Las personas que trajeron cachorros a sus hogares durante la pandemia no estaban preparadas

Trainer Jesse San Miguel feeds Biggie a treat in Chicago, Feb. 15, 2021. Dog trainers are in high demand, thanks to a boom in adoptions from shelters and sales from breeders, spurred last spring by widespread work-from-home policies and profound social isolation. (Evan Jenkins/The New York Times)
Trainer Jesse San Miguel feeds Biggie a treat in Chicago, Feb. 15, 2021. Dog trainers are in high demand, thanks to a boom in adoptions from shelters and sales from breeders, spurred last spring by widespread work-from-home policies and profound social isolation. (Evan Jenkins/The New York Times)

Ann Becnel, una entrenadora de perros en Nueva Orleans, está más ocupada que nunca estos días.

“Recibo tantas solicitudes para entrenamientos que apenas puedo seguir el ritmo”, dijo Becnel, quien incursionó en este negocio hace 35 años. “Es abrumador”.

April Chillari, dueña de Core Canine en el norte de Virginia, se encuentra en una situación similar. “Antes de la pandemia tenía reservaciones con tres o cinco semanas de anticipación”, dijo. “Ahora tengo una lista de espera de 10 semanas”.

Los entrenadores de perros están muy cotizados gracias al incremento de adopciones en refugios y ventas de criadores, impulsado durante la primavera pasada por las políticas del trabajo desde casa y el profundo aislamiento social. Aproximadamente 12,6 millones de hogares acogieron mascotas entre marzo y diciembre, según la Asociación Estadounidense de Productos para Mascotas.

Muchos nuevos dueños y cuidadores temporales de perros han descubierto que las mascotas complementan sus estilos de vida confinados al hogar. Antes de la pandemia, habrían tenido que contratar a paseadores de perros durante el día o encontrar lugares de trabajo que admitieran mascotas. En las circunstancias actuales, tienen tiempo para crear lazos, y los perros ayudan a garantizar que sus humanos salgan al mundo exterior al menos un par de veces al día.

Por supuesto, las relaciones no siempre son tan simbióticas. Entrenar a un perro requiere trabajo, mucho más del que la mayoría de las personas se imaginan. Esa es la razón por la que muchos están recurriendo a los profesionales.

Problemas de cachorros

Danene Brown y Darryl Powell pensaron que sería fácil darle la bienvenida a un tercer perro a su casa en Richmond, Virginia; los dos primeros habían sido muy fáciles de entrenar. Pero cuando la pareja recogió a Hopper, un cachorro bulldog francés, en febrero pasado, esa suposición fue puesta a prueba casi de inmediato.

Brown y Powell se reunieron con Melanie Benware, una entrenadora local y presidenta de la Asociación Internacional de Profesionales Caninos. “La gente sale menos”, dijo Benware, “por lo tanto, sus perros no están siendo expuestos a tanta gente, perros, imágenes y sonidos”. Benware le enseñó a la pareja cómo entrenar a Hopper para que respondiera con calma a otros perros. “Ha mejorado, pero sigue siendo un trabajo en progreso”, dijo Brown.

El problema de la interacción social limitada es generalizado en este momento. “Me doy cuenta de que mis clientes están teniendo problemas para encontrar oportunidades de socialización para sus cachorros”, dijo Kim Roche, entrenadora y consultora de comportamiento de perros en Austin, Texas. “La longitud de una correa estándar es de exactamente 182 centímetros, y esto desalienta a las personas cautelosas con el COVID-19 a permitir que sus cachorros saluden a extraños en lugares públicos”. Benware recomienda comprar una correa de 6 metros para este mismo propósito.

El entrenamiento en jaulas también es fundamental, dijo Jesús San Miguel, propietario de Canine Perspective, Inc., en Chicago. “Los dueños no están utilizando casas para perros, ya que concluyen que, como están en casa todo el tiempo, no es necesario. Pero es crucial tanto para el proceso de entrenamiento para ir al baño como para que el cachorro tenga un espacio seguro cuando se le deja solo”, afirmó.

Por último, es importante asegurarse de que los cachorros duerman lo suficiente: de 18 a 20 horas, según Chillari. “Los cachorros están más malhumorados cuando están cansados, al igual que los niños, y creo que las personas asumen que el entrenamiento no está funcionando cuando en realidad los cachorros solo necesitan dormir”, dijo.

La desventaja de todo este tiempo para crear lazos

Sin embargo, no se trata solo de los cachorros. Las mascotas de todas las edades se han vuelto mucho más conscientes de la presencia —y la ausencia— de sus dueños estos días. Mark Forrest Patrick, un adiestrador de perros en Rochester, Nueva York, dijo que ha notado un incremento de casos de perros que llegaron a sus nuevos hogares al principio de la pandemia y desde entonces han desarrollado ansiedad por separación. Se han vuelto tan apegados a sus dueños que sufren angustia y ansiedad cuando se les deja solos.

Hay medidas que los propietarios pueden adoptar para abordar e incluso prevenir la ansiedad por separación. Roche, quien se especializa en la ansiedad por separación, recomienda una terapia de exposición gradual. “No es bueno comenzar dejando solo a tu cachorro durante dos horas”, dijo. “Podrías empezar por dejar a tu perro solo durante 30 segundos, y luego ir incrementando el intervalo dependiendo de cuán bien responda”.

Monitorear el comportamiento del perro en estos tiempos es crucial, dijo Roche, en especial si se han observado señales de ansiedad por separación. Roche aconseja montar una cámara que transmita video en directo a una aplicación móvil, como las de los monitores modernos para bebé.

Entrenamiento virtual

“Mi negocio ha cambiado drásticamente”, dijo Roche. “Solía realizar muchas clases grupales y ahora las he dejado de hacer por completo”.

La opción de entrenar perros a través de Zoom les ha permitido a algunos entrenadores expandir su negocio. “Es sorprendente que ahora tenga clientes en California, Florida y Kansas City, de donde me acaban de contactar en línea”, dijo Patrick, quien también es presidente de la junta directiva de la Asociación de Entrenadores Profesionales de Perros.

Muchos entrenadores de perros han reanudado las sesiones presenciales, pero han modificado sus rutinas. Algunos ofrecen entrenamientos sin contacto, en el que les dan instrucciones a los dueños mientras utilizan cubrebocas y mantienen una distancia de 2 metros. Esto les permite a los dueños tener un papel más activo en el entrenamiento de su mascota.

Así fue como Melissa y Drew Herman entrenaron a Nash, su aussimo (una raza híbrida entre pastor ganadero australiano y esquimal estadounidense) de 4 años y 31 kilogramos, cuando la pareja se reunió en abril pasado con San Miguel en Chicago. “Nash le había fracturado el hombro a mi esposo una vez que tiró con fuerza de la correa durante un paseo”, dijo Melissa Herman, asistente ejecutiva de una firma de consultoría gerencial en Chicago.

En un taller de entrenamiento de obediencia de seis semanas con San Miguel, Nash aprendió a caminar con correa de manera calmada y a seguir órdenes básicas. “Ha cambiado nuestras vidas”, dijo Herman. “Incluso podemos dejar a Nash sin correa cuando estamos en el parque para perros, y otros dueños nos han felicitado por lo bien entrenado que está”.