(REUTERS/Siphiwe Sibeko)
(REUTERS/Siphiwe Sibeko)

En África, en 2018, 892 rinocerontes fueron cazados de manera furtiva para obtener sus cuernos, un número menor a los 1349 asesinados en 2015. Es alentadora la disminución de muertes, pero los conservacionistas concuerdan en que la caza furtiva sigue siendo una amenaza funesta para la población de rinocerontes africanos, que es de aproximadamente 24.500 especímenes.

Ahora, con la esperanza de disminuir el valor del cuerno de rinoceronte y hacer que la caza ilegal se reduzca aún más, un grupo de científicos ha creado un cuerno artificial de rinoceronte que es muy convincente a pesar de estar hecho de crin de caballo.

“No estamos intentando sustituir la presencia de efectivos en el campo, funcionarios de aduana atentos ni la protección del hábitat de los rinocerontes”, dijo Fritz Vollrath, biólogo de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio sobre el tema, publicado en la revista Scientifc Reports. “Pero hasta ahora estas medidas no han sido suficientes para salvar al rinoceronte, así que lo que estamos haciendo es crear una imitación muy buena”.

El producto que Vollrath y sus colegas de la Universidad de Fudan en China han producido se ve idéntico al cuerno de rinoceronte cuando se le mira a través de un microscopio. Tiene una estructura química similar y se comporta como un cuerno de rinoceronte cuando es cortado o rasurado. Incluso huelen igual al quemarse.

Debido a esas propiedades, Vollrath cree que su cuerno artificial se puede usar para inundar de manera subrepticia el mercado con un sustituto barato y convincente, a fin de reducir la demanda que hace que los rinocerontes sean masacrados.

Sin embargo, varios expertos se oponen al producto, afirmando que es innecesario e incluso peligroso.

Algunas personas de las élites acaudaladas de China y Vietnam siguen ofreciendo cuernos de rinoceronte como regalo y, en Vietnam, los llevan a las fiestas para evitar la resaca. También en China, se esculpen para crear joyas y copas ornamentadas, además de coleccionarse para fines de especulación.

“Lo que hemos visto es que el cuerno de rinoceronte casi solo se usa como símbolo de estatus”, dijo Olivia Swaak-Goldman, directora ejecutiva de Wildlife Justice Commission, una organización sin fines de lucro que investiga las redes del tráfico de la fauna silvestre.

El estatus depende de la exclusividad del cuerno de rinoceronte, de su alto precio y rareza, cosas que Vollrath cree que su cuerno artificial podría socavar.

El cuerno de rinoceronte, en palabras de Vollrath, “no es nada más que un mechón de pelo de la nariz crecido y pegado con un pegamento que sale de las glándulas nasales del animal”. Él y sus colegas eligieron la crin de caballo como base para su cuerno falso de rinoceronte porque los caballos son parientes cercanos de los rinocerontes. Limpiaron y apretujaron con cuidado el pelo, después lo aglutinaron con una mezcla de seda licuada, que sustituye el colágeno que hay en el cuerno, y añadieron celulosa, que representa el material vegetal que se integra cuando los rinocerontes afilan sus cuernos.

Pembient, una compañía de bioingeniería con sede en Seattle, está explorando el desarrollo de un cuerno de rinoceronte impreso en 3D. Matthew Markus, el director ejecutivo de Pembient, dijo estar dispuesto a probar la nueva fórmula con la crin de caballo.

Pero su compañía también se ha enfrentado a la oposición de los conservacionistas.

Los críticos dicen que los cuernos falsos corren el riesgo de aumentar la demanda por el original y que complicarían la labor de vigilancia. “De por sí hay escasos recursos para combatir los crímenes contra la naturaleza, no queremos complicarles las cosas a las fuerzas del orden”, opinó Swaak-Goldman, que trabaja con gobiernos y agencias del orden público.

Peter Knights, director ejecutivo de WildAid, una organización sin fines de lucro dedicada a acabar con el tráfico de fauna silvestre, añadió que el mercado en Vietnam ya estaba repleto de réplicas convincentes, como el cuerno de búfalo de agua, que conforma el 90 por ciento de lo que se vende como cuerno de rinoceronte.

Sin embargo, Frederick Chen, economista de la Universidad de Wake Forest, dijo que había más de una manera de inundar un mercado. “Los grupos conservacionistas suelen agrupar diferentes estrategias bajo un mismo techo y tienen la reacción automática de rechazarlas todas. Pero los peligros que ellos señalan no son aplicables a todas las estrategias”, sostuvo.

Chen concordó en que introducir un producto que se vende como una alternativa artificial podría hacer que aumentara la demanda de cuernos de rinoceronte verdaderos. Pero introducir un producto que al inicio se haga pasar por auténtico y luego se demuestre que tiene un defecto indeseable (cuernos que se deterioran una vez comprados, por ejemplo, o cuernos que, al consumirse, provocan dolor de estómago), con el tiempo sí podría afectar la demanda. “Si introduces una incertidumbre respecto a la calidad en el mercado, estás intentando crear confusión y básicamente destruir el mercado de cuernos de rinoceronte”, sostuvo.

Por ahora, estas ideas siguen siendo teorías, y muchas de ellas van en contra de las pruebas del mundo real, las cuales sugieren qué pasaría si el mercado estuviera repleto de cuernos falsos, dijo Solomon Hsiang, economista de la Universidad de California, campus Berkeley. Hsiang advirtió que, por ejemplo, los experimentos que intentaron socavar el comercio del marfil de elefante en el mercado negro vendiendo marfil legal resultaron contraproducentes, ya que al final ocasionaron un aumento en la caza furtiva.

Fabricar cuernos falsos de rinoceronte “parece un enfoque tecnológico muy elaborado que tiene considerables riesgos”, afirmó Hsiang, cuando una estrategia mucho más sencilla sería concentrarse en reducir la demanda específica.

*Copyright: 2019 The New York Times Company