Grigory Rodchenkov (Foto: Emily Berl/The New York Times)
Grigory Rodchenkov (Foto: Emily Berl/The New York Times)

Desde que un denunciante implicó a Rusia en una de las confabulaciones de dopaje más sofisticadas en la historia del deporte, el país ha emprendido iniciativas constantes para desacreditarlo. El año pasado, los funcionarios rusos llevaron esa campaña a otro nivel. Plantaron mensajes fabricados, según ellos escritos por el denunciante, en una base de datos que habían acordado entregarles a los investigadores de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

La iniciativa parecía tener varios objetivos, según un informe recopilado por la unidad de inteligencia e investigaciones de la agencia antidopaje que fue obtenido por The New York Times: tenderle una trampa al denunciante acusándolo de ser el líder de un ardid para extorsionar a atletas y entrenadores amenazándolos con manipular muestras de dopaje; encubrir la manipulación de los resultados de las pruebas dentro del conjunto de datos; y ayudar a que Rusia evite sanciones graves por parte de los reguladores mundiales antidopaje.

El problema de Rusia es que los investigadores rápidamente descubrieron las falsificaciones y los resultados alterados de las pruebas. Ahora el deporte ruso está enfrentando la mayor crisis de su historia.

El 20 de noviembre, AMA confirmó que el comité encargado de investigar y monitorear el cumplimiento de Rusia de las reglas mundiales antidopaje había recomendado prohibir que el país participara en todo evento deportivo internacional durante cuatro años, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio del año entrante. El consejo ejecutivo de AMA considerará la recomendación del comité cuando se reúna para celebrar una sesión especial el 9 de diciembre en París. Se espera que esté de acuerdo con sus hallazgos.

Si Rusia es excluida, el país puede apelar al Tribunal de Arbitraje Deportivo, el más alto tribunal del deporte. Ese tribunal tendría que examinar pruebas de manipulación y violación de las reglas tan descaradas que incluso ocurrieron mientras los investigadores estaban dentro del laboratorio de Moscú para recabar los datos.

Los mensajes fabricados que implican al denunciante ruso, Grigory Rodchenkov, forman parte de una base de datos conocida como los Datos de Moscú, que Rusia entregó a los funcionarios antidopaje como parte de un acuerdo que permitiría que Rusia regresara a la mayoría de las competiciones internacionales deportivas en 2018. Sin embargo, con base en los detalles revelados en una lectura detallada de sus decenas de páginas, que no se han publicado, los investigadores rápidamente determinaron que los mensajes fabricados fueron plantados en los registros electrónicos de la agencia rusa antidopaje más de dos años después de que Rodchenkov, exdirector del laboratorio antidopaje de Rusia, escapó del país.

Un análisis más detallado de la base de datos reveló esfuerzos masivos de manipulación de datos para ocultar pruebas positivas de narcóticos pertenecientes a una cantidad desconocida de atletas rusos.

Los mensajes fabricados, modificados y eliminados son un engaño sorprendente”, escribieron los investigadores en el informe. “Esas son las pruebas contundentes”.

Además, su existencia demuestra que hubo premeditación y proporciona una ventana a través de la cual pueden observarse todas las manipulaciones que hay dentro de los Datos de Moscú”.

Margarita Pakhnotskaya, directora adjunta de la agencia antidoping, RUSADA, dijo que la organización esperará hasta que se tome una decisión final sobre la posible exclusión del mundo deportivo antes de decidir si apelan o no. La prohibición, que duraría varios años y tendría implicaciones para el deporte en Rusia mucho más allá de los Juegos Olímpicos, cumplió una predicción hecha por el actual director de RUSADA, Yuri Ganus, quien durante semanas había hecho un llamado a las autoridades rusas para que revelaran las manipulaciones de los datos.

El informe detalla intentos de encubrimiento que no tuvieron sutileza alguna e iniciativas de Rusia para presentar a Rodchenkov como una mente maestra del crimen dispuesto a enriquecerse.

“Necesitamos decirle directa y claramente que estamos creando supuestas muestras manipuladas y que los atletas y sus entrenadores nos están trayendo bonos”, decía un mensaje supuestamente enviado por Rodchenkov. “Procesa todos los archivos que usan este sistema y podrás llevarte a casa tu bono”, decía otro.

Rusia debe creer que todo el mundo es idiota si pensaron que alguien creería en sus fabricaciones torpes”, comentó Jim Walden, el abogado estadounidense de Rodchenkov. “Cuando se revele toda la historia, los esfuerzos desesperados de Rusia para continuar culpando falsamente a Rodchenkov serán expuestos en su totalidad”.

Aunque se agregaron mensajes falsos supuestamente de Rodchenkov, otros fueron borrados, incluyendo varios de Evgeny Kudryavtsev, un funcionario responsable de asegurar que las muestras biológicas de los atletas rusos que competían en el extranjero estaban limpias.

Según los investigadores, 18 de los 25 mensajes borrados de la base de datos están relacionados con Kudryavtsev. En una confesión firmada proporcionada a una investigación aparte del Comité Olímpico internacional, Rodchenkov dijo que Kudryavtsev estaba involucrado directamente en un intercambio de muestras —mediante el que remplazaron muestras de orina positivas con otras negativas— en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, Rusia, en 2014.

Los investigadores también encontraron pruebas de que el 6 de enero, cuatro días antes de que al equipo de AMA finalmente le permitieran entrar al laboratorio, borraron 15.325 archivos y carpetas que contenían “los datos más relevantes de antidopaje”.

Gran parte de los datos que sí estaban simplemente no cuadraban.

AMA llegó a algunas de sus conclusiones al comparar los datos proporcionados por los rusos con la información de una base de datos de pruebas de atletas del laboratorio de Moscú que Rodchenkov les envió en 2017. En esas muestras, analizadas entre enero de 2012 y agosto de 2015, los investigadores identificaron 578 muestras sospechosas de 298 atletas. Los investigadores esperaban que los secretos de los archivos que entregara Moscú proporcionaran pruebas concluyentes de que hicieron trampa.

Sin embargo, casi en todos los casos, los Datos de Moscú habían sido alterados, ya fuera con el fin de eliminar cualquier rastro de pruebas positivas de drogas o alterar las concentraciones de sustancias prohibidas y ponerlas a un nivel más bajo del necesario para obtener un resultado positivo.

El informe concluyó que las primeras pruebas de la alteración de datos databan de 2016, el año en que Rodchenkov reveló públicamente cómo había ayudado a Rusia a perfeccionar un sistema para encubrir las pruebas positivas de sus atletas.

No obstante, la mayoría de los cambios ocurrieron después de septiembre de 2018, según el informe, cuando los funcionarios rusos se dieron cuenta de las consecuencias de su acuerdo de compartir datos del laboratorio de Moscú para que AMA pudiera analizarlos. Hasta entonces, los funcionarios habían rechazado todas las solicitudes de AMA para tener acceso al laboratorio, y desde 2016 afirmaron que las instalaciones eran una “escena del crimen” bajo la supervisión de las autoridades estatales que investigan a Rodchenkov.

*Copyright: 2019 The New York Times Company