Para combatir el cambio climático, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros?

Los inversores pueden buscar empresas que reduzcan o eliminen el carbono de la atmósfera. Trabajar desde casa también ayuda, al igual que la energía solar en los tejados

Paneles solares en los techos de Austin, Texas, el 11 de abril de 2021. (Tamir Kalifa/The New York Times)
Paneles solares en los techos de Austin, Texas, el 11 de abril de 2021. (Tamir Kalifa/The New York Times)

El cambio climático puede llegar a parecer un problema de tal magnitud que las acciones individuales no tendrían ningún impacto. Basta con ver las propuestas de amplio alcance que se difundieron esta semana que buscan prohibir la venta de autos nuevos de gasolina y diésel en los próximos 14 años.

Pero, según los expertos, los individuos pueden tener un impacto tanto por cómo eligen gastar su dinero y cómo invierten su tiempo.

Mary Weathers Case, por ejemplo, decidió compensar el costo de un viaje en avión a través del país para su familia en el sitio web Gold Standard. Case, una psiquiatra que vive en South Salem, Nueva York con su esposo y dos hijos, dijo que durante la pandemia había estado leyendo y viendo más noticias sobre el cambio climático y se había sentido motivada a hacer su parte luego de ver las temperaturas abrasadoras que se registraron en el oeste de Estados Unidos. Pero dice que lo que le sorprendió fue que, luego de haber pagado $3000 dólares en boletos de avión para Portland, Oregon, pudiera compensar ese carbón pagando $150 dólares.

“Me sorprendió que fuera tan barato”, dijo Case.

Comprar compensaciones de carbón para un viaje en avión es una manera de reducir nuestro impacto ambiental. Pero la gente puede usar su dinero en otras cosas, grandes y pequeñas, que reducen su contribución al cambio climático. Pensemos en cómo invertimos nuestro capital.

Algunas inversiones —a saber, aquellas que reducen o quitan el carbono de la atmósfera— ofrecen maneras precisas de medir su impacto ambiental. En el caso de otras, como la conservación del agua, los datos no son tan claros porque no hay un parámetro acordado para su medición.

La mejora en las mediciones está creciendo a pasos agigantados”, afirmó sir Ronald Cohen, uno de los primeros capitalistas de riesgo y autor del libro Impact: Reshaping Capitalism to Drive Real Change (Impacto: Reformar el capitalismo para impulsar el cambio real).

Cohen es partidario de usar las llamadas cuentas ponderadas por impacto, una iniciativa liderada por Harvard Business School, para evaluar el impacto positivo y negativo de una empresa en el medio ambiente. Según esta medida, aerolíneas como Lufthansa y American Airlines tienen un impacto medioambiental que hace que ninguna de estas compañías sea rentable.

Pero Cohen también está abierto a un enfoque de “lo menos peor”. Las personas que tienen su dinero en compañías de combustibles fósiles deberían considerar que Exxon Mobil causó $39.000 millones de dólares en daños medioambientales debido a su impacto de carbono, según estimados de Harvard Business School, mientras que BP provocó daños equivalentes a $14.000 millones de dólares. Es como decidir qué barra energética te conviene comer: las que tienen menos azúcar tienen un impacto menor en la salud.

“El mundo se dirige hacia ese camino”, comentó Ronald. “Puedes comprar los productos de la compañía con la que compartes valores”.

La elección de marcas de consumo también puede usar el criterio del compromiso ambiental (Reuters)
La elección de marcas de consumo también puede usar el criterio del compromiso ambiental (Reuters)

Los individuos también pueden tomar otras decisiones conscientes del medio ambiente, más allá de las compensaciones de carbono o la inversión en energía más limpia.

Paul Greenberg, cuyo nuevo libro es The Climate Diet: 50 Simple Ways to Trim Your Carbon Diet (La dieta del clima: 50 maneras sencillas de reducir su dieta de carbono), dijo que seguir trabajando desde casa al menos un par de días a la semana era una manera significativa de reducir las emisiones de carbono provocadas por el uso de autos. Pero ese tipo de decisiones no siempre son evidentes para todos.

Por ejemplo, comprar ropa. Una camisa de un material sintético, como el poliéster, que es un derivado de petroquímicos, es más intensiva de carbono que una camisa de algodón. Pero una camisa de algodón necesita cantidades enormes de agua para fabricarse, más de la que una persona bebe en un día, según detectó la investigación de Greenberg. ¿Su recomendación? Considera comprar ropa usada.

Algunas decisiones son más difíciles que otras. Los perros y gatos quizá sean compañeros queridos, pero son carnívoros que son nocivos para el medioambiente. “Si pudieras elegir entre un perro carnívoro y un cuy (o hámster), opta por el cuy”, dijo Greenberg.

Sin embargo, las verdaderas bestias de consumo son las casas independientes. Para reducir su huella de carbono, la gente puede buscar proveedores de electricidad que obtengan su energía de fuentes solares y eólicas. Una vez que la electricidad que llega a la casa es energía limpia, dijo Greenberg, la gente puede cambiar a los aparatos eléctricos. Él sustituyó su estufa de gas por una de inducción eléctrica.

La popularidad de los paneles solares ha crecido a medida que sus costos han bajado y su eficiencia ha aumentado. Milton Ross, propietario de una casa “brownstone” en el barrio de Park Slope de Brooklyn desde 1979, ya no tiene que pagar electricidad gracias a los paneles que instaló en su techo.

“Mi sistema de 2015 era de unos $30.000 dólares”, dijo Ross. “Mis vecinos no lo hacen por el costo. Utilicé mi línea de crédito hipotecario y pude declarar los intereses como deducción fiscal. Para mí resultaba lógico. Además, todo está liquidado y ya no tengo una cuenta de luz”.

También ha sustituido dos calentadores de agua de gas por un calentador de agua eléctrico con bomba de calor, cuya compra e instalación le costó varios miles de dólares. “Estas cosas se pagan solas con el tiempo”, afirma.

Los electrodomésticos son enormes consumidores de energía
Los electrodomésticos son enormes consumidores de energía

Brooklyn Solar Works, que instaló el sistema de Ross, dijo que había colocado más de 1000 sets de paneles solares en la ciudad de Nueva York. En promedio, los incentivos federales, estatales y municipales cubren alrededor del 60 por ciento del costo, que oscila entre $28.000 y $40.000 dólares. En la mayoría de los hogares, el importe restante se amortiza con el ahorro de electricidad al cabo de unos ocho años, dijo T. R. Ludwig, fundador de la empresa.

Dijo que la mayoría de los sistemas de su empresa compensan unos 4536 kilogramos de carbono al año y producen unos 7000 kilovatios-hora de electricidad, aproximadamente una cuarta parte de lo que una familia de cuatro personas consumiría en un año.

Greenberg comentó que hay unas cosas que importan más que otras. Usar popotes (sorbetes) de papel y bombillas LED no es una gran manera de reducir tu huella de carbono. Pero lo que sí ayuda es evitar el uso de agua embotellada, ya que se necesitan 17 millones de barriles de petróleo para producir todas las botellas de agua que se consumen al año.

La mayoría de botellas plásticas son de un único uso y luego van a la basura (Reuters)
La mayoría de botellas plásticas son de un único uso y luego van a la basura (Reuters)

Siempre es bueno hacer algo en vez de nada”, dijo. “El problema es que a veces solo estamos tranquilizando nuestra consciencia cuando compramos algunas bombillas LED. En nuestras casas, la verdadera bestia está más allá de las bombillas”.

Case dijo que ella se sentirá mejor cuando se mude junto con su familia a Brooklyn este verano y se deshaga de uno de sus autos y comience a caminar más en su vecindario. También está comprometida a hacer sus compras de manera local y no pedirlas en línea.

Mucha gente me dice que no importa, que ya es muy tarde”, dijo. “Eso podría ser cierto. Pero también creo que hacer lo correcto tiene cierto valor”.

© The New York Times 2021