Tamara Suju (AFP)
Tamara Suju (AFP)

La abogada penalista venezolana Tamara Suju denunció este domingo que el presunto ataque con drones contra el dictador Nicolás Maduro que ocurrió hace un año se trató de un "hecho controlado" bajo la dirección de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y el Ministerio del Interior venezolano.

La directora del instituto Casla afirmó en su cuenta de Twitter que la operación tenía como objetivo asignar la responsabilidad a los "jóvenes de la resistencia", refiriéndose a los grupos que protestaban por cambios políticos, económicos y sociales, justificando su persecución y encarcelamiento.

Suju indicó que el método para llevar a cabo el complot consistió en la infiltración del General Rodolfo Camacho Rincones en grupos de jóvenes, desde donde reveló la gesta del plan al régimen, que habría planificado y llevado a cabo el supuesto atentado.

La especialista en derechos humanos señaló también a Gustavo González López, director del SEBIN, Iván Hernández Dala, director general del DGCIM sancionado por los EEUU, y Néstor Reverol, ministro del Interior, como los autores del mensaje propagandístico que inculpó a varios individuos del sector militar y político para ganar apoyo popular y reforzar las medidas de represión.

Desde que dos drones estallaron a una distancia demasiado lejana para hacerle daño al dictador chavista durante un acto militar, el régimen de Maduro ha acusado a Juan Manuel Santos, quien entonces ejercía como el presidente de Colombia, a Julio Borges, ex presidente del Parlamento venezolano exiliado en Bogotá, al diputado Juan Requesens, que fue secuestrado de su casa y encarcelado, y a varios elementos civiles y militares como el concejal Fernando Albán y a Alberto José Bracho, un joven manifestante preso desde el día que siguió el presunto magnicidio. También hubo grupos, como los denominados Soldados de franela, que se atribuyeron el acto.

La merma de militares

Este domingo 4 de agosto, Maduro anunció la incorporación de la Milicia Bolivariana a la Guardia Nacional durante un acto en la Academia Militar de Caracas para conmemorar los 82 años desde la creación de este componente de las Fuerzas Armadas, un año después del presunto ataque. Luego de aludir al atentado que "sobrevivió", el dictador declaró que un primer contingente de las fuerzas leales al régimen se integrará a las funciones de la Guardia Nacional "para que se sumen plenamente a las labores de seguridad y defensa de nuestro pueblo".

Más de seis meses después de la juramentación de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, invitando a las fuerzas militares a reconocer su legitimidad y declarando al régimen de Maduro como inconstitucional, los discursos del heredero de Chávez se han enfocado en mantener la lealtad de las fuerzas armadas. Pero mientras que el mensaje de Guaidó ha logrado captar el apoyo de algunos sectores puntuales de la jerarquía castrense, el régimen ha degradado, expulsado y hasta detenido a varios militares bajo acusaciones de traición a la patria, un cargo que equivale a una acusación de deslealtad contra la presidencia.

Comparando fotos de las formaciones del acto del 2019 y el que tomó lugar apenas un año antes, se puede observar una importante mengua en el número de efectivos presentes, lo cual puede dar una pista hacia la motivación del régimen para sumar más fuerzas a quienes le siguen debiendo fidelidad.

4 de agosto de 2019
4 de agosto de 2019
4 de agosto de 2018
4 de agosto de 2018

Los medios venezolanos se hicieron eco de este "antes y después", que evidencia el cada vez menos apoyo que tiene Maduro del Ejército. Desde que Guaidó se proclamó presidente encargado en enero, más de mil uniformados se han sublevado, exiliado y algunos incluso han sido detenidos por las autoridades chavistas.

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