La fiscal general de Venezuela repudió este lunes la jornada electoral de este domingo para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de Nicolás Maduro en la que murieron 10 personas, según cifras del Ministerio Público (MP). Luisa Ortega, en rueda de prensa, adelantó que acudirá a organismos internacionales para "garantizar sanciones" contra el régimen chavista.

Asimismo, la titular del MP denunció que la primera orden del presidente bolivariano a la Constituyente es "acabar con el Ministerio Público y con todo lo que sea un obstáculo para el poder absoluto".

"Quieren gobernar sin moral, sin principios republicanos", advirtió. Y agregó: "Tienen la lógica de ejercer el poder sin límite alguno".

Criticó que al régimen de Maduro por sus amenazas contra el Parlamento y la Fiscalía, sus primeros blancos con la Constituyente, cuando el país vive el peor desabastecimiento de su historia: "Es lamentable (…) No buscan atacar el hambre o el desabastecimiento".

Por su parte, Ortega rechazó las muertes de las últimas horas y apuntó contra los dirigentes chavistas que, hasta se burlaron, de los decesos. "Mientras muere gente, algunos bailan y otros se mofan".

Las fuerzas del régimen reprimieron brutalmente a la población civil (Reuters)
Las fuerzas del régimen reprimieron brutalmente a la población civil (Reuters)

Tal fue el caso del alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, quien se río cuando fue consultado por los muertos de este domingo.

La fiscal general, en tanto, responsabilizó a los "cuerpos de seguridad" chavistas por esos asesinatos.

Al igual que la oposición y gran parte de la comunidad internacional, Ortega Díaz aseguró que desconoce la elección del domingo y la Constituyente con la que el régimen buscará redactar una Constitución a su medida.

"Desconozco el origen y proceso de la inconstitucional Constituyente presidencial (…) No tiene legitimidad. Quieren mantener el poder. Mucho poder en un grupito", indicó.

La titular del Ministerio Público reportó, además, que en estos casi cuatro meses de protestas, la brutal represión de las fuerzas del régimen dejó un saldo de 121 muertos y casi dos mil heridos.

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