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Los docentes y padres están en desacuerdo cuando se trata de cuánto creen que los dispositivos digitales están afectando la salud mental y física de los niños, según una nueva investigación de Gallup.

Cuando se les preguntó "¿Crees que el uso de dispositivos digitales como teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras por parte de los estudiantes tiene efectos beneficiosos o nocivos?", en el área de salud mental, el 69 por ciento de los docentes dijo que los dispositivos digitales han sido "dañinos". El 55 por ciento de los maestros piensan que los dispositivos tienen un efecto "mayormente dañino" en la salud física de los estudiantes.

Los padres, mientras tanto, tienen una visión mucho más optimista. Cuando se les preguntó: "Considerando todo, ¿cree que el uso de dispositivos digitales de tu hijo, incluidos los teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras es más útil o dañino?" En términos de salud mental, el 69 por ciento de los 1,000 padres de niños de 2 a 18 años dijeron que los dispositivos "son más útiles", mientras que el 59 por ciento dijo que los dispositivos son "más útiles" cuando se trata de la salud física de sus hijos.

Brandon Busteed, director ejecutivo de educación y desarrollo laboral de Gallup, afirmó que estaba "francamente sorprendido por la gran brecha" entre los dos grupos.

Michelle Harmon, maestra de inglés de séptimo grado en las Escuelas Públicas del Condado de Montgomery (Maryland) y madre de un chico de 13 años, una niña de 9 y un niño de 5, entiende ambas perspectivas. "Como madre y maestra, una tiene una visión diferente respecto a la que tienes cuando eres únicamente padre y no ves la imagen completa los comportamientos de tu hijo en clase", señala. "Definitivamente eso ha impactado mis decisiones de crianza".

Hace poco que le regaló un teléfono a su hijo. Anteriormente, el joven firmó un acuerdo con sus padres sobre el uso del dispositivo, y aún no le está permitido tener ninguna red social. "No fue solo una decisión basada en lo que vi en la escuela, sino también lo que había visto como adulta", reconoce Harmon, que ha estado enseñando durante 20 años. Las redes sociales, "a veces, te hacen sentir mal contigo mismo, incluso como adulto. Me sucede a mí, y eso que tengo un cerebro completamente desarrollado. Ni siquiera puedo imaginar lo que le puede pasar a un adolescente".

En el aula ve mucha más ansiedad que antes de la llegada de los teléfonos inteligentes y las tabletas. El "bombardeo constante de notificaciones de Twitter, Instagram, textos, información, ideas…. Es mucho para procesar en un mismo cerebro", explica.

Pero quizás el mayor cambio que ve en sus estudiantes es la cantidad de problemas que tienen. "Todo es tan instantáneo para los niños, y esperan respuestas inmeditamente después de formular las preguntas", analiza. "Es un inconveniente que no ayuda a nuestros niños a lidiar con el área gris o la complejidad", lamenta.

Esa podría ser la razón por la cual la encuesta de Gallup, respondida por casi 500 maestros, también encontró que solo el 41 por ciento de los maestros encontraron que los dispositivos digitales son muy útiles para la educación. "No fue un porcentaje tan grande como el que pensé", reconoció Busteed. "Si los maestros no ven beneficios increíbles, ¿significa que no estamos utilizando los dispositivos de manera adecuada?".

Jennifer Goodstein, maestra de ciencias de sexto grado de las Escuelas Públicas del Condado de Montgomery y madre de un alumno de octavo grado y un estudiante de sexto grado, dijo que, como todo, se tiene que hacer con moderación. A su juicio, los dispositivos pueden ser beneficiosos y pueden agregar algo a la educación. "Sin embargo, dicho esto, no veo que se usen moderadamente".

En cambio, dice que ve que muchos estudiantes utilizan los dispositivos como una válvula de escape, y lo sustituyen por otras actividades como salir, hacer ejercicio, o aprender a pensar profundamente.

"Creo que ha afectado su capacidad de pensar, razonar, tener un orden superior de pensamiento", dijo. Cuando compara la época en la que empezó a enseñar hace 28 años y ahora, la capacidad de los estudiantes para sentarse y tomarse el tiempo que necesitan para pensar en un problema ha cambiado drásticamente. "Y creo que mucho de eso tiene que ver con la tecnología digital", admite.

Devorah Heitner, fundadora de Raising Digital Natives y autora de Screenwise: Helping Kids Thrive (and Survive) in their digital world, aseguró que no todo es tan grave, pero la investigación puede recordarnos que los maestros "tienen un conjunto de datos más grandes" y los padres deberían hablar con ellos cuando se trata de los dispositivos. "Todos los maestros con quienes hablo desean que los padres hagan más para controlar a sus hijos con la tecnología", remarcó. "Muchos maestros, incluso de niños pequeños, quedan atónitos ante lo que los niños están expuestos".

Entonces, ¿qué pueden hacer los padres? Por un lado, recuerda que eres el padre. A veces, los padres le preguntan a Goodstein cómo controlar el uso de dispositivos de sus hijos. Ella les dice que desconecten la computadora o que se lleven el dispositivo por un tiempo. Algunos dicen que no pueden hacerlo o no saben cómo. La propia Goodstein tiene reglas en casa, incluyendo la prohibición de dispositivos durante la cena. En cambio, su familia se turna para hablar sobre lo que aprendieron ese día. Ahora su hijo se lo recuerda si no hablan de eso durante la comida. Su hija, por su parte, le ha pedido que apague su teléfono por un tiempo para obligarla a tomarse un descanso. "No soy perfecta, pero, a veces, creo que doy mejores consejos como maestra", manifiesta. "Aunque sí creo que veo banderas rojas rápidamente".