Personas atractivas haciendo negocios. Vía Shutterstock
Personas atractivas haciendo negocios. Vía Shutterstock

Nuevas investigaciones muestran que los aspirantes atractivos son discriminados por algunos empleadores.

Como he tratado de decírselo por años a mis amigos y familiares, es duro ser hermoso. Ahora un nuevo estudio lo confirma: para la gente convencionalmente hermosa es difícil hallar trabajos, especialmente de nivel básico y con baja remuneración.

El estudio, publicado por la American Psychological Association, va en contra de la suposición prevaleciente de que el atractivo físico implica una ventaja para quienes buscan trabajo. Por el contrario, la investigación sugiere que ser atractivo sólo ayuda a quienes ya están en el tope de su carrera. Aunque estar bueno le puede ayudar a quien ya está en una posición elevada en su trabajo, a convertirse, por ejemplo, en CEO; ser atractivos les impedirá ser seleccionados para los trabajos básicos.

"Nuestro estudio demuestra que la gente atractiva puede ser discriminada en la selección de trabajos menos deseables", dice la líder del estudio, Margaret Lee, en una declaración anexa.

Los resultados de la investigación de Lee fueron inequívocos: la gente hermosa recibe los trabajos buenos, la gente fea los trabajos malos. Lo que no necesariamente son buenas noticias para ninguno de los dos grupos. Pero, ¿por qué los empleadores discriminan a la gente atractiva? Lee explica que a los ojos de los empleadores, la belleza se correlaciona con la ambición. En otras palabras, la gente atractiva parece merecer o desear una alta manutención, y nadie quiere contratar a alguien así para un trabajo duro, básico y poco remunerado.

Lee y sus colegas del London Business School, condujeron cuatro experimentos involucrando a más de 750 individuos a quienes les mostraron fotos de personas convencionalmente atractivas y convencionalmente feas. Se les preguntó que tan aptos creían que eran estas personas para trabajos poco deseables (como trabajadores de bodegas, o trabajos domésticos, o servicio al cliente) comparados con trabajos más apetecidos (como roles de gestión y prácticas prestigiosas).

"Encontramos que los participantes percibían a los individuos atractivos como más merecedores de buenas remuneraciones que los individuos feos, y que predecían que los individuos atractivos estarían menos satisfechos que los feos, con un trabajo indeseable", dice Lee. "En una selección para un trabajo poco deseable, quienes deciden serán más propensos a escoger a una persona convencionalmente no atractiva que a una atractiva. Encontramos que este efecto se produce incluso cuando se contratan managers".

¡Triste! Para cualquier gerente de recursos humanos que esté leyendo esto, arriésguense la próxima vez.

Publicado originalmente en VICE.com