nadie podía explicarlo. Una hipótesis apuntaba a la reducción de la capa de ozono. Solo en la década de los '90 surgió la hipótesis del hongo.

Algunas especies de ranas ya se han extinguido en la naturaleza, incluida la rana de pollo de montaña, según cuenta Simon O'Hanlon, un investigador asociado al Imperial College de Londres y autor principal del nuevo informe. Hay aproximadamente 7.800 especies de ranas y sapos en todo el mundo, y solo alrededor de 1.400 han sido examinadas para detectar el hongo. Casi la mitad mostró signos de infección.

Las ranas y los sapos se comercializan en todo el mundo como mascotas exóticas, como fuente de alimento y para uso en la investigación científica. También pueden ser polizones. Los sapos asiáticos, por ejemplo, recientemente invadieron Madagascar al permanecer ocultos dentro de un equipo de minería importado. El nuevo informe señala que probablemente no sea una coincidencia que las fechas estimadas para el surgimiento de la pandemia de quitridios sea más o menos el mismo período que el "Big Bang" en el comercio internacional.

"Estamos enviando cualquier cosa en todo el mundo sin regulación, moviendo cosas de un nicho ambiental a otro", remarcó O'Hanlon. "Parece que estamos arriesgando imprudentemente nuestra biodiversidad global".