Foto cortesía de Justin Wadstein
Foto cortesía de Justin Wadstein

"Ya sea que prepares pizza o solo hagas malabares con ella, siempre dependes de la masa".

La mayoría de la gente dice, "¿De qué diablos estás hablando?" cuando mencionas las acrobacias con pizza. No cuentan con ninguna referencia sobre los premios que has ganado en Las Vegas o Italia por girar masa en el aire. Sólo piensan que haces alguna especie de trucos. Por ejemplo, si le cuentas a alguien que giras la masa sobre tu hombro, lo más seguro es que responda: "Eso es asqueroso, no querría comer algo así". Tienes que explicarles que es sólo para el espectáculo, en realidad nadie va a consumir esa masa.

Empecé a hacer malabares cuando tenía 13 años. Mis abuelos abrieron una pizzería y trabajaba allí. Al principio no era tan alto como para manejar el horno de pizza, así que lavaba los platos en la parte de atrás y miraba a los demás lanzar la masa por el aire. Desde entonces, comencé a practicar con toallas. Giraba carpetas en clases o almohadas en casa. Volvía locos a mis padres y profesores, porque no paraba de hacerlo. Tenía una obsesión seria por intentar girar todo lo que estuviera a mi alcance. Eventualmente fui a trabajar para mi tía en Santa Cruz y ella me dijo, "Te gusta hacer malabares, intenta en los World Pizza Games".

Me preguntan todo el tiempo, “¿Todavía amas la pizza?” Y sí, podría comer pizza todos los días.

Ni siquiera me había subido a un avión la primera vez que asistí a los Juegos. Pero volamos a Las Vegas y conseguí el primer lugar en Estados Unidos y cuarto en el mundo, sólo era mi primer intento. En ese entonces, Tony Gemignani me pidió que formara parte del equipo y que fuera a Italia con ellos. Me pagaban por viajar y hacer malabares con pizza; era increíble. Hubo un periodo de tres a cuatro años cuando, aun si no había un evento que preparar, seguía practicando todos los días durante dos o tres horas. Se necesitan años y años y años para llegar a un punto en el que puedas hacer malabares con los ojos vendados.

Los World Pizza Games definitivamente se han hecho más populares en los últimos años. He participado varias veces y ganado otras tantas, pero no había ganado en un tiempo. El nivel de dificultad ahora es una locura. La mayoría de los chicos coreanos han llegado a un punto en el que están haciendo saltos mortales en el escenario y cosas dementes que no podría hacer aún si practicara durante un año. Para ser honesto, ésa era mi mayor preocupación para la competencia de este año. O sea, el chico que quedó en segundo lugar incorporó pasos de breakdance muy locos. Las cosas empiezan a volverse más acrobáticas, como deberían ser; se llaman malabares con masa de pizza.

La victoria este año fue enorme para mí. Realmente cambió la dirección de mi vida por completo: decidí abrir mi propio negocio de pizza móvil. Hace un mes, compré una camioneta nueva y un horno de leña montado en un tráiler y he estado viajando para organizar fiestas. Hago pizza muy buena que combino con mis rutinas. Me encargo de la preparación y luego le enseño a la gente los pasos básicos para girar pizzas. Actualmente, también estoy comenzando a trabajar en la apertura de una escuela para entrar niños en este arte. Quiero trabajar con hospitales locales para involucrarlos también.

La mayoría de los chicos coreanos han llegado a un punto en el que están haciendo saltos mortales en el escenario y cosas dementes que no podría hacer aún si practicara durante un año.

Mi siguiente etapa es entrenar a la próxima generación y ser juez. Y la comida en sí. El próximo año, voy a ser juez de la competencia de malabares, pero competiré en el concurso de cocina. En casa tengo un horno y practico casi diario. Todavía giro alrededor de la pizza, pero ahora me concentro en el aspecto culinario.

Publicado originalmente en VICE.com