¿Cuál es la forma más embarazosa en la que te has herido?

Por Dawn Fallik (Especial para The Washington Post)

(PXhere)
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Louis Greenstein tenía 28 años y trabajaba como extra en la película de un amigo en la zona rural de Pottsville (Pensilvania). Había mucha gente allí y, mientras esperaba, vio una valla eléctrica de un campo de vacas.

Cogió una ramita y la tiró a la cerca. No pasó nada.

Él "valientemente" tocó la ramita con el cable. No pasó nada.

"Así que solté la ramita y agarré el cable con la mano. ¿Quién no lo haría?", recuerda Greenstein, que ahora tiene 61 años y trabaja como editor y escritor en Filadelfia.

"Me electrocuté y me dolió, es decir, realmente me dolió. Di un salto hacia atrás, miré hacía un lado y vi a todo el equipo cómo me observaba con el rostro blanco. Uno de ellos dijo: '¿Por qué hiciste eso?' y realmente pensé, ¿Por qué hice eso?", relata.

Cada año, expertos en seguridad en fiestas advierten a las personas que deben permanecer en zonas seguras, especialmente, donde se colocan luces, mantener las velas alejadas de las cortinas y que los cuchillos estén afilados correctamente.

Los médicos dicen que las fiestas con un extra de alcohol pueden acabar en lesiones o catástrofes en la cocina… pero eso no solo pasa una vez. Somos humanos y estúpidos todo el año. Taylor Swift publicó unas fotos de su sangriento vendaje en el dedo después de una herida de un cuchillo de cocina en 2015, y Jimmy Fallon, por su parte, casi pierde su dedo después de que su anillo de matrimonio quedara atrapado en una encimera (quizás deberíamos pensar en evitar la cocina).

Después de arruinar mi espalda portando un gato de 10 kilos, publiqué un mensaje en Facebook preguntando acerca de estúpidas lesiones humanas. Recibí unos 100 comentarios en menos de un día. La gente dio detalles de su ridiculez y algunos incluso adjuntaron pruebas fotográficas.

Se apuñalaron con termómetros de carne, se lesionaron a sí mismos cambiando una funda de edredón y tropezaron con gatos, bordillos y escaleras. Estornudar y dormir son actividades particularmente peligrosas para las lesiones de espalda.

¿Qué tan grande es la estupidez para que suponga un riesgo de salud pública? Los hospitales no mantienen un registro de las lesiones causadas por un comportamiento embarazoso. La Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor se enfoca en los problemas con los productos, no con las personas. Los consejos de seguridad generalmente apuntan a mantener seguros a los niños, no a los adultos. Se supone que hemos superado ya eso.

Pero no todavía.

"Tuvimos a un joven que tenía un orzuelo en el ojo y su padre estaba bajo su cuidado: él le ofreció el uso de su cuchillo de caza", relata Ann P. Murchison, directora del departamento de emerencias Wills Eye de Filadelfia. "Creo que la idea era sacar el orzuelo utilizando esa herramienta. Afortunadamente no le hizo nada a su globo ocular pero a su párpado no quedó muy bien parado".

Murchison subraya que la mayoría de las lesiones se deben a caídas o reacciones alérgicas, pero algunas de ellas son de personas que realmente lo hacen, no hay otra palabra para eso, son tonterías. Tratar de rizar las pestañas con un rizador o usar pegamento regular para ponerse pestañas postizas y dejarse los ojos cerrados y enganchados son solo algunos ejemplos.

Sin embargo, algunos incidentes extraños son completamente impredecibles. Hace varios años, Christine Radlinger Solina, de 46 años, conductora de autobús escolar en Deptford (Nueva Jersey), fue atacada por un "sujetador con aros asesinos" poco después de la medianoche del Día de Acción de Gracias.

Se estaba desvistiendo para irse a la cama y se quitó la camisa, sin darse cuenta de que el aro se había roto y se le había metido en medio del bra.

"Cuando fui a sacar mi brazo de la manga, me lastimé la muñeca con el cable y tuve que manejar hasta la sala de emergencias porque los niños estaban durmiendo y mi marido tuvo que quedarse en casa con ellos", contó.

Terminó con cinco puntos de sutura y el médico de turno era compañero de clase de su esposo.

"No hace falta decir que yo fui el entretenimiento de todo el personal del hospital; todos venían y me decían: '¿Puedo verlo?'", explica.

Mark Krill, de 36 años, un ingeniero de software que vive cerca de Tampa (Florida), dice que la mayoría de sus lesiones se deben a que "muchas veces creo que tengo las mejores habilidades". Tiene muchos ejemplos de lesiones vergonzosas, como el momento en el que se le separó el hombro tratando de competir con algunos adolescentes en un curso de BMX y se estrelló. O cuando se abrió la mano tratando de abrir una parrilla con una navaja Leatherman y ahora no puede sentir nada en ninguno de sus dedos.

Y luego llegó el momento en el que fue a una cita. Sufrió un pinchazo, se detuvo para cambiar una goma y un oficial de policía le ofreció una palanca para ayudar a sacarlo. La palanca se salió y golpeó a Krill en su cara. Terminó con un desagradable ojo negro en la cita. Ella ahora es su esposa y es quién lo nominó para este artículo.

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