Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela (EFE/Rayner Peña)
Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela (EFE/Rayner Peña)

El asesinato del capitán de corbeta venezolano, Rafael Acosta Arévalo, provocó una fuerte conmoción en la comunidad internacional. Un nuevo repudio a la violencia del régimen de Nicolás Maduro. En ese marco, el presidente interino Juan Guaidó invitó formalmente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitar el país para iniciar una investigación sobre la muerte del militar venezolano.

La invitación se formalizó por medio de una carta enviada por Gustavo Tarre Briceño, representante del gobierno de Guaidó ante la Organización de Estados Americanos (OEA), a la presidente de la CIDH, Esmeralda Arosemena de Troitiño.

Por medio de la misiva, el diplomático venezolano solicitó "con carácter de urgencia que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realice una visita in loco a Venezuela para evaluar la grave situación de los derechos humanos".

"En el marco de dicha visita, proponemos a la Comisión Interamericana el establecimiento de un Mecanismo Especial de Investigación sobre los graves hechos relacionados con las denuncias de desaparición forzosa, tortura y ejecución arbitraria del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo y otros presos políticos, por el régimen de Nicolás Maduro, hechos acontecidos entre el 21 y el 28 de junio", agrega el texto que, a continuación, detalla paso a paso cómo fueron los últimos días del militar venezolano desde su desaparición hasta su asesinato.

La CIDH urgió este miércoles al régimen de Maduro a investigar los "probables actos de tortura" a los que fue sometido Acosta Arévalo antes de morir.

En un comunicado, el organismo internacional expresó "alarma" y "preocupación" por el fallecimiento del capitán de corbeta "por probables actos de tortura" e instó "a las autoridades a investigar los hechos, juzgar y sancionar a los responsables".

"La CIDH condena la tortura y espera el compromiso de todos los Estados para combatirla", manifestó Arosemena de Troitiño.

La dictadura venezolana confirmó el sábado pasado la muerte de Acosta Arévalo, quien se encontraba bajo custodia de los funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y que fue señalado por participar supuestamente en una conspiración para derrocar a Maduro.

Dos militares de la Guardia Nacional Bolivariana han sido detenidos por su supuesta responsabilidad en esa muerte.

Esmeralda Arosemena de Troitino, presidenta de la CIDH
Esmeralda Arosemena de Troitino, presidenta de la CIDH

Según su defensa y portavoces de la oposición, Acosta Arévalo fue torturado hasta la muerte y la última vez que se le vio con vida, cuando se presentó ante un tribunal militar, no podía mantenerse en pie o hablar.

Al respecto, con base en la información que ha recibido, la CIDH apunta que el militar "estaba en silla de ruedas, tenía las uñas ensangrentadas, no podía hablar y solo asentía cuando le preguntaban si había sido torturado en la DGCIM".

Rafael Acosta Arévalo, el militar torturado y asesinado por agentes del DGCIM
Rafael Acosta Arévalo, el militar torturado y asesinado por agentes del DGCIM

El pasado 22 de mayo, la Comisión ya expresó preocupación por el "recrudecimiento" de las condiciones de detención en la DGCIM y dijo que había recibido información "alarmante" sobre supuestas torturas, así como tratos inhumanos, crueles y degradantes.

LA CIDH, con sede en Washington, es un organismo técnico que se encarga de la promoción de los derechos humanos en el continente americano y depende de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Maduro no reconoce las competencias de la CIDH por su vinculación con la OEA, órgano del que se retiró en abril.

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