Mashup por @sinmuchasfotos
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Nunca volverás a ver las películas de Disney igual.

Crecimos pensando que Disney es un castillo mágico donde todo siempre va a estar bien. Recuerdo cuando me portaba mal de pequeño, mi madre me amenazaba con no volver a ver a Mickey Mouse. Eran palabras mayores para un niño que creció viendo todas las películas producidas por Disney. De chicos quizás no entendíamos muy bien lo que veíamos en la pantalla. Ver a Dumbo, un elefante con orejas gigantes que volaba, en nuestras pequeñas cabecitas era algo normal. Quizás en nuestra lógica este escenario tenía congruencia.

Disney es una empresa de billones de dólares. Y es la empresa póster para cualquier conservador que te quiera vender que Estados Unidos es el mejor país del mundo. El país de los sueños. Donde todo lo que imaginamos puede ser real. "The land of the free", dirían ellos. Disney tuvo en sus manos el cerebro de millones de niños, y cualquier imagen o idea que ellos quisieran plantar sobre nuestro comportamiento y creencias iba a tener un resultado bastante importante en la manera en la que afrontábamos nuestras vidas. ¿Cuántas mujeres habrán crecido con la mentalidad de que necesitan encontrar un "príncipe azul", que las lleve a un castillo y las haga "felices"? Yo conozco varias. ¿O cuántos hombres crecimos pensando que si no somos una especie de príncipes rubios, de ojos azules y buen cuerpo no tendremos oportunidad para encontrar pareja? Todas las películas de Disney nos sembraron cierto tipo de ideas que no siempre eran las mejores.

Luego de revisitar mis películas favoritas (Aladdin, Dumbo, La bella durmiente, Pocahontas, La cenicienta). Encontré algo que no me ayudó a ser feliz: todas son racistas, clasistas y sexistas. El discurso de las películas de Disney pasa por estereotipar, sexualizar niñas menores de edad y hacer "más blancos" a personajes que deberían ser de piel oscura. De niños jamás nos íbamos a dar cuenta, pero increíblemente crecimos con todos estos estereotipos dentro de nuestro subconsciente gracias al tío Sam y al tío Walt Disney.

ALADDIN

Esta fue una de mis favoritas. Incluso me disfracé de Jafar, el "malo" de la película cuando tenía cuatro años. Aladin (el protagonista) es de piel clara, caucásico y tiene un claro acento gringo cuando definitivamente no debería ser así. En cambio, el malo, Jafar, tiene piel más obscura, rasgos étnicos y su acento es mucho más notorio. Hay varios críticos de Aladdin que comulgan con esta teoría de que el "bueno" está diseñado para ser más blanco que el antagonista, Jafar. ¡Incluso dicen que la piel de Aladdin se vuelve más blanca después que derrota a Jafar!

¿Sí recuerdan a Jazmín? Tenía 15 años, y su cuerpo lo pintaban como si estuviese en sus 25 años. Bastante sexualizada y la vestían con atuendos raros para una niña de 15.

LA BELLA DURMIENTE

Es quizás la película más sexista de todas. Además es culpable de decenas de memes con Aurora llorando. La protagonista de la película dura solamente en pantalla tres minutos. En esos tres minutos Aurora se enamora y cae en coma. Un drama digno de Twitter, mis estimados. Y la única manera que puede despertar es por el beso del "verdadero amor". ¿Cuántas niñas habrán crecido pensando esto? ¿Que tiene que llegar un príncipe para salvarlas de todo mal, y sentirse princesas? Además, Aurora tiene 16 años. 16. Para Disney, la edad perfecta para casarse son los 16 años. Para mí esa edad se basó en jugar futbol. Perdón, Mickey.

DUMBO

En esta película hay una pandilla de cuervos con un acento bastante afroamericano. Y bueno, si quizás esto no te parece racista, ¿sabes cuál es el nombre del líder de los cuervos? ¡Jim Crow! Jim Crow fue el nombre de las leyes estatales y locales en Estados Unidos que promulgaban la segregación racial en cualquier lugar público.

Acá un ejemplo de un cine "solo para negros":

Vía Wikipedia
Vía Wikipedia

Está cabrón todo esto, porque realmente es una de las películas mejor logradas visualmente y hoy en día puede ser una gran idea para verla luego de fumarte un bong entero.

CENICIENTA

No sé cuánto daño habrán hecho las películas de princesas. Están raramente llenas de una especie de celos de mujeres mayores por la juventud, belleza y encanto a las de menor edad. Muy raro. O sea, la reina en Blancanieves quiere asesinar a Blancanieves porque es muy bonita.

En Cenicienta, ella pide y llora por un hombre que la rescate de su terrible familia. Su madastra la obliga a hacer trabajos de limpieza (cómo no) y ella sufre por esto. Cenicienta tiene una necesidad de encontrar un príncipe azul como meta máxima en su vida. Esto hace pensar que la mujer no tiene otra meta en la vida. Que si no encuentra a su príncipe azul pasará toda la vida llorando y sufriendo en una especie de infierno. Sería un ejercicio hermoso que estas películas las transmitieran de nuevo en el cine en el 2018. Imaginen las redes sociales.

POCAHONTAS

Confieso que acá ya tenía idea sobre la controversia acerca del final de Pocahontas. Había leído un par de textos sobre esto, así que ya le entré con la cabeza un poco más clara. La teoría que la gran mayoría de críticos en contra de la película sostienen, es que la película refuerza la idea de hay dos tipos de nativos americanos: los violentos y los nobles, y según conocedores del tema esto no es más que algo bastante dañino y ofensivo.

Además, totalmente blanquea la historia de los nativos americanos con su "final feliz". En ningún momento se hace mención a la horrible matanza y opresión de los nativos americanos por los blancos coloniales; y así generando y logrando una imagen bastante conveniente para la historia blanca. Tony Chen, experto en el tema, dice: "Esta película nunca debería haber sido hecha. La conquista europea de América no es ningún entretenimiento para niños".

En conclusión, las películas de Disney fueron hechas al pie de la letra de las creencias de esa época y pensadas en el público blanco conservador americano. Cambiaron parte de la historia de los nativos americanos (Pocahontas), trataron de inculcar valores conservadores, machismo y sexismo (La bella durmiente, Cenicienta), defendieron la segregación racial (Dumbo), y hasta nos quisieron sugerir que ser blanco significaba ser el "héroe" y tener piel más obscura ser el "malo".

Disney respondió a intereses blancos y conservadores poniendo por debajo a las minorías. Como la gran mayoría de las compañías americanas. Disney no es el castillo mágico con el que todos crecimos en mente.

Publicado originalmente en VICE.com