El verdadero costo de cerrar la brecha racial de la riqueza

Policies like forgiving debt for all student loans and giving baby bonds to the whole population wonÕt be nearly enough to achieve racial wealth parity, an economist says. (Martin Gee/The New York Times)  -- NO SALES; FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY ECON-VIEW BY WILLIAM DARITY JR. FOR APRIL 30, 2021. ALL OTHER USE PROHIBITED. --
Policies like forgiving debt for all student loans and giving baby bonds to the whole population wonÕt be nearly enough to achieve racial wealth parity, an economist says. (Martin Gee/The New York Times) -- NO SALES; FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY ECON-VIEW BY WILLIAM DARITY JR. FOR APRIL 30, 2021. ALL OTHER USE PROHIBITED. --

Especial para Infobae de The New York Times.

(Economic View)

La eliminación de la brecha de riqueza entre los estadounidenses blancos y negros es una meta declarada del presidente Joe Biden y el Partido Demócrata. La brecha es enorme desde donde la veamos.

No obstante, dependiendo del indicador que se use, la diferencia va desde 54.700 hasta 280.300 dólares por persona. Creo que la cifra más alta es la más acertada. Eso suma un total de 11,2 billones de dólares, cifra que implica que las medidas graduales no serán suficientes para abordar la enorme desigualdad racial de la riqueza.

Esas cifras proceden de los datos recopilados en la Encuesta de Finanzas del Consumidor 2019 de la Reserva Federal. Esta encuesta muestra que la mediana de la brecha de riqueza entre los estadounidenses blancos y negros —la familia media de cada comunidad— era de 164.100 dólares. La mediana de la familia negra solo era de 24.100 dólares; la mediana de la familia blanca, de 188.200 dólares.

Pero si comparamos el promedio de riqueza de blancos y negros —para las familias promedio de cada comunidad— la diferencia era de 840.000 dólares, una suma mucho mayor. La cifra promedio para las familias negras era de 142.500 dólares; para las familias blancas, de 983.400 dólares, casi de un millón.

Un modelo que yo he propuesto para cerrar la brecha de la riqueza es un programa de compensaciones para los estadounidenses negros cuyos ancestros fueron esclavizados en Estados Unidos.

Casi siempre, los legisladores se han concentrado en la mediana de la brecha de riqueza y consideran que la participación de las familias que están en la parte media de la distribución de cada grupo es más representativa del grupo en general. La riqueza de las familias que son especiales o atípicas no afecta la mediana del valor del patrimonio neto. Sin embargo, en el contexto de las diferencias raciales con respecto a la riqueza, creo que es más adecuado que el objetivo de las políticas sea la brecha media, o promedio.

La razón es que la riqueza está tan densamente concentrada en Estados Unidos, que el 97 por ciento de la riqueza total de los estadounidenses blancos está en manos de familias con un patrimonio neto superior a la mediana de los blancos. Y las familias blancas con un patrimonio neto superior a la mediana del país, que es de aproximadamente 100.000 dólares, poseen cerca del 99 por ciento de la riqueza de los blancos. El 25 por ciento de las familias blancas tiene un patrimonio neto superior a un millón de dólares, en comparación con solo el cuatro por ciento de las familias negras.

Si usamos la cifra de la mediana, descartaríamos un enorme porcentaje de la riqueza de los blancos.

En este momento, mis cálculos basados en los datos de la Reserva Federal indican que los estadounidenses negros descendientes de esclavos en Estados Unidos constituyen cerca del doce por ciento de la población del país, pero poseen menos del dos por ciento de la riqueza de la nación.

Estas cifras señalan por qué serán insuficientes las políticas como condonarles las deudas a todos los estudiantes y proporcionarle a toda la población “bonos para bebés” universales. Estos programas son útiles y los apoyo. De hecho, yo ayudé a diseñar una propuesta inicial de “bonos para bebés”. Aunque estas iniciativas pueden ser muy beneficiosas tanto para los pobres como para la clase media, no disminuirán la brecha de la riqueza entre blancos y negros.

Consideremos en primer lugar la deuda estudiantil. Los afroestadounidenses tendrían un beneficio desproporcionado si hay alguna reducción en la deuda de préstamos estudiantiles porque tienen mayores niveles promedio de deuda por educación superior: 23.400 dólares, en comparación con 16.000 dólares de los estudiantes blancos. Después de contabilizar la mayor proporción de matriculación de estudiantes blancos, eliminar la deuda estudiantil daría como resultado un aumento promedio de 8424 dólares en la riqueza de los negros y un aumento de 6560 dólares en la riqueza de los blancos, lo cual se traduce a una reducción de la brecha racial de riqueza de 1864 dólares.

Esto reduciría un tres por ciento la brecha media de 54.700 dólares y menos del uno por ciento de la brecha media de 280.300 dólares.

Veamos ahora los bonos para bebés. Según las propuestas acogidas por el senador por Nueva Jersey, Cory Booker, y otras personas, estos bonos le proporcionarían a cada recién nacido una cuenta fiduciaria calculada según el patrimonio de los padres. El objetivo de este proyecto es asegurar que todos los estadounidenses tengan un patrimonio básico. No está diseñado para lograr una igualdad racial total.

En concreto, la prioridad es que cuando tengan acceso a su cuenta personal, todos los niños posean un patrimonio neto más cercano al nivel de la mediana nacional al comienzo de su edad adulta. Esto significaría, a su vez, que cualquier niño negro promedio tendría 33.333 dólares más de patrimonio neto cuando llegue a la adultez temprana.

Si ningún joven blanco recibiera beneficio alguno de este programa (lo cual no recomiendo), los “bonos para bebés” cambiarían del 14 al 74 por ciento la proporción de la mediana de la riqueza, lo cual resultaría ser un cambio muy importante. Aun así, si se usa la media o el promedio estándar, esto dejaría sin cambios el 75 por ciento de la brecha racial de la riqueza. Y, desde luego, según las propuestas concretas, los niños blancos también recibirían bonos para bebés, por lo que sería mucho más pequeña la variación de la brecha.

En resumen, la idea de que la condonación de las deudas estudiantiles o los “bonos para bebés”, ya sea por separado o combinados, elimine la brecha racial de la riqueza sería un mero engaño. Ambas políticas son deseables por muchas razones, pero no es correcto hacer aseveraciones desmesuradas acerca de su impacto en las diferencias entre blancos y negros con respecto a su patrimonio neto.

Es todavía peor que promover de maneras engañosas estos programas interesantes nos aleje de erradicar de verdad la brecha racial de la riqueza en Estados Unidos. Si se usa como parámetro la riqueza promedio de las familias, esa brecha alcanza una suma total aproximada de 11 billones de dólares.

Se necesitarán todos los recursos del gobierno federal para cerrarla, y se puede hacer. Después de todo, el gobierno ya ha asignado billones de dólares para responder a la emergencia provocada por la pandemia y está pensando en gastar billones más en proyectos muy necesarios de infraestructura. Se pueden encontrar los recursos. Y por supuesto que eliminar las desigualdades raciales históricas de Estados Unidos justifica la inversión.