Imagen: Shutterstock
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El National Institutes of Health (NIH) dio fin a una moratoria financiera de tres años con la que se realizaban investigaciones sobre ganancia de función genética para crear virus mortales más resistentes y transmisibles.

El National Institutes of Health de los Estados Unidos —la agencia de investigaciones biomédicas más grande del mundo— anunció que dará fin a una moratoria de tres años que financia proyectos de investigación para crear patógenos más resistentes y mortales de lo que son en la naturaleza.

Se dice que este tipo de investigaciones —conocidas como estudios de "ganancia de función genética"— intenta colocarse un paso adelante de la naturaleza. Al crear supervirus más resistentes y fáciles de transmitir, los científicos podrían estudiar la manera en que evolucionan y cómo los cambios genéticos afectan su interacción con su huésped. Con esta información, los científicos podrían anticiparse al surgimiento natural de estas características y desarrollar medicamentos antivirales capaces de evitar una pandemia.

Si la creación de virus más fuertes y fáciles de contagiar como influenza, MERS o SARS te suena a una escena de un futuro apocalíptico, no eres el único.

A pesar de que el almacenamiento y uso de patógenos mortales está estrictamente regulado, siempre existe el riesgo de que terminen en las manos equivocadas. De hecho, el año pasado el exdirector de la CIA, John Brennan, comentó que hay "bioamenazas" de agentes biológicos de guerra diseñados genéticamente como uno de los riesgos principales para los Estados Unidos.

También existe la opción más banal, como el error humano, que podría resultar en la liberación de un superpatógeno. Por ejemplo, en 2014, varios laboratorios federales estuvieron bajo un estricto escrutinio del Centers for Disease Control and Prevention, luego de que algunas muestras con viruela, anthrax, y gripe aviaria no fueran tratadas adecuadamente por personal del laboratorio. (Nadie resultó expuesto a los agentes, pero 75 trabajadores estuvieron bajo supervisión por exponerse en el laboratorio de anthrax). Este tipo de incidentes no son poco comunes: de 2003 a 2009 hubo 395 incidentes reportados que pudieron haber resultado en exposición a agentes tóxicos, aunque sólo hubo siete infectados.

A finales de 2014, luego de recibir cada vez más críticas por las investigaciones sobre ganancia de función genética, la administración de Obama puso fin al financiamiento de NIH hasta que se abordara una agenda más robusta de los riesgos y beneficios potenciales.

En 2016, el National Science Advisory Board for Biosecurity (NSABB) entregó un informe preliminar donde indicaba que las investigaciones de ganancia de función no presentaban una amenaza seria para la salud pública. Este estudio se llevó a cabo después de la publicación de un informe de mil cuartillas por parte de un contratista independiente, el cual analizó los riesgos potenciales, como la probabilidad de que se rompa un guante en el laboratorio o que un criminal entre al laboratorio.

El informe del NSABB también incluyó una serie de pautas para a probar las investigaciones de ganancia de función genética en el futuro, informe que funcionó como base para la aprobación de las pautas publicadas por NIH.

Luego de que el Department of Health and Human Services evalúe una propuesta del proyecto de ganancia de función con base en los parámetros descritos en el informe, éste puede recomendar el financiamiento para las investigaciones de NIH. Más allá de eso, el proyecto seguirá siendo objeto de supervisiones por parte de HHS y la institución (como una universidad) que albergue el proyecto.

Aunque nadie ha dicho que más vigilancia es mejor, no todos están convencidos de que las investigaciones de ganancia de función genética valgan el riesgo. El profesor de epidemiología de Harvard, Marc Lipsitch, comentó para la revista Nature, después de enterarse del final del financiamiento, que este tipo de investigaciones "han hecho nada para mejorar nuestra organización en casi de una pandemia, sin embargo, se arriesgan creando una pandemia accidental".

Publicado originalmente en VICE.com