¿No te gusta el calendario de la FIFA? Presenta una queja... ante la FIFA

Especial para Infobae de The New York Times.

(On Soccer)

Se convocó a una reunión, se llevaron a cabo conversaciones y se les dio la oportunidad de opinar a grupos que representan a algunos de los clubes y las ligas de fútbol más importantes del mundo.

Sus preocupaciones eran urgentes: dijeron que las fechas adicionales propuestas para los partidos de clasificación a la Copa del Mundo de 2022 afectarían gravemente su operación. Decenas de sus jugadores de América del Sur, como Lionel Messi y Neymar, se perderían partidos de liga cruciales debido a los compromisos con sus selecciones nacionales.

La FIFA, el órgano rector del fútbol mundial, intentó tranquilizar a los dirigentes de los clubes y de las ligas. Les dijeron a los clubes que no se preocuparan porque la FIFA iba a considerar las necesidades de todos los grupos afectados antes de decidir cuándo agregar las fechas adicionales necesarias para realizar los partidos aplazados por la pandemia.

Pero al final la FIFA eligió lo que le funcionaba mejor a la FIFA. Tras ignorar las súplicas de clubes y ligas de todo el mundo, la FIFA y su confederación regional para América del Sur, Conmebol, siguieron con su plan y añadieron dos días para los partidos de eliminatoria en septiembre y octubre. Los clubes, no los organizadores de la Copa del Mundo, tendrían que adaptarse.

El resultado fue quizás el ejemplo más claro del inmenso poder que tiene la FIFA a la hora de dirigir un deporte del cual es su máximo órgano rector, además de ser el organizador de la Copa del Mundo, uno de los mayores eventos deportivos del planeta. Aunque todos los involucrados estuvieron de acuerdo en que se tenía que hacer algo para encontrar un espacio para esos partidos, que habían sido pospuestos a principios de este año debido a la pandemia del coronavirus, solo la FIFA tuvo la última palabra sobre cuándo se llevarían a cabo.

Aunque por lo regular se escucha a las ligas, los clubes y los sindicatos de jugadores, tuvieron poca influencia en el asunto más allá de expresar su frustración e impotencia por la decisión. Eso fue lo que el Foro Mundial de Ligas (WLF, por su sigla en inglés), un grupo de cabildeo, hizo este mes cuando señaló que la decisión de la FIFA probablemente dejaría a clubes en Europa y otros lugares sin talentos valorados en cientos de millones de dólares para juegos clave de principios de temporada debido a que las nuevas fechas y los traslados de los jugadores coincidirían con los cronogramas de sus selecciones nacionales.

La tensión creciente se produce en medio de una discusión más amplia sobre el futuro del fútbol. La FIFA está presionando para crear nuevas competiciones y fuentes de ingresos, e incluso está evaluando la posibilidad de organizar la Copa del Mundo cada dos años. Se espera que esa discusión, que oficialmente está relacionada con el calendario de fútbol de la década que iniciará en 2024, concluya a finales de este año.

En una reunión celebrada el 27 de julio, la FIFA, representada por Victor Montagliani, su vicepresidente y presidente del organismo regional para América Central y del Norte (Concacaf), se reunió con directivos representantes de varias ligas y clubes. Todos estuvieron de acuerdo en que era necesario encontrar una solución para que las eliminatorias de América del Sur, atrasadas por cancelaciones relacionadas con la pandemia, se realizaran a tiempo para la Copa del Mundo.

Según las notas tomadas en la reunión y revisadas por The New York Times, un directivo de la Conmebol explicó que viajar hacia y dentro de América del Sur es muy complicado y que la confederación necesitaba tres días adicionales en septiembre y octubre para garantizar que los partidos pudieran jugarse de manera segura.

Un representante de las ligas dijo que eso no era aceptable, ya que significaría que decenas de jugadores no estarían disponibles durante al menos un fin de semana de juegos de liga o tal vez más, debido a los protocolos de cuarentena al regresar a sus clubes. Afirmó que las ligas podían adaptarse a un día adicional y sugirió que los juegos se realizaran en una burbuja segura para minimizar los viajes. En la misma reunión, un representante del sindicato de jugadores, FIFPro, le recordó a la FIFA los efectos en la salud de los atletas de viajar largas distancias y jugar demasiados partidos en rápida sucesión.

Pocas semanas después, el 7 de agosto, la FIFA anunció su decisión. En una reunión de su máximo ente, el Bureau del Consejo de la FIFA— un grupo integrado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y los líderes de las seis confederaciones regionales—, se decidió que las eliminatorias sudamericanas de septiembre y octubre serían de triple fecha (tres partidos en un receso internacional) y los clubes tendrían que ceder a los jugadores dos días adicionales. Solo la UEFA, el órgano rector de Europa, votó en contra del plan. Anteriormente, la UEFA y la Conmebol habían trabajado juntas para oponerse a algunas de las sugerencias de Infantino.

“La adición de dos días garantizará suficiente descanso y tiempo de preparación entre partidos, ya que toma en cuenta las distancias de viaje más largas requeridas tanto hacia Sudamérica como dentro de esta. De esta forma, se salvaguarda el bienestar de los jugadores al mitigar las consecuencias negativas de este calendario más intenso y al mismo tiempo se garantiza una competencia justa, además del pronto regreso de los jugadores a sus clubes”, mencionó FIFA en un comunicado.

Eso no calmó en absoluto a los clubes. Para empeorar las cosas, la FIFA anunció que había eliminado una regulación que les permitía a los equipos retener el préstamo de sus jugadores para los partidos de sus selecciones nacionales si debían enfrentar una cuarentena a su regreso.

Con los primeros juegos del periodo de septiembre a poco más de una semana de empezar, las ligas y los clubes están sopesando sus opciones. Bajo las regulaciones actuales de la FIFA, podrían no tener muchas: recibirán una sanción si se niegan a ceder a sus jugadores para las inminentes fechas internacionales. La queja sería presentada por las asociaciones nacionales de fútbol que integran la FIFA. ¿Y cuál sería el órgano encargado de resolver la controversia? La FIFA.

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