La sexsomnia es un trastorno del sueño en el que las personas tienen relaciones sexuales, o intentan tenerlas, mientras están dormidas o inconscientes.

Hope siempre ha tenido una vida sexual activa con su pareja. "Una vez le pregunté si había disfrutado el regalo, el sexo oral, de anoche", dice la sudafricana de 23 años, quien prefiere usar sólo su nombre porque trabaja en el sector público. "Estaba completamente confundido, pero yo pensé que estaba bromeando, ya que él tiene ese tipo de sentido del humor". A pesar de que su novio había iniciado el contacto que finalmente los llevó al sexo oral, él insistió en que no recordaba nada. "Finalmente, me quejé con él porque yo estaba cansada y él seguía incitándome a tener relaciones sexuales durante la noche". Lo tomó con seriedad, y buscó información al respecto en línea y descubrió que probablemente estaba experimentando una condición poco conocida: la sexsomnia.

La sexsomnia, también conocida como sonambulismo sexual o excitación durante el sueño, pertenece a una categoría de trastornos del sueño llamados parasomnias. Las parasomnias constituyen una serie de eventos físicos indeseables o de experiencias sensoriales que ocurren cuando uno se está quedando dormido, durante el sueño o al despertar (como el sonambulismo, el hablar dormido o la parálisis del sueño). El 4.2 por ciento de la población adulta en general experimenta alguna parasomnia. La sexsomnia consiste en que alguien que se encuentre dormido se involucre en actividades sexuales —incluidas la masturbación, las caricias y las relaciones sexuales—, mostrando regularmente poca conciencia de ello, incapacidad de respuesta ante el entorno y desconocimiento del evento ocurrido. Por lo tanto, es difícil hacer un sondeo sobre la experiencia de padecer tal afección, lo que ha dado como resultado que casi no haya información epidemiológica al respecto.

Los expertos en sueño creen que la sexsomnia ocurre durante el sueño sin movimientos oculares rápidos (NMOR), también conocido como sueño profundo. "Cuando hay excitación súbita en el sueño profundo, una persona puede entrar en una disociación del estado de sueño, estando en este caso tanto despierta, con respecto a la actividad motora, como dormida, con respecto a las funciones cognitivas superiores, como el juicio", dice John Cline, profesor asistente clínico en el departamento de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale y psicólogo del sueño en el Sleep Disorders Center de Connecticut. Esto significa que una persona puede tener una erección o experimentar lubricación vaginal, mover físicamente su cuerpo para participar en diversos actos sexuales, e incluso alcanzar el orgasmo, mientras permanece completamente inconsciente de cualquier cosa que haya sucedido.

Este es el caso de las personas con las que hablé que padecen sexsomnia. Un director de proyectos de 30 años que vive en Luxemburgo describe cómo a la mañana siguiente nunca puede recordar el sexo que tuvo la noche anterior: "Por lo general, me siento bastante avergonzado y empiezo a preocuparme por mi pareja, temo haberla lastimado o hecho algo en contra de su voluntad". Una química investigadora de 27 años de Ohio me dice que tanto ella como su esposo padecen sexsomnia. Ella me explica que su esposo tiene movimientos más sutiles y no nota las señales de su lenguaje corporal después de iniciar el sexo durante el sueño, mientras que a ella la experiencia de despertar a media relación sexual le resulta algo confusa y desorientadora. Para el californiano Sammy Reynard, de 46 años, sucede una de tres cosas. "Muy rara vez completamos los actos sexuales. Me vuelvo a dormir y nunca me doy cuenta de lo ocurrido", recuerda. "Es un poco más común que me despierte a mitad del acto y una vez que logre orientarme, continúe pero ya despierto. Por lo regular, me detengo en algún punto y me vuelvo a dormir antes de que hayamos terminado".

Otras parasomnias, así como la apnea obstructiva del sueño (un trastorno que interrumpe la respiración durante el sueño), pueden ser un factor importante para que exista una predisposición al sonambulismo sexual, sugiere Carlos H. Schenck, psiquiatra y profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota. Esto tiene mucho sentido para Reynard, quien también experimenta parálisis del sueño. En este contexto, podemos entender la relación entre las dos condiciones. Sin embargo, para muchos otros, no es tan simple. Cline cree que la fatiga excesiva, los altos niveles de estrés y el uso previo de sustancias pueden desempeñar un papel importante en el inicio de la sexsomnia, pero finalmente concluye que, hasta el momento, no hay una explicación definitiva de qué la causa.

Como explica Schenck, tanto la amnesia como el despertar durante el sexo pueden tener consecuencias potencialmente problemáticas. "Hay casos reportados de gente que dice el nombre de otra persona durante el sexo nocturno, sin tener ninguna base en la realidad, lo cual despierta sospechas de infidelidad", nos dice. "También hay reportes de escenarios donde la mujer que padece sexsomnia inicia el sexo, y su pareja accede, a pesar de la interrupción del sueño asociada con ello, pero a mitad de la relación sexual, ella despierta y dice: '¿qué estás haciendo? No quiero tener sexo'".

Lee Copland, un estudiante australiano de 28 años, me dice que su primera experiencia con la sexsomnia terminó con una amistad que tenía. Cuando tenía 16 años, tuvo una pijamada con dos amigas, una de las cuales le dejó de hablar al día siguiente. "La otra amiga me dijo que la había manoseado y que esa era la razón de que me dejara de hablar. Traté de disculparme y explicarle que no recordaba lo sucedido, pero desafortunadamente esa amistad fue irreparable".

Dado lo que sabemos sobre la sexsomnia, la explicación de Copland es creíble. No obstante, la percepción de la sexsomnia se complica por la realidad de las agresiones sexuales, así como por varios casos criminales donde los acusados de delitos sexuales han utilizado este trastorno del sueño como defensa. Estos casos pueden llevar a la gente a percibir la sexsomnia como una excusa, en lugar de una condición clínica real.

La primera vez que Rowan Miller —quién no se identifica con ningún género—intentó hablar con un terapeuta de parejas sobre la sexsomnia de Alex, su pareja, tuvo la sensación de que el terapeuta sospechaba de algo más siniestro. Durante un tiempo, Miller no supo que Alex sufría sexsomnia y suponía que sólo intentaba iniciar un encuentro sexual. A veces correspondía a sus intentos, pero por lo regular —cuando ya supo de su condición— simplemente lo abrazaba y, Alex volvía a dormirse.

Una noche, Miller se despertó con un dolor. "Recuerdo vagamente haberlo visto y sentido sobre mí, pero sólo recordaba fragmentos de lo ocurrido porque estaba durmiendo", me dice. Cuando estaba en la preparatoria, Miller fue agredido sexualmente por amigos mientras dormía y, como resultado, experimenta trastorno por estrés postraumático (TEPT). Los breves recuerdos de la noche anterior desencadenaron su TEPT. Alex le dijo a Miller que no estaba seguro de que hubieran tenido sexo. "Estoy tratando de mantener mi pánico bajo control, y le digo que tengo la seguridad de que la penetración ocurrió porque siento dolor. También le digo que me gustaría revisar nuestro acuerdo [consensual, previamente establecido], que permite despertar al otro con sexo, porque esta vez estaba profundamente dormido y la similitud de esto con el abuso que sufrí me estaba causando un trauma".

Miller dice que Alex también quedó traumatizado por lo ocurrido: no es una pareja violenta o abusiva y no tenía ningún recuerdo de lo que sucedió. Buscó en línea y se encontró con la sexsomnia, que es lo que ambos piensan que ocurrió esa noche y las otras ocasiones en que Alex había tocado a Miller con una suavidad o rudeza inusitada. Después de un tiempo, la pareja dejó de tener relaciones sexuales por completo y Alex incluso dejó de abrazar y expresar intimidad física en la cama, por miedo a cómo podría comportarse mientras dormía. "Presioné mucho para que fuéramos a terapia de pareja, porque es importante abordar los problemas en un inicio y no cuando han empeorado con el paso de los años y están más allá de un punto sin retorno", explica Miller. Después de unos meses, todavía no tienen sexo, pero su nuevo terapeuta les es de gran ayuda y esperan ver a un especialista en sexsomnia muy pronto.

El simple hecho de ser consciente de su padecimiento y de lo que implica ha ayudado a Reynard a controlar mejor su sexsomnia. En primer lugar, se dio cuenta de que ha tenido este padecimiento por más de 20 años, y le tomó algo de tiempo descubrir cómo lidiar con él. "La pareja con quien lo descubrí, una vez que supimos lo que era, quedó fascinada y lo disfrutaba", recuerda. "La segunda pareja con la que me sucedió, realmente nunca me creyó y su reacción variaba entre seguirme la corriente con mi 'fetiche' de pretender que estar dormido y enojarse porque la despertaba en medio de la noche para tener sexo". Reynard me dice que su mayor estrategia para vivir con esto de manera funcional es discutir su sexsomnia con sus parejas. Hasta la fecha, le dicen que siempre responde a que lo rechacen dándose por vencido y volviendo a dormir.

Schenck está de acuerdo en que un buen método inicial para las parejas que experimentan la sexsomnia puede ser explorar si quien la padece responde positivamente a un suave "détente, estás dormido". Cline sugiere una buena higiene del sueño, evitando el alcohol y otras drogas psicoactivas antes de acostarse. Además, dormir bien puede minimizar el estrés, la fatiga y los posibles disruptores del sueño profundo. Agrega también que las medidas de seguridad, que incluyen dormir en habitaciones separadas, pueden proteger al compañero de cama si se padece sexsomnia. Las técnicas de psicoterapia y manejo del estrés también pueden ayudar a mitigar estos episodios. Ambos especialistas en trastornos del sueño enfatizan que las personas que experimentan sonambulismo sexual por lo regular padecen una afección clínica, y que la evaluación profesional y el tratamiento de la apnea del sueño, y de otras parasomnias o afecciones como la epilepsia, pueden ayudar a reducir las manifestaciones de la sexsomnia.

Dicho esto, siempre vale la pena aclarar si tu pareja realmente disfruta o no del sexo mientras duerme. "Si bien puede ser extremadamente molesto, la mayoría de las noches lo disfruto", dice Hope. "Es increíblemente sensual para mí y me hace sentir muy deseada. A veces me vuelve loca, especialmente cuando estoy en temporada de exámenes, pero el 90 por ciento de las veces lo ignoro, si no estoy de humor, o lo disfruto. Si digo firmemente que 'no' y no reacciono, él se volverá a dormir profundamente. Es como un pequeño secreto que compartimos".

Publicado originalmente en VICE.com