Mario Abdo, Carlos Álvaro Quesada y Lenín Moreno (AP)
Mario Abdo, Carlos Álvaro Quesada y Lenín Moreno (AP)

Los presidentes de Paraguay, Costa Rica y Ecuador reclamaron el martes  desde el Foro de Davos una solución urgente y "entre todos" a la crisis política, económica y humanitaria que vive Venezuela y coincidieron en que no se puede ya mirar para otro lado.

"No creo en los intervencionismos militares, pero sí en aquellos intervencionismos en los cuales uno apela a que se respeten los derechos humanos de los ciudadanos", dijo el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, durante un debate sobre la actualidad latinoamericana que derivó rápidamente hacia la grave crisis venezolana.

"La solución es resolverlo entre todos", enfatizó Moreno, y coincidió con el resto de los intervinientes en que Venezuela vive una situación "dramática" que afecta negativamente a toda la región.

Más de dos millones de venezolanos, según el mandatario, han abandonado Venezuela después de la reelección como presidente de Nicolás Maduro en unos comicios que no han sido reconocidos por la comunidad internacional.

Desde hace unos meses, aproximadamente 6.000 ciudadanos venezolanos están ingresando en Ecuador cada día.

"Así lo manifesté yo en Naciones Unidas y el ministro de Comunicación de Venezuela me dijo que yo había mentido, que no eran 6.000 diarios, sino solo 5.500", agregó.

"A mí no me sorprendió, porque todos sabemos los problemas que tiene con las matemáticas el ministro de Comunicación venezolano", apostilló Moreno entre las risas del auditorio.

Preguntado por el moderador, el mandatario se refirió también al crimen cometido recientemente por un refugiado venezolano, suceso que fue grabado en vídeo y que provocó un gran escándalo en Ecuador.

Al respecto, Moreno indicó que las autoridades sospechan que muchas personas que se encontraban encarceladas en Venezuela han sido liberadas y podrían haber sido colocadas en la frontera.

"Por eso tienen tanto recelo (las autoridades venezolanas) de que acudamos al pasado judicial" de los refugiados, añadió.

"El gobierno (de Nicolás Maduro) no nos proporciona el pasado judicial de sus ciudadanos y nos preocupa esa situación", subrayó el presidente de Ecuador.

Nicolás Maduro juró ante el Tribunal Supremo de Justicia y no ante el Parlamento como lo dicta la Constitución (Reuters)
Nicolás Maduro juró ante el Tribunal Supremo de Justicia y no ante el Parlamento como lo dicta la Constitución (Reuters)

Su homólogo costarricense, Carlos Álvaro Quesada, definió el momento latinoamericano como "particularmente complejo", no sólo por la crisis en Venezuela, sino también por la de Nicaragua.

"Me preocupa que queramos pensar como si las problemáticas fueran nada más nacionales y como si no fuera con nosotros lo que pasa", dijo.

"No podemos ser indiferentes, no podemos no actuar empáticamente", afirmó, y rememorando el título de la famosa novela de Ernest Hemingway Por quién doblan las campanas, comentó que las campanas no solo doblan por las víctimas de la crisis venezolana, sino también por todos los que las escuchan en el continente.

El de Venezuela "es un caso dramático", insistió el mandatario costarricense, y "no puede ser visto como algo nada más que o de Venezuela o de Nicaragua", pues su impacto negativo en lo humanitario, lo económico y lo comercial afecta a toda la región.

"Pensar que se tiene que resolver en el ámbito nada más del país es soslayarlo, no querer ver que es un problema de todos como región", consideró.

"Por eso creo -concluyó Quesada- que las instituciones democráticas, en este caso la OEA (Organización de Estados Americanos), deben ayudarnos a buscar una salida".

Quien fue más lejos en sus comentarios sobre una hipotética salida al enfrentamiento político fue el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez.

Afirmó que su Gobierno reconocería al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como presidente venezolano, si así lo decidiera ese órgano legislativo controlado por la oposición.

"Aquí está mi ministro de Relaciones Exteriores y por su mirada veo que quiere que (yo) sea diplomático, pero no lo voy a ser", comenzó diciendo el presidente paraguayo, al ser preguntado durante el coloquio por esa eventualidad.

"Nosotros reconoceríamos al señor Guaidó como presidente, porque creo que tenemos que enviar un mensaje claro; que ese mensaje va a contribuir al equilibrio y que, a través de ese equilibrio, la consecuencia puede ser el gran diálogo", añadió Benítez.

"Todo lo que contribuya a la liberación de Venezuela va a tener el voto y el apoyo de la República del Paraguay", concluyó entre los aplausos del público.

José Manuel Sanz para EFE

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