Por años, Infantino ha luchado por ganarse a Trump para la Copa Mundial

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Durante el último año, la FIFA, el organismo rector del fútbol internacional, ha alquilado una oficina en la planta 17 de la Torre Trump de Nueva York que ha permanecido prácticamente vacía. El alquiler va a parar a la empresa familiar del presidente Donald Trump, pero los directivos del fútbol dicen que el espacio está en gran parte sin usar.

Pagar el alquiler a los Trump fue decisión de Gianni Infantino, presidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación, por su sigla en francés), quien ha hecho de su cercanía a Trump una prioridad absoluta. Ha colmado al presidente de elogios, trofeos y una medalla. Ha hecho peregrinaciones a Mar-a-Lago, al club de golf Trump National Doral e incluso al estreno del documental Melania.

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Infantino ha respaldado públicamente al presidente durante los sus juicios políticos y la caída en picada de sus índices de popularidad.

Todo ello, dicen los partidarios de Infantino, con el fin de garantizar que la Copa Mundial, que comienza esta semana, se desarrolle sin contratiempos. Trump podría entorpecer los partidos de muchas maneras. Infantino, según sus aliados, lidia con un presidente volátil quien responde a los elogios y los regalos.

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"Él es muy claro en cuanto a lo que hay que hacer para gestionar la relación", dijo Majed Al Sahib, un directivo de fútbol de Arabia Saudita quien dijo} que Infantino estaba siendo pragmático.

Los responsables de la FIFA tienen claro lo que quieren del Mundial. Quieren una mayor presencia en Estados Unidos y un mayor crecimiento en el mayor mercado de consumo del mundo. También quieren deshacerse de la reputación de corrupción y excesos caricaturescos que llevó a procesos judiciales del Departamento de Justicia.

Infantino no logró ganarse al gobierno de Joe Biden, dijeron exfuncionarios del gobierno. Pero encontró un oído receptivo en Trump, quien lo llama "el rey del fútbol". Hace una década, a los directivos del fútbol les aterrorizaba viajar a Estados Unidos, por miedo a ser detenidos. Ahora, Infantino es un personaje habitual del Despacho Oval.

Infantino presidió los dos últimos Mundiales, en Rusia y Catar, y fue criticado por mostrarse demasiado cercano a los autócratas de ambos países. Su amistad con Trump lo ha llevado una vez más a defender su forma de actuar en lo que se supone que es un cargo políticamente neutral.

"Creo que es absolutamente crucial para el éxito de una Copa Mundial tener una relación estrecha con el presidente, con el gobierno", dijo Infantino el año pasado. "Tengo muchos amigos".

Este Mundial pondrá a prueba si esa amistad da sus frutos.

Un alto cargo de la FIFA dice que cree que existe un acuerdo extraoficial según el cual las autoridades no llevarán a cabo controles migratorios fuera de los estadios. (Un vocero de la FIFA negó que hubiera ningún acuerdo y dijo que los controles dependían del gobierno. El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a la pregunta).

El Departamento de Justicia también desestimó recientemente unos cargos penales que llevaban mucho tiempo pendientes, como parte de su investigación sobre la FIFA. Los fiscales dijeron que el caso "no encaja dentro de las prioridades del gobierno".

Y Trump pareció dar la razón a Infantino esta primavera sobre permitir que los jugadores iraníes vinieran a Estados Unidos. "Si Gianni lo dijo", señaló el presidente, "por mí está bien".

Aun así, Trump socavó a Infantino hace poco al criticar el elevado costo de las entradas. Y por muchas garantías que se hayan ofrecido en materia de migración, al personal de apoyo de la selección iraní se le denegaron los visados, al igual que a un árbitro somalí.

La estrecha relación de Infantino con el presidente también parece influir en la FIFA de formas al estilo Trump que podrían perdurar más allá del torneo.

La FIFA estudia acuerdos hoteleros que le permitirían licenciar su nombre, tal y como lleva haciendo la familia Trump desde hace tiempo, según tres personas al tanto de las conversaciones. También ha mostrado interés en lanzar una criptomoneda de la FIFA, igual que han hecho los Trump.

Un vocero de la FIFA dijo que la organización pagaba un "alquiler de mercado" en la Torre Trump y que la oficina se utilizaría durante la Copa Mundial.

Dentro de la FIFA, muchos responsables se preguntan en privado si todo esto ha sido en beneficio del propio Infantino. Ha acompañado a Trump en visitas de Estado, se sentó en primera fila en la toma de posesión y ha asistido a eventos diplomáticos.

¿Qué tiene que ver todo eso con el fútbol?, se preguntan sus críticos.

Infantino se negó a ser entrevistado. Su campaña de años para ganarse el favor de Trump, y la inquietud que ha provocado, se describió en decenas de entrevistas con personas de la FIFA y otros allegados a ambos hombres. Algunos hablaron bajo condición de anonimato para describir conversaciones privadas.

"Infantino cree que es él quien lleva las riendas de la relación", dijo Sepp Blatter, el expresidente de la FIFA cuya destitución en pleno escándalo de corrupción allanó el camino para el ascenso de Infantino. "Pero nadie puede dirigir a Trump".

La primera reunión

Los dos hombres se conocieron en el Despacho Oval en el verano de 2018. Estados Unidos acababa de ganar el derecho, junto con Canadá y México, a organizar el Mundial, y el ambiente era de celebración.

"Eres bastante famoso, ¿verdad?", preguntó Trump. "Bastante importante y bastante famoso".

"Sí", respondió Infantino. "Eso parece".

Infantino, abogado e hijo de un migrante italiano que trabajaba en los ferrocarriles suizos, se había hecho con la presidencia de la FIFA el mismo año en que Trump fue electo.

En esa primera reunión en la Casa Blanca, le regaló al presidente una camiseta de fútbol con el nombre de Trump y un juego de tarjetas de penalización que, según bromearon ambos, podrían usarse contra los medios de comunicación.

"Ahora formas parte del equipo de la FIFA", dijo Infantino.

Fue un giro sorprendente. Tres años antes, el Departamento de Justicia había presentado una acusación en la que se detallaban los casos de corrupción en el fútbol mundial. Las grandes marcas no renovaron sus acuerdos de patrocinio y la organización sufrió pérdidas económicas.

Pero si bien Infantino estaba ansioso por dar la bienvenida al presidente al equipo de la FIFA, rápidamente se encontró formando parte del equipo de Trump: un partidario bastante importante y famoso de un presidente en medio de una investigación de juicio político.

"Gianni, vamos a tener que prolongar mi segundo mandato", dijo Trump en el jardín sur en septiembre de 2019, mientras Infantino sonreía a su lado.

Meses más tarde, mientras los legisladores debatían los cargos de obstrucción y abuso de poder contra Trump, Infantino lo elogió ante los líderes empresariales en Davos, Suiza.

"Quizá se pregunten por qué el presidente de la FIFA presenta al presidente de los Estados Unidos de América", dijo Infantino. Bromeó diciendo que se había insinuado que ellos dos podrían ser las personas más importantes entre los asistentes.

Al poco tiempo, Infantino volvió a la Casa Blanca, esta vez como un invitado inusual para la firma de los Acuerdos de Abraham, que establecieron relaciones diplomáticas entre Israel y algunas naciones árabes. También organizó una "visita de cortesía" con el fiscal general, quien supervisaba los casos de la FIFA.

"Estoy plenamente convencido", dijo Infantino tras esa reunión, "de que la credibilidad y la reputación de la FIFA se están recuperando al más alto nivel".

Luego llegaron las elecciones de 2020, y la suerte de Infantino cambió.

Una recepción fría, y luego la distensión

El presidente Joe Biden se mostró menos receptivo con la FIFA que su predecesor. No hubo saludos en el Despacho Oval.

Los funcionarios del gobierno dijeron que habían sido cautelosos a la hora de acercarse demasiado a una organización salpicada por el escándalo. No veían ningún beneficio en poner al presidente junto a Infantino.

"Sin duda, en la Casa Blanca se adoptó un enfoque de no intervención y de mantenerlos a distancia", dijo Caitlin Durkovich, exfuncionaria del Consejo de Seguridad Nacional que ayudó a supervisar la planificación de la Copa Mundial. Dijo que la FIFA intentó repetidamente concertar reuniones con altos funcionarios.

En entrevistas, los funcionarios de la FIFA dijeron que Infantino había tratado de mejorar la imagen de la FIFA. En términos más prácticos, dijeron, quería que al buscar "FIFA" en Google, la gente encontrara cualquier cosa menos noticias sobre sobornos y comisiones ilegales.

Pero incluso un intento de reunirse formalmente con el secretario de Estado Antony J. Blinken en el Mundial de 2022 en Catar fracasó, según tres personas al tanto de los esfuerzos de la FIFA por concertar una reunión. Las pocas interacciones de Infantino con funcionarios estadounidenses fueron en su mayoría superficiales y privadas, como una reunión de media hora con el asesor de seguridad nacional para abordar la seguridad y los tiempos de espera para los visados.

Así que cuando Trump fue electo nuevamente en 2024, surgió la oportunidad de seguir construyendo sobre los cimientos de Infantino. Y Trump parecía ansioso por retomar la amistad donde la habían dejado.

Días antes de la segunda toma de posesión de Trump, los dos se reunieron en Mar-a-Lago, el club privado del presidente en el sur de Florida, y levantaron el pulgar en una foto que Infantino publicó en Instagram.

Trump le dio las gracias por su nombre en un mitin de victoria. E Infantino tuvo un asiento privilegiado detrás de Trump en la toma de posesión.

Infantino promovió todo esto con entusiasmo, sonando por momentos como un colaborador de campaña de Trump. "Juntos no solo haremos a Estados Unidos grandioso de nuevo, sino también al mundo entero", dijo.

Parecía que Infantino había conseguido todo lo que quería: elogios, apoyos y un grupo de trabajo para la Copa Mundial, propuesto por el propio Infantino, que otorgaba a la FIFA un lugar oficial en el círculo íntimo de Trump.

Pero pronto quedó claro que tal cercanía tenía sus inconvenientes.

'Intereses políticos privados'

Cuando los principales dirigentes del fútbol mundial se reunieron en Paraguay para su encuentro anual en mayo de 2025, Infantino estaba al otro lado del mundo, acompañando a Trump en su visita de Estado a los países del golfo Pérsico.

El viaje tenía poco que ver con el fútbol, y cuando por fin llegó a la reunión de la FIFA, llevaba varias horas de retraso. Los dirigentes futbolísticos europeos se marcharon, en protesta por su priorización de los "intereses políticos privados".

"Sentí que tenía que estar allí para representar al fútbol y a todos ustedes", les dijo Infantino.

Fue entonces cuando los murmullos entre bastidores salieron a la luz. La FIFA es una amalgama inusual de 211 países y territorios, cada uno con su propia política. La cercanía de Infantino a Trump había impresionado a algunos grupos y alejado a otros.

"Es una cuestión de prioridades, y en ese momento Trump era la prioridad para Infantino", dijo David Goldblatt, autor de The Ball Is Round: a Global History of Football.

Pero Infantino no se dejó intimidar.

Una de sus innovaciones más emblemáticas fue un torneo de 32 equipos para los mejores equipos profesionales del mundo: el Mundial de Clubes. Pero cuando promocionó el evento desde el Despacho Oval, de pronto le dio el crédito a Trump como cocreador. (Después de que Trump se quedó con el trofeo original de Tiffany & Company, la FIFA entregó otro a los ganadores).

Luego, en vísperas del torneo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos anunció que sus agentes estarían "listos y equipados para garantizar la seguridad en la primera ronda de partidos".

Los responsables del torneo entraron en pánico, aterrorizados ante la posibilidad de que los agentes de migración detuvieran a los aficionados, según tres personas que participaron en las reuniones de planificación. Un espectáculo así podría disuadir la asistencia a la Copa Mundial de 2026 y provocar una reacción global en contra de la FIFA.

Para entonces, Infantino vivía en Miami, en el círculo del presidente. Sus asesores idearon una estrategia para pedirle a Trump una moratoria en las medidas de migración, tanto durante los partidos de clubes como durante el Mundial.

Aunque nadie cercano a ninguno de los dos ha indicado qué discutieron exactamente en privado, los dirigentes de la FIFA dijeron que Infantino insistió en el tema migratorio. Ya sea por ese motivo o no, la publicación del gobierno en las redes sociales fue retirada y las redadas del ICE nunca se llevaron a cabo.

Los funcionarios del fútbol dijeron que creían que había un acuerdo similar para el Mundial. Pero, como suele ocurrir con Trump, nadie puede afirmarlo con certeza.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés), que supervisa el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, no reconoció ningún acuerdo de ese tipo.

"La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, en coordinación con el DHS y otras agencias, se dedica a garantizar la seguridad y el éxito de la Copa Mundial de la FIFA", dijo un vocero del DHS.

En cierto modo, el torneo de clubes supuso un triunfo para la estrategia de Infantino. Consiguió una plataforma en el Despacho Oval, Ivanka Trump participó en el sorteo, los agentes de migración se mantuvieron al margen y Trump asistió a la final.

Pero también fue un recordatorio de que, cuando hay un foco de atención, Trump suele acapararlo para sí mismo.

Al aparecer en el escenario después del pitazo final, Trump se quedó más tiempo del previsto y alteró la meticulosa coreografía, desconcertando al equipo ganador y plantándose de frente ante las cámaras durante la entrega del trofeo. Los responsables de la FIFA y del Servicio Secreto se alarmaron, y los fuegos artificiales se retrasaron debido a la presencia del presidente.

Se hizo viral, y Trump disfrutó del momento de la FIFA.

El Premio FIFA de la Paz

Las visitas al Despacho Oval ahora son algo habitual para Infantino.

"Siempre me alegra estar aquí, en casa, si se me permite decirlo", dijo el año pasado.

"Estás en casa", respondió Trump.

Cuando Trump reunió a dignatarios y magnates empresariales en una cena de Estado en honor del príncipe heredero Mohammed bin Salman de Arabia Saudita, Infantino estaba allí.

"Creo que todos deberíamos apoyar lo que hace", dijo Infantino en una conferencia empresarial en Miami. "Porque creo que pinta bastante bien".

Infantino ha tratado de sacar partido de su acceso a los aliados de Trump. Bajo su mandato, la FIFA discutió con el exsecretario del Tesoro Steven Mnuchin una inversión en un servicio de streaming, según un alto cargo de la FIFA. No se concretó nada, solo porque la iniciativa quedó en suspenso, según una persona que participó en las conversaciones.

Más recientemente, la FIFA ha explorado acuerdos de concesión de licencias hoteleras con un destacado promotor del sur de Florida que está a punto de desarrollar la zona costera frente a Mar-a-Lago.

Infantino también presionó para que se le concediera a Trump el Premio Nobel de la Paz, algo que el presidente ansiaba. Cuando el premio recayó en la política venezolana María Corina Machado, a Infantino se le ocurrió una idea.

Tres semanas después del anuncio del Nobel, se comunicó a altos cargos de la FIFA que Infantino quería anunciar un premio de la paz propio. ¿Cuánto tiempo, preguntaron, tenían para concretar los detalles --los criterios, por ejemplo, o la composición del comité de nominaciones? Esas preguntas quedaron sin respuesta.

A algunos de los altos cargos se les comunicó de inmediato quién sería el primer galardonado, según una persona con conocimiento directo de los planes, que se enteró del premio y de su destinatario ese mismo día.

La FIFA no tuvo tiempo de pensar en cómo sería su premio. Pero, por suerte, el padre de un empleado era escultor y la FIFA tenía en su colección de objetos diversos una versión en miniatura de una de sus obras, según dos funcionarios del fútbol. El trofeo ya estaba listo.

El Premio FIFA de la Paz se anunció el 5 de noviembre, y el galardón se entregaría en el sorteo del Mundial un mes más tarde.

La FIFA tenía previsto celebrar ese evento en Las Vegas. Pero Paolo Zampolli, un antiguo aliado de Trump que ejercía de enviado presidencial, animó a Infantino a reconsiderarlo.

"Convencer al presidente de Estados Unidos es todo un proceso", recordó haber dicho. Los imprevistos de última hora podrían impedir un viaje a Las Vegas, dijo, pero un lugar cercano garantizaría mejor su asistencia. "Ya sabes lo importante que es la FIFA para nosotros", añadió Zampolli. (La FIFA dijo que Zampolli no tuvo ninguna influencia en la elección).

Infantino trasladó el evento al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas de Washington, bromeando con que el lugar podría llamarse el Centro Trump-Kennedy. Trump asistió y, como era de esperar, fue el primer galardonado con el Premio FIFA de la Paz. Recibió un certificado, una medalla y el trofeo reconvertido.

Trump lo calificó como "sin duda uno de los mayores honores de mi vida".

El premio enfureció a muchos dirigentes del fútbol, quienes dijeron que había avergonzado a la FIFA y había presentado a la organización como partidista.

Lise Klaveness, presidenta de la federación de fútbol de Noruega y abogada especializada en derechos humanos, dijo que el premio infringía las normas de la FIFA sobre neutralidad política. Anunció que Noruega respaldaría una denuncia ética contra Infantino.

Klaveness dijo en una entrevista que reconocía que la FIFA necesitaba "relaciones amistosas" con los gobiernos que acogen los partidos de la Copa Mundial. Pero señaló que debía haber "controles y equilibrios" para evitar que la FIFA fuera utilizada con fines políticos.

Infantino, sin embargo, ha hecho alarde de su amistad con el presidente. Y la ha lucido en la cabeza. En una reunión pública, se repartieron gorras rojas con las letras "USA" entre los líderes mundiales y los delegados. Infantino se puso con orgullo la suya, adornada con los números 45-47, que hacen referencia a los mandatos presidenciales de Trump.

Este invierno, cuando Infantino cumplió una década en el cargo, lo celebró con una fiesta en un hotel Four Seasons de Miami. Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner, asistieron al evento.

La celebración se prolongó hasta la primavera, cuando Infantino anunció en una reunión de fútbol en Vancouver que se presentaría a un tercer mandato. Argumentó que la organización había recuperado su reputación y proyectó una presentación de diapositivas en la que aparecía Trump.

"Sin duda, hemos recorrido un largo camino estos últimos 10 años", dijo a los funcionarios del fútbol. La FIFA, afirmó, se encontraba ahora "en la primera fila, en todos los aspectos".

Tariq Panja es corresponsal mundial de deportes y se centra en historias en las que el dinero, la geopolítica y el crimen se cruzan con el mundo del deporte.

Rebecca R. Ruiz es reportera de investigación para el Times radicada en Londres.

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