La sopa de espinacas al limón con farro, en Nueva York, el 30 de diciembre de 2019. Fotografía culinaria: Monica Pierini (Linda Xiao/The New York Times)
La sopa de espinacas al limón con farro, en Nueva York, el 30 de diciembre de 2019. Fotografía culinaria: Monica Pierini (Linda Xiao/The New York Times)

A pesar de los propósitos de Año Nuevo, enero es un mes terrible para tratar de comer más sano. Por un lado, no hay muchos productos agrícolas frescos en el supermercado que te inspiren a preparar ensaladas asombrosas. Por otro, tienes un clima helado con cielo gris que provoca que el cuerpo pida, de forma natural, alimentos calientitos y llenos de carbohidratos, de preferencia envueltos en tocino y queso.

Los mejores platillos de enero combinan lo sano y lo copioso. Son cálidos y sustanciosos, pero siguen estando llenos de verduras y granos enteros.

La sopa de espinaca encaja perfectamente en esa descripción. Está cargada de vegetales de hojas verdes, apio, puerro y hierbas, y tiene verduras a montones. Si machacas algunas papas y las agregas al caldo le darás una cremosidad sin pesadez. Si agregas farro al final, le darás una textura y una profundidad terrosas que hacen de esta receta un punto medio entre una sopa y un guisado.

Tendrás que tomar una decisión personal en cuanto a cuán espesa o ligera deseas que sea tu sopa. Comienza con alrededor de un litro de un buen caldo (ya sea de pollo o de vegetales). Esto será suficiente para cubrir generosamente todas las verduras mientras se cuecen. Luego, después de hacer puré la sopa, puedes evaluarlo. Si está demasiado espeso, añade un poco de agua; si le falta consistencia, deja que hierva unos minutos sin tapar para espesarlo.

Si puedes, empieza con un buen caldo con mucho sabor que te encantaría calentar y beber en taza, sin agregarle nada, un día de frío. Pero si no tienes un buen caldo, incluso un cubito de consomé puede funcionar. Esta sopa no es exigente; puedes sustituir cualquiera de sus ingredientes y seguirá teniendo un sabor extraordinario.

Puedes usar otros granos en lugar del farro. A mí me encanta su sustanciosa textura masticable y su sabor muy similar al pan, pero si no lo tienes a la mano, no es necesario que corras al supermercado gurmé más cercano para conseguirlo. Solo exclúyelo si deseas una sopa más ligera. También puedes sustituirlo con dos tazas de arroz cocido, ya sea blanco o integral. Otro gran ingrediente para remplazarlo es el arroz salvaje si de casualidad lo tienes en tu alacena o te sobró un poco del pilaf que preparaste para la cena de Acción de Gracias.

En cualquiera de sus versiones, esta sopa calmará tu hambre, calentará tus huesos y su elaboración será un propósito fácil de cumplir.

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Sopa de espinacas al limón con farro

Rinde 6 porciones

Tiempo de preparación: 1 hora 10 minutos

Ingredientes:

4 cucharadas de mantequilla sin sal o aceite de oliva

2 puerros picados, las partes verdes y blancas

2 tallos de apio en cubos

3 dientes de ajo finamente picados

3 ramitas de romero o tomillo

2 hojas de laurel

450 gramos de papas peladas y cortadas en trozos de 2,5 centímetros (entre 2 y 3 papas medianas)

1 litro de caldo de pollo o de verduras

1 1/2 cucharaditas de sal de mar fina y más para añadir al gusto

1/2 cucharadita de pimienta negra

1 taza de farro

450 gramos de espinaca baby (20 tazas aproximadamente)

1 taza de hojas de cilantro y tallos suaves (o puedes usar eneldo)

1 taza de hojas de perejil y tallos suaves

El jugo de medio limón y un poco más para servir

Aceite de oliva extra virgenHojuelas de sal de mar

Hojuelas de chile turco, de Urfa, de Alepo o de otro tipo de chile rojo

Queso parmesano o pecorino rallado (opcional)

1. Derrite la mantequilla o calienta el aceite de oliva en una olla grande de fondo pesado a fuego medio-alto. Incorpora el puerro y el apio. Deja que se cuezan removiendo ocasionalmente hasta que las verduras estén suaves, aproximadamente 10 minutos. Agrega el ajo, el romero y las hojas de laurel; deja cocer durante un minuto más. Añade las papas, el caldo, dos tazas de agua, 1 1/2 cucharadita de sal y 1/2 cucharadita de pimienta. Deja hervir; baja la flama a fuego medio y hierve, cubriendo parcialmente, hasta que las verduras estén suaves, entre 30 y 40 minutos.

2. Mientras, pon a hervir media olla de agua con sal. Añade el farro y cocina según las instrucciones del paquete hasta que esté suave, entre 20 y 30 minutos. Escurre.

3. Saca las ramitas de romero y las hojas de laurel de la olla de la sopa. Añade las espinacas, el cilantro y el perejil, y hierve sin cubrir hasta que estén muy suaves, de unos 5 a 8 minutos. Con una batidora de inmersión, bate la sopa hasta lograr una consistencia suave. (En su defecto, puedes licuar la sopa en tandas para hacer puré usando una licuadora o un procesador de alimentos). Si la sopa está demasiado ligera, déjala hervir sin tapa durante unos minutos más para que espese. Agrega el jugo de limón y sal al gusto. Incorpora el farro.

4. Sirve la sopa con un cucharón en tazones y salpica un poco de aceite de oliva encima, además de unas cuantas gotas de limón, las hojuelas de sal, las hojuelas de chile rojo y un poco de queso rallado, si así lo deseas.

©2020 The New York Times Company