(Getty)
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En una noche del pasado mes de junio, la copiloto de Alaska Airlines, Betty Pina, tomó una copa de vino. Luego vino un segundo vaso, traído por el capitán con el que estuvo trabajando en una asignación de tres días.

Lo siguiente que recuerda Pina es encontrarse en una cama empapada de vómito y desnuda de la cintura para abajo, según una demanda presentada contra la aerolínea.

Pina, una veterana militar de 39 años, dice que Alaska Airlines permitió que el capitán la drogara y la violara, y posteriormente no responsabilizó al capitán después de que informara del incidente a los funcionarios de la aerolínea hace más de medio año. El capitán, de acuerdo con la demanda, es un piloto veterano que todavía es empleado de la aerolínea.

"¿Cuántas otras víctimas hay por ahí? Puede que no sea la primera, pero espero ser la última", relató Pina a The Seattle Times. "Es hora de asumir la responsabilidad. La cultura necesita cambiar".

Su demanda contra la aerolínea se produce a medida que más mujeres, animadas por una conversación nacional sobre acoso y agresión sexual, han presentado cargos contra hombres poderosos en numerosos campos que conducen a su caída repentina desde posiciones de poder. Las "acciones groseramente abusivas del capitán personifican la necesidad y el propósito" del movimiento #MeToo, de acuerdo a los documentos de la denuncia.

De acuerdo con su relato detallado en la demanda, Pina primero se encontró con el capitán el 4 de junio, al comienzo de su asignación, mientras volaban juntos a Anchorage. Luego voló de Anchorage a Seattle y luego a Minneapolis. Durante la parte del viaje de Anchorage a Seattle, el capitán habló de una sala especial que había en el hotel de Minneapolis, donde la tripulación podría comer y beber.

Cuando la tripulación llegó al salón, Pina bebió una copa de vino. El capitán luego le trajo un segundo vaso. Pina, generalmente, no se siente ebria hasta que no ingiere tres o cuatro vasos, pero ella luchó por mantener su cabeza en alto y sentía que las paredes intentaban atraparla. Y el capitán intentó rellenar su vaso, según su relato.

Pina recuerda haber despertado dándose cuenta de que ella y el capitán habían estado en la misma cama. Las mantas, parcialmente mojadas por el vómitos, habían sido movidas hacia el final de la cama junto a sus pantalones, de acuerdo a la demanda. Pina se puso los pantalones sin su ropa interior y se dirigió al baño, donde vomitó.

También escuchó al capitán decir algo de una llamada del oficial de servicio. Pina, más tarde, supo que el oficial estaba intentando averiguar si el capitán estaba en condiciones de cumplir con su deber, ya que una azafata lo vio caminando por el pasillo con una mujer y dos copas de vino, tal y como explica la documentación judicial.

Si bien The Washington Post generalmente no identifica a las personas que dicen ser víctimas de agresión sexual, Pina ha hablado públicamente sobre su caso. El diario no ha identificado al capitán porque no ha sido acusado de ningún delito.

Mientras buscaba su teléfono, Pina encontró su bolso en la mesita de noche, que estaba cerrada con cremallera. Al abrirlo, se sorprendió al encontrar su ropa interior.

"Fue entonces cuando supe que había sido agredida", admitió al The Seattle Times. El periódico informó de lo siguiente:

En las primeras horas después del incidente, Pina dijo que estaba atormentada por la confusión y la embriaguez, y por el temor a perder una carrera de 17 años en la aviación, la que había soñado desde que era una niña en Kansas.

"Estoy preocupada por todo lo que he trabajado para conseguir esto. No estoy casada, no tengo hijos. Mi carrera ha sido mi prioridad número uno", explicaba.

Pina y el capitán no pudieron ser contactados de inmediato para hacer declaraciones a The Washington Post. La portavoz de Alaska Airlines, Bobbie Egan, tampoco pudo ser contactada de inmediato, pero le dijo a The Seattle Times que la aerolínea está investigando y toma estas acusaciones muy en serio.

A la mañana siguiente, Pina todavía estaba enferma y mostraba signos que no eran habituales para una resaca, según la demanda. Continuó vomitando y le dolieron los músculos y el estómago.

Cuando Pina confrontó al capitán sobre lo que había sucedido, negó cualquier contacto sexual y dijo: "Ella iba muy mal".

Pino dijo a The Seattle Times que primero informó sobre la presunta violación a su representante sindical el 7 de junio, dos días después del encuentro. Un día después, ella dijo a un funcionario de recursos humanos de Alaska que había sido asaltada sexualmente. A Pina se le otorgó un permiso pagado.

Al principio, no se sentía cómoda al denunciar la presunta violación. Pero ella cambió de opinión después de descubrir un "hematoma" en su muslo izquierdo.

En julio, Pina se reunió con un abogado contratado por la aerolínea para investigar su caso, que se centró en averiguar si el capitán y Pina habían violado la política de la aerolínea que prohíbe el consumo de alcohol diez horas antes de un vuelo programado, informó el The Seattle Times. El abogado pudo obtener imágenes de la cámara de seguridad del hotel que mostraban al capitán intentando por la fuerza besar a Pina en un ascensor.

"El abogado afirmó que yo estaba incapacitada, que me llevó de 18 a 20 minutos subir desde el ascensor a la habitación, y que todo este tiempo estaba intentando meterme en la habitación" relató Pina al periódico.

Pina regresó al servicio activo en enero. Ella y sus abogados presentaron a mediados de febrero una queja legal que detalla sus acusaciones, en gran parte confiando en los resúmenes oficiales de las declaraciones formales de Pina a los investigadores. La aerolínea no tomó ninguna acción correctiva, por lo que formalmente presentaron una demanda ante el Tribunal Superior del Condado de King, en busca de daños y perjuicios con una cantidad que se determinará en el juicio.

Aún teme que pueda verse obligada a volar nuevamente con el capitán y cree que sigue siendo una amenaza para otros empleados.

"Me enfurece pensar que todavía está trabando", apostilló Pina al periódico de Seattle.