El papel de un importante empresario chavista en las negociaciones para expulsar a Maduro

Raúl Gorrín, dueño de Globovisión
Raúl Gorrín, dueño de Globovisión

El empresario venezolano Raúl Gorrín, propietario de la compañía de seguros La Vitalicia y la cadena privada de TV Globovisión, fue un participante activo de la Operación Libertad el pasado 30 de abril, cuando el presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó, acompañado del líder opositor Leopoldo López, intentaron organizar un alzamiento militar para sacar del poder al tirano Nicolás Maduro.

Los miembros de la oposición consideraron apoyarse en la ayuda de Gorrín por sus estrechos vínculos con tres figuras clave del régimen: el Presidente de la Corte Suprema de Justicia Maikel Moreno, el Ministro de Defensa Vladimir Padrino y el General Iván Hernández, jefe de la contrainteligencia militar.

El periódico estadounidense The Wall Street Journal reportó este lunes que Gorrín, cuyo rol en el plan no había sido reportado previamente, habría sido el responsable de proponer a la triada una oferta simple: a cambio de ayudar a los líderes de la oposición a derrocar a Maduro, Estados Unidos, como contrapartida, levantarían las sanciones que se les habían impuesto por presuntos actos de corrupción y abusos de derechos. De este modo, podrían viajar libremente y recuperar el acceso a su dinero embargado por las autoridades norteamericanas.

El plan consistía en presionar al presidente Nicolás Maduro a dejar el poder, a cambio del levantamiento de sanciones impuestas desde Estados Unidos a los funcionarios involucrados.

Pese al fallido intento, funcionarios estadounidenses y líderes de la oposición dicen que las sanciones estadounidenses contra más de 100 funcionarios venezolanos han logrado tentar a partidarios del régimen a entablar negociaciones con la oposición. "Hemos estado enviando mensajes públicos y repetidos a los integrantes del régimen de que estamos absolutamente dispuestos a eliminar las sanciones a cualquier persona que ayude a restaurar la democracia en Venezuela", dijo Elliott Abrams, enviado especial de Estados Unidos para Venezuela.

Gorrín se involucró en el complot motivado por su deseo de limpiar su imagen ante la justicia estadounidense, dijo el WSJ citando a "gente que lo conoce".

El empresario afín al chavismo está acusado de lavado de dinero, conspiración y sobornos. Es investigado por haber operado ilegalmente entre 2008 y 2017 con más de 159 millones de dólares procedentes de la corrupción en el país petrolero. En marzo, la publicación de unos documentos que prueban transferencias multimillonarias en Suiza revelaron que Gorrín movió entre 2011 y 2013 no menos de 5.600 millones de dólares procedentes de caudales públicos de Venezuela.

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