Las prescripciones médicas de opiáceos cayeron por primera vez tras la crisis de la droga moderna

Por Lenny Bernstein

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El número de prescripciones para los opiáceos realizadas por los proveedores de la atención médica disminuyó entre 2012 y 2015, según informó el gobierno de Estados Unidos. Estas cifras suponen una pequeña ola de progreso en los esfuerzos por sofocar la peor epidemia de drogas de la historia del país.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) apuntaron que las recetas para analgésicos altamente adictivos, como la oxicodona, cayeron en un 13.1 por ciento durante un período de tres años: de 81.2 por cada 100 a 70.6.

Anna Schuchat, directora en funciones de los CDC, se mostró optimista pero cautelosa ante el primer declive nacional desde que la crisis comenzó a finales de los año noventa. Ella comentó que la tasa de prescripción sigue siendo el triple del nivel que había en 1999 y cuatro veces más que en el algunos países europeos. A pesar de esa reducción, la responsable federal alertó que se pidieron suficientes opiáceos como para mantener a todos los estadounidenses medicados las 24 horas del día durante tres semanas.

"Parece que es mejor, pero realmente hay que ponerlo todo en su contexto. Todavía estamos viendo que demasiada gente recibe demasiadas dosis por mucho tiempo", afirmó Schuchat en una entrevista.

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La prescripción excesiva de opiáceos legales provocó la crisis de la adicción, pero algunos se mueven hacia medicamentos más fuertes o más baratos, especialmente si encuentran dificultades para obtener este tipo de drogas mediante receta médica. En los últimos años, la tasa de mortalidad por sobredosis de drogas ilícitas, como la heroína o el fentanilo, ha aumentado de forma más rápida que la tasa de sobredosis de los narcóticos médicos. Eso significa que, por primera vez, la disminución de las recetas puede desencadenar menos adicciones de cara al futuro, según las estimaciones de Schuchat.

La mejora debe verse "como prevención" expresó. "Cuantos menos empiecen, menos serán adictos", agregó.

Gary Mendell, fundador del grupo de defensa antidrogas Shatterproof, aludió a "las mejoras que se están haciendo" y señaló que las estimaciones apuntan a que el 80 por ciento de los que abusan de los opiáceos primero se vuelven adictos a los narcóticos recetados, no a las drogas callejeras. Sin embargo, declaró que la reducción no "está cerca de lo que podría pasar en este país".

En particular, según Mendell, las prácticas de prescripción deben ser medidas y respondidas en tiempo real. El engorroso proceso de recolección de datos de los estados y condados de los CDC es ineficiente.

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"¿Te imaginas estar en una reunión de trabajo y que se aporten datos que tienen dos años de antigüedad? Hay un dicho para los negocios: lo que no se mide no se hace", relataba Mendell, que también fue un ex ejecutivo de hotel.

La crisis de los opiáceos parece que no ha dejado ninguna comunidad intacta ya que se convirtió en una auténtica epidemia desde el cambio de siglo. Los opiáceos recetados mataron a casi 180,000 personas entre 2000 y 2015. Las sobredosis, el abuso y la dependencia de los narcóticos médicos crearon "una carga económica anual estimada en USD 78,500 millones", según datos proporcionados en el nuevo informe.

En 2015, el último año que los CDC han publicado datos, más de 33,000 personas murieron a causa de una sobredosis donde un opiáceo estaba involucrado. Además, más de 15,000 personas habían tomado un narcótico con receta. Casi 13,000 más murieron por sobredosis de heroína.

Los datos estatales y una encuesta a nivel nacional llevada a cabo por The New York Times indican que esas cifras podrían haber estado aumentando en 2016.

El gobierno estima que más de dos millones de personas son adictas a los opiáceos. Solo en 2014, hubo 1.27 millones de visitas a las salas de emergencias o ingresos hospitalarios por problemas de salud relacionados con los opiáceos.

La escasez de tratamiento para las personas con trastorno por uso de opiáceos también ha complicado los planes del presidente Trump y los republicanos en el Congreso para revocar y reemplazar la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Los estados que se enfrentan a los principales problemas de drogas han resistido las propuestas federales para revertir la expansión del Medicaid impulsado por el presidente Barack Obama y que está ayudando a financiar el tratamiento para muchas personas.

También hay indicios de que las recetas para los opiáceos han estado cayendo desde 2015. En el último año, algunos recolectores de datos del sector privado han informado de descensos de las prescripciones al tiempo que lo hacía los CDC. Los clientes de Cigna Health, por ejemplo, han consumido casi un 12 por ciento menos de opiáceos en el último año, según datos facilitados por Will López, director médico de Cigna Behavioral Health.

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