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La mayoría de los 29 millones de habitantes de Estados Unidos que padecen diabetes tipo 2 deberían suavizar el control de azúcar en sangre, según una afirmación de un influyente grupo de médicos que argumentan que la norma actual está causando daños sustanciales sin los beneficios correspondientes.

Pero la Asociación Estadounidense de la Diabetes (ADA por sus siglas en inglés), la organización líder en la lucha contra esta enfermedad, señala que no está de acuerdo con esta recomendación del Colegio Estadounidense de Médicos y no cambiaría esa medida para los diabéticos tipo 2 ya que deben hacer un control estricto de la glucosa en la sangre.

El conflicto puede resultar confuso para los proveedores de atención médica y las personas con diabetes tipo 2, que constituyen el 9.3 por ciento de la población en Estados Unidos.

"Sí, lo será", dijo Jack Ende, presidente del Colegio Estadounidense de Médicos, que representa a 152,000 médicos, la mayoría de ellos doctores de medicina interna. "Pero realmente creemos que esto es lo suficientemente importante como para difundir el mensaje, ya que hemos visto más daños que beneficios", apunta al respecto.

En la diabetes tipo 2, el cuerpo no puede usar y almacenar la glucosa adecuadamente porque no es capaz de producir suficiente cantidad de insulina o no la usa bien. Por lo general, esta forma de diabetes se desarrolla en la edad adulta, especialmente entre personas que tienen sobrepeso, que no son físicamente activas o que tienen un historial familiar con esta enfermedad, aunque cada vez más aparece en personas más jóvenes (la diabetes tipo 1, que es mucho menos común y ocurre, a menudo, en la infancia, el páncreas deja de producir insulina por completo).

La condición puede conducir a complicaciones que incluyen apoplejías, problemas cardíacos, enfermedades renales, ceguera y amputaciones. En 2016, la diabetes fue la séptima causa de muerte entre los estadounidenses, con 80,000 muertes atribuidas a la enfermedad, según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud.

Durante décadas, un principio fundamental del control de la diabetes ha sido la importancia de controlar la cantidad de glucosa en la sangre. Eso, según los expertos, reduce las posibilidades de complicaciones. A los pacientes se les ha indicado que apunten a una hemoglobina A1C de 6.5 al 7 por ciento, que es una medida de la glucosa registrada en los últimos dos o tres meses.

Pero motivado por lo que consideraba un consejo contradictorio, el colegio de médicos decidió revisar la investigación sobre el tema y el razonamiento de otros grupos. Determinó que las cargas por luchar por una puntuación más baja superan a los beneficios. La guía emitida recientemente sugiere que la mayoría de los diabéticos tipo 2 y sus médicos aspiran a puntajes entre 7 y 8, aunque toda la atención debe ser "personalizada". Para las personas mayores y aquellos con otros problemas médicos, esa recomendación no serviría de nada.

El grupo de médicos dijo que los daños incluyen "eventos hipoglucémicos", comúnmente conocidos como niveles bajos de azúcar en la sangre, que a corto plazo pueden causar que las personas con diabetes se sientan mareadas, pierdan la noción de lo que les rodea o pierdan el conocimiento. A largo plazo, pueden conducir a problemas cardiovasculares, de acuerdo a Ende.

El grupo también concluyó que la carga de tomar uno o más medicamentos para lograr un control estricto de la glucosa puede ser mayor que el beneficio, tanto en los efectos secundarios como en el costo financiero. Los efectos secundarios incluyen el aumento de peso, problemas gastrointestinales, insuficiencia cardíaca congestiva, dolor en las articulaciones, fracturas e infecciones fúngicas genitales, según el documento publicado por la organización, que fue publicado en su revista Annals of Internal Medicine.

Muchas personas primero tratan de controlar la diabetes tipo 2 con dieta y ejercicio. El primer medicamento recetado, a menudo, es la metoformina, pero a veces son necesarios otros y algunas personas deben inyectarse insulina.

William Cefalu, director científico, médico y miembro de la Asociación Estadounidense de Diabetes, dijo que la organización está "preocupada" por las pautas ofrecidas por el grupo de médicos. Dijo que la misma investigación revisada por el colegio de médicos ha convencido a la ADA de que un control de glucosa más estricto es preferible.