Por qué motivos deberías dejar de tratar de perder peso incluso de forma saludable

Por Ellie Krieger
(Getty Images)

Uno que ha sufrido y ha escapado de la montaña rusa de la dieta, también ha estado, profesionalmente, en una misión para ayudar a otros a dejarlo. Sigo a personas anti-dieta en las redes sociales, muchos de los cuales, por cierto, son expertos en nutrición. Dando un vistazo por sus publicaciones, una tendencia al alza me inquietó.

A primera vista parecían ir más allá de la anti-dieta y los métodos anti-saludables. Una publicación proclamó que cualquier intento de perder peso es una dieta. Piensa en eso por un segundo. El mensaje es que tratar de perder peso, incluso de una manera saludable, es algo que se debe condenar. Me hizo pensar en si el movimiento contra la dieta ha ido demasiado lejos. ¿Se debería desalentar a la gente para que pierda peso, incluso con un plan de estilo de vida sano, cuando podría llevar una mejor salud, menos dolores de rodilla, eliminar los medicamentos para reducir el azúcar en sangre o reducir el riesgo de un ataque al corazón? Para profundizar en el tema, hablé con varios líderes de opinión del sector y llegué a la conclusión de que el mensaje era importante: aunque el peso importa en lo que respecta a la salud, el verdadero camino hacia el bienestar puede ser no intentar perder peso.

"El sobrepeso y la obesidad son amenazas graves para la salud", dice Walter Willett, profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela Chan de Salud Pública de Harvard. "Si realmente nos preocupamos por alguien, no hay duda de que queremos que estén lo más cerca posible de un peso saludable", apunta. Pero el número en la escala es solo un indicador de bienestar. "No importa cuál sea tu peso, puedes mejorar tu salud si eres físicamente activo, haciendo una dieta saludable y sin fumar", apunta al respecto.

Intentar controlar el peso activamente puede ser una táctica efectiva para algunas personas, pero para otras puede ser francamente destructivo. Un estudio de 2005 publicado en el American Journal of Clinical Nutrition señaló que alrededor del 20 por ciento de las personas con sobrepeso tienen éxito en la pérdida de peso a largo plazo. Pero ¿qué pasa con las personas que intentan pero no logran perder peso o lo vuelven a recuperar? Muchos de ese grupo (y posiblemente algunos que han perdido peso "exitosamente" también) terminan luchando perpetuamente, constantemente ansiosos por la comida e insatisfechos con sus cuerpos. Algunos desarrollan trastornos alimenticios. Muchos sanan y se vuelven "voces anti-dieta" en mi feed de Instagram. Junto a mi lucha personal está la presión de nuestra sociedad que está profundamente influenciada por el peso, donde la discriminación por la talla es la norma.

No es de extrañar que tanta gente esté retrocediendo en nuestra cultura, obsesionada con la dieta y el peso. Pero aunque esa postura puede ser necesaria, un inconveniente es que para algunos ha significado el rechazo de cualquier conversación sobre salud, relacionada con el peso o no.

"Es casi como si hubiera un muro donde no se puede hablar de una alimentación saludable", comenta Jessamyn Stanley, autora de Every Body Yoga. "Es como si estuvieras creando un ambiente inseguro al hablar de una alimentación saludable". Ella ve una solución para derribar esos muros en la aceptación y el cuidado personal. "Cuando te amas a ti mismo quieres alimentarte bien y quieres cuidar de ti", apunta al respecto.

Rebecca Scritchfield, una dietista que escribió Body Kindness, está de acuerdo en esa afirmación: "Si ampliamos la visión de la salud más allá del peso o la apariencia, todos seremos libres de buscar salud a nuestra manera individual".

Con eso en mente, abandonar la pérdida de peso como un objetivo y reenforcarnos en conductas personales significativas y saludables parece ser nuestra mejor oportunidad para alcanzar el verdadero bienestar. Sandra Aamodt, neurocientífica y autora de Por qué las dietas nos engordan, dice que muchos problemas de salud que asociamos con la obesidad son, en realidad, consecuencia de no hacer suficiente ejercicio.

"Es una locura que, como sociedad, hayamos elegido centrarnos en la pérdida de peso en lugar de mejorar la condición física y la nutrición, que son más fáciles y más importantes", sostiene. Ella sugiere hacer objetivos de ejercicio positivos y concretos: "Siéntate y haz una lista de las cosas que te gustaría poder hacer y que no puedes hacer ahora, ya sea caminar unas pocas cuadras sin quedarte sin aliento, dar un paseo con un niño a cuestas o correr 5K. Haz algo con lo que puedas avanzar", dice.

En esa línea, Stanley sugiere hacer una investigación online o preguntar a tus amigos para encontrar una comunidad de gimnasios cuyas instalaciones dé la bienvenida a personas de todas las tallas. Todo eso con el objetivo de que sepas que te encuentras en un entorno positivo y sin prejuicios. "La industria del fitness se ha beneficiado durante mucho tiempo de personas que creen que no son satisfactorias", dice. "Ya eres alguien excepcional cuando entras en ese espacio. La razón para ir debería ser divertirse", comenta.

Fue el yoga lo que hizo que Stanley prestara atención a cómo la comida afecta a su cuerpo. Ella se sentía más cómoda y con más energía después del yoga y cuando comía bien. Es ese tipo de motivación interna y personal lo que realmente puede mantenerse, en lugar de estar motivado o torturado por el número de la escala.

"Las personas hacen todos estos cambios de comportamiento pero luego lo abandonan porque no bajan de peso", dice Aamodt. "Cuando defines la salud en términos de peso, ese es el riesgo que tomas", añade al respecto.

En cambio, sugiere Scritchfeld, realiza cambios que importen por razones que van más allá del peso, como una mejor digestión, más energía o mejores patrones de sueño.

"El factor clave es tomar decisiones que se ajusten mejor a ti, que te hagan sentir bien y confiar en que estarás en un peso que sea saludable para ti", dice ella. No necesitas una escala para eso.

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