Un adolescente migrante estuvo horas tendido en su celda antes de que lo encontraran muerto

Por Caitlin Dickerson

Rigoberta Vásquez sosteniendo una foto de su hijo de 16 años Carlos Gregorio Hernández Vásquez, quien murió en una instalación de Aduanas y Protección Fronteriza en mayo (Esteban Biba/EPA, via Shutterstock)
Rigoberta Vásquez sosteniendo una foto de su hijo de 16 años Carlos Gregorio Hernández Vásquez, quien murió en una instalación de Aduanas y Protección Fronteriza en mayo (Esteban Biba/EPA, via Shutterstock)

En una mañana de mayo, Carlos Gregorio Hernández Vásquez cayó al piso de concreto de su celda de retención de la Patrulla Fronteriza. Estuvo quieto, al lado de un excusado, vestido con una sudadera y jeans, durante cuatro horas antes de que su compañero de celda despertara y lo hallara muerto.

Hernández Vásquez, un chico guatemalteco de 16 años, había llegado a Estados Unidos seis días antes. En un centro de procesamiento federal en McAllen, Texas, una enfermera especializada determinó que tenía una fiebre de 39 grados y gripe, y recomendó que volvieran a evaluarlo y hospitalizarlo si empeoraba su estado. En cambio, los funcionarios lo dejaron en su celda.

El recuento de la vida de un joven que terminó antes de tiempo —obtenido por ProPublica a través de registros públicos— parece contradecir las afirmaciones del gobierno acerca de cómo cuidaron a Hernández Vásquez. Además, plantea preguntas mayores sobre las mejoras que las autoridades federales dicen haber implementado a la atención médica proporcionada a los migrantes que están bajo custodia.

Después de la muerte de Hernández Vásquez, un comunicado de prensa señaló que lo descubrieron agentes federales durante una revisión. Sin embargo, un video proporcionado por el Departamento de Policía de Weslaco, Texas, que inicialmente investigó el caso, muestra que un compañero de celda avisó sobre su muerte. Los funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza no han explicado por qué la grabación —en la que el adolescente vomita sangre en el piso, con el cuerpo desplomado y retorcido mientras sufría de manera evidente— tiene una brecha de cuatro horas ni por qué ignoraron la recomendación de la enfermera.

Durante el año pasado, se han destinado decenas de millones de dólares para proporcionar un mejor cuidado a los migrantes enfermos que están bajo custodia federal, pero los problemas persisten. Hernández Vásquez es el sexto migrante menor de 18 años que ha fallecido en custodia federal desde que Donald Trump asumió la presidencia. Aunque los niños migrantes han cruzado la frontera suroeste en grandes cantidades durante la última década, ninguno había muerto bajo custodia federal hasta el año pasado.

Un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza que pidió no ser nombrado dijo mediante una declaración que la investigación en torno a la muerte de Hernández seguía en curso, pero no hizo comentarios sobre los detalles del caso. Durante el año pasado, el número de médicos practicantes a lo largo de la frontera suroeste ha aumentado más de diez veces, de 20 a 250, señaló la declaración, y especificó que la mayoría de los centros de la agencia que procesan grandes cantidades de migrantes tienen apoyo médico disponible las 24 horas del día.

Un análisis de The New York Times realizado este año reveló que la mayoría de los centros de la Patrulla Fronteriza ubicados en la frontera no tenían suficientes empleados ni protocolos para evaluar la salud de los migrantes, y que años de advertencias, tanto desde el interior del gobierno como desde organizaciones o personas externas, fueron ignoradas en gran medida.

La agencia ha considerado históricamente que su misión principal es la aplicación de la ley, pero una cantidad récord de familias migrantes, muchas con niños pequeños, ha creado un nuevo conjunto de exigencias sobre la prestación de cuidados.

La agencia ha argumentado que se ha visto abrumada por las grandes cantidades de personas y no ha tenido más opción que retener a los detenidos durante mucho más de las 72 horas para las que están diseñados los centros porque no tiene suficientes empleados para procesar a todos los recién llegados.

Hernández Vásquez entró a Estados Unidos durante el mes más concurrido del que se tiene registro, cuando más de 144.116 personas intentaron cruzar la frontera sin autorización.

La celda de la Patrulla Fronteriza donde Hernández Vásquez se derrumbó una mañana temprano. Su compañero de celda descubrió el cuerpo (Crédito: Departamento de Policía de Weslaco)
La celda de la Patrulla Fronteriza donde Hernández Vásquez se derrumbó una mañana temprano. Su compañero de celda descubrió el cuerpo (Crédito: Departamento de Policía de Weslaco)

A menudo los migrantes están enfermos o se lesionan cuando llegan a la frontera de Estados Unidos, un problema que aumenta dos veces al año debido a la temporada de gripe en los meses más fríos y el calor abrasador durante el verano. Muchos han caminado durante días o semanas y, cuando llegan, están severamente deshidratados y desnutridos. Algunos recorren terrenos rocosos, escalan muros y cruzan ríos llenos de escombros.

Los trabajadores de los refugios que reciben a los migrantes después de que las autoridades federales los procesan dicen que el cuidado que parecen haber recibido esas personas es tan mínimo que a menudo deben enviarlos al hospital de inmediato.

Felipe Gómez Alonzo, de 8 años, otro niño migrante, también estuvo en su sexto día de detención en un centro fronterizo de Texas y también tenía una fiebre de 39 grados. Lo trasladaron a un hospital pero lo dieron de alta varias horas después y lo devolvieron a una celda de retención en un puesto de control en diciembre de 2018. Su condición empeoró, y murió.

Su muerte, junto con la de Jakelin Caal Maquin, de 7 años, una niña migrante que murió tres semanas antes, desató una furiosa reacción por parte de la sociedad y los legisladores, que sostuvieron audiencias en las que exigieron respuestas.

Debido a esa situación, la Guarda Costera y el Servicio de Salud Pública enviaron ayuda médica temporal a los centros fronterizos. Además, una evaluación de toda la agencia que se realizó poco después provocó que el Departamento de Seguridad Nacional introdujera nuevas políticas que exigieran que los agentes de la Patrulla Fronteriza realizaran entrevistas más exhaustivas a los migrantes. El departamento también anunció un contrato de 47 millones de dólares para la atención médica de los migrantes.

La presión que enfrentan los agentes de la Patrulla Fronteriza en meses recientes ha disminuido debido a las nuevas políticas más restrictivas que han bloqueado de manera efectiva a muchos migrantes para que no entren a Estados Unidos con el fin de solicitar asilo. Desde que Hernández Vásquez entró al país, las aprehensiones han disminuido de un número de casi 100.000 personas a 45.250 en octubre, el mes más reciente del que se tienen datos disponibles.

*Copyright: 2019 The New York Times Company

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