Preguntas fundamentales que se plantean a raíz del testimonio de Cassidy Hutchinson

Especial para Infobae de The New York Times.

WASHINGTON — El martes, durante dos horas, Cassidy Hutchinson, una excolaboradora de la Casa Blanca, hizo un recuento demoledor del comportamiento y estado mental del expresidente Donald Trump el 6 de enero de 2021 y los días anteriores a esa fecha.

Su testimonio ante el comité selecto de la Cámara de Representantes y la televisión nacional planteó una serie de preguntas que con seguridad serán objeto de una investigación incesante por parte del comité, los fiscales federales y otras personas que quieren establecer la intención de Trump de revertir su derrota electoral y mantenerse en el poder.

A continuación, algunas de las preguntas fundamentales que se plantea con su testimonio.

¿Qué significa esto para un posible proceso penal?

Hutchinson declaró ante el panel que momentos antes de que Trump saliera a pronunciar su discurso en el parque La Elipse la mañana del 6 de enero, le habían informado que algunas personas de la multitud portaban diversos tipos de armamento.

Según ella, Trump respondió exhortando a que se tomaran medidas de seguridad para permitir que sus partidarios ocuparan el área alrededor del escenario; Hutchinson también declaró que Trump dijo que él no corría peligro porque la multitud lo respaldaba y que la gente que estaba ahí podía avanzar hacia el Capitolio.

Algunos juristas afirmaron que ese testimonio aportaba más pruebas para promover un posible proceso penal, ya que indicaba que Trump sabía que podía desatarse la violencia, pero que siguió exhortando a sus partidarios a dirigirse al Capitolio. En su discurso, Trump alentó a la multitud a “pelear con uñas y dientes” y manifestarse donde el Congreso iba a certificar los resultados del Colegio Electoral; incluso prometió que él iba a participar con ellos.

El Departamento de Justicia no ha dicho nada de manera explícita acerca de estar investigando a Trump. Pero los abogados han señalado varios posibles cargos en su contra, como entorpecer el trabajo del Congreso, conspiración e incitación a la violencia.

Durante meses, el Departamento de Justicia ha estado documentando en los trabajos de la corte que los alborotadores imputados del asalto han declarado que cuando fueron al Capitolio e irrumpieron en él estaban siguiendo las órdenes de Trump. Según los abogados, el testimonio de Hutchinson podría establecer que Trump tuvo una relación conspiratoria con algunos integrantes de la muchedumbre, lo que implica que los incitó a que actuaran a pesar de que sabía que planteaban una amenaza inminente.

Tal vez la pregunta más importante de todas es cómo va a proceder el Departamento de Justicia.

¿Qué sucedió en el vehículo del presidente?

Nada de lo que declaró Hutchinson impactó más en la sala de audiencias que su detallada descripción de la historia que le contaron de que Trump exigió que lo llevaran al Capitolio en su vehículo blindado cuando terminó su discurso en el parque La Elipse.

Hutchinson recordó que Anthony Ornato, exjefe adjunto de personal de la Casa Blanca, le contó que después de que los agentes de seguridad de Trump le dijeron que no podía ir al Capitolio, el presidente “se abalanzó” para tomar el volante y luego golpeó o sujetó al jefe de los agentes, Robert Engel. Trump no estaba en la limusina blindada conocida como “la Bestia”, como dio a entender Hutchinson, sino en una camioneta en la que algunas veces se trasladan los presidentes.

Los agentes del Servicio Secreto, que hablaron con la condición de que se mantuviera su anonimato, afirmaron que tanto Engel como Ornato negarían que Trump intentó tomar el volante del auto o que hubiera golpeado a Engel. Dijeron que estos dos hombres no negarían que Trump quería que lo llevaran al Capitolio mientras los enardecidos manifestantes que apoyaban a Trump, algunos de ellos armados, tomaban esa dirección y el Congreso estaba reunido para ratificar que había perdido las elecciones y que Joe Biden sería el próximo presidente.

Tanto Engel como Ornato han declarado en privado ante el comité. No se sabe cuándo volverán a presentarse para responder algunas preguntas sobre el testimonio de Hutchinson. Tampoco se sabe cuándo escuchó el comité por primera vez la historia de Hutchinson sobre el comportamiento de Trump en el vehículo.

Hutchinson dejó en claro que no había presenciado de manera directa el incidente y aún no se sabe qué hizo el comité, si es que hizo algo, para corroborar los hechos. Sin embargo, los aliados de Trump están calificando esto como una equivocación del comité y usándolo para mermar la credibilidad de su testimonio.

¿Los aliados de Trump intentaron intimidar a los testigos?

Durante meses, el comité ha señalado que es posible que Trump o sus allegados hayan tratado de persuadir a los posibles testigos. Por ejemplo, sus integrantes han insinuado que quizás Trump haya tenido que ver en la negativa del representante Kevin McCarthy, el líder de los republicanos en la Cámara Baja, de colaborar en la investigación.

El martes, la representante republicana de Wyoming, Liz Cheney, vicepresidenta del comité, presentó lo que, según ella, eran dos ejemplos de personas anónimas vinculadas con el intento de Trump de persuadir a los testigos. A un testigo le dijeron que “protegiera” a algunas personas para “mantenerse en buenos términos con el Mundo de Trump”. En el otro ejemplo, un testigo fue exhortado a seguir siendo “leal”.

“La mayor parte de la gente sabe que es algo muy grave intentar persuadir a un testigo para que dé falso testimonio”, señaló Cheney. “Hablaremos de esto dentro del comité y pensaremos muy bien nuestro siguiente paso”.

¿Cómo reaccionaron Trump y sus colaboradores a la violencia?

Una de las cuestiones principales es qué estaba haciendo exactamente Trump durante los 187 minutos que duró el ataque y qué estaba haciendo exactamente la Casa Blanca para enfrentarlo. Según Hutchinson, la respuesta es: casi nada.

El día del asalto, Trump rechazó los intentos de sus colaboradores y familiares, incluyendo los de su hija Ivanka, de que emitiera un comunicado pidiéndole a la muchedumbre que se retirara, pero, en vez de eso, lanzó un ataque contra a Pence en Twitter.

Hutchinson afirmó haber escuchado que el abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone, le dijo a Mark Meadows, el jefe de personal: “Mark, tenemos que hacer algo más”, cuando entró de prisa a la oficina de ella luego de que los partidarios de Trump comenzaron a entrar al Capitolio. “Están pidiendo, de manera literal, colgar al vicepresidente”.

“Ya lo escuchaste, Pat”, respondió Meadows, refiriéndose a Trump, afirmó Hutchinson. “Piensa que Mike se lo merece. No cree que estén haciendo nada malo”.

¿Su testimonio es de fiar?

Dado lo que está en juego, no es de sorprender que en especial los aliados de Trump estén tratando de echar por tierra el testimonio de Hutchinson para debilitar su credibilidad. Las aseveraciones de los agentes anónimos del Servicio Secreto que desmienten su historia de lo que ocurrió en el vehículo de Trump han dado pie a que los partidarios de Trump cuestionen su credibilidad.

Según sus excompañeros, su relativa juventud (tiene 26 años) disimula su astucia e inteligencia. Una excompañera, Sarah Matthews, antigua secretaria adjunta de prensa, apoyó a Hutchinson y elogió su valentía.

Pero otro excompañero puso en duda una parte diferente de su testimonio. Eric Herschmann, un abogado que trabajó en la Casa Blanca y que ha declarado en privado ante el comité, dijo en un comunicado que él era el autor de una nota que Hutchinson declaró que ella había escrito con su puño y letra. En la nota se sugería el lenguaje que Trump podría usar con el fin de disuadir a la multitud de que asaltara el Capitolio.

Una persona a cargo de la comunicación con medios del comité señaló que el panel entendía que había testimonios contrapuestos sobre quién escribió la nota, pero los legisladores creen que Hutchinson estaba diciendo la verdad y que “lo que al final de cuentas importa es que ambos funcionarios de la Casa Blanca creían que el presidente debió haberles dado instrucciones inmediatas a sus partidarios para que salieran del edificio del Capitolio. La nota era una prueba de eso. Pero Trump no lo hizo en ese momento”.

El hecho de que ambas personas afirmen haber escrito la misma nota habla de la dificultad de determinar un panorama preciso en torno a los acontecimientos del 6 de enero, pero también se suma a las preguntas acerca de lo que Hutchinson recuerda.

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