Vladimir Floyd / Getty
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La terapia con luz LED comenzó como tecnología de la NASA, pero ahora se utiliza como un tratamiento cosmético casero para el acné y las arrugas.

En algún punto entre mi obsesión por los ácidos tónicos y la constatación de que tenía que olvidarme de la tretinoína gracias a la constante descamación de mi piel, me encontré en la necesidad de buscar una nueva tendencia cosmética. Mis rostro de 29 años de edad todavía se enfrenta con algunos brotes ocasionales de acné y la formación de algunas arrugas, por lo que necesitaba algo que la renovara. Entonces, este verano, vi un video de YouTube en el que una blogger de belleza afirmaba que la terapia con luz LED le había cambiado la piel (y la vida).

La terapia con luz LED comenzó como tecnología de la NASA. Los LED, o diodos emisores de luz, liberan energía en forma de fotones y pueden emitir diferentes longitudes de onda correspondientes a colores específicos. A principios de la década de 1990, un centro de investigación patrocinado por la NASA ayudó a desarrollar la tecnología para lograr el crecimiento de las plantas en las misiones de transbordadores. En el proceso, descubrieron que esta técnica también podía ayudar a sanar heridas en la piel humana. Debido a que las heridas sanan con menos eficacia en el espacio, esto resultó útil para los astronautas en misiones largas.

Avanzó como una forma de ayudar a la cicatrización de heridas después de otros procedimientos cosméticos, dice Murad Alam, profesor y vicepresidente del departamento de dermatología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. "Y luego nos dimos cuenta de que incluso si no hubiera cirugía estética de por medio, podría ser útil", dice. Desde entonces, la terapia con luz LED se ha convertido en un tratamiento para ciertos cánceres y precánceres al usarla en combinación con un medicamento especial, para el dolor crónico e incluso para la pérdida de cabello. Pero el área que me interesó fue su uso como tratamiento estético para el acné y los signos del envejecimiento. En cosmética, la luz LED tiene varios usos: la luz roja es para combatir el envejecimiento y la inflamación, la luz azul es para el acné y la luz infrarroja para tensar y reafirmar la piel.

Así es como funciona: ya sea en la oficina de un dermatólogo, en el spa o utilizando uno de los muchos dispositivos domésticos que se encuentran en el mercado, la luz se coloca directamente sobre la piel o cerca de ella, en cualquier lugar entre 10 y 30 minutos al día. Con la ayuda de la luz infrarroja, la luz roja y la azul (y cada vez hay más evidencia de que el verde y otros colores también tienen usos benéficos) penetran en el tejido para estimular los procesos energéticos básicos en las mitocondrias de las células, explica Alam. Esto acelera la velocidad de reproducción celular. La luz roja estimula el colágeno y la luz azul mata una bacteria que causa el acné llamada Propionibacterium acnes (no ayuda con otras formas de acné). "La combinación da como resultado una piel más gruesa, firme y con aspecto más jovial", dice.

Gracias a ese video de YouTube, y con algunos conocimientos básicos de cómo funcionaba, hace unos meses gasté 1,600 dólares en un panel casero de luz LED Celluma (¡no me juzgues!) con la esperanza de tener una mejor piel. Mi dispositivo es un panel que puede colocarse en cualquier parte del cuerpo y tiene tres modos (y colores de luz): acné, antienvejecimiento y dolor. De cuatro a cinco veces a la semana, coloco el dispositivo curvo, tipo máscara, sobre mi rostro durante 30 minutos. Produce una sensación cálida, y hay que mantener los ojos cerrados o usar gafas protectoras para los ojos, pero por lo demás es básicamente como tomar una siesta.

¿Qué me convenció para gastar semejante cantidad de dinero? Quería algo que pudiera utilizar en casa, y parece ser más que una de esas innovadoras tendencias de bienestar. En un ensayo clínico tras otro, los investigadores descubrieron que la luz azul mejora significativamente el acné. En un estudio de 2005, por ejemplo, los pacientes que fueron tratados con luz azul dos veces por semana durante un mes vieron una reducción del 25, 53 y 60 por ciento en las lesiones inflamatorias del acné en las marcas de una, cuatro y ocho semanas respectivamente.

Las investigaciones también demuestran que la luz LED roja mejora la apariencia de las arrugas. (En un nuevo estudio recientemente publicado, la luz roja también ha demostrando ser efectiva para tratar la rosácea en combinación con un tratamiento tópico). Pero en cuanto al rejuvenecimiento general de la piel, los resultados son modestos. "Hay un efecto real y también estudios que demuestran que las personas pueden beneficiarse, pero no es lo mismo que un estiramiento facial o los tratamientos mínimamente invasivos como los relleno faciales", dice Alam.

En general, y en mi experiencia personal, las luces LED no te darán resultados milagrosos y de la noche a la mañana. Aún así, es un buen tratamiento para las personas que no pueden usar tretinoína y otros medicamentos fuertes para el acné o que no desean recibir tratamientos antienvejecimiento más invasivos. Un beneficio es que no hay efectos secundarios serios. "Realmente no nos preocupa que vaya a causar daño a las personas", dice Alam. "En todas las lámparas LED disponibles comercialmente, no hay luz UV [la luz que causa cáncer de piel]".

Otra consideración es que la terapia con luz LED debe ser un tratamiento continuo, que ocurra varias veces por semana para lograr los mejores resultados. Es por eso que me pareció que mi caro dispositivo doméstico, que se usa en consultorios médicos y spas, fue la mejor opción. Tanto los dispositivos caseros como los de consultorio funcionan, dice Alam, aunque los dispositivos de consultorio suelen ser más potentes.

Han pasado dos meses, y todavía es muy pronto para decir si significa o no un cambio radical para mí. Mis brotes de acné no han desaparecido por completo; he lidiado con espinillas a lo largo de mi mandíbula y frente desde que comencé a usar la terapia con luz LED. Pero, al usar una combinación de tratamientos con luz azul y roja, mis brotes parecen sanar mucho más rápido ahora que en el pasado. Para mí, este es motivo suficiente para seguir usándola. Y estoy feliz de saber que hay investigaciones reales que respaldan mi experiencia.

Publicado originalmente en VICE.com