De niño Dylan Rosnick solo quería jugar al béisbol, un anhelo bastante esperable viniendo de un joven que creció en los suburbios del condado Loudoun en Virginia, EEUU.

Él también quería atarse sus zapatos, sujetar un lápiz de manera correcta, abotonarse su camina y cepillarse sus dientes. Pero lamentablemente siendo un niño con el síndrome Proteus luchaba a diario por llevar adelante dichas tareas, debido al desorden genético que afecta a menos de 1 en un millón de nacimientos a nivel mundial según con el Instituto Nacional de Salud.

Este ocasiona el crecimiento excesivo de los huesos, la piel y otros tejidos. Esos órganos crecen fuera de proporción comparados con otros tejidos del cuerpo.

(The Washington Post)
(The Washington Post)

Para Rosnick, las partes corporales más afectadas por su condición fueron sus dedos.  Tres de ellos en cada mano crecieron de más, con aproximadamente seis pulgadas de largo adicionales a lo esperado y con el ancho equivalente a un pulgar sobredimensionado.

Pero Rosnick, con sus dedos largos y todo, quería jugar al béisbol.  Así que su papá se embarcó en la tarea de desmantelar y reconstruir guantes de béisbol, hasta que una cosa quedó clara.  De la misma manera que el propio Rosnick, hoy estudiante de último año en Champe High en Aldie, Virginia, se había enseñado a atarse los zapatos y abotonarse la camisa, se iba a enseñar a ser un verdadero jugador de pelota.

"Lo solucioné", afirma hoy día.

Los grandes pitchers son frecuentemente definidos por un lanzamiento dominante que desarrollan a través de los años mediante intentos y fallas hasta que le resulta casi imposible al bateador de pegarle a la bola. Ejemplos como el lanzamiento de Mariano Rivera, la bola rápida de Randy Johnson o la forma de lanzar estilo splitter de Roger Clemens son solo algunos de los que se destacan.

Rosnick es capaz de lograr algo similar, solo que no por elección.  Su bola rápida supera las 65 millas por hora, muy por debajo de lo que los bateadores de la escuela secundaria están acostumbrados a ver, dado que sus dedos pasan más tiempo envueltos alrededor de la pelota, reduciendo su velocidad. Pero cuando Rosnick usa esos dedos más grandes para aplicar un poco de presión a cada lado de la pelota de béisbol, hace que esta "baile" sobre el plato.

"Cuando vimos eso, de repente todo se volvió claro", dijo el entrenador de Champe, Joe McDonald.  "Y no de mala manera.  Pensamos, ¿qué podríamos hacer con eso?"

En realidad, bastante.  Rosnick fue seleccionado por los entrenadores de la Conferencia 22 de Virginia para el segundo equipo de la división.

La bola curva de Rosnick ondea desde su mano y se rompe bien entrada en el plato, casi como una cobra que se arremolina.

Sus lanzamientos representan todo un cambio de ritmo comparados con los del resto del equipo de lanzadores de Champe. Rosnick no realiza un lanzamiento tradicional "de poca velocidad".  ¿Por qué debería hacerlo?

McDonald ha usado a Rosnick como el lanzador relevo de los Knights. Rosnick es el segundo con más entradas en el equipo, detrás de su hermano gemelo, Ryan, quien no padece del síndrome de Proteus.

Tiene un promedio de 3.70 y cuenta con un récord de 2-0 en el montículo.

"Lo entrenamos de la misma manera que todos los demás porque él es tan bueno como cualquier otro", dijo el entrenador de lanzamiento de la escuela Chample, Kenny Moreland.

Rosnick asistirá a la Universidad Christopher Newport el próximo año con la esperanza de convertirse en maestro de escuela primaria. Moreland, quien lanzó en Newport, ya ha llamado a entrenadores para decirles que lleven a Rosnick para una prueba.

"Su mecánica es impecable", dijo Moreland. "Él puede ponerlo todo en el montículo.  ¿Por qué un equipo no podría usarlo?"