Dentro del culto de las cucarachas de eBay: la terrible historia de un escándalo de acoso

Por David Streitfeld

"La gente es básicamente buena" fue el principio fundamental de eBay. Pero en el desquiciado verano de 2019, dicen los fiscales, una campaña para aterrorizar a un bloguero salió de un lugar oscuro en el alma corporativa.  (Kako/The New York Times)
"La gente es básicamente buena" fue el principio fundamental de eBay. Pero en el desquiciado verano de 2019, dicen los fiscales, una campaña para aterrorizar a un bloguero salió de un lugar oscuro en el alma corporativa. (Kako/The New York Times)

Verónica Zea está bastante segura de que, antes de presentarse a trabajar en eBay en la primavera de 2017, había utilizado el sitio web solo una vez. Compró un póster de surf que terminó guardado en su armario.

Aunque Zea creció en Santa Clara, California, en el centro de Silicon Valley, le importaban poco los avances de la tecnología. En la universidad, estudió criminología. Después de graduarse, y de pasar un año recuperándose de una cirugía de rodilla, se sorprendió a sí misma respondiendo a un anuncio clasificado y terminando como empleada en la compañía pionera del comercio electrónico.

El primer trabajo de Zea en eBay fue como operadora de inteligencia. En una habitación sin ventanas en la sede corporativa en San José, miraba las cámaras de circuito cerrado y ayudaba a la gente que se quedaba fuera de sus oficinas. Zea (se pronuncia “zei”) tenía 23 años, no tenía habilidades especiales, pero trabajaba arduamente. Poco después la ascendieron al puesto de analista de inteligencia, encargada de adelantarse a las amenazas geopolíticas e individuales.

Su división, Seguridad Global y Resistencia, contaba con decenas de personas, incluyendo capitanes de policía retirados y exconsultores de seguridad. Sin embargo, se trataba de un ambiente sorprendentemente íntimo. “Somos una familia”, les decían James Baugh, el jefe, y Stephanie Popp, su supervisora inmediata, a los analistas. “Somos mamá y papá”.

Papá podía ser un poco aterrador. Baugh era un tipo fornido, de mediana edad, con cabello delgado, a quien le encantaba hablar y no le gustaba que lo interrogaran. A menudo decía que solía trabajar para la CIA. A veces decía que su mujer estaba trabajando para la CIA actualmente. Una vez, encontró un cuchillo sobre una parrilla en el campus. Una persona trastornada podría haberlo usado para herir a alguien, les dijo a los analistas, y apuñaló una silla. Nunca quitaron el cuchillo, que terminó siendo una advertencia para los tímidos. (A través de su abogado, Baugh rechazó hacer comentarios).

Zea nunca había trabajado en una oficina. Su único trabajo real antes de esto fue en la montaña rusa Grizzly en el parque de atracciones Great America de California. Así que simplemente aceptó las cosas. Aceptó, por ejemplo, el hecho de que eBay a veces era como un festival de cine. Baugh llevaba a los analistas a una sala de conferencias y les mostraba la escena de “American Gangster” en la que Denzel Washington ejecutaba con frialdad a un hombre frente a una multitud para ejemplificar lo que argumentaba. O una escena de “The Wolf of Wall Street” en la que los federales están investigando actividades sospechosas, pero ninguno de los perpetradores puede recordar nada. O la escena de “Meet the Fockers” en la que se habla del “círculo de confianza” de un agente retirado de la CIA.

Esa escena se mencionaba con frecuencia. “Se supone que nadie debe saber esto”, Baugh les decía a los analistas cuando se refería a algún chisme de la oficina. “Lo mantendremos dentro del círculo de confianza”.

Como los otros analistas, Zea era empleada por contrato. Su ambición era ser contratada por eBay. Un error podría acabar con esa esperanza, e incluso arriesgar vidas. Su responsabilidad era rastrear a las “personas de interés” —individuos que pudieran representar un peligro para eBay— y clasificarlos en una matriz de amenazas. La mujer que disparó a tres personas en YouTube en abril de 2018 demostró que había gente que le tenía rencor a la tecnología.

(Kako/The New York Times)
(Kako/The New York Times)

“Tenemos que estar preparados”, decía Baugh. “Somos los únicos que podemos evitar que cualquier situación resulte verdaderamente grave”. Los simulacros ocurrían cuando los analistas menos lo esperaban. “¡Hay un tirador activo en el Edificio Dos!”, les decían de repente. Todo el mundo se ponía en movimiento.

Normalmente había seis analistas, pero la rotación era alta. Zea notó que los hombres se estaban volviendo escasos. Para mayo de 2018 el grupo estaba conformado por mujeres en su totalidad. Baugh también tenía un video para eso: la explicación de Sheryl Sandberg de Facebook de “por qué tenemos muy pocas mujeres líderes”.

Sandberg no dijo que estas mujeres debían ser todas jóvenes y rubias —"Los Ángeles de Charlie" y “Los Ángeles de Jim” eran sus apodos en la suite ejecutiva— pero Zea no iba a señalar eso. Las mujeres también fueron despedidas, y después las supervivientes susurraban especulando sobre el porqué. Una analista despedida había sido reprendida por no sonreír frente a los ejecutivos. Otra fue despedida porque cantaba para mantenerse despierta durante el turno de noche. Una tercera fue despedida porque mordía su bolígrafo.

En enero de 2019, la temperatura en Seguridad Global y Resistencia subió aún más. Elliott Management, un fondo de cobertura considerado despiadado incluso según los estándares de Wall Street, compró una parte de eBay y pidió cambios. Nadie estaba a salvo, especialmente el director ejecutivo, Devin Wenig. El cofundador de otra empresa que había llamado antes la atención de Elliott dijo que la experiencia de buscar el fondo en línea era como “Googlear la cosa que te salió en el brazo para descubrir que el motor de búsqueda te dice: ‘Vas a morir’”.

Puesto que Wenig y otros ejecutivos de eBay trataban de hacer buenas migas con el fondo de cobertura, no querían escuchar críticas a la compañía. Eso podría causar problemas. ¿Y si alguna crítica persistía? Necesitaban callarse. Si era necesario, necesitaban estar asustados y sin palabras.

Otro video obligatorio era de la serie “Billions”, el drama televisivo sobre la crueldad de Wall Street. Al menos cinco veces, Zea se vio obligada a ver una escena en la que un multimillonario se divierte con un subordinado al que atrapó considerando un empleo con un rival. “No intentes ser leal”, se burla el multimillonario. “Simplemente tienes que serlo”.

Lealtad. Ese era uno de los principios de Seguridad Global y la Resistencia. En el verano de 2019, Zea hizo lo que querían su jefe, y el jefe de su jefe, y el director ejecutivo de la compañía de 28.000 millones de dólares, aunque esas cosas se volvían cada vez más desquiciadas, y mientras todos se veían arrastrados al escándalo más espeluznante de la historia de Silicon Valley.

Un año más tarde, el 15 de junio de 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a seis exempleados de eBay, todos ellos parte del equipo de seguridad de la empresa, de conspirar para cometer acoso cibernético y manipular testigos. Sus supuestos blancos eran casi cómicamente desconocidos: un dúo de blogueros de poca monta provenientes de un suburbio de Boston y un tábano de Twitter que escribía a menudo en su sección de comentarios. Según el gobierno, sus métodos eran juveniles y grotescos, con cucarachas, pornografía, amenazas apenas veladas de violencia y muerte, vigilancia física y la utilización del envío de pizzas a altas horas de la noche como arma.

“Se trataba de un esfuerzo determinado y sistemático por parte de los empleados de alto nivel de una gran empresa con el fin de destruir las vidas de una pareja que vivía en Natick”, comentó Andrew Lelling, fiscal de Boston, en una conferencia de prensa, “todo porque publicaban contenidos que no eran del agrado de los ejecutivos de la empresa”.

Veronica Zea. (Cayce Clifford/The New York Times)
Veronica Zea. (Cayce Clifford/The New York Times)

Cada cargo conlleva una sentencia de hasta cinco años de prisión. Baugh, que según documentos tiene 45 años, y su adjunto, David Harville, de 48, fueron arrestados. Los otros acusados son Zea, que ahora tiene 26 años; Popp, de 32; Stephanie Stockwell, de 26; y Brian Gilbert, de 51. Un séptimo empleado, Philip Cooke, de 55 años, fue acusado en julio. Contactados a través de sus abogados, ninguno hizo comentarios excepto Zea, quien dijo que se declararía culpable. Se espera que Popp, Stockwell, Gilbert y Cooke hagan lo mismo. El caso sigue abierto.

Este relato se basa en documentos judiciales y en decenas de entrevistas con personas que siguieron de cerca el escándalo del acoso, incluyendo a seis exempleados de Seguridad Global y Resistencia. El esquema que describen fue completamente malévolo y notablemente inepto, lleno de suposiciones tontas por parte de eBay sobre un complot que no existía. Es una advertencia sobre la facilidad con la que las empresas de tecnología pueden sentirse agraviadas, y el caos que puede producirse cuando lo hacen. Y muestra de manera clara cómo el internet vuelve loca a la gente, a menudo sin que se den cuenta.

Paul Florence era el director ejecutivo de Concentric Advisors, la agencia de personal por la que Zea llegó eBay. “Se sentía como si eBay estuviera afectando psicológicamente a los analistas, haciéndolos dudar de sí mismos, aislándolos, poniéndolos en contra de los demás”, dijo. En 18 meses, eBay despidió al menos a una decena de analistas. Cuando Florence protestó, su empresa también fue despedida.

“Me sentí aliviado”, dijo. “Parecía un culto”.

‘Acaben con esa mujer’

Como mucha gente durante el auge de las páginas de punto-com a finales de la década de 1990, Ina y David Steiner tomaron un pasatiempo y lo convirtieron en un negocio. Ina trabajaba en una editorial y coleccionaba libros. David, productor de video, había estado yendo a ventas de patio desde que era niño. Le gustaban los coleccionables publicitarios, las herramientas antiguas, todo lo que le llamaba la atención. En 1999, cuatro años después de la fundación de eBay, cuando la idea de hacer transacciones con extraños en línea todavía era para los audaces, comenzaron un modesto sitio web que ofrecía consejos a los compradores.

Lo llamaron AuctionBytes, que más tarde se transformó en EcommerceBytes. Con el tiempo, mediante el seguimiento de las tendencias y las actualizaciones de las políticas en todo el sector, se convirtió en un recurso para los vendedores de una serie de plataformas, desde Etsy a Amazon, una especie de publicación comercial para cualquier persona cuyo negocio es la subasta de artículos de una cochera o unidad de almacenamiento. Actualmente, Ina tiene cincuenta y tantos años, y se encarga de la redacción. David tiene 60 años y es el editor. Ninguno de los dos ha hablado con los medios desde que salió a la luz el supuesto complot de eBay contra ellos.

Es posible que EcommerceBytes no haya sido muy conocido, pero era una lectura obligatoria en los niveles más altos de eBay. A principios de 2019, Ina Steiner compartió la noticia de que eBay había contratado a un nuevo jefe de comunicaciones, Steve Wymer, quien respondería directamente a Wenig.

Ambos compartían una racha agresiva. Wenig había pasado la mayor parte de su carrera en los medios financieros de la Costa Este, como abogado y ejecutivo de Thomson Reuters, y conservaba una actitud de hombre alfa de Nueva York. Antes de trabajar como portavoz de tecnología, Wymer había trabajado para tres senadores republicanos en Washington, y mantuvo su interés por la política. Cuando el representante John Lewis tuiteó sobre la importancia cívica de meterse en “buenos problemas, problemas necesarios”, por ejemplo, Wymer respondió que tenía “otro punto de vista sobre cómo se debe gobernar a Estados Unidos”. Mi punto de vista es igual de válido que el tuyo".

Públicamente, Wenig celebró los cinco valores de la comunidad de eBay, entre ellos: “La gente básicamente es buena” y “Te animamos a tratar a los demás como quieres que te traten”. Pero juntos, él y Wymer se esforzaron para forjar un eBay más combativo, uno que se inspirara menos en la Regla de Oro y más en “Los Sopranos”. (No respondieron a las múltiples solicitudes para hacer comentarios y, además, eBay no dispuso a ningún ejecutivo para realizar entrevistas).

Aunque ni Wenig ni Wymer han sido acusados —ambos han negado su participación en la campaña de intimidación— odiaban de manera evidente a Ina Steiner. En abril de 2019, ella escribió sobre el sueldo que recibía el director ejecutivo, y señaló que su botín de 18 millones de dólares era 152 veces lo que el trabajador promedio ganaba, además de insinuar que lo ganaba a expensas de los vendedores de eBay. Después de que se publicara su artículo, Wymer le envió un mensaje de texto con un enlace a Wenig; en él le decía: “Vamos a acabar con esta mujer”.

(Kako/The New York Times)
(Kako/The New York Times)

Ya fuera que Steiner revelara noticias de última hora sobre gastos cuestionables, como un pub que eBay construyó en su campus, o que destacara medidas más inofensivas, a Wenig le resultaba irritante su existencia. El 31 de mayo de 2019, ella escribió que él había “prometido dar a los vendedores una mayor protección” de los compradores fraudulentos.

“Sorprendentemente razonable...”, Wymer le escribió a Wenig.

No podría importarme menos lo que diga esa mujer”, respondió el director ejecutivo, y añadió: “Acaba con ella”.

Si había una persona que Wenig detestaba tanto como los Steiner, era un tábano de Twitter, mejor conocido por el seudónimo “Fidomaster”. Su esposa vendía en eBay y él pensaba que el sitio a menudo era injusto para los vendedores, así que lo tuiteaba. Cada mensaje podría tener no más de una decena de me gusta, pero los analistas de Seguridad Global y Resistencia abrieron una carpeta sobre él, y esta rápidamente creció.

Baugh estaba convencido de que había una relación siniestra entre los Steiner y Fidomaster, que estaban conspirando activamente para dañar a eBay. (Incluso se inventó la teoría de que Fidomaster era el álter ego secreto de los Steiner). Ocho días después del mensaje de Wenig de “acabar con ella”, un miembro del equipo de seguridad voló al otro lado del país y condujo hasta la casa de los Steiner, un encantador hogar de techo inclinado en una calle tranquila. En su cerca, dicen los fiscales, garabateó la palabra “FIDOMASTER”.

Fue un acto ridículo y amenazador, así como una muestra de lo raras que se pondrían las cosas.

Ebay nunca supo cuál era el verdadero nombre de Fidomaster. Yo tampoco lo hice, aunque hablamos mucho por teléfono, correo electrónico y Twitter. Fidomaster compartió una historia paralela de subterfugios realizados por eBay que solo se menciona de pasada en la denuncia penal que atiende el acoso que sufrieron los Steiner.

A mediados de 2019, Fidomaster recibió un mensaje no solicitado de una nueva usuaria de Twitter que se hacía llamar Marissa. En su foto parecía tener aproximadamente 25 años. Afirmó ser exempleada de eBay, dijo que tenía “videos extremadamente dañinos de ejecutivos que se portan mal”, y quería ayuda para hacerlos llegar a los Steiner.

La usuaria estaba tratando de engañar a Fidomaster para que reconociera que estaba colaborando con ellos. Cuando Fidomaster señaló las maneras obvias en que se podía comunicar con Ina Steiner, cuya dirección de correo electrónico era pública, Marissa sugirió dejar los videos en una memoria USB en “un hotel de la ciudad de su elección”. Cuanto más descabelladas se volvían sus sugerencias, más se resistía Fidomaster. Él le seguía aconsejando que consiguiera un abogado.

De acuerdo con Zea, “Marissa” eran dos de sus colegas analistas. El hecho de que Fidomaster se rehusara a morder el anzuelo del hotel pudo haberles dado a entender a los empelados de eBay que tal vez su paranoia estaba fuera de control. Sin embargo, los líderes del equipo de seguridad llegaron a la conclusión de que debían redoblar sus esfuerzos.

‘¿YA ME VAS A HACER CASO?’

El 1.° de agosto de 2019, Ina Steiner escribió una publicación sobre una demanda que eBay había entablado contra Amazon. Aunque solo eran un par de párrafos, y contenía solo una nota breve de escepticismo sobre la estrategia de Wenig, el director ejecutivo estaba furioso. Treinta y tres minutos después de que el artículo de EcommerceBytes se publicara, le envió un mensaje a Wymer: “Si alguna vez vas a acabar con ella... ahora es el momento”.

“Ya estoy en eso”, respondió Wymer. Le envió un mensaje a Baugh. “El odio es pecado”, escribió Wymer, hijo y nieto de pastores bautistas. “Yo soy muy pecador”.

Baugh señaló que estaba listo para tomar medidas más fuertes. “Amén”. Quiero que TERMINES con ella", escribió Wymer. “Es una trol tendenciosa que debe ser destruida”.

Wenig se iría a Italia para disfrutar unas vacaciones en agosto. Debían encargarse de EcommerceBytes antes de su regreso.

La planificación de la campaña de acoso comenzó, naturalmente, con una película. Baugh les mostró a los analistas un video de “Johnny Be Good”, una comedia para adolescentes de 1988, en la que un villano entrenador de fútbol debe lidiar con una serie de plagas que llegan a su casa simultáneamente: un repartidor con cientos de dólares de pizza no deseada, Hare Krishnas que cantan y bailan con su elefante, un exterminador de roedores y un bailarín exótico. Baugh pidió inspiración a los analistas. Uno de ellos sugirió enviar un ataúd a los Steiner.

El jefe de seguridad dejó claro que los líderes de eBay apoyaban la toma de medidas, y reenvió un mensaje de Wymer en el que declaraba que Ina Steiner y Fidomaster “al parecer han dedicado sus vidas a destrozarnos sin justificación”. Wymer continuó: “Creo sinceramente que estas personas están actuando con malicia y CUALQUIER cosa que podamos hacer para resolverlo debe considerarse”. Firmó con la siguiente frase: “Hagan lo que tengan que hacer”.

Según los fiscales, Baugh y los miembros del equipo de seguridad idearon una estrategia complicado e improbable: acosar secretamente a los Steiner y luego ofrecer la ayuda de eBay para detener los ataques con el fin de ganarse la confianza de los Steiner y manipularlos para que dieran cobertura favorable a eBay. La llamaron “la estrategia del Caballero Blanco”. Inevitablemente, se proyectó una película: “Body of Lies”, un “thriller” sobre la CIA y una trama falsa que atrae a un verdadero terrorista.

Los fiscales dicen que el 7 de agosto, Popp —que le hacía segunda a Baugh— comenzó a enviar mensajes de Twitter a Ina Steiner a través de una cuenta falsa, @Tui_Elei. La foto del perfil era una calavera, y parecía ser un usuario de eBay de Samoa que creía que EcommerceBytes había perjudicado sus ventas. Steiner ignoró los mensajes, incluso cuando el tono se volvió más enojado y abusivo. @Tui_Elei escribió: “Supongo que tendré que llamar tu atención de otra manera, perra...”.

(REUTERS/Juan Carlos Ulate)
(REUTERS/Juan Carlos Ulate)

Un desfile de entregas perturbadoras comenzó a las 4 p.m. el 10 de agosto, cuando un paquete que contenía una máscara de cerdo ensangrentada llegó a la casa de los Steiner. Catorce minutos después, @Tui_Elei escribió: “¿YA ME VAS A HACER CASO?”.

Los Steiner recibieron un libro titulado “Diarios de duelo”: sobreviviendo la pérdida de un cónyuge" y una corona funeraria. También recibieron larvas de moscas, arañas vivas y una caja de cucarachas. Copias de la edición de septiembre de “Hustler”: Barely Legal" en las que se anunciaban “imágenes vistosas de jóvenes de 18 años” llegaron a las casas de los vecinos bajo el nombre de David Steiner.

El bombardeo de Twitter continuó, pues @Tui_Elei comenzó a insinuar violencia: “Cuando hieres nuestro negocio, hieres a nuestras familias... ¡La gente hace cualquier cosa para proteger a la familia!”.

En su propia cuenta de Twitter, Wymer evocó a Fred Rogers —dijo que una película sobre ese personaje inspirador de la televisión lo hizo llorar, y una vez retuiteó una frase de Rogers: “Si hay algo que me molesta, es una persona que degrada a otra”. Pero dentro de eBay, Wymer estaba provocando el acoso.

“Quiero ver cenizas”, le dijo a Baugh el 11 de agosto. “El tiempo que sea necesario. Lo que sea necesario”.

Baugh compartió el mensaje con su adjunto, David Harville, y añadió: “Me han ordenado encontrar y destruir”.

Viendo fantasmas

Después de las entregas amenazantes y los ataques de Twitter, comenzó la tercera fase de la campaña de eBay contra los Steiner: la vigilancia física en Natick.

El 15 de agosto, Baugh y Zea volaron en primera clase al otro lado del país. Le dijeron que debía ir. Más tarde esa noche, después de registrarse en el Ritz-Carlton de Boston y alcanzar a Harville, condujeron a la casa de los Steiner en un vehículo rentado. Su misión era instalar un dispositivo GPS en el modelo Toyota de la pareja, pero poco después se dieron cuenta de que el vehículo estaba estacionado dentro de la cochera. Harville fue a una ferretería, dicen los fiscales, y compró una palanca y guantes de nitrilo para poder entrar a la cochera. (Eso nunca sucedió).

Los Steiner estaban sufriendo. “Fue psicológicamente devastador”, dijo más tarde Lelling, el fiscal. La pareja dejó de dormir, se puso ansiosa y comenzó a preocuparse de que los siguieran. Se dirigieron a la policía local en busca de ayuda, y los policías accedieron a vigilarlos.

En el segundo día del equipo en Massachusetts, Baugh, Zea y Harville regresaron a Natick y comenzaron a seguir el auto de los Steiner mientras recorrían las calles. Se conectaron a la radio de la policía de Natick y, cuando escucharon que habían sido descubiertos, abandonaron la persecución.

Sin embargo, los tormentos continuaron. A las 4:30 a.m., una pizzería con servicio de 24 horas entregó a los Steiner 70 dólares de pizzas y una solicitud de pago. @Tui _Elei mantuvo su invectiva semiliteraria, con referencias sexuales gráficas. Más pizza. Aparecieron anuncios en Craigslist en los que se anunciaban ventas de propiedades (“¡Todo debe venderse!”) y fiestas nocturnas de “swingers” en la casa de los Steiner (“Ven a tocar la puerta/el timbre a cualquier hora del día o de la noche”). @Tui _Elei publicó la dirección de su casa.

Harville regresó a California, y Popp tomó su lugar en Boston. El equipo de eBay hizo otro intento de vigilancia el 18 de agosto, esta vez con un coche de alquiler diferente, que David Steiner pudo fotografiar. La cuarta vez que viajaron a Natick para acechar a los Steiners, un Jeep con vidrios polarizados estaba estacionado afuera de la casa, fácilmente identificable como un policía encubierto. Con satisfacción, Baugh escribió en WhatsApp: “Ahora están viendo fantasmas. Jajaja”.

Reírse fue un error, la policía de Natick fue rápida y eficiente. Un detective descubrió que se había realizado el pago de algunas de las pizzas con una tarjeta de regalo comprada en Silicon Valley, a pocos kilómetros de la sede general de eBay, y la placa de uno de los autos de alquiler fue rastreada hasta dar con Zea. No fue difícil averiguar dónde trabajaba. El 21 de agosto, un detective se presentó en el Ritz-Carlton para verla. Después de que Zea lo eludiera, el detective la llamó por teléfono mientras Baugh la llevaba al aeropuerto. Baugh contestó, fingió ser su marido y se hizo el tonto.

El vuelo de Zea no despegaría sino hasta horas más tarde, así que consiguieron una habitación de hotel en el aeropuerto para esconderse. Baugh se sentó en el sofá y reprodujo un video de la comedia de 2003 “Old School”, en la que un marido le abre la puerta a un tipo que le dice: “Vine a la orgía”. Lo miraba una y otra vez, y se reía, mientras le pedía a Zea que se relajara.

Lo que sea necesario

La policía de Natick involucró al FBI, así como a los abogados de eBay, que comenzaron su propia investigación. Según los fiscales, el equipo de seguridad de Baugh comenzó un encubrimiento. Para explicar por qué una tarjeta de regalo usada en Natick había sido comprada en la sede de eBay maquillaron su lista de “personas de interés” —cualquiera que hubiera hecho una amenaza contra la compañía— con los nombres de lugareños con el fin de poder incriminar a alguien. También consideraron la posibilidad de crear a un acosador ficticio, preferiblemente un samoano, para que coincidiera con la cuenta falsa de @Tui_Elei.

Los gerentes también ordenaron la creación de expedientes falsos sobre los Steiner como personas de interés, con el propósito de compartirlos con la policía, para “hacerlos ver como locos”, como lo dijo uno de ellos, y así desacreditar sus quejas de acoso.

Mientras tanto, los miembros del equipo de seguridad se escribían correos electrónicos entre ellos para aparentar que acababan de descubrir los tuits de @Tui_Elei y, uno de ellos, Brian Gilbert, llamó por teléfono a los Steiner, aparentemente para ofrecer el apoyo de eBay: el paso final de la estrategia del “Caballero Blanco”. “Acabo de hacer contacto telefónico”, informó Gilbert al equipo después. “Están totalmente desconcertados y de inmediato me remitieron a la policía de Natick”.

Durante horas, dicen los fiscales, el equipo trabajó en coartadas para engañar a las autoridades de Natick, y en determinado momento se consideró reclutar a un “amigo” del departamento de policía del área de la bahía de San Francisco para que proporcionara imágenes falsas de cámaras de seguridad. Al día siguiente, el 22 de agosto, Gilbert se reunió con los detectives de Natick. Según los registros que crearon los fiscales, el tono de confianza que se leía en las comunicaciones del equipo de seguridad cambió casi de inmediato.

El 25 de agosto, con el objetivo de encontrar apoyo de alto nivel, Baugh le escribió a Wymer que su equipo había hecho una “operación” sobre “nuestro amigo en Boston”. La policía se había enterado, dijo, e incluso los abogados de eBay estaban haciendo preguntas. “Si hay alguna forma de cubrirnos, sería genial”, escribió. La respuesta de Wymer no se conoce.

El equipo de Baugh trató de frenar a los investigadores de la compañía. Cuando el departamento legal de eBay entrevistó a Zea el día siguiente, por altavoz, los abogados no sabían que Popp le estaba diciendo qué responder. Zea mintió, y dijo que había estado en Boston para asistir a una conferencia. Después, según los fiscales, Baugh les ordenó a los miembros del equipo que borraran los datos de sus teléfonos. A finales de mes, los abogados de eBay supieron lo suficiente para poner dar de baja a los primeros miembros de Seguridad Global y Resistencia, incluyendo a Baugh.

El 18 de septiembre, Zea recibió un mensaje de su agencia de colocación: “Nos parece necesario que dejes de trabajar para nosotros a partir de hoy”. No recibió ninguna indemnización. Wymer también fue despedido. Wenig renunció a finales de mes, y dijo que quedaba claro que “no estaba en la misma página” que la junta de eBay. No hubo ningún indicio de escándalo. Su paquete de salida fue de 57 millones de dólares.

Periplaneta americana
Periplaneta americana

En junio de 2020, cuando el FBI completó su investigación y los cargos se hicieron públicos, Wenig dijo mediante un comunicado que no había hecho nada malo. “No hubo dirección, ni conocimiento, ni entendimiento privado, ni aprobación tácita. Nunca”, dijo. “Solo estaba hablando de improviso”. En otra declaración, Wymer dijo que “nunca aprobaría ni participaría en” ninguna de las actividades dirigidas contra los Steiner.

Ina Steiner sigue dando cobertura a las noticias sobre eBay, las grandes y las pequeñas. Las acciones de la compañía casi se han duplicado desde un punto bajo en marzo, gracias al coronavirus, que impulsó las ventas en línea. Elliott Management ha recibido ganancias importantes.

A Zea le está yendo menos bien. Consiguió un trabajo como analista en una gran empresa de redes sociales el otoño pasado pero, cuando el caso Steiner se hizo público, fue despedida. Se mudó de nuevo con sus padres. Usó las habilidades de rastreo de personas que adquirió en eBay para borrarse de internet. Algunos días, siente que apenas existe.

“Es fácil decir: ‘¿Por qué no me fui?’”, comenta. “Pero en ese momento, estaba aterrorizada y atrapada ahí. Lo siento mucho. Me arrepiento de haber desempeñado un pequeño papel en la situación. Si pudiera retroceder en el tiempo y evitar que los Steiner vivieran esto de alguna manera, lo haría sin dudarlo”.

Dice que hizo pocas cosas en Massachusetts excepto a veces conducir los autos alquilados en Natick y llamar a su madre para llorar y contarle sobre lo mucho que odiaba su trabajo. Había sido una experiencia verdaderamente sádica: una vez, un guardia sacó todas las pertenencias personales de los analistas de sus casilleros y las arrojó en bolsas de basura, para enseñarles que no podían esperar privacidad en el trabajo. Después les mostraron un video sobre la disciplina de los casilleros de la película “Full Metal Jacket”, ambientada en Vietnam.

Las plataformas tecnológicas se usan para cometer crímenes todo el tiempo, pero la experiencia de Zea es algo nuevo: le piden que cometa un crimen para proteger la plataforma, o al menos proteger a los ejecutivos que la dirigen. Si te resistes —como lo hizo una de sus colegas— estás despedido. Si sigues el plan, confiando en que los excapitanes de policía de tu equipo sepan la diferencia entre el bien y el mal, tu destino podría ser mucho peor.

“No sé cuándo volveré a confiar en un empleador ni cuándo volverá a confiar en mí un empleador”, comentó Zea.

Wenig y Wymer no tienen esas preocupaciones. En junio, Wenig fue reelecto en la junta de General Motors, un puesto con un sueldo de 317.000 dólares al año. Mary Barra, directora ejecutiva de GM, dijo que el escándalo de acoso cibernético fue “lamentable” pero señaló que “no involucraba ningún negocio de GM”.

Wymer tiene un nuevo trabajo, como director ejecutivo de los Boys & Girls Clubs de Silicon Valley. El presidente de la junta directiva dijo que la organización sin fines de lucro estaba “consciente” de lo que pasó en eBay, pero cree que Wymer es “un líder con integridad” y su elección para el puesto fue unánime.

Un tuit de la organización en el que se anunció su contratación incluía como etiqueta la frase de la firma de Wymer: “Lo que sea necesario”. Para los niños de Silicon Valley durante la sombría época del año 2020, esa es la nueva regla de oro.

c.2020 The New York Times Company

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