
Se interpretó ¡Bravo Gustavo!, un homenaje musical que John Williams escribió para su amigo Gustavo Dudamel, director musical y artístico saliente de la Filarmónica de Los Ángeles, que estrenó la pieza mientras Williams animaba desde su asiento de la quinta fila en el Walt Disney Concert Hall.
Hubo una nueva producción de Las valquirias de Wagner, dirigida por Dudamel y con decorados de Frank Gehry, otro amigo y colaborador del director de orquesta.
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Y la semana pasada, el público rió y aplaudió cuando Dudamel acurrucó la cabeza en el hombro del violonchelista Yo-Yo Ma (quien también es su amigo) mientras se sentaban juntos y tocaban cajas de música durante el estreno de Mundillo, un concierto de Angélica Negrón.
En total, la despedida de Dudamel del Disney Hall fue un espectáculo de tres semanas repleto de conciertos, óperas, coros multitudinarios, poesía, encargos a nuevos compositores (con especial énfasis en artistas latinos), obras favoritas de compositores consagrados y una sucesión vertiginosa de ovaciones que culminó el domingo. Fue un resumen vibrante y apropiado de su trayectoria en Los Ángeles, 17 años en los que se consagró como una figura influyente no solo en la música, sino también en la vida de esta ciudad.
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"Estas tres semanas son un símbolo de todo lo que hemos estado haciendo estos años", dijo Dudamel en una entrevista reciente entre ensayo y ensayo. "Esta orquesta es una orquesta muy virtuosa, con un sonido muy cálido, abierta a ser flexible para tocar todos los estilos de música. Quizá eso pueda ser parte del legado que yo pueda dejar, y también lo que viene del pasado".
En el concierto del domingo, Dudamel recibió una ovación --del público, de sus músicos y del coro-- que duró casi 12 minutos. Se paseó por la orquesta, abrazando y estrechando manos, antes de dar un último beso a los músicos, saludar al público y salir por la izquierda del escenario.
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A Dudamel le espera otra despedida en el Hollywood Bowl en agosto, con sus conciertos verdaderamente finales que pondrán fin a una salida que se ha prolongado durante casi tres años. Poco después de esas actuaciones, comenzará oficialmente su mandato como director musical y artístico de la Filarmónica de Nueva York.
A pesar de las dudas que pudieron surgir cuando en 2009 la Filarmónica de Los Ángeles le dio una oportunidad a Dudamel, un venezolano de 28 años, el director ha dejado una huella imborrable en la orquesta. Ha nombrado a 54 de sus 106 miembros. Contribuyó a consolidar la Orquesta Juvenil de Los Ángeles como un referente para jóvenes músicos con aspiraciones, especialmente de las zonas menos favorecidas de la región, y un motivo de orgullo para sus familias. (Seis miembros, actuales y antiguos, de la orquesta juvenil participaron en el concierto del domingo para recitar América, una obra en prosa y poesía del novelista mexicano Guillermo Arriaga).
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Dudamel ha abrazado a compositores canónicos, favoritos del público, como Mahler, Mozart y Beethoven. Pero ha defendido con un fervor quizá aún mayor a compositores aventureros como John Adams, Philip Glass y Ellen Reid, quien escribió Earth Between Oceans para la Filarmónica de Los Ángeles y la Filarmónica de Nueva York esta temporada.
"Algunos músicos o directores podrían haber sentido miedo por la forma en que la pieza es una especie de locura", dijo Reid. "Él se apoyó en su energía. Y la orquesta se la devolvió, en ambas ciudades. Se esfuerza por abrir caminos diferentes a la gente, por mantener viva la música y mantenerla contemporánea en todo lo que puede".
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Y desde el primer año de Dudamel en Los Ángeles, cuando presentó el festival Americas and Americans, ha destacado la música de compositores latinos, como Roberto Sierra y Gabriela Ortíz --quien ha recibido nueve encargos de la orquesta bajo la dirección de Dudamel, entre ellos Mujer Arena, que se estrenó el jueves.
"Ha estado extraordinariamente abierto a las ideas, a las ideas innovadoras", dijo Esa-Pekka Salonen, predecesor de Dudamel, quien dirigió la filarmónica de 1992 a 2009 y se encontraba entre el público el domingo. "Si te fijas en su legado, además de grandes conciertos, hubo muchos encargos, un compromiso realmente intenso con la nueva música y los nuevos compositores. Su apoyo a los compositores latinoamericanos ha sido impresionante. Va a dejar a su sucesor una orquesta muy, muy vibrante y dinámica".
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Y Dudamel, con su perfil inusualmente alto --una celebridad en una ciudad llena de celebridades--, cambió la idea que la gente tenía de la música clásica en Los Ángeles. Desafió el estereotipo elitista de los directores de orquesta intimidatorios; Salonen dijo que una vez Dudamel lo llevó de bar en bar por la zona este de Los Ángeles, y terminó en un local donde vibraba la salsa y "todo el mundo lo conocía".
"En la comunidad latina", añadió Salonen, "la gente habla con él, y con mucho orgullo".
Dudamel tenía sus detractores, que sugerían que era más ostentación que sustancia, una celebridad en un escenario clásico que nunca evolucionó realmente. En The Wall Street Journal, el crítico David Mermelstein escribió que el "entusiasmo juvenil de Dudamel permanece intacto", pero cuestionó la profundidad de sus logros en el podio y lamentó una "máquina de bombo y platillo que canta incesantemente sus alabanzas".
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"Parece que Dudamel no ha madurado en el podio", escribió Mermelstein. "Sus puntos fuertes --la emoción y los atrevidos colores orquestales-- y sus puntos débiles --una desafortunada falta de cohesión narrativa y de un punto de vista distintivo-- siguen sin cambiar respecto a cuando llegó".
Pero Eric M. Garcetti, exalcalde de Los Ángeles, quien tocó el piano con Dudamel en un concierto del Disney Hall en el que actuó Moby, dijo que Dudamel se había consolidado como un pilar cultural de la ciudad. "Cuando llegó por primera vez, era un joven latino entusiasta en una comunidad latina", dijo. "No creo que la novedad de Dudamel se haya desgastado nunca".
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Dudamel dijo que, desde sus primeros días, el público de Los Ángeles se mostró receptivo a la música que se desviaba de la cómoda dieta clásica. Cuando se retire, habrá dirigido 62 estrenos de obras encargadas por la filarmónica, además de programas de música latina, jazz, salsa y pop. Colaboró con el Deaf West Theater en una producción de la ópera Fidelio de Beethoven, tanto para oyentes como para sordos.
"Cuando llegué aquí, mucha de esta música era un poco exótica", dijo Dudamel. "Y creo que ya no es exótica. Ahora mismo, es algo que ha pasado a formar parte del repertorio".
Dudamel y la filarmónica actuaron en el Festival de Música y Artes de Coachella Valley en 2025, compartiendo cartel, entre otros, con LL Cool J y Dave Grohl de los Foo Fighters. Llevó a la orquesta juvenil al Super Bowl en 2016, tocando con Coldplay en el espectáculo de medio tiempo.
"Gustavo puede darte un Mahler de memoria en el Disney Hall en cualquier momento", dijo Emmanuel Ceysson, arpa principal de la filarmónica. "Y al día siguiente te está dando a Carlos Vives en el Hollywood Bowl con la misma entrega y alegría. Y no se siente mal ni falso en modo alguno, haciendo cosas ligeras. Lo admiro muchísimo".
El concierto del domingo sugirió el abanico de intereses de Dudamel: el "Harmonium" de Adams y la "Cantata Criolla", una obra del compatriota de Dudamel, Antonio Estévez, basada en un poema venezolano.
Deborah Borda, expresidenta y directora ejecutiva de la filarmónica, quien reclutó a Dudamel para el puesto (y lo llevó a su siguiente trabajo en Nueva York), dijo que Dudamel había "derribado barreras y colocado a la LA Phil en el corazón de los angelinos".
Kim Noltemy, actual líder de la orquesta, dijo que los éxitos de Dudamel atrayendo a nuevos públicos habían contribuido a la situación financiera de la filarmónica. "Adopta la idea de trabajar con todo tipo de música", dijo. "Forma parte de su ADN. Otros lo hacen; él lo ha hecho sistemáticamente una y otra vez. Es una parte esencial de su pensamiento".
Luego de las cuatro noches que tendrá en el Hollywood Bowl este agosto, seguidas de un vuelo de regreso a Nueva York, Dudamel no desaparecerá del todo de esta filarmónica. Será el director artístico y cultural de la orquesta, y colaborará en la planificación de futuras temporadas y en la selección de artistas y directores invitados. Está previsto que dirija al conjunto hasta cuatro semanas por temporada. Además, ha declarado que tiene intención de mantener una residencia en Los Ángeles.
"Me siento parte de Los Ángeles después de 17 años", dijo. "Formo parte de esta comunidad y formaré parte de ella cuando me vaya a Nueva York. Podemos ser un puente entre dos costas que siempre dicen: 'Yo soy mejor, tú eres mejor, no, yo soy mejor'. Centrémonos más en lo que tenemos en común que en lo que nos diferencia".
Adam Nagourney es un reportero que cubre noticias sobre música clásica y danza para el Times.
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