Thomas Barwick/Getty Images
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Quizá sería mejor abordarlo de otra forma.

Seguramente, decirle a alguien que desarrolle su pasión no suene tan bien como decirle que encuentre su pasión. Sin embargo, según una serie de estudios recientes, parece que la primera es la mejor forma de abordar nuestros intereses. Pese a que asesores y consejeros animan a estudiantes a encontrar su pasión con la mejor de las intenciones, el profesor de Psicología Paul O'Keefe, de Yale-NUS, en Singapur, asegura que este tipo de consejo puede llevar a confusión.

"Si le dices a alguien que busque su pasión, podría interpretarse que los intereses y las pasiones de uno son inherentes, que están en nuestro interior, esperando a que los encontremos y los saquemos a relucir", señala O'Keefe. "Una vez los encuentras, se produce un momento mágico de motivación e inspiración sin límites".

En colaboración con Carol Dweck, pionera en el campo de investigación de la forma de pensar, y Greg Walton, profesor de Psicología en la Universidad de Stanford, O'Keefe investigó por qué hay personas que logran desarrollar con éxito sus intereses y otras fracasan. Su trabajo se basó en una investigación de Dweck que reveló que la actitud desempeña un papel muy importante en el grado de tenacidad de las personas frente a los retos educacionales.

"Décadas de investigación han demostrado que la actitud provoca que la gente interprete los retos de formas muy distintas", asegura O'Keefe. "La gente o bien cree que su inteligencia es fija y relativamente inalterable o que es maleable y, si pones empeño y te esfuerzas mucho, puedes llegar a ser más listo".

La investigación de Dweck se centra en el impacto de la actitud en la inteligencia. Concretamente, O'Keefe y sus compañeros quisieron medir si la forma de pensar también influía de forma similar en el desarrollo de las pasiones y los intereses de las personas.

Una serie de estudios en los que participaron 470 estudiantes reveló que aquellos con predisposición al crecimiento estaban más abiertos a desarrollar nuevos intereses. Esto sugiere que esta actitud hace que seamos más proclives a conectar con una serie de intereses como parte de un proceso continuo, en lugar de hallar una pasión o un interés y creer que el crecimiento acaba ahí.

Estar dispuesto a explorar nuevas áreas no solo es importante porque hace que la vida sea más interesante, sino también porque nos permite tender puentes entre disciplinas y espacios, aspecto clave para la innovación

"Piensa en todo lo que nos queda por aprender en el mundo: clases, nuevas habilidades en el trabajo o simplemente cosas que dan sentido a nuestra vida", señala O'Keefe. "Con una predisposición a crecer, podemos seguir desarrollando nuevos intereses y buscando conexiones entre estos y los que ya tenemos".

Estar dispuesto a explorar nuevas áreas no solo es importante porque hace que la vida sea más interesante, sino también porque nos permite tender puentes entre disciplinas y espacios, aspecto clave para la innovación. Campos consagrados como la neurociencia fueron posibles precisamente porque hubo personas que conectaron diversas áreas de conocimiento, como la física, la estadística, la anatomía y la psicología.

Los estudios también revelaron que la romantización del concepto "pasión" es problemática porque hace que tendamos a perder interés cuando las cosas se complican un poco. En un estudio, se mostró a los participantes un entretenido vídeo de animación sobre agujeros negros y astrofísica para despertar su curiosidad. A continuación, se les dio a leer un artículo de investigación del mismo tema en el que se incluían ecuaciones y se usaba un lenguaje abstracto. Enfrentados al contenido más complejo, los teóricos de ideas fijas del grupo perdieron una cantidad considerable de interés, pese a que minutos antes se habían mostrado cautivados.

"Sus expectativas habían sido ultrajadas. Pensaban que este nuevo hallado interés iría acompañado de poderes mágicos y motivadores, pero cuando las cosas se pusieron difíciles, volvieron a valorar la materia y pensaron que a fin de cuentas les interesaba tanto como pensaban", afirma O'Keefe. Este tipo de personas creen que el propio interés por un tema debería servir para alimentar las ganas de desarrollarlo".

Por otro lado, aunque el nivel de interés entre las personas más predispuestas al crecimiento descendió un poco, la media de los participantes seguían mostrándose interesados. Entender que el descubrimiento de un nuevo interés no siempre va acompañado de una fuente infinita de inspiración y que puede suponer un reto ayuda a estas personas a mantener la atención, incluso cuando la materia se vuelve más compleja.

Ambas actitudes, tanto la predisposición al crecimiento como la mentalidad fija, probablemente se aprendan a una edad temprana. El innovador estudio de 1998 de Dweck reveló que los niños a los que se felicitaba por su inteligencia al completar una tarea eran más proclives a creer que la inteligencia era un rasgo fijo. En cambio, los niños a los que se alababa por sus esfuerzos tendían a percibir la inteligencia como algo que podía trabajarse y mejorar.

La autorreflexión podría ayudarnos a darnos cuenta de cuándo nuestros pensamientos tienen su origen en una forma de pensar fija y a actuar antes de que tomemos la vía fácil de rendirnos

La investigación de Dweck establece una posibilidad para el origen de una forma de pensar fija o tendiente al crecimiento, pero no es tarde para quienes de pequeños recibían más alabanzas por su inteligencia que por sus esfuerzos.

El profesor de Psicología de Stanford Greg Walton, uno de los autores de los nuevos estudios, sugiere que nuestra forma de abordar posibles intereses y pasiones ha de ser, al menos en parte, una cuestión de elección. La autorreflexión podría ayudarnos a darnos cuenta de cuándo nuestros pensamientos tienen su origen en una forma de pensar fija y a actuar antes de que tomemos la vía fácil de rendirnos.

"Si eres universitario, pruebas algo y piensas, 'Ah, pensaba que esto me interesaba, pero no, porque la segunda parte de la clase me ha parecido aburrida', podrías cuestionarte si ese pensamiento es válido, si refleja esa visión de que los intereses son un hallazgo o si por el contrario son algo que se puede desarrollar", señala Walton. Este tipo de reflexiones podrían ser útiles para tomar decisiones más alineadas con nuestros objetivos y valores.

A quienes buscan nuevos intereses activamente, la científica Zorana Ivcevic, del Yale Center for Emotional Intelligence, recomienda que se comprometan y se marquen objetivos en torno a esos nuevos intereses.

"Podríamos suponer que el desarrollo de nuevos intereses empieza por el compromiso: incorporar la activad a nuestra vida diaria y establecer objetivos. A medida que la gente mejore en la actividad y coja confianza, desarrollará el deseo de continuar con ella y se generará el componente de la pasión", explica Ivcevic, quien añade que tener intereses amplios fomenta la aparición de nuevas ideas, razón por la que, en parte, se ha descubierto que los ganadores de Premios Nobel suelen ser más aficionados a actividades de arte y manualidades que el público general.

En otras palabras, animar a alguien a que "busque su pasión" puede que no sea el peor consejo del mundo, pero hay que cogerlo con pinzas, y es que encontrar algo que pueda apasionarte es solo el primero de muchos pasos.

Publicado originalmente en VICE.com